Original Fic Reverse Stations (Primavera 4/Verano 4/Otoño 4/Invierno 4)

I-AM-ROSY!!

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Empezamos este proyecto, que ya traía ganas desde que se fue generando la idea, :3. Aunque lo prometí como regalo a Kissu Kissu esto se fue convirtiendo en un proyecto más grande de lo que pensaba, y se convertirá en una serie de historias cortas, espero les gusten, nwn un mundo alternativo al universo principal de mis fics, bienvenidos a Reverse Stations.



PRIMAVERA -1-



Ella la conoció en una academia, la misma donde cursaba junto a una novia a quien ella le causaba problemas por ciertos motivos que no le gustaba recordar. Rojita, así le llamó, por su bello color de cabello natural, tan brillante como una estrella, de unos ojos azules con tonalidad zafiro y una piel crema tan clara que resaltaba aún más su cabello, así como los sonrojos que a cada instante ella mostraba. Era bella, sin durar lo era, su cuerpo delgado, su corta altura para su edad, unos pechos medianos que comparada a las demás se veían pequeños, y unas piernas que acentuaban su redondo trasero, víctima de algunas de sus travesuras, pero lo más bello en ella, era su forma de ser. Para Eloise, de actitud rebelde, orgullosa y traviesa, toparse con una chica tan inocente, torpe, delicada, preocupona, llorona y nerviosa como Kaam, era como si un tigre se pusiera frente a un gatito.

Al principio, le molestaba lo cercana que era a su novia, después, entendió que era su naturaleza, Kaam era demasiado amable, tanto que asfixiaba, se preocupaba por todas y tan poco por ella que poco a poco Eloise fue convirtiéndose en una especie de protectora, pues temía que alguien quisiera aprovecharse de Rojita, su adorable amiga Rojita. Pero, era algo más que amistad, le desesperaba sus risitas nerviosas, su lluvia de perdones y disculpas que daba por cada torpeza cometida, su inocencia, su curiosidad, y al mismo tiempo, adoraba eso en ella, ya que le causaba una sensación de calma en el corazón. Fue cuando comprendió, se estaba enamorando de Kaam, un amor más grande que lo que alguna vez sintió por su novia, le hervía la sangre de solo querer abrazarla, día y noche, aun entre los brazos de Meer, pensaba en Rojita.

Lo platicó con Mitsuki, su mejor amiga, quien le aconsejó que siguiera a su corazón, pues ella estaba pasando por una situación similar, se había dado cuenta que su relación con cierta china de un año escolar menor no iba para más, por lo que, en un peculiar acuerdo entre amigas, ambas decidirían dejar a sus parejas y dejar volar sus corazones a nuevos caminos. En el caso de su amiga japonesa, se dio unas vacaciones en Kyoto, era una de las mejores estudiantes así que no le negaron esa petición, en cambio, Eloise tomó fuerza y decidió dejar esa relación por la que peleó tanto, y atreverse a conquistar el corazón de Rojita. Para su sorpresa, Meer no lo tomó tan mal como esperaba, ella ya había notado que la francesa se había enamorado de esa jovencita, solo le pidió, que prometiera no hacerle lo que a ella le hizo, que no la hiciera sufrir.

Día con día Eloise sorprendía a Kaam con pequeñas muestras de afecto, alguno que otro postre, flores, regalos, haciendo reír nerviosa a esa chiquilla por tantas atenciones. Ya con mayor confianza, empezó a invitarla a salir, a practicar tenis juntas, quería que esas risitas le pertenecieran, y entregaría todas sus fuerzas para lograrlo. Fue en una de esas citas, en un restaurant frente a un bello parque, que Rojita le preguntó por qué era así con ella, por qué esos cuidados, esa atención, no le incomodaban, pero, la ponían nerviosa y le hacían sentir el pecho caliente, eso hizo feliz a Eloise, sabía que significaba ese calor. Tomando sus manos, se atrevió a confesar sus sentimientos hacia ella, fue algo tosca al decirlo, pues dijo todo lo que no le gustaba de ella y al mismo tiempo apreciaba, lo mal portada y mal hablada que era, que era de lo peor, y aun así, quería una oportunidad de ser su novia. Eloise vio el rostro más sublime al ver como el rostro de Kaam se ponía más rojo que su cabello, mirando para todos lados, riéndose nerviosa, y buscando ocultar su rostro con sus manos.


-Ah… yo… creo… creo… que… también me gustas, Ely… platiqué con Mitsuki y… me dijo que lo que siento, es amor… me dijo que me enamoré de ti.
-Confesó Kaam con sus labios temblorosos y sus ojos a punto de llorar por la pena. - yo nunca me había sentido así pero… me siento feliz… no sé esté bien que te guste, tú lo dijiste, soy muy torpe, no sé nada del amor y... siempre te meto en problemas. -

-Rojita… eso es lo que quiero, quiero que me des problemas, que me hagas pasar preocupaciones por ti, por qué soy yo quien desea cuidarte. -


Tomándole las manos, Eloise se acercó a esa nerviosa holandesa, brindando su primer beso, el beso que marcaría una historia de amor y triunfos para las dos. Desde ese día, estarían juntas.

Eloise era más feliz que nunca, y sabía que Kaam lo era también, disfrutaba de hacerla reír, de hacerla apenar, de avergonzarla por lo inocente que era, pero siempre, siempre buscaba mantener a esos ojitos temblorosos llenos de vida. Por ello, convenció a la pelirroja de irse de esa escuela, ambas sabían que no era del todo buena, así que, tras acabar su segundo año, Eloise se presentó con los padres de su novia y aun con disgusto del padre, al ver lo altanera y medio egoísta que era la francesa, aceptó que se fuera con ella a Francia, pues no solo vio que su hija estaba enamorada, notó en los ojos de Eloise que estaba dispuesta a todo con tal de protegerla, y a él, por el cáncer que ocultaba a su familia, sabía que no le quedaba mucho tiempo para ser quien cuidara de su pequeña.

En Francia, su historia de amor se profundizó, cuando a la vista de la Torre Eiffel, en un departamento de lujo que Eloise compró para las dos, su amada Rojita tuvo la confianza y deseo para entregar su cuerpo virgen a quien ella tanto amaba. Eloise conocía bien su cuerpo desnudo, se habían bañado juntas varias ocasiones, pero tocarla por primera vez era lo más sublime del mundo, su piel era más suave debido a sus nervios, y la gran sensibilidad que ella poseía le causaba humedecerse como no se lo esperaba Ely, hacerle el amor a esa pelirroja era como acariciar un capullo de rosas sin romperlo.

Así pasaron dos años, Ely y Kaam se fueron consumando como grandes exponentes del tenis femenino, solamente comparadas con su mejor amiga, Mitsuki, misma que fue la madrina de bodas junto a su novia, Hinoko, a quien conoció en el viaje que hizo a Kyoto para buscarse a sí misma. La boda entre ellas fue sencilla, muchos cuestionaron a Eloise Luxure, hija de grandes empresarios y cuñada de Keitaro Noihara, uno de los hombres más influyentes y ricos de Japón, que su boda fuese tan pequeña y en un club campestre, si lo hizo así, fue por qué solo quería a personas que ella y Kaam estimaran, además, conocía a su novia mejor que nadie, se pondrían tan nerviosa con tanta gente presente que seguro se desmayaría en medio de la boda.

Felizmente casadas, y con Kaam cerca de los veintiún años, ella quiso ser madre, Eloise temía un poco pues la complexión de su esposa era frágil, pero no quería romperle el corazón, no como estuvo a punto de pasar ya una vez. Kaam casi dejaba de jugar tenis por un accidente del cual ella se culpaba, pues en un partido final entre ellas, su raqueta salió volando y golpeó su ojo derecho, logrando atenderle y obligándole a usar lentes de por vida. Tras esa experiencia, Eloise juró que cuando Kaam deseara algo con mucha intensidad, lo aceptaría, no quería verle llorar como esa vez, así que aceptó su petición, Rojita sería mamá.

Por medio de contactos, consiguieron a los mejores médicos, Eloise buscó donantes que fuesen de confianza y que Kaam aceptara, decidiéndose por un amigo que tenía una de sus primas, un hombre americano de buena salud que era reconocido por ser un reportero de riesgo. La alegría por la concepción de dos bellas mellizas, opacó la pérdida del padre biológico de ellas, pues Nathan, como él se llamó, fue asesinado en uno de sus reportajes que hacía en Egipto.

Shirayuki y Saori, así se llamaron esas dos niñas pelirrojas como la madre, nombres elegidos por el tío de ellas, Keitaro, y que fue del agrado de ambas mujeres. Shirayuki era una niña algo frágil como su mamá, mientras que Saori resultó ser una niña fuerte que casi ni lloraba, y su crecimiento demostró que era más sana que su hermana, como si esa situación dejara ver que Saori sería la protectora de su hermanita. Eloise y Kaam no podían ser más felices….

Quince años después…


-Ely, ¿Puedes decirle a las niñas que bajen? Ya está el desayuno.
- Habló una pelirroja con una voz suave, quien terminaba de servir el desayuno.

Una hermosa rubia vistiendo una falda empresarial y camisa blanca abrazó por detrás a esa linda mujercita que vestía un uniforme similar, dándole vuelta para besar su boquita que tenía que levantar por la baja altura que tenía.

-Ya les avisé, Rojita. -


-Jeje, es su primer día en la preparatoria, estoy emocionada, ¿Crees que les irá bien?-
Preguntó sonriente Kaam, mientras Eloise rodeaba su cintura y acariciaba su mejilla.

-Les irá bien, ambas son buenas niñas, unas dignas Luxure. -


-Me preocupa un poco Yuki, es algo pequeña y no me gustaría que la molesten por eso. -


-Si pasa eso, sabes que Saori le romperá la cara a quien moleste a su hermanita. -


-¡Ely! No digas eso, no me gusta que Saori se pelee.
-Dijo asustada la joven madre, haciendo que su esposa le tomara las manos y le sonriera.

-Es broma, además, no quiero que pase como en la secundaria, ¿Recuerdas cuando nos llamaron por qué Saori le rompió la nariz a tres niños?-


-Fueron solo dos. -
Habló una pelirroja de unos quince años, con un parecido a su madre, con una falda tableada color vino tinto y una camisa de manga larga que parecía ser su nuevo uniforme. - Además, fue por qué andaban acosando a Yuki, le he dicho que no se aparte de mí. -

-Mami, ¿Le pusiste crema por dentro a mi omelette como me gusta?-


-Sí, jeje, crema y un poquito de tocino como te gusta. -


-¡Yei!-
Gritó Shirayuki tomando asiento al lado de su hermana mientras empezaban a desayunar.

-Que lindas se ven con su uniforme, ¿O no, Ely?-


-Sí, pero se ve mucho mejor la profesora Goheid. -


-Ah.. no es cierto… te ves mejor con el uniforme que yo, jeje…-


-Eso es por qué cierta mujer no sabe ponerse una corbata. -
Habló Eloise arreglando la corbata de Kaam quien se ponía roja por ese descuido. - listo, ahora, a desayunar que no tenemos mucho tiempo. -

-Tienes todo el tiempo del mundo, mamá, eres la directora de la prepa. -


-Sí, pero como directora, debo de dar el ejemplo, y como hija, espero que estando en la escuela donde trabajamos te comportes un poquito mejor. -


-Pero si tú siempre me has dicho que debo de cuidar de Yuki. -


-Cuidar no significa agarrar a golpes a cualquiera que se atreva a mirarla
. -Suspiró Eloise mientras se sentaba a desayunar- me arrepiento de dejarle a mi cuñado enseñarte artes marciales, ya te estás comportando como Angeline. -

-Mami, mami, ¿Me puedes cortar el omelette?-


-Yo lo hago. -
Dijo Saori empezando a cortar el platillo de su hermana, dándole de comer en la boca, sonriendo al ver como su hermanita se alegraba- no tienes remedio, ya vamos a cumplir quince años en unos días, Yuki y sigues comportándote como una bebé. -

-Jejeje, mami me dijo que soy la bebé de la casa. -


-Pues ya pareces, no has crecido nada, verás que uno que otro pensará que eres de secundaria. -


-Ya niñas, dejen de platicar tanto y terminen de comer… ¿Pasa algo, rojita?-


-Am… Ely… me… ¿Me das de comer también?-


-No tienes remedio tampoco
-Rio Eloise mientras su esposa se sonrojaba y cerraba los ojos al momento que la francesa le daba de comer a bocaditos. - por eso Yuki se porta así, por qué cierta señorita de la casa es una consentida. -


Al acabar de desayunar y lavarse los dientes, las cuatro mujeres subieron al coche familiar. Eloise se aseguró que su esposa e hijas se pusieran bien el cinturón de seguridad, acomodó la altura de los asientos de Shirayuki y de Kaam y encendió el coche mirando el retrovisor para salir de su casa.

-Niñas, cualquier cosa pueden buscarme en la dirección, o sino, busquen a mamá, ella dará clases de ética y valores de nueve a once en los grupos de segundo y tercero A, y de once a una en los grupos de primero C y D. -


-Ah… ¿En serio son tantas horas?
-Preguntó Kaam asustada al notar que le dieron más horas.

-Mamá, anoche te lo dijo, pero estabas muy atenta viendo la película de La era de Hielo 27: La Venganza de Cyber Diego. -


-No te preocupes, si piensas que son muchas se las puedo ofrecer a alguien más
-Sonrió Eloise ajustando las gafas de Kaam quien se rio nerviosa, como siempre lo había hecho a lo largo de dieciocho años de noviazgo.

-No es necesario, jeje, si confías en que yo puedo, lo haré, Ely. -


-Así me gusta, eres la esposa de Eloise Luxure, Kaam Luxure, la mujer más fuerte del mundo y la mejor tenista de la historia, después de mi claro. -


-Pero, ¿Qué no estábamos parejas con Mitsuki?-


-Sí, pero a diferencia de la chica samurái, nosotras si jugamos de forma elegante, no como ella con su estilo de gorila
-Dijo Eloise haciendo una mala imitación de gorila haciendo reír a sus hijas y esposa. - uu, uh, soy Mitsuki, la mujer gorila, pego fuerte. -

-Tienes muchas agallas para hablar de mí así. -


-¡Mitsuki!-



La pantalla del coche se encendía para sorpresa de Eloise, quien había olvidado que configuró las entradas de llamada para que se abrieran sin necesidad de aceptarlos, para ahorrar tiempo y no descuidarse al manejar por voltear a ver la pantalla.


-Hola Kaam, ¿Cómo les ha ido con esa enfadosa que tienes por esposa?-


-Jajaja, muy graciosa. -


-¡Tía Mitsu! ¡Hola!-
Hablaba Yuki por el hombro de sus madres, mientras Mitsuki le devolvía el saludo.

-Hola Shirayuki, hola Saori. -


-¿Qué tal, tía?-


-¿A qué se debe la llamada, chica samurái? Estábamos a punto de salir a trabajar. -


-Es breve, Hinoko y yo recién llegamos a Paris, mi primo me invitó a una exhibición de los productos deportivos de la compañía, quería que le ayudará a promocionarlos, así que quizá podamos vernos. -


-¡Suena bien! ¿O no, Ely? Podemos ir al cine, o a cenar. -


-¿Qué? Keitaro es un pendejo, ¿Por qué no me invitó a mí y a rojita?-


-Por qué cierta rubia una vez quiso demostrar que las raquetas Noihara eran suficientemente fuertes y la golpeó contra un pilar, mismo pilar que tuvo que pagar él por el daño. -


-Ve el lado positivo, la raqueta no se rompió, fue la mejor demostración de la historia. -


-Entonces, ¿Qué dicen? ¿Nos juntamos un rato? No solo estamos nosotras, Amanda y Mai presentarán una línea de productos de su empresa así que de ahí nos juntaremos como en los viejos tiempos. -


-¿Viejos tiempos? si nos juntamos el año pasado para festejar tus quince años de matrimonio con Hinoko. -


-Es solo un dicho, la verdad, no sé cómo la has aguantado tanto, Kaam, cualquiera hubiera dejado a esa francesita desde hace mucho tiempo. -


-Jejeje
-Rio Kaam por el comentario de Mitsuki haciendo que Eloise frunciera su ceja.

-Jajaja, andas muy bromista. -


-¿Podemos ir, Ely? Me gustaría platicar con nuestras amigas. -


-Bueno, solo por qué tú me lo pides, nos vemos chica samurái.
- Contestó Eloise apagando la pantalla y acercando sus labios al oído de Kaam para susurrarle- me voy a cobrar esa risita que hiciste mi amor, alguien recibirá unas buenas nalgadas esta noche. -

-¿Eh? Noo… Ely, te he dicho que me .. ya sabes… que me des nalgadas…-


-¿Te prende mucho, verdad? Te gusta que te castigue por ser una rojita muy mala
-Susurraba Ely al oído de Kaam quien solo escondía su rostro sonrojado y lo afirmaba con su cabeza.

-Mamá, la hora. -


-¿La hora? ¡LA HORA! Puta de mierda ¡Agárrense!-


-¿Ah? ¿Por qué tapas mis oídos?-
Preguntó Shirayuki mientras su hermana alcanzaba a taparle los oídos, cosa que hacía cada vez que su mamá insultaba.

-Ely, no digas malas palabras. -

-Lo siento Kaam, se nos hace tarde-
Respondió la francesa dándole reversa a su automóvil para pisar y arrancar a toda velocidad a su trabajo.


Así eran sus días de matrimonio, entre risitas nerviosas, sonrojos y la ternura que era la interacción entre sus hijas. Eloise no podía pedirle nada más al mundo, tenía todo lo que quería gracias a el enorme corazón que tenía el pequeño cuerpo de su amada Kaam, su linda Rojita.





:3 Y así empieza este nuevo mundo, turururururu, otra forma de vivir, tururururu!!

nwn Para quienes no las conozcan, :3 ella es Eloise.

nwn/ Y ella es Kaam, alias rojita.

>A< (COMO ADORO A ESTA NIÑA!!!)

:3 Así empieza, REVERSE STATIONS!
 
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I-AM-ROSY!!

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Creo que sus eventos adversos en la vida se limitan a usar lentes jaja
Además, aquí Meer fue muy razonable, he de decir.
Considera que Eloise en esta historia decidió dejar de molestarla y causarle problemas, y le fue sincera, y Meer sospechaba que ella andaba ya tras Kaam.
XD Pues en eso sí, al no haberse enamorado de Meer, no tuvo problemas con Eloise, al no conocer a Rosemary, no sucedieron las cosas de Viejo Teatro y no tuvo el trauma que hizo que su otra personalidad naciera. :3
 

Dani :v

FLY ME TO THE STAR~

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Me mato lo de la era del hielo, ojalá nunca llegue a eso, eso me hizo recordar que en laberinto iba por la 7, así que... Jajaja, estuvieron muy ocupados todos en este universo.

Me gusto mucho este primer capítulo.
Desde que mencionaste el plan original para Kaam y Eloise tuve curiosidad por verlo. Me parece que a varios les fue mejor porque incluso Keitaro se evito problemas con lo de Saori.
 

I-AM-ROSY!!

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Me mato lo de la era del hielo, ojalá nunca llegue a eso, eso me hizo recordar que en laberinto iba por la 7, así que... Jajaja, estuvieron muy ocupados todos en este universo.

Me gusto mucho este primer capítulo.
Desde que mencionaste el plan original para Kaam y Eloise tuve curiosidad por verlo. Me parece que a varios les fue mejor porque incluso Keitaro se evito problemas con lo de Saori.
:3 Si supieras que más planeo para esta nueva historia. Si, en este universo a varios les fue muy bien, :3 rojita es toda una linda madre de familia y Ely tanto que decía que no quería tener hijas y es un gran padre de familia :d.
 

I-AM-ROSY!!

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CONTINUAMOS OAO



VERANO -1-


El viejo puerto comercial que ya no se le daba uso, tenía cierta actividad nocturna. Nadie sabía que en aquel lugar que se había abandonado hace decenas de años, era el hogar de personas que nadie en su sano juicio se acercaría. En medio de la noche, del frío por causa de la corriente marina y de la espesa bruma que envolvía el puerto, se escuchaban risas provenientes de un costado de uno de los muelles, aunque eran risas inocentes, poco de inocente era la fuente de esas risas.

Un cuerpo colgaba de uno de los ganchos que alguna vez fueron usados para bajar cargas de los botes más pequeños, dicho cadáver se movía en un vaivén por efecto de una delgada joven de ojos verdes escondidos por unas enormes gafas. Esa jovencita bañada en sangre del muerto, se colgaba de sus piernas y se mecía de él como si fuese un columpio, mientras era observada por una hermosa chica de un par de años mayor que ella, quien abría delicadamente un maletín, y en su interior, encontraba una pequeña figura de cerámica, con forma de elefante, con unos elegantes colmillos de marfil y ojos de oro.


-Wiiiii…
-Gritaba la ojiverde, hasta que escuchaba un crush, la cabeza del cuerpo era decapitada y caía, dándose de espaldas en el suelo. - ¡Auch! Jajaja, fue divertido, lo siento Cecil, ya se rompió, pero para cuando volvamos a colgar a alguien, tú serás la primera en subir, jaja. -

-No me llama la atención… ¿Esto fue por lo que lo matamos? Pensé que sería algo más imponente o brillante en esta ocasión.-


-¡Uy, dame, dame! ¡Sí! ¡YAHOOOOOOOO!-


-¿Qué tiene de especial esa figura?-


-¿No lo sabes? Solamente hay tres de estas figuras, fueron hechas para la esposa de un acaudalado emperador de India, pero nunca se le entregaron a ella por qué murieron en las guerras del mar índico, con esta ya tengo las tres en mi colección.
-Hablaba emocionada la ojiverde besando la figurita, la guardó en su bolsillo y sujetó de la cintura al cadáver para empezar a bailar con él. -¡Muchas gracias, muchas gracias por traerla para mí! Solo por eso, te dejaré nadar con los tiburones, así no estarás solo, jajaja. -

-Ya deja ese cadáver, tenemos cosas que hacer. -


-¡Lo que ordenes, amor! Adiós señor Mckane. -
Gritó la joven de sonrisa arlequina aventando el cuerpo al mar, corriendo hacia la chica de ojos color chocolate para abrazarla y besar su mejilla. - oye, oye, ¿Cogemos?-

-Rosemary, primero, limpia este desorden, por estar jugando dejaste sucio nuestro patio. -


-¡Cierto, cierto!-



Rosemary, como se llamaba la ojiverde, corrió al interior de una caja de transporte marítimo, para sacar una cubeta, trapeador y una botella de cloro, para empezar a limpiar el desastre que hizo, mientras la otra joven se fue a dicha caja, donde tenían adornado como si fuese una habitación para dos personas, con cama, muebles, baño, regadera, jacuzzi, para estar lejos de todo, tenían muy bien su hogar lejos de la sociedad.

Tras acabar de limpiar, Rosemary regresó desnuda al interior de la caja, pues había tirado sus ropas al mar, se quitó los lentes y empezó a bañarse, sin dejar de mirar a la única persona con la que convivía, así como a la que tanto amaba. Cecil notó que alguien le observaba mientras estaba leyendo, soltando una sonrisa seductora a la ojiverde que la hacía brincar de gusto, no podía decir que era amor lo que sentía por ella, más bien, no podía explicar que sentimientos tenía, solo, disfrutaba estar con Rosemary, tal vez, por qué para el mundo, ambas estaban locas.

Cecil era una chica que para el mundo no existía, al menos, así pasó desde los dieciocho años. Ella era una hija de una familia muy poderosa y rica en el mundo, los Mannes, pero no era una heredera directa, fue criada a parte de su hermana gemela, quien sería una de las próximas sucesoras, pero, hubo situaciones que hicieron que su hermana fuera exiliada de su familia. Cuando Cecil se enteró de los motivos, empezó a sentir descontento hacia todos ellos, no solo por sentirse como una ficha de intercambio, sino qué, entendió que esa familia era una enferma al querer manejar a los integrantes de la familia como un juego de poder. Eso llevó a Cecil a perder la cordura, convirtiéndola en lo que era desde hacía tres años, una chica fría, seductora, peligrosa, al punto de matar a toda su familia, jugando papel de jueza y dejando vivir a quienes ella veía como personas normales.

Durante el viaje cazando al último de los Mannes de alta jerarquía, se encontró con una escena que le provocó cierta diversión, como si dicha persona buscará un motivo más para considerarse escoria. En un oscuro pasillo de la ciudad, Cecil vio como ese hombre, tenía a una delgada y bella joven contra la pared, acosándola, tocando su cuerpo mientras ella pedía que se detuviera, estaba tratando de violar a una colegiala. La castaña caminó lentamente aprovechando la distracción de ese enfermo, y sin esperar más, encajó una navaja en su nuca, tapando su boca con la mano para recostar el cuerpo, disfrutando cada segundo como la vida de esa persona acababa.


-Lo mataste. -


-No necesitas agradecerme, solo lo hago por gusto. -


-¡Oh! ¡Espera, espera!-
Habló de la nada la ojiverde, quien se acercó al cadáver y empezó a esculcar su cuerpo, hasta encontrar una billetera, la abrió y sacó un billete que estaba cubierto por celofán. - ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIII!-


Cecil se paró y miró intrigada a esa joven que bailaba y sacudía sus caderas mientras levantaba ese billete, como si fuese una niña. La ojiverde se acercó y tomó de las manos a Cecil, quien solo veía como el rostro inocente y tímido que parecía mostrar cuando era tocada, cambiaba por una enorme sonrisa.


-¡Gracias, gracias! Se me fue de las manos un poco jaja, sabía que este tipo era de meterse con menores de edad y trate de seducirlo, pero le metió algo a mi refresco y me puse algo mareada, pero gracias a ti logré mi cometido y de paso evité que llegara a más, jajaja. -


-¿Querías matarlo?-


-¿Matarlo? Jajaa, bueno, era la segunda opción, la primera era solo noquearlo, yo quería esto.
-Dijo la ojiverde mostrándole el billete con una sonrisa- este billete es de los pocos billetes de Polonia que existen previo a la primera guerra mundial, era el que me faltaba para mi colección de billetes de la primera guerra. -

-Ya veo…-



Cecil solo se rio en su mente un poco, pensar que una chica llegaría tan lejos por un trozo de papel, se dio la vuelta y decidió seguir su camino, pero sintió como alguien le abrazó por detrás, haciendo que se detuviera. La chica sintió algo de molestia por ese gesto, dándose vuelta lentamente para quedar cara a cara con esa joven, quien le sonreía y miraba con cierto brillo en los ojos.


-¿Me puedes soltar? Tengo que irme. -


-¡Pero si apenas nos vamos conociendo! ¿No quieres ser mi amiga?-


-Lo siento, pero no puedo tener amigas, terminaría matándote-
Sonrió Cecil acariciando la mejilla de la ojiverde quien movía sus caderas como si fuese una mascota.

-No importa, no importa, es que, parece que te diviertes mucho, jaja, además, me ayudarías mucho en mis planes, te pagaría lo que quieras. -


-No necesito dinero, me importa poco la verdad. -


-¡Vamos, hay algo que seguro necesitas y puedo darte!-


-Información, solo necesito información. -


-Uh, uh, ¿Qué tipo de información? No es por presumir, pero soy una gran hacker, jaja, tanto que tengo prohibido entrar a más de veinte países por considerarme terrorista informática. -


-Sobre los Mannes, todo tipo de información, en especial, sospechas o evidencias de corrupción, violencia o algún agravio. -


-Pan comido, entonces ¿Quieres ser mi amiga?-
Hablaba la joven abrazando a Cecil, empezando a lamerle la mejilla mientras la chica no reaccionaba. - ¡Ay que bonita eres, aunque deberías de sonreir un poco más, jaja!-

-¿Cómo te llamas?-


-Me llamo Rosemary Blunt, tengo dieciocho años, soy de Canadá, poco busto pero cintura delgada y abrazable y buen trasero, peso poco, soy lesbiana, me gustan las cosas dulces, en especial las frutas tropicales, dicen que soy cleptómana pero eso no es cierto, solo soy una coleccionista muy dedicada, ya si uno que otro llega a morir es por qué la gente es muy egoísta, no quiere soltar cosas que no ocupa o no valora como tal, ¿Qué hay de ti?-


-Cecil. -


-¿Cecil qué?-


-Solo Cecil.
-Habló la joven mirando fijamente a la ojiverde, ciertamente, era una chica muy bonita, pero algo peculiar.

-¡Genial, ahora tengo una amiga! ¡Jódete mundo! ¿No qué no podía socializar? Jajajaa. -


-Está bien, seremos amigas, Rosemary, pero te juro, si intentas traicionarme, te mataré. -


-Ay, tranquila, no gano nada al hacerlo, jaja, solo quiero que hagas eso que hiciste con este idiota, ya sabes, los Mannes tienen muchas cosas interesantes que quiero en mi colección y no estaría mal darles su visitada, yo tengo lo mío y tú lo tuyo, ¿Qué tal?-


-Me gusta, creo que está amistad me empieza a gustar.
- Sonrió tenuemente Cecil con una sonrisa seductora a Rosemary, rodeando su cintura para luego acariciar su mejilla- pero eso te digo, amiga… harás lo que yo diga, serás de mi propiedad, mi juguete, mi esclava, si te ordeno morir por mí, lo harás, ¿Entendido?-

-¡Ay…ay..! ¡Es lo más lindo que me han dicho! ¡Ya no quiero ser tu amiga, mejor se mi novia!-


-Si eso te hace feliz, puedes decir que lo soy. -


-¡Yahooo! ¡Ahora bésame, como en esas películas francesas!-


-Con mucho gusto. -
Respondió Cecil inclinando un poco el cuerpo de Rosemary para prenderse en sus labios besándole al estilo francés, la castaña era cautelosa, era mejor seguirle el juego a esa chica que, aunque se veía algo torpe y debilucha, era claro que era igual o más peligrosa que ella.


Así empezó el dúo delictivo de ambas, viajando por el mundo, asesinando Mannes, robando objetos, llegando a un momento en que se acabó la lista que Rosemary elaboró de esa familia. Cuando pasó eso, Cecil creyó que ya se acababa su asociación, pero, era algo tarde para eso, disfrutaba estar con Rosemary, no entendía que sentía por ella, solo, estar con ella era lo más cercano al éxtasis que sentía al matar, habían empezado una relación sexual que le encantaba por los cambios de plan de esa chica, un día dominatriz, un día sumisa, con cada ocurrencia en la intimidad. Al momento en que iba a decirle que cada quien se fuera por su lado, Rosemary le sorprendió con una nueva lista, ya no eran Mannes, sino, gente relacionada a ellos con cosas turbias ocultas, y objetos valiosos que quería la ojiverde. Fue la primera vez que Rosemary vio a Cecil sonreír, al parecer, no era la única que quería pasar el tiempo juntas.
Cecil volvía al presente al sentir como Rosemary se sentaba en sus piernas y rodeaba su cuello, dejando su libro para rodear su cintura y empezar a besarla como tanto disfrutaba, viendo la sonrisa retorcida de quien se había convertido en su novia real, tras el juego de serlo.


-¿Qué crees? Cuando seguía investigando sobre tu familia por si alguno se me escapó, me encontré esto.
-Dijo Rosemary mostrándole una foto en su celular, donde aparecía una chica idéntica a Cecil.-¿Por qué no me dijiste que tenías una gemela? -

-No lo vi importante. -


-Ahora entiendo por qué los odias, también eres una Mannes. -


-Si vuelves a investigar algo sobre mí, tomaré una navaja y haré que esta sonrisa se abra más.-
Susurró Cecil sonriendo coqueta a Rosemary, pasando su dedo índice por sus labios.

-Es que eres mi novia, tengo que saber todo de ti, todito, todito, jajaja… además, tu hermana es preciosa, ¿La podemos secuestrar? Prometo alimentarla y cuidarla mucho, mucho, ay, solo pensar en un trío con ella, ¿No se te antoja coger a tu gemela?-


-A veces creo que la única loca aquí eres tú. -


-¿Eso es un sí?-



Cecil arrojó al suelo a Rosemary, para colocarse encima de ella, tomó un cuchillo de la mesa de sala y lo pasó por su mejilla mientras ella sonreía como siempre lo hacía, pasando sus manos a la nuca de Cecil en gesto de amor.


-Si se te ocurre alguna vez engañarme, si me entero que te metiste con otra chica, en especial, con Cecilia, no sabes cómo disfrutaré el cortarte lentamente haciéndote implorar mi perdón, hasta que mueras. -


-Qué cosas dices…jaja…. Si te engañara, te mataría a ti antes de que te enteres.
- Susurró Rosemary en los labios de Cecil, mordiéndolos y haciéndole sentir como ella pasaba un cuchillo por su vientre.- y después me quitaría la vida al no soportar haberte matado. -

-En verdad que tus ocurrencias no tienen límites. -


-Soy tan ocurrente como tú, Cecil, por eso te amo. -


La castaña pasó el cuchillo por la piel de Rosemary, cortando sus ropas para dejarla desnuda, así como lo hizo la ojiverde, empezando a besarse de manera ardiente, mientras sus manos buscaban las cavidades de la otra, rodando en el piso, en una lucha de dominio la una sobre la otra. Llegando a un punto donde Rosemary estaba recostada boca abajo sobre la mesa, y Cecil embestía su ano al usar un arnés con consolador de doble cabeza, y la ojiverde se provocaba más placer al masturbarse usando una pequeña pistola, cuyo metal frío le causaba un estímulo mayor.


-Ni se te ocurra acercarte a mi hermana, ¿Entendido?
-Ordenaba Cecil sonriendo sin mostrar excitación por el inserte del consolador en su propia vagina, mientras seguía sometiendo a Rosemary, sujetándola de su hombro y jalándole el cabello. - ella me pertenece, yo decidiré que hacer con ella. -

-¡Si… si…! ¡Más fuerte, más fuerte!-


-Eres una insaciable, te daré más fuerte, pero, por tu culpa no podremos hacer nada en un día.
-Dijo la joven penetrando más fuerte el trasero de Rosemary haciéndola llorar al sentir como lo abría hasta dejarlo adolorida.


Al acabar la faena, Rosemary estaba en el suelo, con el rostro lleno de lágrimas, la pistola sin balas dentro de su vagina y algo de sangre emergiendo de su parte posterior. Cecil estaba sentada en el sofá, sonriendo al ver el resultado de la noche, llevando su pie a la cabeza de Rosemary para pisarla y hacer rodar su cabeza, hasta que ella volvía en sí, rotó sus ojos verdes hacía su novia y mostró una enorme sonrisa de satisfacción.


-Jaja… creo que no podré caminar en uno o dos días… ¿Me puedes poner pomada para mi colita?-


-Un rato más, dejaré que sigas con el dolor por una hora, quizá dos. -


-Jajaja… está bien… pero… no dejes de acariciar mi cabeza.
- Sonrió Rosemary sonrojada al disfrutar que Cecil pisara su cabeza. - esto me recuerda a cuando hicimos el amor por primera vez, fue sobre el cadáver de tu tía, esa inglesa que era tan presumida pero tenía unos pechos, uff, que desperdicio que los tuviera ella, ¿O no?-

-Sí, recuerdo como me rogaste que la dejara vivir para tenerla como una esclava sexual, no me quedo de otra que matarla al instante y tener que violarte para que aprendas que las decisiones las tomo yo. -


-Y me quedó bien claro, jajaja…auch…auch… creo que serán tres días al final… no puedo ni arrastrarme, jaja, ¿Me llevas a la cama?-


-Está bien. -
Dijo Cecil cargando en sus brazos a Rosemary, sonriéndose ambas al mirarse- ni creas que hemos terminado, sabes que me excita verte así. -

-Jajaja, está bien, está bien, pero sédame y ya después puedes violarme todo lo que quieras estando insconciente. -


-¿Qué te acabo de decir sobre quien decide aquí?
-Susurró Cecil en los labios a Rosemary mientras la llevaba a la cama- no te daré ningún sedante, me aseguraré que te duela aún más, que llores y ruegues que me detenga. -

-Uff… dices cosas tan románticas, Cecil, jajaja. -



Cecil llevó a la cama a Rosemary, para seguir con esa noche de intimidad. Ambas eran exiliadas del mundo, pero, el mundo se les quedaba corto cuando estaban la una con la otra, Rosemary estaba más que enamorada de Cecil, moriría por ella sí así se lo pedía, en el caso de Cecil, no sabía que pensar o decir sobre lo que sentía, tal vez, si era amor, después de todo, ella nunca supo que era el afecto o amor real dentro de la familia, quizá, a su manera, amaba a Rosemary, o tal vez, era la única que podía tener a su lado y la mantenía al margen de empezar a matar sin distinción.


Aquí las chicas, :3 la ojiverde favorita de muchos, Rosemary.



Y su amada, :3 en esta historia, gemela de Cecilia, Cecil.




Como conté hace tiempo, este fic que viene ser tanto un deleite para mí nwn como un regalo para Kissu Kissu por su aniversario del grupo y cumpleaños, será conformado por 4 historias, cada una representada por una estación del año, así que este fic vendría ser formado de 4 fics o3o. Primavera ocurre durante un tiempo cronológico similar a Free Love Championship, Verano y lo que será Otoño ocurren durante el mismo tiempo en los fics pero en tiempo cronológico sería 5 años antes de Game, Set and Love. Invierno, ocurrirá en un tiempo cronológico similar a Heartbeats Open, es decir, después del matrimonio de Kaam, que en este universo sería con Eloise.
owo Kissu no solo es una gran amiga, es una persona que ha sido seguidora de mis historias antes de que volviera, por ahí del 2011-2012, y cuando volví al foro y le dije como estaban las cosas, nwn me animó a volver a escribir.
 
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Ya debes saber que este me encantó, jaja <3 Me gustan las relaciones de este tipo y creo que Rosemary y Cecil son una gran pareja, se complementan muy bien y se aman de una forma que a muchos les debe parecer extraña.

owo Kissu no solo es una gran amiga, es una persona que ha sido seguidora de mis historias antes de que volviera, por ahí del 2011-2012, y cuando volví al foro y le dije como estaban las cosas, nwn me animó a volver a escribir.
Aww ;w; Ya sabes que ando por aquí, como amiga y como lectora :3

Por cierto, no te he agradecido el regalo, así que gracias! Lo estoy disfrutando mucho.
 

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Ya debes saber que este me encantó, jaja <3 Me gustan las relaciones de este tipo y creo que Rosemary y Cecil son una gran pareja, se complementan muy bien y se aman de una forma que a muchos les debe parecer extraña.

Aww ;w; Ya sabes que ando por aquí, como amiga y como lectora :3

Por cierto, no te he agradecido el regalo, así que gracias! Lo estoy disfrutando mucho.
Si, cuando escribía, noté que su relación era muy fluida, natural a su manera. Y en este universo, Cecil también tiene cierta atracción hacía Cecilia XD.
:3 Pues tu regalo aún no termina, falta otoño e invierno, pero... :d no serán solo un capítulo, serán varios de cada historia.
 

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:3 Seguimos.



OTOÑO -1-



Cecilia a sus veintiún años había tenido una vida complicada. Cargó con responsabilidades muy grandes en su familia, las cuales la llevaron a huir, sufriendo ser señalada por ser una cobarde, una débil. No le importaba esos señalamientos, mientras pudiera cuidar de su prima Thames y de Lily, la novia de ella, de dieciséis y doce años respectivamente. Ellas se habían quedado sin familia alguna, por el rechazo que tuvo Thames por ser lesbiana y Lily por un accidente de coche donde sus padres murieron, así que Cecilia decidió hacerse cargo de ellas, cosa difícil cuando apenas empezaba la universidad. Todo esto había hecho que Ceci tuviera problemas de autoestima y se cohibiera más de lo normal.

Su desesperación fue calmada por una llamada inesperada, Margaret, una tía que tenía en Italia, le invitó a vivir con ella, trayéndose a Thames y Lily, pues se había enterado del maltrato que ellas habían recibido y su tía quería ayudarla, así como una vez a Margaret la salvó su esposa de las maldades de la familia Mannes.

En Italia, las tres fueron recibidas por Margaret, una hermosa pelirroja de treinta y un años, así como su esposa, una delgada, alta y bella mujer castaña de elegante porte, cuyo nombre era Gabrielle. Ellas habían sido mejores amigas desde la preparatoria y Gabrielle, al enterarse de los secretos de los Mannes, aseguró sacar a Margaret de esa familia y protegerla, así como lograr expulsarlos de Italia por medio de una red entre ella y Frederick Goheid, un importante hombre de negocios y esposo de la prima de Mago, como llamaba de cariño a la pelirroja.

Desde el primer día, las tres se sintieron tratadas con mucho cariño por ambas, Margaret se comportaba como una mamá para las tres jovencitas, en especial con Lily que era la más pequeña de ellas, respecto a Gabrielle, la veían como una figura paternal, por sus reglas, actitudes y modales que exigía en ellas, pero, siempre les daba una sonrisa cálida, llena de aprecio, pues, así como pasaba con su esposa, veía a las tres jóvenes como sus hijas.

Pero no todo era tranquilidad para Ceci, Margaret y Gabrielle cuidaban mucho de ella, así como de Thames y Lily, y no quería que la vieran como una carga, así que decidió empezar a estudiar en Italia, bajo el nombre de Cecilia Marquezini, la hija adoptiva de Gabrielle, afamada diseñadora de modas.


-Ya me voy. -


-Cuídate Ceci, y recuerda, si necesitas algo no dudes en llamarme a mí o a Gaby. -


-Está bien, mamá
-Dijo sonriendo Ceci a Margaret quien le respondió de la misma forma.

-Ceci, no llegues tarde, me prometiste ayud
arme con mi tarea. -

-Eso haré, pero también Thames puede ayudarte.
-Rio la alta joven pellizcando la nariz de Lily quien se frotó.

-Pero tu explicas mejor las matemáticas que ella, ella me explica mejor el italiano y las ciencias. -


-Está bien, pero no le digas o se enojará. -


-¿Me enojaré? Lily, creo que a alguien le tocarán más ejercicios-
Dijo Thames abrazando a Lily quien se puso apenada. -cuídate Ceci. -

-Cuídense, y hagan caso a lo que diga mamá, ¿Entendido?-



Cecilia tomó una bicicleta de paseo para empezar su viaje a la universidad que estaba a algunos kilómetros. Margaret le había ofrecido otro tipo de vehículo, pero ella ya estaba agradecida con todo lo que le había dado como para pedirle más.

Mientras la castaña manejaba en su bicicleta, un claxon le hizo voltear a la izquierda, encontrándose con una rubia de bello rostro y simpática sonrisa, misma que le hacía sentirse nerviosa todo el tiempo.


-Nunca me haces caso, te dije que pasaría por ti. -


-No es necesario.
- Dijo Cecilia jugando con sus dedos algo nerviosa.

-Ceci… soy tu novia, creo que habíamos dicho que tenías que cambiar esos nervios. -


-Es que no quiero causarte problemas, Camelia luego podría…-


-Siempre pensando en lo que piensa Camelia, me harás enojar, soy tu novia y te preocupas más por ella. -


-Es que es mi amiga y ella tu patrona.
-Habló la castaña mientras la rubia bajaba de su coche y subía la bicicleta de ella sujetándola con las cadenas del respaldo. - Y…-

-Cecilia. -


-¿Si?-


-Vámonos.
- Dijo Celtic dándole una nalgada a Cecilia haciendo que se pusiera roja de vergüenza. - deja de hablar de eso y sube. -


Cecilia se subió al coche de Celtic, quien no dejaba de sonreírle, esa rubia italiana la ponía tan nerviosa, justo desde el día en que se conocieron. Esa sonrisa y mirada que terminó enamorándola y logrando que ella la tomara como su novia.

Cuando Cecilia ingresó a la facultad de derecho para continuar sus estudios, su timidez e inseguridad hizo que fuese alguien solitaria, pero, una chica se le acercó de manera sorpresiva, una hermosa rubia platinada de candente cuerpo resaltado por sus vestidos. Camelia Rosetti, joven dueña de los vinos Rosetti, quien parecía tener interés en Cecilia. Ella no sabía que Camelia gustaba de buscar jóvenes lindas e inocentes para llevarlas a la cama, y Ceci era su nuevo blanco.

Durante días, Camelia estuvo detrás de Cecilia, quien estaba alegre por tener una amiga, sin entender que ella buscaba algo más. Pero, para los planes de la italiana, hubo algo que no esperaba en su estrategia. Un día, una hermosa rubia con un cuerpo a la par de Camelia se presentó frente a Ceci, buscando a su amiga. Celtic, así se llamaba, una joven de su misma edad que trabajaba como sirvienta y vivía en la casa de Camelia. Esos encuentros fueron más frecuentes, y al poco tiempo, Celtic se convirtió en su segunda amiga, quien no paraba de hacerla ruborizar por la facilidad en que Cecilia se avergonzaba de cosas como la mención de sus senos grandes ocultos por sus ropas holgadas, lo tímida que era y ese mal hábito que tenía de jugar con sus dedos cuando tenía nervios.

De la misma manera, Ceci no sabía que Celtic estaba metiéndose en el plan de Camelia, ella sabía bien que lo de su patrona era una fachada para su meta real, intimar con la chica nueva.

La rubia no pensó que la protección que le estaba dando a Cecilia empezó a convertirse en otro tipo de relación, evolucionando a un gusto y cariño real hacía esa tímida e insegura castaña. Y, como si fuera un juego de ajedrez, Celtic hizo un primer movimiento, y, en descuido de su patrona, llevó un día a Cecilia a una casa que le pertenecía a los Bisconti, familia de la rubia.


-¿Qué hacemos aquí?-


-Es mi casa de campo, pronto me mudaré a vivir aquí.
-Dijo Celtic abrazando por detrás a Cecil quien miraba asombrada la enorme casa Bisconti.

-¿Ya no trabajarás con Camelia?-


-Tal vez, la verdad, quisiera tener mi propia casa, alejarme un poco de ella. -


-Pero es tu mejor amiga. -
Hablaba Celtic mientras sentía que ese abrazo le acercaba más al cuerpo de la rubia haciéndole sentir su respiración en la nuca.

-Lo es, pero… tenemos nuestra historia, historia que quiero dejar atrás y empezar a escribir una nueva… contigo. -


-¿Qué haces? Celtic..-



La castaña empezó a sentir como su amiga tocaba de forma indebida su cuerpo por detrás, logrando desabrochar su camisa para dejar desnudo sus hombros y besarlo y lamerlo lentamente, provocando que ella empezaba a ponerse más nerviosa, así como excitada.

-Celtic… detente… -


-Shh… no sabes cuánto he querido hacerlo…
-Susurraba Celtic lamiendo el hombro de Cecilia quien cerraba los ojos al sentir las manos de su amiga meterse por debajo de su falda y dentro de su camisa. -no puedo dejar que alguien más te tenga en sus brazos, quiero que tu cuerpo recuerde a quien le perteneces. -

-No… espera… soy vir…-


-Sh… Ceci… que pechos tan grandes tienes…-
Susurró la rubia sacando los senos de Cecilia de sus ropas, apretándolos, disfrutando lo blandos y suaves que eran, haciendo que ella mordiera sus labios sin dejar de cerrar sus ojos.- tus ojos me lo dicen… también lo deseas, ¿Cierto? Me quieres tanto como yo a ti. -

-Celtic… espe…aa…-



Celtic no la dejó hablar más al hundir sus dedos entre su braga, acariciando su vagina virgen, no permitiría que Camelia se le adelantara, Cecilia era un deleite para ambas, pero, para Celtic, su gusto por Ceci era un deseo de amor real hacía ella, por ese amor, no dejaría que su amiga y exnovia le arrebatara a la chica nueva.

Esa noche, los suaves quejidos y gemidos de Cecilia resonaron en una gran cama, sus curvas perfectas fueron exploradas por la boca y manos de Celtic, sus orificios fueron profanados por los largos dedos de su amiga y su boca conoció por primera vez los besos, besos ardientes que le daba ella. Ceci sentía su mente en blanco, nunca pensó que hacer el amor con otra chica fuese tan apasionado, tan erótico y romántico, su cuerpo estaba entregado a las órdenes de Celtic, y más horas pasaban, y más se daba cuenta que lo había deseado, le gustaba Celtic, sino lo había aceptado era por ser amiga y trabajadora de Camelia. El atrevimiento de Celtic fue tal que, teniendo con las caderas alzadas a Ceci deleitándose con el sabor de su pequeña vagina, la hizo contestar el teléfono, forzándola a calmar sus gemidos para que su madre adoptiva le creyera la mentira blanca de una pijamada.

Todo ese fin de semana en esa casa de campo, bastó para que Celtic dejara bien en claro a la chica nueva a quien pertenecía su corazón y su cuerpo, Cecilia, toda tímida e insegura, había sido atrapada por una fiera italiana, quien estaba dispuesta a pelear con su mejor amiga para tener a su lado a Ceci.

Había pasado una semana de eso y Ceci lo recordaba en el trayecto del coche, pensando, en que le depararía al estar con Camelia, ¿Reaccionaría bien o para mal? ¿Aceptaría su relación? ¿Era cierto la mudanza de Celtic? Todo eso le daba vueltas en la cabeza, pero si algo le era claro, era que esa rubia la tenía a su merced.





Flor Kites :3 disfrutalo.
 
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Dani :v

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Me pareció adorable y emotivo el principio :3.

Que Ceci más pasiva, tímida y nerviosa es muy extraño verla así, al menos es más calmada y posiblemente no se meta nunca con Thames y Lyly... Y Camelia... Y Rosemary... Y Rose... Y Cecil... Alv a Ceci sí que le gusta el sexo.
 

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Me pareció adorable y emotivo el principio :3.

Que Ceci más pasiva, tímida y nerviosa es muy extraño verla así, al menos es más calmada y posiblemente no se meta nunca con Thames y Lyly... Y Camelia... Y Rosemary... Y Rose... Y Cecil... Alv a Ceci sí que le gusta el sexo.
Aquí es que hubiera pasado Ceci si no fuese esa mujer fuerte que se educó bajo el criterio de los Mannes, owo haciéndola una joven cohibida e insegura, la cual Celtic (que no mencionaste XD) 7w7 supo aprovechar muy bien.
 

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:3 Sigamos con esto.



INVIERNO -1-







Ella fue feliz, era feliz, conoció al hombre más cariñoso del mundo, uno que vio más allá de su adorable y dulce físico, de sus nervios, de sus penas, de su delicadeza y pena, de su posición económica, de su tamaño, de cada detalle que ella veía como algo malo. Esa mujercita, fue feliz. Estar con ese hombre le dio más felicidad, un matrimonio dulce como la miel, y el nacimiento (con las dificultades por su cuerpo casi infantil) de una linda bebé a quien llamó Kaam, en tradición a su familia que solía llamar a las mujeres con nombres de cuerpos acuáticos del mundo.

Siguió feliz, su hija creció y se enamoró de otra joven a sus diecisiete años, esa joven francesa se llevó a su hija a Francia, para amarla y cuidarla como nadie más podría y unirse en matrimonio a ella a los dieciocho, eso la hizo más feliz, pero, la tragedia llego a la familia, a sus treinta y seis años, meses después de esa boda, su esposo murió de un cáncer pulmonar que había ocultado durante dos décadas. Ella dejó de sonreír.

La soledad empezó a llenar su casa, sin su hija a su lado, sin su esposo al que amó desde que lo conoció, su gran mansión se le hacía enorme y no solo por su tamaño. Días y noches se la pasaba recostada en su cama, en la sala, pensando, llorando, durmiendo, preguntándole a él por qué se fue.

Un día, abrió la puerta, tras una semana de no hacerlo, encontrándose con una mujer de altura promedio, de cabello de un rojo más oscuro que ella, que, sin decir más, la abrazó, dejando que esa mujercita de metro cuarenta empezará a llorar. Margaret, como se llamaba la visitante, le ordenó a su prima de misma edad, pero aspecto casi infantil, que hiciera sus maletas, pues se la llevaría a Italia. Pronto, Leyte Goheid, dejaría su país natal y treinta y seis años de recuerdos, para resguardarse en Italia bajo el cuidado de su prima.

Margaret le contó durante el viaje que estuvo cuidando de dos sobrinas de ellas y una niña, y ahora ellas vivían sus vidas, Thames siendo muy inteligente, logró egresar pronto como una gran psicóloga y neuróloga, trabajaba en un hospital con un pago suficiente para tener su propio apartamento y vivir con su novia Lily, por su lado, Cecilia trabajaba como abogada y estaba felizmente casada con una italiana que tenía un restaurant en la región de La Toscana. Al ya no tener a quienes cuidó como hijas, se sentía algo sola, pues su esposa, Gabrielle, era una modista y solía pasar mucho tiempo en su trabajo, y viendo la situación en la que quedó su pequeña prima, decidió traerla consigo y asegurar que no decayera más su corazón.

La pequeña viuda entró a una gran mansión, casi tan grande como la de Italia, siendo recibida en esa noche por la esposa de su prima, una hermosa y delgada italiana de misma edad, de mirada seria y degustadora del vino.



Leyte se puso algo nerviosa por la manera en como ella le miraba, esa mujer se paró frente a ella haciendo que mirara hacía arriba por la diferencia de treinta centímetros de altura, la modista acarició la mejilla de la holandesa quien mostraba algo de miedo, para después, mostrarle una sonrisa intrigantemente coqueta a la huésped.


-Eres más preciosa de lo que dijo Mago, ¿En verdad tienes nuestra edad?-


-Ah…sí… tuve una deficiencia en la hormona del crecimiento y no crecí mucho… ah… no es como el enanismo, solo… es como si me estancara en la preadolescencia…-
Hablaba nerviosa Leyte sintiendo las caricias de Gabrielle en sus mejillas.

-¿A poco no es un amor? Jeje, cuando jugábamos de niñas, todas la tratábamos como una muñeca o jugábamos a que era nuestra hija.-


-Ah.. si… jeje…-


-Leyte… eres bienvenida en nuestro hogar, Margaret me dijo que te preocupaba la situación de tu patrimonio, pero no te preocupes, de eso se encargará nuestra hija, Cecilia, solo quiero que te relajes y trates de superar lo de tu esposo. -


-Gra…gracias…-


-Tranquila… aquí te sentirás mejor. -
Habló Margaret agachándose un poco para besar la frente de Leyte, haciéndole dar un brinco.


Así pasaron algunos días, y la sonrisa de Leyte empezaba a dibujarse nuevamente en su rostro. No quería ser una carga por lo que se dedicó a limpiar el hogar, causándole risas a Mago y Gaby por ver como esa pequeña mujer batallaba con los objetos, teniendo que llevar un banco por todos lados, así como los regaños que ella les daba por fumar dentro de la casa.

Margaret se preocupaba de que su prima estuviera sola en casa, así que a ratos se la llevaba a su repostería, un sitio afamado en Roma por la gran dedicación a sus pasteles artesanales. Un día, mientras ella descansaba y veía a Leyte barrer la recepción, sacó unas cervezas para empezar a tomar, al pasarse de unas latas, le pidió sentarse a un lado para platicar.


-Oye… perdóname Leyte. -


-¿Ah? ¿Por qué dices eso?
-Preguntó la pequeña madura ladeando su cabeza.

-No fui al sepelio de tu esposo, nos enteramos muy tarde. -


-Ah.. yo…Frederick no tenía ningún número de la familia, así que… no pude avisar a muchos…-


-Pero… prometí a Gaby que cuidaría de ti, eres la más dulce de mis primas, sé que no tienes a nadie más que te cuide, así que, quiero que estés tranquila, ¿Si?-
Hablaba Margaret dejándole ver a su prima que estaba algo ebria.



-Prima, tomaste de más. -


-Nah, es normal. -


-Ven… te vas a caer por tomar. -
Dijo Leyte abrazando a Mago, quien le miraba tiernamente, rodeando su cuerpecito y sujetando su nuca. - ¿Ah? Margaret… ah..¿Qué haces?-

-Te quiero tanto… mi pequeña prima. -


Leyte sintió como los fuertes brazos de su prima, producto del amasado, la atrapaban, y ella robaba sus labios en un cumulo de besos, Leyte se puso más roja que su prima, intentaba escapar, pero más lo hacía y más la atrapaba, cerrando los ojos al perder fuerzas y dejar que Margaret se deleitara con su boquita. Para la pequeña madura, ese beso significó mucho, nunca había besado a alguien más, y recibir un beso tan afectuoso, tan amoroso, tan parecido al que recibía por parte de su esposo en sus noches de pareja.

Desde ese día, Leyte se ponía nerviosa al ver a su prima, ella se había vuelto más cariñosa, a cada rato la abrazaba, acariciaba, y con mayor confianza, a cada momento le robaba besos que le hacían temblar de nervios, pues, no sabía el significado de ellos ni por qué no le decía que dejara de hacerlo. Era un sentimiento naciente para ella, su prima, poco a poco, le hacía sentirse protegida, apreciada, y lo más extraño de todo, Gabrielle empezaba a actuar de la misma manera, pues, cuando estaba en casa, buscaba abrazarla con pretextos sobre conocer más su cuerpo para su trabajo, para saber si estaba comiendo bien o no se había lastimado haciendo el aseo.

Fue un momento de debilidad, en la cual, Leyte cayó víctima del alcohol, mismo que casi nunca tomaba. Una noche, Margaret había salido a una convención de repostería, Leyte prefirió no ir por qué le desesperaba dejar la casa sin limpiar, hábito que había agarrado. Mientras limpiaba la casa, Gabrielle estaba en su minibar, bebiendo algo de vino, y cuando vio pasar a la pequeña mujer frente a ella, le habló.


-Leyte, ve a tu cuarto, te dejé un regalo que quiero que te pongas y luego vengas aquí. -


-¿Un regalo? Ah… mm.. han hecho mucho por mí y…-


-Dije, ve a tu cuarto, hay un regalo que quiero que, vistas, fue una orden, pequeñita.
- Habló Gabrielle acariciando la mejilla de Leyte quien se puso nerviosa por la manera sensual en la que le habló la esposa de su prima.

-Ay… es…está bien.-



Leyte fue a su habitación encontrando una caja de cartón, al abrirla, se puso roja al ver que era un traje de sirvienta a su medida. Se lo probó y al mirarse el espejo, su sonrojo superó el color de su cabello, la falda apenas cubría su braga blanca de olanes, aunque fuese infantil, era la ropa con la que se sentía más cómoda, la malla del pecho era algo transparente y dejaba casi a la vista sus pechos casi planos, que ese cuerpo infantil luciera ese conjunto acompañado de un liguero y medias blancas le hacían sentirse demasiado atrevida. Leyte regresó a la sala donde estaba el minibar, tratando de bajar la falda, pero al llegar frente a Gabrielle quien estaba sentada en un sofá, se quedó congelada de la vergüenza.


-Sin duda… eres un pequeño manjar…ven aquí. -
Ordenó la mujer a Leyte, pidiendo que se sentara a su lado, sirviendo una copa de vino para dársela. - bebe. -

-Pero yo no bebo, con poquito que tome me mareo. -


-Fue una orden. -
Dijo Gabrielle haciendo que la piel de la pelirroja se erizara, y con sus manitas, sujetó la copa para tomar un trago, tosiendo al sentir de golpe el alcohol que coloró más sus mejillas.

- yip…-


-Tu cuerpo pequeño hace que el alcohol te pegue más fuerte. -


-Si…
-Hablaba Leyte mientras Gabrielle le quitaba la copa y la sentaba en sus piernas, levantando su carita roja por la pena y el vino.

- has hecho muy buen trabajo en casa, Leyte… he platicado mucho con Mago sobre ti… sobre lo agradable que es tu compañía... te ves tan linda paseando por los pasillos... pensar que posees este cuerpo pequeño a tu edad, nos causa envidia y al mismo tiempo... gusto. -


-Yo… estoy agradecida con ustedes, yo me sentía sola y… ustedes me animaron mucho… me gustaría pagarles todo lo que hacen por mí...yip... -


-Así que quieres pagar…
-Susurró Gaby mientras rodeaba la cintura de Leyte con un brazo y su otra mano subía la falda corta, haciendo que ella cerrara los ojos al sentir como empezaba a acariciarle por encima de su braga. - sabes… ya había platicado con Mago sobre eso, sobre como cobrarnos lo que has hecho por nosotras… -

-Ay… Gabrielle… no…-


-Shh… Eres una mujer muy preciosa a tu manera… y no pasas desapercibida para nosotras… te falta amor, Leyte Goheid… así que, nos cobraremos que te metiste en nuestros corazones.
-Hablaba sensualmente la italiana mientras metía su mano en la braga infantil de Leyte, quien abría sus ojos al empezar a excitarse por sentir los largos y delgados dedos de esa mujer tocando su vagina pequeñita. - mmm… Leyte… apenas entraría uno de mis dedos aquí… ¿Qué pasará cuando entre en ti?-

-No… es…esper….esper…-


Leyte cerró los ojos de vergüenza al sentir que su bulbo infantil se corría en la mano de Gabrielle, quien sonreía eróticamente al ver la sensibilidad del cuerpo de Leyte. En un instante, Leyte se encontraba con sus manos atadas en la espalda, sus minúsculos pechos fueron alimento de la esposa de su prima, y su braga se había perdido ofreciendo a plenitud sus labios íntimos rosaditos y su redondo y blanco trasero, su vestimenta de sirvienta era una indirecta para la holandesa para lo que le venía en esa casa, la voz dominante y carácter de Gabrielle la tenían perdida, y su excitación iba en ascenso, pensar que una mujer le provocara tanto le hacía ponerse más apenada, sentía que traicionaba a su prima al entregarse a su esposa, pero no podía defenderse, solo le quedó dejarse llevar.

Leyte despertó tras el sexo sorpresivo, abriendo sus ojos y mirando que su disfraz de sirvienta seguía en su cuerpo, sus manitas estaban esposadas en el respaldo de la cama y frente a ella, estaba Gabrielle vistiendo solamente una bata negra y con una copa en mano, sonriendo triunfante por lo que había hecho. La puerta del cuarto se abrió y Leyte se puso lagrimosa al ver a su prima entrando, mirándola en esa situación.


-Ma…ma…Margaret…yo… snif…pensé que te habías ido…sniff..-


-Pobre primita… ¿Te asustó la mala de Gaby?-
Reía Margaret acariciando la mejilla de Leyte y limpiando sus lágrimas. - digamos que fue una mentira blanca para divertirnos contigo. -

-Te lo dije, ella no se negaría a mí, ¿O no, Leyte?-


-Ay…yo…que pena…
-Hablaba la pelirroja cruzando sus piernas pues aún se sentía muy húmeda.

-¿Te gustó la sorpresa?-


-¿Ah? ¿Sorpresa?-


-Primita… eres tan linda, tan dulce, Gaby y yo pensamos que era un desperdicio que tan bella y joven mujer esté sin recibir amor… así que, ahora nos perteneces… como amante. -
Le susurró Margaret al oído a su prima quien tembló de nervios al sentir la mano de ella acariciando su ombligo- lástima que me ganó en el póker, quería ser la primera en disfrutarte… ¿Qué dices, Gaby? ¿Podemos jugar con nuestra nueva muñequita?-

-Claro… solo ten cuidado, te recomiendo usar tu meñique con su vagina, si usas un dedo tan largo como el índice, a la primera se pondrá a temblar y llorar de placer, hazlo despacio. -


-¿Qué? no… no…ahí no
-Hablaba nerviosa Leyte cruzando sus piernas y mirando nerviosa a Margaret. -prima… yo…-

-Shh… ahora eres nuestra muñequita, con un lindo disfraz de sirvienta, y como tal, debes de obedecernos, mi adorada primita. -



Leyte sintió su piel estremecerse al tener cuatro manos acariciando su pequeño cuerpo, y sobre ella, la mirada de dos mujeres sedientas de sexo. La boca de Margaret en sus labios íntimos y la boca de Gabrielle mordiendo sus rosados pezoncitos, bastó para hacerla tener su primer orgasmo en ese segundo round, ahora le quedaba más que claro su disfraz de sirvienta, Margaret y Gabrielle se cobrarían su hospitalidad, disfrutando de hacerle el amor. Desde ese día, Leyte se convertiría en su amante, sin saber, que ambas mujeres lo habían hecho con la intensión de sanar su corazón con todo el amor que le podía dar la pareja.






:d Así, empiezan las aventuras de Leyte, la pequeña viuda, convertida en una muñeca de amor en brazos de su prima y de su esposa, Gabrielle.
:3 Aquí otra imagen de Margaret. :d de Gaby les debo por que no logro encontrar.

(Qué sexy es :d en mi opinión)
Y otras imágenes de Leyte, :3 la adorable madre de Kaam.

Aquí de cuerpo completo :d (Recordar que en Al calor del amor en un bar se dejó claro que usa rellenito xd)



Con este fic, completo la primera ronda de las estaciones, :3, pero aún hay más Kissu Kissu Flor Kites :3 Está en especial te gustará, :d es relacionado al bar pero en otro universo.
 
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Merry Yuri X-mas~
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la hizo contestar el teléfono
Jaja, creo que a todos nos ha pasado (?)

Debo decirte, Wolfie, que el Leyte me perturbó un poco jaja, o sea, me dio un poquito de miedo su papel de "esclava sexual", aunque sé que no es con mala aintención. Y, por cierto, qué raro ver a Ceci así.

Mmm, el bar en otro universo, ¿eh? Quiero leer eso.
 

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Jaja, creo que a todos nos ha pasado (?)

Debo decirte, Wolfie, que el Leyte me perturbó un poco jaja, o sea, me dio un poquito de miedo su papel de "esclava sexual", aunque sé que no es con mala aintención. Y, por cierto, qué raro ver a Ceci así.

Mmm, el bar en otro universo, ¿eh? Quiero leer eso.
:d Por eso te dije que este universo me daría mas libertad, mas que esclava, :d es un juego para hacer que Leyte se sienta muy amada, pero ambas mujeres disfrutan de avergonzar a tan pequeña mujer.
Ceci pasiva :d lul.
Y si, luego pondré el bar.

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I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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=3 Continuamos con estas historias.


PRIMAVERA -2-



Las copas chocaban al ritmo del blues que sonaba en aquel cuarto de hotel, donde un grupo de amigas se volvía a reunir. Mitsuki, Hinoko, Amanda, Mai, Eloise y Kaam, seis de las mejores tenistas del mundo, juntas, recordando viejos tiempos, así como esa amistad que las unía desde sus días en la academia.


-Vamos rojita, hasta el fondo. -


-Ah… pero, ¿No es mucho alcohol?-


-Tranquila, es solo una cucharada, no te causara malestares.
-Dijo Eloise abrazando por detrás a Kaam, dándole besitos en su cuello haciéndole reír.

-Ok… solo un poco. -


-¡Eso! ¡Hasta el fondo!-


-Coff..coff… está muy fuerte.
- Hablaba Kaam sonrojándose por esa naranjada.

-Jaja, vamos rojita, no tiene sentido que seas la única que no beba este día, estamos festejando otra reunión de amigas. -


-Coff…coff… -


-Solo toma hasta donde te sientas bien, Kaam. -


-Eloise, ¿Cómo han estado nuestras sobrinas?-


-Excelentes, son unas dignas Luxure. -
Respondió con emoción la francesa mientras abrazaba a Kaam y le quitaba sus lentes para que no se le cayeran por la fiesta. - una amiga de mi suegra nos ha pedido si las dejamos ser sus modelos para una línea de ropa juvenil, ¿No es genial?-

-Jeje… Ely, ¿Puedes soltarme un poquito? -


-Claro que no, me encanta abrazarte así.
-Sonrió la francesa haciendo que Kaam se riera nerviosa.

-No has soltado a rojita desde que son pareja, ¿Cierto?-


-Obvio, se lo linda que es y que atrae más de mil miradas, y yo cuido de lo mío, incluso de mis amigas. -


-Nunca cambias, Eloise ¿Recuerdan cuando se agarró de golpes a una chica que abrazó a Kaam?-


-O cuando la expulsaron una temporada por mandar al hospital a un chico que le chifló en un partido a rojita y le dijo “Mira el culo que se carga la pelirrojita”.-


-O cuando …-


-¡Oigan! ¿Qué solo tienen malos recuerdos de mí? .-


-Eso es por qué nunca has dejado de ser tan agresiva… bueno, desde que tienen hijas se ha controlado. -


-Sí, desde que nacieron nuestras hijitas, Ely se ha comportado mejor.
- Sonrió Kaam dándose vuelta, guardando sus lentes en el bolsillo de su blusa para poder tomar las manos de Ely cómodamente. - cada día me demuestra que es un gran padre de familia. -

-¿No sería gran mamá?-


-¿Ah? Jeje, es cierto
-Rio apenada la pelirroja sin soltar las manos de Eloise.

-Aún no puedo creerlo, la adorable y tierna rojita casada con la salvaje francesa. -


-¿Ey? No soy una salvaje. -


-¿Cómo no? ¿No recuerdas como las llamaban en las canchas? La saeta roja y el volcán francés. -


-Nunca mostré actitud antideportiva en las canchas, enana. -


-Enana tu esposa, soy más alta que ella.
- Reclamó Mai sacudiendo su lacio cabello. - no te llamaban volcán por tu estilo, sino, que por cualquier cosa reventabas contra la prensa o contra la gente. -

-Andas muy envalentonada esta noche, Mai…. -


-Cálmate Mai, no te vaya a golpear. -


-¿Tú también?-


-Chicas, Eloise no se comportaba así por cualquier cosa.
-Hablaba Mitsuki defendiendo a su mejor amiga. - es cierto que no era lo correcto, pero, siempre que incomodaban a Kaam o insinuaban algo de ella, reaccionaba así, solo piénsenlo, ¿No harían lo mismo si dijeran algo de su pareja?-

-Gracias, Mitsuki, por eso eres mi mejor amiga. -


-Me sorprende que lo digas, amor, eres la primera en decir que la violencia no es la solución. -


-Es por qué Kaam es demasiado amable, y.. con todo respeto, ella no sabe defenderse, por eso, como sus amigas, siempre hemos buscado cuidarla.-
Sonreía la japonesa mirando a Kaam quien se ruborizaba por el comentario.

-Ah…gracias Mitsuki. -


-Ey, basta de ñoñerías, venimos a festejar, ¿O no? Vamos, Amanda, pásame una cerveza. -


-Pero Mai, recuerda como nos ponemos cuando tomamos. -


-Prometo controlarme esta vez. -


-Siempre dices lo mismo.
- Suspiró la inglesa mientras le daba una botella a su esposa.

-Y...¿Cómo les ha ido en su academia en Kyoto? Seguro le huyen los estudiantes a la estricta que tienes por esposa. -


-Jaja, sí, es algo estricta, pero hace falta, vamos muy bien, me sorprende la cantidad de alumnos que ingresaron este año. -


-Igual no es nada comparada con la academia Luxure. -


-Lo dices por qué tu eres la directora, pero en nivel académico mi escuela es superior. -


-Puede ser, pero, mi academia las pulveriza en rendimiento deportivo, ¿O me dirás quien ha sido tres veces campeona en el mundial de tenis colegial? ¿Eh? Señora samurái. -


-Ustedes no cambian, siempre les gusta estar compitiendo entre las dos, hasta sale cada una con una pelirroja como si fuese una regla. -


-Ja, fue Mitsuki quien me copió, quería tener su propia pelirroja. -


-Jaja, ¿Es cierto eso, cariño?-


-No le hagas caso, comer tanto queso y vino hizo que la francesa tuviese podrido el cerebro. -


-¿A esas vamos? Por lo menos no estoy acomplejada como tú, señorita Titsuki. -


-Maldita.
- Alzó la voz la japonesa siendo sujetada por Hinoko.

-Ya, está celosa por qué los tuyos son los más grande de todas. -


-Jajaja, así gana partidos, distrayéndonos con sus enormes pechos. -


-¡Te voy a matar!-


-¡Eloise!-


-¿Qué?
-Preguntó la francesa volteándose,, sintiéndose terrible al ver a su esposa aguantándose las ganas de llorar. - Rojita. -

-Sniff… sniff… entonces…sniff… quisieras que los tuviera como Mitsuki… ¿Ely? Sniff… perdóname si no me crecieron mucho con el embarazo…sniff…-


-¡Idiota, hiciste llorar a rojita!
-Exclamó Mai abrazando junto a Amanda a Kaam quien tapaba su rostro- sabes que ella siempre le ha acomplejado su busto, eres muy insensible con tu esposa. -

-Deberías de avergonzarte, Eloise Luxure. -


-Mi amor, perdón, perdón, era una broma, no me gustan los pechos enormes como los de Mitsuki
-Dijo Eloise abrazando a Kaam y limpiándole las lágrimas, sonriéndole. - me gustan así como los tienes tú, son muy bonitos y son tan blanditos como un malvavisco, nunca cambiaría tu cuerpo, te lo juro, sino, dejo de llamarme una Luxure. -

-¿Es cierto lo que me dices? Sniff…-


-Sí, es cierto, me encantan tus pechitos del tamaño de un duraznito. -


-Sniff…ay… no debes de decir tampoco que tamaño tienen…
-Sollozó de vergüenza Kaam escondiendo su rostro en el pecho de Eloise, quien besó su frente y acarició su cabello para tranquilizarla.

-Ya… tranquila, mi rojita. -


-Rayos, convivio que hacemos, convivio en el cual rojita se pone a llorar. -


-No es su culpa Mai, todas sabemos que es muy sensible. -


-Por eso siempre me lo pregunto.-
Dijo la china colocando sus manos en la cintura. - cómo es que la princesita del cuento se casó con el ogro, ni que fuera Cybershrek. -

-Si supieras lo que me costó conquistar a esta mujercita. -


-¿Conquistarme?
-Preguntó inocentemente Kaam mientras miraba la sonrisa de Eloise.

-Eras la más bonita de la academia, la más dulce, ofrecías amistad y sinceridad a flor de piel, todas sabían que en ti no había mentira, maldad, malicia, ni una pizca de odio, solo, preocupación y afecto por los demás, y… es cierto lo que dice la china loca. -


-Hablando de locas…-


-Aunque era la mejor estudiante junto a Mitsuki, mi comportamiento no era el mejor. -


-Hasta la fecha. -


-Sh… Mai, deja de interrumpir su momento. -


-Es que es gracioso meterse con Eloise. -


-Luego no llores, ¿No recuerdas cuando una noche te hizo un nudo en el cabello y tuviste que cortártelo?-


-¡Ni me lo recuerdes! Tardé dos años en tenerlo de nuevo tan largo como lo tenía. -


-Como decía antes de que me interrumpiera la garrapata asiática, no era la que tenía el mejor comportamiento y por eso, temía que no te fijarás en mí, por ti, cambié, no por que quisiera hacerte creer que era alguien más, lo hice, para demostrarte que era mejor persona a tu lado, que me amaría más para poder amarte más. -


-Ay…Ely… sniff…
-Susurró Kaam abrazándola fuertemente mientras la francesa acariciaba su cabello rojo.

-Bueno, bueno, muchos abrazos y poca fiesta chicas. -


-Dejen saco el sake, traje un poco para compartirlo. -


-¡Así se habla! !Esa es mi esposa!-


-Ah… Ely, el teléfono. -


-Es Saori…
-Dijo Eloise separándose un poco de su esposa para atender la llamada en el pasillo silencioso. - ¿Si? ¿Pasa algo hija?-

-Nada, solo quería saber si vendrían. -


-Te dije que no, nos quedaremos en el hotel, cuida mucho de Shirayuki por favor, sabes que las dejo solas por qué confió en ti. -


-Está bien, mamá. -


-¿Y Yuki? ¿Ya se durmió?-


-No… aún no. -


-¡Saori, ¿Vamos a jugar a la doctora otra vez?-


-Shh.. espera…-


-¿A la doctora? Jaja, ¿No que estabas muy grandecita para los juegos?-


-Ah… si, sí, juegos, jajaja-
Rio nerviosa Saori a través del celular- es por qué mi hermanita a veces le da por jugar así antes de dormir. -

-¿Me voy quitando la ropa?-


-¡Shh! Espera, ¡Adiós, mamá!-
Colgó abruptamente la mayor de las mellizas, dejando pensativa a Eloise.

-¿La ropa? Mm… bueno, ha de ser difícil para Saori seguirle los juegos a Yuki, pero, es lindo que se lleven tan bien como hermanas. -


-¿A quién le hablas? -


-Ah… oye, no interrumpas los monólogos de los demás.
- Habló Eloise volteando a ver a Mitsuki quien le daba una copa.

-Es vino de ciruela, sé que te gustó la última vez que te di. -


-Sí, tiene un gusto especia. -


-Oye, Eloise, sobre la propuesta que me hiciste. -


-¿Qué dices? No me digas que no tienes ganas, lo he sabido de toda la vida, Mitsuki.
-Dijo la rubia tomando del vino sin dejar de mirar a su mejor amiga. - siempre te gustó mi esposa, no sé por qué presiento que, si no me hubiera nacido este sentimiento por ella, Kaam hubiera terminado estando contigo. -

-También tengo ese presentimiento… Amo a Hinoko, la amo con toda el alma, pero, Kaam me provoca un deseo que no he podido borrar, es… una atracción hipnótica, como si me poseyera la lujuria de solo pensar en tenerla en mis brazos, me apenó mucho contártelo, pero si no te lo decía, seguiría sintiendo que te traiciono como amiga. -


-Pues.. ya sabes, parece que a mi rojita se olvidó de que es su cumpleaños número treinta y seis, cuando esto acabe… ven aquí.
- Dijo Eloise dándole una tarjeta con una sonrisa maliciosa- a nuestra habitación… Ayúdame a hacer que esta noche sea inolvidable para mi esposa, y… cumple tu fantasía de tener sexo con ella. -

-¿En verdad estás dispuesta a entregármela una noche?-


-¿Quién dijo que te la entregaré? Yo estaré ahí, las tres nos divertiremos mucho, mejor amiga. -



La francesa besó en la comisura de los labios a su mejor amiga, regresando a la fiesta, dejando a Mitsuki mirando el número de habitación impreso en la tarjeta llave, tal vez, era un juego peligroso, aunque su esposa estuviera al tanto de su fantasía y le hubiese permitido al plan de Eloise, no dejaba de pensar que era algo extraño y al mismo tiempo erótico, tener un trío con las que ella vio desde hace casi veinte años como sus dos mejores amigas.





7w7 Oye zi, esos planes de Ely.
7w7 Oye zi, Saori juega al doctor con su hermanita, juejue.
PD: No puse imagen de Mitsuki, pues es la chica que pueden ver en mi avatar :3
 
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