Original Fic Runaway (21)

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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O-O- SIGAMOS WIUWIU




Ocho.




La sala de la casa estaba llena, así lo veía Dalia al estar con tres invitadas, aunque sus ojos parecían enfocarse sólo en la rubia que se encontraba delante de ella en el sofá individual. Yarik y Savannah prefirieron no decir nada, no comprendían del todo la situación pero a su amiga le causaba algo de calma la presencia de Blythe, así que dejarían de lado el tema que reveló la chica de ojos verdes a la representante de la violinista y que le detalló a su pareja al entrar.



— Puedes tomar lo que gustes ¿Verdad chicas?


— Claro, lo que diga la reina de la casa — Dijo Savannah actuando tranquila.


— No es necesario, sólo vine a ver como estabas.


— Por favor.


— Bueno — Sonrió Blythe al ver los ojos de Dalia, aún se veían algo apagados.


— También puedes beber, hasta Dalia lo hará.


— Sólo un poco, no puedo aguantar tanto como ustedes.


— Nada de eructar frente a visitas, por favor — Habló Savannah provocando una risa en su amiga mientras Yarik se sonrojaba por el comentario.


— Es algo natural ya te dije y no eructo tanto.


— En verdad me sorprenden.


— ¿Nosotras?


— Si, cuando las escuché por teléfono sonaban muy serias y me intimidaron un poco, pero viéndolas ahora son muy divertidas.



Dalia mostró una tierna sonrisa al escuchar ese comentario, Savannah sonrió al ver esa sonrisa en su amiga pues deseaba que tuviera un mejor humor después de todo festejaban su libertad y el romper cualquier vinculo que tuviera con James, pero para Yarik no era del todo agradable ese comentario, era como si Blythe quisiera quedar bien frente a la visitada.



— Gracias por pensar eso de nosotras.


— No ganarás nada adulándonos frente a ella — Pensó Yarih abriendo una lata de cerveza.


— Savannah es una de las mejores cantantes de opera y actrices de teatro de Norteamerica y pronto hará incursión en la música pop y Yarik es mi repre.


— Dalia, no tienes que contar eso.


— Perdón — Contestó Dalia agachando un poco la cabeza, empezando a reír al sentir como su amiga le sacudía su cabello al estirar la mano para alcanzarla — Yarik.


— Estoy segura que a Blythe sólo le interesa saber de ti.



Yarik dijo ese comentario a propósito para ver como reaccionaba la rubia pero sólo sonrió, no parecía molestarse por eso. La representante había evitado hacer un alboroto por la confesión de Blythe afuera de la casa, iban a sospechar de ellas si se tardaban demasiado así que decidió que mejor debían regresar al interior, pero eso ni significaba confiar en las palabras de esa chica.
La tarde fluyó tranquilamente entre platicas, comida y bebida, así como dijo Yarik, Blythe no paraba de preguntar todo alrededor de Dalia, como conoció a sus amigas, como fue su vida estudiantil y en especial su recuperación de salud, cosa que hizo sentir avergonzada a la violinista pues la palidez de su piel era más que evidencia de que no estaba todavía recuperada y trató inutilmente de estirar las mangas de su playera.




— Perdón por verme así.


— No tienes que sentirte mal — Dijo Blythe notando un patrón en Dalia, se disculpaba de todo.


— Ella tiene razón, tampoco es como si lo hubiéramos notado tan fácil, siempre has sido de piel pálida.


— Sino fuera porque se empezaron a notar tus venas y tus labios estaban algo secos.


— No lo había notado.


— Pero pronto volverás a tener la palidez normal que te conocemos — Comentó Savannah para animar a su amiga que jugaba con la boca de su vaso — Ya que te sientas mejor iremos a la playa.


— ¿Qué opinas? ¿Te gustaría ir a la playa?


— Si, el sonido de las olas me agrada tanto, pero ustedes también tienen sus ocupaciones.


— Nosotras nos acomodamos, el chiste es salir de la rutina cuando estés bien ¿O no?


— Salir de la rutina — Pensó Dalia apretando un poco su bebida — ¿Mi vida era una rutina?


— Oh, no había visto la hora.


— ¿La hora?


Eran las seis de la tarde, no supo como habían volado las horas tan rápido pero por haber escuchado eso sintió que Blythe estaba a punto de irse. La rubia se puso de pie y tomó su bolso, pero se detuvo antes de hacer otro movimiento al ver la cara de Dalia que parecía querer llorar otra vez.



— ¿Ya te vas?


— Tengo que agarrar un avión para no irme tan noche o tendré que quedarme en un hotel — Sonrió Blythe viendo como Dalia agachaba de nuevo su mirada —. Me quedo más tranquila al ver que estás mejor y tienes buena compañía.



— Si gustas te llevo hasta el aeropuerto.


— Gracias, pero la estás pasando bien y odiaría robarles más de su tiempo.


— Fue un gusto conocerte — Dijo Savannah parándose para darle la mano a esa chica, pero se quedó quieta al notar que Dalia trataba de hablar pero sus labios sólo se movían.


— Buenas noches, chicas.



Blythe se levantó y se dio la vuelta en dirección hacía el pasillo de la salida siendo seguida por Yarik que quería aclarar unas cosas antes de que se fuera, pero algo inesperado ocurrió. El caminar de la rubia se paró al sentir que alguien le jalaba de la blusa suavemente, al voltear se topó con Dalia que soltó la prenda para llevar ambas manos a su pecho mientras ocultaba un poco sus ojos con su fleco.


— Puedes quedarte, no tienes que irte tan noche.


— Dalia.


— Por favor.


— No quiero incomodarte más — Dijo Blythe mientras Savannah y Yarik se miraban entre sí por lo que estaba pasando.


— Hay un cuarto libre, no molestas a nadie si te quedas.


— Mejor quédate, si te vas ahora ella no podrá dormir de estar preocupada.



La rubia no esperaba que Yarik le dijera eso, sabía que a la chica del parche no le agradaba, era comprensible, ante sus ojos era la chica que fue la punta del iceberg en la verdad oculta de James, pero si ella estaba pidiéndole eso era porque en verdad Dalia podría sentirse triste si se retiraba en ese momento.


— Está bien, sino te molesta me quedaré esta noche — Dijo Blythe tomando las manos de Dalia viendo como una tierna sonrisa se dibujaba en su cara.



— Gracias.


— Vamos, te mostraré la habitación.


— Pero primero hay que seguir en la sala ¿O no? Sería grosero desperdiciar todo lo que preparaste.


— Gracias por la consideración — Contestó Savannah pues si algo le gustaba era que aprovecharan cada bocado de sus platillos.


— Igual tú te irás a dormir temprano señorita, recuerda lo que te recomendó el doctor.


— Lo sé.


— ¿El doctor? — Preguntó la rubia mientras regresaban todas a la sala.


— Dalia tiene problemas para conciliar el sueño, le damos un sedante suave para que pueda dormir lo necesario para que se recupere pronto.


— Lo malo es que tardo en despertar y ando algo adormilada todo el día.


— Lo importante es que pronto estés bien, ve lo bueno, puedes dormir todo lo que quieras y decir en la orquesta que es por tu bien — Dijo Savannah abrazando a su amiga que soltó una pequeña risa.



La charla siguió esta vez enfocándose en el trabajo de Dalia, lo que tenía proyectado para ese año con la orquesta y luego pasaron a ver algunos conciertos de sus artistas favoritos, Blythe pensó que por ser violinista sólo tendría gusto por lo clásico pero le sorprendió que tuviera gustos tan sencillos como Katy Perry o Sia. Sonrisas, era algo que no esperaba ver en esa chica pálida, pero eran posible de verse, Dalia sabía sonreír, sabía reír a carcajadas, esa era la verdadera Dalia, una joven alegre y que disfrutaba de pasar el tiempo con sus amigas y escuchar su música favorita, era quien se escondía detrás de esa cara tímida y deprimente, en una especie de Jekill y Mr. Hyde contrastando su jubilo con su depresión.
Llegó las siete de la noche y fue cuando la cara de Dalia se relajó, era la hora en que por recomendación debía de tratar de dormir, al menos por un mes tenía que esforzarse en dormir lo suficiente para recuperarse así que se puso de pie tranquilamente y miró hacía Blythe sin saber como disculparse por irse temprano a la cama.



— Blythe, perdón tengo que irme a dormir.


— Está bien — Sonrió la rubia viendo como Dalia volvía a sentirse apenada —. No te preocupes, la seguiré pasando bien con tus amigas, trata de descansar lo más que puedas.


— Gracias.


— Vamos, te ayudaré a alistar la cama.



Savannah acompañó a Dalia dejando a Yarik a solas con la rubia, las dos se mantuvieron en silencio como si esperaran a que la violinista se durmiera para poder platicar mejor. La cantante encendió la luz del cuarto de su amiga y la miró fijamente, era su primera noche siendo una mujer divorciada, le preocupaba que en cuanto cerrara la puerta empezara a llorar pero notaba que había mucha calma en su mirada.


— ¿Todo bien?


— Si. Blythe es muy agradable y bonita ¿Verdad?


— Algo, tú eres mucho más bonita que ella — Dijo Savannah abrazando del hombro a su amiga que río por el comentario.


— Savannah, todo será mejor ¿Verdad?



— Claro que lo será, porque estamos contigo, porque te pusiste de pie.


— Me puse de pie, eso creo.


— Algo te preocupa ¿Cierto?


— No se lo he contado a mis papás, sé que Yarik me dijo que no debía preocuparme pero son mis padres.


— Mmm, no pienses en eso ahora, duerme y ya mañana platicamos como puedes contárselo.


— No quiero molestarte también con ese tema.


— No eres una molestia Dalia, eres mi mejor amiga y no hay mucha gente además de Yarik y tú que aguanten mi genio — Sonrió Savannah besando la frente de Dalia antes de abrazarla calidamente —. Nunca lo olvides, eres perfecta tal como eres.


— Gracias.



Tras asegurarse de que Dalia tomara sus pastillas y ver que se recostara correctamente incluyendo un antifaz de noche que le regalaron, la cantante salió del cuarto y se quedó un minuto frente a la puerta tratando de escuchar hacia adentro, nada de llanto, ni gritos, así estaba bien, si su amiga no estaba sufriendo esa noche significaba una sola cosa, estaba superando lo de James al menos por ese día. La verdad es que aún con el antifaz Dalia tardaría en conciliar el sueño, su mente seguía pensando en su exesposo y ella misma se decía que lo olvidara, que ya no eran nada, apretaba el cobertor al querer llorar, se estaba esforzando por no romperse de nuevo, pero hubo una luz entre la oscuridad de su vista tapada, la imagen de Blythe, esa joven que vino a visitarla y que le ayudó a mantenerse en una sola pieza cuando descubrió todo en Quebec y por alguna razón, tan sólo recordar su mirada le iba provocando calma poco a poco hasta cerrar sus ojos.


— Ya se durmió.


— ¿Estás segura? — Preguntó Yarik mientras su novia se sentaba a su lado.



— Entré a la habitación y levanté su antifaz, está bien dormida.


— Que bueno.


— Perdón — Rio un poco Blythe captando la atención de ambas mujeres —. Las imaginé como unos padres cuidando a una niña.



— No vuelvas a decir eso.


— No era mi intención.


— Tú no sabes nada lo mal que lo ha pasado y lo triste que es ver como tu amiga se traga culpas y tristezas, que no tenga una pizca valor para ser egoísta o recia hacía la gente.


— Dalia prefiere guardarse sus corajes y todo lo malo que le pasa, siempre se va a culpar antes que aceptar que los demás se aprovechan de ella — Habló Savannah viendo como Blythe apretaba su bolso por sentir vergüenza pues había hecho lo mismo con su situación, fue ella quien se culpó que su esposo la engañara —. Me duele que sea así, pero tampoco quiero presionarla, no quiero ser como su familia.


— ¿Siempre ha sido así? Como si quisiera llorar todo el tiempo.


— No tanto, antes era más animada, todo se fue a pique desde que empezó a salir con ese hijo de puta — Contestó Yarik sacando un cigarrillo y encenderlo al tenerlo en su boca.


— James.



— Ya tenía suficiente con quedar bien con sus padres y todavía trataba de ser la novia ideal para ese pendejo, cuando me hice su representante lo primero que logré con dificultades fue alejarla un poco de su familia pero con James fue punto y aparte, estaba muy ilusionada con él.


— Ya no hablemos de él, lo bueno es que ya está divorciada y no tenemos que preocuparnos de ese poco hombre — Dijo Savannah notando que ese comentario le provocó una sonrisa disimulada en Blythe —. Lo que quiero saber es si es cierto lo que le dijiste a Yarik.



Yarik y Savannah miraban fijamente a la rubia que dejó su bolso a un lado y tomó fuerzas para hablar, si se sincerizaba consigo misma, no sabía claramente porque estaba ahí, era verdad que Dalia le gustó ¿A quién no le gustaría? Era una joven preciosa, tanto su cuerpo como su rostro eran pintorescos y sus ojos color avellana que le invitaban a besarla, pero no olvidaba que parte del porque estaban sus ojos tristes era el trabajo que tuvo con ese hombre.




— Si, me gusta Dalia y en verdad me siento arrepentida de que la conociera bajo estas circunstancias.


— Te vio con su esposo salir de un hotel, todavía tú se lo confirmaste y vienes a su casa a verla, no sé que pensar de ti.


— Piensen lo que quieran de mi, tampoco lo voy a negar — Dijo Blythe suspirando mientras miraba a ambas mujeres — Pero les juro, no pasó nada, sólo trabajaba haciendo de compañía, nunca pensé que esto iba a pasar y por más que me decía a mi misma que no era mi culpa, que no tenía que ver conmigo, no he podido olvidarla, ver a Dalia destruida en mis brazos. Me hace sentir miserable.


— Me dijiste que eras lesbiana ¿Por qué trabajabas en eso entonces?


— Estaba de modelo y edecan de medio tiempo, fue una amiga del trabajo la que me contó que sacaba dinero extra haciendo eso, nada romántico ni sexual, sólo hacerte la novia o esposa ideal de algún hombre que quisiera impresionar a alguien más, no había compromisos, me aseguraba que fuera gente que no viviera en la ciudad, en lugares que no me reconocieran y me puse a mi misma reglas para no hacerle daño a nadie.


— Pero lo hiciste — Habló Yarik viendo como la rubia apretaba sus puños al recordar ese hecho.


— No lo sabía, James me aseguró que no estaba casado, que sólo sería que lo vieran un par de ocasiones conmigo, incluso puedo demostrarles que dormimos en habitaciones separadas y en diferentes pisos.


Yarik se puso de pie para seguir fumando frente a la ventana, Savannah sabía que estaba aguantándose el coraje, marcaba el paso con su pierna izquierda y tronaba los dedos de su mano derecha, por un segundo pensó que era enojo hacía la rubia pero pudo entender porque miraba hacía afuera, aún estaban las cosas de James en la calle, estaba furiosa por ese tipo, por lo que hizo sólo por lucirse con otros a costa de los sentimientos de Dalia.



— ¿Sabes si tuvo más acompañantes así?


— Yo.


— ¿Lo sabes? — Insistió Yarik subiendo un poco el tono de su voz.


— Tenemos una red de amigas por así decirlo, chicas del modelaje que hacemos lo mismo y nos recomendamos clientes que sean respetuosos, que paguen bien y que mantengan todo en secreto.


— ¿Cuantas?


— No estoy segura el número, pero sus recomendaciones vienen de Vancouver, Toronto, Ottawa y.


— ¿Y?


— Montreal — Dijo Blythe sintiendo su garganta cerrarse, pero no se comparaba al sentimiento de la representante que levantó su puño como si fuese a golpear la ventana.


— ¡Yarik, no!


— Hijo de puta… ¡Ese hijo de puta se atrevió a hacer eso en esta ciudad!


— Ya no importa Yarik, ya no es nada de Dalia.


— Lo sé, lo sé muy bien Savannah, pero no permitiré que él se le acerque nunca más a mi amiga, sabes que Dalia ha sido como mi hermana — Lloraba Yarik llena de rabia tallando sus ojos para luego voltear hacía Blythe —. Tú, si quieres que confíe en ti, dame los nombres de quienes lo tuvieron como clientes.


— No puedo, sería faltarles el respeto a ellas que no han hecho nada malo.


— Es muy fácil para ustedes decirlo ¿O no? Después de todo, para ustedes sólo es un acto pero ¿Crees que para Dalia fue así?


Era un golpe bajo y contundente pero muy cierto, para ella era sólo una cita de trabajo más, actuar como la chica ideal, pero ante los ojos de Dalia al ser testigo de eso, fue mirar como otra chica le alegraba la vida a su esposo, al hombre que amó. Blythe sacó su celular y lo apretó entre sus manos al no saber que hacer ¿Ofrecería la cabeza de sus colegas? ¿En verdad valía la pena quedar mal con tantas personas para poder acercarse a quien hizo llorar?







-O-O Vamos mamá Yarik, pon a Blythe en su lugar, estás conmigo o no jaja.
 
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تالف و مكسور تماما
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¡Dalia luce tan patética! No se veía como una persona muy firme, pero en este capítulo de verdad se ve mal.
Y no creo que esté bien que Yarik se meta en esos asuntos, hay cosas que es mejor dejar atrás y ya, ya están divorciados de todas maneras.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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¡Dalia luce tan patética! No se veía como una persona muy firme, pero en este capítulo de verdad se ve mal.
Y no creo que esté bien que Yarik se meta en esos asuntos, hay cosas que es mejor dejar atrás y ya, ya están divorciados de todas maneras.
O-O- Buena palabra para describir a Dalia y su estado actual, lol, necesita un buen sape amoroso para que se reponga jaja.
Igual Yarik lo hace por cualquier duda, ya ves que los abogados hasta sacan cosas del amigo de la amiga en cualquier posible caso jaja.
 

تالف و مكسور تماما
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Igual Yarik lo hace por cualquier duda, ya ves que los abogados hasta sacan cosas del amigo de la amiga en cualquier posible caso jaja.
Bueno, este es un punto.

O-O- Buena palabra para describir a Dalia y su estado actual, lol, necesita un buen sape amoroso para que se reponga jaja.
Jaja, es normal estar deprimido en su situación, ¿no? Pero en serio me sorprendió el grado en que ese asunto la afectó.
 

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Bueno, este es un punto.



Jaja, es normal estar deprimido en su situación, ¿no? Pero en serio me sorprendió el grado en que ese asunto la afectó.
-O-O Créeme, wolfito ha visto a gente que pasa por divorcios o rupturas que están igual o peor que Dalia y justo vivió uno dentro de su ambiente de trabajo, imagina ver a una compañera de repente ponerse a llorar en la oficina y no saber que hacer o que ande completamente perdida en reuniones y no se de cuenta que terminó y tarde en reaccionar, hay personas que emocionalmente son bastante frágiles.
PD: O-O- Luego te cuento el chisme completo jaja.
 

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O-O- SIGAMOS


Nueve.


La noche parecía ser tranquila, era apenas medianoche y sorprendía que las ruidosas calles esta vez decidieran comportarse y quedarse calladas ayudando a que el sueño de las chicas de esa casa fuera más placentero. A pesar de esa calma, había alguien que no estaba dormida, por el contrario se le veía bastante despierta y con un vaso de whisky en la mano, cigarro en la boca y la vista puesta hacia el exterior. En short y blusa de licra que solía usar para dormir, el cabello suelto y sin el parche que usaba para ocultar las cicatrices de su ojo, Yarik fumaba y suspiraba al pensar en que de puro milagro su amiga no había recurrido al suicidio por la manera en que sufrió los últimos días, por ahora podía verla en paz y eso debía bastar, pero algo rondaba en su mente.
Yarik se sentía algo intranquila, sabía que el ex-esposo de su amiga la buscaría, no por amor sino por su imagen, si alguien se enterara que ese hombre engañó a Dalia claramente el más afectado sería él, después de todo no sólo le faltó al respeto a una joven esposa que todos ven como un alma pura, engañó a varios de sus socios al presentar a una mujer distinta como su pareja, seguramente la compañía para la que trabajaba no lo vería como algo ético.



— ¿Puedo acompañarte?



Yarik volteó al escuchar la voz de Blythe, esa rubia que vestía un camisón rosa que le había prestado Dalia para que durmiera cómoda, eran unas de las pocas cosas que le quedaron de James, pues él prefería ver a su esposa usando ese tipo de ropas en la casa cuando a su amiga le daba por usar ropas holgadas para dormir. La joven modelo dio un paso hacía atrás al ver el rostro de Yarik sin su parche, podía observar claramente como un arañazo viajaba desde la frente hasta la mejilla y el ojo con una esclérotica roja y la pupila deformada pareciendo más una mancha que una esfera.



— Lo siento.


— No es nada del otro mundo — Dijo Yarik fumando y señalaba el sofá y las botellas a la rubia que tomó la invitación para sentarse —. Antes se veía peor.


— Perdón por arruinarles el festejo.



— Deja eso, por alguna razón que ella te viera la puso de mejor humor.


— ¿Puedes platicarme más de Dalia?



— No sé para que quieres saberlo.


— Te lo dije ¿O no? — Habló Blythe notando una mirada molesta en esa mujer —. Perdón, no soy quien para pedirlo, de seguro estás pensando en que me aleje de ella.


— Eso lo decide ella y no yo, no soy como sus padres o el imbécil de James… No es lo mismo protegerla de ese malnacido a querer tomar decisiones por su cuenta, eso me haría igual de doble cara que ellos.


— Dalia me contó que se conocieron en la secundaria.


— Si.



La mujer de la cicatriz tomó asiento en el sofá y dejó su cigarro casi terminado para encender otro y servirse un poco más de Whisky así como un vaso para Blythe que lo tomó para no ser descortés. Yarik soltó un suspiro al recordar como fueron sus días de secundaria, llegar a Montreal con un ojo perdido, llena de vendajes y golpes y con la mirada de todos encima de ella por su apariencia, pero hubo alguien que la miró distinta a todos y se atrevió a preguntar como estaba.


— En mis momentos más mierda de mi vida, Dalia fue la única que se acercó a preguntarme si estaba bien, si ocupaba algo, no se fijó en mis heridas, en mis vendas, en mi aspecto, sólo era alguien que necesitaba ayuda — Contó Yarik tomando un trago —. Pensaba que lo hacía por sentir lástima por mí, pero al tratarla entendí que sólo era una chica muy buena, demasiado buena e ingenua para su propio bien.


— Si, lo es.



— Mi tía abuela y ella son lo más cercano a una familia que me queda, es como mi hermana menor, es lo más que puedo decirte.



— Parece que tu novia también la quiere mucho.



— Opina lo mismo que yo, Savannah era incrédula sobre la forma de ser de Dalia, pero al tratarla más entendió que así como actúa es, alguien demasiado humilde y abnegada, que carga con sueños, compromisos y presiones ajenos, que primero se culpa antes de culpar a otros.



Ese comentario calaba mucho en los sentimientos de Blythe, sonaba injusto que Dalia cargara con tantas cosas y no lo dijera, tampoco no era algo raro pues muchas personas eran así, que preferían callar y tratar de resolver los problemas de todos, pero el detalle estaba en la personalidad de esa violinista, alguien que parecía tener poca autoestima.


— A veces pienso que lo mejor para ella sería irnos del país, donde nadie pueda lastimarla, pero no quiero ser como sus padres o como él, no me pondré en el papel de decir con quien salir, como vestir, que hacer con su vida, por eso no pienso decirte que te alejes de ella.


— Entiendo.



— Pero eso no significa que no te pida que reflexiones lo que estás haciendo — Habló Yarik tomando un poco más de Whisky —. Dalia acaba de divorciarse de su primer y único hombre en su vida, ahora lo que más necesita es sentirse libre, no tener preocupaciones y pensar en que desea en su vida.


— Lo comprendo, pero también es duro para mí, por más que quiera negarlo, me siento algo responsable por lo que sufrió y más pienso en ella.



— Si en verdad te gusta Dalia, entonces dale espacio y tiempo.


— ¿Crees que ella pueda abrir su corazón de nuevo a alguien más?



— No lo sé, lo único que puedo asegurarte es que pase lo que pase ella no estará sola, nosotras estaremos siempre al pendiente de ella.




Ambas mujeres guardaron silencio mientras bebían, Yarik estaba aún reflexionando si estaba siendo muy blanda con esa joven pero recordaba su promesa de no meterse demasiado en las decisiones de su amiga, de ella dependía que trato darle a Blythe. En la mente de la modelo se venía el rostro de Dalia al llorar y al sonreír, dos caras de una misma persona, sentía que sus amigas estaban a la expectativa de lo que ella intentaba y las entendía, a quien no entendía era a si misma ¿Qué es lo que quería de Dalia? ¿Quería sentirse tranquila al verla mejor? ¿Quería asegurarse de que su perdón fuera total? ¿Esperaba poder tener algo con esa hermosa violinista? ¿Era sólo la culpa? Demasiadas preguntas para responder en una noche y más complejo al estar en la casa del motivo de dichas cuestiones.



— ¿Y qué vas a hacer ahora? — Preguntó Yarik para romper el hielo de nuevo.


— Creo que seguiré con mi trabajo de modelo, nada más.


— Ocupas ahorrar para tu título y la escolaridad de tu hermana pequeña ¿O no?


— ¿Me investigaste?



— Soy abogada, representante y la mejor amiga de Dalia, no tuve otra opción que confirmar quien eras para saber si eras de fiar — Dijo la licenciada mientras Blythe apretaba un poco el vaso —. No tienes que sentirte mal, he sabido de muchas personas que hacen lo que sea para poder pagarse sus estudios.


— Lo sé… Incluso sé de algunos compañeros y compañeras de facultad que se prostituyen, no todos pueden conseguir un trabajo de medio tiempo, no les rinde las becas o dinero que les mandan.



— Y tú tienes doble tarea por tu hermana.


— Yo me las arreglaré, al menos tengo a mis tíos y ellos me ayudan a cuidarla y en lo básico y analizo si vender la casa de mis papás para poder titularme y buscar un lugar más agradable para cuidar de Dayana.



— Piensa bien las cosas, recuerda que tu hermana depende de ti.


— No pensé que estuvieras preocupada por mí — Comentó Blythe viendo como Yarik terminaba su cigarro y dejaba la colilla en el cenicero.


— Es sólo porque parece que la única que ha tenido una vida tranquila ha sido Savannah.



Hubo un par de oídos que escucharon lo último de la platica, la dueña de la casa sentía su pecho presionado al pensar en que Blythe tenía problemas económicos y aún así gastó en el viaje para verla, era injusto que le causara preocupaciones cuando ya tenía mucho por su cuenta, sobretodo una hermana pequeña a quien cuidar.
Dalia regresó a su cuarto con la mente pensativa en la situación de esa rubia ¿Acaso había algo que pudiera hacer por ella? Aunque estaba consciente de que ella fue el detonante de descubrir que su ex-esposo le mentía, pero no podía evitar sentirse agradecida con Blythe, sino fuera porque la estuvo abrazando en ese momento no sabría que hubiera sido de si misma, fue tanto ángel como demonio, no estaba mal querer ayudar a su lado angelical.
A la mañana siguiente, el aroma de la buena comida de Savannah llenaba la casa, para muchos era sorprendente que esa estrella en ascenso fuera una cocinera de buen nivel, pues se imaginaban que cualquier artista preferiría que alguien más hiciera su comida, pero Savannah disfrutaba de cocinar, era uno de sus pasatiempos favoritos y poder experimentar sabores y estilos le eran tan placenteros como cantar.


— Buenos días.



— Buenos días, ve tomando asiento — Contestó Savannah a Dalia que bostezaba un poco al dirigirse al comedor.


— ¿Y Yarik?



— Está haciendo una llamada en el cuarto.


— Oh.



— Buenos días — Dijo Blythe al salir del pasillo que daba hacía los cuartos, notando que Dalia la miraba fijamente al notar que ya estaba vestida para salir.


— Buenos días.



— ¿Pudiste dormir bien?



— Si… ¿Ya te?



— Que bueno que ya despertaste — Habló Yarik al ver a su amiga deteniendo su pregunta y se sentó a su lado —. En la tarde vendrán unos policías, estarán en un sedán rojo frente a la casa, te lo cuento para que no te asustes.


— ¿Policías?



— Estoy segura que él va a querer contactarte, trata de no escucharlo si te llama ni de recibirlo.


— Está bien.



— Y Dalia, creo que debes de mandar a cambiar la chapa de la puerta — Comentó la representante de manera tranquila para no hacer sentir presionada a Dalia —. Creo que él todavía tiene una copia de la llave.


— Es lo mejor ¿O no?



Yarik se incomodaba cada vez que Dalia hacía ese comentario, no por sentirse enojada con ella, sino que era la secuela de haber sido criada por unos padres que de seguro todo el tiempo le decían que “era lo mejor” cada vez que tomaban una decisión que afectara su vida. La abogada tomó la mano de su amiga quien mostró una pequeña sonrisa que le hizo entender que aceptaba la recomendación, aunque sus ojos denotaban algo de tristeza, irónico pero era lo mejor, así como ella dijo, mientras menos se relacionara con James más fácil sería seguir avanzando.



— Dejemos eso un rato que el desayuno ya está listo.



— Perdón, tengo que pasar la invitación — Dijo Blythe pidiendo disculpas con sus manos juntadas —. Tengo que irme.


— Espera.



Dalia caminó lo más rápido que le permitía su débil cuerpo para ir a su cuarto y regresar con su bolso en mano, las chicas se quedaron mirando como sacó quinientos dólares y tomó las manos de Blythe para entregárselos.


— Dalia.



— Gastaste dinero que necesitas por venir a verme, no es justo — Susurró Dalia agachando un poco la cara mientras Blythe miraba hacía sus amigas como esperando a que le dijeran si los tomaba o no.


— Pero no es necesario, tenía dinero guardado y recibo descuento de estudiante.


— Por favor.



— Mejor tómalos o harás que se sienta mal — Dijo Yarik mientras Blythe tomaba el dinero con cierta pena.


— Te los devolveré, te lo prometo.


— No es necesario… ¿Puedo llamarte después?


— Si — Sonrió la rubia viendo como una pequeña sonrisa se dibujaba en esa linda divorciada —. Me la pasé bien y me alegra verte de mejor humor.


— Gracias.



En cuanto Blythe se iba a dar vuelta para retirarse, sintió que alguien sujetaba sus ropas, miró por su hombro y se trataba de Dalia que la había sujetado. Yarik y Savannah estaban a la expectativa de lo que ocurría, sobretodo la mujer del parche que le preocupaba que su amiga hubiese atravesado el efecto del puente colgante y por eso mostrara tanto interés por la rubia.


— Blythe, si ocupas, si ocupas trabajo yo necesito alguien que me asista.



— Dalia.



— Espera Dalia, no necesitas ningún asistente — Intervino Yarik al notar que su amiga no estaba pensando claramente —. Todo el trabajo de papelería y leyes lo hago por ti para que no te preocupes.


— Si… Pero hablo de casa, ustedes tienen sus ocupaciones y no quiero preocuparlas por mi condición.


— En ese caso ocuparías una enfermera, con mis disculpas hacía Blythe pero dudo que sepa de primeros auxilios y atención médica.



— Pero... Ella necesita un trabajo.



— ¿Escuchaste la plática de anoche? — Preguntó Blythe amablemente viendo como esa mujer agachaba de nuevo la mirada.


— Perdón.



— Dalia.




Blythe abrazó a Dalia de manera gentil y cuidadosa sabiendo lo delicada que estaba en ese momento, la violinista atinó a relajar su cuerpo y corresponder el abrazo mientras cerraba los ojos recordando esa misma sensación que le causó cuando la cobijó en sus brazos en el peor momento de su vida.



— Gracias por preocuparte por mí, pero ahora lo que importa es que tú estés bien, yo sabré arreglármelas sola.



— Yarik — Susurró Savannah para que actuara porque estaba notando que Dalia volvía a poner esa cara de tristeza.


— Yo puedo apoyarte con algunas recomendaciones de gente que conozco en Quebec, tampoco te prometo que consigas un trabajo de un día para otro pero te será más fácil obtener uno con un sueldo decente.


— Gracias, Yarik.



— ¿Escuchaste Dalia? Quédate tranquila, Yarik la va a ayudar.



— Si… Me siento más tranquila — Murmuró Dalia con una pequeña sonrisa separándose un poco de Blythe —. Cuídate mucho.


— Igual tú.



— ¿Quieres que te lleve al aeropuerto?


— No es necesario, tomaré un taxi.



— Te acompaño — Dijo Yarik siguiendo a Blythe hacia la salida esperando a estar fuera de la casa para hablar con ella.


— Me da mucha pena con ella, me hace sentir tan mal.


— No quiero que sientas pena por ella, de buena fe quiere ayudarte, así es su forma de ser.



— Le diré que me ayudaste, para que se sienta tranquila.



— Hablé en serio de ayudarte, no me gusta mentirle a mi amiga y a mi novia — Contestó la chica del parche mirando fijamente hacia la rubia —. No lo comprendo del todo pero te agarró cariño, si eso le ayuda un poco a animarse y sí en verdad te preocupas por ella, procura no mencionar nada sobre él cuando te llame.


— Lo entiendo, en verdad que tiene muy buenas amigas.



— No estoy segura de eso, si fuera una buena amiga ya hubiera logrado hacer que ella tenga más amor propio — Murmuró Yarik antes de darse la vuelta —. Avísale cuando llegues a casa o estará preocupada.


— Lo haré.



Blythe se dio la vuelta sintiéndose más tranquila, pensar que tuviera un poco de aprobación de las amigas de Dalia le daba confianza de no temer a acercarse a ella, aunque era un camino difícil, sentirse atraída por una chica a la cual le diste la noticia más triste de su vida y eras parte de esa noticia se sentía como ser jueza y verdugo, tal vez si el tiempo y los sentimientos se prestaban, podía convertirse en su salvación.











-O-O Vamos Blythe, anima a nuestra violinista tetona, mamá Yarik ya casi te da su aprobación jaja.
 

I-AM-ROSY!!

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Dalia sigue siendo patética, pero esperemos que mejore con el tiempo jaja.

Y sí, se ve que Yarik va a ceder lol
-O-O Dalia le falta sentir un poco más de amor propio y se nota que si tiene el efecto del puente colgante por lo apegada que anda de Blythe ( O-O- que no se apendeje y aproveche eso!) y confío en que le ayudará a ir mejorando.
-O-O Mamá Yarik es lo más sabroso digo cool de este grupo de mujeres jaja.
 

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O-O- SIGAMOS!!


Diez.




Una semana se fue, una semana aún pensando en que las cosas mejorarían después de la tristeza, pero para una joven que aún no tenía su título, a cargo de una niña de ocho años y sin muchas personas a quienes acudir, simplemente se trataba de una lucha día tras día. Blythe no dejaba de pensar en buscar un trabajo fijo, el modelaje no dejaba mucho y no estaba dispuesta a lo que hacían sus compañeras de trabajo con tal de subir escalones, ya había sido demasiado el trabajar como dama de compañía y lo pagó con creces al lastimar a la única chica que le causó amor a primera vista. Le sorprendió recibir las referencias y apoyo de Yarik, no creía que después de lo que pasó esa mujer cumpliera su palabra, no obstante no estaba segura de aceptar algunas de las ofertas que tuvo pues eran horarios que le dificultaban pasar por su hermana a la escuela.



— Blythe, Blythe.


— Déjame dormir.


— ¡Blythe, ya me voy!


— Dayana.


Una vocecita despertó a la rubia, alguien brincaba sobre la cama y al abrir los ojos pudo ver a una niña con una cara muy parecida a la de ella, de bellos ojos verdes y rubia natural con una sonrisa de oreja a oreja, era su hermana menor, Dayana que parecía emocionada al ir a la escuela esa mañana, seguro era por la excursión que tendrían al zoológico.




— ¡Blythe!


— Se dice buenos días, peque — Reía Blythe al ver a su hermana brincando en la cama.


— ¡Perdón, buenos días!


— ¿Lista?


— ¡Si, ya me iré Blythe!


— ¿Ya desayunaste?


— ¡Si! Mi tía llegó temprano y me hizo un omelette.


— Okay. Cuídate mucho peque — Sonrió la modelo tomando las mejillas de su hermana para acercarla y besar su frente —. Y nada de irte a otro lado, escucha a tu maestra y mantente cerca de tus compañeros.


— ¡Si! Te mostraré las fotos que tome cuando regrese.


— Toma muchas fotos de las jirafas por mí, sabes que es mi animal favorito.


— ¡Si!


— Apresúrate que ya no tarda el bus.


— ¡Voy! Adiós Blythe.


— Espera — Dijo Blythe sacando de un cajón su cartera para darle un billete a su hermana —. Por si quieres comprar un recuerdo.


— ¿Qué? ¿Tanto?


— Si, es todo tuyo.


— ¡Gracias Blythe! — Exclamó la niña abrazando a su hermana antes de despedirse con un saludo.


Dayana salió corriendo del cuarto dejando a su hermana aún en la cama, con una sonrisa pensando en que esa alegría no podía cortarse, saldría adelante por ella y trataría de solucionar las cosas pronto. Tras darse una ducha y alistarse para volver a salir a buscar trabajo, la bella joven tomó un respiro profundo antes de mostrarse en la sala y toparse con su tía, verla le causaba algo de acongojo, después de todo era la gemela de su difunta madre y no era fácil tratar de estar tranquila al ver ese rostro que ya no estaba.



— Buenos días tía.


— Buenos días Blythe — Sonrió la mujer de cuarenta y pico de años mientras su sobrina se servía una taza de café —. Perdón por entrar sin avisar.


— No te preocupes tía, eres bienvenida y sabes que me ayudas mucho con Dayana.


— ¿Otra vez dormiste hasta muy noche?


— Si, anduve revisando páginas, no es fácil conseguir trabajo en estas fechas.


— La crisis ha pegado mucho, tu tío me dice que en la compañía han hecho muchos recortes, lo bueno es que él sabe que no lo correrían siendo el ingeniero en jefe de la automotriz.


— Además que se lleva bien con todos — Dijo Blythe sentándose frente al comedor mientras su tía le servía el desayuno —. ¿Y Yoshua?


— Tu primo sólo me vino a dejar y fue con su novia para ver lo del departamento que quiere rentar, luego pasa por mi.


— Ya veo.


— Blythe, esa cara me hace saber que algo no anda bien — Habló la mujer haciendo sonreír un poco a su sobrina.



Blythe mordió un poco su labio, lo último que quería era preocupar a su tía, ya hacía mucho por ellas como para también meterla en sus asuntos del corazón, pero tal vez era bueno platicarlo con alguien, más si era la persona a la que le tenía más confianza.



— Es una chica.


— Oh ¿Novia?


— No, ojalá — Río un poco Blythe al ver como sonreía su tía, si algo agradecía es que ella respetara sus preferencias contrario a sus difuntos padres —. Es una amiga.


— Una amiga.


— Si, sólo una amiga.


— ¿Y qué le pasa a esa amiga para que estés así de preocupada?


— Tiene anemia, se ha estado recuperando poco a poco pero sigue muy débil, me gustaría ir a verla.


— ¿Pero?


— Está en Montreal — Dijo la joven haciendo que su tía la mirada con intriga.


— Ese fue el asunto importante cuando viajaste a Montreal ¿O me equivoco?


Blythe río un poco más pues no podía ocultarle mucho a su tía, amó a sus padres pero siempre estuvo consciente que tenía una mejor relación con ella que con ellos, al punto de verla como una segunda madre, si alguien sabía como darle confianza o las palabras precisas para guiarla, era esa mujer tan amigable. No obstante, por más aprecio que sintiera por su tía, no dejaba de ser algo doloroso verla a los ojos, era el mismo rostro que tuvo su madre, la misma que quedó atrás con la que no pudo pedirle perdón en su momento por los problemas que le dio.


— Tía, he pensado vender la casa — Dijo Blythe mientras su tía tomaba un poco de té y la dejaba hablar.



— ¿En verdad la venderías?


— No sé, ocupo pagar mi título para poder conseguir un buen trabajo y cuidar de Dayana, no puedo dejarte cargar con todo.


— Pero a cambio quieres cargar tú sola con todo, estamos en el mismo barco.


— Podría rentarla y buscarme un departamento pequeño para nosotras.


— Blythe, un título no te asegura que de repente consigas trabajo, tienes una casa segura para tu hermana y tú, nos tienes a nosotros — Sonreía la mujer tomando la mano de su sobrina —. No tienes que apresurarte, ya habrá alguna oferta de trabajo para ti, aunque sea pequeña, tú sabrás que es la correcta, aquella que te haga sentirte mejor y calmar lo que sientes.


La joven rubia recordó la oferta de trabajo que tuvo, esa misma que de vez en cuando le llegaba en mensajes de la bella mujer con la que se mensajeaba una que otra vez al día, Dalia, esa dulce violinista que le preguntaba como estaba, si su hermana se encontraba bien, si necesitaba algo e insistía que si necesitaba un trabajo le ofrecía ser su asistente, pues seguía apenada que Yarik y Savannah tomaran de su tiempo para cuidarla.



— Tía, si tengo una oferta de trabajo.


— ¿Y qué esperas?


— Es que no sé si tomarla — Confesó Blythe mientras su tía dejaba su taza y le tomaba la mano —. Tendría que ir a Montreal.


— ¿Y qué tiene de malo?


— Dayana.


— Dayana no es una niña pequeña, sabe que quieres trabajar y que estás haciendo mucho por las dos, a mi no me molesta cuidarla, por el contrario, adoro a tu hermana.


— Pero.


— Blythe, Dayana no es el motivo ¿Verdad?


— No, es que, digamos que es una persona que está muy mal emocionalmente y quiere que la ayude con un trabajo, pero siento que me estoy aprovechando de su situación — Hablaba la rubia viendo como la mujer sonreía y le frotaba la mano tiernamente.


— Blythe, si esa persona te lo está pidiendo es porque en verdad quiere que seas tú quien le ayude.


— ¿Y si alguien se molesta? Si piensan que abuso de su confianza y su situación.


— Simplemente lo ignoras, quien te debe de importar es lo que piense esa persona de ti ¿O no? Te está pidiendo su ayuda.


— Es verdad.


— Nunca te había visto dudar tanto ¿Tanto te gusta esa chica?


Blythe quedó sorprendida, había dos posibilidades, se le notaba bastante que estaba pensando en Dalia o su tía tenía alguna clase de poder de visión capaz de saber que le pasaba, ojalá fuera la segunda opción se decía así misma, pues sería bastante bochornoso pensar que ya no podía esconder su atracción hacía la violinista.


— ¿Cómo sabes que se trata de ella?


— Siempre que tomas el celular y ves el mensaje de esa persona, te veo tan feliz, hacía mucho que no te veía sonreír así, no sé que haya pasado entre ella y tú para que temas tanto, pero sé que no eres de las personas que se rinden fácilmente.


— Pero… Dayana.


— Dayana no estaría feliz de saber que te estás negando al amor sólo por preocuparte por ella, harás que se sienta como una carga para ti y no es justo para ninguna de ustedes — Sonreía la mujer mientras Blythe respiraba profundamente para luego mostrar una pequeña sonrisa.


— Gracias, tía.


— Dime ¿Es linda?


— Si.



La modelo sacó su celular y lo puso en la mesa, su tía tomó el móvil y se sorprendió al ver la foto que su sobrina tenía, era una chica muy bonita, tenía unos ojos muy nostálgicos y una piel tan blanca que parecía transparentarse en algunas zonas de su rostro, no tenía los gustos de Blythe pero comprendía porque ella parecía estar suspirando por una mujer tan bella.


— Es muy bonita.


— Si.


— ¿Y cómo es?


— Ella… Es un ángel — Comentó Blythe teniendo los ojos un poco vidriosos, cosa que intrigó a su tía pero no quiso hablar de más —. Es una chica muy noble, es alguien que al tratarla no puedes creer que sea real, pero al mismo tiempo da tristeza pues es fácil que la gente se aproveche de ella, es como no supiera valorarse así misma.


— Suena a que es alguien muy dulce.


— Más que dulce, es alguien con un corazón muy blando.


Blythe se tocó el pecho al comentar eso sobre Dalia, un corazón muy blando, en verdad lo era, recordar la sensación de tenerla entre sus brazos, su vocecita quebradiza y su mirada pidiendo amor, no podía quitársela de la cabeza, incluso por las noches no era capaz de evitar masturbarse pensando en Dalia, sabía que parte de la responsabilidad por su depresión le correspondía, pero tenía razón su tía, no podía quedarse de brazos cruzados dejando que eso la detuviera, quería acercarse a ella, aunque eso significara toparse con Yarik. Pensaría un poco más las cosas, tal vez hasta la tarde para poder decidir que decirle a la hora en que la llamara, para decirle que aceptaría su oferta de ser su asistente, para confirmar que esa mirada hacía ella era más que una suplica de ayuda, que era una apertura a algo más.
Blythe no era la única que estaba pensativa, Dalia estaba inmersa en sus ideas cada vez que veía el celular y dudaba si mandarle un mensaje a esa chica, no dejaba de preocuparse por su situación, se sentía algo culpable, inevitable que se sintiera así, la violinista no parecía poder cambiar esa mala costumbre de martirizarse por los demás.
La casa tenía un aire de soledad cuando estaba sola, cada mañana agradecía a sus amigas por estar al pendiente de ella pero tenían sus vidas y cosas que hacer, por lo que desde dos días atrás se esforzó por actuar como si estuviera mejor aunque no fuese así para que se relajaran, no obstante, cuando se iban el vacío de ese hogar era pesado. Si había algo que aligerara esa carga era una imagen que no borraba en su cabeza, la sonrisa de Blythe ¿Por qué pensaba tanto en esa chica? No lo sabía, no lo entendía, pero era consciente que quería volver a verla sonreír y que la abrazara, su abrazo era tan suave y le hizo sentirse tan segura, que aunque sonara egoísta, quería un abrazo más para sentirse bien.
Un baño, un baño le ayudaría a no pensar tanto, estar en ropa cómoda, seguro eso también serviría, pantaletas y una playera de algodón de los Looney Toons, con eso estaría bien, pero no sirvió, aún tenía el celular en su mano con el deseo de mandar un mensaje y saber como estaba, no podía comprender como siendo una divorciada estaba más preocupada por como estuviera otra mujer que ella misma. Al final se animó, se sentó en su cama descansando su espalda en el respaldo, colocó una almohada sobre sus piernas y puso sus manos en la almohada mirando el celular, sólo eran cuatro letras las que escribió pero eran las que abrían cualquier conversación entre las dos.



— Hola.


— Hola ¿Cómo estás?


— Bien, quería saber como estabas y si ya encontraste algún empleo — Escribió Dalia mostrando una sonrisa al haber recibido respuesta.


— Aún no, pero sigo buscando, no me rendiré.


— Ya veo.



Hubo una pausa entre los mensajes, ambas estaban pensando en la propuesta que Dalia expresó días atrás, la oferta de trabajo, tenerla como su asistente en casa aunque parecía algo innecesario, podía cuidarse sola pero desde su divorcio estaba casi siempre dispersa y a veces se le olvidaba comer, tal vez teniendo a alguien al pendiente de esas horas le haría sentir mejor o sólo lo hacía porque quería pasar más tiempo con Blythe.



— Blythe, sobre mi propuesta.


— Lo he pensado, pero no quiero causarte problemas.


— Pero necesitas un trabajo ¿O no?


— Si, pero no quiero aprovecharme de ti — Escribió Blythe mientras Dalia ponía una mirada triste frente a su celular.


— No te aprovechas de mi, soy yo quien quiere ayudarte.


— ¿En verdad aceptarías que yo te asista en tu casa?


— Si.


De nuevo una pausa, Dalia no dudó en contestar ese SI, algo inesperado para las dos, Blythe dudaba pues ya le había hecho daño a ella pero la necesidad de un trabajo y el deseo de verla tenían más peso, al igual para la violinista que parecía más interesada en poder verla de nuevo aunque fuese de esa manera.


— Yarik se molestará.


— Yo platicaré con ella, siempre se preocupa por mi, es como una hermana mayor pero sé que no te dirá nada.


— Dalia, lo aceptaré, pero si te sientes incómoda, dímelo por favor.


— Está bien.


— Nos vemos en unos días.


— Si.


La violinista se encontraba confundida, estaba abriéndole las puertas a una desconocida, pero al mismo tiempo su corazón brincaba de emoción por volver a verla, por ver al ángel de la soledad, aquella que mantuvo su alma en su cuerpo en el peor momento de su vida, esa chica de ojos verdes que se mantenía incrustada en sus pensamientos.





-O-O Dalia abriéndole las piernas digo las puertas a Blythe jaja.
 
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تالف و مكسور تماما
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y no es justo para ni ella ni tú
Está mal esta estructura. Debería ser "para ti", pero como esa frase aparece inmediatamente antes, recomiendo "y no es justo para ninguna [de las dos]".

parecía transparentarse en algunas zonas de su rostro
Esto me recordó Los Tommyknockers jaja.

-O-O Dalia abriéndole las piernas digo las puertas a Blythe jaja.
'Che Rosy jajaja, me hiciste reír con esto. En este capítulo se notó aun más lo pasiva que es Dalia, por cierto, y que a Blythe le gusta eso.
 

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Está mal esta estructura. Debería ser "para ti", pero como esa frase aparece inmediatamente antes, recomiendo "y no es justo para ninguna [de las dos]".



Esto me recordó Los Tommyknockers jaja.



'Che Rosy jajaja, me hiciste reír con esto. En este capítulo se notó aun más lo pasiva que es Dalia, por cierto, y que a Blythe le gusta eso.
Corregido O-O- ¿Dudabas que Dalia fuera pasiva? Jajaja, casi casi le está diciendo a Blythe ¡Tómate soy tuya! Jaja, ya hasta vivirá con ella, le pegó fuerte eso del efecto del puente colgante y se nota que se apegó mucho a Blythe y ella no es mensa, lo sabe y tiene que aprovechar, aunque obvio se espera que le ayude a ser menos depresiva y tener más dignidad tanto para encarar lo que le pasó como para ya no andar temiendo por él que dirán.
 

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¿Dudabas que Dalia fuera pasiva? Jajaja, casi casi le está diciendo a Blythe ¡Tómate soy tuya! Jaja, ya hasta vivirá con ella, le pegó fuerte eso del efecto del puente colgante y se nota que se apegó mucho a Blythe y ella no es mensa, lo sabe y tiene que aprovechar, aunque obvio se espera que le ayude a ser menos depresiva y tener más dignidad tanto para encarar lo que le pasó como para ya no andar temiendo por él que dirán.
Jamás dudaría de lo obvio jaja, pero se le nota cada vez más. Blythe igual tendrá que hacer su trabajo, que nada es gratis (?)
 

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Jamás dudaría de lo obvio jaja, pero se le nota cada vez más. Blythe igual tendrá que hacer su trabajo, que nada es gratis (?)
O-O- Algo así como de:

- Blythe, puedo bañarme sola.
- Yarik me dijo que no te dejara sola hasta que estés por completo recuperada.
- Ah, bueno... ¿Pero por eso te metiste a la bañera conmigo?
- Asi te cuido mejor.

O-O- Jajajaja ¿Algo así de trabajo amiguis? Jaja.
 

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Hablando de cara de niña buena, estaba pensando que Blythe igual tiene cierto aire de pasividad, pero quizá sólo se ve buena gente jaja.
-O-O Blythe es solo buena gente jaja, si fuera pasiva en cuando la buenota digo la recia Yarik le dijo que andaba haciendo ahí se hubiera intimidado pero nada que ver, se mantuvo firme y le dijo sus intenciones jaja. O-O- aquí la única pasiva y por mucho es Dalia jaja.
 
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