Original Fic Red Slice of Love - Final Slice-

O-O¬ Baton pass!!
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A veces, los planes de uno eran distinto a lo que el destino nos deparaba, más en cuestiones del corazón, así lo pensó Cris aquel día inesperado que volvía a casa para el año nuevo. Antes de viajar a Japón con su esposa, le tomó por sorpresa que su tía, quien la había convocado a dicho país, decidió visitarlas para conocerlas, llegando a casa de su madre, aunque no era del agrado de Cris volver a casa por cierta situación, quería conocer a su tía y en especial, a su prima.

En cuanto entró a su casa, con la llave que siempre tenía de ella, fue recibida por un sorpresivo abrazo que la levantaba del suelo, intentando soltarse al saber bien que persona era quien le mostraba ese afecto tan incómodo para ella.



- Hija, te extrañé mucho. -


- ¡Mamá, suéltame! -


- Eres mi pequeña, sabes que siempre lo serás.
- Dijo la madre abrazando a Cris quien le mordía el brazo. - Sigues tan ligera como siempre, mi niña. -

- ¡No soy una niña, soy una mujer, una mujer! -


- Sin dudas, eres descendiente de Leyte Mannes, así como mi hija. -
Habló una mujer de gran belleza, con unos enigmáticos ojos color índigo, que bebía un refresco.



- ¿Leyte Mannes? ¿No es esa mi tatarabuela? -


- Sí, he visto fotos y era tan pequeña como mi hija, algo más baja que tú, ustedes heredaron esa peculiaridad. -


- ¿Es por herencia?
- Contestó Cris algo preocupada, hasta que reaccionó a la presencia de esa bella señora. - Oh, perdón, buenas tardes, jeje. -

- Buenas tardes, debes ser Cris ¿O no? -


- Sí ¿Usted es mi tía? -


- Soy Fiorella Plates, tu tía, mucho gusto en conocerte. -


- El gusto es mío. -


- ¿Y tu hermana? -


- Magda tuvo una presentación de un catálogo, decidió participar debido a que significaba una buena ganancia para cerrar el año. -
Explicó la pelirroja mientras le daba la mano a su tía.

- Igual que tu padre, tuvo que salir a hacer un negocio a España. -


- Disculpe a mí esposa, por favor. -


- Entonces es cierto. -


- ¿Cierto? -


- Le dije a tu tía que ustedes tuvieron la osadía de casarse siendo hermanas. -


- Mamá, creí que ya habíamos hablado ese tema antes. -


- No creo que sea osadía, hace tiempo, hubo dos primas Mannes, muy enamoradas, casi hermanas, que también se casaron. -


- No le cuentes eso a mi hija por favor, solamente le harás sentirse orgullosa de lo que hicieron. -


- ¿No habías dicho que no tocaríamos ese tema? -


- Perdón, es difícil ignorar que mis hijas son pareja. -


- Creo que debo de ponerte al corriente de todo lo que pasa en nuestra familia en Japón.
- Rio Fiorella algo apenada al recordar la situación entre todas las primas, incluyendo la relación entre Kaam y Mitsuki.

- Mamá, iré a ponerme un abrigo, está muy fresco afuera. -


- Está bien, por cierto, tu prima está en tu cuarto, es tan linda como tú, quería que se probara un vestido que tú usabas, intenté ayudarla, pero insistió en que ella podía sola. -


- ¿Un vestido que yo usaba? ¿Cuántos años tiene mi prima? -


- Diecinueve. -


- ¿Diecinueve? ¿Hay alguien tan pequeña como yo?
- Pensó Cris caminando hacía su antigua habitación.

Cris abrió la puerta de su cuarto y sus ojos quedaron fijos a la cara apenada de una pelirroja, con rasgos preadolescentes en esa carita aniñada, con unos grandes ojos azul cielo algo llorosos, tal vez, por el hecho de que no podía acomodar ese vestido en aquel pequeño y delgado cuerpo que tenía, del cual sobresalía su redondo trasero desnudo.



- Disculpa. -


- Ah… Perdón… -
Titubeó la pelirroja tratando de acomodarse el vestido y su braga las cuales no ajustaba a los ligueros.

- Soy Cris ¿Eres mi prima? -


- Si, me llamo Kaam, amm… ¿Me puedes ayudar? Quise probarte el vestido, me pareció muy bonito, pero, creo que no sé como va. -


- Déjame ayudarte.
- Contestó Cris sin dejar de mirar la cara dulce de su prima, pensando. - Magda tiene que verla, no puedo creerlo, ella es más pequeña que yo ¡Por fin, alguien más chica que yo en la familia y que no es una niña! -

- Mi tía me dijo que vendrían ¿Y mi otra prima? -


- Magda tuvo algunos pendientes, pero tranquila, luego la conocerás. -


- Jeje, ok, tenía muchas ganas de conocerlas, por eso insistí a mi mami venir a visitarlas de sorpresa. -

- Ya veo, jeje. - Río Cris notando que sus risas eran algo parecidas, pero la diferencia era un toque de nerviosismo a esa risa, así como a su cara apenada. - Amm.. Sobre el liguero, no te has puesto las medias para que quede bien acomodado. -

- Jeje, es la primera vez que veo un modelo así. -


- Es un modelo que inventó mi hermana para mi cuerpo, aunque nunca pensé que alguien más pudiese usarlo, que fuese una joven adulta, jeje. -


- ¿Ah? ¿Por qué? -


- Am, es obvio, jeje, somos de cuerpo pequeño. -


- Oh, cierto, jeje. -


- Oigo muchas risitas.
- Habló la madre de Cris por la puerta, mientras Kaam terminaba de vestirse.

- ¿Puedes tocar la puerta antes de entrar, mamá? -


- Tu tía y yo empezaremos a preparar todo para la cena, nos tardaremos al menos unas dos o tres horas ¿No te gustaría llevar a tu prima a pasear? -


- Bueno ¿Quieres salir, Kaam? -


- Jeje, sí, me gustaría conocer un poco, hace tiempo que no venía a Italia. -



Cris y Kaam salieron de la casa, aprovechando su ubicación céntrica, la prima mayor decidió guiar a la visita hacía la zona comercial, sin dejar de mirar cada detalle de ella, simplemente, era una de las chicas más bonitas que había visto, más allá de sus obvios rasgos que compartía junto a Magda y ella, como su tez y gen pelirrojo, su prima tenía un rostro muy tierno y una vocecita muy suave, como una adorable muñeca de mejillas sonrosadas.


- Oh, espera… ¿Bueno? ¡Mitsu! Hola… Sí, jeje… Amm ¿No es muy temprano allá? Oh… Jeje, también te extraño, te prometo que volveremos pronto… Si… Te amo, Mitsu. -
Hablaba Kaam por su celular, siendo observada por su prima que se sorprendía por esa charla. - Sí, yo te llamo un rato… Sí, lo haré, esto es parte de lo que dijimos, confiar en que estamos bien, aunque cada una esté ocupada en algo, jeje… Descansa… Te amo, Mitsu, jeje… Ya cuelga, jeje… -


Kaam colgó y llevó su celular al pecho, suspirando y poniendo sus mejillas por completo rojas al recibir la llamada de su novia, quien se había quedado en Japón por estar al pendiente de los arreglos para la fiesta de fin de año.


- Ah, perdón, jeje.
- Rio Kaam apenada al notar como le miraba su prima. - Era mi novia, Mitsu. -

- Oh, jeje, está bien. -


- Es que, hace poco establecimos unos acuerdos, amm, para mejorar nuestra relación. -


- ¿Tenían problemas? -


- No, bueno, un poco, ella eRA muy sobreprotectora, jeje, a veces demasiado. -


- Oh, ha de ser difícil eso ¿No? -


- Lo era, jeje, pero, no por sentirme muy protegida, sino, porque ella siempre estaba tensa, preocupada y estresada, como si no hubiera nada más en su mente que cuidarme.
- Explicaba Kaam a Cris mientras se miraban la una a la otra. - Ha mejorado mucho, jeje, aunque como ves, no deja de preocuparse por mí, jeje. -

- Que bueno que Magda no es así, jeje, ella me respeta mucho y confía en que puedo hacer las cosas por mi cuenta. -


- ¿Magda? ¿Es tu hermana? -


- Sí, y mi esposa. -

- ¿Esposa? Ah… Jeje. - Rio apenada la pequeña pelirroja, llevando sus manos al pecho.

- ¿Lo ves mal? -


- Es que, me recordaron a alguien. -


- ¿A alguien? -


- No es nada, jeje… Por cierto, Mitsu es su prima también, pero, ella es su prima por el lado Noihara. -


- Ya veo ¿Primas? ¿Ustedes también? -


- Sí, jeje, por eso dije que me recordaron a alguien. -



Kaam y Cris empezaron a reírse por el comentario, era muy curioso que ambas tuviesen relaciones de amor con personas muy cercanas de sangre, aunque, en el caso de Cris, era una barrera más alta la que se habían brincado. Sin dudas, las risitas de Kaam eran muy lindas, tan dulces como tibios para el corazón, era tan adorable que Cris sentía que más y más apreciaba a su pequeña prima. Mientras caminaban por la calle, la cara la visitante se iluminó al ver que en el cine estaba una película de romance que quería ver hacía tiempo, por lo que insistió a su prima para que entraran a verla, no pasaron más de cinco minutos, que, por la calle, se pudo ver a Cris reír a carcajadas, con la cara roja por la risa, contrario a la cara apenada y las mejillas infladas de Kaam.



- No da risa lo que pasó.
- Dijo Kaam con la cara toda roja de la vergüenza. -Aww… Debí traer mi credencial de estudiante. -

- Jejeje… Jejeje… Es que… Jejeje, es la primera vez que no es mi culpa, jejeje. -


- ¿Ah? ¿La primera vez? -


- Ahora, jeje… Fue culpa de las dos, jeje, que no nos creyeran que éramos mayores de edad, jeje. -


- Oh, jeje… Si, jeje, tampoco a ti te creyeron, jeje.
- Río Kaam, siendo abrazada por Cris. - Jejeje, ni modo. -

- ¿Y si volvemos y vemos otra película? -


- Pero sólo nos dejarán entrar a ver las infantiles. -


- Algo es algo ¿O no? Y ve el lado bueno, nos van a dar descuento de niños.
- Susurró Cris con una sonrisa de diversión, haciendo que Kaam se riera por el comentario.

- ¿No es malo hacer eso? Jeje. -


- Es justo ¿O no? Si nos ven como niñas, hay que aprovecharnos ¡Vamos! -
Gritó la pelirroja tomando la mano de su prima para correr al cine.


El transcurso de la tarde fue divertido, era gracioso que una chica de diecinueve y otra de veintiséis estuvieran en la sala infantil, viendo Toy Story 21, compartiendo las palomitas tamaño niño y riéndose de los vasos que venían en el paquete infantil. La sensación al lado de Kaam era tan rara, un sentimiento familiar y al mismo tiempo, novedoso, fue cuando Cris empezó a entenderlo, le gustaba su prima, no sólo en compañía y familiaridad, física y emocionalmente, se sentía atraída por su primita, eso si era raro, ya que nunca se había sentido atraída por alguien más allá de Magda, tal vez, era porque le causaba un ataque de ternura en el corazón, aquella figura frágil, más pequeña y delicada que tenía.

Al volver a la casa, la cena ya estaba en espera, las madres, al ver la sonrisa de sus hijas, entendieron que habían congeniado rápidamente, pero poco entendían que Cris había sentido una corazonada especial.


- Dime, hija ¿Lo pasaron bien? -

- Si, jeje, me divertí mucho, Cris es muy divertida, seguro le caerá bien a Mitsu. -

- Y tú le encantarás a Magda.
- Dijo Cris mientras ambas se sonreían.

- Bueno, un rato más siguen divirtiéndose, vamos a cenar. -


- ¡Si! -



Más tarde, en la habitación, Kaam estaba lista con su pijama rosa de dos piezas, sacando de su maleta una muñeca parecida a Mitsu, hecha de tela, un recuerdo que le había hecho su maestra de ceremonia del té, ya que consentía a la pelirroja como si fuese una nieta, a pesar de su edad. Mientras la jovencita de la habitación se quitaba los listones y se acomodaba en la cama, Cris se acomodaba su camisón semi trasparente y volteaba a ver a su prima, quien parecía tener mucho sueño por la manera en que cabeceaba sobre la almohada.


- Me divertí mucho hoy, Cris. -


- Y yo también, prima.
- Dijo Cris sonriéndole a Kaam, quien abrazaba su muñeca y bostezaba.

- Cuando vayas a Japón, me tocará llevarte a conocer la ciudad, jeje. -


- Estaré esperando eso, jeje. -


- Buenas noches, Cris. -


- Buenas noches, Kaam. -



Al momento que Kaam se durmió, Cris se recostó en la otra cama, que antes perteneció a su hermana, mirando el rostro inocente de su prima, sin poder evitar tomarle una foto con su celular, sonriendo por lo linda que se veía.


- Magda, nuestra prima es tan linda, aunque, suena que tiene una novia algo complicada.
- Pensaba Cris cubriéndose con su cobertor. - Me alegra que no seas así, jeje. -


Cris empezó a dormirse, entrando en un sueño suave y lleno de rosa, en el cual, se visualizaba dándose pequeños besos de boquita, junto a su prima. Quizá, el viaje a Japón tendría más motivos más allá de una herencia.







Y así x3 !SE VIENE MÁS AVENTURAS DE LAS MANNES!


:3 Nueva historia de las niñas Mannes para este año nuevo.

Hourouka Hourouka Kissu Kissu
 
Última edición:

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¿Toy Story 21? Olvidé que esta historia toma lugar en el futuro. Pero un futuro muy lejano.

Ver a Cris sola, lejos de la influencia de Magda, está bien. Pero pronto volverá la hermana mayor y volverá a discutirse esta relación tan controvertida. Supongo que si la familia se lo increpa, se defenderá diciendo lo que respondió en el L&R.
 

O-O¬ Baton pass!!
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EMPEZAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOS






SLICE 1



Tokyo era una de las ciudades más concurridas del mundo, llena de luces y gente por doquier, muy distinto a la vida más tranquila que llevó Kenshi en Florencia, Italia, de donde provenía. Cualquier persona que la viera caminar entre la calle voltearía a verla, después de todo, era difícil que no llamara la atención una pelirroja de ojos cobrizos, de una altura de metro ochenta, con una katana en mano y una maleta en otra.

A sus dieciocho años, Kenshi no tenía muchas preocupaciones, más allá de terminar una carrera e independizarse, pero, era algo difícil, ya que, tanto sus rasgos como apellido eran algo que siempre le había incomodado, ya que, el apellido Noihara y tener sangre Mannes era algo que provocaba el morbo entre la gente, que siempre le preguntaban sí sería deportista como sus antepasados, nada detestaba más la italiana que ser presionada por los demás solamente por su origen. La única que parecía entenderle en esto, era su abuela, Colette, quien, tras insistirle, le convenció de irse a estudiar a Japón, no sólo por alejarse un rato de la presión familiar, sino, para encontrarse así misma como a ella le ocurrió en su adolescencia, además, la oportuna llamada de una tía lejana y el tema de una herencia fue el pretexto perfecto para que pudiese viajar.


- Mmm… Estás calles todas lucen igual, debí tomar un taxi… Coño, esto es estúpido, debí quedarme en Italia.
- Pensaba la pelirroja rascándose el cabello al mirar su celular. - Tendré que comprar uno nuevo, jodida la hora en que se me cayó. -


Kenshi notó un sonido que le parecía muy conocido, el golpe de espadas de madera, sujetó la maleta y caminó rápidamente hacía un parque cercano desde donde emergía, si algo le apasionaba a ella era el bushido, que le fue enseñado por su abuela Saori desde niña hasta sus últimos días, por lo que no podía evitar querer ver una pelea de espadas en el país del sol naciente. La cara de la pelirroja fue algo de decepción, ya que era un grupo de chicas que parecían estar peleando, aunque, decidió acercarse más, debido a que tal vez ellas podrían decirle por donde estaba la mansión que buscaba, para Kenshi era fácil entender de que hablaban, ya que, en su familia era casi tradición enseñar a todas, los idiomas familiares, inglés, japonés, francés e italiano.


- Estoy esperando a que se vayan. -
Dijo una chica con un vestido negro con adornos blancos y dorados que era muy llamativo, parecía un uniforme de algún tipo de culto.

- ¡Nosotras llegamos primero! -


- Lo siento, nosotras pedimos permiso para hacer uso del espacio del parque para practicar, si nos muestran su permiso previo al nuestro, con gusto nos vamos. -


- ¡Te atreves a molestarnos porque no está Mao, si estuviera la capitana ni te atreves a decirnos nada! -


- Capitana, déjeme darles una lección, ni siquiera porque perdieron el reto de una a una se quieren ir. -

- Tranquila, no vamos a rebajarnos a comportarnos como ellas, esto solamente es un ejemplo de lo que les he dicho, el bushido es una broma. -

- ¿Qué dijiste, perra? -




Todas voltearon al escuchar el grito de una pelirroja, que fue bajando los escalones del corredor con su maleta, mirando con coraje a la que llamaban la capitana, esa que portaba una espada muy elegante. Kenshi dejó su maleta y se paró frente a esa chica, mirándola fijamente, notando que su mirada no mostraba signos de intimidación.


- ¿Tú quien eres? -


- No importa quien soy, lo que importa es que te vas a retractar ahora mismo.
- Dijo Kenshi sujetando del cuello del vestido a la chica, quien la empujó para apartarse de ella.

- ¿Yo? ¿Retractarme de qué? Esto note incumbe. -


- El bushido no es una broma, es una forma de vida, el código samurái es lo más valioso de un guerrero, que va a saber una princesita como tú. -


- ¡Capitana, deje me encargo de ella! -


- Atrás.
- Señaló con su mano la joven, sin dejar de mirar a Kenshi. - Traes una katana ¿Acaso eres una idiota? Está prohibida esa arma fuera de los dojos y eventos. -

- Tú también traes una espada. -


- La mía es para un deportista, la tuya, para un asesino o un delincuente. -


- ¿Quieres que esta delincuente te rompa la cara? -
Dijo Kenshi mientras la chica fruncía su mirada por la respuesta.

- Eres una bruta, un verdadero artista marcial no anda buscando pelea por todos lados. -


- ¿Y qué hacías tú? No te hagas la santa, te metes con tu grupito de amigas a molestar a otras, eso no es de artistas, es de cobardes. -


- Ya fue suficiente, chicas, denle un florete a esta delincuente. -


Kenshi recibió una espada de esgrima con punta roma, al igual que la chica, quien agitó su espada y se posicionó para pelear, mientras que la pelirroja pasaba el arma de una mano a la otra, acostumbrándose al peso de la misma.



- Si te gano, me entregarás esa katana. -

- ¿Qué? -


- Esa espada se ve muy valiosa, una salvaje como tú no es digna de un arma así, es mejor donarla a un museo. -


- Eres una perra, nunca te daré mi espada, me la regaló mi abuela. -

- Entonces, demuestra que eres más que una delincuente. -


La pelirroja se sorprendió por un ataque rápido de la chica, sin dudas, ella era una hábil esgrimista. Kenshi no estaba acostumbrada a un arma que no fuese una katana, pero, no se iba quedar de brazos cruzados, por lo que empezó a cubrir los ataques, sorprendiendo al equipo de la joven al ver que estaba respondiéndole a la capitana. La italiana aprovechó una apertura de su rival, para sujetar su mano y jalarla, para luego, patearla en su pie de apoyo para tirarla al suelo, apuntándole con su sable.


- ¿Decías? -


- ¡Capitana! -
Gritó una chica acercándose para ayudarle a pararse. - ¡Tramposa! -

- ¿Trampa? En una pelea real todo vale, pero ¿Qué pueden saber si juegan con estos palillos? -

- Maldita… No puedo creer que hablaras del bushido, cuando eres todo lo contrario a su código, sinvergüenza. -


- ¿Te dolió perder? En un combate real, debes de saber usar todo tu cuerpo
- Rio Kenshi un poco al pensar en que le había dado la lección a esa chica, pero, no esperaba ver una cara con lágrimas y un toque de desilusión en su mirada.

- La mejor espadachina del mundo, experta en bushido y esgrima, maestra de la doctrina samurái de la nueva era, nunca usaría un truco tan sucio, seguro se revolcaría en su tumba al ver a alguien tan tramposa como tú. -



El rostro de la pelirroja dejó de sonreír, para cambiar a un rostro de incomodidad, sabía de quien estaba hablando, era ese el tema que tanto le causaba molestia todo el tiempo. Kenshi dejó caer la espada y se dirigió por su maleta, pensando en que lo mejor que pudo hacer era no haberse metido en esa pelea.


- ¿A dónde vas? ¿Crees que esto se acaba así? -
Gritó la joven al ponerse de pie, recibiendo la espalda de Kenshi.

- Perdiste. -


- Si pelearas bajo reglas, bajo las normas, sabes que perderías, no podrías contra mí ¡Te reto a pelear contra mi de verdad! -


- Ya lo hice… Oye ¿Sabes donde está este museo? -
Preguntó Kenshi a una de las que traían espadas de bambú, ignorando a la joven.

- Queda unas tres calles de aquí hacía ese lado. -


- ¡Hazme caso! -


- Lo siento, tengo que irme, cuando se te bajen los humos, con gusto peleo contigo. -

- ¡Es una promesa, Kenshi Noihara! … ¿Noihara? ¿Eres una Noihara? -

- ¿Cómo supiste mi nombre? -
Cuestionó la pelirroja sorprendida por que supieran su nombre, volteando al notar que todas las chicas estaban sorprendidas.

- Está escrito en tu maleta. -


- Mierda ¡Le dije a mi mamá que dejara de bordar mi nombre! -


- ¿Noihara? ¿Es descendiente de la leyenda del tenis y la mejor espadachina del mundo? ¿Eres prima de … -


- ¡Cállate! -
Gritó Kenshi a esa chica, mirándole molesta. - No soy nada de nadie, soy solamente yo. -


La italiana caminó rápidamente saliendo del parque, dirigiéndose hacia su destino, tratando de olvidar ese rato amargo de que le recordaran de quien era familiar, lo que más le dolía a la pelirroja era que le recordaran sus orígenes, no había nada peor como sentir la presión social de la comparación con gente que nunca conoció.

Tras varios minutos llegó hasta una gran mansión, que tenía una placa en el exterior de “Museo y hogar Noihara-Goheid”. Kenshi revisó el bolsillo de su pantalón, sacando unas llaves que le había dado su abuela, la evidencia de que ese edificio era parte de su herencia, solamente pensar en si entrar o no le causaba algo de irritación, pero, no tenía muchas opciones, viajaba con poco dinero por haber discutido con sus padres y necesitaba un sitio para pasar los días.


- Hola ¿Ocupas algo? -




Kenshi volteó, viendo a una jovencita de metro cincuenta, castaña y de rasgos muy lindos de cara, en especial, unos grandes ojos azul claro, que, por alguna razón, le recordaba a fotos que había visto de su familia, esa carita, sin dudas, era familiar.


- Yo… Me pidieron que viniera aquí. -


- A mi también, jeje, creo que llegué antes que tú.
- Dijo la castaña con una gran sonrisa, pensando. - ¡Dios mío, que preciosa es esta chica, vivir a Tokyo es lo máximo! -

- Pensé que estaría sola en la casa. -


- Que raro, pensé que mi tía Fio te avisó que estaríamos juntas, me llamo Venecia Mannes. -


- Mi nombre es Kenshi, Mannes, significa que eres mi prima ¿O no? -


- !Si! Kenshi, me gusta ¡Me gusta mucho! ¡Bienvenida a casa, Kenshi!
- Habló Venecia con una tierna sonrisa, pensando en su mente. - ¡Está lindísima! ¡Y mira que tetas tiene! -

La joven soltó una sonrisa por el repentino abrazo que recibió de su prima, se notaba que era una chica agradable y sencilla, era lo que más quería en ese momento, sentirse en calma tras lo ocurrido momentos atrás, fue justo esa calma la que le recordó la mirada de esa chica al haber sido derrotada, era una chica muy bonita, tal vez, se dejó llevar por sus impulsos, como siempre le ocurría.


- Me pregunto, sí actué bien, abuela.
- Pensó Kenshi abrazando a su prima quien frotaba su rostro en el pecho. - Es muy cariñosa, pero, parece ser una buena chica. -

- ¡Tetas! -







Y así empieza esta nueva historia, entre Kenshi Noihara, que busca superar el complejo de ser descendiente de Mitsuki Noihara y Kaam Goheid, así como de Venecia Mannes, :d una peculiar jovencita nacida de probeta, con la sangre mezclada de Kaam y Rosemary, que tras esa fachada de niña linda y dulce, :d esconde una loquilla.
 

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Cortito x3x porque me siento bien mal (ando enfermito u3u)




SLICE 2






Kenshi estaba en su habitación, haciendo una videollamada con su abuela, Colette, quien escuchaba su historia ocurrida al mediodía que llegó a Tokyo, desde su pelea con aquella chica, así como su encuentro con Venecia, además del dolor de cabeza que sintió y la tumbó en la cama por casi toda la tarde hasta que despertó y la llamó. La anciana de no tantas arrugas, rascaba su cabeza y suspiraba al escuchar a su nieta, teniendo recuerdos de su adolescencia, además, de la actitud de su esposa, Saori, que tanto le recordaba la joven frente a la pantalla.



- Te lo juro, yo no quería pelear, pero… -


- No tenías opción, como siempre. -


- Lo dices como si fuese una bruta. -


- Lo eres, después de todo, eres mi nieta. -
Río Colette haciendo reír a su nieta. - Trata de no buscar problemas, los japoneses no toleran a las personas violentas, mucho menos, a quienes se dan de aires de grandeza. -

- Yo no soy así. -


- Es lo que tú crees, pero, decir que tu camino del samurái es el correcto sólo porque así lo dices tú, es tan pretencioso como esa chica haciendo menos al bushido. -


- Pero no iba a dejar que se burlara de lo que me enseñaron mi abuela Saori y tú. -


- Actuar en contra de lo que enseñamos ¿Fue lo correcto? -


- Lo siento…
- Respondió la pelirroja agachando un poco la cara.

- Cuando puedas, discúlpate de esa chica. -


- No sé quien es. -

- Es fácil que lo descubras, en la academia donde estudiarás, hay un club de esgrima, seguro, una chica con las características que dijiste, estudiaría en esa escuela. -

- Ok… -


- ¿Puedo pasar? -



Kenshi rotó su silla para ver a esa castaña que abría su cuarto, Colette se sorprendió al ver a esa jovencita con esa cara tan linda y con esos grandes ojos azules, un rostro que le recordaba a ciertas mujeres pelirrojas de la familia, sobre todo, a la madre de su esposa.


- Buenas noches, tú has de ser Venecia ¿Cierto? -


- Hola señora, sí, soy Venecia, jeje, am, Kenshi, preparé algo para cenar.
- Dijo Venecia con una linda sonrisa, mientras no dejaba de ver a la pelirroja y pensaba. - ¡Dios mío, está bien rica mi prima! ¡Puede pasar cualquier cosa viviendo las dos juntas, solas! -

- Te encargo mucho a tu prima, aunque sea mayor que tú, a veces puede ser muy inmadura. -


- ¡Claro que la cuidaré! -


- Abuela, eso estaba de más. -


- Ve a cenar, ya otro día platicamos. -


- Adiós, abuela. -



La pelirroja cerró la conversación y siguió a Venecia, quien parecía estar lista para dormir con su camisón rosa que le llegaba a medio muslo, poco entendía Kenshi que su prima buscaba disimuladamente captar su atención, pero, estaba tan inmersa en sus pensamientos que no notaba esa semitransparencia de la tela dejando ver su braga colaless del mismo color.


- Guau ¿Tú preparaste esto? -
Preguntó Kenshi al ver la mesa bien servida con un rico trozo de lomo con una presentación elegante.

- Aprendí de cocina gourmet gracias a mi mamá, espero te guste. -


- Genial… Oye, sobre lo de como acomodarnos del dinero y… -


- Ya está arreglado, jeje. -
Sonrió Venecia mientras se acomodaba el pañuelo en las piernas. - Mi tía Fio nos estará dando una mesada, espero no te moleste que todo lo deposite a mi nombre, claro que te daré tu parte, jeje. -

- Ok, del aseo. -


- Tampoco te preocupes por eso, a mi no me molesta hacerlo por las dos, jeje.
- Rio la castaña mientras Kenshi rascó su mejilla algo apenada por la situación, mientras su prima pensaba. - ¿A poco no soy genial? Linda, sexy, buena cocinera, organizada, podría ser tu novia perfecta ¿O no? -

- Pues… Si no te molesta. -


- Claro que no, tú déjame todo a mí, jeje. -


- Mm… Podría acostumbrarme.
- Pensó Kenshi tomando un poco de jugo sin dejar de mirar a Venecia. - Es una chica muy linda y servicial, ya veré como compensarle que sea tan considerada. -

- ¡Ojalá se meta a mi cuarto y me viole! -


A la mañana siguiente, Kenshi y Venecia se veían en el vestíbulo, ambas listas para ir a la academia Step Fast, la misma de donde alguna vez egresaron su ascendencia, siendo una sorpresa para la pelirroja ver que su prima, de quince años, vestía una falda negra con camisa blanca y el saco en negro, similar al que le había dado su abuela antes de viajar, pero, era el uniforme de la universidad.


- Oye, Venecia, creo que se equivocaron contigo, ese uniforme es el de la universidad. -


- Am, no, jeje, es que, dicen que soy una genio. -
Río Venecia poniendo sus mejillas rojas, jugando con sus dedos como lo hiciera su hermana Kaam. - Estudiaré la carrera de medicina y trataré de especializarme en química farmacobióloga y neurocirugía. -

- ¿En serio? Se nota que eres una chica lista, pero, eso si es sorprendente. -

- Jeje, gracias. - Rio la castaña apenada mientras imaginaba. - ¿A poco no soy perfecta? Linda, tierna, hogareña y lista ¡Hazme tuya, prima! -

- ¿Sabes que autobús debemos tomar para la universidad? -


- Sé el camino, podemos agarrar el coche. -


- ¿El coche? -


- Tenemos un coche, mi tía Fio me dijo que lo dejó por si lo necesitábamos, le perteneció a nuestra abuela Rose, pero dice que funciona perfectamente. -


Kenshi siguió a Venecia hasta llegar a la cochera, sintió que sus ojos se dilataban de la emoción al ver que, dentro de ese cuarto, estaba un deportivo de color rojo, la italiana no pudo esperar y tomó las llaves que vio colgadas en la pared y subió al coche, alzando sus manos al escuchar el rugido del motor eléctrico, y sin esperar más, abrió la puerta del copiloto, teniendo una gran sonrisa en su cara.


- ¡Esto es genial! ¡Y está perfectamente cuidado! ¡Sube, que nos iremos con estilo! -

- Ok, jeje. -

- De una vez te digo, pase lo que pase con la herencia, este coche ya es mío. -

- Ok, jeje, se lo diré a mi hermanita. -


Las dos primas se dirigieron a la universidad en el coche, sin dudas, era algo perfecto para Kenshi, que siempre quiso un coche deportivo pero sus padres creían que no era lo suficientemente responsable para tenerlo, así que, hacerse de un coche como ese, aunque fuese de varias décadas pasadas, no le quitaba el hecho de ser lo máximo.









Y así empezarán sus aventuras en la Step Fast School x3
 

O-O¬ Baton pass!!
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Kissu Kissu owo estoy en el gran predicamento de como publicar este fic, es bastante largo como para ir subiendo capi por capi :3 ¿Crees que sea mal pedir que quien desee leerlo se lo pueda mandar como archivo? owo pues asi como tal, el fic no influye en nada de la nueva etapa de fanfics que hice (La era Cris-Scotty), quizá un poco en lo de Cris porque Magda pudo ver que necesitaba cambiar o3o.
 

مكسورة و تالفة
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Kissu Kissu owo estoy en el gran predicamento de como publicar este fic, es bastante largo como para ir subiendo capi por capi :3 ¿Crees que sea mal pedir que quien desee leerlo se lo pueda mandar como archivo? owo pues asi como tal, el fic no influye en nada de la nueva etapa de fanfics que hice (La era Cris-Scotty), quizá un poco en lo de Cris porque Magda pudo ver que necesitaba cambiar o3o.
No había visto tu mensaje u_u

Yo digo que capi por capi (este no lo he leído y me gustaría ir comentando conforme vaya avanzando).
Y sí da bastante contexto al asunto de Cris y Magda, considero.
 

O-O¬ Baton pass!!
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:3 Seguiré entonces publicando este fic, no es lo mejor que he hecho, lo acepto, es lento y muy adormilado en acción, pero lo fui escribiendo como un break entre todas las demás historias y para dar cierre a una etapa de personajes.
pd: Luego actualizaré las imágenes :3.

SLICE 3





En la academia Step Fast, una pelirroja caminaba en busca del gimnasio enfocado a la esgrima, a pesar de ser su primer día de clases en esa institución, no se sentía cómoda al tener que disculparse con esa chica, más que por desear hacerlo, por respeto a la promesa que le hizo a su abuela Colette. Más de una persona, hombre o mujer, volteaban a ver a esa chica, no sólo por la katana que colgaba a su cintura o su belleza y altura, también, porque se había escuchado la historia de aquella joven que venció a la capitana del equipo de esgrima e integrante del consejo estudiantil encargada de la disciplina. Kenshi abrió la puerta del gimnasio, viendo que estaban en practica libre, por lo que pensó en salir y dejar el asunto para otro día, fue cuando vio que una de las esgrimistas se quitó la careta y se soltó el cabello, mostrando esa linda cara de mirada recia, observando hacia ella.


- ¿Qué haces aquí? -

- Voy a estudiar aquí… -

- Capitana ¿Es esa chica? -

- Sigan ustedes. - Dijo la joven dejando su equipo para dirigirse a la puerta. - ¿Qué necesitas? -

- Sólo… Venía a disculparme. -

- ¿A disculparte? -

- Por lo del otro día. - Habló Kenshi tallándose el hombro, mientras la chica mostraba una cara más tranquila. - Fui algo idiota. -

- Muy idiota. -

- A veces, no me controlo, soy muy temperamental, algo que no va con el arte de la espada. -

- Me alegra que lo entendieras, igual, no actué como debía, fui prepotente… - Expresó la joven quitándose los guantes y ofreciendo su mano a Saori. - Emanuelle Bruce. -

- Kenshi… Kenshi Noihara. -

- Parece que no te agrada decir tu apellido. -

- Si… - Suspiró Kenshi rascando su nuca mientras soltaba la mano de Emanuelle. - No es fácil que siempre te señalen como “Mira, ella es bisnieta de Mitsuki Noihara y de Kaam Goheid, es nieta de Saori, Shirayuki y Liguria Noihara, es pelirroja, seguro que será una gran tenista”, entre otras cosas. -

- Ha de ser duro, después de todo, tu familia es una leyenda en el deporte, no sólo en el tenis, la señora Mitsuki fue una de las mejores maestras de artes marciales y espadachinas del mundo, e igual tus abuelas fueron grandes maestras del karate y la espada. -

- Sí, lo escucho todo el tiempo, buena idea venir a Japón, si en Italia ya me jodían con ello, en este país me irá de la patada. -

- Sí no quieres ser comparada con ellas ¿Por qué portas esa espada? - Preguntó Emanuelle señalando la espada de Kenshi, que la tomó y mostró a la esgrimista.

- Mis abuelas me enseñaron el arte de la espada, esto es un recuerdo de parte de mi abuela Saori, es una de las pocas espadas que le pertenecen a la familia Noihara, representa todo lo que significa el estilo y doctrina que crearon mis antepasados, mucho antes de Mitsuki Noihara, la vida de un samurái. -

- Ya veo… Oye ¿Puedo pedirte algo? -

- ¿Algo? -

- ¿Podrías practicar esgrima en nuestro equipo? -

- ¿Qué? -


Kenshi se sorprendió por la propuesta de esa chica, quien le miraba con mucha seriedad, no entendía porque se lo pedía, ella no sabía nada de esgrima y no le gustaba usar una espada que no fuera una katana, pero, por tratar de ser cordial, decidió seguirle un poco la plática.


- No entiendo ¿Por qué me pides eso? -

- En verdad, creo que tienes potencial, nadie había reaccionado más rápido que yo al atacar, siendo que tu espada es más pesada que la mía. - Explicó Emanuelle mirando hacia atrás, donde estaba su equipo. - Los torneos recientes cambiaron el sistema de puntaje y ahora hacen un promediado, eso nos dificulta poder obtener un buen resultado, ya no se trata de que una de nosotras gane primer lugar para ganar, se trata de que la escuela con más representantes victoriosas, se llevarán el título de “Espada de las rosas”. -

- Suena muy complicado. -

- Además, creo que, si te unes a nosotras, con un poco de práctica, podremos superar a la invicta, esa chica es la mejor en la disciplina desde hace diez años, dicen que cambiaron el sistema de puntaje para hacerlo justo o si no, siempre ganaría la Step Fast de Kyoto. -

- ¿Tan buena es esa chica? -

- ¿Buena? Muchos dicen que se trata de una reencarnación de la mismísima Mitsuki Noihara, tanto en lo físico como en habilidades, hasta hay gente que dice que habla y se comporta como ella. - Habló la esgrimista sorprendiendo a Kenshi por lo comentado, afilando un poco la mirada. - Incluso tiene el mismo nombre. -

- ¿Me estás diciendo…-

- Sí, creo que ella debe de ser tu prima ¿O no? Mi rival a vencer es ella, Mitsuki Noihara. -

- ¡Te encontré! -


Kenshi y Emanuelle voltearon al escuchar esa voz, mirando a una joven con un uniforme estudiantil muy peculiar, recordando a los uniformes militares de dos siglos pasados. La chica de cabello largo se acercó y retiró su gorra y sus guantes para ofrecerle la mano a la pelirroja, quien le miró extrañada mientras le tomaba la mano.


- Dime ¿Eres Kenshi Noihara? -

- ¿No es de cortesía presentarse primero, Mao? -

- ¿Mao? Me suena ese nombre. -

- Lo siento. - Sonrió la chica soltando su mano para acomodar su uniforme. - Soy Mao Xiang, capitana del equipo de kendo. -

- Oh, cierto, las chicas mencionaron a una tal Mao el otro día. -

- Mis compañeras me dijeron lo que hiciste, sobre la manera humillante en que venciste a Emanuelle. -

- Esa palabra estaba de más. -

- Supe que piensas estudiar en esta academia y que estás en el otro grupo de la carrera de educación física, dime ¿Quisieras unirte el equipo de Kendo? -

- Disculpa, Mao, Kenshi estaba a punto de unirse a nuestro equipo. -

- No lo entiendo ¿Por qué la heredera del estilo Noihara se metería al equipo de esgrima? -

- ¿Significa que solamente me quieres por mi estilo? - Preguntó Kenshi molesta por el comentario, mientras Mao lo negaba con su cabeza.

- Claro que no, necesitamos de alguien con tus habilidades si queremos recuperar el respeto de esta academia, así como demostrar que nosotras podemos superar a quien llaman, la resurrección de la espada turquesa, de la samurái del tenis y la musa de la katana. -

- ¿La espada turquesa? Esos apodos, no… Debe ser una broma de mal gusto. -

- No es una broma, Kenshi, tu posible prima, es la campeona de Kendo también. - Habló Emanuelle cruzando sus brazos. - Mitsuki Noihara y sus hermanas nos han superado en ambas disciplinas desde hace años, además de que ella está ganando fama de ser la mejor del mundo del tenis, tal cual lo hizo su bisabuela, Mitsuki Noihara. -

- Misma cara, misma habilidad, misma pasión, esa chica es una estampa de la legendaria Mitsuki Noihara. -

Kenshi se quedó en silencio, esa chica parecía sacada de una pesadilla ¿Era dominante de tres doctrinas entre ellas la práctica del kendo? Esa que podría ser su pariente, representaba todo aquello que odiaba, era como si todo lo que odiaba se hiciera presente en una persona. La pelirroja no dijo nada, solamente dio unos pasos hacía atrás, para irse caminando, dejando a ambas capitanas confundidas por el repentino escape de Kenshi, que solamente no quería creer que existía una chica con su apellido, que la haría eclipsar más.
En un restaurante de comida rápida, una japonesa estornudaba, tallando su nariz mientras sus amigas y su novia se reían por verla comer tanto.

- Creo que alguien habló de mí. -

- Una segunda vida y me sigue pareciendo rara esa creencia de los japoneses. - Dijo Eloise mientras miraban todas a la japonesa. - Oye, Mitsuki, como que comes demasiado ¿No crees? -

- ¿Yo? -

- Es cierto, desde que la conocí de nuevo, siempre está comiendo algo. -

- Jejeje, Mitsu come mucho, pero es que hace mucho ejercicio, desde temprano se levanta para ejercitarse y también en la noche, seguro ocupa muchas calorías ¿O no, Mitsu? -

- Creo que sí… - Contestó Mitsuki antes de tomar otra hamburguesa. - Noto que mi cuerpo tiene un mayor rendimiento y fuerza que en mi vida pasada, pero, la exigencia calórica también, no sé que tipo de experimentos realizó Cecil con mi sangre, o que nos hizo en verdad a mí y a las otras yo. -

- Vamos, no pienses demasiado en eso, lo más probable es que eres una tragona, de que otra forma explicas esas enormes tetas que tienes. -

- Eloise Luxure ¿Estás diciéndome gorda? Si no mal recuerdo, fuiste tú quien subió dos kilos en el mes. -

- ¡Hinoko! ¿Por qué le dijiste? -

- Es que ella lo notó, sabes que es buena en eso. -

- Si claro… Oigan, cambiando de tema, rojita ¿Ya decidieron cuando irán a Tokyo? -

- Sí, iremos en un mes más, Mitsu participará en un torneo de exhibición de esgrima y kendo, aprovecharé para ir a ver a Venecia, me tiene muy preocupada. - Dijo Kaam mientras comía de su ensalada. - Ella me dijo que estudiaría en la preparatoria, pero es mentira, mi mamá la inscribió en la universidad, es una genio, me preocupa que no se lleve bien con sus compañeras por ser tan chica. -

- Estará bien, mi princesa, te lo juro. -

- Mitsu, es que, es mi hermanita, no quisiera que le suceda algo. -

- No le pasará nada, ella es inteligente, sabrá mantenerse fuera del peligro. -

- Cierto… Jeje, gracias, Mitsu. - Sonrió Kaam a su novia, quien le miraba con un tenue sonrojo.

- Me encanta verte sonreír así, mi princesa. -

- Buah, dos vidas y aún así me desespera su ñoñez. -

- No seas celosa, Ely, ya quisieras andar de ñoña con rojita ¿O no? -

- Lo dice quien no disimula querer lucirse frente a Mitsuki. -


Mitsuki y Kaam se rieron algo apenadas por la situación de sus mejores amigas, que, aunque novias, bien sabían de sus deseos de amor hacia ellas, algo que les respetaban y habían decidido mantener esa distancia entre las parejas, cosa que la otra Mitsuki no hacía caso. Aunque había risas, Mitsu podía ver en la carita de la pelirroja, que en verdad estaba nerviosa por Venecia, tal vez, el viaje podría adelantarse.
Venecia salía al receso de su primer día de clases, soltando un gran suspiro, sus ojos estaban algo vidriosos, empañando sus gafas que usaba al estudiar, sin dudas, la universidad no era lo que esperaba. Al llegar, había creído que sería algo genial, llena de chicas hermosas, bellas profesoras, que se asombrarían al ver a una linda adolescente, estudiando a su nivel, pero, fue lejos de la realidad. Cuando se presentó, pudo sentir el aire tenso en el aula de ciencias naturales, los chicos la miraban con descaro, como si fuese carne fresca, las chicas, empezaban a hablar de ella, como si su sola presencia fuese un insulto para todos. Intentó integrarse, saludarlos, pero, la ignoraban o decían que estaban platicando cosas de adultos. Apestaba, la universidad sin dudas apestaba, tal vez, debió estudiar en la preparatoria de nuevo, aunque fuese aburrida porque ya sabía bastante para poder recibirse de una carrera, al menos, no la mirarían así, como si fuese un espécimen raro.
Mientras la castaña caminaba hacía las árboleras, sacando un sándwich para almorzar algo, fue empujada repentinamente, cayendo su comida al suelo.

- Ups, lo siento, enana. -

- Jeje, no, fue mi culpa, no me fijé bien. - Reía Venecia algo triste, tratando de recoger el sándwich aun envuelto, pero, alguien lo pisaba antes de ello.

- Ups, no lo vi, perdón, enana. -

- No es nada… -

- Mocosa, no nos agradas, lo sabes ¿Cierto? -

- No, no lo sé, jeje, no sé porque les caigo mal, apenas me conocen. -

- No nos agradan mocosas como tú, que se creen la gran cosa, seguro que entraste aquí sólo por ser una Mannes ¿Verdad? -Dijo una de las chicas mientras Venecia trataba de levantarse, pero era empujada.

- No, no tiene que ver, yo sólo quiero estudiar. -

- Te equivocaste de uniforme, tú debes de estar allá, en la secundaria, enana. -


Venecia miraba el suelo, estaba respirando agitada, sus ojos soltaban algunas lágrimas por la disputa mental que estaba viviendo, su corazón oculto le decía que se desquitara, que les dijera de todo, las mordiera, rasguñara, las golpeara, que no se dejara humillar, pero, su mente, aquella que trataba de engañarse a si misma, le pedía que no hiciera nada, que ella no debía ser así, su comportamiento debía ser lo más cercano al de su hermanita, inocente, dulce, amorosa, delicada… Frágil.

- ¿Vas a llorar? ¿No quieres llamarle a mami? - Dijo una de las chicas sacando una botella de agua para mojarle la cabeza mientras ella estaba en cuatro patas en el suelo. - Odio a las tipas como tú, que sólo por tener un apellido creen que tienen la vida resuelta ¿Genio? Si se ve que eres una niña pendeja. -

- ¿Puedo saber que problema tienen con ella? -


Todas las chicas voltearon, incluyendo Venecia, viendo a una rubia de rostro neutral, que estaba sentada en una jardinera a varios metros de ellas. El corazón de la joven empezó a latir aceleradamente, ese rostro le traía algún recuerdo, como si lo conociera, como si siempre lo hubiera visto, sus ojos empezaron a llorar sin llanto, lloraba porque algo le estaba pasando, como si su mente estuviese buscando comprender, que tenía esa chica que la estaba haciendo flaquear.

- No es de tu incumbencia. -

- Claro que lo es. - Habló la rubia parándose, sorprendiendo a muchas por su altura de metro noventa, caminando hacia ellas. - Ella es mi prima, más vale que la dejen en paz, o sabrán las consecuencias. -

- ¿Quién te crees tú, zorra? -

- Shh, mejor vámonos chicas, ella es Lux, de la carrera de economía, dicen que le rompió el brazo a un chico y que casi mata a golpes a un profesor. -

- ¿Qué? ¿En serio ella es? ¿No dijeron que la habían expulsado? -

- Háganme el favor y lárguense, antes de que me enoje. -

- No me voy a dejar asustar por una puta como… -


La chica iba a hablar, cuando todas quedaron congeladas, fue cuestión de un segundo para que el puño de esa rubia fuese directo al rostro de la otra, provocando un sangrado en su nariz de preocupación. La herida miraba con miedo a esa rubia, quien le observaba indiferente, como si fuese poca cosa, ni siquiera pudo reaccionar para levantarse, siendo ayudada por sus amigas que la llevaban corriendo a la enfermería.
Venecia no podía creer lo que pasó, alguien la había defendido, pero, no era nada comparado a lo que le pasaba a sus latidos, fue justo el momento cuando ella volteó para verla, cuando no pudo más, había llegado al límite y empezó a llorar, a llorar como una niña, no por el maltrato que le hicieron, era por ella, por esa rubia.


- ¿Te lastimaron? ¿Te duele algo? - Preguntó la rubia arrodillándose para sujetarla entre sus brazos, mientras ella lloraba.

- No… No… -

- Tranquila, ya se fueron. -

- ¡Idiota, Idiota! ¡Deja de llorar! ¡Deja de llorar! - Pensaba Venecia mientras lloraba entre los brazos de esa joven. - ¡Deja de llorar! … ¿Quién es? ¿Quién es? ¿Por qué estoy llorando? ¿Por qué ella me hace llorar? ¿Quién es ella? ¿Por qué me recuerda algo? ¿Por qué me siento así? ¡Deja de llorar! -

- Ya… Tranquila. -


Venecia seguía llorando y llorando, no podía detenerse, por más que lo intentaba, algo sentía en su pecho al estar en los brazos de esa chica, tenía la sensación de conocer ese rostro, esa mirada, pero no recordaba, como si una parte muy importante de su ser estuviese perdido y no supiera cual era. No supo en que momento se quedó dormida, cuando abrió sus ojos, notó que sus gafas no estaban, y frente a ella, estaba la mirada serena de esa joven, quien la tenía recostada entre sus brazos, provocándole un gran sonrojo por la caricia en su mejilla.


- ¿Ya te sientes mejor? -

- Si… Am… Gra… Gra… - Titubeaba Venecia mientras sentía nervios al ver a esa rubia sonriéndole cálidamente, pensando. - ¿Qué mierda me pasa? Tengo a una belleza frente a mí y no puedo hablar ¡No es momento de ser así, tengo que decirle algo! -

- No tienes que dejar que te molesten, que seas más chica no significa que por eso te sientas menos. -

- Yo… Es que… - Trataba de hablar la castaña soltando algunas lágrimas al sentir su lengua trabarse, pensando. - ¡Habla, tonta, habla! Va a pensar que eres una niña, mi hermanita al menos se reiría apenada, sí, eso haré, debo hacerlo. -

- ¿No te lastimaron? -

- No… Am… No, jeje… Gra… Gracias. -

- Escuché que llegó una genio de apellido Mannes, me dio curiosidad saber si podría ser alguna pariente mía, no pensé que fuese cierto. -

- No soy una genio, jeje, sólo sé un poco más. - Rio nerviosa Venecia, sin saber que era más algo natural que su típica actuación, hasta que reaccionó al comentario. - ¿Pariente? -

- Me llamo Lux Mannes ¿Y tú? -

- Venecia… Venecia Mannes. -

- Mi madre me contó que tenía familia en Italia. -

- Yo soy de Italia, jeje. -

- Venecia, si vuelves a tener problemas con esas chicas, no dudes en buscarme. - Dijo Lux acomodando el cuerpo pequeño de Venecia en sus piernas, mientras ella le miraba fijamente con ojos temblorosos. - Aunque, creo que aprendieron su lección. -

- ¿Por qué le pegaste? No es algo que deba de hacer una señorita. -

- Porque no soy una señorita, solamente soy yo… Así, como debes de serlo tú, perdón si no interrumpí antes, quería ver que harías, si necesitabas ayuda. -

- Perdón. -

- ¿Por qué te disculpas? -

- Seguro te metí en problemas. -

- No me importa, no creo que ellas digan que yo la golpee. -

- ¿En serio? -

- Tengo cierta fama, pero, será en otro momento. - Habló la rubia sacando de su morral un sándwich, dándoselo en las manos a Venecia. - Come. -

- Pero, es tu almuerzo. -

- Traigo de sobra, no te preocupes. -

Venecia miraba fijamente a su prima, y de nuevo, llegó esa nostalgia, esa sensación de que ese cariño, ese trato, no era algo nuevo, era algo que vivió, pero no recordaba, no pudo más, su llanto regresaba y abrazaba con fuerza el cuerpo de Lux, quien le correspondía. Lux no comprendía bien que le pasaba a esa castaña, pero, tenía sospechas, le recordaba a su edad, cuando pensaba como ella, cuando tenía que actuar para agradarle a su familia, tal vez, por eso sabía que lo mejor que podía hacer, era abrazarla, hacerle sentir, que no estaba sola.

 
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O-O¬ Baton pass!!
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Creo que aquí debía decir Kenshi.


Aww, Veneciaaaaa ;w;
Va muy bien, me gustó cómo te quedó el encuentro de Venecia con Lux.
:3 gracias por la corrección, owo el fic irá lento porque si son muchas hojas y trataré de acomodarlas para que no sea una lectura tan aburrida, owo este fic es bien relax porque sería el adiós de Mitsuki y Kaam (en relación a su influencia en las demás) :3 y en dejar el pasado de ellas atrás.
 

O-O¬ Baton pass!!
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SIGAMOS :3


SLICE 4



Ya era algo tarde, cuando Kenshi salía corriendo de la habitación, poniéndose su chaqueta, había vuelto a la casa tan molesta al saber que existía una chica llamada como su antepasado y que parecía ser una gran deportista, que se le olvidó por completo que tenía que recoger a Venecia. La pelirroja tomó las llaves de la mesa y corrió hacia la puerta, maldiciéndose por olvidar a su prima.


- ¡Mierda, espero que esté bien! Por eso me gusta estar sola. - Pensaba Kenshi abriendo la puerta, sorprendiéndose al hacerlo.


- Buenas tardes. -


- Buenas… -


En la puerta, una rubia un poco más alta que la pelirroja, cargaba en sus brazos a Venecia, que traía un rostro totalmente sonrojado y con una mirada temblorosa, como un perro herido. Kenshi no sabía que ocurría, pero, por la cara de su prima, era claro que no era nada malo.


- Disculpa las molestias, Venecia se quedó dormida en el campus y revisé su carnet para traerla a su casa. -


- Gracias… ¿Estás bien? -


- Me siento como en el cielo. - Susurró Venecia mirando con ojos brillosos a Lux.


- ¿Qué? -


- Nada, jeje, amm ¿Puedes bajarme, Lux? -


- Ok… -


- Jejeje… Am… Me… ¡Me iré a cambiar! - Dijo la castaña tapando su cara, corriendo hacia su habitación, dejando sorprendida a las dos. - ¡Vuelvo, prima! -


- ¿Prima? -


- Soy Lux Mannes. -


- Oh…Mannes…Soy Kenshi. - Respondió la pelirroja mirando fijamente el rostro de esa rubia. - Mmm… ¿Dónde he visto tu cara? -


- No lo sé, pero, yo si te conozco. -


- ¿A mí? -


- Tienes un parecido a Saori y Shirayuki Noihara. -


- Mis abue… Espera… ¡Ya recordé! - Reaccionó Kenshi señalando a Lux. - Te ves idéntica a la bisabuela, Cecilia Mannes, mi abuela Saori me mostró fotos de la familia, te ves igual, excepto por lo rubia. -


- Mi abuela decía lo mismo, que me parecía mucho a su tía Cecilia, no eran muy cercanas, pero, aún así, parecía admirarla mucho. -


- Ya veo… -


- Bueno, me alegra saber que era cierto lo que me dijo mi madre, que tengo mucha familia en Japón. -


- ¿Por qué no pasas y bebemos algo? No me sentiré bien si no te agradezco que trajeras a Venecia. -


- No lo sé, tenía pensado pasear por la ciudad. -


- Al menos una cerveza. -


- Bueno, por ahí debiste empezar. - Sonrió la rubia levantando su pulgar a Kenshi, quien mostró una gran sonrisa y respondió de la misma forma.


En la mesa de jardín, Lux esperó a la pelirroja, quien llevó una pequeña hielera que había en la casa, con algunas cervezas, siendo la rubia la que tomó la iniciativa para abrir una lata, tomando un poco.


- Tienes buen gusto. -


- La cerveza importada es la mejor. - Dijo Kenshi sin dejar de sonreír mientras abría su lata y se sentaba en una silla con el respaldo al frente. - Nosotras también vendríamos siendo primas ¿O no? ¿Te llamaron también por la herencia? -


- ¿Cuál herencia? -


- Nada, parece que no sabes de ella. -


- Kenshi ¿Viven con alguien más? -


- No, acabamos de llegar, bueno, Venecia llegó días antes que yo, estamos viviendo juntas y esperamos a otras primas, para resolver sobre la herencia de esta casa. -


- Ya veo… -


… Oye… ¿Le pasó algo a Venecia? Vi su ropa, algo sucia. - Preguntó la pelirroja mientras Lux parecía estar pensativa, volteando al escucharla.


- Unas chicas la estaban molestando. -


- ¿Qué? ¿Quiénes? ¡Ahora mismo iré a romperles la cara! -


- No te preocupes, ya le rompí la cara a una. - Contestó la rubia mientras bebía lentamente la cerveza, viendo como Kenshi se volvía a sentar. - Créeme, ya no volverán a molestarla. -


- Pero ¿Por qué? -


- Es raro para algunas chicas de mi edad, que llegue una chiquilla siete años más chica que tú, más lista que tú, demostrando más capacidad que cualquiera, puede ser algo incómodo, hasta ofensivo, pero, si le sumas a esto, tener el apellido y sangre de una familia considerada la crema innata de la sociedad… Simplemente, te vuelves el blanco de la envidia de muchas. -


- Es… ¿Por ser una Mannes? -


- Es cruel, ver como un apellido te complica las cosas ¿O no? - Sonrió Lux bebiendo de su lata y estirando sus brazos. - Pensé que solamente sería en Grecia, pero, veo que es igual en todos lados. -


- Gracias por haberla ayudado… -


- No ocupas agradecerme, no me gusta ver que maltraten a otras personas, mucho menos, a quienes no han hecho nada malo, solamente, intentan sobrevivir, aunque sea falsamente. -


- ¿Sobrevivir? ¿A qué te refieres? -


- ¿No lo has notado?-


- ¿Notar que? -


- Nada… Estaré al pendiente de ella, te lo prometo. -


- No es necesario, acabas de conocerla y seguro tienes muchos pendientes. - Dijo Kenshi, tratando de mostrar algo de madurez frente a esa chica de veintidós años.


- Me puedo organizar, además, créeme, no me harás cambiar de decisión, quiero hacerlo. -


- Bueno… -


- También puedes contar conmigo para lo que necesites. -


- Gracias. - Respondió la pelirroja mirando a su prima mientras bebía. -Se ve tan tranquila y tan confiable, es como si no le tomara importancia a ser una Mannes… Me encantaría ser así, seguro la gente siempre confía en ella. -


Mientras las chicas bebían algo, en la habitación de Venecia, una castaña corría por todos lados del cuarto, sin saber que ponerse, andando solamente con una braga rosa y sostén a juego, con la cara nerviosa y sus dedos temblando.


- ¿Qué me está pasando? ¿Por qué estoy tan nerviosa? ¡Es que es preciosa, me llegó la primavera! ¡Está buenísima, quisiera que me abrace muy fuerte y disfrute de mi cuerpo virgen! - Hablaba consigo misma Venecia dándose suaves golpes en la cabeza. -¡No, no te descontroles, debo calmarme! ¡Pero no puedo, cuando, me ve, me siento perderme en sus ojos! ¿Quién es ella? -



Venecia sacó de un cajón una pistola de jeringas precargadas, sabía que aun no era hora para el tratamiento al que ella se sometía, pero, no pensaba claramente, necesitaba calmar sus pensamientos y sus reacciones. Limpió su brazo y soltó la inyección, recostándose luego en la cama, mientras estiraba su brazo para buscar algo de ropa que ponerse.


- Lux…Lux… ¿Quién eres? ¿Por qué no puedo actuar frente a ti? No, no puedo descontrolarme, si ella ve como soy en verdad, seguro me va a odiar. - Pensaba la castaña mientras tomaba una blusa y una falda de mezclilla. - Ay… ¿Por qué me pongo tan nerviosa? … ¡Ay no, me oriné! ¿Qué voy a hacer? -


Venecia abría sus ojos lentamente, estaba en su cuarto, cubierta con una sábana, al levantarse, notó que seguía en ropa interior y que ya era noche. Escondió sus medicamentos, sacó de su closet una falda tableada blanca y una blusa rosa, acomodó su cabello y decidió ir a la cocina a preparar la cena. La castaña estaba pensativa, se había pasado de dosis y tal vez, se durmió, tendría que averiguarlo después, tenía que cocinar algo para su prima a quien quería agradar más. Cuando bajaba por las escaleras, la nariz de la joven se extasió con un rico aroma, creía que Kenshi no sabía cocinar, por lo que bajó con más prisa para ver qué pasaba, quedando el shock al ver a Lux cocinando, con un mandil y unas gafas estilizadas, que le golpeaban la mente nuevamente.


- Lu…Lux…-


- Dormiste mucho. - Sonrió ligeramente la rubia mientras revisaba la comida. - Espera en el comedor, ya casi está la comida, Kenshi fue a traer unos sueros, depende de cómo te sientas, te podemos llevar al médico. -


- Estoy bien, jeje… ¿Por qué estás cocinando? -


- Por qué vivirá aquí. - Contestó Kenshi llegando y dejando unas bolsas de compras.


- ¿Vivirá aquí? -


- Ella está como yo, se vino a este país con poco dinero, siendo primas y habiendo tanto espacio aquí, creo que no está mal que se quedé ¿O no? -


- Pero… Pero… -


- ¿Hay un problema en eso? Si es por lo de si es o no familia, ya llamé a mi abuela y me confirmó que ella es una prima lejana mía. - Hablaba la pelirroja mientras Venecia sentía que se le venía el mundo encima con la euforia y nervios entre mezclados.


- Espero no ser un problema. -


- No, jeje, para nada. - Titubeaba Venecia mientras que su mente era un revoltijo. - ¡Ay dios mío! ¿Qué voy a hacer? No podré controlarme ¡Ella vivirá conmigo! ¡La primavera llegó! ¿Y cómo haré? Mis dos primas son preciosas ¡Podrían pelearse por mí o hacer un trato y que las dos disfruten de mi cuerpecito a su antojo… Aw… ¿Por qué me recuerda a alguien? ¿Qué es lo que me pasa? No, contrólate Venecia, estás indecisa, tranquilízate, actúa como mi hermanita, tiernita y linda. -


- Hola, hola ¿Venecia? -


- ¿Ah? ¿Qué paso? -


- Te preguntábamos si no te molesta que Lux viviera con nosotras. -


- ¡Claro que no! - Respondió la castaña mostrando una enorme sonrisa, reaccionando para tapar su cara apenada. - Digo, no me molesta, jeje… ¡Tonta, contrólate, va a pensar que estás loca! -


- ¿Puedes poner los cubiertos? -


- Si, Venecia, si te sientes mal, ve a sentarte. -


- Yo siento que comienzo a enamorarme de ti, me endulzas cuando hablas, me muero si te hago reír, es así, tu modo me mata, te quiero invitar a salir. - Pensaba la castaña tarareando una canción, estando congelada sin dejar de mirar a Lux cocinar.


La cena transcurría tranquila, excepto para Venecia, que parecía ida, con la boca entre abierta sin dejar de mirar a Lux, su cerebro estaba frito, había algo más allá de la belleza y altura de su prima que la tenía totalmente confundida, era como si su existencia marcara un error en todo el proceso de imitación de “Kaam Goheid”, de su autocontrol, como si ella no debería de existir y al mismo tiempo estaba feliz de que existiera.


- ¿No tienes hambre? -


- Ah… Si, jeje… Perdón. - Susurró Venecia comiendo a bocaditos, mientras trataba de no cruzar la mirada con Lux. - ¡Mierda! ¿Por qué me pone tan nerviosa? ¡Debo de controlarme o me pondré a llorar de nuevo! -


- Mañana te acompañaré por tus cosas. -


- Gracias, podemos ir después de las clases… Y, te agradezco, en verdad. -


- No me lo agradezcas, estamos las tres en esto ¿O no? Además, es divertido que haya más gente en esta casa tan grande. -


Kenshi y Lux voltearon al escuchar que tocaban el timbre, la pelirroja separó y se dirigió a la pantalla de videollamadas, viendo quién llamaba a esa hora a la casa, siendo Mao y Emanuelle quienes estaban afuera, la practicante de kendo vestía su uniforme de estilo militar, mientras que la esgrimista portaba un vestido blanco sin mangas, buscando presentarse de manera más casual.



- ¿Qué haces aquí? -


- Debería de preguntarte lo mismo. -


- Quería platicar con Kenshi, sobre el tema de participar en nuestro equipo. -


- No creo que acepte, ella es una descendiente de los Noihara, el arte del bushido está en sus venas. -


- Disculpa, pero, Mitsuki Noihara demostró que también era una esgrimista innata, no lo practicó mucho como el tenis o el kendo. -


- ¿Sólo por eso crees que Kenshi aceptará? -


- Vamos, no le puedes llamar club a tu equipo, solamente tú sabes agitar la espada, las demás, son unas aficionadas, Kenshi debe de estar en un club a su altura, digno de ella. -


- ¿Y el tuyo es digno? -


- Obviamente que sí, se nota que ella congenia bien conmigo. - Dijo Emanuelle con una sonrisa de seguridad, llevando su mano al pecho. - A su lado, podremos superar a la academia de Kyoto de una vez por todas. -


- Hablas mucho para alguien que apenas se hizo la capitana del club. -


- Y tú eres demasiado grosera para decir que practicas el kendo. -


- No caeré en provocaciones de una presumida. -


- Ni yo en una cualquiera, espero a que Kenshi te diga en tu cara que aceptará estar en mi equipo, así de una vez te apartes de nuestro lado. -


- ¿Pueden dejar de estar peleando? - Habló Kenshi por el intercomunicador, apareciendo en la pantalla.


- Buenas noches, Kenshi, disculpa la hora, quería venir a saludarte, vivo cerca de aquí y como vecina yo quería darte la bienvenida. -


- Buenas noches, yo venía a platicar contigo, si ya pensaste bien en lo de formar parte de nuestro equipo. -


- Que grosera eres, no me sorprende que no tengas nada de modales. -


- No te hagas, también venias a lo mismo ¿O no? -


- Dios, parecen niñas, las voy a dejar pasar para dejarles en claro de una puta vez que… -


Las tres se quedaron en silencio al ver un coche coupé de color tinto, llegando al gran portón de la casa, sorprendiendo a Kenshi cuando empezó a abrirse automáticamente, solamente la familia encargada de la mansión tenía una llave electrónica, así que debía tratarse de algún familiar.


- Amm… Mitsu, hay dos chicas ahí afuera. -


- No te bajes, espérame aquí. - Dijo una hermosa japonesa, besando la frente de su pequeña novia pelirroja, antes de salir del coche.



La cara de Emanuelle, Mao y Kenshi era de estupefacción, en la puerta de esa mansión, se veía una imagen fantasmal, el rostro, altura y cuerpo de una japonesa que conocían de pies a cabeza, el espejismo de Tokyo, la reencarnación de la prodigio, aquella que se llamaba como alguna vez se llamó la mejor del mundo en tres disciplinas, y el nombre que le causaba tanto estrés a Kenshi.



- Mitsuki… Noihara. -


- Es… Idéntica a la legendaria Mitsuki Noihara, la vi en fotos, pero, de frente, no hay error. - Pensaba Mao congelada al ver a esa chica idéntica a su ídolo.


- Buenas noches ¿Necesitan algo? -









:3 Como se perdieron las imágenes las vuelvo a subir.



La guapa Kenshi :3


kenshi1-jpg.35005


La pequeña Venecia

venecia3-png.35004




La más guapa (a mi opinión xd) Lux

ceci2-jpg.35006



La lider del club de kendo, Mao

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La lider del equipo de esgrima, Emanuelle :3.


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مكسورة و تالفة
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En efecto, qué guapa Lux <3
Venecia se me hace linda ahorita que está toda confundida. Gran idea lo de Kenshi y Lux aprovechándose de ella jaja.
 

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SLICE 5




La mansión que una vez perteneció a Mitsuki Noihara y Kaam Goheid parecía brillar nuevamente con tantas personas en el hogar, más, por la presencia extraordinaria de las almas que alguna vez vivieron ahí, en el interior de dos jóvenes que captaban la atención de todas las presentes. Emanuelle y Mao estaban estupefactas todavía por haberse topado con esa japonesa que conocían más que bien, era aquella chica que tanto temían en las disciplinas del kendo y esgrima, era rídiculo que una sola persona fuese una experta en tres disciplinas deportivas y en las tres dominara, solamente una persona lo había hecho alguna vez, la misma que llevó su nombre muchas décadas atrás.
Al entrar a la sala, todas mantenían un silencio, era como si no supieran que decir, fue una pequeña castaña que, al ver a su hermana de corazón, se alegró y decidió correr hacía ella, dejando atrás a Lux que no sabía porque había tanto alboroto.


- ¡Hermanita! -


- ¡Venecia! - Gritó Kaam emocionada, corriendo para abrazar a su hermana. - ¿Cómo has estado? Jeje. -


- Bien, jeje ¿Qué haces aquí? Pensé que vendrías hasta el siguiente mes. -


- Es que te extrañaba mucho y quería saber como estabas, me mentiste, dijiste que irías a la preparatoria, ya me dijo mi mami que te inscribieron a la universidad. -


- Ah, eso,jeje… Es que no quería preocuparte. -


- Debes hablar con la verdad, Venecia, no te ha ido del todo bien. -


Mitsuki y Kaam voltearon al escuchar esa voz que les resonaba en la cabeza, sorprendiéndose por vera esa rubia alta, con un rostro tan similar a uno que recordaban perfectamente. Por un segundo, Mitsuki pensó que ella podría ser lo que eran ellas, pero, su mirada no mostraba sorpresa por verlas, tal vez, era sólo casualidad de la naturaleza.


- Mitsu, ella… -


- Sí, se parece bastante a Cecilia. -


- No son las primeras que me lo dicen. - Rio un poco Lux, haciendo que Venecia se sorprendiera por lo escuchado. - Me llamo Lux Cirice Mannes. -


- Mucho gusto, soy Kaam, soy hermana mayor de Venecia, jeje. -


- Yo soy Kenshi… Noi… Noihara. -


- Y yo Mitsuki Noihara. - Habló Mitsuki dándole la mano a Lux y Kenshi. - Creo que somos primas. -


- Creo que sí. -


- ¿Ceci? ¿Cecilia Mannes? ¡Si! ¡Eso es! - Pensaba Venecia sonriendo en su interior. - Por eso me afecta ella, Rosemary Blunt amó eternamente a quien llamaban Cecilia Mannes, en mi sangre están sus genes, seguro es eso, jajajaja, ya no me afectará en lo más mínimo. -


- ¿Ocurre algo, Venecia? -


- ¿Ah? Eh… Ah… Aww… - Titubeaba la castaña tapando su cara al estar toda colorada y nerviosa al ser observada fijamente por Lux. - ¡Ay no, sigue afectándome! ¿Por qué me pongo así? -


- ¿Te sientes bien, hermanita? -


- Si… Creo que sí. -


- A Venecia la molestaron en la universidad. -


- ¿Qué? -


- No fue nada, jeje, te lo juro. -


- Ven, vamos a que descanses, seguro te sientes aún tensa. - Dijo Kaam mostrando su cara totalmente preocupada por Venecia, quien, al verla así, decidió hacerle caso.


- Está bien, pero no es nada, jeje. -


- Un rato más las alcanzo, prepararé algo para las visitas. -


- No es necesario, yo puedo cocinar algo para mi princesa y para mí, así como para sus amigas. -


- ¿Mi princesa? -


- ¿Amigas? -


- Está bien, en verdad, déjenme apoyar en la cocina. - Sonrió Lux regresando a la cocina, dejando a Mitsuki, Kenshi y las visitas.


Emanuelle y Mao se sentían algo incomodas en esa sala, parecía un encuentro familiar y ellas habían llegado de manera inoportuna, pero, la presencia de Mitsuki Noihara era lo que más alteraba el motivo de su llegada, ya que, no sabían como tratar el asunto de los clubes, cuando la rival a vencer estaba ahí. Aunque las visitas estaban alteradas, no era nada comparado a lo que sentía Kenshi, ver a su prima lejana, que lucía exactamente a aquella mujer que todo el tiempo sentenciaba como la culpable de ser señalada por ser su descendiente, le provocaba confusión y una molestia que se le notaba un poco en su mirada, no obstante, trataría de disimularlo y no demostrarse afectada.



- ¿Y ustedes que hacen aquí? - Preguntó Kenshi cruzando sus brazos sentándose en un banco, mientras veía a las demás en el sofá.


- Disculpa la hora, Kenshi, quería tratar contigo sobre el tema que conversamos al mediodía, que me encontrara con Mao fue una mera coincidencia, no vendría de forma tan impresentable a visitarte. -


- Lo siento, pero yo practico hasta la tarde y no siento vergüenza de portar mi uniforme mientras sigo en horas escolares, prefiero venir de manera formal a vestirme como si tuviera una cita. -


- Me sorprende que sepas que es una cita. - Dijo Emanuelle provocando que Mao levantara una ceja.


- Parece que se conocen muy bien. -


- Nos conocemos de años atrás, éramos amigas en la secundaria y preparatoria. -


- ¿Éramos? Yo sigo considerándote mi amiga, pero, en las disciplinas, sabes que siempre pensaré que desperdicias tu talento en un deporte tan primitivo como el kendo. -


- ¿Qué dijiste? -


Las tres estudiantes voltearon al escuchar la voz de Mitsuki, que mostraba una mirada serena, pero al mismo tiempo, llena de coraje, ellas poco sabían que Mitsuki Noihara era alguien que siempre ponía al kendo como algo sagrado en su vida, era lo único que rivalizaba en preferencia junto al tenis, que lo ponía en un escalón mayor porque gracias a él conoció al amor de su vida.


- No confundas un código marcial y moral con algo como un deporte, ser practicante de kendo va más allá de una disciplina, es una forma de vida que se hereda de generación en generación. - Habló Mitsuki mientras miraba fijamente a Emanuelle. - Me sorprende que una estudiante de la Step Fast School tenga el atrevimiento de hacer menos a otra práctica. -


- Lo siento, no fue mi intención hacerlo, me dejé llevar por Mao, así nos llevamos. -


- Espero que sea así. -


- Oye, no está bien que le respondas así, ni la conoces. - Dijo Kenshi haciendo que Mitsu volteara a verla.


- Eres una Noihara ¿O no? Así como una espadachina, no tienes porque permitir que alguien haga menos a la herencia de tu familia. -


- ¿Cómo sabes que sé usar una espada? -


- Con ver tus manos lo supe. - Contestó la japonesa mientras observaba fijamente a Kenshi, quien sólo chitaba sus dientes. - ¿Te molesta serlo? -


- No…No me molesta, pero, no por ser una Noihara voy a portarme como tú. -


- ¿Y cómo me estoy comportando según tu opinión? -


- Cómo si tú lo supieras todo, cómo si por ser tú debemos de seguir tu ejemplo, a eso me refiero, me molesta la gente así. -


-Ya veo… - Suspiró Mitsuki cruzando sus brazos y cerrando un poco los ojos, sonriendo un poco al relacionar los rasgos físicos de Kenshi con alguien. - Dime ¿Eres algo de Saori Noihara? -


- Es mi abuela ¿Acaso tienes algo contra ella? -


- No, me recordaste a ella, fue muy buena hi… Fue una grandiosa persona. -


- No quiero ser grosera al interrumpirlas, pero, quería una respuesta, Kenshi, solamente me queda este mes para registrar a quienes van a integrar el equipo de este año, por la cuestión de los uniformes y el equipo. -


- También yo, quiero saber si vas a entrar a nuestro club, ya escuchaste a tu prima, está en tu sangre ser del equipo de kendo. -


- Un minuto. - Habló Mitsu separando sus brazos al tratar de serenarse y escuchar bien el tema. - Que ella sea una Noihara, no significa que la obligo a hacer lo que yo pida o crea que es lo mejor para ella. -


- ¿Obligarme? ¿Quién te crees tú? -


- Así es, deja de querer molestar a Kenshi, esto es nuestro asunto. -


- No necesito que me defiendan, Emanuelle. - Dijo Kenshi poniéndose de pie frente a Mitsuki, que le miraba de manera calmada. - Ellas me dijeron que tú eres la mejor practicante de kendo y de esgrima ¿O no? ¿Por eso crees que puedes venir aquí y querer hacerme sentir menos? -


- Yo nunca tuve esa intención, eres tú quien pareces sentirte amenazada por mi presencia. -


- ¡Cállate! -


- Te perturba mucho mi rostro, es cómo sí, me odiaras, no entiendo los motivos del porque me odias cuando tú lo dijiste, no me conoces, eso puedo dejarlo pasar, pero, no que quieras empezar una pelea cuando mi deseo es que mi princesa tenga unos días tranquilos de vacaciones y que pueda conocer a su familia, entre ellas, a ti. -


- Creo que es mejor calmarnos, mira, Mitsuki Noihara, el asunto es que Mao y yo queremos a Kenshi en nuestros equipos, esgrima y kendo, ella no nos ha dicho si entrará en alguno, no sabíamos que estarías aquí o que en verdad fueses su pariente, había la posibilidad de eso, pero, tienes que entender que ya siente en su corazón la rivalidad por llevar a nuestro equipo a superarte. -


- O mi equipo, no adelantes las cosas. -


- ¿Es eso cierto? -


- Me vale una mierda lo de los equipos. - Contestó Kenshi señalando a Mitsuki. - Quiero quitarte esa cara de porcelana que tienes, esa maldita cara presumida, me miras como si tuvieses lástima por mí, como si fueses la gran cosa, esa maldita cara indiferente a todos, sin sentimientos, detesto tu cara. -


- Ya veo… No me imagino que pasaría si me ves con mis hermanas. -


- Es cierto, Mitsuki Noihara no es la única, sus hermanas son igual de fuertes, pero ella es la que más ha participado en los torneos y las finales donde participan todas se definen solo entre esas trillizas. - Pensó Emanuelle mordiéndose el pulgar, viendo la escena atentamente. - Podría ser un momento perfecto, sería algo muy grosero de mi parte el provocarlas más, pero, serviría ver en vivo la habilidad de la mejor competidora, y tal vez, animar que Kenshi se una a mi equipo. -


- Kenshi ¡Usen esto! -


Mao abrió su maleta deportiva, sacando dos espadas de bambú, arrojándole una a cada una, la capitana del equipo de kendo se había adelantado a Emanuelle, quien sólo le miró con repudio por ganarle en el plan.


- Eres una bruta ¿Quieres que se peleen sin siquiera algún equipo? -


- Hay equipo de sobra en esta casa, detrás de la mansión, hay un dojo. -


- ¿Hay un dojo? -Preguntó Kenshi sorprendida por escuchar eso, mientras Mitsuki miraba aquella espada de bambú.


- Kenshi Noihara ¿Te gustaría cruzar espadas contra mí? -


- ¡Claro que sí! No vayas a llorar sí te rompo esa cara perfecta. - Sonrió la pelirroja emocionada por la oportunidad de desquitarse con la japonesa, sin saber que estaba a punto de toparse con la realidad.


En el dojo, Mitsuki y Kenshi estaban vestidas con la ropa adecuada para el kendo, terminaban de ponerse las caretas y ajustar sus guantes, tomando muy en serio la pelea. Mitsuki sabía en el fondo que Kenshi era su bisnieta, al menos, en su vida pasada, ahora, podría tratarla como una prima, pero, no era así, la japonesa aún mantenía ese pensamiento de estar continuando su vida en una nueva oportunidad, por lo que en su mente creía que estaba enseñándole una lección a su bisnieta. La pelirroja, parecía estar algo ansiosa, era el momento de poder desquitar su frustración, esa chica era idéntica a la mujer que siempre estuvo en la cima, aquella con la que la comparaban, la que le dio su apellido y la llenó de presión, aunque no fuese su bisabuela, era como si su mera presencia existiera para opacarla, siendo tan perfecta, tan sobresaliente en todo, que seguramente, no tardarían en volver a esas odiosas comparaciones, pero, si lograba vencerla, demostraría que no era la sombra de nadie.


- Ten mucho cuidado, fue capaz de eliminar a todas las profesionales del torneo nacional como si fuesen novatas. - Hablaba Mao a Kenshi mientras le ayudaba con su equipo.


- No le tengo miedo, ya verá que le quitaré esa cara de presumida que tiene. -


- No la he visto pelear más que una vez en esgrima, hablo en serio cuando te digo, no es alguien a quien me gustaría hacerla enojar. -


- Pensé que no eras de ser intimidada fácilmente. -


- No lo soy, por eso es que debes de tomar distancia y tratar de buscar un punto ciego. -


- Ya lo sé, no soy una novata, le demostraré todo lo que me enseñaron mis abuelas. - Dijo Kenshi con una gran sonrisa, acercándose al centro. - ¡Estoy lista, bisabuela! -


- ¿Abuela? ¿Acaso… -


- Tienes su cara, su cuerpo, hasta su cara de chica perfecta, hasta su arrogancia, actúas como una mujer madura cuando me ganas con unos años de seguro, llamarte bisabuela va bien para ti. - Hablaba la pelirroja haciendo que Mitsuki suspirara al pensar en que fue algo casual que le llamara así, pero, le hizo feliz.


- ¿Estás lista para pelear o para hablar? Ustedes, tomen las banderillas. -


- Está bien… Haremos de jueces para esta pelea, dos de tres puntos de coincidencia, como todo torneo oficial. -


- Perfecto. -


Kenshi y Mitsuki se colocaron en posición, haciendo ver a Mao y Emanuelle su postura del estilo Noihara, aunque, la japonesa parecía mostrar el cuerpo más relajado y una mayor estabilidad de su espada, comparado a la pelirroja. La primera en atacar, fue Kenshi, que quiso sorprenderla con un golpe al costado, pero, no supo en que instante, ella se había acomodado de lado con un solo movimiento de su pie, asestando un golpe en la cabeza.

- Primer punto. -


- Maldita… - Pensó Kenshi volviendo a colocarse en posición.


La pelirroja trató de atacarla, siendo detenida varias veces por la japonesa, que hábilmente se cubría con su espada, en un momento, Mitsuki parecía dejar un hueco a propósito en su defensa, el cual, Kenshi no quiso desaprovechar, pensando que su arrogancia le hacía creerse intocable, asestando un golpe en su pecho.


- ¡Ja! Punto. -


- No es punto. -


- ¿Qué? -


- Golpeaste con el Tsuru (parte media), no es punto. -


- Ella se acercó a ti a propósito, sabía que, si lo hacía, no golpearías con el segmento válido ¿O no? - Preguntó Emanuelle mientras Mitsuki caminaba de nuevo a su posición.


- ¿Lo hiciste a propósito? -


- Tienes mucha fuerza en los brazos y buenos reflejos, pero, se te olvidan las reglas básicas del kendo, piensas que se trata sólo de atacar y sigues demasiado las manos del rival, no ves el movimiento de pies que hace. -


- ¡Cállate! No me hables como si fueses una experta. -


Kenshi trató nuevamente de atacar a Mitsuki, quien se dedicaba a cubrir los golpes y esquivarlos, lo hacía de una manera tan sencilla, que parecía burlarse de la pelirroja. Fue un instante, tan rápido que las tres chicas quedaron sorprendidas, la japonesa hizo un movimiento ágil y golpeó el pecho de Kenshi, rompiendo su defensa como si fuese de papel. La italiana estaba atónita, no supo en que instante ella logró encontrar un punto ciego en su defensa, si es que había dejado uno ¿Eso era posible?


- Dos puntos para Mitsuki… - Habló Mao confundida por lo que había ocurrido, mientras la japonesa empezaba a quitarse el equipo.


- Una vez más. -


- Creo que vi todo lo que quería ver. -


- ¡Una vez más! ¡Está vez con bokens! (espada de madera)- Gritó Kenshi mientras Mitsuki le miraba fijamente. - ¡Deja de mirarme como si sintieras lástima por mí! ¡Pelea con una espada de verdad! -


- Una boken no es un juguete, podría romperte los huesos con ella. -


- ¿Acaso tienes miedo? -


- Una Noihara no debe de ser prepotente, ni presumir ni buscar problemas, debe de ser ejemplo para sus pares. -


- ¡Cállate! Nadie te preguntó. -


- Mejor paramos aquí, tu mente está nublada y no quiero ensuciar el hogar de mi princesa con discusiones o peleas sin sentido. -


- Tu princesa, tu princesa ¿Por qué incluso quieres hablar como ella? - Señaló la pelirroja a Mitsu quien dejaba el equipo colgado. - ¡Ella siempre llamó así a su mujer! ¿Por qué actúas como si fueses ella? No lo eres, no eres perfecta, ni tampoco lo fue ella, eso de que las Noihara deben de ser así es una vil mentira. -


- Ya veo… Es una lástima, quisiera poder ayudarte, pero, mientras no aceptes que tienes problemas, no se puede hacer mucho. -


- Eres una… -


- Créeme que sé de que hablo… A mi también me costó aceptarlo. - Susurró la japonesa saliendo del dojo, dejando a Kenshi furiosa, lanzando su careta al suelo.


- ¡MALDITA SEA! -


- Esa chica… -


- Debe de tener una debilidad, lo sé. -


- ¡Mierda! Sé que puedo vencerla, la puedo vencer. -


- Por ahora, trata de calmarte, ella tiene razón, que estés alterada no te permitirá pensar bien como pelear. - Le dijo Emanuelle, tomando la mano de Kenshi, quien trataba de controlar su respiración.


- Verás que, si entrenas con nosotras, podrás vencerla en el torneo de Kendo. -


- ¿Ya vas a empezar con eso? No tienes nada de tacto. -


- Lo dice quien actúa como su mejor amiga cuando apenas la conoce. -


Mientras las universitarias trataban de relajarse tras ver el nivel que tenía Mitsuki Noihara, en la habitación de Venecia, una pelirroja de aspecto preadolescente, cuidaba de la castaña que estaba recostada en su cama, con la cara colorada al ser observada atentamente por Lux, quien revisaba un termómetro y la presión de la que creían enferma.


- Solamente traes el ritmo cardíaco acelerado, tal vez, sigues un poco alterada por lo de la mañana. -


- Tal… Vez. - Titubeaba Venecia mientras sus ojos temblaban de nervios. -¡Ay dios, no, contrólate! ¡A este paso voy a llorar! -


- Iré a preparar un té para tus nervios, quédate recostada. -


- Yo la cuidaré. -


- No tardo. - Dijo Lux con una sonrisa cálida, en cuanto salió del cuarto, Venecia soltó un suspiro de alivio.


- Por fin se fue. -


- ¿Eh? ¿No querías que estuviera presente? -


- No es eso, hermanita, am… Es que, no sé porque me pongo nerviosa cuando está cerca, jeje. - Rio apenada Venecia mientras Kaam ladeaba su cabeza y colocaba su mano en su mentón en señal de pensamiento.


- Mmm… Ah… ¿Será porque es muy alta? Es tan alta como Mitsu, jeje, eso intimida a muchas. -


- Jeje, no, no creo que sea eso, yo… Me siento muy nerviosa, me tiemblan las manos y me hormiguean los labios y a veces me siento agitada, caliente de la cara. -


Kaam escuchaba lo que su hermana adoptiva decía y poco a poco, una sonrisa y un sonrojo se iba asomando en su carita adorable, fue cuando de repente, abrazó a su hermana, un gesto que no esperaba Venecia tener sin previo aviso o motivo.


- ¡Estás enamorada! -


- ¿Qué? -


- Jejeje, todo eso que dices, es lo que me pasa cuando estoy con Mitsu, aunque, he aprendido a controlarme un poco gracias a las clases con la abuelita, jeje. - Reía sonrojada Kaam mientras Venecia tenía sus ojos dilatados por lo mencionado. - Esa sensación de no saber que hacer, sentir el corazón latiendo bien rápido y como si todo tu cuerpo se hiciera flojito, es amor, jeje. -


- ¿Segura que es eso? ¿No puede ser una gripe? -


- No, jeje, amm… ¿O sí? Pero, me dices que solamente te pasa con ella. -


- Es que, apenas la acabo de conocer. -


- Podría ser amor a primera vista, jeje, como en las novelas ¿No crees? -


- Amor a primera vista… - Susurraba Venecia cruzando sus brazos y reflexionando el tema. - Ok, ahora si es un gran problema ¡No puedo estar enamorada! ¡Esa prima destruye mi fachada! ¿Cómo voy a comportarme como una niña buena cuando me pongo tan nerviosa frente a ella? Ay… Mi primer amor, que lindo ¡No, no caigas Venecia! -


- Jejeje, Venecia, estás toda roja de la cara, jeje. -


- ¿Qué? Ay, nooo. - Dijo la castaña al verse en el espejo de su tocador, notando que ciertamente, su rostro estaba todo rojo, pensando. - ¡Me enamoré a primera vista de mi prima! -









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SLICE 6




Era una sensación extraña y al mismo tiempo, agradable, más de cincuenta años después, volver a la habitación que compartieron, la misma habitación donde su vida dio su último aliento, así, como el nido de amor donde fueron felices. Aunque sabía que sería duro para las dos, Kaam decidió que se hospedaran en su antigua habitación, deseaba apoyar a Mitsu a superar el pasado, y no lo haría si seguían temiendo las dos en las cosas tristes, tenían que afrontarlas y la mejor manera, era recordar lo grato que era su hogar.
Tras salir de la ducha, Kaam estaba frente al espejo, sonriendo sonrojada al ser peinada por Mitsu, ambas ya con sus pijamas, decidiéndose por un pantalón y camisa de noche, ya que, le apenaba a la pelirroja que pudiesen hacer ciertas cosas de pareja, teniendo a sus primas al lado.



- ¿Qué opinas de ellas, Mitsu? Lux se parece mucho a Ceci ¿O no? - Preguntó Kaam mientras sonreía y miraba a Mitsu en el reflejo.


- Demasiado… Es una chica agradable, se ve que se preocupa por Venecia. -


- Si, jeje… Am.. Jejeje. - Reía Kaam tapando su cara por sus risitas, haciendo sonreír a Mitsu.


- Esas risitas me dicen que sabes algo. -


- Jejeje, nada. -


- Mi princesa, no sabes mentir… ¿Me vas a decir? - Dijo Mitsu bajando sus manos a la cintura de Kaam, subiendo la camisa para hacerle cosquillas.


- ¡Jejejeje! No seas mala, jeje… ¡Mitsu! -


- No me detendré hasta que me digas. -


- ¡Está bien, jeje! - Reía Kaam pataleando, volteando para ver a Mitsu mientras se limpiaba las lágrimas de alegría. - Creo que mi hermanita se enamoró de ella, amor a primera vista ¿No es lindo? -


- Enamorada… Por primera vez. -


- Jeje, sí. -


- Recuerdo que, hace mucho, llegó una chica a la escuela donde estudiaba, tan linda, tan delicada, que siempre estuve pensando en ella, en cuidarla y buscar su bienestar. -


- ¿Quién era esa chica, Mitsu? -


- Eras tú. - Sonrió la japonesa haciendo que Kaam se riera nerviosa.


- Mit… Mitsu…. Me vas a hacer llorar. -


- Mi. princesa, te amo. -


- Y yo a ti, Mitsu, jeje. - Respondió Kaam abrazando el cuello de su novia para besarla, mientras ella la cargaba de sus piernas en un abrazo de Koala. - Jejeje… Cambiamos de tema, como siempre… Amm… ¿Qué opinas de Kenshi? -


- Se nota que es nieta de Saori, me recuerda mucho a ella cuando llegó a nuestra vida, a su tenacidad por demostrar que era superior a Yuki, que era digna de ser nuestra hija, aunque, por el contrario, pareciera que Kenshi quiere labrar su propio camino. -


- ¿Su propio camino? -


- Parece que le preocupa la atención que recibe por ser nuestra descendiente. - Comentaba Mitsu mientras cargaba en sus brazos a su pequeña novia quien le abrazaba del cuello.


-¿Por qué? ¿Acaso le dicen cosas malas? -


- No lo creo, pero, no todas las personas son capaces de soportar el peso de las cosas… Ella tiene mucho de mí. -


- Mitsu… -


- Perdón, mi princesa, prometí no ponerme así, sólo estoy preocupada por ella. -


- ¿Piensas hacer algo? - Preguntó Kaam poniendo una carita curiosa, mientras Mitsu besaba su frente y le provocaba risitas.


- Sí, trataré de platicar con ella. -


- No seas muy estricta, por favor, apenas te conoce, además, ahorita eres su prima, no su bisabuela, jeje. -


- Lo sé. -


- Amm… Eso me recuerda, creo que mañana llega Cris. -


- Tu prima de Italia ¿Cierto? -


- ¡Si! -


- Y su hermana que la desposó. - Mencionó la japonesa alzando un poco la ceja al recordar ese detalle mientras recostaba a Kaam en la cama.


- Amm… Mi mami me dijo que no nos metiéramos mucho en ese tema, que primero la conozcamos, además, me comentó que no estamos en posición de criticarlas, después de todo, tú y yo somos primas ¿O no? Y muy cercanas. -


- Así es… Ya veremos que sucede cuando la conozcamos, mi princesa, por ahora, vamos a dormir, que ya se pasó tu hora de… -


- Mitsu ¿Qué dijimos? -


- Lo siento. - Respondió la asiática agachando un poco la cara, sintiendo como las manitas de Kaam levantaban su rostro.


- Sé que es difícil para ti, pero, estamos juntas en esto ¿O no? -


- Lo sé, pero… Es duro, mi princesa. -


- No me pasará nada por dormir un poco más tarde, ni por tomar leche fría, salir un poco al Sol, no soy de cristal. -


- Pero… No dejas de necesitar cuidados. - Habló Mitsu cruzando los dedos de sus manos con los de Kaam, viéndola fijamente.


- También lo sé, Mitsu, sé que mi cuerpo necesita cuidados, pero, solamente lo que me recomiende mi doctora, jeje, nada más ¿Lo recuerdas? -


- Lo recuerdo… -


- ¿Podemos ver una película? Si me da sueño, te lo diré. -


- Está bien. -


- ¡Gracias! - Contestó la pelirroja mientras Mitsu subía a la cama sin soltar sus manos. - Me gusta verte así, Mitsu. -


- ¿Así? -


- Sonriendo más, jeje, Mithril y Mitsuki sonríen más que tú, que tú siempre estés seria, me preocupa, porque, no sé si estás feliz. -


- Me esforzaré por sonreír más, te lo juro. -


- Y yo me esforzaré por ayudarte a sonreír más. - Sonrió Kaam mientras Mitsu la acomodaba entre sus brazos y encendía el televisor.



En otra habitación, Kenshi salía de la ducha, vestida con un cachetero rojo, una blusa blanca y su cabello suelto él cual secaba con su secadora inalámbrica, viendo a Mao y Emanuelle que terminaban de ponerse ropa para dormir que se les había prestado, al venir de improviso y haberse hecho tan tarde, no quedó de otra que dejarlas pasar la noche, aunque se negaron, fue difícil que Mitsuki Noihara les aceptara un no por respuesta. Mao parecía algo embelesada por el camisón turquesa que le había prestado aquella espadachina, mientras que Emanuelle acomodaba un poco la bata para cubrir un poco su lencería, pensando que una bata japonesa iría acorde a esa familia tan tradicional, cosa que le daba algo de risa a Kenshi.



- ¿Están bien con esas ropas? Si no les gusta, puedo prestarles de la mía. -


- Es tan linda, este volado y los adornos ¡Los moños! - Susurraba Mao mirando el camisón mientras Kenshi y Emanuelle le miraban extrañadas.


- ¿Ok? -


- Oh, perdón, sólo… Me parece una prenda bonita, aunque, me queda algo flojo del busto. -


- Aún me sorprende que esa chica pueda moverse tan ágilmente con un busto tan grande, hablamos de al menos un kilo extra de cada lado del pecho. - Hablaba Emanuelle tratando de ajustar el cintillo de la bata. - Mmm… Esta cosa. -


- Es difícil, pero te acostumbras, te lo digo por experiencia… Eso me recuerda que mi abuela Ligu dijo que tenía los pechos tan grandes como mi abuela Shannon. -


- ¿De qué hablas? -


- De que también tuve el problema de los pechos gran… Nada, déjame te ayudo. -Refunfuñó Kenshi ayudando a la joven con su ropa. - Así, no me gusta del todo la ropa japonesa, pero, mi abuela Saori gustaba de mantener las costumbres de… Ya saben. -


- Esa chica… Parece fuera de nuestras ligas, incluso, me atrevo a decir que los que compiten a nivel olímpico, quedarían cortos contra ella. -


- Créanme que, en esgrima, tampoco se queda atrás, es difícil creer que naciera una prodigio en nuestra generación. -


- Le están dando demasiados méritos a esa abuela. -


- ¿Abuela? -


- ¿Por qué le llamas así? -


- ¿No es obvio? ¡Parece un clon de ella! ¡Hasta habla como en los vídeos que vi de ella cuando niña! Los Noihara deben de ser blablablá, una deportista debe de ser blablablá. - Imitaba Kenshi a Mitsu provocando las risas de ambas chicas por la voz fingida que hacía. - ¡La odio! -


- No es educado reírnos de alguien que apenas conocemos, pero, comparto un poco tu sentimiento… Su mirada, es tan ambigua. -


- ¿Ambigua? -


- Rara, es cómo, no sé explicarlo, no siento que nos vea como menos, que nos menosprecie, es cómo… Si su mirada, su presencia, estuviese fuera de nuestro tiempo, de nuestro espacio, está presente y al mismo tiempo no, incluso sus palabras, sentía que se las decía a ella misma más que a nosotras. -


- Tal vez, es lo que llaman, el espíritu del samurái ¿O no? He escuchado que cuando un samurái trasciende el estado de claridad de la mente, este puede manifestar su espíritu a través de la espada. -


- ¿Se están escuchando? - Preguntó Kenshi a las dos chicas que la miraban. - ¡Están hablando de ella como si fuese una deidad! ¡Es una chica como nosotras! -


- Lo siento… Tienes razón, nos dejamos abrumar por ella, es cierto que es muy fuerte, pero, sé que podremos vencerla, te lo juro, Kenshi, tú y yo la venceremos. -


- ¿Disculpa? No recuerdo que ella aceptara unirse al club de los mondadientes. -


- Es cierto, tampoco escuché que se uniría al club de las cavernícolas. -


- Creo que fue muy claro que ella prefiere al kendo, después de todo, pidió a Mitsuki Noihara un reto de kendo. -


- ¿Pidió? Tú, como la bruta que eres, sacaste esos pedazos de madera y las provocaste para pelear. -


- ¿Seguro que todo esto de los clubes no es un pleito entre ustedes? -


- ¡Claro que no! - Gritaron ambas mientras Kenshi suspiraba y se rascaba la cabeza.


La pelirroja se quedó unos segundos pensativa, observando su mano izquierda, no lo quería aceptar, no lo iba a aceptar, esa chica era demasiado fuerte, no tenía sentido que alguien con un par de años de diferencia, mostrara ese dominio de la espada, verla pelear y sentir su fuerza, le hizo recordar las historias que le contaba su abuela Saori, sobre el poder casi sobrenatural de Mitsuki Noihara, tenía que tener una debilidad, algo, no podía ser tan perfecta.



- Debe de haber alguna forma de vencerla. -


- Es difícil saber que puede ser, ella no habla mucho, una de sus hermanas es muda y la otra, es la que parece ser más abierta al hablar. - Hablaba Emanuelle mientras las tres estaban sentadas en la cama. - Son un misterio… -


- Hay alguien a quien podríamos preguntar. -


- ¿A quién? -


- ¿Recuerdan la niña con la que vino? A quien le dice su princesa. -


- No es una niña, es mi prima y tiene nuestra edad. -


- ¿Hablas en serio? Pero… Parece de secundaria. -


- Son cosas de genes, algunas mujeres de la familia Mannes tienden a crecer muy poco y aparentar menos edad de la que tienen, pero, esto lleva a que tengan ciertos problemas de salud. -


-¿Cómo se llamaba? -


- Kaam… Noihara… Eso es muy bizarro… La Mitsuki Noihara de nuestra era, saliendo con Kaam Noihara de nuestra era. - Comentó la espadachina mirando a Kenshi. - Tal vez, es mera casualidad. -


- Tu prima, tal vez, ella conozca alguna debilidad de su… Un momento ¿Son primas? ¿Sale con su prima? -


- En la familia Noihara y Mannes creo que es algo, normal… Una de las hijas de Mitsuki Noihara, contrajo nupcias con su tía, prima cercana de Kaam Goheid.-


- A veces pienso que es mejor olvidar esos detalles. - Dijo Kenshi algo apenada, rascando su mejilla y pensando. - Ahora que lo pienso, los Noihara y Mannes se jactan de muchas cosas, pero, tienen situaciones internas muy raras.


- Dejando de lado lo del in… Eso, la mejor oportunidad que tenemos, es preguntarle a esa niña. -


- ¿Crees que sea tan fácil? Llegar y decirle, disculpa ¿Podrías decirme como ganarle a tu novia? -


- No lo sé, aunque, es muy gentil y simpática, no parece ser de las personas que te den un no por respuesta… Podría intentarlo. -


- No se diga más, tenemos un plan. -


- ¿Disculpa? Quien tuvo la idea fui yo, presumida. -


- ¿Pueden dejar de pelear? … Y ahora ¿Cómo dormimos? -


- No creo que haya problema en dormir todas aquí, la cama parece ser muy grande. -


- Si, es la cama más grande que he visto, es esas que llaman King Size. -


- Es doble King Size. -


- Mi abuela Colette me dijo que fue la cama que compartió con mi abuela Saori, a veces tenía problemas para dormir y se movía mucho. -


- Ya veo… Entonces, sobra espacio. -


- Si… - Susurraba Kenshi mirando disimuladamente los senos de Emanuelle que se veían un poco por la bata y el cuerpo de Mao por el camisón, pensando. - No, no andes pensando en eso, Kenshi, no eres un hombre para andar pensando en cosas sucias, son compañeras de universidad, nada más. -


- Kenshi ¿Te quedaste pensativa? -


- ¡Ya, vamos a dormir! -



Las tres chicas se recostaron, apagando por completo las luces, pero, parecía que la incomodidad y esos nervios no estaban sólo en la pelirroja, pues, sus compañeras no podían cerrar los ojos.


- No puedo dormir… Esto esta mal… Si se enteran que soy lesbiana, va a pensar mal de mí, va a creer que lo del club es un pretexto para estar tras ella. - Pensaban Mao y Emanuelle al mismo tiempo, mientras miraban a Kenshi desde cada costado.


La noche era difícil de pasar por Mao y Emanuelle, quienes dormían al lado de Kenshi, aquella pelirroja de piel ligeramente bronceada y un busto prominente que sobresalía de su blusa sin sostén, no era como si fuesen unas adictas a echar miradas o al sexo, pero, en algo podían estar de acuerdo, esa chica era muy bella y sensual, era el tipo de chica que a ambas les gustaba, curvilínea, alta y con carácter. Mao, quien siempre aparentaba ser una joven recta, imitando mucho los modales de su ídolo, Mitsuki Noihara, en el fondo, era una chica algo soñadora, femenina y delicada, obvio no le gustaba mostrar mucho ese lado, ya que pensaba que sus compañeras de equipo no la verían como alguien fuerte, por lo que, al conocer la historia de Kenshi, que venció a la mejor de esgrima de la escuela y al conocerla en persona, quedó impregnada de ella, era la imagen de una ronin, una samurái sin dueño. En el caso de Emanuelle, se esforzaba por no voltear a mirar a su amiga durmiente, tenía un gusto por las chicas rebeldes, salvajes, que necesitaran ser dominadas, así veía a Kenshi, como una belleza guerrera que necesitaba ser guiada, más aún, al momento de ser derrotada, aunque fuese algo sucio su estilo, le dejó impactada, era como si esa chica de cabello de fuego, hubiese llegado a ella para estar cerca, como el destino de sus espadas.


- No, no mires, podría pensar mal de mí. -


- No puedo creerlo, son tan grandes y se ven tan blandos… No, Emanuelle, eres una chica bien, no puedes mirar de forma libidinosa el busto de tu compañera de academia. - Pensaba la esgrimista apenada por ver los senos de Kenshi, notando como un pezón escapaba de la blusa. - Debería… Acomodar su blusa, que descuido de su parte dormir tan confiada, alguien podría mirar demás. -


Emanuelle extendió su mano para tratar de subir la blusa de Kenshi, acariciando un poco la piel de su busto, notando la erección del pezón de la pelirroja por lo fresco del ambiente, la chica pasó saliva y ligeramente pasó su dedo por encima de la aureola, mordiendo sus labios al tener tentación de prenderse en él, hacía mucho que no salía con nadie, aunque fuese una mujer de clase, no podía evitar masturbarse imaginando tener sexo con algunas chicas bellas que veía por la calle o en la universidad, estar tan cerca de la dueña de esa habitación, empezaba a provocarla, no tuvo otra opción que tomar la almohada y bajarse de la cama, cubriéndose con una sábana, si seguía arriba, terminaría haciendo algo indebido. Ema no sabía que Mao la había alcanzado a ver, pensando en que, tal vez tenía que hacer lo mismo, pues, empezaba a imaginar que Kenshi se despertaba y la acercaba a sus brazos, prendiéndose a su boca.
Kenshi despertó estirando sus brazos, sin dudas, esa cama era muy agradable, talló sus ojos y se sorprendió al ver a sus amigas dormidas en el suelo, pero, no quiso levantarlas y preguntar que había pasado. Vio la hora, apenas eran las cinco y media de la mañana, faltaban un par de horas para ir a la universidad, así que decidió pasear un poco por la casa y conocerla más. La mansión Noihara era más grande de lo que creía, había un camino hacía una alberca, una cancha de tenis, una cancha de volibol de playa, otra de volibol de salón, una cancha de basquetball, parecía ser un centro deportivo completo, se notaba que a sus antepasados les encantaban los deportes. En el trayecto, recordó el dojo, no lo pudo ver bien por el calor de la pelea, pero, de lo poco que recordaba, eran varias espadas colgadas y títulos. Siguió un camino lleno de flores, parecía que alguien había estado cuidando debidamente ese jardín, tal vez, la casa no era tan abandonada como le dijeron, así como no estaba solo aquel dojo.
La pelirroja se acercó a la entrada y se sorprendió al ver a su prima lejana japonesa, practicando artes marciales, golpeando fuertemente un muñeco de impactos, parecía tan concentrada en ello, que Kenshi pensaba que no se daría cuenta de su presencia, pero, ella se quedó detenida, bajando las manos a sus costados y volteó por su hombro hacia la recién llegada.


- Buenos días. -


- Buenos días… No eres tan mala en el karate. -


- No es karate, es jiu jitsu de la escuela Noihara. - Habló Mitsu volteando lentamente hacia Kenshi, mirándola fijamente. - Deberías de usar ropa menos reveladora, por respeto a las demás. -


- Yo me visto para dormir como se me de la gana, abuela. -


- Abuela… -


- Sí, abuela, hablas, actúas y te comportas como esa mujer, como si fueses una abuela. - Dijo Kenshi riéndose, creyendo que era un apodo perfecto para Mitsu, quien, en el fondo, sonreía al ser llamada así por su bisnieta de sangre.


- Puedes llamarme como quieras, solamente, ve a ponerte algo más, por respeto a mi princesa. -


- Tu princesa, tu princesa ¿Por qué la llamas así? Pedófila. -


- Para tu información, ella tiene tu edad, Kenshi Noihara. - Contestó la japonesa sorprendiendo a Kenshi por lo revelado.


- ¿Qué? No puede ser. -


- Y le llamo así porque es mi princesa. -


- Olvídalo, dejó de importarme. -


- ¿Quieres practicar conmigo? -


- ¿Por qué lo querría? -


- Tienes que tener un motivo para venir aquí ¿O no? - Preguntó Mitsu tomando su toalla para secarse el cuello y escote.


- Era curiosidad… Por todas esas katanas. -


Mitsu volteó a ver aquellas armas señaladas, sonriendo en su interior, era el pretexto perfecto para aproximar a Kenshi a la historia de su familia, que viera, que la familia Noihara más que pretensión y prestigio, se trataba del esfuerzo y dedicación de sus integrantes para lograr sus metas y sueños propios.


- Estas katanas les pertenecieron a cada una de mis hi… De tus tías abuelas. -Habló Mitsu caminando hacía ellas. - Angeline Noihara, Liguria Noihara, Shirayuki Noihara, Mina Mannes, Rosetta y Rose Noihara. -


- ¿Todas ellas practicaban artes marciales? -


- Todas. -


- Pero, solamente mi abuela y Angeline Noihara participaban en torneos ¿O no? -


- Así es, pero, las demás quisieron conocer de la tradición marcial de los Noihara, aprendieron las artes marciales y lograron superar a su maestro, por lo cual, recibieron estas espadas como señal de su logro. -


- Ya veo… ¿Y esa espada? -


Kenshi señaló una espada en un área céntrica que parecía un altar, era una espada con un mango finamente adornado por un listón rojo, con una funda de color rosa brillante y una guarda de oro que traía un decorado en forma de tulipanes. Mitsu se acercó lentamente hacia esa espada, arrodillándose frente a ella, sacó como un estuche de limpieza que estaba debajo del soporte, del cual tomó un pañuelo de seda rojo, con él que desenfundó la espalda y sujetó entre ambas manos con la tela extendida.


- ¡Es maravillosa! - Exclamó Kenshi queriendo tomarla, pero, la mirada fría de Mitsu la detuvo, fue como si le observara con deseo asesino.


- No la toques así, esta espada le perteneció a mi prin… A Kaam Goheid. -


- Pero ¿Ella practicaba artes marciales? Por lo que sé, su salud no era la mejor, era una proeza que durara tanto en el tenis. -


- Es cierto… Aunque era algo débil de salud, practicó un poco para defensa personal y fortalecer su confianza… Esta espada, la obtuvo como regalo de Keitaro Noihara, que reconoció su esfuerzo, aunque no pasó del cinturón azul, mi pri… Tu bisabuelo decidió que era acreedora, después de todo, que mayor muestra de sacrificio y amor por la familia, que haber luchado contra la muerte al dar a luz a Shirayuki Noihara. -


- Hablas como si tú hubieras estado ahí, o la conocieras. -


- Me gusta saber todo sobre la familia. -Dijo Mitsu ofreciéndole la espada a Kenshi, quien la tomó con el pañuelo. - Nací dentro de la familia Morikawa, mi hermana, en la familia Aikawa, ambas, derivadas de la Noihara, mientras que Mithril, fue separada de nosotras y estuvo todo el tiempo en Italia, las tres quisimos conocer sobre nuestro pasado y origen. -


- Olvídalo, dejó de importarme. -


- En verdad, puedes ser muy exasperante. -


- ¿Exa que? -


- Molesta, debes de mejorar tu trato con la gente. -


- Lo que digas, abuela. -Contestó Kenshi sin dejar de mirar la espada, admirando su belleza.


- ¿Te gusta? -


- Es más bonita que la que me dio mi abuela Saori… -


- Si te esfuerzas en demostrar que eres una digna Noihara, yo te daría una espada con la misma calidad y belleza. -


- ¿Tu? ¿Por qué tú? -


- Keitaro Noihara, tu bisabuelo, me dio la distinción de ser la líder moral de la familia Noihara, tomando el lugar de Keisuke Noihara, el padre de mi princesa. -


- ¿Tú? ¿Acaso no había nadie más por quien votar? -


- No es por votación, es una distinción que se hereda dentro de la familia. - Contestó Mitsu tomando la espada para aguardarla y después, ponerse de pie. - Se que, en algún momento, tú tomarás mi lugar. -


Kenshi apretó sus puños al escuchar eso, pensar que esa chica decía ser la representante moral de la familia le causaba incomodidad, no era mucho más grande que ella y de repente salía con ser su superiora, era algo que no podía tolerar. Fue como un impulso, o más bien, un pensamiento que salía de su corazón, su mano se levantó, señalando a Mitsu, quien le miraba fijamente, esperando que explicara porque ese señalamiento.


- No dejas de caerme mal, abuela, te crees perfecta, odio eso, odio que pienses que eres mejor que todas, que te creas lo mejor en la familia. -


- Lamento que pienses eso de mí, por lo contrario, tengo muchos defectos. -


- Deja de jugar conmigo, te lo juro, abuela. - Dijo Kenshi señalándole. - Te derrotaré, demostraré que ese título de líder moral no es más que pura vanidad. -


- Me agrada ese ánimo, vamos, Kenshi Noihara, te invito a superarme, a ser más grande que yo, demuéstrame, que eres más que palabras. -



Mitsu sonrió levemente, al ver reflejada a Saori en Kenshi, esa intensidad y esa mirada decisiva, ese deseo de demostrar su habilidad, era similar al de su hija, solamente vio como la pelirroja caminó hacía el depósito de ejercicios y se colocó unos guantes para artes marciales, para luego, empezar a hacer calentamiento. Tal vez, un poco de presión real no le haría daño.





 

مكسورة و تالفة
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Mitsu es tan fastidiosa, no la recordaba así LOL Y también es excesivamente cursi con Kaam (por lo menos Kaam trata de ponerla en su lugar).

Dos chicas, un pezón jaja.
 

O-O¬ Baton pass!!
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Mitsu es tan fastidiosa, no la recordaba así LOL Y también es excesivamente cursi con Kaam (por lo menos Kaam trata de ponerla en su lugar).

Dos chicas, un pezón jaja.
Xd Recuerda que sigue en el proceso de ya no ser tan así, pero le gana creer que todavía tiene responsabilidades como líder de la familia o que ella tiene la razón, y pues ya sabes que siempre ha sido cursi, :3 lo bueno es que Kaam ya le pide controlarse en todo sentido.
PD: Por eso te dije que trataba de que también ella se diera cuenta que deben de abandonar su pasado si quieren continuar y si no quieren ser una carga para las demás, sobre todo Mitsu :d.
 
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