Rol Power to the People {¡Comenzamos!}

.Krauser

Non timebo Mala
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Taylor B. Mathews
| Abadía Cocina |

Taylor esperó por la respuesta del soldado americano, ya que dudaba que el joven que intentaba auxiliar estuviese lo suficientemente lucido como para hacerlo. Éste cabeceaba sin cesar cada que lo soltaba al limpiarlo, por lo que tenía que sostenerlo otra vez casi de inmediato, y cuando abría los ojos tras haberlos cerrado brevemente, se mostraba totalmente desorientado. Tay sólo podía esperar ser lo bastante rápido como para frenar una posible caída cada que volvía a mecerse.

Pero para su sorpresa, él herido se adelantó a responder. Aunque no tan coherentemente como le habría gustado.

- …había algo en el piso. – Decía, con una torpe imitación de lo que pudo haber sucedido.

Al golpear su propia cabeza, Taylor dejo las gazas con la sangre seca a un lado y trato de ver con más detalle. Era normal tener múltiples lesiones al sufrir caídas graves, sobretodo en terrenos irregulares y rocosos, por lo que sólo podía imaginar que, al ser impulsado por algo tan fuerte como una explosión, heridas parecidas podrían sufrirse. Pero que sean en la cabeza nunca pronostican un diagnostico muy alentador…

- …trataré de ver. – Le aviso antes de volver a tocarlo.

Tay bajo su rostro y trato de mirar a través del cabello, pero éste era largo y al estar pegado a lo que parecía ser barro no se lo facilitaba. Aun así, siguió tratando, y al sacar un par de terroncitos de tierra de donde el soldado señalo sentir ese algo con su puño, tocó rastros de una textura diferente a la de los terrones anteriores. Sacó lo que pudo del pelo y al verlo entre los dedos vio que se trataba de sangre seca. Apartó entonces todo el cabello que pudo para mirar el cuero cabelludo y se dio cuenta de que su paciente tenía un gran golpe amoratado en la mitad de la cabeza, oculto por su cabello castaño.

La piel que alcanzaba a divisar se miraba abultada y rojiza, pero los cortes alrededor eran demasiado leves para ser el problema, por lo que Taylor cerro los ojos. No enfermo por la visión, que por apariencias no era nada, sino para tratar de recordar los libros de su padre. En las estanterías de su oficina había un volumen sobre conmociones que una vez leyó, pero… ¿y su oído?

- ¿Qué es lo que ocurre? – Preguntó una voz familiar que se acercó de repente, sacando a Taylor de su concentración.
- Eso… - Intento responder, sin saber por dónde empezar. – estuvo muy cerca de una explosión, así que puede que su tímpano se haya reventado. – Sin la herramienta correcta para mirar más adentro no podía confirmarlo, pero era probable debido a la naturaleza del accidente. – …también podría tener una contusión, pero… los síntomas de una cosa y la otra son parecidos. Yo… no recuerdo. – Trato de hacer memoria una vez más, pero había cambiado los libros de medicina por la biblia hace tantos años, que le era imposible hacerlo. – Hasta que los paramédicos puedan revisarlo, creo que… podemos hacer algo con los síntomas que tiene, pero… sólo eso. – Taylor suspiro, se sentía repentinamente exhausto a pesar de la cafeína, pero trato de no demostrarlo. – Si pueden, súbanlo a la mesa. - Hablo de nuevo, dando indicaciones. – Asher, calienta un poco de agua y toma trapos limpios de la alacena, iré por algún medicamento que pueda darle. – Y tan pronto dijo eso, se fue trotando al salón.
Como esperaba, sus intentos de llevar a un paramédico o incluso a uno de sus superiores fue inútil. Hay demasiados heridos, Taylor. Respondían todos sin dejarlo terminar de hablar, por lo que en pocos minutos regreso a la cocina sólo con lo que pudo encontrar y un par de mantas extras que tomó en su camino de regreso.

- Hay pocos medicamentos hasta que lleguen más cargamentos en la mañana, - Habló apresurado en su carrera. Aparte de las mantas, tenía en sus manos un par de ampolletas de cristal y jeringas nuevas. Tay las puso en una esquina de la mesa y le dio las mantas al soldado en pie. – así que sólo podemos tratar lo más grave como podamos. – Dijo, odiando sonar como los médicos del salón. – Traje un anticoagulante para tu cabeza y un sedante ligero, es todo, pero eso ayudará si tienes una contusión leve al menos. – Taylor se tallo una de las sienes con cansancio, tratando de recordar más cosas. – Deberías tomar té verde antes de que te demos el sedante, eso te ayudará con los líquidos y… usaremos los paños calientes para tus oídos, el sedante será útil para eso también y… - Sentía que algo se le olvidaba, pero no estaba seguro de qué. – Ah, las inyecciones. Yo no puedo dárselas… mi pulso es malo, así que uno de ustedes debe de hacerlo en mi lugar. – Mintió a medias, pues a esas alturas las explicaciones parecían estar de más.


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Skygge Skygge me saque un titulo de mediplus en la investigación de este post (?)
Carrion Fated holi, necesitamos un inyector c:
Bryma Bryma también podría ser tu pj el inyector. Btw, no incluí nombres porque me di cuenta de que no nos presentamos xd
 

Bryma

Caramelo de Cianuro
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Douglas Fisher (Abadía - Cocina)

Cuando era niño tuve un sueño horrible, en él mantenía relaciones sexuales con mi madre, desperté tan asustado que no dormí en 3 días, sin embargo, ahora era diferente, pues el cansancio e insomnio no eran a causa de motivos banales, pues estamos en una guerra. Sólo puedo suspirar y tallar mi rostro con ambas manos, para que el sueño desaparezca.

-…había algo en el piso

Pronunció Percival, sólo hasta ahora recuerdo su nombre. Tal vez ese “algo” no era una granada, sino mina explosiva, y de milagro sobrevivió y sólo su oído fue el afectado.

Mientras sigo divagando, escucho la voz del clérigo como si de un susurro fuese. - …trataré de ver. – a medida que lo revisa y palapa la piel, logra sacar una costra de sangre y tierra. Yo también prestaba atención a lo que hacía ese hombre, en caso de necesitar ayuda. Entonces me sobresalto al momento de escuchar - ¿Qué es lo que ocurre? – observo al recién llegado; también es un soldado, pero mucho más joven y con un acento bien educado. Yo ni siquiera tengo las fuerzas suficientes para responder, sin embargo no es necesario pues el clérigo se encarga de explicar la situación a la perfección.

Por otro lado, es imposible no suspirar al momento de escuchar que hay pocos medicamentos hasta la próxima carga ¿acaso siquiera llegarán?

-Ah, las inyecciones. Yo no puedo dárselas… mi pulso es malo, así que uno de ustedes debe de hacerlo en mi lugar.

Hubo un silencio incómodo, y algunas miradas de confusión.

-Yo lo hago. - no sé porqué me ofrecí, pero creo que es necesario – por favor indícame cómo hacerlo… espera, lavaré mis manos ¿eso puede influir, cierto?

Luego de limpiarme sólo con agua, ya que no había nada más con qué, me dispuse a tomar el vial y la jeringa de vidrio, - Estoy listo ¿Así está bien? – coloco la aguja en 45° en el antebrazo de Persival. – Momento, momento, – me irgo y veo al clérigo – soy un soldado, me entrenaron para matar, jamás pensé que tendría que hacer esto… - comienzo a inhalar y exhalar, 1, 2, 3 veces – ya, ahora si, estoy listo.

Hacemos un tipo de torniquete en el brazo, para que la vena resalte, entonces introduzco la aguja lentamente; primero el anticoagulante, después el sedante.

Una vez listo el trabajo, me siento en el piso con la cabeza hacia tras tocando la pared. – Estoy bien. Sólo me duelen las piernas. – no miento.


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Skygge Skygge
Carrion Fated
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No se me ocurrió nada más, lo siento T.T
 

Maka.

¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping
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WOLF ALDRICH
Abadía|| Husmeando en la Cocina


Observó en silencio como un grupo cercano a donde se había retirado a tomar un segundo aire se movilizaba. Por un segundo pensó en dejarlos pasar pero, no había nada más que hacer ahí… además tenía que admitir que no deseaba dejarlos solos.

¿Y si les ocurría algo malo? Ni pensarlo. Mejor seguirles. En el camino topó con uno que otro herido al cual no pudo rechazar. Les ayudó cuanto pudo para redirigirlos al interior de la abadía, al enorme salón que estaban usando ahora como gran enfermería en lo que la sala que realmente era para aquello era arreglada. Sus pasos poco se apartaron de los contrarios, pues al poco tiempo ya estaba ahí, asomando su cabeza con temor en la cocina. Había otro chico con ellos. LE reconocía.

Taylor. Un joven Seminarista que, cuando él llegó a la abadía, ya estaba ahí. Poco habían cruzado palabra. Wolf solía ser reservado, sobre todo por su actitud al inicio de su estadía en aquel sitio. Se sonrojó de recordar aquello y sacudió su cabeza, intentando normalizar su actitud. Carraspeó un poco y se irguió, asomando.

¿Puedo ayudar con algo, hermano? —se frotó las manos en los muslos con nervio, mirando a todos los presentes. Sonrió, ansioso y acortando distancia —. Parece que tiene más gente de la que un solo hombre dios, por más ayuda divina que tenga, puede manejar.​
{...}
Skygge Skygge No me pegues. Perdón ;_;
Bryma Bryma .Krauser .Krauser Carrion Fated Daigo Daigo Espero no les moleste me una...
 
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Carrion

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Asher Brook
[Ubicación: La abadía | Cocina]


*
-Eso…estuvo muy cerca de una explosión, así que puede que su tímpano se haya reventado.…También podría tener una contusión, pero… los síntomas de una cosa y la otra son parecidos. Yo… no recuerdo. Hasta que los paramédicos puedan revisarlo, creo que… podemos hacer algo con los síntomas que tiene, pero… sólo eso.-informábame de lo acontecido y de lo que habían recabado, dejando tras de sí un suspiro al haber acabado.

Comprendo, o eso creo, el motivo tras su suspiro: y es el sentimiento de la impotencia. En no ser capaz de hacer algo por más que uno quiera, verse reducido ante las adversidades... sensaciones así. Ante aquello, me limitaba solamente a ver un poco hacia Taylor, hacia los ojos aparantemente intertes del soldado malherido y al otro joven militar quien se hallaba parado de pie cerca de Taylor.

-
Si pueden, súbanlo a la mesa.-Señalaba, volviendo a hablar-Asher, calienta un poco de agua y toma trapos limpios de la alacena, iré por algún medicamento que pueda darle.


-En seguida.-y, acto seguido, me dirigía inmediatamente hacia el fregadero para tomar una olla y llenarla de agua mientras Taylor se retiraba.

Teniendo esta ya el agua en su interior, buscaba un cerillo, lo prendía y encendía la estufa para colocar luego la olla sobre uno de los fogones. Luego, caminaba hacia el soldado más joven.

Al estar yendo hacia él notaba aquellos cercos oscuros que rondaban bajo el contorno de sus ojos, los que resaltaban más gracias a la blancura de su piel. Seguramente no ha dormido bien durante este tiempo...

-Discúlpame que haya ido primero a calentar el agua, pero así manejamos mejor el tiempo. Ahora, ¿me ayudarías a levantar a nuestro compañero, por favor?-expresaba considera y reservadamente.

Poco después nos acercábamos hacia el anterior mencionado. Él lo levantaría haciéndose cargo del extremo de sus brazos mientras que yo el de sus piernas. Esperaba a que él primero apoyara el brazo del herido sobre sus hombros para así yo después ejercer fuerza y levantar sus piernas para que resultara menos difícil para ambos. Así que una vez él cargaba con el brazo del compañero en su hombro, levantaba sus piernas con mis fuerzas y entre los dos, y con sumo cuidado de no golpearlo, lo dejábamos reposar sobre aquella mesa compuesta de otras dos más pequeñas.

Soltando una ligera exhalación, iba ahora a por los trapos que se encontraban en la alacena según había dicho Taylor. Cuando este regresó.

-Hay pocos medicamentos hasta que lleguen más cargamentos en la mañana,-dijo, trayendo consigo al darme la vuelta unas mantas, un par de ampolletas de cristal y unas jeringas-así que sólo podemos tratar lo más grave como podamos. Traje un anti-coagulante para tu cabeza y un sedante ligero, es todo, pero eso ayudará si tienes una contusión leve al menos. Deberías tomar té verde antes de que te demos el sedante, eso te ayudará con los líquidos y… usaremos los paños calientes para tus oídos, el sedante será útil para eso también y… Ah, las inyecciones. Yo no puedo dárselas… mi pulso es malo, así que uno de ustedes debe de hacerlo en mi lugar.-

Veía
nuevamente hacia aquel muchacho, con mantas en mano.

-Yo lo hago.-decía aquel joven, que tal parece ser que era estadounidense por su acento-por favor indícame cómo hacerlo… espera, lavaré mis manos, ¿eso puede influir, cierto?.

El agua ya alcanzaba una temperatura adecuada, por lo remojaba los paños en esta y, luego de que estos tuvieran la misma calidez del agua, los retiraba y dejaba sobre una bandeja para llevar.

Nuevamente volteaba a ver hacia los dos. Viendo que ya habíanle suministrado la inyección, caminaba hacia el soldado sobre la mesa para colocar cuidadosamente los paños para sus oídos. Con sumo cuidado, colocaba la tela remojada sobre su oído esperando a meramente hacer un roce con su piel para evitar que le hiriera. Terminado esto, pedía las mantas al soldado en pie para colocarlas sobre el que estaba herido para que así no pasara frío (ya que mientras colocaba los paños vi cómo este tenía unos ligeros temblores a causa del frío) y le dejaba reposar.

Quedábame quieto un poco, observando hacia dicho combatiente que descansaba sobre la mesa. En todo el tiempo que colocaba los paños no me había fijado en las cicatrices que se dispersaban en toda la extensión de su cara. Desde los pómulos de esta hasta en su barbilla.

-¿Puedo ayudar en algo, hermano?-expresaba una nueva voz, para ver ingresando a otro joven, tras dar un ligero sobresalto, seminarista cuando daba vuelta mi rostro para verle. Un poco exaltado dado a lo sorpresivo de su aparición.

Dándome vuelta veía que aquel muchacho lucía algo bajo (cerca de mi estatura) por lo que su edad debía de serlo también. Asimismo, tenía una cabellera rubia y unos ojos que podían parecer verdosos pero al estarles viendo mejor se distinguía la tonalidad azul de estos. Además, parecía estar algo nervioso... ¿pero quién podría culparlo?. Yo también lo estaría si fuera él.


*

[
Rol OFF]
Bien, espero no haberme confundido en algo más xD

Maka. Maka.
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Skygge

The hate of men will pass, and dictators die.
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Percival Lynch
»La abadía || cocina

La atención no era, Percival pensaba, particularmente mala. Entre las muertes que había visto en batalla, la mayoría había sucedido por falta de atención médica inmediata. Y aunque esto no era inmediato y los hombres a su alrededor difícilmente eran médicos, al menos se trataba de algún tipo de intervención. Y por lo menos era algo mejor a sostener una camiseta sucia sobre una herida para calmar un flujo de sangre.

Nuevas personas iban y venían hasta que el muchacho castaño, tan grande como el mismo Percival, tomó su cabeza entre sus manos y comenzó a hurgar entre sus cabellos. Su primer instinto fue alejarse un poco. Incluso los toques tan leves como ese hacían que su cráneo retumbara, pero el muchacho lo sostuvo con firmeza, sus cejas fruncidas hasta que su frente se arrugaba en el centro. Los siguientes movimientos fueron más firmes, como si el castaño estuviera determinado a verificar el problema y ni siquiera el afectado podría detenerlo.

La expresión del castaño era confusa. Con los ojos cerrados, Percival no podía identificar si el muchacho creía que su herida era grave o si simplemente necesitaba volver a dormir. Afuera, el cielo estaba obscuro. Las lámparas de las calles estaban encendidas, pero, Percival notó en su breve estadía en la parte de afuera de la iglesia, no todas lo estaban. Debía ser tarde, seguro habrían despertado a los sacerdotes para hacer de enfermeros.

Cuando todos comenzaron a hablar y moverse de nuevo, Percival no pudo hacer más que quedarse ahí sentado, vagamente confundido y bastante molesto. Le gustaría que alguien le explicara qué estaba pasando. O, mejor aún, que alguien le diera una cobija para poder quitarse el frío que lo helaba hasta los huesos.

Cuando Douglas se sentó frente a él, Percival hizo su mejor esfuerzo por asegurarse que viera su mirada de pocos amigos, pero eso no evitó que Douglas brincara de su asiento para lavarse las manos (mal lavadas, si los doctores que había visto en sus campamentos eran buena indicación), y regresar para inyectarlo. Antes de que pudiera notarlo, otro hombre ya estaba colocando algo sobre sus oídos, y Percival por fin gruñó con insatisfacción.

¿Puedo ayudar en algo, hermano?

La voz era nueva, Percival no estaba tan perdido como para no notarlo. Giró su cabeza lo más que pudo, siendo que todos parecían particularmente interesados en hacer que no pudiera moverse por voluntad, para ver al muchacho, pequeño y delgado, que había entrado a la cocina ¿cómedor? ¿y desde cuándo había estado Percival acostado en una mesa? Estaba seguro que simplemente se había sentado en el piso...

Puedes ayudar, —dijo lo más alto que pudo—en hacer que toda esta gente me diga qué chingados pasa.

{Rol off}

Corte súbito, pero tengo qué salir.

Bryma Bryma .Krauser .Krauser Maka. Maka. Carrion Fated
 

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Non timebo Mala
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Taylor B. Mathews
|
Abadía Cocina |

- Soy un soldado, me entrenaron para matar, jamás pensé que tendría que hacer esto.

Las palabras del soldado se le quedaron grabadas a Taylor por largo rato, sin saber si debió de decir algo. Sentado cerca de la mesa y con el té verde a medio beber en las manos, Tay se quedó pensando. El destino que su padre preparó para él en algún momento habría estado muy alejado de la abadía o de la misericordia divina de dios y, aun así, ahí estaba él.

El señor nos destina para muchas cosas, pero parece que nunca nos prepara para ellas. Supuso cabizbajo ante la idea.
Ahora que habían administrado los medicamentos, sólo quedaba esperar y, con un poco de suerte, descansar un poco. En sus manos, Tay sostenía la taza de té que ya casi había perdido todo el calor, y éste la miro sin saber qué hacer con ella. Lo prepararon para que el hombre sobre la mesa lo bebiera antes de que el sedante hiciera efecto, pero estaba tan cansado y debilitado, que difícilmente pudo tomar un par de sorbos antes de, finalmente, ceder al sueño. Taylor se lo quedo entonces, pues una vez sentado, ya no tuvo fuerzas para volver a pararse y dejar la porcelana en el fregadero. Aunque la calidez fue agradable de sentir.

- ¿Puedo ayudar en algo, hermano? – Escucho en la entrada, a lo que Taylor volteo desde su lugar. – Parece que tiene más gente de la que un solo hombre, por más ayuda divina que tenga, puede manejar.
- Puedes ayudar, - Interrumpió otra voz, a lo que Taylor regreso la vista casi de inmediato de nuevo. – en hacer que toda esta gente me diga que chingados pasa. – Por alguna razón, Tay no pudo evitar soltar una risita totalmente impropia en él al escucharlo. Aunque no debió de causarle gracia, el comentario y la actitud del muchacho a pesar de su estado pareció cortar la tensión que llevo a cuestas durante la noche, como un cuchillo a la mantequilla.
- Hermano Aldrich, - Aunque conocía poco, o casi nada al otro seminarista, Taylor lo nombro con un tono más alegre de lo que pudo esperar. – por favor. Necesito más ayuda de la que crees. – Respondió, pues temía que debían de vigilar al soldado castaño durante la noche todavía. Ya informaría a ambos qué sucedía entonces.


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Ya había preparado un cachito de post para avanzar, pero la caída del foro me agarro en curva. Así que modifique un poquito lo que llevaba para no desentonar con lo anterior y aquí esta. Lo compensare en el siguiente (?) :'v
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Maka.

¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping
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WOLF ALDRICH
Abadía|| Husmeando en la Cocina


Sonrió ligeramente ante las palabras del paciente en cuestión. Con suavidad se acercó a Taylor para ver en que podría ayudar. Había tanto por hacer que no dudó en comenzar por moverse en dirección del soldado sobre la mesa. Lo observó en silencio un par de segundos y acortó distancia, tendiendo sus manos para analizar al chico en cuestión.

Analizó sus ojos, su color de piel y la herida en su cabeza. No se veía para nada bien. Suspiró y se movió para limpiar sus manos. En sus cursos de medicina había visto un poco como atender ese tipo de cosas.

Es bueno que haya sangre, pero es mucha… debemos colocar bastante alcohol. —miró al castaño en silencio, alzando una botella del líquido en cuestión y agregó —; va a arder, como si fuera el mismo infierno… pero deberás tomar un par de pastillas que apaciguaran eso.. —miró en silencio a todos los presentes y a su compañero de fe.

Sonrió con timidez.

Yo vertiré la botella de alcohol, será necesario que lo tomen, que nos ayuden para esto. —miró a Taylor antes de seguir, avergonzado —. Soy malo en los vendajes, sería perfecto que usted terminara de hacer el trabajo de curación con un vendaje…

Se colocó en posición y peinó con una mano los cabellos del varón sobre la mesa, mirando a todos. —Apenas incline la botella, no lo dejen ir —dicho esto se inclinó con la botella, vertiendo el líquido de a poco.

Esperaba nadie soltara al hombre, miró con terror al hermano Taylor, suplicando con su mirada para que se acercara. Entre más pronto estuviera ese vendaje… sería mejor para todos. Podía sentir como el otro luchaba, gruñendo.

{...}

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-huye porque aun no termina lo que debe en su trabajo-
 

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