Reto Reto de escritura ed. Noviembre / Hasoinu

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Primer cuento: Hansel y Gretel



Erase dos jóvenes hermanos, hijos de un humilde leñador y su fallecida esposa. Virtuosos eran sus padres, quienes, agradecidos por bendición de su descendencia, apodaron a su primogénito como Hansel (❝regalo de Dios❞), mientras su delicada hermana fue bautizada Gretel (❝hermosa como las perlas❞). Y a pesar de la pronta partida de uno de ellos, los niños vivían felices, nutridos por el amor y el sudor de tan laborioso cuidador.

Los años pasaron y llevaron consigo gran parte del vigor del pobre hombre. El miedo a una muerte prematura cavó un profundo nicho en su corazón; uno que lamentablemente el cariño de sus hijos no pudo llenar. Desesperado, tomó como esposa a la hija de un mercader, apostando hacia un futuro más próspero. Así, junto a su nueva compañera, buscó aplacar la pesada carga legada por su difunta mujer; y si bien tanto Hansel como Gretel tenían sus dudas con respecto a la severa institutriz, el amor por su padre fue mayor.

Lamentablemente, el reloj volvió a moverse, y la ponzoñosa labia de la madrastra logró por fin vulnerar el buen juicio de un hombre asustado. Exilio no equivale a abandono; en esos tiempos encarar lo desconocido simbolizaba un ritual de madurez, o en este caso; de liberación. Con esta justificación en mente, la familia planeo un último viaje al bosque; uno del que no todos volverían.

Pícaro y atento Hansel, que tus pasos pudiste marcar; y aun así, la suerte no sonrió a tu esfuerzo. Desdichada y triste Gretel, cuyas lagrimas afloraron la incertidumbre de tu hermano, desesperado por ponerles un fin. Ambos divagaron por días; el hambre les dio caza furtiva. Cuando las cosas parecían llegar a su fin, la joven niña vislumbra un atisbo de esperanza: una casa, reluciente y bien adornada; hecha de miga de pan y caramelo. Tomó a su hermano del brazo, y riendo ante la fortuna, lo arrastró consigo en dirección a su anhelo.


Triste y confundido Hansel, que viste a tu hermana morder leños y hojas. Te invitó a formar parte de su fantasía, pero aún no estabas listo para embrazar la locura. Sonreíste y jugaste con ella, te aseguraste de que fuera feliz. Cuando la muerte la acechaba de cerca, te la adelantaste; robaste su aliento a filo de piedra, guardando el cambio en sufrimiento. Te hiciste de sus fuerzas y con ellas pudiste sobrevivir; ganaste tu título de hombre. Y en aquella noche de remordimientos, tu pulso dubitativo se contuvo; la sangre de tu hermana te dio noción de perdón, para que, en esa mañana, cuando el leñador se levantara, viera el lecho teñido en rojo, y le sirviera de marca, para volver a encontrar su propio camino.
 
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選ばれし子供
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Para mí, es excelente. Lo suficientemente trabajado como para no parecer un cuento improvisado, pero al mismo tiempo, no tan trabajado como para pecar de exceso de ornamentación barroca. Una de las cosas que más me gustaron fue el uso del vocativo: "Pícaro y atento Hansel, que tus pasos pudiste marcar; y aun así, la suerte no sonrió a tu esfuerzo. Desdichada y triste Gretel, cuyas lagrimas afloraron la incertidumbre de tu hermano, desesperado por ponerles un fin" y "Triste y confundido Hansel, que viste a tu hermana morder leños y hojas". Este es un recurso no muy usado y, en estos tres casos al menos, bastante efectivo. Supongo que el hecho de que la estructura sintáctica de los tres vocativos fuera simétrica (adjetivo + y + adjetivo + sustantivo+ subordinada de relativo) ayudó a acrecentar el efecto. Si bien el recurso se repite tres veces en un relato bastante breve, no llega a ser para nada cansino.

¿Se puede mejorar esto? Absolutamente. Por ejemplo, en la oración que dice "Cuando las cosas parecían llegar a su fin, la joven niña vislumbra un atisbo de esperanza", el uso del presente rompe con el tiempo verbal establecido. No sé si es un error o si lo hiciste a propósito para que el delirio de Gretel se sintiera más cercano al lector. Si esa fue tu idea, sinceramente te recomiendo que cuentes toda la historia en presente. El uso de este tiempo verbal no es tan frecuente como lo es el pasado, pero suele dar resultados interesantes. Te sugeriría considerarlo. También podría señalarte ciertos errores de puntuación y acentuación, pero debido al nuevo reglamento, no puedo hacerlo salvo que me des tu permiso explícito.

Asimismo, yo cambiaría ciertas frases. Por ejemplo, reemplazaría el "y si bien tanto Hansel como Gretel" por "si bien los infantes". Estimo que le da más fluidez. También cambiaría "tenían sus dudas" por "albergaban dudas". "Tener dudas" me parece una frase demasiado común, demasiado mundana, para el resto de lenguaje que manejas. Además, yo hablaría de "ponerles fin" a las lágrimas, en lugar de "ponerles un fin". No se me ocurren muchas cosas más para criticarte.

Como último detalle, me pareció interesante cómo manejaste el párrafo final. Es lo suficientemente abierto como para que el lector tenga que leerlo varias veces para dilucidar qué ocurrió, además de que se presta a varias interpretaciones.
 

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Muchas gracias, no me esperaba una critica tan trabajada. Ciertamente, coincido con tus sugerencias; sobre todo con respecto a las frases. Lo del repentino cambio al presente fue un desliz mio, para la próxima tendré cuidado de no comer ansias y editar sin apuros. Gracias de nuevo Mitsuki
 

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Segundo cuento: La princesa y el guisante



Bajo el amparo de su gente, yace un reino caído. Resilientes ante la tragedia, sus regentes buscan con esmero retribuir la sangre derramada; mas, lastimosamente, tiempo es lo que les falta. La semilla de su hijo es la última esperanza y en tierra fértil es necesaria su siembra. ¿Quién es digna de tal distinción?


Sera virtuosa por su delicadeza y femineidad — clama la reina.


El rey, cabizbajo, reflexiona en silencio; mira de reojo al consentido príncipe y suspira inseguro. El respeto a su esposa lo acalla, pero accede a la petición con una condición impuesta. Bajo este acuerdo, la mujer inicia su campaña, difunde la noticia por el reino y a sus puertas llegan las interesadas.

Cada día, invita a una de las pretendientes; sus necesidades son saciadas en lujos y se les brinda cobijo incentivándolas a pasar la noche. Eh aquí la pequeña treta, pues la afable reina, siempre esconde un secreto bajo los edredones; un guisante del tamaño de un alfiler, funge de juez imparcial para todas sus ocupantes.


Sorpresa y decepción asolan el castillo. Más aún, cuando la regente angustiada, presencia la entrada de a su última candidata: una joven de pelo andrajoso y vestimentas opacas; su piel, fiel reflejo de sus costumbres mundanas, intenta aparentar lustre a base de oliva y cenizas salinas; con uñas desgastadas por obrar la tierra y un aroma a rocío matinal, su único encanto recae bajo tan cautivadora y sincera mirada. Educada, ella hace una reverencia; la reina la juzga con el ceño fruncido. Tras unos segundos de tensión, accede a dejarla pasar.

A la mañana siguiente, los reyes esperan a su invitada; la reciben cordialmente y, como es costumbre, se le pregunta por su reposo. La muchacha asiente con timidez sin dejar entrever quejas. Entonces la reina se levanta, e indiferente, intenta guiarla hacia la entrada; el príncipe la detiene y llama a su padre a indagar en la habitación que había sido ocupada. Este lo mira intrigado y lo acompaña. Al regresar, una sonrisa enmarca su rostro, saluda a su nueva yerna con afecto y la invita a unirse a la mesa.

La reina intenta quejarse, pero su marido la interrumpe exigiendo silencio. Ella no lo entiende, y por primera vez en su vida siente la necesidad de alzar la voz en protesta. Él, comprensivo, simplemente la invita a recuperar el guisante.

Pobre reina confundida, cuyas respuestas no obtuvo aun con la legumbre en manos. Con vehemencia, el cuarto es indagado de pies a cabeza; nada falta; nada sobra ni esta fuera de su lugar, salvo quizás, por una almohada de plumas tirada sobre el suelo.


Un gobernante no pude dirigir a su pueblo sin conocerlo; las penurias no vividas son también las primeras en olvidarse. El rey lo sabia y de ahí su única condición.



Si, será virtuosa por su delicadeza y femineidad; mas, ante todo, por su humildad
 
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選ばれし子供
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Una vez más: estilísticamente es el mejor de los cuentos presentados en el segundo desafío hasta ahora. Vuelve a tener los giros retóricos necesarios para que el lenguaje no se sienta mundano y al mismo tiempo no está sobresaturado de figuras que hagan tediosa la lectura. Sinceramente, ese es un equilibrio bastante complicado de lograr. A mí, por ejemplo, se me ha criticado varias veces porque mi estilo es complicado. También destacaría el uso del presente como tiempo verbal, que sirve para que los hechos referidos sean más cercanos y vívidos.

Las críticas que se me ocurren (además de errores de puntuación y de acentuación que no puedo señalar porque el reglamento me lo impide, salvo que me des tu autorización explícita para hacerlo) tiene que ver con la repetición de ciertos sonidos que dan la impresión de que la composición está pensada para que rime. Te pongo ejemplos: "pe
tición con una condición impuesta". En este caso, además la palabra "impuesta" es redundante. Para evitar la aliteración involuntaria, yo escribiría: "Atiende a la súplica bajo un requisito". También hay un mal uso de la subordinada de relativo: "Pobre reina confundida, cuyas respuestas no obtuvo aun con la legumbre en manos". En este caso sería "Pobre reina confundida, que respuestas no obtuvo aun con la legumbre en mano". (Decidí conservar el hipérbaton, a pesar de que hace la frase un poco artificial".

Fuera de eso, la verdad no sé qué más criticarte. El primer párrafo tiene unas cuantas rimas asonantes involuntarias, pero no son tan marcadas como para que sea molesto.
 

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Tercer cuento: ¿Caperucita Roja?


Son las ocho y las fuerzas me abandonan, en mi lecho yazgo esperando; rogando a Dios por su pronta visita. ¿Podrá acaso su abrazo acallar mis palpitaciones? Si en falta eh caído por este sufrimiento, lo afrontare con orgullo, para que cuando me busques, pueda encontrar redención ante tus ojos.

Ya son las diez y la fiebre empuja con fuerza; me aleja cada vez más de tan triste realidad. Veo mis manos, carbonizadas por el pecado y pienso en la manera que pude ofenderte. Huelo la fetidez putrefacta que despiden mientras agradezco aliviada por mi fortuita soledad.

Finalmente son las doce y escucho la puerta crujir; el momento se acerca. De lucidez carezco, pero alcanzo a percibir tu mirada; pareces confundió. Inspeccionas mi cuerpo deforme tras las sabanas dejando correr un aliento frió. ¿Por qué no me reclamas? ¿Acaso no merezco tu misericordia? Cuando mi fe empieza a flaquear, noto tu perfil acercarse; la oscuridad me engulle y una sensación cálida invade todo mi ser. De repente me siento resguardada, lista para abrazar el sueño eterno.

 

選ばれし子供
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Sinceramente, no entendí bien qué está pasando, pero me parece que lo que se narra es a la abuela agonizando mientras llega el lobo y se la come. Supongo que tu intención fue dejarlo confuso, pero si no le hubieras puesto como título "caperucita roja", creo que la interpretación que le daría sería completamente diferente. En cuanto a errores de estilo, corregiría esta frase: " ¿Podrá acaso su abrazo acallar mis palpitaciones?" Las palabras abrazo y acaso casi juntas generan una cacofonía importante. Sugeriría eliminar la palabra acaso. También, en la frase: "y pienso en la manera que pude ofenderte", reemplazaría todo lo que está en rojo por un cómo.


Dicho esto, ahora voy a pasar a corregir la ortografía y la gramática. Antes de hacerlo, le aclaro a Nya Nya que el autor me dio permiso:
Gracias Mitsu, para la próxima puedes señalar, si no te resulta mucho trabajo, los errores de puntuación, yo encantado.
Empecemos por el principio:
Son las ocho y las fuerzas me abandonan, en mi lecho yazgo esperando; rogando a Dios por su pronta visita.
Esto quedaría puntuado así: "Son las ocho, y las fuerzas me abandonan. En mi lecho yazgo, esperando, rogando a Dios por su pronta visita.
Si en falta eh caído por este sufrimiento, lo afrontare con orgullo, para que cuando me busques, pueda encontrar redención ante tus ojos.
"He" del verbo haber" se escribe con h al inicio de la palabra. "Eh" es una interjección, la representación gráfica de un suspiro, por ejemplo. "Afrontaré" va con tílde en la "e". Si no lo lleva, el verbo está en futuro del subjuntivo (un tiempo de verbo que solo se usa en textos antiguos, jurídicos y en juramentos). Además, "cuando me busques" va entre comas.
Veo mis manos, carbonizadas por el pecado y pienso en la manera que pude ofenderte.
"Carbonizadas por el pecado" va entre comas.
Huelo la fetidez putrefacta que despiden mientras agradezco aliviada por mi fortuita soledad.
Entre "despiden y mientras va coma. Aliviada va entre comas.
pareces confundió.
"Confundido", imagino. Supongo que fue un error de dedo.
Inspeccionas mi cuerpo deforme tras las sabanas dejando correr un aliento frió
Sábanas va con acento en la primera a. Sino es sabana, como la sabana africana. Entre "sábanas" y dejando va coma. Frío va con acento en la i. Si le pones acento en la o pasa a ser "frió", el pasado del verbo freír.
De repente me siento resguardada, lista para abrazar el sueño eterno.
Después de "De repente va coma.

Y así son mis correcciones de puntuación. Supongo que te habrás dado cuenta de por qué la gente se quejaba. (?)
 

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No veo el porque xD. Gracias, sobre todo con las tildes que siempre me generan problemas. Lo único, me gustaría que desarrollaras lo de las comillas, ya que no lo entendí del todo.
 

選ばれし子供
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No veo el porque xD. Gracias, sobre todo con las tildes que siempre me generan problemas. Lo único, me gustaría que desarrollaras lo de las comillas, ya que no lo entendí del todo.
¿Eso de que "aliviada" va entre comas? Eso es porque es un predicativo subjetivo no obligatorio puesto en el predicado. Un ejemplo conocido que se me ocurre es el verso de Neruda, que dice: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". En ese caso, azules va entre comas, porque es un modificador del sujeto que está en el predicado y no tiene relación con el verbo.
 
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