Evento [Reclutamiento] Megadramon - Samali & Palmon

Estado
Cerrado para nuevas respuestas

Maiku

Mr. Nobody
Registrado
5 Dic 2009
Mensajes
4,902
Ubicación
Homeland
Offline
"[Reclutamiento] Megadramon”

a) NPC que la solicita: -
b) Lugar donde debe ser tomada: -
c) Descripción de la misión: "..." En camino a la cima del Mt. Infinito un Megadramon ha sido avistado en la ruta. No ataca, tampoco parece querer entablar conversación... ¿Será que nos dejará pasar? Podría ser una trampa, no debemos ignorarlo
d) Descripción del campo de juego: Mt. Infinito
e) Objetivos a cumplir:
  • Enfrentar a Megadramon
  • Derrotarlo
f) Datos Extra:
  • Mínimo de Post: 5
  • Plazo: 14 Días
  • Megadramon se encuentra en el quinto "piso" (plataforma) del Mt. Infinito, dos después del lugar donde Devimon fue derrotado. En las plataformas anteriores hay algunos Digimon que intentarán impedirles el paso. Pueden evitarlos o derrotarlos a preferencia
  • Megadramon es un Perfect feroz y poderoso, que no se detendrá una vez que el combate comience. Extrema cautela
  • A Megadramon no se le recluta. Una vez que sea noqueado y el camino despejado la Quest termina
g) Recompensa:
- 80 Puntos: 350 Bits, 3 PP. Megadramon se "une" a la ciudad.
- 90 Puntos: Mega Hand​

Participante: Salymon

Mirae Kiyoe go, go, go, que ODW termine (?)
 

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline

El tiempo que llevaban en esa File alternativa se hacía cada vez más largo, al punto en que casi parecía interminable, pero al menos ya estaban cerca de la meta. La ciudad había recuperado la mayor parte de su antiguo esplendor y esperaban poder volver a su propia dimensión pronto. Samali y Palmon habían contribuido a la causa más de lo que esperaban, aunque no tanto como otros, por lo que les sorprendió un poco saber que Jijimon las estaba esperando en su despacho; desde que reclutaron a Angemon realmente no habían hablado con el alcalde, por lo que parecía una ocasión especial.

Llegar a la casa del viejo tomó muy poco tiempo y nada más entrar Angemon los hizo pasar a su oficina tras un cortés saludo. Jijimon estaba cada vez más ocupado dirigiendo la ciudad ahora que había crecido tanto y había que procurar más infraestructura para toda la nueva población y la que vendría si conseguían deshacer ese extraño sortilegio de la pérdida de memoria. Aún así, el Digimon barbudo dejó de lado unos papeles que revisaba y las recibió amablemente cuando llegaron.

—Ah, gracias por venir, las estaba esperando —asintió el viejo, sonriendo y señalando el par de sillas delante del escritorio.

—¿Necesita nuestra ayuda con algo? —inquirió Samali, tomando la silla de la izquierda.

—Así es —confirmó el Ultimate—. Su trabajo y el de sus compañeros ha ayudado mucho a recuperar la ciudad y ya casi estamos terminando, pero aún quedan un par de tareas por hacer. Hace poco envié a un par de exploradores a que revisaran la Back Dimension, la zona detrás de la cascada, para asegurarnos de que no haya ahí amenazas para la ciudad o posibles nuevos miembros. Uno de ellos volvió hace poco, no pudo completar la tarea.

—Y quiere que vayamos en su lugar —
resumió la rubia.

—¿Debemos llegar hasta el final? —preguntó Palmon.

—Así es, señorita, y no, no será necesario que suban del todo. Logramos despejar el camino hasta el cuarto piso, si pueden llegar al quinto y ver si todo está bien por ahí, será suficiente —explicó—; si se encuentran con algún Digimon peligroso en ese piso, derrótenlo para despejar el camino y que podamos seguir explorando.

—Ya veo… después de ese piso solo queda la cima ¿no? —
comentó la joven, sonriendo un poco. Si había entendido bien, habrían terminado si llegaban a la cima, faltaba muy, muy poco.

Jijimon les dio un par de instrucciones más acerca de ese extraño lugar y les deseó suerte antes de verlas partir. Se despidieron también de Angemon y emprendieron la marcha a pie hacia el Monte Infinito y el camino que subía serpenteando por sus laderas. Por el camino iban en un silencio pacífico, cada cual pensando en distintas cosas mientras la ciudad pasaba a su alrededor hasta finalmente quedar a sus espaldas. Ranamon apareció entonces, luego de haber permanecido dentro del canalizador durante toda la conversación con el alcalde.

La montaña que representaba el corazón de la isla se veía tan imponente como en la File de la que ellas provenían, con la parte superior tapada por un manto de nubes. Samali se quedó unos instantes viendo la caída de agua antes de decidirse a emprender el camino hacia la entrada que había detrás. preguntándose cómo se sentiría entrar a un lugar así.

—¿Crees que tengamos problemas para llegar a donde nos pidieron? —preguntó entonces Palmon.

—Supuestamente ya deberían haberse hecho cargo de los peligros hasta ese punto —contestó la humana—, pero siempre cabe la posibilidad de que surgieran otros luego de la última exploración.

Había varios digimon recuperándose de heridas en la ciudad luego de haber sido derrotados y varios de ellos provenían del Monte Infinito, así que las probabilidades de tener que enfrentarse a algún digimon eran altas. Eso no sería tanto un problema como en el caso de que tuvieran que enfrentarse a más de uno a lo largo del camino, pues en ese caso era probable que llegaran cansadas hasta el final y lo importante era despejar el camino en la quinta “plataforma”.

De momento el camino se mostraba muy tranquilo y no vieron ni un alma en todo el trayecto hasta la cascada, donde tomaron un senderito estrecho que pasaba por detrás de la ruidosa cortina de agua, colindando con un agujero oscuro en lo que antes debía ser roca sólida. El trío del agua respiró profundo antes de pasar por aquel espacio al mismo tiempo.

El sitio era raro en verdad, estaban pisando alguna suerte de material negro con líneas verdes describiendo un complicado patrón que recordaba a las piezas de una computadora; todas las líneas verdes brillaban y permitían la visibilidad, pero aparte de eso no había otra iluminación. Se dieron cuenta de que estaban en la primera plataforma porque había otras flotando sobre sus cabezas sin que pudieran ver escaleras ni nada que las uniera entre sí. Parecía que la montaña entera se había vuelto hueca de pronto.

—Bueno… ver solo negro y verde por todas partes marea un poco —comentó Samali, dando un paso al frente y asegurándose de que de verdad estaban pisando territorio sólido.


—Será mejor acostumbrarnos, si tendremos que enfrentarnos a habitantes de este lugar —replicó Ranamon. Su portadora asintió y terminó de adentrarse en ese primer piso.

Maiku Maiku

 
Última edición:

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline

Samali y Palmon se tomaron su tiempo para mirar alrededor en esa primera plataforma, acercándose al borde para ver la negrura que esperaba abajo y explorando la extensión de los cubos. El piso tenía un vago parecido a un laberinto sin paredes en el sentido de que los caminos se ramificaban en diversas direcciones lo cual, sumado a la rareza del ambiente y a la escasa luz, podía resultar algo confuso.

Sea como fuere, de momento daba la impresión de que ahí no había ningún digimon, al menos no que ellas pudieran identificar, así que no tardaron en ponerse a la tarea de buscar una forma de seguir subiendo. Jijimon había mencionado algo sobre unos teletransportadores y que no se podía volar de un piso a otro, así que eso sería lo que intentarían encontrar de momento.

Ese piso no parecía muy grande y no tardaron mucho en encontrar un círculo etéreo de color verde con la vaga apariencia de un tubo, flotando un paso más allá del límite de los cubos que servían de suelo. Palmon insistió en ir ella primero por si acaso la estructura no funcionaba y ellas terminaban cayendo al vacío. Samali no estaba de acuerdo, pero la planta señaló que, en dado caso, podía sujetarse de los cubos con sus lianas y evitar la caída.

La sensación fue un poco mareante, pero antes de que pudiera decir nada más estaba de pie sobre otra estructura similar pero de color rojo y no veía ni rastro de la rubia o de Ranamon frente a ella; se bajó del teleportador a toda prisa y se asomó por el borde de los cubos, viendo a su Tamer de pie en la plataforma de abajo. Más tranquila, Apsará se subió también al dispositivo y llegó a ese piso en cuestión de segundos.

—De donde vengo, matarían por esta tecnología —murmuró, mirando con sorpresa el teleportador.

Luego de esa interrupción por la novedad de los teletransportadores, intentaron concentrarse en la tarea de encontrar el que las llevaría al siguiente piso y evitar enfrentamientos de ser necesario. Esa plataforma tenía el aspecto de ser algo más grande que el piso anterior y no tardaron en encontrarse frente a una bifurcación en la que debían elegir. Para no demorar mucho en ello, eligieron al azar el camino de la derecha y siguieron andando, buscando el círculo verde que debía estar flotando en alguna parte.

—Samali —avisó Ranamon cuando avistó una figura pequeña de pie algo más adelante, bloqueando el paso.

La silueta no tardó en revelarse como un Gabumon, que las miró con cierta extrañeza cuando las vio acercarse. Por unos incómodos segundos nadie dijo nada hasta que el Child acabó rompiendo el silencio.

—¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Quienes son? —preguntó, mirando de la planta a la humana y de vuelta.

—Venimos de File City —explicó Samali— nos han pedido explorar, así que solo estamos paseando por el lugar, ¿tú vives aquí?

Al reptil disfrazado no pareció caerle bien la idea de que unos completos desconocidos estuvieran ahí de exploración, por lo que su gesto se volvió serio, aunque al menos no parecía agresivo, por el momento.

—Sí, vivo aquí y ustedes no deberían estar en este lugar —replicó—; no hay nada que explorar aquí, así que pueden devolverse.

La ninfa suspiró y se preguntó mentalmente si digimon como ese Gabumon era la razón por la que el enviado anterior había tenido que devolverse sin cumplir la tarea. Si así era, ella se aseguraría de no regresar hasta terminar, por encantadora que fuera aquella isla alternativa, ya era hora de que todo acababa de una buena vez.

—Lo siento, pero no podemos devolvernos —le dijo—, si lo hacemos enviarán a más personas, así que creo que te conviene más que nos dejes pasar, exploraremos rápido y nos iremos sin mucho escándalo.

—¡Ya se ha visto a otros como ustedes por aquí! ¿Qué más necesitan ver? Esto es invasión —
se exasperó el de la piel falsa.

—Es que no hemos sido capaces de llegar hasta…

—¡Basta! ¡Largo de una vez! —
la interrumpió, haciendo amago de atacarla para que se callase.

Palmon interceptó el ataque de inmediato, indicando a su Tamer que siguiera avanzando mientras ella contenía al molesto Child. Samali obedeció y avanzó junto a ambos en un rápido trote, para poner una distancia prudencial entre ambos. Pal y Gabumon se debatieron en un choque de fuerzas por unos minutos, antes de retroceder para buscar otra forma de proceder.

La planta no tenía la menor intención de extenderse mucho tiempo en ese combate, así que fue la primera en atacar para intentar que terminara pronto y así poder seguir con su tarea. El Poison Ivy chocó contra el Petit Fire cuando el reptil se defendió. Intercambiaron golpes por un par de minutos, recibiendo rasguños y golpes leves mientras intentaban sobrepasar al otro. Palmon estaba en el máximo de su fuerza en esa etapa y podía ver que a su oponente aún le faltaba un poco para poder decir lo mismo. Esperaba que eso fuera suficiente.

Su oportunidad no tardó mucho tiempo en llegar, pues notó que el Gabumon comenzaba a cansarse de rechazar sus golpes y aprovechó para ir con una estrategia para acabar aquello de una vez. Gabumon ejecutó su Little Horn y la planta saltó a un lado para esquivarlo, contraatacando con su Plant Shock; cuando el peludo intentó apartarse para esquivar las filosas hojas, se enredó en las lianas que Palmon había tendido en el suelo y rodó por los cubos, peligrosamente cerca de salirse del límite de estos. Gabumon se aferró con las garras al suelo para no caerse y emitió un sonido ahogado de alarma.

—¡Lo siento, tenemos prisa! —se excusó la planta, comenzando la carrera para alejarse de su oponente lo más rápido posible. El Petit Fire de Gabumon, que seguía aferrado al suelo, le alcanzó en el hombro justo antes de que saliera de su radio de acción, pero ella no se detuvo más allá de trastabillar un poco. Samali también comenzó a alejarse delante de ella, buscando poner distancia antes de que el Child se recuperara y decidiera salir a buscarlas. Correr al principio resultó difícil por lo mareante de los circuitos en los cubos, pero consiguieron avanzar de todas formas, algo más lento de lo habitual para no tropezar por error.


Maiku Maiku


 

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline

—Ah… espero que no tengamos que pelear así otra vez —suspiró Samali.

No se habían detenido para nada mientras seguían en el segundo piso, por precaución, y ahora se encontraban en el tercero. Habían alcanzado a ver la silueta de un par más de habitantes en el piso anterior, pero se las arreglaron para evitarlos y así no tener que inmiscuirse en más batallas innecesarias.

—¿Estás bien? —inquirió Ranamon, mirando a la planta.

—Estoy bien, la pelea duró poco y él no era tan fuerte —aseguró la aludida.

Aún así, su Tamer se tomó el tiempo de tratar su heridas antes de adentrarse más en esa plataforma. Mientras lo hacía pudo constatar que eran superficiales y que no le molestarían mucho durante el camino; probablemente, el Gabumon tampoco estuviera herido de gravedad. Como nota mental, decidió que haría a Palmon descansar antes de subir al quinto piso, por si acaso.

—Evitemos a todos los que podamos de ahora en adelante —añadió la chica al terminar de tratarla. —Vamos.

Con el asentimiento de su compañera el trío se apresuró por el camino de cubos, poniendo ojo avizor a teleportadores o enemigos. Habían doblado ya un par de esquinas en esa particular estructura cuando vislumbraron la presencia de un ángel un poco más adelante, el ángel las vio y se giró hacia ellas, pero Palmon arrastró a su humana por un camino lateral y ambas emprendieron un trote para poner distancia rápido; no pareció que el sagrado tuviera interés particular en perseguirlas, así que al cabo de unos minutos volvieron a caminar.

Deambularon por ahí por cerca de diez minutos, preguntándose si no se estaban alejando del teletransportador más que acercarse a él. Para cuando finalmente visualizaron el disco verde flotando en la nada venían corriendo para alejarse de otro ángel, o el mismo, imposible saberlo, el cual esta vez sí estaba siguiendo sus pasos. Prácticamente saltaron dentro del círculo con la esperanza de que el ángel no las siguiera hasta la siguiente plataforma.

—¿Nos sigue? —preguntó Samali, apoyando las manos en las rodillas para recuperar un poco el aliento, mientras sus acompañantes vigilaban el teletransportador.

—Creo que no… —contestó Pal cuando pasaron algunos minutos sin que la figura alada apareciera frente a ellas.

—Me pregunto si será porque no puede ir a otros pisos o porque se aburrió… sería bueno saberlo —comentó Ranamon, señalando lo importante que sería saber qué les había permitido escapar. Este digimon las siguió pero no intentó atacarlas, lo cual en sí ya era bastante extraño; aún así, ninguna de las tres había querido arriesgarse a quedarse a charlar, pues la primera vez que lo hicieron no había salido nada bien.

—Me temo que no lo sabremos —
respondió la rubia. —Sea como fuere, ya estamos en el cuarto piso, falta poco —se animó, girándose hacia el resto de la plataforma de verde y negro.

Se tomó un ratito más para tranquilizar bien su respiración y verificó que Palmon estuviera en buenas condiciones antes de pedir que continuaran el camino. Estaban ansiosas por encontrar finalmente el último teleportador para cumplir su objetivo y salir de ahí. Al menos, luego de tanto correr por ese sitio se habían habituado al extraño aspecto del lugar y ya no resultaba mareante como antes. Con la misma precaución del piso anterior caminaron por ese, yendo un poco más rápido que antes por querer terminar pronto.

Habían pasado varios minutos de caminar y mirar alrededor con cuidado cuando un gruñido a sus espaldas las sobresaltó, haciéndolas detenerse de golpe. Cuando se volvieron pudieron encontrar con un lobo grande, el cual estaba agazapado a pocos metros de ellas, enseñándoles los dientes con gesto amenazador. Parecía un Garurumon, aunque había algo en su aspecto que no cuadraba del todo, aunque de momento no podían decir en qué radicaba la diferencia.

La primera idea que pasó por la mente de la rubia fue comenzar a correr, aprovechando que el lobo había aparecido por detrás y no hacia el frente, pero apenas dio un paso cuando el gruñido de advertencia le indicó que no era buena idea. Evolucionar a Palmon fue su siguiente idea, pero enseguida se dio cuenta de que no había espacio de suelo suficiente para que el girasol pudiera pelear cómodamente, así que suspiró y preparó la cinta de datos en su mano.

Gururumon saltó hacia el frente cuando vio la luz de la evolución y para el momento en que aterrizó Ranamon ya había hecho acto de presencia. La guerrera empujó a Palmon para que se alejara y preparó agua en sus manos para pelear. El lobo intentó morderla y la juttoushi evitó los dientes por muy poco, moviéndose hacia un lado para poner algo de distancia mientras que arrojaba bolas de agua a la cara del atacante.

Detrás de ambos Palmon miraba con impaciencia, dispuesta a intervenir para asegurar que ella pudiera dejar a Gururumon fuera de combate el tiempo suficiente para irse de ahí, pero debía elegir un momento preciso para ello o podría no funcionar tan bien.

La rana lanzó una patada contra el costado del bestia y en seguida complementó con un chorro de agua; el lobo respondió lanzando su Chaos Fire, que la obligó a saltar lejos para no salir más herida de lo necesario; le ardía el brazo, pero podría soportarlo. El siguiente movimiento del lobo fue saltar hacia ella con las fauces abiertas, pero en el último segundo aterrizó a poca distancia de la guerra y viró bruscamente, lanzándose en su lugar hacia Palmon.

La planta retrocedió y Ranamon se lanzó sobre él para hacerlo detenerse, haciendo que ambos rodaran por el suelo. Gururumon era algo más grande y pesado, por lo que tomó bastante esfuerzo salir de debajo de sus patas antes de que este se recuperara de la caída. Ranamon lo pateó para aprovechar la ligera ventaja y se apresuró a alejarse, esquivando por los pelos otra llamarada de fuego.

Samali se tomó unos segundos para mirar alrededor y suspirar. Necesitaba salir de esa situación pronto; no sabía si en el último piso tendría que enfrentarse a algo más y la verdad no le quedaban ganas de gastar toda su energía en el chucho. Con cierta exasperación convocó más agua en sus manos y se lanzó hacia adelante para continuar la refriega.

El bestia, por su parte, no podía creer que más intrusos se las arreglaran para llegar a su terreno, pero realmente no le importaba mucho, había espantado a los últimos en llegar hasta ahí y esa vez haría lo mismo. Se relamió y se paró sobre las patas traseras, de forma que las delanteras le quedaran libres para dar zarpazos con sus afiladas garras; no podía pararse de esa forma por mucho tiempo, pero serviría.

Por unos minutos ambos se debatieron físicamente en una pelea donde el lobo iba constantemente de estar en cuatro patas a estar en dos y procuraba arrojar todo su peso sobre la rana cuando debía volver a apoyarse en sus cuatro extremidades. Pararse en dos patas implicaba que no podía mover las traseras si no quería perder el equilibrio y Palmon no tardó en notar ese detalle.

Gururumon le acertó un zarpazo en la cadera a la rana y esta retrocedió, lanzando agua de cualquier forma para hacerlo alejarse; cuando el lobo iba a seguir con su ataque de pronto cayó de bruces, pataleando incómodamente por algo que acababa de enredarle las patas traseras. Samali dudó, pero la juttoushi tomó control del cuerpo antes de que la humana pudiera protestar y pronto tuvo una nube ácida lloviendo sobre el can. Este gimió de dolor, buscando arrastrarse lejos y, antes de que pudiera hacer mucho más, Palmon lo soltó y pasó por su lado corriendo y jalando a la guerra consigo en el proceso. Ranamon corrió de espaldas para mantener la nube hasta que la chica volvió a recuperar el control, finalizando la técnica.

No pararon de caminar hasta que estuvieron seguras de que no las seguían y no había nadie más cerca; sólo entonces Samali volvió a ser ella misma y se derrumbó en el suelo, quejándose del dolor de cadera. A ella le parecía innecesario haberle lanzado lluvia ácida al Gururumon, pero entendía porqué la guerra lo había hecho; para evitar enfrentamientos, ninguna de las dos comentó nada al respecto.

Samali se curó las heridas e insistió en que se quedaran ahí descansando un rato, para tratar de llegar al piso siguiente en la mejor forma posible. Palmon era quien estaba en mejores condiciones, así que a ella le tocaría la próxima pelea si es que había amenazas en el piso cinco.



Maiku Maiku, falta poco x_x

 
Última edición:

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline

Se quedaron en esa esquina por cerca de una hora, sin hacer nada más que mirar alrededor y pensar. Samali rebuscó en todo su almacenamiento pero no pudo encontrar más que un par de paquetes de galletas saladas; era mejor que nada, así que le pasó uno a su compañera mientras anotaba mentalmente el reabastecerse antes de volver a salir de la ciudad. Cuando pensó que podría estar bien, se levantó con cuidado y se estiró; el spray relajante había ayudado y ya no sentía tanto dolor como antes.

Encontrar el teletransportador les tomó varios minutos, en los cuales fueron lento por tratar de no ser emboscadas por otro lobo belicoso. Finalmente dieron los los círculos etéreos de color verdoso y se subieron a estos para llegar por fin a la última plataforma que debían visitar. El nuevo piso no tenía ninguna diferencia particular a comparación con los demás, pero dado que no había sido explorado antes, les producía cierto nerviosismo caminar por ahí. Esta vez no iban pendientes del siguiente teleportador, sino que miraban alrededor con curiosidad y cautela, esperando ver aparecer por ahí a algún digimon agresivo.

No tuvieron que esperar mucho tiempo cuando vieron flotando más adelante a una figura que las llenó de aprensión pues, aunque no se habían topado con ninguno antes, sabían que se trataba de un Megadramon. El camino por el que iban guiaba directo al gran rectángulo de cubos donde estaba Megadramon, aparentemente paseando por los alrededor como quien piensa en algo mientras camina en círculos. No había otros caminos por los cuales ir y devolverse equivalía a abortar la misión, así que la rubia se armó de valor e inició la marcha hacia el lugar.

El dragón flotante detuvo sus movimientos y se giró para mirarlas cuando el trío se detuvo justo antes de entrar en el rectángulo. Así que los rumores eran ciertos, forasteros habían estado adentrándose por la montaña y habían derrotado a Devimon; era la única explicación para que ellas estuvieran ahí. Lamentablemente, él no pensaba permitir que pasaran más allá de ese punto, demostraría que nadie podía derrotarlo pues era quien iba camino a convertirse en el amo de toda la Back Dimension, solo le faltaba un poco más.

Sin moverse de donde estaba la rubia buscó a tientas hasta que pudo sacar su DigiWindow y presionó el botón para escanear al dragón que tenía delante. La información que recibió no la tranquilizó en lo más mínimo, sobre todo teniendo en cuenta lo asesinas que parecían sus técnicas. Pensó que, dado que el dragón no se había movido ni había hablado desde que las viera, quizá podrían pasar sin que este hiciera mucho por evitarlo, pero de inmediato desechó la idea, un solo ataque de ese bicho podía ser mortal para ella y Palmon.

—¿Vamos? —murmuró Palmon, apretándole levemente la mano y luego soltandola.

Su compañera asintió y aferró su Digivice, haciendo que su alma digital le cubriera el cuerpo al completo antes de enviarla al aparato. Palmon se envolvió de luz y en cuestión de segundos Lilamon había tomado su lugar. Megadramon se movió entonces, avanzando un paso hacia ellas y señalándolas con una garra. Samali se colocó el Sound Linker y aguardó con aprensión mientras el hada volaba lentamente en dirección al punto del rectángulo donde el camino continuaba.

—En tu lugar, yo comenzaría a pensar con qué cartas apoyarla —comentó Ranamon, entrecerrando los ojos mientras estudiaba al enemigo.

Megadramon se lanzó hacia la planta tan pronto esta estuvo unos metros dentro del área de pelea y la voladora tan solo lo esquivó porque había estado esperando un movimiento así. El dragón no dijo ni una palabra mientras ambos se retorcían en el aire durante unos segundos. Lilamon esquivó los primeros golpes, pero pronto recibió uno que la hizo perder el control del vuelo momentáneamente y casi termina en el suelo. Con un gemido se recuperó y respondió con su Lila Shower dirigido hacia el lugar donde Megadramon bajaba en picada con las garras por delante.

El cyborg trató de frenar cuando vio el ataque pero por la velocidad le fue imposible cambiar de rumbo antes de toparse con este. Gruñó a modo de desafío mientras flexionaba los brazos para estudiar el daño de los cortes y luego se lanzó de nuevo hacia ella, garras frente al cuerpo para que fueran los primero en alcanzar a su enemigo. En esos primeros minutos se hizo evidente que Lilamon estaba en cierta desventaja pues Megadramon la superaba en casi todo; Lila era algo más rápida, lo que le permitía esquivar algunos ataques, pero cuando no podía la fuerza del virus resultaba demoledora.

Para contrarrestar eso Samali se apresuró a pasar una carta por el lector, recordando vagamente que esa era la primera carta que había usado nunca. El coletazo del dragón pegó de la armadura de Chrondigizoit y Lilamon aferró la extremidad con una mano, lanzando su Lila Shower con la otra. Megadramon se debatió para liberarse con un gruñido y arrastró consigo a la planta por un par de metros antes de lanzar su Slicer, haciendo una profunda mella en la armadura. Lilamon lo soltó y voló lejos, lanzando su aguja de energía hacia su espalda.

Ambos contendientes se miraron el uno al otro unos segundos y luego el cyborg volvió a ser el primero en atacar lanzando misiles hacia la planta. Esta gruñó mientras intentaba esquivarlos o que estos pegaran en la armadura y no en sus alas. Maltrecha, se elevó por el aire por encima del dragón y evaluó sus heridas mientras que la armadura desaparecía. Le dolía todo el cuerpo con énfasis en el sitio donde habia recibido un golpe antes de que la carta de su compañera la apoyara. El dolor en el hombro de la pelea con Gabumon se había vuelto a despertar durante esa contienda, pero procuró ignorarlo mientras bajaba en picada hacia el enemigo.

A medio camino Ranamon le gritó el nombre de la siguiente carta y esta cambió de estrategia, extendiendo a Excalibur frente a su cuerpo. La espada de energía y las garras chocaron en un forcejeo momentáneo antes de que un coletazo al costado enviara a la planta unos metros hacia un lado, nuevos misiles se cernieron sobre ella y la planta se empleó en volar lejos de estos tan rápido como pudo.



Maiku Maiku uno más x-x pd: estoy tomando los stats de Megadramon como que están todos en 65
 
Última edición:

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline

Samali se había sentado en el suelo con las piernas cruzadas y tenía expuestas frente a sí todas sus cartas y memorias, de forma que pudiera tomar la que quería rápidamente sin tener que barajar primero entre todas. Utilizó Aviation Unit antes de que los misiles dieran contra su amiga e inmediatamente después pensó en invocar una memoria para ayudar a distraer al enemigo. Con eso en mente activó a Calamaramon.

—Pelea contra Megadramon por todo el tiempo que puedas —ordenó, mirando con nerviosismo como Lila empleaba a Excalibur para repeler las garras del dragón.

Megadramon gritó con rabia cuando sintió un ataque repentino golpearle en la espalda y se giró, fijando la mirada en esa memoria fantasmal que se limitó a volver a atacarlo. La lila usó esos instantes de distracción para respirar profundo y evaluar su siguiente movimiento. La espada de luz se esfumó en su brazo, por lo que decidió lanzar en su lugar la Machine Gun Destroy. Megadramon hacía desaparecer la memoria del calamar justo en el momento en que la técnica se ejecutaba y no pudo esquivarla por completo, aunque sí alguna parte de esta. Gruñó, evaluando el daño a su costado, mientras miraba al hada pensando en cómo proceder a continuación.

Debió suponer que si habían logrado pasar por la plataforma de Devimon entonces no eran precisamente debiluchos, pero se preguntó cómo hacía esa planta para sacar de la nada técnicas que no le corresponden y aliados que no debería estar ahí. Muy a su pesar, reconoció que tendría que comenzar a pelear con más estrategia si quería hacerla morder el polvo, pero no pensaba rendirse de ninguna manera, la reduciría a Digitama como fuera.

Esta vez, en lugar de solo lanzarse hacia adelante y atacar, se tomó su tiempo para evaluar mejor al enemigo y pensar en la forma de hundirlo. Su mirada pasó entonces detrás de la planta voladora hacia esa criatura extraña en el suelo. No había pasado por alto que su oponente había evolucionado por algo que había hecho esa desconocida… tuvo una idea de pronto.

El cyborg se lanzó hacia adelante contra la planta y forcejeó con ella mientras intentaba conectarle un golpe; con Aviation Unit ya desvanecida no le costó demasiado golpearla en el hombro y alejarla de un coletazo. Lanzó su misiles para entretenerla y luego giró bruscamente en el aire, yendo directo hacia la humana que esperaba fuera del rectángulo. Alarmada, Samali aferró la primera memoria que encontraron sus dedos y la utilizó, dando la orden de defenderla por todo el tiempo posible y rogando porque el Digimon espectral pudiera hacerlo antes de que Megadramon la alcanzara. MetalPhantomon apareció justo a tiempo para interceptar al dragón y evitar que pudiera seguir avanzando hacia la chica.

—Lilamon, rápido —apremió Ranamon con nerviosismo, pensando en qué podría hacer su portadora para salir de eso con vida.

La planta se había empleado a fondo en salir lo mejor parada posible de todos los misiles y casi no había notado que Megadramon se iba, pero cuando escuchó la orden de Samali se alarmó horriblemente. Sujetándose el brazo herido por los misiles hizo lo posible por volar a toda velocidad hacia él, rogando que el fantasma resistiera lo suficiente para que ella pudiera llegar.

Megadramon se deshizo de MetalPhantomon con irritación, restando importancia al corte en el brazo ocasionado por la técnica de este. Iba a atacar a la humana de nuevo cuando Lilamon llegó, utilizando su daga de luz en él; la garra del cyborg se le enterró en el costado y la planta gruñó, empujandolo para que se alejara.

—¡Lilamon! —gritó Samali, casi llorando. No era tonta, esa herida parecía grave. Hiperventiló unos segundos y luego se puso como loca a revolver entre sus cartas en busca de una que había obtenido recientemente, no la había usado antes, pero le habían dicho que era una carta de curación poderosa.

Megadramon retiró su garra y empujó a la lila, haciendo que cayera al suelo. Incluso si no la había derrotado todavía dudaba mucho que la planta pudiera seguir peleando, por lo que se alejó con aire satisfecho y esperó a que se levantara para aniquilarla. Si no se levantaba, mejor para él.

Ranamon avisó al hada acerca de Kizunaol y la planta puso de inmediato en acción una de sus técnicas, Sugunaol, para sanar lo más rápido posible. No se atrevió a moverse mientras se curaba a sí misma, esperado pacientemente el alivio de la sanación. Aún así, le tomó casi los tres minutos completos curar la mayor parte de sus heridas; Megadramon ya pensaba que la planta había perdido el conocimiento y estaba considerando la mejor forma de encargarse del bicho raro de los aliados fantasmales cuando de pronto la flor se incorporó a medias y comenzó a batir las alas para levantarse por completo. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que las heridas más graves se había curado casi completamente y, con un gruñido de rabia, se lanzó sobre ella; no sabía qué clase de engaño era ese, pero no se dejaría vencer de ninguna forma.

Lilamon, por su parte, estaba que hervía de rabia, podía ser la persona más piadosa hasta que alguien osaba a poner en peligro a su compañera; Megadramon había estado a punto de atacarla, cosa que bien podía significar la muerte, y ella no estaba para nada dispuesta a dejarlo pasar.

—Samali, acabemos con este desgraciado, ahora —murmuró, dejando ver su rabia, a sabiendas que su Tamer podía escuchar la gracias al Sound Linker.

La aludida respiró profundo y tomó su carta favorita, esa que siempre tomaba cuando necesitaba acabar con algo rápido, seguida de otra que no había usado nunca antes, y las activó ambas. Los dos contendientes habían estado forcejeando cuando un aura con forma de Omegamon recubrió por completo a la planta; esta activó la Worm Sphere cerca de Megadramon y este gruñó de dolor cuando la esfera de hielo le arrancó parte del ala. Antes de que pudiera defenderse mucho más la planta se arrojó sobre él con golpes de fuego, para nada dispuesta a darle siquiera un segundo de tiempo para recuperarse.

El dragón continuó defendiéndose contra los golpes envueltos en llamas y desplegó su guadaña para obligar a la planta a tomar distancia; de pronto esta se había vuelto más rápida y más fuerte, suponía que como resultado de esa aura que la envolvía. Sea como fuere, no pensaba perder ni aunque le costará volar gracias al ala maltrecha; se lanzó hacia adelante de nuevo, esquivando por los pelos una nueva esfera helada y atacó con su guadaña. Lilamon esquivó el golpe cortante y respondió con un rayo de hielo directo al pecho.

El efecto de ambas cartas pasó y los dos volvieron a estar más o menos igualados, puesto que las heridas alentaba un poco al cyborg; de todas formas, Lilamon seguía molesta y continuó atacando mientras esperaba que su humana utilizara el siguiente combo. Lag y Heaven’s Judgement fueron las siguientes en pasar por el lector.

Megadramon había estado lanzando su Slicer hacia la planta cuando se quedó congelado en medio del aire, incapaz de seguir atacando o siquiera batiendo las alas. Lilamon se valió de eso para atacar tan rápido como pudo con la técnica eléctrica, manteniéndola durante los quince segundos en los que el dragón mecánico no pudo moverse más que unos milímetros. Cuando recuperó la movilidad gritó y se retorció, demasiado herido gracias a la exposición a la técnica sin posibilidad de evitarla. Cayó al suelo con un jadeo y se quedó ahí, moviéndose un centímetro a la vez mientras intentaba lidiar con el dolor; consiguió alzar el torso y se llevó una patada en la cara que lo hizo rodar hasta quedar boca arriba. Ya no volvió a moverse.

Ni dos segundos después Lilamon de-evolucionó a su estaba Child y cayó al suelo completamente exhausta; se habría curado la heridas, pero Yggdrasil santo, estaba muerta de cansancio; era un verdadero milagro que no hubiera perdido la evolución mientras peleaba. Se arrastró por el suelo hacia Samali sin apartar los ojos del dragón, verificando que verdaderamente estuviera inconsciente.

—¿Estas bien, Pal? —murmuró la chica, acariciándole las hojas con preocupación.

—Estoy demasiado cansada —contestó esta, prácticamente a punto de caer dormida. —Lo conseguimos…

Samali no le contestó, pensando que sería demasiado agotador para ella seguir hablando. En vista de que el dragón no se movía para nada, supuso que lo siguiente sería volver a la ciudad y enviar a alguien a buscarlo para que pudiera recuperarse en el hospital, ya que Palmon no estaba en condiciones de ayudar a llevarlo a ningún sitio y ella sola no podía hacerlo ni en sueños.


Maiku Maiku, ya, que acabe el ODW, por Yggdrasil.

 

Maiku

Mr. Nobody
Registrado
5 Dic 2009
Mensajes
4,902
Ubicación
Homeland
Offline
Bien, hora de ponerle fin a los reclutamientos de ODW.

Narrativa: Sabes bien que pienso que tienes un muy buen nivel en este aspecto. Te expresas con bastante fluidez, sobre todo considerando que te gusta describir bastante los ambientes y las acciones, lo que vuelve amena la lectura. Si bien no encontré errores ortográficos y muy pocos deslices, noté que tuviste exceso de reiteraciones a lo largo de la quest. Asumo que fue por escribir en un rush todo, pero ya sabes, cuidado con eso en otras circunstancias. (23/25)

Interpretación: En este respecto no vi ningún problema. Si te soy sincero, no me convenció cómo planteaste a los seres digitales que vivían dentro del Mt. Infinito, pues me cabía la duda si eran seres pensantes y, ergo, reclutables, como ocurría con los de la isla. Sin embargo, no había ninguna prohibición ni acotación que llevara a la conclusión contraria, así que no hubo problemas. (25/25)

Realismo: Aquí tengo que hacerte presente dos situaciones que se vieron forzadas. En primer lugar, la desproporción que hubo sobre los daños recibidos por Gabumon versus los que ocasionó Megadramon. Entiendo que quisiera colocar que Palmon estuvo con contratiempos por la batalla pasada, pero teniendo en mente que se trató la herida, me sorprendió que ocasionara molestias en la etapa Perfect donde la VIT se amplifica. Eso se resaltó porque no hubo mayor énfasis a la diferencia de molestias que le provocó recibir misiles de lleno, llegando a un punto en que pareció que eran daños equiparables, cuando no es así. En segundo lugar, el poco tiempo que se demoró MetalPhantomon en ser invocado. Si bien no tiene nada de malo ocupar una memoria para salir de un problema como aquel, ten cuidado con cómo lo planteas, porque un Ultimate demora más en ser invocado que otros fantasmitas y no hubo ninguna explicación de por qué Megadramon no decidiera reventar a Samali con sus misiles. Sobre todo después de que lo planteaste más cuidadoso y estratega, al ver que su oponente tenía habilidades peculiares. (19/25)

Desarrollo: En este aspecto estuvo todo relativamente bien. Siendo sincero, no me gustó cómo abordaste las batallas, pero creo que fue por cómo separaste los párrafos porque le quitaron fluidez y tensión a la misma. Aún así el relato estuvo bien completo y no hay nada que observar aquí salvo por ese detalle. (23/25)


Total: 90/100. Reclutamiento aprobado.
Paga:
- 80 Puntos: 350 Bits, 3 PP. Megadramon se "une" a la ciudad.
- 90 Puntos: Mega Hand

Masaru Masaru Mirae Kiyoe FINITO :1010:
 
Estado
Cerrado para nuevas respuestas
Arriba Pie