+18 Sentirse viva (Adaptación)

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Sakura no desea ser etiquetada como una "Mujer Regalo". Todo el mundo es demasiado sobreprotector, los hombres ni siquiera pueden hablar con ella y por el momento, no conoce lo que es la verdadera libertad. Pero una noche decide sentirse viva y un atractivo oficial de las especies se abalanza sobre ella al confundirla con el enemigo.

Sasuke se queda estupefacto al darse cuenta de que ha inmovilizado bajo su cuerpo a una mujer regalo, pero Sakura se siente fascinada por él y quiere conocerle mejor. Ella acaba de descubrir lo que es la pasión y le necesita para satisfacer su curiosidad.

Para Sasuke, sexo significa dolor y odio.

Para Sakura, esclavitud y humillación.

Dos almas solitarias que nunca han conocido una caricia de amor se encuentran solos en una cabaña en la zona salvaje.

Cada caricia y cada descubrimiento les acerca a una vida que nunca creyeron posible ... ni siquiera en sus sueños más salvajes.
 
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Nunca más volvería a llamarse Basura o otros nombres horribles parecidos. Sakura. Silenciosamente repitió el nuevo nombre que la mujer que le había dado, recordándose que debía responder al nombre de Sakura en vez de a los otros. Esa distracción le ayudó en su batalla contra la confusión y el shock profundo que había sufrido después de que la mujer llamada Izumi la sacara de su jaula. Las cadenas habían desaparecido y había oído decir a sus salvadores que sus guardias habían muerto durante la lucha para liberarla.

Sakura habría tropezado, si el brazo firmemente alrededor de su cintura no la hubiera ayudado a caminar por la casa bien iluminada. Izumi juró que la estaba llevando a un lugar seguro, junto a otras que como ella habían sido encerradas. El concepto de tal cosa parecía completamente irreal. Tenía que ser mentira o una especie de juego cruel. Sakura miró a su alrededor y aunque no vio la sangre en el suelo, podía olerla. La evidencia de que sus guardias estaban realmente muertos.

La esperanza la inundó ante el hecho de que la mujer peli castaña podía estar diciendo la verdad. Ella sería libre del Maestro. La promesa de poder ver la luz del sol de nuevo parecía imposible. Ella sólo tenía vagos recuerdos de las pocas veces que le habían permitido salir al exterior.

Las estrellas salpicaban el cielo y la luna llena colgaba a su derecha. El aire fresco, maravilloso, llenó sus pulmones y la alegría la inundó. ¡Estoy fuera! Estuvo a punto de tropezar con sus propios pies, su cuerpo se sentía débil por la falta de alimentos, pero la mujer la abrazó con más fuerza contra su costado. Un gran hombre llamado Deidara, caminaba en silencio a su lado, pero ella se negó a mirarlo a la cara. Podía sentir su mirada, pero trató de ocultar su miedo. Él no había intentado tocarla.

Una cosa grande, negra y con ruedas esperaba cerca de la puerta. Ella se resistió un poco, pero Izumi la instó a seguir.

-" Vamos a sentarnos dentro de esta cosa y luego vamos a hacer algo realmente emocionante. Vamos a volar por el cielo en una cosa más grande para llevarte a un medico y después te llevare con tu familia. Ellos están deseando verte "

-"¿Vas a dejarme?" a Sakura le aterrorizaba que la mujer la abandonara con el grupo de hombres.

-"No, Sakura, no voy a ninguna parte. Sujetare tu mano todo el tiempo. "Izumi sonrió y le apretó la mano suavemente -"No voy a dejar que nada pase y me quedare contigo todo el tiempo que tu quieras "

El asiento de atrás de la cosa grande era suave y cómodo. Sakura no sabia que era la correa que Izumi pasó alrededor de su cuerpo, pero no se resistió. Supuso que era para su seguridad y era más que feliz de no estar encerrada en la jaula,a oscuras y dentro de esa gran caja. Así fue como ellos la habían trasladado a esta casa.

-"Me sentaré a tu lado y Deidara conducirá. Él es una buena persona. "Izumi comprobó el cinturón, se inclinó para meter un mechón de su pelo detrás de su oreja y volvió a sonreír. -"Él es un buen amigo mío y puedes confiar en él."

Ella miró a Izumi, su pelo castaño brillaba bajo las luces de la casa grande. Sus rasgos eran bonitos, suaves y agradables. Una sensación de paz la llenó. Confiaba en esta mujer. No estaba segura de por qué, pero lo hacia.

-"Todo va a estar bien, Sakura. Y Yo-"Izumi se sacudió violentamente una vez que se puso de pie y abrió la boca. El gran dolor reflejando en su rostro envió oleadas de terror a través de su cuerpo. Ella gritó, sin saber qué otra cosa hacer. Los ojos negros de Izumi se abrieron como platos, antes de arrojar su cuerpo sobre ella. Sakura se quedó en shock.

-"!Francotirador¡" gritó Deidara.

-"Te tengo", le prometió Izumi mientras la abrazaba firmemente. La mujer se sacudió otra vez y su cuerpo se tensó.

Sakura chilló, tenia demasiado miedo como para hacer otra cosa. Izumi no se movía. El olor a sangre atravesó su pánico, pero sabía que no era suya.

La caja cuadrada en la cual estaban tembló, se tambaleó y la puerta se cerró. Otra se abrió por encima de su cabeza y unas manos cavaron entre su cuerpo y el de Izumi. El peso disminuyó ligeramente y sus gritos se detuvieron. Abrió los ojos y vio que otro hombre arrastraba a Izumi lejos de su cuerpo. Desaparecieron en el suelo, pero otro gran hombre de repente se lanzó a través de la abertura. Cerró la puerta y trepó hasta el asiento de delante, encorvándose hacia abajo.

-"El vidrio nos protegerá", dijo jadeando, sin aliento.- "Vas a estar bien, Sakura." Sacó un arma.- "Soy Shisui. Nada te va a hacer daño. Quédate abajo. "

La puerta del frente se abrió de repente y otro hombre se inclinó en el interior.-"El francotirador está en el este y no puede disparar a este lado. Dámela. "El que hablaba era mayor que el resto, pero no tan arrugado como el maestro. Él era el que había arrastrado a Izumi de su cuerpo.

-"Está más segura aquí", sostuvo Shisui.- "La tengo, Fugaku. Cuida de Izumi. ¿Qué tan mal está? "

-"Mal. Deidara la está evaluando. "La puerta se cerró cuando el hombre mayor desapareció.

Sakura se quedó a solas con Shisui. Su mirada se encontró con la suya aterrorizada cuando él se agachó en el asiento delantero.

-"Quédate abajo", ordenó de nuevo suavemente.

Golpes suaves sonaron y el hombre maldijo, de repente escaló sobre el asiento y pasó a la parte de atrás con ella. Ella gritó cuando él se agarró al respaldar del asiento, detrás de ella y bajo su torso sobre el suyo. Sólo unos centímetros los separaban y se sentía atrapada. Ella cogió aire para gritar de nuevo, pero él soltó el asiento y le tapo la boca con su mano, silenciandola. Su corazón se sentía como si fuera a explotar en su pecho cuando su rostro se acercó un poco más.

-"Maldita sea", dijo con voz ronca. -"No me mires de esa manera." Él pasó una pierna por encima del asiento para acercarse más. -"No te estoy atacando. Estoy tratando de protegerte. Quiero poner mi cuerpo entre tú y una bala. Tienes que dejar de gritar, ¿de acuerdo? Temo que el francotirador pueda oírte y no deje de disparar hasta que estés muerta. ¿Puedes callarte? "

Ella luchó contra el pánico y asintió con la cabeza. La mano se apartó de su boca. Ella observó con miedo como se acomodaba en el asiento con ella y metía un muslo entre su pierna y el asiento. Pasó un brazo por debajo de ella y apoyó su peso en el para no aplastarla.

-"Estoy usando mi cuerpo para cubrir el tuyo", le aseguró. -"Eso es todo. No estoy seguro de las armas que tiene el francotirador, pero es mejor prevenir que curar. Hasta ahora solo ha logrado darle a los espejos laterales y las llantas. Seguramente ya se dio cuenta de que las balas no atraviesan el SUV y podría estar recargando su arma con las perforantes. Prefiero ser yo quien reciba la bala."

La sorpresa hizo que estudiara sus ojos. No vio crueldad dentro de ellos, eran muy amables. Su miedo se redujo ligeramente, lo que le permitió respirar con normalidad y su olor llenó su nariz con cada respiración. Olía a limpio y agradable. El calor de su cuerpo grande se filtraba a través de su ropa y poco a poco dejó de sentir esa frialdad que se apoderó de su cuerpo.

-"Encontraran al francotirador y lo detendrán. Todo va a estar bien. "Él apartó la mirada de ella para mirar por encima de su cabeza, a través del cristal. -"¿Fugaku? ¿Respira Izumi? ¿Está viva? "

Ella se dio cuenta de que el hombre hablaba con alguien, a través de uno de esos pequeños dispositivos que Izumi le había mostrado. Él cerró los ojos y bajó la cabeza, hasta que sus labios casi rozaron los suyos. Sakura se puso tensa y él maldijo en voz baja.

-"Entendido. Gracias a Dios que respira, pero está mal. Mierda. ¿Cómo sucedió esto? La víctima está segura, aunque, traumatizada como el infierno. Estoy sobre ella para mantenerla abajo, pero no me está golpeado ".

Él abrió los ojos y la miró fijamente a los suyos. Ajustó el peso de su pecho en los codos y su gran mano le rozó la mejilla. Ella se permitió volver la cabeza para que su pulgar le acariciara la mejilla con suavidad.

-"Está bien, cariño. Tranquila. Te ves tan aterrorizada, pero estás a salvo conmigo. ¿Te duele la cara? Tienes un pequeño corte. Creo que Izumi te clavó la uña cuando aterrizó sobre ti ".

Ella no tenía conocimiento de la lesión, pero no le sorprendía. Todo había sucedido demasiado rápido y sabía que estaba demasiado aturdida para registrarlo todo. Su pulgar se detuvo y ella volvió la cabeza para mirarlo a los ojos de nuevo. Él la miró con una expresión que nunca había visto antes y que era bastante agradable.

-"Yo nunca te haría daño. No soy como esos idiotas que te mantenían en cautiverio. ¿Sabes cuál es mi trabajo? Encontrar a las que están como tú y llevarlas a casa. A partir de ahora serás feliz. No más cadenas, jaulas o dolor. "su voz se profundizo. -"Yo moriría por ti."

La calidez de esas palabras se extendió más allá de su piel, se extendió dentro de su pecho. Él quería decirlas y por alguna increíble razón, le creyó. Todo el miedo se desvaneció y ella se agarró con ambas manos a su camisa de extraña textura.

-"Suave, Sakura," dijo con voz áspera.- "No me arañes. Soy tu amigo ".

-"Yo-" Ella cerró la boca, preocupada porque se enojara si hablaba sin permiso.

-"¿Qué? Hablame ".

Ninguna rabia oscureció sus rasgos o brilló en su atractiva mirada. Se animó a hablar de nuevo.- "¿Tú quieres que sea buena contigo?"

-"Sí." Él sonrió. -"Somos amigos." Él se puso serio. -"Mataré a cualquiera que venga a por ti. Yo estoy aquí y estás totalmente a salvo conmigo. El equipo ha asegurado el área, pronto encontrara a los francotiradores y los detendrá. Nadie se acercara a nosotros. "

Quiere protegerme. Matará a los demás si tratan de hacerme daño. El asombro que la inundó hizo que le fuera difícil pensar. Su aroma a limpio era maravilloso y era muy atractivo, su gran y voluminoso cuerpo daba miedo, pero ella no le temía. Él tenia cuidado de no aplastarla bajo él y ella podía sentir la suavidad de su piel contra la suya.

Él sería un buen amo.

Él levantó la cabeza, la miró de nuevo y cambió parte de su peso antes de mirar hacia abajo. -"Voy a quitarme el chaleco y a ponerlo entre tu cabeza y la puerta. El francotirador podría cambiar de lugar para evitar su detención durante más tiempo. "

Ella no dijo nada mientras él desgarró con una de sus manos la cosa que cubría su cuerpo, después se encogió de hombros y se la quitó. La colocó junto a la puerta, por encima de su cabeza. Su mirada se fijó en la camisa y en los botones que mantenía juntas ambas partes de la misma. Ahora que se había quitado esa cosa, podía ver que su pecho era ancho y sus brazos se veían muy gruesos.

Se tocó la oreja. -"¿Cómo está Izumi?" Hizo una pausa.- "Bien. ¿A qué distancia está el otro equipo? "Hizo otra pausa. -"Aquí estamos bien. Sólo tienes que encontrar a ese hijo de puta. "Se tocó la oreja otra vez y su brazo cayó a lo largo del borde del asiento para apoyar el peso de su torso en ambos antebrazos. Él encontró su mirada.

-"No han encontrado al francotirador todavía, pero los equipos están entrando y el helicóptero de apoyo aéreo se está acercando. No tardara demasiado. ¿Cómo estás, Sakura? Somos amigos, ¿no? Sabes que no voy a hacerte daño, ¿verdad? Sólo permanece tranquila ".

Se tragó su miedo y volvió a preguntar.- "¿Quieres que sea agradable contigo?"

-"Eso sería genial." Él le sonrió.

Tenía un rostro atractivo y ninguna "rugosidad" estropeaba su piel bronceada. No quería volver con el Maestro. Era insensible y la castigaba por cualquier cosa. Shisui había prometido no hacerle daño y le creía. Respiró hondo, sabiendo que cualquier otra cosa seria mejor que volver a su antigua vida. Al menos Shisui le daba esperanzas de un futuro sin miseria. Ni siquiera le importaba cuando ella hablaba sin permiso. No le había abofeteado y eso era suficiente para convencerla de que era mucho mejor hombre.

-"Voy a ser buena contigo."

-"Bien. Somos amigos, Sakura. Sólo relájate, ¿de acuerdo? Estás totalmente segura conmigo. "

Sus manos temblaban mientras le tocaba el pecho. Este material era muy suave y podía sentir el calor de su cuerpo. Sus dedos sintieron la firmeza de los músculos debajo de la camisa delgada. Quería quedarse con él. No podía ser peor que lo que había vivido en su pasado. Nada podría serlo.

Ella esperó a ver cómo reaccionaba, pero él no hizo nada. Eso la confundía. Ella dijo que seria buena con él, pero él sólo la observaba en silencio, con esos ojos hipnotizantes. Realmente lo eran y le gustaba la forma en que la miraba. Era casi como si estuviera esperando a que ella hiciera algo.

Yo puedo hacer esto. Él debe querer que empiece. Tragó saliva, deseó estar limpia y esperaba no verse tan mal como temía. Sus manos se movieron, se deslizaron por su camisa y una agarró la curva gruesa de su hombro, mientras que su otra mano corría por su estómago. Él jadeó y levantó un poco su torso del de ella para darle espacio. Ella utilizó el espacio para frotar la parte delantera de sus pantalones.

-"¡Mierda!" Sus ojos se abrieron como platos cuando la miró boquiabierto.- "¿Qué estás haciendo?" Se quedó helada.- "Eso es mi polla." Su voz tembló.- "Pensé que estábamos jugando agradable. Esto va a doler pero no voy a pelear contigo, maldita sea. Eres una mujer. Por favor, no hagas lo que creo que estas haciendo. Yo soy tu amigo ".

La confusión se apoderó de ella, hasta que se dio cuenta de que él pensaba que iba a atacarle. Él pensaba que le estaba tocando, amenazadoramente, para causarle dolor, así que le acaricio más suave para mostrarle que estaba siendo amable. Le había dicho que iba a serlo.

Él la miró fijamente, su mirada todavía amplia y se quedó sin aliento de nuevo. Sabía que lo estaba haciendo bien cuando su parte-de-hombre creció notablemente contra su mano.

-"Detente," dijo con voz áspera.

Su mano se detuvo. -"¿Quieres que use mi sexo en vez de mi mano? Dije que sería agradable contigo ".

Giró las caderas para alejarse de su palma. -"¡No! ¡Mierda! No quise decir 'agradable' de esa manera. Oh infiernos. " Se movió por su cuerpo hasta la parte delantera de sus pantalones estaban fuera de su alcance. -"Yo ... maldición. No quise decir que quería sexo contigo. Sólo quería decir ... ¡mierda! "

Ella le había disgustado, seguro que había hecho algo mal para que no la quisiera. La idea de que no siguiera protegiendola del Maestro le aterrorizo instantáneamente y se agarró a su camisa con ambas manos.

-"Por favor, dame otra oportunidad. Puedo hacerlo mejor. Voy a hacer lo que quieras. Sólo dime qué hacer. Y lo haré. "

Él la miró con algo parecido al horror y las lágrimas llenaron sus ojos, ahora le había enojado. Ella volvió la cabeza, apartó las manos de su cuerpo, se acurrucó contra su pecho y esperó los golpes. Él era mucho más fuerte que el Maestro y probablemente le causaría más dolor.

-"Lo siento", susurró.- "Haré lo que sea. Tú pareces bueno y me verás mejor cuando esté limpia. "Ella se atrevió a mirarlo, sólo para ver que seguía mirándola horrorizado. -"Por favor, decide llevarme. Quiero ser amable contigo. No me dejes aquí. "

-"Oh, demonios, nena. Puedo ver que eres hermosa, a pesar de la suciedad, pero no es por eso. "Su voz se suavizó y lo mismo hizo su expresión.- "No tienes que ofrecerme sexo para que siga protegiéndote. Matare a todo el que venga a por ti, pero no quiero nada a cambio. Sólo quiero que seas feliz. Soy tu amigo ".

Ella olfateó, conteniendo las lágrimas.- "¿Tú serás ahora mi amo?"

-"No." Más terror llenó sus ojos.- "Eres libre y nadie es tú dueño ".

Ella cerró los ojos, volvió la cara y no volvió a hablar, pensando que había hecho algo que le había molestado. Esperaba que su silencio pudiera calmarlo y que tal vez, le diese otra oportunidad de demostrarle que era digna de guardar. No podía soportar la idea de volver con el Maestro.

Cuanto más pensaba en ese concepto, más pánico sentía. Su respiración se aceleró y no pudo parar. El hombre sobre ella maldijo suavemente y buscó algo dentro de uno de sus bolsillos.

-"Cálmate", le ordenó con voz un poco dura.- "Estás hiperventilando. No voy a hacerte daño ". Quería rogarle que no la devolviera al Maestro, pero no podía pronunciar las palabras.

Sus dedos se agarraron con fuerza a su camisa, quería rogarle que la mantuviera con él, pero el terror se apoderó de ella ciegamente. Había estado tan cerca de la libertad y ahora iba a perderla. El sonido de un lamento llenó el vehículo, salia de ella, pero no podía detenerlo.

Él levantó algo a su boca y le arrancó una especie de tapón transparente. Era una jeringa. Le clavó la aguja en su brazo y ella grito de dolor. Él sacó la aguja de un tirón y la arrojó al suelo. Sus manos la sujetaron suavemente.

-"Tranquila, Sakura. Ahora estás a salvo."Él la miró fijamente a los ojos.-"Maldita sea, ¡ella se está volviendo loca!", Gritó. -"Acabo de sedar a nuestra chica regalo. ¡Encuentren a ese maldito francotirador! "

Una niebla nubló su visión antes de que todo se volviera negro.

...
 
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Sakura se incorporó de golpe en la cama con los ojos muy abiertos, para descubrir que la oscuridad la rodeaba. Por un momento pensó que todavía estaba encarcelada y el pánico le golpeó duro, pero después su nariz empezó a recoger olores que le resultaron muy familiares y que a su vez le aseguraban que sólo era un sueño.

No, eran recuerdos, se corrigió. Se dio la vuelta y extendió ciegamente la mano hacia la mesilla de noche. Sus dedos tanteó la madera hasta que encontró la base de la lámpara de metal. El resplandor brillante de la luz artificial llenó inmediatamente la habitación y le ayudó a salir del estado de sueño.

El pequeño apartamento que le habían asignado en el interior del edificio de mujeres en el Homeland, era su casa. Ahora era libre y nadie había vuelto a llamarla Basura. Ella empujó las mantas, bajó las piernas y se levantó de la cama. Sus pesadillas estaban empeorando y todos sus viejos temores habían regresado.

Ella paseó por la alfombra mientras luchaba contra la fuerte vergüenza. Nunca se había recuperado de la humillación que sentía por lo que le había hecho a ese desconocido que la había cubierto con su cuerpo para protegerla de ese francotirador que les había inmovilizado.

Shisui quería ser su amigo, pero ella había malinterpretado sus motivos. Ahora que había tenido tiempo de adaptarse a su nueva vida, se daba cuenta del por qué le había mirado tan horrorizado.

Su trabajo consistía en salvar a las nuevas especies. No le había ofrecido convertirse en su nuevo amo si aceptaba tener relaciones sexuales sin luchar. Él nunca quiso atacarle, obligarla o encadenarla. Ella gimió, imaginaba que debió pensar que era patética o una demente. Tal vez, ambas cosas.

Un leve sonido llegó a sus oídos y se acercó más a la pared de al lado de su vivienda. Presionó su oreja contra el yeso y escuchó a Karin teniendo sexo con un hombre. Los sonidos de sus respiraciones pesadas, gruñidos y cuerpos golpeándose entre si, penetraban las paredes. Ella siempre sabia cuando una de las mujeres llevaba a un macho a los apartamentos pegados al suyo.

Karin gritó, el hombre gruñó más fuerte y sus respiraciones se tranquilizaron.

-"Eso fue muy bueno", Karin se rió entre dientes. -"Gracias, Suigetsu."

-"Ha sido un placer," dijo con voz áspera. -"¿Quieres que me vaya o que me quede?"

-"Vete", respondió Karin.

-"¿Estás segura?" No parecía feliz.- "Me gustaría abrazarte."

-"De ninguna manera. No deseo apegarme a ningún macho. Es sólo sexo ".

-"Está bien." el tono de su voz se volvió más brusco.- "La próxima vez podemos usar la cama."

-"No" Karin había cambiado de ubicación. -"Entonces también tendría tú olor en mis sabanas, así sólo tengo que lavar tu aroma de mi cuerpo, lavar mi ropa y ventilar la habitación ".

-"Eres fría." la rabia cambió el tono de su voz, convirtiéndola más bien en un gruñido. -"Me voy de aquí. Buena suerte con el próximo hombre al que le preguntes si desea tener sexo contigo. Pobre bastardo ".Una puerta se abrió y se cerró de golpe.

Sakura ladeó la cabeza, escuchó las pesadas pisadas por el pasillo y pasando su puerta. Escucho el sonido del agua corriendo en el apartamento de Karin y la tristeza se apoderó de ella. Si un hombre quisiera quedarse con ella, le permitiría dormir en su cama y gozaría de su olor en las sábanas. Ella no le daría una patada tan pronto como el sexo hubiera terminado, pero para eso, primero tenia que conseguir que un hombre entrara en su casa. El problema era que los hombres de las especies la evitaban, ni siquiera la miraban a los ojos y siempre se mantenían lo más lejos posible de ella.

Mujer regalo. Esas dos palabras habían definido su destino. Ella suspiró y se dirigió a la cocina, a sabiendas que no podría volver a dormir. Según la ley, los hombres tenían el deber de no asustar a una "Mujer Regalo". Sabían que habían sufrido maltratos, que probablemente temían al sexo y ellos lo solucionaban manteniéndose alejados de ellas.

Abrió la nevera para agarrar un refresco, pero una risa profunda masculina llamó su atención. Volvió la cabeza en esa dirección y se dio cuenta de que provenía de su otra vecina. El viento agitaba la cortina sobre el fregadero, porque había dejado la ventana entreabierta. Ella se acercó más a ella y miró fuera.

Una mujer del edificio y un hombre estaban de pie en el balcón de al lado. Estaban muy cerca, ya que podía escuchar sus palabras cuando hablaban. Sakura retrocedió rápidamente, tenia miedo de que la descubrieran espiando. Parecía que casi todas las mujeres en el edificio tenían a un hombre visitándolas, pero ella siempre estaba sola. Se dio la vuelta y corrió hacia la puerta, desesperada por escapar. No era justo y le dolía.

Las mujeres de las especies que vivían a ambos lados, no tenían ni idea de la suerte que tenían y no conocían el profundo anhelo que ella padecía. Karin había echado a un hombre después de tener sexo con él. Y la mujer balcon probablemente haría lo mismo con el macho con el que ahora se estaba riendo.

Sakura paso de largo el ascensor para bajar por las escaleras y uso el pasillo que daba a las puertas laterales del edificio, para evitar las principales zonas de la residencia. Lo último que deseaba era encontrarse con alguien. Salio al exterior y se detuvo mientras la puerta se cerraba detrás de ella. El cielo estaba lleno de nubes y no se venían las estrellas o la luna. Podía sentir que una tormenta estaba a punto de estallar.

Una parte de ella sabía que tenía que volver a su apartamento. El aire se sentía pesado y el viento un poco frío en los brazos y piernas desnudas. Ella bajó la mirada y se dio cuenta de que ni siquiera se había vestido. El camisón blanco suelto apenas le llegaba a las rodillas y sus pies descalzos descansaban en el pavimento fresco. Giró y trató de abrir la puerta, pero estaba bloqueada.

-"Maldita sea".

Tendría que ir a la parte delantera del edificio para poder entrar. Había huido sin sus llaves y otra persona tendría que dejarla pasar dentro. Eso significaba que tendría que explicarle el por qué estaba fuera, tan tarde y con tan poca ropa. Eso probablemente haría que las demás mujeres se preocuparan por su estado de ánimo. Ella vaciló.

Una gota de lluvia cayó sobre su hombro desnudo y levantó la mano para ajustarse el fino tirante de su camisón. Otra gota mojó su nariz. Hubo un relámpago en el cielo, destacando el área con un violento rayo de luz. Contó hasta cuatro antes de que el ¡BOOM! del trueno sonara.

Había pensado que su vida sería mejor después de ser liberada, pero las cosas eran diferentes. Las cadenas que la habían esclavizado se habían ido, pero seguía estando sola. Algunas veces, cuando estaba encerrada en ese sótano, soñaba con poder ver el mundo exterior, pero no vivía en el mundo que había imaginado. Se abrazo a su pecho, mientras pensaba en una realidad que no podía negar. Era casi cruel ver lo que nunca podría tener. Por lo menos en el pasado no sabía que no podía ser posible.

Otro relámpago cruzó el cielo y empezó a correr por la acera hacia el parque. Necesitaba sentirse viva. La lluvia cayó más rápido, empapado su pelo rosa y camisón. Otro trueno retumbó fuerte. Su corazón se aceleró y casi se echó a reír. Corría libre y nadie podía quitarle eso. Esta noche podía ir a donde quisiera, cuando quisiera y eso tenía que ser suficiente.

Salió de la acera y sus pies se hundieron en la suave y empapada hierba. Esquivó árboles, su visión se había adaptado rápidamente a la oscuridad, interrumpida tan sólo por la luz de los rayos. Era peligroso estar fuera con una tormenta, pero le dio la bienvenida a la sensación de la lluvia en su rostro.

Sasuke estaciono el carrito de golf y suavemente gruñó con frustración cuando se deslizó hasta el centro del asiento para evitar mojarse con la lluvia. Había terminado su turno y había tenido la esperanza de llegar a su apartamento antes de la tormenta estallara, pero no había tenido éxito. Podía seguir conduciendo y llegar empapado a casa o podía esperar pacientemente a que el aguacero cesara.

Un movimiento por el rabillo del ojo le hizo volver la cabeza. Un rayo de luz lo cegó, pero iluminó la zona. Había visto algo. El trueno retumbó. Él parpadeó mientras su mente trataba de dar sentido a lo que acababa de presenciar. No podía ser lo que parecía. O sus ojos estaban jugandole una mala pasada o acababa de ver a una mujer en camisón blanco corriendo hacia el estanque.

Un relámpago iluminó de nuevo la zona y la vio de nuevo. Sus piernas eran pálidas y su cabello largo rosa se agitaba detrás de ella mientras corría. Había una intrusa en tierras del Homeland. Se bajó de carrito y la lluvia lo empapó de inmediato.

Sus botas se hundieron en la hierba mojada cuando salió de la carretera y un gruñido emanó de él, instantáneamente sus instintos cobraron vida. Cazar. Buscar. Capturar. Sus largas zancadas se comían el suelo mientras la perseguía. Necesitaba encontrar a la humana rápidamente y obligarla a hablar. Seguro que había hecho algo muy malo o de lo contrario, no estaría corriendo. Si había colocado una bomba ¿Detonaría pronto? El concepto lo motivó a correr más rápido.

Él entrecerró los ojos y vio una veta blanca delante de él. Sin duda estaba huyendo hacia el parque. En la laguna había una zona lo suficientemente grande para que un helicóptero aterrizara y la recogiera. Levantó la mirada por un segundo para buscar en el cielo, pero la lluvia lo cegó. Se pasó el brazo por la cara mientras gruñía de nuevo.

No escaparía. La atraparía antes de que llegara al punto de extracción y conseguiría que le dijera lo que había hecho. Se desvió hacia la izquierda, atravesó los espesos bosques sin chocar contra los árboles y salió a campo abierto, donde normalmente hacían deporte. Cayó otro rayo y la vio salir a unos seis metros por delante. Estaba de espaldas a él y el trueno escondió sus sonidos de indignación mientras cerraba la distancia. Más detalles se hicieron evidentes.

Ella no era una gran mujer e iba con poca ropa, quizás para facilitar su huida bajo la lluvia.

Se abalanzó sobre ella y reacciono instantáneamente al sentir en sus manos su pequeña cintura. Giró en el aire antes de que su pequeño cuerpo se estrellara con fuerza contra el suelo y ella quedó encima de él, pero al segundo los giro de nuevo y la inmovilizo bajo su gran cuerpo.

Tuvo cuidado de no aplastarla. Sus codos se hundieron en la tierra empapada mientras elevaba su torso para asegurarse de que podía respirar, agarró sus muñecas y extendió sus brazos por encima de su cabeza.

-"¿Quién eres? ¿Qué has hecho? "Su voz sonó más animal de lo que pretendía, pero no pudo evitarlo. El corazón le latía con fuerza por la adrenalina que corría por sus venas y las ganas de gruñir otra vez era muy fuerte. -"Dime, mujer."

No podía distinguir su rostro. No había luces en esa sección del parque. Ella jadeaba pesadamente, asegurándole que podía respirar y hablar, si lo deseaba.

-"Dime," le preguntó de nuevo, gruñendo ahora. Él estaba furioso. La vida de su gente podía estar en juego.

Otro rayo se desató sobre ellos e iluminó el suelo. Sus ojos verdes estaban muy abiertos por el miedo mientras le miraba. La luz sólo se mantuvo durante unos latidos del corazón, pero pudo ver su cara. El asombro le hizo maldecir.

-"Mierda." El shock le paralizo por un momento antes de soltar sus muñecas. Eran pequeñas y frágiles en comparación con sus manos. La culpa lo llenó de inmediato, mientras trataba de levantar su peso de encima de ella. Ella no dijo nada, pero el oró porque no se hubiera lesionado. La tormenta se intensificó y la lluvia empezó a caer sobre su espalda más fuerte. Dudó sobre si apartarse de ella por completo, ya que la expondría a merced de la tormenta. Su único refugio en ese momento era él.

-"¿Estás herida?" se obligó a bajar el tono de su voz.- "Pensé que eras humana. Una intrusa ".

-"No estoy herida", respondió ella en voz baja.

-"Lo siento." Le horrorizó saber que acababa de atacar a una hembra regalo. Él no la conocía, pero sus características no se podían negar. Supuso que era primate por la forma redondeada de sus ojos y su delicada naricilla. Eso le hizo sentirse peor. Las hembras primates eran aún más frágiles que las caninas o felinas.- "Estás a salvo. No voy a hacerte daño. "

Volvió la cabeza para buscar desesperadamente ayuda. Necesitaba que una oficial femenina de las especies se encargara de manejar a la mujer regalo, pero el parque estaba vacío. Nadie estaría bajo esta tormenta. Estaban solos y el mismo tendría que arreglar este desastre. Él quiso maldecir otra vez, pero se abstuvo.

-"Soy Sasuke." Le susurró, esperando que ella le viera menos amenazador.-"Te juro que estás a salvo. Me movería, pero entonces estarías bajo la lluvia y realmente cae con fuerza. ¿Te estoy aplastando? "

-"No."
 
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Ella no movió los brazos cuando él los liberó, así que ajustó su pecho un poco más sobre ella para asegurarse de que la protegía de la intemperie. Sólo necesitaba evitar que entrara en pánico, al menos hasta que la lluvia redujera y pudiera moverse. La radio estaba en su carrito y este no estaba demasiado lejos. Tendría que pedir ayuda.

Shikamaru y Itachi iban a patearle el culo. Diablos, todos los varones lo harían. Había cazado a una hembra regalo. No sólo eso, se había abalanzado sobre ella como si fuera un ciervo. Al menos se alegraba de haberse dado cuenta de que era una mujer pequeña, gracias a eso se había asegurado de llevarse la peor parte del impacto contra el suelo.

-"Yo soy Sakura."

La palabras susurradas de la hembra hizo que desviara su mirada hacia ella. Apenas podía distinguir la forma de su cara en la oscuridad.

-"¿Qué estabas haciendo aquí, Sakura? ¿Te asustó algo? "Trató de averiguar el por qué estaba corriendo en la noche y casi sin ropa. Un horrible pensamiento le golpeó y lanzó una mirada inquisitiva a su alrededor.- "¿Alguien te persigue?" Su voz se profundizó ante la sola idea de que alguien tratara de hacerle daño. Sus instintos protectores entraron plenamente en juego.

-"No. Sólo quería sentirme viva ".

Su respuesta le dejó atónito y fijó toda su atención en ella. Ojalá pudiera ver su rostro. Otro trueno sacudió la tierra debajo de ellos. La tormenta parecía estar acercándose.

Supo entonces que sería más seguro trasladarla a pesar del aguacero. Estaban en un espacio abierto. Cayó un rayo y él levantó la cabeza para mirar la línea de luz. Era demasiado. El trueno le siguió casi de inmediato.

-"Voy a moverte, pero debes mantener la calma. Te doy mi palabra como oficial de las especies de que nunca te haría daño, Sakura. Sé que debes estar aterrorizada, pero no hay razón. Yo no soy un ser humano ".

Odiaba exponerla a la lluvia, pero no vio otra opción. Se levantó rápidamente sobre sus rodillas, sus manos se deslizaron entre el césped resbaladizo y su espalda y la levantó suavemente. Noto que ella pesaba muy poco cuando la abrazó con fuerza contra su cuerpo. Encorvó un hombro y bajó la cabeza para protegerla de la lluvia tanto como le fue posible. Se dio la vuelta y corrió hacia su carrito.

-"No tengo miedo."

Escuchó sus palabras y respiró un poco más fácil.- "Bien. Eres muy valiente. "Las mujeres regalos se asustaban de todos los machos, después de haber sufrido los abusos de un hombre.

Ella deslizó sus brazos alrededor de su cuello y un segundo después sus piernas se envolvieron alrededor de su cintura, eso le facilito llevarla y le mostró que confiaba en él lo suficiente como para aferrarse a su cuerpo. Cogió ritmo y llegó a los árboles frondosos. Apenas habían entrado cuando un fuerte ruido sonó, alertándole completamente. Hizo una pausa antes de girar en una nueva dirección y empezó a correr hacia un lugar más seguro que su carrito

-"Espera. Eso son granizos ".

Él esquivó los troncos de los árboles y los relámpagos le mostraron el camino cuando llegó al edificio de equipamiento deportivo. Apenas hizo una pausa antes de levantar la pierna y patear la puerta con sus botas. La cerradura cedió fácilmente. Entró en el instante en que los trozos de hielo cayeron sobre el techo. Le soltó la cintura con un brazo para buscar a tientas la puerta y la cerró de golpe.

Aun en el interior del pequeño edificio podía escuchar como los granizos golpeaban la estructura con fuerza. Su mano exploró la pared hasta encontrar el interruptor de la luz. La única bombilla en el techo no era demasiado brillante, pero agradecía que por lo menos iluminara el pequeño espacio.

-"Aquí estaremos a salvo." Él se echó hacia atrás lo suficiente como para verle la cara, en busca de lesiones. Sus grandes ojos le miraron con más curiosidad que miedo. Eran de color verde brillante y tenía las pestañas oscuras y muy largas. Todos sus rasgos eran delicados y le aseguraron una vez más que era primate.

-"¿Estás bien?"

-"Sí".

Echó un vistazo a la parte delantera de su delgado camisón y se olvidó de respirar. El material estaba mojado, pegado a sus pechos como si fuera una segunda piel y se transparentaba. Podía ver sus senos como si estuvieran desnudos. Sus pezones tensos eran claramente visibles. Eran tentadores y al instante quiso tocarlos, lamerlos y chuparlos en su boca.

Mal. Muy mal, se reprendió a sí mismo y apartó la mirada de ella. Odió la respuesta de cuerpo ante la visión de sus pechos. Su polla se había llenado inmediatamente de sangre y tuvo que tragar saliva para evitar babear ante la idea de saborearlos.

Había permitido que sus instintos asumieran el control mientras la perseguía y ahora estaban demasiado cerca de la superficie, dificultando el poder recuperar el control de sus respuestas. Él frenéticamente buscó un lugar seguro para dejarla en el suelo y su atención se quedó en el gran banco que usaba el equipo de béisbol. Dio un paso adelante y la bajó.

-"Siéntate."

Sus brazos y piernas lo soltaron y él la soltó al segundo que estuvo seguro de que ella no se caería. Sasuke giró, buscando una radio de emergencia, pero no encontró una. Se quedó mirando la puerta. El ruido de la tormenta se intensificó y el viento azotó las paredes.

-"¿Estás bien?"

Su voz era tan suave que casi no la oyó. No. Su pene estaba duro y no podía arriesgarse a que ella lo notara. Probablemente gritaría de miedo.

-"Todo está bien", mintió y se mantuvo de espaldas a ella. -"Voy a salir y pediré ayuda por radio."

-"No puedes." Su voz se hizo más fuerte, menos tímida. -"Suena peligroso."

Volvió la cabeza, tentado a explicarle el por qué tenía que irse y vio la inocencia en su mirada. -"Mi carrito no está lejos de aquí. Necesito contactar con Seguridad y hacerles saber lo que pasó. Necesitamos que venga una oficial ".

-"¿Por qué?"

Dudó. -"Eres un regalo."

Ella parpadeó y su boca hizo una mueca, como si no le entendiera.

-"Es el procedimiento. Tengo que llamar para que una mujer se ocupe de ti", explicó.

-"Estoy bien."

Ella cruzo los brazos sobre sus pechos y escondió sus pezones pero sus montículos todavía eran una visión tentadora. Sus muñecas eran demasiado pequeñas para cubrir gran parte. Sasuke experimentó culpabilidad al destacar este hecho y desvió la mirada a su cara. Ella era una mujer bonita, con rasgos pálidos. Algunos mechones de su pelo rosa se pegaban a su mejilla.

-"Estás mojada y no eres tan fuerte como las otras especies. Necesitas atención médica".

-"No puedo negar la parte de que estoy mojada." Ella agarró un puñado de su mojado pelo que le llegaba hasta la cintura y le echó un vistazo y luego miró a él. Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa. -"Es una buena cosa que no sea parte rata."

Sasuke la miró sorprendido porque estuviera tan tranquila. Casi parecía divertida por la situación.

-"¿Conoces eso de, 'Parezco una rata ahogada'? Es una broma, sin embargo escuche que los monos no pueden nadar. Me pregunto si eso es cierto. Nunca lo he comprobado. "

Esto no iba como él se había imaginado. Había pensado que gritaría, quizás que lloraría, pero en vez de eso, soltó su pelo para mirar alrededor de la estrecha habitación.

-"¿Qué es este lugar?"

-"Aquí almacenos los artículos deportivos."

-"Oh. ¿Es divertido jugar? No se me permite hacerlo, aunque lo he visto y parece agradable. "

-"Depende del deporte." Casi se dio la vuelta, pero entonces recordó el por qué se mantenía de espaldas a ella. Su pene se negaba a obedecer la orden mental de no interesarse sexualmente por la hembra regalo.

Un escalofrío recorrió su pequeño cuerpo y Sasuke soltó un suave gruñido. Su mirada se lanzó hacia él y sus ojos se abrieron como platos por el miedo.

-"Lo siento", dijo con voz ronca. -"No estoy enojado ni nada. Odio que tengas frío. Tengo que conseguirte ayuda. "Llegó a la puerta.

-"¡Alto!"

Su mano agarro el pomo de la puerta, se detuvo y la miró. Ella se había puesto de pie y el blanco camisón resaltó cada curva de su cuerpo, haciéndole muy consciente de que no era similar a las otras hembras de las especies. Sus caderas estaban más llenas, su vientre suave y era pequeña. Supuso que no media más de un metro cincuenta y cinco, pero estaba seguro de una cosa. No llevaba ropa interior. Su mirada se detuvo en la fina tela pegada a sus caderas antes de mirar al suelo.

-"Por favor, no arriesgues tu vida saliendo a la tormenta. Sólo tienes que esperar a que pase. Esto es mi culpa. No debería haber dejado el edificio de mujeres, pero en ese momento no estaba pensando racionalmente. Nunca me lo perdonaría si algo te pasa".

-"Voy a estar bien." Su pecho se hincho un poco, su orgullo resultó herido.- "Soy más duro que un poco de granizo."

-"No lo dudo. Te ves fuerte bajo tu uniforme y eres muy grande ".

Echó un vistazo a su cara, preocupado porque tuviera miedo si se había dado cuenta de esas cosas. No mostró temor en su mirada mientras se examinaban mutuamente. No estaba seguro de qué hacer.

-"Por favor no te vayas." Ella se acercó más.-"¿Sería tan malo esperar a que pase la tormenta conmigo?"

Contuvo un gemido.- "Eres una Hembra Regalo y necesitas la ayuda de otra mujer."

Ella alzó la barbilla y la ira brilló en sus ojos.- "Conozco las reglas, pero no tengo miedo. Es una estupidez que salgas de aquí para obtener una ayuda que no necesito ".

-"Soy un hombre."

-"Ya lo veo."

Intentó una nueva línea de razonamiento. -"No deberías estar a solas con uno."

Sus brazos abrazaron su pecho otra vez. -"¿Vas a hacerme daño?"

-"Nunca."

-" Entonces no hay porque temer" Miró a su alrededor. -"Primero tenemos que entrar en calor. Leo mucho y eso es lo que dicen los libros. Debemos quitarnos la ropa mojada y encontrar algo seco que ponernos ".

Su boca se abrió.- "¿Qué?"

Se quedó mirando algo por encima de su cabeza, a la izquierda y señaló.- "¿Qué es eso de ahí arriba?"

Él siguió la dirección de su dedo.- "Eso son banderas."

A Sakura le preocupaba que el gran hombre se fuera, parecía listo para salir cuando se enfrentó una vez más a la puerta. Sasuke era muy alto y tenía el pelo Azabache. Sus ojos negros eran muy bonitos y estaba segura de que era canino, por la forma en que gruñía y gruñía.

-"¿Banderas?"

Él suspiró y se volvió parcialmente en su dirección para mirarla con calma. -"Banderas. Tenemos un equipo y alguien pensó que sería bueno ponerla en los bancos cuando jugamos ".

-"¿Puedes darme una?"

Poco a poco estiró un brazo hasta el material plegado y tiró. Ella se acercó más. Era unos treinta y cinco centímetros más alto que ella. Su cabeza ni siquiera llegaba a sus anchos hombros. Sasuke tuvo cuidado de no tocarla cuando se la pasó. La tela era suave, sedosa, estaba seca y era más grueso de lo que se esperaba. Ella la desdobló para mirar la cabeza de un león naranja impresa en el centro de la misma.

-"Parece como si estuviera hecha de llamas. Es bonita. "

-"Lo es." Él cambió de postura. -"La otra tiene la cara de un lobo. O un perro. No estoy seguro de lo que pretendían dibujar. ".

-"¿Hay una tercera para los primates?"

-"No. Solo dos. No sé por qué, pero también deberían tener una. "Parecía incómodo.

-"Estas son grandes. ¿Cuanto crees que miden? ¿tal vez unos dos metros de largo por uno de ancho? "

-"No estoy seguro."

-"Deberíamos usar esto."

Su boca se apretó en una línea apretada. -"No."

-"Podrías envolver una alrededor de tu cintura como si fuera una toalla y yo puedo envolverla alrededor de mi cuerpo como si fuera un vestido."

-"No." su voz se profundizó. -"Iré hasta la radio y pediré que envíen a una oficial".

El viento seguía maltratando los lados del pequeño edificio, pero la lluvia había amainado un poco. -"La lluvia sigue cayendo muy fuerte. No deberías salir ahí ".

-"Debo hacerlo." Agarró el pomo de la puerta.

-"¡No lo hagas!" Odió la forma en que casi le suplicó, pero no quería que se fuera. Ella nunca había estado a solas con un hombre de las especies antes, pero no tenia miedo. Sentía curiosidad y quería simplemente pasar algún tiempo con él. -"¿Por favor?"

Su cabeza giró y sus ojos se estrecharon.- "¿Tienes miedo de estar sola?" Suavizó su expresión. -"Llamare por radio y volveré de inmediato."

Sakura mintió e instantáneamente se sintió culpable. Estaba mal hacer eso, pero no quería que se fuera.- "Estaré aterrorizada. Quédate conmigo ".

Soltó la puerta.- "Este edificio está bien construido y es seguro."

-"No me dejes".

Él cedió. -"Me quedaré."

-"Gracias." Se dio cuenta de que sobreviviría al sentimiento de culpabilidad por engañarle.-"Me pondré este y tú puedes agarrar ese otro. Nos secaremos y esperaremos a que pase la tormenta ".

-"Estoy bien." Él miró hacia otro lado.- "Cambiate. Tienes frío. "

Ella se alejó de él y dejó la bandera sobre el banco. Sacó el camisón pegado a su cuerpo por su cabeza y un escalofrío recorrió su cuerpo cuando el aire tocó su piel desnuda.

Hacía frío. Apartó el pelo, aún lado y agarró la bandera. No era mucha protección contra la temperatura fresca, pero al menos estaba seca mientras la envolvía alrededor de su cuerpo. Le cubría desde sus pechos hasta las rodillas.

-"Estoy decente." Su atención se centró en él. -"Ahora cerrare los ojos. Realmente necesitas quitarte esa ropa mojada. ¿Por favor?. Sé que eres duro, pero estoy preocupada ".

Volvió la cabeza para mirarla. -"No es una buena idea."

-"¿Por qué no?"

Su pecho se expandió al tomar unas cuantas respiraciones profundas. -"No importa".

Eso le resultó divertido. No era tonta.- "¿Crees que estaré aterrorizada si te desnudas conmigo? No lo estaré. Eres una especie ".

El brillo en sus ojos se volvió casi áspero. -"Soy un hombre."

Ella deslizo lentamente su mirada por todo su cuerpo. Su interés aceleró los latidos de su corazón. Él no necesitaba decir más. Había oído que los hombres siempre estaban dispuestos a compartir sexo con una mujer. La idea de que él la tocara no le asustaba. Los sonidos que sus vecinas de al lado hacían cuando tenían compañía prácticamente le aseguraban que el sexo consentido no era una mala cosa.

-"Por favor, ¿Puedes deshacerte de la ropa mojada y usar la bandera?" Ella deliberadamente le dio la espalda para darle privacidad.

Un suave gruñido fue su respuesta, pero luego su ropa crujió. Lo estaba haciendo. Sakura se abrazó a su cintura para mantener el material sedoso en su lugar y sonrió a la pared.

Él no se iba, estarían los dos juntos hasta que pasara la tormenta y finalmente sería capaz de conocer a un hombre.

...
 
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