+18 Original Fic Rosemary and Family Christmas Time -FINAL Y FELIZ AÑO NUEVO :3 - (Especial navideño/Comedia)

O-O¬ Baton pass!!
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DÍA 20 DE DICIEMBRE



En la mansión de la familia Noihara/Mannes, la más amable y hogareña de la familia, terminaba de ayudar a vestir a la más pequeña de las esposas del matrimonio polígamo de aquella casa, que, con su siempre rostro inmutable, se miraba al espejo y agitaba sus manos al verse con un disfraz de santa Claus a su medida, siendo observada por sus hijas y respectivas novias.


- ¿Qué tal, Lily? -


- Me siento tonta, esto es algo que usaría Leyte. -


- Si, sin duda lo usaría. -


- Por eso es que me siento tonta. -


- Deja de ofender a mi tía, te ves linda, además, lo prometimos, esté año te toca a ti ser Santa y repartir los regalos. -


- ¿Al menos me darán un reno? -


- ¿Un reno? -


- Thames, mírame ¿Crees que podré mover una bolsa de regalos?
- Preguntó Lily mirando a Thames quien se rio apenada por ese detalle.

- Bueno, yo te ayudaré, no te preocupes. -


- Entonces, esto ya no lo necesitaré.
- Dijo Liliana empezando a desvestirse, quedando en pantaletas.

- ¡Lily! ¡Tenemos visitas! -


-Mmm… No es como si tuviera mucho que enseñar. -


- La doctora Lily es muy graciosa. -


- Eso dices, trata de ganarle en una conversación y sabrás que sientes que está jugando contigo.
- Contestó Rosetta al tomar la mano de Megami. - ¿Segura que no quieres que pasemos navidad con tus padres? -

- Mis papás son de celebrar la navidad de una manera muy tradicional a Japón, las fiestas que ustedes hacen son más animadas. -


- Ok. -


- Listo.
- Habló Lily poniéndose su pijama de gato. - Thames, dijiste que habría postres. -

- ¡Cierto! Ya los traigo, vamos, niñas, acérquense a la mesa. -


- ¡Ojalá sean chocolates envinados! -


- Rose, me prometiste no beber esta navidad. -


- Exacto, aún no es navidad, jajaa. -


- Te recuerdo que la navidad pasada, tu madre y tú corrieron desnudas a la piscina y se empezaron a besar frente a todas. -


- Es que hacía mucho calor, jajaa, además, no tiene nada de malo, sabes que amo a mi madre, cuando quieras puedes acompañarnos, no me enojo. -


- No sé como la has aguantado tantos años. -


- Ni siquiera yo lo sé. -
Sonrió levemente Coraline, viendo como Rose brincaba de emoción al ver como Thames traía una bandeja.

- ¡Provecho, chicas! -


Lily miraba fijamente la bandeja, de lado a lado, para luego, voltear la mirada hacía Thames, con esa mirada fija, de piedra, ese rostro que no podía cambiar por su condición física, pero que solamente alguien podía leer.


- ¿Qué pasa? -


- Thames, dime que es una broma o que estoy ciega. -


- ¿Por qué lo dices? -


- ¿Dónde están los postres? -


- Estos son, son postres de fruta, otros de fruta seca, un poco de avena con coco y canela, un suflé con manzana, galletas de avena. -

- Nunca pensé decirlo, pero, me estás perdiendo. -

- Ay Lily, que cosas dices. -
Hablaba Thames mirando los ojos sin parpadear de Lily, palpando su cabeza. - Ya, no me veas así, no te enojes, prometimos que en estas fiestas no ibas a comer chocolate. -

- Aún me sorprende que la señora Thames sea capaz de saber que piensa la señora Lily, siempre tiene la misma cara. -


- A todas nos sorprende. -


- Ya habíamos dicho que no ibas a comer chocolate ¿No recuerdas cuando te alteraste por tomar un litro de chocolate? -


- No lo recuerdo. -


- Exacto, no lo recuerdas por que te subió el azúcar de golpe y tuvimos que internarte de emergencia, no puedes procesar el azúcar procesado como las demás, lo sabes bien. -


- Al menos un poco. -


- No, te daré un poco, pero en navidad, no antes. -


- Mmm… -



Lily ignoró un rato a Thames y empezó a caminar hacía las escaleras, cosa que le hizo sospechar algo a la esposa más cuidadosa de la casa, así que corrió rápido para ponerse frente a ella y evitar que subiera los escalones.


- No, Lily, no dejaré que vayas con Cecil. -


- Iba al baño. -


- Hay un baño aquí también. -


- Mmm… Es duro tratar de hacer algo cuando sabes bien lo que pienso. -


- Por favor, es por tu bien. -


- Bueno… Pero tú lo dijiste, en navidad me darás chocolate. -


- Es una promesa. -


- Hablando de Cecil ¿Y mi hermana? -


- Está dormida, se la ha pasado estudiando y trabajando ingeniería genética.
- Contestó Thames sentándose en el sofá, para servirse algo de avena y suflé.

- ¿Genética? -


- Puede que le interese todo eso, por su origen ¿O no, Scott? -


- Puede ser. -


- Oh, oh, mi hermana es una genio del mal que planea extender su vida por medio de la genética, creando clones perfectos de ella y haciendo pruebas con otras personas de la familia, jaja. -


- Rose, eso es demasiado fantasioso. -


- Pero posible ¿O no? Nadie sabe como piensa Cecil, mi mamá Lily me dice que debemos de tener cuidado con ella. -

- Nuestra madre Lily dice que el cereal del tigre Toño puede dañar nuestro organismo y que está dispuesta a sacrificarse por nosotras comiendo nuestras porciones. -

- ¡Si! ¿No es genial? Nuestra mamá es tan entregada, jaja. -


- Niñas, nada de darle cereales dulces a Lily, por favor. -


La puerta de la mansión se abrió, entrando una alta mujer castaña, de ojos serios y gafas estilizadas, cargando unas bolsas de compras. Todas las jóvenes voltearon a verla, mientras volteaba por su hombro para ver como su esposa favorita, Rosemary, trataba de sacar bajar el pino del techo.


- Buenas noches… Chicas ¿Pueden ayudar a Rosemary a bajar el pino? -


- ¿Cómo les fue? -

- Encontramos un lindo ejemplar. - Habló Ceci acariciando las mejillas de Thames, que le miraba con un leve sonrojo. - Gracias por los guantes y la bufanda, en verdad hace frío afuera. -

- No quiero que se enfermen, no dejen de usarlos, por favor. -

- No lo haré, es un detalle que todas valoramos mucho. -

- Ceci… -


- Thames. -
Susurró la mujer agachándose un poco para besar a su prima y esposa, envolviéndola en sus brazos mientras Lily las miraba.

- Ceci, no quiero ser grosera, pero ¿Me trajiste dulces? -


- ¿Dulces? Creí que no íbamos a dejarte consumir nada de azúcar procesada. -

- Mmm… Iré a armar una maleta. -

- ¿Por qué lo dices? -


- Buscaré donde me den dulces, fiestas navideñas sin ellas es como Halloween sin caramelos. -


- Lily. -


- Déjala.
- Rio Cecilia abrazando de la cintura a su prima.

- Pero… -


-Tú déjala. -



Al minuto, Lily cargaba una mochila infantil en su espalda, caminando hacía la puerta, viendo como las chicas seguían descargando las compras, al dar el primer paso hacia el exterior, su cuerpo tembló por el intenso frío que había, dando media vuelta.


- Mmm… Mejor, me quedaré, no quiero que piensen que no quiero compartir el tiempo con ustedes. -


- Lily odia el frío, nunca saldría así… Dale al menos un Kisses. -


- Sólo uno, para que se quede un poco tranquila. -


- ¡Tesoro! ¿Dónde pondremos el pino? -

- En esa esquina. -


- ¿Y el licor? -


- ¿Licor? No compré… Rosemary ¿Compraste licor? -


- ¿Yo? No, jajaja, como crees ¡Ay dios mío! ¡Acaban de aparecer estás cajas de vino y cerveza en la camioneta!
- Gritó Rosemary actuando sorprendida, mientras Ceci se tallaba la sien.

- ¡Yahoo! ¡Cerveza, ahora sí siento el espíritu navideño, jaja! -


- Prometimos no traer licor por lo que ocurrió el otro año, Rosemary. -


- Ay, no fue para tanto, además, todas saben que mi hija y yo nos adoramos. -


- Todos menos Keitaro, tuvimos que llevarlo al hospital porque casi se infarta al ver que una de sus hijas se besuqueaba con su madre. -


- Ay, es un dramático, jaja, se puso así de tanta felicidad. -


- ¿Siempre tu mamá es tan despreocupada de todo? -


- Algunas veces está más tranquila, creo que depende de si se le olvidan o no tomar sus medicamentos, otras veces, mi madre Thames es quien la convence de hacerlo. -
Contaba Rosetta sonrojándose al recordar como su madre manoseaba los pechos de su otra madre y tía como premio por tomar su tratamiento.

- Mi tesoro ¿Puedo pedirte algo? -


- ¿Qué deseas?
- Preguntó Cecilia a Rosemary quien le miraba con ternura y esa gran sonrisa.

- ¿Puedes dejar que adorne el árbol de navidad este año? Prometo no hacer tonterías. -


- Está bien, pero, hazlo con cuidado. -

- ¡Yahoo! -

- ¿Por qué le pide permiso para adornar? -


- Hace unos años, íbamos a poner un pino en la casa de campo, adornamos uno al exterior y a ella se le ocurrió la brillante idea de ponerle fuegos artificiales debajo, ninguna de nosotras se dio cuenta que puso C4 y vimos como nuestro árbol de navidad salió volando hasta el lago. -


- ¿Pero a poco no fue genial? Jajaja. -


- Rosetta, tu mamá está… -


- No lo digas, puedes pensarlo, pero no lo digas. -


- Bien chicas, vamos formando grupos, Megami, Coraline y Lily, vengan conmigo, nosotras cocinaremos. -


- Rosemary, Rose y Rosetta, ustedes me ayudarán a poner el árbol. -


- ¡Genial! ¡Voy por la cerveza! -


- Nada de cerveza todavía, Rose, no es hora. -


- ¿Ni una latita? -


- No, aún no. -


- Ok… ¿Y ahora? -



Mientras las chicas de la cocina empezaban a sacar todos los productos que compró Cecilia, sus hijas y su esposa la siguieron para desempacar los adornos y esferas que trajo, siendo de los colores favoritos de sus mujeres, un color rosa crema para Liliana, un tono azul pizarra para Thames, y en especial, un tono jade por su “Ojitos de jade”. Las chicas armaban las piezas con cuidado y ajustaba el gancho para empezar a colgarla, disfrutando de esa actividad tan familia.


- Oye, mamá ¿Qué le puedo regalar a Caroline? -


- ¿No le has comprado un regalo? -


- Rosetta, apenas es día veinte, jajaja, los regalos valen más cuando los compras en veintitrés o el mero veinticuatro, la desesperación por conseguir el obsequio perfecto te llena de adrenalina,jaja. -


- Pero mamá, hace dos años te pusiste al llorar porque no encontrabas el regalo para mi tía Kaam. -


- ¡Es qué quería comprarle un disfraz de enfermera! ¡Que enseñara toda esa preciosa cola que tiene! Pero no encontraba de su talla, tuve que conformarme con regalarle uno de policía erótica. -


- ¿A mi tía Kaam le gustan esas cosas? -


- A ella no, pero a mí tía Mitsuki sí, jaja, si sabes a lo que me refiero. -


- ¿Por qué no le regalas una noche especial? No sé, con una mujer madura, experimentada, muy buena en el sexo. -


- Mamá. -


- ¿Qué? Dejarle un día de aventura a tu esposa es algo muy caliente, jaja. -


- Es buena idea… Una mujer, madura, experimentada y buena en el sexo… Madre Ceci ¿Te cogerías a mi esposa?
- Preguntó Rose con una gran sonrisa, mientras Cecilia estornudaba.

- ¿Qué? ¡Yo hablaba de mí, hija! -


- No digo que no sea hermosa tu esposa, pero… Enfoquémonos, a Coraline le gustan los coches y motores ¿O no? -

- Sí, entonces, podrías buscar algo relacionado a eso, que sea de un valor emocional e histórico más que económico. -


- ¡Ya sé, ya sé! ¡Tengo el regalo perfecto! -


- ¿En serio, mamá? -


- ¡Mi tesoro! ¿Me la prestas un ratito? Iremos a mi bodega. -

- Vayan con cuidado, y Rose, maneja despacio. -

- ¡Entendido! -
Contestó Rose parándose firme y llevando su mano a la frente como si fuese orden militar.

- ¿Estás segura de dejarlas solas? -


- Mejor así, o no terminaremos de acomodar esto. -


En la bodega de Rosemary, la ojiverde madura abría poco a poco una de sus tantas cajas de colección, enormes cajones de acero reforzado donde tenía sus tesoros. Rosemary brincaba de emoción como una niña, siendo seguida por su hija que llevaba el mismo ritmo, hasta pararse frente a una figura de alguna clase de vehículo.


- ¡Esto es! ¡Tará! -
Gritó Rosemary quitándole la lona que lo cubría.

- Esto es, un Ford Modelo T. -


- ¡Exacto! Es toda una reliquia, sí se lo regalas a Coraline, se pondrá muy feliz. -


- ¡GRACIAS, MAMÁ! -


- ¡De nada, hija!
- Alzó su voz Rosemary, abrazando con fuerza a su hija y prendiéndose a su boca, jugando con su lengua. - Mm… Y si… le echamos una revisada al interior del coche. -

- Si… Vamos…-



Madre e hija empezaron a desvestirse, no faltó mucho para que sus piernas estuvieran cruzadas acariciando sus zonas intimas en el vaivén de caderas, así como sus bocas entregadas a los manoseos y besos entre las ojiverdes.

Una hora después…


- Ashu… Sniff… Sniff… Me siento fatal.
- Hablaba Rosemary con la cara roja, acostada en su cuarto y envuelta con un grueso cobertor, teniendo al lado a su hija en las mismas condiciones.

- Mamá… Si me muero, dile a Coraline que sea tu amante, coff… coff… -


- Si es que vivo también, coff, coff… Jaja… Ay que rico estuvo ¿O no? -

- Sí… - Susurraba Rose con los ojos pesados mientras Thames les ponía pañuelos húmedos en la frente y les tomaba la temperatura.

- No puedo creerlo, Rosemary ¿Cómo se les ocurrió tener sexo en una bodega? Está el exterior a cinco grados bajo cero. -


- Lo sé, pero como estábamos tan calientes, pensé que eso quitaría el frío, jaja. -

- Por ahora, a descansar. -

- Ok. -


Thames se retiró de la habitación, dejando a madre e hijas resfriadas. Rose estaba a punto de dormirse, cuando sintió como una boca chupaba uno de sus pezones, empezando a reír.


- Mamá… Me siento fatal, jaja. -


- Yo también, pero, estás tan rica, hija, jajaja… -


- Bueno… No te enojes si me duermo en la acción. -


- ¿Y crees que eso me detendría? Coff coff…
- Tocía Rosemary recostándose sobre su hija sin poder moverse. - Ay, dios… ¿Y si mejor dormimos? -

- Sí… Adiós mundo cruel, jaja. -









:d Y así empezamos el reto de Diciembre, trayendo a la familia de Rosemary y sus días del 20 al 31 de Diciembre. =3 Para quienes no las conozcan, ellas pertenecen a los fics You Are My Reason To Die, Laberinto y Free Love Championship. Estás son las chicas.


Rosemary :3

Cecilia :3

Tethames digo Thames :3

Rose :3

:3 Rosetta

Coraline :3

Megami :3


:3 Falta Cecil pero ella es identica a Cecilia, pero con ojos más fríos :d luego la subiré.
 
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Día 21 de Diciembre




Dos pares de pompas estaban desnudas sobre una cama, cada una recibía una inyección, un poco de algodón con alcohol y un besito consentidor por parte de la doctora para calmar la herida. Madre e hija se habían enfermado por hacer cosas indebidas la noche previa, y como siempre, Thames tenía que cuidar de las enfermas de la casa. Tras subir la braga brasileña de Rosemary y esconder la tanga de Rose con su blusa, se levantó y cubrió a las castañas con una sábana, mostrando su cálida sonrisa que relajaba a todas en el hogar.


- Bien, estarán sanas para la navidad, no se preocupen. -


- Que bueno, jaja, perdón por causarte molestias, Thames.
- Dijo Rosemary por su hombro mientras la mujer reía tiernamente.

- Ya me acostumbré, pero, ya te he dicho que no está bien lo que hacen, son madre e hija, ambas casadas. -


- ¿Es malo querer mostrarle a mi mamá cuanto la amo? A Coraline no parece importarle. -


- No es que no me importe, es que no me haces caso. -


- ¿Ves porque la amo? -


- ¡Si! Tú esposa es genial ¡Y tiene esas tetotas! Tranquila, Thames, las tuyas son las más hermosas del mundo. -


- ¿Pueden dejar de hablar de pechos un segundo? -


- Jajaja, ok, ok ¿Y mi tesoro? -


- Cecilia dijo que iría a traer un poco más de carne, por si Cecil se anima a compartir la cena con nosotras. -


- Ay, esa Cecil, siempre se hace la dura, dame unos diez minutos a solas con ella y la convenzo de estar con nosotras, jaja. -


- Rosemary, todas sabemos que nadie quiere estar diez minutos a solas con Cecil. -


- ¿Por qué no? -


- Digamos que… Es muy buena persuadiendo.
-Dijo Thames sonrojándose por el comentario.

- Es que se parece tanto a mi tesoro, jaja, es difícil resistirse a ella. -

- Hablando de eso, siempre tuve una duda, respecto a usted, doctora. -


- ¿Sobre mí? -



Thames guardó su botiquín y se sentó al borde de la cama, mientras Coraline estaba sentada frente a ella, pensativa, como decidiendo de que manera haría esa pregunta que tanto le causaba interés a la pelirroja, hasta que su mirada dio a entender que ya tenía como.


- ¿Qué la orilló a tener una relación amorosa y sexual con su prima? -


- ¿Qué clase de pregunta es esa?
- Respondió la doctora colorándose por completo.

- Lo había reflexionado, usted, una de las psicólogas y neurólogas más respetadas del mundo, en una relación que muchos considerarían prohibida y sucia, considerando que, a como me contó Rose, los papás de ustedes son hermanos, los que las convertiría en primas hermanas o carnales ¿O no? Muy distinto a la lejanía de relación que tienen Shannon y su sobrina Yuki. -


- No sé que decir, me tomas por sorpresa. -


- Jajaja, Thames está bien enamorada de mi tesoro, hasta creo que puede que desde chicas se atraían. -


- No fue así, sólo… Empecé a verla con otros ojos por todo lo que hacía por mí y por Lily, me sentía protegida a su lado, era como … Un príncipe.
- Susurró la doctora tapando sus mejillas. - Suena tan tonto que lo diga, como si fuese una chiquilla fantasiosa, pero, eso era y sigue siendo para mí, quien vino a hacerme sentir que no estaba sola en todo esto que atravesé. -

- Y yo pensé que era sólo por el sexo. -


- ¡Lily! ¿Lo escuchaste todo? -


- Aquí he estado todo el tiempo.
- Respondió Lily ladeando un poco la cabeza. - Pero mencionan o llega Ceci y a veces pareces perderte, me pregunto si la amas más a ella que a mí. -

- Sabes que te amo más a ti, Lily, eres a quien más amo en el mundo. -


- Pero Ceci la tiene bien dominada, jajaja, recuerda Lily, es su zorrita. -

- Rosemary, no me llames así frente a las visitas. - Murmuró Thames mientras madre e hija se reían por el comentario, a excepción de Lily y Coraline.

- ¿Por qué la doctora se deja llamar así? -

- Es un gusto culposo. -


- ¿Cómo usted y su pijama de gato? -


- Exacto. -


- Yo sé el gusto culposo de Lily. -
Habló Rosemary mirando por su hombro mientras Lily le miraba fijamente.

- Rosemary, empiezo a sentir unas ganas enormes de pellizcar tu trasero. -

- Jajaja, ay, no es nada malo. -


- ¿Cuál gusto culposo tiene Lily que yo no estoy enterada? -


- Nada, nada, jajaja. -


- Bien, dejemos un rato la plática para que sigan descansando. -


- Vengo más al rato. -


- No te vayas Coraline, quédate un ratito más ¿Sí? -


- Nos recuperaríamos más pronto si durmiéramos en esos preciosos y blandos pechos que tienes, jajaja. -


- Rose, sin dudas, ella es tu madre. -



Thames, Coraline y Lily salieron de la habitación con calma, dejando descansar a madre e hija, con una sonrisa, la doctora tomó la mano de su esposa para caminar a la cocina y preparar el desayuno, mientras la pelirroja se fue a la sala, donde Rosetta y Megami miraban la televisión.


- ¿Cómo siguen? -


- Bien, ya están de mejor humor. -


- ¿Por qué no has ido a verlas? Son tu madre y tu hermana. -


- Mi madre Thames dijo que era mejor que evitara acercarme, compartimos la misma genética y soy propensa a enfermarme de lo que se enfermen ellas, hasta un simple resfrío me tumbaría como a mi mamá. -


- Ouch. -


- ¿Y que hacemos mientras? -


- ¿Por qué no decimos que le regalaremos a la otra? -


- ¿Entonces que chiste tiene que sea sorpresa? -


- Bueno, podríamos dar una pista, empieza tú, Coraline. -


- Ok… Tiene hebillas, la cabeza que va hacía la que lo maneja tiene un grosor de tres centímetros y quien lo recibe es de cinco, tiene un largo de veinticuatro centímetros, de goma y… -


- Creo que con eso tenemos. -


- Espera, aún iba a dar más detalles. -


- Ya con eso nos dimos cuenta que podría ser. -








:3 Y siguen las fiestas.
 

O-O¬ Baton pass!!
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u3u Sigamos, este capítulo es un poco triste.



22 de Diciembre



Una noche más en la mansión Noihara, había cierta alegría en la sala por una actividad sugerida por la más amable de la casa, que convenció a todas de escribir una carta a Santa Claus o una carta de los buenos deseos. Era tanto las risas y platica, que le pareció raro a la mayor de las hijas de la familia, que salió de su habitación, vestida solamente con un camisón rojo y una braga, tomando una bata para cubrirse mejor. Cecil bajó por las escaleras lentamente, viendo a toda su familia llena de ánimo, siendo recibida por la sonrisa de Thames al verla bajar.


- Buenas noches. -


- Buenas noches ¿Y ese milagro que sales? -


- Hacen mucho escándalo, sobre todo ustedes, mamá, Rose, su risa se escucha hasta mi cuarto. -


- Jajaja, que pena, es que le decía a Rose que Santa está obeso porque todos los niños le dan galletas y chocolate ¿Qué pasaría si le dieran puras verduras y frutas al recibirlo? -


- Oye, no lo había pensado. -


- No tomes tan en serio lo que digan mi mamá y mi hermana. -


- Buenas noches, Cecil ¿Quieres unírtenos? -


- ¿Qué hacen? -


- Hacemos cartas a Santa Claus, jaja ¡Anda, haz una, hija! -


- Mmm… ¿No estamos grandes para creer en algo así? -
Preguntó la mujer tomando una de las hojas de color con indiferencia.

- Es bueno creer en algo, te hace sentir más humana. -


- Ya veo. -
Susurró Cecil mirando a Lily, con esa cara inmutable, sí lo decía ella, era claro que tenía un gran valor.- ¿Y qué debo hacer? -

- Solamente debes de escribir lo que más deseas recibir en navidad, o algo que quieras en año nuevo. -


- Oye, Cecil ¿Y tu esposa? -


- Mimi quiso ir con sus padres, quedamos en que cada una festejaría con su familia. -

- ¿Y eso? -

- Sus padres no me ven con buenos ojos y preferí que tuviera unas fiestas tranquilas a su lado. -


- Me sorprende lo empática que te has hecho, Cecil.
- Sonrió Thames mientras Lily miraba con incredulidad a Cecil.

- Mejor no bajo la guardia, mi sobrina obedece ciegamente a Cecil, tal vez planearon algo. -


- Bien, hay que seguir antes de que se nos haga tan noche. -


- ¿Me pasas el bolígrafo dorado? -


- Sí… Rose, no se vale copiar. -


- Jajaja, no ando copiando nada, es que escribes muy bonito ¿Qué pediste tú, Coraline? -


- No te lo diré. -


- Anda, soy tu esposa. -


- No tendría sentido que sea una carta a Santa sí lo lees tú. -


- ¿Acaso no soy una santa? Jajaja. -


- ¿Y donde está mi madre? -


- Cecilia tuvo un pendiente, sobre ya sabes que asunto. -
Susurró Thames a la hija mayor, quien por el tono de voz supo a que se refería. - Por favor, no lo menciones. -

- No lo haré. -



Cecil podría aprovechar el dolor de la familia para hacer de sus fechorías, pero, incluso ella, sentía el aire extraño en todo el hogar, esa ausencia de dos personas muy importantes, que, aunque no se relacionó como las demás, entendía bien su relevancia emocional. La mujer tomó la hoja y pensó, que, si era posible, traer de vuelta a ambas, si hubiera una manera de sanar las heridas de su familia, lograría obtener el amor total de Liliana, ahora, tenía una idea en claro, algún día, lo lograría.

Tras pasar varias horas, las chicas se habían ido a dormir, a excepción de Thames que estaba dormida en la sala, todas descansaban tan profundamente que nadie se daba cuenta de la llegada de una mujer alta, con ropas de oficina. Cecilia aflojó su corbata y dejó su saco en el sombrerero de la entrada, caminando hasta la sala, donde vio a su amada prima dormir, tomando un cobertor para cubrirla. La abogada vio aquel puñado de hojas y sobres, al parecer, se habían divertido mientras ella seguía con el testamento de su prima y su esposa. La mujer no pudo evitar tener curiosidad de saber que habían escrito cada una de ellas, por lo que tomó una.



- “Me gustaría que Rosetta se anime a vestir como yo, es linda tal como es, pero, un cambio de look no viene nada a mal. “
-

- Está sin duda fue de Megami.
- Rio Cecilia aflojando los gemelos de sus muñecas y tomando otra hoja. - Aunque no la culpo, Scott siempre ha sido de vestir más a como lo hace mi loquita. -

- “Me gustaría que papá pase más tiempo con nosotras, aunque sé que está ocupada todo el tiempo, espero no sea algo egoísta de mi parte el pedir eso. “ -

- Tal vez, ya debería de jubilarme… O buscar mi reemplazo. -


La castaña se sentó en el sofá frente a las hojas, se soltó el cabello y se sirvió un poco de ron de la botella que siempre tenía en la sala, tomando otra carta para leerla, no pudo evitar sonreír por la fina letra sobre ese papel, que obviamente era de Thames, siempre mostrando esa elegancia hasta en la escritura de una carta informal.


- “Quisiera que Cecilia descanse un poco más, siempre está ayudando a todas, debe de pensar un poco más en su salud. También, si no es mucho pedir, me gustaría que Lily logre sonreír un poco, seguro, verla sonreír le traería el ánimo a todos de nuevo. “ -


- También tú… -
Pensó Ceci sonriendo al mirar a Thames dormir, dejando la hoja. - Te juro que trataré de pasar más tiempo con ustedes… No conozco esta letra. -

- “Me gustaría que Rose no deje de sonreír, de paso, que deje de apretarme los senos frente a los demás. “-


- Mmm… Seguro es de Coraline… ¿Cecil también escribió algo? -


- “No creo en ti, no creo en nadie que no sea mi propia convicción, pero, si quieres que crea en que puedes hacer milagros y que existes, dame la formula para poder traer de vuelta aquello que perdieron mis madres, permíteme lograr hacer lo imposible, sé que sí lo hago, no habrá dudas de mí, tendré un sentido en la vida y podrán amarme, en especial, Lily. “ -


- No entiendo a que se refiere… Pero, creo que tiene buenas intenciones… Esto es de Lily, sin dudas. -


- “Me gustaría poder sonreír, sé que todos los años deseo lo mismo, ya sería justo que lo cumplas. “-


- Aunque no sonríes, siempre nos alegras… Rose, a veces me preocupas. -


- “Me gustaría tener un burrito, jajaja, me pregunto si a Coraline le gustará también, uno que tenga un pene bien grande, jaja, mi mamá me dijo que con un perro sería bueno empezar, pero los burritos se ven tan graciosos, jaja. “ -


- Rosemary... ¿Qué le habrás dicho a nuestra hija? -


Cecilia suspiró al leer el deseo de su hija, no dudaba que era sangre de su amada loquita. Fue en ese instante, que la castaña pensó en que no había leído la carta de su esposa, por lo que buscó entre las hojas y encontró una de color blanco, un poco húmeda. La mujer la tomó con ambas manos, ajustó sus lentes y la miró, para saber su contenido.


- “Hola, Santa, sé que a veces no me porto bien, bueno, tal vez, nunca lo hago, pero, quería preguntarte algo y después pedirte una cosa, primero, quiero que me digas ¿Por qué Dios se llevó a un ángel que aún no había aprendido a volar? ¿Por qué quiso llevarse a la primita?” -


Ceci tapó su boca al querer llorar, ahora entendía porque la humedad en el papel, esas palabras, venían desde el fondo del corazón de Rosemary, alguien que, a pesar de su personalidad, se guardaba su dolor para no poner triste a los demás.


- “No quiero nada en esta navidad, ningún regalo, más que me hagas un favor ¿Sí? Si es que existe otra vida ¿Crees que podrían volver a estar juntas Mitsuki y mi primita? Las dos se sentirán solas si falta una, por eso, creo que Mitsuki se fue también, para alcanzarla y seguro la estaba esperando, hazme ese favor, por qué, no fue justo que las separaran aquí y también lo hagan allá. Te ama, Rosemary. PD: Estoy dispuesta a ofrecerte mi cuerpo, no estoy tan buena como Thames, jaja, pero, si con eso quedas satisfecho y me cumples mi deseo, me aguanto el asco de hacerlo con un hombre gordo y anciano, obvis, recuerda que sólo me gustan las chicas, pero por ese deseo, haría una excepción, jaja. “-



Cecilia se puso de pie y caminó tapando su boca al querer llorar, sin soltar su botella de ron, llegando hasta el balcón. Limpió la mucosidad y lágrimas con la manga de su camisa, sintiendo el cuello tenso y su pecho oprimido. Había pasado cierto tiempo desde la muerte de Kaam y Mitsuki, pero, el sentimiento seguía en el aire, en especial, para Rosemary, que siempre vio a la pelirroja como la hermana menor que siempre quiso cuidar y hacer reír y sonrojar a cada momento, así, como a Mitsuki, que fue una de las personas que adoraba por la paciencia que le tenía y la manera en que la recibió como parte de la familia. Sin dudarlo, era difícil, la sensación de fracaso era algo que agobiaba a Ceci, de nada servía tener dinero, poder, influencias, ser una de las mujeres más poderosas del mundo, si no fue capaz de sanar a su prima, si no fue capaz de arreglar el alma de la mujer que más amó a Kaam, de su hermana política.


- Que el tiempo cura todo… No es cierto. -
Susurró Ceci tomando de la botella, limpiando sus lágrimas. - Dígame, señor Noihara ¿Siempre es tan doloroso ser el líder de la familia? ¿Qué razón tengo para seguir guiando a todos cuando no pude hacer nada? -

- Cecilia, no tienes que culparte de eso. -

- Thames… - Contestó suavemente la mujer, volteando lentamente, viendo como su prima estaba cerca de ella, con lágrimas en los ojos y la carta de Rosemary en sus manos.

- Todas sabíamos que tarde o temprano, Kaam… Sólo, no creíamos que fuese tan pronto. -


- Me alegra que mi tía Leyte convenciera a mis sobrinas de pasar la navidad con ella, si no, ver sus caras, me las recordaría y… -

- No tienes que aguantarte, no tienes que seguir siendo fuerte por todas. - Hablaba Thames abrazando a Cecilia, quien lloró en su hombro.

- Espero que puedan perdonarme. -


- Nadie te culpa, hicimos todo lo posible, sólo piensa que mi prima, se fue con una sonrisa. -
Sonrió la castaña con lágrimas en su rostro. - Así la recuerdo, así debemos recordarla. -

- Así es… Gracias. -


- No me agradezcas, estamos juntas en esto, las demás, tú y yo. -


- Gracias. -


- ¿Mejor? -


- Sí… -
Respondió Ceci limpiando su nariz, sonriéndole a Thames antes de rodear su cintura y acariciar su mejilla. - Espero que el deseo de Rosemary se cumpla. -

- También yo, sería lo más lindo para ellas, que sigan amándose en el cielo… Perdón, por estar llorando no te pregunté si tienes hambre. -

- Un poco, no tuve tiempo de comer más que unas barras energéticas. -

- Deja te caliento la cena y te preparo un poco de té, deja un poco de beber, al menos por hoy. -


- Está bien… Thames, te amo. -


- Y yo a ti, Ceci.
-Sonrió Thames besando en la boca a Ceci con mucha ternura, abrazándola dulcemente. - ¿Por qué no te llevas mañana Rosemary? Trata de hacerle pasar un gran día. -

- Lo haré. -



Cecilia siguió a Thames hasta la cocina, disfrutando de ver a su prima y esposa, cocinando con esa calidez que siempre mostraba. Aunque el vacío que ellas dejaban estaba ahí, presente, había razones para seguir firmes, la chispa que era la pelirroja más querida de la familia, no iba a desaparecer, se habría de esparcir en el corazón de todas y ellas se asegurarían, que su alegría siguiera fluyendo sin parar.







Q3Q
 
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تالف و مكسور تماما
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- “No creo en ti, no creo en nadie que no sea mi propia convicción, pero, si quieres que crea en que puedes hacer milagros y que existes, dame la formula para poder traer de vuelta aquello que perdieron mis madres, permíteme lograr hacer lo imposible, sé que sí lo hago, no habrá dudas de mí, tendré un sentido en la vida y podrán amarme, en especial, Lily. “ -

- No entiendo a que se refiere… Pero, creo que tiene buenas intenciones…
Esto es tan gracioso a su modo jaja. Lo que dice Rose sobre Cecil también es tan chistoso (porque es cierto).


Es lindo que todos recuerden a Kaam, aunque sea triste.
 

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Esto es tan gracioso a su modo jaja. Lo que dice Rose sobre Cecil también es tan chistoso (porque es cierto).


Es lindo que todos recuerden a Kaam, aunque sea triste.
Al menos ya sabes cuales eran los motivos del porque Cecil empezó a explorar la clonación, owo no eran del todo malintencionadas, podría decirse que era hasta una forma de redimirse o demostrar que podía hacer algo bueno =3.
PD: Rose es una loquilla, :d jaja, no es la única vez que mencionará su burrito.
 

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23 de Diciembre


Las hijas de Rosemary y Cecilia tenían una cita especial en un centro comercial con Keitaro Noihara, padre sanguíneo de ellas y que las había citado para apoyarla en la compra de regalos que quisieran para esta navidad. Para Kei, como le decían de cariño, era duro acomodar su tiempo para tantas hijas, por lo que, había arreglado pasar el tiempo con Rose, Rosetta y Cecil aquel día, para pasar el día siguiente en Italia, con Shirayuki, Saori, Angie y Liguria, que, aunque no era su hija de sangre, había prometido de corazón a su prima cuidar de ella.


- Pueden complal lo que quielan, no hay límite. -

- ¿En serio, papá? -


- En selio, lo que ustedes quielan. -


- Jajaja, papá, tu acento siempre me parece tan gracioso. -


- No te lías de tu padle ¿Qué clase de modales te enseña Losemaly? -


- Ella me dice, quiere mucho a tu papá, hablará gracioso, pero es tu padre, jajaja. -


- ¿Está bien que ande yo con ustedes? -


- Cecil, yo también te veo como mi hija, aunque empezala mal nuestla lelación y tengas más sangle de Cecilia en tus venas, palte de la sangle Noihara está en ti. -


- Lo sé, sólo que es difícil, todo el tiempo me la he pasado más tiempo con ellas que contigo. -


- Tal vez, ya es hola de que pases más tiempo con tu viejo. -
Sonrió Keitaro haciendo que Cecil sonriera un poco.

- Tal vez… -


- Jajaja, Cecil sonrió, jajaja. -


- Últimamente te veo más relajada, hermana. -

- Sí, también lo he sentido. - Susurró Cecil pensando un poco al caminar. - Tal vez, porque, no logro olvidar ver a mis madres llorando, no entiendo porque sigo sintiendo esto, es aquello que llaman ¿Tristeza? -

- Ey, no te vayas a cael, ten cuidado por donde caminas. -


- Gracias, papá. -



La familia caminaba por los pasillos, cada chica parecía estar en su mundo, Rosetta miraba las vitrinas de un laboratorio, viendo un nuevo maletín, Rose se asomaba a una tienda de mascotas, como si buscara algún animal, por su parte, Cecil estaba en la entrada de una librería, tomando un libro de su autoría, siendo sorprendida por algunas chicas que empezaban a pedirle su autógrafo.

Keitaro se sentó en una banca, esperando a que sus hijas decidieran que regalo comprar, revisó su celular, sonriendo al ver el mensaje de su hija Angie, donde estaba con su esposa, primas y hermanas en la playa, pero, lo más agradable de la foto, era ver de nuevo la sonrisa de Shirayuki, su hija más pequeña y dulce en mentalidad, sonriendo nuevamente, esa sonrisa tan semejante a la de su madre que le daba la calma de saber que todo iba mejor.


- “Que bueno que esté feliz Yuki, dile a tus helmanas y a tus tías que tu mamá y yo nos ilemos en la noche. “
- Escribió Keitaro en su celular, volteando al ver que sus hijas volvían con él. - ¿Ya eligieron algo? -

- Me gustaría un maletín nuevo y hay un nuevo laboratorio portátil tipo bolígrafo, con jeringas y filtros intercambiables que detecta problemas sanguíneos en menos de un minuto, con una sola inyección en el pulgar. -


- ¿Qué? -


- Me gustó un maletín y algo más.
- Respondió Rosetta apenada por la emoción de aquel instrumento.

- Ok, ve pidiéndolo. -

- ¿Seguro? Es algo muy caro, yo puedo comprármelo, papá. -
Dijo Rosetta algo avergonzada al pensar que se aprovechaba de su padre.

- Pelo nada, te dije que selía tu legalo, además, no cleo que salga más calo que el calo que quelía Ange. -


- ¿Qué carro quería mi hermana? -


- Me pelía una Fold Laptol Modelo 20XX, que pala andal paseando en las afuelas con su esposa, voy a cleel que una camioneta cueste más que la casa de la playa. -


- Jajaja, seguro la quiere con todos los lujos. -


- ¿Hay una velsión económica? ¿Pol qué no me dijo? -


- ¿No crees que suena raro de ti ser tacaño teniendo tanto dinero? -
Preguntó Cecil acomodando sus gafas, queriendo comprender un poco más a su padre.

- No es por tacaño, a mi papá no le gusta que Angie sea tan vanidosa, se expone mucho. -

- ¿Pero sabe defenderse o no? Tanto como tú, ella y yo sabemos defendernos y hasta conocemos de uso de armas de fuego, recuerda que nos enseñó la tía Ale. -

- Eso no significa que por eso debamos de estar confiadas. -


- Ya, ya dejen ese tema ¿Qué vas a quelel tú, Cecil? -

- No tengo algo en específico que quiera. -

- Vamos, debe de habel algo que quielas de aquí. -


- Mmm… Chocolates envinados, muchos. -
Sonrió Cecil a su padre japonés, que sintió alivio por la sencillez de su hija mayor.

- Vaya, me solplende lo poco que quieles, tendlás todos los que quielas. -

- Pensé que te tienen prohibido el alcohol, es más, ni tú, ni Rose, ni mis madres Rosemary y Lily pueden tomar. -


- No dije que eran para mí. -


- ¿Y tú, Lose? ¿Qué quieles? -


- Pues…Quería algo, pero no lo tienen en la tienda de mascotas. -
Habló suspirando Rose con cierta decepción.

- ¿Y qué quieles, hija? -


- ¡Quiero un burrito! Jajaja, o tal vez un pony. -


- ¿No estás muy grande para desear eso? Lo esperaría de Yuki que le gustan los ponis y unicornios. -


- ¿En veldad quieles uno? Son animales que necesitan muchos cuidados.
- Hablaba Keitaro mientras Rose brincaba de emoción por su petición.

- ¡Si! Deseo uno ¿Me compras uno, papá? -


- Está bien, está bien, pelo tendlé que platical con tus mamás pol que ocupalías un colal pala tenelo.
- Contestó el padre sacando su celular para marcarle. - Hola, Thames ¿Y Cecilia? -

- ¡Yahoooooooooooo! ¡Tendré mi burrito sabanero! -


- ¿Por qué quieres un burrito? No creo que sepas montarlo, mucho menos Coraline. -


- ¿Y quién dijo que lo íbamos a montar a él? Al revés, jaja. -


- Al revés… Al revés… ¿Al revés? ¡ROSEEE! ¡Qué asco! -


-¿Qué? ¿Para que más querría un burrito? Jaja. -


- ¡Papá, papá! ¡No le hagas caso a Rose! -
Gritaba Rosetta jalando la manga de su padre.


Al menos, en lo que respectaba a la familia de Rosemary, sus hijas parecían estar más que de mejor humor, aunque, tenían que tratar el asunto de Rose y su burrito con mucha importancia.






¿Podrá conseguir Rose su burrito? x3
 
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26 de diciembre





Pasaron las fiestas de navidad y ahora venían las penas, Rosemary Blunt estaba en su habitación, con el vientre inflamado por haber comido demasiado, siendo atendida por Thames, que le mimaba con caricias en su cabeza y pancita, mientras le acercaba un jugo verde.


- Te juro que no lo vuelvo a hacer. -


- Rosemary, te comiste un pavo tu sola, es normal que estés así. -


- ¡Es que el pavo me retó! Me miraba como diciendo: Jajaja, estás flaca, seguro ni comes, eso fue un grito de guerra para mí, jaja. -


- Esto es mi culpa, no debí descuidarme un rato de ti. -


- Ay, no digas eso, jaja, no es tu culpa que mi panza parezca que espero otra niña. -
Dijo Rosemary acariciando su pancita, mirando con cara de impacto a Thames. - ¿Y si estoy embarazada? -

- No puedes estar embarazada. -


- ¿Por qué no? El otro día que me puse bien borracha ¿No me quedé en casa de Keitaro? ¿Y si él abusó de mí al no resistirse a mi sensual y delgado cuerpo? -


- Rosy, todas sabemos que él te ve como una hermana menor, nunca te tocaría, además, no se quedaron solos, Ceci fue por ti y te cuidó toda la noche. -


- ¿Entonces fue un trío? Auh, auh, mi pancita. -


- Eso pasa por andar pensando en cada cosa. -
Rio Thames ayudándole a sentarse para tomar del jugo.

- ¿Y Ceci? Me desperté y ya no estaba. -


- Fue al trabajo, solamente estará medio día, me dijo que nada de levantarte, hasta que te recuperes. -


- ¿Qué? Pero le prometí a Rosetta que iríamos al cine, hoy se estrena Mi pobre Angelito diecinueve. -


- Lo siento, órdenes son órdenes. -


- ¿Cómo estas, mami? Auh, auh. -
Hablaba Rose entrando a la habitación, caminando con las piernas abiertas.

- ¿Qué tienes Rose? -


- Fue el burrito, mamá. -


- Rose, te dijimos, si no sabes montar, no te debes subir a él, primero debes de aprender. -

- Si, claro, jaja, montar, auh, auh. - Rio la ojiverde acostándose en la cama boca abajo pensando. - Ay, ay, para la próxima le hago caso a Coraline y uso lubricante. -

- Aquí estás. -


- Jaja, hola Coraline. -


- Te dije que no salieras, debes de descansar. -


- ¿Cómo es que puedes caminar después de jugar con el burrito? -


- Eso es algo que debe de quedarse entre nosotras. -


- Jajaja ¿Cómo un secreto de esposas? -


- Rose, soy tu esposa. -


- Jajaja, es cierto, ok, ok, me quedo calladita. -


- ¿Cómo sigue, suegra? -
Preguntó Coraline sentándose al lado de Rose mientras ella se acomodaba para recostar su cabeza en las piernas de su esposa.

- Bien, creo que tiene unos tres meses, jaja. -


- ¿Disculpe? -


- No le hagas caso, Rosemary se pone muy bromista cuando está enferma.
- Rio Thames bajándole la blusa para ocultar su vientre.

- Jajaja, es que es la única forma de que no piense en que la panza me va a explotar. -


- Mamá, quería preguntarte si podemos celebrar el año nuevo en la casa de la playa. -


- No es mala idea. -


- Pensé que querías celebrarla aquí. -


- Es qué me encanta ver a Coraline en traje de baño, jaja, que vean el cuerpazo que tiene y que sólo yo disfruto, jajaja. -


- No pienso meterme a nadar. -


- Vamos. -


- No, Rose. -
Suspiró Coraline rascándole la cabeza como un perrito mientras ella ponía cara tierna. - Siempre que estás cerca de tu mamá, con disculpas, suegra. -

- Adelante, jaja. -


- Siempre que estás con ella, te descontrolas demasiado. -


- Eso es cierto, Rosemary, deberías de darle el ejemplo a tu hija, empezando por alejarse del alcohol. -


- ¿Pero qué chiste tiene celebrar sin cerveza? -


- Thames tiene razón, hija, no debes de tomar cerveza. -


- Pero tú me dices que puedo hacer lo que yo quiera, que soy la princesa de la casa. -


- ¿En serio? Ah, sí, jaja, sí te lo he dicho. -


- ¿Ves? Ocupas ser más estricta con Rose. -


- Pero sí Rose es una niña bien, jaja, au, au, mi pancita, no debo de reírme tanto.
- Habló Rosemary acariciando su vientre.

- ¿Qué dices, mamá Thames? ¿Nos vamos a la playa? -

- Podemos ir. -


- ¡Yahooooooo! -


- Pero nada de cerveza. -

- ¿Qué? Así que chiste. -

- Hasta cuando entenderás que la navidad no es solamente la fiesta y beber, es compartir con tu familia. -


- Ya escuchaste a tu madre Thames, Rose, nada de cerveza. -


- Hum… -
Infló sus mejillas Rose pensando. - Mm… Puedo decirle a Cecil que le consigo un rato a solas con nuestra mami Lily a cambio de que trafique un poco en su coche, jaja, nadie se enterará.-








Chanchanchan :3
 
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27 de Diciembre




La familia de Rosemary se encontraba en la playa, como tanto quería Rose, casi al instante que llegaron a la casa, la mencionada salió corriendo a la arena, jalando a su esposa para quedar en traje de baño, la otra que las siguió, fue Minami, que buscando encantar los ojos de Rosetta, lucía un traje de baño más que revelador, ya que para ella, no le incomodaba mostrar más de lo debido, la costumbre de ser modelo además de tenista. Las mayores, tuvieron más prudencia y empezaron a guardar las cosas, notando que las últimas en salir a la playa, fueron Rosetta, que traía puesta su blusa encima de su bañador y Cecil, que dejaba a más de una sorprendida con su fina silueta semejante a las de su madre, que era quien más parecía fijarse en la belleza de su clón, que con una sonrisa coqueta le despidió por un instante para irse a nadar.


- Que injusta es la vida… Y la genética.
- Pensó Rosetta mirando a sus hermanas tan curvilíneas, sintiendo un abrazo repentino.

- ¿Qué pasa, hijita? -


- Mamá, por qué ellas tienen esos cuerpos y yo… Pues tengo tu cuerpo. -


- Jajaja, ay, si tu cuerpo está precioso, además, tener muchas curvas está pasado de moda. -


-¿Y entonces porque siempre dices que quisieras estar como mi madre Thames? -
Preguntó la hija frunciendo un poco las cejas, mientras su mamá se reía sacando la lengua.

- Bueno, es que ella está bien buena, jaja, obvio no estaría mal tener un cuerpo así. -


- Deberías de tener más seguridad con tu cuerpo, eres muy bonita, tu esposa te ama tal cual luces y para ella, tu sencillez, sinceridad y forma de ser tan tranquila es lo que te hace brillar.
- Comentó Lily sorprendiendo a Rosetta por el comentario.

- Gracias… Tienes razón, mamá Lily. -


- Me lo decía a mi misma. -
Respondió Lily dejando a todas sacadas de tema al ver a Lily con su traje de baño de cuerpo entero color rosa con una cola de conejo y orejas.

- ¿No es ese el mismo modelo de bañador que usa mi tía Leyte? -


- Mm… Es una coincidencia. -


- Jajaja, Lily ¿Quieres ir a nadar? -


- Primero, ocupo mi inflable. -


- Cierto, cierto, vamos por tu inflable.
- Contestó Rosemary cargando en su espalda a Lily para correr por la casa.

- ¿Qué pasa? -


- Siempre he notado que ellas dos se ven como si fuesen hermanas, bueno, son pareja y se aman, pero, la mayoría de las veces, parecen hermanas. -


- Rosemary aceptó en su corazón a dos hermanas menores, a quienes siempre quería animar, una es Lily y la otra era…
- Iba a hablar Thames, quedándose muda al recordar a su prima, cuando Rosetta le tomó la mano, sonriéndole.

- Mamá ¿Vamos a nadar? -


- Te acompaño un rato más, tengo que alistar la carne y… -


- Vamos, ve con ella.
- Habló Cecilia quien aparecía con un traje de baño de dos piezas, color negro, mostrando sus buenas curvas para su edad madura. - Yo prepararé el asador. -

- ¿Segura? -


- Ve. -



Thames fue tomada de la mano por Rosetta para irse a nadar con las demás, mientras Cecilia caminó hacía el asador que tenían en el exterior de la casa, preparándolo para cocinar. Poder ver a todas sonreír, disfrutar de esos días festivos, en familia, la alegraban como nada más en la vida, quería verlas así, en especial, a sus esposas, por ello, prefería darle un descanso a la más hogareña de todas y que tuviese unos días de relax.


- Ceci, Ceci ¿Podemos ayudarte?
- Preguntó Rosemary quien regresaba al lado de Lily que cargaba un delfín inflable.

- No es necesario, vayan a divertirse. -

- ¿En serio? -


- Vayan, yo haré todo. -


- Mmm… ¿Quién eres y qué hiciste con Cecilia? -


- Lily… -


- La Cecilia que conocemos, le daría una nalgada a Thames como si fuese el hombre de la casa, para que se pusiera a cocinar la rica comida que tanto disfrutamos, incluso sin una nalgada, Thames cocinaría encantada para ti porque la tienes bien domada. -


- Lily ¿Qué clase de imagen tienes de mí en tu cabeza? -


- Mmm… Diría que eres la mujer más varonil que conozco, en el sentido del comportamiento, en lo físico, obviamente eres una mujer muy preciosa y sensual. -


- No debí de preguntarlo.
- Suspiró Ceci cargando el saco de carbón. - Hablo en serio, pueden ir a divertirse, quiero que Thames también disfrute de estos días y no se me haría justo que siempre esté a cargo de todo. -

- Ay, que linda eres, siempre preocupándote por todas, por eso te amo, mi tesoro. -


- Gracias por preocuparte tanto por todas. -


- Lily ¿Qué tal si en la noche se lo compensamos con una rica noche entre las cuatro? -


- Mmm… Yo quería dormir, me gusta dormir con la brisa del mar. -


- ¡Jajaja! Ni modo, ya decidimos. -


- Mm… Mejor no digo nada, igual me terminas cargando y me metes en tus planes. -


- ¡Exacto! Jajaja. -



Cecil sonrió al ver como sus dos esposas se acercaban a las demás, que ya traían un balón de volibol para jugar, sin dudas, a veces podían pasarse las fiestas decembrinas de una manera distinta, y cuando se habían vivido las noches más oscuras, se tenía que buscar la manera de obtener los días más brillantes.





:3
 

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28 de Diciembre



Era una noche tranquila, tan tranquila que a todos tomó por sorpresa que Cecilia apareciera con unas charolas de cerveza, las cuales fueron agradecidas por Rose, así como por Caroline que le agarraba gusto a beber, más no al nivel adictivo de su esposa. Aunque Thames se molestó un poco, Ceci logró calmarla diciendo que solamente quería beber con sus hijas y nueras, para poder cumplir con esto, convenció a Lily de distraer a Rosemary con videojuegos, así que la más maternal de la familia, decidió acompañar a estas dos y asegurarse así de que no quisiera alborotarse la ojiverde.

En la explanada de la casa que daba a la playa, la madre abría su primera lata de cerveza, mientras que Rose intentaba sacar un paquete para ella sola, siendo detenida por su esposa.


- ¡Coraline, suelta! -


- Rose ¿Qué dijimos? Una por una. -


- Hija, haz caso o te mando a tu habitación. -


- Pero ya no soy una niña. -


- Entonces no te comportes como tal. -
Dijo Rosetta tomando una lata y abriéndola para dársela a Minami. - Si gustas, puedes tomar. -

- ¿Y tú? -


- Yo las acompaño con café. -


- ¿Puedo saber porque de repente te dio por tomar con nosotras? -
Preguntó Cecil abriendo una lata, mientras las chicas volteaban a ver a la mayor.

- Paso demasiado tiempo en el trabajo, quería saber que ha sido de mis hijas en este tiempo que estuve un poco ocupada. -

- Pero si siempre te contamos lo que nos pasa. -


- No es lo mismo por un mensaje que de viva voz, díganme, Rosetta ¿Cómo va con tus estudios? -


- He estado haciendo nuevas pruebas de materiales para un tipo de calzado deportivo innovador, creo que para unos meses más, podré tener unos modelos para probarlos. -


- Mi suegro dijo que sí sigue así, nadie dudará en que Rosetta se haga cargo de dirección de investigación de la marca Noihara. -


- No lo sé, si acepto, no tendré tiempo para participar en torneos. -


- Pero sí aceptas, todas las jugadoras estarán usando tus creaciones ¿No es como que un poco de ti esté en todas las canchas del mundo? -


- Eso suena bien.
- Sonrió Rosetta a la manera tan emocionante de describir las cosas por parte de su pareja.

- Sé que lo lograrás hija, igual no tendría ninguna negativa a que tú dirijas esa área. -


- Gracias, mamá. -


- ¿Qué hay de ustedes? Rose me cuenta muchas cosas, pero siempre empieza un tema y cambia por otro. -


- Eso es normal, es difícil seguirle la plática.
- Dijo Coraline acariciando la cabeza de Rose mientras tomaba de su cerveza. - Nos ha ido bien, en la carrera del día treinta y uno, si logra ganar nuestra escudería, sería la primera vez que un automóvil totalmente eléctrico gane el campeonato de la Formula Uno. -

- ¿No es genial? ¡Podré gritarles a todos que son imbéciles por no confiar en nuestra tecnología! Jajaja. -


- Quedamos de no insultar a nadie. -


- Cierto, cierto, jaja… Uy, también, también, queremos comprar un permiso y tener nuestro propio equipo para participar en la Baja 1000, seríamos el primer equipo con vehículos totalmente eléctricos participando en la carrera todo terreno más extrema del mundo. -


- ¿No es la que se realiza en México? -


- Así es, con gusto las llevamos cuando participemos. -


- Como que no se me antoja andar en un desierto, aunque, mi mamá modeló algunas veces para las revistas en esas competencias, no estaría mal intentarlo, no sería una buena modelo si no intento otras cosas ¿No lo crees, Scott? -


- Creo que es buena idea. -


- Yahoo ¡Y podremos perseguir unos correcaminos! -


- Nada de perseguir cosas, estaríamos ayudando. -


- Sí, jaja, ayudando.
- Respondió Rose sintiendo como Coraline le frotaba la mejilla y le sonreía calmadamente.

- Me sorprende lo distinta que se porta Rose cuando está contigo. -


- Sí, mi hermana parece otra. -


- Ella solamente necesita que le expliques las cosas y guiarla un poco, nada más, siempre y cuando esté lejos de mi suegra, se puede decir que es normal. -


- Jajaja, siempre andas pensando mal de mi mamá. -


- No pienso mal de tu madre, sólo que no me gusta que te da cuerda para que te portes como sea. -


- En eso coincidimos. -
Suspiró Rosetta mirando a Cecilia. - ¿No lo crees, mamá? -

- Su madre se alegra de tenerlas en casa, por eso, a veces no sabe medirse. -

- Oh… No había pensado en eso. -

- ¿Y qué hay de ti, Cecil? Siempre eres la más callada, jaja ¿No tienes nada nuevo que contar? -


- No hay nada nuevo bajo el sol.
- Contestó Cecil sorprendiendo a las demás por ese comentario sin sentido.

- ¿Qué? -


- Es el título de un nuevo libro, saldrá a la venta la primera semana de enero siguiente, lo escribí y terminé hace unos días y me lo aceptaron, nunca me dicen que no, siempre soy venta segura. -


- ¿En serio? -


- Jajaja, se nos olvida que Cecil es una genio, jajaja ¿Y de que va? -

- De una mujer que vive en una nave espacial llamada Tierra, que sueña con poder rebobinar las horas del tiempo, para poder traerles la esperanza que perdieron en su familia tras la desaparición de una estrella en el firmamento, una estrella roja que guiaba su viaje y les daba esperanza de encontrar un mundo donde ser felices. -

- Suena como algo de ciencia ficción. -


- Más que ciencia ficción, es una reflexión sobre el tratar de comprender los sentimientos nacientes en alguien que creía no tenerlos, más allá de tener un amor imposible.
- Explicaba Cecil bebiendo de su cerveza, mirando hacía las estrellas. - Tener esa sensación de pérdida, a pesar de no perder nada, un vacío creado por las lágrimas y caras largas de los demás, un dolor en el pecho que una y otra vez surge en ella, que no comprende, que le hace sentir tonta por sentirse así, pero, ese mismo sentimiento le levanta el deseo de saber como poder cambiar la historia y hacer que esa estrella vuelva a brillar. -

- Mamá ¿Por qué lloras? -


- Por nada… Por nada. -


Cecilia trató de sonreír mientras seguían todas bebiendo en esa tranquila velada, pero, no podía negarlo, lo que había dicho su hija mayor, sus palabras, la historia de ese libro, sin dudas, era algo que ella comprendía, Cecil, muy en el fondo, estaba preocupada por la tristeza de todas y no comprendía como actuar, la perdida de las demás, era algo que le hacía empezar a tener sentimientos de empatía y dolor mutuo, pero no entendía ¿A qué se refería con rebobinar las horas? Quien sabe, al menos, sentía la alegría de saber que tal vez, todo este tiempo que había pasado desde que ella llegó a su vida, le había ayudado a su clón a cambiar para bien.





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29 de Diciembre





La playa y la noche eran una mezcla perfecta para la relajación, misma que iban a darse las más grandes de la familia, aprovechando que las jóvenes habían decidido irse de fiesta. Al principio, no tenían confianza de dejarlas salir, pero, como Cecil iría, sabían que, por quedar bien con las madres, podía ser muy seria y estricta, tal cual Cecilia.

En el cuarto de baño, Lily ya estaba dentro del jacuzzi, disfrutando de las burbujas del agua tibia, por un lado, Rosemary se empezaba a desvestir para quedar desnuda como todas las demás, mientras que Thames, cubierta con una toalla, daba masajes a Cecilia, que se encontraba boca abajo en una cama de masajes, sintiendo las suaves manos de su prima presionando sus hombros, provocando ligeros suspiros en la mayor al relajar su cuerpo.


- Estás muy tensa, Ceci, tus hombros se sienten rígidos. -


- Es normal, he tenido muchos pendientes en estos meses. -


- Debes de pensar más en tu salud, no te confíes por aparentar menos edad, el estrés físico es real. -


- Lo sé, por eso, he decidido que ya es momento de jubilarme.
- Dijo Ceci mirando por su hombro a su prima, quien sonrió por ese comentario. - Aún no he decidido quien tomará mi lugar para dirigir las empresas, pensaba en Angeline. -

- ¿En verdad? ¿Por fin descansarás? -


- Sí, creo que ya es hora de dejar todo eso y dedicarme a disfrutar más con ustedes. -


- Jajaja, eso suena genial, más tiempo de sexo. -


- Se refiere a momentos de familia, no todo es sexo. -


- ¿Y que mejor que sexo en la familia? -


- Mmm… Rosemary, a veces creo que no te tomas tu medicina. -


- ¿Cómo que no? Jaja, si no lo hago luego Ceci me dice que nada de cariñito por una semana, jaja. -


- Lo pensaste por lo de ellas ¿Cierto? -


- Si… -
Respondió Ceci levantándose de la cama, rodeando la cintura de Thames mientras ella rodeaba su cuello. - Sólo deseo disfrutar más de mi vida a su lado, sin lamentarme después. -

- Ceci… -


- Oigan ¿No piensan meterse al agua? -


- Ya vamos. -



Las cuatro mujeres estaban dentro del jacuzzi, desnudas, disfrutando de la tibieza del agua, las burbujas, música de jazz y un poco de ponche de frutas que hacía de vino esa velada. Ya no eran unas chiquillas como cuando empezó su historia de amor, pero, tras veintiocho años juntas, eran mejores amigas, esposas y amantes, por lo que, momentos como ese, eran el mayor deleite que podían tener, estar todas juntas y enamoradas.


- ¿Quieres que te enjabone la espalda? -


- Gracias. -


- ¿Quieres que te enjabone las tetas?
- Preguntó Rosemary a Ceci quien solamente sonrió un poco, dejándose consentir mientras Lily jugaba con un pato de hule.

- Ha pasado mucho tiempo ¿Cierto? -


- Pero si apenas llevamos unos minutos aquí, Lily. -


- Me refiero a lo nuestro. -


- Aún recuerdo cuando Lily solamente decía como cuatro palabras a lo mucho, jajaja. -


- No es gracioso. -
Dijo la más pequeña de las mujeres, mirando fijamente a Rosemary.

- Pero ahora es difícil poder ganarle en una plática. -


- Oye, mi tesoro ¿Y haremos algo especial cuando cumplamos treinta años de habernos juntado todas? -


- No lo sé, sería bueno hacerlo ¿Algún plan? -


- Pues nuestras opciones son limitadas, la mayoría de lugares interesantes están prohibidos para Rosemary. -


- Ay, pero se supone que la mayoría de esas demandas terminarán para esas fechas. -


- ¿Qué tal ir a Egipto? Me gustaría conocer las pirámides. -


- Lo siento, no podemos ir. -
Contestó Rosemary sacando la lengua. - Me prohibieron ingresar cuando tomé un sarcófago de una excavación ¡Ya nadie respeta la regla de quien lo encuentra se lo queda! -

- Que mal… ¿Y si vamos a Chichen Itza? -


- Tampoco, jaja, me llevé una cabeza del dios Kukulcán, jaja, es que me encantó para tenerla en mi colección. -


- Rosemary ¿A qué países no puedes ingresar todavía? -


- Déjame ver. -
Habló la ojiverde contando con sus dedos de la mano y los pies. - Egipto, México, China, India, Rusia, Costa de Marfil, Marruecos, Australia, Perú, Chile, Brasil, Portugal, España, Arabia Saudita, Irán, Irak, Israel, Pakistán, Emiratos árabes… ¿Cuáles más? -

- Alemania, Holanda, Noruega, Dinamarca, Túnez, Madagascar, Jamaica, Taiwan, Corea, Mongolia, Nepal. -


- Jaja, sí, todas esas, guau, si que soy famosa. -


- La mayoría terminarán para esas fechas, eran treinta años de prohibición para su ingreso, siempre y cuando no se te ocurra andar de nuevo con tus andadas. -

- Ay, mi tesoro, si no he agarrado nada en mucho tiempo. -

- ¿Y qué de la ropa interior de las chicas de volibol que te acusaron de haberla robado? -


- Recuerda, Lily, es una acusación mientras no tengan pruebas, jaja, además, están buenísimas esas chicas, en especial la capitana, esa rubia preciosa que tiene un cuerpazo, uff. -


- Rosy, si sigues así, Eloise te prohibirá acercarte a las instalaciones deportivas, por séptima vez. -

- Jajaja, es puro cuento lo de ella, Ely me adora, solamente lo hace para que las chicas no se asusten jaja. -


Cecilia rio un poco al pensar en todo lo que hacía Rosemary para divertirse, siempre siendo ella, eso le recordaba como se conocieron, el tipo de locura de amor que tenía y como fue canalizándose a controlar más sus impulsos, no obstante, no dejaba de ser esa loquita que tanto amaba.


- Volvamos al tema entonces ¿A dónde les gustaría que viajáramos? -


- Yo, yo, yo ¿Y si elige Thames? -


- ¿Yo? -


- Sí, eres quien más se la pasa ocupada en la casa, eres la ama del hogar así que te lo mereces ¿No lo creen? -

- Apoyo a Rosemary. -

- También yo. - Sonrió Ceci haciendo que Thames se sonrojara por la consideración de todas.

- Chicas… -

-Vamos, dinos a donde te gustaría ir. -


- ¿No les molesta si vamos a Italia? Sé que siempre vamos, pero, me gustaría visitar a mis tías y nuestras primas. -


- No me molesta ¿Y a ustedes? -


- Me gusta la idea. -


- ¡Genial! Así visitamos a Camelia y Celtic, jaja, seguro se pondrán felices por vernos. -


- Rosemary, el plan es ir a visitar a la familia.
- Rio apenada Thames al recordar la manera en que Celtic solía doblegarla con ayuda de Cecilia.

- Es cierto, nada de otros planes, es algo que Thames quiere y lo respetaremos. -

- Bueno… ¿Al menos podremos ir a la playa? Jajaja, ya quiero ver a Nile en traje de baño ¡Sus tetas siempre han sido mi vicio! Jajaja, con respeto a ti, Thames, jaja, solamente ella te da competencia. -

- Luego porque Ale amenaza a Ceci de que te tumbará los dientes si te acercas a Nile. -

- Jajaja, Ale es una celosa, debería de ser más relajada, solamente quiero tocar sus pechos y saber que tan suaves son, nada más. -

- Entonces, está dicho, nos iremos a Italia de nuevo en nuestro aniversario de treinta años ¿Les parece si hacemos una gran fiesta para la familia? -


-Me encantaría, sería un detalle muy lindo, Ceci. -


- Hablando de celebraciones ¿Cómo celebraremos para este treinta y uno? -



Lily había hecho una buena pregunta para todas, mismo que hizo que todas se miraran entre sí. Cada una pensaba algo que decir, querían algo especial debido a que aún se sentía en el aire la ausencia de esa pareja enamorada que había partido, debía ser algo que alegrara los corazones de todas y les diera esa calidez que tanto ansiaban dentro de la familia.


- ¿Qué tal fuegos artificiales? ¡Todo el cielo lleno de explosiones y luces!
- Gritó Rosemary alzando sus manos fuera del agua. - ¡Tan grandes que se vean hasta Tokyo! -

- No podemos ¿Recuerdas que pasó la última vez que vimos fuegos artificiales? -


- No, no recuerdo ¿Paso algo? -


- Exacto, no recordamos. -
Dijo Lily mirando fijamente a la ojiverde, ladeando su cabeza y rascándose al tratar de recordar.

- Rose, Lily y tú tuvieron ataques epilépticos, es lo que le llaman epilepsia fotosensible, ustedes no deben de ver luces intermitentes, altas o los relámpagos. -


- Guau, no sabía eso, jajaja, cada día se aprende algo nuevo. -


- Entonces, queda descartado lo de los fuegos artificiales. -


- Podría ser una cena familiar. -


- Eso lo hacemos siempre, debemos agregar algo distinto. -


- No se me ocurre algo que podamos hacer, discúlpenme.
- Dijo Thames sintiendo como las demás la abrazaban dentro del agua para animarla.

- No te preocupes, entre todas pensaremos en algo. -

- Tengo una idea. -

- ¿Qué se te ocurrió? -


- ¿Una orgía familiar? -


- Rosemary, nada de orgias familiares. -


- ¡Pero si siempre he querido manosear las tetas de Minami y Coraline! Mis hijas son tan afortunadas de tener chicas tan atractivas como esposas. -


- Rosemary. -


- ¿Si, mi tesoro? -


- No me hagas sacar las cadenas. -


- ¡Ay, mi tesoro! Pensé que ya no las pensabas usar conmigo nunca más, adoro cuando me encadenas como tu prisionera de amor, jaja. -


- Podríamos pasar el año nuevo en un yate, frente al mar, contrataría un equipo profesional de fiestas para que solamente nos dediquemos a disfrutar. -


- Pero, sabes que pueden pasar cosas muy privadas.
- Susurró Thames sonrojada, abrazando el brazo de Ceci. - Sería incómodo para las chicas también que de pronto estén rodeadas de desconocidos viéndolas. -

- Jajaja, Thames está toda roja. -


- Es normal, a ella le apena mucho que otras personas vean cuando Ceci la besa. -


- Lily, te dije que no lo contarás. -


- Me dijiste que no lo contara a nadie más, pensé que te referías a alguien más que ellas. -


- Nunca se puede contigo. -
Río la más dulce de las cuatro, abrazando a Lily quien se acurrucaba entre sus pechos.

- No es justo, siempre me ganas cuando haces eso. -


- ¿Entonces? Lo del yate es genial ¡Fiesta en traje de baño! Jajaja, pero, está lo de quien arreglara la fiesta y todo. -


- Me gustaría organizarla a mí ¿Les molesta? -

- Thames, lo que queremos es que descanses. -

- Mmm… Déjenmelo a mí. -



Todas voltearon sorprendidas al escuchar a Lily decir eso, no era común que la mujer que tenía conductas de gato tuviera deseos de organizar una fiesta, ella era de las que decían que solamente iba por los dulces y el pastel, así que era toda una novedad.


- ¿En serio quieres organizarla? -


- ¿Creen que no puedo? -


- Nadie ha dicho eso. -


- Lily ¿Puedo ayudarte? -


- Mmm… No. -


- ¿Qué? ¿Por qué no? -
Preguntaba Rosemary sujetando de las axilas a Lily, levantando su pequeño cuerpo fuera del agua.

- En la fiesta del cumpleaños de Leyte, contrataste bailarinas eróticas, la pobre de Leyte se desmayó de la impresión. -


- Ay, todavía no me perdonan eso, jaja, no fue mi culpa que esas mujeres tan voluptuosas, quisieran hacerle un baile especial a la festejada. -


- Está bien, Lily, confiaremos en que lo harás perfecto. -


- Gracias, Ceci. -


- Espero que tengamos una hermosa fiesta de fin de año. -


- Así será. -
Sonrió Ceci tomando la mano de Thames, para luego, acercar a Lily y a Rosemary a sus brazos, abrazando a sus tres esposas, besando a cada una. - Porque las tengo a ustedes. -

- Ay, mi tesoro, me pones llorosa cuando nos miras así, jaja. -


- Así es… Siempre juntas. -







:3
 

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:3 Mañana, último capítulo y final de este especial x3.





30 de diciembre




El yate destinado para ser el centro de la fiesta de fin de año estaba siendo adornado por Liliana, que era asistida por Cecil, que al estar su pareja fuera del país, aprovechaba para pasar más tiempo posible con su amada madre. Aunque se sentía algo rara de la gentileza de su hija, real ya que era la única que parecía saber las intenciones de ella, decidió aceptar su apoyo, ya que le era difícil alcanzar algunos lados para colgar los adornos y una chica tan alta como Cecil era la mejor ayuda que podía recibir.

Por un lado, por otro, los adornos no paraban de colocarse, Lily buscaba que fuese una decoración perfecta, con colores pasteles, largos moños colgando, serpentinas por doquier, aunque fuese algo infantil todo, sabía que era de gusto de todas. Al mismo tiempo que decoraba, revisaba el itinerario, tenía todo bien preparado, la música, la comida ordenada para ser traída minutos antes de que llegara la familia, las bebidas, sin dudas, Liliana estaba motivada, eso lo notó Cecil mientras la ayudaba.


- Un poco más, un poco más.
- Hablaba Lily siendo sujetada por la cintura y levantada por Cecil, quien miraba sus bragas por la falda tableada que usaba. - No mires. -

- Vamos, no es como si no conociera cada prenda o cada centímetro de tu ser, Lily, incluso puedo decirte que te rebajaste un centímetro de las puntas de tu cabello y usas una nueva marca de pintura de uñas, ya que tiene un color mate muy distinto al que sueles usar. -

- Mmm… -

- No te sorprendas, ambas tenemos una buena capacidad de observación. -
Contestó Cecil mientras Lily ponía el adorno y respingaba al sentir un beso en su trasero por encima de su lencería. - Tu trasero se ha acentuado, te ha ayudado mucho hacer spinning. -

- Cecil, no me gusta que beses mi cola. -


- ¿Segura? -


- Si, segura. -


- ¿Segura?
- Volvió a preguntar esta vez bajando un poco a Lily y dándole la vuelta para verla de frente a su cara sin muecas. - ¿Aunque sepas que esta noche eres toda mía y es posible que tengamos sexo? -

- Segura, además, no tendremos sexo, al menos, no consentido por mí. -


- ¿Hasta cuando vas a seguir negando que disfrutas estar conmigo? -


- Eres mi hija, no está bien que sigas con esa fijación hacía mí. -


- Es porque me complementas, Lily, nadie más me comprende, nadie más sabe lo que es sentirse ajena a todo y tratar de encajar sin tener una capacidad real para mostrar emociones irracionales. -


- Hablas como si me tratase de una muñeca, odio que me trates así. -


- Estás mintiendo, tú no sabes odiar. -


- Mmm… -


- ¿Ves? Aunque tratas de sentir odio o desprecio, no lo sientes, tratas de darle una respuesta a las acciones y pensamientos de los demás y dices sentir algo en específico, pero, no es así, de ti, solamente sé que el único sentimiento que puedes expresar es el amor, lo haces porque lo veo, veo como demuestras amor a todas, aunque tu rostro no cambie, aunque seas torpe en el sexo o tu vocecita adormilada no exprese mucho ello, eres puro amor. -


- Sinceramente, creo que te estás equivocando, Thames es así, no yo. -


- Más de veinte años a tu lado me hacen confirmarlo, no sientes compasión por mí, no sientes miedo, no sientes desprecio, me amas. -


- Como una madre a su hija. -

- Pero es amor, solamente necesito que en algún momento veas que tú y yo estamos destinadas para estar juntas. - Hablaba Cecil sonriéndole levemente a Lily, quien pataleó un poco.

- ¿Me puedes bajar? Quiero seguir decorando. -


- Está bien. -



Cecil bajó a Lily quien caminó hacía la mesa donde tenía otros adornos, pensando en lo que había dicho ella, en parte, era cierto, sus problemas psicológicos y neurológicos le estaban causado muchos detalles de comportamiento, pensamiento y razonamiento nuevamente, entre ellos, la negación o rechazo de las emociones negativas, era algo que sabía solamente Thames, era obvio que su hija nuevamente había metido mano en sus archivos clínicos. Al entrar a la madurez y a la etapa de la menopausia, los cambios hormonales le estaban afectando de una manera inesperada, su fuerza física se había reducido a algo similar a sus etapas tempranas de tratamiento, su peso había disminuido a unos treinta y cinco kilos, sus horas de sueño se habían descontrolado y su mentalidad buscaba más la serenidad que en ningún momento de su vida. Era simple, aunque incomodo para Liliana, estaba envejeciendo, pero, era un envejecimiento muy distante al de las demás, que se cuidaban de las arrugas y de las dolencias corporales, era un retorno a sus patologías, algo que tanto Thames como ella sabían que era posible, más no a esa edad.


- Mmm… -


- ¿Qué pasa? -


- Nada.
- Respondió Lily tratando de mover una mesa de madera para poder subirse en ella.

- Lo sabes ¿Verdad? -


- Sí, lo sé. -


- ¿Por cuánto tiempo se lo van a estar ocultando a todas las demás? -


- Cuanto sea necesario, no quiero pensar en ello, por eso, prefiero pensar positivo. -


- ¿Cuánto tiempo calculas que te queda? -
Preguntó Cecil tocando los hombros de Lily, quien miraba hacía el horizonte.

- No lo sé… Tal vez, cinco años, diez. -


- Sí te dijera que puedo ayudarte a salvarte ¿Me dirías que me amas? -


- No lo haría. -


- ¿Y si te ayudo a cambio de algo más? -


- Que más quieres, Cecil, lo tienes todo. -


- Quiero tu cuerpo. -


- No es novedad. -


- Me refiero, a cuando partas, quedarme con tu cuerpo.
- Habló la hija dándole vuelta a Lily. - Déjame estudiar tu condición, saber que fue lo que en verdad te hizo ser así, porqué tu tiempo biológico se detuvo. -

- Es una petición muy osada la que me estás diciendo. -


- Como doctora y científica ¿No preferirías ayudar a la medicina incluso después de dejar este mundo? -


- Mmm… ¿En verdad crees poder ayudarme? -

- He estado experimentando con una mezcla de psicotrópicos, es una fórmula que aún no he probado, pero creo que podría revertir o detener deterioros mentales como el tuyo, o trastornos de personalidad como los de mi madre Rosemary. -

- ¿Desde cuando lo has estado haciendo? -


- Hace unos meses, desde que descubrí lo que te pasaba, el nombre clave de esa mezcla por ahora es “Venecia”, no te aseguro que te cure, pero, será capaz de detener el cambio y tendrás más tiempo de estabilidad con nosotras. -



Lily miró fijamente a Cecil, era raro que se comportara así, tan preocupada por ella y de forma tan sincera, era como si el mero sentimiento de perderla fuese algo que la impulsaba a ayudarla a mantenerse equilibrada. Era muy arriesgado la petición de la mayor de sus hijas, más aún, conociendo de que era capaz, pero, pensar en tener una oportunidad de revertir sus alteraciones y poder disfrutar más tiempo consciente al lado de todas era un precio justo por su cuerpo.


- ¿Me prometes que no harás nada raro con mi cuerpo? Ya sería bastante que se te de por la necrofilia. -


- Te lo prometo.
- Dijo Cecil ofreciéndole la mano a Lily, quien le correspondió con la suya.

- Siento como si hiciera un trato con el diablo. -


- Pensaba que no creías en algo así. -

- No lo creía, pero, contigo una no sabe. -

- Siempre tan elocuente. -


- Y tú con un plan escondido.
- Contestó Lily mirando fijamente a Cecil, quien le sonrió suavemente. - Esa sonrisa siempre me preocupa. -

- Es la misma sonrisa que tiene mi madre. -

-Por eso lo digo. -

- ¿Seguimos? -

- Está bien, pero nada de besos en la cola. -

- No prometo nada. -

- Mmm… -


Lejos del yate, en un vehículo en un mirador, los gemidos y suspiros de mujer se escuchaban salir de aquel coche, los besos, mordiscos y temblores que recorrían el cuerpo de una delgada mujer castaña de brillantes ojos verdes, parecían un eco de gloria para la mujer alta que devoraba su vagina mientras apretaba los pechos medianos de su pareja, que estaba impactada por la repentina hambre de sexo de su esposa, en un lugar donde podían descubrirlas. La lengua de Cecilia recorría hábilmente los pliegos vaginales y el clítoris de Rosemary, quien jadeaba y sujetaba el cabello suelto de su amada, moviendo sus caderas al desear más y más, y con una mano, presionaba el botón del vibrador electrónico que yacía ensartado en la concha de la mayor, alterando su respiración y haciéndola sudar. La tanga turquesa de la ojiverde estaba bañada en jugos, era la única prenda que mantenía en su cuerpo, pero bastaba con hacerse a un lado para que dejara libre aquel botón de rosa que comía con tanto anhelo su esposa, que estaba en sus ropas de encaje. Al pasar los minutos, el sexo oral era compartido, quedando Ceci abajo y Rosemary encima, moviendo su cola por la calentura de sentir el vibrador dilatando su estrecho ano rosado. Siempre el sexo entre ellas era fantástico, más en esas edades de mujer madura que atravesaban los cincuenta, pero, esa noche era mágica, Cecilia había decidido darle una aventura con tintes exhibicionistas, con el éxtasis de que alguien pudiera estar de espectador de aquella escena.


- Ay… Mi tesoro… ¿Te imagi… Imaginas que por las ventanas estén varios hombres masturbándose al mirar cómo hacemos el amor? jaja
- Dijo Rosemary mientras estaba con las pompas levantadas, gimiendo al sentir el vibrador entre sus glúteos y los dedos de Cecilia en su vagina.

- No me gustaría que estén hombres mirando. -


- ¿Y si fueran varias mujeres hermosas que estuvieran espiándonos y masturbándose? -


- Mejor. -
Sonrió Ceci mientras notaba como la ojiverde temblaba al correrse nuevamente, quedando rendida.

- Dioooooos… Ay, ya no puedo más, jaja… Ya no siento las piernas, jaja… ¡Guau, mi tesoro! ¿Cómo es que se te ocurrió traerme a un mirador y tener sexo? Jaja, me siento como colegiala traída por su novio para desvirgarla en una típica película de los años cincuenta del siglo pasado, jaja. -


- Siempre eres quien tiene la iniciativa de sorprender a la otra, pensé que mientras las chicas iban de compras con Thames, tú y yo podíamos pasar un tiempo a solas. -


- Jajaja, uff, estos tiempos a solas si me gustan, jaja. -
Contestó la ojiverde mientras Ceci sacaba un cobertor que tenía preparado para cubrirse las dos. - Gracias mi tesoro. -

- Descansemos un poco antes de regresar. -


- Sí, lo necesito, jaja… Oye, Ceci, te amo cada día más ¿Lo sabes? -


- Así como yo a ti, mi loquita. -


- A veces pienso ¿Qué sería de mí sin ti? -


- Lo mismo que sería de mí sin ti, nada. -


- Jajaja, si, creo que así es.
- Susurró la ojiverde recostándose en el pecho de Ceci. - Casi treinta años, nos estamos haciendo viejas, jaja, pero estamos como los vinos, nos ponemos más buenas entre pase el tiempo ¿O no? -

- Sin duda que eres el vino más dulce y único de todos. -


- Ay, que lindas cosas me dices, jaja, aunque, te creo, jaja, porque bebiste todo el vino que tenía ahí abajo. -



Cecilia rio un poco por el comentario, frotando el largo cabello de su esposa que daba casi hasta sus rodillas, esa gran melena que la caracterizaba y tanto cuidaba, sin dudas, tomar una noche especial de nuevo para su amada Rosemary, era algo que tenía que hacer con mayor frecuencia.






:3
 

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x3 FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS/TODAS



31 DE DICIEMBRE!!






La fiesta de año nuevo daba inicio, siendo el yate de la familia él que se usaría para el festejo. Todas estaban sorprendidas por la bella manera en que Liliana había decorado el navío, que, con ayuda de Cecil, prepararon una noche que fuese lo suficientemente grata para cada una de las presentes. Las chicas, al saber que Lily haría su mayor esfuerzo, decidiendo buscar las mejores ropas para lucirse y sorprenderla, incluso Rose, que no era de usar vestidos, se vistió con un sensual vestido escotado de color limón, que sobresalía al lado del vestido corto de noche que usaba Coraline, de color magenta. Rosetta, quien era la “menor” de la fiesta, se animó a usar una solera de noche de espalda desnuda en tono blanco, algo más reservado que la solera a medio muslo y de tiras que portaba Megami, pero, las hermanas no evitaban quedarse sorprendidas por el vestido largo en tono tinto de Cecil, que con su altura de metro ochenta y cinco y buenas curvas, podía hacerse pasar por su madre, obviamente, al ser su clón, era mucho más fácil. Las mayores no se quedarían atrás, Cecilia vestía un vestido idéntico al de Cecil sin quererlo, o tal vez, su hija lo hizo a propósito, para divertirse con la confusión, Rosemary se decidió por una camisola color amarillo, por su parte, Thames hizo que más de una de las presentes, incluso sus hijas, voltearan a verla por su vestido corto de color celeste con un escote en V que dejaba a la luz esos grandes pechos que la caracterizaban, su sonrojo era más que evidente, pero Cecilia la había convencido de que vistiera así. Al final, quedaba el look de la organizadora, Liliana, que mostraba su cara neutral como siempre, pero, en el fondo, sentía algo de molestia, su vestido había sido cambiado por un vestido de tipo lolita color rosa con negro, seguramente era una broma, el problema era saber quién lo había hecho.


- Mmm… -


- Lily, me sorprendiste, no pensé que vistieras así para este día. -

- Ni yo lo pensaba. - Contestó Lily mirando fijamente a Thames, que estaba feliz con verla así, pensando. - Mmm… Ella se ve muy contenta, no me quejaré, pero, tengo que saber quién lo hizo. -

- Tu madre Lily es rara. -


- ¿Por qué lo dices? -


- ¿No es ella la que insiste en que no es una niña o que no le gusta que la vean así? ¿Por qué se vistió como lolita? -


- Sí, pero, se ve linda ¿O no? -


- Eso sí, que envidia, quisiera verme como tus mamás a su edad, se ven tan bien. -


- ¡Yahoooooo! ¡Cerveza! ¡Te amo, mamá Lily!
- Gritaba Rose destapando una botella, mientras Thames se acercaba a Lily.

- Lily, quedamos en que nada de cerveza. -


- Es sin alcohol, Rose no lo notará. -


- Ya veo, el efecto placebo.
- Río Thames viendo como la hija más animada empezaba a beber de la botella con mucho gusto.

- Te ves bien, hija. -


- Igual tú, madre. -


- Se ven bien las dos porque están riquísimas, jaja. -


- Igual te ves bien, mamá. -


- ¡Siempre! Jaja, hicieron un trabajo excelente con los adornos, jaja ¿A ti se te ocurrió los penes colgando? -


- No son penes colgando, son bananas, globos en forma de bananas.
- Dijo Lily acercándose a la plática. - Mmm… ¿Y tus lentes? -

- ¿Cuáles lentes? Jaja, vamos Ceci, quiero comer unos bocadillos. -


- Claro. -


- Rosemary ¿A dónde vas? -
Preguntó Cecilia mientras Rosemary abrazaba el brazo de Cecil y caminaba pensando que era su esposa.

- ¿A los bocadillos? -

- Cecil, no es divertido que te burles de tu mamá cuando no se pone sus lentes. -


- Siempre es divertido. -


- ¿Por qué no los traes? -


- Es que quería lucir mejor jajaja, iba a ponerme pupilentes, pero al quitarme los lentes en el baño para ponérmelos, ¡Pum! Ya no supe donde los dejé, jaja, cuando busqué mis lentes para ponérmelos, ¡Doble pum! Ya no los encontré, jaja. -


- No se puede contigo. -


- ¡Yo, yo! ¡Yo los traigo, mamá! Cuando entré al baño pensé que eran mis lentes, pero, se me olvidó que ya traía los míos, me di cuenta cuando los busqué en el bolso y traía dos lentes jaja. -


- Que torpe, jaja.
- Dijo Rosemary sacando la lengua al recibir sus lentes, mirando a todas. - ¡Lily, te ves tan linda! -

- Mmm… Mejor quítatelos. -


- Pero si te ves tan bonita jaja, te lo dije, Ceci, Lily nos sorprendería. -


- Fuiste tú. -


- ¿Yo? ¿De qué hablas? Jaja, yo no sé nada. -


- Rosemary, si me dieran un caramelo por cada mentira que dices, ya tuviera diabetes y estaría más pesada que el ego de Camelia. -



Todas se rieron por el comentario y por la cara de Lily, que como siempre, no se inmutaba a pesar de las fotos que le tomaban y los abrazos, igual, aunque le incomodaba captar la atención por su aspecto, en su interior, estaba feliz, porque todas estaban sonriendo, divirtiéndose, como tanto lo había deseado.


- ¿A dónde nos vamos, señoritas? -
Gritó Rose tomando el timón del yate, tratando de encenderlo. - Oigan, creo que lo descompuse, jaja. -

- No tiene la llave puesta, sospecharon que tu madre o tú tratarían de manejar. -

- Buuu, así que chiste. -

- Rose, compórtate un poco, por mis mamás. -


- Bueno, bueno… -


- Scott ¿Podemos bailar? -


- No soy buena bailando. -


- Lo sé, por eso, te guiaré. -
Dijo Minami tomando la mano de Rosetta, dirigiéndose a la pista.

- ¿Vamos a bailar, Coraline? -


- No sabemos bailar. -


- Eso que importa, jaja, haremos el ridículo juntas. -


- Las chicas ya están bailando ¿Vamos, Lily? -


- Si, vamos. -


- ¡Vamos mi tesoro, llévame a la pista y hazme el amor bailando!
- Gritó Rosemary brincando a los brazos de Ceci, quien la cargó.

- Bailemos como nunca, mi loquita. -



Mientras todos se dirigían a la pista a bailar, Cecil tomó una botella de vino y caminó hacia el muelle, sirviéndose en una copa, para beber en soledad. Era extraño estar ahí, aunque estaba rodeada se sentía solitaria, no por la ausencia de Mimy, sino, que seguía sintiéndose ajena a todo lo que ocurría en la fiesta. A los minutos de estar bebiendo, el sonido de unos pasos crujiendo la madera del muelle le hicieron voltear, era Liliana, quien caminó hacía ella y se paró frente a su hija, mirándola fijamente, con ese rostro inmutable que le encantaba observar.


- Deberías de estar con nosotras. -


- Me siento bien aquí. -


- Pero yo quiero que estés ahí.
- Dijo Lily sorprendiendo a Cecil por el comentario. - Eres una de mis hijas, me siento incompleta si no estás presente cuando nos esforzamos juntas por esto. -

- Lily ¿Cómo puedes quitarte una sensación extraña en el pecho? Algo que te agobia en la mente y no sabes que es. -


- ¿A qué te refieres? -


- Desde que ella falleció, me he sentido así, no lo comprendo.
- Contestó Cecil mirando el agua del mar. - Esa mujer, siempre fue un misterio para mí, fue cuando partió, cuando me di cuenta de que no la investigué lo suficiente, tal vez, por eso es esta sensación. -

- ¿Esa mujer? -


- Kaam Goheid. -
Mencionó Cecil haciendo que Lily le prestara total atención. - Esa mujer, más allá de sus características físicas tan peculiares, era, tan ingenua, tan sencilla, tan torpe, tan inocente, siempre que la trataba, era como si no hubiera un poco de malicia en ella, no había pensado que, de todas las personas dentro de la familia, era la única que siempre me trató de manera tan natural, era como si… -

- Te quisiera. -


- Sí…
- Respondió la hija volteando a ver a Lily, quien, en el fondo, lloraba al recordar a esa mujer.

- Ella… Ella era solamente amor, Kaam te quería como su sobrina, así como quiso a todas las demás. -


- ¿Por qué era así? ¿Por qué alguien sería así? -


- Porque así era ella, no ocupas pensarlo mucho. -


- Quisiera entenderlo, quizá por eso, me siento así. -


- Cecil, te sientes así, porque en el fondo, sabes que la perdiste también.
- Contestó Lily mientras Cecil le miraba fijamente. - Siempre has buscado ser aceptada, ser apreciada, no te das cuenta que ya lo eres, perder a la persona que ejemplificaba el amor sin condición, a esa tía que te miraba con tanto cariño y con esa risita tan dulce que tenía, te hirió. -

- Ya veo. -


- Es una lástima que te sea tan difícil mostrar lo que sientes… Lo comprendo bien.
- Dijo Liliana abrazando a su hija, quien le correspondió el gesto. - Pero, me hace feliz. -

- ¿Te hace feliz saber que sufro? -


- No, me hace feliz saber que, ella también dejó huella en tu corazón. -


- Me pregunto sí podré conocer a una persona similar a ella. -

- No lo sé, creo que alguien como ella, es irremplazable. -

- Tal vez… -
Susurró Cecil pensando en las posibilidades.

- Vamos, tu familia te espera. -


- Está bien… Y Lily, no le digas a nadie de esto. -

- ¿Por qué no? -

- No lo sé, creo que no es el momento. -


- A veces, pienso que, en el fondo, eres una chica muy dulce. -


- No es bueno eso, eso me haría débil. -


- No, te haría humana. -



La fiesta seguía, risas, baile, música, todo lucía perfecto, hasta la hora esperada por todas, el momento especial para recibir el año nuevo, siendo sorprendidas nuevamente por Lily, que abrió la bodega del yate dejando salir cientos de globos que había inflado con ayuda de Cecil. Pero, la sorpresa más grande fue para la organizadora, ya que pudo ver por su hombro a su hija mayor, con una sonrisa tan serena, tan cálida, tan natural, quizá, ese rato de sinceridad, le había ayudado a poder liberarse un poco de lo que la tenía distraída y tensa.

Tras el grito de feliz año nuevo y que las demás siguieran la celebración, Cecilia tomó prestada a Rosemary para llevarla al camarote, sorprendiéndola con un beso apasionado y un abrazo fuerte, que hizo que la ojiverde atrapara el cuello de su esposa al estar contra la pared.


- ¡Guau! ¡Estos días has estado imparable, mi tesoro! -
Dijo Rosemary mientras empezaba jugar con el vestido de su esposa y ella sacaba sus pequeños pechos. - ¡Muérdeme las tetas, me encanta cuando me comes! Jaja. -

- Quiero recibir el año haciéndote el amor, mi loquita. -


- ¡Ay me pones loca, jaja! ¡Llévame a la cama como si fuese una puta francesa! -


- Sí Eloise te escucha decir eso te mata. -


- Jajaja, Ely me ama en secreto, sólo que no sabe, jaja. -


- Oigan, no hagan mucho ruido. -


- ¿Lily?
- Preguntó Ceci viendo que cubiertas con el comedor, estaban Lily y Thames, desnudas.

- Jajaja, se nos adelantaron. -


- Creo que se nos ocurrió lo mismo. -


- Chicas, no hagan tanto ruido, van a pensar las chicas que no nos controlamos. -
Dijo apenada Thames mientras Rosemary aplaudía de la emoción.

- ¡Esto es genial! Estos años nuevos me encantan, jaja. -


- ¿Vienes, mi loquita? -


- Vamos, mi tesoro. -
Río Rosemary dejando caer su vestido al mismo tiempo que Cecilia, para ir a la cama.


Los besos, caricias y abrazos entre las cuatro empezaron, así como las risas entre todas, que celebraban de esa manera el año nuevo, porque la mejor manera para recibir los años para Rosemary Blunt, era el amor.










:3 Feliz año de nuevo!!!!!!!!!!!! NOS ESPERA MÁS YURI!!
 

تالف و مكسور تماما
Moderador
y cuando se habían vivido las noches más oscuras, se tenía que buscar la manera de obtener los días más brillantes.
Esto te quedó muy bien.

¿Qué hay de ustedes? Rose me cuenta muchas cosas, pero siempre empieza un tema y cambia por otro. -

- Eso es normal, es difícil seguirle la plática.
Jajaja, me sentí identificada.


M gustó mucho este relato. No sólo es algo muy dulce, también aclara muchas cosas, principalmente sobre Cecil y la parte de Géminis. Gran trabajo, Wolfie.
 

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Esto te quedó muy bien.
Jajaja, me sentí identificada.
M gustó mucho este relato. No sólo es algo muy dulce, también aclara muchas cosas, principalmente sobre Cecil y la parte de Géminis. Gran trabajo, Wolfie.
Me alegra que te gustara, lo empecé como un fic cómico pero al pensar en la historia decidí que podía manejar cosas que había dejado huecas, owo y es algo tanto dulce como agrío por los temas que tratan en medio de los días festivos. =3 Gracias por leerme x3.
 
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