Original Fic Runaway (20)

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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O-O- SIGAMOS!!


Once.




La noche salía al mismo tiempo que una cantante de una discográfica, su caminado elegante y su porte de diva se ensalzaban al ser recibida en su coche por su chófer personal, trabajo sin paga pero hecho con mucho amor por su novia, que le abría la puerta para que entrara. Tras ambas subir al vehículo, un suspiro de la cantante liberaba la tensión del día y una botella de jugo de uva sacada del congelador del coche era la señal de paz.


— Necesito pensar seriamente si seguir con este sello.


— Pensé que te sentías a gusto.


— Tienen a un imbécil en la grabación, no grabó la sesión de ayer y tuvimos que repetir, si no piensan tomarse en serio mi disco debut buscaré alguien más que reconozca mi trabajo.


— Todos reconocen tu trabajo — Sonrió Yarik mientras encendía el coche —. Pero no todos están dispuestos a cumplir tus exigencias.


— Eso es cierto, se han esforzado en atender mis demandas.



— Piensa bien si decides cambiar o no.



— Lo haré — Dijo Savannah tomando de su jugo favorito —. ¿Iremos a cenar con Dalia?


— Si ¿Quieres que pasemos a comprar para cocinar o pedimos algo?



— Mejor pasemos, seguro que Dalia no comió bien en el día.



— Estará bien, estos días ha estado más animada y atenta que la semana pasada.



— Y ya no llora tanto por las noches — Comentó la cantante cerrando la botella —. No creo que llore porque lo extraña ¿O sí?


— Dudo que llore porque aún lo ame, creo que sigue dolida por lo que le hizo.



Yarik pensó si contarle algo o no a su novia, más que nada porque la conocía y si alguien era tan temperamental como ella sin dudas era Savannah, después de todo fue la primera en que insistió en buscar a James y golpearlo con un bate como si fueran unas maleantes. Después de reflexionarlo decidió decírselo, confiaba en que no hablaría de eso a alguien más, sobretodo a Dalia y le haría sentirse más relajada al no cargar con esa información ella sola.



— Los chicos que montan guardia frente a la casa me dijeron que James ha intentado acercarse tres veces y lo han detenido.


— ¿Qué? ¿Por qué no me dijiste?


— Sabes que además de amiga soy abogada, trato de mantener guardado cualquier cosa que pueda servirnos en caso de irnos al juzgado.



— Ese malnacido — Habló Savannah apretando sus puños —. Todavía se burla de ella y se atreve a buscarla.


— Te lo dije, quien sale perdiendo de todo esto es él, sabe que si se enteran en su empresa lo que él hizo y que su esposa se divorció de él por infidelidad, no sólo su imagen quedará en la ruina, es posible que lo despidan.


— ¿Crees que no sabían quien era su esposa?


— Tal vez lo sabían, pero obviamente ellos van a querer deslindarse del hecho.



— Mejor pensemos en que cenar, me duele la cabeza cuando empezamos a hablar de suposiciones y asuntos legales.




La pareja se detuvo en una tienda de autoservicio cerca de la casa de su amiga, un salteado de champiñones y guisantes sería una cena perfecta y nutritiva para ella, por eso se necesitaban asegurarse de comprar productos de calidad. Mientras paseaban el carrito de compras entre los pasillos, Yarik iba pensando en que le parecía extraño que Dalia no le hubiera mensajeado en la tarde, tal vez estaba dormida, pero algo le decía que podía ser otro motivo.



— ¿Qué tienes?



— Dalia no nos ha dicho como está.



— Pareces una madre preocupada por su hija — Comentó Savannah haciendo sonreír a Yarik —. Tú eres quien le dijiste que le íbamos a dar más espacio porque la hemos visto mejor pero no dejas de preocuparte por ella.


— Perdón.



— ¿Por qué me pides disculpas?



— No sé…Digo, eres mi novia y tal vez te sientes incómoda porque me preocupe por ella así.



— Te lo he dicho y te repetí mil veces, me hace feliz que seas así — Dijo la cantante volteando a ver a su novia —. Dalia sólo nos tiene a nosotras, yo nunca te reclamaría por ser tan buena amiga y sabes cuanto la quiero, es como una hermana menor para nosotras.


— Gracias.



— No hay porque… Pero pensándolo bien, tienes razón, es raro que no nos haya mandado un mensaje.



— ¿Y si le marco?



— Hazlo.




Tras ver que Savannah también estaba preocupada por Dalia, Yarik decidió llamarla para saber como estaba, después de unos segundos que marcaba la llamada entrante, la violinista contestó con un buenas noches lo que le dio calma a ambas al escuchar su voz en un tono suave, nada quebradizo o lloroso como hablaba cuando caía de nuevo en su depresión.



— ¿Cómo estás Dalia? Ya casi llegamos para que cenemos juntas.


— Bien… Perdón por no avisar como estaba.



— No te preocupes, te dijimos que sólo marcaras o mandaras un mensaje si ocupabas algo.


— Es que anduve un poco ocupada.



— ¿Ocupada? No anduviste limpiando o moviendo cosas pesadas ¿O sí?



— ¡No! Sabes que sigo las indicaciones del doctor... Bueno, si limpié un poco.



— Dalia.


— Pero fue poco, luego ensayé con el violín y… Hace rato llegó Blythe.



— ¿Blythe? — Preguntó Yarik pensando lo evidente.


— Ella será mi asistente, aceptó mi oferta de trabajo y… Espero no te moleste.



Yarik se separó un rato del celular para tallar su frente, sabía que podía pasar pues si algo conocía de Dalia es que se preocupaba bastante por los demás, desde que escuchó la situación económica de Blythe estuvo mencione y mencione sobre contratarla. La joven del parche tomó un respiro y volvió a acercarse el teléfono al sentirse más tranquila para responder mientras su novia la miraba a esperas de saber que le diría a su amiga.


— ¿Yarik?



— Okay ¿Se quedará en tu casa o rentará otro lugar?


— Tengo el otro cuarto de visitas, así que se quedaría conmigo… ¿Estás molesta?



— No lo estoy, es tu decisión y la respetaré.


— Gra… Gracias.



— Ya cuando llegue platico con ella para el contrato.


— ¿Contrato?



— Si vas a darle trabajo tenemos que hacer un contrato — Dijo Yarik notando el silencio de duda en su amiga así que complementó —. Para ver lo de su pago, responsabilidades y derechos.


— Es lo mejor para ella ¿Cierto?



— Para todas.



— Está bien.



— Entonces compraremos para cenar las cuatro.


— Si, ah… Yarik, gracias por no enojarte.


— No me agradezcas y no tengo porque enojarme — Sonreía la abogada al escuchar la voz de su amiga —. No haz hecho nada malo, sólo trata de consultarme, recuerda que además de tu amiga soy tu representante.


— Está bien… Las esperaré.




Tras un largo suspiro, Yarik guardó su celular y siguió empujando el carrito de compras, Savannah había escuchado todo y entendía porque su novia trataba de estar tranquila, siempre lo dijo, no quería influir demasiado en las decisiones de Dalia pues sería ser como las personas que le hicieron desconfiar de si misma, no obstante no estaban tan seguras de las intenciones de Blythe como para confiar ciegamente en ella.



— ¿Estás molesta con ella?


— No, para nada, estaba segura que tarde o temprano iba a pasar.


— ¿En serio?


— Tú lo viste ¿O no? — Sonrió Yarik mientras metía unos packs de cerveza al carrito —. Casi todos los días me pregunta si llamó y no deja de ver el celular.


— ¿Crees que a Dalia le gusta esa chica?



— No lo sé, pienso que atravesó el efecto del puente colgante y por eso se siente así hacía Blythe.


— Pero Blythe si dijo que le gustaba Dalia.



— Así es — Contestó la abogada deteniéndose un momento mirando a su novia —. Por eso es que quiero platicar con ella.


— Adivino, le advertirás que si la lastima sabrá las consecuencias.



— No tanto así… En realidad, pensaba decirle que si en verdad le interesa Dalia, nos ayude a apartarla de su depresión y a que se recupere de su anemia.


La cara de Savannah dibujó una gran sonrisa que le causó confusión a Yarik pues no solía sonreír así a menos que viera algo tierno como gatitos o nutrias, sus animales favoritos, por lo que no entendía su reacción.


— Sin dudas, estás muy en tu papel de madre.


— Babosa — Río Yarik volviendo a empujar el coche.


— Pensé que ibas a reclamarle a Blythe y ponerte en plan de convencerla de que se vaya de la casa por voluntad propia.


— Lo pensé, pero hay que sacar provecho de que Dalia parece prestarle mucha atención a ella para que se recupere.


— Anteponiendo la salud y bienestar de tu amiga antes que tus convicciones, en verdad eres admirable.


— No digas eso — Respondió la abogada ruborizándose un poco siendo abrazada por su novia.


— No cualquiera haría lo que tú haces por tu amiga, por eso pienso que lo eres.



— También tú lo eres, no cualquiera haría todo lo que haces por Dalia.



— Ambas debemos de cuidar a nuestra hija ¿O no? Mamá Yarik — Comentó Savannah haciendo reír a Yarik.


— Andas muy chistosa esta noche.


— Si, tal vez por pensar en que las cosas se han calmado.



— Así es.


La pareja llegó a la casa de Dalia, Yarik tomó aliento para no mostrar su incomodidad por dejar que una desconocida entrara a la vida de su amiga, pero si eso ayudaba a levantarle el ánimo vendría bien correr el riesgo. Con una sonrisa en su cara, la abogada entró a la casa de Dalia viendo a su mejor amiga recostada en el sofá mientras Blythe le servía un té que dejaba en la mesa de la sala.


— Dalia ¿Estás bien? — Preguntó Savannah dándole a Yarik las bolsas que cargaba para acercarse a ella rápidamente.


— Estoy bien, me cansé un poco.


— Cuando llegué me contó que hizo el aseo de toda la casa, quería que estuviera limpia cuando vinieran.



— Me sentía un poco mejor, se los juro.



— Igual debiste esperarnos para ayudarte ¿Me ayudas Blythe? — Dijo Yarik al caminar hacia la cocina dejando las bolsas para poder susurrarle a Blythe —. ¿Ya estaba así cuando llegaste?


— Si, le dije que no debió hacerlo pero me dijo que no quiere causarnos molestias.


— Sí vas a ser su asistente necesito que seas un poco estricta con ella, queremos que mejore su condición y descanse lo suficiente.


— ¿No te molesta?



— Fue su decisión, no la mía y la respetaré, pero eso no significa que confíe del todo en ti — Habló Yarik mirando fijamente a la rubia —. Sin en verdad quieres a mi amiga, ayúdame a que se recupere.


— Está bien.


— Ay Dalia, te bajó la presión.



— Pero no siento nada malo — Contestó Dalia mientras Savannah le tomaba la presión con ayuda de un monitor de presión que siempre tenían a la mano.


— Sigue descansando y déjalo todo a nosotras.


— Está bien.



— Y si gustas, pon algo de música, que el ambiente está muy triste.




Dalia sonrió un poco al escuchar el comentario de Savannah y encendió el televisor para poner algo de música, aunque estaba cansada podían notarlo, ella estaba de mejor humor ¿Tanto le animaba la presencia de Blythe en esa casa? Yarik y su novia no sabían si era así, pero no importaba si eso significaba traer de regreso a su mejor amiga de su tristeza.













-O-O Hasta Savannah sabe que Yarik es una MILF digo se pone en papel maternal con Dalia jaja, pues ya está Blythe en la casa ¿Podrá meterse entre las piernas digo en el corazón de Dalia?
 

تالف و مكسور تماما
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¿Podrá meterse entre las piernas digo en el corazón de Dalia?
LOL


Me hizo mucha gracia que a Savannah le gustara la faceta maternal de Yarik (MILF, dirías tú, Rosy jaja).
Y Dalia limpiando antes de que llegara Blythe me recordó a cierta abuela que limpiaba antes de que llegara la señora que hacía la limpieza para que no encontrara la casa tan sucia.
 

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LOL


Me hizo mucha gracia que a Savannah le gustara la faceta maternal de Yarik (MILF, dirías tú, Rosy jaja).
Y Dalia limpiando antes de que llegara Blythe me recordó a cierta abuela que limpiaba antes de que llegara la señora que hacía la limpieza para que no encontrara la casa tan sucia.
O-O- Así hay gente de considerada jaja, pero de Dalia ni que decir, igual Blythe tiene que poner de su parte para ayudarla.
-O-O ¿Cómo no va a gustarte Yarik Milf? Jaja, hasta la hace más sexy jaja.
 

تالف و مكسور تماما
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Exactamente. Dalia tiene muchas cosas que aprender y ahorita me da dado la impresión de que quizá Blythe no pueda enseñárselas (o quizá sí, no lo sé).



Yarik MILF jaja
-O-O Puede enseñárselas pero ¿Por qué enseñarle si puedes aprovechar que además de pasiva es servicial? Jajaja.
O-O- Que buena milf jaja, creo que mañana wolfito sube conti de esto y hoy empieza a publicar el nuevo fic.
 

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O-O- CONTINUAMOS!



Doce.




Una semana de prueba, fue lo que daría Yarik para saber como actuaría Blythe hacía Dalia al ahora ser su asistente en casa, no se lo comentó a ninguna de las dos para no presionarlas y tampoco era como si de repente cortara lazos entre ellas, solamente era una medida de una amiga cuidando de que esa rubia en verdad estuviera ahí para bien de la violinista.
Como sospechó Yarik, los primeros días Dalia parecía ser la que atendía a Blythe, le preguntaba que quería comer, insistía en hacer el aseo sola y no preocuparla, por fortuna esa joven le insistió en que la dejara hacer su trabajo, la contrató para hacer todo eso y que ella descansara mientras se recuperaba, aunque la dueña de la casa insistió en ayudar un poco terminó accediendo y el resto de los días era la rubia que estaba al pendiente de todo.
Blythe tenía motivos grandes para hacer bien su trabajo, lo primero era porque el pago que le daría Dalia era suficiente como para ahorrar y mandarle un poco a su tía para lo que necesitaba su hermana, lo segundo era por su gusto hacía la violinista, ya no iba a mentirse, le gustaba Dalia, bastante como para arriesgarse aún con lo acontecido semanas atrás y aunque no estaba segura si era abierta a una relación con otra chica, lo intentaría.


— Dalia ¿Qué te dije?


— Pero quiero ayudarte un poco.



— Que no ¿Cómo quieres que sea tu asistente si quieres hacerlo todo tú? — Dijo Blythe tomando las manos de Dalia que se apenaba por como la llevaba al sofá —. Quédate aquí y descansa, el doctor te dijo que aún andas baja de peso y no te has recuperado.


— Pero me siento mejor.



— A descansar.


— Perdón.



— Ya, no te disculpes — Sonrió la rubia mientras recostaba a Dalia en el sofá antes de reiniciar el aseo que empezó la dueña de la casa.


De nuevo esa mañana Blythe le daba un ligero regaño a Dalia que solo atinaba a agachar la mirada, en un descuido de la rubia al estar bañándose, esa mujer se ponía a limpiar la sala, ni siquiera se cambiaba su atuendo para dormir que consistía en un short de licra y una camiseta de los Lakers, cosa que agradecía pues podía ver bien los muslos y el trasero redondo de la violinista, pero no dejaba de ser algo malo pues estaba haciendo el trabajo por a Blythe cual le pagaban.



— ¿Hoy irás a ensayar?



— No, de nuevo el director salió — Contestó Dalia mientras estaba acostada en el sofá —. La siguiente semana es el concierto y creo que no hemos ensayado lo suficiente.


— Lo harás bien, nadie ensaya tanto como tú.



— Eso espero… ¿Y como ha estado tu hermana?



— Bien, Dayana está acostumbrada a quedarse con mis tíos así que es algo natural, pero siempre me insiste en que quiere conocerte.


— ¿A mí? — Preguntó Dalia con curiosidad mientras Blythe se reía —. ¿Por qué?


— Es normal querer saber para quien trabaja tu hermana ¿O no?



— Creo… Yo soy hija única y nunca me he llevado bien con mis primos, no sabría decir si es normal.


— Pero Yarik es como tu hermana mayor — Dijo Blythe para ver como reaccionaba la joven haciendo que soltara una pequeña risa.


— Si, eso creo… Podrías traerla.



— ¿A quién? Oh, a Dayana.



— Si, de seguro está preocupada por ti.



— Estará bien, es más fuerte de lo que piensas.




Blythe no podía evitar sonreír al escuchar a Dalia, pero esa sonrisa venía acompañada de un poco de tristeza, todo el tiempo preguntaba por otros, se preocupaba por otros y no se veía en algún momento que se fijara en ella misma, al menos con la platica que tuvo con la terapeuta que le recomendó Yarik dos días atrás la violinista se animaba a hablar un poco más.
Mientras la universitaria terminaba de hacer el aseo, la puerta de la casa se abrió y por las voces supo que eran Yarik y Savannah, las amigas y protectoras de Dalia, un buenos días y un saludo ya era parte del trato amable entre ellas pero estaba consciente que la probaban, hecho que no la molestaba pues comprendía los motivos y sabía que si había un ambiente de respeto era porque no tenían razones para dudar de su atención hacia su amiga.


— Buenos días chicas.


— Buenos días ¡Dalia!



— Buenos días, vinieron temprano.



— ¡Dalia! ¿Otra vez? — Alzó la voz Savannah con las manos en la cintura.


— ¿Otra vez? ¿Qué cosa?



— Vístete linda, está bien que estés en tu casa pero esa playera de basquetball parece un vestido de lo grande que te queda.


— Pero por eso me gusta, es muy cómoda.



— No le hagas caso, Savannah no sabe lo genial que es dormir con una camiseta de algodón y un short.



— ¿No fueron a trabajar? — Preguntó Dalia acomodándose en el sofá para ver a sus amigas que dejaban sus sombrillas en el sombrerero —. ¿O paso algo?


— Sólo iba a una entrevista, fue rápido.



— ¿Cómo estás?



— Bien… Oh, el desayuno, aún no he preparado nada.



— Nada de preparar, sigue descansando — Dijo Blythe al terminar el aseo y guardar todo en el almacén hablando desde ahí —. ¿Quieren algo en especial?


— Déjame ayudarte, ayer dejé en el refrigerador todo para preparar pollo con salsa de soya.



— Está bien.



Dalia sonreía al ver a Savannah y Blythe en la cocina, se llevaban bien y eso le hacía sentirse tranquila, quería que esa joven se hiciera amiga de sus amigas, pues deseaba que su estadía ahí fuera agradable, ella no era consciente que las tres hacían un esfuerzo para actuar tranquilas por su bienestar y esa meta en común era lo que las hacía tratarse de forma tan cordial y amigable.



— Blythe ¿Puedes pasarme una cerveza?


— Si.



— ¿No es muy temprano para tomar?



— Por dios, hace treinta y seis grados afuera — Dijo Yarik al aflojarse la corbata mientras Blythe le daba una lata de cerveza —. Gracias, sabía que habría una ola de calor pero esto es demasiado.


— ¿Y por qué no usas ropa menos gruesa?



— Sabes que a Yarik no le gusta usar ropa más ligera, bien podría usar una falda o short pero le encanta verse ruda.



— No es eso, no me gusta llamar la atención por ciertos motivos — Habló la abogada al quitarse la camisa para quedarse solo con su camiseta de resaque dejando a la vista las cicatrices de sus brazos, el motivo que mencionaba.


— ¿Le bajo al minisplit?



— Si por favor.


— Espero que en la noche se calme el calor, quería que saliéramos al centro comercial — Comentó Savannah —. ¿Te gustaría ir? Es la apertura de la tienda de una DJ de la que soy amiga y tiene muy buen gusto.


— No lo sé.


— Te haría bien salir un rato — Dijo Blythe para animar a Dalia quien sonrió un poco.


— Si… Eh... Blythe ¿Quieres ir con nosotras?




Savannah y Yarik esperaban ese comentario, ya era un hecho que Dalia tenía un gran apego por Blythe, no se lo comentaban a su amiga pues aún querían ver si era solo algo momentáneo ya que en ningún momento ella dio señas de tener interés por las mujeres, lo que agradecían es que aún sabiendo esto, Blythe no había aprovechado eso para avanzar con la músico y por el contrario, usaba esa influencia para motivarla.



— La invitación es para ti Dalia, sal con tus amigas.


— Bueno... Pero no es justo que salga y te quedes aquí aburrida.



— ¿Quién me crees? — Habló la cantante frunciendo su mirada mientras se ponía el delantal para cocinar —. También estás invitada, que Yarik tenga cara de abusiva no significa que yo también lo sea.


— Muy graciosa, muy graciosa.



— ¿En serio puedo acompañarlas? No quiero que se sientan obligadas o algo chicas, estaré bien.



— ¿Por qué no? Podrías buscar algo para mandarle de regalo a tu hermana — Sonrió Savannah pues sabía que si Blythe se quedaba era muy probable que Dalia no quisiera salir —. Ya hablamos luego de eso, primero la comida.


— No estaría mal, quizá algún libro.




Dalia estaba feliz por escuchar que Blythe las acompañaría, señal para sus amigas que fue correcto invitarla y al mismo tiempo alegría de que se animara a salir de casa a una actividad ajena a su trabajo como violinista.
Para la tarde, las cuatro mujeres iban al centro comercial al que Savannah fue invitada, el evento no era nada del otro mundo, su conocida era alguien sencilla y solo quería cortar el listón, agradecer el apoyo y vender en cuanto antes para ir recuperando su inversión. La ventaja del centro comercial al que iban es que tenía un sistema de enfriamiento alimentado con energía solar, todo el interior estaba con un fresco clima de veintitrés grados, perfectos para poder disfrutar de todas las tiendas.
Yarik y Savannah iban detrás de Dalia, casi como padres cuidando a una hija, viendo como se mantenía cerca de Blythe que escuchaba atentamente a la violinista que le describía cada tienda que iban pasando, era tan agradable verla con ese ánimo que podían dejar de lado que esa chica estaba tras su amiga.


— ¿Qué te dijo la psicóloga?



— Depresión tras una crisis nerviosa, estamos a tiempo para tratarla y que pudo ser peor — Habló Yarik mientras Savannah se aferraba de su brazo —. Siempre ha cargado con las expectativas de su familia, sobre su trabajo, su familia, su comportamiento, su desilusión por James le provocó un corto circuito, imagina todo el tiempo que te digan que debes de ser una buena esposa, buena mujer, etc, y la vida te pagué así.


— Pobre.



— Me duele decirlo pero le debemos mucho a esa chica, que se aferrara a Blythe en ese momento fue crucial para que no la perdiéramos, había alguien ahí para abrazarla en un instante que se quería morir.


— Espera… ¿Acaso Dalia iba a?



— Blythe me dijo que eso estuvo repitiendo Dalia por unos minutos cuando la cuidó, la psicóloga me contó que varias personas que atraviesan situaciones así y que tienen una personalidad como ella tienden a intentarlo, no son capaces de dar la cara y tomar las riendas de su vida, sienten que ellas son las que fallaron.


— Que injusto es todo esto.



— Injusto es que Dalia no se de cuenta que todo esto está pasando porque no dice simplemente “No” a sus padres y a quienes la presionan, nunca dice lo que no quiere hacer, a lo que no le gusta en verdad, porque sólo atiende a ordenes y comentarios en vez de lo que desea — Explicaba Yarik a su novia viendo como Dalia se acercaba a una tienda de mascotas sin separarse de Blythe —. Lo bueno es que eso tiene solución, no podemos cambiar su personalidad de golpe, pero si apoyarle en que tenga más carácter y amor propio.


— ¿Y qué hay de Blythe?



— Por ahora ha hecho bien las cosas, si no fuera por ella no estaríamos con ella aquí en la tienda ¿O no?




Dalia no dejaba de señalarle cada tienda, cada aparador, cada pasillo a Blythe, su alegría, su risa, era como si hubiera pasado años sin salir de casa y recordara todo al instante, la joven no hacía más que sonreír y se animaba a tomarle de la mano para que no se perdiera entre tanta gente, esa era la verdadera Dalia, aquella que se escondía en su velo de tristeza.



— Dijiste que pensabas comprar un libro para tu hermana ¿Cierto?


— Si, aunque son algo caros.



— No hay problema en eso, un libro es un regalo especial — Dijo Dalia revisando su bolso pero Blythe le tomó las manos para detenerla.


— Dalia, no tienes que gastar de tu dinero en mí.


— Pero es sólo un libro.



— No importa si es sólo un libro, ya tengo un salario y con eso me basta.



— Pero tienes que ahorrar — Insistió la violinista que se ruborizó al sentir un abrazo repentino y cálido de Blythe —. Blythe.


— Trabajo para ti y te acompaño en tus días, no sólo porque me lo pediste, sino porque así lo quise, no quiero que pienses que estoy contigo por tu dinero o que te sientas obligada a darme algo más de lo que ya me das.


— Está bien.


— Quita esa cara — Dijo Blythe al ver la cara triste de Dalia —. Agradezco lo considerada que eres conmigo, pero ya me das suficiente.


— Está bien, perdón.



— No te disculpes, mejor ayúdame a elegir un buen libro para Dayana, le encantan los animales.


— ¡Si!



Dalia sonrió al sentir como Blythe le tomaba de las manos y con un ánimo que no comprendía, la encaminó en dirección a la biblioteca dejando a Savannah y Yarik mirando la escena, misma que les provocó una sonrisa.


— Me alegra que rechazara el dinero.



— Igual Dalia le va a insistir después — Habló Yarik abrazando del hombro a su novia —. Pero si, espero que entienda que a veces la gentileza puede confundirse con caridad cuando esta no se mide y la caridad puede llegar a convertirse en humillación.


— Oye, creo que es tu celular.



— Si, espera.


— Te dije que nada de llamadas, es nuestra tarde libre.



— Espera — Dijo Yarik a Savannah, la cara de la abogada dejó claro que no eran buenas noticias —. Okay... Gracias, si ella anda conmigo… No, creo que su celular se descompuso… Ahorita no puede atenderla… Oiga, Dalia ya no es una niña para que estén diciendo a que hora la quieren en casa… No me amenace, que sabe bien con quien se mete.


— ¿Qué pasa?



— Los padres de Dalia, están esperándola afuera de su casa.



Yarik sabía que eso solo significaba una cosa, James había jugado una carta sucia, la única manera de que alguien intercediera por él para anular ese divorcio eran las personas que tenían mayor influencia en la vida de Dalia, sus padres.









O-O- CHANCHANCHAN!!! ¿Dalia podrá confrontar a sus padres?
 

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Dalia está tan mal, creo que cada vez la tolero menos jaja. Me da curiosidad ver qué tal reaccionará con sus padres.
~O-O ¿Por qué? Está pechugona y es acosable jaja, bueno si da coraje que tenga tan poca voluntad de cambiar, no sale de su zona de confort ni después de su divorcio, necesita unos buenos zapes jaja.
O-O~ Y que en verdad los enfrente!
~O-O a Mamá Yarik como te da problemas Dalia ¡Su abdomen!
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تالف و مكسور تماما
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~O-O ¿Por qué? Está pechugona y es acosable jaja, bueno si da coraje que tenga tan poca voluntad de cambiar, no sale de su zona de confort ni después de su divorcio, necesita unos buenos zapes jaja.
Es que creo que es muy dependiente y eso me exaspera un poco.

Qué hermosa imagen de Yarik, por cierto <3!
 

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Quiero resaltar (porque ya me lo confirmaron ustedes) que igual tiene senos grandes lol
-O-O Pobre Dalia, tan bonita que es y solo te fijas en sus pechos ( O-O- la verdad, son enormes jaja, parecen malvaviscos jaja) pero si hablamos de pechos, me gustan más los de Yarik, son grandes pero por su estatura y su cuerpazo le quedan muy bien!
 

تالف و مكسور تماما
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-O-O Pobre Dalia, tan bonita que es y solo te fijas en sus pechos ( O-O- la verdad, son enormes jaja, parecen malvaviscos jaja) pero si hablamos de pechos, me gustan más los de Yarik, son grandes pero por su estatura y su cuerpazo le quedan muy bien!
Si no me fijo en sus pechos, sólo me queda su personalidad y sabes que tengo problemas con eso (por lo menos, de momento).

Yarik está muy bien <3!
 

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Si no me fijo en sus pechos, sólo me queda su personalidad y sabes que tengo problemas con eso (por lo menos, de momento).

Yarik está muy bien <3!
O-O- Yep, tiene un cuerpo bonito, pechos grandes y deja solo su personalidad, su cara jaja, está linda pero lo malo es que tiene cara de pasividad total! (Y sé que te choca ese tipo de chicas amiguis jaja O-O-) cara de pégame pero no me dejes.
 
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