+18 Fanfic Recuerdos en ciudad Lumiose. ♥

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Prometo que mañana tendran su tercer capitulo ;)

Y ya que estamos, descifraron el mensaje que mando Tierno a Serena? ;)
Qué parte en especifico. Na es broma le entendí pero me reservo mi comentario y como mi candidato para el siguiente cap de quien pueda ser tengo dos opciones hay una probabilidad muy alta qué sea un personaje del anime qué conocemos(interactuado con ella o no) y una poca a que sea alguien ajeno y nuevo pero también me reservo de quien es, si fallo en quien estoy pensando pues solo comentaré si le atine o falle(aunque estoy seguro que fallare :v)
 

Salope ♪

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tengo dos opciones hay una probabilidad muy alta qué sea un personaje del anime qué conocemos(interactuado con ella o no) y una poca a que sea alguien ajeno y nuevo pero también me reservo de quien es, si fallo en quien estoy pensando pues solo comentaré si le atine o falle(aunque estoy seguro que fallare :v)
Eso es trampa! XD de antemano saben que soy mas de anime, porque me gusta hacer una especie de "secuencia" a capítulos existentes, pero bueno, esta bien también querer ser reservado pues como dije, es un personaje que no pensarían ni de broma. ;)


Ah ok pero que no sea Ash xs
XD si fuera Ash seria una historia pokefilica.
 
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Eso es trampa! XD de antemano saben que soy mas de anime, porque me gusta hacer una especie de "secuencia" a capítulos existentes, pero bueno, esta bien también querer ser reservado pues como dije, es un personaje que no pensarían ni de broma. ;)




XD si fuera Ash seria una historia pokefilica.
Espera que? XD
 
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Eso es trampa! XD de antemano saben que soy mas de anime, porque me gusta hacer una especie de "secuencia" a capítulos existentes, pero bueno, esta bien también querer ser reservado pues como dije, es un personaje que no pensarían ni de broma. ;)




XD si fuera Ash seria una historia pokefilica.
https://media.tenor.com/images/7fade956c76a97c9be5c40c2e3b619c0/tenor.gif
Eso es en cuanto a mi respuesta y segunda yo ya tengo a mi caballo de troya (así que no lo cambiare) solo deje ese comentarío para ayuda a los demás para que piensen bien quien puede ser y de plano caíste al dar más pistas de quien puede ser por que los demás pueden adivinar quien pueda ser.
 

Salope ♪

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Capitulo III
De duques, condes y mas nobleza.


Ya anochece, ahora hay muchísima gente en las calles, me levanto de la banca para seguir mi camino, atravieso por fin la Avenida verano y paseo por la plaza rosa, hay muchos chicos que prestan su atención en mí y no es para menos, la falda color clavel no desperdicia la oportunidad para mostrar mis encantos y ellos embobados por mi figura no disimulan mucho, aun andando con sus novias, lo que crea algunos conflictos de parejas, pero ¡Me encantan!



De repente una oleada de fuegos artificiales ilumina el cielo y la gente se detiene a verlos. ¡Son tan bonitos!. Me recuerda aquella vez que con mis amigos llegamos por primera vez al festival de Gourgeist cuando nos dirigíamos a ciudad Alistair, fue una gran aventura, también recuerdo que ese día me quede completamente sin recursos al gastar todo mi dinero en las telas para los disfraces que hice para mis amigos, y en los dulceros que hice para que pudiéramos repartir e intercambiar, nunca me a gustado decirles a ellos que me ayuden y aparte soy buena para conseguir recursos pero aquella vez fue muy diferente.

Recuerdo que el Conde de Pumpka en compensación por habernos confundido con unos criminales nos invitó una cena tan deliciosa, después vimos unos bonitos fuegos artificiales del festival de Gourgeist y al final muy insistente quiso que pasáramos la noche en su castillo, lo cual aceptamos gustosos.

Yo notaba que aquel viejo enano pervertido no perdía detalles de mis movimientos en todo momento, más de una vez lo descubrí con su mirada bien clavada en mi culo que, con el disfraz de Florges resaltaba un poco más de lo normal.



El Conde Pumpka es de esos tipos ricos que está muy acostumbrado a tener lo que él quisiera, a como de lugar, así que acomodo a los chicos en el primer piso y a mí y a Bonnie en los pisos de arriba, junto a su recamara, el castillo era tan grande y lujoso que cada uno de nosotros tendría su recamara propia, así que después de darnos un buen recorrido por su castillo por fin nos despedimos.

Recién había cerrado la puerta y un par de minutos alguien toco la puerta.

— ¿Si? Adelante! — dije mientras sacaba mi pijama rosa de mi mochila.

La puerta se abrió y era el mayordomo del conde Pumpka, que venía algo nervioso.

— ¿Esta todo bien? — pregunte mientras el sujeto sacaba un pañuelo de su bolso para limpiar su sudor.



—Disculpe señorita, emmmh…

—Serena, mi nombre es Serena de ciudad Vainiville—Interrumpí, pues ni siquiera nos habíamos presentado.

—Gracias señorita Serena, el Conde de Pumpka desea hablar con usted en la sala principal—dijo titubeante e inseguro.

— ¿Paso algo? —Dije sorprendida— enseguida iré, voy a buscar a mis amigos para…

—En… privado—contesto muy nervioso el mayordomo.

— ¿Ah? ¿A mí?, ¿Y para qué será?—dije algo extrañada, pero sospechando de que iba el asunto— al menos espere afuera para que me cambie el disfraz y…

—El… conde de Pumpka quiere verla con su disfraz puesto si no hay inconveniente— dijo el mayordomo pomposamente con mucho pesar, como el de alguien al que obligan a hacer algo malo.

—¿Qué? ¿Con mi disfraz? ¿Qué es lo que pasa? — dije mientras volvía a guardar mi pijama, el mayordomo no contesto y sin decir más salimos de la habitación para desplazarnos a la sala principal. El conde esperaba de pie y al llegar pude ver como sus ojos brillaban de lujuria, así que me hice la desentendida.

—¡Buenas noches Conde! ¿Que se le ofrece? —dije con una sonrisa determinante en mis labios, el conde un poco nervioso miraba mi atuendo y después señalándome sorpresivamente hablo.



—Señorita, debo decirle que ese disfraz de Florges le queda exquisito, por favor, ¡Quiero que tengamos una cita!—dijo el Conde mientras que su mayordomo resignado escuchaba la atrevida petición de su patrón.


—¿Qué? ¿Una cita? — dije con una ligera sonrisa— Con todo respeto Conde, ¿no le parece que ya está muy viejo para peticiones así?

—Te pagare por eso obviamente—dijo el Conde presuntuosamente sacando un fajo de pokedolares — Obvio es una cita que presumiré con mis amigos en directo por mi canal privado de pokevision, así que tendrás que hacer todo lo que yo te diga si quieres ganarte este buen fajo de billetes.



La cantidad de dinero era bastante, con ese dinero fácilmente recuperaría lo que invertí en los disfraces de mis amigos, los dulces que había comprado y hasta podría comprar ingredientes de reserva para hacer pokelitos para Ash, lo pensé unos segundos y después de meditarlo hice la pregunta obligada.

—Y seguramente también querrá tener sexo conmigo ¿no es así? — dije algo enfadada.

—¡Naturalmente! —contesto el Conde mientras sacaba un par de billetes más— así que tu solo tendrás que verte linda y hacer todo lo que yo quiera contigo, sea lo que sea, claro… si estás de acuerdo.

Con una cara de indignación lo volví a pensar unos segundos más:

«Podría ganar buen dinero y es solo una cita de una noche, claro… que habrá sexo, pero dudo que por su tamaño y su edad pueda durar algo más de 5 minutos, así que si hago bien mi papel podría ser dinero ganado muy fácil»

—Y bien señorita Serena, ¿que a decidido?

— ¿Que esperamos? ¡Hagámoslo! —dije coquetamente resaltando mi figura, sabiendo que era un buen “negocio” después de todo, estaba acostumbrada a sexo verdaderamente intenso y el no sería ningún problema.



—¡Maravilloso! Mayordomo, active las cámaras ¡ya!—diciendo esto, el mayordomo saco un control remoto y solo presionando un botón el lugar se llenó de cámaras y pantallas que monitoreaban nuestros movimientos, me puse algo nerviosa, pero seguramente por el disfraz nadie me reconocerían.

Un par de minutos después, una pantalla se llenó de algunos comentarios.



—Buenas noches caballeros, hoy para mí es un honor presentarles a mi novia Serena —El Conde no perdió tiempo y me anuncio poniéndome en el centro de la sala. —Saluda mi amor, diles que eres mi novia.

— ¡H.Hola! Soy Serena, ¡buenas… noches! —dije con pena pues en los monitores veía mi propia imagen en la trasmisión que seguramente era lo mismo que ellos veían.




Podía ver el chat de lo que escribían, lo que una parte de mí se puso tremendamente caliente, pero sin darme tiempo a más el Conde de Pumpka tomo mi mano y me dirigió al comedor donde antes habíamos comido.

—La cena está servida amor—dijo mientras su mayordomo jalaba la silla para que yo me sentara muy cerca de él, realmente ya no tenía hambre pero tenía que seguir el papel que me pedían, así que el Conde tomo mi mano mientras cenábamos nuevamente.

—Gracias amor… ¡esta delicioso!— dije amorosamente, tratando de visualizar en ese viejo enano a mi amado Ash, aunque me era imposible trate de hacer lo posible para seguirle el juego.



La cena finalizo tranquilamente por fin, yo estaba que reventaba al haber cenado la deliciosa sopa dos veces, nos pusimos de pie y caminamos hasta el pasillo de nuestras habitaciones, obviamente el mayordomo ya esperaba en el pasillo con la habitación del Conde abierta así que me dirigió dentro, tan solo al entrar pude ver una cama muy grande y también que había una enorme pantalla en donde nuevamente trasmitía todo lo que pasaba en la habitación y el chat se mostraba ahora en letras más grandes..



Apenas entramos y el conde puso su mano en una de mis nalgas apretándola fuertemente, mientras hacia la señal de victoria, al leer los comentarios que aparecían me puse muy nerviosa pero a la vez muy acalorada y excitada.


—Caballeros, sé que quisieran estar en mi lugar, pero esta noche lo hare hasta que esta linda chiquilla no pueda más, a nombre de ustedes eyaculare al final dentro de ella, y ella escogerá el lugar donde lo hare, así que vamos cariño, muéstrales donde te llenare de mi abundante semen.

El lente de una cámara se asomó debajo del monitor en la pared, a la altura de la cabeza del Conde, realmente sentía que el Conde de Pumpka hablaba solo por hablar, como dije; por su edad y por su tamaño no creía que pudiera ser un problema, aparte de que estaba casi segura que si fuera asi, su pene sería algo igual que su tamaño, así que acercándome a el lente de la cámara sin mucho pudor para que se incitara aún más, deslice la parte frontal de mi vestido verde mostrando mí ya húmeda tanga que marcaban muy bien mi vulva a través de ellas, completamente sonrojada y excitada casi pegando mi sexo al largo lente que me apuntaba como si fuera una erección masculina dije lascivamente:



—El Conde puede venirse en mi vagina, ¡ansió sentir su jugoso esperma y quedar preñada de alguien de la realeza como el!



Mis palabras encendieron el chat que lanzaba las más obscenas injurias hacia mí mientras yo disfrutando de todo eso, de reojo note que el Conde y su mayordomo me miraban completamente excitados, yo también estaba ya muy cachonda y siguiendo en mi vulgar papel de ser una prostituta-novia recorrí ahora la parte de atrás de mi vestido y sosteniendo mis glúteos con mis manos los empecé a agitar causando un efecto tan morboso y vulgar, el Conde prácticamente babeaba por el espectáculo.


—Vamos Conde de Pumpka! ¿no le apetece que esta puta Florges quiera que la insemine con su espesa semilla?

El Conde sin decir nada más corrió hacia mi, siendo tan bajito prácticamente estrello su rostro contra mis nalgas metiendo su cara dentro de mis posaderas que ya las esperaban abiertas, con desesperación me tomo de mis caderas y con mucha fuerza me jalo hacia él, enterrando su cara en mi culo mientras tironeaba de mi tanga hacia a un lado dejando mi sexo completamente expuesto, su rasposa boca buscaba afanosamente mi delicado y apretado ano, cuando lo encontró sus labios se apretaron alrededor de mi tierno agujerito, metiendo su lengua hasta el fondo abriendo mi esfínter completamente.

— ¡MFmfmfmf…! Mfmfmf! mffmffmfff!— sentía como la respiración del Conde se esparcía por toda mi entrepierna y se deslizaba en la línea de mis nalgas, completamente, a pesar de ser solo un viejo rabo verde estaba haciendo un trabajo muy bueno con su boca.

—¡Ahhhh! C-conde… despacio, aaaah! — Dije con una ligera risita, apretando mis nalgas alrededor de su rostro. —¿Le gusta el… aaaah! Postre que le ofrezco?

Pero el enano aristócrata estaba como poseído, bombeando cada arruga de mi ano con su lengua a un ritmo furioso, a la vez que sus manos estrujaban mis firmes nalgas una y otra vez, fascinado con la firmeza de mis glúteos.

—¡Oh Arceus, que culo! ¡que d-delicia!, ¡c-como se aprieta!—decía mientras con sus manos las ponía completamente en mis cachetes posteriores y agitándomelas levemente prácticamente estaba haciendo que mis glúteos lo abofetearan con cada sacudida que me daba.

Cuando su lengua entraba en mi cuerpo yo apretaba fuertemente el ano para atrapar su resbaladiza lengua, haciéndole casi imposible que el pudiera moverla, hasta que después de unos segundos la libraba y entonces volvía a repetir el delicioso proceso.



El estar así, siendo lamida analmente y sometida, obligada a tener la cara de un pervertido entre las nalgas mientras me come y sorbe en esa zona tan sensible y vergonzosa, sintiendo como mi culo se apretaba poderosamente contra su rostro…

Me causaba reacciones eléctricas inesperadas en mi cuerpo, un calor interno que iba en aumento y me iba quemando más y más, hasta que súbitamente un impetuoso golpe orgásmico me hizo retorcerme en una ansia exquisita.

—¡Aaaaaahhhhhhhhh!— Grité sin importarme nada, sacudiéndome agresivamente mientras el Duque apretaba aún más su rostro y lamia todo el orgasmo que explotaba en mi ser, a pesar de ser un viejo sabía muy bien que zonas lamer y sorber ya que era demasiado placer, mi piel ardía y el corazón casi se me salía del pecho, era lamida tan primitivamente como si fuera una baya dulce partida por la mitad y devorada por algún pokemon salvaje, justo entonces otro orgasmo impactó mi cuerpo sin piedad, y luego otro más, y otro, hasta que no pude más…



Con los ojos entrecerrados leía los obscenos comentarios de los espectadores que no dejaban de maldecirme y desearme, el Conde por fin se separó limpiando su rostro y yo caí de rodillas, con las piernas temblando y jadeando aceleradamente, el viejo sí que sabía muy bien los puntos sensibles de una jovencita ya que por más que trataba de recuperarme me era difícil dejar de jadear y sudar agotadamente.

—Levántate de una vez ramera holgazana! Mis amigos están disfrutando mucho del espectáculo, así que no es tiempo de descansar! —Tomándome de los cabellos por sorpresa el Conde me arrastro hasta la cama… es muy curioso que un hombre tan pequeño tuviera tanta fuerza por la excitación del momento. Si bien me sentí molesta por el rudo y descortés trato espontaneo, sabía que yo misma había aceptado los términos que cuando el menciono: *Hacer todo lo que yo quiera contigo, sea lo que sea, claro si estás de acuerdo.*

—¡Aaaay! ¡C.cariño… me lastimas! — Dije sosteniéndome con ambas manos de su mano para que no sentir el dolor por el tironeo directo a mis cabellos, apelando nuevamente a ver si lograba poner la situación en donde fuera yo la novia y el un novio amable…

Pero eso no sucedió…

Llevándome hasta la cama me obligo a ponerme de pie, una vez ahí me comenzó a manosear mientras yo estaba de pie, la sensibilidad del orgasmo anterior y el rudo trato hicieron bien su trabajo, ya que me encontraba bastante húmeda, el Conde solo metía sus gordas y pequeñas manos por donde el quería sin que yo opusiera resistencia, apretando mis nalgas casi hasta que yo daba un quejido de dolor y después sin ninguna consideración azotándomelas duramente, cabe señalar que al ser sus manos tan cortas y pequeñas sus nalgadas eran más como golpes dolorosos a mis glúteos, por lo que yo terminaba quejándome sin que a él le importara, exhibiéndome como si fuera un trofeo con sus pervertidos amigos solo levantaba mi vestido sin más exponiendo mi feminidad sin ningún pudor y ellos no paraban de alentarlo a seguir humillándome.




El conde leyendo la pantalla de inmediato me dio otra orden.

— ¡Vamos ramera, la realeza a dictado una orden ¿en donde quieres sentir mi poderosa verga?

Estaba a punto de renunciar y salir del cuarto más que furiosa, desgraciadamente esa adicción a la humillación me traicionaba y más aún, ver como su mayordomo a lo lejos saco de su bolsillo el fajo de billetes y agitándolo ligeramente para que nadie más se diera cuenta me dejo más que en claro todo, así que lo tuve que pensar muy bien.

«Si renuncio ahora no obtendré nada más que haber sido exhibida, pero si continuo ya sigue lo más fácil, soportar su “poderosa” verga que por mi experiencia no debe medir más de 8 cm y hare lo posible para que solo dure 1 minuto y así quedara en ridículo con los otros burgueses patanes. Y obviamente la cita terminaría, así que ¿Vamos Serena, tu puedes!»

Con una actitud obediente me dirigí a la cama y tumbándome de ella estire mis lindas y torneadas piernas hacia arriba en dirección hacia la cámara, mostrándoles esta vez un toma muy buena de mis largas piernas, mi perfectas y jóvenes nalgas y mi ya hinchado y empapado sexo que estaba más que preparado para ser poseído por cualquier verga que quisiera entrar en mí, mis piernas empezaron a temblar en el aire por la excitación de mostrarme tan descaradamente a mi pervertido público que no paraba de mandar mensajes obscenos por el sexual espectáculo que les estaba dando, sintiendo como mi cuerpo se calentaba cada vez más.

El Conde instantáneamente al ver toda mi feminidad expuesta para el, no tardo en empezar a desnudarse, por el ángulo en el que yo me mantenía no podía verlo pues se puso justamente enfrente de mí, solo vi volar sus ropas mientras su mayordomo no perdía detalles de mi sexo expuesto para ellos.



El Conde de Pumpka de un brinco subió completamente a la cama, estaba empapado en sudor y completamente colorado por la excitación, justo lo que yo quería pues a el nivel que estaba seguramente no tardaría mucho en venirse, aun manteniendo las piernas cerradas y el ya sujetando mis tobillos me pareció realmente cómico ver que en esa posición el largo de mis piernas era casi lo justo que media el Conde en su totalidad, por lo que esboce una pequeña sonrisa burlona.

Lo que fue un gran error…

—Te atreves a burlarte de mí maldita furcia? —dijo el Conde completamente exaltado mientras apretaba mis tobillos con sus pequeñas manos, lo que lejos de parecerme amenazante me pareció aún más ridículo y lo sería aún más cuando sintiera su pequeño miembro.

—No… es solo que… no me reía de…—dije titubeando pero no dejándome parecer divertida la situación.

—Veamos si te sigues burlando después de que mi noble verga de 12 pulgadas este en tu interior maldita buscona!!

—¡¿DOCE PULGAD…?!



Abriendo y aventando mis piernas hacia delante de un rápido movimiento el Conde de un salto “monto” mis muslos como si fueran una silla para montar, y con esto de una profunda y certera estocada embutió todo su enorme miembro dentro de mí, al tener mi vagina tan lubricada por su saliva y mis orgasmos previos está literalmente se enfundo de esa gruesa espada de carne, al ser tan repentina la penetración todo mi cuerpo sintió un impactrueno que detono en un desgarrador y agonizante orgasmo que no pude disimular en absoluto.

¡¡AAAAAHHH!! ¡¡ME VENGOOOO!! ¡¡¡AAAAAAAAAAAGGGGGHHHH!!!— mi aullido de placer escapo tan rápido de mi como ese pene entro dentro, clave en la cama mis uñas y apretando mis puños por el repentino placer estaba teniendo un orgasmo tan tremendamente forzado por el tamaño de esa enorme varilla palpitante que nunca me hubiera esperado sentir en ese castillo, mis dedos de los pies estaba totalmente torcidos dentro de mis zapatillas verdes mientras mi sexo estaba contorsionándose en espasmos y pulsaciones tan placenteras que no podía dejar de gritar.

—¡Jo jo jo! Otra prostituta más que muerde el polvo… ¿Pensabas que por ser pequeño no podía sorprender a una chica como tú? —Diciendo esto el Conde impulsando su cuerpo con la punta de sus pies que es lo único que tocaba el colchón volvió a arremeter contra mí ya sensible sexo.

♥ ¡¡¡¡¡KYYYYAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!! ♥—grite al sentir como esa enorme verga salía y volvía a entrar dentro de mi, abrí mis brazos y torciendo los dedos de mis manos como si fueran garras los sacudí en el aire mientras perdía completamente el control de las facciones de mi rostro, era un orgasmo que se había intensificado aún más y más, no sabía cómo, no sabía porque, pero sabía que de seguir así iba a quedar pronto sin aliento y desmayada.



Agitando mi cabeza de un lado a otro trataba de escapar de ese “mating press” ajustado y humillante, como mencione, la posición ya la he hecho muchas veces y si bien me encanta en esta ocasión se sentía algo más bochornosa que placentera, el sentirme como una especie de “montura” hecha para un “enano” y que me estuvieran observando me daba la sensación como si fuera un espectáculo de fenómenos el cual no debería de estar disfrutando… pero lo peor de todo es que por su peso, altura y posición estábamos tan perfectamente abotonados como dos pokemon apareándose, sumándole a que por alguna extraña razón estaba muy caliente y sensible, lo que hizo que en el momento no pudiera dejar de venirme!


—Conde… por favor… déjeme… descansar…— dije lastimosamente, aun sabiendo que no llevaba ni 5 minutos de que me había penetrado, pero realmente mi sexo era un punto de explosiones continuas que no dejaban de hacer retorcer mi cuerpo por tal regodeo.

—¡Que dices sucia puta! ¡Si recién vamos comenzando! Veras que no solo tendrás mi dinero, sino mucho placer y quizás un par de bastardos! ¡Jo jo jo! — apretándose contra mi e impulsándose con la propia fuerza de mis piernas completamente dobladas el Conde despego su cuerpo tomando un poco de altura, al sentir como su enorme y venoso falo era extraído de mi sensible vagina que no dejaba de absorberlo como si no quisiera ser abandonada, millones de relámpagos de sensibilidad viajaron desde mi sexo por todo mi ser, el Conde con habilidad clavo los talones de sus pies en mis nalgas sumiéndolos en mi blanda carne para tener más agarre e impulso al caer encima de mí, como si fuera un jinete y yo una montura para enfundar, rebotando con ese impulso nuestros muslos y sexos chocaban al máximo sintiendo un mar de sensaciones deleitables.



El conde espoloneaba mis nalgas mientras sus pequeñas manos estrujaban mis pechos, mis pezones súper endurecidos denotaban lo mucho que estaba disfrutando pero a la vez ya estaba muy al límite, es como cuando tienes una gran cantidad de orgasmos y al tocarte aun en la zona sensible ya solo sientes unas especies de calambres que hacen que te convulsiones por lo raro y placentero que se siente.

—C-conde... Conde… piedad… piedad.. ooohhh Arceussss….. ¡AAAAAHHH! —gritaba y pataleaba con cada dura embestida que sentía, mi cuerpo estaba completamente entumecido por el encanto, el Conde después de estar cabalgando mi sexo en esa posición por tanto tiempo notaba ya síntomas de estar listo para explotar, y es que el obsceno ejercicio era tan disfrutable que note que su mayordomo también tenía una erección enorme, yo me encontraba completamente sin aire ya, con mis piernas agotadas y mi cuerpo no daba para más, con el maquillaje corrido y el disfraz hecho una vergüenza ahora parecía más una Florges después de una batalla a punto de morir.

Pero el Conde seguía…


Y seguía… ♥

Y siguió por mucho tiempo…

Aaaahhh… Arceus… Piedad… Conde… ya no puedo…— mis suplicas entrecortadas al rebotar de su cuerpo eran agónicas, completamente agotada, empapada en sudor, solo volteaba los ojos mientras apretaba mis dientes en señal de completa derrota sexual, ya en ese momento había perdido la cuenta de cuantos orgasmos había tenido en servir como montura de apareamiento para el Conde cuando al fin me dijo.

—¡Jo jo jo! Podría disfrutar de tu sucio cuerpo de pordiosera por 2 días seguidos si quisiera… Podría decirle a tus amigos que te adelantaste y poder disfrutar de una semana entera de tus dulces nalgas, pero seré piadoso contigo, hagamos un trato de acuerdo?

AAhhh… Si, si… oh… lo que usted diga… poderoso Conde de Pumpka.. ¡AAaaahh! —apenas y podía articular bien las frases por todas las sacudidas que recorrían mi cuerpo—que desea su majestaaaad?!

—Te pagare solamente una décima parte de lo acordado…mmmff! Claro si quieres que me detenga hoy y seguir viajando con tus amigos.

¡¿EEEhhh?! Pero… Pero… ¡¡AAAAH!! —Trate de refutar pero mi cuerpo ya estaba mas que adolorido y acalambrado y sobre todo agotado de delectación.

—¡Si no quieres podemos seguir como dije, hasta que termine dentro de ti!—diciendo esto apretó nuevamente su corto cuerpo a mis muslos y empezó a acelerar el ritmo causando ese sonido de dos cuerpos completamente húmedos chocando entre si


Slap…slap… slap… slap…! Slap!… slap! slap! slap! slap! slap! slap!



La cabalgata se hizo más violenta y mi cuerpo rebotaba míseramente entre el colchón y el Conde que seguía aferrado a mi como si fuera pancham en su época de apareamiento, loca de placer nuevamente grite desesperada.

¡¡KYYAAAHHH!! ¡¡ESTA BIEN!! ¡A.Acepto! ¡ACEPTO!… dije con un poco de rabia pero aun retorciéndome de goce.

—¡Y vendrás a verme una vez más, cuando vuelvas a pasar por mi ciudad, para volver a coger como hoy! ¿Entendido?

—¡!SII!! ¡Sii por favor! Lo que quiera, pero por favor… termine…¡¡YAAAAA!!—extinguida de placer olvide todo y mis gritos eran una locura en la habitación, pedía a gritos morbosos que el Conde eyaculara, incluso olvide que ese día era uno de mis días más fértiles, pero no me importo, la demencia era tal que ya no pensaba bien.

Gritaba y me retorcía en una locura de éxtasis debajo del Conde que acelero al máximo su ritmo, no podía soportarlo ya, el placer y el cansancio eran tanto que hacia muecas y rictus en mil formas lujuriosas sin poder controlarme en absoluto, y justo en ese momento el Conde jadeando como una bestia se apretó aún más a mí clavando sus talones como verdaderas espuelas en mis caderas y sin bajar la velocidad de su penetración comenzó a eyacular dentro de mí.

Fue algo jodidamente placentero, pues el movimiento de mete-saca de su pene mientras eyaculaba una cantidad industrial de semen comenzó a provocar un sonido totalmente bochornoso, y el calor que sentía en mi ano con el impacto de sus testículos y los borbotones de semen que salían casi “licuados” y espumosos por tan salvaje acción de machacamiento, provocaban una sensación que no soporte más y con mis últimas fuerzas tuve un orgasmo agónico, gritando con todas mis fuerzas incoherencia mientras recibía la espesa carga en mi interior



El Conde no desperdiciaba movimiento ni espacio alguno mientras bufaba como el macho que copula con su hembra mientras se venía completamente abotonado a mí, yo temblaba con la más sexual angustia mientras su leche rebosante a chorros quedaba derramada en mis nalgas, manchando mi disfraz y en su mayoría firmemente depositada en mi interior.



Al leer el último mensaje recordé que alguna vez leí que hay semillas de ese fruto parecido al Gourgeist que sirven como afrodisíaco y potenciador sexual, es por eso que al comer tanto de esa sopa me puse tan caliente y sensible y si, seguramente por eso el Conde de Pumpka tenía tanta energía, por lo que me sentí estafada, pero en ese momento lo único que quería era descansar.

El Conde por fin me “desmonto” mis piernas estaban completamente entumecidas y temblando del cansancio y el placer, estaba hecha un desastre, totalmente despeinada, con el maquillaje corrido, mi disfraz descocido en las partes en la que mi cuerpo fue doblado al máximo y jadeando por el esfuerzo, como pude me puse de pie mientras el Conde se despedía de sus “amigos” a los que trasmitió mi vergonzosa revolcada, después le pidió a su mayordomo unos cuantos billetes que después me entrego.


—¡Ufff! Fue mejor de lo que esperaba jovencita, aquí tienes, un trato es un trato y recuerda que tendrás que venir a verme una vez más, en otra ocasión que pases por aquí, ¿de acuerdo? —dándome la minúscula cantidad quise reclamar o decirle que no volvería, pero recordé todas las cámaras del lugar y lo que menos quería era hacerlo enojar.

—D-de acuerdo…regresare… y terminare el trato…—dije completamente extinguida tomando el dinero y di la vuelta para salir, el Conde en un último gesto de dominación me dio una nalgada tan fuerte que casi me hace caer, hizo que lo que llevaba dentro de mi escurriera más entre mis piernas… voltee a verlo con enfado, pero era inútil, ese dia estaba completamente vencida y humillada…

…pero agotadamente complacida.♥

Al llegar a mi recamara me quite todo lo que llevaba encima mientras lo metía a una bolsa de plástico para lavarlo después, no quería que manchara nada de mi ropa, después con mis últimas fuerza me metí a bañar y tratar de “sacar” toda la grumosa carga que tenía dentro de mí, me fue imposible por lo profundo que el Conde la deposito en mi interior, por más que puje tenía la sensación que aun había algo que había llegado hasta mi útero.

Si, recuerdo que al día siguiente tuve que comprar anticonceptivos de emergencia, y por el poco dinero que conseguí apenas y me alcanzo para dos dosis, pero al menos para “deshacerme” de la emergencia de ese día pude conseguir.

Los fuegos artificiales terminaron y la gente seguía su camino, es algo curioso como al recordar ese tipo de cosas el tiempo vuela, sigo con mi camino mientras veo que al ser ya noche y acercarme a mi destino ya el tipo de personas que abunda son más jóvenes solos y solterones que no pierden detalle en mis movimientos, claro que a mí me encanta y contoneando mis caderas aún más capto sus miradas y estoy segura que sus fantasías.

Llego a la Avenida Otoño y ya hay mucha gente transitando, ahora son en mayoría hombres que mujeres los que circulan por los cafés, los restaurants y los centros pokemon, miro mi mapa y me doy cuenta que aún tengo tiempo para llegar a aquel sitio, así que hago una parada en un café exterior, de esos que tienen sus mesitas afuera mientras pido un buen latte de vainilla.

El mesero rápidamente me lo lleva mientras extiendo el billete para pagarle.

—No te preocupes mon amour, las chicas guapas como tú no pagan— me dice en un tono completamente seductor mientras yo sonrió gentilmente.

—¡Muchas gracias! ¡Eres muy amable! —digo en un tono amistoso, el tipo no se ve nada mal, quizás después regrese a agradecerle la atención recibida, me encanta obtener cosas de esa manera, y retribuirles si son de mi agrado.

Tome asiento en una mesita apartada en un rincón y el gesto actual del mesero me a puesto ligeramente lasciva, así que quiero recordar un poco más de cosas y disimuladamente abro mi mapa digital, reviso que no haya nadie a mi alrededor y al verificar abro el apartado de “fotos secretas”.
En esa carpeta la primera que se abre es la foto que tomo el mayordomo del Conde de Pumpka cuando regrese a cumplir la parte de mi trato, recuerdo como el Conde me propuso tener a uno de sus herederos con tal de verme embarazada de el, lo cual rechace inmediatamente pues el único hijo que quiero llevar en mi vientre es el de…



—¡Son muy buenas fotos, y que cuerpo tan singular tiene tu novio! —de repente una voz femenina detrás de mi me hizo saltar por el susto y rápidamente cerré mi mapa.


—¡¿Eh?!! El no es mi… El es… El… no—tartamudee mientras la chica detrás de mi me miro intrigada y sonriendo, iba acompañada de una braixen muy singular, pues a diferencia de la mía, esta tenia una forma muy curvilínea, incluso venia maquillada y tenía un coqueto mechón morado, al ver mi reacción puso su patita en su hocico riendo burlonamente.


—¿No… no le parece grosero husmear en donde no la llaman? —dije ya centrada y enfadada.

—¡Relájate! No tiene nada de malo recordar esos momentos tan apasionados y mas si lo dejaste venir de esa manera dentro de ti.— tomando asiento delante de mi hizo una señal a su braixen, la cual inmediatamente se dirigió a el café, yo estaba roja de vergüenza por el comentario mientras sorbí un poco más de mi latte.

Se hizo un silencio incomodo pues ella me miraba fijamente sonriendo sin decir nada, curiosamente el comentario que hizo tan confianzuda me había puesto aún más cachonda de lo que estaba y entonces la observe disimuladamente, la chica era de tez morena, casi como la de Shauna, su cabello lacio y oscuro amarrado con una cinta negra le formaba una coleta corta, su maquillaje era algo elevado pero muy bien delineado muy similar a la de su braixen, y sus labios eran gruesos, sensuales, muy lascivos, llevaba una playera blanca con una pokebola estampada en el pecho y una diminuta falda negra, y rematando el sencillo conjunto con unas lindas sandalias con plataforma.

—¿La… conozco? —dije para romper el hielo

—¡Lo dudo mucho amor, pero me agradan las personas que comparten mis gustos!—me dijo volviéndome a poner roja.

—Bueno, es que… a quien no le gusta el sexo, ¿no es así? —dije envalentonándome tratando de ya no estar nerviosa y tomar el asunto como algo comun como ella lo hacía, en pocas palabras, poniéndome a su nivel.

Dándome una sonrisa que denote muy sexual mis sentidos se dispararon, y ella velozmente poniéndose de pie y apoyando sus manos en la mesa, se inclinó hacia adelante acercando su rostro a centímetros del mío lo que me puso a sudar un poco.

—No cariño… no me refiero solo a sexo…—hablándome casi susurrando en mi rostro pude percibir su aroma, predominaba un aroma exquisito a canela, a dulces bayas y a algo familiar, algo en mi me decía que me alejara, pero al sentirla así tan natural e igualada mi libido se detono a tal grado que casi estuve a punto de besarla acercando mi rostro lentamente hacia ella, cuando dijo algo murmurando sensualmente que me dejo petrificada.

—Cielo… apestas a pancham, y me encanta las chicas que huelen de esa manera a sus pokemon, porque solo significa una cosa y es…

De repente el sonido característico de braixen se escuchó, al volver en mi la chica giro la cabeza dándose cuenta que su braixen le advertía que, en la posición en la que se puso y la falda tan corta que llevaba todas las mesas de ese lado, incluido el mesero habían estado disfrutando del espectáculo que les daban sus torneadas y bronceadas piernas y parte de sus nalgas, la chica giro coquetamente, sonrió y tironeando hacia abajo su falda para acomodarla soltó una risita traviesa, yo me levante de mi asiento tratando de alejarme lo más rápido posible, pero ella me volteo a ver nuevamente para solo decirme.

— ¡No lo dejes de hacer! ¡Te recomiendo explorar a otros si tienes la oportunidad!— guiñándome el ojo se alejó caminando hacia el mesero para tomar sus bebidas, este le repitió la misma frase que a mí, y ella muy efusiva lo abrazo por el cuello mientras le daba un beso en la mejilla y contoneando sus caderas se alejó en un andar sensual al caminar.

«¿C-como pudo saber eso?» Pensé angustiada mientras me alejaba rápidamente del café dirigiéndome a la Plaza Roja.


Continuara...
 
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Capitulo III

De duques, condes y mas nobleza.


Ya anochece, ahora hay muchísima gente en las calles, me levanto de la banca para seguir mi camino, atravieso por fin la Avenida verano y paseo por la plaza rosa, hay muchos chicos que prestan su atención en mí y no es para menos, la falda color clavel no desperdicia la oportunidad para mostrar mis encantos y ellos embobados por mi figura no disimulan mucho, aun andando con sus novias, lo que crea algunos conflictos de parejas, pero ¡Me encantan!


De repente una oleada de fuegos artificiales ilumina el cielo y la gente se detiene a verlos. ¡Son tan bonitos!. Me recuerda aquella vez que con mis amigos llegamos por primera vez al festival de Gourgeist cuando nos dirigíamos a ciudad Alistair, fue una gran aventura, también recuerdo que ese día me quede completamente sin recursos al gastar todo mi dinero en las telas para los disfraces que hice para mis amigos, y en los dulceros que hice para que pudiéramos repartir e intercambiar, nunca me a gustado decirles a ellos que me ayuden y aparte soy buena para conseguir recursos pero aquella vez fue muy diferente.

Recuerdo que el Conde de Pumpka en compensación por habernos confundido con unos criminales nos invitó una cena tan deliciosa, después vimos unos bonitos fuegos artificiales del festival de Gourgeist y al final muy insistente quiso que pasáramos la noche en su castillo, lo cual aceptamos gustosos.

Yo notaba que aquel viejo enano pervertido no perdía detalles de mis movimientos en todo momento, más de una vez lo descubrí con su mirada bien clavada en mi culo que, con el disfraz de Florges resaltaba un poco más de lo normal.



El Conde Pumpka es de esos tipos ricos que está muy acostumbrado a tener lo que él quisiera, a como de lugar, así que acomodo a los chicos en el primer piso y a mí y a Bonnie en los pisos de arriba, junto a su recamara, el castillo era tan grande y lujoso que cada uno de nosotros tendría su recamara propia, así que después de darnos un buen recorrido por su castillo por fin nos despedimos.

Recién había cerrado la puerta y un par de minutos alguien toco la puerta.

— ¿Si? Adelante! — dije mientras sacaba mi pijama rosa de mi mochila.

La puerta se abrió y era el mayordomo del conde Pumpka, que venía algo nervioso.

— ¿Esta todo bien? — pregunte mientras el sujeto sacaba un pañuelo de su bolso para limpiar su sudor.



—Disculpe señorita, emmmh…

—Serena, mi nombre es Serena de ciudad Vainiville—Interrumpí, pues ni siquiera nos habíamos presentado.

—Gracias señorita Serena, el Conde de Pumpka desea hablar con usted en la sala principal—dijo titubeante e inseguro.

— ¿Paso algo? —Dije sorprendida— enseguida iré, voy a buscar a mis amigos para…

—En… privado—contesto muy nervioso el mayordomo.

— ¿Ah? ¿A mí?, ¿Y para qué será?—dije algo extrañada, pero sospechando de que iba el asunto— al menos espere afuera para que me cambie el disfraz y…

—El… conde de Pumpka quiere verla con su disfraz puesto si no hay inconveniente— dijo el mayordomo pomposamente con mucho pesar, como el de alguien al que obligan a hacer algo malo.

—¿Qué? ¿Con mi disfraz? ¿Qué es lo que pasa? — dije mientras volvía a guardar mi pijama, el mayordomo no contesto y sin decir más salimos de la habitación para desplazarnos a la sala principal. El conde esperaba de pie y al llegar pude ver como sus ojos brillaban de lujuria, así que me hice la desentendida.

—¡Buenas noches Conde! ¿Que se le ofrece? —dije con una sonrisa determinante en mis labios, el conde un poco nervioso miraba mi atuendo y después señalándome sorpresivamente hablo.



—Señorita, debo decirle que ese disfraz de Florges le queda exquisito, por favor, ¡Quiero que tengamos una cita!—dijo el Conde mientras que su mayordomo resignado escuchaba la atrevida petición de su patrón.


—¿Qué? ¿Una cita? — dije con una ligera sonrisa— Con todo respeto Conde, ¿no le parece que ya está muy viejo para peticiones así?

—Te pagare por eso obviamente—dijo el Conde presuntuosamente sacando un fajo de pokedolares — Obvio es una cita que presumiré con mis amigos en directo por mi canal privado de pokevision, así que tendrás que hacer todo lo que yo te diga si quieres ganarte este buen fajo de billetes.



La cantidad de dinero era bastante, con ese dinero fácilmente recuperaría lo que invertí en los disfraces de mis amigos, los dulces que había comprado y hasta podría comprar ingredientes de reserva para hacer pokelitos para Ash, lo pensé unos segundos y después de meditarlo hice la pregunta obligada.

—Y seguramente también querrá tener sexo conmigo ¿no es así? — dije algo enfadada.

—¡Naturalmente! —contesto el Conde mientras sacaba un par de billetes más— así que tu solo tendrás que verte linda y hacer todo lo que yo quiera contigo, sea lo que sea, claro… si estás de acuerdo.

Con una cara de indignación lo volví a pensar unos segundos más:

«Podría ganar buen dinero y es solo una cita de una noche, claro… que habrá sexo, pero dudo que por su tamaño y su edad pueda durar algo más de 5 minutos, así que si hago bien mi papel podría ser dinero ganado muy fácil»

—Y bien señorita Serena, ¿que a decidido?

— ¿Que esperamos? ¡Hagámoslo! —dije coquetamente resaltando mi figura, sabiendo que era un buen “negocio” después de todo, estaba acostumbrada a sexo verdaderamente intenso y el no sería ningún problema.



—¡Maravilloso! Mayordomo, active las cámaras ¡ya!—diciendo esto, el mayordomo saco un control remoto y solo presionando un botón el lugar se llenó de cámaras y pantallas que monitoreaban nuestros movimientos, me puse algo nerviosa, pero seguramente por el disfraz nadie me reconocerían.

Un par de minutos después, una pantalla se llenó de algunos comentarios.



—Buenas noches caballeros, hoy para mí es un honor presentarles a mi novia Serena —El Conde no perdió tiempo y me anuncio poniéndome en el centro de la sala. —Saluda mi amor, diles que eres mi novia.

— ¡H.Hola! Soy Serena, ¡buenas… noches! —dije con pena pues en los monitores veía mi propia imagen en la trasmisión que seguramente era lo mismo que ellos veían.




Podía ver el chat de lo que escribían, lo que una parte de mí se puso tremendamente caliente, pero sin darme tiempo a más el Conde de Pumpka tomo mi mano y me dirigió al comedor donde antes habíamos comido.

—La cena está servida amor—dijo mientras su mayordomo jalaba la silla para que yo me sentara muy cerca de él, realmente ya no tenía hambre pero tenía que seguir el papel que me pedían, así que el Conde tomo mi mano mientras cenábamos nuevamente.

—Gracias amor… ¡esta delicioso!— dije amorosamente, tratando de visualizar en ese viejo enano a mi amado Ash, aunque me era imposible trate de hacer lo posible para seguirle el juego.



La cena finalizo tranquilamente por fin, yo estaba que reventaba al haber cenado la deliciosa sopa dos veces, nos pusimos de pie y caminamos hasta el pasillo de nuestras habitaciones, obviamente el mayordomo ya esperaba en el pasillo con la habitación del Conde abierta así que me dirigió dentro, tan solo al entrar pude ver una cama muy grande y también que había una enorme pantalla en donde nuevamente trasmitía todo lo que pasaba en la habitación y el chat se mostraba ahora en letras más grandes..



Apenas entramos y el conde puso su mano en una de mis nalgas apretándola fuertemente, mientras hacia la señal de victoria, al leer los comentarios que aparecían me puse muy nerviosa pero a la vez muy acalorada y excitada.


—Caballeros, sé que quisieran estar en mi lugar, pero esta noche lo hare hasta que esta linda chiquilla no pueda más, a nombre de ustedes eyaculare al final dentro de ella, y ella escogerá el lugar donde lo hare, así que vamos cariño, muéstrales donde te llenare de mi abundante semen.

El lente de una cámara se asomó debajo del monitor en la pared, a la altura de la cabeza del Conde, realmente sentía que el Conde de Pumpka hablaba solo por hablar, como dije; por su edad y por su tamaño no creía que pudiera ser un problema, aparte de que estaba casi segura que si fuera asi, su pene sería algo igual que su tamaño, así que acercándome a el lente de la cámara sin mucho pudor para que se incitara aún más, deslice la parte frontal de mi vestido verde mostrando mí ya húmeda tanga que marcaban muy bien mi vulva a través de ellas, completamente sonrojada y excitada casi pegando mi sexo al largo lente que me apuntaba como si fuera una erección masculina dije lascivamente:



—El Conde puede venirse en mi vagina, ¡ansió sentir su jugoso esperma y quedar preñada de alguien de la realeza como el!



Mis palabras encendieron el chat que lanzaba las más obscenas injurias hacia mí mientras yo disfrutando de todo eso, de reojo note que el Conde y su mayordomo me miraban completamente excitados, yo también estaba ya muy cachonda y siguiendo en mi vulgar papel de ser una prostituta-novia recorrí ahora la parte de atrás de mi vestido y sosteniendo mis glúteos con mis manos los empecé a agitar causando un efecto tan morboso y vulgar, el Conde prácticamente babeaba por el espectáculo.


—Vamos Conde de Pumpka! ¿no le apetece que esta puta Florges quiera que la insemine con su espesa semilla?

El Conde sin decir nada más corrió hacia mi, siendo tan bajito prácticamente estrello su rostro contra mis nalgas metiendo su cara dentro de mis posaderas que ya las esperaban abiertas, con desesperación me tomo de mis caderas y con mucha fuerza me jalo hacia él, enterrando su cara en mi culo mientras tironeaba de mi tanga hacia a un lado dejando mi sexo completamente expuesto, su rasposa boca buscaba afanosamente mi delicado y apretado ano, cuando lo encontró sus labios se apretaron alrededor de mi tierno agujerito, metiendo su lengua hasta el fondo abriendo mi esfínter completamente.

— ¡MFmfmfmf…! Mfmfmf! mffmffmfff!— sentía como la respiración del Conde se esparcía por toda mi entrepierna y se deslizaba en la línea de mis nalgas, completamente, a pesar de ser solo un viejo rabo verde estaba haciendo un trabajo muy bueno con su boca.

—¡Ahhhh! C-conde… despacio, aaaah! — Dije con una ligera risita, apretando mis nalgas alrededor de su rostro. —¿Le gusta el… aaaah! Postre que le ofrezco?

Pero el enano aristócrata estaba como poseído, bombeando cada arruga de mi ano con su lengua a un ritmo furioso, a la vez que sus manos estrujaban mis firmes nalgas una y otra vez, fascinado con la firmeza de mis glúteos.

—¡Oh Arceus, que culo! ¡que d-delicia!, ¡c-como se aprieta!—decía mientras con sus manos las ponía completamente en mis cachetes posteriores y agitándomelas levemente prácticamente estaba haciendo que mis glúteos lo abofetearan con cada sacudida que me daba.

Cuando su lengua entraba en mi cuerpo yo apretaba fuertemente el ano para atrapar su resbaladiza lengua, haciéndole casi imposible que el pudiera moverla, hasta que después de unos segundos la libraba y entonces volvía a repetir el delicioso proceso.



El estar así, siendo lamida analmente y sometida, obligada a tener la cara de un pervertido entre las nalgas mientras me come y sorbe en esa zona tan sensible y vergonzosa, sintiendo como mi culo se apretaba poderosamente contra su rostro…

Me causaba reacciones eléctricas inesperadas en mi cuerpo, un calor interno que iba en aumento y me iba quemando más y más, hasta que súbitamente un impetuoso golpe orgásmico me hizo retorcerme en una ansia exquisita.

—¡Aaaaaahhhhhhhhh!— Grité sin importarme nada, sacudiéndome agresivamente mientras el Duque apretaba aún más su rostro y lamia todo el orgasmo que explotaba en mi ser, a pesar de ser un viejo sabía muy bien que zonas lamer y sorber ya que era demasiado placer, mi piel ardía y el corazón casi se me salía del pecho, era lamida tan primitivamente como si fuera una baya dulce partida por la mitad y devorada por algún pokemon salvaje, justo entonces otro orgasmo impactó mi cuerpo sin piedad, y luego otro más, y otro, hasta que no pude más…



Con los ojos entrecerrados leía los obscenos comentarios de los espectadores que no dejaban de maldecirme y desearme, el Conde por fin se separó limpiando su rostro y yo caí de rodillas, con las piernas temblando y jadeando aceleradamente, el viejo sí que sabía muy bien los puntos sensibles de una jovencita ya que por más que trataba de recuperarme me era difícil dejar de jadear y sudar agotadamente.

—Levántate de una vez ramera holgazana! Mis amigos están disfrutando mucho del espectáculo, así que no es tiempo de descansar! —Tomándome de los cabellos por sorpresa el Conde me arrastro hasta la cama… es muy curioso que un hombre tan pequeño tuviera tanta fuerza por la excitación del momento. Si bien me sentí molesta por el rudo y descortés trato espontaneo, sabía que yo misma había aceptado los términos que cuando el menciono: *Hacer todo lo que yo quiera contigo, sea lo que sea, claro si estás de acuerdo.*

—¡Aaaay! ¡C.cariño… me lastimas! — Dije sosteniéndome con ambas manos de su mano para que no sentir el dolor por el tironeo directo a mis cabellos, apelando nuevamente a ver si lograba poner la situación en donde fuera yo la novia y el un novio amable…

Pero eso no sucedió…

Llevándome hasta la cama me obligo a ponerme de pie, una vez ahí me comenzó a manosear mientras yo estaba de pie, la sensibilidad del orgasmo anterior y el rudo trato hicieron bien su trabajo, ya que me encontraba bastante húmeda, el Conde solo metía sus gordas y pequeñas manos por donde el quería sin que yo opusiera resistencia, apretando mis nalgas casi hasta que yo daba un quejido de dolor y después sin ninguna consideración azotándomelas duramente, cabe señalar que al ser sus manos tan cortas y pequeñas sus nalgadas eran más como golpes dolorosos a mis glúteos, por lo que yo terminaba quejándome sin que a él le importara, exhibiéndome como si fuera un trofeo con sus pervertidos amigos solo levantaba mi vestido sin más exponiendo mi feminidad sin ningún pudor y ellos no paraban de alentarlo a seguir humillándome.




El conde leyendo la pantalla de inmediato me dio otra orden.

— ¡Vamos ramera, la realeza a dictado una orden ¿en donde quieres sentir mi poderosa verga?

Estaba a punto de renunciar y salir del cuarto más que furiosa, desgraciadamente esa adicción a la humillación me traicionaba y más aún, ver como su mayordomo a lo lejos saco de su bolsillo el fajo de billetes y agitándolo ligeramente para que nadie más se diera cuenta me dejo más que en claro todo, así que lo tuve que pensar muy bien.

«Si renuncio ahora no obtendré nada más que haber sido exhibida, pero si continuo ya sigue lo más fácil, soportar su “poderosa” verga que por mi experiencia no debe medir más de 8 cm y hare lo posible para que solo dure 1 minuto y así quedara en ridículo con los otros burgueses patanes. Y obviamente la cita terminaría, así que ¿Vamos Serena, tu puedes!»

Con una actitud obediente me dirigí a la cama y tumbándome de ella estire mis lindas y torneadas piernas hacia arriba en dirección hacia la cámara, mostrándoles esta vez un toma muy buena de mis largas piernas, mi perfectas y jóvenes nalgas y mi ya hinchado y empapado sexo que estaba más que preparado para ser poseído por cualquier verga que quisiera entrar en mí, mis piernas empezaron a temblar en el aire por la excitación de mostrarme tan descaradamente a mi pervertido público que no paraba de mandar mensajes obscenos por el sexual espectáculo que les estaba dando, sintiendo como mi cuerpo se calentaba cada vez más.

El Conde instantáneamente al ver toda mi feminidad expuesta para el, no tardo en empezar a desnudarse, por el ángulo en el que yo me mantenía no podía verlo pues se puso justamente enfrente de mí, solo vi volar sus ropas mientras su mayordomo no perdía detalles de mi sexo expuesto para ellos.



El Conde de Pumpka de un brinco subió completamente a la cama, estaba empapado en sudor y completamente colorado por la excitación, justo lo que yo quería pues a el nivel que estaba seguramente no tardaría mucho en venirse, aun manteniendo las piernas cerradas y el ya sujetando mis tobillos me pareció realmente cómico ver que en esa posición el largo de mis piernas era casi lo justo que media el Conde en su totalidad, por lo que esboce una pequeña sonrisa burlona.

Lo que fue un gran error…

—Te atreves a burlarte de mí maldita furcia? —dijo el Conde completamente exaltado mientras apretaba mis tobillos con sus pequeñas manos, lo que lejos de parecerme amenazante me pareció aún más ridículo y lo sería aún más cuando sintiera su pequeño miembro.

—No… es solo que… no me reía de…—dije titubeando pero no dejándome parecer divertida la situación.

—Veamos si te sigues burlando después de que mi noble verga de 12 pulgadas este en tu interior maldita buscona!!

—¡¿DOCE PULGAD…?!



Abriendo y aventando mis piernas hacia delante de un rápido movimiento el Conde de un salto “monto” mis muslos como si fueran una silla para montar, y con esto de una profunda y certera estocada embutió todo su enorme miembro dentro de mí, al tener mi vagina tan lubricada por su saliva y mis orgasmos previos está literalmente se enfundo de esa gruesa espada de carne, al ser tan repentina la penetración todo mi cuerpo sintió un impactrueno que detono en un desgarrador y agonizante orgasmo que no pude disimular en absoluto.

¡¡AAAAAHHH!! ¡¡ME VENGOOOO!! ¡¡¡AAAAAAAAAAAGGGGGHHHH!!!— mi aullido de placer escapo tan rápido de mi como ese pene entro dentro, clave en la cama mis uñas y apretando mis puños por el repentino placer estaba teniendo un orgasmo tan tremendamente forzado por el tamaño de esa enorme varilla palpitante que nunca me hubiera esperado sentir en ese castillo, mis dedos de los pies estaba totalmente torcidos dentro de mis zapatillas verdes mientras mi sexo estaba contorsionándose en espasmos y pulsaciones tan placenteras que no podía dejar de gritar.

—¡Jo jo jo! Otra prostituta más que muerde el polvo… ¿Pensabas que por ser pequeño no podía sorprender a una chica como tú? —Diciendo esto el Conde impulsando su cuerpo con la punta de sus pies que es lo único que tocaba el colchón volvió a arremeter contra mí ya sensible sexo.

♥ ¡¡¡¡¡KYYYYAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!! ♥—grite al sentir como esa enorme verga salía y volvía a entrar dentro de mi, abrí mis brazos y torciendo los dedos de mis manos como si fueran garras los sacudí en el aire mientras perdía completamente el control de las facciones de mi rostro, era un orgasmo que se había intensificado aún más y más, no sabía cómo, no sabía porque, pero sabía que de seguir así iba a quedar pronto sin aliento y desmayada.



Agitando mi cabeza de un lado a otro trataba de escapar de ese “mating press” ajustado y humillante, como mencione, la posición ya la he hecho muchas veces y si bien me encanta en esta ocasión se sentía algo más bochornosa que placentera, el sentirme como una especie de “montura” hecha para un “enano” y que me estuvieran observando me daba la sensación como si fuera un espectáculo de fenómenos el cual no debería de estar disfrutando… pero lo peor de todo es que por su peso, altura y posición estábamos tan perfectamente abotonados como dos pokemon apareándose, sumándole a que por alguna extraña razón estaba muy caliente y sensible, lo que hizo que en el momento no pudiera dejar de venirme!


—Conde… por favor… déjeme… descansar…— dije lastimosamente, aun sabiendo que no llevaba ni 5 minutos de que me había penetrado, pero realmente mi sexo era un punto de explosiones continuas que no dejaban de hacer retorcer mi cuerpo por tal regodeo.

—¡Que dices sucia puta! ¡Si recién vamos comenzando! Veras que no solo tendrás mi dinero, sino mucho placer y quizás un par de bastardos! ¡Jo jo jo! — apretándose contra mi e impulsándose con la propia fuerza de mis piernas completamente dobladas el Conde despego su cuerpo tomando un poco de altura, al sentir como su enorme y venoso falo era extraído de mi sensible vagina que no dejaba de absorberlo como si no quisiera ser abandonada, millones de relámpagos de sensibilidad viajaron desde mi sexo por todo mi ser, el Conde con habilidad clavo los talones de sus pies en mis nalgas sumiéndolos en mi blanda carne para tener más agarre e impulso al caer encima de mí, como si fuera un jinete y yo una montura para enfundar, rebotando con ese impulso nuestros muslos y sexos chocaban al máximo sintiendo un mar de sensaciones deleitables.



El conde espoloneaba mis nalgas mientras sus pequeñas manos estrujaban mis pechos, mis pezones súper endurecidos denotaban lo mucho que estaba disfrutando pero a la vez ya estaba muy al límite, es como cuando tienes una gran cantidad de orgasmos y al tocarte aun en la zona sensible ya solo sientes unas especies de calambres que hacen que te convulsiones por lo raro y placentero que se siente.

—C-conde... Conde… piedad… piedad.. ooohhh Arceussss….. ¡AAAAAHHH! —gritaba y pataleaba con cada dura embestida que sentía, mi cuerpo estaba completamente entumecido por el encanto, el Conde después de estar cabalgando mi sexo en esa posición por tanto tiempo notaba ya síntomas de estar listo para explotar, y es que el obsceno ejercicio era tan disfrutable que note que su mayordomo también tenía una erección enorme, yo me encontraba completamente sin aire ya, con mis piernas agotadas y mi cuerpo no daba para más, con el maquillaje corrido y el disfraz hecho una vergüenza ahora parecía más una Florges después de una batalla a punto de morir.

Pero el Conde seguía…


Y seguía… ♥

Y siguió por mucho tiempo…

Aaaahhh… Arceus… Piedad… Conde… ya no puedo…— mis suplicas entrecortadas al rebotar de su cuerpo eran agónicas, completamente agotada, empapada en sudor, solo volteaba los ojos mientras apretaba mis dientes en señal de completa derrota sexual, ya en ese momento había perdido la cuenta de cuantos orgasmos había tenido en servir como montura de apareamiento para el Conde cuando al fin me dijo.

—¡Jo jo jo! Podría disfrutar de tu sucio cuerpo de pordiosera por 2 días seguidos si quisiera… Podría decirle a tus amigos que te adelantaste y poder disfrutar de una semana entera de tus dulces nalgas, pero seré piadoso contigo, hagamos un trato de acuerdo?

AAhhh… Si, si… oh… lo que usted diga… poderoso Conde de Pumpka.. ¡AAaaahh! —apenas y podía articular bien las frases por todas las sacudidas que recorrían mi cuerpo—que desea su majestaaaad?!

—Te pagare solamente una décima parte de lo acordado…mmmff! Claro si quieres que me detenga hoy y seguir viajando con tus amigos.

¡¿EEEhhh?! Pero… Pero… ¡¡AAAAH!! —Trate de refutar pero mi cuerpo ya estaba mas que adolorido y acalambrado y sobre todo agotado de delectación.

—¡Si no quieres podemos seguir como dije, hasta que termine dentro de ti!—diciendo esto apretó nuevamente su corto cuerpo a mis muslos y empezó a acelerar el ritmo causando ese sonido de dos cuerpos completamente húmedos chocando entre si


Slap…slap… slap… slap…! Slap!… slap! slap! slap! slap! slap! slap!



La cabalgata se hizo más violenta y mi cuerpo rebotaba míseramente entre el colchón y el Conde que seguía aferrado a mi como si fuera pancham en su época de apareamiento, loca de placer nuevamente grite desesperada.

¡¡KYYAAAHHH!! ¡¡ESTA BIEN!! ¡A.Acepto! ¡ACEPTO!… dije con un poco de rabia pero aun retorciéndome de goce.

—¡Y vendrás a verme una vez más, cuando vuelvas a pasar por mi ciudad, para volver a coger como hoy! ¿Entendido?

—¡!SII!! ¡Sii por favor! Lo que quiera, pero por favor… termine…¡¡YAAAAA!!—extinguida de placer olvide todo y mis gritos eran una locura en la habitación, pedía a gritos morbosos que el Conde eyaculara, incluso olvide que ese día era uno de mis días más fértiles, pero no me importo, la demencia era tal que ya no pensaba bien.

Gritaba y me retorcía en una locura de éxtasis debajo del Conde que acelero al máximo su ritmo, no podía soportarlo ya, el placer y el cansancio eran tanto que hacia muecas y rictus en mil formas lujuriosas sin poder controlarme en absoluto, y justo en ese momento el Conde jadeando como una bestia se apretó aún más a mí clavando sus talones como verdaderas espuelas en mis caderas y sin bajar la velocidad de su penetración comenzó a eyacular dentro de mí.

Fue algo jodidamente placentero, pues el movimiento de mete-saca de su pene mientras eyaculaba una cantidad industrial de semen comenzó a provocar un sonido totalmente bochornoso, y el calor que sentía en mi ano con el impacto de sus testículos y los borbotones de semen que salían casi “licuados” y espumosos por tan salvaje acción de machacamiento, provocaban una sensación que no soporte más y con mis últimas fuerzas tuve un orgasmo agónico, gritando con todas mis fuerzas incoherencia mientras recibía la espesa carga en mi interior



El Conde no desperdiciaba movimiento ni espacio alguno mientras bufaba como el macho que copula con su hembra mientras se venía completamente abotonado a mí, yo temblaba con la más sexual angustia mientras su leche rebosante a chorros quedaba derramada en mis nalgas, manchando mi disfraz y en su mayoría firmemente depositada en mi interior.



Al leer el último mensaje recordé que alguna vez leí que hay semillas de ese fruto parecido al Gourgeist que sirven como afrodisíaco y potenciador sexual, es por eso que al comer tanto de esa sopa me puse tan caliente y sensible y si, seguramente por eso el Conde de Pumpka tenía tanta energía, por lo que me sentí estafada, pero en ese momento lo único que quería era descansar.

El Conde por fin me “desmonto” mis piernas estaban completamente entumecidas y temblando del cansancio y el placer, estaba hecha un desastre, totalmente despeinada, con el maquillaje corrido, mi disfraz descocido en las partes en la que mi cuerpo fue doblado al máximo y jadeando por el esfuerzo, como pude me puse de pie mientras el Conde se despedía de sus “amigos” a los que trasmitió mi vergonzosa revolcada, después le pidió a su mayordomo unos cuantos billetes que después me entrego.


—¡Ufff! Fue mejor de lo que esperaba jovencita, aquí tienes, un trato es un trato y recuerda que tendrás que venir a verme una vez más, en otra ocasión que pases por aquí, ¿de acuerdo? —dándome la minúscula cantidad quise reclamar o decirle que no volvería, pero recordé todas las cámaras del lugar y lo que menos quería era hacerlo enojar.

—D-de acuerdo…regresare… y terminare el trato…—dije completamente extinguida tomando el dinero y di la vuelta para salir, el Conde en un último gesto de dominación me dio una nalgada tan fuerte que casi me hace caer, hizo que lo que llevaba dentro de mi escurriera más entre mis piernas… voltee a verlo con enfado, pero era inútil, ese dia estaba completamente vencida y humillada…

…pero agotadamente complacida.♥

Al llegar a mi recamara me quite todo lo que llevaba encima mientras lo metía a una bolsa de plástico para lavarlo después, no quería que manchara nada de mi ropa, después con mis últimas fuerza me metí a bañar y tratar de “sacar” toda la grumosa carga que tenía dentro de mí, me fue imposible por lo profundo que el Conde la deposito en mi interior, por más que puje tenía la sensación que aun había algo que había llegado hasta mi útero.

Si, recuerdo que al día siguiente tuve que comprar anticonceptivos de emergencia, y por el poco dinero que conseguí apenas y me alcanzo para dos dosis, pero al menos para “deshacerme” de la emergencia de ese día pude conseguir.

Los fuegos artificiales terminaron y la gente seguía su camino, es algo curioso como al recordar ese tipo de cosas el tiempo vuela, sigo con mi camino mientras veo que al ser ya noche y acercarme a mi destino ya el tipo de personas que abunda son más jóvenes solos y solterones que no pierden detalle en mis movimientos, claro que a mí me encanta y contoneando mis caderas aún más capto sus miradas y estoy segura que sus fantasías.

Llego a la Avenida Otoño y ya hay mucha gente transitando, ahora son en mayoría hombres que mujeres los que circulan por los cafés, los restaurants y los centros pokemon, miro mi mapa y me doy cuenta que aún tengo tiempo para llegar a aquel sitio, así que hago una parada en un café exterior, de esos que tienen sus mesitas afuera mientras pido un buen latte de vainilla.

El mesero rápidamente me lo lleva mientras extiendo el billete para pagarle.

—No te preocupes mon amour, las chicas guapas como tú no pagan— me dice en un tono completamente seductor mientras yo sonrió gentilmente.

—¡Muchas gracias! ¡Eres muy amable! —digo en un tono amistoso, el tipo no se ve nada mal, quizás después regrese a agradecerle la atención recibida, me encanta obtener cosas de esa manera, y retribuirles si son de mi agrado.

Tome asiento en una mesita apartada en un rincón y el gesto actual del mesero me a puesto ligeramente lasciva, así que quiero recordar un poco más de cosas y disimuladamente abro mi mapa digital, reviso que no haya nadie a mi alrededor y al verificar abro el apartado de “fotos secretas”.
En esa carpeta la primera que se abre es la foto que tomo el mayordomo del Conde de Pumpka cuando regrese a cumplir la parte de mi trato, recuerdo como el Conde me propuso tener a uno de sus herederos con tal de verme embarazada de el, lo cual rechace inmediatamente pues el único hijo que quiero llevar en mi vientre es el de…



—¡Son muy buenas fotos, y que cuerpo tan singular tiene tu novio! —de repente una voz femenina detrás de mi me hizo saltar por el susto y rápidamente cerré mi mapa.


—¡¿Eh?!! El no es mi… El es… El… no—tartamudee mientras la chica detrás de mi me miro intrigada y sonriendo, iba acompañada de una braixen muy singular, pues a diferencia de la mía, esta tenia una forma muy curvilínea, incluso venia maquillada y tenía un coqueto mechón morado, al ver mi reacción puso su patita en su hocico riendo burlonamente.


—¿No… no le parece grosero husmear en donde no la llaman? —dije ya centrada y enfadada.

—¡Relájate! No tiene nada de malo recordar esos momentos tan apasionados y mas si lo dejaste venir de esa manera dentro de ti.— tomando asiento delante de mi hizo una señal a su braixen, la cual inmediatamente se dirigió a el café, yo estaba roja de vergüenza por el comentario mientras sorbí un poco más de mi latte.

Se hizo un silencio incomodo pues ella me miraba fijamente sonriendo sin decir nada, curiosamente el comentario que hizo tan confianzuda me había puesto aún más cachonda de lo que estaba y entonces la observe disimuladamente, la chica era de tez morena, casi como la de Shauna, su cabello lacio y oscuro amarrado con una cinta negra le formaba una coleta corta, su maquillaje era algo elevado pero muy bien delineado muy similar a la de su braixen, y sus labios eran gruesos, sensuales, muy lascivos, llevaba una playera blanca con una pokebola estampada en el pecho y una diminuta falda negra, y rematando el sencillo conjunto con unas lindas sandalias con plataforma.

—¿La… conozco? —dije para romper el hielo

—¡Lo dudo mucho amor, pero me agradan las personas que comparten mis gustos!—me dijo volviéndome a poner roja.

—Bueno, es que… a quien no le gusta el sexo, ¿no es así? —dije envalentonándome tratando de ya no estar nerviosa y tomar el asunto como algo comun como ella lo hacía, en pocas palabras, poniéndome a su nivel.

Dándome una sonrisa que denote muy sexual mis sentidos se dispararon, y ella velozmente poniéndose de pie y apoyando sus manos en la mesa, se inclinó hacia adelante acercando su rostro a centímetros del mío lo que me puso a sudar un poco.

—No cariño… no me refiero solo a sexo…—hablándome casi susurrando en mi rostro pude percibir su aroma, predominaba un aroma exquisito a canela, a dulces bayas y a algo familiar, algo en mi me decía que me alejara, pero al sentirla así tan natural e igualada mi libido se detono a tal grado que casi estuve a punto de besarla acercando mi rostro lentamente hacia ella, cuando dijo algo murmurando sensualmente que me dejo petrificada.

—Cielo… apestas a pancham, y me encanta las chicas que huelen de esa manera a sus pokemon, porque solo significa una cosa y es…

De repente el sonido característico de braixen se escuchó, al volver en mi la chica giro la cabeza dándose cuenta que su braixen le advertía que, en la posición en la que se puso y la falda tan corta que llevaba todas las mesas de ese lado, incluido el mesero habían estado disfrutando del espectáculo que les daban sus torneadas y bronceadas piernas y parte de sus nalgas, la chica giro coquetamente, sonrió y tironeando hacia abajo su falda para acomodarla soltó una risita traviesa, yo me levante de mi asiento tratando de alejarme lo más rápido posible, pero ella me volteo a ver nuevamente para solo decirme.

— ¡No lo dejes de hacer! ¡Te recomiendo explorar a otros si tienes la oportunidad!— guiñándome el ojo se alejó caminando hacia el mesero para tomar sus bebidas, este le repitió la misma frase que a mí, y ella muy efusiva lo abrazo por el cuello mientras le daba un beso en la mejilla y contoneando sus caderas se alejó en un andar sensual al caminar.

«¿C-como pudo saber eso?» Pensé angustiada mientras me alejaba rápidamente del café dirigiéndome a la Plaza Roja.


Continuara...
Como que Serena es pervertida :v
 

Sombrero loco

nunca sabes que tendré en mi sombrero

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Jajajaja, esto si es una sorpresa, nadie lo hubiera adivinado ,¿Por qué será que los amantes más fogosos en los dojin son los ancianos? Ok parece que no solo humanos son los beneficiados de las caricias de Serena
 
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Capitulo III

De duques, condes y mas nobleza.


Ya anochece, ahora hay muchísima gente en las calles, me levanto de la banca para seguir mi camino, atravieso por fin la Avenida verano y paseo por la plaza rosa, hay muchos chicos que prestan su atención en mí y no es para menos, la falda color clavel no desperdicia la oportunidad para mostrar mis encantos y ellos embobados por mi figura no disimulan mucho, aun andando con sus novias, lo que crea algunos conflictos de parejas, pero ¡Me encantan!


De repente una oleada de fuegos artificiales ilumina el cielo y la gente se detiene a verlos. ¡Son tan bonitos!. Me recuerda aquella vez que con mis amigos llegamos por primera vez al festival de Gourgeist cuando nos dirigíamos a ciudad Alistair, fue una gran aventura, también recuerdo que ese día me quede completamente sin recursos al gastar todo mi dinero en las telas para los disfraces que hice para mis amigos, y en los dulceros que hice para que pudiéramos repartir e intercambiar, nunca me a gustado decirles a ellos que me ayuden y aparte soy buena para conseguir recursos pero aquella vez fue muy diferente.

Recuerdo que el Conde de Pumpka en compensación por habernos confundido con unos criminales nos invitó una cena tan deliciosa, después vimos unos bonitos fuegos artificiales del festival de Gourgeist y al final muy insistente quiso que pasáramos la noche en su castillo, lo cual aceptamos gustosos.

Yo notaba que aquel viejo enano pervertido no perdía detalles de mis movimientos en todo momento, más de una vez lo descubrí con su mirada bien clavada en mi culo que, con el disfraz de Florges resaltaba un poco más de lo normal.



El Conde Pumpka es de esos tipos ricos que está muy acostumbrado a tener lo que él quisiera, a como de lugar, así que acomodo a los chicos en el primer piso y a mí y a Bonnie en los pisos de arriba, junto a su recamara, el castillo era tan grande y lujoso que cada uno de nosotros tendría su recamara propia, así que después de darnos un buen recorrido por su castillo por fin nos despedimos.

Recién había cerrado la puerta y un par de minutos alguien toco la puerta.

— ¿Si? Adelante! — dije mientras sacaba mi pijama rosa de mi mochila.

La puerta se abrió y era el mayordomo del conde Pumpka, que venía algo nervioso.

— ¿Esta todo bien? — pregunte mientras el sujeto sacaba un pañuelo de su bolso para limpiar su sudor.



—Disculpe señorita, emmmh…

—Serena, mi nombre es Serena de ciudad Vainiville—Interrumpí, pues ni siquiera nos habíamos presentado.

—Gracias señorita Serena, el Conde de Pumpka desea hablar con usted en la sala principal—dijo titubeante e inseguro.

— ¿Paso algo? —Dije sorprendida— enseguida iré, voy a buscar a mis amigos para…

—En… privado—contesto muy nervioso el mayordomo.

— ¿Ah? ¿A mí?, ¿Y para qué será?—dije algo extrañada, pero sospechando de que iba el asunto— al menos espere afuera para que me cambie el disfraz y…

—El… conde de Pumpka quiere verla con su disfraz puesto si no hay inconveniente— dijo el mayordomo pomposamente con mucho pesar, como el de alguien al que obligan a hacer algo malo.

—¿Qué? ¿Con mi disfraz? ¿Qué es lo que pasa? — dije mientras volvía a guardar mi pijama, el mayordomo no contesto y sin decir más salimos de la habitación para desplazarnos a la sala principal. El conde esperaba de pie y al llegar pude ver como sus ojos brillaban de lujuria, así que me hice la desentendida.

—¡Buenas noches Conde! ¿Que se le ofrece? —dije con una sonrisa determinante en mis labios, el conde un poco nervioso miraba mi atuendo y después señalándome sorpresivamente hablo.



—Señorita, debo decirle que ese disfraz de Florges le queda exquisito, por favor, ¡Quiero que tengamos una cita!—dijo el Conde mientras que su mayordomo resignado escuchaba la atrevida petición de su patrón.


—¿Qué? ¿Una cita? — dije con una ligera sonrisa— Con todo respeto Conde, ¿no le parece que ya está muy viejo para peticiones así?

—Te pagare por eso obviamente—dijo el Conde presuntuosamente sacando un fajo de pokedolares — Obvio es una cita que presumiré con mis amigos en directo por mi canal privado de pokevision, así que tendrás que hacer todo lo que yo te diga si quieres ganarte este buen fajo de billetes.



La cantidad de dinero era bastante, con ese dinero fácilmente recuperaría lo que invertí en los disfraces de mis amigos, los dulces que había comprado y hasta podría comprar ingredientes de reserva para hacer pokelitos para Ash, lo pensé unos segundos y después de meditarlo hice la pregunta obligada.

—Y seguramente también querrá tener sexo conmigo ¿no es así? — dije algo enfadada.

—¡Naturalmente! —contesto el Conde mientras sacaba un par de billetes más— así que tu solo tendrás que verte linda y hacer todo lo que yo quiera contigo, sea lo que sea, claro… si estás de acuerdo.

Con una cara de indignación lo volví a pensar unos segundos más:

«Podría ganar buen dinero y es solo una cita de una noche, claro… que habrá sexo, pero dudo que por su tamaño y su edad pueda durar algo más de 5 minutos, así que si hago bien mi papel podría ser dinero ganado muy fácil»

—Y bien señorita Serena, ¿que a decidido?

— ¿Que esperamos? ¡Hagámoslo! —dije coquetamente resaltando mi figura, sabiendo que era un buen “negocio” después de todo, estaba acostumbrada a sexo verdaderamente intenso y el no sería ningún problema.



—¡Maravilloso! Mayordomo, active las cámaras ¡ya!—diciendo esto, el mayordomo saco un control remoto y solo presionando un botón el lugar se llenó de cámaras y pantallas que monitoreaban nuestros movimientos, me puse algo nerviosa, pero seguramente por el disfraz nadie me reconocerían.

Un par de minutos después, una pantalla se llenó de algunos comentarios.



—Buenas noches caballeros, hoy para mí es un honor presentarles a mi novia Serena —El Conde no perdió tiempo y me anuncio poniéndome en el centro de la sala. —Saluda mi amor, diles que eres mi novia.

— ¡H.Hola! Soy Serena, ¡buenas… noches! —dije con pena pues en los monitores veía mi propia imagen en la trasmisión que seguramente era lo mismo que ellos veían.




Podía ver el chat de lo que escribían, lo que una parte de mí se puso tremendamente caliente, pero sin darme tiempo a más el Conde de Pumpka tomo mi mano y me dirigió al comedor donde antes habíamos comido.

—La cena está servida amor—dijo mientras su mayordomo jalaba la silla para que yo me sentara muy cerca de él, realmente ya no tenía hambre pero tenía que seguir el papel que me pedían, así que el Conde tomo mi mano mientras cenábamos nuevamente.

—Gracias amor… ¡esta delicioso!— dije amorosamente, tratando de visualizar en ese viejo enano a mi amado Ash, aunque me era imposible trate de hacer lo posible para seguirle el juego.



La cena finalizo tranquilamente por fin, yo estaba que reventaba al haber cenado la deliciosa sopa dos veces, nos pusimos de pie y caminamos hasta el pasillo de nuestras habitaciones, obviamente el mayordomo ya esperaba en el pasillo con la habitación del Conde abierta así que me dirigió dentro, tan solo al entrar pude ver una cama muy grande y también que había una enorme pantalla en donde nuevamente trasmitía todo lo que pasaba en la habitación y el chat se mostraba ahora en letras más grandes..



Apenas entramos y el conde puso su mano en una de mis nalgas apretándola fuertemente, mientras hacia la señal de victoria, al leer los comentarios que aparecían me puse muy nerviosa pero a la vez muy acalorada y excitada.


—Caballeros, sé que quisieran estar en mi lugar, pero esta noche lo hare hasta que esta linda chiquilla no pueda más, a nombre de ustedes eyaculare al final dentro de ella, y ella escogerá el lugar donde lo hare, así que vamos cariño, muéstrales donde te llenare de mi abundante semen.

El lente de una cámara se asomó debajo del monitor en la pared, a la altura de la cabeza del Conde, realmente sentía que el Conde de Pumpka hablaba solo por hablar, como dije; por su edad y por su tamaño no creía que pudiera ser un problema, aparte de que estaba casi segura que si fuera asi, su pene sería algo igual que su tamaño, así que acercándome a el lente de la cámara sin mucho pudor para que se incitara aún más, deslice la parte frontal de mi vestido verde mostrando mí ya húmeda tanga que marcaban muy bien mi vulva a través de ellas, completamente sonrojada y excitada casi pegando mi sexo al largo lente que me apuntaba como si fuera una erección masculina dije lascivamente:



—El Conde puede venirse en mi vagina, ¡ansió sentir su jugoso esperma y quedar preñada de alguien de la realeza como el!



Mis palabras encendieron el chat que lanzaba las más obscenas injurias hacia mí mientras yo disfrutando de todo eso, de reojo note que el Conde y su mayordomo me miraban completamente excitados, yo también estaba ya muy cachonda y siguiendo en mi vulgar papel de ser una prostituta-novia recorrí ahora la parte de atrás de mi vestido y sosteniendo mis glúteos con mis manos los empecé a agitar causando un efecto tan morboso y vulgar, el Conde prácticamente babeaba por el espectáculo.


—Vamos Conde de Pumpka! ¿no le apetece que esta puta Florges quiera que la insemine con su espesa semilla?

El Conde sin decir nada más corrió hacia mi, siendo tan bajito prácticamente estrello su rostro contra mis nalgas metiendo su cara dentro de mis posaderas que ya las esperaban abiertas, con desesperación me tomo de mis caderas y con mucha fuerza me jalo hacia él, enterrando su cara en mi culo mientras tironeaba de mi tanga hacia a un lado dejando mi sexo completamente expuesto, su rasposa boca buscaba afanosamente mi delicado y apretado ano, cuando lo encontró sus labios se apretaron alrededor de mi tierno agujerito, metiendo su lengua hasta el fondo abriendo mi esfínter completamente.

— ¡MFmfmfmf…! Mfmfmf! mffmffmfff!— sentía como la respiración del Conde se esparcía por toda mi entrepierna y se deslizaba en la línea de mis nalgas, completamente, a pesar de ser solo un viejo rabo verde estaba haciendo un trabajo muy bueno con su boca.

—¡Ahhhh! C-conde… despacio, aaaah! — Dije con una ligera risita, apretando mis nalgas alrededor de su rostro. —¿Le gusta el… aaaah! Postre que le ofrezco?

Pero el enano aristócrata estaba como poseído, bombeando cada arruga de mi ano con su lengua a un ritmo furioso, a la vez que sus manos estrujaban mis firmes nalgas una y otra vez, fascinado con la firmeza de mis glúteos.

—¡Oh Arceus, que culo! ¡que d-delicia!, ¡c-como se aprieta!—decía mientras con sus manos las ponía completamente en mis cachetes posteriores y agitándomelas levemente prácticamente estaba haciendo que mis glúteos lo abofetearan con cada sacudida que me daba.

Cuando su lengua entraba en mi cuerpo yo apretaba fuertemente el ano para atrapar su resbaladiza lengua, haciéndole casi imposible que el pudiera moverla, hasta que después de unos segundos la libraba y entonces volvía a repetir el delicioso proceso.



El estar así, siendo lamida analmente y sometida, obligada a tener la cara de un pervertido entre las nalgas mientras me come y sorbe en esa zona tan sensible y vergonzosa, sintiendo como mi culo se apretaba poderosamente contra su rostro…

Me causaba reacciones eléctricas inesperadas en mi cuerpo, un calor interno que iba en aumento y me iba quemando más y más, hasta que súbitamente un impetuoso golpe orgásmico me hizo retorcerme en una ansia exquisita.

—¡Aaaaaahhhhhhhhh!— Grité sin importarme nada, sacudiéndome agresivamente mientras el Duque apretaba aún más su rostro y lamia todo el orgasmo que explotaba en mi ser, a pesar de ser un viejo sabía muy bien que zonas lamer y sorber ya que era demasiado placer, mi piel ardía y el corazón casi se me salía del pecho, era lamida tan primitivamente como si fuera una baya dulce partida por la mitad y devorada por algún pokemon salvaje, justo entonces otro orgasmo impactó mi cuerpo sin piedad, y luego otro más, y otro, hasta que no pude más…



Con los ojos entrecerrados leía los obscenos comentarios de los espectadores que no dejaban de maldecirme y desearme, el Conde por fin se separó limpiando su rostro y yo caí de rodillas, con las piernas temblando y jadeando aceleradamente, el viejo sí que sabía muy bien los puntos sensibles de una jovencita ya que por más que trataba de recuperarme me era difícil dejar de jadear y sudar agotadamente.

—Levántate de una vez ramera holgazana! Mis amigos están disfrutando mucho del espectáculo, así que no es tiempo de descansar! —Tomándome de los cabellos por sorpresa el Conde me arrastro hasta la cama… es muy curioso que un hombre tan pequeño tuviera tanta fuerza por la excitación del momento. Si bien me sentí molesta por el rudo y descortés trato espontaneo, sabía que yo misma había aceptado los términos que cuando el menciono: *Hacer todo lo que yo quiera contigo, sea lo que sea, claro si estás de acuerdo.*

—¡Aaaay! ¡C.cariño… me lastimas! — Dije sosteniéndome con ambas manos de su mano para que no sentir el dolor por el tironeo directo a mis cabellos, apelando nuevamente a ver si lograba poner la situación en donde fuera yo la novia y el un novio amable…

Pero eso no sucedió…

Llevándome hasta la cama me obligo a ponerme de pie, una vez ahí me comenzó a manosear mientras yo estaba de pie, la sensibilidad del orgasmo anterior y el rudo trato hicieron bien su trabajo, ya que me encontraba bastante húmeda, el Conde solo metía sus gordas y pequeñas manos por donde el quería sin que yo opusiera resistencia, apretando mis nalgas casi hasta que yo daba un quejido de dolor y después sin ninguna consideración azotándomelas duramente, cabe señalar que al ser sus manos tan cortas y pequeñas sus nalgadas eran más como golpes dolorosos a mis glúteos, por lo que yo terminaba quejándome sin que a él le importara, exhibiéndome como si fuera un trofeo con sus pervertidos amigos solo levantaba mi vestido sin más exponiendo mi feminidad sin ningún pudor y ellos no paraban de alentarlo a seguir humillándome.




El conde leyendo la pantalla de inmediato me dio otra orden.

— ¡Vamos ramera, la realeza a dictado una orden ¿en donde quieres sentir mi poderosa verga?

Estaba a punto de renunciar y salir del cuarto más que furiosa, desgraciadamente esa adicción a la humillación me traicionaba y más aún, ver como su mayordomo a lo lejos saco de su bolsillo el fajo de billetes y agitándolo ligeramente para que nadie más se diera cuenta me dejo más que en claro todo, así que lo tuve que pensar muy bien.

«Si renuncio ahora no obtendré nada más que haber sido exhibida, pero si continuo ya sigue lo más fácil, soportar su “poderosa” verga que por mi experiencia no debe medir más de 8 cm y hare lo posible para que solo dure 1 minuto y así quedara en ridículo con los otros burgueses patanes. Y obviamente la cita terminaría, así que ¿Vamos Serena, tu puedes!»

Con una actitud obediente me dirigí a la cama y tumbándome de ella estire mis lindas y torneadas piernas hacia arriba en dirección hacia la cámara, mostrándoles esta vez un toma muy buena de mis largas piernas, mi perfectas y jóvenes nalgas y mi ya hinchado y empapado sexo que estaba más que preparado para ser poseído por cualquier verga que quisiera entrar en mí, mis piernas empezaron a temblar en el aire por la excitación de mostrarme tan descaradamente a mi pervertido público que no paraba de mandar mensajes obscenos por el sexual espectáculo que les estaba dando, sintiendo como mi cuerpo se calentaba cada vez más.

El Conde instantáneamente al ver toda mi feminidad expuesta para el, no tardo en empezar a desnudarse, por el ángulo en el que yo me mantenía no podía verlo pues se puso justamente enfrente de mí, solo vi volar sus ropas mientras su mayordomo no perdía detalles de mi sexo expuesto para ellos.



El Conde de Pumpka de un brinco subió completamente a la cama, estaba empapado en sudor y completamente colorado por la excitación, justo lo que yo quería pues a el nivel que estaba seguramente no tardaría mucho en venirse, aun manteniendo las piernas cerradas y el ya sujetando mis tobillos me pareció realmente cómico ver que en esa posición el largo de mis piernas era casi lo justo que media el Conde en su totalidad, por lo que esboce una pequeña sonrisa burlona.

Lo que fue un gran error…

—Te atreves a burlarte de mí maldita furcia? —dijo el Conde completamente exaltado mientras apretaba mis tobillos con sus pequeñas manos, lo que lejos de parecerme amenazante me pareció aún más ridículo y lo sería aún más cuando sintiera su pequeño miembro.

—No… es solo que… no me reía de…—dije titubeando pero no dejándome parecer divertida la situación.

—Veamos si te sigues burlando después de que mi noble verga de 12 pulgadas este en tu interior maldita buscona!!

—¡¿DOCE PULGAD…?!



Abriendo y aventando mis piernas hacia delante de un rápido movimiento el Conde de un salto “monto” mis muslos como si fueran una silla para montar, y con esto de una profunda y certera estocada embutió todo su enorme miembro dentro de mí, al tener mi vagina tan lubricada por su saliva y mis orgasmos previos está literalmente se enfundo de esa gruesa espada de carne, al ser tan repentina la penetración todo mi cuerpo sintió un impactrueno que detono en un desgarrador y agonizante orgasmo que no pude disimular en absoluto.

¡¡AAAAAHHH!! ¡¡ME VENGOOOO!! ¡¡¡AAAAAAAAAAAGGGGGHHHH!!!— mi aullido de placer escapo tan rápido de mi como ese pene entro dentro, clave en la cama mis uñas y apretando mis puños por el repentino placer estaba teniendo un orgasmo tan tremendamente forzado por el tamaño de esa enorme varilla palpitante que nunca me hubiera esperado sentir en ese castillo, mis dedos de los pies estaba totalmente torcidos dentro de mis zapatillas verdes mientras mi sexo estaba contorsionándose en espasmos y pulsaciones tan placenteras que no podía dejar de gritar.

—¡Jo jo jo! Otra prostituta más que muerde el polvo… ¿Pensabas que por ser pequeño no podía sorprender a una chica como tú? —Diciendo esto el Conde impulsando su cuerpo con la punta de sus pies que es lo único que tocaba el colchón volvió a arremeter contra mí ya sensible sexo.

♥ ¡¡¡¡¡KYYYYAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!! ♥—grite al sentir como esa enorme verga salía y volvía a entrar dentro de mi, abrí mis brazos y torciendo los dedos de mis manos como si fueran garras los sacudí en el aire mientras perdía completamente el control de las facciones de mi rostro, era un orgasmo que se había intensificado aún más y más, no sabía cómo, no sabía porque, pero sabía que de seguir así iba a quedar pronto sin aliento y desmayada.



Agitando mi cabeza de un lado a otro trataba de escapar de ese “mating press” ajustado y humillante, como mencione, la posición ya la he hecho muchas veces y si bien me encanta en esta ocasión se sentía algo más bochornosa que placentera, el sentirme como una especie de “montura” hecha para un “enano” y que me estuvieran observando me daba la sensación como si fuera un espectáculo de fenómenos el cual no debería de estar disfrutando… pero lo peor de todo es que por su peso, altura y posición estábamos tan perfectamente abotonados como dos pokemon apareándose, sumándole a que por alguna extraña razón estaba muy caliente y sensible, lo que hizo que en el momento no pudiera dejar de venirme!


—Conde… por favor… déjeme… descansar…— dije lastimosamente, aun sabiendo que no llevaba ni 5 minutos de que me había penetrado, pero realmente mi sexo era un punto de explosiones continuas que no dejaban de hacer retorcer mi cuerpo por tal regodeo.

—¡Que dices sucia puta! ¡Si recién vamos comenzando! Veras que no solo tendrás mi dinero, sino mucho placer y quizás un par de bastardos! ¡Jo jo jo! — apretándose contra mi e impulsándose con la propia fuerza de mis piernas completamente dobladas el Conde despego su cuerpo tomando un poco de altura, al sentir como su enorme y venoso falo era extraído de mi sensible vagina que no dejaba de absorberlo como si no quisiera ser abandonada, millones de relámpagos de sensibilidad viajaron desde mi sexo por todo mi ser, el Conde con habilidad clavo los talones de sus pies en mis nalgas sumiéndolos en mi blanda carne para tener más agarre e impulso al caer encima de mí, como si fuera un jinete y yo una montura para enfundar, rebotando con ese impulso nuestros muslos y sexos chocaban al máximo sintiendo un mar de sensaciones deleitables.



El conde espoloneaba mis nalgas mientras sus pequeñas manos estrujaban mis pechos, mis pezones súper endurecidos denotaban lo mucho que estaba disfrutando pero a la vez ya estaba muy al límite, es como cuando tienes una gran cantidad de orgasmos y al tocarte aun en la zona sensible ya solo sientes unas especies de calambres que hacen que te convulsiones por lo raro y placentero que se siente.

—C-conde... Conde… piedad… piedad.. ooohhh Arceussss….. ¡AAAAAHHH! —gritaba y pataleaba con cada dura embestida que sentía, mi cuerpo estaba completamente entumecido por el encanto, el Conde después de estar cabalgando mi sexo en esa posición por tanto tiempo notaba ya síntomas de estar listo para explotar, y es que el obsceno ejercicio era tan disfrutable que note que su mayordomo también tenía una erección enorme, yo me encontraba completamente sin aire ya, con mis piernas agotadas y mi cuerpo no daba para más, con el maquillaje corrido y el disfraz hecho una vergüenza ahora parecía más una Florges después de una batalla a punto de morir.

Pero el Conde seguía…


Y seguía… ♥

Y siguió por mucho tiempo…

Aaaahhh… Arceus… Piedad… Conde… ya no puedo…— mis suplicas entrecortadas al rebotar de su cuerpo eran agónicas, completamente agotada, empapada en sudor, solo volteaba los ojos mientras apretaba mis dientes en señal de completa derrota sexual, ya en ese momento había perdido la cuenta de cuantos orgasmos había tenido en servir como montura de apareamiento para el Conde cuando al fin me dijo.

—¡Jo jo jo! Podría disfrutar de tu sucio cuerpo de pordiosera por 2 días seguidos si quisiera… Podría decirle a tus amigos que te adelantaste y poder disfrutar de una semana entera de tus dulces nalgas, pero seré piadoso contigo, hagamos un trato de acuerdo?

AAhhh… Si, si… oh… lo que usted diga… poderoso Conde de Pumpka.. ¡AAaaahh! —apenas y podía articular bien las frases por todas las sacudidas que recorrían mi cuerpo—que desea su majestaaaad?!

—Te pagare solamente una décima parte de lo acordado…mmmff! Claro si quieres que me detenga hoy y seguir viajando con tus amigos.

¡¿EEEhhh?! Pero… Pero… ¡¡AAAAH!! —Trate de refutar pero mi cuerpo ya estaba mas que adolorido y acalambrado y sobre todo agotado de delectación.

—¡Si no quieres podemos seguir como dije, hasta que termine dentro de ti!—diciendo esto apretó nuevamente su corto cuerpo a mis muslos y empezó a acelerar el ritmo causando ese sonido de dos cuerpos completamente húmedos chocando entre si


Slap…slap… slap… slap…! Slap!… slap! slap! slap! slap! slap! slap!



La cabalgata se hizo más violenta y mi cuerpo rebotaba míseramente entre el colchón y el Conde que seguía aferrado a mi como si fuera pancham en su época de apareamiento, loca de placer nuevamente grite desesperada.

¡¡KYYAAAHHH!! ¡¡ESTA BIEN!! ¡A.Acepto! ¡ACEPTO!… dije con un poco de rabia pero aun retorciéndome de goce.

—¡Y vendrás a verme una vez más, cuando vuelvas a pasar por mi ciudad, para volver a coger como hoy! ¿Entendido?

—¡!SII!! ¡Sii por favor! Lo que quiera, pero por favor… termine…¡¡YAAAAA!!—extinguida de placer olvide todo y mis gritos eran una locura en la habitación, pedía a gritos morbosos que el Conde eyaculara, incluso olvide que ese día era uno de mis días más fértiles, pero no me importo, la demencia era tal que ya no pensaba bien.

Gritaba y me retorcía en una locura de éxtasis debajo del Conde que acelero al máximo su ritmo, no podía soportarlo ya, el placer y el cansancio eran tanto que hacia muecas y rictus en mil formas lujuriosas sin poder controlarme en absoluto, y justo en ese momento el Conde jadeando como una bestia se apretó aún más a mí clavando sus talones como verdaderas espuelas en mis caderas y sin bajar la velocidad de su penetración comenzó a eyacular dentro de mí.

Fue algo jodidamente placentero, pues el movimiento de mete-saca de su pene mientras eyaculaba una cantidad industrial de semen comenzó a provocar un sonido totalmente bochornoso, y el calor que sentía en mi ano con el impacto de sus testículos y los borbotones de semen que salían casi “licuados” y espumosos por tan salvaje acción de machacamiento, provocaban una sensación que no soporte más y con mis últimas fuerzas tuve un orgasmo agónico, gritando con todas mis fuerzas incoherencia mientras recibía la espesa carga en mi interior



El Conde no desperdiciaba movimiento ni espacio alguno mientras bufaba como el macho que copula con su hembra mientras se venía completamente abotonado a mí, yo temblaba con la más sexual angustia mientras su leche rebosante a chorros quedaba derramada en mis nalgas, manchando mi disfraz y en su mayoría firmemente depositada en mi interior.



Al leer el último mensaje recordé que alguna vez leí que hay semillas de ese fruto parecido al Gourgeist que sirven como afrodisíaco y potenciador sexual, es por eso que al comer tanto de esa sopa me puse tan caliente y sensible y si, seguramente por eso el Conde de Pumpka tenía tanta energía, por lo que me sentí estafada, pero en ese momento lo único que quería era descansar.

El Conde por fin me “desmonto” mis piernas estaban completamente entumecidas y temblando del cansancio y el placer, estaba hecha un desastre, totalmente despeinada, con el maquillaje corrido, mi disfraz descocido en las partes en la que mi cuerpo fue doblado al máximo y jadeando por el esfuerzo, como pude me puse de pie mientras el Conde se despedía de sus “amigos” a los que trasmitió mi vergonzosa revolcada, después le pidió a su mayordomo unos cuantos billetes que después me entrego.


—¡Ufff! Fue mejor de lo que esperaba jovencita, aquí tienes, un trato es un trato y recuerda que tendrás que venir a verme una vez más, en otra ocasión que pases por aquí, ¿de acuerdo? —dándome la minúscula cantidad quise reclamar o decirle que no volvería, pero recordé todas las cámaras del lugar y lo que menos quería era hacerlo enojar.

—D-de acuerdo…regresare… y terminare el trato…—dije completamente extinguida tomando el dinero y di la vuelta para salir, el Conde en un último gesto de dominación me dio una nalgada tan fuerte que casi me hace caer, hizo que lo que llevaba dentro de mi escurriera más entre mis piernas… voltee a verlo con enfado, pero era inútil, ese dia estaba completamente vencida y humillada…

…pero agotadamente complacida.♥

Al llegar a mi recamara me quite todo lo que llevaba encima mientras lo metía a una bolsa de plástico para lavarlo después, no quería que manchara nada de mi ropa, después con mis últimas fuerza me metí a bañar y tratar de “sacar” toda la grumosa carga que tenía dentro de mí, me fue imposible por lo profundo que el Conde la deposito en mi interior, por más que puje tenía la sensación que aun había algo que había llegado hasta mi útero.

Si, recuerdo que al día siguiente tuve que comprar anticonceptivos de emergencia, y por el poco dinero que conseguí apenas y me alcanzo para dos dosis, pero al menos para “deshacerme” de la emergencia de ese día pude conseguir.

Los fuegos artificiales terminaron y la gente seguía su camino, es algo curioso como al recordar ese tipo de cosas el tiempo vuela, sigo con mi camino mientras veo que al ser ya noche y acercarme a mi destino ya el tipo de personas que abunda son más jóvenes solos y solterones que no pierden detalle en mis movimientos, claro que a mí me encanta y contoneando mis caderas aún más capto sus miradas y estoy segura que sus fantasías.

Llego a la Avenida Otoño y ya hay mucha gente transitando, ahora son en mayoría hombres que mujeres los que circulan por los cafés, los restaurants y los centros pokemon, miro mi mapa y me doy cuenta que aún tengo tiempo para llegar a aquel sitio, así que hago una parada en un café exterior, de esos que tienen sus mesitas afuera mientras pido un buen latte de vainilla.

El mesero rápidamente me lo lleva mientras extiendo el billete para pagarle.

—No te preocupes mon amour, las chicas guapas como tú no pagan— me dice en un tono completamente seductor mientras yo sonrió gentilmente.

—¡Muchas gracias! ¡Eres muy amable! —digo en un tono amistoso, el tipo no se ve nada mal, quizás después regrese a agradecerle la atención recibida, me encanta obtener cosas de esa manera, y retribuirles si son de mi agrado.

Tome asiento en una mesita apartada en un rincón y el gesto actual del mesero me a puesto ligeramente lasciva, así que quiero recordar un poco más de cosas y disimuladamente abro mi mapa digital, reviso que no haya nadie a mi alrededor y al verificar abro el apartado de “fotos secretas”.
En esa carpeta la primera que se abre es la foto que tomo el mayordomo del Conde de Pumpka cuando regrese a cumplir la parte de mi trato, recuerdo como el Conde me propuso tener a uno de sus herederos con tal de verme embarazada de el, lo cual rechace inmediatamente pues el único hijo que quiero llevar en mi vientre es el de…



—¡Son muy buenas fotos, y que cuerpo tan singular tiene tu novio! —de repente una voz femenina detrás de mi me hizo saltar por el susto y rápidamente cerré mi mapa.


—¡¿Eh?!! El no es mi… El es… El… no—tartamudee mientras la chica detrás de mi me miro intrigada y sonriendo, iba acompañada de una braixen muy singular, pues a diferencia de la mía, esta tenia una forma muy curvilínea, incluso venia maquillada y tenía un coqueto mechón morado, al ver mi reacción puso su patita en su hocico riendo burlonamente.


—¿No… no le parece grosero husmear en donde no la llaman? —dije ya centrada y enfadada.

—¡Relájate! No tiene nada de malo recordar esos momentos tan apasionados y mas si lo dejaste venir de esa manera dentro de ti.— tomando asiento delante de mi hizo una señal a su braixen, la cual inmediatamente se dirigió a el café, yo estaba roja de vergüenza por el comentario mientras sorbí un poco más de mi latte.

Se hizo un silencio incomodo pues ella me miraba fijamente sonriendo sin decir nada, curiosamente el comentario que hizo tan confianzuda me había puesto aún más cachonda de lo que estaba y entonces la observe disimuladamente, la chica era de tez morena, casi como la de Shauna, su cabello lacio y oscuro amarrado con una cinta negra le formaba una coleta corta, su maquillaje era algo elevado pero muy bien delineado muy similar a la de su braixen, y sus labios eran gruesos, sensuales, muy lascivos, llevaba una playera blanca con una pokebola estampada en el pecho y una diminuta falda negra, y rematando el sencillo conjunto con unas lindas sandalias con plataforma.

—¿La… conozco? —dije para romper el hielo

—¡Lo dudo mucho amor, pero me agradan las personas que comparten mis gustos!—me dijo volviéndome a poner roja.

—Bueno, es que… a quien no le gusta el sexo, ¿no es así? —dije envalentonándome tratando de ya no estar nerviosa y tomar el asunto como algo comun como ella lo hacía, en pocas palabras, poniéndome a su nivel.

Dándome una sonrisa que denote muy sexual mis sentidos se dispararon, y ella velozmente poniéndose de pie y apoyando sus manos en la mesa, se inclinó hacia adelante acercando su rostro a centímetros del mío lo que me puso a sudar un poco.

—No cariño… no me refiero solo a sexo…—hablándome casi susurrando en mi rostro pude percibir su aroma, predominaba un aroma exquisito a canela, a dulces bayas y a algo familiar, algo en mi me decía que me alejara, pero al sentirla así tan natural e igualada mi libido se detono a tal grado que casi estuve a punto de besarla acercando mi rostro lentamente hacia ella, cuando dijo algo murmurando sensualmente que me dejo petrificada.

—Cielo… apestas a pancham, y me encanta las chicas que huelen de esa manera a sus pokemon, porque solo significa una cosa y es…

De repente el sonido característico de braixen se escuchó, al volver en mi la chica giro la cabeza dándose cuenta que su braixen le advertía que, en la posición en la que se puso y la falda tan corta que llevaba todas las mesas de ese lado, incluido el mesero habían estado disfrutando del espectáculo que les daban sus torneadas y bronceadas piernas y parte de sus nalgas, la chica giro coquetamente, sonrió y tironeando hacia abajo su falda para acomodarla soltó una risita traviesa, yo me levante de mi asiento tratando de alejarme lo más rápido posible, pero ella me volteo a ver nuevamente para solo decirme.

— ¡No lo dejes de hacer! ¡Te recomiendo explorar a otros si tienes la oportunidad!— guiñándome el ojo se alejó caminando hacia el mesero para tomar sus bebidas, este le repitió la misma frase que a mí, y ella muy efusiva lo abrazo por el cuello mientras le daba un beso en la mejilla y contoneando sus caderas se alejó en un andar sensual al caminar.

«¿C-como pudo saber eso?» Pensé angustiada mientras me alejaba rápidamente del café dirigiéndome a la Plaza Roja.


Continuara...
Rayos falle pensé en sampei. Ni modo.
La cantidad de dinero era bastante, con ese dinero fácilmente recuperaría lo que invertí en los disfraces de mis amigos, los dulces que había comprado y hasta podría comprar ingredientes de reserva para hacer pokelitos para Ash, lo pensé unos segundos y después de meditarlo hice la pregunta obligada.
Como dicen el dinero mueve al mundo :v
 
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Solo diré que el pobre de ash literalmente tiene que cortarse los cuernos de tauros por su bien pero como pinta va a ser un tauros por el resto de su vida. Gran cap.
 

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