Oneshot Reina del Drama | Rayshipping (Ash and Cynthia).

Vega0313

Izumi Sakai
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Bien, es hora de darle un pequeño fanfic basado en Vínculos Irreales. Hace tiempo que no hago uno de estos. Es la historia de Grey 03 Grey 03 (quiero creer que es Grey Sunshine). No tengo nada más que decir salvo que lean aquel fic.


Sabor a Vainilla
(Rayshipping)


Ella en el fondo estaba enamorada, eso lo supo desde la primera ocasión que pudo admirarlo como es. En un principio tenía deseos de estudiarlo a fondo, de abrir ese joven cuerpo y aprender sus secretos, pero al final él venció y sus hijas se fueron con él dejándola sola en aquella mansión.

A veces hablaban, otras veces paseaban; desde que él le dio un “no” a todo lo que ella quería hacer, supo de inmediato que algo cambiaba en ella. Había dejado de ver a sus hijas como dos seres con los que podía experimentar, e incluso, llegó a encariñarse con el resto de las chicas que él había traído consigo por su manera de actuar.

—Eres un héroe—había dicho ella, burlándose así del apodo que tanto odiaba ese chico de camisa blanca.

—Ahí vas de nuevo con lo mismo; no soy ningún héroe, ni mucho menos adoro meterme en las crisis existenciales de los demás—respondió mientras intentaba explicarse cómo terminó cargando a la “madre” de las dos gemelas más importantes de la ciudad—. ¿De verdad te doblaste el tobillo?

—Lamentablemente para ti, sí, me he doblado el tobillo—ella en verdad no parecía sentirse incómoda en la espalda del chico—. Solo no le digas a Dawn y a Platina que su madre se encuentra herida.

—Dudo mucho de que lo estés.

El trayecto que caminaron fue largo, pero al fin habían llegado a la mansión donde su “amistad” comenzó.

Tras pasar las puertas que alguna vez fueron destruidas, Ash y Cynthia subieron las escaleras, mejor dicho, él subió las escaleras rumbo a la habitación de la mujer quien se estaba quedando dormida. Tras caminar por un largo pasillo, al final llegaron a aquella recámara donde el chico se escondió una vez para rescatar a su amiga con ayuda de su hermanita adoptiva.

Al momento de dejarla en la cama, Cynthia rodeó el cuello del chico con sus brazos mientras hacía un puchero que por un instante logró sonrojarlo.

—Eres malo conmigo, ¿qué te hice?—preguntó ella haciendo perfectamente el papel de una princesa consentida de aquellas películas que Dawn y Lyra veían en su departamento.

—¿Quieres que te responda?

—No es necesario.

Ash soltó una carcajada, logrando poner molesta a la mujer de excelente cuerpo quien le dio suaves golpes en el pecho.

—Te salvo en varias ocasiones y me pagas con desprecio. ¡Dios! Eres malo—sus quejas fueron ignoradas mientras el chico le quitaba sus zapatos tirándolos lejos—. Sabes que esos zapatos valen más que tú departamento, ¿verdad?

—Deberías olerlos un día, creo que un weezing sería feliz de recibirlos como regalo—bromeó él, recibiendo así otro golpe de parte de ella—. No te enojes, solo era una broma.

—Muy gracioso, pero ahora me pregunto qué dirá Platina al ver una foto de nosotros dos besándonos.

—No tienes una foto—respondió él, pero ella sacó de quién sabe dónde un juego de fotos de ambos dándose un beso—. Retiro lo dicho.

—Me gusta mucho que seas obediente—dijo Cynthia bromeando a la vez que empujaba con sus pies a Ash—. Ya debes irte, héroe.

—¿Acaso no quieres que me quede un rato más a acompañarte? —preguntó él—. ¿O acaso temes que tus hijas quieran estás fotos y decidan sacrificar a su madre a los dioses que ella misma plantó en sus manos?

—No te atreverías.

—Depende, ahora me doy cuenta de que los dos iremos al mismo agujero si ambas se enteran.

La joven científica intentaba pensar en alguna forma de evitar su destino, pero viendo ese rostro, supo de inmediato que no iba a poder jugar con él.

—¡Me odias! —exclamó ella para tomar su almohada y ocultar su rostro—. ¿Qué te he hecho?

Ash soltó un suspiro pesado. De todas las mujeres que él había conocido, ella era sumamente especial.

—Solo uno y será todo—se dijo a sí mismo, retirándole la almohada a su amante que no era su amante—. Sí te atreves a molestarme con esto, juro que te odiaré por el resto de tu vida y haré que Meloetta te desprecie.

—¡Me odias! —volvió exclamar Cynthia con un puchero—. Debí saberlo.

—Eres toda una reina del drama cuando te lo propones.

Nuestro héroe acercó sus labios a los de ella, juntándolos, consintiendo así a la madre de las gemelas que le habían ocasionado tantos problemas. Rápidamente un sabor se le vino a su mente tras probar esos suaves labios, por lo que se dio una cachetada mental tras descubrir la razón del estado de la rubia.

—Me amas—murmuró ella tras romper el beso.

—La próxima vez que te comas un bote de helado con alcohol, mandaré llamar a tus hijas para que te castiguen—soltó Ash notando la mirada de temor que solo ella podía tener ante la furia de sus preocupadas hijas—. A un lado, no quiero que en este estado hagas alguna locura.

—Que lindo, te preocupas por mí.

—Aún no quiero que te maten por esa loca curiosidad tuya.

—La amas.

El pobre azabache soltó un fuerte suspiro. Odiaba cuando ella tenía razón, pero lo que más detestaba, de cuando ella se salía con la suya.

—Ya duérmete—ordenó él, sintiendo entonces como su compañera se acurrucaba sobre de él—. Y es la última vez que me chantajeas de esta forma.
Como amaba ese lado dominante de él.


 
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