Misión D Registro|Kurohane Nara

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I'm Morpheus, owner of a dream
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Registro (D)

Se te ha entregado una lista donde aparecen los distintos clanes residentes en la villa porque este encargo especial consiste en tener que dirigirte hacia el sector de cada uno y registrar a cuántos de sus miembros enviarán a la academia en el próximo período. Solo tendrías que hablar con algún integrante que esté capacitado de darte esa información, pero eso sí: algunos clanes podrían no suministrarte esos datos.

Objetivos:
-Dirigirte a cada sector de los clanes registrados en Kiri (mira la Tab política).
-Hacer la investigación de lugar.

Notas:
-No hablarán con los líderes en dado caso.
-Sí habrá intervención de uno de los sensei en cualquier momento de la tarea.
 

I'm Morpheus, owner of a dream
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Esa mañana se le había encomendado a Kurohane la molesta tarea de hacer un registro de los clanes que inscribirán a sus prometedores come mocos en la academia. Intentó quejarse con TK, ¿por qué era él el que debía hacer tal faena siendo un completo extranjero? Pero el maestro no le dio pie a que pusiera en la mesa su disgusto; probablemente esa era su forma de castigarlo por lo que le había hecho cuando estuvieron combatiendo con las espadas de madera, y es que, desde un punto de vista más estricto, aquel castigo era muy suave a comparación de lo que le haría la zorra o el chupa penes si es que llegaran a recibir un escupitajo en el ojo por parte del manipulador de sombras.

Como no había manera de poder zafarse de la misión, Kurohane le preguntó el número de Kaguya que irían a la academia, a lo cual Tenshi solo atinó a elevar su mano derecha y mostrar los cinco dedos.

¡TT! Iré primero a la residencia de los Yuki. Justamente me queda cerca por estar en el distrito norte —se dijo así mismo mientras recordaba la cara de la cabeza de cerillo que le había prestado por un tiempo su reproductor de música.

No era mentira cuando decían que el sector norte el más frío y vivo de la aldea. A pesar de estar en pleno medio día, los turistas iban de aquí para allá enérgicos por todo lo que sus ojos veían: hoteles, restaurantes, las pistas de patinaje y muchas otras cosas eran las cosas que se podían observar en dicha zona, no obstante, lo más llamativo de aquel sector era el gran domo de hielo; monumento que se debía a los miembros de uno de los clanes más influyentes de toda la aldea. Era de esperarse que Kurohane se dirigiera hacia el domo anteriormente mencionado; debido a que lo más probable era que se hallara la residencia del clan muy cerca, cosa que así fue. Por suerte y la persona con la que tuvo la dicha de buscar información, se mostró bastante cooperativa, incluso le preguntó el cómo le estaba yendo a los miembros Yuki de su clase.

Les está yendo maravilloso —comentó tras forzar una sonrisa—. ¿Le molestaría repetirme el número de alumnos que ingresaran el siguiente periodo a la academia?
Como dije, son cuatro los chicos que pasaran a ser estudiantes —respondió sin problema alguno. Kurohane solo atinó a anotar en la lista dada por Tenshi, el número mencionado.
Vale, muchas gracias y disculpe la molestia.

Sin más, se retiró a una de las zonas que más tenía ganas de visitar y que por desgracia no había podido, la urbanización oeste. Conocida por ser la contraparte del sector norte por su cálido ambiente, gracias a las diferentes aguas termales que se hallaban en dicha zona. Cuando entró a dicho distrito y sintió la niebla vaporizada chocar contra su piel, la tensión y molestia por la que pasaba habían pasado a otro plano, aunque no entendía como sucedía eso, decidió dirigirse a la casa de los clanes que le correspondía visitar e investigar. El primero en ser visitado fue el clan Hozuki; conocidos por su gran manipulación sobre el suiton y los fluidos de su cuerpo. Habilidades como el poder licuarse para convertirse en un charco de agua y volver su composición, era una de las cosas más interesantes de ese clan tan misterioso. De igual forma, era bien sabido que la desventaja que tenía dicho clan en un combate era el raiton, por lo que si en algún momento el usuario de sombras llegaba pelear contra un Hozuki, ya tenía un poco de ventaja en combate.

No sé cuántos Hozuki serán inscritos el siguiente período.
Un estimado, eso bastará —rogó el amargado sabiendo que si no le daban un número exacto a lo que pedía, tendría que volver por dicha información. El castaño frente a él colocó una mano sobre su mentón, imitando una típica pose pensadora.
Había escuchado que dos de nuestros mejores chicos ingresarían pronto a la academia. Pero no estoy seguro.
¡Dios mío! Bueno va, anotaré eso pero pondré que no es del todo seguro.
Eso suena bien para mí.
Y para mí también, gracias —se despidió rápidamente para luego dirigirse al clan que era prácticamente el dueño del sector en el que se encontraba.

Dairoku sabía lo que el clan Terumi era capaz de hacer, no por nada se había dedicado a estar horas y horas investigando acerca de los clanes más influyentes de toda Kirigakure. El Yoton y el Futton eran habilidades únicas y que una sola persona pudiera manipular ambas a la vez, era algo simplemente sorprendente y que imponía un alto respeto entre los ninjas. Al pisar dentro de la residencia de los expertos en corrosión, Nara sintió el calor y la humedad que caracterizaba a un recinto de aguas termales. Aceptar o no el baño que le habían propuesto al chico dependía completamente de él, pero seguramente el rechazarlo lo llevaría sentirse como un irrespetuoso, así que no le quedó de otra más que utilizar las aguas termales de los Terumi. Por suerte, uno de los representantes lo acompañaría para poder responder a todas sus preguntas.

Espero que te gusten las aguas termales, chico —comentó el pelirrojo que representaba al clan en ese momento—. Nos gusta que se lleven una buena impresión de nosotros —le guiñó con una sonrisa que tensó al amargado de cierta forma.
Son bastante relajantes. Pero…
Relájate un poco, luego puedes centrarte en tu misión —la distancia entre ambos se acortó a tal punto que Kurohane se sintió bastante incómodo.
No creo que tenga tiempo para eso —zanjó con el ceño fruncido.
Qué aburrido chico, pero está bien —expresó con un poco de fastidio el anfitrión—. Tengo entendido que de los nuevo ingreso, habrán tres Terumi.

Con la información obtenida, Kurohane salió del baño, no sin antes comentarle que uno de sus maestros era bastante social y que seguramente estaría encantado de conocerlo.


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Habiéndose salvado de un intento de seducción bastante malo y obvio, Kurohane se encaminó hacia la zona más lujosa de todo Kirigakure; lugar donde encontraría a uno de los clanes más llamativos de todos. Los Michibiki los conocía muy bien por haber combatido con uno en la tarea que compartió con el chico momia. La conexión de los Michibiki con la naturaleza era de las habilidades más buscadas y envidiadas en el mundo ninja, ¿y cómo no serlo? Si podías literalmente, manipular el campo de batalla siempre y cuando tuvieras el poder suficiente para hacerlo. Los miembros de ese clan eran tan fuertes, que Ni-banme -el segundo hermano mayor- les tenía miedo por lo feroces que eran en combate. A Kurohane no se le permitió pasar más allá del portón, el motivo era desconocido para él, pero seguro se debía a alguna especie de discreción conforme a dejar entrar a un completo extranjero.

No tengo porque darte esa información, lárgate —espetó la mujer de largo cabello plata que fungía como representante de los Michibiki en ese momento. Kurohane solo atinó a fruncir el ceño.
No me importa. Vine desde muy lejos para que vengas con ese tono,
¿Acaso no te enseñaron lo que son los modales?
Trata a los demás como quieres que te traten a ti —ironía y cinismo en su máxima expresión. Unas plantas rodearon el cuerpo del muchacho y este se zafó gracias su habilidad para ocultarse en su propia sombra.

Aquel imprevisto movimiento sorprendió a la muchacha de mayor edad.

Piensas rápido, extranjero.
Me enseñaron a siempre ir un paso adelante de los demás.
¿Sí? Ve un paso adelante de esto —la chica le cerró la puerta en la cara y luego elevó unas grandes raíces por encima del portón y la muralla que fungía como el límite de la calle y el territorio Michibiki.
¡TT! ¡Jódete! —gritó mientras tomaba la lista y colocaba que los amantes de la naturaleza estaban indecisos de a quienes enviar.

Con el mal genio a flor de piel, Dairoku se dirigió a su siguiente objetivo: el distrito sur, conocido por ser uno de los más tranquilos de los sectores y por albergar al clan que más historia ha tenido en el país del agua. No era necesario explicar de lo que eran capaces los miembros del clan Uchiha, sus técnicas oculares eran muy misteriosas y, por eso, los ojos de un Uchiha eran tan codiciados en todo el mundo. Ahora, esos mismo ojos inyectados en sangre, le miraban con total precaución. Era bien sabido que los miembros de ese clan eran bastantes reservados con la información, pero el vigilar a un niño de esa manera era totalmente absurdo.

¿Y bien? —Dairoku enarcó una ceja.
Ya lo dije, soy un estudiante extranjero al cual le encomendaron ésta estúpida tarea —zanjó con total sinceridad.
Si la academia quisiera saber tal cosa, mandarían a algún encargado de la institución, no a un niño.
Yo pensé lo mismo, pero aquí estoy —Nara se comenzaba a desesperar con la terquedad de la mujer—. No tengo todo el día, habla de una vez.

Aquellas palabras tan directas y descorteses del muchacho lograron molestar a la fémina, quien sin pensarlo dos veces lo sumergió en una ilusión que le permitiría a ella observar lo que había vivido veinticuatro horas atrás. No obstante, mientras ella encontraba la verdad en los recuerdos del chico, éste se hallaba sumergido en una caída interminable. El miedo se apoderó de él por unos segundos y, cuando sintió que dicho sentimiento se transformaba en desesperación, la mujer lo liberó de su tortura.

¡Jum! El clan mandará a cuatro de nuestros niños —la chica no parecía tener ni un ápice de vergüenza por lo que había hecho—. Ya tienes lo que venías a buscar, ahora vete.

Dairoku quedó mudo hasta que salió de la residencia, estaba impactado por lo que su mente y cuerpo habían tenido que vivir, ¿ese era el verdadero poder de los Uchiha? Las sensaciones y los sentimientos se sintieron tan reales, que por un momento sintió que ese sería su momento final. Estuvo unos momentos ensimismado y cuando recordó que solo le faltaban dos clanes, continuó con su camino a pesar de sentirse mareado.

[...]

Se sintió un poco más tranquilo al pisar el terreno de los Inuzuka. Conocidos por su fantástica conexión con los canes y otros animales. De apariencia bestial y con una destreza única en el arte del taijutsu y el rastreo. Con los Inuzuka sucedía lo mismo que los Michibiki, sus hermanos mantenían cierto respeto y cautela cuando hablaban de ellos. Quizás y en alguna ocasión tuvieron que vérselas con un miembro de dicho clan, y seguramente no la pasaron muy bien.

Para Kurohane, las palabras de sus hermanos pasaron a segundo plano cuando recibió una agradable sorpresa por un husky que le saltó encima bastante alegre. Su dueña era la que le había dado la bienvenida a casa y se hallaba algo apenada por lo que había hecho su compañero. A Nara no le importó en lo más mínimo, puesto a que no era un secreto que era un amante de esas criaturas tan puras.

Un estimado me será útil.
Había escuchado a uno de mis primos que serían ocho Inuzuka los que entrarían a curso de la escuela.
Gracias —exclamó Kurohane luego de acariciar la panza del peludo animal.
No hay de qué.

Solo faltaba un clan y por fortuna, era uno que se hallaba muy cerca de ese distrito. Los Akasuna; no sabía mucho de ellos, solo que eran maestros en la creación y manipulación de las marionetas, arte ninja que poco se había experimentado a lo largo de la historia, pero que en manos de un experto, podía considerarse de las técnicas más letales del mundo.

La residencia de los marionetistas eran tan sútil como su reputación. Al tocar la puerta, una muñeca le abrió la puerta, extrañando en gran medida al chico.

Solo vengo para saber una cosa, prometo que no será nada del otro mundo —atinó a decir luego de que saliera un anciano de las sombras con una marioneta sobre su cuello.
Habla, estaba en medio de una importante creación.
Quiero saber cuántos de ustedes serán inscritos el trimestre que viene en la academia.
Hmm… serán siete, siete niños. ¿Es todo?
Sí...
Entonces lárgate.
No tienes que decirmelo, loco —y con eso dicho, Nara se retiró de la casa de marionetas.

[...]

Creía que tardarías más.
No me subestimes —la seriedad con la que Kuro había dicho esas palabras casi hace que Tenshi soltara una pequeña risa.

El sensei tomó la lista y se impresionó por la cantidad de alumnos que entrarían en la siguiente promoción. Eran demasiados, incluso pasaban a los del tercer año de ese momento. Sin mucho que decir o preguntarle al usuario de sombras, le dejó retirarse.
 
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