Oneshot Sayonara Hikari

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México





Las estaciones del año cambian.

Y nuestro lazo se rompe más.


Se sumió en su mente y permitió a todo lo demás desaparecer. Aquel claro cielo era idéntico al de aquella vez. Tan tenue y relajante que de forma irónica lo torturaba internamente y causaba que sus recuerdos más amargos sucumbieran dentro de él.

«Ella amaba el cielo»; se recordó con dolor.

Buscó en sus memorias y se maldijo internamente, ¿Cómo se permitió que ese instante pasara tan de repente? Claro, él no sabía nada y simplemente se odiaba, cambiaría todo por regresar al pasado y remediar aquel hecho. El tiempo se había vuelto incierto, no recordaba cuando tiempo había pasado desde aquel momento, o mejor dicho, no quería hacerlo.

Primavera. Verano. Otoño. Invierno.

Ahora ya todo se le hacía remotamente igual, monótono y sin vida, su única luz y razón se había esfumado. Había salido de la misma forma en la cual había entrado, la enorme diferencia es que esta vez se había llevado la mitad de él consigo.

Elevó la vista y se permitió observar las nubes ante sus ojos, se meneaban de un lado a otro con dulzura compartiendo el dolor interno que solo él comprendía. Su mente masoquista volvía a recordar los suaves momentos fugaces que taladraron cada arteria de su nuevo corazón.

Oprimió los puños y ahogó su dolor en su mente. Su voz, su sonrisa. Sus orbes se abrieron totalmente. Estaba empezando a olvidar su rostro aun cuando prometió no hacerlo. Un suave latido resonó dentro de su pecho y en cierta forma lo acogió y sonrió.


Me aferro a los recuerdos que quedan.
Así nunca se irán.


La melodía sonaba en unos oídos y diferentes sonrisas escapaban de sus labios. Un sonido chirriante superó el de sus audífonos, retiro uno y buscó a alguien en específico entre toda la multitud que salía en diferentes direcciones. Un sonido llegó a su auricular y observó su dispositivo, había llegado un nuevo mensaje de texto.

Suspiro y tomó asiento sumiéndose nuevamente en su propio mundo. De nuevo tendría que esperar, pero no le importaba, no lo hacía sí se trataba de ella. Recordó con un toque dulce el primer instante en que se conocieron y un sentimiento cálido lo consumió.

Aquella primera vez era lejana, pero en sus recuerdos cercana.

Tenía ocho años aquel día, y ella contaba con la misma edad. Desde ese inicio comenzó su Amistad que poco a poco rebasó esa pequeña línea. Unos brazos cayeron torno a sus hombros creando un abrazo cálido. La observo de soslayo, mantenía una sonrisa clara que transmitía felicidad y Luz con el simple hecho de observarla. Se afirmó en su mente.

Gracias a ella, él tenía Esperanza.

Su caminar a casa era el mismo, pero siempre había algo que lo hacía diferente. Ella platicaba con él y contaba todo lo ocurrido en el transcurso. Este sonreía ante sus palabras e igual comentaba todo lo que hacía. Siempre iban envueltos en risas, reproches, caprichos, juegos e incluso en ocasiones en una o dos peleas pero finalmente se reconciliaban.

Aquella tarde no era la excepción.

Recordaban la salida un día anterior y la joven sugería repetirlo nuevamente pero en compañía de los demás. «Multitud es más diversión»; Pronunció con la voz dulce que la caracterizaba día a día y que ponía a sus pies al rubio. Este asintió. Pronto llegaría una fecha importante. El primero de Agosto. Su mente voló veloz a ese instante y regreso de golpe. Ahora ambos estaban en el último año de universidad y aun no comprendía el instante en el cuál inicio su relación con aquella chica de ojos chocolate que tanto lo cautivaba.

El tiempo había corrido tan rápido que no lo sintió y tampoco lo disfruto, se había ido totalmente de sus manos y deseaba regresar todo y disfrutarlos. Un duro palpitar atravesó su interior y lo obligó a sentir dolor, hizo lo posible por disimular aquella acción y sonrió a la joven junto a ella. En ese instante nada le importo, él era feliz, infinitamente feliz solo estando a su lado.

—Tk. ¿te encuentras bien? — Sus orbes lo observaron fijo, su mirada tan penetrante lo hizo derretirse. Le sonrió.

—¿Por qué?

—Normalmente hablas más. Vienes muy callado, ¿hay algo que te inquiete? — Llevó la vista al frente, preocupada.

— No, amor. No es nada. — Sujetó su mano. No podía engañarla y eso lo sabía, la vio fijo. No le creía—. Solo me duele la cabeza, nada importante.

—¿Estás seguro?

— Muy seguro. — La miró, la duda aún se plasmaba en los orbes de ella—. Tranquila, Kari. — La sujeto con más fuerza de la mano. — Sí me sucede algo, serás la primera en saber de ello—. La castaña asintió. Sin en cambio él tuvo un sentimiento de culpa.


No puedo moverme por el peso del dolor.

De aquello que no te dije.


—Tk, ¿ya se lo dijiste? — La voz fue de un joven rubio de ojos celestes. Estaba sentado en la mesa con ambos codos sobre esta y un lapicero en la mano. Miró la hoja ante sus ojos y meditó. ¿Cuándo se había metido en todo eso? Ahora ambos hermanos vivían juntos de forma temporal, ese era el hogar de Tk mientras cursaba la Universidad de Tokio. Kari vivía unos departamentos más lejos.

—¿Decir qué? — El aludido regresaba de la cocina con una taza, se podía notar un pequeño rastro de vapor saliendo del recipiente y el olor lo indicaba, era chocolate caliente. Este se giró y lo miró de forma reprobatoria, pronto él entendió—. No lo sé, no planeaba decirle nada, la preocuparía por nada. — Dio un sorbo a aquel chocolate, la retiro rápido. Se quemó la lengua.

—Sería mejor que se lo digas pronto, Tk. No creo que a Kari le guste enterarse por terceras personas y esto no es algo que debe ser tomado a la ligera. – Regresó la mirada a la mesa.

—¿Planeas decirle?

Él dudó.

—No. Eso te corresponde a ti. — Se incorporó y dirigió a la cocina—. ¿No hay más de eso que hiciste?

—En la estufa. — Respondió con aire ausente.

Él tenía razón, no le gustaría enterarse por terceras personas, pero tampoco quería preocuparle sin alguna razón. Porque no había razón en decirle. ¿Verdad? Escucho el sonido del líquido entrando a la taza de su hermano, hubo un quejido y luego ningún sonido. Seguramente se habría quemado como él.

—Takeru. — Su voz grave lo llamó, no solía llamarlo de esa forma, por su nombre completo, pero ese instante, era diferente—. Piensa bien en eso, no soy bueno con las relaciones. – Hizo una pausa, un tono melancólico había atravesado su voz, aclaro su garganta en un intento de alejarlo. —Pero en tú lugar se lo diría.

—Lo pensaré.


Sentía con tú presencia un sueño cálido.

Pero al despertar vi que al final te perdí.


Abrió sus orbes y la silueta poco a poco comenzó a aparecer. «Todo fue un sueño.»; Pensó. Cabellos oscuros y ojos azules fue el primer escenario claro.

No, ella no era su Hikari.

Se incorporó de golpe y llevó la mano a su cabeza.

¿Dónde estaba Kari?

Por un instante lo había olvidado, de forma inmediata el recuerdo regreso. Aquella joven lo observaba con curiosidad esperando su reacción. Pronto se dio cuenta de lo grosero que fue, se giró y la miró. Era compañera de su misma clase en la Universidad.

—Himeko. ¿Qué haces aquí?

—¿Quién sabe? — Aquella respuesta lo hizo arquear una ceja y mirarla de forma molesta. Esto la obligo a responder—. Cuando yo te encontré estabas tirado. Sé que te gusta escribir bajo la sombra del árbol, pero no imagine que también te gustara dormir. — La chica se incorporó y tomo su mochila del suelo—. En tú lugar, pensaría una o dos veces antes de salir luego de beber.

—No he bebido. — Se levantó y sacudió el polvo de su cuerpo. La chica elevó los hombros al aire con desinterés.

—Lo que tú digas. — Dio media vuelta y se dispuso a irse. Se detuvo unos instantes, la brisa acarició el rostro de ambos. De forma cortante los caló y obligo a la chica a acariciar sus brazos—. Takeru-kun. Ya van a ser dos meses. ¿Verdad?

—Sí. — Zanjó. Cerró sus ojos recibiendo un recuerdo que se reprodujo en su memoria.

— ¡No, Takeru! ¡Cállate y déjame sola! — La dueña de la voz caminaba directamente a su hogar. Tras ella un joven la seguía.

—¡Kari! Escúchame, no es lo que piensas.

—¿Que no es lo que pienso? — Se detuvo y lo encaró, sus ojos mostraban el total enojo que en ese instante lo llenaba, pero aún más, se marcaba con más fuerza el dolor interno. El chico se maldijo ¿Eran sus lágrimas? ¡Claro que lo eran! ¿Cómo fue capaz de hacerla llorar? —. ¿Y entonces que hacías con ella?

—Solo le ayudaba a estudiar.

—¿Estudiar? ¿Y estudiar para ti implica besarla?

—¡Fue un accidente!

—Un conveniente accidente ¿no?— Volvió a caminar sin mirar al rubio.

—¡Kari!

La castaña ingreso al que era su edificio y corriendo subió el elevador. El rubio esperó. Tan pronto descendió lo tomó. Sabía que para ese instante Yagami ya estaría en su departamento bajo tres candados, pero no la quería perder, no iba a hacerlo. Algo dentro se aceleró y le punzó, no le importó y corrió al departamento de la chica. Comenzó a tocar sin ningún efecto. Intentó recuperar su respiración y no lo conseguía, estaba demasiado agitado. Sentía que todo se nublaba. Debía acudir a un médico, pero no, él iba a recuperar la Luz de su vida.

—Kari. — Susurró, rogando del otro lado ella estuviera escuchando.

—¿Por qué? — El escuchar su voz bastó para que su cuerpo se relajara, pero al notar lo cortante de la misma se odió. Lloraba del otro lado de la puerta—. Sí ella te gustaba, podías decirlo, lo habría entendido.

—No fue así. Te amo, Kari. Lo que paso entre Himeko y yo no fue más que un accidente. — Su alrededor se nubló, comenzó a sentir sus piernas débiles y el dolor en su pecho se hizo insoportable incluso ardiente, pero no de amor.

—¿Y yo como sé que no mientes? — Cuestionó, esperó unos momentos la respuesta de rubio al otro lado. No obtuvo ninguna—. ¡Lo vez! — De nuevo nada. — ¡Te Odio!

—¿Me od...

La preocupación llegó a su ser, lo escuchó susurrar algo, pero fue lo suficientemente sorda como para ignorarlo. Seguramente no era nada ¿verdad?

Intentó creer por un instante que se habría marchado, pero lo conocía, no se habría ido sí la amará.

Pero... ¿Y si no la amaba?

Se incorporó del suelo y estuvo por ir a su habitación. Miró de soslayo el cuadro en su pared. Leyó despacio: «Primero de Agosto». En la imagen todos estaban, su hermano, sus amigos... Su Takeru. ¿Era suyo? ¿Por qué dudaba? Él no sería capaz de engañarla o hacerle daño. Lo sabía. Pero a pesar de ello la duda llegaba, ella los vio, besaba a aquella joven compañera suya de la Universidad. Himeko Osaka. Sabía perfectamente su nombre, años atrás iban juntas al colegio y más de una vez menciono el amar a Tk. Abrió sus ojos totalmente. «Amaba a Tk». Ella alguna vez amó a Tk, pudo ser posible que él dijera la verdad. No, él decía la verdad.

Regresó a la puerta y la abrió de golpe. La imagen ante sus ojos la congeló. Él estaba en el suelo, retrancado en la pared frente a su departamento. Lo veía pálido, podía percatarse de su respiración agitada y cortante. El corazón de Hikari se detuvo. Él la observó y con la última fuerza interna le sonrió. Ella se acercó hasta él y se tiró junto.

—¿Tk? — Lo llamó, espero su respuesta—. Arriba, Tk. — Lo meció suavemente. Él temblaba y su respiración disminuía. — ¡TK!



Y até, ese dolor justo en mi corazón.

Mientras veo el color de la tarde en dispersión.


Sus ojos se abrieron y la luz los obligó a cerrarse nuevamente. Despegó el parpado del ojo izquierdo. Descubrió un reflejo opaco en la oscuridad, por fin reconoció los objetos a su alrededor que pasaron de ser solo unas sombras a un cuarto de hospital. Intentó moverse y todo comenzó a doler. Gruñó levemente. Revisó la habitación buscando a alguien, ese alguien no estaba.

Permaneció con la mirada fija en el techo, esperando a que se percataran de que estaba bien. Bajó la vista a su pecho. Dedujo muy rápido que habían encontrado un donante. Sonrió. Lo bueno de todo eso era que podría volver a verla. El sonido de la puerta llegó a sus oídos. Familiares y amigos habían estado viendo que todo saliera bien y en ese instante no podían faltar.

Los primeros en entrar fueron sus padres, claramente debían ser ellos. Matt viajaba para ver a su hermano y en ocasiones —por no decir siempre— se le hacía tarde. Preguntó por Kari a ambos adultos, ellos no supieron responder. Los siguientes en entrar fueron Yolei, Codi y Davis. La primera igual que siempre mostró de forma eufórica la felicidad de saber que él estaría con bien. Codi aun con el toque serio mostraba la felicidad con cortas sonrisas. Davis, en cambio, sí se alegró, pero el rubio no pasó desapercibido aquel toque molesto en su mirar. Cuestionó sobre el paradero de su enamorada. Yole y Codi afirmaron no saber nada, habían estado lejos mucho tiempo únicamente habían acudido por la gran noticia del trasplante. Davis no respondió y zanjó con un elevado de brazos. Eso lo alertó. Siempre estaba al tanto de Kari, en el pasado maduró, aceptó y comprendió el amor de ambos pero nunca dejaría a un lado a Hikari.

Joe no había podido acudir. Estaba fuera en el otro continente en una importante conferencia, pero mandaba muchos buenos deseos al chico. Izzi se mantenía en una situación similar, a punto de tener un enorme descubrimiento del mundo digital. Mimi y Sora llegaron con regalos y pasteles. Sonrió plenamente, a ojos de él su hermano se había reconciliado con la pelirroja y tal parecía su próximo matrimonio con Matt iba sobre ruedas. Mimi comenzó a platicar una y otra vez acerca de Michael, en esos instantes estaban comprometidos o eso entendió en todo el parloteo. Sonreía ante sus pláticas, y esperaba impaciente que por aquella puerta entrara Hikari.

Matt y Tai no tardaron en llegar siendo muy posiblemente los últimos. La preocupación lo supero. ¿Venía Taichi sin su hermana? Igual que siempre el castaño venía muy animado, pero al igual que con el elegido del Valor-Amistad algo había mal con el veterano del Valor. Matt lo saludó y animó, también informó acerca de su operación, aunque eso ya lo habían hecho sus padres se sentía con la responsabilidad de hacerlo.

—Tai, ¿dónde está Kari?. — Lo observó detenidamente. Este balbuceo un rato.

—No pudo venir. — Habló, su hermano—. Mencionó algo de un proyecto, debe estar ocupada con ello. — El castaño bajo la mirada, dudaba, muy dentro dudaba. ¿Lo correcto era mentirle de su paradero? ¿Era correcto no decirle que ella...?

—¿Me abandonó?— Preguntó el Takaishi menor a sabiendas de la respuesta. Tai lo observó, la mirada preocupada y vacía. Tk recordó lo que le dijo la última vez que la vio. «¡Te Odio!»; Resonó fuerte en sus oídos, ahora estaba claro porque no iba a verlo—. Estoy enfermo, no idiota. No planea venir ¿cierto? Aún debe estar enojada por lo que hice. — Tai sujetaba firme aquel delgado sobre. Matt se adelantó a cualquier movimiento, sujeto su muñeca y lo observó negando con sus ojos. Taichi oprimió los dientes de forma disimulada. ¡¿Cómo iba a callarlo?! Kari, su hermana, en cierta forma lo había abandonado, pero...

—Esperemos, no, seguramente estará contigo cuando te den de alta, Tk. Puede que antes. — Sonrió.

Así paso, así espero. Estuvo ansioso con la Esperanza en alto, sabía que su Luz iría a verlo, que estaría allí y aparecería en el último instante.


Creo que hoy mi alma esta llena de aflicción y..

Volará. Volará. Volará.


Aquel documento se mantenía en sus manos temblorosas. El llanto estaba al borde de brotar y su corazón se había contraído. ¿Cómo es que eso había pasado? ¿Cómo lo permitió? Miró a quienes estaban delante. Yamato y Taichi, claro, solo ellos podían estar involucrados en todo eso. Elevó el rostro. En ese instante se mantenía destrozado en aquella silla de ruedas. Buscó respuestas claras en las miradas de ambos, ellos solo se dignaban a callar y esperar los insultos o gritos de parte de Takeru, pero no tenía fuerzas para ello. No, no tenía fuerzas para nada. Su garganta se cerró y se reflejó en sus labios que lucharon por ahogar aquello que se avecinaba, tomó aire y espero a calmarse.

—¿Por qué lo callaron? — Susurró con un tono apagado y muerto.

—Aun estabas inestable, no podías tener una emoción fuerte que te desencadenara algún ataque. — La respuesta la dio su hermano, había sido quizá el único de los dos que se había atrevido.

—Kari así lo pidió. — Respondió Yagami. Esa respuesta atrajo la atención de Tk que lo miró fijamente—. ¿Crees que a mí me alegra, Tk? ¡Me duele tanto como a ti! Pero... fue su decisión, no hice más que apoyarla.

—¿Apoyarla? Eres su hermano, ayudaste a que ella...

—¡Tk! Ella lo quiso de esta forma, realmente no pudimos hacer nada para detenerla. Aprecia el regalo que te ha dado. — Se sintió como un niño, como un niño que había perdido aquel que era su objeto especial y su hermano hizo el papel de centrarlo, sin embargo, se odiaba. Incluso para Ishida fue algo duro saber y ver la decisión que ella tomo, poniendo sobre la suya, la vida de su hermano menor.

Bajo la vista. Matt comprendió, posó su mano en el hombro del castaño y ambos se retiraron. Leyó de nuevo la carta y todo su interior se inundó de tristeza con cada letra, con cada palabra. Su Luz, se había ido, se había apagado y desaparecido. Ahora... ¿Cómo sabría dónde ir?


Tk.

Realmente no sé qué escribir o por dónde empezar. ¿Un "Lo siento" funciona?
Disculpa que ahora te encuentres en el hospital colgando de un hilo. Estoy preocupada por ti, y seguramente cuando leas esta carta es porque todo salió bien y te encuentras recuperándote. Me alegro mucho por ello. ¿Recuerdas nuestro Primero de Agosto? No el último, el primero hace tantos años, me parece que fue ayer cuando solo éramos niños e íbamos de un lado a otro tomados de la mano y que éramos protegidos por nuestros inexpertos hermanos. Creo que de todo, es lo que más puedo llegar a extrañar. Me pregunto sí ahora estas molesto, pero no podía dejar que tú vida terminará. Todos se oponen a mi petición, Tai dice que es una estupidez, que aparecerá un donante tarde un temprano, pero estas muy delicado y no puedo mirarte unido a esos tubos, Matt se puso pálido cuando lo mencione, son los únicos dos enterados. ¡Ah! Davis se enteró por pegar su oído a la puerta cuando tocaba el tema con Tai y Matt, así que sabe por igual, tus padres y los míos, pero no te mencionarán nada, pedí que solo supieras cuando estuvieras estable y cuando esta carta llegará a ti. No te molestes con ellos, yo les pedí que esperaran y callarán. Me pregunto sí estarás molesto conmigo ¿lo estás? Espero que sea un no. Tk, perdona tanto el error que cause, por ello estás mal en este instante, no era verdad, no te odio. Te amo. ¿Lo haces también?

No te sientas mal, fue decisión mía, pero no me iré de tú lado, una parte de mi estará siempre contigo. No es un adiós. Es un Hasta Luego. Algún día nos volveremos a ver, es una promesa.

Con amor. Hikari.



Cerró los ojos y se ahogó en un llanto silencioso. Intentó pensar que todo era un sueño y despertar de aquella horrible pesadilla. « No, Takeru. Todo es real.»; Aquella voz sonó en sus oídos y lo obligó a levantar el rostro, aquella esencia angelical y reconfortante lo envolvió por unos cuantos segundos, la reconoció atentamente, su compañero de vida resonó en su mente con aquella voz grave, intento reconfortarse, pero aun dolía sin importar de qué forma lo observara y en ese instante, no había un lado positivo.

¿Vivir? ¿Qué caso tenía sin su Luz?

—¿Ella te querría ver así? — Nuevamente aquella voz angelical llegó. Sus ojos se desorbitaron unos segundos.

¿Lo querría? Claro que no. Le gustaría verlo como siempre, siendo su Takeru, su Esperanza. Pero... ¿Cómo iba a sonreír? Había desaparecido de aquel mundo para siempre, por su culpa. ¡Por su culpa! Simplemente, él mismo no iba a perdonarse nunca. Miró la carta nuevamente. «Te amo», susurró. Lo amaba. Una sonrisa amarga se postró en sus labios en un intento por ahogar su dolor. La oscuridad llegó acompañada por el brillo pálido de la Luna y con ello sus amargas lágrimas fueron reflejadas.


Más allá del horizonte en el lejano mar.

Una parte de mi esencia para ti he de liberar.


Sonrió con melancolía y fijo la vista en el escenario ante sus pozos. Había vuelto después de tanto tiempo. Comenzó a caminar recordando. Observó un grupo de casetas telefónicas. Las imágenes pasaron a su mente y sonrió. Ahora era un adulto hecho y derecho. Había terminado la carrera que más anhelaba y había empezado a escribir un libro. Habían pasado ya algunos años. Lo sabía, y no olvidaba nunca aquella fecha. El dolor siempre abrazaba a su corazón al retornar a aquel momento, pero siempre un suave palpitar lo reconfortaba. Siempre recordaba que a pesar de aquello, ella estaría con él. Con ese pensamiento consiguió seguir adelante.

—Tk. — Una voz lo llamó, se giró para clavar sus orbes en aquella entidad–. Como haz crecido.

—Lo mismo digo, Seraphimon. — Sonrió con júbilo. Sus cabellos rubios eran más largos de lo que él ángel recordaba su porte y andar lucia más serio y le daba una buena impresión. Ahora el arcángel digital era uno de los Tres ángeles de aquel mundo paralelo al suyo.

Su reencuentro fue grato y envolvente. Sus pláticas fueron rodeando todo lo ocurrido desde su infancia. A pesar de no tener contacto con él chico anteriormente, estaba consciente de los sucesos y evito desde cualquier punto tocar aquel tema. Su protegido era fuerte, muy fuerte y él era testigo, en cada combate se mostró con el rostro al frente, pero nunca había sentido tan dura caída de su parte. Se detuvieron ante aquel escenario, ese Mar que alguna vez les hizo compañía en su primera noche. Sonrieron y un silencio se abrió. El atardecer comenzó a cernirse tiñendo el cielo de colores anaranjados.

—¿Dónde estará ella? — La pregunta hizo a la criatura de armadura azul girar el rostro. Lo veía pequeño comparado con él, pero aquel tonó serio decía lo contrario. El ángel guardo silencio.

—Cuidando de ti. — Respondió—. De ti y de todos los demás. Incluso aquí. – Regresó la mirada al frente.

—Que cosas dices. — Llevó las manos a sus bolsillos y cerró ambos ojos.

—Todo es posible, Tk. — El rubio abrió sus orbes de nuevo y se fijó en el horizonte. Sonrió—. Ella siempre será la Luz.

—Mi Luz. — Se acercó a la orilla del mar, las olas soplaban de forma tan suave que lo mecieron por unos instantes relajando cada parte de él. Seraphimon observó paciente. El joven se puso en cuclillas y hundió la mano en aquel mar. — ¿Estará ahora aquí?

—Eso es algo que nadie sabe.

—Me pregunto sí puede oírme.

—A todos nosotros. — Takaishi se incorporó y elevó la mirada arriba.

Un grupo de mariposas tan blancas como la Luz de la luna de su mundo cruzaron el cielo abriéndoles paso a las tres diosas de la noche. Sonrió, reconocía aquellas mariposas. Sus ojos abrieron poco a poco e intento aclarar la imagen. ¿Una mariposa rosada? No, debía ser el reflejo de la luna rosa. Sonrió y miró a su compañero.

—Tengo que ver a Magnamon. — Pronuncio y miro a él ángel–. Davis me lo pidió


Nuestros lazos jamas van a poder desatar y..

Van Volando. Van Volando. Van Volando.


—Voy a casarme, Mimi. — La pelirosa miraba fijamente la expresión del rubio, buscando algo en su mirar. El silencio lo hizo sentirse incómodo.

—¡Oh! ¡Felicidades!. — Aquel grito eufórico lo hizo dar un respingo. La joven lo abrazo sin importarle que la mesa estuviera de por medio. No había cambiado nada, aun ese aire tierno e infantil superaba el rostro maduro que podía demostrar—. Aunque aún no me dices que te trae a América. — Se separó de él.

—Venía a comprar una sortija, la vi en Internet, preferí venir por ella y aprovechar para visitarte. — Le sonrió. El olor a tabaco llegó a su nariz, miró a un costado a un hombre con el cigarro en manos. «Área de no fumadores.»; Leyó. ¿Que no tenía respeto en ese país?

—¿Viniste personalmente a comprarla? ¡Que romántico! — Llevó las manos a su rostro haciendo un efecto más dramático—. ¿Y cuál es su nombre? ¿Es de Odaiba?

— No, ella es de la prefectura de Kioto, su nombre es Ai, la conocí en la Universidad.

—Sí, dime más, Tk. Hace ya mucho que perdí comunicación con muchos de ustedes. Joh, pensar que todo esto de ser adultos nos ha separado tanto. — Posó su barbilla en sus manos y un puchero salió de estos. De golpe, su apariencia dio un giro, él morocho guardo silencio—. ¿Tú estás bien ahora? La última vez que te vi...

—Estoy bien ahora. — Sinceró y sonrió. La chica busco respuestas en su mirar—. Ai me ha estado ayudando mucho aun cuando no sabía nada de Kari. — El tono dolido no pasó desapercibido por la Tachikawa que le compartió una mirada Pura y compasiva, no entendía bien por lo que pasaba, sin en cambio si ella perdiera a Michael, no lo soportaría. Takeru sonrió y continúo hablando—. Sora y Matt han estado apoyándome. Davis esta por aquí. ¿Verdad?

—Oh, sí. Hace poco vino a mi restaurante y estuvo trabajando conmigo, ahora ha empezado a vender sus fideos por su propia cuenta. — Suspiró—. Intente convencerlo de que no importaba que estuviera conmigo, pero ya vez lo terco que es. — Elevó los hombros al aire.

—Sí. — Susurró.



—¿Te irás? – El pelirrojo guardo aquella chaqueta en su mochila y asintió

—Planeo ir a América e iniciar con mis fideos.

—Ya veo. — Le miró y se dirigió al ventanal—. ¿Volverás?

—No lo sé, realmente me limite a no irme... por ella. — El silencio incomodo llegó a la habitación. El Takaishi bajo la vista, la melancolía llegó a su corazón, no importa por donde lo mirara, la extrañaba–. Siempre la tuviste, Tk. Incluso ahora... — El rubio se dirigió a la puerta, no quería oír una palabra más. — ¿Recuerdas nuestras peleas antes? – Se detuvo de golpe con la perilla en la mano. Giró el rostro clavando sus celestes en el Motomiya. — ¿Sabes? Sufría de una enorme envidia por ti y después cuando aquel problema se creó solo Kari pudo pararnos. — Sonrío.

—Lo recuerdo.

—¿Quién pensaría que ahora somos los mejores amigos? — Amplió su sonrisa—. Oye, Takeru. Este año ha sido pesado. ¿Verdad? Aún más para ti.

—¿Cuál es tú punto, Davis?

—No la has perdido, nunca la perderás. — Colgó su mochila a su espalda y se acercó a la puerta donde estaba su amigo, el portador de la Esperanza. Posó su mano en su hombro—. Animo, Amigo. ¿Se te olvida el buen equipo que hacían? Un lazo así no puede desaparecer, aun después de la muerte. — Sus palabras le levantaron el ánimo de golpe y sin querer una sonrisa atravesó sus labios. — ¡Pero que tarde es! Me tengo que ir o perderé el vuelo. Nos veremos luego, Tk. No te olvides de saludar a Magnamon cuando vallas al Digimundo. — Se alejó agitando la mano de un lado a otro y salió disparado a su destino.


Algún día este cruel pensamiento se irá.

Y tan solo en silencio lento se desvanecerá.


—Aquí estas. — Esa voz lo obligo a mirar hacia atrás. Las gotas caían sobre ambos y por suerte bañaban su rostro evitando el llanto. La joven se acercó con el paraguas y el ramo—. Siento mucho lo de Hikari-chan.

—Nunca entenderé porque lo repites siempre que me vez aquí. — Su mirada estaba en aquel monumento curvado de cemento. La mujer se acercó hasta cubrir la cabeza del Takaishi de la lluvia.

—Tampoco yo lo entiendo. — Se quedó mirando aquella lapida—. Es un intento por darte apoyo.

—Cualquier otra se molestaría, Ai. — La miró de soslayo esperando paciente su reacción.

—Yo no soy "Cualquier otra", soy Ai. — Le sonrió, una sensación cálida inundo al rubio, adoraba ese sentimiento—. Tú cariño por ella era muy importante, ese espacio en tú corazón siempre será de ella y lo entiendo. — Extendió el ramo hacía él—. ¿Estas le gustaban, no? —. El rubio guardó silencio y la miró. — ¡Oh! ¿Me equivoque de nuevo? Realmente, Taky, es tú culpa, por no...

—Son perfectas. — Interrumpió y tomó el ramo de sus manos. Se hincó y las puso sobre esta, junto ambas manos y cerró los ojos en una suave oración. Ai imitó el acto acomodando el paraguas entre su brazo.

Un silencio se abrió y el viento tenue comenzó a soplar, poco a poco la lluvia fue cesando. El rubio se levantó y miro la lápida. Meditó, a un costado observó la silueta de esa chica castaña de ojos verdes. La joven que había estado allí ayudándolo de diferentes formas en los peores instantes. Ella aún mantenía los ojos cerrados y las manos juntas. La mirada se le hacía tierna. En la mano de ella un anillo de compromiso se posaba. Elevó el rostro topándose con las nubes aun grises en el cielo y pensó despacio, analizando y comprendiendo. Kari, ella estaría feliz. Las palabras del Motomiya sonaron en su mente. «Un lazo así no puede desaparecer, aun después de la muerte» No, nunca lo haría. Sonrió.

Sayonara, Hikari. — Susurro, con un tono suave. Una sonrisa sincera se mostró y la brisa lo envolvió.

—¿Dijiste algo? — Su acompañante termino de orar y lo observó fijo. Este negó. Sujeto su mano y este acto fue correspondido.

—Vamos, antes de que llueva de nuevo.



Aunque se que mi alma nunca tú olvidarás y..

Volará. Volará. Volará.


Abrió sus orbes, miro su alrededor, distinguió un paisaje lo suficientemente pacifico como para hacerlo dormir nuevamente. Aunque no comprendía que hacía allí o porque. Vio una silueta a lo lejos, estaba sentada y sobre sus piernas un gran huevo se posaba, la persona lo acariciaba y sonreía con dulzura al hacerlo. Él se acercó y vio el acto que ella hacía. El soñador intentaba indagar en los recuerdos del soñado intentando averiguar que hacía allí.

—Cariño Cariño. Cariño. — Esas palabras pronunciaba una y otra vez acariciando aquella digitama.

—¿Qué haces, Kari?

—Dando cariño para su nacimiento. — Elevó la vista sonriendo—. Tú me lo enseñaste. ¿Lo olvidas?

—¡Claro que no! — Tomó asiento junto a ella y a su par tomo un huevo–. Cariño. Cariño. Cariño. — Cantareo a la par de la castaña, ella observó con curiosidad a su compañero. Y sin palabras soltaron a reír.

—Tk. ¿Los humanos volvemos a nacer? — Su voz atrajo su atención y llevó sus ojos a ella.

—Yo he creído que sí. Que volvemos a nacer pero en otro cuerpo y sin recuerdos de la vida anterior. — Kari miro a un punto específico. Gatomon y Patamon se acercaban. Ambos adolescentes no tendrían más que un par de meses de haber devuelto la paz a los mundos

—No me gustaría olvidar esto. Los digimons, el Digimundo, nuestra aventura, a mi hermano, nuestros amigos. — Retiró la mirada de los digimons. Hizo una pausa—. A ti. — Esas últimas palabras obligaron al Takaishi a controlar la velocidad de su corazón que desencadeno, había escuchado anteriormente eso, pero esta vez su tono había sido diferente en alguna forma.

—Tampoco me gustaría, pero, podemos tener Esperanza de venir aquí nuevamente.

—¿Tú crees?

—Sí, confió en ello.

—Entonces no te olvidaré, Tk. — Sonrió—. Lo prometo.

—También lo prometo. — Le dedico una sonrisa.

—¡Encontramos unos frutos!

Llevaron la vista a la voz. Era Patamon. Un sonido los hizo sobresaltarse, el humo se abrió paso y poco a poco se dispersó. Al ver claramente distinguieron una criatura, una motita negra y redonda que observaba con curiosidad a ambas entidades. Miro a la chica y luego al chico. Por unos instantes sus ojos se tornaron llorosos, pero ante la caricia de la Yagami se relajó y sonrió. El viento agito todo a su alrededor y Botamon dio un brinco en compañía.


No podré liberar del dolor mi corazón.

Pero siempre en mi alma estarás y serás mi razón.


Los bloques caían y volvía a acomodarlos en la misma posición. Sonreía y volvía a acomodarlos. Sin querer una torre se levantó ante sus ojos y en poco tiempo se convirtió en un faro. Quedó en silencio, sabía que en algún lugar lo había visto pero no podía recordarlo.

—¡Kibou! — La voz femenina atrajo su atención y giró el rostro. — ¡Ven aquí! — El menor se incorporó y corrió por el pasillo. Sus pisadas eran pequeñas e incluso algo torpes a lo mucho rozaría los 5 años de edad. Unas entidades estaban en la habitación. Una mujer de cabellos castaños y ojos verdes veían a quien era su madre, esta era rubia de ojos ámbar. Se acercó despacio hasta quedar cerca de su madre.

—¿Me llamaste, Mami? — Se acercó a su madre y ella asintió.

—Quiero que conozcas a alguien. — La mujer extendió su mano y tomó la del más pequeño. La otra mujer se levantó—. Su nombre es Fujimoto Himeko.

—Un gusto, Kibou, tú madre me ha hablado mucho de ti. – Sonrió la mujer. El niño hizo una reverencia, elevó un poco los ojos y distinguió a una niña que se ocultaba tras el regazó de su madre. Tenía el dedo en su boca y las mejillas rojizas, sus ojos contaban con un par de gotas cristalinas. ¿Le tenía miedo?–. Perdona a Akari. — La madre se retiró y la niña quedo a la intemperie. – Preséntate.

—M... mi nombre es... Fujimoto... Fujimoto Akari. — Reverenció. El niño se acercó y le sonrió plenamente. La niña parpadeó un par de veces con dudas, sus ojos chocolate ya no mostraban miedo clavados en los pequeños celestes.

—¿Quieres ir a jugar?



Cuando la lluvia caé se lleva la aflicción y..


— ¡Kibou! ¡Date prisa! ¡Nos mojaremos! — El grito eufórico de la joven le hizo regresar a su mundo y correr tras la castaña—. ¿Qué tanto esperabas?

—¡Lo siento, te explicaré luego! — Respondió entre jadeos.

Las pequeñas gotas se hicieron hielos y golpeaban sin piedad sus cabezas. Sus pasos se hicieron zancadas y buscaban con desesperación un lugar para poder cubrirse. Giraban en la calles y esquivaban los charcos y por ningún lado podía encontrar un lugar donde ocultarse. Se detuvieron de golpe a lo que parecía ser un árbol. Grande y frondoso, recuperaron el aliento y un rayo les indico que no era el mejor lugar, continuaron con su búsqueda y pararon en seco frente a un pequeño techo de una institución. Se juntaban lo más que podían evitando ser mojados más de lo que ya se encontraba. Se miraron de forma mutua y echaron a reír.

—¿Y por qué te quedaste? — Llevó la vista al cielo y lo miró fijamente. Era hermoso aun de color gris.

—Tuve un sueño despierto. — Respondió mirando el manto grisáceo.

—¿Un sueño despierto? — Sus pozos chocolate bajaron al rostro del rubio quien asintió.

—Es algo extraño de explicar. — Suspiró—. Tú salías en él.

—¿Y qué pasaba en tú sueño?

—Es demasiado tonto, te burlarás de mí. — Desvió la vista a un lado a forma de reproche. La chica infló los mofletes.

—Yo te cuento mis sueños extraños. — Refunfuñó con tono infantil–. Cuéntame el tuyo, prometo no reírme. — Kibou suspiró y asintió con cierta pesadez.

—Habían un par de criaturas, no recuerdo sus nombres, eran una Papa y un Gato. Ambos eran ángeles ocultos en esos pequeños cuerpos y ambos estábamos en algún tipo de guerra. También había payasos, osos, vampiros y criaturas igual de extrañas que la Papa y el Gato. El tiempo era diferente y yo era más pequeño, crecía, pero ambos éramos muy diferentes, no eras la misma Akari que conozco. También había símbolos raros que representaban... los corazones, o algo así, no recuerdo con precisión. –— La mirada expectante de la chica lo hizo ruborizarse—. No te rías.

—No iba a hacerlo. — Regresó su vista al agua–. Fue un sueño lindo entonces.

—Pero... no te nombraba por tú nombre, quizá no eras tú. — Se sentó en el suelo mojado.

—¿Y cómo se llamaba esa chica? — Akari bajó la vista esperando una respuesta de su parte, sus orbes se hundieron en los suyos. Él sabía la respuesta, pero se había ido de su mente, lo recordaba y a la vez no lo hacía.

—No lo recuerdo. — Sinceró con cierto tono ausente y con la mirada al frente. Akari imitó el gesto y guardó silencio. Una suave sonrisa surcó sus labios.

—Takeru. – Pronunció con un tono suave. Los ojos de su receptor se abrieron como platos e intento hacerse el sordo, pero no pudo. — Takaishi Takeru y Yagami Hikari. — Volvió a pronunciar con un tono más ausente. Su voz se quebró por unos instantes.

Kibou se mantuvo con la mirada en la nada. Volteó a ver a la castaña quien tenía la vista abajo. Sus sueños se hicieron claros y sus recuerdos más vividos volvieron a él. Todos y cada uno bombardearon su cerebro en un intento de hacerlo recordar algo que no debería olvidar. Akari sonrió con pesadez, él seguramente no recordaba nada.

— Perdona, dije nombres al azar y...

La aprisionó. La abrazo y no le permitió el escapar. La chica quedó estática se había imaginado muchas veces en esa situación y lo que haría. En ese instante se quedó en blanco. Kibou la apretaba contra sí, quizá era un poco diferente a lo que recordaba de aquella vida, pero seguía siendo ella. Se separó y miró sus ojos.

—Te extrañé. — Pronunció. Ella sonrió.


Van Volando. Van Volando. Van volando.

~


 
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Omega Ω Wolf
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Esta es la primera vez que soy el primero en algo, jejeje... como ya te dije me quede en la mitad, pero por mi celular lo leere, enserio, te luces, me fascina, pero por falta de tiempo no comento todo, sera mañana, comentare con las detalle todo... jejejeje solo dejo esto awwww <3 !!!!!
 

Art of life
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*se quita una gota del ojo mientras aún tiene la mano en su pecho, respirando muy despacio*

Es...hermoso. Más que hermoso, debería haber un botón que ponga "me encanta" y no solo un "me gusta" >.<
Me has sorprendido Kirari-chan, sabía que eras una magnifica historia, pero con este Songfic, te has superado.
Al principio estaba dudoso, creí que Hikari se había ido de verdad y como no entendí la parte de Himeko, no sabía por donde iban los tiros >.< Luego el corazón casi se me para cuando empecé a analizar todo de nuevo y darme cuenta del detalle...le había dado su corazón.
Ya leí un fic en fanfiction sobre que Takeru le daba su corazón a su hija...pensé que no iba a llorar nunca más a leer algo así...pero...me hiciste llorar. Luego yo esperaba una reacción mas triste por parte de Davids y Tai...pero veo que ambos han madurado y sabían cuanto amaba Hikari a Tk =)
La parte de los recuerdos...simplemente magnifica, elegiste los mejores recuerdos y supiste como plasmarlos en la historia. Algo que solo una escritora con tu talento, puede hacer.
No sabes cuanto suspiré en la parte del cementerio. Ai sabe que Takeru no va a amarla tanto como a Hikari y me encantó la personalidad que la diste =)
Me gustaría entrar un poco mas en detalle, sobre todo a la hora de hablar de Kibou y Akari. ¿Kibou es el hijo de Takeru y Ai?, ¿ o son solo dos niños al azar?
Sus historias son magistrales >.< me encantaron.
Y el final...perfecto.

Eres la mejor >_______________< por favor, no dejes nunca de escribir y vuelve a escribir otro fic pronto.
Este va a mi rincón de fics que releer en el futuro ;)
 

PataGato Fan #1
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Hermoso.... Sumamente hermoso. Y luego dicen que de Takari no salen buenos fics o que ya son muy trillados. Tu has mostrado que Takari aun puede dar maravillosos fics que muestren ese vinculo y ese cariño tan especial que ellos dos se tienen ^^

Mi unico pero es que describieras a Patamon como una papa, hubiera sido mejor hamster pero bueno, no es nada asi serio XD
 

× Little Star ×
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Esta es la primera vez que soy el primero en algo, jejeje... como ya te dije me quede en la mitad, pero por mi celular lo leere, enserio, te luces, me fascina, pero por falta de tiempo no comento todo, sera mañana, comentare con las detalle todo... jejejeje solo dejo esto awwww <3 !!!!!
Awww, pues ya me habías dicho mas o menos como te pareció por FB y gracias <3

*se quita una gota del ojo mientras aún tiene la mano en su pecho, respirando muy despacio*

Es...hermoso. Más que hermoso, debería haber un botón que ponga "me encanta" y no solo un "me gusta" >.<
Me has sorprendido Kirari-chan, sabía que eras una magnifica historia, pero con este Songfic, te has superado.
Al principio estaba dudoso, creí que Hikari se había ido de verdad y como no entendí la parte de Himeko, no sabía por donde iban los tiros >.< Luego el corazón casi se me para cuando empecé a analizar todo de nuevo y darme cuenta del detalle...le había dado su corazón.
Ya leí un fic en fanfiction sobre que Takeru le daba su corazón a su hija...pensé que no iba a llorar nunca más a leer algo así...pero...me hiciste llorar. Luego yo esperaba una reacción mas triste por parte de Davids y Tai...pero veo que ambos han madurado y sabían cuanto amaba Hikari a Tk =)
La parte de los recuerdos...simplemente magnifica, elegiste los mejores recuerdos y supiste como plasmarlos en la historia. Algo que solo una escritora con tu talento, puede hacer.
No sabes cuanto suspiré en la parte del cementerio. Ai sabe que Takeru no va a amarla tanto como a Hikari y me encantó la personalidad que la diste =)
Me gustaría entrar un poco mas en detalle, sobre todo a la hora de hablar de Kibou y Akari. ¿Kibou es el hijo de Takeru y Ai?, ¿ o son solo dos niños al azar?
Sus historias son magistrales >.< me encantaron.
Y el final...perfecto.

Eres la mejor >_______________< por favor, no dejes nunca de escribir y vuelve a escribir otro fic pronto.
Este va a mi rincón de fics que releer en el futuro
Awww!! Me alegro tanto que te gustara <33 Sabes que tú opinión para mi vale mucho :33

Ammm... no, cuando Kari le dice que volverán a verse y luego la parte del recuerdo donde platican si los humanos renacen, todo eso era porque Kibou y Akari son las reencarnaciones de ambos, como también Himeko -la madre de Akari-, por eso también ocupe nombres que tuvieran algo que ver con su emblema xd

Hermoso.... Sumamente hermoso. Y luego dicen que de Takari no salen buenos fics o que ya son muy trillados. Tu has mostrado que Takari aun puede dar maravillosos fics que muestren ese vinculo y ese cariño tan especial que ellos dos se tienen ^^

Mi unico pero es que describieras a Patamon como una papa, hubiera sido mejor hamster pero bueno, no es nada asi serio
Yey!! Gracias por leer, Patamon-sama! Y aun más ¡Te gustó! >u<

Iba a usar Hamster, pero creo que mi hambre influyó en decir Papa (?). Más bien, no quería usar el mismo termino de siempre c:​
 

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Es algo fantástico leer un buen Fic y que emocione demasiado.
Realmente y sencillamente quiero decir hermoso a este Fic y mas aun si lo lees con la canción, GRANDIOSO.
Fantastico!!! :D
 

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fuck...casi me muero ahogado con unas lagrimas y una lata de pepsi cuando lei esto TOT...hermoso...no tengo palabras para decirlo
Menos mal no te ahogaste D: Me habría sentido culpable :c Muchas gracias por leer, Luis <33

Es algo fantástico leer un buen Fic y que emocione demasiado.
Realmente y sencillamente quiero decir hermoso a este Fic y mas aun si lo lees con la canción, GRANDIOSO.
Fantastico!!!
Awww, gracias!

Realmente todos sus compentarios son un impulso a escribir más y más para ustedes <33
A todos gracias por leer y no lincharme :33​
 

Arcano_Code: 0 // Ag2[Fe(CN)5NO]
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En la ciudad de la cerveza y el carnaval(?)
Tarde pero seguro... Lei el fic como si lo estuviera viviendo, fue algo hermoso... Me toco el corazon, cai al instante que Hikari dio su Luz por su Esperanza, no podia creerlo, lo venia leyendo en el celu cuando entendi lo de Hikari, se me apaga el celu y quede con un vasio sintiendo a Takeru sufrir... Queria llegar a casa para ver como terminaba, ya te estaba odiando por matarla XD jejeje fue hermoso y triste pero precioso al fin... No se como describir lo que me hiciste sentir... Tarde en entender que Takeru partio igual que ella, pero entendi al ver que el ya no aparecia y cual era el nombre de la amiga de su hijo, sublime precioso... Amo los Takari :3 voy a buscar tus demas Fics n.n
 

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Tarde pero seguro... Lei el fic como si lo estuviera viviendo, fue algo hermoso... Me toco el corazon, cai al instante que Hikari dio su Luz por su Esperanza, no podia creerlo, lo venia leyendo en el celu cuando entendi lo de Hikari, se me apaga el celu y quede con un vasio sintiendo a Takeru sufrir... Queria llegar a casa para ver como terminaba, ya te estaba odiando por matarla XD jejeje fue hermoso y triste pero precioso al fin... No se como describir lo que me hiciste sentir... Tarde en entender que Takeru partio igual que ella, pero entendi al ver que el ya no aparecia y cual era el nombre de la amiga de su hijo, sublime precioso... Amo los Takari :3 voy a buscar tus demas Fics n.n
¡Muchisímas gracias por tu hermoso comentario! Esa fue una historia que hice con mucho cariño cuando empecé a escribir, le tengo amorsh y al leer estos comentarios me pone muy feliz aunque me odies por matarla(?) Me llena haber podido transmitir lo que deseaba :') De nuevo gracias por pasarte a este trocito de mí; por ahora no tengo más fics por estos mares, pero pronto subiré alguna otra historia para romper corazones(?)

 
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