Ranger Rocas abajo [Alec & XinChen]

Moderador
Rocas abajo

En una montaña un grupo de Graveler y Golem han comenzado una especie de disputa territorial, los combates entre ambos grupos ha generado estragos en una ladera de la montaña, varias rocas han caído a un valle cercano, volviendo la zona extremadamente peligrosa.

La naturaleza es sabía, los pokémon del lugar han comenzado ha esquivar la zona, el problema es que una pequeña comunidad rural se ha visto metida en medio de esta disputa.​

Objetivos:
–Rescatar a las personas que estén en peligro tras la caída de rocas.
–Encontrar una forma y frenar la disputa territorial

Clausulas Ranger:
–Puedes añadir al menos un Graveler y/o Golem a tu capturador.
–Se requiere emplear el equipo de alpinismo para acceder a la zona donde se encuentran los pokémon y solo se puede acceder a esta escalando, no hay otro camino.
–Puedes entablar batalla si es necesario, pero no puedes lastimar a los pokémon.

Datos extras:
–La pared de la montaña se está debilitando progresivamente, los desprendimientos de rocas es muy común, así que ten cuidado al escalar.

Rangers: Alec Payne y XinChen Li

Alec:
―Machop (Campana Alivio)
―Huevo Rhyhorn
―Huevo Durant
―Huevo Feebas
―Huevo Chimchar
―Huevo Onix
XinChen:
―Ralts
―Eevee (Campana Alivio)
―Huevo Piplup
―Huevo Eevee
- De 1 a 2 niveles para el pokémon participante
- Shard Rubí x2 (al ganar 8 o más puntos) // Shard Rubí x1 (al ganar 6 ó más puntos)
- +1 PA Para los pokémon (si el evaluador cree que lo merecen)
- Un máximo de 10 puntos de oficio
- Mínimo de posts en Party: 2

Cosmic-boy Cosmic-boy Relikt Relikt Adelante, podéis empezar
 

Something that remains
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Alec Payne había sido contactado por el gremio de Rangers para solventar una situación que se tornó peligrosa debido a una disputa territorial entre un grupo de Graveler y Golem. En compañía de su alegre Machoke, el nativo de Sandland se encaminó a la montaña sunshine donde conocería un Ranger novato al cual le pidieron que orientara, aunque al experimentado chico de cabello oscuro le pareció un poco extraño, sin embargo no mal pensó la situación, después de todo mientras más entrenadores entraran en ese oficio era más beneficioso para los Pokémon.

Una vez que el par llegó al valle que rodeaba la montaña, el entrenador de ojos ámbar notó como varias rocas de tamaño mediano descendían hacia el poblado ubicado en las faldas, al ver esto, Payne tuvo un déjá vu del día en que había estallado un volcán cuando por casualidad iba de turismo para subir a la cima de este. Puesto así, Alec y Machoke no perdieron tiempo en ingresar al poblado donde no habían más de quince chozas, observó como algunas rocas habían destrozado el techo de paja para entrar en las residencias, un poco más adelante, el de cabello oscuro vio una figura conocida que era acompañada por un Eevee albino. XingChen llevaba pantalones cortos, botas de exploración y una camisa manga corta, si bien estaba vestida para la ocasión, a simple vista se podía notar que era ropa de marca. La chica parecía estar dando indicaciones a algunos residentes, en tanto su Eevee estaba sentado a su lado.

Princesa. — Llamó el chico de Sandland viendo como la rubia detenía lo que estaba haciendo para girarse a verlo. — ¿Qué haces aquí?
En primera, no me llames así. — Dijo Star no muy feliz. — Y en segunda, vine a ayudar, ¿no ves?
¿Eres el Ranger novato al que debo orientar? — Preguntó Payne alzando una ceja viendo como la chica colocaba una mano en su cadera.
¿Eres el Ranger experto al que debo apoyar en esta situación? — Habló la nativa de Dragis para luego suspirar. — Bueno, ¿qué sugieres?
¿Cuál es la situación? Antes de llegar vi como varias rocas cayeron, ¿hay heridos? — Preguntaba el de ojos ámbar viendo como algunos Pokémon se mantenían cerca de los humanos para protegerlos de cualquier eventualidad.
Desde hace un par de días hemos escuchado como los Graveler y los Golem pelean allá arriba. — Contestaba un hombre mayor de cabello plateado y que se mantenía en pie con ayuda de un bastón. — Al principio no le dimos mucha importancia ya que son cosas de Pokémon, pero la situación se ha agravado a esto, rocas siendo aventadas desde la cima, algunas veces caen en el valle y otras aquí, en la calle, sobre nuestro cultivo o sobre nuestras casas.
Conmigo ha venido una enfermera del Centro Pokémon para ofrecerle ayuda a los heridos. — Indicó la joven de ojos miel. — Por los momentos ninguno está herido de gravedad pero si esto sigue así solo es cuestión de tiempo.
¿Alguien ha intentado subir para detenerlos? — Continuó Alec con su interrogatorio.
No, la pelea por el territorio se está llevando a cabo en una de las laderas donde solo se puede llegar escalando. — Respondió una mujer de cabello castaño que llevaba un Glameow en brazos. — Los otros Pokémon que no tienen nada que ver con ellos han estado bajando y yéndose a un lugar seguro para evitar verse envueltos en esa pelea.
Entiendo. — Meditó el Ranger llevando una mano a la parte trasera de su cuello. — Entonces no tenemos de otra más que subir e intentar hacerlos entrar en razón.

Xing asintió estando de acuerdo con la conclusión del mayor. Antes de que ambos Ranger se pusieran de acuerdo entre ellos sobre cómo debían proceder a continuación, un chico de alborotado cabello azabache y ojos verde se acercó al grupo pidiendo ayuda con su Miltank que se encontraba atrapada en su casa a causa de las piedras que habían caído recientemente. Payne y Li así como sus respectivos compañeros Pokémon se apresuraron en seguir al chico hasta su pequeña casa. La rubia oraba en silencio porque el Pokémon lechero solo estuviera atrapado entre algunos escombros y que no hubiese tenido la mala suerte de que la roca le hubiese caído directamente.

Una vez llegaron a la choza cerca de las afueras, lo primero que notaron fue que la roca no era muy grande pero si se había llevado el techo por completo, segundos después escucharon la voz de Miltank en el interior, sin embargo no podían acceder al interior de la casa por la puerta ya que estaba cubierta por algunos trozos de madera gruesos de lo que una vez sostuvo el techo. El chico temblaba ligeramente dado que no podía evitar sentir una inmensa preocupación por su Pokémon, por lo que Star colocó su mano en su hombro mientras le daba palabras de aliento.

¿Te importa si echamos abajo una pared? — Preguntó Alec girándose a ver al chico en tanto señalaba con su pulgar por encima de su hombro hacia la humilde morada.
N-no. — Se apresuró a responder el de ojos verde recibiendo una sonrisa por parte del Ranger. — Por favor, ayuden a mi Miltank.
Machoke, palpa un poco antes de golpear la pared. — Indicaba el nativo de Sandland al Pokémon tipo lucha. — Miltank, ¿podrías hablar un poco para saber dónde estás?
Oye, ¿y crees que es seguro para Miltank que la rescates rompiendo una pared? — Decía Li acercándose al de ojos ámbar para preguntarle en voz baja. — ¿No la vas a lastimar con los escombros?

Machoke tendrá cuidado cuando golpee, tennos un poco más de confianza, princesa. — Hablaba Payne desordenando un poco el cabello de la rubia, quien apartó su mano con un golpe y dando un par de pasos lejos de él para peinarse nuevamente.
Mil… miltank. — Dijo la Pokémon lechera desde el interior de la choza. — Miltank.
Machoke. — Señalaba el luchador a una pared del lado contrario a donde estaba la puerta de entrada.
Ya sabes lo que tienes que hacer. — Asintió Alec.
Pero ten cuidado. — Añadió Xing escuchando como el de Sandland suspiraba.

A continuación, Machoke palpó un poco la pared, le dijo algo a Miltank y luego procedió a romper el muro. Por fortuna, el Pokémon lechero estaba atrapado entre unas maderas las cuales tenían la misma función que las que estaban estorbando en la entrada. Después de un par de minutos, el Pokémon luchador emergió de la casa con un Miltank que estaba cubierto de polvo y una herida en una de sus piernas. El compañero de la Pokémon lechera se apresuró a llegar frente al aliado de Payne para ver cómo estaba la vaca.

[…]

Tras haber llevado a Miltank y su compañero al sitio donde se encargaba la enfermera a tratar los Pokémon heridos, Alec y XingChen decidieron que subirían a la ladera. Aunque la rubia novata no tenía equipo de alpinismo para subir, uno de los residentes le prestó el suyo mientras que Payne tenía uno propio.

Va a ser peligroso, sobre todo con esas malditas rocas cayendo sobre nuestras cabezas. — Comentaba el de cabellera oscura mirando hacia arriba y luego hacia la chica. — Si vas muy lento, no dudaré en dejarte atrás.
Señor, sí señor. — Respondió Star en tanto metía a Eevee en su Pokéball. — Aunque ya había hecho alpinismo antes. — Añadió encogiéndose en hombros.


 

Who's that chick?
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Machoke, regresa —el pelinegro observó con una sonrisa a la pokéball del luchador, estaba bastante feliz con su progreso desde que era el entusiasta Machop.​
Antes de colocarse los arneses y prepararse para el ascenso, era prudente, según Alec basándose en su experiencia, en hacer un reconocimiento rápido del terreno. El dúo de entrenadores se acercó a la ladera de la montaña, era como un muro bastante vertical con algunas salientes que lograrían ayudarles a escalar. Pero nunca qué tan sólida podía ser una de estas piedras, en especial con todas las grietas que se habían formado producto de los constantes temblores y sacudidas que la disputa territorial de los Golem y Graveler había formado.​
Se notaba que muchas cosas pasaban en la mente del Ranger de mayor rango, pues la expresión pensativa de su rostro, así como el puño en la barbilla dejaba obvio que estaba armando un plan. XingChen no se quedaba atrás, pues era una chica con un gran potencial, solamente tenía que someterse a las pruebas más duras para llegar a lo más alto, era precisamente por lo que se había anotado a una tarea de esa índole.​
Y bien, “Desconfiado Umbreon”, ¿algún plan en mente? —Preguntó de forma sarcástica, aludiendo a su rango como Ranger.​
Alec liberó una pequeña risa— Sí, tengo uno, Nerviosa Rattata.
Li olvidó que el nombre del rango básico no era el menos agraciado, al menos para su gusto. Se curzó de brazos y esperó la respuesta.​
Entonces, ¿cuál es?
Alec se colocó rápidamente el arnés, ajustó el broche y acomodó los sujetadores que iban alrededor de las piernas. Se colocó la mochila y el casco, alargando la espera de la respuesta.​
No te caigas —afirmó de una forma seca y sarcástica.​
Li bajó la cabeza, como decepción al haber esperado un consejo o algún conocimiento superior de parte del más experimentado. Alec comenzó a explicarle algunas cosas, le daba a entender que en medio de una crisis, no había un verdadero truco. Un Ranger debía ser de mente fría, pensar rápido y actuar aún más.​
Pensar rápido y actuar aún más…—Susurró la fémina.​
Así es, debes prepararte —Señaló el azabache, colocándose la mochila y ajustando el casco—. Entrenar tu cuerpo, mente y espíritu para que no lo tengas que aprender por la mala —Alec no pudo evitar recordar algunos de sus fracasos como Ranger, en algunas ocasiones, los pokémon habían sufrido destinos fatales debido a sus decisiones. Era uno de los motivos por los que quería mejorar como Ranger.​
El dúo de entrenadores se posó frente al muro de roca sólida oscura, debían comenzar con su ascenso. Ya había pasado una cantidad de tiempo sin alguna sacudida o estruendo en la tierra así que era un buen momento para comenzar a subir. Alec dio el primer salto, aferrándose a la saliente roma de una roca, ayudándose de una de las herramientas más versátiles y útiles del alpinismo: el piolet o piqueta, una especie de pico de pequeñas dimensiones que ayudaban a aferrarse de las rocas. Alec comenzó a ascender lentamente, pues llevaba un extremo cuidado de no agarrarse de una roca inestable.​
T-ten cuidado de n-no agarrarte de una roca suelta —explicaba Alec con dificultad, pegando la cara al muro, estaba en una posición en la que era fácil caerse.​
El chico se aferró a la cuerda con la que se sostenía y volteó a ver a su compañera, esta se hallaba casi un metro por encima del chico. Alec abrió los ojos de par en par, no tenía idea que la fémina fuera tan rápida.​
No te vayas a caer, Umbreoncito —rio la chica, regresando su mirada hacia arriba para seguir escalando.​
Payne sonrió animado, le agradaba el juego de sobrenombres que llevaba con XingChen, pero sobre todo, siempre le agradaba un reto, en especial en el aspecto físico.​
El chico no se apresuró por escalar, era una subida muy peligrosa y sería más inteligente ser precavido. Iban asegurando la cuerda y los arneses cada tantos metros hasta que, a la mitad del camino, ocurrió un siniestro. Las rocas comenzaron a temblar mientras se escuchaba constantemente el potente golpeteo desde el interior de las rocas, era como si dos piedras enormes chocaran entre ellas.​
¡Cuidado! —Gritó la Ranger.​
¡Sostente, XingChen! —Alzó el otro.​
Se aferraron a las rocas tan fuerte como pudieron, no parecía ser muy difícil, pero ambos entrenadores se alarmaron cuando la ladera de rocas comenzó a agrietarse. Un peñasco no muy grande se desprendió al lado de ellos. El estruendo continuaba, escucharon el crujir de las rocas arriba de ellos, una de ellas se había partido, estaba a punto de caer hacia ellos.​
¡Muévete! —Gritó Li.​
Ambos Ranger se sujetaron de las cuerdas, cerrando con fuerza el arnés que sostenía para evitar caer. Los entrenadores, en un movimiento perfectamente coordinado, recordando su capacitación como Ranger, dieron un pequeño salto, quedando en 90° en relación con el muro de rocas, corriendo hacia lados contrarios para alejarse de la roca. La evadieron por poco, pero la roca rozó la cuerda de Xing, descontrolándola. Dio unos giros por la sacudida, se había llevado unos pocos rasguños pero al parecer la caída sería inminente en segundos.​
¡Machoke, sostenla! —Gritó el chico, abriendo la pokéball en su mano una vez que recuperó la estabilización.​
El tipo lucha fue lanzado en dirección a Xing, como si hubiese dado un largo brinco de deportista en olimpiadas. Alec sabía que era un movimiento arriesgado, un salto de fe que Machop y su entrenador estaban dando juntos. Si fallaba, tanto Xing como el mismo Machop podrían enfrentar un destino fatal.​
La cuerda se venció, parecía que Li caería, pero al sentir que iba en descenso, Machoke la tomó de la mano, XingChen emitió un grito, pero se sintió aliviada al ver que el pokémon lucha le había salvado.​
¡Agh! G-Gracias, Ma-Machoke.
Xing, ¡sujeta la cuerda! —Alec tomó la cuerda por la cual ascendía. La fémina la atrapó con su mano libre, la sujetó con ambas rodillas y la amarró a su arnés.​
Machoke comenzaba a cansarse, pero había resistido lo suficiente como para darle el tiempo indicado a la Ranger. El azabache hizo volver al tipo lucha a su pokéball una vez que la chica se había aferrado a las rocas y a la cuerda que sujetaba a su compañero.​
Ya casi llegamos —aseguró Alec, tratando de mantener la calma, pero a la vez, bastante alterado por la situación de muerte que apenas hace unos segundos acababan de superar.​
Una vez que el pelinegro llegó a la cima, se giró arrodillándose, dándole la mano a su compañera para ayudarle a subir. Se tiraron en la tierra, tratando de recuperar el aliento, había sido una subida bastante ajetreada y que demandaba muchos recursos físicos de parte de los entrenadores.​
¿Cansada? —Preguntó entre pequeños jadeos de cansancio, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano.​
Apenas acabamos de llegar —realmente era una chica con una vitalidad envidiable.​
A pesar de que era difícil ignorar los rasguños que había sufrido por el violento derrumbe, se encontraban ya en la entrada de una cueva, estaban más cerca de cumplir su objetivo, por lo que XingChen se sentía aún más decidida que antes a cumplir con la misión.​
¿Algún plan en mente, Nerviosa Rattata? —Se puso de pie.​
Lo que deberíamos hacer primero es… ¿ah? —la chica se volteó, desconcertada— ¡Tú eres el de mayor rango aquí, Umbreoncito! ¿Por qué me preguntas a mí?
Alec se cruzó de brazos, observándole con una expresión pícara— No siempre tendrás a un compañero, debes aprender a armar un plan tú sola —se desabrochó el arnés, acercándose hacia la entrada de la cueva— ¿Y bien, ideas? —XingChen pensó por unos segundos.​
Lo más inteligente será entrar con cautela, tratando de no llamar la atención y después, hacer un reconocimiento del lugar y calmar la disputa de los Golem y Graveler —se terminó de desabrochar el casco y lo dejó a la entrada de la cueva.​
Muy inteligente, sí —admitió el chico, dejando las herramientas de alpinismo en el suelo—. Tenemos que ser cuidadosos, las cuevas son traicioneras, en especial en esta situación.
El chico sacó su linterna y dejó salir a Machoke, no sabían en qué momento necesitarían de sus músculos.​


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