Evento [Reclutamiento] Etemon || Samali Winters & Palmon

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[Reclutamiento] Etemon”
a) NPC que la solicita: Yuramon
b) Lugar donde debe ser tomada: -
c) Descripción de la misión: Dentro del Bosque Inquebrantable hay un enorme árbol con una especie de "puerta" en sus raíces, pero jamás se ha visto a un inquilino vivir ahí. Recientemente algunos Digimon afirman que han oído alaridos en ese árbol, como si se tratara de algún animal. ¿Será que el dueño del árbol ha regresado? Sería bueno investigar
d) Descripción del campo de juego: Bosque Inquebrantable
e) Objetivos a cumplir:
  • Investigar el árbol
  • Enfrentarse a Etemon
  • Derrotarlo y convencerlo de unirse a la ciudad
f) Datos Extra:
  • Al momento de acercarse al árbol serán atacados por Etemon que caerá desde las ramas. Aunque su ataque no les dará de lleno (eso sería fatal), si herirá al Digimon por la onda de impacto, mermando un poco su capacidad en la batalla (a menos que sea sanado)
  • No se dejen engañar por la apariencia. Como todo un Perfect, Etemon es un Digimon de temer.
g) Recompensa:
- 80 Puntos: 300 Bits, 3 PP. Etemon se une a la ciudad.
- 90 Puntos: Gold Banana
Mínimo de Post: 5
Plazo: 14 Días
Tamer: Samali Winters & Palmon
Digivice: iC


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Moonchild
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Los días seguían pasando en aquella File alternativa con el mismo ritmo de siempre; más Digimon iban llegando y la ciudad hacía bastante que había dejado de parecer un pueblucho medio destruido. Samali seguía sorprendida de que Jijimon hubiera aceptado el traje de Monzaemon y lo tuviera colgando de una percha, pues a ella le parecía una decoración algo engorrosa, pero no iba a quejarse. Tanto ella como sus compañeras comenzaban a preocuparse por todo el tiempo que pasarían en ese lugar, preguntándose si ese mismo periodo estaría transcurriendo también en su File o si regresarían exactamente al mismo momento en que se habían ido.

Ese día, tras recuperarse y descansar debidamente de la pelea con WaruMonzaemon, el grupo del agua estaba listo para hacer algo más para contribuir a la ciudad, y con ese propósito ponían ahora camino a la casa de Jijimon, en busca de averiguar si había información de algún otro Digimon que podría ser una buena adquisición para la ciudad. No llegaron a hablar ni con Jijimon ni con Angemon, pues ni bien pasaron las estatuas gemelas que decoraban la entrada, cortesía de Cockatrimon, una bola de pelo blanco les saltó al paso, flotando frente a ellas para llamar su atención; tardaron unos segundos en reconocerlo como Yuramon, uno de los primeros habitantes.

—Buenos días, Yuramon —saludó Winters, deteniendo sus pasos. Detrás del bebé podía ver a Angemon hablando con otro Tamer.

—Buenos días —devolvió el pequeño— ¿están buscando algo que hacer?

—Sí, esperábamos que Jijimon nos diera otra tarea —asintió Palmon.

—Ah, bien, yo he escuchado algunos rumores… —comenzó la bola de pelos— creo que valdría la pena investigar, sería bueno para la ciudad.

La humana dudó, puesto que en general todos los rumores los conocía Jijimon y era mejor tomar una tarea de él, pero no quería ser grosera con el pequeño, así que se acuclilló para verlo mejor; no le haría mal a nadie escuchar qué tenía que decir.

—¿Qué clase de rumores? —preguntó, sonriéndole.

—Bueno, dicen que en el Bosque Inquebrantable hay un árbol con una especie de puerta en sus raíces, pero nadie nunca ha visto quien vive ahí —explicó—; recientemente se han comenzado a oír alaridos dentro del árbol, como de animal.

—Y quieres que alguien vaya a ver de qué se trata —completó la rubia, no muy segura de que el rumor fuera importante.

—Sí, quizá el dueño regresó, o es alguien gastando bromas —añadió— sea cual sea el caso, podría haber ahí un Digimon que querría unirse a la ciudad.

—¿Jijimon lo sabe?

—Sí

—Entonces quizá ya envió a alguien a encargarse…

—No ha enviado a nadie —
interrumpió el pequeño— pero yo creo que encontrarán a alguien ahí, por favor.

—No sé…


La chica miró a su compañera, no muy segura de qué decir; si Jijimon lo sabía y no había enviado a nadie, lo más probable era que no le concediera tanta importancia, pero Yuramon parecía tan seguro… Palmon sonrió y se encogió de hombros, a ella no le molestaba ir a investigar.

—Ya todos los otros encargos fueron asignados —intentó convencerla el Baby.

—Oh, está bien —suspiró al fin, resignada. No creía que Yuramon estuviera mintiendo respecto a los otros encargos y ella quería ayudar, así que ni modo.

—¡Genial, gracias! —sonrió él.

El grupo se despidió de Yuramon, saludó de pasada a Angemon y volvió a salir, ahora poniendo rumbo al bosque Inquebrantable para encontrar al dichoso árbol aullador. El Baby no tenía idea de exactamente en qué parte del bosque encontrarían el árbol, así que les esperaba una buena caminata por delante, aunque al menos esta vez sería sin niebla de por medio. Quedaba cerca, así que les pareció que ir volando no sería necesario en esa ocasión. Llegar a las afueras de la ciudad y cruzar el terreno vacío hasta la línea de árboles no les tomó más de 10 minutos; por lo que pronto estuvieron mirando atentamente a su alrededor en busca de un árbol con puerta. El bosque estaba tan tranquilo como era costumbre, algunos habitantes se veían de vez en cuando, caminando a algún lado u ocupados en sus tareas diarias; el trío procuró no molestarlos mientras vagaban entre los árboles.

—Un árbol con puerta no debería ser difícil de encontrar —comentó Ranamon al cabo de otros 10 minutos—; no es exactamente algo que abunde.

—Sí, pero el bosque es grande —replicó la planta, encogiéndose de hombros.

—Ranamon tiene razón en una cosa: no es algo que abunde —dijo Samali— quizá si preguntamos por ahí alguien sepa donde se encuentra.

Aun así, el primer Digimon con el que se toparon, un Floramon, iba tan metido en sus pensamientos que las ignoró olímpicamente y otro Wormmon les dijo que tenía prisa y desapareció. Las del agua sonrieron y se alejaron, esperando a encontrarse a algún Digimon que no pareciera ocupado o dormido para poder preguntarle. Mientras buscaban tuvieron cuidado de mantener un ojo alerta en busca de cualquier posible puerta, incluso dando la vuelta completa a los árboles más gruesos, por si acaso la entrada estaba del otro lado.



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Moonchild
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Al cabo de unos minutos dieron con un Mushmon que tarareaba una melodía entre dientes mientras regaba lo que parecía ser un jardín de hongos a los pies de un árbol.

—Buenas —saludó la rubia— ¿tiene un minuto? Estamos buscando un árbol con una puerta en su base.

El Mushmon pareció tardar un poco en notar su presencia.

—¿Un árbol con puerta? —inquirió al fin, dejando la regadera en el suelo.

—Sí, últimamente se han escuchado alaridos viniendo del interior —añadió Palmon.

El Child se tomó unos minutos para pensar, tarareando otra tonada mientras tanto y finalmente pareció recordarlo.

—Ah, sí; escuché a Lalamon quejarse el otro día de eso —sonrió—. Ella vive cerca de ese árbol, así que supongo que con saber llegar hasta su casa será suficiente. Continúen unos metros hacia allá —señaló—, saldrán a un camino, síganlo a la derecha y cuando lleguen a la bifurcación vayan a la izquierda hasta que lleguen a un claro, ahí es.

Apsará le agradeció por su ayuda y el trío se alejó del lugar, emprendiendo el camino en la dirección indicada. Las directrices del hongo resultaron bastante fáciles de seguir y no tardaron en encontrar el camino mencionado y comenzar a seguirlo; tras la bifurcación no pasó mucho hasta que salieron a un claro amplio cubierto de hierba, en el que identificaron una especie de cueva formada por las ramas de un arbusto y una estructura de madera colocada entre las ramas de un árbol, así como otras viviendas similares; de la casa en el árbol se asomó un Piyomon, aunque no les hizo mucho caso y volvió a meterse en la estructura.

—Bien, por aquí debería estar el árbol —comentó Palmon, alejándose un poco de su Tamer para echar un vistazo alrededor.

En el claro en sí no encontraron ningún tronco lo bastante grande como para tener una casa en su interior, así que poco a poco fueron mirando en los árboles un poco más lejos en los alrededores hasta que notaron uno particularmente grueso; no tenía árboles cercanos en varios metros, pero no formaba un claro porque las ramas del coloso seguían tapando el cielo. Para su alivio, entre las gruesas raíces alcanzaron a ver un hueco en la corteza, tapado por planchas de madera a manera de puerta firmemente cerrada.

—Por fin —sonrió Ranamon, flotando tan cerca como pudo para mirar mejor aquella puerta.

Samali, por su parte, esperó unos minutos, tratando de escuchar los alaridos que supuestamente debían salir de ahí; el tiempo pasó sin que se oyera más sonido que los propios del bosque. Finalmente, Palmon se adelantó con la intención de llamar a la puerta, quizá alguien les abriera o pudieran entrar ellas a ver el origen de los sonidos; apenas llegó junto al árbol y tocó la puerta.

—¡Cuidado! —gritó Ranamon, alerta al ver algo café arrojarse repentinamente desde las ramas.

Palmon ni siquiera preguntó y saltó hacia atrás apenas escuchó la advertencia, evadiendo la esfera oscura que voló hacia ella desde el atacante no identificado; la Dark Spirits se estrelló en el suelo no muy lejos de la planta y la onda causada por el choque y la técnica consumiendo la tierra y raíces que había tocado envió a la Child de espaldas, gimiendo quedamente.

—¡Palmon! —gritó la rubia, aterrada, corriendo hacia ella para asegurarse de que estuviera bien.

Mientras la humana se arrodillaba junto a su compañera, Ranamon vigiló cuidadosamente al Etemon que ahora estaba de pie frente a la puerta, como guardándola. El Perfect jugueteó con el peluche que le colgaba de la cadera, mientras se tomaba un momento para tratar de identificar al raro Digimon de cabello largo que estaba ayudando al Child; como no pudo, se encogió de hombro y alzó un brazo.

Yo, ¿a dónde creen que van, ladronzuelos? —preguntó.

Palmon tenía un corte irregular más parecido a una desgarradura que iba del brazo al hombro, aunque no era tan grave como podía parecer a simple vista. La planta intentó arrastrarse más hacia atrás para alejarse del Perfect, pues estando Samali con ella, estaban más cerca de lo que le gustaría de su atacante.

—¿Ladronzuelos? Me temo que se confunde —comentó Winters, nerviosa, intentando que Palmon no se moviera más hasta que pudiera curarla. —Sólo queríamos investigar unos aullidos dentro de ese árbol… hay gente quejándose y pensamos que podría ser un bromista o alguien atrapado dentro que necesitara ayuda.

—Pffft, ya no se puede ni cantar en paz, brose quejó el mono— todos esos metiches, asomando siempre la nariz y metiéndose donde no los llaman. Pero ninguno se había acercado tanto como ustedes, ¿planeaban entrar sin invitación a mi casa?

—¿U-uh? No… pensábamos esperar a ver si el dueño de los sonidos nos abría la puerta…

Bullshit

—Alerta… —
advirtió Ranamon, tensa.

—Seguro planeaban entrar por la fuerza y de paso ver qué podían llevarse mientras “investigaban” —reprochó Etemon, haciendo crujir los nudillos mientras daba un paso al frente, con la clara intención de volver a atacar.

—Haz algo, cúrala —urgió la guerrera.

La única carta curativa que tenía requería tiempo; se alegró de haberla obtenido, aún a costa de lidiar con asesinos, y la sacó, pensando alguna forma de detener a Etemon el tiempo suficiente para darle oportunidad a Palmon de recuperarse. Meditation Cure pasó por el lector y la rubia dejó caer ambos al suelo para tener las manos libres, mientras el mono se detenía con curiosidad, sin saber qué hacía exactamente el bicho raro. Ranamon avisó a Palmon de que se concentrara en curarse y la planta obedeció, muy a su pesar. Etemon dejó pasar el momento de curiosidad y comenzó a formar otra Dark Spirits, pero ya había dado tiempo suficiente a la humana para echar mano a sus memorias y sacar una.

—Distráelo todo el tiempo que puedas —ordenó en un susurro al, irónico, Etemon que se materializó a su lado.

El Etemon real se sorprendió de ver otro de los suyos aparecer de la nada y retrocedió, olvidada ya la técnica que había estado a punto de lanzar, pero la sorpresa no le duró mucho y casi en seguida se lanzó al enfrentamiento.



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Moonchild
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Etemon se lanzó a atacar a su nuevo contrincante mientras Palmon, inmóvil, mantenía la mente centrada en curar su cuerpo para poder proteger a Samali. La rubia y la rana, por su parte, vigilaban a tiempos la herida de la planta y la pelea de los Digimon, cambiando el objeto de su atención cada pocos segundos; una con más ansiedad que la otra. Al mono Perfect le tomó casi dos minutos acabar con el holograma de su imagen y pronto se volvió hacia las intrusas.

—No sé qué fue eso, pero tendrás que hacerlo mejor, girlhabló, acercándose de nuevo a las intrusas para ajustar cuentas.

La herida estaba medio cerrada todavía, así que la chica introdujo otra memoria en el lector y volvió a repetir la misma orden de antes tan rápido como fue capaz, para irritación del cantante, que dio un salto atrás a fin de evadir el golpe del Archnemon fantasmal. Ahora Etemon sabía que esa cosa intangible desaparecería con un golpe contundente, así que le tomó menos tiempo que antes hacer desaparecer al bicho. Para ese momento, sin embargo, la herida de Palmon había cerrado y la planta andante se puso de pie, encarándose al mono delante de su compañera. La Digisoul fluyó de Samali para otorgarle la evolución a Palmon y pronto esta adoptó su forma de girasol, antes de que la rubia la evolucionara normalmente a Lilamon.

El Rey se detuvo con cautela al ver dos evoluciones tan seguidas, pues evolucionar era algo muy difícil, y se preguntó de qué se habría perdido mientras viajaba por la isla; quizá tuviera que ver con esa extraña criatura que invocaba Digimon y debió admitir que le daba curiosidad. Aun así, ellas habían intentado fisgonear en su propiedad y eso no le agradaba ni una pizca; quizá luego de darles una buena lección sobre no meter las narices en casas ajenas pudiera saciar su curiosidad al respecto.

Lila aprovechó la duda del mono para considerar a toda velocidad lo que podía hacer; estaba bastante segura de que Samali estaría pensando cómo convencer a Etemon de unirse a la ciudad y por lo tanto ella misma debía tomarse el tiempo de pensar al respecto. Lo ideal habría sido hacer un trato con el Perfect, pero supuso que eso le correspondía a su amiga y, de todas formas, ni siquiera sabía si él estaba dispuesto a escuchar. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio que el Digimon café se ponía en posición de combate, avanzando hacia un lado para intentar tomarla por el costado. La planta decidió que lo mejor que podía hacer era ganar y respondió en consecuencia, moviéndose con cuidado de mantenerse siempre entre su amiga y el atacante.

Winters, mientras tanto, llevaba desde la aparición de Etemon pensando cómo convencerlo de unirse a la ciudad, además de formas de evitar o reducir el enfrentamiento lo máximo posible. Se le ocurrió que quizá hablando antes de que la pelea en sí comenzara podría atraer su curiosidad el tiempo suficiente, aunque sospechaba que de todas formas el “Rey de los Digimon” insistiría en pelear.

—Uh… ¿ha escuchado hablar de File City? —intentó la rubia—; nosotras venimos de ahí, estamos tratando de obtener más habitantes para la ciudad y pensaba que quizá a usted le gustaría unirse.

—Oh, c’mon girlinterrumpió el bicho café—, no me interesa de donde vengas; intentaron husmear en mi casa y les voy a dar una lección.

Cada que Etemon abría la boca, Samali tenía la impresión de estar hablando con un Yankee de Brooklyn y no con un mono en mitad del bosque. El Perfect sí había oído hablar vagamente de esa ciudad, rumores que corrían entre los arboles cuando finalmente volvió a casa, pero no estaba muy interesado en ellos; además, por mucha curiosidad que tuviera en la chica en sí, no iba a ceder respecto a darles una lección, así que se preparó para atacar a Lilamon, que no se había movido de su posición protectora.

—Insiste —murmuró Ranamon, que hasta el momento había vigilado la situación en silencio.

—Ya le dije que no estábamos intentando husmear —añadió la chica, obediente. —Creo, además, que si nos diera cinco minutos para explicarle podríamos llegar a un acuerdo sin tener que pelear.

El mono había estado a punto de lanzarse al ataque cuando de nuevo la voz de la joven lo interrumpió. Gruñó con irritación mientras dejaba caer los brazos e ignoró la reacción de la lila ante su gruñido.

Okay, girldijo el del peluche en la cadera— si tu amiga la Lila aquí presente puede ganarme, escucharé lo que tengas que decir, pero por ahora cierra la boca y déjanos pelear, ¿quieres?

—Es un trato —sonrió la rubia.

Con un último además de “cállate”, el mono saltó en dirección a la planta, que ya lo esperaba. La rubia recogió su Lector de cartas del suelo y retrocedió hasta el árbol más cercano, dejando un espacio razonable para que pudieran pelear sin herirla. Con el primer choque se hizo evidente para Lilamon que Etemon era superior a ella, no por mucho, pero lo suficiente. Con un resoplido empujó los brazos cruzados en x para alejar la pierna del Digimon y no se concedió tiempo de frotárselos antes de girar a un lado y lanzar su Lila Shower. Etemon esquivó los haces rosados y replicó con un puñetazo.

Conforme los siguientes minutos pasaron se hizo evidente de que Etemon era superior en fuerza a Lilamon, aunque por suerte estaban igualados en cuanto a velocidad. En esos pocos minutos ya la planta había acumulado una colección de magulladuras, aunque todavía podía mantener su posición. El Rey de los Digimon hasta el momento tenía una quemadura en el pecho producto de un haz que no pudo esquivar, pero aparte de eso y un par de rasguños parecía estar bien.

A Samali se le hacía evidente que no podía dejar pasar mucho más tiempo sin intervenir; a diferencia de con Greymon, ahí las fuerzas no estaban igualadas. Barajó sus cartas una tras otra, pensando que cuando saliera de esa situación no le vendría mal reabastecerse de naipes, pues tenía pocos. La primera que deslizó fue Chrondigizoit Metal Body, acorazando el cuerpo de su compañera justo a tiempo para evitarle recibir todo el impacto de un combo de golpes por parte del mono.

Lilamon agradeció mentalmente el apoyo y aprovechó la dureza de su nueva armadura para asestar un golpe más duro que los demás directo al rostro del Digimon bestia; inmediatamente dejó salir un agradable olor y aprovechó para alejarse. No creía que su técnica fuera a entumecer al oponente, al menos no por mucho tiempo, pero aun así planeaba aprovechar el tiempo. Para Cuando Etemon salió de la nube de olor, varios segundos después, la planta ya lo esperaba con un Beauty Shock.

Etemon lo esquivó parcialmente y soltó un alarido, que sin duda debía ser lo que escuchaban los vecinos, antes de lanzarse contra la planta en una lluvia de puños y patadas con el máximo uso de su fuerza. El Dark Musical obligó a la rosada a cubrirse con las manos para tratar de aislar el terrible sonido y el mono aprovechó eso para conectar varios golpes al rostro desprotegido antes de que ella pudiera alejarse. El efecto del Metal Body se desvaneció y Samali, con la boca seca de preocupación, comenzó a buscar nerviosamente otro naipe.



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Moonchild
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Lilamon alzó el vuelo hasta casi llegar a las ramas de los árboles para escapar a cualquier otro golpe del mono y examinó los daños, le dolía la cara, tenía más magulladuras de las que podía contar y varios cortes, pero al menos sus alas seguían intactas. Debajo de ella Etemon pegó un salto monumental para alcanzarla y la planta a duras penas alcanzó a hacerse a un lado; el mono se colgó de una de las ramas y la miró desde allí, mientras su mano comenzaba a formar una Dark Spirits.

El Rey debía admitir que se lo estaba pasando bien con las ladrozuelas. Era curioso y retador como, aún siendo superior a Lilamon, esta era capaz de mantener su posición gracias a trucos como la armadura; no era una propiedad que tuvieran los de su especie, así que se dijo que cuando terminara por vencerla tendría muchas preguntas que hacerle, pero hasta entonces, podía ir con calma y disfrutar el reto; había pocos retos para un Perfect como él en ese bosque tan calmado y pacífico, por eso había salido a recorrer la isla.

La esfera de oscuridad voló por el aire en dirección a la planta y esta realizó una floritura en el aire para esquivarla; como la vez anterior, la onda expansiva le hirió el brazo, aunque esta vez el daño fue menor que en su etapa Child. No había terminado de esquivar cuando Etemon saltó desde su rama hacia ella con la rodilla por delante; el impacto en el estómago la dejó sin respiración, agravando un corte que ya tenía en este, y ambos comenzaron a caer juntos. Desesperada, la flor lanzó su polen al aire para atontarlo aunque fuera unos segundos y luego le apuñaló el hombro con su daga de luz, empujándolo para alejarlo de sí misma.

Etemon tardó un poco en gritar de dolor y rodó sobre la espalda, aterrizando sobre las rodillas para catapultarse de vuelta hacia su oponente unos instantes después; tenía cuidado de apoyarse en el brazo sin la reciente herida.

Samali había estado esperando pacientemente el momento adecuado para poner en marcha una carta, procurando no gritar de frustración cuando su amiga salía herida; no iba a ganar a Etemon con fuerza bruta, así que le tocaba respirar profundo y aguardar. En ese momento vio una ventana de oportunidad con el Perfect algo ralentizado y deslizó una nueva carta por el lector justo antes de que este se lanzara de vuelta en la refriega; Ranamon, que hasta el momento se mantenía aconsejando sobre cuándo intervenir, avisó en voz alta que se trataba de Aviation Unit para que la flor supiera qué hacer.

—No creo que sea inteligente unirnos en batalla nosotras también —comentó, mirando con intención la mano donde la cinta de datos aparecía y desaparecía cada pocos segundos al ritmo del nerviosismo de su portadora. La guerrera no tenía problema con unirse a la batalla, pero debía señalar que tanto Etemon como la propia Lilamon eran más poderosos que ellas. Samali lo sabía y no contestó nada.

Mientras ese diálogo se llevaba a cabo, el mono café colisionó con la lila en el momento en que toda la maquinaria se manifestaba y se vio obligado a retroceder, resintiendo el choque contra el metal. Lilamon se incorporó, sorprendiendo al otro con la recién ganada velocidad, y lanzó el Machine Gun Destroy en su dirección. Etemon logró esquivar algunos proyectiles, pero otros impactaron, dejándolo con una pierna lastimada.

El entorno nunca quedaba indiferente ante el enfrentamiento entre dos Perfect y esa no era la excepción; tanto el anorme árbol que servía de casa para Etemon como otros de menor envergadura que lo rodeaban habían terminado con ramas rotas y pedazos de corteza arrancados, que ahora poblaban el suelo despejado en el que se desarrollaba la batalla. El Rey se dispuso a alejarse tan rápido como fuera posible de la planta para evitar más heridas y contraatacar con fuerza luego, pero esta lo persiguió al vuelo y cayó sobre él en el momento en que este tropezaba con una rama atravesada en el suelo.

Por un segundo de infarto uno de los cañones apuntó al mono, pero este lo apartó de un codazo y propinó un golpe a su atacante, obligándola a alejar su torso el tiempo suficiente para darle otro golpe y sacársela de encima. Forcejearon por recuperar el control hasta que el equipo anti-aereo y anti-terrestre desapareció, haciendo sonreir al monstruo café. El del peluche en la cintura emitió de nuevo su horrible canto para aturdir a la planta y se le lanzó encima, comenzando una serie de golpes y patadas.

Samali, nerviosa, envío la memoria de un Phantomon a atacar al tipo Puppet por tanto tiempo como pudiera, forzándolo así a deshacerse del holograma y acabar la lluvia de golpes sobre la planta. A ese punto Lilamon estaba en una condición precaria, tan golpeada que le faltaba poco para ser morada en lugar de rosa, una herida en el brazo, otra en el abdomen y una colección de cortes y raspones, por no hablar del cansancio; más valía que esa pelea terminara pronto o las cosas iban a inclinarse demasiado en dirección al mono. Este tampoco estaba como rosas, con la pierna, el hombro y el pecho heridos, además del cansancio y algunas magulladuras, pero de los dos tenía mejor condición.

Sin dudarlo ambos se lanzaron a la refriega nuevamente; Lilamon no tenía tiempo para pensar en que en realidad no quería hacer daño al mono, puesto que tampoco era que llevara la oportunidad de usarlo de saco de boxeo ni nada similar; en lugar de eso se enfocaba en atacar y defender lo mejor posible para acabar con eso rápido y sin heridas irreversibles. Winters, por su parte, si se preocupaba por esas cosas y eligió sus cartas con cuidado, dejando de lado las más letales.

Cuando Lilamon volaba en dirección al dosel de ramas para escapar, Etemon la agarró de una pierna con el brazo sano y la obligó a bajar a tierra, preparando una patada en el proceso. En ese momento crítico la humana eligió desplegar su combo, el cual esperaba que fuera el final.

—Powerful Will, Hana no Kubikazari y Excalibur —anunció Ranamon.

Con el boost del aura de Omegamon la planta esquivó la patada y atacó por su propia cuenta, enviando a Etemon unos pasos atrás con un rayo de hielo; el mono comenzaba a dejar de sorprenderse cuando su oponente se sacaba trucos raros de la manga, así que esta vez reaccionó algo más rápido al cambio y volvió a atacar. Apenas un par de golpes volaron antes de que Lilamon consiguiera enviar a Etemon contra el tronco de su casa de un mandoble de espada y un Lila Shower que le pegó los brazos a la corteza con hielo.

Etemon consiguió conectar una patada antes de encontrarse con el filo de Excalibur contra la garganta y los brazos inmovilizados por el hielo. En ese momento Lilamon ejecutó Hana no Kubikazari para calmar cualquier hostilidad y detener todo ahí.

—Creo que es suficiente —dijo—, te he inmovilizado y no creo que haga falta pelear más.

Etemon no era precisamente un necio, había querido darle una lección y no le había salido bien, pero se había ganado un reto y una pelea interesante, así que realmente no le molestaba perder. Se dijo que igual les diría una cosa o dos sobre fisgonear, pero ya no había motivo para seguir peleando.

Okay girl, ganaste —dijo, sonriendo.

Justo a tiempo, puesto que apenas un segundo después de aquella aceptación el efecto de Powerful Will se desvaneció y con él también lo hicieron los otros dos. Lilamon retrocedió, alerta, y respiró profundo, batiendo las alas lentamente por el cansancio.

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Samali no pudo evitar soltar un suspiro de alivio cuando escuchó a Etemon rendirse y recogió a toda prisa su reguero de cartas y memorias para luego acercarse a ambos Digimon; tenía que revisar el estado de su compañera y terminar las cuentas con el mono. Pese a todo, se obligó a resolver antes las cosas con Etemon para luego poder ayudar a su amiga con más calma.

—Dijo que nos escucharía si le ganábamos —recordó, parándose junto a su compañera.

Lilamon hizo ademán de hacerla retroceder pero se controló en último segundo, él se había rendido y no parecía el tipo que atacaba a traición. Etemon sacó las manos del montón de hielo medio derretido y estiró el cuello mientras se sentaba correctamente en el suelo.

—Supongo que eso dije, yeahadmitió— pero les advierto que no quiero verlas cerca de mi casa de nuevo, no tienen nada que hacer investigando que lanza alaridos, yo puedo hacer lo que quiera en mi propiedad; es de muy mala educación simplemente meter las narices donde no se les llama e interrumpir al dueño de casa.

—Qué obstinado —suspiró Ranamon, rodando los ojos con ligera irritación.

—Lo sentimos, Etemon —replicó Apsará. —Estamos acostumbradas a ayudar a la gente y se nos pidió que investigaramos para que los vecinos pudieran estar más tranquilos, no era nuestra intención molestarte y mucho menos robar nada en tu casa.

El mono se sorprendió por eso de “se nos pidió” y la joven le explicó a grandes rasgos lo que le habían pedido, pasando luego a un monólogo sobre File City, prosperidad y todo lo demás, con detalles e intervenciones ocasionales de Palmon, ahora de nuevo en su etapa Child, aunque la planta se dedicó en su mayoría a recuperar energía. Etemon también soltó pequeños detalles sobre sí mismo en sus respuestas.

—¿Y tú que eres, girl? —inquirió el bicho café— nunca había visto alguien como tú por aquí y tienes habilidades algo únicas.

—Yo soy una humana —contestó la rubia—, vengo de un mundo diferente a éste o al de Palmon, pero el mundo digital de Pal es mi hogar ahora. Palmon es mi compañera, estamos unidas, y por eso soy una Tamer.

Entre las dos le explicaron sobre los Tamer, las cartas, memorias y digivice y todas esas cosas raras que aún no existían en ese mundo digital. Le hablaron también de la labor de reclutamiento que habían estado llevando a cabo durante tanto tiempo para ayudar a la capital de la isla.

—Nosotros llevamos aquí ya varias semanas —explicó— y hemos visto a la ciudad crecer desde el pueblito que era a la urbe en la que se está convirtiendo. Es por eso que tratamos de encontrar siempre a nuevos integrantes para la ciudad y pensamos que podrías querer unirte y ayudar a prosperar.

—Todo eso suena muy bonito —comentó el mono— pero ya yo tengo mi casa, no quiero mudarme.

—Pero dijiste que viajaste en busca de retos ¿no? —dijo Palmon—; en File hay un Coliseo con competidores fuertes y varios otros Perfect se han unido a la ciudad, así como muchos compañeros de Tamers, como yo.

El trío del agua sospechaba que a Etemon le interesara más retarse dando conciertos que peleando, pero ni se les ocurrió mencionar esa opción, por el bien de sus oídos. Los argumentos que utilizaban eran dignos de maestría en marketing, resaltando todos los aspectos buenos de la ciudad que podían encontrar; aun así, Etemon tardó su rato en darse mínimamente por satisfecho y realizó un montón de preguntas sobre los habitantes y su líder, Jijimon, así como de la ciudad en sí.

—No sé, la verdad es que mi árbol me gusta mucho, it’s my style, pero esa ciudad suena interesante —dijo al cabo de un rato, en un entremedio entre aceptar o no.

—Bueno, nadie dice que debas quedarte en la ciudad para siempre —aseguró Palmon—; si te interesa ve, conocela, pasa un par de días y si al final no te convence puedes volver a tu árbol sin problemas.

—Exacto, la idea no es obligar a nadie —apoyó Samali—, todos los habitantes están ahí porque les gusta la ciudad y quieren vivir en ella; jamás retendríamos a alguien contra su voluntad.

—Hmmm… supongo que cuando me tome un descanso podría darme una vuelta y conocer el lugar, capaz y sí me gusta —dijo al fin—, ciertamente este bosque a veces es demasiado tranquilo.

Aliviada por la aceptación Samali se ofreció a ayudar al mono con sus heridas más graves y luego llevarlo al hospital de File. En eso estuvieron ocupados hasta que ambos Digimon estuvieron tratados; entonces la rubia guardó a Palmon en el iC y comenzó a caminar con el mono y la intangible Ranamon de regreso a la ciudad. Las del agua hacían el mejor esfuerzo por ignorar los tarareos entre dientes del mono, que hasta en voz baja dejaba salir cada gallo…

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-la patean y la tiran a la basura por lenta-



Narrativa:

Nos volvemos a encontrar, bonita; si bien me complace notar que sigues manteniendo tu buen estilo narrativo y una ortografía bastante agradable; aun así pude identificar un par de tildes desaparecidas y uno que otro error de tipeo –estos últimos más notorios en post finales–, fueron contadas pero de igual cuenta hay que tener cuidado.

Asimismo noté mucho la repetición de la “y”, si bien es un conector bastante usado también se puede utilizar otros o buscar el modo de sustituirlo por algo que funja de modo similar.


[22/25]

Desarrollo:


Me pareció interesante el manejo de los hechos que llevaste; realmente interesante. Lograste manejar una introducción bastante buena y el desarrollo iba del mismo modo agradable; ahora bien, el momento clímax –la batalla–, me pareció de lo más emocionante. Leí uno tras otro los post por la emoción que sentía… por un momento me desesperé a la par de Samali, sencillamente me prendí de la batalla y lograste manejar bien todo el entorno.

Lo único que realmente he de mencionar es que la conclusión general del trabajo me pareció rápido, era como si la batalla se hubiera llevado tu tiempo, acortándote la conclusión. A pesar de eso lograste manejar todo de modo agradable.

[24/25]

Realismo:


En este apartado no tengo mucho problema, me preocupaba un poco el uso de cartas, pero hasta eso tuviste cuidado de manjar las mismas en tiempo y con cuidado. Las DM también fueron empleadas acorde, inclusive el modo en que Samali ganó tiempo. Todo estaba dentro de lo normal

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Interpretación:


Sin problemas aquí, amé a tu Etemon y el manejo que tienes sobre Samali, Palmon y Ranamon me parece de lo más agradable; inclusive me atrevo a mencionar que el modo en que manejaste la frustración y desesperación de tus personajes fue tan palpable que me llegaron. Como ya te dije, sin problema aquí.

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Total: 96/100

Paga: 300 Bits, 3 PP. || Et Gold Banana
Mirae Kiyoe Masaru Masaru Todo listo <3
[!]
Etemon se une a la Ciudad

 
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