+18 Fic Colectivo SAINT GERMAIN

-계산이 좀 느리니?-
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Candyland
¿Entendido? Y que nadie se entere, Min-Jie.
Pero... Señorita Kim Tae-Ri, ¿cuándo va a volver?
No lo sé. Por eso necesito que sigas las indicaciones que te dejé en la computadora, con eso estaría bien— Esas palabras pronunciadas en coreano resonaron con tranquilidad mientras la fémina caminaba sin prisa por la oficina, ignorando la cara de pánico de su asistente—. Te llevaré a ti— murmuró para sí misma, sacando de una de las tantas cajas en el piso un kit de herramientas fáciles de transportar que había preparado antes de la mudanza.

La oficina donde se encontraban ambas féminas era bastante amplia, con caros muebles robustos de madera y sofás tapizados con cuero marrón que aún se encontraban alrededor de la mesa ratona, acentuando la formalidad y masculinidad característicos de una sala de negocios. Siguiendo el mismo hilo de diseño, el pesado escritorio que se encontraba más al fondo del lugar era iluminado por el gran ventanal con balcón que ventilaba el lugar. Dicho escritorio todavía no tenía muchas cosas encima, sino que sólo se encontraba erguida una placa horizontal, en el cual se podía distinguir el nombre Kim Tae Ri en coreano y romanizado; un pequeño regalo del padre. Los ojos avellana parpadearon un par de veces leyendo de nuevo ese rectánculo dorado mientras pensaba que no era exactamente un regalo que emocionaría a una mujer, pero lo agradeció en el fondo.

Luego, su mirada se posó sobre Min-Jie, una mujer de un año menor que ella, quien había trabajado como su asistente ya desde Corea. Realmente era una chica trabajadora y confiable, siendo una de las pocas personas en las que confiaba; justamente por eso era la persona indicada para dejarle la empresa a cargo en el rato que ella no estaría. De todas formas, la bruja había tomado el cargo de una empresa funcional que su padre ya había sistematizado, por lo que su presencia por ahora no era realmente requerida; nadie se daría cuenta que realmente no estaba.

Sigo insistiendo en que esto es una mala idea...— no paró de dudar la menor, revisando unas copias del itinerario del día—. ¿Y si alguien sospecha que no está realmente aquí? ¡Me van a despedir!
Les dirás que estoy ocupada en una reunión de Skype o algo así. No es la primera vez que tienes que hacer algo de este estilo, tú ya sabes cómo lidar con estos casos— Eso era verdad. Por más que la ejecutiva había demostrado gran responsabilidad en los asuntos de la empresa de su padre que le eran encomendados, eso no quería decir que de a ratos se escapaba sin que nadie se diera cuenta, dejando a su asistente para encubrirla—. Ya veré cuándo podré volver para firmar cosas— confió mirándose una vez más en el espejo su outfit casual, abriendo su campera blanca para que se le vea parte de la remera negra sin mangas que llevaba abajo.
Está bien— suspiró—. Pero en serio este año tiene que darme la semana de vacaciones para Hawaii.
Sabía que podía contar contigo— dijo la de cabellos oscuros con lo que suponía que era un tono de felicidad, mientras le dejaba un paquete de gomitas de ositos en las manos de su confidente. Luego, agarró una maleta y una mochila antes de salir por la puerta.

[...]

El paisaje metropolitano de la ciudad pasaba rápidamente por la ventana, sin recibir atención alguna por parte de la empresaria, quien estaba más interesada en releer los artículos de los extraños casos de crímes sin resolver. Ya había pasado un par de semanas desde su llegada a Japón, y con ello también extendió en internet el alcance de su servicio de brujería. Desde ese entonces, notó que la mayoría de los pedidos eran esperando algún tipo de protección divina que obviamente se salía del listado de hechizos disponibles, hasta que un día recibió un mensaje un tanto inusual. Era algún tipo de convocación en el templo de la ciudad, para formar un equipo de cazafantasmas o algo así; como era de esperarse, la bruja lo ignoró creyendo que era una especie de broma de parte de algún hater.

Pero el asunto se volvió real cuando unos días atrás recibió una carta física en la oficina con el mismo contenido, sellado y enviado desde el templo. Y esta vez sí podía comprobarse la veracidad, ya que normalmente en la empresa no elevaban cartas de origen sospechoso. Aunque le sorprendió cómo pudieron dar con su dirección, ya que la identidad de Hazel Witch nunca había sido revelada. ¿En serio habían hecho tanto trabajo para buscar un equipo de investigadores paranormales? Era raro, pero sonaba como algo divertido.

Para cuando sus atención por fin fue fijada por fuera del taxi, Tae-Ri no pudo ocultar el brillo de sus ojos al ver tantos árboles de cerezos bailando con la brisa pasajera de la primavera, algo que tanto en su ciudad natal como en el centro de Hanawoshi no había podido apreciar; obviamente no tardó en bajar la ventana y aspirar profundamente el perfumado aire de la naturaleza. De hecho, desde algún momento parecía como si se hubiese alejado bastante de la ciudad, ya que los rascacielos se encontraban lejos de su panorama y lo que predominaban ahora eran los viejos árboles creciendo en la ladera de la montaña.

Así que allí está el templo— murmuró la coreana sin emoción en la voz, poniéndose sus lentes de sol oscuros antes de mirar las escaleras que la esperaban. Luego, se agachó sacó un par de cosas de su mochila, dando una vuelta por aquí y otro ajuste de tuerca por allá... Y así una rara máquina que se veía como un rectángulo con resortes fue creada—. Perfecto— aprobó, destapando una de sus botellitas con brillantina púrpura que le roció encima. De paso tiró un poco en el aire para verlos reflejar los rayos del sol.

Ese aparato fue colocado por debajo del bolso más grande, entre las rueditas, y al chasquear los dedos la creación comenzó a "saltar" continua pero equilibradamente con el equipaje encima, y Tae-Ri sólo tuvo que hacer el esfuerzo para subir por su cuenta los peldaños de piedra, siendo perseguida por sus cosas.

Un par de monjes, sorprendidos por el desconocido dispositivo, la recibieron en la cima y se limitaron a sólo pedir una identificación por parte de la joven, quien se presentó como Hazel Witch. Al ser aceptada, la de cabellos oscuros se dispuso a caminar por ese tranquilo lugar, dirigiéndose hasta donde le habían indicado que debía seguir.

Pero cuando estuvo un buen rato perdida en sus pensamientos apreciando el ambiente sereno, una voz logró llamar su atención. Al voltear, un muchacho de tez pálida y aspecto occidental se presentó como Euan Archer, un forente, quien quería orientarse. Tae-Ri parpadeó inexpresivamente un par de veces mientras pensaba a dónde dirigirlo... Sólo para darse cuenta que ella estaba en la misma situación.

Entonces, ¿tú también eres parte del grupo de investigadores?— preguntó él, a lo que Hazel Witch asintió concisamente. Pero al rato de estar caminando pudieron dar con otro monje que los ubicó mejor. Así, en el camino una pequeña charla fue sostenida por algunos minutos, en la que ninguno de los dos profundizó en algo ya que querían mantener la distancia suficiente por ahora.

Oigan, ese monje de allá me dijo que ustedes están yendo a ver a ese tal Saint Germain— pronunció de repente una voz masculina en inlgés, que sobresaltó un poco al otro varón. Por otro lado, la asiática miró por detrás de ese enorme sujeto por curiosidad, encontrándose con que el monje mencionado aprovechaba la situación para alejarse lo más rápido posible. Luego, al ver mejor a la persona que había infundido tanto miedo en el pobre calvito, se dio cuenta que se trataba de otro extranjero, pero éste poseía cabellos rubios algo desordenados y un penetrante ojo azulado que miraba al par como exigiendo una respuesta rápida.

Sí... Podemos mostrarte el camino— respondió el inglés sintiendo la presión.
O pueden decirme dónde es— aseveró el del parche frunciendo un poco el ceño.
Sólo síguenos— interceptó Tae-Ri sintiendo pereza de dar explicaciones, y comenzó a caminar hacia la dirección correspondiente—. No está lejos.

Euan se preocupó al ver que ese sujeto apretaba los dientes y los puños, aumentando el aura peligrosa que lo rodeaba; que a todo esto, la fémina parecía no percibir. Pero un suspiro que sonó casi como un gruñido pareció relajar un poco al rubio, quien se limitó a seguir a la del equipaje. También sintiéndose un poco menos amenazado, el de mirada melancólica se unió al grupo.


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Krause Krause dany21041999 dany21041999
No hice nada en especial, sólo actualicé más o menos acorde al post de Dany.
 

Nope.
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Comúnmente se enseña, se cuenta como fábula o quizá como verdad oculta que en aquellos caminos que encarrilan a las personas con un rumbo por andante, se construían pequeños altares, símbolos que se erigían para la protección de los senderos justo a su costado para conseguir la protección de antiguos espíritus. Entes de la naturaleza que por un pequeño tributo, en forma de rezo o forma de respeto, cuidaban a los exploradores, a los comerciantes y aquellas almas que tenían la fortuna de morir en estos lares. Esas historias fueron pasando de familia en familia, de boca en boca diluyéndose en generaciones hasta que, por azares de tiempo y del excoriante destino, estas se detuvieron. Las cosas terminaron abruptamente para un pequeño altar junto a una carretera desierta que lleva directamente hacia la capital del actual Japón. Solitario y básicamente marchito, la pequeña estatuilla de un protector del camino se hallaba rota por la mitad, dejada en el césped y con basura a su alrededor que ocasionalmente tiraban los automóviles que pasaban por el sitio.


El suelo era verde y a lo lejos se podían observar varios árboles, como grandes y viejos espectadores de una serpiente de asfalto que lleva a la ruidosa ciudad de Tokio.
Cien años más hubiesen pasado sin que un alma se preocupara por aquella olvidada efigie.

Sin embargo la basura había sido recogida, las hojas secas alejadas de la estatuilla y la tierra ligeramente limpiada de los relieves adornantes del altar. Sin decir ninguna palabra y con una respiración pausada, como si contase sus propias respiraciones, un muchacho de cabello poco largo y recogido con una bandita (Estilo copiado de su héroe Keanu Reeves), se encontraba sentado junto al altar roto. Con los ojos cerrados y dejando que los cabellos de su frente fueran movidos por la libertad del viento. Fran abrió sus ojos deteniendo su meditación, este se vio mirando hacia el otro lado de la carretera.

—¿Qué te parece? —Dijo el muchacho—. He recogido la basura alrededor de tu casa, sobre la estatuilla, lo siento, no pude arreglarlo.


Frente a él, justo del otro lado del camino, un zorro pequeño, color blanco y de ojos rojos se encontraba mirándolo. Con un humeante pelaje, como si fuese a desaparecer en un soplido según se pudo mirar; parecía débil o así lo percibía, como si la melancolía o enojo pudiese sentirse en un aura alrededor de sus ojos carmesí.

—¿Porque lo hiciste? —Se escuchó, una voz en eco que retumbó en la cabeza del joven Cordova.

—¿Eres el protector de esta zona, no? —Continuó Fran—. Si ese pequeño altar es tu hogar deberías mantenerlo limpio.

—No fue mi culpa, los humanos se olvidaron de mi—. La voz del zorro, que era un eco débil que mezclaba la voz de un hombre y una mujer se volvió reacia, como si en cualquier momento fuese a soltarse al ataque o al menos soltar la última mordida.


Fran se mantuvo en silencio, quiso decir bastante o quizá deseó tener una broma lista, pero no fue así, solo miró al animal antes de continuar.

—Lo lamento, amigo.

—No es necesario que te disculpes, no es tu culpa.— Dijo el Zorro al mirar su altar—, No era necesario que lo limpiaras.

—Un gracias es más que suficiente.

—¿Gracias? ustedes fueron los que…

—Estoy bromeando —Rió Fran antes de que el espíritu se enfadara—, Suelo meterme donde no me llaman, si querías tu altar como estaba lo lamento.

El chico rascó su cabeza antes de continuar, un par de recuerdos le llegaron a la mente sin previo aviso.


—Al llegar a este país conseguí trabajo por un par de días limpiando unas oficinas, las personas de de aquí son exageradamente ordenadas, aunque para ser franco yo también sería ordenado si trabajase en una oficina o… si tuviese una casa para empezar.

—Eres un extranjero —Exclamó el Zorro, Fran solo sonríe—,De igual manera, te lo agradezco.


Sin decir más y en un solo parpadeo, aquel animal sencillamente ya no se encontraba ahí.

Luego, el chico se pone de pie y sacude sus pantalones, estira su espalda unos segundos mientras mira al cielo, hacía buen tiempo, el excelente clima para tomar un café y quizás un par de galletas, eso sería excelente, gastaría su dinero restante pero valdría la pena.

Antes de seguir administrando su fortuna, a lo lejos, justo a un poco más de siete kilómetros, el sonido de un teléfono se escucha, una pequeña cabina telefónica empieza a sonar. Fran recordó a la película de Matrix y como estas se usaban para volver al mundo real, siempre tuvo sus teorías sobre una realidad basada en una simulación, pero sus últimos ocho años de vida habían sido demasiado mágicos y crueles para hacerle pensar que todo su universo era planeado por una máquina con sueños de escribir una novela juvenil.
En breve Fran se puso en posición, podría llegar a la cabina en menos de un minuto si se lo propone o en realidad no, podría llegar en treinta segundos si sus saltos eran los suficientemente buenos y su momentum no fallaba. Sonrió brevemente, sonrió y disfrutó pensar lo cool y genial que era haber tenido un entrenamiento Shaolin.



█ █ █

—Buen día, habla a Burger King —Dijo al contestar, efectivamente, había tardado treinta y dos segundos y tres saltos para llegar—, ¿Puede tomar su orden?

—¿Fran? ¿Porque tardaste? —Era la voz de una mujer, el tono maternal y juvenil de Morrigan nunca podría confundir al muchacho—. En la carretera donde te encuentras no hay ningún burger king.

—Buen día, habla a Taco Bell puedo tomar su…

—Tampoco hay taco bell...

—Buen día, bienvenida a…

—Tampoco Sushi roll.

—No eres nada divertida, Morrigan —Exclamó el chico, no le extrañó en lo más mínimo escuchar la voz de aquella chica; sin embargo, el cómo era posible que sabía su ubicación en todo momento siempre le había causado curiosidad, curiosidad y ciertamente terror— ¿Como supiste donde estaba?

—Se supone que debiste llegar a Tokio hace dos semanas, no tomaste el autobús desde Kanazawa.


Habla ignorando su pregunta.


—Negativo, llegué caminando, hubo algunas distracciones en el camino. Conocí a una pareja de pescadores que tenían un leve problema así que, ya sabes, una cosa llevó a la otra.

—Lo se, estuve al tanto de toda tu aventurita.

—Eso que puedas vigilarme es bastante terrorífico...

—La reunión es en unas horas ¿Estas presentable?.

My lady, siempre estoy presentable.


Hacía
dos días el muchacho había trabajado una semana en una gasolinera, con aquello pudo solventar sus gastos de comida y techo en un motel justo en la esquina donde era su trabajo. No era la mejor habitación del mundo pero dormir en otro sitio que no fuese bajo un árbol o quizá ducharse en otro lugar que no fuese un río era una experiencia que Fran agradecía.

—Entiendo, tengo que irme. ¿Recuerdas tu objetivo?

—Si, espero encontrar algo que nos pueda ayudar —Asintió aquel, hablar de su objetivo, de la ayuda que buscaba hacía que dejara de bromear—, Ya estoy cerca del sitio


—Cuídate mucho —Concluyó ella—,Por favor.



█ █ █

Horas después, el templo Saint Germain se encontraba a la vista, llegar hacia este parecía difícil, lo rodeaba una pequeña colina habitada por más de un millar de árboles, el aire del sitio era pacífico, como si los únicos espectadores fuesen aquellas plantas, algunos insectos y quizás algún cuervo vigilante. El viento era ligero y el aroma bastante húmedo, los ruidos de la ciudad eran lejanos y ciertamente lo único que podía escucharse eran los saltos de Fran en la cima de los cerezos. Era como un saltamontes, los saltos del muchacho eran precisos y rápidos, de una rama a otra subía la colina sin mucha dificultad; fue entonces cuando, al llegar a la entrada del monasterio el chico se detuvo.

—Vaya vaya, no había notado las escaleras —Dijo él al bajar de un cerezo y mirar la edificación—, Debo haberme visto como un loco subiendo así.


Fran dio una gran carcajada al aire por unos segundos, esto hizo algo de eco haciendo que varios pájaros salieran de su escondite volando, el chico suspiró y se dijo a sí mismo lo raro que era y que probablemente esa era la razón por la que su grupo de amigos se basaba drástica mente en fantasmas o seres sobrenaturales. Caminando con su ego golpeado, aquél continuó dentro del templo, no pasó demasiado antes de encontrarse con otra persona.

Era un pequeño grupo, una mujer y dos hombres, ambos parecían haber conversado anteriormente, Fran sonrió al encontrarlos, permanecer perdido y solo en un sitio así le hacía tener visiones del pasado; un entrenamiento que tuvo en un monasterio similar, como si hubiese ido a Vietnam, definía él, los tigres era algo recurrente, una o ninguna comida al día estilo militar y semanas enteras meditando en una montaña. El muchacho dejó pasar estos traumas al escuchar a uno de los jóvenes con quien se encontró.

—¿Fran Cordova? ¿No será más bien Francis…—Dijo Euan al estrechar su mano, fue entonces, como si hubiese sido interrumpido, este deja una pausa antes de continuar—, ¿Quién eres…?

En un parpadeo, Euan, el muchacho de cabello oscuro y tez blanca cayó desmayado, como si fuese una pluma desprendiéndose del cielo, su cuerpo perdió toda voluntad y fuerza dejándose a la deriva. Antes de que este azotara en el mismo, como una bala, el muchacho Cordova tomó del brazo al chico, haciendo que este evitara un golpe.


—Con decirme Fran esta bien —Aclaró al levantar al chico y poner su brazo por su su espalda ayudándolo a ponerse de pie, Euan seguía inconsciente—. Con esta reacción ya van siete este mes.

—¿Se encontrara bien? —Incluyó la joven que los acompañaba, miraba fijamente al desmayado justo cuando el Cordova volteó a verla.

—Quizá no desayunó como debla, habrá que llevarlo con los encargados, señorita…


—Tae-Ri Kim.

—¿Puedo decirte Kim?

—Algunos me dicen Hazel.


—Hazel será.


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Así es, Shiory Shiory dany21041999 dany21041999

Ahí mi intro, hacia mucho que no hacía esto... uf
En fin, lo deje inconcluso, habría que llevar al chico a Euan a su habitación, con una enfermera (Que podría ser Popyland. Popyland. no lo se, quizá, es clasificado... (?)) o quizá dejarlo bajo un árbol junto a unas ardillas.
 
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Assassin
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“Sabemos de sus aptitudes especiales señor Shirogane, estamos necesitados de gente como usted y creemos ser capaces de crear una sociedad benéfica para ambas partes…“

El mail continuaba con formalidades y adjuntaba las direcciones para llegar al templo de Saint Germain. Tras un suspiro Kei cerró su laptop y echó la espalda hacia atrás en su silla de escritorio, en sus manos se encontraba una especie de diario relatando los casos que había resuelto en los alrededores, tenía en mente publicarlos como un libro algún día o quizás empezar un blog en línea, la verdad era que el joven japonés no tenía mucha motivación actualmente por hacer una u otra cosa, ese vació depresivo en su interior comenzaba a crecer de nuevo, últimamente las almas no se acercaban a él quizás era bueno pensar que en su zona los casos de muertes violentas habían disminuido sin embargo eran ese mismo tipo de cosas lo que le hacía sentirse vivo. Aquel correo llegó en el mejor momento.

Una a una tomó sus pertenencias más valiosas y lo necesario para el viaje, a pesar de ser japonés nunca había visitado Hanawoshi, quizás conocer más gente con habilidades como las suyas sería bueno para variar.

El viaje en metro transcurrió sin percances, al llegar a la misteriosa ciudad comenzó a sentir tensión en el ambiente, conocía muy bien esa sensación eran almas en pena acercándose a Kei como si fuera un imán para ellas, no obstante eran bastantes, nunca ocurría algo así tan pronto salió de la estación su cabeza sonaba como una cafetería llena, tantos murmullos y voces sonando en su mente le obligaron a buscar algún rincón tranquilo para sentarse un momento, por fortuna el proceso para calmarles ya era habitual para él, era necesario hablar con todas y cada una de ellas explicándoles que se encargaría de ayudarles a descansar.

Tras un par de horas terminó con las ultimas almas penantes, ni siquiera el joven Shirogane entendía su don, que su mente fuera como una plaza para los muertos nunca le dejó claro si ellos podían oir sus pensamientos pero por alguna razón podían comunicarse, en esta ocasión ninguno sabía las causas de su muerte pero al menos logró calmar el ruido en su cabeza como si fuera una ordenada sala de espera.

Añadiendo curiosidades a la lista entre más se acercaba al templo más almas lo abandonaban eran como si algo les alarmara del lugar, estando enfrente al imponente lugar sagrado solamente sentía espíritus de infantes en su cabeza algunos comenzaron a llorar.

Kei Shirogane ―dijo al monje que cuidaba la entrada del lugar, este tras confirmar su nombre en una lista le indicó como llegar a su habitación.
Ya han llegado algunos de sus compañeros, póngase cómodo pronto recibirán instrucciones ― señaló el sujeto religioso mientras retomaba su puesto esperando gente en el portón. Sin decir nada Kei continuó su camino por el templo, hasta toparse con unas personas reunidas junto a alguien aparentemente desmayado.
Era el preciso momento donde sus capacidades asociales salían a flote, se preguntaba si debía acercarse a tratar de ayudar o simplemente mantener su distancia y no molestarles ― ¡Creo que uno de ellos puede vernos! ―exclamó una de las voces infantiles en su cabeza, a la par de que en efecto uno de los sujetos en el grupo del patio miraba en su dirección por unos segundos antes de regresar a tratar de auxiliar a la persona desmayada.

Kei tragó saliva tenía que forzarse a socializar un poco, para él tratar con las voces de los muertos en su cabeza y tratar con los vivos eran cosas completamente diferentes, antes de que pudiera tomar una decisión pudo sentir como las almas que le seguían de pronto se desvanecieron como si algo las estuviera alejando igual que como los espíritus adultos antes de llegar al recinto, para su pesar ahora se acercaba desde los cuartos una joven con vestimenta asiática quien detrás de un velo en su rostro esbozaba una sonrisa amable ¿sería ella la causante de alejar las almas de su mente? Una cosa era cierta ya no había escapatoria estaba forzado a socializar como una persona normal…

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|><(((((ಠ> ... Deal with it!
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El suave movimiento del auto era algo que cualquiera apreciaría en un viaje, sobre todo con lo largo que había sido el suyo. La parte aérea del camino a Hanawoshi había sido bastante turbulenta, por lo que un buen conductor que supiera pasar los baches suavemente era algo que normalmente se agradecía… pero aquel no era el caso en lo más mínimo.
Clyde necesitaba que algo mantuviera ocupada su mente o por lo menos que lo pusiera en un estado de alerta, pero el excelente servicio del chofer que lo llevaba no le ayudaba en nada. Ni si quiera música de mala clase había puesto, el nada descarado. Su único método restante de supervivencia se agotaba, pero aún así, Graham le dio un sorbo a su cada vez más vacío vaso térmico lleno de café.


─ ¿No puede conducir un poco más brusco? ─ Habló el pelirrojo en un tono suave y calmado, pero a través del espejo retrovisor pudo notar una mueca de extrañeza de parte del chofer.
El escocés se volvió a acomodar en su asiento sin ánimos de insistir, después de todo, sabía desde un principio que la mayoría de la gente consideraría irracional su petición. En ese momento, el celular de Clyde comenzó a sonar, provocando que este se llevara la mano al bolsillo de la chaqueta para contestarlo.

─ Eres mi salvador, Alec. ─ Habló el de traje, luego de haber visto en la pantalla del teléfono quién lo llamaba.
─ Supongo que todavía no llega a el templo y se está quedando sin café. ─ Se escuchó la voz del otro hombre.
─ Ya debería estar por llegar, pero necesito distracción. ─ Indicó el de ojos celestes. ─ ¿Cómo van las cosas por allá?
─ Todo en orden. ─
Comenzó a explicar Alec, como si hubiera comenzado a leer una lista de quehaceres. ─ Su maleta debería llegar al templo a más tardar mañana. Estamos trabajando en la instalación del sistema de seguridad con el nuevo cliente y debería estar listo para el fin de la semana…
─ Sabes que me cansa preguntar, ¿qué sucede? ─
Cuestionó Clyde, sintiendo la pausa de su mano derecha.
─ Sigo insistiendo que me debería haber dejado ir a mí a encargarme del asunto de Hanawoshi, señor.
─ Ya te lo dije, este podría ser un trabajo importante. De por sí es buena paga, y dependiendo de cómo resulten las cosas, tal vez podríamos expandirnos y poner una oficina y ganarnos unos clientes locales. ─
Explicó el pelirrojo, cerrando los ojos, pero abriéndolos súbitamente al instante. ─ Y si eso sucede, voy a necesitar a alguien que se haga cargo de todas las operaciones de una nueva rama. No viene al tema, pero ¿qué tal te suena el puesto de Director Regional?
─ …Rezaré para que le vaya bien, señor.
─ Así me gusta, ¿aunque tu no era ateo? ─
Clyde dio un gran bostezo, estirándose un poco en su asiento, pero esta vez fue el conductor quien lo interrumpió, al tiempo que bajaba la velocidad.
─ Llegamos al templo.
─ Bien, Alec, más tarde te hablaré.


Clyde demoró un poco en bajar del auto, principalmente porque se tuvo que mentalizar y reunir energías para lo que se vendría: caminar y tener que interactuar con gente desconocida, ambas cosas bastante agotadoras. Finalmente, cuando salió del vehículo, Graham se encontró con un monje ya esperándolo al pie de unas largas escaleras. La sola imagen desmoralizó al pelirrojo, pero si realmente había una oportunidad de expandir el negocio, debía mantener la imagen de responsable.

─ Hola, usted debe ser uno de los integrantes del equipo que estamos armando, señor…
─ Clyde.
─ Clyde…


Una de las cosas más molestas era la gente que solicitaba más información cuando ya se les había dado suficiente.

─ Clyde Graham.
─ Ah, sí, señor Clyde Graham. ─
Confirmó el monje. ─ Permítame guiarlo a su habitación.

[***]


Una cama, un escritorio con una silla y un guardarropa no muy grande, lo suficiente como para guardar unos cuantos atuendos. La habitación tenía suficiente iluminación, con una lámpara sobre el escritorio, una en el techo y una ventana que durante el día seguro proveía suficiente luz. El lugar no era lujoso, pero tenía todo lo necesario excepto por una cosa.

─ Quiero que me traigan un hervidor eléctrico.
─ Un… ¿un qué? ─
Preguntó el monje algo desconcertado.
─ Un hervidor eléctrico. Si no tienen uno disponible por ahí que pueda traerme vayan y cómprenlo.
─ Esto… tenemos una pava en la cocina del templo y-
─ No voy a estar yendo a la cocina cada media hora en mitad de la noche solo para ir a hervir agua. ─
Indicó el pelirrojo, esta vez más firme y con un rostro un poco molesto. ─ Si no tienen una tú mismo ve a conseguir una a la tienda más cercana. Espero ver una aquí cuando vuelva más tarde.
─ ¿A dónde va, señor Graham? Se supone que debo llevarlo con el rest-
─ Iré luego de ir a la cocina y me haya preparado más café. ─
Dijo el pelirrojo agitando su vaso térmico. ─ Ahí veré como llegar con el resto yo mismo. ─ Clyde salió de la habitación, suspirando cansado. Parecía ser que los subordinados debían tratarse igual en todas partes del mundo. ─ Y pensar que todavía queda día…
 
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Nombre: Ragnar Haraldson.


Edad: 26 años


Apodo: El no vivo


Género: Masculino.


Nacionalidad: Noruego.


Profesión: Exorcista, Detective.


Descripción gráfica: mide 1.85, cabello blanco y piel un tanto pálida, ojos rojos que no tienen mucha expresión. tiene una fuerza física considerable a pesar de ser delgado, normalmente siempre tiende a no poner mucha atención a las personas que le rodean.


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Personalidad: bastante distraído pero centrado cuando se trata de un caso a resolver, comprometido con su trabajo y firme en sus ideales siempre trata de dar lo mejor de sí cuando tiene trabajo, mantiene su palabra y siempre dice que sus dioses guían sus movimientos, así es, dioses, el cree en los dioses Nórdicos, según él los dioses verdaderos, siempre tiende a distraerse con facilidad y agarra cariño más con los animales que con las personas, para Harvard es difícil tratar de no ocultar cosas, siempre termina diciendo lo que piensa cuando está distraído, o habla sin saber que lo hace..


Siempre evita hablar de su pasado, contando historias diferentes siempre, desconfía de todos y siempre tiene dudas sobre si mismo, hace preguntas que siempre si, nunca están de acuerdo al tema de conversación que están hablando, le gusta observar las estrellas pero nunca le llamo la atencion aprender de ellas, "son una belleza que mejor no quiero comprender" encontrando placer en cosas pequeñas como lo puede ser una taza de café, prefiere disfrutar de pequeños momentos así.


Siempre tranquilo y cauteloso con lo que dice, trata de no llamar la atención y mantener un perfil bajo, sonríe siempre que le hacen una pregunta y aparenta amabilidad hasta con quienes le caen mal, pero si le faltan el respeto siempre está dispuesto a discutir y si es necesario a llegar a los golpes, no le importa si está en clara desventaja, nunca le gusta que le falten al respeto.


según él, aquellos espíritus que rondan no pudieron entrar a Valhalla porque perdieron su fue en sus dioses y ellos se niegan a dejarlos entrar, si los espíritus son malvados, es porque son caprichosos y tontos que no acepten los designios de los Dioses y tienen que ir, y él, como un pequeño emisario de Dioses, tiene que guiarlos a su destino final.


Historia: Fue criado por su madre, quien desde pequeño le enseñó los caminos y enseñanzas de sus ancestros, conociendo costumbres y creencias que pone en práctica cuando hace sus exorcismos en la actualidad, tiende a hacer pequeños sacrificios antes de su trabajo, y si es que las personas no aceptan esto, siempre está dispuesto a hacerlo después y a castigarse a sí mismo por hacer esperar a sus Dioses, desde que era pequeño, siempre tuvo curiosidad por el más allá de los muertos, quería estar en Valhalla y conocer las historias y héroes de su pasado, siempre diciendose que faltaba mucho para eso y queriendo ganarse su lugar ahí, en el colegio, siempre que escuchaba que había un fantasma o espíritu rondando algún edificio se interesaba por ello y buscaba la forma de entrar al lugar y poder sentir o ver aquello, cuando lo lograba pasaba horas esperando que algo pasara o si no, llamando al espíritu que se encontraba ahí, siempre conseguía algo.


siempre se metia en problemas ya esa en peleas callejeras o por problemas con la ley por irrupción de propiedad y cosas así a la edad de 15 años conoció a un padre de la iglesia cristiana, de edad avanzada pero que aún conservaba ese espíritu juvenil que seguramente hace muchos años le caracterizaba, siempre pasaban tiempo juntos, y a pesar de las creencias del joven, el padre siempre le aconsejaba sobre otras cosas, una vez, tratando de bautizarlo, pero el joven se había negado rotundamente, sosteniendo un collar del martillo de Thor dijo, "estos son los verdaderos dioses y yo seré un emisario de ellos"


mucho tiempo pasaban juntos y el joven siempre le contaba cosas que quería saber y ver, sobre todo, los espíritus que rondaban diciendo lo que ambos conocían o creían se pasaban horas hablando de ello, una vez a la edad de 17 años, el joven se sintió extraño al saber que el padre no podía verlo por un asunto importante que tenía que atender esa noche, así que espero y espero hasta que el padre saliera de la enorme catedral, lo siguió en bici ya que el padre se había ido en un auto, al llegar al lugar, una casa antigua y lúgubre se sentía emocionado y nervioso, los siguió hasta adentro, y ahí presenció por primera vez, un exorcismo en carne propia, no se parecía en nada a las películas, esas representaciones no le hacían justicia a ello.


durante ese tiempo que vio al padre trabajando, vio que las cosas se complicaron, cada vez mas y mas, llegando a un punto en el que sentía miedo y desesperación, quería ayudar pero, no sabia como, tomando su collar con forma de martillo de Thor, dio una pequeña suplica a sus dioses pidiendo valor y fuerza, con eso entró en aquella habitación sorprendiendo a todos los presentes y ayudando al padre.


desde entonces el joven Harvard empezó con el trabajo de exorcista junto al padre cristiano que le enseñaba cada vez mas y mas, a la edad de 25 años ya siendo un hombre y con experiencia graduado de su carrera se había hecho renombre sobre sus trabajos y hazañas, pero, había perdido a su mentor y gran amigo, por la naturaleza misma de la vida, un año después del suceso, Harvard, decidido irse a un bosque solo por un año, dejando todo atras volveria siendo un verdadero hombre, se dice que muchas personas en el pasado de guerreros lo había hecho, él no queriendo quedarse atrás, y siguiendo estos paso fue a una montaña nevada, donde cazó y mató animales, quedándose con su piel y comiendo su carne, al volver, habían pasado alrededor de un año con tres meses, Harvard había vuelto un tanto más fornido, y, como recuerdo, la piel de un oso venía con él, debió ser grande, pues le cubría desde la cabeza hasta la rodillas.


desde entonces, tuvo una buena relación con el nuevo padre de la catedral a la que solía asistir, no por devoción, sino porque sentía, que su mejor amigo y compañero estaba en ese lugar, y le acompañaba siempre ahí.




Extras:

Le gusta leer cosas relacionadas al exorcismo, filosofía, y religiones.

le gustan los bebes, de esos que solo lactan y duermen.

es alérgico al pelo de gato, y aun asi le gustan mucho.

Tiende a ser un poco pesado con bromas o siempre piensa en sí mismo.

desde que volvió de su viaje al bosque, se volvió un fumador de marihuana, lo cual solo hace cuando está solo.

no le gustan los mosquitos y prefiere siempre lo climas fríos.


Habilidad activa: desde pequeño, puede sentir a los espíritus cerca de él, pero no puede oirlos o verlos, solo puede hacerlo si se concentra mucho en ello, ahí es cuando el puede entenderlos pero, solo funciona si el espíritu quiere presentarse ante él, y si Harvard lo desea puede usar la necromancia para obligarlos a aparecer, cosa que sería peligrosa ya que puede molestarlos.


habilidad pasiva: nigromancia, puede traer el espíritu de un muerto o, si este lleva menos de 5 horas de fallecido traerle a la vida por el tiempo corto de 30 segundos siendo este cadáver capaz de solo decir unas pocas y difíciles palabras entendibles.




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espero que aun se pueda participar ya que me llamo la atencion el fic y me gusta mucho el misterio que puede plantearse, bueno dentro de unos minutos subire el capitulo, que estaba preparando.
 

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27 Dic 2019
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estoy en la iglesia de mi antiguo amigo, mirando como el nuevo padre terminaba su oración y todas las personas dentro empezaban a salir, el lugar era grande y llamativo, con estatuas de santos que habían tenido la gracia de su dios. Empiezo a caminar por el medio de todas las sillas en dirección al padre, él desde su mesa me mira sorprendido, hacía mucho que no venía, pero necesitaba hablar con alguien y, desde que el anterior padre murió, él fue como un amigo para mi, un amigo a quien le puedo contar mis cosas, un desahogo.

— que elegante Ragnar—se burla el padre, llevaba puesto mi traje de trabajo, todo negro.

— padre Axel, igual de divertido que siempre—le sonrio, nos saludamos de mano y nos reímos un rato, la charla era como casi siempre, de como estábamos que pasaba y que habíamos hecho-se que sabe que no vengo muy a menudo aquí si no es por consejo.

— hijo, estoy seguro que tu puedes resolver muchas cosas pero, ¿porque dudas tanto?— me mira intrigado, si, desde que había vuelto todos los casos que me habían asignado los resolví fácilmente gracias a mis habilidades y mi trabajo.

saco una carta de mi bolsillo del pantalon, me habia llegado hace poco y no la había leído hasta haber terminado este último caso, cuando lo leí, me lleve una pequeña sorpresa, no se que camino seguir. El padre al tomar la carta empieza a leerlo, muchos casos de muertes y suicidios estaban adjuntas en las páginas, supongo que es por eso que el padre hace su señal de su dios, me extiende la carta y me mira serio, creo que se lo que dirá.

— tienes que ir— sus palabras son solemnes, firmes, me gusta verlo así, dispuesto a ayudar a las personas.

— ¿porque?— mi indiferencia parece molestarlo y antes de que me reproche añado— ¿vio la cantidad de dinero que ofrecen? están desesperados pero, eso no quiere decir que, hay más, y entre más…

— sera mas facil resolver esos casos infernales, Ragnar tienes que ayudarlos— se pone de pie con rabia, yo solo me siento y miro al techo, había una pintura en el techo.

— padre, el punto es que no soy muy bueno trabajando junto a otros, es más, seguramente hay personas que tienen otras intenciones en ese lugar, y entrar en un nido de ratas como ese lugar, sería molesto, estresante— mis palabras hacen que cada vez más ese padre me miraba enojado, lo miro sin exprecion en mi rostro, esperando su respuesta.

este puede ser el momento donde tus habilidades sean cuestionadas a nivel internacional— sonrió, si eso mismo habia pensado, pero el viajar no era una idea que me gustara.

¿pagaría mi vuelo, padre?--mi pregunta le saca una ligera carcajada, no quería ir, tenía mis razones, ni siquiera en la oficina estoy tranquilo, escapar de ese lugar para ir a otro casi igual, tal vez menos, esa era mi esperanza--lindo cáliz, tengo uno mejor en casa.

— ¿como tienes tu un cáliz?— sonrió ante su pregunta, creí que ya se lo imaginaba pero aparentemente no.

— mis ancestros saquearon iglesias y reinos, ricos, muchos guardaron sus tesoros de oro, este cáliz es mi legado familiar— con esas ´palabras empiezo a caminar a la salida del lugar, no sin antes voltear y mirarlo— apresurese con el vuelo padre, quiero partir antes de arrepentirme.

Al llegar a mi departamento que, se encuentra en un edificio alto, miro por la ventana, mientras fumo, el tabaco me daba asco, hacia que me doliera la cabeza y el olor me ahogaba, esto no era muy diferente pero, era más sano entre comillas, empiezo a alistar mis maletas, el padre me llamó, había conseguido un vuelo en unas horas, que suerte tengo, de mi armario, saco mi gran abrigo de oso, empezaba a hacer frio aqui, y siempre me hizo mal el cambio de clima, así que prefiero ir abrigado.

durante el tiempo sobrante me quedo tomando whisky viendo la tv y fumando, una película de una familia feliz pasa fugazmente mientras cambio canales, mis pensamientos se trancan en es imagen mientras mi acción de cambiar canales sigue, ¿en verdad una familia podía ser feliz? ¿podía ser feliz teniendo yo una familia como soy? no lo creo, pero, las familias tienen que aceptarse tal cual son ¿verdad? ¿me estoy haciendo viejo? si es asi ¿deberia hacerme padre? había tenido mujeres en mi vida pero, ninguna me había gustado lo suficiente para tener una familia, ¿porque pienso esto ahora? ¿en verdad me estoy haciendo viejo?

mi alarma me saca de mis pensamientos, demonios, el vuelo, me pongo de pie rápido y tambaleo un poco, carajo, miro la botella de whisky y casi estaba por la mitad, será un vuelo pesado, miro mi último cigarrillo de marihuana, creo que sera ese y estare bien en el viaje, empiezo fumarmelo rápido antes que se me haga tarde, al terminar, empiezo a toser por la última calada que le di y empiezo a tomar mis cosas.

— si tosiste ya la hiciste— digo y empiezo a bajar rapido de mi hogar, volver en un tiempo, espero.

ya en el aeropuerto, el padre me mira un poco ¿como decirlo? ¿dubitativo?

— ¿estuviste bebiendo?—

— así es padre estuve bebiendo— pero no creo que sea un problema, espero.

— bien ve de una vez a la fila están por abordar el vuelo y suerte muchacho— toma un poco de valor y me abraza, je, yo tambien lo abrazo, creo que es único buen amigo que tengo, le voy a extrañar— cuidate mucho hijo.

le sonrió y le pongo una mano en el hombro, empiezo a sentirme más mareado aun— descuide padre Axel.

el vuelo, no lo había sentido gracias a los dioses pero si, sentia un frio tremendo a pesar de que en el país aun asi sol mi abrigo de piel de oso es lo suficientemente caliente y puedo estar tranquilo gracias a eso, mis maletas bueno, las mande con un servicio de equipaje y deje instrucciones de que me lo dejen en la habitación que me asignaron, hora de buscar la hierba mágica.

No había tardado mucho, menos de lo que espere quizás, tengo suerte, el lugar, se sentía como un caos, no por la vista, resaltaba mucho la tranquilidad y la armonía en todo sentido pero, hay algo que me había guiado hasta encontrar lo que me había dispuesto, la muerte y desesperación era palpable por ciertos lugares.

tomó otro taxi, y en inglés que por suerte lo hablaba el conductor, me dirijo al lugar que me asignaron, espero ver ese templo, siento una ligera palmada a un costado mío y tomó su mano con dureza, el conductor se asusta un poco y me señala el lugar, al bajar del auto, miro todo con, eew rozado,

— tome, quédese con el cambio, por las molestias— digo y el conductor se aleja, me hizo una reverencia antes de irse y miro el lugar extrañado, era grande y tenía escaleras… espero que mis cosas ya se encuentren arriba, y espero poder darme una ducha.

mientras voy subiendo las gradas puedo ver que hay muchos monjes alrededor, y, la mayoría me mira, ¿que? empiezo a subir más rápido, de dos escalones en dos escalones, al llegar casi a la cima, veo que hay un puente de piedra que me sigue conduciendo al lugar, un gran templo de madera adornado con más rosado, que, despreciable.

en la entrada un monje estaba saliendo del templo, me miró perplejo-¿quién es usted y qué intenciones tiene aquí?— sus palabras parecían en cierta medida defensivas y amenazantes, que agradable.

— soy Ragnar Haraldson, estoy aquí porque ustedes me invitaron— su mirada es perpleja, pero luego pasa a una sonrisa, y me abre las puertas, empiezo a caminar hacia adentro y el lugar me asombra mucho, era todo tan, pulcro, tan bien cuidado y era impresionante, las maderas y las vigas, la forma que estas tenían.

— si gusta puedo llevarlo a donde dejamos sus cosas...

— no, no, quisiera, explorar un poco— digo mientras sigo los pasillos, ya dentro todo es más majestuoso, pero, porque aquí se siente tan ¿libre? ¿y en la ciudad sentía como que me ahogaría tarde o temprano?

en mis rondas encuentro a un grupo de personas mirando a alguien en brazos de otro, camino en su dirección mientras me voy acercando un chico me hace un poco de espacio al estar lo suficientemente cerca lo miro, otro chico en brazos de alguien, desconozco a todos, y la verdad me pone un poco incomodo que todos están cerca de el desfallecido— alejense un poco y dejen respirar al princeso.

genial lo que faltaba ahora todos me miran— solo, alejense un poco, cuando despierte le faltara aire— con esto dicho me alejo, buscando algo mas por ahi, casi todo era igual, las ventanas con vista a los jardines, las puertas corredizas y los árboles, lo rosado, ahg.

mientras camino escucho que alguien tararea una canción por un pasillo, no se por cual pero se escucha leve, al dar la vuelta, choco con una persona y el tarareo cesa, miro al piso y veo a una chica, de pelo rojo, pecas esparcidas por partes de su rostro redondo, y unos ojos azules me miran pero los ignoro, su cabello, era lindo, con esos pétalos rosados que hacen resaltar mas sus ojos y el color de su cabello. le extiendo mi mano mientras ella no para de decir lo siento, sonrió, es pequeña, y muy linda, como una muñequita de porcelana que se puede llegar a romper al más mínimo contacto.

— no me gusta el rosado, pero en ti se ve bien— digo sonriéndole y haciendo que pare con su interminable disculpa. Mientras me mira, acomodo mi abrigo-.creo que debo encontrar mi habitación y el baño, así que si me disculpas, nos veremos luego. por cierto, hay un chico desmayado, tal vez puedas ayudarlo, yo prefiero estar al margen.

dicho esto sigo mi camino, quería descansar un poco y tomar una ducha, creo que, pediré a un monje que me ayude a llegar al los lugares.
 

Midnight.
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29 Abr 2020
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Sunny continuaba tarareando mientras veía el interior de aquel antiquísimo lugar. Había varias pinturas y estatuas que llamaban la atención de sunshine, paso su maleta de la mano izquierda a la derecha para tocar una de las pinturas.


Sunny estaba tan embelesada con aquella pintura que solo reaccionó debido a un golpe que la tiro al suelo.


—¡Lo siento! — dijo automáticamente reas caer al suelo.


Sunny movió la cabeza hacia arriba y observó unos ojos carmesí que la miraban detenidamente. Era un chico muy alto, para ella al menos, con un cabello claro demasiado blanco.


—¡Lo siento!— dijo ella tomando su maleta aún en el suelo— N-no veía por dónde iba.


Aquella pálida mano se estiró en dirección a la pelirroja, quien la tomo rápidamente. Sonrió un poco al observar el contraste de ambas pieles, la de sunny era un tanto más naranja, debido a las costas y la de aquella persona era casi transparente de lo pálida que era.


— lo siento mucho, de verdad— dijo ella en un tono nervioso mientras se levantaba del suelo con su ayuda.


— no me gusta el rosado, pero en ti se ve bien— el sonrió haciendo que sunshine dejara de hablar.


Ella lo observó y no pudo evitar sonrojarse ante el cumplido que le había dado. Su vista se desvió a su mano, la cual ella todavía tomaba. Ella la soltó rápidamente y le ofreció una sonrisa un poco nerviosa.


El peliblanco solamente la observaba y con un ademán de sus brazos acomodó su gran abrido de piel.


—Creo que debo encontrar mi habitación y el baño, así que si me disculpas, nos veremos luego— dijo de último mientras comenzaba a caminar — Por cierto, hay un chico desmayado, tal vez puedas ayudarlo, yo prefiero estar al margen...


—¡¿Que?!— grito Sunny ante el comentario del ojirojo —¡No puede ser!


El hombre del abrido detuvo sus movimientos y la observo un poco. Por su parte sunshine se acercó y estiró la mano en la que traía su maleta.


—Disculpe, señor... ¿Podría por favor sostener esto un poco?— pregunto la pelirroja observándolo.


Antes de que el peliblanco diera su respuesta, sunshine depósito su maleta en sus pálidas manos, ella abrió la maleta y sacó rápidamente un botiquín de color blanco.


—¡Lo siento por esto!... Y-yo no esperaba comenzar el primer día — dijo ella con una risita nerviosa mientras cerraba su maleta y la colocaba en el suelo.


— Muchas gracias por su ayuda— dijo ella con una sonrisa. Ella comenzó a correr por el pasillo — ¡Soy Sunny, por cierto!— gritó mientras se dirijia a donde la necesitaban.


Sunny corrió por el pasillo con el botiquín en la mano y llegó hasta donde varias personas estaban reunidas. Ella se sorprendió al observar a la persona, tirada en el suelo.


—¿Que ocurrió?— pregunto la pelirroja arrodillandose al lado del chico pelinegro.


—¡Apenas lo toque y se desmayo!— hablo un hombre delgado y un una barba cubriendo levemente su rostro.


—Muy bien...— sunshine tocó su frente y cerró sus ojos un momento.


—¿Quién eres tú por cierto? — una mujer alta con el cabello se acercó un poco.


—S-si.. Lo siento. Mi nombre es Sunshine McCalister, soy enfermera — dijo un poco avergonzada por el retraso.


—Entonces ¿Tu puedes ayudarlo?— pregunto la mujer mientras se cruzaba los brazos.


—C-claro— sunshine sonrió un poco nerviosa por tantas personas observandola.


—Que bien, lleva mucho tiempo asi— el hombre de la barba se aclaró la voz— mi nombre es Fran Córdova y ella es Kim Tae-Rin— dijo el pelinegro señalando a la mujer.


—Mucho gusto— dijo la pelirroja con entusiasmo.


— Niña... Enfócate en el desmayado— un hombre que no había notado le dirijo la palabra, este era rubio y tenía un parche en el ojo.


—¡Claro! ¡Lo siento!— Sunny cerró los ojos y acercó las manos a la frente del pelinegro— tal vez te duela un poco... Lo siento.




Sunny respiro profundamente y comenzó un pequeño cántico en gaelico. Cantar siempre le facilitaba las cosas para poder cruzar esa "puerta"


En un punto del pequeño cantico de la escosesa, sus ojos perdieron su azul característico dejándolos en un extraño brillo blaquesino.


Finalmente había cruzado la puerta. La mente de este hombre estaba totalmente obscura, Sunny apenas si podía caminar mientras lo buscaba.


—¡¿Hola?!— gritaba sunshine esperando una respuesta— ¡Se que estás aquí! ¡Voy a ayudarte!


Un silencio sombrio se hizo atrávez de aquel pequeño espacio. La pelirroja no pude evitar estremecerse, sea quien sea esta persona se sentía...asustado, sería la palabra más acertada...


Hope observó un pequeño bulto de color blanco tirado en aquella obscuridad, era justo lo que buscaba.


—Hola...— saludo amablemente.


—¿Q-quien eres tú?— pregunto aquella pequeña alma — ¿Cómo entraste aquí?


—Soy Sunny...— dijo mientras tomaba un extremo de lo que debería ser su "mano" —te ayudaré a regresar.


—E-espera... T-tengo miedo, mi poder...


—Tranquilo... Todo estará bien, todos te espera n afuera.


Sunny comenzó a guiar lentamente a aquella alma hacia afuera, por aquel túnel de luz que todos tenían en el interior y que ella conocía bien.


Cuando ambos estuvieron fuera, la pelirroja apartó su mano rápidamente y comenzó a respirar. Eso había sido abrumador debido a tantos miedos e inseguridades que tenía este hombre en su cabeza.


El pelinegro comenzó a tocar e inalar aire rápidamente, al menos no había vomitado... Estaría bien.[/MEDIA]
 

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9 Jun 2014
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Ashes to ashes, dust to dust

Desperté tan sorpresivamente como me desvanecí, ¿Quienes son estas personas?. Tuve un sueño bastante... peculiar en donde oía el eco del vacío y la sombra un cántico que contrastaba al ser sereno y etéreo, la chica que tengo justo a mi lado, tomaba mi mano, un tacto cálido en todo sentido, inclusive tuve la confianza suficiente de decirle sobre que tengo un poder, más una maldición a mi parecer, guiándome a través de la oscuridad. Lo defino como una introspección bastante vivida ¿Alguna vez haz sentido que te ahogas y aún recuerdas cómo respirar pero no quieres hacerlo?, así es como me siento cada que cierro los ojos.



-¿No fue un sueño..? ¿O sí? Sun... Shine..?- La pelirroja negó con la cabeza.

-No, me temo que no- Noté algo de preocupación en su mirada.

-¿Qué tanto viste? ¿Guardarás el secreto? ¡¿Qué fue eso?!- No podía dejar de hacer preguntas al aire sin dar oportunidad de responderlas, me sentí abrumado, entré en pánico y salí corriendo.

-Lo siento- Pude escuchar a lo lejos

-¡No es tu culpa!- grité sin detenerme.


¿A dónde iba? No lo sé sólo corría, entré en un cuarto, más por inercia que por otra cosa a lo que parece ser la cocina


-¡Ey! ¡Todavía la comida no esta lista! ¡¿Ah?! Valla... pero si es el forense más solicitado de toda Inglaterra, ¿Qué te trajo aquí?, al fin alguien hizo bien su trabajo, tal vez no todos los reclutas son payasos después de todo-

-¡Lo siento, no quise interrumpir, me retiro!-

-¿Te vas tan pronto?- Aquel hombre de aspecto peculiar y ojos color miel le impidió el paso recargándose en la puerta y con un cuchillo en mano paso a ofrecerlo al pobre Euan -Pero si nos ayudas con los vegetales tal vez terminemos más pronto y así todos salen ganando ¿Qué dices?-

Tomé el cuchillo y empecé a ayudar en la tarea, normalmente no me dejaría llevar por esos trucos tan baratos que usan mis compañeros detectives en mi ciudad natal, pero a él no pude decirle que no.

-Eso es, que buen chico, ahora, pela las papas y luego pica estos vegetales, trabajo aburrido, pero ¿Qué tal si empezamos con una plática para amenizar el ambiente?-

-Si usted lo dice-

Chasqueó los labios expresando inconformidad seguido de una pequeña risa y una cara de poker face, me tenía justo donde quería y lo sabía.

-Así que... Euan, ¿Por qué no me cuentas qué haces aquí? Hasta donde tengo entendido te graduaste con honores de la Universidad, tienes fama de resolver casos prácticamente imposibles, pero ni de lejos la paga que podemos darte en Saint Germain se compara a lo que tú podías generar allá por caso-

-¿Esto se convirtió en un interrogatorio de repente señor..?-

-Trevor, y no me llames señor, no soy tan mayor, apenas tengo veintiocho-

-En fin- De pronto el pelar vegetales no parecía tan aburrido comparado a mi interlocutor -Tengo mis razones, además hasta donde yo pude llegar a investigar, ustedes no han sido capaces de resolver nada en lo que queda del año y eso por lo que sabemos ¿Me equivoco?-

-Para nada, muchacho tan listo, pero dudo que haya sido meramente caritativo-

-¡Se equivoca señor Trevor! ¡Usted no conoce mis motivos, si supiera lo que yo..! ¡Lo que han sufrido esas pobres víctimas..! Sin... sin poder hacer nada por que se sepa la verdad, es tan... triste, tal vez algunos se aprovechen de ello, pero si bien recibo un sueldo, va mucho más allá de eso-

-Oh... Ya veo, no en vano te llaman el abogado de los muertos-

Al parecer esperaba más una reacción que una respuesta, este tipo es muy listo.

-Terminé con las papas, quisiera tomar un baño-

-Pero si vamos comenzando, no nos dejes con tanta carga por favor-

-Lo lamento, pero un baño es justo lo que necesito ahora- dije un tanto desanimado

-Bueno, por lo regular no soy tan flexible, pero, al tratarse de ti... y siendo lo que necesitas... o dices necesitar, estará bien supongo, no queremos que nuestro forense empiece agotado, ¿O sí?- Seguido de esto llamo a un monje para que me guiará al cuarto de baño -Espero que te adaptes bien a este nuevo entorno, espero grandes cosas de ti muchacho, no me defraudes-


-Dios, que pesado, y que día más insufrible estoy teniendo- Dije al estar lo suficientemente lejos.

-Por aquí por favor- Seguí al monje al tan ansiado baño -Por favor, espere mientras llenamos la tina, aquí tiene su bata y un jabón de hierbas, junto a un par de zancos, espero le queden, por favor comprenda que estamos un poco cortos de recursos así que una vez vestido, devuelvelo por favor- todo dicho en un inglés un tanto forzado.

Fue cuestión de minutos para que la tina se llenara.


-Adelante, tómese su tiempo por favor-

-Gracias- ¡Por fin! Se oirá asqueroso pero desde que decidí venir hace dos días no he tomado un baño en toda la extensión de la palabra, en parte por estar organizando todo para mi transferencia, papeles, pasaportes y... Elspeth.

En menos de un suspiro me hundí dentro del agua la tenue fragancia del jabón de hierba inundó el ambiente.


-Ardemos los dos, en el infierno mi ángel, he previsto nuestras despedidas en la tierra mi ángel... y quiero partir contigo...- no sé si fue ambiente, o sólo me sentía inseguro pero, empecé a cantar una canción, nuestra canción. -¡Que el mar se nos coma los cuerpos,.. que la sal lave nuestros corazones...- ¿Nuestra? ¿De quién estamos hablando pues, lo conocí años atrás en uno de mis primeros casos, el crimen había ocurrido en una mansión, un incendio provocado al parecer, así que hicimos alianza con la oficina de bomberos de la zona -Yo te seguiré amando....- ahí lo conocí, su sonrisa cálida, su risa alegre, sus ojos miel, el cabello como la cebada - Me disculpo cerca de los Dioses, de mi madre y sus alabanzas- con el tiempo nos acercamos como buenos amigos, nada más allá de uno que otro desayuno en un café cercano -Me sé todas las oraciones, todos los deseos de que cambie- Sin embargo al terminar el caso eso no cambió para nada, más bien empezamos a frecuentarnos más, disfrutamos de nuestra compañía a pesar de ser muy distintos -Y quiero partir contigo...-

Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, los meses en años y nuestra cercanía en amor, -Quiero morir en tus brazos...- fue extraño al inicio, ¿Dos hombres juntos? No podíamos hacer más allá que cenas en nuestros departamentos, escuchando música en francés porque tenía el sueño de ir allá alguna vez -Que el mar se nos coma los cuerpos...- Después de un tiempo de relación un día me llevó a su casa, fue una enorme sorpresa al ver que al llegar ahí todo era muy elegante, claro dentro de lo posible, champagne, pasta etc, fue esa noche la noche que nos comprometimos -Que la sal lave nuestros corazones...- Él fue la única persona a quien le había sido honesto en todo, mi habilidad, mi pasado, mis miedos, los tomó y los acepto, dándome esperanza, porque todo lo era a sus ojos, Dios, como extraño estar en sus brazos. -Te seguiré amando...- Pero, nada es para siempre, al cabo de un mes recibí una carta, habló de la que me trajo aquí, necesitaban un forense pero no podía dejarlo, dejar lo que tengo aquí, aunque a él le pareció que me necesitaban más aquí en Japón, que allá, "Deberías ir, eres el mejor que conozco, no importa nada porque te esperaré y seguiré en contacto. No puedo mandar el desayuno por correo jajaja, pero ten por seguro que recibirás algo cada semana porque estaré pensando en ti" -Ardemos los dos en el infierno mi ángel...- Si tan sólo hubiera sido cierto, tuvimos que posponer la boda por obvias razones, pero... la vida a veces da giros impredecibles, ¡Un accidente! ¡Un incendio! Sé que era su trabajo pero... el edificio se caía y quedó dentro, recibí la noticia a media autopsia en mi trabajo, no pude hacer nada más que correr y dejar a mis asistentes terminen, llegando al hospital ahí estaba, totalmente momificado, las lesiones eran graves pero seguía consciente, los doctores no daban esperanza, quería verme así que me senté a su lado -Puedes escribir tus despedidas en la tierra, mi ángel...- Sostuve su mano "¿Euan? ¿Eres tú? Mírame, parezco una momia jaja, me veo grotesco... Pero nadie tiene su vida comprada ¿O sí?, en fin, no quisiera ser pesimista pero, los doctores no me dan otro día, me duele todo, sólo sujetar tu mano me es dificil pero no quiero dejar de hacerlo. Escúchame bien, esto para nada tiene que ver contigo, no es tu culpa, las cosas pasan, te amo Euan Archer y me hubiera gustado tener una vida contigo" -Ya que quiero partir contigo...- "Mi arquerito (Era el apodo que me puso por mi apellido Archer) por favor prometeme que no vas a dejar que esto te venza, eres la persona más fuerte y maravillosa que conozco, ten el coraje de vivir la vida que no pude darte, disfruta cada pequeño instante por más simple o difícil que este pareciese, amá todo lo que te rodea, incluido a ti mismo, sé que tu maldición como tú la llamas es más que eso, le das voz a quien no tiene y no sólo hablo de los muertos, también a las personas, me la diste a mí, y ahora yo quisiera poder dartela a ti, atesora nuestros recuerdos, así nunca estarás solo... Euan... me hiciste... feliz... -Quiero morir en tus brazos...- A pesar de un agudo dolor físico, sentí un enorme bienestar, la persona que amo sostiene mi mano, eso me hace sentir tranquilo, lo amo tanto que confió en él y puedo seguir mi camino a sabiendas que va a estar bien, una lágrima llena de dicha recorre mi rostro, ¡Estos no son mis sentimientos! Son demasiado puros... y buenos, rompí en llanto lleno de gozo y nostalgia, no se me permitía sentir nada más. Está muerto, no hay duda alguna -Si el mar se nos come los cuerpos, si la sal nos pica el corazón...- Como era obvio perdí la conciencia, por fortuna seguía en el hospital, los padres de Elspeth me odiaban, a sus ojos yo implante la semilla del mal en su hijo, mis padres también acompañaron al funeral, y fue con mi madre con quien me permití llorar y desahogarme, ellos a pesar de no ser sangre de mi sangre me amán a pesar de todo, sabían lo que tenía con aquel chico y me apoyaron en todo. -Te seguiré amando...- Los siguientes días, fui a la granja de mis padres y casi no salía de casa, me sentía fatal, ¿Sabían que además de los humanos los canarios también mueren de depresión al perder a su pareja?, mi madre notó mi estado al igual que mi padre, así que hicieron de todo para tratar de animarme, se los agradesco tanto, no sé qué hubiera sido sin ellos aquel duelo. Regresé a mi trabajo para irme a las dos semanas puesto que reconsidere la posibilidad de ir a Japón mis padres pensaron que sería buena idea para despejar mi mente un poco y es algo que él también apoyaba a pesar que eso significaba perderme por un tiempo ¿Qué irónico, no?


Salí de la tina envuelto en mi bata y en ella se quedaron mis penas, ahora sólo debía recuperar mis cosas y disculparme con aquella chica.


-Pero si estas aquí, ¿Cómo sabías dónde estaba?-

-Lo siento, yo...-

-Quien debe pedir disculpas soy yo- Interrumpí -Me porte muy grosero, no debí salir corriendo en lugar de agradecerte por lo que hiciste por mí, sólo me aterré, es todo-

-Lo... sien... Este... sí, no hay de qué- Me ofreció mi maleta


-No debiste, realmente te tomaste la molestia, no era necesario-

-No, hay de qué- ¿Es tímida acaso?

-Tienes una hermosa voz- Trate de darle un cumplido para amenizar el ambiente -Cantas bellísimo-

-Gracias... tú también- ¡¿Cuánto tiempo lleva esperando?!

-Así que me oíste, ¿Eh?- Bastante vergonzoso


-Lo siento...-

-Esta bien, oye, ¿Te molestaría guiarme a mi habitación? No sé si queda alguna disponible, porque... salí huyendo-

-Claro, no hay problema si quieres hay una junto a mí-

-Esta perfecto, aunque dudo que duerma frecuentemente ahí ya que a veces me quedo trabajando en la morgue demasiado y me quedo dormido allá-

-¿Morgue?- dijo algo sorprendida

-Cierto... Me presento, mi nombre es Euan Archer, forense-

-Sun... Sunshine, enfermera- Nos dimos la mano y llegamos a las habitaciones, un tanto tradicionales, diría yo, espero tenga camas y no nos obliguen a dormir en el piso, con mis desmayos y desvelos tengo suficientes problemas de dolencias en el cuerpo.

-Gracias por traerme Sunshine, si quieres adelántate, tengo entendido que están por servir la comida, la estaban cocinando recién, debe estar lista ya, te veré allá-

-Bueno-

Cerré la puerta de mi habitación.

-Es poco, pero es suficiente, después de todo en una semana llegaran mis libros y creo que tengo espacio, espero que haya una morgue cerca de aquí porque no me gustaría desplazarme tanto si debo dormir aquí- Empecé a vestirme el calor de Japón es demasiado para alguien que vive en donde llueve casi a diario.

-Espero que todo salga bien de aquí en adelante- terminé de vestirme y salí al comedor, espero recordar donde estaba.

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Nero. Nero. Popyland. Popyland. Espero esten bien la interacciones con ustedes
 
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