+18 POKÉMON ULTRASUN & ULTRAMOON: LUSAMINE Y MUDSDALE (PARTE 02)

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Relatos Hentai

problem8D
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A la mañana siguiente despierta con la cabeza apoyada sobre los brazos, y éstos apoyados en el escritorio. Toma un pequeño espejo de uno de los cajones, el rostro reflejado se ve pálido y un poco demacrado, el estrés y el hecho de casi no haber comido hace estragos en su bello rostro. Se soba las bolsas debajo de los ojos con las yemas de los dedos.


- Deberías descansar, no te ves bien – le aconseja Zyra, mientras comen algo en la zona privada del comedor de la fundación.

- Estoy bien, sólo me falta comer algo. Anoche estaba tan concentrada que olvidé cenar – miente.


Zyra se retira, pero Lusamine se queda sentada, mirando a lo lejos, intentando no pensar. Finalmente se pone de pie y sale del comedor, rumbo a su oficina, teniendo que pasar por el mismo puente que recorrió el día anterior, el día en que su mente se alborotó.


Mientras recorre dicho puente, trata de no mirar hacia abajo para mantener su cabeza tranquila, respira profundamente e intenta concentrarse en pensar en todos los papeles que debe firmar, en los lugares que debe visitar para resolver asuntos de la fundación. Lamentablemente para ella, una de los miembros, la misma de ayer, la saluda de manera formal pero en voz alta. Lusamine no tiene más opción que bajar la mirada para devolver el saludo y, junto a la muchacha, yace el mismo Mudsdale, tan majestuoso como cuando lo vio por primera vez. Las piernas le tiemblan, su pantalón se humedece un poco. Sonríe con esfuerzo y se dispone a seguir con su camino, pero algo capta su atención.


Apoyándose en el pasamanos para inclinarse y ver mejor, nota que la muchacha, con un recipiente en una mano y la otra entre las patas del pokémon, lo masturba relativamente rápido. Su cara enrojece, sus hormonas se alborotan y, cuando el Mudsdale eyacula poco más de dos litros de esperma en el contenedor, su vagina suelta de golpe sus fluidos, incapaz de contenerlos.


Ya sin importarle que alguien la pueda ver, se deja caer sentada al suelo. Sus pantalones empapados y tibios se sienten algo incómodos, sus piernas tiemblan, al igual que su labio por la impotencia de no poder mantener la compostura. Su personalidad tan refinada se cae a pedazos, ahora ni siquiera sabe cómo actuar realmente. Le da asco su propio cuerpo por reaccionar así por el pene de un Mudsdale. ¡Es un pokémon!, ¡qué tan enferma está realmente!, porque la miembro de la fundación parecía masturbarlo con total normalidad, viéndolo sólo como uno de los tantos procesos que deben llevar a cabo para mejorar la reproducción de esa especie. Pero ella no puede evitar calentarse como una asquerosa pervertida al pensar y ver el pene, no de su esposo, no de cualquier otro humano, sino el de un pokémon.


Luego de recuperar algo de su cada vez más deteriorada compostura, camina a toda velocidad hacia su oficina, su refugio y su prisión. Se olvida de devolver los saludos de sus asistentes, responde monosilábicamente a las preguntas que realizan, aunque intentando no sonar cortante. Cierra la puerta con más fuerza de lo normal, bordea su escritorio, pasando la mano por él y se sienta. El ligero frío que siente al hacerlo le recuerda que tiene el pantalón empapado. Suelta un suspiro y, con rostro de haber sido derrotada, lleva la mano a su entrepierna.

- ¿Ya me vas a contar qué es lo que realmente te ocurre? – le pregunta Zyra al día siguiente, se puede notar la preocupación en su mirada.



Sentadas, cada una a un extremo del escritorio, con las cortinas cerradas casi por completo, apenas permitiendo que un hilo de luz se cuele dentro de la oficina. Zyra mira a su amiga, quisiera poder ayudarla de alguna manera, pero no sabe qué es lo que ocurre. Toma la mano de la presidenta de la fundación y con los ojos le vuelve a preguntar.

- No es nada, sólo estrés por el trabajo – miente, últimamente le miente bastante.


- Eso no es estrés, porque siempre has sabido manejarlo.

- ¡Ya te dije que estoy bien! – se sobresalta, pero se da cuenta de ello al instante – Lo siento, es que…

- Soy tu amiga – comienza Zyra – no soporto verte así. Estás tensa, tienes ojeras y siempre te veo preocupada o malhumorada – Nos conocemos desde hace años, La Fundación Aether creció gracias a que lo hicimos juntas. ¿Lo que te ocurre es tan grave que no me lo puedes contar a mí?

- Yo… - piensa en qué decirle, qué partes decirle y cómo hacerlo – necesito sexo.


Zyra sonríe, no burlonamente, sino aliviada. Es consciente de que a una mujer tan hermosa como Lusamine la desean muchos hombres y podría estar con quien quiera. También es consciente de que ella sigue amando a Polo, el único hombre en su vida. El problema es muy simple en realidad, ella tiene necesidades como cualquier otra criatura viviente y, al no estar su marido para satisfacerlas, además de no tener interés en otros hombres, necesita un desfogue.


- Pero no quieres intentar que Polo recupere la memoria, dices que es más feliz ahora, ¿verdad?

Lusamine se limita a asentir con la cabeza, aún avergonzada por su confesión. Y más porque en su mente aparece el Mudsdale trotando, con el enorme miembro oscilando entre sus patas traseras.


- Sólo te puedo recomendar que pienses en conseguir una nueva pareja.

- Pero…

- Y como no quieres volver a tener pareja, por lo menos puedes conseguir a un hombre que…calme esos deseos.

- ¿Te refieres a que me consiga a un hombre con el cuál tener sexo sin compromiso alguno? – pregunta la hermosa rubia, ligeramente indignada.

- Es más común de lo que crees – intenta tranquilizarla Zyra – De hecho, yo conozco algunas amistades que me ayudan con esos temas.


Asombrada por la nueva información, Lusamine no disimula sorpresa. En todos los años de amistad, jamás había escuchado que su amiga recurra a hombres que calmen sus deseos sexuales. Bueno, ella nunca le ha conocido un novio, así que debe ser una buena alternativa.


- Deberías considerarlo – insiste Zyra con tono suave para no hacerle sentir presionada.

- ¿Tan desesperada me veo? – le pregunta Lusamine, riéndose de sí misma.


Hablar con Zyra hace que se sienta mejor, es algo que debió hacer desde un principio, aunque jamás se atreverá a contarle lo del Mudsdale, eso es algo que se llevará a la tumba.


- Como ya te lo he dicho, eres una mujer bastante hermosa y cualquier hombre querría estar contigo – la halaga con sinceridad – Si quieres puedo presentarte a alguien, un amigo discreto. Te preocupa tu fama como presidenta de la Fundación Aether, ¿no?

- No sólo es eso, es que…es que quiero pensarlo primero.


Zyra no insiste más, sabe que su amiga al menos lo está considerando. Cambian de tema, se concentran en asuntos relacionados a la fundación, recordando por momentos sus épocas universitarias. A las dos horas, Lusmine queda nuevamente sola en la oficina, sin trabajo pendiente. El pokémon nuevamente aparece en su mente, provocando que su vagina se humedezca por reflejo. Intenta pensar en otra cosa, pero aquel gigantesco falo está tatuado en su pensamiento.


Con la puerta cerrada con llave y la seguridad de que Zyra no volverá en un buen rato, levanta y separa las piernas apoyadas sobre el escritorio. Mete su mano por debajo del pantalón, sus dedos se mueven frenéticamente desde el inicio, entrando y saliendo de la vagina, teniendo cuidado de no hacerse daño con las uñas.


- Polo…Polo…!Polo! – dice entre jadeos.


Lusamine se imagina en cuatro patas sobre la cama, con su ex marido sujetándola de las caderas, embistiéndola con fuerza. Se muerde el labio inferior, su pulgar presiona su clítoris, el fluido vaginal se escurre entre sus dedos.


- Polo…hazlo más fuerte…más fuerte…Polo…


Retira el pantalón hasta sus rodillas para mayor comodidad, inmediatamente retoma los manoseos. La lujosa alfombra recibe gota a gota la copiosa cantidad de flujos vaginales, los cuales no sólo caen desde sus manos, sino que también desde entre sus nalgas.


Hasta el momento todo va bien, su imaginación se centra en su marido, pero en su versión joven. Sin querer, empieza a pensar en que ahora está gordo, a pensar en que con su físico actual no le podría seguir el rimo, a pensar en que esa barriga que ha desarrollado haría que su miembro se vea más pequeño. Sus dedos se detienen y sus ojos se abren, ¿por qué está pensando en eso?, hasta la calentura se le pasa


Se queda sentada ahí, mirando al techo, intentando saber sí en realidad aún ama a su ex marido o sólo lo quiere a su lado para desfogarse sexualmente. Puede que Zyra tenga razón, puede que sí sería buena idea conocer a un hombre que la satisfaga sin compromiso alguno. Sus ojos se abren como platos cuando, por centésima vez, el Mudsdale nuevamente ingresa en su mente, con sus poderosas patas golpeando el suelo y su falo colgando.


- Mierda…


Las instalaciones de la fundación no funcionan a medianoche, sólo unos pocos empleados se quedan para vigilar, en caso de que alguno de los pokémon sufra de alguna complicación, además de los guardias que resguardan las entradas y los puntos ciegos que las cámaras no pueden abarcar.


Lusmine, asomándose por el umbral entre su oficina y el corredor, ve que no hay moros en la costa. La culpa hace que camine intentando hacer el menor ruido posible, recorriendo las amplias instalaciones, desplazándose por ellas hasta llegar al puente sobre el hábitat de pradera creado para alojar a algunos de los pokémon, Mudsdale entre ellos. A pesar de su intento de sigilo, el sonido que producen sus tacones genera un eco que rompe el silencio nocturno de las instalaciones.


Tras llegar al pie de las escaleras, se percata de que la misma empleada de la fundación camina hacia ella, un poco extrañada por ver a la presidenta en ese lugar y a tan altas horas de la noche.


- Buenas noches, señora Lusamine – saluda la muchacha y, con tono curioso, le pregunta - ¿Ocurre algún problema?

- No, nada. Sólo quise pasear por las instalaciones, relajarme con el silencio, el aire puro y alejarme de tanto papeleo. Además, quisiera ver a los pokémon – se esfuerza por disimular la urgencia por ver al equino y sonar despreocupada.

- Ya me iba, pero si gusta puedo guiarla.


- ¡No! – grita – No, no es necesario. Conozco las instalaciones como la palma de mi mano.

- Entiendo, entonces yo me retiro. Que tenga muy buenas noches – se despide la empleada con una sonrisa.


Ya sin nadie que la interrumpa, camina lo más rápido que le permiten los tacones y la vegetación. Bajo el cielo estrellado, separado por el delgado techo de cristal reforzado, Lusamine recorre el hábitat mirando fijamente hacia donde descansa aquel Mudsdale que tanto ha alterado sus hormonas. Al llegar a él, muy decidida a lo que planea hacer, comienza acariciando su pelaje. El pokémon se despierta, la mira curioso, no se trata de la mujer que siempre lo cuida, pero no se porta hostil con ella.



Mientras la hermosa mujer acaricia al equino, éste frota su nariz en su pecho y cuello. Lusmine se ve pequeña y frágil al lado de tan enorme espécimen, como se mencionó anteriormente, tampoco es que ella tenga un cuerpo voluptuoso, tiene el sofisticado físico de una modelo de passarela. El contraste entre volumen corporal se hace aún más notorio cuando el pokémon se hiergue sobre sus cuatro patas. Al hacerlo, los ojos de Lusamine automáticamente captan cómo el falo cae colgando.


- Dios…


Pasa las manos por el pelaje de sus patas traseras, todavía decidida pero un poco avergonzada. Como quien no quiere la cosa, poco a poco acerca los dedos hacia sus genitales, sus falanges entran en contacto con los inmensos testículos. Con el rostro completamente rojo y mirando en otra dirección, los palpa, los sostiene, nota que son bastante pesados, seguramente por estar repletos de esperma. Sus manos recorren el escroto, provocando que el Mudsdale relinche levemente.


- Qué…grandes… - dice en voz baja, como para sí misma, como si tuviera miedo de que alguien pudiera oírla.


El pantalón de Lusamine está más empapado que nunca, el hormigueo en su vagina la obliga a llevar la otra mano hacia ella. Como en sus sesiones de autosatisfacción, le mete bajo el pantalón y toquetea su zona íntima. Jadea y gime con los ojos cerrados, sin pensar en Polo, ahora sólo son el Mudsdale y ella. La mano de la presidenta de la fundación pasa de los testículos a la base del pene, desliza los dedos por todo el tronco, las yemas de sus dedos sienten las venas marcadas.

Ya con más confianza, acerca el rostro al miembro, sus suaves labios tocan el duro y algo áspero tronco peneano. Chupa delicadamente, obviamente incapaz de poder abarcar el radio que tiene, succiona hasta que su saliva adquiere su sabor. Los dedos se mueven frenéticamente en el interior de su vagina, entran y salen a gran velocidad. Hasta que la suelta y, con la mano cubierta de fluidos, masturba al Mudsdale, quien reacciona golpeando el suelo con sus poderosas patas delanteras.


Ambas manos se concentran en la masturbación, la boca complementa. Lusamine pega el rostro al miembro, presiona con fuerza y sube la cabeza, pasando la lengua desde la punta hacia la base. Cuando está arriba, con una lujuriosa expresión, restriega la cara entre los testículos, soltando el tronco por un momento para abrazarlos. Los llena de besos, los ensaliva lamiéndolos, incluso les da pequeñas mordidas.


Terminando con las gónadas, regresa al pene. Con esfuerzo, lo carga y lo coloca sobre su hombro derecho, también abrazándolo, nuevamente lamiéndolo y succionándolo, chupando con más fuerza que antes. Con la actitud de una vulgar ninfómana, soba la mejilla a lo largo, hasta donde su cuello le permite. El glande del Mudsdale comienza a expulsar líquido preseminal en cantidades muy superiores a las de varios humanos juntos, bañando su espalda. A Lusamine le excita sentir la calienta sustancia llegando a sus nalgas, corriendo entre ellas.


Sostiene el pesado falo frente a ella, ayudándose con ambas manos, teniendo el glande a pocos centímetros de la boca. Se relame los labios antes de abrirlos lo más que puede, intentando introducir la punta. Complementa el trabajo masturbándolo veloz e intensamente, como si intentara ordeñarlo. Los genitales del pokémon palpitan, señal de que no sólo lo está disfrutando, sino también que pronto se correrá.

Las palpitaciones genitales se vuelven más notorias conforme pasan los minutos, hasta que, avisando con un estruendoso relincho, el Mudsdale eyacula copiosamente. La boca de Lusamine se inunda en una fracción de segundo, tanto que una parte del esperma escapa a través de sus fosas nasales. Sin mencionar que su rostro, cabello, cuello, hombros y pecho quedan cubiertos por una espesa capa de corrida. El olor la vuelve loca, pasa los dedos por su rostro y cuello para limpiarse el semen, acto seguido, los lleva a su boca, saboreándolo cual exquisito manjar.


- Es bastante amargo – se dice a sí mismo, pero sin dejar de chupar los dedos con los que se limpia – tan amargo…


Lusamine se pone de pie, sin perder tiempo se baja el pantalón hasta la mitad de los muslos, se sube la parte de la falda y deja su culo a la vista. Tiene la zona interna de los muslos completamente mojada, su vagina yace enrojecida y gotéate. Se agacha para poder ubicarse bajo el vientre del pokémon, colocándose a cuatro patas. Sin mirar hacia atrás va tanteando con su mano en busca del falo que tanto desea, hasta lograr tomarlo. Lo masturba lentamente, masajeándolo con los dedos desde la mitad hacia la punta, la cual maniobra con algo de dificultad (debido al peso) y la frota contra sus labios vaginales. Una sensación casi orgásmica para ella.


- Bien, aquí vamos… - se dice antes de respirar profundamente un par de veces, sabiendo que no será nada fácil.



Empuja el miembro hacia su interior, la cabeza del pene dilata su vagina para permitirse pasar, forzando demasiado sus partes íntimas. La hermosa rubia se muerde el labio, soportando el dolor mezclado con placer, castigando su vagina al meter, centímetro a centímetro, aquel inmenso ariete de carne.
- Ah…ah…eres…eres tan…tan grande…ah…


Empina el culo para facilitar el ingreso, apoya el peso de su cuerpo sobre sus rodillas y así evitar irse de cara contra el suelo. Con la mano libre se separa una de las nalgas, lo que sea para ayudar a que entre. Ni siquiera ha logrado introducirse la mitad y ya puede sentir el glande presionando su útero, expandiendo sus paredes vaginales y haciéndola sentir algo que su marido jamás habría podido conseguir. Para su sorpresa, el Mudsdale pone de su parte moviendo sus poderosas caderas. Lusamine suelta un fuerte y agudo gemido, el cual fácilmente pudo haber viajado por todo el lugar, aunque a esas alturas la mujer no se pone a pensar en ello.


Su cuerpo ya se acostumbró un poco a las dimensiones del miembro, que no significa que ya no siente dolor. Apoya ambas manos en el suelo, empina más el culo y lo mueve al ritmo del equino, quien la embiste con mayor fuerza conforme pasan los minutos.


- Ah…ah…se…se siente…¡bien!...ah…


Los enormes testículos se estrellan contra sus muslos una y otra vez, produciendo un sonido bastante obsceno, aunque no tanto como los jadeos de la presidenta de la fundación que, junto a los relinchos del Mudsdale, forman una orquesta sexual. El rostro de Lusamine, que ya presentaba una pervertida sonrisa, se degenera todavía más, hasta mostrar una vulgar mueca de placer que jamás se esperaría ver en una mujer de su nivel.


Las embestidas se han tornado más violentas y los gritos de la mujer son prueba de ello. Dos tercios del miembro del Mudsdale ya se encuentran dentro de ella, estirando sus entrañas al límite. Lusamine siente que se puede romper en cualquier momento, mira hacia abajo y nota cómo un gran bulto aparece y desaparece en su abdomen con cada “mete y saca”. Por alguna razón, ver eso no hace más que aumentar la lujuria que se apoderó de su cuerpo.


Saliva brota de su boca y baja por su mentón, con la boca abierta en una sonrisa y apretando los dientes. Gruñe como una hembra de Emboar al ser montada, soltando gemidos cada tantos segundos, mueve el culo de adelante hacia atrás y de lado a lado, a veces en círculos. No le importa ser destrozada, sólo quiere seguir experimentando un placer tan grande, incluso mayor si es posible. Su ex marido no ha aparecido en su mente desde hace varios minutos, ella en este momento se considera la yegua de ese vigoroso Mudsdale. Una mujer de alcurnia como ella, reducida a una bestia en celo montada por un equino, esa imagen de sí misma la está calentando como nunca nada lo ha hecho.


Puede sentir el pene palpitando entre sus entrañas, se va a correr pronto. Mueve las caderas lo más rápido que le permite la situación, ya que tiene incrustado un gigantesco bloque de carne. Y sus esfuerzos obtienen frutos a los pocos minutos, cuando el pokémon suelta su segunda descarga de la noche, inflando el vientre de Lusamine y dándole el aspecto de una mujer embarazada. Las piernas de la mujer tiemblan por el orgasmo que llega al mismo tiempo que el del Mudsdale, orgasmo a un nivel jamás experimentado, ni siquiera juntando todos los que Polo le produjo.


Usando la mano, retira por un momento el falo para permitir que el semen salga de su organismo, su abdomen va tomando su forma original. Nuevamente presiona el glande contra su vagina, ahora entra con mayor facilidad, aunque todavía siendo doloroso. Así es como inicia una nueva ronda, con el miembro volviendo a ensanchar su aparato reproductor, con el pokémon relinchando y ella gritando de placer.


Lusamine no es nada tonta, sabe que los hábitats artificiales son vigilados mediante cámaras, las cuales son revisadas por los encargados. Así que va muy temprano a las oficinas de seguridad y solicita las grabaciones, con la excusa de que necesita verificar que los pokémon estén siendo bien cuidados o no haya ningún contratiempo. Así se libro del problema de ser descubierta, hecho que sería demasiado vergonzoso y perjudicial para su imagen y la de la Fundación Aether.


Al salir de su oficina, más o menos a medio día, luego de terminar su trabajo pendiente y tomar algunas pastillas contra el dolor, se topa con Zyra.


- Te veo mucho más animada hoy, ¿pasó algo? – le pregunta, muy feliz por la mejora en el estado de ánimo de su amiga.

- Digamos que seguí tu consejo – le responde.

- ¿Entonces conseguiste a alguien que te ayude a…aliviarte? – le pregunta susurrándole cerca del oído para que nadie pueda escuchar al pasar por ahí - ¿quién es?, ¿lo conozco?


Después de tantos días, Lusamine ríe con sinceridad.


- Es un secreto.




Espero que hayan disfrutado el relato, además me gustaría que lo compartan y recomienden. Les recuerdo que pueden pedir sus relatos personalizados, escribiéndome a mi correo para conversar sobre los detalles y el precio: [email protected]




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ZET

No le tengo miedo al cambio sino a nunca mejorar
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guerrero
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Emmm. No seria esto considerado ¿spam? R Relatos Hentai
Si es una segunda parte, debería ir en donde publicaste la primera.
Y no en otro tema aparte.
No es así RedAndYellow RedAndYellow ?
Pd: No me había dado cuenta que ahora eres moderador.
 

RedAndYellow

Fluorescent Writer
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R Relatos Hentai Como se explica arriba, las segundas partes de un fic deben ir en el mismo tema donde publicaste la primera.

Cerraré este tema; en adicción, te pido que leas la normativa del foro para que puedas leer el correcto uso de los prefijos.
 
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