Misión S Shin Sekai Taisen - Escuadrón 4 / Contraataque final

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"Zona de actividad sospechosa"

Descripción: La Alianza Shinobi trazó un plan para forzar a los samuráis a huir al suroeste, donde espera el escuadrón de reserva para arrinconar a los hijos del Hierro. No obstante, para hacerlo funcionar primero lo primero: encontrar a los samuráis. Nuestro escuadrón deberá infiltrarse a la zona de actividad sospechosa a través de uno de los puntos de acceso desprotegidos/desatendidos por los hombres del Shogun. Esta es una misión de infiltración, debemos evitar a toda costa ser vistos. Para ello, la Alianza ha decidido enviar solo una porción reducida del escuadrón: no más de veinte hombres. Nuestra misión es cruzar la zona desprotegida, y entonces, ¡solo entonces!, nuestros representantes de la división de teletransportación invocarán al resto del escuadrón.

Objetivos:
Cruzar la zona desprotegida.
Sentar las bases de un escuadrón coordinado.
Desbloquear "suceso sorpresa".
Extra:
Iremos acompañados de los siguientes NPC's: un chuunin perteneciente a la división de teletransportación, un chuunin perteneciente a la división médica y un chuunin perteneciente a la división sensor & comunicación (que nos comunicará con la sala de mando).
La zona desprotegida es peligrosa. Abajo más información.
Deberán, evidentemente, narrar peligros en el camino. No se descarta que haya delincuentes o animales salvajes merodeando la zona.
Recomendamos dividirse en grupos por motivos de discreción.
No encontrarán presencia samurái en la zona, pero sus personajes no lo saben.
Todos portarán la insignia de la Alianza.
Para efectos de trama, se entienden que ya abandonaron Kazetoshi y están dirigiéndose a la zona asignada. Su capitán o subcapitán puede narrar a modo de flashback su salida, pero no necesitan esperarlos para comenzar. Ubíquense en algún punto de su recorrido.
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Insignia de la Alianza



Zona:

Jigoku no Umi



El volcán Kukuxtlan (que se encuentra cerca de las tierras de Rakugakure no Sato) tiene una fuga subterránea que desemboca en la famosa Jigoku no Umi, la cual provoca que la misma expulse lava a través de las rocas. Tiene unas pequeñas elevaciones, culpa de la secreción que se fue acumulando y solidificando con el pasar de los años; esto no impide su acceso, ya que tiene ciertas bajadas rocosas que no desprenden lava pero que mantienen una temperatura caliente (36º, con una sensación térmica de 47º). Se supone que el azufre tendría que abundar en demasía en el ambiente pero no es así, el lugar cuenta con un viento constante que se lleva los gases tóxicos más al este, permitiendo su paso sin necesidad de máscaras de gas. Un único problema es el que amenaza la zona y son las tormentas, una vez los gases llegan a lo más alto, se generan nubes que pueden producir lluvia acida, un suceso muy común de los volcanes.

Algunas estructuras rocosas tienen entradas a lo que parecen ser pequeñas cuevas, muchas de estas rodean el lugar pero cabe destacar que se debe tener cuidado, ya que pueden sufrir de alguna fuga de lava o de gases tóxicos. Algo interesante de los humos que desprende este terreno, es que son altamente inflamables, facilitando el uso de técnicas Katon o potenciando el Fuuton, dándole propiedades venenosas para el que lo respire o sea cortado por viento. Las rocas igneas son conductoras, gracias a que portan mas minerales y componentes quimicos que ayudan a la transmision de calor y electricidad; por lo que el Raiton puede ser útil de igual manera en este terreno.



Notas:
Podrán desbloquear un importante "suceso sorpresa" cuando el escuadrón realice 8 post. Si cumplen esta condición, el día 10 de diciembre a partir de las 12:00 pm hora venezolana, se develará el "suceso sorpresa".
Tendrán tres días para completar esta fase, hasta el día 11 de diciembre a las 18:00 pm hora venezolana.
Se permite realizar un apartado pero tendrán tres horas para postear, de lo contrario el apartado no será tomado en cuenta y podrían ser sancionados. Si se separan en grupos, recuerden etiquetar a los usuarios cuyos personajes usarán en sus post, así los demás sabrán si esperar o participar (primero deben saber si usarán a sus personajes o no para eso).


Integrantes:

Blair Sphinx —Capitán: Taiga Shiba | Ficha | Jounin.
Hathaway Rose. —Subcapitán: Rinha Pawa | Ficha | Jounin.
Poro Rosie. —Sona Noten | Ficha | Jounin | Shodaime Raikage.
T Nouhime —Nouhime Kaguya | Ficha | Jounin.
Sakura Sakura —Sakura Minami | Ficha | Chuunin.
Sheliak —Sheliak Lindberg | Ficha | Chuunin.
Chisuka-Kun ASRIEL DREEURR —Daisuke Uchiha Ficha | Chuunin.
M Madara —Hana Kikkawa | Ficha | Chuunin.
Dimaria —Aletheia Belserion | Ficha | Genin.
I Mr. Rager —Nick Takanashi | Ficha | Genin.
S TMD —Kazuo Yuuta | Ficha | Genin.
Yasuo —Zanto Tsuruga | Ficha | Genin.
 

Dattebayo
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Habían abarcado dos días de camino, pues la ruta del escuadrón cuatro era la más larga. Según su mapa y las órdenes dadas por los mandatarios, debían ir a la zona amarilla más al sur de la formación, donde la actividad volcánica era la protagonista. Habían tenido especial cuidado en la ruta, pues nunca se sabe cuándo podían haberse encontrado un Samurái, pues quizás se hubieran infiltrado en zona Shinobi, cosa que al final no sucedió. Taiga Shiba, líder de Arashigakure junto a Rinha Taiga, Jounin y experta en Taijutsu era la líder del escuadrón cuatro. Les habían explicado que estos pequeños grupos de avance se encargarán de asegurar las zonas amarillas expuestas en el mapa otorgado, pues debían hacerlas seguras, pero no podían ir con toda la alianza Shinobi a ciegas, por eso se escogió a los ninjas más capaces y se formaron escuadrones con ellos.

A medida que se acercaban a la zona de peligro, Tasmania iba dando indicaciones de sigilo siendo el protagonista Tego, pues debido a ser un Jaguar tenía aquello dominado, su cuerpo se pegaba a la tierra como si fueran uno. Los demás ninjas usaban sus habilidades de sigilo para pisar con la más suavidad posible. Contra más de adentraban a la zona, más nubes ocultaban el cielo despejado.

En mitad del camino de nuestros protagonistas una roca negra como el carbón obstaculizaba la vista, siguieron avanzando como hasta ahora, si no fuera por un pequeño ruido escuchado al otro lado. La de cabello negro tensó su brazo izquierdo, dando a entender que todos se detuvieran y fueran más cautos aún. Lo flexionó un poco y señaló hacia delante con el dedo índice y corazón juntos. Rinha asintió y miró de reojo a Nouhime, esta agarró con sus finas uñas de porcelana un Kunai, la castaña la imitó. Ambas mujeres comenzaron a caminar cautelosamente mientras el resto del grupo se esperaba el ataque inminente de los hijos del Hierro. Poco a poco las Kunoichi se acercaron al borde de la gran estructura, dos, tres, uno… Sakura tragó saliva al no escuchar el ruido del metal chocar, ¿no estaban luchando? ¿los habían aniquilado así de rápido? De repente, ambas Jounin salieron de su escondite; un venado andaba por allí cerca. Sona suspiró aliviada, realmente la idea de luchar justo al llegar al punto de control no le hacía nada de gracia, pues no significaba nada bueno.

El grupo siguió caminando silenciosamente como lo habían hecho hasta ahora, Kazuo se fijó en que contra más adentro estaban de la zona volcánica, más afiladas eran las rocas negras. Taiga y Rinha detuvieron el paso nuevamente, pues otro venado muerto se encontraba en el caliente y filoso suelo. Sona iba a tocar su instrumento para poder comunicar que había muerto, pero Daisuke la detuvo.

No será tan buena idea —dijo en voz baja—. Si toca su instrumento, Sona-sama, alertaremos de donde estamos.
El viento va hacia el este —añadió Nick—. No debería haber problemas.
Sí, pero de cualquier forma Daisuke tiene razón, Sona no lo uses a no ser que sea necesario —Esta vez la orden fue directamente de Taiga. La pelirrosa estaba totalmente de acuerdo, por suerte Sakura sabía lenguaje de signos, así que podría hablar con ella cuando necesitara comunicarse—. Sakura, ¿puedes? —La rubia asintió y se acercó al animal, sin pudor alguno comenzó a mirar cada herida, levantando su cuerpo y metiendo las manos en cada agujero que poseía.
Ha muerto por calor, tiene agujeros de presión aquí —lo señaló—. Y aquí… —de nuevo.
¿Presión? —Preguntó Aletheia.
Sí, hmmm es como si lo hubieran disparado con aire comprimido caliente…

Justo cuando dijo eso, el suelo donde estaba la médica comenzó a temblar de forma extraña. Giró su rostro al ver una pequeña grieta abrirse. Sheliak hizo una rápida cadena de sellos y disparó un chorro de agua hacia aquella grieta, de no hacerlo hubiera significado el fin de Sakura, pues aquellas grietas aleatorias del camino disparaban aquel potente aire caliente, capaz de quemar la piel, músculos e incluso huesos si era una persona de poca masa corporal.

¡Wao! Ten cuidado rubita, o no vivirás para contarlo —El comentario de Hana asustó más a Sakura, pues ni esta mismo había asimilado aún el peligro que estuvo a punto de correr.
Gracias Sheliak —Esta asintió.
Bien, esta zona es enorme, de momento no hay rastro Samurái, pero no podemos ser descuidados —la de melena azabache echó una mirada al Chuunin de comunicaciones que les acompañaba—. Informa a la base central de lo ocurrido hasta ahora, y de nuestro desligamiento como escuadrón.
¿Estás segura? —Inquirió Pawita.
Sí, este sitio parece ser inestable y enorme, pero no estamos en un laberinto donde no tengamos escapatoria. Veo correcto separarnos y abarcar más la zona en busca de Samuráis, o recopilación para el informe final. Además, contra más información tenga la Alianza de este lugar, más seguro será en una posible retirada, pues usaremos el terreno en su contra.
Sona dice que ella se encargará de la comunicación —Aquello era irónico, pues la muda no podía hablar, de hecho, la que acababa de hacerlo por su lugar fue Sakura, gracias al lenguaje de signos. La sombra del Rayo hizo una serie de sellos, invocando una babosa de nivel tres, luego con una sola mirada azulada de esta, el animal comenzó a descomponerse, creando solo tres babosas del tamaño del nivel uno.
Bien: Sona, Aletheia, Kazuo, una babosa y el Chuunin de comunicaciones vendrá conmigo. Seremos el equipo A —giró su mirada—. Rinha serás el líder del equipo B: Hana, Daisuke y Nick irán contigo. El Chuunin médico y una babosa os acompañarán. Finalmente, Nouhime serás la líder del equipo C: Sheliak, Sakura y Zanto irán contigo. Llévate al Chuunin de teletransportación y la babosa que queda. Nos comunicaremos por las invocaciones de la Raikage, ¿de acuerdo?
¡Sí! —Dijeron todos al unísono, por supuesto en un tono adecuado.
Por favor que nos encontremos un Samurái y podamos romperle el culo —Hana no paraba de decir eso en todo el viaje, menos ahora que estaba tan cerca. Nos veremos aquí al anochecer si todo va bien.

El grupo A y B se esfumaron en siluetas negras tan rápidas como un rayo, quedando en el lugar de encuentro el C. Nouhime estiró sus músculos.


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"Meter tantos personajes da cáncer"
-Sakura 2016
 

No sé, me sabe a mierda
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Howling Abyss
El volcán Kukuxtlan, un lugar muy ideal para cualquier persona que quisiera desear morir rápidamente pero bajo las condiciones más dolorosas. Sona, Taiga, Kazuo, Aletheia y un chuunin que más tarde conocieron como Hijikata, se encontraban avanzando por la superficie de aquella terrible maravilla del Rayo. Cada uno de ellos se encontraba alerta no sólo por querer prevenir un ataque samurái sorpresa, sino que la tierra a veces se llegaba a desprender y de ella salían torrentes de magma hirviendo a temperaturas muy elevadas.

Musa estaba claramente preocupada por Rinha, pero más allá de ello se encontraban Sakura, Nouhime, e inclusive, Sheliak y Daisuke; tuvo que separarse del pequeño Modoru debido a que su deber estaba allí, dando la cara como la Raikage, al lado de dos líderes de aldea que eran conocidas internacionalmente y que la necesitaban como apoyo médico. Le aterrorizaba la idea de que el chiquillo se viese involucrado en la guerra, aunque ya lo estaba, más por el hecho de que no sabía si se volvería a reencontrar con él o con alguno de sus conocidos.

¿Sona, no? —Preguntó Taiga, la mandataria de Las Estrellas asintió; su pequeña babosa, quien iba entre sus brazos, miró a la que tenía como acompañante un jaguar observando posteriormente al felino que iba a su lado—. Háblame de ti un poco —aquello le pareció bastante irónico a la mismísima muda, pero la intención de Shiba era realmente conocerla; era de esas personas que hablaban sin rodeos y sin tacto, por lo que parecía.
Sona es una persona muy tierna —habló Tsunade, respondiendo por su invocadora; la aludida se sonrojó un poco-. Es muy inteligente y una estratega impresionante; tenerla en tu contra no sería algo bueno para ti.
¿Y por qué la tendría en mi contra? —Respondió Taiga, mientras que el jaguar se acercó a la muda y la miró más de cerca. Shiba se dirigió nuevamente a Sona:—. Eres la nov...

Antes de que pudiera seguir hablando, tanto Taiga como Sona sintieron que el suelo comenzó a temblar bajo sus pies; Kazuo y Aletheia miraron a sus líderes en busca de saber qué hacer, contaban con una experiencia completamente nula tratando con situaciones de alto riesgo. Tego, por otro lado, buscó afianzarse del terreno, no sabía si podría salir disparado por los aires o si algo surgiría de la tierra y lo llevaría a las alturas, pero en cualquiera de los dos casos lo mejor era aferrarse al piso.

La tierra comenzó a resquebrajarse en dirección al shinobi de comunicación, quien se había adelantado a sus compañeros para explorar más a profundidad la zona. Sona y Taiga se dieron cuenta de ello gracias a sus reflejos, pero fue la Raikage quien se lanzó a buscar al chico; en su avance, realizó una cadena de sellos de manos para ir amasando chakra elemental acuático en su estómago, algo le decía que pronto tendría que utilizar una técnica Suiton para defenderse.

¿Qué ocu…? —Cuando la muda llegó al lado de chuunin, a pocos metros de ella emergió un pilar de fuego que pronto trazó una trayectoria en su dirección—. ¡Cuidado!

Sona dio media vuelta y expelió un potente chorro de agua a presión en contra de la lava que se dirigía hacia ella, y gracias al choque entre los distintos elementos, una densa nube de vapor (como si se tratase de la niebla que cubría Kirigakure) se formó alrededor de los ninjas.

Más allá de casi morir, ¿descubriste algo? —Preguntó Taiga al chuunin; Tego, Aletheia y Kazuo siguieron de cerca a la jounin, evitando así perderla de vista.
Lo cierto es que no… Pero he podido divisar una sombra a lo lejos —aquello hizo que los demás miembros del sub-escuadrón enarcaran una ceja—… Parece que no estamos solos aquí.



————
Luego escribo más (en otro po), pero creo que algo cortito para empezar no está nada mal. Y bueno, tú sabes, aquí metiendo trama.
M Madara
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No utilicé mucho a sus pjs porque quiero que me enseñen[???].
 

I'm the queen, bitches.
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Asgard
El sol se ceñía en lo alto del cielo, iluminando las montañas de carbón y rocas de magma frío; era graciosa la forma en la que a pesar de tener temperaturas elevadas en sus superficies, existía vegetación e incluso árboles que no deberían estar ahí. La pequeña escuadra improvisada se extendió por la zona, observando con especial atención todo lo que ocurría a su alrededor y manteniéndose en completo silencio. De por sí que la mayoría de los integrantes gozaba del gusto por el silencio si no había nada para decir, puesto que no era incómodo en lo absoluto. El piso casi inestable y cubierto por grietas de las que salía vapor caliente, algunos cráteres repartidos por zonas prácticamente estratégicas por las que, a veces, surgían disparos de vapor con azufre a altísimas presiones, llegando a alcanzar una elevación de unos cinco metros. Nick miraba a sus alrededores, observando cada parte del terreno con interés, algo tocado por temperatura que surgía del suelo, pues si bien era cierto que ellos llevaban botas de seguridad (al menos, lo que respectaba a la pareja de la Tormenta), aún podían percibir el denso ambiente cargado que les brindaba el sofocante calor. Estaba pensativo recordando a su cachorra y cómo la dejaron en la cede para protegerla, enviarla a una misión de esa magnitud podría suponer la muerte del animal, y no era para nada lo que quería. No le hacía falta voltear la vista a Rapunzel para intuir lo que estaba pensando en ese momento: Malditos samuráis, maldita alianza, maldito lugar, maldito calor, maldita lava… (Inserte aquí infinitos insultos)

—Esta zona está muy cerca de Rakugakure, alrededor de la aldea suelen haber muchos bandidos —intervino Hana, mientras avanzaban a paso cauteloso, recibiendo la atención de su superior—. Dudo que sean tan inteligentes y cuidadosos como para llegar hasta aquí sin morir, pero son un potencial problema.
¿Suelen tener conocimientos en ninjutsu? —inquirió Yang, casi al instante.
No, pero van en pandillas.
No serán un problema, casi nunca lo son. —Ahora era Nick quien había dado su opinión, Rinha asintió en su dirección y volvió la vista al frente, entre sus brazos cargaba la babosa de Sona con especial cuidado; estaba ansiosa por separarse de Musa tan rápido, pero no dejaría que sus sentimientos -como de costumbre- se reflejaran al exterior, y mucho menos tratándose de las personas que estarían bajo su mando. Por otro lado, el pelinegro de las Estrellas se mantenía a bajo perfil mientras caminaba junto al médico castaño proveniente de Tensai; quien se había presentado como Shinji Tsumi. Era todo un arroz con mango de nacionalidades mas era ahí el detalle de la alianza, la variedad y la unión suponían la fuerza del éxito. Su molestia por estar cerca de antiguos miembros del Rayo era inescrutable en su rostro apacible, pero ese tipo de observaciones no pasaban desapercibidas por Lust; solía darse cuenta de miramientos prolongados.
¿Se te perdió algo, Uchiha? —Encaró alzando una ceja mientras lo miraba de reojo, el susodicho arrugó el entrecejo con molestia por lo chocante de la pregunta de Kikkawa—. Espero que no esté en mis tetas, si no quieres terminar sin un brazo. —burló con una sonrisa torcida, Nick simplemente torció el gesto con molestia por el comentario.
Tch. —Genso no Dokuta estaba a punto de lanzar un comentario satírico en contra de la de orbes carmín, no obstante fueron silenciados por Pawa.
De ahora en adelante no hablaremos de no ser estrictamente necesario —miró específicamente a Hana, quien simplemente rodó los ojos—. Recuerden que es una misión de estricto sigilo e infiltración, presten más atención a su alrededor y menos charla. —sentenció, y como pidió, se hizo el silencio. Daba igual, no era como si Kikkawa quisiese gastarse con el tipo. Sintió la fuerte mano del de mechón verde en su espalda y sonrió al percibir una suave caricia proveniente de ésta.

Al continuar con su camino, divisaron más adelante una especie de pasillo que se abría paso en línea recta. Era como un tepuy conformado por rocosas de magma frío que se habían acumulado y creado una meseta perfecta, pero quizás con algún sismo o de manera natural -gracias, quizás, a la lava que aún supuraban sus paredes- se había agrietado y partido en dos, creando una entrada que lo atravesaba. Fácilmente podrían desplazarse por ahí teniendo especial cuidado de no tocar los restos de la roca fundida que se encontraban en estado de enfriamiento y creación de nuevos sólidos ónix. Al no tener otra escapatoria, tendrían dos opciones, devolverse por el terreno inestable o seguir por el pasillo aunque éste supusiera una desventaja si se encontraban con una emboscada. Yang se quedó parada cavilando por unos segundos su siguiente plan de acción.

Corto y ghei
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El grupo se encaminó hacia la zona donde el Chuunin de comunicación había divisado una sombra, estando en alerta en todo momento y a paso firme y seguro el grupo se acercó hasta el último punto donde se perdía el rastro de aquella sombra y quizás posible samurái haciendo alguna ruta. El grupo de cinco poco a poco iba adentrándose hacia la pequeña ladera, evitando las grietas para que estas no se rompieran más de lo que ya estaban y no volvieran a estar en peligro. Durante el camino a Kazuo no se le ocurrió otra cosa que preguntar la edad de los presentes.

El silencio se hizo un tanto incomodo tras la pregunta, más, antes de que Kazuo se sintiera marginado, Taiga respondió
—Veinte años—Al escuchar que su capitán tenía su misma edad, le daba alegría a la vez que se daba cuenta que quizás era de los más adultos y a su vez de los más débiles. Tras aquella respuesta, el silencio se ordenó por parte de la misma persona que lo había roto hacia un momento.

El la lejanía se divisaba como detrás de unas enormes rocas se escondía una sombra, así pues el paso del grupo se ralentizo y se volvió casi insonoro, acercándose a aquella zona. Cuando estuvieron a una distancia prudente la Raikage se acercó y se dispuso a girar la roca, despareciendo durante unos segundos antes de regresar y traer una especie de dingo a su vera. El animal parecía haberse acostumbrado a la zona y por cómo se había movido, de alguna manera podía evitar las explosiones.

—Nunca pensé que por aquí pudiera haber fauna—comentó el otro Genin.

—No tenemos tiempo para andar jugando con un animal de la zona—dijo presto el chuunin que los acompañaba.

—Esperad—interrumpió el avance Kazuo—Puede que ese dingo nos sirva, pensadlo bien, todo este rato ha estado delante de nosotros y no hemos escuchado ni notado ninguna otra erupción exceptuando a las nuestras. ¿No creéis que pueda ser posible que podamos ayudarnos con este animal?

Taiga se quedó pensando un momento, la idea del Genin no era mala, ¿Pero si se escaba y los dejaba tirado? El fundador de Arashi decidió dejar al animal a cargo de su subordinado y recién llegado Genin a su villa.
—Bien, nos lo llevamos, pero tú te harás cargo de el en todo momento.—Al momento de escuchar las palabras del capitán, Kazuo se acercó al animal y utilizando su Splendore creo una correa para el chucho, asi no habría posibilidad de que este se escapara; y así retomaron la marcha siguiendo al animal, avanzando a un paso un poco más rápido, sin olvidar en el lugar en el que se encontraban y que la zona no solo era peligrosa por las erupciones.

Sona regreso junto a Taiga y lo miro con una leve muesca de sonrisa. El grupo se estaba acercando a una de las laderas de la zona volcánica, dicha zona estaba llena de rocas y piedras volcánicas que hacían algo difícil el caminar, las piedras estaban sueltas y la roca volcánica tenía una enorme temperatura que dificultaba el apoyo. El avance del grupo A se encaminaba hacia un saliente en un lateral de la zona, desde donde, quizás, podrían divisar alguna zona a la lejanía.




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Dattebayo
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Bien, vamos a mirar la zona central.

El grupo menor comenzó a caminar cautelosamente, esquivando las grietas que parecían amenazar con la expulsión de vapor ardiente. En una de las pisadas de la gélida, ese gas salió disparado hacia esta, pero logró esquivarlo sin inmutarse si quiera, apenas tuvo que mover su hombro para evitar la quemadura.

Teicho —dijo la líder, refiriéndose al Chuunin de telentrasportación—. Quédate entre Sheliak y Sakura, si algo te sucede estaremos jodidos —El albino obedeció a la Hone Onna, posicionándose detrás de la gélida y delante de Sangre—. Zanto, si ves algo pega el grito.
No iba a callármelo, tranquila.

Sakura sonrió ante el comentario del chico inexpresivo, realmente le hizo gracia. Pero aquel paseo rural debía acabar de una vez, pues la aglomeración de nubes oscuras comenzó a precipitar, lentamente… El Genin abrió la palma de su mano, dejando algunas gotas caer en su guante, el olor que había en el ambiente se había tornado bastante desagradable de repente. Llevó su mano hacia la nariz para diferenciar mejor el aroma: azufre. De repente, una pequeña parte de su guante comenzó a ponerse blanca, como si la tela se estuviera corroyendo.

Lluvia ácida… —pronunció.

Princesa se giró al verlo, con una expresión de horror en su cara. Con un ágil movimiento de muñeca sacó su cuchilla oculta, la agarró con el puño cerrado y la guardo, haciendo un corte bastante interesante en la Kunoichi. Luego levantó su siniestra, creando una cúpula de sangre, que resguardó al grupo C al completo.

¡Mierda! —Nouhime comenzó a observar la situación—. ¿Cuánto aguantará Sakura? —La nombrada miró a su alrededor, viendo como las rocas iban deshaciéndose lentamente.
Aguantará un poco, pero si no encontramos refugio pronto, creo que estaremos en serios problemas.

Todos comenzaron a buscar con rapidez un sitio donde poder esconderse, mientras Sakura mantenía la estructura sanguínea, quizás debería hacer otra capa más de sangre. Justo los ojos ámbar de la Jounin divisaron lo que parecía una cueva, pues varios animales se introdujeron en el estrecho agujero. Rápidamente movilizó al grupo entero para que corrieran hasta allí. Pero a medida que se acercaban, veían que entrar era una tarea imposible, pues era demasiado pequeño La lluvia no paraba de caer cada vez más fuerte, así que el efecto del ácido era cada vez mayor, Sakura no paraba de crear estructuras de líquido vital, pero no aguantaría mucho más. Por suerte la controladora ósea se fijó en el gas que emanaba la entrada del agujero, ¿un gas natural producido por el volcán? Sin pensárselo dos veces, hizo su sucesión de Katon, enviado una espera de fuego a la entrada. Efectivamente todo estalló, creando un agujero muchísimo más grande, Nouhime pasó primera, seguida de Sheliak, Teicho, Sakura y finalmente Zanto. La entrada de bloqueó.

¿Estamos todos? —Nouhime hizo el recuento, sí lo estaban. Por desgracia todos tenían algunas quemaduras en algunas partes donde la tela no había resistido más.
Pensé que no lo contábamos… —Sakura preparó su ninjutsu médico, comenzando a curar a Sheliak.
Dudo mucho que los Samuráis hicieran esto de su campamento base, es imposible asentarse aquí… —Zanto tenía razón, Princesa ya había terminado con la Reina de Hielo, así que continuó con él, y así hasta tenerlos a todos curados.
Sakura, deberías curarte a ti misma también.
Sí, Nou, solo dame un poco más.
Bien, ¿tu nombre? —dijo mirando la babosa que reposaba en su hombro.
Tsunade.
Avisa a la muda, y al resto también. Que tengan cuidado con la lluvia y que estamos en una cueva, diles que intentaremos salir de aquí.

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A Nouhime no le hacía ninguna gracia haber tenido que encerrarse en la caverna como un ratón asustado, peor aún si la causa era un fenómeno natural. Huir no estaba en su vocabulario -a menos que le pagaran para eso, por supuesto- y le sentaba realmente mal que un fenómeno meteorológico la hiciera sentir impotente a tal punto de obligarla a escapar, por más peligroso y nocivo que este fuera. Sabía que era estúpido intentar luchar contra la fuerza de la naturaleza, pero no podía evitar el deseo de superar todos los obstáculos a puñetazos. Una vez pasado el susto inicial y que sus heridas hubieran sido atendidas debidamente por la adorable rubia, el sub escuadrón C tomó la resolución de explorar la caverna con el propósito de hallar una salida alternativa lo más rápido posible pues el leve aroma a azufre que flotaba en el aire les dejaba bastante claro que no era seguro permanecer mucho tiempo allí. En caso de que no existiera apertura ellos podían crear una, pero de nada serviría si la lluvia ácida no cesaba.

Los shinobi caminaban lentamente en fila por lúgubres pasillos para evitar tropezar con las piedras que sobresalían de la superficie irregular, siendo la de cabellos oscuros quien precedía la fila. Las brazas calientes les brindaban una pobre iluminación, apenas suficiente para que distinguieran los límites de los muros, pero carecían de técnicas que pudieran iluminarlos sin provocar una explosión mortal. El interior de la caverna se asemejaba al de una vagina: caliente, húmedo, oscuro y apretado. A medida que avanzaban la temperatura aumentaba, de igual manera que el aire se tornaba más pesado y viciado.

Afortunadamente ellos iban acompañados de la Reina de Hielo -un aire acondicionado andante- gracias a su capacidad de descender la temperatura en un rango de quince metros consiguió que el recorrido fuera un poco más grato. El frío nunca antes le había causado tanta dicha a Viuda Negra, especialmente porque hacía meses que no compartía tiempo de calidad con la chica de ojos azules. Sheliak había prácticamente desaparecido de la faz de la tierra luego de que regresaron de la misión en el circo sin dar ninguna clase de explicación, no parecía propio de ella, pero quizás los payasos le habían afectado más de la cuenta ya que ella padecía de coulrofobia. Si ese era el caso, no quería entrometerse donde no la llamaban, los miedos eran un tema demasiado personal y no se encontraban en esa etapa de la relación. Bueno, de hecho, todavía no existía una relación.

En la superficie y en las paredes habían pequeños cráteres, de los cuales emanaba vapor hirviendo en intervalos irregulares. Los guerreros estuvieron a punto de quemarse a causa de estos en más de una ocasión, mas aprendieron a anticiparse a los disparos al cabo de unos minutos porque comprendieron que un ruido -como un chasquido- sobrevenía a estos. De vez en cuando los serpenteantes corredores los guiaban a pozos subterráneos de lava, a un punto muerto o más bocas de gas, antes de regresar sobre sus pasos marcaban una cruz con un objeto lo suficientemente afilado y continuaban caminando.

Repitieron la rutina por lo que les pareció una eternidad, el cansancio, el aire tóxico y la falta apropiada empezaba a hacer mella en ellos. La impetuosa fémina de voluptuosos pechos estaba a nada de perder la poca paciencia que la naturaleza le había concedido cuando llegaron a una cúpula enorme. En el centro de la misma había una especie de laguna espesa de color naranja brillante, las burbujas en la superficie se hinchaban hasta reventar y esparcían el magma por doquier. Lindberg utilizó sus habilidades una vez para congelar la parte superior del pozo, y descendió nuevamente los grados del ambiente tanto como le fue posible para que fuera soportable. Una repentina y poderosa ventisca les advirtió que había una apertura cerca de allí. Se dispusieron a correr hacia ella, mas el genin de Arashi se detuvo abruptamente, captando la atención de los otros cuatro.

—¿Escucharon eso? Sonaba como una respiración —respondió a las miradas inquisidoras que no veía, pero sabía que allí estaban.
—Otro bicho moribundo, probablemente —dijo Nouhime restándole importancia.
—¿Y si se trata de una persona? —Insistió.
—¿Y si es un enemigo? —Era poco probable, mas no del todo. Ellos mismos habían terminado en ese espantoso sitio, quizás otros desgraciados también. Cualquier cosa podía suceder.
—Si tu suposición fuera correcta ya nos hubieran atacado, ¿no crees? —Retrucó mirando a una dirección contraria a la ubicación de la jounin.
—No perdemos nada comprobándolo, Nou.
—Perdemos tiempo, Sakura. Pero no les impediré que lo hagan, ya son niños grandes.
—Gracias —Minami sonrió.

Sirviéndose del sentido de la audición los shinobi empezaron a buscar el origen de la respiración. Cuando Nouhime tenía el triunfo en la punta de la lengua sus compañeros hallaron una silueta oscura recostada boca arriba en la superficie de piedra. La de hebras doradas se agachó junto al desconocido para tomarle el pulso, su respiración era débil e irregular y su temperatura elevada, tenía los labios secos y la piel perlada de sudor.

—Necesita ayuda —Viuda Negra desenvainó la espada —. ¡No esa clase de ayuda!
—No lo llevaremos con nosotros, este es el único acto de misericordia que podemos darle.
—Pero Nou... Morirá si lo dejamos aquí... Puedo salvarle la vida... —Mordió su labio inferior sintiéndose impotente.

El hombre moribundo rodeó con su antebrazo el cuello de Sakura repentinamente y apoyó un cuchillo contra la delicada piel, sorprendiendo a los demás integrantes del sub escuadrón C. Tres figuras surgieron desde el interior de otro de los pasillos que conectaba con la bóveda, blandiendo afiladas armas en una mano y en la otra linternas con las cuales apuntaban directamente los rostros de los shinobi. Los atracados rodaron los ojos en señal de fastidio, no estaban de humor para soportar tonterías.

—Entreguen sus pertenencias lentamente si no quieren salir lastimados...

El bandido que amenazaba la vida de la especialista en medicina profirió un alarido cuando esta le mordió el brazo con mucha rabia, a continuación le propinó un codazo en la nariz que ocasionó que su cabeza golpeara el suelo y quedara inconsciente, liberándose del agarre. Sheliak, Zantou y Sheliak se encargaron del resto de los criminales que pretendieron atracarlos mientras la jounin y Teicho oían el sonido de la pequeña contienda tranquilamente. Nouhime era partidaria de dejarlos morir ahí mismo, mas los demás la convencieron de abandonarlos en una área segura.



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I'm the queen, bitches.
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Habían decidido seguir con su camino y atravesar la meseta con sumo cuidado, buscando ver qué era lo que se encontraba del otro lado. Era menester averiguar y tantear el terreno completo, la desventaja en una posible emboscada seguía latente, mas el pensamiento de progreso los ayudó a continuar. Rinha lideraba el sub escuadrón B, seguida del médico y el Uchiha; por último -cubriendo la retaguardia-, Nick y Hana observaban lo angosto de su trayecto, sintiendo el calor más a flor de piel por la lava y el vapor que salía de las paredes negras. Cuando se fueron adentrando en el tepuy partido a la mitad, observaron más adelante -lo que supondría en centro de la gran roca- varias fugas intermitentes de azufre, las cuales se disparaban a tiempos irregulares. Aquello provocó que el quinteto se detuviese a explorar las opciones que tenían: seguir como si nada sería salir como pollos hervidos si alguno de esos disparos los alcanzaban, lo cual no era una opción en lo absoluto; por otro lado, las puntiagudas estalactitas que habían en el terreno creaban un sendero heterogéneo con respecto a lo que habían dejado atrás. Sería bastante peligroso el avance. Las cavilaciones habrían continuado por más tiempo sino hubiere sido por un estruendo proveniente del cielo que les hizo alzar la vista hacia las negras y tétricas nubes que habían tapado el sol de repente.

—¿Se supone que sea bueno que llueva? —Uchiha fue el primero en romper el silencio, proseguido por las gruesas gotas que empezaban a caer una por una. El agua ácida, al tocar las piedras, hizo que de éstas surgiera una pequeñísima estela de vapor, como si se arrojara agua a un sartén hirviendo.
Creo que no, el agua sacará el vapor de las rocas y hará un calor tremendo, incluso podría irritarnos la piel por los químicos que poseen —informó Yang mientras se daba media vuelta y encaraba a su escuadra—. Será mejor que regresemos por ahora, quizás sea algo positivo que las rocas se enfríen.
Mierda. —Se escuchó una queja provenir de la garganta de la manipuladora del Konton, mientras se frotaba el brazo, justamente donde había caído esa agua del cielo, sentía que ardía y quemaba, aquella no era una lluvia normal. Nick percibió la molestia y volteó a verla, sintiendo también el ardor en sus brazos y observando cómo su piel se enrojecía en el área.
Debemos salir de aquí, es lluvia ácida. —informó el de mechón verde, alertando a los demás. Pareciere como si el cielo lo hubiese escuchado, puesto que con otro estruendo, el aguacero comenzó a caer sin piedad sobre ellos; pero eso no era todo. Una explosión de gran magnitud se suscitó en el noroeste de donde se encontraban, más específicamente la dirección que debía tomar el grupo C; aquello había descolocado a Pawa, quien -sin dudarlo- comenzó a correr en su encuentro, las gotas gruesas de ácido caían sobre su ropa al tiempo que cubría su rostro y cabeza con sus brazos.
¡Muévanse, no podemos permanecer aquí!
¡Henkan! —La atención fue puesta en Rapunzel, quien había quitado la gruesa y larga bufanda rojiza de su cuello, extendiéndola y convirtiéndola en duro diamante azul marino. Con ayuda de Takanashi y Uchiha, aquella pared adamantina se había convertido en un techo. Shinji y Rinha acudieron al resguardo, comenzando a trotar en dirección a la salida como si se tratara de un grupo militar en pleno entrenamiento. Un nuevo estruendo llamó la atención de los de diferentes nacionalidades, tan sólo por el hecho de que no se trataba de un relámpago sino más bien, como cuando algo grande se quiebra. El quinteto volteó sus orbes a sus espaldas, para presenciar algo que parecía sacado de una película.

La lluvia tóxica había causado no tanto el enfriamiento prematuro de las rocas ígneas que se encontraban en lo más alto de la meseta quebrada, sino también el declive de éstas, provocando un eminente derrumbe que comenzó a caer parte por parte, llenando el agujero de grandes rocas negras que caían con violencia, creando leves sismos en la tierra bajo sus pies. Aquel arrase rocoso caliente se dirigía a ellos sin intenciones de parar, obligándolos a correr por sus vidas hacia la “salida”. Algunas rocas no tan grandes caían sobre la superficie adamantina que había creado Kikkawa y, aunque les forzaban a oponer resistencia y aferrarse a ésta tensamente, fue un escudo fundamental en el escape. Las heridas por quemadas comenzaron a volverse ronchas, escociendo las pieles descubiertas de los shinobi y carcomiendo en parte sus ropajes. A duras penas lograron salir de aquella formación montañosa cuando observaron que todo se venía abajo, creando un temblor considerable en la zona.

Empero, aquello no detuvo al conjunto shinobi, seguirían con su trayecto para llegar al encuentro de sus otros compañeros. En la mente de Pawa sólo aparecían dos rostros totalmente distintos, que le crispaban la piel. Hana era quien había recibido más daños gracias a la lluvia ácida que, por cierto, luego del tiempo que tardaron en escapar de la meseta de la muerte, comenzaba a esclarecer y apaciguarse poco a poco, los fuertes vientos alejaban las nubes cargadas de líquido congelado, llevándoselas de donde se encontraban los ninja. El sub escuadrón B llegó al punto de encuentro luego de esquivar los disparos de azufre que surgían del suelo con violencia, encontrando un grupo de cabezas, quienes al parecer habían arribado casi al mismo instante. Los chuunin sólo pudieron ver la cabellera húmeda y castaña de Yang contonearse con brusquedad al tiempo que se alejaba corriendo de ellos.

El grupo se encontraba metido en lo que parecía un bohío de acero que los resguardaba de la ahora llovizna tóxica. Al voltear el rostro, Virtuosa sólo pudo ver los ojos de su persona favorita acercarse precipitadamente a los suyos. Los brazos de Pawa se cerraron en torno a la delgada anatomía de la pelirrosa, ciñéndola contra sí y buscando sus suaves labios con los suyos. El rostro de Sona se encendió en un carmín brillante al sentir el aliviado beso de la líder de la Tormenta, sonrojo que se convirtió en fiebre cuando, al separarse con una sonrisa torcida de su boca, sus blancas manos tocaron el suave trasero de Musa. Sin importarles la vista de todos sus compañeros, compartieron un momento de encuentro necesitado por ambas. Ninguna había querido separarse en primera instancia, y en momentos como ése, percibir el mínimo peligro cerca de la otra suponía un gran estrés. Una sonrisa torcida se dibujó en las facciones albas de Shiba al observar a ambas féminas demostrarse el cariño que se tenían. Definitivamente sería buen material para después.

Deos. #QuéFuelte
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I thought you were in Copenhagen.
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Hone onna sonrió satisfecha ante su impecable trabajo de abrir la entrada de lo que sería para todos su salvación de la lluvia, además, a ninguno le causó remordimiento el ver como luego se cerraba por el constante derrumbe de piedras débiles volviendo a tapar el hoyo. Podrían luego volver a crear otra apertura como salida de ser necesario.

Pero… Lo que no se volvió remordimiento, pronto sería un peligro.

. . . . .

Las piedras comenzaron a resquebrarse ante el constante sismo y poco a poco los gigantes abrieron sus parpados. Sintieron que su hogar corría riegos ante el temblor que atentó con despertarlos. La lava de sus cuerpos se incendió y amenazó con salir expulsada de la furia al tiempo que derretían las moléculas de tierra con la que tenían contacto.

Tantos años sin despertar, tantos años sin ser molestados. Conocían la causa de todo: una explosión.

[. . .]

¡R-Rinha!

Grimmjow volvió a sellar los labios de su musa con una sonrisa pervertida y una voraz necesidad, apresó con fuerza los torneados muslos de la Raikage entre sus manos pero eso no impidió que recibiera ciertos empujones de su parte; poco a poco terminó cediendo a lo que quería la chica: dejar de sentir vergüenza. Jamás habían tenido ese tipo de contacto con su persona y más allá de parecerle incomodo le resultaba era vergonzoso porque, a pesar de que no le incomodaba el atrevimiento de Pawa (eso se lo guardaría para sí misma), si lo hacía el ser vistas en público. Además, pudo percibir la intensión burlesca y bromista de Rinha mezclada con la pasión entre todo eso, ¡era una idiota!

¿Qué pasa? ―siseó la mayor con morbo.
No es momento de tonterías, tenemos un problema de frente. ―Dijo el Uchiha del escuadrón, Rin encaró una ceja mientras lo veía con desdén, ¿qué no era ese el tipo que fundó con Sona Hoshigakure? Sí, tenían un problema de frente pero para Rinha, que en realidad nada le interesaba en el mundo más allá de ciertas seres, ser interrumpida con Sona por Daisuke era el verdadero “problema” que eliminar.
¿Qué descubrieron? ―cuestionó Taiga.
¿Sabes qué descubrí? Que hay lesbianas en nuestro equipo. ―Dijo con sarcasmo Kikkawa, no es que tuviera algo en contra de las orientaciones sexuales (eso era lo de menos), pero el hecho de no recopilar en realidad ninguna información importante para el escuadrón le frustraba, empezando a malhumorarse. No obstante, la irritación se volvió furia al sentir un líquido chocar contra su mejilla… ¿Un escupitajo? ¡¿Rinha le había escupido?! Limpió su pómulo con el dorso de su mano, encontrándose con una sustancia negra… ¿Qué mierdas era eso? Explotó. ―¿PERO QUIÉN TE CREES, CRÍA?

A Lust no le importó que Yang fuera su superior, no le importó absolutamente nada; cerró sus puños y cuando fue a lanzarse contra la menor su dirección cambió involuntariamente hacia el otro lado, terminando por recibir el golpe Shinji. Todos, menos Taiga y Rinha, quedaron anonadados por aquello. ¿Por qué golpeó al varón?

¿Y yo qué te hice? ―preguntó el chico sobando su enrojecido pómulo, Hana miró aún extrañada todo. Pensó en hablar pero su cuerpo reaccionó fue a la idea de cerrar los ojos, pensó en abrirlos y entonces logró hablar.

Rinha carcajeó por lo bajo al conocer el efecto de su Meiton: Sukurīningu, Sona la miró con reproche, Kazuo enarcó una ceja aún extrañado por la relación fraternal que tenían esas personas y Aletheia bufó por lo bajo en desacuerdo con ese tipo de problemáticas mientras que Daisuke gruñó totalmente molesto de los eventos, ¿con qué tipo de personas lo habían asignado a un escuadrón?

Nick trató de detener a Hana de atacar a la castaña que huía de sus ataques konton mientras se mofaba. Sona también ayudó a tranquilizar a la pelinegra aunque llegó un punto donde Kikkawa logró darle a su blanco, causando un corte profundo en el brazo de la portadora del sello maldito.

El juego cesó ante el susto de la pelirrosa, la satisfacción de Hana y el suspiro resignante de Nick. Rinha solo miró fastidiada el corte aunque de inmediato su expresión cambió a una de tonta enamorada cuando Virtuosa acudió a cerrar la herida.

Taiga ignoró todo los hechos, ya acostumbrada a los eventos catastróficos que generaba su mejor amiga y prefirió atender junto a Kazuo (quien ya había dejado ir por un camino seguro al dingo) el análisis del ambiente. Miró hacia el cielo: la lluvia había cesado desde hace rato y el grupo B había logrado llegar al punto de encuentro con ellos.

De inmediato buscó ponerse en contacto con el grupo C:

Un momento, por favor. ―pidió amablemente la babosa puesta en el hombro de Tasmania, Tego se acercó curioso a su amiga.

. . . . .

Su capitana quiere colocarse en contacto con ustedes. ―informó la babosa que se ocultaba entra las ropas de Minami. La rubia asintió rápido para obtener alguna respuesta, Nouhime se acercó a su persona atenta a lo que diría la invocación puesto que supervisar a unos bandidos inconscientes, o tirar a la lava dos muertos, no era de su interés. ―El grupo A y B han llegado al punto de encuentro, pregunta varias cosas: descripción de su ubicación, información recopilada y si hay heridos de la lluvia ácida.

Sakura volvió a asentir rápido mientras observa como Sheliak y Zanto movían los cuerpos de los maleantes a un lugar “seguro” tras peticiones de Teicho y ella.

Taiga-san, nos refugiamos de la lluvia en una cueva, no hemos detectado movimiento samurái y creemos que es imposible que se instalaran en estas zonas por lo irregular de su bioma. Solo nos encontramos con unos bandidos dentro de ella, ya neutralizados.

Esperó a que la babosa enviara el mensaje y recibiera uno de vuelta.

Dice que está de acuerdo con la deducción. Pregunta más acerca de la cueva, si pueden describirles la zona exterior de ella para saber si pueden localizarlos.
Estábamos sobre zona montañosa, ubicados con respecto hacia el volcán Kukuxtlan. ―respondió Kaguya ya fastidiada, comenzó a caminar sin el grupo, quería irse.

Lo que no esperó al seguir su idea, aún bajo la atenta mirada de Princesa, es descubrir como el camino comenzaba a decaer en una bajada… ¿Tenía conexión con una cueva subterránea?

. . . . .

Pero encontraron actividad humana, después de todo. ―exclamó Yuuta, quien escuchó atento la conversación de su capitana con el otro grupo, Aletheia también permanecía a un lado de Tasmania.
Estaba de acuerdo con la deducción de los demás, ¿pero quién nos asegura que los samuráis no se instalaron en áreas de cueva? Si los bandidos pudieron, ellos también. Hay que estar alerta.
También mencionaron una forma de hallar su ubicación.

Shiba asintió ante lo dicho por Belserion, no había dejado pasar eso por alto pero primero atendía una cosa con concentración y luego la otra. Los tres comenzaron a ponerle atención al ambiente mientras los otros seguían ocupándose de sus propios asuntos: otra pequeña discusión entre Hana y Rinha por tonterías, Nick calmando a su Minina con éxito y la otra tarada atontada por Koe. Taiga a veces no podía comprender como Rinha, alguien que a ojos de todos era la pura imagen de la serenidad, resultaba ser en el fondo tan infantil.

Daisuke solo tomó su espacio del equipo, Yin había notado su poco interés en trabajar con ellos y como líder del escuadrón le era importante la cooperación entre todos, no obstante, se encargaría luego de crear un dialogo con el azabache.

Creo que encontré la dirección adecuada. ―avisó la kirigkaurense, señalando hacia un camino abierto entre tepúes. La lava en esa zona se movilizaba por los lados de una apertura como cuenca en el inicio de los terrenos elevados, dejándole a los shinobi todo el paso del frente para caminar con gusto sin peligro de pisar el líquido. Al final del recorrido, una gran cantidad de kilómetros, se podía apreciar el volcán característico de la zona emanando su lava.

Taiga dio la orden y el equipo comenzó a moverse hacia allá, aprovechando la tranquilidad que por los momentos había en el camino todos tomaron un poco de agua, también dejaron ser revisados por los médicos del equipo para corroborar su buena salud tras la lluvia. El ambiente entre todos volvió a hacerse tranquilo: Daisuke parecía solo tener buen trato con Sona, parecían taaaan buenos amigos que Rinha se preguntaba por qué no eran novios; sintió mil agujas en su estómago y unas ganas de realizar el chidori e incrustarlo en el pecho del azabache. Un codazo en su costilla le obligó a mirar con cara de asesina en serie a Shiba, la mayor solo alzó las cejas y sonrío con sorna sorprendida.

¿Celosa?
Celosa tu puta madre.
Mi mamá está bien, debe estar extrañándonos en casa. –respondió la ojirubí tranquilamente.
Más bien querrás decir que solo me extraña a mí.
A ti nadie te extrañaría, imbécil. –aclaró Hana desde algún lugar no importante para Pawa.
¿Escuchaste eso, Taiga? Sonó como una perra ladrando.

Y lo siguiente que escuchó fue el seco golpe de una pequeña piedra chocando contra la parte posterior de su castaña cabeza (además de un dolor intenso en la zona). Pensó en recoger de nuevo la piedra y lanzársela a Hana pero…

...Crac…

Todos escucharon algo resquebrándose.

. . . . .


¿Oyeron eso? –cuestionó Sheliak, Teicho y Zanto asintieron.
Suena como si viniera… De arriba. –añadió Sakura mirando el supuesto techo del lugar.

El sonido volvió a producirse y el grupo se colocó en alerta para cualquier irregularidad en la caminata, Nouhime puso mucha atención a las esquinas del área que cruzaban: los pedazos de tierra empezaban a caer poco a poco al suelo, como si cedieran a un derrumbe.

Hay que salir de aquí. –ordenó, iniciando ella la acción, aunque si a ellos les interesaba morir ahí no era su problema.

. . . . .

Rinha entrelazó su mano siniestra con la diestra de Sona ante aquel sospechoso sonido, Nick posicionó levemente a Hana detrás de él, su novia podía apañárselas y defenderse sola pero eso no quitaría nunca su lado protector.

...Broom...

Los integrantes del sub escuadrón AB enfocaron su atención en lo que estaba sucediendo justo frente a ellos. Un nuevo sismo suscitó la escena cuando el tepuy negra de aspecto fósil en su camino comenzó a sufrir un declive. Aquello no cobraba sentido para los extranjeros y oriundos del Rayo, puesto que la lluvia había culminado en su totalidad y al final esos tepúes habían quedado intactos. Por un momento le echaron la culpa a los temblores que causaron las explosiones y el derrumbe que casi aplastaba al grupo B. Retrocedieron sin dejar de observar la escena ya que tenían un patrón raro en su actuar; las rocas no caían del pico donde se creaban las grietas sino más bien... ¿Se movían? La gran montaña comenzó a manar lava a borbotones al tiempo que las rocas ígneas de color carbón cobraban la forma de criaturas que no habían visto ni en sus peores pesadillas.

La siluetas cayeron al piso mientras seguían reformándose, creando tres especies de humanoides de cinco metros aproximadamente que se erguían cuales ramapithecus, adoptando una actitud hostil y dejando salir un gruñido antinatural desde sus amorfas gargantas llenas de lava. Las rocas y el magma trabajaban en conjunto para hacer que las primeras crearan una forma funcional a su cuerpo resistente y el segundo, se encargara de unir las partes y brindarles suma movilidad, aparte de añadirles un elemento de ataque, puesto que de sus bocas resquebrajadas brotaba una especie de baba de magma y en el centro de su cuerpo rocoso, había un círculo perfecto con el mismo elemento.


Rinha, tu feto mutó. ―dijo Rapunzel sacándose hasta un par de risas cortas de Shiba. Grimmjow hizo oídos sordos y apretó la mano de Musa antes de posicionarse frente a ella.

Ya era hora de un poco de acción.


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スパークル

Taiga puso un gesto serio cuando por fin las cosas terminaron de formarse, un pensamiento se le había venido a la cabeza de manera abrupta y atroz: si no se deshacían de esas cosas pronto, su misión de sigilo se iría al caño y todo lo que habían hecho hasta ahora sería para nada. Gruñó para sí misma, entre que el ataque sorpresa se les podía ir al caño y el hecho de que estaban en peligro, no solo ella, sino también su mejor amiga y un puñado de gente bajo su mando, el mal humor se le subió de golpe. Joder. ¿Qué eran esos monstruos para empezar? Nunca había escuchado ni visto nada similar antes, ¿cómo habían sido creados? ¿Eran producto de experimentos, ninjas, guerras pasadas? Su mente trabajaba tan rápido como era posible en el mínimo tiempo que se pudiera permitir, sin distraerse por completo de su entorno debido a que eso podría significar un mayor problema para su equipo.

¡Atrás! ─ La capitana ordenó y el grupo reaccionó, Rinha hizo retroceder a Sona, Nick a Hana, los chuunin y genin restantes se movieron acorde a las firmes instrucciones de Shiba mientras que los golem de lava se erguían con prepotencia. Tego gruñía agresivamente, algo típico de su naturaleza, mas no podía ir directamente sobre las recién despertadas criaturas pues, a fin de cuentas, su cuerpo no era inmune y el dolor provocado por quemaduras hechas por magma era, posiblemente, lo peor que podría experimentar.

¡Va a escupir! ─ Alertó el de mechón verde al ver cómo uno de los golem hacía un movimiento ligero, sin embargo, su cuerpo rocoso dejaba ver una libera iluminación incandescente subir por la parte frontal, saliendo del “estómago” y avanzando hacia su garganta.

Suiton. ─ Sona se comunicó mentalmente, la Musa creó un proyectil esférico de agua que se dirigía a los golem y por descarte a la lava que salió de boca de uno de ellos; Hana hizo una cascada del mismo elemento con tan solo poner sus manos en el suelo y ambas técnicas interceptaron el “vómito” ardiente de uno de los gigantes, a la vez que chocaron contra sus cuerpos y les arrancaron otro rugido gutural. El vapor se extendió al instante a la vez que la jounin de ojos rojos formaba una muralla hecha de burbujas frente al sub escuadrón AB; la técnica elemental comenzó a avanzar rápidamente, siendo “golpeada” por otro ataque de magma proveniente de los golem que solo hizo que la cantidad de burbujas aumentara y a velocidad también fuera mayor.

El campo entero se llenó de una cantidad ridícula de vapor, era difícil ver a través de ello y además estaba el asunto de que era caliente, lo suficiente para molestar en la piel si les daba directamente luego de que agua y magma chocaran entre sí. Tasmania pidió al grupo más distancia, a la vez que hablaba con la babosa que estaba sobre su hombro para saber el estado o ubicación del sub escuadrón restante, evidentemente le preocupaba que no supieran nada de ellos desde hace tiempo y que estuviesen metidos en esa situación, ¿les habría pasado algo?

Viene de nuevo. ─ Uchiha dio un pisotón al suelo, creando una sierra acuática que viajó rápidamente hacia los golem y le cortó uno de los pies a uno, el gigante se desplomó hacia un lado al instante en medio de una queja monstruosa que empeoró el humor de los otros dos. Los monstruos restantes se acomodaron en su sitio, irguiéndose (haciéndolos parecer más altos de lo que eran) para luego rugir tan fuerte como sus cuerpos se los permitían; la lava en su interior intensificó el brillo, además de que la tierra tembló debido a los pasos que comenzaron a dar hacia adelante.

Mierda, estaban molestos.

Esa ruta era problemática y la aparición de esos gigantes solo había empeorado todo la de por sí ya desesperante “visita” por el lugar; el grupo notó cómo el golem derribado por el chuunin comenzaba a sanar su propia pierna, provocando un temblor aun mayor cuando las rocas respondieron al extraño ser, uniéndose a su cuerpo y desprendiendo magma en el proceso de unión definitiva. El sub escuadrón AB retrocedía lentamente, cuidando de no ser asesinados por el mismo entorno en el que se encontraban y que en definitiva era una desventaja a la hora de pelear, ¿o no?

Un estruendo más se escuchó, Rinha maldijo para sus adentros, aunque su rostro no reflejaba la preocupación que sentía en ese momento. Aún no podían deshacerse de los tres golem que habían aparecido primero, ¿qué harían si un cuarto (o más) se formaban en el terreno? Se mordió el labio inferior ligeramente mientras que sostenía, de nueva cuenta, la mano de la muda. Sona apretó un poco el agarre de su pareja, como diciéndole sin decir nada que todo estaría bien, o que al menos saldrían de esa situación tan caótica en la cual estaban metidas.

Repentinamente, para sorpresa del sub escuadrón AB, un nuevo temblor se sintió y casi al instante de que eso sucedió, un torrente ígneo salió desde el piso y alrededor de uno de los golem. El calor en el cuerpo del monstruo evidentemente aumentó, todos lo pudieron percibir por la forma abrupta en la que el ambiente se tornó más ardiente y además el brillo representativo del magma tomando más intensidad en el cuerpo del enemigo; acto seguido, un Homatsu Rappa salió de una dirección opuesta a donde el grupo de mayor tamaño se encontraba, el vapor creado por el choque del agua con el cuerpo altamente caliente del golem fue mayor a los anteriores, pero también pudieron notar que su movilidad disminuyó considerablemente.

Una ventisca helada provino de Sheliak, congelando a duras penas al golem de gran tamaño que básicamente dejó de moverse en esos instantes. Seguido a ello, Sakura utilizó una técnica elemental de viento que empeoró la situación para el gigante en cuestión, puesto que su cuerpo había cambiado de temperatura radicalmente, primero había subido, luego neutralizado y finalmente bajado a causa del hielo y viento que había apoyado al primero, sin mencionar que, como cosa de doble filo, el viento había avivado de nuevo el “fuego” que existía dentro del golem. Todo eso transcurrió en un lapso muy corto de tiempo y su cuerpo rocoso reaccionó como naturalmente lo hacía ante esos cambios tan bruscos: resquebrajándose. Las piedras se trozaron y el magma no fue suficiente para mantener todo unido, parecía que esa era la clave para vencer a esos golem, pues su capacidad regenerativa no era tan rápida y mucho menos era como que fueran a esperar ahí a que tomaran todas las rocas del entorno para volver a armarse.

El escuadrón cuatro estaba reunido de nuevo y ahora con un golem menos de que preocuparse, al menos momentáneamente, podrían seguir la pelea contra los otros dos que claro, no se habían quedado quietos mientras uno de los suyos era derrotado; el sub escuadrón AB había podido mantener a los dos restantes ocupados, neutralizando sus ataques a base de técnicas suiton y retrocediendo con cuidado, utilizando de vez en cuando el mismo entorno para obligar a los gigantes a retroceder o por lo mínimo detenerse, ya que al menos una vez habían logrado utilizar los géiser o las expulsiones de lava a su favor, pues aquellas cosas naturales que eran expulsadas a alta presión parecían también herir a los golem a pesar de que fuera su entorno natural.

¿Están bien? ─ Sakura se dirigió a sus compañeros, Taiga le miró fijamente.
Esa era mi línea, veo que salieron de la cueva.
Nos abrieron la salida, aunque casi nos enterraron de paso. ─ El chuunin de teletransportación se adelantó a contestar lo dicho por la líder de la Tormenta, quien asintió a medida que lanzaba otra técnica Suiton en contra de los golem; quizá era mucho pedir, pero constantemente había órdenes contra la manipuladora de hielo para que auxiliara en la disminución masiva de temperatura en los cuerpos enemigos, apoyándose entre todos para finalmente trozar los cuerpos de los tres golem por completo.

Vámonos antes de que esas cosas vuelvan a armarse. ─ Pawa generaba una última sierra de agua, la cual desarmó la pequeña formación rocosa que apenas había logrado hacerse de nuevo, claramente uno de los golem tratando de recuperar su mayor forma.
Suiton sobre su núcleo, parece ser la fuente de “poder” de los golem, podríamos vencerlos definitivamente o al menos alentar mucho más el proceso. ─ La Raikage se comunicó tras analizar la situación, los ojos de todos se clavaron sobre unas especies de esferas de lava que no se habían dispersado por completo, eran protegidas por una formación rocosa de no muy gran tamaño, a decir verdad, incluso el núcleo de magma había perdido tamaño luego de que los gigantes fueran desarmados, ¿tendría que ver con su tamaño? Quizá.

El grupo le dio la razón a la de cabellos rosas e hicieron lo posible por apagar las esferas de lava antes de partir hacia otro rumbo, no estaban seguros si habrían destruido a los golem por completo y no podían permitirse llamar más la atención en caso de que hubiera samurái cerca; además que su misión seguía en curso y gastar todas sus energías en esas criaturas terminarían por ser malas noticias para el escuadrón cuando la verdadera pelea diera inicio.

¿Hay algún herido? ─ Preguntó Shiba luego de que se alejaran un poco de la zona donde se habían encontrado con esos inesperados enemigos, Sakura y el chuunin de la división médica prestaron atención al instante, evidentemente querían curar a quien fuera que soltara alguna queja o respuesta positiva ante la pregunta de la capitana.
 
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Jolteon & Vaporeon
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El escuadrón número cuatro corría rumbo hacia el horizonte, literalmente, tenían que proceder con el avance y desligarse completamente de cualquier actividad que supusiera un cansancio extremo. Los miembros del equipo observaban de derecha a izquierda esperando no ser seguidos por los extraños golems que una vez se encontraron.

Un pilar de fuego emergió del suelo, obligándolos a detener su paso y retroceder. ¡¿Otras criaturas volcánicas?! No, para nada, esto iba más allá del ambiente. Rinha, Taiga, Sona y Nouhime comunicaron a sus compañeros que retrocedieran cuando lograron divisar armaduras relucientes a través del fuego.

¿Oh? ─Sonrió una silueta negra y… ¿Femenina? Era difícil clasificarla─. ¡Vaya! Nos hemos encontrado con un grupo de ninjas, ¡justo como lo dijo nuestro querido Veloce!

Deja tus bromas para otro momento, maricón ─soltó cruelmente una voz femenina─. Ya les quedó claro que de aquí no pasarán, pueden dejar de utilizar sus habilidades.

Pronto, el pilar de fuego descendió convirtiéndose en nada. Taiga gruñó al igual que Tego, frente a ellos se encontraban los enemigos naturales de los ninjas que, según tenían entendido, estaban construyendo una máquina muy peligrosa para sus personas. Sona se colocó delante de Rinha, no permitiría que ninguno de los samuráis le hiciera daño a su persona favorita, y sabía de lo que eran capaces debido a que se había enfrentado a ellos anteriormente. Y en ese preciso instante, escuchó el sonido de un par de flechas acercarse a su persona; Shiba defendió a la Raikage junto a Nouhime, desviando las flechas con un par de kunai.

Vaya, así que los rumores son ciertos ─soltó el de gran y largo cabello con una sonrisa reflejada en su rostro─. Sona Noten, ¿la Raikage, no? Taiga Shiba, Rinha Pawa, líderes de una aldea tormentosa y Nouhime Kaguya, una mujer con características de diva; no la das, mamita.

No te olvides de los otros inútiles ─la real fémina tenía en la mira a los chuunin y genin frente a ellos.

Sona observó las flechas que ahora yacían en el suelo sorprendiéndose ante el color de las mismas, ¿así que nuevamente estaban utilizando el mineral inhibidor de chakra en armas de distancia? Si alguna de esas cosas lograba incrustarse en la piel de uno de sus compañeros, o en la propio, tendrían una gran desventaja.

¡Tengan cuidado! ─Advirtió Sona, señalando después a los soldados y tenientes arqueros─. Si alguna de esas flechas logra impactarles, impedirá el moldeo de su chakra por un par de minutos; sabemos perfectamente que no todos somos útiles sin chakra.

De acuerdo, ¡posiciónense para la batalla! ─Ordenó Taiga─. No dejen que una de esas flechas les golpee o estaremos jodidos.
Oh ─sonrió Mimiyaku, tomando la base de su espada─, esto será muy divertido.

¿Dijeron algo de una verdadera batalla? Menos mal que no. Porque ella estaba a punto de comenzar.

Objetivos:
-Enfrenten a los samuráis e intenten detenerlos.

Notas:
• Tendrán varios días para combatir contra los samuráis (dos o tres días) por lo que no tienen por qué hacerlo todo en un solo post.
• Ningún samurái general (Jounin) puede morir.
• El grupo samurái está compuesto por 22 de ellos (10 soldados y 10 tenientes genéricos. Otras indicaciones estarán más abajo) y 2 generales. Pónganse de acuerdo.

Los samuráis genéricos constan de:

• Espadas elementales que dominan el fuuton y el katon. Estas espadas no crean ataques poderosísimos; son más como ráfagas de rango C/D, ascuas o lenguas de fuego u ondas de calor [Soldados= Genin]
• Espadas elementales que dominan lo anterior, doton y la lava. Estas espadas generan ataques más potentes pero se mantienen dentro del rango C/B (movimientos sísmicos leves; llamaradas más intensas, manejo de la lava o resistencia hacia la misma gracias a la espada; ráfagas más fuertes, ondas fuuton…) [Tenientes= Chuunin].
• Los samuráis no se refieren a sus elementos como “katon, fuuton, doton…”, más bien: “control del fuego, control de tierra, control del viento”.
• Algunos samurái de rango soldado y teniente son arqueros (máximo tres de cada rango) y estos arqueros lanzan flechas poco convencionales, hechas de un mineral de color negro que es capaz de alterar el flujo y moldeo de chakra en los shinobi. Aunque el mineral sea pesado, los samuráis han conseguido que su trayectoria sea tan veloz como el de una flecha normal. Estas flechas son capaces de atravesar barreras (romperlas) y ninjutsu.
• Entiéndase que el daño con estas armas es igualmente peligroso en todos los sentidos porque son katana y flechas y no pierden su capacidad de armas blancas (sus armas poseen los efectos de filo perfecto y gran calidad; las flechas poseen puntería infalible).
• Estos samuráis saben moverse con destreza por la zona.
• Ficha de Mimiyaku (General 1): Sistema - Compendio de samuráis - Naruto World | Foros Dz
• Ficha de Kohiko (Geenral 2): Sistema - Compendio de samuráis - Naruto World | Foros Dz

Los samuráis tienen amplios conocimientos del chakra, pero no lo moldean directamente sino a través de sus espadas.


Hathaway Rose.
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Vale, bien, esto… ¿Qué? Samuráis. Kazuo no podía casi sostenerse en pie, mientras divisaba a la lejanía a los hombres del hierro que se acercaban, no podía escuchar las palabras de sus capitanes, dado que el miedo le había entrado en un pequeño shock situacional, impidiéndole reaccionar. A su alrededor el tiempo se había ralentizado, veía como sus compañeros se movían a su alrededor mientras el, inmóvil veía como desde el cielo una flecha de las antes mencionadas por Pawa se dirigía hacia él. Quizás por instinto o quizás por miedo, utilizo su Splendore para crear un escudo pavés a modo de protección, no obstante este no sirvió de nada contra la flecha y de no ser por Rinha, aquella flecha le hubiera acertado de lleno en el pecho.

— ¿En que estabas pensando?—Dijo la chica, tras levantarse de encima de moreno—No entendiste eso de que son inhibidoras de chakra, usa armas comunes. —terminó diciendo mientras despejaba otro par de flechas con su katana.

—Eh si… Vale…—De manera automática, Kazuo rebusco en sus bolsillos, en busca de una bolsa para Kunais, seria imbécil; Kazuo utilizaba todos sus objetos mediante su Línea de Sangre, por lo que no portaba ni un mísero Kunai encima, así que cogió aire y con respeto, o quizás miedo, pregunto—¿Me prestas un Kunai?—La pregunta sorprendió a la joven, y algún que otro shinobi que lo escuchó—todos mis objetos son creados mediante mis habilidades, así que no llevo ninguno encima.

— ¿Sabes usar una espada?—Preguntó la de cabellera castaña, mientras extendía su katana sobre el rostro del muchacho.

Kazuo simplemente asintió y agarro la katana con una mano, haciendo una floritura para intentar guardarla en la funda que no poseía, lo que forzó una pequeña risa risueña en la chica. Tras aquel gesto patético, Kazuo se dispuso al igual que sus compañeros a evadir las flechas que caían del cielo, los agresores no intentaban dar un paso al frente, querían acertarles con aquellas flechas que producían una inhibición de chakra, impidiendo su uso. En ese momento Taiga dio un paso al frente.

—Chicos, no podemos dejarnos amedrentar por estos hijos de hierro, somos el escuadrón cuatro de la alianza shinobi. A por ellos— Tras escuchar las palabras de la capitana, Nouhime sonrió e hizo surgir del suelo huesos a su alrededor. Los huesos tomaron la apariencia de unas espadas que esta podía manejar a su antojo.

—Si no podemos contrarrestar las flechas con ninjutsu, tendremos que enviarles nuestra propia metralla—dijo mientras lanzaba una lluvia de huesos afilados contra los “Arqueros” del grupo Samurái. Los dos generales no movieron un pie de donde estaban, no hizo falta, Mimiyaku blandió su espada, activando su primera trasformación, haciendo que Aranaku tomara la forma de tres espadas que sirvieron de defensa contra la lluvia de huesos de Nouhime.

Los huesos estaban directamente dirigidos contra los arqueros, por lo que muchos de los demás samuráis pudieron evadir el ataque moviéndose, si bien alguno de estos huesos no tomaban la dirección certera al cien por cien, dada la cantidad de los mismos, no eran difíciles de esquivar. Cuando la lluvia de huesos término de caer, y tras disiparse la pequeña humareda ocasionada por la caída de alguno de estos contra el suelo, se pudo divisar como los portadores de los arcos habían caído, muertos.

Al ver su obra de arte con los Samuráis, la Jounin de Tensai, hizo un gesto de triunfo con su brazo derecho. Dejando en evidencia a los Samuráis, quienes acaban de perder a quienes podrían mermar la potencia de sus adversarios, además de ello, quizás, los samuráis habían sido los menos fortuitos al querer comenzar aquella batalla, tenían las de perder en su contra, el grupo estaba muy bien equilibrado, el de la alianza, mientras que los nacidos del hierro, no tenían una enorme variedad para poder hacerles frente, además de haber perdido en un instante su división de ataque a distancia.

—Parece que ahora toca avanzar—comentó Daisuke mientras chocaba su puño izquierdo contra la palma de su mano derecha.

Pawa, Taiga y Sona fueron directamente a enfrentarse a Sonomi y Kohiko, lógico, las capitanes y la Raikage, contra los generales samuráis. El resto del escuadrón shinobi se enzarzo en una batalla en contra de los Tenientes y soldados, las chispas de las espadas contra los Kunais, y diversas armas que portaban los ninjas, saltaban a cada segundo, los samuráis estaban diferenciados unos de otros, los soldados portaban una línea roja en un trozo de tela en uno de los brazos, los Tenientes dos y los Generales, bueno, aunque estos llevaban tres líneas se les diferenciaba con demasía facilidad.

Kazuo detuvo el ataque de uno de los tenientes gracias a la espada de la fundadora de Arashigakure y con un poco de esfuerzo desvió el mismo, dejando un hueco para poder asestar una patada en el estómago del hijo del hierro. Todos los shinobi daban lo máximo de sí mismos para enfrentarse a los samuráis, quienes no torcían su tozuda idea de intentar matar a los shinobi.
—¡Cuidado!—gritó de un momento a otro Sakura, quien alargando su Katana, desvió el ataque de uno de los soldados hacia Alet, quedándose expuesta al ataque de su adversario, quien lanzó con fuerza el ataque, más fue desviado por un Shuriken clavado en su mano.

Sakura retracto su katana para después cortar una pierna y seguir con el torso de quien había intentado matarla, para después buscar con la mirada a quien la había salvado, a la lejanía, observo como Daisuke y su Sharingan estaba peleando contra dos Tenientes, así que pensó que había sido este quien la había salvado, mas, para su sorpresa, cuando quiso darse cuenta, el Shuriken que la permitió defenderse a tiempo, había desaparecido en una luz blanquecina, motivo de la Línea Sucesoria de Kazuo, aquel acto dejo anonadada a Sakura, quien no tuvo tiempo de buscar al originador de aquel acto, ya que tuvo que defenderse nuevamente de otro agresor.

[…]

En la ladera donde estaban los Jounin, Rinha estaba experimentando dolores fuertes, su sello maldito había comenzado a propagarse por su cuerpo, terminando por culminar en la primera fase incompleta de este. El sello maldito se había activado cuando Pawa observo como uno de los Generales asestaba un puñetazo en el estómago de Sona, frente a sus ojos. Tras ello, el combate cambió. Sona retrocedió dejando hueco a Taiga para que apartarse al segundo General, dejando a Pawa frente a Sonomi, quien había golpeado con saña a la Raikage.

Con el sello maldito activado, la fundadora de Arashi igualo la velocidad de su rival, y con rapidez realizo sellos de manos—Chidori—Tras concentrar una gran cantidad de chakra en su mano, la Kunoichi se abalanzó en contra de su rival, fallando el primer intento, posando su otra mano durante unos segundos en el suelo, utilizándola de apoyo para cambiar de dirección y lanzarse nuevamente hacia el hombre con aspecto femenino, asestando en su hombro izquierdo, creando una herida grave, mas no consiguió perforar el corazón, el cual era su objetivo.

Tras aquel ataque los Samuráis en la capitanía ordenaron reagruparse
—Vamos, corred hacia la cima, reagrupemonos—querían utilizar el terreno que conocían para tender una emboscada, la zona rocosa de la cima de la montaña era mucho más favorable para los hijos de hierro, quienes conocían la zona muchísimo mejor que los Shinobi, pero no por ello iban a quedarse quietos. Mirando hacia la cima de la montaña, pudieron observar a uno de los generales sonriendo con picardía.

—Estad atentos, no sabemos lo que planean—termino diciendo Taiga, mientras evitaba que Pawa cayera al suelo tras el agotamiento del sello maldito.


Please no me maten y si lo hacen que sea rápido (?)

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スパークル

Evidentemente la reagrupación de los samuráis era algo similar a una trampa, o más bien, el pase a un plan secundario que tenían en caso de que las cosas no salieran como ellos quisiesen en primera instancia; si bien no era totalmente seguro que se encontraran con ninjas en ese lugar, era obvio que estaban preparados para que eso pasara y por lo mismo tenían una mejor capacidad de reacción: Tenían las de ganar, conocían el terreno, eran más y estaban mejor organizados. Los de la alianza, en cambio, eran una combinación variopinta, ninjas que se veían por primera vez en sus vidas, otros que literalmente era la primera vez que se adentraban en una situación con tal grado de peligro y, por lo mismo, la experiencia les faltaba.

¡Cuidado! ─ Shiba reaccionó tan rápido como su línea sucesoria se lo permitió, mierda, el brazo al instante le dolió de una forma exagerada, pero al menos había alcanzado a defender al chuunin de comunicaciones. Evidentemente no tenía intenciones de perder el único contacto que tenían con el resto de la alianza, mucho menos bajo una estrategia tan estúpida como aquella; el grupo enemigo se había movilizado rápidamente, dejando a los shinobis un tanto confusos por la repentina “retirada” de sus enemigos, solo para ser atacados semi-sorpresivamente por un puñado de arqueros más que estaban ocultos en las alturas, con un campo de visión ridículamente bueno y una distancia considerable del campo de batalla. Eran muchos menos que los que se habían encontrado primeramente, pero el hecho de que se habían mantenido ocultos hasta ahora era lo que les había dado un mejor tiro en medio de la pelea.

Joder. Tasmania gruñó audiblemente y el chuunin rescatado observó con cierto pánico la flecha incrustada en el brazo de la capitana del escuadrón, quien simplemente se giró con intenciones de darle pelea a los hijos del hierro, evidentemente planeaba hacerlos pagar por lo que le habían hecho en esos momentos. Tego le mordió la ropa al instante, estaba herida y su chakra no iba a ser utilizable por unos minutos ¿qué podía salir mal? Todo. Aunque eso a Yin no le importaba tanto en esos instantes, sus ojos se rebatían entre dos tonalidades, rojo y violeta, internamente también había una pelea llevándose a cabo.

«Tú no puedes ser más retrasada.»
«Deja de distraerme.»
«No me necesitas para eso, eres suficientemente imbécil por ti misma.»
«Cállate de una vez.»
«¿Sabes la desventaja en la que nos pusiste por tu ineptitud? Podrías haberlo dejado morir y yo me encargaría de ellos sin problema.»
«Me haré cargo, les romperé la cara con mis propias manos.»
«Lo haré yo, seguro lo arruinas todo de nuevo.»


Otro ataque a distancia y el grupo entero tuvo que dividirse para evitar terminar en la misma situación que Taiga, todo se tornó caótico. Entre la lluvia de flechas que, aunque menos numerosa que la anterior, era igual de peligrosa y por ende el grupo se tuvo que dividir, sin mencionar que los samuráis comenzaron a utilizar la posición ventajosa en el terreno para provocar (gracias a sus espadas o trampas previamente colocadas) derrumbes que buscaban exterminar por completo a los de la Alianza shinobi.

¡Dispérsense! ─ Era obvio, ya la mayoría había comenzado a hacerlo, pero por si las dudas Taiga no se inmutó en soltar la orden. Sabía que tenía a un grupo considerable de gente bajo su mano y por consecuencia era responsable de ellos, no quería que a ninguno le ocurriera nada porque ella no actuara o dijera las cosas que debía en el momento oportuno. Antes de que se diera cuenta, estaba ella junto con el chuunin rescatado y Sakura a uno o dos metros de separación; la kunoichi médico había actuado por reflejo, acercándose a la taijutsuka luego de ver la flecha incrustándose en su anatomía en busca de curarla tan pronto como fuera posible para permitirle luchar con libertad, aunque obvio, estaban en medio de un campo de batalla y la situación había cambiado rápidamente, impidiéndole cumplir su propósito antes de que el escuadrón se viese obligado a correr en distintas direcciones, evitando explosiones naturales del terreno, el derrumbe y las flechas.

Los residentes de Modán no solo buscaban evadir la ofensiva enemiga, también buscaban acercarse a las tropas de Tetsu no Kuni para así deshacerse de la ventaja posicional y, además, vencerlos de una vez por todas y así poder completar la misión que debían llevar a cabo. Ser vencidos allí no era una opción, huir tampoco, por lo que lo que quedaba era pelear y vencer, no había vuelta de hoja.

La carrera fue más trabajosa de lo que hubiesen querido, evadir las explosiones de humo y lava, además de las flechas, comenzaba a ser algo sumamente complicado de coordinar debido a la adrenalina y el apuro de todo combinado, para los más nuevos era aún más complicado dada la nula experiencia con la que contaban y a duras penas le seguían el paso a los de mayor rango y trayectoria. Un paso a la izquierda, un salto a la derecha, frenar en seco, seguir corriendo; todo amenazaba con robarles el aliento y dejarlos en una posición peor a la anterior, buscar acortar distancias era imperativo y más debido a que, según habían notado, el sitio donde los samuráis se encontraban era mucho mejor para combatir con cierta fluidez. Alguien resbaló debido a las rocas que venían descendiendo a causa de los hijos del hierro y otra persona le ayudó a recuperar el equilibrio rápidamente, las voces se mezclaron entre el sonido provocado por el entorno y los gritos de guerra del grupo de samurái que buscaba derrotar a los “invasores”. Tenían que darse prisa, el derrumbe era lo más preocupante entre todo el embrollo en el que se encontraban, el magma comenzaba a salir de sus caminos “naturales” y eso representaba un inmenso peligro para los de la Alianza shinobi.


Hice los "nuevos equipos" por random, el grupo se separó enteramente por los ataques+derrumbe/etc, hay que ir a la montaña y pelear owo


PD. Se me olvidó el pj de Yasuo en el sorteo de grupos, tómenlo en el grupo 3 o 4 como NPC, son los que tienen menos gente
 
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I'm the queen, bitches.
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Aquella misión de reconocimiento había dado un giro de trescientos sesenta grados a lo que inicialmente les ocurrió. Primero, la separación que había terminado por meter en problemas a dos de los subequipos; segundo, la reagrupación forzada a causa de la lluvia ácida que trajo como consecuencia varios derrumbes y, por si fuera poco, la aparición de unos golem de piedra y lava que se generaron de la nada y comenzaron a atacarlos y tercero, la aparición estelar de los hijos del Hierro que, si bien parecía apropósito, habían utilizado los terrenos a su disposición para poner aquel campo de obstáculos más difícil de lo que ya era. El lugar era un caos, luego de la retirada, los samuráis miraban cómodos desde sus puestos V.I.P cómo los shinobi de Modan corrían por sus vidas como cucarachas. Tanto de las flechas negras como del terreno hostil. Sosomi y Hekmatyar observaban la escena con interés y burla, ¿hasta qué punto de imbecilidad podrían llegar esos mugrosos ninja? Los sismos provocados por los manejadores de la tierra y sus espadas especiales habían causado que la misma se resquebrajara y el magma salpicara como aceite hirviendo. La separación era inminente, estando juntos sólo daría pie a que los asesinaran a todos de una rápida manera.

—¡Dispérsense! —Escuchó decir a Shiba, quien se encontraba justo frente a ella. Observar a sus alrededores y no ver ninguna ruta de escape segura obligó a Rapunzel a seguir a la capitana de cerca. Aquello hizo que, por reflejo, la de orbes rojos voltease su torso y cabeza para ver a sus espaldas y asegurarse de que su novio estuviera siguiéndola sin un rasguño. Pero lo que vio no le gustó para nada.
¡NICK! —gritó.

El breve terremoto que habían sentido bajo sus pies había causado que uno de los pilares rocosos descendieran justo entre la morocha -quien iba justo detrás de Shiba en la retirada, a sus costados, Minami y el chuunin de comunicación seguían el trayecto- y el del mechón verde. Ambos se quedaron parados por un breve segundo, mirándose a los ojos con alarma. La lava salpicó embravecida, obligándolos a retroceder más. Escuchó cómo Taiga la llamaba a sus espaldas, pero no coordinaba satisfactoriamente, no quería ni podía dejar a su Lobito solo en una misión tan violenta como esa, no confiaba en nadie la vida de él. Quizás era hora de que lo comenzara a hacer. Espabiló sus ideas una certera flecha que se dirigió hacia su anatomía y se clavó en su hombro sin piedad, entre volteando su cuerpo y haciéndola trastabillar y casi caer de retaguardia en el caliente suelo. Ver un grupo de otra de esas armas viajando hacia ella la obligó a correr hacia su superior mientras se tomaba el brazo con una mueca de dolor, en el trayecto no pudo evitar mirar hacia atrás nuevamente y ver cómo el morocho también era obligado a correr en dirección contraria -pero más por el hostil terreno amenazando por tragárselo-.

—¡¿Estás loca?! ¡Casi te exterminan! —Le gritó el rubio, Hijikata, quien ostentaba el cargo de telecomunicador de la alianza. Hana habría contestado con alguna de sus respuestas venenosas, pero la preocupación y la incertidumbre –aunadas al dolor que sentía en su hombro, el cual no sentía con tanta potencia por la adrenalina- la nublaban de cualquier tipo de pensamiento coherente por el momento. Sakura veía a Kikkawa con ansiedad por el rabillo del ojo; tener a dos heridas y, para completar, no pudiesen utilizar sus habilidades, era algo de cuidado. En la mínima oportunidad que tuviere para sanar a sus compañeras, lo haría y no le interesaría escuchar protestas.

Takanashi había tenido que regresarse completamente crispado por lo que tuvo que presenciar. Una flecha había traspasado el hombro de su Minina frente a sus ojos y él no pudo estar cerca para socorrerla. Estaba nervioso y no pensaba con tanta frialdad como solía hacerlo; corría esquivando las explosiones y los obstáculos como un robot, por pura inercia. Se había encontrado con Nouhime y el grupo segmentado que había logrado reunirse luego de la dispersión del escuadrón cuatro. Kaguya no se había molestado en preguntarle si estaba bien, mientras que Teicho lo había azuzado a que se apresurase, llamando finalmente su atención. Debía espabilarse y poner atención o lo eliminarían como a una rata. Alguna vez tendrían que acabárseles las flechas y, cuando eso sucediese, sería la oportunidad perfecta para eliminarlos. Llegados a ese punto, sería capaz de encontrar a Hana. Aquel pensamiento lo animó a adoptar una posición determinada en su andar, haría todo lo posible por llegar a ella.

[···]

De nueva cuenta, a la Raikage y la manipuladora de chakra les había tocado separarse. Esta vez de una manera menos afortunada que la anterior. Sona y Rinha sentían un nerviosismo creciente en sus estómagos que, por el bien de sus subordinados, no podían expresar con gestos. La última vez que se vieron, tuvieron que tomar a los de menor rango consigo y realizar una apresurada retirada. Lo último que había visto Musa había sido la mirada parda desesperada de su persona favorita alejarse de ella. Ser ninja definitivamente tenía sus cosas malas. Pero no podía desanimarse, no debía, tenía en cuenta que Yang era una persona sumamente poderosa y capaz, no se dejaría vencer tan fácilmente.

Noten, Belserion, Tsuruga y Yuuta corrieron hasta resguardarse tras la sombra de una de las formaciones rocosas que se encontraban fuera del alcance de los arqueros, sin embargo, sabían que no podrían quedarse allí para siempre puesto que corrían el riesgo de que se suscitara otro sismo que obligara a descender la estructura rocosa y los aplastase. Pero para punto de recobro de aire sería totalmente bienvenido, de paso, podrían planear lo que harían a continuación. Observaron a su costado y vieron el trío de segmentos alejarse en direcciones distintas, cosa que provocó un gesto de angustia en la pelirosa; se estaban separando demasiado.

Rinha por su parte, había tomado la delantera en dirección a donde el grupo B se había dirigido en primer lugar: el tepuy derrumbado. A ella le siguieron el Uchiha, Lindberg y Tsumi, puesto que era el Jounin más cercano que tuvieron en el momento. Yang esperaba y deseaba que la formación rocosa destruida les sirviese para algo y actuase como escondite. Anteriormente en su estadía en esa zona, varias rocas gigantes y árboles rosados se extendían por el lugar, aparte de que entrados allí, el suelo dejaba de tener grietas separadas por la lava y no había explosiones de azufre que pudieran dejarlos sin piel. Necesitaban un respiro para planear qué iban a hacer, no podían esquivar flechas para siempre.

A ver, para facilitarnos la narrativa con respecto a los NPC que no tiene ficha (los chuunin), voy a dejarle los nombres y eso para que no tengan que leer para recordarlos.
Chuunin de Medicina: Shinji Tsumi – Castaño de ojos verdes.
Chuunin de Teletransportación: Teicho Hajima – Albino de ojos grises.
Chuunin de Telecomunicaciones: Hijikata Bara – Rubio de ojos azules.

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Fucking Hell
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Entre las flechas que no dejaban de llover y los derrumbes junto con los terremotos ocasionados por los samurái, fueron redireccionados hacia la zona oeste del acontecimiento. Nick pudo divisar una de las tantas cuevas que rodeaban la zona -en este momento había muchas en actividad volcánica, gracias a los derrumbes y terremotos-, ésta parecía estar totalmente solidificada en rocoso color ónix, era perfecta para ocultarse.

-
Por acá –Se detuvo un momento para señalarle la cueva a sus compañeros-, rápido, que se nos termina el piso. –Lobo Gris pedía a los dioses que Kaguya le hiciera caso.
-
Señorita Nouhime, el Genin tiene razón. –Teicho había pegado un par de saltos para llegar hasta el susodicho.
-
Nick, me llamo Nick. –miró con enojo al Chuunin, ¿por qué lo calificaba por el rango?
-
Perdón, pero no hay tiempo para caprichos –El albino se metió de lleno en la cueva, resbalándose-.Tengan cuidado cuando entren… -Se masajeaba el trasero, el piso era muy sólido y no amortiguaba nada. La cavernosa era considerable para un escondite, su tamaño era mediano -de unos diez metros de diámetro con ciertas deformidades- y estaba prácticamente tibia.
-Tsk. –Viuda Negra no tuvo más remedio que hacerle caso, no estaba en la situación para argumentar o para decidirse en tomar otro camino. Saltó céleremente, pasando de largo al de mechón verde y adentrándose en la cueva, resbalándose en el ónix y cayendo sobre el Chuunin.
-
Señorita, por favor, dije que tuviese cuidado. –Tenía las ubres de la susodicha en la cara.
-
Idiota, no fuiste capaz de moverte del medio. –Se levantó del albino, pateándolo en los bajos y haciéndose a un lado, acomodándose la vestimenta.
-
¡Uuuhhhhoooohhh! –Rodó en el rocoso suelo, alejándose de la peligrosa mujer con gran dolor-. Si algún samurái entrase en este momento, me podrían matar al instante, ¡¿Por qué hizo eso?!
-
¿Qué hacen? –Nick tomó en cuenta la advertencia del teletransportador, sentándose en el suelo y deslizándose hasta el interior-. No me digás que… -Vio a Nouhime acomodándose los pechos y al de ojos grisáceos taparse la zona baja.
-
Sin comentarios. –Hizo silencio la de cabello oscuro.

Desde aquella posición, Nick podía ver cómo las nubes se dispersaban hacia el este, cómo algunas flechas seguían de largo y cómo otras chocaban contra la roca color carbón de dicha entrada. Estarían seguros pero ¿por cuánto tiempo? Le preocupaba un poco la condición de su Minina, ¿estará bien? Tendría que dejarse ese tipo preguntas aparte; tenía que confiar en el escuadrón, todos eran capaces.

[…]

Por otro lado, Taiga, Hana, Sakura y Hijikata, pudieron recorrer terreno lo suficientemente rápido como para alejarse de las montañas de donde provenían las flechas, mas los terremotos causados por los espadachines seguían amenazándolos. Tendrían que encontrar algún lugar donde ocultarse antes de que el suelo se dividiese y se los tragase. Quizás, aquella emboscada de los samurái era una simple estrategia para separarlos y eliminarlos más fácilmente. Los shinobi conocían la zona a medias, pero el hecho de que los hijos del Hierro se hubiesen posicionado tan certeramente para atacarlos, les haría dudar más de una vez y les enseñaría a no subestimarlos.

-
Una cueva, una trinchera, algo, necesitamos algo –Taiga buscaba con urgencia algún resguardo mientras tomaba la delantera del grupo-. Busquen ustedes también, hay que encontrar algo rápido, el suelo esta más inestable en esta zona.
-Sugiero que nos acerquemos a la costa, ahí abundan más las cuevas. –Sakura permanecía tranquila, más no podía evitar pensar en la herida de su compañera Hana y el flechazo que había atacado el brazo de Shiba, quería atenderlas lo antes posible-. Hana, ¿cómo está tu hombro? –No pudo evitar preguntarle, ya que la tenía más cerca que la capitana.
-
Estoy bien, preocúpate por buscar refugio o la tierra nos va a tragar. –Rapunzel sostenía su hombro con firmeza mientras saltaba el terreno rocoso, le dolía bastante pero no era algo que no hubiese experimentado antes.
-
¡AHÍ! –Tasmania sonrió de oreja a oreja, señalando lo que parecía ser una pequeña montaña con un gran hueco en el centro-. Procedan con cuidado, no sabemos lo que puede haber dentro. –Se adelantó para asegurarse de la seguridad, pisando cuidadosamente las rocas.
-
Perfecto, ya me estaba poniendo nervioso este maldito suelo. –Bara saltaba al igual que la taijutsuka, acompañándola.

Kikkawa y Minami les siguieron el paso, llegando a dicha cueva y quedando sorprendidas por el bioma que tenía en su interior. Eran una mezcla de minerales brillantes, tierra y agua caliente, una especie de agua termal de la hostia(?). Su espacio era basto y se extendía diagonalmente hacia abajo, el agua se dividía equitativamente en pozos por toda la bajada y el vapor tibio cubría por completo la atmosfera.

-Carajo, este lugar es demasiado afrodisiaco para ser verdad. –Hana no pudo evitar decir aquello con una sonrisa torcida, se imaginaba a la perfección una noche con su novio en aquel lugar.
-
Ya estás delirando con cierto miembro masculino, mejor te atendemos. –bromeó la rubia, ayudándola a bajar mientras Taiga y el de ojos azules inspeccionaban mejor la bajada.
-
Ese trozo de carne gigantesco… mmmm. –Le encantaba hacerla sentir incomoda en el buen sentido.
-
No digas esas cosas, por dios. –Hizo una pequeña mueca de asco, sonriendo al fin.


T Nouhime M Madara Sakura Sakura Blair Sphinx Le agregue un poquito de humor, estaba todo muy apagado :v
 
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No sé, me sabe a mierda
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Ciertamente no esperaba tener que dividirse junto a la mayoría de los genin del escuadrón, de hecho, le venía muy mal porque su sentido del cuidado crecía; asomó su cabeza por encima de la formación rocosa para fijarse en lo que estaba ocurriendo, pero se escondió apenas notó que uno de los tenientes se percató de su presencia. Tenía que hacer a un lado las preocupaciones por las demás personas que estaban combatiendo lejos de ella y su grupo, debía prestarle atención a los genin bajo su cargo para intentar dar fin a la batalla.

¿Alguno sabe de taijutsu? —Preguntó en general, sorprendiendo una vez más a los de menor rango debido a que no se acostumbraban a la habilidad comunicativa de Musa—. Nos vendría muy bien que alguno se acercase a ese grupo, al menos para la distracción.
Yo sé de taijutsu —confesó Aletheia, no había tiempo para andarse con necedades de evadir los problemas, estaban en un peligro de muerte y lo sabía a la perfección—. ¿Qué quiere que haga, Raikage-sama?
Tenemos que dividirnos de nuevo, pero en una formación de triángulo.
¿Triángulo? —Preguntó Kazuo—. Pero somos cuatro, ¿cómo…?
Yo iré detrás; no me gusta combatir en la cercanía y es mi preferencia resguardarlos con mis canciones —eso no lo entendieron los genin, porque a pesar de que habían escuchado de lo que hacía la mandataria del Rayo, ninguno de ellos tenía conocimiento exacto de sus habilidades ni cómo las efectuaba; Sona reflexionó un momento en lo que había dicho, una formación de triángulo no sería tan útil:—. El plan es el siguiente.

Los miembros del sub-escuadrón número tres (o C) escucharon atentamente las indicaciones de la mandataria de Las Estrellas. Mientras tanto, tres soldados y tres tenientes se acercaron a la formación rocosa en la cual uno de ellos había avistado a la de hebras rosadas, todos dispuestos a ejercer presión utilizando las técnicas de espada que conocían.

Antes de realizar ninguna técnica, una silueta femenina salió disparada hacia arriba, portaba un instrumento, y al llegar a la altura máxima que pudo recorrer con el impulso que le dieron, cayó en picada hacia el grupo de samuráis que estaban cerca.

¡No se queden allí estáticos, imbéciles! —Gritó uno de los tenientes, apuntando hacia la figura:—. ¡Tensen, apunten y suelten!

Una lluvia de flechas se dirigió rápidamente a la de hebras rosadas, quien intentó maniobrar en el aire en busca de esquivar los proyectiles que se dirigían hacia ella. Sin embargo, en cuanto una de las armas punzocortantes impactó en su cabeza… ¡Explotó! Los samuráis quedaron atónitos, ¡¿habían utilizado un clon para distraerlos?! Hijos de puta. Observó a los lados y notó que una fémina rubia y pantalones rayados acortó la distancia entre uno de los soldados y golpeó con una fuerte patada su estómago.

¡Ahí están, ataquen!

La fémina fue pronto respaldada por un miembro de Arashigakure, alguien que portaba una katana y no dudó en utilizarla para evitar que a la rubia le clavaran una espada elemental por la espalda. Y bien, si la distracción no les había servido tanto como lo planearon, lo grato de la situación era que tenían un plan para respaldar a la de Kirigakure.

¡Maldición! —Gritó furioso el que parecía tener el mando de aquel sub-grupo:—. ¡¿No pueden hacer nada bien?!
¡Cállate de una buena vez! —Desafió otro de los tenientes al tiempo que tiraba su arco al suelo y desenvainaba su… ¿Dao? Vaya, era increíble que los samuráis no sólo utilizaran katanas—. ¡Hay que terminar con esto y reunirnos con Kohiko-donno y Mimiyaku-donno! —Entonces, se preparó para atacar.

El soldado que estaba combatiendo contra Aletheia soltó su arco, dispuesto a desenvainar su katana para iniciar la verdadera batalla. En ese preciso instante, Kazuo tomó el lugar de su compañera y chocó su arma contra la del Hijo del Hierro, pero para mala suerte de los ninjas, una flecha recorrió una trayectoria a gran velocidad en dirección al posicionamiento antiguo del tormentoso; el proyectil negruzco impactó en un costado de la rubia, afectando inmediatamente todo su torrente enérgico, y ella sabía lo que significaba eso: le impediría moldear chakra por un par de minutos.

¡Bien! —Celebró el teniente que aún seguía con su arco en mano, dispuesto a disparar otra flecha hacia su blanco.

Aletheia intentó detener los tajos de la katana de su nuevo adversario con un par de kunais, pero el dolor que sentía debido al impacto del proyectil en su costado le estaba costando un par de cortes en los brazos.

Para la fortuna de los genin, Sona terminó por liberar el sello del Byakugou no Jutsu y el diamante ahora brillaba con gran intensidad debido a la activación del Busuto, el cual le permitió contar con una reserva de chakra extra. Además, la distracción había funcionado lo suficientemente bien como para que Musa realizase la cadena de sellos de manos pertinentes y extendiera una cúpula invisible en el campo de batalla.

¡Cuidado, Aletheia! —Gritó dando un salto a la formación rocosa en la que anteriormente se escondía, cayendo al suelo y corriendo hacia el encuentro—. ¡A tu izquierda, de nuevo, una flecha!

De no ser porque Musa extendió aquella cúpula y avisó a Belserion de que un segundo proyectil se dirigía hacia ella, la fémina habría sido imposibilitada de realizar técnicas elementales o moldear bien su energía por más tiempo, además, si esa segunda flecha llegaba a clavarse en cualquier lugar de su cuerpo le haría perder más sangre de lo que ya estaba perdiendo.

Sona avistó a los tenientes, desde que la habían visualizado comenzaron a correr en su dirección; pronto intentó realizar una cadena de sellos de manos, dispuesta a expeler un torrente acuático en contra del par que se aproximaba rápidamente hacia su persona, pero tuvo que desconcentrarse por un momento y hacer caso al jutsu que estaba activo para facilitarle la defensa y evasión de movimientos: dos proyectiles se acercaban a gran velocidad hacia ella.

Oeste y Sur, reconoció los puntos de los proyectiles de inmediato, enfocándose en lo que le comunicaba la barrera, esquivando el par de flechas y notando cómo estas chocaban entre sí.

¡Concéntrate en lo que debe ser, muda estúpida! —Aquello le recordó tanto a Toshio, pero hizo caso a la orden: los tenientes intentaron atacarla, demostrando una coordinación impresionante en el acto. Retrocedió varios pasos, alejándose de los genin que estaban a su cargo, pero de inmediato recordó que uno de ellos estaba oculto detrás de la forma rocosa esperando el momento para salir y ayudar a sus demás compañeros.
¡Tsuruga, sal ahora y ayuda a Aletheia y Kazuo! —Tocó la muda, tras lo cual realizó un par de sellos de manos y sintió cómo por su cuerpo comenzó a fluir chakra elemental del viento, aumentando aún más su velocidad.

El genin hizo caso a la mandataria de Las Estrellas, dirigiéndose al campo de combate, pero desviándose de inmediato hacia una forma rocosa al sur de donde se estaba desarrollando la batalla. ¿La razón? Fácil: desde su posición había contemplado de dónde había provenido la flecha del sur y se encargaría de ejecutar al arquero de menor rango.

¡Ahora la verdadera batalla comenzará! —Después de eso, uno de los tenientes clavó su espada en el suelo y una cantidad exagerada de grietas comenzaron a formarse en el suelo; un segundo sismo comenzó provocando el desequilibrio de todos los combatientes, y bueno, Tsuruga terminó por tropezarse en su trayecto y cayó al suelo.
¡Idiota, ¿lo estás haciendo de nuevo?! —Gritó el teniente a su lado, imitando a su compañero para equilibrarse, mas no pareció apoyar la técnica de este—. ¡Eso es sólo en caso de emergencias!
¡Esto es una emergencia! —Respondió con locura—. ¡Debemos asesinarlos! —Su expresión denotaba ambición, avaricia—. ¡Estoy seguro de que si llevamos la cabeza de estos ninjas a Mimiyaku-sama, Kohiko-sama y nuestro Shogun, nos ascenderán!

Finalizada la oración, el sismo se detuvo y el suelo lentamente comenzó a dividirse, separando a los ninjas de los samuráis. Todos quedaron atentos a lo que sucedería a continuación, pero los miembros de la Alianza abrieron sus ojos de par en par cuando divisaron un par de manos rocosas y gigantescas salir de la grieta.

¿Más golems?


S TMD Dimaria
Aquí relacionando y enlazando la trama o qué hace.
Advierto algo: LO QUE SALGA DE LA GRIETA PUEDE SER ALGO DIFERENTE A LOS GOLEMS, O PODÉIS EXPLICAR ALGO REFERENTE A ELLO Y LO QUE PASÓ CON NOSOTROS ANTERIORMENTE.
Felices juegos del hambre, y que la suerte esté siempre de nuestra parte[?]

Quise dividirlo así, por favor síganlo:
GRUPO C:
-Teniente 1: Arquero (sigue utilizando su arco) | Espada relacionada con el Hyoton (elemento hielo).
-Teniente 2: Arquero (dejó de utilizar su espada y ahora utiliza su katana) | Espada relacionada con el Yōton (elemento lava).
-Teniente 3: Arquero (dejó de utilizar su espada y ahora utiliza su dao) | Espada relacionada con el Futton (elemento vapor).

-Soldado 1: Arquero (sigue utilizando su arco) | Espada a libre interpretación.
-Soldado 2: Arquero (no utiliza su arco ya) | Espada a libre interpretación.
-Soldado 3: Arquero (no utiliza su arco ya) | Espada a libre interpretación.
 
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Cuando las manos terminaron de salir, se pudo contemplar como dos figuras, soldados de roca con alabardas, surgieron de la tierra. Parecía que habían realizado algún tipo de invocación, Ya no era solo los samuráis, sino una asquerosa estatua de guerreros de piedra.
—Ahora ya tenemos las de ganar—comentó uno de los soldados, confiado al ver la figura rocosa


Los temblores alertaron de cierta manera al resto de pelotones, era lógico, a cada paso que daban el suelo se resquebrajaba ante las pisadas de las enormes estatuas con vida, las cuales sin dudarlo intentaron asestar un golpe con su puñetazo a Tsuruga, quien había caído al suelo tras los temblores.
—¡Mierda!—grito el Genin cruzando sus brazos a modo de defensa instintiva, no obstante el puño no llego a dar en su blanco, Kazuo y Aletheia detuvieron el ataque, el primero usando la katana de Rinha, mientras que el segundo serbia de contrapeso para que el golpe no lanzara por los aires al Genin y terminara por golpear.

—Hola—Saludó Aletheia, quien tenía sus piernas apoyadas en la roca que hacía de respaldo para Tsuruga, quien estaba observando desde una posición un tanto intima a la rubia. —Qué te parece si te mueves un poco, para que podas movernos—dijo con un tono sarcástico la rubia de ojos de color avellana.

Zantō dio un brinco hacia un lateral ganándose la atención del soldado de piedra, dando así la oportunidad de que sus compañeros pudieran tener una mejor posición. Los demás Samuráis se movieron en diferentes direcciones, dos de los tenientes restan y otro par de soldados rodearon a la musa, quedándose únicamente el Teniente que había invocado al guerrero de piedra, quien mantenía su Katana clavada en el suelo y con las manos sujetas, como si fuera el quien pudiera controlar al guerrero. Kazuo era el portador de una Katana de adamantino, con la cual sería capaz de rivalizar al guerrero; no por fuerza si no por la resistencia del arma, pudiendo detener los ataques.

Kazuo estaba asustado, no era el único, Zantō y Aletheia no estaban nada confiados en poder derrotar a aquella monstruosidad, pero el problema era que Sona no podría ir en su ayuda, estaba rodeada, no literalmente pero los dos Tenientes y los dos Soldados restantes no permitirían que la Jounin pudiera ir en la ayuda de los jóvenes.

—Esos jóvenes están más que muertos, como sigas intentando irte tú te llevaras el mismo destino—comentó uno de los Tenientes quien con un gesto con la mano envió a dos soldados contra Sona, quien sin mucho pudor mato lanzando dos Senbon de manera perfecta a la yugular de los mismos, haciendo que cayeran al suelo, muertos.

Tras la muerte de los dos Soldados la musa hizo sonar su música, comunicándose con los tres Genins, intentando calmarles y darles algún tipo de instrucción para que pudieran enfrentar lo que tenían delante.
— Chicos, relajaros, no tengáis miedo, mirad a vuestros lados, no estáis solos, al igual que vosotros el resto de personas están luchando. Sé que podéis con ese Teniente y su invocación. —Tras hacer que los tres Genins cogieran aire y se relajaras dio algunas indicaciones—Kazuo, tú Katana, bueno, la katana que ahora portas es de adamantino, podrá detener sin ningún problema los ataques de esa monstruosidad rocosa, además de que podrá romper las espadas de los Tenientes. —Sona tuvo que dejar de enviar notas, dado que se vio obligada a esquivar los ataques.

Kazuo sujeto con fuerza la katana mientras esquivaba un golpe de alabarda de la roca y corría directamente hacia el teniente que parecía manejar al monstruo, no obstante este rápidamente golpeo por la espalda con el palo de su arma, de roca, lanzándolo hacia una roca, más mediante el Splendore creo un colchón para detener el impacto y no recibir tanto daño, bastaba con las dos costilla que se le habían roto. Apoyándose en la Katana se levantó con algo de dolor, para después mirar a sus compañeros, quienes solo podían esquivar y evadir ataques, intentando posicionar en una mejor posición.

—Zantō tenemos que conseguir que el bicho caiga al suelo. —Dijo Alet— ¿Tienes alguna cuerda?—preguntó al ver que él tampoco tenía ninguna. Mas no hubo que esperar a ninguna respuesta, Kazuo creo una mediante su Splendore, teniendo en cuenta su chakra, había gastado un tercio de la totalidad. —Gracias—Dijeron al unísono los otros dos Genins. Alet, ató un Kunai a cada extremo, lanzando uno hacia su compañero enmascarado, quien lo sujeto y comenzó a correr para intentar enrollar a la bestia, pasándose los Kunais, haciendo que chocaran entre ellos para hacer cambios de sentido y así poder conseguir dar vueltas a las piernas del golem, clavando después los Kunais con fuerza en unas grietas, haciendo que se quedaran atascados.

—Ahora vamos a tirarle—dijo Tsuruga, posicionándose junto a sus compañeros delante del golem, que intentaba quitarse aquellas cuerdas, los tres Genins saltaron y empujaron con fuerza al guerrero de piedra, mas solo conseguían que retrocediera un poco, sin conseguir desequilibrarlo, hasta el momento en el cual, Kazuo se dio cuenta de que les faltaba algo que hiciera palanca con las piernas, por lo que creó una barandilla a la altura de los pies, para que tras repetir el empuje, este hiciera tope con sus pies en la barandilla y la fuerza del empujón terminara por tirarle; dicho y hecho, los tres Genins habían conseguido derrotar a aquella monstruosidad trabajando en equipo.

—Ahora solo queda ese imbécil—comentó Kazuo señalando al teniente con su Katana.
 
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Los sensuales labios de Hone Onna dibujaron una sonrisa de absoluta satisfacción mientras sus ojos de color ámbar contemplaban embelesados las saetas enemigas que surcaban el firmamento para luego morir sobre la inestable superficie. El eco metálico de las armas colisionando, los gritos apasionados de los combatientes, el estruendo de las técnicas y el ruido de la naturaleza eran música para sus oídos. El aroma a sangre, la desesperación, el caos, el miedo, las ansias y el deseo de vencer evocaban recuerdos de su tierna infancia y la hacían sentir en casa. Tenía seis años la primera vez que participó en una guerra, con todo y su inexperiencia consiguió arrebatarle la vida a tres individuos antes de que un cuarto le clavara un puñal en el vientre. Estuvo en coma durante una semana entera a causa de la pérdida de sangre, mas su padre le permitió continuar acompañándolo a partir de ese entonces como recompensa a su valerosa actuación. Qué buenos tiempos aquellos.

Una vez que el diluvio pareció llegar a su fin la fémina del Horizonte se precipitó ansiosa hacia el exterior de la caverna, bajo ninguna circunstancia admitiría que los demás acaparasen toda la diversión. No obstante, Lobo Gris colocó su brazo a modo de barrera delante de Nouhime, obligándola a detenerse de forma abrupta. Molesta a causa del atrevido acto encaró al obstáculo humano, exigiendo una explicación convincente con la mirada.

—Debemos proceder con cautela, no es seguro allí afuera —dijo ni un poco intimidado. Él más que nadie deseaba salir al encuentro de su chica, pero nada bueno sucedería dejándose llevar por la impaciencia.
—La cautela es aburrida, Nick —torció el gesto al mismo tiempo que rodaba los ojos —. Tienes una sola vida para vivirla y es bastante corta, no la desperdicies pensando demasiado en cosas que no valen la pena. Deshazte de las preocupaciones innecesarias, arriésgate más porque de todas formas moriremos tarde o temprano, ¿no es preferible escoger la manera en la cual morirás a esperar a la parca sentado? Puedes quedarte todo lo que quieras, yo iré a abrir mis regalos de navidad antes de que alguien más lo haga por mi.
—Es un razonamiento bastante egoísta para una persona de tu rango —la morena pretendió hacer a un lado al varón, mas este permaneció en su sitio inmóvil como un gigante de piedra —. Quizás la precaución no sea divertida, pero tu temeridad solo nos causará problemas. No olvides que no trabajas sola, no se consentirá que pongas en riesgo a tus compañeros por un capricho —No toleraría que un desconocido le diera órdenes cuando a duras penas obedecía a los dirigentes de Tensai, tendría que enseñarle su lugar al genin.
—No es el momento de discutir entre nosotros —intervino el de ojos grises, elevando la voz por encima de las explosiones —. Concordamos en que no podemos quedarnos en este sitio por siempre, ¿cierto? No solo porque debemos unirnos a la batalla, sino porque el aire que respiramos en este preciso momento posee un alto nivel de toxicidad y en cualquier instante la actividad sísmica derrumbará la cueva. Takanashi-san tiene razón cuando dice que Nouhime-san debe comportarse más a la altura de su rango... —La sonrisa triunfante de Kaguya se transformó en una mueca de fastidio.
—He recibido la orden expresa de protegerte a toda costa, pero no tientes a la suerte, Teicho.

Tras proferir la falsa amenaza la mujer de voluptuosos senos abandonó la madriguera finalmente, seguida de cerca por los dos varones. El trío se dispersó en direcciones opuestas con el propósito de eludir proyectiles ígneos que surgieron inesperadamente, ni bien acabaron de aterrizar en sus nuevas posiciones fueron embestidos por ráfagas potentes de viento que los obligaron a desplazarse nuevamente.

El guerrero de Arashi aterrizó encima de terreno quebradizo, viéndose obligado a moverse rápidamente para no caerse en el cráter logró esquivar una bola de fuego enemiga sin pretenderlo. Por el rabillo del ojo advirtió que tres siluetas enfundadas en relucientes armaduras rodeaban a una alegre Nouhime y al albino de la división de teletransportación. Nick se dispuso a juntarse a los otros dos cuando un cuarto espadachín le bloqueó el paso. Era alto y fornido como Takanashi, y una enorme cicatriz le cubría el lado izquierdo del rostro.


I Mr. Rager

Aclaratoria: Enfrentamos 2 solados y 2 tenientes.
 
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Gensō no ishi
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Tenemos que ayudar a nuestros compañeros— Daisuke salió de su escondite en dirección al guerrero con alabarda restante, con Elucidator en mano comenzó a pelear contra el ser rocoso, dicho material al ser mas débil que la katana hecha de adamantino de muy buena calidad que poseía el Uchiha se rompía ante cada choque entre armas. Cuando el soldado de roca se quedó sin armas paso a usar sus puños, gracias a su agilidad, el Uchiha podía esquivar sin problemas los golpes, eso y las flechas que comenzaron a llover en su dirección con intención de asesinarlo.

Kage Bunshin no Jutsu— Un clon se formó al cual le entrego un arco con flechas para defenderlo de los ataques de los soldados quienes comenzaban un escozor en las pelotas para el Uchiha.

No podemos quedarnos atras, vamos a ayudarlo— Sheliak asintió antes las ordenes de Rinha quien también le dijo al chunin médico que se quedase bien escondido en caso de ser necesitado una vez la pelea termine.

La Sub-Capitana y la reina de hielo llegaron al lado del Uchiha quien sonrió levemente, ya estaba necesitando ayuda porque el guerrero de roca no dejaba de lanzar golpes que causaban más derrumbes de estalactitas que caian cerca de el.
Sheliak de la nada comenzó a crear pequeños proyectiles de hielo de 25 centimetros en direccion a los soldados que combatían con el clon de Daisuke, uno de estos soldados había sido herido de gravedad gracias a la flecha que lanzaba la copia sólida del Uchiha de Hoshigakure.

Rinha miro por un momento al Uchiha quien también comprendio su mirada, ambos trazaron sellos de manos.
Suiton: Mizu Kamikiri— Ambos shinobis dieron un gran pisotón en el suelo, gracias al sudor debido al calor del entorno, un total de 5 sierras de agua que fueron en dirección al guerrero de piedra, estas impactaron con mucha efectividad en sus extremidades y la restante en donde sería su cuello. Para evitar que se regenerase como los demás entes a los que se enfrentaron, Yang utilizó su puño para romper el torso en rocas más pequeñas.

Se dieron la vuelta para ayudar a sus compañeros pero estos lo tenían todo controlado ya que Sheliak había asesinado a dos soldados con sus estalactitas de hielo y el clon había asesinado a un teniente de manera desprevenida.

Esto es imperdonable, nosotros deberíamos estar ganando la batalla contra este estúpido montón de rebeldes y asquerosos shinobis.— Dijo uno de los tenientes mientras veía como sus camaradas caian ante el poder de los ninjas de la Alianza, furioso se abalanzó contra el grupo 1 con tal de acabar con la vida de uno de ellos, principalmente Rinha al ser la más fuerte del grupo pero fue retenido por los dos Chunin.

¿Creíste que te íbamos a dejar asesinar a nuestra Sub-Capitana?— Una sonrisa de manera diabolica se proyecto en el rostro de la kunoichi del clan Lindberg.
Pues estas muy equivocado, acabas de cavar tu propia tumba.— Ambos shinobis se retiraron para dejar pasar una flecha que impactó rápidamente en el cráneo del Samurai, acabando con su vida muy fácilmente.

Buen trabajo chicos demostremos que somos más poderosos cuando se trata de defender nuestros ideales— Ambos chunin asintieron con un grito enérgico ante las palabras de su Sub-Lider de Escuadron. El chunin de la división médica de manera sigilosa se acercó a ellos aprovechando la situación de la batalla para volver con el Grupo 1, una vez estaban todos juntos fueron a ayudar a los demás grupos.

Aclaratoria: 2 Tenientes y 2 Soldados con Arco asesinados
 

No sé, me sabe a mierda
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Mientras los genin realizaban una formación de triángulo para atacar al teniente frente a ellos, recordando lo que les había sugerido la Raikage en un principio, Sona ahora se encontraba lidiando con dos peligros mayores: tenientes samuráis capaces de darle batalla si se coordinaban lo suficientemente bien, algo de lo cual los creía capaces; hacía no mucho tiempo tuvo que enfrentarse con una cantidad exagerada de Hijos del Hierro junto a Toshio, por lo cual sabía que sus aptitudes se equiparaban (juntos o por separado) a las de un ninja común y corriente.

Para su buena fortuna tenía el Byakugou de su lado, activo todavía, brindándole una cantidad exagerada de chakra. Por esa misma razón, sabiendo que la cúpula invisible estaba próxima a deteriorarse, realizó un sello de mano único para mantener activo el Tengai Houjin; no se permitiría perder la ventaja que le brindaba la técnica. Y tan pronto como reactivó la barrera, esta le comunicó la posición de dos enemigos que se acercaban a gran rapidez hacia ella: Musa observó al frente, encontrándose con los samuráis blandiendo sus espadas, dispuestos a acertar cortes diagonales y horizontales en el cuerpo de la muda. Sona respondió a la ofensiva con una defensiva propia: alejándose a través de saltos y múltiples maniobras acrobáticas, esquivando los intentos de cortes de los espadachines hacia su persona.

¡Maldición! —Gritó uno, deteniéndose—. ¡Esa hija de puta es muy rápida!
¡Entonces haz algo, maricón! —Ordenó el segundo teniente—. ¡Tú controlas el hielo!

Sona realizó un último salto de estrella hacia atrás, reincorporándose con rapidez pero con la respiración bastante agitada; pensó en darle, al fin, un uso al Dai Rarenai, mas lo que vio frente a ella la detuvo por completo: uno de los samuráis estaba clavando su espada en el suelo, lo cual le llevó a pensar que seguramente invocarían otro coloso para ponerlos en desventaja. Observó a los miembros del sub-escuadrón C y pensó en reagruparse con ellos para terminar su batalla contra el teniente que enfrentaban, pero lo cierto es que el cambio brusco en la temperatura del ambiente la detuvo por completo; sintió cómo sus músculos poco a poco se entumecían debido al excesivo frío, al igual que el calor de su cuerpo estaba descendiendo a niveles que jamás había conocido (y eso que ella vivía en un lugar donde el clima era más que helado).

¿Q-Qué…?, Musa tembló del frío, ¿cómo era posible que su cuerpo estuviese experimentando esa baja de temperatura tan grande? La barrera le comunicó que una cantidad de energía grande estaba saliendo de uno de los tenientes; ¿un Kenjutsu?

¡Ahora, es tu turno! —El teniente que había clavado su espada en el suelo apuntó a la muda, ordenándole a su compañero ir al ataque—. ¡El efecto no durará demasiado!

¿Efecto?, ¿así que sí se trataba de una técnica con espada referente al manejo del hielo? Conocía que los tenientes manejaban con sus espadas una cantidad exagerada de elementos, así como tenían propiedades sensoriales capaces de detectar presencias extrañas en cierto rango de alcance, pero jamás experimentó muy de cerca el poder de las armas elementales; lo peor de todo era que no sólo se acercaba a ella el samurái que había dado la orden de detenerla o ralentizarla, no, se había unido a la causa el mismo controlador del hielo.

¡Tenemos que reunirnos con la Raikage! —Gritó Kazuo, chocando la katana que le había dado Rinha con la del teniente y logrando que varias chispas saliesen del contacto entre ellas debido al fuerte impacto—. Está en peligro por querer ponernos a salvo, es hora de devolverle el favor.
Antes debemos de encargarnos de este sujeto —Aletheia se abalanzó de nueva cuenta en contra del teniente frente a ella, buscando asestar una patada en su costado para lograr ejercer una apertura, pero antes de que el golpe impactara ésta tuvo que retroceder debido a las molestias en su cuerpo; aún estaba sangrando—. O-Oh, oh.
Aletheia, reúnete con la Raikage —más que una petición, era una orden por parte de Tsuruga—. Es menester que sanes esa herida y ninguno aquí conocemos medicina mejor que ella.

Belserion gruñó en bajo, pero asintió y comenzó una carrera lenta hacia donde se encontraba Sona. Por su lado, Kazuo terminó por concentrarse en el combate junto a Tsuruga; la espada del samurái comenzó a soltar una increíble cantidad de vapor, tras lo cual empezó a derretirse y pronto tomó la forma de un látigo de lava hirviente. ¡Maldición! ¿Cómo mierda podrían defenderse ahora que, seguramente, los atacaría desde una distancia media? El combate cerrado les venía bien a ambos, aunque uno de ellos se especializase en las ilusiones y no tuviera casi conocimientos en el taijutsu.

¡¿Les gusta el efecto de mi espada?! —El antiguo espadachín, ahora sadomasoquista en potencia, sonrió de una manera maníaca—. Noté que saben cómo jugar al fuego con fuego.

Maldición, el plan se había ido a la mierda: el adamantino podría haber servido para romper la espada de aquel sujeto, pero debido a la nueva sustancia, composición atómica y molecular del mismo, el combate dio un giro inesperado del cual les costaría salir si Aletheia y Sona no terminaban rápido con los otros espadachines.

¿Y la muda? Bueno, ella hacía frente como podía a las técnicas que le lanzaban con las espadas: se escudaba detrás de barreras propias de potentes torrentes de vapor dirigidos hacia su persona, que si no fuera por el escudo que la protegía, seguramente habría perjudicado de muy mala manera su piel y le habría provocado quemaduras graves. Y el espadachín de hielo enviaba una cantidad exagerada de picos helados en su contra una y otra vez, frustrado por el hecho de que las estacas se deshacían al impactar contra la esfera de color índigo que rodeaba a la Raikage.

¡Maldita muda de mierda! —Soltó uno—. ¡Tu barrera no resistirá mucho más!

Y eso estaba más cerca de la verdad de lo que pensaban: la cantidad de técnicas lanzadas en su contra estaban provocando un serio fallo en el escudo que la rodeaba, no resistiría más que un par de técnicas más.

Hola —saludó Belserion—, he venido a ayudarla, Raikage-sama.
Gracias a Dios —suspiró mentalmente a Aletheia; tocó los acordes correspondientes a la canción con la que había creado la barrera que la defendía a ella, provocando que una esfera de igual color y con las mismas capacidades defensivas rodease a la rubia. Y cuando se detuvo a ver el estado de Belserion, no sólo reparó en que la respiración de esta era agitada y entrecortada: sus ojos se dirigieron a la mano que ejercía presión en su costado, como intentando detener una especie de hemorragia—. Aletheia, no estás para nada bien.
Eso no importa, supongo —se encogió de hombros—; es necesario protegerte, también.
Yo puedo protegerme sola, Aletheia —respondió en tono serio; no, no era cierto que podía defenderse sola muy bien, mucho menos cuando se trataba de un combate de media y corta distancia. De no ser por la barrera que ahora estaba siendo inestable alrededor de ella, habría sufrido muchísimo debido a las técnicas realizadas en su contra—. Pero te propongo algo para que puedas ayudarme en el combate, y no me lo vas a poder negar, porque de lo contrario tendré que exigirte que te quedes atrás —Belserion la miró seriamente, esperando la proposición—. Te curaré la herida que tienes abierta, pero tendrás que protegerme lo más que puedas, algo que no te será tan difícil debido a la barrera que ahora te rodea —la rubia se encontraba observando la esfera alrededor de ella, entendiendo que era un medio defensivo—. Tómalo o déjalo.
Lo tomo.


Dimaria S TMD
Ahora Kazuo y Zanto se encuentran peleando contra el mismo teniente, pero este transformó su espada de magma/lava en un látigo del mismo elemento. Por otro lado, Sona y Aletheia van a pelear juntas contra los otros dos tenientes, pero Sona utilizará el Saundohīringu (una canción de su Línea sucesoria) para sanar sus heridas (la que tiene en el costado y pueda tener en sí ella). Les aconsejo leer la ficha de Sona y su LS para comprender sus barreras y sus canciones, y también vean qué pueden utilizar de sus jutsus según su estilo de combate y personalidad (y tengan en cuenta que es muy cuidadosa con sus compañeros).

Como último consejo/anotación: si derrotan a los samuráis, busquen que su post quede con nosotros reuniéndonos con el grupo de Rinha.
 
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