Original Fic Sacrimony -FINAL-

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El choque de espadas resonaba por la montaña, padre e hija se enfrentaban con espadas en una situación de entrenamiento. Norwell, aquél ser inmortal que era considerado el más fuerte (Más no el más influyente mágicamente) del reino, enseñaba a su pequeña hija albina a defenderse. Ankhara había atravesado una crisis la cual obligó a Magna, la emperatriz de Regalea, a borrar su memoria y limpiar cualquier rastro de maldad, así, como de afecto en ella, convirtiéndola en una muñeca sin voz. Seele y Norwell recibieron el cascajo que era su retoño, y con su amor de padres, empezaron a reeducarla, hasta lograr un gran avance en tan solo un año.



-Ya es suficiente, hija.
-Ordenó el hombre mientras la albina se detenía y empezaba a bajar su espada lentamente, la enterró y empezó a hacer una pantomima para comunicarse, aquello que llamaban lenguaje de señas que Ledwin y Demine enseñaron a todos para relacionarse con ella.

-Ah…*Puedo ir a pasear un poco, ¿Por favor?*-


-Por un momento, sabes que no puedes alejarte mucho. -


-*Está bien, papá*
-Sonrió la jovencita terminando de hacer señas, dejando su espada y sobre ella, sus guantes, para correr al bosque sujetando su vestido para no tropezarse.

-¿A dónde va?-


-Va a pasear un poco. -


-Pero ya es muy noche. -


-Amor, sabes que nuestra hija es la princesa de Shwarzwald, ella ve mejor de noche y se siente mejor bajo la luz de la luna, así como tú.
-Habló Norwell abrazando a su esposa. - y no está en peligro, no detecto a nadie dentro de nuestra montaña. -

-Está bien, igual, podría usar mis poderes y …-


-No lo hagas, Magna y Ledwin lo dijeron, si usas tus poderes para controlar las sombras, podríamos despertar sus poderes de nuevo, recuerda que su afinidad por la oscuridad es lo que más nos preocupa. -


-Perdóname, solo… sabes cuánto me preocupa nuestra hija desde…-


-Ella está bien, está con nosotros que es lo más importante. -



Ankhara caminaba bajo la luz de la luna, cerrando los ojos al disfrutar el sonido de los insectos y los animales, pero en especial, un sonido suave que tenía tiempo que escuchaba en el bosque, el sonido de un violín, así es como le dijeron que se llamaba ese instrumento tan precioso. La albina caminó lentamente hasta una pequeña pendiente, en la cual, alguien le esperaba.



Una bella joven de ojos verdes tocaba ese instrumento, con el cual parecía tener hipnotizada a la niña de ojos rojos, quien solo se acercó y se sentó en un tronco cortado perfectamente para que fuese una banca. Por algunos minutos, Ankhara disfrutó de ese concierto privado, al terminar la música, la albina empezó a aplaudir a la interprete, quien solo le sonreía al verla.


-¿Te gustó?-


-*Mucho… ¿En verdad no pueden venir mis papás a escucharte? Me gustaría que lo hicieran*-
Dijo Ankhara con sus dedos, ruborizándose un poco al sentir la mano de esa joven acariciando su mejilla.

-Aún no, ya será tiempo, Ankhara. -

-*¿Cómo sabes mi nombre? ¿Me dirás el tuyo?*-


-No puedo, aún no es el tiempo. -


-*Está bien*
-Dijo la muda, mirando con cierta nostalgia a esa ojiverde, sintiendo que, de alguna manera, la conocía. - *¿Volverás mañana?*-

-No lo sé, las noches de luna llena son tranquilas y sé que por eso te dejan salir, cuando las noches son más oscuras, te la pasas en el castillo. -


-*Así es*…. -
Ankhara miró a lo lejos una llama que subía hasta formar una asta de fuego, era la señal de su padre para que volviera a casa. -*Ya me voy, mi papá me llama.*-

-Nos vemos, Ankhara. -



La joven le dio un beso en la frente, sonriéndole, mientras Ankhara le devolvió una sonrisa tímida y un sonrojo, esa chica era muy gentil, cariñosa y dulce con ella, como si la conociera de toda la vida, pero, en sus ojos veía algo, tristeza, en sus ojos verdes, había mucha tristeza. La princesa regresó a su castillo dejando a la ojiverde detrás, quien corrió hacía unos arbustos donde un enorme lobo negro se escondía, montándolo para poder alejarse lo más rápido posible y sin llamar la atención.

Casi al amanecer, la joven llegó a una caverna en el estrecho que unía el continente con Regalea, en la cual, por medio de magia, se escondía una choza en su interior. Usó su magia para volver a cubrir ese sitio, dejando al lobo en la entrada, para luego ingresar a la casa, donde lo primero que vio era a dos jovencitas, una rubia y otra pelirroja, prendidas del gran busto de una chica con ojos verdes más claros que los de ella, quien solo suspiraba al estar alimentando de esa manera a las otras.


-¿No es muy pronto para el desayuno?
-Dijo la chica riéndose un poco al ver la situación.

-¡Sol! No puedo hacer nada, siguen creciendo y su hambre incrementa también… Altair, no muerdas… -


-¿Dónde estabas?
-Preguntó una joven de piel algo grisácea, de cabello negro y una mirada algo fría. - ¿Volviste a verla? -

-Sí…-


-¿Cómo está Ankhara?-


-Bien, ya puede hablar más rápido con señas… se ve tan linda.
- Sonreía Sol sentándose en un sofá frente a las hermanas, suspirando al pensar en su amada y pequeña esposa. - como quisiera traerla conmigo, pero… no puedo, no soy lo suficientemente fuerte para enfrentarme a sus tías. -


Sol recordó lo que ocurrió hace un año, cuando Magna tomó la decisión de arrebatarle los recuerdos a Ankhara.


-Lo siento Sol, pero… por el bien de ustedes dos, lo mejor… es que se mantengan lejos la una de la otra. -


-¿Qué? ¡No pueden hacernos esto! ¡Somos esposas!-

-Ya no… como emperatriz de Regalea, anulo su matrimonio. -

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué les hicimos? Ankhara hizo todo lo que ustedes le pidieron. -


-Pero no cumplió con poder controlarse… espero lo entiendas. -


-Tenemos que irnos pronto, Magna, Seele y mi hermano deben de ver a Ankhara.
-Habló Preyvice mientras la emperatriz miró a las chicas presentes.

-Por el poder que tengo como emperatriz de Regalea, les ofrezco a ustedes que vengan conmigo, la vida de sus amigas es invaluable y no hay forma de ser compensada, pero, en honor a su sacrificio y entrega, mantengo mi oferta para nombrarlas guardianas de Regalea, también va la oferta para ustedes dos. -


-¿Escuchaste Veritas? Nuestras diosas quieren que las sigamos. -


-Haremos lo que ellas nos dicten, como guardianas de Vobodnil.
-Respondió Veritas tomando de la mano a Gaile, y dudaron en dar un paso al frente, así como Beatrice junto a Junno que consideraron que era lo mejor.


-Entonces, ¿Quién más viene con nosotras?-


-Preyvice… Ankhara y Sol…-


-Lo siento, pero… no puede venir con nosotras, buscaremos un nuevo hogar, donde puedas vivir tranquila sin mo…-


-¡No quiero un nuevo hogar, no quiero nada, solo quiero a mi esposa! ¡A Ankhara!
-Gritó Sol desplegando sus alas para lanzarse contra ellas para tomar a su niña, pero Magna la lanzó contra un árbol con solo un puñetazo, dejándola llorando de dolor e impotencia.

-Niña estúpida… ¿Crees que para mí es fácil todo esto? Te hice lo que más me dolió en vida, te arrebaté el amor… así como a mí me lo arrebataron…-


-Yo… yo me quedo. -


-Yo sigo las ordenes de Orión. -


-Igual yo. -


-Gracias, hermanitas.
- Dijo Orión abrazando a Dheneb y Altair, para mirar a las demás. - Sol las protegió y estoy en deuda con ella, seremos mercenarias, pero nunca le damos la espalda a quien nos ofrece una amistad sincera. -

-Bien… si así lo desean. -


-Ven, Urya, ven con nosotras. -


-Lo siento, pero… no puedo, nunca me aceptarían, ¿Verdad?-


-Así es. -


-¿Qué? Pero ella también es una guardiana. -


-Pero rompí un tabú… tengo relaciones con bestias, algo que seguro ellas ven como algo malo y si yo no estoy aquí, es posible que ellos vuelvan a atacar a las mujeres de los pueblos cercanos otra vez.
- Habló Urya dándose vuelta para ir con Sol. - además… lo aborrezco, aborrezco lo que le hicieron…-

-Urya…-


-Arrebatarle el amor y sus recuerdos… que forma más perversa de detener a una persona, preferiría morir antes que me quiten mis sentimientos… ¿O no, Gaile?-


-Vámonos de aquí. -


-¿Y la espada de Aravan? -


-Dudo que puedan tomarla ahora, ninguna de ellas es digna ahora, ¿Cierto, Gaile?-


-Así es… la única que podía levantarla era esa chica, pero… su mirada y corazón ahora están llenas de odio y tristeza…-



Preyvice cargó en sus brazos a Ankhara quien seguía dormida, mientras el equipo se dirigía al vehículo que habían dejado, mientras Sol lloraba al no poder recobrarse del impacto, siendo abrazada por Orión y sus hermanas. La joven solo vio como la chica que tanto amaba le era apartada de sus brazos. Durante los días siguientes, logró llegar a Regalea, pero no se le permitió ver a Ankhara, intentó a la fuerza, pero fue sometida por la propia Magna, fue cuando entendió que debía de hacerse más fuerte y así, lograr recuperar a la niña de su corazón.

Poco sabía la emperatriz que Preyvice tenía una aliada en secreto, una jovencita de cabello negro, ojos dorados y un rostro gentil empezó a verse con Sol, pues no podía soportar la idea de que su sobrina sufriera tal destino, así que decidió llevarle sin que nadie supiera, libros de conjuros, magia, naturaleza, así como libros de artes de combate que sacaba de donde pudiera. Prika se había convertido en la mejor aliada de Sol, quien, en unos meses, le llevó suficiente material para ir puliendo sus habilidades, así como las artistas y de lenguaje, ya que la tía de Ankhara le contaba el progreso de su sobrina.

Para el año, Sol era una virtuosa del violín, un instrumento al cual Ankhara parecía reaccionar al escucharla en los pasillos de la ciudad central, había aprendido a la perfección el lenguaje de señas, la manera en como Ankhara se comunicaba con los demás, así como técnicas de sigilo, espionaje y escape gracias a Orión y sus hermanas, y lo más importante, ocultar sus ojos rojos por medio de pócimas. A pesar de todo este esfuerzo, Sol sentía que estaba a miles de pasos lejos de poder superar a Preyvice y Magna.

La puerta de la casa secreta sonó, regresando a Sol al presente, ella corrió rápido a la puerta para abrir, ayudando a entrar a Prika quien estaba roja de vergüenza y terminaba de acomodar su vestido.


-¡Ese lobo feo siempre me anda olfateando, me da miedo!-


-Raviel no es feo, le gusta mucho, señora Prika.
- Dijo Urya a la eterna quien solo suspiraba de vergüenza, empezando a sacar un libro de una cesta.

-Traje una copia del itinerario de Magna y Preyvice, irán a visitar Vobodnil para ver que no haya rastros de la magia de Ankhara. -


-Podría ser el momento perfecto para ir po…!Dheneb, no me muerdas!
-Habló Orión sintiendo como sus hermanas chupaban con más intensidad sus pezones- Ya, no soy su vaca, niñas, déjenme descansar un rato. -

-Mmm… Negativo…-


-Es mejor que no te arriesgues, Magna dejará a Norwell a cargo mientras no están, si te traigo esto es para que puedas ver sin problemas a Ankhara. -


-Gracias.-


-¿Fuiste anoche a verla?-


-Sí… mi niña se ve tan linda...aunque no pueda hablar, mi corazón recuerda bien su voz y la escucho a través de sus señas.
-Sonrió Sol mientras Prika la abrazaba preocupada por ella. - ¿Cuánto más tengo que esperar para poder estar con ella?-

-No lo sé… lo he platicado con Magna y Preyvice, pero… solo me dicen que no insista, que mientras tú seas la otra mitad de la fuerza de Ankhara, es mejor mantenerte lejos de ella… No es justo… mi sobrina se veía tan feliz a tu lado… y ahora… apenas sonríe, son sonrisas vacías, sin emoción, solo sonríe por qué piensa que eso debe de hacer en ciertos momentos…-


-La recuperaré, encontraré la manera de hacerlo… no me importa si me hago enemiga de todas, recuperaré a Ankhara. -


-Ten cuidado, Sol. -


-También tú, no pueden saber que me estás ayudando, te lo he dicho, ya has hecho suficiente por mí. -


-¡No! ¡Aún puedo hacer más, tengo que ayudarte! Aunque se enoje Preyvice conmigo, no puedo dejar que Ankhara esté sin ti, sin su esposa. -
Sonrió Prika limpiando sus lágrimas.- sin la persona que más la ama. -

-Gracias…-



Sol abrazó fuertemente a la joven de baja altura, pensando en que faltaba poco para lograr su cometido. Cometería el peor de los errores, enfrentarse a las entidades más poderosas del continente, si era necesario para recuperar a Ankhara. La guerra que había estado congelada por un año, volvía a encenderse.








OAO SACRIMONY, EMPIEZAAAAAAAAAA!!
SOL CONTRA MAGNA Y LAS DEMÁS!!
PRIKA LE AYUDA!!!
uwu Ankhara no recuerda nada y no puede hablar, pobre.
 
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Aww, Prika le está ayudando ;w; Qué bonito eso.
Urya me da como que ternura jaja :3
Prika vuelve a tomar protagonismo tras Edenecho, :3 ahora del lado de Sol. Urya es peculiar, aunque es una chica fría y solitaria, sus palabras y trato son muy amables y amigables.
Ankhara pues, uwu es una niña que no puede hablar y no recuerda nada, como dijo Prika, sonríe pero por qué así le enseñaron, es casi una muñequita que desconoce el mundo, nada que ver con la niña alegre y traviesa que era, ;v aún así, Sol peleará por ella.
 

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o3o Sigamos, ahora conoceremos un poco de Urya.


-2-



La noche cubría en el estrecho de Regalea, siendo recibida por una joven de piel ligeramente gris y de rostro frío. Urya suspiraba mientras estaba recostada en el cuerpo del enorme lobo, Raviel, pensando que la labor de hacer guardia esa noche era algo aburrida, pues poco ocurría en ese lugar tan apartado de la ciudad central del imperio y los pueblos nacientes del ducado del Sur. Una joven de ojos verdes subió con cuidado por las paredes rocosas hasta su posición, sentándose a su lado para ofrecerle una taza de café, una bebida que podían disfrutar gracias a que crecía en los costados boscosos de las montañas.


-Vine a hacerte un poco de compañía. -


-No puedes dormir otra vez, ¿Cierto?-


-Así es…-
Suspiró Sol tallando sus ojos para quitar las gotas de pócima que se había colocado, dejando ver el color dorado de sus ojos inmortales. - desde que soy inmortal, dormir es más un gusto que una necesidad, pero… aunque quisiera, no puedo, no me es fácil descansar cuando está tan cerca y tan lejos. -

-Nos pasa lo mismo. -


-Urya… no te había querido preguntar, más bien, creí que no era prudente en su momento, pero… ¿Por qué nos ayudas? ¿No eres una guardiana como tus amigas? Deberías de estar del lado de Magna y no de nosotras. -


-Te lo dije, ellas no me aceptarían, y… no puedo abandonar a Raviel y a los chicos.-
Dijo con una sonrisa la guerrera acariciando el cabello del lobo durmiente. - han sido mi compañía por cinco años, son los únicos que me han sido fieles y nunca me traicionarían. -

-Fieles… ese día, le insinuaste algo a Gaile, acaso..-


-Eres algo perspicaz, tal vez, eso le preocupa tanto a la emperatriz… sí, fue por ella...-


-¿Puedo saber que pasó entre ustedes?-


-Mmm… no tengo nada más que hacer aquí, qué más da que lo sepas…
-Habló Urya recostándose sobre sus brazos y acomodando su cuerpo sobre Raviel mientras tomaba del café. - nosotras éramos amigas desde niñas, y las tres estuvimos en un grupo de jóvenes que fueron educados y entrenados para ser guardianas, desde niña, sabía que había algo en mí, distinto, pues siempre me sentí atraída por Gaile, fue ella quien me animó a meterme a ese grupo, de ahí, nos hicimos amigas de Veritas, que venía de un pueblo anexo a la capital de Vobodnil, nos llevamos muy bien las tres e hicimos un buen equipo, pero... -


Urya hizo una pauta tras tomar otro poco de café, recordando su pasado y lo que marcó su distanciamiento.


-A los quince años, las tres fuimos designadas como guardianes de las reliquias de Vobodnil, la espada de Aravan y el portal de Seele, estaba muy contenta y pensé que era el momento perfecto para confesarme a Gaile, y fui más feliz cuando ella aceptó, no podía pedirle más, había cumplido mis dos mayores sueños, ser guardiana y estar con ella, Gaile estuvo a cargo del sello de la espada y yo del sello del portal, Veritas fungiría como nuestra líder, eso no me importó pues no quería tener tantas responsabilidades, solo quería asombrar a Gaile y que estuviéramos juntas, todo iba bien, nuestras misiones contra algunos grupos rebeldes fueron simples, hasta que Raviel apareció… -


-¿Este lobo? Pero se ve que es obediente a ti. -


-Antes no… Raviel y su manada eran lobos que fueron criados por una bruja, ella buscaba engendrar una raza de licántropos y se le ocurrió que la manera más eficiente de hacerlo era quedar preñada de ellos, por lo cual, los alteró con su magia para que sintieran libido por las mujeres, cuando matamos a esa bruja, Raviel se descontroló y dirigió a su manada contra los pueblos. Intenté detenerlo, pero Gaile me pedía que no los matara, pues nosotras debíamos velar por la vida, tenía tanto miedo de que esos seres atacaran a mi novia y mi amiga que estaba dispuesta a todo. -


-¿Con todo te refieres a…-


-Fue Veritas quien me dijo que si la libido era lo que movía a esos lobos, eso mismo haría que se alejaran de los pueblos, fue cuando en un arranque, desgarré mis ropas e incité a esos animales con mi cuerpo virgen.. bueno, no tan virgen, ya había hecho el amor con Gaile pero nunca había roto mi himen ni penetrado más allá de lo debido... continuo....hice que me persiguieran hasta las montañas más alejadas… cuando me quedé cansada, ellos me rodearon y fui violada días y noches, mis huesos y músculos fuertes me hicieron soportar la penetración de esos enormes miembros en mi vagina y ano, mis mejillas se entumecieron al tener que complacer oralmente a esas bestias, solamente descansaba cuando ellos me llevaban a un arroyo para limpiarme y me acercaban frutos para comer, no eran tan malos como pensaba, pero, solo comía y me limpiaba por hacerlo, no supe de mí en concreto hasta el quinto día, cuando empecé a disfrutarlo, era una sensación distinta a tener sexo con Gaile, y sin pensarlo, había logrado saciar a esos animales… como prueba de ello, fue ser bañada en orina por cada uno de ellos, como si fuese marcada como la hembra de la manada. -


-Ok..-Pensaba algo incomoda Sol por la historia pero trata de no mostrarlo.


-Después de asearme, volví con Gaile, estaba feliz por qué esos animales parecía que me serían obedientes y ya no causarían problemas, pero… su reacción… aún puedo ver el rostro de lastima y asco que tenía por mí… Gaile me dijo que lo que hice estaba prohibido, que cometí uno de los peores pecados y que mi acto era tan grave como lo que hizo la bruja… -


-Pero… ¿Cómo pudo decirte eso? Te sacrificaste por ellas, por tu pueblo.-


-Veritas lo había planeado todo, mi estúpido sacrificio me hizo ensuciar mi virginidad, mi cuerpo, me ofrecí a unas bestias para defender a la mujer que amaba y a mi gente, y fui señalada como una enferma, como si fuese la peor de las mujeres… Fueron Raviel y los demás que me aceptaron, que borraron mis lágrimas con placer, mi dolor con sus lamidas sobre mi piel, ya no me importaban los demás, solo, quería que alguien llegara a quitarme la atadura que era mi guardia y alejarme de Vobodnil junto a mis verdaderos amigos, mis amantes… por eso, agradezco a esa niña, sino fuese por ella, el sello de Seele no se hubiera roto y tendría que quedarme ahí, aguantando la burla de ese amor que ella me prometió y tan solo fueron palabras. -


-Ellas… te dieron la espalda…-


-Justo como ellas se la dieron a ti y a esa niña…
-Dijo Urya mientras Sol sonreía al ver que esa chica extraña comprendía su dolor. - además… Raviel y los demás no quieren dejarla sola, me incomoda decirlo, pero… parece que marcaron a otra hembra para ellos y quedaron ansiosos. -

-Pero… ella no recuerda nada y no creo que permita de nuevo que le hagan eso, y… a mí me incomodaría, soy su esposa. -


-¿Qué pasa? Oh…
-Habló la guerrera mientras el gran lobo abría los ojos y le miraba fijamente. - Dice Raviel que, si gustas, puedes ofrecerte a ellos y cuidar de la cachorra blanca, así ambas se convierten en sus concubinas. -

-¿En realidad dijo eso?-


-Sí, Raviel, debería de jalarte las orejas por andar coqueteando con otras…. Ten-
Dijo la joven dándole a Sol un brazalete hecho de trozos de hueso y cabello- Raviel me dio dos brazaletes, al parecer, esa bruja las hizo para poder comunicarse con ellos, con uno bastará para que lo escuches. -


Sol se colocó el brazalete, empezando a escuchar en su mente una voz de hombre ronco y recio que emergía del cuerpo del lobo.


-¿Qué dices? Cachorra blanca no se quejó cuando se entregó a mí y a mis camaradas, no dejaremos que esas mujeres nos arrebaten lo que por naturaleza nos corresponde. -


-Es verdad, puedo escucharte.
-Expresó Sol sorprendida para luego ponerse algo molesta- ¡No! Ankhara es mi esposa, no pueden hacerle eso, su cuerpo es el de una niña. -

-Nosotros no le vimos problema, y ella disfrutó mucho con nosotros, mis camaradas y yo no habíamos disfrutado de una mujer además de Urya, cachorra blanca es un deleite, y si te preocupa mucho que la lleguemos a lastimar, puedes ofrecerte también. -


-Lobo mujeriego.
-Dijo Urya apretándole su gran nariz con su puño. - nada de pedirle a otras, yo soy la única hembra para ustedes, ¿Entendido? -

-Lo que digas… pero… llegará un momento en que los demás se enfaden, no puedes atendernos tu sola a los once, cachorra blanca tiene un aguante mayor que el tuyo y su piel suave y aroma dulce nos tiene encantados. -


-Esa niña ya no se meterá con ustedes… la que ustedes llaman como cachorra blanca ya no existe, y te lo he dicho muchas veces. -


-Tal vez… pero, existe la posibilidad de que, al ofrecerse nuevamente a nosotros, su cuerpo recuerde que ella fue marcada como nuestra hembra. -


-En verdad que son unos libidinosos. -


-¿Es verdad lo que dices?
-Preguntó Sol mientras el lobo volteaba a mirarla.

-Es cierto… aunque me vean joven, soy un lobo tan viejo como el nuevo reino de Vobodnil… fue esa bruja que logró controlarme a mí y a mis camaradas, mató a todas las lobas de mi manada y nos hizo probar las carnes de las humanas haciéndonos actuar como lo hacemos ahora
. -Contó Raviel sin dejar de mirar a Sol- eso no me quito mis sabidurías, sé que, en todos los seres vivos, existen tres tipos de recuerdos… los recuerdos físicos, los recuerdos de la mente y los recuerdos del corazón, pienso que si esa niña, logra recuperar alguno de esos tres recuerdos, los demás volverán. -

-¿En serio? ¿No me estás mintiendo solo para que te entregue a Ankhara?-


-No mentiría por placer, ¿Quién me crees? ¿Un zorro o un chacal? Nada me gustaría más que llevarme a cachorra blanca y Urya de regreso a nuestro bosque y que ellas nos brinden unos hermosos lobeznos. -


-Estás loco
-Dijo Urya jalándole las orejas a Raviel- ya te dije, no puedes preñar a una mujer humana, llevas cinco años que lo intentan conmigo. -

-Que lleves cinco años sin quedar preñada no significa que no se pueda, tal vez, cachorra blanca sea más fértil que tú. -


-¿Me estás llamando infértil? maldito perro. -

-Entonces… hay posibilidades de que Ankhara pueda recuperar su memoria… es cierto, borraron su memoria de la mente, pero… cuando me mira, lo noto, noto que ella parece conocerme, los recuerdos de su corazón aún siguen ahí.-
Hablaba emocionada Sol queriendo llorar por la alegría de saber que había una pequeña esperanza.

-¿Qué dices? Cuando rescatemos a cachorra blanca, ¿Nos dejarás disfrutar de ella?-


-Eres un lobo raboverde, acabas de decir que tienes siglos de vida y quieres cogerte a una niña. -
Exclamó Urya jalándole más las orejas de Raviel quien volteó a mirarla.

-Parece que estás celosa al ya no ser la única hembra de la manada. -


-No parece, lo estoy. -



Sol empezó a reírse al escuchar en su mente una enorme carcajada que provenía de las fauces de ese enorme lobo. Era una pequeña esperanza, una luz que quedaba en la oscuridad de la soledad que sentía al no tener a Ankhara cerca de ella. Eso le dio fuerzas, el ánimo que necesitaba para intentar una vez más, asediar el castillo y sacarla de su encierro.





Mira que mala Veritas, traicionar a su amiga para quitarle a su novia y hacerle perder su honor ;v.
Raviel se nota que quiere darle aun más gasolina a Ankhara xd.
u3u Ankhara aun sueña en poder recuperar la memoria de Ankhara.
 

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._. Entonces Sol dijo: "bueno, se la daré al lobo con tal de que recupere sus recuerdos..." (pero conste que Ankhara no quería recodar eso lol)
XD Imagina, Ankhara no puede hablar, :v sería violada por la manada de lobos sin poder gritar, XD y ella no pensó en dejarla a Raviel, puede usar sus propios métodos amorosos para eso.
 

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OAO THIS IS WAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



-3-



La noche caía y una misión de rescate empezaba, a tal nivel de riesgo que en la entrada principal del castillo de Magna, dos hermanas, una pelirroja y una rubia, empezaban a disparar para llamar la atención del más grande los guardianes del reino de Regalea, aquel que incluso la emperatriz tenía miedo. Unas alas negras brillantes se asomaron entre la oscuridad y las antorchas del castillo, apareciendo frente a esas dos chicas, un alto hombre de cabello y ojos color celeste y rostro serio, cuya armadura negra hacía saber que era el caballero de Seele, Norwell.


-Contacto con el enemigo nivel SS, procedamos a pasar a la ofensiva. -


-Entendido, Dheneb. -


-Son las amigas de mi hija…
-Suspiró Norwell relajando su cuerpo al ver que eran esas jovencitas de la edad de Ankhara. - Háganme un favor y váyanse de aquí, no quiero lastimar a unas niñas -

-Error, no somos unas niñas, somos guerreras. -


-Reafirmo las palabras de Altair. -



Las chicas empezaron a disparar contra el inmortal, que solo agitaba sus alas cubriendo las balas, al acabarse sus cargas, ambas hermanas las tiraron y sacaron macanas eléctricas, lanzándose contra Norwell quien solo suspiraba pensando que estaban menospreciándolo. Esquivó los ataques y en una arremetida de Dheneb, la sujetó de la cintura con un solo brazo dejando su cabeza detrás de la espalda de él.


-Sueltame. -


-También usas estas ropas atrevidas que usaba mi hija.
- Dijo Norwell subiendo la falda de Dheneb quien se mostró sonrojada al dejar a la vista una braga blanca con su nombre escritor en hilo rosa- Son unas niñas maleducadas, y necesitan disciplina. -


El hombre empezó a dar nalgadas fuertemente a la chiquilla, quien soltaba pequeños gritos y empezaba a llorar por el castigo.


-El enemigo es perverso, está castigando la parte posterior de Dheneb.
-Hablaba Altair por el auricular a sus compañeras.

-Manténganlo ocupado lo más que puedan. -


-Está bien, lo siento hermana, serás un sacrificio para el plan.-



En otro lado del castillo, unas espadas chocaban al ritmo de explosiones de magia. Urya caía arrodillada tras ser lanzada por un golpe de Veritas, quien estaba junto a Gaile protegiendo la entrada del Oeste.


-Ríndete Urya, no podrás contra las dos al mismo tiempo. -


-Por favor, Urya, eres nuestra amiga, sí le juras lealtad a nuestra emperatriz, tal vez…-


-¡Basta ya! No me hables de amistad.
-Exclamó Urya quien se lanzó de nuevo contra las dos, lanzando a Veritas varios metros de un solo puñetazo y al mismo tiempo, tratando de atravesar a Gaile su espada, quien se cubrió con un escudo mágico. - ¡Si no piensas morir, será mejor que lo haga yo por tus propios brazos! ¡ACABAME DE MATAR!-

-Maldita…arg…-


-¡Veritas!
-Gritó Gaile quien se retiró para ver a su compañera quien estaba herida de un tobillo, empezando a curarla mientras el escudo mágico las protegía de los sablazos de Urya. - ¿Por qué trata de matarnos? -

-Esa maldita… creía que solo quería entrar al castillo por la princesa Ankhara,, pero… parece que esto es personal. -


-¡Tú lo sabes estúpida! ¡Tuve en mis manos un sueño que pude abrazar, pude ser feliz! Y tú me quitaste… pero… tú...Gaile… ese sueño valió solo palabras. -


-¿De qué está hablando?-


-No le hagas caso, probar la bestialidad le enfermó el juicio.
- Dijo Veritas totalmente recuperada, para salir del escudo y empujar a Urya, volviendo a pelear con las espadas. - ¡Acepta lo que eres, bruja! ¡Se te dio una oportunidad para servir, para ser una guardiana aún con lo que hiciste y mira lo que haces!-

-¡No me hables de oportunidades, cuando te ofrecí mi amistad y me robaste lo que más quería!-


-¡Tú orgullo lo perdiste cuando ofreciste tu cuerpo a los lobos!-


-¡HABLÓ DEL AMOR DE GAILE, ESTÚPIDA!-
Gritó furiosa Urya quien siempre solía estar serena, pateando a Veritas con tanta fuerza que la lanzó contra la puerta del Oeste, rompiéndola en el acto.

-¡VERITAS! NOOOOOOO-



Gaile usó su magia de viento lanzando por decenas de metros hacia atrás a Urya, encontrándose con Veritas en un estado crítico, sin pensarlo más, se puso a curar su daño, viendo como la guerrera recuperaba la conciencia y le apretaba uno de sus hombros.


-Vete de aquí, busca la manera de advertir a nuestros dioses, Urya es más fuerte de lo que era antes, no podremos vencerla…aarg….-


-No, no puedo dejarte sola. -


-¡Obedéceme!-


-¡No! No entiendo por qué está tan molesta con nosotras, por qué actúa así, siempre quise que volviera del portal de Seele para poder platicar con ella, para saber que pasó, pero siempre me detuviste, dime, Veritas, ¿Por qué Urya quiere matarte?-


-No es tiempo para esto…!Lárgate!
-Exclamó Veritas empujando a Gaile quien cayó al suelo, viendo como su amiga se paraba.

-¿Qué esta pasando, Urya? Hay mucho alboroto de tu lado.-


-No queda nada en mí…solo una sombra de lo que un día fui… no quiero despertar… siento mi voz quebrar… no puedo odiarte…y tampoco olvidar lo que perdí. -
Murmuraba Urya al auricular, lanzándose de nuevo contra Veritas.


Los golpes de la guerrera del portal de Seele eran tan fuertes que Veritas no tenía oportunidad de defenderse de ellos, solo le quedaba esquivar, asustada al ver como dejaba enormes impactos en el suelo y paredes rígidas del muro, no había posibilidades de ganarle, Urya estaba mostrando por qué siempre fue considerada la más fuerte de las guerreras de Vobodnil y por qué le habían encargado la reliquia más importante, el portal de Seele.

Gaile buscaba ayudar a Veritas con su magia, intentando la piromancia, el control de viento, luz, hielo, magia de resistencia, fuerza y velocidad sobre su amiga, pero era imposible, no podían alcanzar la fuerza de Urya.


-Despertaba entre sombras y miedo, morí por dentro sabiendo que no volverías, el dolor desgarraba mi voz y siempre imploré que el mismo infierno te arrancará de mí…te mataré, te mataré, no queda nada en mí, te mataré y me quitaré la vida… no quiero despertar de nuevo sabiendo que ya no me amas…-
Susurraba Urya con unos ojos sin vida, pero, Gaile lo notó, esos ojos estaban llorando, como si por dentro cargara el más intenso de los dolores.


Por otro lado, Sol chitaba sus dientes al escuchar el estruendo que causaba Urya, nunca pensó que ella fuese tan fuerte, podría decirlo sin dudarlo, esa joven escondía un poder al nivel de Preyvice, o más bien, el dolor y corazón destrozado al toparse con sus amigas le había hecho despertar esa rabia. No tenía mucho tiempo para seguir pensando en eso, pues Sol tenía sus propios problemas al estar enfrentando a Beatrice y Junno, las guardianes de la puerta del Norte, mismas que con armaduras rojas, mostraban total entrega al reino de Regalea.


-Por favor, princesa Sol, acabemos con esto, piense que lo mejor para la princesa Ankhara es…-


-¡Cállate! No me hables que es lo mejor para mi esposa, cuando tú la traicionaste.
-Reclamó Sol apuntando su espada a ellas. - tú le juraste estar a su lado y al primer momento, le diste la espalda.-

-Nosotras no traicionamos a nadie, hacíamos un trabajo encomendado por ellas y cumplimos nuestro trato, que el resultado no haya sido el esperado no es nuestra culpa. -


-Te ofrecí mi amistad, mi…!Mi Ankhara te ofreció su amistad y le pagaste siendo parte de esto! ¿Cómo puedes detenerme? ¿Cómo te atreves a decir que te preocupas por ella cuando me estas estorbando?-


-No, no dejaré que pases.-


-Patetico… patético…!Patético! Malditos humanos… -
Susurraba Sol mientras sus ojos verdes volvían al color rojo de su inmortalidad.

-Sol, contrólate, la señorita Prika te advirtió de esto, ya no está Ankhara que te ayude a nivelar tu poder, aunque la otra Ankhara ya no exista, dentro de ti existe el aura de caos que ella tenía. -


-Lo sé…-
Dijo la eterna al escuchar a Orión por el auricular, atravesando su espada en su palma para volver en sí. - Es solo… coraje al ver a quienes me traicionaron, a quienes se burlaron de mi pequeña Ankhara. -

-Junno, vete de aquí. -


-¿Qué? Pero… soy tu esposa y tu compañera de armas. -


-Por eso, vete de aquí, busca a la señora Seele y busquen esconder a Ankhara, alguien les dijo que no estarían la emperatriz y la líder de las guardianas, seguro tienen otro plan. -


-Está bien. -


-¡No irás a ningún lado!
-Gritó Sol pisando fuertemente la tierra haciéndola temblar, captando la atención de todas las que estaban peleando alrededor del castillo- ¡Si no se atreven a darme a mi esposa, pagaran con sus vidas, ustedes sentirán mi angustia por no poder amar! ¡Sentirán que se siente tener un alma cautiva al haberme arrebatado a mi esposa! !ESTE MALDITO REINO SE ENTERRARÁ EN LA OSCURIDAD!-

-¡Sol, contrólate! ¡Ya la tengo! ¡Retirada!-


La tierra seguía temblando, deteniéndose y al mismo tiempo, los ojos de Sol volvían al color verde, y su rostro mostraba una enorme sonrisa. Usando magia de viento, empezó una tormenta de polvo para poder cubrir la vista de esas chicas. Al mismo tiempo, todas las demás buscaban retirarse, Altair usó una granada de luz para distraer a Norwell y salvar a Dheneb, el caballero dejó de preocuparle las niñas y alzó vuelo para saber el origen de ese temblor, Urya con todo el coraje de dejar las cosas así, se dio la vuelta y salió corriendo al interior del bosque, sabiendo que sus amigas no se atreverían a perseguirla.

Dentro del castillo, Seele trataba de llegar hacía el cuarto de su hija, esquivando a los lobos que le cubrían el paso, “Sería tan fácil usando mi poder” pensaba la madre, pero había jurado no usar magia de las sombras cerca de su hija. La reina de la oscuridad veía que esos animales parecían solo querer estorbarle, pero, con un silbido, todos esos caninos levantaron la cabeza y salieron corriendo. Seele metió lo peor. Al entrar a la habitación donde había dejado a su hija dormida, encontró que la habían sacado de la cama, se habían llevado a Ankhara.

Fuera del reino, las chicas se fueron encontraron en el bosque del norte de Regalea, en dirección al estrecho, estando todas montadas en los grandes lobos que eran guiados por Raviel, el cual era la montura de Sol. Las primeras en alcanzar a Sol fueron las hermanas, siendo Dheneb la que estaba sobándose el trasero durante el trayecto, luego fue Urya quien apretaba sus dientes por no haber tenido tiempo para lo que quería, por último, llegó Orión, quien fue la única que no estuvo peleando, en sus brazos, llevaba el motivo de su ataque sorpresa, Ankhara, la princesa silenciosa, iba dormida, asegurándose que no se pudiera levantar tras hacerle oler unas hierbas somníferas. Se detuvieron un instante para que Orión le entregara a Sol a su esposa, quien empezó a llorar de emoción y besar su rostro.


-Mi Ankhara… por fin, estás conmigo…-


-Otro momento para los besos, tenemos que seguir. -


-¿A dónde iremos, Orión? -


-Confirmación de camino, por favor. -


-Iremos a Vobodnil, la señorita Prika me dio la ubicación de un lugar secreto, oculto en una cascada, ahí estaremos bien. -


-¿Y después? Es obvio que nos encontraran y lo sabes. -


-Juntaremos todos los recursos que podamos.
-Habló Sol mientras empezaban de nuevo su trote sobre los lobos. - ¡Buscaremos un hogar fuera del continente! ¡Y si no lo hay, sé que lo haré, hoy lo pude sentir, podré alzar la tierra de los mares y construir mi propio reino!-


El camino siguió, Sol iba tan emocionada, que no notó que Orión soltaba un pequeño dron de bolsillo, el cual programó que viajara en línea recta en dirección hacia el castillo. Era amiga de Sol, Sol había protegido a sus hermanas, pero, no confiaba de todo en ella, que una persona tuviera tanto poder era peligroso, y lo que vio hoy bastó para hacerle entenderlo, Sol podía ser igual o más peligrosa que la Ankhara que borraron. La ojiverde estaba jugando con fuego, si Sol se enteraba que la estaba traicionando, su vida estaba más que perdida.







OAO SECUESTRARON A ANKHARA!!!
SOL RESULTÓ TENER UN PODER ESTREMECEDOR!!!
OAO!!!
 

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:3


-4-



En el castillo de Magna, una rubia estaba molesta, sus guardianas fueron humilladas y su sobrina fue secuestrada aprovechando su ausencia. La emperatriz, pidió a Seele y Norwell paciencia, pues no quería que usaran sus poderes oscuros ya que la afinidad de Ankhara a esa energía podría despertar su fuerza. la discusión fue acalorada, pero Magna, como la gran emperatriz que es, logró guiar las palabras y ver que era culpa de todas, pues se habían confiado de sentirse seguras en el castillo y de qué Sol no había intentado nada en varios meses.
Tras regañar a las jóvenes guardianas por su debilidad, Magna cambió su concentración a otras personas. Con su mirada, indicó a sus esposas que se dirigieran a su alcoba, pues sabía que solo alguien que conociera bien sus actividades pudo haber avisado de su salida.
Prika, Euridice y Preyvice estaban paradas frente a Magna quien llevó sus manos a la cintura y las miró fijamente, pues sabía que por el aprecio que tenían por su sobrina, una de las tres había ayudado a Sol.


-¿Y bien? ¿Quién fue?-


-¡Fue Prika!
-Señaló rápidamente Euridice a su gemela.

-¡Traidora! ¿Cómo pudiste?-


-Soy la primer esposa de Magna, debo de serle fiel, hermanita. -


-Bien hecho, Euridice, mi amor.
- Sonrió Magna acariciando la mejilla de Euridice quien se sonrojó mientras Prika inflaba sus mejillas al ver que ella la había delatado.- Y tú, Prika… quítate la ropa. -

-Pero.. pero… Magna, lo hice por qué Ankhara necesita a Sol y…-


-Quítate la ropa. -



Prika cerró los ojos apenada, empezando a desvestirse, tapando sus medianos senos al quedar solo con una braga de encaje rosa, caminó hacia la cama y se acomodó en cuatro patas dejando sus caderas levantadas. Magna deslizó la braga de su pequeña esposa, se quitó un cintillo, empezando a golpear el blanco trasero de Prika.


-Magna… espera…-


-¿Te atreves a reclamarme por castigarla, mi querida Preyvice?-
Respondió la emperatriz sonriendo, mientras Prika miraba a Preyvice y Euridice con algunas lágrimas. - mi dulce Prika, eres tan tierna y cariñosa como Euridice, quieres ayudar a todos aun metiéndote en problemas, pero… no está bien que una de mis esposas haga cosas a mi espalda, y más cuando es algo tan delicado. -

-Perdón…-


-Euridice, ven aquí también y quítate la ropa. -


-¿Qué? Pero si fue Prika quien ayudó a Sol. -


-Pero tú lo sabías y no me contaste, eres tan fiel a tu otra vida, a tu hermana de alma, a Prika, que es algo hermoso en ti que quieras tanto a tu reencarnación, pero… no está bien desobedecerme y ocultarme las cosas, mi amada Euridice.
-Sonrió Magna mientras Euridice cerraba los ojos apenada, dejó caer su vestido quedando solo con una braga color celeste, para colocarse al lado de su hermana, bajando su braga, empezando a recibir el castigo de la emperatriz.

-Magna, debemos de ir detrás de ellas…-


-No las alcanzaremos, Seele dijo que vio lobos, si se fueron en ellos no habrá manera de alcanzarlas, tendremos que saber a dónde se dirigen y buscar sorprenderlas, y mi adorada Prika nos dirá a donde irán, ¿Cierto?-


-Si…sniff… si…-


-Me preocupa lo que comentaron, al parecer, Sol posee un poder mágico a la par del mío. -


-Es probable que al sellar a Ankhara, la mayoría de la magia que ellas compartían se filtró a la sangre de Sol, recuerda que su existencia está conectada. -


-No es justo…sniff… sniff… Ankhara tiene derecho a recuperar sus recuerdos, a ser feliz con Sol. -



Magna se detuvo de castigar a las gemelas, empezó a acariciarle sus glúteos suavemente y ambas miraron por su hombro el rostro melancólico y dolido de la emperatriz, pues recordó lo que le hizo a su sobrina.


-Perdónenme… pero… no lo entienden… Yo no sellé los recuerdos de Ankhara, Seele y yo perfeccionamos este hechizo para borrarlos sus recuerdos… por más que lo intenten, ella ya no tiene recuerdos de quien fue, ni siquiera Seele podría recuperarlos. -


-Magna…-


-Es algo con lo que decidí cargar, arrebatarle los recuerdos de amor entre ellas… pero, lo hice para protegerlas a ellas mismas de su poder. -


-Nosotras lo entendemos, ¿Verdad, Prika, Euridice?-


-Sí, lo entendemos
-Dijeron las niñas en un tono triste al ver a la emperatriz por su hombro mientras ella acariciaba sus espaldas desnudas.

-Gracias, chicas….-


-Sabemos que todo lo que haces siempre es pensando en nosotras, en el reino, nadie ha hecho tanto por el continente como tú. -


-Gracias… Preyvice, quítate la ropa.
- Dijo Magna tras limpiarse las lágrimas para mostrar una sonrisa.

-¿Qué? ¿Por qué yo?-


-Por qué eres la líder de las guardianas de Regalea y es culpa tuya que fueran humilladas de esa forma y en mi castillo. -


-Pero…-


-Es una orden de tu emperatriz, esposa mía. -
Ordenó la rubia con una sonrisa, viendo como la guardiana cerraba sus ojos apenados, quitándose su armadura quedando con una braga blanca, colocándose entre las gemelas. - Han sido muy malas, me han fallado como esposas y las tres deben de recibir castigo por igual. -

-Por favor Magna…ay… no uses el cinto…!AY!-


-No tienes derecho a reclamar, mi amada Euridice, ayudaste a Prika al callar sus planes. -



Tras acabar el castigo y haber empezado algo más íntimo, las tres esposas de Magna descansaban en sus brazos, ella acariciaba sus cuerpos y besaba a cada una en la frente con mucho amor. Se habían dejado llevar tanto que se le olvidó preguntarle a Prika los planes de Sol. Aunque Prika hizo algo malo, la comprendía, conocía por miles de años a Euridice y a su reencarnación como para reclamarle por ser tan preocupona y entregada a los demás. Escuchó que la puerta era tocada, y para no despertar a ninguna de sus mujeres, usó su magia para girar la perilla.


-¿Quién es?
-Dijo la emperatriz tapando a sus esposas con una sábana.

-Emperatriz, soy yo. -


-Beatrice… ¿Qué necesitas? Sabes que detesto que me molesten en la alcoba real. -


-Lo siento…Uno de los patrulleros encontró un dron. -


-¿Un dron? ¿Qué es eso?-


-Es un aparato electrónico que…-


-Mm… uno de esos objetos infernales que construyeron los humanos, ¿Cierto?-


-Lo recuerdo, no le agrada la tecnología de los últimos siglos.
- Habló Beatrice dándole la espalda a Magna para no verla. - Orión nos mandó un mensaje, Sol se dirige a las tierras de Vobodnil, al parecer, un sitio que la señora Prika dijo que era un escondite, planean salir del continente. -

-Ya sé a cuál escondite se puede estar refiriendo… Así que Sol también tiene a una traidora. -


-Creo que Orión se dio cuenta que Sol es alguien muy peligrosa, ha de temer por la seguridad de sus hermanas. -


-Cuando las encontremos, le volveré a ofrecer servirme, le aseguraré la protección de esas niñas… Puedes retirarte Beatrice, gracias por la información. -


-De nada.-



Magna se recostó nuevamente y cerró la puerta con su magia. Pensó en ese lugar donde se ocultaron por un tiempo Preyvice y Prika hace miles de años, el escondite que estaba en una cascada, al parecer, tenían muy bien planeado las cosas. La emperatriz empezó a preocuparse más, no había nada más allá del continente, lo sabía por qué una vez, antes de volver a ver a Euridice, se atrevió a darle la vuelta al mundo, solo un puñado de islas le sirvieron como punto de descanso, de ahí, la nada, ni un sitio con suficiente territorio o recursos para mantener a alguien con una vida digna. Sol estaba tan aferrada a estar con Ankhara, que no se daba cuenta que estaba pensando en una locura.



:d Como adoro a Magna, la sensual y dominante emperatriz.





No esperaba que fuera tan rápido u_u
Por cierto, creo que el dron está muy fuera de lugar en este mundo, me incomoda un poco jaja.
:3 Recuerda que estaban esperando la oportunidad durante todo un año, :d.
:d No tanto recordando que fuera de Regalea, el mundo progresó al ritmo que en el nuestro, lo que respecta a Vobodnil, Regalea y Geglaceed mantuvieron un desarrollo al nivel de la edad media, pero en Rosu Pamant/Cetatea, el progreso humano llegó a la época moderna o era espacial.
 

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:3 Continuemos.



-5-



Una albina en camisón negro despertaba de su largo sueño. Ankhara se sintió nerviosa al despertar en una cama desconocida, y al no tener voz, no podía gritar por alguien conocido que le explicara que estaba pasando. La pequeña se levantó de la cama, viendo dos sandalias a su medida, se las puso y tomó un cepillo para el cabello que estaba en un buró, y frente al espejo, empezó a arreglar su largo y blanco cabello. Con timidez y miedo, abrió la puerta del cuarto, encontrándose con una cara conocida, una alta ojiverde quien le sonreía al ver despierta a Ankhara.


-Iba a ver si ya estabas despierta, pero veo que no es necesario, buenos días Ankhara. -


-“¿Dónde estoy?”
-Dijo Ankhara haciendo gestos con sus dedos, sintiendo como esa chica le acariciaba el cabello.

-Estás en casa, ven, te presentaré a tus amigas. -


-“¿Dónde están mis papás?”. -


-Ellos están muy lejos, salimos sin su permiso. -


-“Papá me dijo que está prohibido salir sin su permiso”.-


-Pero el no está aquí. -
Sonrió la joven llevando de la mano a Ankhara hasta una sala, donde otra chica de ojos verdes tenía sus senos descubiertos y el rostro colorado, mientras una rubia y una pelirroja probaban de sus pechos como si fuesen unos bebés cerca de ellas, una chica de piel algo grisácea cortaba pequeños trozos de manzana con una navaja para comerlos, sorprendiéndose Ankhara al ver que ella estaba recostaba sobre un enorme lobo de pelo negro, el cual en cuanto la vio sonrió enseñando sus grandes colmillos.

-Cachorra blanca. -


-Tranquilo, lobo raboverde.-
Dijo Urya apretándole la nariz. - ella ahora es una niña inocente, deja tus pensamientos de acoso atrás. -

-Ven… estas chicas, las que se están alimentando de su hermana mayor Orión, se llaman Dheneb y Altair. -


-Mmm….-


-mmm.. -


-Niñas, no sean maleducadas, no hablen mientras comen. -
Habló Orión sonriendo ruborizada. - bienvenida de nuevo, Ankhara..auch, ¡Altair, no me muerdas!-

-“¿Por qué comen de ella? Pensé que solo los bebés toman leche de la mujer”-


-¿Qué dijo?-


-Preguntó por qué ellas beben de ti, en otra ocasión se lo diremos, ya que se familiarice con todas de nuevo
. -Habló Sol tomando la mano de Ankhara, quedando frente a Urya. - ella es Urya, es una chica que al principio se ve amargada, pero en el fondo es muy amigable. -

-“Am.. he escuchado de ti”. -


-¿Qué dijo?-


-Que ha escuchado de ti. -


-¿Dónde has escuchado de mí?-


-“mmm…”…”La guardián Gaile y la guardián Veritas a veces discuten”… “Varias veces te mencionan… una vez, Gaile dijo que tal vez debió acompañarte a ti”…-

-¿Qué te respondió ahora?-Preguntó Urya al ver como Ankhara articulaba palabras con sus dedos.

-Dice que Gaile y Veritas suelen discutir, y te han mencionado… Gaile al parecer ha pensado que debió venir contigo. -


-Gracias… Ankhara. .
-Sonrió tenuemente Urya sacudiendo el cabello de la albina. - me alegraste el día. -

-Por último, tenemos a este amigo, se llama Raviel, es un lobo oscuro al servicio de Urya. -


-Hola de nuevo, cachorra blanca, la manada y yo te hemos extrañado mucho, ¿Qué tal si recuperamos el tiempo y empezamos el ritual de apareamiento para que de tu blanco y suave cuerpo nazcan los más bellos lobos?-


-Raviel, ya lo platicamos.
-Dijo Sol abrazando a Ankhara para apartarla del lobo, pero para sorpresa de todos, la muda sonrió y se soltó de ella para abrazar el cuello de Raviel, sin poder rodear su enorme cuerpo.

-Parece que a cachorra blanca le gustó verme de nuevo. -


-Creo que es por su afinidad a la oscuridad, eres un lobo oscuro así que para ella eres algo familiar. -


-Trata de controlarte, Raviel, Ankhara no recuerda nada, no quiero que por tu libido termines causando un desastre. -



Ankhara se separó un rato del lobo, volteando a ver a Sol, con un rostro lleno de ternura y duda, pues, aunque parecía un lugar agradable, no entendía para nada que hacía ahí, algo en su corazón le decía que había alidez en ese sitio, pero, no le era claro el motivo de su presencia.


-“Me presentaste a todos, pero… aún no se tu nombre”… “¿Quién eres y qué hago a ti?”-


-Ankhara… mi nombre es Sol, estás aquí por qué te salve del castillo.
- Hablaba Sol cerrando los ojos para abrirlos y mostrarle unos ojos rojos similares a los de Ankhara. - soy una eterna gracias a ti…-

-“¿A mí?”-


-Mi pequeña Ankhara.
-Susurró Sol cargando en sus brazos a la albina, quien puso su manita en la mejilla de ella al ver que su cara se llenaba de nostalgia. - yo soy tu esposa, tu eres Ankhara, esposa de Sol. -

-“¿Esposa?”… “¿Cómo mi tía Preyvice de mi tía Magna?”-


-Así es, no lo recuerdas por qué sellaron tus recuerdos, éramos muy felices, nos amábamos mucho. -



La albina se movió en los brazos de Sol para que la bajara, mostrando algo de miedo, sentía en su corazón que había algo en lo que le contó esa joven, y un dolor de cabeza le empezó a dar con gran intensidad, haciendo que ella apretara su cráneo. Sol la abrazó y tras cruzar miradas, vio como Ankhara quedó dormida en sus brazos al instante.


-Parece que tu plan falló, decírselo de forma directa le causó mal. -


-Eso significa que le es difícil recordar. -


-O qué los recuerdos emocionales los mantiene, pero no sus recuerdos mentales.
-Habló el lobo mientras Sol recostaba a Ankhara en el sofá. - Chica… Si cachorra blanca no puede recordar lo que fueron, no la obligues. -

-¿A qué te refieres con no obligarla?-


-Mi olfato es bueno para la magia… ella no tiene ningún sello, como el que tiene Gaile en su piel para proteger la espada de Aravan o el sello que tuvo Urya como guardiana del portal de Seele… cachorra blanca no tiene memoria previa a estar en el castillo. -


-Estás mintiendo, eres un lobo oscuro, solo quieres que me descuide para llevarte a Ankhara y hacer tus fechorías. -


-Ya te lo dije, no me trates como si fuese un zorro o un chacal, los lobos tenemos orgullo-
Respondió el animal mirando fijamente a Sol.- lo siento… esa es la realidad, cachorra blanca no podrá recordarte, por más esfuerzo que hagas y por más poderosa que seas, sus recuerdos mentales fueron erradicados. -

-No es posible….mi pequeña…-


-Espera, dijiste antes que había tres tipos de memoria. -


-Así es…
-Continuó el animal mientras Sol acariciaba la mejilla de la albina durmiente. - ella no podrá recordar lo que vivieron, pero… es posible que su memoria física y emocional estén intactos, tal vez, dedicándote a estimularlos, hagas que el amor que alguna vez sintió por ti renazca. -

-En pocas palabras… debes de enamorarla otra vez, así, ella llegará a amarte tanto como lo hizo hace un año. -


-Conquistar a Ankhara… lo haré… haré que su corazón piense de nuevo en mí, rescataré sus sentimientos.
-Sonrió Sol mientras besaba la frente de Ankhara.

-Igual, si me la permites una noche, yo puedo ayudar a …-


-Shu, shu, afuera, afuera. -
Dijo Urya jalándole las orejas a Raviel para sacarlo del escondite de la cascada. - oye, déjala en paz un rato, ¿Si? Ya la viste, Ankhara es una niña tímida y delicada en estos momentos, no es la chica salvaje e intensa que conociste, la que estuvo dispuesta a ofrecerse a la manada para defender a sus amigas, casi llora por no saber qué hace aquí. -

-Me importan poco los recuerdos de cachorra blanca, si puede recordar a esa chica no es mi problema, mientras ella logré recordar que junto a ti es una de mis hembras, ustedes dos deben de tener claro que deben de quedar preñadas y darnos camadas de lobos fuertes y sanos. -


-Así que esa era tu intención… no dejas de ser un animal cruel. -


-Sí soy cruel, ¿Por qué no me matas?-


-Por qué te quiero demasiado.
-Sonrió Urya abrazando a Raviel, para lamer su nariz y frotar su mejilla con su enorme hocico. - ¿Podrías dejar de pensar tanto en tu cachorra blanca y recordar que soy tu mujer?-

-Perdóname… -


-Me ofrecí a ustedes en cuerpo y alma, Raviel, ustedes me hicieron olvidar lo que sentía por Gaile. -


-Sí es así, ¿Por qué te gustó saber que ella se arrepiente?-


-Por qué no quiero que le vaya bien, quiero que les vaya mal a esas malditas, lo único que guardo por Gaile es rencor, coraje, odio… no las necesito, me basta con tenerte a ti y a los demás. -


-Eres una digna hembra de mi linaje…. Te ayudaré en tu venganza, si con eso basta para que me des un hijo. -


-Ya te lo dije, lobo necio, no puedo quedar preñada de ti. -
Exclamó Urya jalándole las orejas a Raviel quien le miró fijamente.

-Eso es por qué no has recibido suficientes semillas de lobo en tu vientre. -


-No tienes remedio. -



Raviel sujetó con sus fauces el brazo de Urya con cuidado, jalándola hacia afuera de la cueva, y por el color rojo que asomaba debajo de su cuerpo, la joven sabía por qué lo estaba haciendo, así que empezó a quitarse la ropa. Urya lo sabía, aunque sentía algo de afecto aún por Gaile debido a lo que vivieron, una bestia le había hecho sentirse apreciada, era una extraña relación, pero, Raviel tenía un corazón más humano que sus supuestas amigas.





Sol ya sabe que los recuerdos de Ankhara no volverán
7w7 Raviel es un loquillo, y Urya se encela que se metan con él.
 

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Kissu Kissu Creo que este capítulo te gustará :3



-6-


El silencio de las tierras áridas era interrumpido por el sonido del motor de un coche que viajaba desde las tierras de Regalea en dirección a Vobodnil. Beatrice piloteaba el coche teniendo de copiloto a Junno, en la caja trasera, viajaban Gaile y Veritas, quienes ya se habían acostumbrado a viajar en ese vehículo tan peculiar. El grupo era dirigido por Magna y Preyvice, quienes volaban delante de ellas rastreando el aura mágica que habían dejado los lobos de Urya.

Al llegar a las orillas del Ducado del Sur, Magna ordenó descansar, pues habían volado día y noche y pudo notar que Preyvice se estaba aguantando el dolor. Las jóvenes aprovecharon el descanso para almorzar algo, y Magna, como una chiquilla y con una cesta en mano, tomó del brazo a Preyvice para salir corriendo, hacía los restos de una antigua casa de piedra.


-Emperatriz, no debemos dejarlas solas. -


-Vamos, es un rato, y ya te he dicho que dejes de llamarme así cuando estamos a solas ¿Acaso no recuerdas esta posada?-


-¿Esta posada?-


-Este fue el sitio donde te hice mía. -
Sonrió Magna dejando la cesta para rodear la cintura de la guerrera y besar sus labios. - aquí te poseí y te hice prometer que me servirías en carne y corazón. -

-No lo recordaba… pero, me sorprende que lo recuerdes. -


-Mi memoria es casi perfecta, recuerdo cada detalle que considero importante para mí, y tú eres muy importante para mí, mi amada Preyvice, eres la segunda mujer a la que he amado como lo hago, con esta intensidad que me da fuerzas día con día. -


-¿Segunda? ¿Y Prika?-


-Prika viene siendo la reencarnación de Euridice, vienen siendo la misma persona, ¿O no?
-Rio la emperatriz besando los labios de Preyvice. - aunque estemos en una misión, me pareció lindo volver aquí y recordar viejos tiempos, después de todo, hace tres mil años que eres una de mis esposas. -

-Perdóname por no recordarlo. -


-No te preocupes, basta con que yo lo recuerde por ustedes. -


-Emperatriz… nunca te lo pregunté, tal vez, por miedo o respeto, han pasado miles de años y aún así, no me atrevía a preguntartelo, ¿Qué te gustó de mí?-


-Magna, dime Magna, es una orden. -
Sonrió nuevamente la rubia acariciando la mejilla de la guerrera- simplemente, me recuerdas mucho a mí, tu entrega, tu amor, tu pasión, estás dispuesta a no rendirte, a sufrir si es necesario por mantener la sonrisa de Prika y Euridice, darías tu vida mil y un veces por tu pueblo, por tus creencias, desafiaste a alguien más fuerte que tú aun sabiendo que perderías, solo por qué sabías que tu corazón te dictaba a ello. -

-No digas eso, me apena mucho. -


-Eres muy penosa en el fondo, frente a las gemelas, eres una mujer recia, fuerte, pero… a mi lado, no eres más que una damisela suplicando por ser tratada como tal, como una dama. -


-Magna…-


-Te tengo un obsequio.
-Dijo la emperatriz acariciando el cabello de Preyvice, jalando suavemente los mechones largos para que ella observara como el color negro pasaba a un color celeste brillante, su cabello natural. - sorpresa. -

-¡Mi cabello! ¿Cómo pudiste hacerlo?-


-Demine logró hacer un conjuro para retirar impurezas en los cuerpos de nosotras, ella lo hizo para poder retirar un extraño tumor que empezaba a salir en una mano de Ledwin. -


-Cierto… ellas se convirtieron en inmortales hasta hace poco, hablando en nuestro tiempo. -


-Sí, problemas que tuvieran previos a su inmortalidad les habían quedado, y por eso duró siglos para que ese tumor le causara molestias, pero Demine logró retirarlo y me enseñó el conjuro, y me sorprendí al probar con uno de tus cabellos, puedo restaurar tu color natural retirando el pigmento que quedó atrapado en tu sangre, puedo hacer que tengas tus ojos azules de nuevo, pero, al momento en que te conviertas en eterna volverán a dorado, ¿Qué te parece?
-Contó la eterna mostrándole a Preyvice su rostro reflejado en su espada. -tienes unos ojos y un cabello hermoso, Preyvice. -

-¡Magna, muchas gracias! Me acostumbré a mi cabello negro, pero, extrañaba mi cabello y ojos naturales, eran mi herencia como mujer nacida de sangre Geglaceediana. -


-Lo sé, por eso quise intentarlo. -



Preyvice abrazó fuertemente a Magna, sintiendo como la emperatriz acariciaba su cuerpo suavemente, para luego levantar su rostro y besar sus labios con mucha ternura, disfrutando de ver el rostro enamorado de la guerrera.


-¿Lo harás con Prika? El poder recuperar su color castaño la haría feliz. -


-Mmm.. no
-Rio la rubia sin soltar a Preyvice. - me gusta que se vean idénticas, recuperar su color natural haría que pudiéramos distinguirlas y eso las enojaría por qué así no podrían hacer travesuras sin culpar a la otra. -

-Cierto, aunque sean unas señoritas y tus esposas, no dejan de jugar como unas niñas. -


-Adoro verlas jugando con los niños de la capital, ellas son la alegría de nuestra gente. -


-Y de nosotras. -



Las dos eternas se rieron y retrajeron sus alas para sentarse en unas rocas y empezar a tener su pequeño almuerzo, sin dejar de compartirse miradas, Magna arrojaba unas miradas de coquetería y romance mientras Preyvice respondía con rostro apenados y enamoradizos. Al acabar sus alimentos, Magna envolvió a Preyvice con sus alas, usando su magia para extender unas cortinas de plumas para cubrirlas, y con una mirada, la emperatriz ordenó a su esposa desnudarse, cosa que la guerrera hizo sin rechitar. Lentamente, la eterna más fuerte empezó a deleitarse de hacerle el amor a Preyvice afuera de su castillo, con el pudor y excitación de saber que pudieran ser observadas por ojos ajenos, rememorando su primera noche.

Pasaron casi una hora entre suspiros, gemidos y besos, hasta que la emperatriz quedó satisfecha, teniendo en sus brazos a la ojiazul, quien le miraba como la primera vez, con ese rostro tan enamorado y lleno de idolatría hacia su emperatriz.


-Recuperaremos a Ankhara, no quiero que esta carita tan preciosa que tienes se llene de lágrimas por ella. -


-Gracias, Magna. -


-¿Crees que ya es hora de regresar?-


-¿Podemos… quedarnos un rato más así?
-Dijo tímidamente la peliazul recostándose en el pecho de Magna- no todo el tiempo estamos a solas, siempre quieres que en la noche durmamos las cuatro juntas. -

-Está bien, descansa todo lo que quieras, mi querida Preyvice. -



Magna dejó dormir un poco a la guerrera, acariciando su rostro que mostraba una tenue sonrisa. La emperatriz solía ser más cariñosa con las gemelas, pues eran chicas que exigían ese trato, pero con Preyvice, era totalmente distinto, era una mujer fuerte, pero, orgullosa para atreverse a pedir un trato similar, de ahí su encanto, su belleza al avergonzarse por desear ser tratada como una dama. Por ella y por las gemelas, era que Magna se sentía dichosa, esa misma dicha que sentía que le había arrebatado a Ankhara al borrarle su memoria. Era su mayor pecado y su mayor responsabilidad, por eso, detestaba que Sol se atreviera a ponerse en su contra, no dejaría que el capricho de una niña arriesgara la paz de todo el continente.




:3 Un poco de romance para apaciguar las emociones.



Awww, qué bonitos son Urya y Raviel <3 (aunque Raviel sea un rabo verde jaja).
:3 Ambos se aman a su manera (rara XD) pero Urya adora a Raviel, pues él en verdad se preocupa por ella.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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Preyvice tan dócil jaja. Es curioso pero me acostumbré a la Preyvice protectora y fuerte, de cierta manera orgullosa =P
:d Preyvice es protectora y fuerte, nunca dejó de serlo, pero Magna, uff, lo que tiene de bella lo tiene de carisma, seducción e inteligencia, :d lo que ella quiere se hace, como le dijo a Preyvice, en el fondo, ella no dejó de ser una mujer enamoradiza >:d y Magna supo sacar ese lado oculto y tenerla toda babosita por ella, Preyvice es una orgullosa guerrera, pero :d frente a Magna, pierde toda su voluntad. uwur Magna por eso es tan genial, digo, solo Norwell podría detenerla en sus caprichos, se puede decir que puede hacer lo que se le de la gana.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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OAO SIGAMOS!!


-7-



Ankhara despertaba tras su confusión del día anterior, no comprendía lo que le decía esa joven llamada Sol, referente a que habían sido pareja antes. Vio al lado de su cama un vestido blanco con adornos color negro, un sombrero de verano de la misma tonalidad y unos guantes de seda que llegaban hasta el codo, así como una nota que le decía dónde podía ducharse. Tras bañarse y vestirse, salió del cuarto viendo que la sala estaba solitaria, por lo que se dirigió a la salida, viendo una pequeña escalinata por el costado de la cascada que ocultaba el escondite.

La albina salió de la caverna, caminando un poco y viendo que cerca de la cascada, había una pequeña parcela donde una joven pelirroja y una rubia recolectaban diversas verduras y frutas que habían cosechado, cerca de ellas, la ojiverde que llamaban Orión recogía huevos en una cesta, de un gallinero que tenían muy bien armado. Ankhara volteó a otro lado y veía a ese enorme lobo que vio ayer junto a Urya, pescando al aprovechar la corriente del río, el animal con las patas y la joven con una lanza improvisada con una navaja.


-Buenos días, Ankhara, dormiste mucho.
-Dijo la Sol acercándose por detrás de la albina, arrastrando a un pequeño jabalí que había cazado.

-“am…¿Y esta ropa?”-


-Tengo ropa para ti, tu tía Prika se preocupó por ti, ya que al estar aquí debías de tener tu propio guardarropa, sé lo delicada que eres al Sol así que esos guantes y sombreros te ayudaran a cuidar tu piel cuando estés fuera de Regalea. -


-“¿Mi tía Prika?”-


-Ella me ayudó a que estuviéramos juntas. -
Sonrió Sol acariciando la mejilla de Ankhara quien le miraba llena de dudas, moviendo sus deditos para articular palabras.

-“No recuerdo lo que dices, ¿En verdad pasó? ¿Por qué no lo recuerdo?”-


-Tu tía… mejor dicho, la emperatriz, borró tu memoria… Ella, pensó que la mejor forma de evitar que su reino estuviera en peligro, era eliminar tu vieja existencia. -


-“No entiendo nada”
-Habló Ankhara con sus dedos, mirando fijamente a esa joven- “¿Por qué mi tía me hizo eso? Ella es una mujer muy bondadosa, nunca me lastimaría.”-

-Mi dulce Ankhara, has olvidado todo lo que te hizo esa mujer, no solo te mandó a una misión para ampliar su poder, cuando estuviste cerca de lograrlo, nos traicionó y borró tu mente, así como los recuerdos que tenías a mi lado, pero, sé que no borró tus sentimientos, los que están en tu corazón.-



La albina tocó su pecho con ambas manos, pensando en lo que le mencionaba esa ojiverde, no entendía que pasaba, pero, sí su tía Prika ayudó a esa chica, significaba que no era una mala persona, no obstante, no le agradaba que hablara mal de su tía Magna, para Ankhara, su tía Magna y su tía Preyvice eran modelos a seguir, quizá, algún día, lograría poder ser tan buena guerrera como ellas, eso si seguía aprendiendo bajo la enseñanza de su padre.


-Te quedaste pensativa. -


-“¿Odias a mi tía Magna?”
-Preguntó Ankhara mostrando unos ojos rojos ligeramente molestos.

-Sí… La odio. -


-“No deberías de odiarla, es la emperatriz de todo el continente, se ha esforzado mucho para hacer que nuestro pueblo viva feliz y en armonía”. -


-¿Aunque eso haya significado borrar tu memoria? Dime, Ankhara, ¿Recuerdas algo más allá del año pasado?-


-“Si… “-
Ankhara se quedó con sus dedos paralizados, esa chica tenía razón, trató y trató, pero, no había nada más allá de lo que recordaba al empezar a vivir y ser educada por sus padres, las clases con sus tías Ledwin y Demine para poder comunicarse con sus dedos, lo demás, era un vacío.

-No lo recuerdas, ¿Cierto?-


-“No…”-


-Es por qué hace tan solo un año, éramos felices, juntas… Por eso odio a Magna, emperatriz de Regalea, por arrebatarnos la felicidad. -


-“No puedo creerlo, ella no haría algo así”. -


-Ankhara…-


-Sol, no la presiones, cachorra blanca no recordará si le insistes así. -
Dijo Raviel acercándose a las dos, metiendo su nariz debajo del vestido de Ankhara olfateando su braga, sin que la niña entendiera su acción.- extrañaba su aroma a vainilla. -

-Maldito perro raboverde, no puedo descuidarme un rato de ti. -


-Solo quería saber si nadie se había atrevido a tocar a una de mis concubinas. -


-No jodas Raviel.
- Habló Urya jalándole las orejas al enorme lobo. - sabes que ella no puede dejar de ser virgen, es una eterna. -

-Lo sé, por eso es que más deseo que me de pronto una camada, serán los lobos más fuertes de toda la historia. -


-“¿Camada? ¿Concubina?”-


-No hagas caso.
-Rio Sol apartando un poco a la albina de Raviel. -te recomiendo que no te acerques a Raviel cuando estés a solas con él. -

-“¿Por qué? Me agrada su aroma, me recuerda un poco al de mi familia.”-


-Es por qué Seele, la reina de Schwarzwald y Norwell, heraldo de la muerte a su servicio, son seres del bosque negro, habitantes de la oscuridad y las sombras, lugar donde nacieron los lobos oscuros.-


-Lobos que están a mi servicio, al ser el alfa de la manada. -


-“Ya veo… mm… ¿No puedo ver a mi mamá? Quiero preguntarle si todo lo que me dices es verdad.”-


-Lo siento, no puedes verla, Seele… tu mamá, estuvo de acuerdo con borrar tu memoria-
Contó Sol mirando con tristeza a la albina que dilataba su mirada al escuchar eso. - ella junto a la emperatriz, crearon el sello que erradicó tu memoria. -

-“Eso es mentira, mamá me quiere mucho… me dijo que sacrificaría lo que fuera por qué yo esté a su lado.”-


-Y eso hizo… sacrificó nuestro amor, tus recuerdos, para que siguieras al lado de ellos. -


-“No es cierto, retráctate”.
-Reclamaba la albina mirando molesta a Sol, moviendo sus dedos con rapidez y coraje. - “Mi mamá no haría eso.”-

-Sol, por favor, trata de no presionarla más, para ella, nosotras somos unas extrañas, que te pongas en contra de las personas con las que ella se ha criado en estos meses solo hará más complicado que te aprecie. -


-Lo siento… tienes razón… perdóname, Ankhara-
Respondió Sol frotando el cabello del lobo quien le miraba con preocupación.

-Piensa bien lo que harás, no tenemos mucho tiempo, uno de los míos dio el aviso de dos eternas y una carreta sin caballos viajando hacia nosotros, están a dos días de distancia. -


-Un coche… entonces, no serán dos días, cuando mucho, nos queda un día. -


-¿Crees que nos encuentren?-


-La señorita Prika nos dijo que este escondite le perteneció a Preyvice originalmente, si ella habló, sabrán donde estamos. -


-Huyan, nosotros las cubriremos. -


-¡NO!-
Gritó Urya mirando al lobo gigante. - no te dejaré solo. -

-No seas orgullosa, ¿Tanto te lástima que te defienda un lobo?-


-No se trata de que me defiendas, no quiero verte morir.
- Respondió Urya mostrando un rostro triste, sujetando las fauces de Raviel. - por favor, no quieras lucirte con ella o conmigo, no soportaría perderte…-

-El destino de un lobo alfa es defender a su manada. -


-Pero de qué sirve defenderla si tienes las de perder… por favor…-


Raviel miró fijamente a Urya, esa joven que siempre mostraba un rostro frio y sin alma, ahora era una temerosa y llorosa chiquilla. Ankhara notó algo que le sorprendía en esa mujer, su mirada, era de amor, no lograba entenderlo, pero, esa chica miraba enamorada a esa bestia, con una misma mirada que veía en su madre cuando ella observaba a su padre.


-Está bien… no me arriesgaré, pero, quita esa cara, no va contigo. -


-Gracias. -
Respondió Urya abrazando al lobo, y casi como inercia, Ankhara también, sorprendiendo a Sol.

-Cachorra blanca…-


-“No entiendo que está pasando, pero, no quiero que te pase algo, no sé de qué quieres protegernos, o por qué me ves así, solo, no me gustaría que tú sufras por mi culpa”. -
Artículo Ankhara con sus dedos.

-¿Qué dijo cachorra blanca?-


-Que no quiere que te pase algo sí es su culpa… me siento celosa, pareciera que Ankhara comprende mejor tus sentimientos que los míos. -


-Es muy probable que sea así por qué… ya sabes-
Susurró Orión a su oído. - las últimas experiencias físicas de ella fueron con Raviel, y él lo dijo, la memoria emocional y la física podrían estar aún en ella, su cuerpo recuerda que fue poseído por Raviel. -

-Entonces… si su memoria física está intacta, su memoria emocional debe de estar ahí. -


-Sí, no se trata de hacer que Ankhara odie a su familia, sino, que te la ganes de nuevo, debes de enamorarla, tal como lo dedujo él. -


-Ankhara… mi amor
-Habló Sol abrazando a la albina quien le miraba curiosa por el gesto. - haré que tu corazón recuerde cuanto me amó, aunque tu mente no tenga recuerdos de lo que fuimos, te daré motivos para tener recuerdos de este presente y sueños de un futuro juntas. -

-“No lo entiendo… ¿Por qué estás llorando?”-


-Por nada… mi linda Ankhara.
- Respondió Sol abrazando a su esposa, viendo hacia las montañas del Vobodnil, su último escondite.






OAO EL OTRO GRUPO SE ACERCA, SE ARMARAN LOS VER%&%&%& :d
 
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