Quest C Shooting Star [Gungnir]

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"Shooting Star”​

a) NPC que la solicita: -
b) Descripción de la misión: "Shooting Star", un dúo de Tamers renegados que están ganando infamia, ha aparecido en el Área Desértica de Folder. Es momento de traerlos ante la justicia e impedir que causen más crimenes
c) Descripción del campo de juego: Área Desértica
d) Objetivos a cumplir:
  • Hallar a los integrantes de Shooting Star
  • Enfrentarlos y capturarlos
e) Notas
  • Quest disponible en modalidad Party
  • Shooting Star es un dúo de dos Tamers Medium, conformado por Rebbeca "Lone Star" Mcdowell, compañera de Starmon y Spencer "Shooter" Davis, compañero de Centarumon. Ambos están acusados de robo e intento de asesinato. Tengan cuidado con ellos
    • Mínimo de post en Party/Guild: 3 por persona.
    • Tiempo Límite para Completarla: 14 Dias.
    • Paga máxima: 300 Bits.
    • Máximo 2 puntos de stat.
    • En caso de activo: Máximo 2 puntos de fama/infamia.
    • En caso de activo: Máximo 30% de Blast Gauge

Hanz Von Kaulitz (D-3) & Ewain Blake Wilson (iC + Digimental of Kindness)

M Maiku Takerudark Takerudark go o-o
 

Maiku

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Los últimos acontecimientos habían pegado duro a varios en el círculo de amigos, al punto en que uno que otro optó por no realizar trabajos para la Central de Tamers en lo que intentaba lidiar con sus problemas personales. Aparentemente, ninguno había hablado bien sobre lo que vio en año nuevo ni lo que pasaba por su cabeza desde entonces, razón por la que la cabaña se había envuelto en un ambiente desértico que rayaba en lo melancólico. La situación incluso caló en la relación de esos dos, cuya comunicación no fue los últimos meses, ni hablar de sus actividades nocturnas. Por lo mismo, Veemon propuso a todos que tomaran una quest como en los viejos tiempos, pero en otra ciudad, esperando que con eso las asperezas se limaran y todo volviera al lugar donde creía que debían estar las cosas. Para su suerte, logró que su compañero gruñón y Ewain aceptaran su petición, pero haber llegado con un día de anticipación a Metal Empire le comprobó que no bastaría un poco de soledad para arreglar las cosas. Aquella aura tensa de melancolía seguía generando un abismo entre la pareja, quienes intercambiaban miradas fugaces, incapaces de entender del todo lo que el otro estaba viviendo. Incluso cuando se fueron a dormir hubo silencio.

La mañana siguiente sonó el despertador del germano, a la cinco y media, como era costumbre. Blake abrió los ojos por reflejo. Estaban compartiendo cama después de varias semanas, situación que no lo dejó dormir del todo tranquilo y guardó silencio para ver qué ocurría. Por su parte, Von Kaulitz se acomodó para quedar boca arriba tras apagar el pitido molesto, tapando su frente con su antebrazo derecho en lo que reflexionaba. Ambos sintieron sus corazones acelerarse sin razón aparente, como si les estuviera rogando que dejaran sus otras emociones de lado para poder satisfacer lo que de verdad querían hacer, sin mucho éxito, claro estaba. Un movimiento hacia el lado decepcionó un poco al escocés, pues todo indicaba que sería otra madrugada de ejercicios, misma expresión que se desfiguró radicalmente al sentir las manos del azabache tomar sus caderas con suavidad. Pronto sintió el hálito de Hanz en su nuca, cálido y provocador, uno que lograba revolver sus interiores con ansiedad. Inconscientemente se pegó al chico, acoplándose a la cucharita que añoraban compartir. Todo iba bien hasta que el cuerpo del mayor se tensó, separándose de golpe y colocándose de pie. Otra vez, otra vez la misma escena que había quedado gravada en su mente: su novio arrastrándose, ensangrentado y ordenándole marcharse antes de ser atravesado por Yggdrasil sabrá qué. Se le escapó un suspiro entrecortado.

— Iré a ducharme —se esforzó por usar un tono natural, pero ambos sabían que algo pesaba en sus palabras—, tenemos que salir temprano a la zona desértica.

— Lo sé —chistó, cubriendo nuevamente su rostro con el brazo. Una punzada golpeó su pecho, ¿acaso de nuevo había metido la pata con Ewy?—. Scheisse.

[…]​

Abandonaron la monótona ciudad cuando el Sol recién empezaba a asomarse con preeminencia sobre el horizonte, tiñendo el cielo de colores propios de un alba cualquiera. Patamon estaba posado sobre la cabeza de su Tamer, aún somnoliento y absorto en su mundo, probablemente no asimilaba que ya estaban caminando hacia la quest. Aunque si lo veían desde una perspectiva más objetiva, ninguno tenía del todo procesado que estaban cumpliendo un encargo oficial, sino que más bien parecían ver dicha oportunidad como una instancia que les fue forzada para compartir. Tan era su nivel de abstracción respecto de sus deberes como Tamers, que ni siquiera sopesaron la idea de obtener información entre los citadinos para, más o menos, trazar un sector del vasto desierto donde pudieran empezar su búsqueda. Probablemente luego se arrepentirían de aquello.

— ¿Creen que “Lone Shooter” sea guapa? —rompió el hielo— Apuesto a que sí —infló el pecho—, como su fiel caballero me pondré en campaña para sacarla del lado oscuro y traerla a la cabaña. Será mi novia, he dicho.

— A veces me preocupan tus delirios —contestó Hanz. Él iba a la delantera del grupo, con sus manos metidas en los bolsillos, mientras que tras él venían los otros dos caminando con la patata de polizón—. Ojalá esté gorda y arrugada.

— ¡No digas esas cosas! —lloriqueó.

— Según esto —el mayor estaba con su D-Terminal en mano, leyendo el correo de la Central que entregaba la poca información sobre los infames—. Se trata de dos sujetos sospechados por asesinato y haber cometido robos, ¿atacarán viajeros en el desierto?

— Ojalá intentaran asaltarnos –chistó-, nos ahorrarían la búsqueda –se detuvo.

— Oye macaco —se materializó el etéreo del trueno— ¿y por dónde piensas empezar la búsqueda?

Hubo un silencio generalizado. Por unos segundos admiraron el horizonte, no por la panorámica, sino para intentar comprender la extensión del mismo. Tendrían que tomar alguna clase de medida para poder cubrir más terreno. Ambos sacaron un chip de sus cinturones, sin inmutarse al ver que habían tenido la misma idea: materializaron el fantasma de un Kabuterimon y un Thunderbirdmon, ordenándoles buscar en los alrededores por otra pareja humana rondando. En el fondo sabían que sería difícil dar con ellos tan temprano, pues probablemente descansarían en su escondite, pero no iban a quedarse cruzados de brazos. Una luz envolvió al caballero pervertido luego de que las figuras etéreas se dispersaran volando. Ewain observó cómo el cuerpo del dragón se alargaba a medida que era equipado por unos destellos dorados que, poco a poco, fueron cobrando el aspecto de una armadura. Magnamon flotó frente a los miembros de Gungnir, entendiendo su misión en un instante.

— Espera —deslizó una carta: Aurvandril’s Arrow—, a ver si con eso se te cura la miopía.

— ¿Miopía? —el caballero ladeó la cabeza— ¡Hora de usar el poder de mi energía sagrada! —hizo una pose digna de un caballero del zodiaco antes de volar hacia los cielos.

— Nosotros deberíamos buscar Digimon lugareños —comentó Patamon, tras un bostezo—, ellos podrían decirnos dónde han sido los ataques.

— Supongo que no queda de otra —musitó Ewain—. Las memorias no durarán mucho.


Takerudark Takerudark colores otro día ;-; sorry lo random​
 

Esposo Canon de Hoppie
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A pesar de estar distantes, Hanz sabía que la aparente molestia del escocés era específicamente por el calor que comenzaba a sentirse con cada minuto que pasaba y que hacía que el sol se elevara. Al menos eso era lo que quería pensar. Caminaron por unos minutos en busca de algún Digimon que pudiera orientarlos en los distintos ataques que habían denunciado, pero para su mala suerte, nadie se encontraba cerca de ellos como para preguntarles. Por iniciativa del escocés, decidieron caminar cerca de las distintas paredes naturales que se levantaban conforme se quería llegar al Imperio del Metal. Si era demasiado temprano como para que las diferentes especies de entes digitales caminaran por ahí, posiblemente ellos todavía se encontrarían escondidos en algún lugar y, por el tipo de terreno, alguna cueva era lo único que sonaba no tan disparatado. Las memorias ya habían desaparecido tiempo atrás y no obtuvieron respuesta alguna de Magnamon, aunque estaban conscientes que, con su velocidad, él sería capaz de cubrir una buena parte de la zona en cuestión de minutos.

¿Alguna señal, Chackmon?

Ninguna, señor. El perímetro se encuentra despejado —respondió de inmediato el oso desde la parte trasera. El espíritu de la electricidad le hacía compañía a su homólogo, pero el resultado fue el mismo.

Macaco, ahí viene Magnamon —señaló Blitzmon.

Segundos después, el Digimon en armadura dorada aterrizó frente a ellos, negando con la cabeza ante el fallo de su misión. Eso dejó pensativo a ambos jóvenes, ¿cómo se supone que iban a encontrar a dos humanos con sus compañeros digitales en medio de un lugar desértico? Ni siquiera había señales de vida de los Digimon del lugar.

Volveré a dar una vuelta —dijo sin más el caballero para salir nuevamente a la búsqueda.

El dúo de humanos continuó con su camino, pero en cuestión de minutos se toparon, por primera vez, con alguien en ese lugar. De acuerdo al DigiWindow de Ewain, se trataba de un Fugamon, un ogro como el que ya conocían, pero de un color marrón, quien estaba acompañado por un Igamon, el Digimon ninja. En un principio, Patamon no estaba muy de acuerdo en acercarse así como así a ellos, pero, al notar que ambos se percataron de su presencia y no hicieron nada, decidió arriesgarse un poco sin mantener la guardia baja.

Hola —comenzó a decir el peliazul al tiempo que movía la mano—. Disculpen, estamos buscando a dos Tamer y sus Digimon. ¿De casualidad no sabrán algo de ellos?

No eres muy específico, chico —reclamó el ninja como si fuese obvio el por qué—. No somos de aquí, venimos del Metal Empire y hay muchos Tamer en el Mundo Digital.

Tsk —dejándose vencer por la impaciencia, el pelinegro se cruzó de brazos— Estamos buscando a dos criminales. ¿Algún accidente del que se hayan enterado la última vez?

Fugamon negó. Al enterarse que eran simplemente unos Digimon que se encontraban de paso, bajó tremendamente las expectativas del equipo sobre algún tipo de conocimiento de los criminales. Sin detenerlos más tiempo, los dejaron pasar y continuaron ellos caminando hacia la ciudad metálica. Avanzaron por unos diez minutos más y se detuvieron de cierta forma para evadir el sol a petición del humano mayor. Se sentaron por unos instantes y Ewain decidió sacar su iC, esperando que de alguna forma pitara o lo alertara de algún Digimon peligroso. Dejó sus pensamientos de un lado cuando sintió la mano rozar con la de su novio, pero no dejó que eso se volviera a repetir y apartó la mano al tiempo que se levantaba, provocando la ira del pelinegro.

¿Ahora qué hice? —masculló luego de ponerse también de pie.

Nada.

¿Entonces? Hoy en la mañana intenté…

Dije que no es nada —interrumpió de tajo el escocés.

El ambiente se volvió tenso y pesado, Blake sabía perfectamente lo que había querido hacer al inicio del día, pero aquella visión continuaba presentándose todo el tiempo en su cabeza, provocando así que se tocara el pecho para reiterar que todo se encontraba bien. Por un lado, quería ir hasta los brazos musculosos de su pareja, sentir esa protección que sólo la genera él, pero, por el otro, esa falsa creencia sobre mantener la distancia entre los dos, para evitar que salga lastimado, continuaba también ahí.

Tengo una idea —rompió el hielo Patamon para bajar la tensión—. Ewain, ¿y si probamos cavando por entre la tierra?

¿Cavar? ¿Ahora te crees topo? —se burló el alemán, pero el otro simplemente no le hizo caso.

Si es muy probable que todavía estén en su escondite, y que seguramente sea una cueva, ¿no sería más sencillo cavar para tomarlos por sorpresa desde otro ángulo y no ir directamente por la entrada?

Mmm… —pensó el Tamer—, ¿y cómo le haremos para eso?

Kindness —respondió la patata en inglés.

¿Qué tiene que ver la amabilidad con…? —de pronto, le cayó el veinte al peliazul.

La evolución de Patamon con el digimental lo convertía en un Prairiemon, los cuales se caracterizaban por poder escarbar de manera veloz. Después de todo, la idea del Child no sonaba tan descabellada, sólo tenían que tener algo de suerte para que no hiciera el ruidio suficiente como para despertar a los fugitivos, en caso de estar dormidos.
 

Maiku

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Desde uno de los tantos brazaletes del joven de cabellos azulados, una luz rosácea y pálida empezó a resplandecer tenuemente, hasta que se esparció con fiereza en dirección al pequeño Child volador. Todos allí habían visto el funcionamiento del Armor Resonator incontables veces, pero esa era la primera vez que presenciarían la evolución de ese específico Digimental sobre el compañero del escocés. Hanz se cruzó de brazos en lo que apreciaba cómo el cuerpo ovalado de Patamon se iba estirando y ensanchando, triplicando al menos su tamaño, mientras que sus patas delanteras y traseras sufrían cambios radicalmente opuestos. Las primeras, aunque se agrandaron manteniendo una fisionomía similar, pronto fueron rodeadas por una especie de armadura que les otorgó un aspecto bastante peligroso. Las otras, por otro lado, se encorvaron al punto en que pareció que se deformaban en un resultado parecido al de un marsupial. Finalmente, el resplandor dejó de rodear el cuerpo del Child, estirando sus alas cuales orejas. Prairiemon olisqueó el aire y estiró sus ostentosas garras apenas terminó el proceso evolutivo, analizando con cierta curiosidad el rostro del germano y el etéreo del trueno. Obviamente, ambos echaron a reír.

— ¡El conejo de pascua! —no pudo evitar carcajear, cosa rara en él. Ciertamente, una de las pocas cosas que daban real gusto al germano era molestar al mimado de Patamon— Ojalá tuviera una cámara.

— ¿Ese es el que reparte huevos de chocolate? —Blitzmon le observó detenidamente— Comienzo a dudar si son de chocolate realmente…

— Asco —respondió el escocés, acercándose a su amigo para acariciarle el lomo—. No les hagas caso, aún no ven de lo que eres capaz —el aludido asintió, colocando un rostro decidido—. Explora lo que más puedas.

— Ya verán —murmuró la marmota amorfa.

Un gran salto por parte del roedor llamó la atención del par que reía con la parodia de pascua, quedando inmediatamente atónitos cuando las garras metálicas hicieron contacto con el terreno y, casi que por arte de magia, el Armor desapareció dentro de ella excavando. Su velocidad era envidiable, de seguro dejaba a los trabajadores del túnel de File Island como novatos. Blake sonrió brevemente con un poco de orgullo, en cierta forma le gustaba callar de esa manera a su novio cuando se ponía bravucón, pero pronto comprendió que el silencio volvió a reinar. Blitzmon desapareció, al igual que el sigiloso Chackmon, para darles espacio a esos dos. Y fue allí, recién en ese momento, que ambos cayeron en cuenta de que estaban a solas con el otro. Ninguno de los dos supo cómo tomarlo, incluso el reciente buen humor del germano había sido drásticamente cambiado por un vacío en el estómago, especialmente al recordar el tono que usó el mayor con él minutos atrás. Se miraron en silencio, como si buscaran leer lo que el otro pensaba.

Ewain suspiró al cabo de unos segundos, iniciando una caminata hacia el horizonte, en un afán de seguir con la búsqueda de los criminales. Iba con los puños cerrados y un nudo en la garganta, no porque quisiera llorar o se sintiera mal respecto a su situación con el alemán, sino porque comenzaba a sentirse atrapado dentro de sus propias emociones. Solo ver aquellos ojos azules penetrantes le daba escalofríos, ¿podría ver su rostro sin observarlo morir? ¿Podría dejar de tener miedo a ser apuñalado cada vez que conversaba con alguno de su Guild? Tocó una vez más su pecho sin darse cuenta.

Mientras tanto, otro tipo de ideas pasaban por la mente de Von Kaulitz. Su gesto era serio y en vez que buscar a los renegados, parecía tener su atención completa sobre la espalda de Wilson. No comprendía qué le ocurría, ya había intentado acercarse a él dos veces ese día y ambas terminaron en un rotundo rechazo, ¿sería que de verdad habría sido su culpa? Tensó su mandíbula. Las cosas no iban del todo bien desde su ascenso y el accidente de Gjallahorn. En ambas ocasiones tuvo la amarga oportunidad de recordar que era impotente, que no podía proteger a aquellos que más quería en su estado actual y que, probablemente, jamás sería capaz de hacerlo. Por si fuera poco, subsistía dentro de Gungnir un ánimo melancólico y tenso, y eso que el azabache ignoraba que Hitomi había desaparecido para realizar un viaje por su cuenta. Toda esa mescolanza de pensamientos y emociones volvía al germano más callado de lo normal, al menos con su pareja, ya que con él no podía darse el lujo de portarse irritable. Entrecerró los ojos y miró al cielo, divisando una figura dorada devolverse por los aires, para luego suspirar. Extrañaba a Ewain.

— ¡Aterrizaje del zodiaco! —Exclamó con solemnidad, envolviéndose en una luz a medida que caída en picada sobre su Tamer sin previo aviso— ¡Éxito! —exclamó en su etapa de Chibimon, siendo recibido por su objetivo sin problemas— Ya me cansé de buscar —se acurrucó— y tengo hambre.

— Quizás sería una buena idea descansar un rato, señor —intervino Chackmon—. Patamon volverá exhausto también.

— ¡Hagamos una fogata! —exclamó el risueño insectoide— Podríamos asar al conejo de pascua.

— No quiero comer veneno —chistó Chibimon, inflando los mofletes— ¡HAAANZ, dame chocolate! ¡Quiero chocolate!

— No empieces —gruñó.

— Empezaré a buscar leña, entonces —fue todo lo que dijo el escocés. Aquello fue como un balde de agua fría para el grupo escandaloso, ¿acaso lo estaban molestando con sus actitudes de siempre? El de cabellos azulados se mordió el labio con algo de ansiedad, alejándose a paso rápido en dirección a unas ramas secas que había por allí tiradas.

[…]
Para cuando el Sol ya empezaba a alcanzar su pleno auge, el topo mutante había vuelto con las mismas noticias que Magnamon en su momento. Aquel sector de Folder Continent era demasiado grande como para que buscaran a tontas y a locas, por lo que probablemente tendrían que volver a recurrir a preguntar a seres digitales de la localidad, aprovechando que ya era una hora más decente. Fuera cual fuera su modus operandi a seguir, decidieron prender el tumulto de madera seca que habían reunido en las últimos horas, para luego empezar a cocinar lo que guardaron en sus Keychain con anterioridad. No fue sorpresa que Blake terminara encargándose de eso, definitivamente a él se le daba mejor el arte culinario, aún cuando el gruñón pudiera defenderse por haber vivido solo un buen tiempo en la Tierra.

A lo lejos, un par de figuras abandonaba una cueva ubicada sobre una suerte de meseta, desde donde tenían una vista envidiable de toda la región. Ambos conversaban con tranquilidad mientras observaban el horizonte, estirándose luego de una buena noche de sueño. Sus secuaces seguían durmiendo dentro del escondite y no podían culparlos, pues habían tenido que trabajar mucho el día anterior para obtener las bolsas de Bits y cajas con tecnología de Tamers que guardaban celosamente. Starmon hizo una posición digna de un Power Ranger, mientras que la humana se dedicó a hacer el saludo al Sol, propio del yoga.

— ¿Hoy trabajaremos, Lady Rebecca? —expresó en un tono galante.

— No lo sé, ayer quedé muy cansada. Estaría entretenido tener un día aburrido, para variar.

— Oh, entiendo —suspiró—. Entonces no querrá saber que veo humo en esa dirección.

— Lo dijiste de todas formas —se llevó la mano a la cara, para luego mirara la columna negruzca que se elevaba a lo lejos—. Parece que tenemos turistas almorzando, porque los Digimon de acá no llaman tanto la atención —sonrió—. Despierta a los bellos durmientes, Starmon, quizás sea buena hora para un brunch.

— Entendido, mi Lady.


Takerudark Takerudark
 

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Luego de comer, guardaron todas sus cosas y se dedicaron a seguir recorriendo parte del lugar, pero con un poco más de calma. Los seres digitales comenzaron a caminar por ahí, por lo que más de uno fue detenido por el dúo para preguntarle sobre los asaltos. Hubo uno que llamó la atención de Hanz, un Solarmon que levitaba a unos metros de él.

Oye, pieza de hojalata —el germano recibió, por parte de su novio, un golpe en su brazo a modo de represalia por aquel apodo—. Auch. Oye, queremos hacerte unas preguntas.

¿En qué puedo ayudarles? —preguntó el engrane, algo receloso hacia el pelinegro por su actitud.

Oímos que han habido una serie de asaltos por la zona —indicó Patamon—. Nos gustaría saber si sabes algo de eso.

Claro, si vivo en esta zona —explicó el Child con un aire de ofendido—. Si gustan puedo llevarlos hacia donde he escuchado que sucedieron.

Apreciaríamos eso.

El Digimon les pidió que lo siguieran de cerca para evitar perderse. Caminaron sin un rumbo aparente mientras aquel ser digital les comentaba que los ataques eran bastante recientes y que nunca habían tenido ese tipo de problemática antes. Al parecer, todos los Digimon de la zona se encontraban muy preocupados porque aquello significaba que estaban bajando las visitas a Metal Empire, la ciudad que se encontraba hasta el final del Área Desértica. Entre la pequeña charla que se había generado entre los presentes, Veemon admitió que la Central de Tamers los había enviado hasta ese lugar para acabar con esos delincuentes, pero que secretamente esperaba que Rebecca Mcdowell fuese una especie de súper modelo. Solarmon no pudo evitar soltar una pequeña carcajada al escuchar aquello, pero muy por dentro estaba maquinando otro tipo de planes y muy pronto ellos lo sabrían.

Luego de pasar algunos minutos en la misma dirección, lograron arribar a un pequeño terreno algo distinto a lo demás del Área Desértica. En realidad, la única diferencia era la tierra, pues se encontraban en un sitio con un poco más de arena de lo normal, algo que llamó inmediatamente la atención de los dos humanos. Solarmon indicó que generalmente ahí es donde ocurrían las fechorías de los dos delincuentes, pero que no tenía mayor información acerca de eso. Dicho esto, se disculpó y se marchó, segundos antes de que Ewain y Hanz se vieran envueltos en un nuevo peligro.

Disfruten de los Scorpiomon —rió por lo bajo cuando se encontraba ya a una buena distancia—. Debo avisarle a Lone Star que sus presas ya están donde las solicitó.

Mientras tanto, los europeos se vieron sorprendidos por la presencia de dos Scorpiomon que salieron de la nada, al parecer estaban en la zona donde vivían y se encontraban escondidos. El escocés recordó a la misma especie que se había encontrado cuando viajó al Desierto Oasis, había tenido un encuentro cercano con varios de ellos y no había sido algo sencillo de manejar. Advirtió a su pareja del veneno peligroso del Perfect y sus ataques, manteniendo una distancia prudente entre ellos y los seres digitales.

¡Patamon! —el peliazul tronó sus dedos e hizo aparecer su digisoul de color azul claro. Canalizó toda su energía y la dirigió hacia su iC, el cual brilló y envolvió con dicha luz a su compañero digital. Rápidamente, tomó la figura humanoide que lo caracterizaba hasta que llegó a su etapa Perfect, Holy Angemon.

Hanz imitó a su compañero y permitió que la evolución se presentara en su Digimon, llegando en cuestión de segundos hasta Paildramon. Ninguno de los dos creyó que era necesario llegar hasta la última etapa, pero eran capaces de recurrir a ella de complicarse la situación. Antes de que pudieran hacer un ataque, ambos Scorpiomon ya se encontraban esparciendo una neblina ponzoñosa, mejor conocida como Blackout, por lo que el sentido ocular de los dos Perfect se vio afectado y no pudieron responder a los ataques. Ewain buscó entre sus cartas y deslizó Hum justo a tiempo para que su Digimon utilizara la técnica, pues los enemigos ya se encontraban encima de ellos y estuvieron a punto de utilizar su Poison Pierce.

Holy Angemon, se acaban de hacer hacia atrás unos metros —advirtió Ewain para que su Digimon dejara de usar su escudo.

Holy Desinfection —el ángel detuvo el envenenamiento de Paildramon, devolviéndole su vista, pero él se mantenía sin poder ver algo y se tenía que guiar por la voz de los demás. Sin embargo, el Perfect decidió mantenerse en el mismo sitio hasta que los efectos ponzoñosos pasaran y pudiera recuperar la visión.

Mientras tanto, Paildramon aprovechó que la neblina venenosa ya se había dispersado y arremetió contra los dos Perfect. Una ola de energía salió disparada desde sus cañones con dirección de los enemigos, pero ésta colisionó en el suelo y los Scorpiomon fueron capaces de esquivarla, pero no corrieron con la misma suerte cuando un segundo impacto llegó hasta ellos, ocasionando así que salieran disparados unos cuantos metros hacia atrás.

Bien hecho —felicitó el germano a su compañero digital.

A unos metros más atrás, dos figuras humanas observaban con atención el pequeño combate que se estaba llevando a cabo frente a ellos. Su pequeño secuaz, Solarmon, habían hecho un buen trabajo al atraerlos hasta uno de los tantos nidos de Scorpiomon. Lone Star pudo deducir que se trataba de dos Tamer de rango Expert, como mínimo, por lo que sabía que se tenían que manejar con mucho cuidado. Definitivamente atacarían cuando menos lo esperaran, de esa forma asegurarían que el robo fuese un éxito.


M Maiku sorry la tardanza.
 

Maiku

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Cuando la visión de Holy Angemon empezó a volverse un poco más llevadera, comenzó a formarse la leve sensación de que podrían acabar con el par de Scorpiomon enemigos, pero pronto el iC de Ewain advirtió lo obvio a los Elite. Ninguno tardó mucho en atar los cabos sueltos, deduciendo que el engranaje de hojalata los había llevado a una trampa, la pregunta era ¿por qué? Ahora estaban, seguramente, sobre un nido de esos temibles seres digitales que habitaban la tierra. Ambos tenían experiencia con los mismos, uno más que otro por la quest junto a Hadi, pero no había que ser un genio para deducir que en un arenal encontrarían más de un enemigo amante de dichos terrenos. Ahora, con el pitido de nuevos enemigos acercándose, las cosas se pondrían un poco más complicadas, pues Paildramon lograba lastimarlos con su Desperado Blaster desde las alturas y cubrir así al temporalmente incapacitado ángel, pero tampoco lograba darles un golpe de gracia por culpa de la superficie. Por su parte, el otro Perfect se las arreglaba para lanzar uno que otro ataque de su amplia variedad de movimientos, pero la poca precisión no era de mucha ayuda.

Finalmente, tres colosos adicionales emergieron tras una explosión de arena con forma de columna. No fue sorpresa que volvieran a utilizar su niebla venenosa para asegurar su ventaja, razón por la que la pareja se adelantó a los planes de sus enemigos, sacando cada quien una memoria de su bolsillo. Sus relojes se abrieron, analizaron el contenido de las tarjetas y para cuando los insectos intentaron emitir su técnica, dos figuras femeninas emergieron desde unos anillos de invocación. Darkness Wave y Holy Arrow se combinaron para atontar al trío recién aparecido, dándole espacio suficiente al dragón humanoide para dispararles con sus armas favoritas. Todo iba viento en popa, hasta que el par inicial decidió arremeter contra el arcángel, agarrándolo con sus tenazas por los pies y empezando a jalarlo para que quedara enterrado en la arena. Las memorias desaparecieron tras su orden, razón por la que no pudieron auxiliar a la patata evolucionada, ni mucho menos poder lidiar con el trío aparecido. Lone Star y su compañero sonrieron desde su escondite, todo indicaba que no podrían ganar ese combate. Lamentablemente para ellos ese par aún tenía varios ases bajo la manga.

— Si tuvieras el D-3 contigo —murmuró, cruzado de brazos.

— No lo tengo —cerró toda arista a esa discusión. También lo pensó durante el combate, debido a las particulares técnicas que tenía Megidramon—. Enfoquémonos en vencer al enemigo con lo que tenemos a mano.

— Tsk, ya lo sé —se rascó la nuca—. Primero hay que salvar a tu patata —sacó una carta y la deslizó, se trataba del naipe favorito del alemán: Ryugonken. La enorme espada no se tardó en materializar frente al dragón humanoide, quien se lanzó en picada al suelo para clavarla y dejar que ocho dragones emergieran de ella, deslizándose por la tierra. Seis de las cabezas reptilianas de energía colisionaron con los atacantes del ángel, quien instintivamente emprendió vuelo para alejarse de cualquier otro tipo de emboscada similar. Las otras dos invocaciones, junto a la que disparó el Perfect directamente desde la espada para completar el Kuzuryujin, se encargaron de mantener a raya los tres tumultos de arena que se deslizaban hacia los humanos. Finalmente, tras todo el ajetreo, el arcángel anunció que ya podía ver bien de nuevo. Momento en que su compañero en combate se deslizó en torno a los humanos para jalarnos de un brazo a cada uno, unos cuantos metros más lejos. La derrota de los Scorpiomon se vio evidente cuando junto a la puerta que empezó a dibujar el ángel en el cielo, aparecieron dos círculos de invocación de gran tamaño. Garudamon y AtlurKabuterimon se manifestaron, cargando sus movimientos insignia, los que se unieron al despliegue abismal de energía sagrada que abandonó la Heaven’s Gate. Lo siguiente fue un estruendo, seguido del silencio del iC y el cese de movimiento de cualquier grano de arena en el arenal. Al fin los habían noqueado.

— Será mejor abandonar este lugar pronto, señor —acotó Chackmon—. No sabemos si habrá más enemigos.

— Sin mencionar que esto fue una trampa o una broma de ese Solarmon —Blitzmon miraba de reojo a todos lados.

— Tsk, lo que sea.

Una aparente calma se prolongó por unos cuantos minutos, en los que se pusieron en marcha lejos de las dunas. Sin embargo, el verdadero enemigo asechaba valiéndose de su experticia en la zona. Paildramon y Holy Angemon volvieron a sus etapas de Child cuando ya se sintieron demasiado agotados, iniciando una caminata aletargada tras sus compañeros, con el pervertido quejándose de que quería comer algo antes de seguir buscando. Entonces lo inesperado ocurrió. Una sombra dio un salto magistral sobre el grupo, apenas siendo percibida por los etéreos a tiempo para que pudieran esquivar la lluvia de cañonazos de energía que cayeron sobre ellos. Hanz y Ewain se vieron forzados a saltar en lados opuestos, situación que exasperó en demasía al segundo, sobre todo porque perdió la visual de su novio por culpa de una polvareda. ¿Quién los atacaba? ¿Por qué ahora? ¿Estaría el germano vivo? La angustia del último cuestionamiento era lo que le impedía pensar con claridad, razón por la que no discernió que a sus espaldas se acercaba una silueta más pequeña. Hanz tampoco la notó, más que nada porque se lastimó la pierna en su movimiento evasivo, raspándose la rodilla superficial pero dolorosamente.

— Jaque mate —mencionó una voz femenina, justo antes de que unas extrañas ondas sónicas hicieran un breve eco en el lugar. Childs y Tamers cayeron al suelo en cuestión de segundos, víctimas de una hipnosis instantánea—. Fue buena idea cansarlos antes, sino la técnica no habría sido tan efectiva.

— Y que lo digas —bramó el chico—, quitémosles los Digivice y sus cinturones antes de que despierten.

— Me pregunto qué clase de cosas tendrán entre sus pertenencias estos guapos —rió Lone Star—. Centarumon, tu cárgalos a la cueva.

— A la orden, mi Lady.

— ¿Qué hago yo, mi Lady? —hizo una reverencia la estrella— ¿Quiere que me encargue de no dejar rastros?

— Me lees la mente —sonrió—. Gracias por tu devoción, Starmon.

[…]​

Abrió los ojos de golpe, con el corazón completamente acelerado y una desorientación que llegaba a causarle dolor de cabeza. Sus ojos tardaron en adaptarse al entorno oscuro en el que se encontraba, divisando entre las imágenes borrosas un bulto inconsciente a su lado. Sin pensárselo dos veces se lanzó hacia él, pasando sus manos torpemente sobre su cuerpo para ver si estaba herido, en lo que llamaba su nombre con cierta aprehensión. Poco a poco, la escena de Gjallahorn empezaba a clavarse en su cerebro de tal forma que le costaba diferenciar lo que realmente estaba percibiendo de lo que imaginaba. No se quedó tranquilo hasta que Hanz se levantó de golpe, alterado por la insistencia con la que el mismo escocés lo llamaba y, sin siquiera detenerse a ver dónde estaba, el pelinegro se acercó hacia el escocés para abrazarlo. La hiperventilación que Blake sentía en ese instante lo hacía incapaz de hablar, mucho menos de comprender que sus compañeros digitales no se encontraban en el mismo agujero que ellos. Sí, estaban los dos solos apresados en una celda improvisadamente excavada, sin rastros de sus captores en ningún momento. Ignoraban que los malhechores que buscaban se habían convertido en el gato de la historia gracias a su descuido y ahora se relamían con la cantidad de cartas, memorias y otros objetos que encontraban en los cinturones de los chicos. Especialmente los Digimentals, todo eso valdría una fortuna.

— Ewain —llamó en un susurro, pero no hubo respuesta. Entonces el azabache cesó su agarre y quedó frente con el otro—, Ewy —llamó. Los ojos del aludido se centraron en sus zafiros, momento en que el menor aprovechó de acariciar su rostro—. Estamos bien, tranquilo.

— ¿Bien? —rió con algo de acidez en sus palabras— Nada está bien —se alejó de las caricias.

— Ewain —frunció el ceño, pero no hubo respuesta— Ewain —volvió a llamar y nada—. Carajo, ¿qué mierda te pasa? —con esa imprudencia característica suya, se abalanzó contra su novio y lo apresó contra la pared, impidiéndole huir de su rostro. Estaba cansado de esa actitud tan evasiva, ¿dónde quedaba el chico del que se había enamorado y con quién podía compartir incluso a la distancia? ¿qué tanto pasaba por la mente del escocés que no podía compartirlo con él? Estaba dolido, sí, pero más que eso frustrado y preocupado. ¿Acaso era su culpa? Quería respuestas y, estúpidamente, optó por obtenerlas a la mala. Blitzmon y Chackmon los quedaron viendo en silencio, ellos seguían ahí gracias a que los canalizadores fueron omitidos por los ladrones, también podían explicarle a sus portadores qué había ocurrido. Sin embargo, decidieron callar y darles su espacio. La tensión era palpable incluso para ellos.


Takerudark Takerudark x_x​
 

Esposo Canon de Hoppie
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Yo…

¿Tú…? —el germano se encontraba muy impaciente, ya había aguantado lo suficiente y demandaba una respuesta en ese maldito instante.

Hanz… —susurró el escocés, evadiendo de nuevo la mirada de su pareja y cerrando los ojos, quería pensar en lo que iba a decir, pero el otro no le permitió meditarlo ni un segundo, pues tomó su mentón y cambió la posición de su cara, obligándolo a verlo una vez más— Yo… yo…

Un ataque de ansiedad quiso aparecer en Ewain, quien inmediatamente se tocó el pecho como acto reflejo. La respiración volvía a fallarle un poco y el nerviosismo se apoderaba de todo su cuerpo, pero antes de que pudiera continuar expandiéndose, el menor lo detuvo con un cálido y brusco beso. Los ojos de Ewain se abrieron de par en par, sorprendido por la acción de su pareja. Tal pareciera que dicho susto hizo que el ataque se “espantara”, pues poco a poco volvió a recuperar la característica respiración lenta y los sentimientos de desesperación desaparecieron por completo. ¿Cómo iba a ser capaz de defenderlo o ver por su vida, cuando ni siquiera podía controlar algo como eso?

Perdón —fue lo único que supo decir, craso error, pues el otro endureció su mirada aún más. Se armó de valor y comenzó a hablar de manera pausada—. Es sólo que no quiero que te pase algo.

¿Eh? —el menor se sorprendió por la respuesta de su novio.

Sabía que la inteligencia no era su fuerte, ¿pero qué relación podía tener el no querer que saliera lastimado y la actitud que había tenido desde fin de año? Los dos juttoushis se vieron entre sí, pues su razonamiento fue el mismo que el del pelinegro, pero Chackmon estaba consciente de los pensamientos más oscuros de su portador, sabía que la relevancia era muy grande.

Mi visión —empezó a decir nuevamente el mayor, pero hizo una pequeña pausa para continuar, de verdad le estaba costando mucho trabajo expresar aquello. Se llevó las manos a la cara y comenzó a sollozar, las lágrimas salían de sus ojos sin ningún tapujo, simplemente no las podía contener. Eso preocupó al germano, odiaba que Ewain llorara, pero no podía detenerse en ese momento si deseaba conocer la verdad.

Dímelo —insistió.

En mi visión de año nuevo —dijo entre sus lloriqueos, de una forma apenas audible—. Estabas muerto, pude observar cómo te asesinaban.

Aquello dejó helado a Hanz, como si un balde de agua fría le hubiese caído encima, pues no esperaba eso. Por un lado, se sentía aliviado por no haber metido la pata con su novio, salvo el no sacarle la información antes, pero también tenía un sentimiento de culpa por ser el motivo por el que el escocés se estaba comportando de esa forma. Conocía de antemano que en la visión de su pareja estaba muerto, pero nunca se pudo imaginar que había presenciado el momento exacto en el que moría. No dijo nada en ese instante, esperando a que el otro retomara la conversación, cosa que tardó unos cuantos minutos mientras se calmaba entre su llanto. Una vez estaba tranquilo, lanzó un suave y lento suspiro y continuó:

Una cosa es que podamos estar distanciados—dijo con amargura y realismo aquellas palabras, pero Hanz las dejó pasar por alto para escuchar lo que seguía—, pero el verte ahí, inerte, simplemente es algo que no puedo soportar y que no quiero recordar.

El silencio se hizo presente, infinitas noches ya había llorado el escocés por aquello, por lo que en ese momento ya no pudo tirar una lágrima más, se sentía seco en su totalidad y lo único que quería era ser libre de aquella visión que lo acosaba a todas horas. Hanz no pudo evitar tomar de la nuca a su pareja y llevarla hacia su cuerpo, fundiéndose así en un abrazo que no habían compartido en muchísimo tiempo. Finalmente cuando se separaron, fue que el peliazul se quedó observando la cara de su novio, esperando a que él dijera algo.

Ewy —lo tomó por ambos lados de su cara con una delicadeza que sólo ellos sabían que existía—. Fue una ilusión y aquí estoy yo, siénteme —liberó su rostro para tomar sus manos y llevarlas hasta su pecho, logrando así que el palpitar de su corazón llegara hasta su novio.

Lo sé, pero si evito relacionarme más con la Gungnir, tal vez...

Nuevamente reinó un silencio sepulcral. Hanz quería decir que eso no era cierto, pero él estaba teniendo los suficientes conflictos mentales como para agregar otro más al montón. En segundos se le cruzaron en la cabeza las palabras que había dicho su novio y que había pasado por alto, pero estaba decidido a retomar esa parte de la conversación.

Y no comprendo lo de distanciados.

No hay mucho que comprender —contestó su pareja luego de unos segundos—. Desde año nuevo, apenas nos vemos y…

¿Y por qué no dijiste nada? —interrumpió el germano con fastidio. No podía creer que de verdad estuviera diciendo eso— Entiéndelo, te amo.

Acortó la distancia y lo besó nuevamente, pero esta vez Ewain le correspondió el beso con pena. Tenía siglos que no se sonrojaba de la manera que lo había hecho en ese instante, pero lo último le penetró duro en la cabeza y no hubo forma de esconderlo de él.

[…]​

Snow Bomber! —Chackmon se deslizó por el suelo al entrar a la cueva, disparando a diestra y siniestra una cantidad infinita de bolas de nieve.

Nadie esperaba aquel ataque, mucho menos el dúo de criminales, los cuales corrieron a refugiarse detrás de algunos muebles que decoraban el agujero en el que vivían. Seguido del espíritu de hielo, entró el de la electricidad y atacó con su Thor’s Hammer en cuanto vislumbró a Centarumon. Gracias al gran espacio del lugar, el centauro logró esquivar a tiempo el ataque del escarabajo, pero no corrió con la misma suerte cuando nuevas bolas de nieve se dirigían hacia él.

¡Starmon! —exclamó su Tamer, era momento de tomar acción.

Saimin-

Ni bien empezó a gritar su ataque, Blitzmon ya había concentrado una buena cantidad de electricidad en su mano y la aventó en forma de lanza. El ataque dio de lleno en la estrella metálica y lo golpeó fuertemente, mandándolo así unos metros hacia atrás y lastimado. Centarumon quiso ayudar, pero Chackmon seguía sin quitarle un ojo de encima y lo mantenía a la raya gracias a Romeo. Cuando este quiso lanzar su Hunting Cannon, el pequeño oso polar saltó y convirtió su cuerpo en un carámbano que se dirigió hacia la bestia.Tanto Patamon como Veemon lograban ver todo desde atrás, sus Tamer estaban en una posición muy ofensiva, posiblemente hartos de la situación y buscando ponerle un remedio lo más pronto posible. Chackmon, luego de volver a su forma de siempre, agarró a su oponente y con su mano izquierda asestó un golpe muy efectivo, pues su mano se había convertido en un martillo y había impactado en su totalidad. Cuando Centarumon cayó unos cuantos metros atrás, el juttoushi aprovechó y soltó su Kachikachi Kocchin, congelando así al centauro y obligándolo a volver a su etapa anterior como Hagurumon.

Blitzmon no quiso quedarse atrás y utilizó una patada que hizo retroceder nuevamente a Starmon, conectándola después con un golpe de electricidad, el cual terminó por noquear a la estrella. Una luz envolvió al Adult y regresó a su etapa anterior también, un Kudamon. Era tanto su dolor que era incapaz de moverse, pero no por eso bajaron la guardia y se acercaron a los Tamer antes de que intentaran hacer algo.

Síganme —apuntó con su Romeo a los criminales, quienes no tuvieron opción más que caminar hasta donde habían encerrado a Hanz y Ewain.

Pronto, Shooting Star se encontraba en su propia celda, y sin sus Digimon y sus pertenencias, no eran capaces de poder escapar de ahí. Blitzmon se dedicó a recuperar todo lo robado mientras Chackmon liberaba a los compañeros digitales de cada uno. Cuando el germano logró encontrar todo, volvieron a sus formas originales y cada uno tomó su propio digivice, en caso de requerirlo si alguno de los Child despertaba. Rápidamente se comunicaron con la Digital Security y se dedicaron a esperar.

Ewy —llamó la atención de su novio al colocarle una mano en su hombre. Este volteó y se le quedó viendo fijamente—. Un mensaje, sólo eso basta, y llegaré en cuestión de minutos, incluso segundos.

Ambos abrieron los brazos y se fundieron en otro abrazo. Algo que el escocés no había comprendido del todo, hasta ahora, era que en esas extremidades musculosas no sólo se sentía protegido, sino que se sentía en casa. Por supuesto, Gungnir era parte de aquel hogar, pero la base y el cimiento de eso era, sin lugar a dudas, su novio.


M Maiku Blair Blair we're done.


PD: Culpen la hora, por eso la falla de mención (?)
 
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Moonchild
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Buenas, por cuestiones de disponibilidad, yo seré quien evalúe su quest.


Narrativa

Ambos poseen una narrativa envidiable, pocas veces le encuentro errores o algo que reprochar; sin embargo, en esta ocasión sí encontré detallitos que me llamaron la atención. Take, tú tiendes a redundar un poco, sobre todo a usar muchos “pero” para unir varias frases seguidas cuando con un cambio de signo de puntuación se podría solucionar eso. En el caso de Maiku mi único pero es que se olvida partes de la narración de pronto, como en el primer post, cuando olvidó por completo decir quién estaba hablando y prácticamente tuve que adivinarlo o en el post de la pelea, cuando AlturKabuterimon y Garudamon aparecen de la nada sin la menor explicación, supongo que habrán sido digimemories, pero en ninguno de los dos casos yo debería tener que adivinar. Tengan cuidado con eso y relean sus posts.

Ambos: 24/25

Interpretación

Aquí comenzaré de una aclarando algo sobre la Digisoul. Take, Ewain posee digisoul en L1, la cual según sus habilidades sólo puede realizar Digisoul Charge a Adult, así que Patamon no debió poder llegar hasta HolyAngemon; para hacerlo habría sido más creíble llevarlo a Angemon con la digisoul y luego utilizar el digivice normalmente para llegar a Perfect; teniendo en cuenta que la evolución a HolyAngemon era clave para el combate que le siguió, esto adquiere cierta importancia. Ahora, pasando al manejo de sus personajes y NPC, no tengo mucho que decir, me gustó la forma en que los manejaron, me gustó que tuvieran en cuenta los sucesos recientes y me agradó todo el drama que le pusieron. Sobre el entorno igual no tengo quejas, se mantuvo bastante acertado en líneas generales.

Take: 23/25
Maiku: 25/25

Realismo

Aquí quiero darles un gran jalón de oreja. Comenzando por el hecho de que los ladrones, que se supone buscan el máximo provecho, justo hayan pasado por alto los canalizadores de spirits, cuando lo lógico habría sido que tomaran absolutamente todo lo tecnológico, por si acaso pueden venderlo. También me pareció innecesario el hecho de mandar a Patamon a excavar a lo ciego sin rumbo alguno; en mi opinión, debió molestar a más de un Digimon durmiendo pacíficamente en su madriguera y dudo que todos simplemente lo dejaran estar, así que fue peligrosa la maniobra y fue irrealista que no tuviera consecuencias. Sobre la pelea con los Scorpiomon; sé que tanto Paildramon como HolyAngemon están al tope de los stats en ese nivel, pero eran 5 enemigos Perfect y me parece que por lo menos debieron recolectar un par de heridas en esa pelea; HolyAngemon quedó cegado al inicio de la batalla, pero ninguno de los enemigos consiguió hacerle cualquier otro daño mientras estaba incapacitado y el efecto se le pasó al cabo de un rato; también consiguieron agarrarlo con las pinzas, pero Paildramon lo liberó sin que pareciera haber consecuencias y creo que al menos eso debió hacerle una herida; en toda la pelea los enemigos ni siquiera consiguieron conectar un ataque con ellos más allá del gas cegador. Otra cosa que afecta menos es el hecho de que no hubiera absolutamente nadie vigilándolos en la celda; tratándose de “Tamers Expert”, los malhechores habrían dejado mínimo a Solarmon vigilando, pues se encuentran superados en rango y en post anteriores dejaron claro que son lo bastante astutos como para tenderles una emboscada efectiva. Creo que el general sus personajes fueron más suertudos de lo que sería realista esperar.

Ambos: 17/25

Desarrollo

No puedo decir que el desarrollo haya sido pobre, pero sí que fue desordenado, casi pareciera que no tenían una idea clara de lo que iban a hacer más allá del drama personal. Me gustó el aspecto de crecimiento personal, pero el hecho de que el objetivo de la misión quedara un tanto relegado y, además, se resolviera de forma tan sencilla con los problemas que señalé en realismo, le resta algo de mérito al conjunto. Incluso me gustó el hecho de que dieran un tanto de reto a sus personajes, teniendo en cuenta la diferencia de rangos, pero debieron buscar una forma de salir de ese reto sin coincidencias casuales.

Ambos: 23/25

Take: 87/100
Maiku: 89/100

Paga: 265 Bits para Take.
270 Bits para Maiku.
+1 de fama para ambos.
+1 de EVO para Patamon, Veemon, Chackmon y Blitzmon.

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