Original Fic Runaway (20)

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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O-O- SIGAMOS!!

Seis.


Dormir, comer, bañarse, llorar, volver a dormir, así habían pasado los últimos tres días para Dalia, si no fuera por la asistencia de sus amigas ni siquiera saldría de su habitación. Desde que se enteró por sus propios ojos de la mentira de James, sus ánimos estaban por los suelos y con la anemia que cargaba estaba en riesgo que pudiera caer de nuevo como pasó en el auditorio, por eso Yarik y Savannah decidieron quedarse los días necesarios hasta ver una recuperación en su amiga, agradecía eso pues el dolor era más fácil de digerir cuando ellas estaban a su lado.
Eran las siete de la mañana cuando sus ojos se abrieron, sentía un poco de dolor de cabeza pero justo ese día regresaba el director de la orquesta y su ética inculcada no le permitía faltar. Con mucha dificultad se levantó de la cama, seguía siendo duro despertar y darse cuenta que James no estaba ahí pero tampoco había mucha diferencia a antes, pasaba un día o dos por semana en la casa si bien le iba.


— Buenos días, a desayunar — Dijo Yarik al entrar al cuarto de su amiga viendo que se miraba frente al tocador.


— Buenos días… Me baño y nos vamos.


— No tienes que alistarte, el director se comunicó con todos, tardará otros dos días en regresar.


— Pero el ensayo.



— Puedes ensayar aquí ¿O no? — Preguntaba su amiga acariciando de los hombros a Dalia quien cerró los ojos y bostezó un poco — Ve, aún tienes sueño.


— No dormí bien.



— Desayunas y te vuelves a acostar.



— Está bien… Yarik, James.


— No pienses en él ahorita, llamé al despacho y por la tarde me entregarán los papeles del divorcio, ya no tendrá ningún motivo para acercarse a ti.



— Es lo mejor ¿Cierto? – Preguntó Dalia mirando por su hombro a Yarik teniendo aún sus ojos derrumbados.


— Es lo mejor.



Dalia salió de su cuarto teniendo a Yarik detrás de ella que le sujetaba los hombros para guiarla hacia adelante, el aroma del desayuno causaba una sensación de alivio muy placentero en los sentidos de la dueña de la casa, la comida de Savannah era de primera y cumplía en su meta de nutrirla y animarla bocado tras bocado. La cantante notó que nuevamente los ojos de su amiga estaban sin brillo, seguro pasó otra noche sin dormir y llorando por su aún esposo, comer no lo era todo en su condición así que buscó rápido un tema de conversación para hacerla despertar de su trance.




— Buenos días.


— Buenos días, pense que ya no tenías esa camiseta — Dijo Savannah al ver a su amiga saliendo en pantaletas blancas y una camiseta con una estampa de Lola Bunny al frente.


— Es muy suave.



— A ella siempre le ha gustado usar camisetas así como pijama desde que le dije que era más bueno para sus senos dormir dejándolos libres.



— Dalia, no tienes que hacerle caso a cada ocurrencia de esta mujer — Habló la cocinera viendo como soltaba una pequeña risa su amiga —. Eres una chica hermosa y con clase, debes de dormir con un babydoll o una bata, algo que vaya con tu belleza y figura.


— Pero si me ayudó, mis pezones se irguieron y se nivelaron y desde que casi no uso sostén con varillas he sentido más firmeza en los senos.



— Una prima que es ginecóloga me lo dijo y también me funcionó a mi.



— Tú no usas casi sostén porque te da flojera estar abrochando y desabrochando, por algo quieres usar sólo tops y deportivos.



— Nunca te has quejado de eso.


— Porque te va mejor dormir sin tanta ropa, me gusta ver tu abdomen.



— ¿Y si dejamos de hablar de eso y desayunamos? — Preguntó Yarik algo apenada, su novia bien sabía que le apenaba cuando hablaba bien de ella frente a los demás.



El desayuno transcurría tranquilamente, Savannah contaba sobre como le estaba yendo en una grabación de un single nuevo que tendría y los detalles de una presentación en la inauguración de un bar de primera categoría, pero ella notó que Dalia parecía algo distraída al no estar comiendo y sólo jugaba con su tenedor.


— Aunque no tengas hambre tienes que comer.



— Ah, perdón… Es que… ¿Ha llamado Blythe? — Preguntó Dalia sorprendiendo a ambas amigas por esa pregunta.


— Si, marcó en la ma.



— Espera — Dijo Yarik deteniendo a su novia —. ¿Por qué te interesa saber si llamó?


— Es que… No sé.



— Esa tipa no debería de preocuparte.



— Lo sé pero… — Susurraba Dalia mostrando unos ojos tristes, lo que hizo que Yarik se pusiera detrás de ella para acariciarle los hombros.


— No te preocupes por ella, sé que estás agradecida por cuidarte pero no olvi…


— ¿No olvido que? —



— Nada, ya le agradecimos lo suficiente, termina tu plato y descansas que andas cabeceando como si fueras futbolista.



— ¿En serio? — Preguntó la violinista sonrojándose mientras sus amigas se rieron un poco.


— No quería decirlo pero si, ya casi cae tu cara en el plato.


— Que pena.




Dalia regresó a su cuarto para dormir un poco más dejando a Yarik y Savannah recogiendo lo del comedor. La cantante lavaba los platos y cubiertos mientras veía a su novia tratando de encender un cigarrillo pero sus manos le temblaban, parecía que la mención de esa chica la incomodó y no era para menos, Blythe fue el detonante para que su amiga descubriera la doble vida que llevaba James y aún no sabían ni querían saber si sólo era una aventura o tenía más en otros lados.
Savannah no sabía como abordar ese tema, Yarik era muy sensible respecto a los temas relacionados a la destrucción de familias, después de todo fue su hermano mayor quien causó que toda su familia entrara en conflictos. Hace diez años, ese chico arremetió contra su madre por no darle dinero para sus drogas y Yarik la defendió saliendo golpeada, con algunos huesos rotos y perdiendo su ojo derecho por los rasguños que le hizo en la cara. A pesar del ataque, sus padres se negaron a meter cargos contra su hijo cosa que Yarik y los demás integrantes de la familia no toleraron lo que causó una ruptura familiar y que la joven se fuera a vivir con una tía abuela en Montreal, lo más lejos posible de Chicago.



— Esa chica ha llamado diario, no sé que mierda le pasa — Dijo Yarik mientras su novia se acercaba para ayudarle a encender su cigarrillo.


— Tal vez siente remordimiento, me dijiste que ella se escuchaba muy afligida por todo esto.



— No sé si creerle, hablamos de una chica que trabaja como dama de compañía, su trabajo es ser una buena actriz.



— Pero cuidó de Dalia e incluso la llevó hasta el aeropuerto.



— Lo sé, por eso no sé que pensar de ella — Comentó Yarik viendo a Savannah apartarse un poco de ella para sentarse en el sofá, siguiéndola —. Investigué un poco sobre ella, tiene veintidós, concluyó la carrera de hotelería y turismo pero no ha pagado su título, sus padres estaban a punto de divorciarse cuando murieron en un accidente vial y desde el año pasado se ha hecho cargo de su hermana menor.


— Imagino que no la pagó por eso, su prioridad debe de ser su hermana y por qué te dijo que no trabajaba para hombres casados, tal vez sus padres se divorciaban por alguna infidelidad.



— Solamente estás haciendo conjeturas, lo único que podemos confirmar es que James se veía con esa chica mientras Dalia se la pasaba preocupada por creer que le fallaba como esposa.


— También tú lo haces ¿O no? Aunque sea verdad eso, sigo agradeciendo que cuidó de Dalia al estar allá, pudo abandonarla y no lo hizo.




Savannah tenía razón y eso le molestaba más a Yarik, no comprendía bien a Blythe pero al escucharla al teléfono había un tono de tristeza en su voz, no sabía si decirle a su amiga que esa chica la llamaba seguido pues no conocía las intenciones de la joven de Quebec, ocupaba ahondar más en quien era Blythe. Las manos suaves de la cantante sujetaron las mejillas de la representante, levantó su rostro y le besó en los labios para calmarla un poco, entendía su preocupación por Dalia pero no debía dejar que también la absorbiera esa negatividad causada por James.


— Gracias, lo necesitaba.


— No me gusta que andes así y menos por culpa de otra, la única que debe de ser capaz de cambiar tu estado de ánimo soy yo ¿Entendido?



— Celosa — Río un poco Yarik abrazando a su pareja que se recostó en su hombro mientras encendía la televisión.


— Lo bueno es que pronto terminará todo ¿O no?


— Si, yo creo que para las tres tendré los papeles y Dalia podrá olvidarse por completo de ese malnacido.


— Quisiera verlo y romperle la cara, pero no quiero arruinar mis uñas por ese poco hombre — Dijo Savannah viendo su mano derecha haciendo reír a Yarik por su vanidad de diva que usaba para momentos así — Una artista como yo no debe de ensuciarse con la porquería.


— No te preocupes, con gusto yo me ensuciaría las manos si se trata de dejarlo medio muerto a ese idiota.


— Así deberían de pensar todos los abogados, en vez de andar hable y hable deberían de arreglarse en los tribunales a puños.


— Si supieras cuantas veces me han dado ganas de hacerlo.




Las mujeres veían la televisión sin muchas preocupaciones, un poco de programas de cocina, un poco de noticias, algo de espectáculo y por último una película palomera, Savannah detestaba esas películas cargadas de acción y explosiones pero Yarik parecía un niño al emocionarse con cada éxito de Michael Bay por lo que dejaba que se divirtiera, se lo merecía después de estar cargando con tantas cosas.
Estar viviendo en casa de Dalia le empezó a traer algo de nostalgia a la cantante, cuando las conoció y vivió junto a ellas en la universidad, al principio creía que había algo entre Yarik y su amiga, luego entendió que no era así, la amistad entre ellas era muy dulce y la chica del parche actuaba más como una hermana mayor, siempre atenta a Dalia. Mientras más las conocía, mejor comprendía el entorno de sus hogares y la naturaleza de sus personas, la violinista era de una familia muy rígida y se notaba que ella se limitaba a veces a hacer cosas al tener presente a sus padres y sus modales, contrario a Yarik que venía de una familia disfuncional y se notaba que aprendió a ser independiente y pilotear su vida desde temprana edad.



— ¿Qué tienes?



— Me dio nostalgia ¿Recuerdas cuando nos emborrachamos por primera vez cuando vivíamos aquí?



— Si, yo desperté en el piso del baño y tú estabas dormida sobre el comedor, de puro milagro no te caíste.



— Y tú de milagro no te ahogaste en el retrete — Mencionó Savannah riendo junto a su novia —. La pobre de Dalia estaba tan asustada al vernos así, no paraba de preguntar si estábamos bien o sí ocupábamos ir al hospital.


— Luego empezamos a salir.



— Como pasa el tiempo.



— Si — Respondió Yarik mientras su novia le tomaba la mano cruzando los dedos.


— Ella estará bien, no la dejaremos sola.


— Así es.



Las horas pasaron y antes de esperarlo, Savannah ya preparaba la comida, un salteado de espárragos con pollo y pimientos, bastante nutritivo para la enferma de la casa. Yarik disfrutaba de ver a su novia vistiendo solamente un vestido corto, delantal y cabello recogido dándole un aire muy relajado a su siempre look de diva, pero no se atrevía a decírselo porque de seguro le iba a decir que le gustaba verla “fodonga”. La mente de la mánager regresó a la Tierra cuando tocaron la puerta de la casa, se acomodó la camisa y se abrochó el short para no enseñar de más y abrió topándose con una repartidora de FeDex, tras firmar le fue entregado un sobre que con ver el remitente supo bien que era lo que tanto esperaba.


— ¿Llegó?


— Si — Dijo Yarik mientras abría el sobre y su novia seguía en la cocina.


— ¿La despierto?


— No, deja que duerma y le hablamos cuando esté la comida.



— Disculpen ¿Pasó algo? — Preguntó Dalia que alcanzó a escuchar al salir del pasillo de los cuartos.



Dalia no preguntó más, ver los papeles que tenía Yarik en sus manos le causó escalofríos, un puñado de hojas representaba el último vínculo con James, su mente le regresaba los momentos buenos con él pero su corazón le daba saltos como si le golpeara para que recordara lo presente, él le mintió y eso quemaba los cuadros bonitos de pareja que alguna vez apreció.
Savannah se acercó a su amiga para abrazarla al notar que estaba tambaleando, sería su pilar para que no cayera y pudiera avanzar hacía su libertad. Paso tras paso, Dalia logró llegar a sentarse al sofá, al lado derecho Savannah se sentó y a su izquierda su representante que la miraba fijamente para ver si estaba en condiciones de revisar el documento.



— Dalia, si quieres revisarlo estás en todo tu derecho, con una firma ya no habrá ninguna relación legal con James y con la otra firma de la hoja de abajo, estarás aceptando la petición de una orden de restricción contra él.


— Es lo mejor ¿Verdad? — Dijo Dalia, tenía días diciendo eso como para darse valor.


— Es tu decisión.



— Si… Mi decisión.



La violinista extendió su mano para tomar el bolígrafo de la mesa, tomó la hoja sin leerla pues confiaba en que Yarik hizo todo lo posible para que todo saliera bien. Los dedos de Dalia empezaron a mover el bolígrafo dándole vueltas ¿Estaba dudando? No, esta vez no era así, reflexionaba por qué en ese instante no lloraba, tal vez ya había llorado demasiado, estaba a punto de romper una relación de años, el único hombre que amó y que después le pulverizó su sueño de amor. Una sensación de sentir que su mente salía de su cuerpo le llegó de repente, estaba perdiéndose otra vez, su corazón se aceleraba, sus ojos le temblaban, aún estaban lágrimas ocultas detrás de ellos pero las manos de sus amigas tomando las suyas le hicieron volver a lo que se encontraba frente a ella.



— Dalia — Susurró Savannah al pensar en que no se animaría, pero Dalia sonrió tímidamente y empezó a firmar la hoja asegurándose que su firma fuese legible —. Bien hecho.


— Y con esto, eres libre.



— Libre.



— ¡Eres libre Dalia! — Dijo la cantante en un tono alegre, abrazando a Dalia para animarla.


— Iré a dejar esto a FeDex y traeré unas cervezas de paso.



— No empieces, que sea vino o algo bueno.



— ¿Qué dices Dalia?


— ¿Eh? — Soltó Dalia pues se había desconectado unos segundos para poder firmar.


— ¿Con qué quieres festejar que ya no tienes que ver con ese tipo?


— Festejar… Es lo normal ¿O no?



— No se trata de que sea normal, es lo que te mereces — Contestó Savannah viendo como su amiga volteaba a mirarla —. Que de esto salga algo bueno para ti.


— Gra… Gracias chi, chicas.



Dalia empezó a llorar al darse cuenta que era cierto, ya no tenía vínculos con James, más allá de recuerdos que no valían nada, debía aceptarlo y principalmente avanzar en su vida, como dijo Savannah, algo bueno debía pasar después de alejarse de alguien que jugó con sus sentimientos. Ya no era la señora de Murray, volvía a ser Dalia Brown, su corazón regresaba a ser de su propiedad y con ello, la libertad de decidir si el amor era bienvenido otra vez.
Más temprano que tarde, Yarik había regresado de dejar los documentos para ser enviados de manera express a Toronto, al buró de abogados con él que tenía contactos, como vaticinó antes de salir, regresó con botellas de vino, tequila, cognac y otras bebidas de marca refinada sin olvidar su licor favorito, el whisky de Jack Daniels, en plan de tomar y ahogar las penas de Dalia o como mínimo, caer dormidas olvidando todo hasta mañana.



— ¡Vamos a tirar la casa por la ventana!



— Trajiste demasiado — Dijo Savannah al ver como su novia ponía las botellas en la mesa y corría por los vasos y hielo —. Al menos trajiste calidad.


— ¿Por donde empezamos Dalia? Elige.



— No lo sé ¿Puedo tomar?



— Un poco, depende de como te sientas.


— Yo… Esta botella está bonita — Señaló Dalia una botella de tequila viendo como Yarik sonreía por su elección.


— Vas a ver, al primer trago sentirás el golpe.



Dicho y hecho, el primer trago fue como agua ardiente en la garganta de Dalia, el alcohol concentrado en el tequila hizo que su cabeza le diera vueltas al no acostumbrar a tomar algo tan fuerte, pero la sonrisa y el sonrojo que se dibujó en su rostro le hizo saber a sus amigas que lo había disfrutado. La fiesta apenas empezaba.
Llantos por su divorcio, risas repentinas al recordar cosas de la universidad, de nuevo lágrimas al volver a pensar en él, un vaivén de sentimientos pasaban junto a las copas y vasos que se acumulaban en la mesa de la sala, pero estaba feliz, hacía tiempo que no sé desinhibía así, era como regresar el tiempo cuando todo era más sencillo, cuando lo único que se preocupaba era por disfrutar los ratos con sus amigas y tocar el violín.



— Se lo está tomando mejor de lo que pensé — Susurró Savannah a su novia mientras estaban en la cocina sacando algunas botanas del anaquel.


— Se está esforzando por pasarla bien, pero está bien así, las penas con alcohol son fáciles de digerir.



— Lo dices por experiencia propia.



— ¿Y como crees que superé quedarme tuerta? — Comentó Yarik sonriendo a Savannah que se río un poco por el comentario antes de darle un beso.


— Vamos que sino la cuidamos se va a acabar el whisky ella sola.



— ¿Donde está?


— ¿Qué cosa?



— El control, quiero cambiar la canción — Respondía Dalia a Savannah, se notaba algo aturdida por el licor aunque su sonrisa le iba mejor que la cara larga de unos minutos atrás —. ¡Listo!


— ¡Súbele!


— No, no, no ¡Ash! Esa la escuchas diario.



— ¡Pero a Dalia y a mí nos encanta! — Alzó la voz Savannah viendo como Dalia empezaba a bailar al ritmo de “I´m a Barbie Girl”, pero de repente se quedó quieta — ¿Dalia?



Nunca esperó eso, sus ojos estaban llorando pero ella estaba confundida por lo que se le vino a la mente en ese instante, esa canción la relacionó directamente con una hermosa chica rubia, tan perfecta, tan brillante, como una muñeca barbie. Blythe ¿Cómo se encontraba? Quería saberlo, recordaba su voz quebrada la última vez que platicó con ella, su tristeza, su dolor ¿Qué sería de ella después de todo esto? ¿Por qué pensaba en ella?








O-O- Awww, nuestra violinista pechugona se puso de nuevo triste.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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Error aquí.


Sólo leí el capítulo 5 y ¡Yarik tan perceptiva! Curioso que James no mostrara realmente arrepentimiento, supongo que considera que sus acciones estaban justificadas (haya sido infidelidad o no, me refiero a lo de llevar a otra persona como su cónyuge).
Corregido, tardé en encontrarlo jaja -O-O ocupo gafas nuevas.
-O-O Yarik no por nada es una sabrosa abogada, resaltando lo sabrosa jaja.
O-O- James no cree que hizo mal, era por su trabajo y por el bien queda (Ya vez, eso de la "imagen" y "expectativas" que a tantos les importa) pero la verdad, si es bastante cruel y grosero, Dalia es una persona muy guapa y tal vez su personalidad no sea tan extrovertida frente a él pero se ve que es una buena chica, no se merecía eso.
 

تالف و مكسور تماما
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O-O- James no cree que hizo mal, era por su trabajo y por el bien queda (Ya vez, eso de la "imagen" y "expectativas" que a tantos les importa) pero la verdad, si es bastante cruel y grosero, Dalia es una persona muy guapa y tal vez su personalidad no sea tan extrovertida frente a él pero se ve que es una buena chica, no se merecía eso.
Pues quizá no lo merecía, pero era lo que James (consideró que) necesitaba para sus operaciones comerciales (supongo).
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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Confieso que Dalia no se me hace tan guapa, serán los senos o la cara de pasividad, no lo sé lol
-O-O O ambas cosas, jaja, es que tiene lo suyo pero sabemos que nos es más atractivo (hablo por mi, no por wolfito jaja) O-O- un cuerpo trabajado, bien formado y sin curvas pronunciadas, más que los pechotes y caras de pégame pero no me dejes, jaja.
PD: Hablando de eso, wolfito comentaba en mensajitos que justo las tres Mannes que tienen mejor cuerpo según él. O-O-
 

تالف و مكسور تماما
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-O-O O ambas cosas, jaja, es que tiene lo suyo pero sabemos que nos es más atractivo (hablo por mi, no por wolfito jaja) O-O- un cuerpo trabajado, bien formado y sin curvas pronunciadas, más que los pechotes y caras de pégame pero no me dejes, jaja.
Obvio yo estoy de acuerdo contigo jaja

PD: Hablando de eso, wolfito comentaba en mensajitos que justo las tres Mannes que tienen mejor cuerpo según él. O-O-
Acabamos coincidiendo, creo =P
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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Leí el capítulo 6 y al final no confrontó al ahora exesposo jaja
-O-O No puedo spoilear amiguis jaja, pero igual se entiende que no lo confrontara, piensa en Dalia ¿Se atrevería a decirle algo o reclamarle? Si vimos como se puso la pobre cuando estuvo con Blythe, considero que la sensual, fuerte y recia Yarik (gritos de fangirl O-O-) hizo lo correcto en mantenerla lejos de él, no sólo por la condición de salud y emocional de su amiga, también como abogada, recuerda lo que dicen en esas cosas, lo mejor es no decir nada y esperar a que todo se resuelva bajo las leyes ( O-O- lo digo por un chisme que ese te lo cuento luego que está bueno y tiene que ver con dos cosas que te dan ñañaras, divorcios e hijos).
O-O- Imagen para recordar lo bien que está Yarik jaja.
1617051585233.png
 

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O-O- SEGUIMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS



Siete.





— ¿Cuanto rato lleva en el baño?


— Va para veinte minutos.



— Mejor iré a verla.



— Yarik, no le digas nada sobre ella.



— Es… Mierda, me molesta que Dalia esté preocupada por esa pu… Por esa chica, estaba tan feliz y de nuevo se apagó.


— Dale tiempo, todo esto ha sido duro para nosotras que somos sus amigas, imagina como lo está pasando.



— Lo sé — Dijo Yarik sacudiendo su cabello antes de tomar una botella de whisky y dos vasos cuberos —. Me llevo esto, un trago le hará sentirse mejor.


— Cuidado, sabes que no suele tomar cosas tan fuertes.



Yarik se paró frente a la puerta del cuarto de baño de su mejor amiga, respiró y exhaló profundamente para estar lo más tranquila posible, claramente Dalia tenía una impresión hacía Blythe que no era la misma que tenía ella, se trataba de la joven que confirmó la infidelidad de James, por mejor que la tratara, fue la manzana de la discordia. Como profesional, prefería no hablar de esa chica y usarla como testigo en caso de que fuera necesario en los tribunales, como amiga, veía a mal que Dalia pensara tanto en ella, así que ocupaba encontrar de que manera abordarlo y levantarla otra vez como estuvo una hora atrás.



— Te estás tardando — Dijo Yarik al entrar viendo a su amiga dentro de la bañera, sus ojos se veían de nuevo nublados pero al menos su pequeña sonrisa le hizo ver que no estaba tan decaída como otros días —. No me digas que estabas dormida dentro de la bañera.


— No, sólo pensaba cosas.



— ¿Qué cosas?



— No le he dicho a mis padres que me separé de James.



— No tienen que saberlo, es tu vida, tus decisiones — Habló la mujer del parche tomando la silla del tocador para sentarse al lado de Dalia y servir el whisky —. Toma, te relajará.


— Creo que ya tomé demasiado.



— Vamos, es tu primer día de estar de nuevo soltera.



— Está bien — Contestó Dalia con una inocente sonrisa tomando un poco.


— Hace rato susurraste el nombre de Blythe.


— Si.


— ¿Te preocupa algo sobre ella? — Preguntó Yarik tratando de guiar la plática sin presionarla.


— Siento que no le agradecí como se debía.



— No tienes que agradecerle nada.



Yarik soltó esas palabras y tomó su trago de golpe al pensar que estuvo a punto de arruinar el ambiente, debía estar relajada, se trataba de animar a su amiga, si empezaba a reclamarle por culpa de esa joven volvería a recordar los sucesos que llevaron a su estado decaído. De nuevo controló su respiración y se sirvió otro trago antes de tomar la esponja y frotar los hombros y el cuello de su amiga.



— Digo, ya le agradeciste lo suficiente por teléfono y nosotras también.



— Me pregunto si estará bien.


— Lo más probable.



— Ella, ella era muy linda — Dijo Dalia tomando un poco más de whisky.


— Para mi tú eres más linda.



— Savannah te va a escuchar — Rio la violinista alegrando a Yarik por ver que estaba más tranquila.


— Ella también lo dice.



— Lo dicen por ser mis amigas.



— Lo decimos porque es cierto, eres hermosa tal y como eres Dalia, nunca dejes que nadie te diga lo contrario — Susurró Yarik al oído de su amiga mientras la ayudaba a bañarse.


— Gracias, gracias por todo.


— Vamos, terminemos de bañarte que Savannah quiere que veamos la presentación que tuvo en un show la semana pasada.


— ¡Es cierto! Hoy lo estrenan.



Con más apresure, Yarik ayudó a Dalia a bañarse y a vestirse, como no salía por su condición de salud, tener días libres y sin un hombre en casa que le hiciera sentir obligada a verse linda, podía darse ese gusto de vestir lo más cómoda posible, con un bóxer femenino blanco y una playera grande de Barney el dinosaurio que compró hace años que le llegaba casi a las rodillas de lo grande que era.



— Chicas, hice palomitas y botana ¿Qué es esa ropa?



— Es muy cómoda.


— Dalia, una chica tan bella como tú debe de tener ropa a tu altura, no del dinosaurio gay.



— ¿Barney es gay? — Preguntó Dalia mientras sus amigas se reían.


— No empecemos con la discusión, Yarik y yo discutimos eso desde hace tiempo.



— Pero no tiene nada de malo que lo sea ¿Verdad?



— Claro que no, es sólo divertido pensar que hacían B.J. y Barney a solas.


— B.J. era el triceraptop amarillo ¿O me equivoco?



— Me imagino que hacía con ese cuerno — Comentó Savannah riendo al ver como su amiga se sonrojaba por pensarlo —. Es broma, vamos que ya va a empezar.


— Pero si faltan quince minutos.



— Esa espera lo hará más grandioso aún.



La puerta de la casa fue golpeada en señal de la llegada de alguien, no esperaban a nadie y tampoco habían hecho pedido de comida, Yarik decidió ir a atender la puerta mientras Dalia y Savannah se acomodaban en la sala, la cara de la chica de coleta larga fue de impacto pues en la entrada se encontraba una hermosa joven rubia de ojos esmeralda, de falda de mezclilla, chaqueta de la misma tela y una blusa rosa con un moño en el cuello.


— Buenas tardes, debes de ser Yarik.



— ¿Qué haces aquí?



— ¿Quién era? Yarik — Preguntó Dalia al asomarse por curiosidad, sorprendiéndose al ver que en la puerta estaba parada esa chica de Quebec —. Blythe.


— Hola Dalia, espero no molestar, sólo quería saber como estabas.




Dalia llevó sus manos al pecho al sentir su corazón latir apresurado, no esperaba verla de nuevo, a pesar de que se estuvo preguntando que sería de ella, no creyó que sus vidas volvieran a cruzarse pero ahí estaba, esa hermosa rubia que la acogió en sus brazos después de romperle el corazón con las verdades que ocultaba su ex-esposo.
Yarik no sabía que decir, no entendía que estaba haciendo esa chica ahí y por la reacción de Dalia no iba a ser posible correrla de una vez, aguantó el coraje de verla y le ofreció pasar a lo que la joven atendió haciendo una pequeña reverencia. Dalia se sintió algo avergonzada, Blythe se veía bellísima con esas ropas, con sus zapatillas que realzaban sus bellos muslos, caso contrario a ella que andaba descalza y con su playera gigante de Barney, como si fuera una mujer frente a una niña.



— Perdón, no esperaba visitas.



— Perdóname a mi, no dije que vendría — Dijo Blythe tallando su hombro al estar algo nerviosa, pensó tanto en que decirle pero en ese momento se le olvidó —. ¿Cómo has estado?


— Bien, creo.



— Que bueno.



— Vamos, no estén de pie y siéntense que el show ya va a empezar — Habló Savannah al ver que ambas mujeres estaban atoradas en su diálogo.


— No quiero molestar.



— ¡No tiene nada de malo! Hay mucha comida y… Viniste hasta aquí.



Todas tomaron asiento en el sofá, a pesar de estar la pantalla encendida y el volumen algo alto, la mirada de Savannah y Yarik se concentraban en Dalia y esa rubia, conocían a su amiga y porque no le reclamó nada a esa joven, después de todo, la personalidad de la violinista no era alguien de culpar a otros, la culpa se la quedaba ella y seguramente así pensaba sobre Blythe, que no tenía responsabilidad sobre lo ocurrido.


— Ah, tu hermana ¿Cómo esta?


— Bien, la dejé en casa de mis tíos.



— Ya veo, perdóname.


— ¿Perdón?



— Viniste desde Quebec a ver que estuviera bien — Dijo Dalia jugando con sus dedos, agachando un poco su rostro al sentirse apenada.


Blythe sentía la garganta cerrarse, no lo pensó bien, no supo si su visita sería de provecho para ambas pero no podía evitar pensar en esa hermosa músico y en sus ojos tristes, aún no podía comprender como una persona tan bella y tan noble recibió tanto daño de alguien que se supone la amaba y como podía ser así, como le hablaba inocentemente como si no fuera en parte responsable de su ruptura.


— Gracias.


— No debes agradecerme, no soy quien para que me agradezcas — Contestó Blythe apartando un poco la mirada de Dalia.


— Aún así, gracias.



— ¡Ey! Quiten esas caras largas o no van a disfrutar de mi presentación.




Savannah aplaudió para hacer reaccionar a ambas mujeres, la cantante sabía como controlar las cosas y no dejar que las emociones se desbordaran, era parte de su trabajo pues tanto en el teatro como entre cantantes había muchos egos tratando de imponerse, por ello conocía formas de hacer imponer su voz y presencia ante todos y así hacer que los demás se bajaran de sus nubes o en el caso de ellas, salirse del agua.



— ¿Cómo supiste donde vivo?


— Cuando pagué tu boleto y me prestaste tu identificación lo guardé, soy buena memorizando cosas.


— Oh.



— Te noto más pálida que la vez que nos vimos ¿Has comido bien? — Preguntó Blythe tratando de enfocar la charla a ella y nada más.


— Si, mis amigas están muy al pendiente de que coma, aunque como poco.



— Ella se descuidó por mucho tiempo pero pronto estará tan sana que parecerá otra persona — Dijo Savannah estirando su mano para acariciar la cabeza de Dalia que sonrió tímidamente.


— Gracias Savannah.


— Blythe ¿Me ayudas a sacar algo del coche? Tengo unas cervezas y se me olvidó ponerlas a helar.


— Okay.



— Yarik, quedamos que no ibas a llenar la casa de Dalia de botellas y latas.


— Y no lo hago, junto todo y lo sabes.



— Porque yo te lo pido — Habló la cantante siguiéndole el juego a su novia, sabía que quería platicar a solas con esa rubia.



Blythe salió detrás de Yarik, presentía que quería verse con ella y lo hizo de tal manera que Dalia no lo sospechara, admiraba la manera en como ambas mujeres cuidaban de esa chica de ojos tristes, sentía cierta envidia de que tuviera amigas así.
Yarik abrió la cajuela de su coche y demostró que no era mentira lo de la cerveza, Blythe se acercó para tratar de levantar una charola pero la mano de la mujer del parche se posó sobre su hombro dándole a entender que se detuviera.


— ¿Qué haces aquí? — Preguntó Yarik sacando un cigarro y su encendedor para ponerse a fumar recargada en su coche.


— Vine a verla.



— ¿Después de todo lo que le hiciste?


— Yo no le hice... No pensé que lastimaría a alguien, creí que todo saldría bien si hacía respetar mis reglas.



— Reglas o no, te revolcaste con James cuando estaba casado con mi mejor amiga.


— ¡Te equivocas! — Alzó la voz la rubia mientras Yarik la miraba fijamente al escucharla —. Yo nunca me acosté con él, ni con nadie.


— Si eso es cierto ¿Por qué no se lo dijiste?



— Por miedo, porque no sabía hasta donde había llegado esto, era sólo hacerme pasar por una novia, por una esposa, nada más, no creí que haría mal.



— Fuera por miedo o no, el daño está hecho y no es como si pudiera creer que no te metieras con ese imbécil.



— Nunca me acosté con él, ni con ningún hombre — Dijo Blythe mostrando una seriedad en su mirada que la mujer de coleta no esperaba — Soy lesbiana.


— ¿Esperas que te crea?



— No, sé que no vas a creerme nada de lo que te diga y lo entiendo, también lo haría en tu posición, pero digo la verdad que vine a verla.


— Ya la viste, entra y despídete de ella.



— Vine a verla por… Porque me gusta.



Yarik dejó caer el cigarro de la impresión, los ojos de Blythe no mostraban señas de estar mintiendo, por lo que era creíble sobre su orientación, pero más increíble era para la representante que esa joven que se encargó de validar la vida doble de James ahora hacía apto de presencia para decir que le gustaba la chica a quien le destruyeron el corazón. Blythe no estaba unicamente ahí en un plan de compasión y arrepentimiento, estaba dejando claro que ella vio algo en Dalia, lo suficientemente valioso como para haberse atrevido a ir a su casa a sabiendas de lo que unió sus caminos ¿Un ángel o un demonio? Yarik volvía a preguntarse eso sobre ella.










O-O- Chanchanchan, mami Yarik cuidando de su peque Dalia jaja.
 

I-AM-ROSY!!

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Supongo que la transparencia es la mejor política jaja :3
-O-O Y si jaja, Blythe le confesó a mamá Yarik que es lesbiana como diciéndole: Vengo por tu hija digo por Dalia O-O- jaja.
Igual y lo eligió así porque pensó que si Blythe en verdad quería acercarse a Dalia era mejor ser sincera pues se deprimió tras desilusionarse por las mentiras de su ex-esposo.
 

تالف و مكسور تماما
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-O-O Y si jaja, Blythe le confesó a mamá Yarik que es lesbiana como diciéndole: Vengo por tu hija digo por Dalia O-O- jaja.
Igual y lo eligió así porque pensó que si Blythe en verdad quería acercarse a Dalia era mejor ser sincera pues se deprimió tras desilusionarse por las mentiras de su ex-esposo.
Yarik no la puede proteger del amor (?)

Claro, tiene sentido que Dalia esté con alguien sincero.
 

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Yarik no la puede proteger del amor (?)

Claro, tiene sentido que Dalia esté con alguien sincero.
O-O- No creo que Yarik se meta en eso, hemos visto que no le gusta influir en las decisiones de su amiga y sólo se metió con lo del divorcio porque si notó que ahí ella no podía decidir por su quiebre, -O-O no puedo hacer spoilers pero viendo la personalidad de la buenota de Yarik, dejaría que Dalia sea quien decida como fluyen las cosas sin dejar de estar cuidando de ella como buena mamá jaja O-O- (Si le queda más un papel de mamá que de hermana mayor jaja).
 
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