+18 POKÉMON ULTRASUN & ULTRAMOON: LUSAMINE Y MUDSDALE (PARTE 01)

Relatos Hentai

problem8D
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Meses han pasado desde el incidente con Necrozma, la región de Alola ha vuelto a la paz y tranquilidad que siempre la caracteriza, incluso podría decirse que aún más, ya que el TeamSkull ya no hace de las suyas. La gran entrenadora, proveniente de Kanto, que tanto ayudó a salvar la región es la primera campeona. Gladio sigue viajando por el mundo en busca de hacerse más fuerte y comprender mejor la amistad entre humanos y pokémon. Por su parte, su hermana Lillie sigue ayudando al profesor con la investigación y cuidados de los Pokémon. Sigue sin estar lejos del nivel de su hermano o de su amiga Moon, pero sí que ha mejorado mucho sus habilidades como entrenadora. Los Kahuna siguen manteniendo el orden y poniendo a prueba a todo aquel lo suficientemente fuerte y valiente para retarlos. La Fundación Aether sigue operando, aunque de manera más transparente y ahora sin ningún interés oculto. Su líder, Lusamine, tuvo que pasar por muchas dificultades para entender que su forma de pensar era la equivocada. Sus hijos y Moon fueron el apoyo que le permitió alcanzar la relativa serenidad.


Al decir “relativa serenidad” me refiero a que no todos sus asuntos han sido arreglados, queda pendiente uno muy importante, uno al que trata de no prestarle demasiada atención pero que le afecta más de lo que ella misma piensa. Perder a su marido fue un golpe muy duro, podría decirse que fue el detonante para que su personalidad y mentalidad hayan cambiado tanto. Su marido no está muerto, cosa que ella pensaba cuando éste desapareció en un ultra umbral, él sigue vivo y está en la región. Aún así, fue chocante enterarse de que ha perdido la memoria, de tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos. Lusamine quiere tanto poder volver a ser una familia, ayudarlo a recobrar la memoria y tenerlo nuevamente a su lado. Pero también se ha dado cuenta de que el hombre que solía ser su esposo ahora es muy feliz encargándose del Poké Resort, un lugar en donde también cuidan de los pokémon salvajes y de entrenadores, aunque de una manera más natural.


La ausencia de Polo sí que le afecta, pero no detiene su labor como jefa de la fundación. Lusamine sigue realizando sus labores, sobre todo ahora que los habitantes de Alola vuelven a confiar en ella y le han permitido seguir obrando para bien.


- Adelante - dice la mujer al oír que tocan la puerta de su oficina.

Es una miembro de la fundación, lleva varios papeles en la mano, los cuales coloca sobre el escritorio. Se retira luego de despedirse educadamente.


- Más papeles… - suspira, toma las hojas y traza su firma en ellas, una por una conforme va leyendo el contendio.


El brillante sol de Alola entra por la enorme ventana de la oficina, es un día hermoso, perfecto para salir a pasear o a la playa. Ella ama a los pokémon y sabe que su labor es importante, pero también desea relajarse, ir de compras con Lillie o cenar en un elegante restaurante con su marido.


- ¿Día ocupado, presidenta? – pregunta Zyra, con la mitad de su cuerpo dentro de la oficina y la otra mitad en el pasillo.

- Sólo documentos y más documentos – le responde su jefa, con el rostro apoyado en los nudillos y los ojos entrecerrados, resoplando después de hablar.

- Trabaja demasiado, debería tomarse el día libre.

- Me gustaría, pero no puedo. – la hermosa rubia hace a un lado los documentos ya firmados – Yo elegí crear esta fundación y es mi obligación mantenerla operativa. Sé que he cometido muchos errores en el pasado, pero estoy dispuesta a redimirme y sólo puedo conseguirlo con trabajo duro. Quiero que los pokémon de la región estén seguros, quiero que los humanos aprendamos a cuidarlos y quererlos como ellos se merecen. Sé que a Lillie, Gladio, Moon y los demás les causé demasiados problemas, pero supieron perdonarme, depositaron su confianza en mí, a pesar de todo.

- Pero…

- Pero también tengo necesidades propias, sueños, anhelos. Me gustaría conocer Hoenn, dicen que tiene paisajes casi tan hermosos como los que tenemos aquí. Sé que por mi edad no puedo vivir las aventuras que viven los jóvenes entrenadores de ahora, pero…

- ¿Jóvenes?, ¿a tu edad? – la interrumpe Zyra, un poco molesta y olvidando las formalidades – hay muchas mujeres que quisieran tener tu figura, tu energía, tu belleza. No hables de ti como si fueses una anciana.

- Extraño a mi esposo – confiesa, soltando esa información como si hubiese querido decírselo a alguien desde hace mucho tiempo.

- Pero tu marido está vivo, puedes hablar con él, puedes intentar recuperar el tiempo perdido y crear nuevos recuerdos.

- Él ahora tiene una nueva vida, es feliz. Cuando me topé con Polo cuando vino acompañado de Moon, me di cuenta de que no me necesita a su lado, ni siquiera recordó algo al verme, me habló como si me tratara de una desconocida. Gladio me insistió en que hablase con él, pero sé que en el fondo me comprende, sabe muy bien que su padre está mejor ahora.

- Dicen que la felicidad radica en la ignorancia – comenta Zyra.


Lusamine suspira nuevamente, puede sentirse la nostalgia invadiendo la oficina. A su mente llegan escenas de su juventud, cuando se relajaba en la playa de Akala con su esposo y sus pequeños hijos. También recuerda cuando Polo y ella ayudaban a Lillie a dar sus primeros pasos.


Los recuerdos se tornan más íntimos, recuerda su luna de miel, noche en la que perdió la virginidad con el único hombre con el que ha estado. Las noches de pasión pasan por su cabeza como si se tratara de una película, escenas muy vívidas de sus intensas sesiones sexuales, incluso pocas de sus conocidas saben que ella es una mujer bastante insaciable en la cama.


- Extraño el sexo.


Es de madrugada, incluso los mayordomos de la mansión y los empleados de Aether están dormidos, salvo la presidenta que todavía yace sentada tras su elegante escritorio, con la mitad de su cabeza pensando en el papeleo pendiendo y la otra en las nubes. Con el codo apoyado en la mesa y el mentón sobre la palma de su mano, mira los papeles aburrida y con los ojos entrecerrados. Sus ojos giran hacia el lado derecho del mueble, en donde un portaretrato con la foto de su marido le hace compañía. Toma el retrato y lo mira con atención, hasta que se sorprende a sí misma sintiendo un cosquilleo en la entrepierna.


Retira hacia atrás la silla que hace juego con su escritorio, separa las piernas y, en la privacidad de su oficina, bañada por la luz de la luna, mete la mano en su ajustado pantalón, hace a un lado su ropa interior con los dedos, luego los usa para toquetear su vagina, pasando las yemas de los dedos por su clítoris, pellizcándolo cada tantos segundos. Las paredes son testigos silenciosos de la sesión de autosatisfacción de la presidenta de la fundación, en ellas rebotan los jadeos y gemidos que nacen en su garganta y brotan de su boca. Los índice, medio y anular entran y salen de su cuerpo, humedecidos por sus fluidos, moviéndose individualmente cuando están dentro de su dueña. La otra mano de Lusamine mantiene sostenida la foto de su esposo, ella reproduce los recuerdos de sus noches de placer sexual, además de complementarlos con fantasías que nunca pudieron cumplir. En su mente su esposo se encuentra encima, embistiéndola con fuerza, sus grandes manos agarrando las suyas, su lengua bajando por su cuello y recorriendo sus clavículas en dirección a sus hombros, para luego retornar y bajar hacia sus senos, lamiéndolos, chupándolos, centrándose en sus pezones.


Lusamine no es una mujer voluptuosa, lo que no significa que no tenga un buen cuerpo. Todo lo contrario, la mujer es sumamente hermosa, su cuerpo delgado está bastante bien formado, esbelta pero con notorias curvas. Sus tetas de tamaño mediano, su cintura delgada, caderas ligeramente anchas y muslos tonificados son el deseo de la gran mayoría de hombres en Alola. Puede que también de otras regiones en donde la fundación o su presidenta sean conocidas.


El costoso asiento se moja con los fluidos vaginales, al igual que los pantalones de diseñador, pero nada de eso importa, el dinero es lo de menos. Sus dedos se mueven nuevamente, el silencio que había vuelto a la oficina otra vez se rompe y una nueva ronda de gemidos y jadeos se esparce por la habitación, entre ellos se puede escuchar en susurros el nombre de Polo.




Al mediodía siguiente, sentada en una nueva silla, Lusamine nuevamente se encuentra atrapada en la rutina, papeleo tras papeleo, llamada tras llamada, firmas tras firmas. Es hora de que dé una vuelta por las instalaciones.


Las instalaciones de la fundación Aether son una maravilla de la arquitectura ecológica, la electricidad usada en las diferentes edificaciones proviene de la luz solar que capta un centenar de paneles ubicados en los techos. Las zonas naturales y artificiales se complementan muy bien, dándole aún más vida al lugar. Los pokémon corren, juegan, duermen y se alimentan en las áreas que los miembros de la fundación han sabido recrear perfectamente. Podemos encontrar praderas verdes y extensas, ríos y lagunas de agua cristalina, desiertos simulados y bastante cálidos, porciones del mar que son separados mediante compuertas protectoras y todo aquel tipo de hábitat que uno podría encontrar al recorrer las cuatro islas.


La presidenta camina por un puente que conecta dos torres blancas, el piso es de un cristal sumamente resistente, bajo sus pies puede ver la extensa pradera en donde corren y pastan los Miltank, Tauros, Mudbray y Mudsdale (siendo éstos últimos los más abundantes). Todos son pokémon bastante majestuosos, uno podría verlos durante horas y no perder admiración por ellos. Habiendo unos miembros de Aether alimentándolos y bañándolos, Lusamine se anima a bajar para contemplar de cerca las funciones de sus empleados, aprovechando que al final del puente hay una escalera que le permite adentrarse en el ambiente.


- Buenos días, presidenta – la saluda amablemente una de sus trabajadoras al percatarse de su presencia.

La muchacha se encuentra dándole un baño a un espécimen macho de Mudsdale, un ejemplar bastante grande. Su pelaje de color marrón, al igual que su crin, brilla por el agua y la espuma bajo el resplandeciente y cálido sol de Alola. El pokémon da golpes en el suelo con sus patas delanteras en señal de que disfruta el baño, relinchando por momentos. Lusamine acaricia su lomo sin importarle mojarse la mano, le parece una criatura de lo más maravillosa y entrar en contacto con uno de ellos es algo que no se puede permitir estando en su despacho.


- Es el líder de la manada – le comenta la trabajadora, sin dejar de asearlo.


El pokémon vuelve a relinchar, orgulloso al oír su posición en el grupo. La presidenta le da unas cuantas palmaditas en el lomo, alabándolo y sonriéndole.


- ¿Puedo? – pregunta la hermosa rubia.

- Cl…Claro, adelante – responde la muchacha que trabaja para ella, bastante sorprendida porque alguien de tal nivel y elegancia solicita probar realizar una tarea tan característica de los rangos inferiores (algo que no tiene nada de denigrante, pero que no se espera en la jefa).


Recibe la manguera en una mano y los guantes en la otra, los cuales se coloca antes de intentar asear al enorme pokémon. Inicia torpemente, teniendo que ser guiada por la trabajadora de la fundación, aunque no pasan muchos minutos para que logre hacerlo bien. Con una sonrisa en el rostro y la satisfacción de estar en un ambiente seminatural, aprendiendo de los pokémon, enjuaga el pelaje del Mudsdale. Hasta que algo la toma por sorpresa.



De entre las patas traseras del equino desciende un enorme falo, Lusamine se echa para atrás por reflejo, preocupando a la empleada de la fundación. Ella observa el motivo de tal reacción, comprendiéndolo al instante, es normal que una mujer de alcurnia se asuste por algo así.


- Lo lamento mucho, presidenta – se disculpa – Olvidé decirle que es temporada de apareamiento y los Mudsdale están en celo. Él es un semental, es al que usamos para generar descendencia y estudiar mejores métodos de crianza.


Pero Lusamine no está asustada, aunque sí sorprendida, es la primera vez que ve un miembro tan grande. No es que conozca muchos, ya que Polo ha sido su único hombre y no acostumbra andar mirando los genitales de los pokémon con los que se topa, pero es muy consciente de que pocos miembros tienen dimensiones como el que cuelga frente a sus ojos.


- Permíteme que le ayude – se ofrece la empleada de Aether, con intención de ayudarle a ponerse de pie.


La rechaza con educación, se pone de pie por sí misma.


- No tienes que disculparte, no sabías lo que pasaría – la tranquiliza, mostrando una gran modestia. Cualquiera esperaría que, como presidenta, sea una mujer altanera y prepotente, alguien que ve a sus trabajadores como menos, como humanos inferiores. Ese tipo de comportamiento es ajeno a ella.


Le agradece a su empleada antes de retirarse caminando rápidamente hacia las escaleras, sube por ellas, cruza el puente mirando al frente, aunque dando fugaces vistazos de reojo hacia abajo. No se detiene hasta llegar a su despacho, cerrando la puerta tras ella, con la cabeza hecha un lío y las hormonas aún más alborotadas. Mira hacia abajo, su pantalón se va empapando, puede ver la tela oscureciéndose lentamente conforme va absorbiendo los fluidos.


Su espalda se desliza por la puerta hasta caer sentada. ¿Qué diablos pasa con ella?, ¿cómo es posible que su cuerpo reaccione así ante los genitales de un pokémon?


- Qué asco…


Ese día no revisó papeles, tampoco atendió a nadie, ni siquiera contestó las llamadas de Lillie. Zyra estuvo preocupada por ella, no le creyó cuando, luego de llamar a la puerta una y otra vez, recibió como respuesta un seco y breve “Estoy bien, aunque ocupada. Hablamos después”.


Durante la noche, para quitarse todo el estrés de encima e intentar olvidar lo ocurrido, recurre a la autosatisfacción. Necesita tanto a su marido en ese momento.


- Polo…Polo… - llama entre suspiros, mientras sus dedos toquetean con empeño su empapada vagina.


Se imagina sentada en la misma costosa silla en la que se encuentra, con las piernas separadas, sujetas por su marido, quien la embiste con fuerza. Ella lo mira a los ojos, sonriendo. Sus manos apoyadas en los brazos de su esposo le permiten mover las caderas al ritmo de las penetraciones. Puede imaginar a Polo mirándola con deseo, con los ojos teñidos de lujuria, gruñendo y gimiendo por el esfuerzo de chocar sus cuerpos constantemente.


La espalda de Lusamine se arquea, en su mente, su marido incrementa la velocidad e intensidad. Ella gime con más fuerza, introduciendo sus dedos hasta la base de los mismos, aventurándose a usar los cuatro juntos, dejando el pulgar afuera para frotarse el clítoris con él. Ya está por correrse.


Pero algo cambia, su imaginación juega con ella, los jadeos de su esposo poco a poco mutan en relinchos, el miembro de tamaño promedio crece abruptamente, las manos de Polo se transforman en poderosas pezuñas y su rostro con expresión lujuriosa se alarga hasta convertirse en el de un Mudsdale. En ese instante Lusamine abre los ojos, sumamente sorprendida por el giro de su fantasía, pero todavía más sorprendida al bajar la mirada hacia su entrepierna y notar que sus dedos no se detienen, por el contrario, se mueven más rápido.

- Qué demonios pasa conmigo… - piensa, bastante perturbada. Sigue sin poder creer que ver el falo de ese pokémon le haya afectado tanto. Sus dedos se siguen moviendo.



Espero que hayan disfrutado el relato, además me gustaría que lo compartan y recomienden. Les recuerdo que pueden pedir sus relatos personalizados, escribiéndome a mi correo para conversar sobre los detalles y el precio: [email protected]



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