Evento [Reclutamiento] Monzaemon - Samali Winters

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Maiku

Mr. Nobody
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"[Reclutamiento] Monzaemon"
a) NPC que la solicita: Blikmon
b) Lugar donde debe ser tomada: -
c) Descripción de la misión: "¡Monzaemon, estás vivo! ¿Eh? ¿No eres Monzaemon? Hmm... Pero sigues siendo un Monzaemon así que tal vez puedas salvar al pueblo... WaruMonzaemon ha secuestrado a Hagurumon y se ha ocultado en el castillo de juguete. Sin Hagurumon los mecanismos del pueblo no pueden funcionar, ¡Derrota a WaruMonzaemon y regresa al pueblo a la normalidad!
d) Descripción del campo de juego: Toy Town - Toy Castle
e) Objetivos a cumplir:

  • Infiltrarse en el Castillo de Juguete
  • Encontrar a WaruMonzaemon y derrotarlo
  • Rescatar a Hagurumon y llevarlo de vuelta con los Blikmon
f) Datos Extra:
  • Mínimo de Post: 5
  • Plazo: 14 Días
  • La Quest empieza inmediatamente después del final de "La Casa de los Peluches". Solo quien ha hecho esa Quest puede tomar esta
  • Durante toda la Quest el Digimon del Tamer será Monzaemon. No puede evolucionar o de-evolucionar a otra (los objetos de transformación tampoco funcionan)
  • WaruMonzaemon estará en el último piso del castillo. Hay algunos Digimon juguetes dentro de este que les dificultarán el paso (ToyAgumon, ClearAgumon y Tankmon)
  • Una vez que rescaten a Hagurumon y el pueblo vuelva a la normalidad, Blikmon "obsequiará" el traje de Monzaemon. El traje cuenta como un reclutamiento
g) Recompensa:
- 80 Puntos: 300 Bits, 3 PP. El traje de Monzaemon es regalado a la ciudad.
- 90 Puntos: X Bandage

Participantes: Samali & Palmon [iC + Spirit Humano del Agua]
Mirae Kiyoe good luck ~
 

Moonchild
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—¿P-palmon...? —murmuró la ojiverde, medio asustada ante la mirada roja del Perfect.

—Samali —susurró el Digimon, moviéndose con torpeza—, parece que ahora soy un Monzaemon.

La joven se calmó al ver que el Perfect seguía siendo su compañera, aunque ahora tuviera una forma rara. Monzaemon movió todo el cuerpo y constató que ya no era un disfraz con un ser baboso adentro, sino que ella era el Digimon peluche.

—Esto se pone cada vez más extraño… —suspiró Ranamon— nunca había escuchado de trajes que provoquen la evolución y quien sabe cuánto tiempo le dure.

—Todo en esta isla es extraño, pero tratándose del Mundo Digital, ya ni me sorprendo —comentó la chica—; al menos, es mejor que ser Numemon.

—Sí… pero aun así deberíamos buscar cómo solucionarlo —dijo exPalmon, moviendo su felpudo cuerpo en dirección a la puerta.

Samali la siguió en silencio; su amiga tenía razón, pero el devolverla a la normalidad se sumaba a la ya larga lista de cosas que solucionar en ese pueblo y comenzaba a agobiarse. Una vez bajo la luz del medio día apenas tuvieron tiempo de comenzar a pensar en posibles soluciones cuando una voz las interrumpió, obligándolas a volverse para encontrarse con un Blikmon avanzando hacia ellas desde una casa cercana.

—¡Monzaemon, estás vivo! —gritó el robot, deteniéndose frente a ellas.

—Uh… sí, pero yo no soy Monzaemon —titubeó el peluche, confundido de ver al robot moverse libremente, ya que o era uno de los 7 que habían intentado despertar sin éxito o había estado escondiéndose e ignorando sus llamados a voz en grito.

—Ella es mi compañera, Palmon —explicó Samali— se metió a un disfraz de Monzaemon y evolucionó a él…

—¿Huh? ¿En serio? —se sorprendió el robot; sonaba pensativo, pero era difícil saber con sus facciones inexpresivas— Hmmm… esperábamos que Monzaemon pudiera ayudarnos…

—¿Ayudarlos? ¿A qué? ¿Tiene que ver con que el pueblo esté vacío? —inquirió Samali, sin dejar espacio entre una pregunta y otra. Ahora por fin obtendrían unas cuantas respuestas y con ellas quizá fuera más fácil la tarea de deshacer todo ese entuerto.

—Sí —afirmó el Perfect cuadrado—, el pueblo está así porque WaruMonzaemon ha secuestrado a Hagurumon, sin él los mecanismos del pueblo no funcionan. Esperábamos que Monzaemon pudiera rescatar a Hagurumon y devolver el pueblo a la normalidad.

—¿Dónde está ese WaruMonzaemon? —inquirió el peluche amarillo, inclinándose para ver mejor al robot.

—¿Nos ayudarás? Por favor

Blikmon no necesitaba pedirlo nuevamente, el trío del agua ya había estado intentando averiguar lo que sucedía en ese pueblo y despertar a los Blikmon paralizados, así que ahora que sabían qué lo causaba era imposible que dieran media vuelta y se alejaran sin hacer más. Winters pasó su brazo alrededor del de Monzaemon, ya que no podía tomarlo de la mano, y asintió para Blikmon al mismo tiempo que lo hizo el oso.

—¡Gracias! —dijo el robot de juguete. —WaruMonzaemon se ha ocultado en el Castillo de Juguete, deben entrar ahí y encontrar a Hagurumon.

Ranamon se volvió hacia el castillo. Este estaba en el lado opuesto de la plaza al que ellas habían estado explorando y en todo el rato no se les había ocurrido entrar a mirar, aunque tenía sentido que cualquier cosa importante sucediera ahí. Samali también se giró hacia la enorme construcción de legos de colores, sopesando lo que les costaría entrar y encontrar a Hagurumon en ese lugar.

—¿WaruMonzaemon tiene aliados? —inquirió al fin, queriendo saber si debería enfrentarse a un número grande de Digimon.

—No lo sé, tal vez sí —contestó sinceramente el robot—; deberían estar alertas, por si acaso.

Intercambiaron un par de palabras más y luego Blikmon se fue por donde había venido. El trío del agua, por su parte, emprendió el camino de vuelta por la avenida principal y cruzaron la plaza central hacia el castillo. De entrada, intentar ir por la puerta principal no era la mejor de las opciones, menos con un Perfect malvado vigilando, pero necesitaban estar cerca para observar bien el terreno y ver por donde podían colarse.

El castillo en sí estaba hecho de legos de colores como todo dentro de Toy Town. Por el número de ventanas parecía tener unos cinco pisos de alto, más o menos, coronado por varias torres. El camino de colores que seguían iba directo hacia un gran arco en el muro que rodeaba toda la construcción, aunque en ese momento las puertas de la arcada estuvieran firmemente cerradas. Conforme se acercaban al castillo la cantidad de edificios de lego disminuía hasta que el camino terminó haciendo un trecho sólo rodeado de árboles.

—No creo que debamos ir a esa puerta y tocar —comentó Ranamon en cuanto el muro apareció a la vista.

Samali asintió y detuvo sus pasos, apretando el brazo de Monzaemon. Estaban ante uno de los últimos edificios del pueblo y el resto del camino sólo era árboles, así que la chica dirigió sus pasos hacia los troncos, internándose entre estos junto a su compañero para no ser vista desde el castillo. La niebla de los Árboles, que nunca llegaba al pueblo, los envolvió en cuanto pusieron un pie fuera de este, pero esta no era tan densa como cuando tuvieron que buscar a Jyureimon y, de todas formas, con su objetivo tan cerca estaba difícil perder el rumbo.

Fueron paralelos al camino hasta que los árboles se terminaron de pronto y se encontraron frente a un espacio de dos metros entre los troncos neblinosos y el paredón de legos. La puerta quedaba a su izquierda, todavía bien cerrada, y daba la impresión de que no había por ahí cerca ninguna clase de centinela, aunque no llegarían a ningún lado confiándose. Tanto si WaruMonzaemon tenía secuaces como si no, que los atraparan en la puerta o que no hubiera quien la abriera hacía que no tuviera caso centrarse en esta, así que el grupo del agua estudió el muro que les cerraba el paso.

La construcción en cuestión parecía tener unos cuatro metros de alto, las fisuras entre un lego y otro eran demasiado pequeñas para proporcionar puntos de agarre para escalar y el plástico no tenía ninguna otra imperfección que fuera a resultar de ayuda; tenían que pasar por encima de este, claramente, pero eso de momento parecía muy difícil.



Maiku Maiku ;3;

 

Moonchild
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—Hmmm… yo podría alzarte para que te encarames por encima —aportó Monzaemon, tras unos minutos de mirar—; el muro es el doble de alto que yo, y tú eres más o menos alta, así que deberías poder llegar.

—¿Estás segura de que puedo pararme sobre ti? —inquirió la humana, tocando con un dedo un mullido brazo.

—Sí

—¿Y cómo subirás tú? —
preguntó Ranamon, pues era obvio que Samali tenía muy pocas oportunidades de alzar al Perfect ella sola.

—Pues… busca una escalera que pueda usar, o abre la puerta si no hay moros en la costa —dijo el peluche.

Tendrían que separarse, pero era el mejor plan con el que contaban y, de todas formas, la rubia al menos podía defenderse sola si llegaba a hacer falta. Con cautela se acercaron a la muralla y Ranamon la atravesó para mirar al otro lado, no veía ni un alma en todo el patio ni cerca de la puerta, aunque perfectamente podría haber alguien dentro del castillo; de momento, muchas ventanas estaban abiertas, aunque no alcazaba a ver a nadie asomado a alguna de estas.

Monzaemon asintió ante el reporte de la Juttoushi y se inclinó hacia adelante para que la joven pudiera trepar sobre él. Sólo eso probó ser difícil, ya que el peluche no tenía rodillas, para dejarse caer más abajo, y a duras penas tenía hombros más pequeños que la cabeza, por lo que, aunque la chica podía agarrarse de los pelos de felpa, el no tener un lugar concreto donde poner los pies no ayudaba mucho.

Finalmente, tras bastante jalar y empujar de parte de ambos, Apsará terminó de rodillas sobre la cabeza de su compañera, sujetándose de una oreja y del muro para mantener mejor el equilibro; el material felpudo del peluche cedía unos centímetros bajo su peso, pero aparte de eso parecía lo bastante firme. Con un resoplido y medio temblando, soltó la oreja y se apoyó de los legos con ambas manos para poner un pie sobre la felpa amarilla y comenzar a levantarse completamente; se tambaleaba un poco e iba lento, pero el agarre a la muralla impedía que terminara cayendo, además que Monzaemon se quedaba lo más quieto que podía.

Cuando por fin estuvo completamente de pie su cabeza quedaba a 30 centímetros del borde de la muralla y si alzaba los brazos podía agarrarse a este; intentó tirar hacia arriba, pero desde luego sus fuerzas para alzar todo su peso con los brazos eran más que nulas; volvió a tratar un par de veces más y finalmente se rindió, no podía.

—Tienes que alzarme más —susurró, mirando hacia abajo— con tus brazos o algo, no puedo alzarme completa yo sola.

Tras pensarlo un momento, el Perfect comenzó a intentar tomar a Samali por los tobillos para alzarla más con sus brazos, cosa difícil con sus manos sin pulgares, pero no imposible; lentamente comenzó a empujar hacia arriba para alzarla más.

—Un poco más arriba, aún necesito… ¡oh! —exclamó la joven al sentir que la soltaban de pronto; a duras penas consiguió seguir sujeta a la parte superior del muro, aunque no duraría mucho. — ¿Monzaemon? Me caigo, me caigo —murmuró, esperando que nadie haya escuchado su grito de antes.

—Lo siento, te me resbalaste… deja las piernas quietas —replicó el oso, esta vez apoyando las manos contra las suelas de sus zapatos y empujando de esa forma; ahora que no tenía que doblar los brazos para sujetarla, consiguió alzarla más arriba que antes.

Por fin la rubia consiguió apoyar los codos en el muro y de esa forma le fue más sencillo impulsarse hasta hacer lo mismo con el pecho, subió entonces una rodilla y quedó medio acostada sobre lo que era en realidad una almena antes de dejarse caer del otro lado. El muro tenía poco más de un metro de grueso y un caminillo lo recorría a todo lo largo, sin duda para que los habitantes del castillo pudieran mirar hacia afuera.

—Está bien, iremos a explorar —informó Ranamon hacia el peluche, aprovechando que a ella nadie más podía oírla. —Deberíamos quitarnos de aquí rápido, estamos más visibles que desde el suelo.

Winters no se atrevió a levantarse, así que gateó por la muralla hasta que encontró unas escaleras de lego adosadas a la misma que permitían descender a tierra. Bajó con cautela y se mantuvo pegada al muro mientras miraba hacia las ventanas vacías.

—No veo escaleras ni nada que vaya a ayudar a Monzaemon a subir —murmuró.

—Tendrás que abrir la puerta entonces —replicó la rana.

—Nos verán…

—Probablemente lo hicieron ya y no es como que tú y yo podamos rescatar a Hagurumon solas.

—Cierto.


Con una mano medio alzada, preparada para generar la cinta de datos que le permitiría evolucionar, la humana comenzó a moverse pegada a la muralla en dirección a la puerta, vigilando las ventanas y los alrededores a cada paso que daba, aunque por el momento no se encontró a nadie. Cuando alcanzó la puerta dejó a su spirit vigilando y se concentró en la misma, el cerrojo de lego era bastante grande y no parecía tener candado de ningún tipo, lo cual tenía sentido si el pueblo estaba totalmente vacío y no parecía haber quien pudiera atacarlos, al menos desde la perspectiva de los malos de la historia. La chica lo alzó, lo descorrió y tiró hacia adentro para abrir una de las hojas de la puerta apenas lo suficiente para permitir que Monzaemon pasara.

—Pal… Monzaemon —llamó todo lo alto que se atrevió, asomando la cabeza hacia afuera para intentar localizar a su compañera; repitió el llamado un par de veces hasta que esta apareció, corriendo hacia ella en cuanto la identificó.

El Perfect de felpa se deslizó por la puerta abierta y la cerró a su espalda con todo el silencio del que fue capaz, colocando el cerrojo como si nadie lo hubiera movido y volviéndose hacia la ojiverde.

—¿Ahora…?

—¡Eh! ¡Ustedes!



Maiku Maiku

 

Moonchild
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Quien acababa de llamarles la atención era un Tankmon que se movía hacia ellas a paso vivo desde la puerta del castillo. Las posibilidades eran que el Digimon ya hubiera avisado a sus compañeros de la presencia de los intrusos, pero no tenían intención alguna de arriesgarse, así que la rubia comenzó a correr para alejarse de la cara principal del castillo, jalando a Monzaemon para que se moviera con ella.

—¡Eh! —volvió a llamar el tanque, cambiando de rumbo para darles alcance.

El peluche amarillo apresuró el paso, tomando a Samali del brazo para obligarla a correr más rápido, y dobló la esquina del castillo justo en el momento en que la munición del Machine Gun Arm pasaba volando por el lugar donde habían estado poco antes. La chica se ocultó detrás de su compañera y se apresuró a evolucionar a Ranamon para poder luchar en caso necesario. Tankmon las alcanzó y les apuntó con su nariz mientras les mostraba un ceño fruncido nada amigable.

—¿Cómo entraron? No pueden estar aquí —comentó con cara de pocos amigos, acercándose lentamente.

—Estábamos de paseo —contestó Ranamon, sacándole un bufido mental a la Juttoushi. Claramente el cyborg no se lo tragó.

—¿Y tú de dónde saliste? ¿Y esa cosa rara de pelo amarillo? —replicó este, mirando críticamente al Digimon de agua.

“¿Cosa rara? pffft”. La joven sonrió y dio un paso al frente, lanzando una bola de agua al tanque, este lo esquivó a duras penas y gruñó pensando en la mejor forma de atacar. Cuando sólo era un Monzaemon y una cosa rara, pensó que podría sacarlos de ahí sin tener que luchar demasiado, sobre todo luego de que salieran corriendo, pero ahora que eran dos contra uno no estaba tan seguro, especialmente siendo un Adult y un Perfect los enemigos; además, WaruMonzaemon seguro querría saber que había un Monzaemon rondando. Con eso en mente lanzó un misil de su nariz en dirección a la Rana y se dio media vuelta antes siquiera se ver si había acertado el golpe, si podía llegar de nuevo a la entrada...

La guerrera y el oso se lanzaron a los lados para evitar el misil, tardando unos preciosos segundos en darse cuenta de que el atacante ahora se daba a la fuga. Antes de que Ranamon pudiera decir nada su compañera se puso en pie tan rápido como pudo y corrió para darle caza al aludido, lanzándose sobre él en cuanto lo tuvo a una distancia prudencial para atacar con su abrazo silencioso. El tanque gruñó estranguladamente con los brazos del oso cerrándose bajo su nariz y se debatió. La Adult siguió a su compañera sin perder tiempo y llegó justo en el momento preciso para lanzar un chorro de agua hacia el tanque y obligarlo a bajar el brazo con el que había estado tratando de apuntar al felpudo.

Se debatieron entre los tres unos minutos, con el cyborg luchado por zafarse y correr a dar la alarma, aunque el dos contra uno realmente lo estaba cansando y eventualmente terminaron por superarlo. Para cuando el verdoso cayó al suelo inconsciente apenas había conseguido hacerle una herida en el brazo a la guerrera del agua, que se la examinó cuidadosamente para asegurarse de que no fuera grave. Monzaemon tenía una herida superficial en un costado, pero nada que le impidiera seriamente moverse o pelear.

—No puede quedarse aquí, está demasiado cerca de la puerta —comentó Samali en un susurro— ayúdame a moverlo.

Casi con toda seguridad cualquier otro compinche que estuviera cerca había escuchado el inevitable alboroto de la pelea, pero nadie había salido a apoyarlo y, de cualquier forma, en el caso de que nadie lo hubiera notado todavía, no estaba demás la precaución. Entre las dos empujaron y jalaron hasta que consiguieron ocultar a Tankmon tras la esquina, tan alejado como pudieron de cualquiera de las ventanas, aunque lamentablemente quien sea que se asomara no tardaría en verlo.

De nuevo no podían usar la puerta principal para pasar, así que la del agua se acercó a una ventana abierta y miró al interior, encontrándose con una sala de estar totalmente vacía, la puerta del otro lado de la habitación estaba entre abierta. Con un saltito se encaramó al alféizar y saltó dentro de la habitación, abriendo más los postigos para permitir que el oso pudiera colarse también, tuvo que meter los brazos por delante para que estos no aumentaran el volumen de su cuerpo, pero aparte de eso consiguió pasar sin tantos problemas.

Desde ahí adentro no conseguían escuchar a nadie vivo en los alrededores, por lo que se acercaron cuidadosamente a la puerta y la adulta espió hacia el corredor que se abría afuera, totalmente vacío. Salieron y comenzaron a recorrer el pasillo en silencio, en busca del lugar donde podría estar Hagurumon y WaruMonzaemon o de alguien a quien pudieran interrogar al respecto. Por lógica un prisionero debía estar abajo del todo, en los sótanos, o muy arriba, en el último piso o en una torre, así que les pareció que lo primero que tenían que encontrar era unas escaleras, ya luego verían si subir o bajar.
Mientras caminaban no dejaban de pensar que sin duda encontrarían aliados del oso oscuro en el camino, pero estos parecían ser pocos, ya que no se topaban con uno hasta ahora.



—WaruMonzaemon, tienes que liberarme —pidió Hagurumon desde la jaula de legos que habían construido para él en el centro del salón del trono. —El pueblo no puede funcionar sin mí, por favor.

—Lo haré cuando me aceptes como líder —replicó el tétrico oso medio descosido, sentado en el trono y mirando duramente al engrane parlante.

—Ya te he dicho que no depende de mí… yo no decido por todos los habitantes —suspiró el Child, mirando con resignación al oso— y luego de que me secuestraras no te aceptarán.

—Yo debería ser el alcalde de este pueblo —recalcó el oso, mirando duramente a su prisionero.

—El alcalde es Monzaemon —contestó el engrane. Era consciente de que se arriesgaba a provocar la ira del Perfect, pero también sabía que este no se arriesgaría a hacerle daño; como esperaba el de felpa negra le gruñó con indignación y se levantó del trono, pero no atacó.

—Monzaemon ya no está, el cargo me corresponde —ladró malhumorado, acercándose a la jaula.

—Él te derrotará y volverá el pueblo a la normalidad —replicó el engrane, manteniendo la calma tan bien como pudo.

WaruMonzaemon jamás podría ser Alcalde de Toy Town, parecía un juguete sacado de alguna pesadilla bizarra y sin duda asustaba a cualquiera que se acercara, cosa que no debía hacer un juguete; además, alguien capaz de secuestrar y hacer daño sin duda no sería aceptado por otros habitantes del pueblo, estaban acostumbrados a vivir en un lugar pacífico y seguro. Por su parte, el Perfect no era precisamente el Digimon más paciente de todos, pero respiró profundo y se dijo que sólo era cuestión de tiempo para que Hagurumon se cansara del cautiverio, y que si tardaba demasiado en hacerlo siempre podía usar otros métodos para persuadirlo.



—Son tres Child —murmuró Ranamon tras haber echado un vistazo al otro lado de la esquina.

Los tres Toy Agumon miraban en todas direcciones con gesto atento, en busca de algún intruso. Habían recibido hacía unos 10 minutos la orden de vigilar todas las escaleras y puertas que dieran al exterior para evitar que algún infiltrado pudiera abrirse camino hacia los pisos superiores, motivo por el cual el grupo del agua no se había topado a nadie mientras estaban lejos de una escalera o puerta.
—Prepárate…

—¿Quién está ahí? —inquirió uno de ellos de pronto, dando un paso al frente y mirando atentamente en dirección a la esquina.

La Rana humanoide se quedó de piedra con el peluche amarillo a su espalda y lentamente alzó la mano para dar la orden de atacar, formando un látigo de agua en su mano. A su señal tanto ella como Monzaemon salieron de la esquina y atacaron, sorprendiendo a los Digimon lego, que tardaron unos segundos en reaccionar; el látigo de la guerrera golpeó al que había hablado en la cabeza, tumbándolo de lado, mientras que su compañera atacó con unos corazones que dejaron muy quieto al Toy Agumon en el que impactaron; de haber podido ser este más expresivo, se le habría visto en la cara una sonrisa de lo más feliz y tranquila, desaparecido por completo cualquier deseo de atacarlos.

El tercer niño, en cambio, tuvo tiempo suficiente para lanzar un ataque que le impactó de lleno al Perfect, aún pese a que se había dado cuenta de que ambos enemigos le superaban en nivel. Ranamon esquivó una Toy Flame proveniente del Digimon con el que aún peleaba y luego descargó un chorro de agua sobre él seguido de una patada que terminó de enviarlo contra la pared, inconsciente. Para cuando se volvió hacia el tercero su compañera ya se había ocupado de este y estaba a punto de noquear al que aún parecía en una nube, a fin de que no los delatara cuando el efecto de la técnica se le pasara.

—¿Estás bien? —inquirió la chica, moviendo el brazo herido con un gesto incómodo, el Child había sido lo bastante inteligente para lanzarle un lego justo hacia la herida que ya tenía antes de que ella efectuara el ataque que lo sacó de combate.

—Nada más que rasguños, ¿y tú? —inquirió la Perfect.

—Sobreviviré —aseguró y luego suspiró—; metámoslos a alguna habitación para que no los encuentren.

Entre las dos ocultaron a los Child detrás del sofá en una sala de estar cercana y luego volvieron a la escalera, comenzando a subir cautelosamente, puesto que no había modo de bajar a ningún sitio por ahí. Si habían encontrado a esos tres expresamente junto a las escaleras, quizá en la próxima parada también habría más haciendo guardia, por lo que subieron con cuidado y en silencio, preparadas para defenderse o atacar si era necesario.


Maiku Maiku
 
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Moonchild
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Cuando divisaron lo alto de la escalera el dúo se detuvo y la rana continuó avanzando sola y en silencio, con la espalda pegada a la pared. Con sorpresa se dio cuenta de que no había nadie a la vista y, tras esperar unos segundos por si aparecía otro Digimon de improviso, hizo señas al oso para que se acercara.

—Creo que debimos preguntarle a esos Child de antes —comentó en un susurro, probablemente el que había quedado súper feliz les habría dicho algo.

—Busquemos a otro, entonces —replicó Monzaemon, asomando la cabeza por el tramo de escaleras que continuaba subiendo.

Desde luego podrían simplemente continuar hacia arriba y bajar si se equivocaban, pero saber desde el inicio a dónde tenían que ir sin duda les ayudaría a ahorrar tiempo pues, la verdad, no tenían mucha idea de cuánto duraría la evolución a Perfect que ahora afectaba a la antigua planta. En general ella podía mantener ese nivel de evolución por 45 minutos, pero tratándose de una evolución extraña no estaban muy seguras…

La orden de vigilar todas las escaleras no había pasado del primer piso, ya que nadie se esperaba que consiguieran pasar más allá de ahí; sin embargo, el único ClearAgumon que había estado cerca para escuchar la algarabía de la pelea escaleras abajo ahora regresaba con refuerzos. El cuarteto de Child que acababa de doblar la esquina se quedaron momentáneamente sorprendidos de ver a un Adult y un Perfect ahí, sobre todo viendo quien era dicho Perfect. Uno de ellos dio una orden y otro se separó corriendo del grupo mientras los tres restantes se acercaban cautelosamente al dúo del agua.

—No tenemos que pelear —comentó Ranamon alzando las manos; eso de pegar a niños no era agradable. —Sólo queremos saber dónde está WaruMonzaemon, dígannos y nos iremos sin hacerles daño.

Pareció que se lo pensaban un momento, pero casi en seguida recordaron la ira que WaruMonzaemon dirigiría hacia ellos si llegaba a enterarse y esa odiosa técnica… no, el que hacía de líder dio un paso al frente y abrió la boca para atacar, debían resistir, al menos hasta que su compañero volviera con Tankmon. El primer bloque con forma de llamita voló y la guerrera suspiró con resignación, reuniendo agua en un látigo nuevamente. No les tomó mucho tiempo dejar a dos de ellos fuera de combate y el tercero se volvió objetivo de la técnica de Monzaemon que lo dejó sumamente feliz. Mientras estaba en ese estado la joven aprovechó para preguntarle lo que necesitaba saber; siguió resultando algo difícil porque este no paraba de reírse y comentar tonterías, pero finalmente obtuvo sus respuestas.

—Zae, no deberías seguir luchando —comentó mientras iban escaleras arriba, subiendo a la carrera antes de que los refuerzos que el Toy Agumon había mencionado llegaran.

—¿Zae?

—Monzaemon es demasiado largo —se encogió de hombros— pero ese no es el punto. Tú serás quien pelee contra WaruMonzaemon, no puedes llegar hasta arriba toda cansada, nos perjudicará…



Mientras tanto, la noticia de que había un Monzaemon en el castillo había sido transmitida desde el Tankmon de piso 2 a los de los otros pisos, llegando rápidamente al salón del trono. El adulto que debía transmitir la información asomó la nariz tímidamente por la puerta y luego entró, aclarándose un poco la garganta.

—Señor, tenemos intrusos en el castillo —informó, haciendo que el oso malvado se volviera hacia él, distrayendo su atención del engrane enjaulado.

—¿Y? Encárguese de ellos.

—Son bastante fuertes, señor. Esperaba que tuviera órdenes…

—¿Fuertes? ¿Quiénes son?

—Eh… un Ranamon y un… Monzaemon, señor —
contestó el tanque nerviosamente, desviando la mirada hacia la pared de colores.

WaruMonzaemon giró la cabeza para clavar una mirada siniestra en Hagurumon, que en ese momento tenía cara de estar esperanzado, aunque no tardó en estremecerse bajo esa mirada que no auguraba nada bueno.

—La última vez que los vieron estaban en piso 2, señor. ¿Quiere que mandemos todas las fuerzas a esa localización?

—Ya no debe estar en ese piso —
replicó el oso sin apartar la mirada de su prisionero—; encuéntrelos y tráigalos aquí.

Tankmon asintió y se fue, aliviado de no haberse ganado un castigo. El oso malvado, por su parte, ignoró completamente la marcha de su subordinado y se acercó peligrosamente a los barrotes de la jaula.

— “Él te derrotará y volverá el pueblo a la normalidad”, huh… ¿sabías que Monzaemon vendría? ¿por eso estabas tan tranquilo? —ladró con rabia.

—N-no… sólo lo dije por desafiarte, no tenía ni idea… —aseguró el engranaje parlante, retrocediendo hasta casi aplastarse contra el lado opuesto de su prisión.

—Mentiroso. Has sido un mal Hagurumon… —replicó el oso, comenzando a formar un corazón roto— mereces un escarmiento por eso.



En los pisos inferiores comenzó a correr la voz de que todos los Digimon se reagruparan con su líder respectivo para comenzar la búsqueda de los intrusos. Por su parte, Ranamon y Monzaemon llegaron al piso tres y se dieron cuenta de que la escalera lateral por la que habían estado subiendo no llegaba a los pisos superiores, tendrían que buscar la principal. El tiempo apremiaba, pues la humana comenzaba a cansarse de la evolución y sabía que a lo mucho podría mantenerla por otros 10 minutos, si corría con mucha suerte; tendría que arreglárselas para llegar al piso 5 en ese tiempo, aunque dudaba que se pudiera.

Comenzaron pues la carrera por un pasillo en la dirección en que creían que estaría la escalera principal del castillo, procurando no hacer ruido mientras corrían. Seguían sin encontrarse con otros Digimon por ahí, lo cual no dejaba de darles mala espina. No tardaron en escuchar una algarabía de pasos no muy lejos de ahí y se ocultaron en el interior de una habitación vacía para evitar ser detectados. Los pasos se acercaron hasta pasar frente a la habitación y se detuvieron poco después.

—¡Escuché algo por aquí! —exclamó una voz infantil, en respuesta a algo que le dijeron en un tono más bajo. Se escucharon ruidos de pasos y el abrir de algunas puertas.

—No están aquí, ¡Sigan buscando! WaruMonzaemon los quiere para ayer —ladró una voz grave antes de que todo el grupo continuara andando. Esperaron a ya no escuchar más pasos antes de moverse.

—Nos están buscando —murmuró la azulada, acercándose con cuidado hacia la puerta; se asomó afuera y no vio a nadie.

—Debemos ir con más cuidado, entonces.

Ambos grupos continuaron sus caminos, uno en completo silencio y otro bastante ruidoso. Cuando el dúo dobló una esquina vieron más adelante un pasillo amplio que se abría a un hall el doble de ancho, el cual sin duda debía ser el principal. Se acercaron tan en silencio como pudieron y, al llegar a la siguiente esquina, pudieron ver que las escaleras principales estaban tan solo a un par de metros de ellas, a la derecha del pasillo en el que estaban, pero a la izquierda, en el hall, el grupo de búsqueda se había detenido para pedir noticias de los otros pisos.

No había forma de que pudieran pasar sin ser vistas, pero tampoco tenían tiempo alguno de buscar otras escaleras por las cuales seguir subiendo, así que muy a su pesar la rana le hizo una seña a su compañera para que, a su cuenta, corrieran hacia las escaleras y comenzaran a subir; sin duda las verían, pero si podían tomarlos por sorpresa quizá fueran demasiado lentos para detenerlas. Con otra seña arrancaron a correr y cruzaron los pocos metros que las separaban de las escaleras, Zae comenzó a subir primero con Rana justo detrás, aunque la de agua se detuvo un poco al ver que ataques volaban hacia ellos. Lanzó un chorro de agua para interceptar las balas que le lanzaba el Tankmon de ese piso y cayó de espaldas sobre un escalón segundos después, perdiendo la evolución.

—¡Saly! —gritó el oso desde la mitad de la escalera, haciendo ademán de bajar.

La humana, por su parte, aprovechó que los atacantes se habían quedado sorprendidos de ver el cambio, para sacar una memoria cualquiera de su cinturón y encajarla en el lector de la muñeca izquierda.

—¡Distráelos tanto tiempo como puedas! —ordenó a la que resultó ser una Archnemon, levantándose tan rápido como pudo y comenzando a subir mientras el holograma se plantaba en la boca de la escalera para cumplir la directriz dada.



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Para cuando llegaron al cuarto piso no tenían ninguna intención de pararse para nada, lo mejor que podían hacer era continuar la carrera hacia el quinto y alcanzar a WaruMonzaemon antes de que tuvieran que pelear y Zae terminara más cansada o herida. Apenas alcanzaron el rellano escucharon pasos de múltiples pies plásticos y la joven se detuvo.

—Sigue corriendo, los distraeré —ordenó, volviéndose hacia dónde venían los pasos.

—Pero Saly…

—¡Vete!

Con cierta reticencia el Digimon de felpa siguió subiendo, esperando que el plan de su amiga fuera correr y llevarse a los pasos en otra dirección, ya que sin duda no podría volver a evolucionar a Ranamon. La joven salió de la escalera completamente y se paró como si tuviera intención de irse hacia un pasillo.

—¿Tienes un plan? —inquirió Ranamon, viéndola jadear un poco por el cansancio.

—Lo invento sobre la marcha —replicó la fémina, sacando el Sound Linker y colocándose lo en la oreja. A ella le gustaba hacer las cosas de forma más premeditada, pero al parecer el saber improvisar sería un buen ejercicio en situaciones como esa. Comenzó a caminar hacia el pasillo y de inmediato una voz la hizo detenerse en seco.

—¡No te muevas! —volvió a ordenar el Tankmon, acercándose con los 5 Child que le acompañaban. Samali tragó en seco y giró lentamente para encararse a ellos.

—¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? —ladró de nuevo el Digimon verdoso, mientras los Toy Agumon y Clear Agumon formaban una media luna frente a ella.

—Estoy buscando a WaruMonzaemon ¿no lo habrán visto, por casualidad? —replicó, sonriendo ampliamente y procurando que no se notara como sujetaba el Digivice con una mano. Los vigilantes reaccionaron con confusión.

—No parece un Ranamon —murmuró uno de los niños dado que estaba más que claro que no era Monzaemon.

—¿Tú estás con Monzaemon? ¿A dónde se fue? —interrogó el tanque tras hacerle una seña a su subordinado para que cerrara la boca.

—Yo pregunté primero.

—Bah, agárrenla.


Uno de los Child se acercó a ella con la intención de tomarla por un brazo y hacerla prisionera. Siguiendo un plan loco inventado en segundos la chica cargó Digisoul en su mano derecha y golpeó al Clear Agumon en la cara, tumbándolo de espaldas. Se hizo un silencio sepulcral e instantes después se escuchó un gruñido mientras el cañón nariz se detenía a escasos centímetros del rostro de la rubia.

—¡Está bien! ¡Está bien! —gritó esta con un pánico entre fingido y real— Les diré, pero no me toquen, por favor.

Pasaron unos segundos de silencio total y finalmente el líder se tragó eso de que había atacado solo porque habían intentado tocarla y que ahora estaba demasiado asustada por las consecuencias de ese acto para resistirse. Además, WaruMonzaemon había ordenado que la llevaran hasta él, no que la volvieran polvo. La verdad, dejando miedo aparte, ahora la chica podía irse de la lengua sin que sospecharan que mentía.

—Habla, pues. Rápido.

—S-se fue por allá —
dijo, señalando el pasillo opuesto a donde estaban ellos—; nos separamos para explorar el piso en busca de WaruMonzaemon… a mí me tocaba este lado —añadió, apuntando ahora al corredor por el que había estado a punto de entrar antes de que la descubrieran.

Tankmon se la pensó y luego ladró una orden para que la compañía se moviera al lugar señalado, buscarían a Monzaemon y a la Ranamon, estuviera donde estuviera, antes de llevar a esa especie de Digimon raro ante el oso oscuro. La humana rechazó a otro que intentó apresarla y comenzó a caminar detrás de ellos, esperando poder seguir mintiendo para comprarle tiempo a su compañera.

Los guardias que habían estado peleándose con la memoria invocada por la rubia subieron en ese momento la escalera, pero el jefe de ese piso les ordenó que volvieran a bajar y vigilaran por si acaso Monzaemon intentaba pasar por ahí otra vez.



Zae se detuvo, con la espalda pegada contra la pared de la escalera, y espió por el arco hacia el amplio hall que se abría, cruzando todo el piso en dirección al salón del trono. Varias veces pensó en volver, sobre todo al escuchar que interceptaban a su compañera, pero logró contenerse a duras penas y se alegró de eso, porque poco después escuchó gracias al Sound Linker que la humana había conseguido convencer a los patrulleros de irse en una dirección equivocada.

Ahora tenía que encontrar una forma de llegar a donde estaba WaruMonzaemon sin pelearse con sus hombres antes, necesitaba conservar sus fuerzas. Ya tenía una herida en el costado gracias al primer Tankmon que, aunque por suerte los otros Child no habían conseguido agravarla, seguro contra el Perfect sí terminaría siendo un incordio.Vio pasar unos cuantos Child a paso rápido, mirando en todas direcciones atentamente, pero nadie se acercó a la escalera. Esperó unos considerables minutos, se aseguró de que nadie más estuviera ahí cerca y luego salió como un bólido hacia el pasillo lateral más cercano; intentaría llegar a la puerta del salón principal a base de recorrer los corredores que formaban una de las alas del castillo.

—No me han visto —murmuró muy bajo para que solo su Tamer pudiera escucharla antes de deslizarse por una esquina desierta.



La rubia suspiró de alivio al escuchar esas palabras a través del dispositivo que tenía puesto, pero se abstuvo de contestar para no llamar la atención de sus amables escoltas. Ranamon preguntó por el peluche y Samali asintió de la forma más imperceptible posible a modo de respuesta.


Tankmon y los Agumon de lego la llevaron por pasillos y habitaciones en busca del oso de peluche, echándole una mirada crítica cuando estuvieron de vuelta en el hall sin haberse topado con él ni una vez. Por el camino a la rubia le dio la impresión de que ellos eran la totalidad de la fuerza asignada a ese piso y, viendo que en las otras plantas apenas se habían enfrentado a un puñadito de Digimon, parecía que sólo había un adulto y cinco niños en cada una. Cuando se hizo evidente que Monzaemon no estaba ahí, el adulto se volvió a la humana.

—No está aquí —le reprochó con cara de pocos amigos.

—Quizá subió ya al siguiente piso, acordamos que era más importante llegar a WaruMonzaemon que saber donde estaba el otro —replicó ella con un deje de nerviosismo, procurando que no se notara como se sentía.

—Cómo sea, de todas formas debemos llevarte con él —gruñó el tanque, recorriendo el hall hacia las escaleras.

Aquello tomó a Samali por sorpresa, sabía que los habían estado buscando pero no tenía ni la menor idea de que era para llevarlos justo a donde querían ir; quizá no debió separarse de Zae, después de todo, pero no era adivina. Le hizo una seña a Ranamon, que acercó la cara al micrófono del Sound Linker.

—Nos llevan con WaruMonzaemon —anunció, sabiendo que, aunque los guardias no pudieran escucharla, el peluche amarillo sí que podría oír sus palabras.



Zae se detuvo de golpe donde estaba a medio camino en un pasillo, completamente sorprendida ante las palabras que acababa de escuchar; estas sin duda venían del Sound Linker y quien las pronunció era Ranamon, pero le sorprendió infinitamente lo que decían. No estaba muy segura de qué sucedería con su compañera cuando estuviera frente a WaruMonzaemon sola, así que comenzó a correr por el pasillo sin prestarle ya atención a ir en silencio o ser discreta.

Para cuando llegó al hall escuchó una voz que le gritaba que se detuviera, mas otra que ordenaba callar a la primera y, en general, nadie intentó impedirle el paso hacia la sala del trono, pues eso era justo lo que WaruMonzaemon quería.


Maiku Maiku, necesitaré otro pase
 

Moonchild
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Hagurumon estaba en una esquina de la jaula llorando desconsoladamente mientras WaruMonzaemon lo miraba con una sonrisa poco amigable. No le había hecho daño alguno, pues aún lo necesitaba vivo, pero hacerlo sufrir un poco como castigo por su insolencia no tenía nada de malo. En eso estaba cuando la puerta se abrió a su espalda, revelando a Tankmon en compañía de una chica de cabello rubio, le pareció conocida la forma del cuerpo por rumores que había escuchado en el bosque.

—¿Qué significa esto? —inquirió, dándole la espalda a la jaula para encarar a la recién llegada.

—Es una cómplice de Monzaemon, señor —informó el Digimon adulto.

—Creí que su cómplice era una Ranamon.

—No hemos podido localizar a dicha Ranamon en el castillo, señor.

—¿Y a Monzaemon? —inquirió el de felpa negra, mirándose las garras de del brazo izquierdo con ademán despreocupado.

—Tampoco, señor.

—Márchate, sigan buscando.

El Tankmon inclinó la cabeza y se marchó, cerrando la puerta tras de sí. Samali toqueteó el compartimiento donde guardaba sus memorias con ademán inquieto y clavó los ojos detrás del Puppet, hacia Hagurumon, mientras esperaba a que este dijera algo. Si las cosas se ponían feas quizá pudiera distraerlo con una digimemory y huir, pero prefería no provocar la ira de ese bicho, ya lucía lo bastante siniestro cuando estaba tranquilo. WaruMonzaemon la estudió cuidadosamente unos segundos, avanzando un par de pasos hacia ella, para su consternación.

—¿Dónde está Monzaemon? —preguntó finalmente, entrecerrando los ojos.

—En alguna parte del castillo —replicó la rubia.

El oso medio descosido iba a decir algo más, pero en ese momento se escucharon algunos gritos afuera y la puerta se abrió de par en par, dando paso a Zae. Samali suspiró de alivio al ver a su compañera y, en cuanto la puerta estuvo cerrada nuevamente, corrió a su lugar habitual junto a esta.

—Ah, Monzaemon —sonrió su contraparte oscura—; ¿has venido a pelear por tu puesto como Alcalde?

—¿Qué? No, de hecho sólo quiero al Hagurumon —replicó el de amarillo, sin tener ni la menor idea de a qué se refería el villano.

WaruMonzaemon la miró casi con indignación, tanto tiempo él peleando por el lugar que le correspondía por derecho y Monzaemon estaba ahí sólo por el estúpido Child, por supuesto; ¿acaso su amenaza casi cumplida de tomar en control de Toy Town no le preocupaba en lo más mínimo? Con un gruñido suave dio un paso al frente y el de felpa empujó a su compañera un poco detrás de sí como respuesta.

—Probablemente deberías seguirle la corriente —comentó Ranamon— si quiere quedarse con el pueblo tampoco es bueno.

—¿Osea que puedo ser Alcalde si te entrego al pedazo de chatarra llorón? —preguntó Waru con burla.

—No, por supuesto que no —contestó Zae, siguiendo el consejo de la rana— pero aún así me gustaría que me entregaras a Hagurumon.

—¡Te burlas de mi! —ladró el aludido con indignación— Sueñas si piensas que puedes llegar y pedirme que lo libere y que te haré caso sin más. Siempre has sido un engreído insoportable. Ser el Alcalde no te da tanto poder.

La respuesta de Monzaemon tardó en llegar, pues no tenía muy claro qué estaba pasando o a qué se refería el secuestrador.

—No pretendía burlarme de ti en lo absoluto —contestó por fin, eligiendo cuidadosamente las palabras.

—Mentiroso y engreído, no sé cómo los del pueblo te soportan como Alcalde —replicó el oso negro, señalándolo con las garras de metal como si pretendiera atacarlo. —Pero hasta aquí llegó tu menosprecio. Te venceré de una vez por todas y Toy Town será mío.

—Creo que te estás precipitando, si pudiéramos… —comenzó la ex-planta, pero se detuvo al ver la cara de pocos amigos del oso— de acuerdo, de acuerdo, pero si yo te venzo a ti, deberás dejar en libertad a Hagurumon e irte de Toy Town.

Por un segundo consideró invitar al otro oso a la ciudad, pero tardó menos en descartar la idea que en tenerla, pues no quería a un secuestrador siniestro y retorcido en ningún lugar cercano a la ciudad que tanto les estaba costando recostruir, no sea que le diera por derrocar a Jijimon tambien.

—¡Menos cháchara y más pelea! —gritó el aludido, lanzándose al frente con las garras por delante. Zae las desvió y empujó al otro oso unos pasos hacia atrás.

—No pelearé contigo hasta que digas que aceptas —aseguró, bajando los brazos sin intención de atacar. WaruMonzaemon intentó atacar de nuevo y una vez más fue esquivado.

—¡Vale, acepto! ¡Pelea de una vez, cobarde!

Mientras esos dos se debatían, Samali comenzó a alejarse hacia un lado, poniendo distancia entre ella y los combatientes al tiempo que intentaba buscar una ruta para acercarse a Hagurumon y verificar que estuviera bien. Había entendido tanto o menos que Zae sobre toda esa conversación y de pronto se le ocurrió que pedirle a Blikmon algo más de contexto acerca de por qué había sido el secuestro y todo eso habría sido una jugada inteligente. Cuando consiguieron llegar a la jaula y mirar bien al engrane notaron que este estaba llorando todavía.

—¿Hagurumon? ¿Te hicieron daño? —murmuró la rubia, metiendo un brazo entre los barrotes sin poder tocar al engrane.

—La vida es miserable... —sollozó este como respuesta.

Tanto la humana como la Rana se quedaron a cuadros ante esas palabras, hasta que se les ocurrió que, si Monzaemon podía hacer a alguien feliz, probablemente WaruMonzaemon tuviera una técnica para hacer a alguien triste.

—Todo estará bien, te sentirás mejor cuando te saquemos de aquí —le aseguró.




Mientras tanto, ambos osos se habían enzarzado en un combate fiero. Waru iba bastante dominado por la rabia, con estrategias cortas pensadas sólo para destruir rápido, mientras que Zae se defendía y procuraba atacar de forma inteligente; había intentado no agotarse en el camino hacia ahí, pero sin duda ya estaba más cansada que el de negro, que se había limitado a sentarse en su trono de lego. El Digimon oscuro lanzó su Bear Claw directamente hacia la cara de su oponente y a medio camino modificó el tamaño de estas para hacerlas más largas; el estiramiento tomó por sorpresa al de amarillo, que no se alejó lo suficiente y terminó con un par de cortes cerca del morro. Antes de darle tiempo a conectar otro ataque, Monzaemon comenzó a golpear repetidamente a su contrincante en la cara, haciéndolo retroceder. Waru recibió los primeros golpes y luego se las arregló para esquivar el resto dando un salto atrás.

Lanzó un corazón roto en dirección a su oponente y gruñó cuando otro entero interceptó el ataque, haciendo que ambos se anularan en el aire. En cuanto a capacidades debían admitir que estaban razonablemente igualados, cosa que no dejaba de molestarle, pues tenía la intención de acabar con el remedo de peluche para siempre. Estaba pensando en una forma de terminarlo por fin cuando reparó en una herida en el costado que estaba seguro de no haberle hecho él, perfecto. Sin más esquivó el abrazo silencioso que su enemigo planeaba darle y pivotó para ponerse detrás de él, aprovechando el pasar por su lado para atacar su costado. Monzaemon gruñó de dolor y se alejó de golpe, girándose para no darle la espalda.

Se miraron entre sí calculadoramente apenas unos segundos, pues casi enseguida Waru volvió a la carga con las garras más grandes que podía producir, esperando empalar a su molesto enemigo en estas de una buena vez. Zae lo esquivó a duras penas y aprovechó el lado derecho desprotegido del otro oso para hacerle una herida también en el costado, antes de saltar lejos. El de negro reprimió el sonido de dolor y en su lugar dio un salto para aterrizar sobre el felpudo amarillo y tirarlo al suelo, rodando ambos un poco mientras intercambiaban golpes a corta distancia; Monzaemon gimió al sentir las garras en un hombro y trató de alejarse dando una potente patada a su contrincante.



Detrás de ellos Ranamon llamó la atención de la rubia al escuchar el gruñido dolorido, indicándole que por el momento Hagurumon tendría que ser emo a solas, pues no saldría de ahí si no apoyaban a Zae para ganar. Apsará sabía que su compañera tenía razón, así que se volvió hacia los ojos, evaluando la pelea y dándose cuenta de inmediato de que a su peluche le estaba costando mantener la posición, todo gracias a las peleas y heridas previas. Estudió la sala del trono para ver sus limitaciones, alegrándose de comprobar que el techo era muy alto y acabado en una cúpula y sue además las paredes estaban los bastante distanciadas entre sí para permitir que ambos peleadores se movieran con soltura. Con rapidez despegó el compartimiento de cartas del cinturón y comenzó a revisarlo, seleccionando de inmediato dos que pensó que ayudarían a la situación.

—Holy Wings y Excalibur —informó a través del Sound Linker en cuanto las pasó por el lector, para que su compañera supiera qué efecto tendrían.

Las alas se materializaron a la espalda de Zae y esta alzó el vuelo justo a tiempo para evitar una nueva embestida de parte del descosido. Waru se quedó sorprendido momentáneamente ante ese cambio en las reglas, pero pronto gruñó y modificó sus garras para que fueran lo más grandes posibles. No sabía por qué clase de artimaña ahora su enemigo de toda la vida tenis alas y una espada, pero igualmente lo haría pedazos y se quedaría con el pueblo. No contaba, aún así, conque la velocidad de su enemigo hubiera aumentado junto con su capacidad para volar y, cuando pensó que podrían atacarlo, se encontró errando el golpe y con una herida de espada en el brazo, gritó y retrocedió.

Pese a la repentina desventaja, el ser oscuro estaba demasiado molesto y metido en su deseo de vencerlo que no de amedrentó y demostró ser duro de roer aún desde el suelo. Consiguió herir a Monzaemon en una pierna y acumuló otra herida de espada antes de que los tres minutos de ambas cartas se acabaran, devolviendo al saco de felpa amarilla a tierra.

—No sé qué clase de truco sucio fue ese —comentó con rabia, alzando las garras—, pero no me vas a vencer así; Toy Town es mío.

Mozaemon consideró explicarle lo de las cartas pero no tuvo tiempo, su contraparte se le lanzó encima y en segundos ya estaban enzarzados peleando de nuevo. Zae seguía estando más cansada pero al menos ya estaban más o menos igual en cuanto a heridas. En cierto momento se separaron por la fuerza de ataques que chocaron, y Waru comenzó a hacer una baile raro, sorprendiendo momentáneamente a su enemigo, que tardó en reaccionar cuando esté de improviso le lanzó un rayo desde el ojo raro en su estómago. El rayo le dio de frente y Mozaemon salió despedida hacia la pared, quedándose muy quieta unos instantes mientras el dolor se le pasaba. WaruMonzaemon comenzó a reírse con satisfacción.

—¡Zae! —gritó Samali, sorprendida.

—Es un buen momento para sacar la artillería pesada, si WaruMonzaemon vuelve a atacar tendremos problemas —comentó Ranamon.

Medio nerviosa por la posibilidad de tardar demasiado, la joven comenzó a pasar carta tras carta hasta que dio con las tres que tenía en mente.

—Powerful Will, Cyclomon: Hyper Heat… y Lag —avisó, esperando a anunciar la última carta antes de pasarla por el lector para darle la oportunidad a su compañera de reaccionar ante ese nombre y actuar en consecuencia.

WaruMonzaemon se quedó tieso a medio baile extraño, apenas consiguiendo moverse un centímetro poco después. Recargada en la pared como estaba, Zae agradeció el tener una técnica en distancia para no perder los 15 segundos en intentar levantarse y alzó una mano, arrojando hacia el objetivo indefenso un rayo de hielo. El ataque le dio de lleno al oso a medio descoser, enviándolo hacia la pared opuesta sin oportunidad alguna de esquivar o reducir el impacto. Cuando el tiempo de parálisis terminó el oso siniestro dejó salir un quejido de dolor bastante sentido mientras intentaba levantarse en vano. Monzaemon, por su parte, sí consiguió ponerse en pie y caminó a paso lento hacia el contrincante, esquivando su patético intento de defenderse pese al dolor y noqueando con un último golpe de fuego.



Maiku Maiku, uno más, por favor :'3 termino con los colores luego =3=

 

Moonchild
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La técnica que hacía miserable a Hagurumon se detuvo en cuanto Waru dejó de moverse y el engrane parpadeó, recobrando súbitamente su forma de ser normal y mirando a la chica que tenía cerca y al oso amarillo aún envuelto en aquella aura tan extraña. Monzaemon se acercó y rompió el candado de la jaula justo antes de que los últimos vestigios de Powerful Will desaparecieran completamente.

—¡Monzaemon! ¡En verdad has venido a rescatarme! —exclamó con alegría el Child, saliendo de su prisión para recibir apropiadamente al “Alcalde”, aunque en seguida notó que este no estaba precisamente para charlas, seguía muy herido.

Ahora que WaruMonzaemon estaba inconsciente y que Hagurumon estaba fuera de su jaula, una luz envolvió al oso de felpa, seguido por el sonido de un cierre descosiéndose; el traje de oso cayó al suelo cuando Palmon saltó fuera, feliz de volver a ser ella misma.

—¡Pal! Me alegro de que volvieras a la normalidad, y no como Numemon —sonrió la humana.

—Yo también —aseguró la planta, pero casi enseguida se tambaleó y tuvo que abrir los brazos para mantener el equilibrio, estaba muy cansada luego de esa pelea.

—No eres Monzaemon —se sorprendió el engrane.

—No, es mi compañera —corroboró Samali con algo de pena—; vinimos porque Blikmon nos pidió que te rescatáramos y porque el pueblo se ve muy triste tan vacío.

Dedicaron unos minutos en explicar a Hagurumon todo lo que había pasado con el traje de Monzaemon y finalmente la rubia guardó a su compañera en el iC para que descansara un poco, tras haber decidido de mutuo acuerdo que lo mejor sería no perder tiempo en salir de ahí para que Hagurumon pudiera volver pronto a su trabajo de hacer que todos los mecanismos funcionarán como debían. Nada más abrir la puerta del salón se toparon con un Tankmon y varios Toy Agumon y Clear Agumon, que parecieron genuinamente sorprendidos de ver salir a los prisioneros.

—Hemos derrotado a WaruMonzaemon —anunció Samali, que cargaba como podía el enorme disfraz de Monzaemon. Esperaba que no tuvieran que pelear para salir, ella aún no podía evolucionar, Palmon estaba fuera de combate y Hagurumon no duraría mucho sólo; sin embargo, los Digimon guardias parecieron alegrarse enormemente de no tener que preocuparse de que un oso siniestro los castigara por cualquier errorcito y no les pusieron trabas para dejarlos abandonar el castillo.

Con el cansancio y el oso a cuestas el camino de regreso al pueblo y a la casa donde habían encontrado el disfraz fue penoso y lento, aunque Hagurumon hacia lo posible por ayudar a llevar la carga como agradecimiento. Ya había oscurecido completamente. Cuando finalmente llegaron a la Casa de los Peluches, Blikmon volvió a hacerse presente para recibir a Hagurumon.

—¡Pudieron rescatarlo! —se alegró el Perfect. —Me alegro que estés bien, Hagurumon, me preocupaba que WaruMonzaemon te hiciera daño antes de que ellos pudieran llegar.

—Aparte de tenerme en una jaula no me hizo nada, tranquilo —aseguró el Child—; pero más importante que eso, creo que es hora de que este pueblo regrese a la normalidad.

Mientras Hagurumon iba a poner todo en marcha Samali se sentó en un escalón y dejó el disfraz apoyado a su lado. Blikmon se mostró interesado en comprobar que este era efectivamente un disfraz sin vida y que el Digimon que antes le habia dado movimiento ahora descansaba dentro de un aparato llamado digivice; hablaron de otras cosas más mientras esperaban. Lentamente todo lo que debía funcionar en el pueblo volvió a la normalidad y pronto Hagurumon estuvo de vuelta, anunciando que sólo faltaba esperar a que los habitantes volvieran a su hogar; algunos habían sido reclutados para defender el castillo para WaruMonzaemon, pero muchos otros habían huido cuando el oso negro había llegado, así que estarían escondiéndose en el bosque y otras áreas cercanas.

Cuando resultó más o menos evidente que el pueblo iba por buen camino y que sus servicios ya no eran requeridos, Samali se puso en pie y le comentó en voz baja a Ranamon que sería bueno buscar donde pasar la noche para volver a la ciudad a primera hora de la mañana.

—Espera, Samali —llamó Blikmon.

—¿Sí?

—Bueno, ustedes hicieron muchísimo por el pueblo, y me sabe mal que se vayan sin una recompensa —comentó el robot cuadrado— así que pensé que tal vez querrían llevarse el disfraz de Monzaemon como una especie de trofeo, sería una buena decoración.

A Winters le costaba ver exactamente como era eso una recompensa, pero parecía que Blikmon era sincero y no quería ser maleducada, así que aceptó el regalo y volvió a cargarse la botarga al hombro, suponiendo que Jijimon podría colgarlo de una pared o algo similar. Entre él y Hagurumon les ofrecieron un lugar donde descansar y pasar la noche, además de algo de comida para recuperarse y poder viajar al día siguiente; lamentablemente, el viaje sería a pie porque difícilmente Palmon estaría en condiciones de evolucionar y volar por la isla con sólo una noche de sueño.



Maiku Maiku, lo hacemos con amor <3 (?)
 

Maiku

Mr. Nobody
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No supero que este reclutamiento sea de un disfraz xDD

Narrativa: Francamente estoy feliz con este aspecto, porque no encontré problemas ortográficos que me hagan bajarte puntaje. Tu nivel en este aspecto es muy bueno y, aunque siento que te complicas mucho con los signos de puntuación, en ningún momento sentí la fluidez interrumpida por ello. (25/25)

Interpretación: En rigor hiciste bien y cuidaste harto el hecho de que esta quest fuera la continuación de otra anterior. Te felicito especialmente, porque en ningún momento sentí que hubo referencias difíciles de entender, sino que todo salió acorde. Hay un par de cosas respecto a otros temas que, quizá, podría decirte aquí pero que dejaré para otro apartado. (25/25)

Realismo: En general hubo un manejo adecuado de la verosimilitud de la historia, pero hubo algunos detalles que no terminaron de convencerme. Quizás, el más importante fue el manejo de la evolución “Monzaemon”. Si bien es extraña, me pareció confuso que dejaras algo en el aire el tiempo de duración de la transformación, aún cuando tú misma lo trajiste a colación y diste a entender que llevaba un buen tiempo siendo el Perfect. Eso complicó las cosas, volviendo muy delicado si es aceptable o no que pudiera durar lo que duró, independientemente de las justificaciones dadas luego. En segundo lugar, el tamaño del oso. Lo dejaste confuso y ambiguo, algo en lo que insistiré en el segundo apartado desde otra perspectiva, pero… si fue capaz de impulsar a Samali por un muro, que era el doble de él y que costó que ella trepara, ¿cómo entró tan fácil por una ventana? Existiendo muchas otras alternativas, me sorprendió que fueras por esa (pudiste haber usado el iC, por ejemplo, o abierto una puerta con Ranamon). (22/25)

Desarrollo: Considerando la cantidad de post que hiciste y la extensión de los mismos, francamente me sorprendió que este aspecto fuera el que trajera más peros a la hora de evaluar. Resumiré lo que no me agradó en tres puntos, de manera concisa, para así resaltar de mejor manera los errores. Primero, el exceso de descripciones innecesarias. Conozco tu estilo de escribir, te gusta detallar a la perfección el escenario y que el lector entienda bien la imagen que intentas plasmar, cosa que admiro porque no todos pueden hacerlo. Sin embargo, creo que aquí te pasaste al otro lado de la raya, al punto en que dedicaste casi todo un post a señalar cómo tus personajes llegaron a un muro y lo treparon, sin hacer absolutamente nada más que aportara en la trama. Entiendo que sea importante describir pero, ¿no resulta excesivo dedicar tanto para acciones que, sin problema alguno, pueden resumirse mucho más? En segundo lugar, los saltos bruscos de escenarios sin explicación alguna. Esto quizás podría repercutir en narrativa, pero preferí dejarlo acá. No sé por qué, pero durante esta quest agarraste la manía de colocar muchos “enters” entre párrafos, como si eso diera a entender al lector que el siguiente ocurriría en otro tiempo o lugar. No, eso no es un indicador y quien lee no puede estar adivinando por qué, de la nada, cambiaron los personajes y el contexto. No estoy diciendo que uses cosas como “~°~” o “[…]” que, a pesar de ser más evidentes, siguen dejando qué desear cuando se usan muy seguido. Pero sí podrías valerte de conectores o breves oraciones explicativas para orientar al lector en el cambio. Ejemplo: “Pisos más arriba, un oso peludo miraba a un engranaje dentro de una celda de legos” o bien “Mientras tanto, en otro lado del castillo”. Finalmente, te aconsejo tener más en cuenta los objetivos de la quest a la hora de medir la planificación o extensión de la misma. Si hubiese un desarrollo personal o trama interna que justificara la cantidad de post, probablemente no te diría nada y te felicitaría, pero aquí muchas veces pareció que se rellenaba. Ignoro si buscabas hacer eso o no, personalmente creo que no, pero la sensación allí estuvo. Por ejemplo, cuando inicia la búsqueda de WaruMonzemon, ¿realmente tuvo que ser tan complicada? Especialmente luego de que hubo poco guardia a la hora de entrar al castillo. Se vio demasiado conveniente, a mi gusto, aunque quizás fue efecto del rush. (18/25)​

Total: 90/100
Paga: 300 Bits, 3 PP. El traje de Monzaemon es regalado a la ciudad. + X Bandage.

¡Felicidades, la ciudad ha ganado un disfraz! (?)

Mirae Kiyoe Masaru Masaru done ~
 
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