Quest D Señores de la Limpieza [Hanz Von Kaulitz & Ewain Blake Wilson]

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El adinerado comerciante caminaba lentamente por su salón, admirando todos y cada uno de los preciados objetos que había recolectado a lo largo de su vida. Pasó su dedo cuidadosamente por la superficie de un mueble, demostrando una expresión de disgusto al notar como estaba llena de polvo. Bufó, toda su mansión estaba en ese estado y en serio quería que vinieran a limpiarla rápido.

¡Les cortaré la paga si tardan en llegar! —dijo, malhumorado, para sí mismo.




a) NPC que la solicita: Algún comerciante rico
b) Descripción de la misión: Existe gente pobre y gente rica; y entre estos últimos hay gente muy, muy rica que tienen casas grandes o mansiones que toma horas limpiar por sólo un digimon o un humano. Por eso, se ofrece una recompensa por hacer la limpieza de verano - tarea larga, tediosa y poco gratificante, pero extrañamente bien remunerada para lo que es.
c) Descripción del campo de juego: Mansión del comerciante
d) Objetivos a cumplir:
  • Limpiar la ubicación en menos de un día, consista eso en interiores, exteriores o ambas.
e) Notas:
  • Condiciones ajenas a lo establecido aquí quedan a discreción del GM.
  • Quest para ambas Solo o Party.
Quest D

Mínimo de post en Party/Guild: 2 c/u
Paga máxima: 150 Bits
Tiempo Límite: 7 días
Digivice: D-Arc (Ambos)

Hanz Von Kaulitz & Veemon
Ewain Blake Wilson & Patatamon

M Maiku Takerudark Takerudark uy, vere yaoi p0rn :*0*:
 

Esposo Canon de Hoppie
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¡Coño, te dije que no pidiéramos esa misión! —se quejó el peliazul mientras alzaba distintas prendas de su cuarto para ver qué ponerse. Ni se había tomado la molestia de arreglarse en exceso, escogió la ropa de siempre y salió corriendo del cuarto al tiempo que se colocaba sus tenis.

¡Tú fuiste el que se levantó tarde! —bufó la patata bastante molesta mientras intentaba no atragantarse con un pedazo de pan que estaba comiendo. Levantar a su Tamer por la mañana era algo digno de un premio o algo similar.

Ewain tomó uno de los panes tostados que estaban en la mesa y agarró a Patamon de manera brusca para luego salir corriendo del cuartel. Iban tarde, muy tarde. La carrera contra el tiempo comenzó, pero para fortuna del escocés tenía buena condición física, específicamente en las piernas. No se molestaron en saludar a Mai, quien corría junto a Coronamon y su gnomo a la orilla de la playa, ni a nadie de Gungnir que se cruzara en su camino. Chackmon se había mantenido al margen, por la prisa creía que era mejor quedarse guardado en su canalizador y esperar hasta llegar al destino final. El tiempo pasaba muy rápido hasta que a lo lejos Patamon pudo vislumbrar lo que era una casa bastante grande justo al otro lado de un gran jardín, muy similar a lo que en el mundo real sería una mansión digna de película. Ewain metió presión y logró acortar la distancia entre la mansión y él de forma muy rápida. Tocó el timbre y mientras esperaba a que le abrieran, logró recuperar un poco el aliento para no dejar ver que venía muy aprisa.

Vaya, has llegado. 15 minutos tarde pero ya estás aquí. ¿Y tu compañero? —preguntó con cierto enojo el rico comerciante.

Sairy! —se disculpó el escocés en su idioma natal, pero segundos después sus ojos se abrieron grandes como si fuesen unos platos— ¿Compañero?

—se cruzó de brazos el comerciante, dejando ver su malhumor a kilómetros—. Dijeron que enviarían a dos personas.

En ese momento, dos personas arribaron justo detrás de Ewain y Patamon. El peliazul volteó, curioso por saber con quién compartiría la tarea de limpiar dicha casa, pero casi se cae de la sorpresa al ver que tenía a Hanz y Veemon en frente.

Disculpen la demora —dijo un jadeante Veemon—. Una hermosa dama se nos cruzó en el camino y…

Cállate, Perveemon —le dio un coscorrón a su compañero digital para que dejara de decir tanta estupidez. El germano estaba ignorando por completo el hecho de que junto a él, a unos pocos metros, se encontraba Ewain, quien a su vez intentaba no darle importancia a lo que estaba sucediendo.

Ejem —carraspeó el adinerado comerciante, la molestia en su voz era evidente y no mostraba un ápice de querer aparentar—, ¿ya puedo empezar o me van a seguir haciendo perder el tiempo?

Ninguno de los dos dijo nada. Hanz, en su cabeza, ya lo estaba torturando de mil y un formas, pero una misión era una misión, y la paga lo mismo. Lo único de lo que se arrepentía era de haber dejado que su compañero pervertido eligiera la tarea.

Bueno, como pueden ver —hizo una pequeña pausa para verlos e indicar que lo siguieran—, la casa es enorme. Tengo un jardín, una piscina y la parte del interior es muy grande. Quiero que me limpien todo, t-o-d-o. También deben limpiar la parte exterior, dejar todo reluciente y tener mucho cuidado con los cuadros y las piezas que tengo por toda la mansión porque son muy valiosas e importantes —se detuvo justo en las escaleras que llevaban a los cuartos del lugar—. Estaré descansando en mi habitación, las cosas de la limpieza están en el cuarto de servicio. No me molesten a menos que sea realmente necesario.

Subió la escalinata, regodeándose del poder que tenía sobre los dos chicos que estaban en su casa. Si Ewain tuviera que compararlo con algún personaje de un libro, lo haría con Dolores Umbridge porque hasta en el físico eran similares, chaparro y regordete, mas se abstuvo de comentar algo y guardó silencio. Una vez se marchó el dueño de la casa, Ewain se movilizó hacia el cuarto de servicio antes de que Hanz hiciera o dijera algo.

My luck sucks —se dijo a sí mismo en inglés. Patamon giró los ojos para evitar hacer algún comentario, pero su silencio hizo que Ewain sintiera que algo tramaba—. Escúpelo.

No sé de qué me hablas —intentó irse por la tangente la patata pero era demasiado tarde.

¿Crees que luego de lo que sucedió el otro día en el cuartel voy a creerte? ¡Me encerraste en la habitación con él! —se quejó y su malhumor empezaba a aumentar.

Digamos que… —el nerviosismo de Patamon brotó, no le gustaba mentirle a Ewain pero lo había hecho en repetidas ocasiones desde que estaba peleado con el alemán. Incluso tuvo que "robar" la carta que escribió, pero agradecía que su Tamer no se diera cuenta del hurto, no sabría cómo responder a eso. No le caía del todo bien, pero si él hacía feliz a su Ewain, tendría que hacer algunos sacrificios aunque ese par de idiotas no se diera cuenta de nada y dejaran que el orgullo jodiera todo—… Veemon y yo nos pusimos de acuerdo y…

Ewain levantó la mano para callar a la patata. Sabía por dónde iba la cosa y si escuchaba todo desde la boca de Patamon, terminaría sufriendo un colapso debido al enojo. Su tez cambió rápidamente a un color rojo intenso, una vena en su sien saltó y empezó a palpitar como loca y Blake intentaba respirar profundamente para calmar su malhumor.

Carajo.
 

Maiku

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Patamon se salvó cuando el otro par entró en el cuarto de servicio, hecho que hizo que el escocés tomara las herramientas de jardinería con cierta violencia y se apresurara en abandonar el lugar. Ambos digimon intercambiaron miradas de preocupación, pensando que quizás habían ido muy lejos a la hora de presionar a esos dos para que volvieran. Hanz, por su parte, tomó unos artefactos cilíndricos de color celeste y se marcho sin decir mucho más. Veemon observó al ser naranja y ladeó la cabeza de lado a lado, dando a entender que su tamer no estaba enojado, asunto que les preocupaba un poco más que la impulsividad de Blake. Al cabo de unos minutos se apresuraron en tomar un balde y paños, respectivamente, para alcanzar a sus amigos. No estaban seguros de cómo podrían ayudarles con esos implementos, pero tampoco ganaban mucho al llegar con las manos vacías.

¡Hanz! —Gritó el dragón, notando cómo este se encontraba armando los tubos junto a la piscina— ¿En qué podemos ayudar? —sobre su cabeza traía al otro digimon.

¿Ahora quieren ayudar? —Espetó, pero luego se rascó la nuca y analizó los extraños implementos que traían consigo los digimon— Podrían limpiar ventanas con eso.

¿Ventanas? —Patamon observó los paños que traía consigo— ¡Ya sé!

¿Qué?

Evolucionemos, será mucho más rápido —Vee abrió los ojos de par en par.

¿Seremos como los superhéroes de la limpieza? —Sus ojos brillaban— ¡Hanz! ¡Hanz! —el aludido sacó su aparato sin chistar.

¡Ewain! —gritó también el otro, pues su tamer se encontraba podando unos arbustos que no se encontraban muy lejos. Este le dedicó una mueca severa, pero eventualmente sacó su digivice, dejando que una luz blanca envolviera a su compañero para dar paso a una figura mucho más alta y humanoide. Junto a Angemon rugió el dragón bípedo, quien tomó uno de los paños e invitó a su homólogo a que fueran a buscar agua y otro balde, así podrían empezar con la limpieza de los cristales más altos. Una breve brisa anunció el vuelo del par digital, dejando a los humanos solos en sus respectivas labores, mientras que un silencio sepulcral se hacía presente.

Ese día hacía mucho calor en Folder, al punto en que se veía muy pocos digimon surcar los cielos de la propiedad que debían limpiar. Por ser un terreno privado muy vasto, hubo un buen rato en que no se escuchó nada más que el sonido del filtro de agua en la piscina y los eventuales crujidos metálicos que ocasionaban las tijeras del ahora jardinero. La tranquilidad se interrumpió cuando Von Kaulitz logró armar el limpia fondos, cuya apariencia recordaba a la de una aspiradora con un gran palo para pasarla por el fondo de la alberca sin problemas. El alemán introdujo el artefacto al agua y empezó a hacer un movimiento en vaivén con el mismo, de manera que recogiera las partículas de tierra y quién sabe qué más que se acumulaban. Por su parte, Wilson terminó de podar los arbustos y tomó una manguera que estaba cerca para empezar a regar las plantas, se notaba que les hacía falta mucha hidratación.

Obviamente no pasó mucho para que el germano se desprendiera de sus ropajes superiores, dejando que los rayos solares alcanzaran su bien formado torso. Sin querer, ambos se observaron, siendo el escocés el que desvió la mirada cuanto antes. Hanz no supo si sonreír o no, dedicándose a terminar de pasar la pseudo aspiradora por el resto de la piscina, sin despegar sus zafiros de Blake. Pronto su mente comenzó a llenarse de pensamientos extraños, encabezados por la ilusa idea de que el portador del hielo decidiera abrirse con él ese día y arreglar el malentendido de fin de año. Sabía que si él se acercaba terminarían discutiendo o que no podría resistirse a hacer alguna estupidez, como cuando los encerraron en la habitación de la cabaña en San Valentín, por lo que no podía hacer más que esperar. Sin embargo, tenerlo tan cerca le daban ganas de tomarlo entre sus brazos e insistirle en que dejara sus tonterías de lado, que él quería que volviera a ser suyo. Era una sensación bastante incómoda para alguien que nunca se había visto atraído por otra persona a ese punto, más aún rechazada. Era como si se tuviera la clave de la felicidad frente a tus ojos y no pudieras agarrarla porque los separaba un cristal transparente, uno muy terco, por lo demás.

Por otro lado, Ewain trataba de mantener la calma. A pesar de que lo estuviera ignorando, sabía a la perfección que el germano tenía sus orbes fijas sobre él, asunto que lo ponía más incómodo de lo normal. Estaba enojado, hasta cierto punto contrariado por el hecho de que fuera Patamon quien lo metiera en esa situación y si a eso le sumaban el caldero de emociones que sonsacaba ver a Hanz, todo resultaba en una mezcla bastante desagradable. Una parte de él quería dejar todo ese malestar de brazos y confesarle al europeo todo lo que había escrito en aquella carta, pero cada vez que se lo proponía, renacía en él la frustración de verse tratado como una cosa y no como persona. El miedo a que estuvieran jugando con él y la irritación que le provocaba que el azabache no fuera capaz de darse cuenta de ello. Suspiró. Estúpido Hanz.

Finalmente, mientras la parejita tenía sus contradicciones emocionales, sus respectivos compañeros volaban a gran velocidad alrededor de la mansión. Descubrieron que podían hacer las cosas mucho más rápido si lanzaban agua a las ventanas y luego volaban rápidamente en torno a ellas, logrando que se secaran rápidamente con el viento que producían en su carrera. Claro, Angemon no era tan idílico como su compañero, consciente de que luego tendrían que revisarlas una a una para ver si quedaron manchas que borrar con los paños húmedos, mas no podía negar que el supuesto superhéroe tenía ideas bastante entretenidas para hacer las cosas.

¿Qué hacemos cuando terminemos? —comentó en pleno vuelo el dragón.

Tal vez deberíamos darles su espacio. No estoy seguro.

Vamos, eres pariente de Cupido. Piensa en algo.

Takerudark Takerudark disculpa lo bleh ;-;
 
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El calor comenzaba a ser sofocante y muy asfixiante. No había duda del por qué Hanz se había terminado quitando su playera, aunque el motivo real era simplemente para lucir su bien y formado torso. Para Ewain la situación era muy complicada, pues por un lado tenía que soportar con las miradas que el alemán le lanzaba de manera seguida, pero por otro debía soportar toda la temperatura alta del día y el calor corporal que estaba sintiendo, tanto en el sentido literal como en el sexual. Luego de estar varios minutos en las distintas tareas del jardín, el peliazul regresó a la casa para guardar las herramientas que había utilizado y decidió sacar la podadora, era lo único que le faltaba de dicha zona. Hanz no pasó por alto el que se había ido y aprovechó para tomar un pequeño descanso mientras seguía con la piscina. Cuando Blake volvió, se dispuso a cortar el césped pero no aguantó ni cinco minutos con el sol a toda su potencia. Suspiró y se arrepintió mentalmente por lo que iba a hacer, pero no tuvo otra opción y simplemente se despojó de su playera y camisa. Sintió una pequeña brisa refrescante al momento en el que el sudor comenzó a correr libremente por su torso, llamando la atención claramente del alemán. De cierta forma, se sintió bien con dicha mirada, pero el sonrojo no se hizo esperar y decidió que era mejor ignorarlo hasta nuevo aviso.

Los minutos pasaron hasta que los dos finalizaron con las tareas en las que estaban. No pasó mucho para que Angemon volviera con un Veemon en un brazo y los materiales que habían utilizado en el otro.

¿Qué ha pasado? —preguntó Ewain mientras se secaba el sudor de la frente con el antebrazo derecho.

Veemon no puede aguantar más de una hora la evolución, tendrá que ayudarnos en su etapa Child —dijo Angemon. El ser azulino se mostraba algo contrariado por la situación pero intentó no darle importancia y se dirigió de inmediato hasta donde se encontraba su Tamer. El escocés vio cómo discutían unas cosas pero en lugar de indagar un poco en eso, decidió mejor en entrar a la casa con la playera y la camisa puestas de nuevo. Al menos dentro de la casa el calor era más manejable y no sudaba tanto como lo hacía afuera.

Una vez adentro, se dirigieron con las cosas ya usadas al cuarto y las dejaron, sustituyéndolas con un trapeador y un trapo. Hanz entró dando unas pequeñas zancadas y tomó una escoba, seguido de Veemon con un sacudidor.

Esperaremos a que barras, Hanz —indicó el ángel con un tono más sensato de lo normal, la evolución sí lo cambiaba de alguna forma en su personalidad aunque en esencia era el mismo—. Mientras Veemon puede ir sacudiendo, luego Ewain le dará una pasada con la mopa y al final podré pasar yo con la pulidora.

Ninguno puso objeción, aunque era más para evitar el tener que entablar una conversación que otra cosa. Empezarían primero con la parte de arriba así que subieron la escalinata y cada quién tomó un rumbo diferente. El primero en acabar la tarea fue Hanz, con excepción de la habitación del dueño, no le tomó tanto tiempo como creía para hacer toda la parte de arriba y juntar el polvo en un rincón. Ewain procedió y comenzó a fregar el piso con cuidado para dejarlo lo más limpio posible, pero todavía sentía la mirada del germano y eso lo incomodaba muchísimo. En uno de esos momentos en donde volteó a ver al alemán, notó que todavía traía la pulsera que le había dado y eso removió todos los sentimientos que traía en ese instante. ¿Por qué?

Estúpido… —murmuró para sí mismo luego de sacudir su cabeza varias veces.

Angemon no perdió el tiempo y empezó a pulir con fuerza todo el piso. Veemon se encontraba dando unas cuantas sacudidas, especialmente por donde estaban los objetos preciados para aquel Dolores Umbridge masculino. El cuidado con el que manejaba las cosas sorprendía incluso a su Tamer, pero éste no dijo palabra alguna y simplemente se dedicó a observar. Cuando el ángel terminó su tarea, salió de uno de los cuartos donde estaba con la máquina y se dirigió hacia las escaleras, levitó para evitar resbalarse y bajó de un movimiento con la pulidora. Su plan era simple y ninguno de los afectados sospechaba nada. Tanto Ewain como Hanz caminaron hacia la escalinata pero no tuvieron en cuenta lo resbaloso del piso, lo que provocó que el escocés se desequilibrara, y en un intento de volver a su postura normal, tomó del hombro a Kaulitz y ambos terminaron cayendo hasta la planta baja. Los distintos instrumentos que estaban usando terminaron a unos metros de ellos, y ellos acabaron abrazados sin darse cuenta. El pelinegro fue quien había agarrado a su interés amoroso para protegerlo de la caída, y éste simplemente se refugió en él. El menor había quedado abajo del mayor, y Ewain en lugar de quitarse, fingió no estar del todo consciente para permanecer más tiempo en su pecho. El sudor de ambos se mezcló, no estaban del todo secos todavía pero eso no le importaba a ninguno de los dos. El peliazul se sentía tan bien en ese lugar, que tardó un rato en reaccionar y levantarse ligeramente hasta quedarse a unos pocos centímetros de la cara del menor.

Hanz…

Mientras tanto, Veemon había bajado con cuidado y se posicionó junto al ángel para observar la escena. Angemon sintió el cansancio y no le quedó otra opción salvo volver a su etapa Child. Miraron un poco la situación y sonrieron, ambos extendieron sus manos (alas en el caso de Patamon) por lo bajo y las chocaron, su plan estaba dando frutos.


M Maiku lo mío fue bleh, sorry ;_;
 
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Maiku

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Para dar un poco más de privacidad, si es que podía llamársele así, ambos seres digitales se retiraron silenciosamente por las escaleras hacia una de las habitaciones que habían terminado de limpiar, fingiendo haber visto ni escuchado nada de la caída. Ambos humanos se quedaron en esa posición en silencio, sintiendo la cálida respiración del otro acariciar sus rostros y sus respectivos palpitares. Ewain estaba un poco contrariado y por más que intentó engañarse mentalmente, su cuerpo no respondió a la idea de quitarse de encima del menor. Sus orbes buscaban con cierta aprehensión algún signo de respuesta a su llamado inconsciente, pero la cara de Hanz se mostraba impertérrita, sin expresión alguna.

Eventualmente el germano hizo el ademán de reincorporarse, tomando por sorpresa al otro, quien tuvo que moverse para darle espacio. Blake notó cómo al azabache le habían quedado raspones en el codo y la espalda toda magullada, asunto que le consternó, pues tuvo que ayudarlo a ponerse de pie. No hubo un “gracias” ni ningún intento de diálogo, Hanz solo le observó unos minutos más antes de dedicarse a recoger los implementos de limpieza. Estaba molesto y bastante, pero tampoco sentía la necesidad de descargarse con el otro, porque la razón era estúpida. Aquella caída le hizo recordar que el supuesto beso entre el escocés y Esteban no había sido más que un accidente estúpido, uno que el primero se guardaba a como dé lugar, por las razones que fueran. Sin embargo, pronto sintió el brazo del de cabellos azules tomarle el brazo y jalarlo con violencia hacia una silla cercana, donde lo dejó sentado mientras iba por un botiquín que había visto en uno de los baños que trapeó en la planta superior. Von Kaulitz se dejó estar cuando el chico empezó a desinfectar los rasmillones que tenía y las heridas en sus brazos, sintiendo un leve escalofrío cada vez que el otro tocaba su torso desnudo.

Un latido lo descolocó cuando la respiración del escocés tocó su espalda. Por primera vez, Hanz Von Kaulitz enrojeció y se sintió levemente incómodo, enojándose consigo mismo con la reacción y dando las gracias de que el otro no pudiera verlo por la posición en la que estaban tratándolo.

Ya está —cortó el silencio Ewain, guardando todo en su lugar—. No te esfuerces mucho, nosotros terminaremos de limpiar —se sintió extraño hablar tan espontáneamente con el chico, aunque no podía evitarlo, era lo mínimo que podía hacer.

G-gracias —trastabilló, parándose torpemente y caminando hacia otra habitación, solo para volver y coger la escoba olvidada. Blake enarcó una ceja, confundido.

¡Vee, Patamon! —gritó el escocés— ¡Ya paren de creerse espías y bajen a ayudar! —la entonación ocupada fue bastante tosca, lo que hizo que ambos seres bajaran en un dos por tres a obedecer las órdenes.

Veemon forzó a su tamer a cambiar de actividad, barriendo él con mucha más rapidez el suelo y dejando al humano a cargo de sacudir cuidadosamente los objetos. Blake pudo notar cómo las miradas del germano cesaron y, por lo mismo, trabajó con mayor eficiencia por sentirse más cómodo. Trapeó y pulió apenas el dragón terminaba de juntar el polvo en algún rincón, mientras que Patamon buscaba una pala para poder recogerlo y meterlo en una bolsa de basura.

Siguieron trabajando así hasta el anochecer, sobre todo porque la primera planta era mucho más extensa que el segundo piso y, al tener salones de espacio común, tenían que ser más cuidadosos con la limpieza. Cuando por fin terminaron de dejar todo reluciente, llamaron a la puerta donde descansaba su patrón, quien pesquisó el trabajo de sus esclavos con un rostro escéptico. Hanz quiso pegarle cuando pasó el dedo sobre los muebles, cual rey del mundo, y probablemente lo hubiera hecho de no ser por los dolores producidos por la caída.

No es perfecto, pero será suficiente —proclamó el hombre, provocando sonrisas forzadas en los tamers y digimon—. Pueden retirarse, les llegará el cheque en la semana —fue todo lo que dijo, despareciendo nuevamente dentro de su alcoba.

Ricachón de porquería —musitó Hanz al salir de la mansión.

Esto, hasta luego… supongo —recibió un gesto del menor como despedida—. Vamos, Patamon.

¡Nos vemos pronto! —gritó Vee, aunque los humanos no lo tomaron en serio. Estaban subestimando la alianza de sus amiguitos.

Final bleh (?) Takerudark Takerudark
Kira Kira done ~
 
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Narrativa
No tengo queja en este aspecto. Ya saben que me agrada la narración de ambos, pero Takeru, aún sigue ese pequeño problemilla tuyo de saltarte comas, haciendo que varias oraciones pierdan su fluidez y al momento de leerlo se lea de corrido, sin pausas ni nada. Además de eso, todavía persiste el uso de oraciones cortas, como ya te lo había comentado en otra evaluación. Llenar un párrado de oraciones pequeñas y sin mucha relevancia (en el sentido en que dices poco con ellas) hace que tu escrito se vea entorpecido, yo recomendaría narrar toda una idea en una sola oración que contenga tanto conectores como signos de puntuación. 24/25

Interpretación
Nada que objetar, manejaron bastante bien tanto a personajes propios como ajenos. Así como también las dimensiones de la mansión creo que fueron las adecuadas, según lo que ustedes describieron. 25/25

Realismo
En sí era una misión bastante sencilla y lo único en lo que pudieron haber tenido algún problema era en la majestuosidad de la mansión y el tamaño de sus espacios. Me hubiera gustado que detallaran un poco más el tiempo que cada personaje empleó para las actividades de limpieza, la única referencia que dieron fue que aparentemente los Digimon tardaron una hora en limpiar las ventanas de la casa, mientras Ewain y Hanz podaban el jardín y limpiaban la piscina, respectivamente. A lo mucho yo considero que dichas tareas simultaneas debieron haberles tomado unos treina minutos fácilmente, aunque entre las miradas que ese par de echaba puede que por ello se hayan retrasado en sus actividades. Así que encontré algo extraño que la evolución de Veemon durara tan poco en tiempo in-rol, después de todo, la idea que ExVeemon tuvo de lanzar agua a las ventanas debió haber facilitado la limpieza y agilizado todo. Otro aspecto que quiero comentar y que quiero creer fue por haberlo pasado por alto en el post de Maiku, fue que Ewain podó el jardín, luego comenzó a regarlo con una manguera ¿y después volvió a podarlo? O al menos eso fue lo que ocurrió en el segundo post de Takeru, la plantas y cesped ya habian sido podadas, así que no entiendo porqué Ewain volvió al interior de la casa por la podadora. Cuidado con eso, porque es repetir una misma actividad que tu compañero ya había descrito. 23/25

Desarrollo
Nada que acotar realmente, era una misión sencilla, la cual emplearon como punto de encuentro de sus personajes. Creo que lograron abarcar la limpieza que el comerciante pedía y al mismo tiempo, hicieron que sus personajes tuvieran sus roces y contradicciones con el otro a medida que trabajaban. Pero de nuevo lo reitero, al no describir a detalle cuánto tiempo les tomaba (o al menos un aproximado) completar cada actividad de limpieza, yo sentí que fue muy poco tiempo para la inmensidad con la que fue descrita la mansión. Sobretodo en la parte en donde Hanz barre la parte superior con relativa facilidad y rapidez, y quiero creer que también incluyó las habitaciones desocupadas, pues la labor abarcaba toda la mansión. Pero como ya les bajé en realismo por eso, acá no reciben ninguna penalización, pero cuidado para la próxima vez. Como comentario aparte y aunque el "bleh" al final de sus posts haya sido en broma, yo sí sentí que le hizo falta más al desarrollo de la misión, pues lo sentí algo plano. 25/25


Evaluación: 97/100
Paga: 145 bits

+1 EVO a Patamon y Veemon
M Maiku Takerudark Takerudark la paga y actualización será asignada a la brevedad posible

Masaru Blair Blair
 
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