Evento Story of Christmas 4

Something that remains
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Charlotte [3]
Tras bajar al piso de la unidad de quemados, Charlotte se mantuvo observando al par de chiquillos que encabezaban el grupo. Mientras los veía, se percató de la dificultad de la pequeña para caminar, así como la sensibilidad en los brazos del chico. Aunque Daniel se mostraba fuerte e ignoraba sus heridas para volver a sonreír y divertirse, la albina no podía dejar de sentirse preocupada por este ya que sabía que las personas que mantenían esa fachada ante los demás eran quienes más sufrían al reprimir sus emociones. Al pasar por las puertas automáticas del área a la que se habían dirigido, el par de jóvenes comenzó a saludar a las personas que se encontraban en la sala recreativa para los pacientes que todavía estaban en observación médica, entre los presentes habían niños con edades similares a las de Daniel y la pequeña Cam, así como Tamers mayores con edades cercanas a la de la francesa. En tanto caminaba siguiendo a los niños en compañía de Caín, la Expert se percató de la ausencia de compañeros Digimon en los alrededores, o por lo menos no había tantos como la cantidad de pacientes.

Cuando llegaron frente a un pequeño grupo de niños que acariciaban Digitama y algunos Babys I, Lightwood intentó no mostrarse sorprendida por las vendas que habían en las diferentes partes del cuerpo de los jóvenes, por otro lado, los chiquillos la miraban asombrados debido a la apariencia que poseía, después de todo, entre ellos había corrido el rumor sobre el fantasma del hospital.

Es el fantasma. – Escuchó Charley que murmuraba una niña de rizos castaños con vendas que cubrían su cuello.

Nop, fue falsa alarma. – Explicó Daniel hondeando la mano. – Ella es solo una chica albina con personalidad melancólica.

No soy melancolica. – Respondió la mayor en su defensa. – Por eso vine aquí, para que dejaran de decir que hay un fantasma rondando el hospital.

¡Les dije que los fantasmas no existían! – Exclamó un niño que tenía vendada la mitad de su rostro y que se había subido sobre una mesa para señalarlos a todos con su dedo.

¡Allen Farrow, bájate de esa mesa que te puedes lastimar! – Regañó una enfermera de cabellera oscura que se acercó rápidamente para ayudar a bajar al chiquillo. – Te he dicho muchas veces que no hagas eso.

¿Para que lo hace si nunca le hacen caso, señorita Summers? – Preguntaba un niño rubi que estaba sentado en un rincón con un libro en manos y un Botamon sobre su cabeza, también llevaba vendas en su pierna derecha.

Aun así lo voy a seguir haciendo. – Mencionó la enfermera mientras suspiraba y se giraba a ver a la francesa. – ¿Y usted es una nueva paciente acaso? – Decía mirando el atril que llevaba la chica.

No, yo solo vine a solventar un malentendido. – Contestaba Charlotte negando con la cabeza. – Un par de estos pequeños fue hasta mi habitación para ver si yo era un fantasma.

Fueron muy descorteses. – Añadió Babydmon volando al lado de su “mamá”.​

Al escuchar esto, la enfermera Summers se disculpó infinitamente con el dúo mientras les explicaba lo difícil que era mantener a los más jóvenes en el mismo lugar y que no estuvieran corriendo de un lado a otro por todo el hospital. Aquella explicación hizo que Briand se acordara de sus días en el orfanato cuando intentaba mantener entretenidos a los más jóvenes, por lo que podría decirse que entendía perfectamente el dilema de la enfermera. Luego de ello, Lightwood se despidió de todos los niños prometiéndoles que los visitaría en otro momento para contarles historias de terror, lo que entusiasmó a los niños.
 

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#4 Dylan Tanneberger

Recorrer el resto de las tiendas del centro comercial fue agotador. Durante el ocaso de la tarde, GeoGreymon cargaba por segunda vez camino a casa con un montón de bolsas colgándole en todas partes. Era como un árbol navideño color naranja y muy mal decorado, según la foca. Al entrar Dylan y Gaia al departamento de Halsey junto con Dex y Gummy, el D-T de la primera emitió un sonido. La eslava le ayudó a sacar el aparato de su mochila, la otra chica se quitó las gafas y leyó el mensaje; enarcó una de sus cejas.

Es Rhydian —reveló algo sorprendida. Por poco había olvidado que se había encontrado con tal chico en algún momento del transcurso de la mañana (¿), y el tema de la supuesta fiesta había salido a colación—, viene a la cena con Shelldon y sus hermanas —apenas levantó los ojos de su pantalla encontró a Gaia, tenía una expresión seria, pero al cabo de un rato se relajó un poco.
Rhydian es nuestro amigo.
Lo es, pero —la rubia tenía un leve conflicto interno en cuanto al chico de Armany. Sí, Rhydian era su buen amigo cuando visitaba su tienda de música o cuando tenían Quest juntos. No obstante, cuando la situación se prestaba para convivir con demás personas, dígase Zaytseva, la alemana había notado que Taylor...— Él siempre te está mirando —lo dijo en voz alta—, qué pereza —con mucha desidia se derrumbó sobre el sofá más cercano a donde los Baby veían la tv, colocó el codo en el descansar y la cabeza sobre su mano, mientras en la otra mano una taza de té. La albina se sentó junto a ella.
Todos miran a Sasha siempre —afirmó Vanya quien seguía el hilo de la charla desde que ya no era un enorme dinosaurio—, quizá a Rhydian le gusta —Dylan casi se atraganta con la bebida— sus portadas de revista y desfiles de moda —se apresuró el felino en aclarar. Y de pronto la suposición no le pareció tan descabellada a la rubia.
Yo invité a Louis —con la mano en su propia barbilla la eslava intentaba disimular su mueca divertida.
¡Bah! Plebeyos, quienes todos miran es a mí —el Rey dio un paso al frente—. Excepto la humana cabellos de anci... —su Tamer le atizó con la mirada— Gaia —recompuso. Había cierto tono de reclamo en su hablar—. Ella mira a mí... —la alemana saltó como un resorte para cubrir la boca de su digital y atraparlo en brazos.
¡Tomaré una ducha!

Tanneberger se excusó rápido y se despidió de Zaytseva y sus Digimon para ir a su habitación.


---


Dexter anhelaba un buen descanso dentro del Xros Loader de su Tamer, mientras esta última se encontraba dentro de la ducha. Así, el Child acuático se vio en una completa tranquilidad, dormitando en sus aposentos reales cuando recordase que debía enviarle la dirección del lugar a su más reciente súbdito. Levantó la cara, extendió las orejas y buscó con ansias la D-Terminal de Dylan. La encontró una de las estanterías más altas donde su humana organizaba su colección de pocillos y tazas. Para llegar a ella saltó sobre la cama como trampolín, de ahí se colgó del paño más alto de la ventana, luego se columpió hasta otro mueble todavía más alto y con su garra golpeó el aparato tecnológico, haciendo que resbalara y cayera burdamente sobre el piso.

Gomamon ahogó un grito de terror mientras se acercaba a la Terminal y le pedía internamente a Odín porque el aparato no estuviese averiado o muerto. Con la punta de su garra índice lo tocó y al ver que la luz de la pantalla seguía parpadeando, sonrió con inmensa alegría. Enseguida lo abrió y desplegó el teclado. Se suponía que no debía utilizarla sin el consentimiento de su Tamer pero... ¡oh, vaya! Sólo sería un mensaje. Además era muy importante puesto que él era el encargado de enviar las invitaciones para la cena. El acuático tecleaba con sus garras a una velocidad impresionante.


A mi fiel súbdito Terriermon.

Le escribo honrado por ser usted un humilde y obediente siervo de su alteza real, Gomamon el Rey del Digimundo. Asimismo adjunto la dirección de la fiesta esta noche:

54 Bit Road. Edificio 4, Apt. 32.
File City.


Su majestad Gomamon envía saludos.


Si bien intentó que el mensaje sonase corto y preciso, fue imposible no sacar a relucir todos esos títulos de nobleza que juraba y perjuraba portar. Movió su cola de lado a lado mientras presionaba la tecla ‘enviar’. Su labor estaba completa. No obstante, al ver los contactos en el aparato de Dylan y revisar que esta misma seguía dentro de la ducha, se le ocurrió que podría extenderse un poco más. Sus ojos brillaron al leer el nombre de aquel chico soviético que se parecía físicamente a su Tamer.


¡Lukyan! Fiel sirviente, Caballero del Rey, amigo de la Realeza, ven a mi caaasa esta Na-vi-dad :*3*::103:
[HASHTAG]#GomamonzLukaFriendsForever[/HASHTAG] [HASHTAG]#NosotrosLosNobles[/HASHTAG] [HASHTAG]#CasaDeWindsor[/HASHTAG]



Bishamon Bishamon Lionel Lionel The Card Maker The Card Maker Shulman Claire. Claire. Light. Light. Kira y ya (?) :04:
 
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Charlotte [4]
Después de salir nuevamente de aquella área, Charlotte sintió como su pecho se comprimía provocándole un mareo que hizo apoyarse inconscientemente en lo primero que pudo sujetarse a parte del atril.

¿Qué haces tan lejos de tu habitación, Briand? – Preguntó una voz masculina que Charles no reconoció al principio.

¿Qué? – Decía alzando la vista encontrándose con Nicolas Thompson, el sujeto que era la mano derecha de su hermana. – ¿Por qué estas aquí? – Dijo en tanto se incorporaba dado que el castaño la sostenía de la cintura.​


El trabajo de siempre. – Respondió el de lentes encogiéndose en hombros mientras soltaba a la albina. – Acosarte y cuidarte el trasero.

¿Ah, sí? Pues no has hecho un buen trabajo últimamente. – Mencionaba la de ojos púrpura trastabillando hacia atrás. – Es navidad, deberías estar planeando celebrar con alguien o yo que sé, en vez de ser un niñero.

No tenemos a nadie con quien celebrar, señorita. – Contestó el Liollmon compañero del hombre. – Por eso preferimos mantenernos trabajando.

Eso es patético. – Comentó Charlotte sacándole una sonrisa torcida al castaño.

Al menos no soy del tipo de persona patética que no recibe la visita de nadie y mando a mi compañero a buscar a otros con quien pasar el tiempo para dejar de sentirme solo. – Dijo el detective notando demasiado tarde que había metido la pata hasta el fondo al ver la expresión herida de la joven. – Perdón… yo no…

¿Crees que es divertido tener visitas de tus seres queridos cuando te ves así? Cuando tienes que internarte porque sientes que te estas muriendo. – Mascullaba la chica bastante molesta al respecto. – No quiero tus disculpas, Thompson, solo quiero que te largues y que termines de dejarme en paz. – Dicho esto, la albina pasó por un lado del sujeto siendo seguida por Caín, quien miró con el ceño fruncido al castaño antes de girarse hacia la Tamer.

A Wilhelmina no le va a gustar esto. – Hablaba el león alzando la vista hacia su compañero.

No, probablemente no. – Respondía el detective rascándose la cabeza.​

Cuando la albina llegó a su habitación, caminó directamente hacia la cama y se dejó caer mientras se envolvía entre las sabanas. Babydmon por su parte, se acostó al lado de lo que parecía la cabeza de la Expert intentando confortarla. Para Kathleen era realmente difícil mantenerse sola más en ese momento que se trataba de una época la cual prefería estar haciendo postres para sus amigos y familiares, que estar encerrada en una habitación pálida esperando la nueva dosis de medicina para sentirse mejor. Ni siquiera le habían permitido llevarse su violín, el cual no había tocado hacia tanto tiempo, hasta llegó a pensar en que había olvidado como hacerlo. Aquello ponía poco a poco depresiva a la muchacha, por lo que supuso que lo que Daniel había dicho era correcto, era una chica melancólica que caminaba por los pasillos del hospital.

Estoy mejor así. – Murmuró la de ojos púrpura sacando su cabeza de su pequeño capullo para luego sentir como Caín frotaba su mejilla contra la de ella.

No, mami. – Decía el pequeño dragón. – ¿Por qué no llamas a papi para que venga?

Paso. – Respondió la albina volviendo a esconderse bajo las sabanas.
 

everyday

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Matt #6

Al pasar por una gran vitrina Matthew vio del otro lado a un par de Bearmon decorando las vitrinas de una tienda con adornos navideños, ver esa imagen hizo que una duda surgiera en la mente del chico: por lo que había visto, los Digimon ahora también celebraban la navidad, ¿significaba esto que los digitales ya conocían esta festividad desde antes de la llegada de los humanos?, ¿o fue una tradición que se arraigó por la presencia de estos? Tal fue su curiosidad que decidió preguntarle a las Legend Arm sobre el asunto.

—¿Ustedes celebraban la navidad antes de conocernos? —Si bien estaba consciente de que ambos Digitales tenían problemas con sus memorias, puede que recordasen algo de aquello.

—Yo… no recuerdo nada sobre el asunto... —aseguró Kakkinmon—. Nunca escuché sobre ella hasta ahora —confesó.

—Yo viví una navidad antes de conocerte, Matt —Sakuttomon sonrió—. Fue cuando me encontraba viajando por toda la Isla File, buscándote —Collins y Prydwen le dedicaron una mirada llena de interés—. Aunque los Digimon con los que estuve en ese momento no parecían saber muy bien sobre el asunto —se quedó pensativo un momento, como haciendo memoria de lo ocurrido—. De hecho, ellos creían que solo era una tradición para decorar las viviendas, nunca hablaron de los regalos o lo de reunirse y pasarla bien con la familia… —recalcó tras recordar lo que Collins ya les había hablado sobre el tema.

—Entiendo… —Matt asintió, al parecer los Digimon sabían solo nociones muy básicas y superficiales sobre las tradiciones navideñas, no los culpaba, parecía ser que toda esa celebración solo se llevaba a cabo en el Digimundo por influencia de los humanos. Aunque al canadiense le hubiese resultado interesante descubrir que los Digimon tenían su propia forma de ver la navidad, o en su defecto una festividad similar originada en el Digimundo.

Pronto llegaron a las afueras de la ciudad, donde el café Black Jack se encontraba. Desde la lejanía pudieron distinguir el establecimiento y si bien no se veían largas filas de digitales y humanos esperando su turno por ser atendidos, si que unos cuantos clientes salieron satisfechos del restaurante, cargando en sus manos humeantes vasos o cargando cajas, repletas probablemente de pastelillos o alguno que otro postre. Cuando el canadiense le explicó a Prydwen qué era una cafetería, al Baby se le hizo agua la boca al igual que Excalibur: al parecer su visita no solo tendría que ser para obtener información de Ethan, sino que también aprovecharían para comer algo.

Apenas entraron al lugar, una cálida temperatura les dio la bienvenida. En el aire una mezcla de aromas podía percibirse, siendo los más fuertes el de canela y café. Los estómagos de los tres recién llegados gruñeron en el acto, por lo que no dudaron en buscar una mesa en el centro del establecimiento. Matt paseó la mirada por el lugar tras tomar asiento: vio a lo sumo a otros cuatro clientes y todos ya estaban disfrutando de alguna bebida o postre, lo que significaba que les atenderían pronto.

—Me pregunto si podré preguntar por Ethan a cualquiera de los meseros… —Matt pensó en voz alta, mientras tomaba uno de los menús que estaban en la mesa—. Recuerdo vagamente que todos los trabajadores de la cafetería eran miembros de la Guild…

—Buenos días y bienvenidos al Black Jack Café —anunció una voz que resultó familiar para el trío—. Mi nombre es Ryu y… —Ryudamon parpadeó, anonadado—. ¡¡Matthew!!

Al parecer encontrar a Walker iba a ser más fácil de lo que esperaban.
 

Claire.

Lightning
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Serah Farron. Five
Después de un rato de compras el par de jóvenes –Serah y Shin- decidieron detenerse un momento para descansar. Terriermon no paraba de decir que tenía hambre y Dracumon, aunque no decía mucho, su solo semblante le hacía obvio a su Tamer que estaba fastidiado.

Luego de conseguir algunas cosas para comer volvieron a la plaza de File, que asemejaba a un enorme parque, buscaron un lugar un poco alejado del tránsito común de Tamer y Digimon y consiguieron uno bajo unos cuantos arbustos. Allí se sentaron y comieron mientras escuchaban a Terriermon, quien más hablaba sobre las últimas misiones que él y Shin habían realizado en Folder; entre esas combatir con un Etemon, ayudar a un Gabumon a recuperar su piel y a una Tailmon que había perdido su anillo mágico. Luego de que terminaron la comida entonces se quedaron a descansar un poco, fue allí cuando Dracumon decidió ir a ver los alrededores y Terriermon lo siguió, usualmente era divertido para él participar en las bromas de Dracumon.

El par de humanos los dejaron y se recostaron sobre el pasto: Shin mirando hacia arriba, Serah con el cuerpo al contrario, junto a él. Hacía un clima agradable y el moreno repentinamente sintió algo de sueño por lo que cerró los ojos. La chica, por su lado, guardó silencio y se quedó observándolo con una sonrisita en los labios mientras que jugaba con sus pies al aire. No supo en qué momento comenzó a pensar seriamente en el asunto, pero la verdad era que mientras más tiempo pasaba con él se volvía alguien más importante para ella; y los ratos con él siempre eran relajantes y divertidos de muchas maneras. Fue entonces que sus labios se fruncieron hacia abajo y miró a un lado pues una idea le cruzó la cabeza, primera vez que ESA idea le cruzaba la cabeza. Al menos con él, porque en el mundo real alguna vez consideró la fantasía de “ser novios” pero había sido hacía mucho tiempo, cuando era una enamoradiza ingenua. Volvió a mirar al varón y entonces se acercó un poco para recostar su cabeza sobre el pecho de él y cerrar sus ojos también; no pasó mucho para que el muchacho moviera su mano para rodearla por la cintura.

Perdón si te desperté —expresó ella en voz baja sin moverse, no lo estaba observando pero sintió que este negó con la cabeza.

Es agradable que para variar no intentes provocarme —le dijo y ella soltó una risita traviesa.

No creo que te incomode —respondió.

No todo es sexo —reprochó él y finalmente Serah alzó el rostro para encararlo.

¿Dices que soy una pervertida? No soy yo la que piensa en el otro desnudo o usando lencería~ —la expresión coqueta volvió a su rostro. Estaban de frente y podían mirarse a los ojos—. Además… tú también me provocas… —dijo y deslizó la mano por el pecho de él.

Pero si no hago nada —respondió sintiendo su toque y sonriendo levemente.

No sé, tienes sex appeal o algo —indicó volviendo sus orbes esmeraldas a él, Shin rió ante el comentario.

Entonces solo me buscar por mi físico, qué interesada… —recriminó y ella fue la que rió esta vez.

Claro que no.

Claro que sí.

Que no.

Que sí.

De verdad no —esta vez ella le puso los dedos sobre los labios haciendo que él se sorprendiera, porque pocas veces adoptaba ese tono de seriedad—. Me gustas —ambos se quedaron mirando.

Desde que la conocía Shin siempre supo que lo que la movía eran los juegos: volverlo loco, hacerlo babear por ella, y sí, de cierto modo a veces lo enloquecía. Pero ahora parecía hablar en serio. Igual ella no quitó su sonrisa traviesa de los labios, de un leve movimiento se subió sobre su torso, le tomó ambas manos y las colocó en sus muslos antes de echarse sobre él para alcanzar sus labios y besarlos lentamente, ademán que Shin correspondió deslizando las manos suavemente hacia arriba. Por un instante se preguntó qué tan en serio hablaba ella, ¿acaso no quería parecer muy obvia con lo que sentía? ¿o solo seguía divirtiéndose con él? De igual modo ese no era el mejor momento para pensarlo.


Light. Light. <3
 
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Shin #1

Los labios de ambos Medium se mantenían unidos, saboreándose mutuamente mientras las manos de cada uno exploraba ligeramente la anatomía del otro. Serah, por su lado, paseaba las manos por el pecho y el cuello del varón, sintiendo su respiración y presionándole ligeramente contra el suelo por si se le ocurría la brillante idea de querer levantarse. Shin, al contrario de la fémina, recorría la parte inferior de la pelirrosa, acariciando sus muslos hasta sus rodillas para volver a subir. Las caricias ocasionaban que la joven se presionara con más fuerza contra el cuerpo del varón y este, en respuesta, buscaba alargar e intensificar el beso entre ambos; pronto, las lenguas de ambos Tamer peleaban por ver quien sometería al otro hasta que la falta de aire los obligó a separarse.

—¿Me seguirás haciendo esperar? —susurró la infame mientras recuperaba el aliento, depositando un pequeño beso en los labios del neutral.
—Estamos en un parque—se excusó el azabache. Serah sonrió, sentándose ligeramente sobre la pelvis del varón.
—Pues te estas tardando mucho en llevarme a tu departamento.
—¿Y Terrier y Dracu?
—Los buscaremos después…—nuevamente, la fémina se dejó caer sobre el varón, besándolo en un intento de “convencerlo”.

Pocos minutos después, la dupla se encontraba en el pequeño departamento de Shin. Ambos sobre la cama, sus cuerpos se encontraban aferrados al otro. Los labios del varón se paseaban sobre el cuello de la chica mientras ella lo sujetaba de la nuca para que no se alejara, bajando sus manos ocasionalmente para acariciarle la espalda desnuda gracias a que ahora su chamarra y playera descansaban en el suelo como todas las compras que habían hecho en el día, siendo la blusa transparente de Serah la siguiente en ser desechada.

—Te hacías el difícil y parece que eres el más animado—comentó Serah, sonriendo. Sentía como le iban descubriendo el abdomen.
—Es tu culpa que esté así—espetó Shin, acomodándose para quedar nuevamente frente al rostro de la chica.

Esta vez no hubo un calentamiento previo. Ambas bocas chocaron con la otra, saboreándose entre ellas con una intensidad que escalaba mientras más ropa se quitaban. Así, en escasos segundos, ambos Medium se encontraban examinando la anatomía del otro sin ninguna prenda que les estorbara, sintiendo el cuerpo caliente del otro y el deseo que esto les ocasionaba.

El rostro del azabache se separó del de Serah, descendiendo para esta vez probar el resto de su piel, concentrándose en sus pechos; los besos y lamidas que el varón le regalaba, sin mencionar que sus manos exploraban nuevamente los muslos de la pelirrosa y las demás áreas que no podía explorar en un lugar público, ocasionaban que la fémina se removiera ligeramente mientras daba pequeños gemidos con la intención de encender más el deseo del varón.

—Me estas volviendo loca—la voz de Serah estaba llena de sensualidad e impaciencia.
—Supongo que debería apresurarme—comentó Shin.

Sin perder más tiempo, el varón se acomodo entre las piernas de la chica, frotándose ligeramente contra su entrada. La fémina, no queriendo esperar más, rodeo con sus piernas al chico, empujándolo contra ella para al fin sentirlo dentro; sus manos buscaron el rostro del azabache y le obligó a mirarla mientras este movía las caderas contra ella en un movimiento que pronto se volvió rápido y fuerte, dejando a los humanos en un excitante momento de placer. La respiración de ambos pronto se tornó agitada y sus labios se buscaban de manera torpe y desesperada.

—No pares—susurraba la pelirrosa. Sus labios volvieron a pegarse a los del azabache y este en respuesta s presionó con más fuerza contra ella.

Manteniendo el ritmo por un rato, Shin de pronto aceleró, ocasionando que la fémina sintiera una sensación nueva acercándose. Sujetándose de la nuca del chico, usó sus piernas para obligarlo a mantenerse lo más profundo dentro de ella posible, terminando por experimentar la explosión de placer que le ocasionaba el orgasmo junto a su pareja, quien le sujetaba con fuerza la cintura mientras se presionaba contra su cuerpo. Cuando la sensación pasó, el agotamiento se dio paso y, en un último esfuerzo, el varón giró para dejar a la pelirrosa sobre él, lugar que ella prefirió para descansar.

—Me gustas—habló Shin, imitando a la chica en el parque. Serah, sonrió, acariciándole la mejilla.
—Más te vale, pervertido—sus labios se juntaron por enésima vez, pero en un beso más pequeño y tierno.

Mientras ambos disfrutaban de unos pequeños segundos de silencio y descanso, un pequeño sonido se abrió paso en la habitación; uno conocido por ambos: el D-Terminal. Gomamon había cumplido su promesa después de todo. Ahora solo tenían que vestirse, buscar a sus compañeros, encontrar el lugar…

—Creo que tenemos tiempo para otra ronda—susurró la fémina. Shin sonrió esta vez y fingió derrota, después de todo, estaba sobre él.
—No creo que pueda oponerme—confesó el varón.

Claire. Claire. ya :v
 

Morpheus's Dream ♚
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#07

—Bienvenidas de vuelta al Tirzah’s.
—¡Ace!


El pelinegro recibió la efusión tomando una mano de la pequeña y haciéndola girar sobre sí misma. Sonrió ante su risa y la sostuvo para que no trastabillara.

—Te ves preciosa, princesa.
—¿Y Fiorella?


La mirada de los adultos se cruzaron y el de ojos azules la mantuvo con firmeza.

—Maravillosa, como siempre.

Los ojos verdes rodaron, mirando hacia otro lado con fastidio.

—¡No lo cuelgues todavía!
—¿Perdón?
—Podrías necesitarlo.
—¿Ya vamos a cenar? —
le preguntó Gianna.
—¿Vamos? —la pelirroja alzó una ceja—. ¿No cenaremos aquí?
—No, les preparé algo especial. Tenemos que subir.
—¿Subir? —
levantó la mirada al techo.
—Si no te molesta… —Miracle miró al zorro.
—No, no —se adelantó, mostrando las manos—. Estaré aquí, disfrutando del banquete.
—¿Qué? —
su Tamer lo miró como si la hubiera abandonado, pero ella no podía saber que su pequeña hermana aprovechó el momento en el que ella se probaba prendas para hablar con el ser sagrado y contarle todo su plan, mismo que implicaba que los digitales no estuviesen, y Renard estuvo de acuerdo. Una vez lejos no le haría daño, a ninguno de los dos, y se encontraban en un lugar seguro, no tenía razones para decir que no… en realidad el problema recaía en que nadie era capaz de decirle que no a Gianna.
—¿Vamos? —le cuestionó Ace a Fiorella.

Luego de que ella observara a Renamon acercarse a los invitados del restaurante para incluirse al banquete y que Lorraine tirara del hombre para que éste la cargara en brazos, no tuvo otra opción más que aceptar. Después de todo, en eso habían quedado antes, en que lo intentaría. Así que inhaló con profusión, exhaló, sostuvo el sobretodo entre sus brazos y se dirigió al pasillo que le indicaba el anfitrión. Se tensó al sentir la mano de Miracle en su espalda, pero no tardó en darse cuenta que la única razón por la que lo había hecho era para señalarle el camino.

El techo del restaurante estaba a cubierto, o al menos la mitad de este. Una puerta de cristal separaba el lado cálido de las frías ventiscas y la nieve, el interior estaba decorado con luces que parecían luciérnagas, teniendo una única mesa con tres sillas. Los platos ya estaba colocados y cubiertos, pero no lograba ubicar de dónde provenía la música.

—Es precioso —apreció la menor.
—Originalmente iba a estar afuera —informó el varón mientras la dejaba en el suelo—, pero aquí está perfecto.

Abrió la silla y ayudó a Gianna a sentarse, luego esperó a Fiorella. La italiana tenía su atención en los adornos que decoraban el otro lado de la terraza, sumida en el hecho de que no había recibido un detalle parecido antes, no sabía si debía agradarle o no; de haber sido por ella lo hubiera rechazado y se lo habría perdido, y no estaba segura de si eso le causaba algún conflicto. Era extraño, por encima de todas las cosas, no asociarle una emoción fija al momento. Sin duda alguna, Lorraine disfrutaba de ello, siempre le buscaba el lado positivo a las cosas y no se detenía hasta haber probado la experiencia, pero ella… ¿estaba realmente bien con eso?

—¿Fiorella?

La cercanía de la voz la sobresaltó y solo tuvo que girar un poco el rostro para observar a Ace detrás suyo. No volvió a tocarla, pero pudo sentir la calidez de su mano a centímetros de su codo, instándola a dirigirse a la mesa. Luego de unos segundos lo hizo. Le permitió acompañarla y abrirle la silla, también tomar su abrigo para colocarlo en el espaldar de la silla. La castaña sonreía y aguardaba con silenciosa impaciencia, y solamente por eso Fiorella no dejó que esperara un segundo más.


 

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Charlotte [5]
Para cuando Whisper regresó a la habitación del hospital, Charlotte y Caín se encontraban dormidos y un ramo de flores estaba en la mesa de noche con una nota que sobresalía de este. Al ver a la albina, Reagan, Levi y Rose le observaron con expresión llena de preocupación ya que lo primero que se dieron cuenta fue la vía que estaba conectada a su brazo y que le suministraba suero. Inmediatamente, Cupimon y Nyaromon se acercaron a la chica mientras Tinkermon le pedía una explicación a Impmon sobre lo que le ocurría a la Expert.

Es una larga historia. – Respondió el pequeño diablillo sentándose en la silla al lado de la cama de su Tamer. – ¿Recuerdan la vez que un PicoDevimon envenenó a Kath? Bueno, a la larga causó más daño de lo previsto, por lo que sus órganos han dejado de funcionar poco a poco, lo cual va empeorando con el tiempo.

Eso quiere decir que… – Decía el pequeño felino deteniéndose a mitad de la oración ya que realmente no quería escuchar el final.

No lo sabemos, por eso estamos aquí… en navidad. – Hablaba Whisper recostándose al espaldar de la silla y cerrando los ojos. – Supongo que Kath estaba preocupada de que ustedes pasaran la festividad sin ella, aunque estuviesen en la guild.

No es justo. – Dijo frustrada el hada. – ¿Por qué no nos dijeron que eran ustedes desde un principio? Cargaron con todo esto ustedes tres mientras nosotros… resentíamos el supuesto abandono.

Habla por ti misma, Rose. – Intervino Reagan con el ceño fruncido. – Nunca pensé en eso luego del secuestro de Kath.

Whisper. – Se escuchó la voz de la Tamer, quien había despertado por el ruido.

Ya llegamos. – Fue lo único que dijo el Digimon oscuro mientras abría los ojos.​

En ese momento, los Digimon Babys se lanzaron a abrazar a la Tamer, quien seguía recostada. Entre lágrimas, Reagan le comentaba lo mucho que la habían extrañado todo ese tiempo y que lamentaba tanto que tuviesen que reencontrarse en esa situación. Debido a todo el ruido y movimiento sobre la cama, el pequeño Babydmon terminó por despertarse y unirse al abrazo grupal junto a sus dos amigos. Desde un rincón, Rose se mantuvo en silencio viendo con seriedad la situación, por su parte, Whisper la miraba a ella con el ceño fruncido para que esta evitara volver incomodo aquel encuentro.

¿Quién trajo esas flores? – Preguntó Tinkermon evadiendo el elefante rosa en la habitación.

¿Qué? Esas no estaban aquí antes de dormirme. – Decía la de ojos púrpura incorporándose para tomar la nota que había en la parte superior. – Whis… ¿Podrías llevarlas al bote de basura, por favor?

¿Qué? ¿Son flores de Kyle? Porque si es así, con mucho gusto les prendo fuego. – Comentaba el tipo virus viendo como su compañera sonreía tristemente.

No, son de alguien más, pero no quiero recibir nada de él. – Explicaba la chica.

Como quieras. – Contestó el Child encogiéndose en hombros y levantándose para tomar el ramo de la mesa.​

Una vez que Whisper salió de la habitación, Briand les pidió a sus compañeros que le contaran todo lo que había pasado mientras ella estuvo “ausente”, mayormente, quería saber cómo se sentían ante aquellos fatídicos cambios hacía alrededor de nueve meses.


***
Whisper sigue estimando mucho al pj de Luigi :3​
 

everyday

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Matt #7

—¿Qué van a ordenar? —Soltó secamente Ethan, quien vestía su uniforme de mesero. Matthew y sus compañeros no le reconocieron al momento, pues era la primera vez que le veían con ropas tan formales—. Ah… son ustedes… —parpadeó anonadado al reconocer al canadiense—. ¿Qué rayos van a ordenar? —frunció el ceño como si le diera igual.

El canadiense sonrió de forma nerviosa, la forma de expresarse del americano no le sorprendió en lo absoluto, después de todo Ethan no era alguien que gustase actuar de forma amable ni siquiera frente a sus conocidos o amigos, pero creyó ingenuamente que su comportamiento en el negocio sería, por lo menos, más amable.

—No maestro, así no —le corrigió Ryudamon—. Debe decirle “buenos días, bienvenidos al Black Jac Café, ¿qué desean ordenar?”

—Es igual, además nos conocemos —hizo un ademán para restarle importancia, tomando asiento en la silla libre justo enfrente del chico pelinegro—. Nunca habían venido aquí, ¿han venido a comer algo, o acaso necesitan ayuda con alguna Quest? —Los orbes grises del americano se clavaron en el canadiense, además su tono de voz pasó se reflejar molestia a ser algo más seria de lo común.

—Queremos saber sobre las Guild —interrumpió Excalibur.

—Y a probar el chocolate y pastel que venden —Prydwen se relamió los labios.

—¿Sobre las Guild? —Ethan se rascó la nuca y ladeó la cabeza, al parecer creyó que en realidad venían a pedir ayudar para una encomienda importante—. ¿Qué quieren saber sobre ellas?, no son la gran cosa si les soy sincero…

—¿Qué son y para qué sirven? —Fue la pregunta del digital con sombrero de escudo.

—Son grupos donde humanos y Digimon trabajan en equipo —explicó Ryu mientras asentía con cierto orgullo—. Cada una es única, por ejemplo, hay Guilds que se dedican a buscar la paz y justicia en el Digimundo, otras que ofrecen sus servicios como si de mercenarios se tratasen, luego están las similares a Black Jack —sonrió—, las cuales abren un establecimiento y ofrecen productos consumibles —los dos Baby escuchaban atentos la explicación del samurái.

—Aunque también existen agrupaciones que hacen todo lo contrario —prosiguió Ethan—. Guilds dedicadas a realizar toda clase de viles actos, algunos simplemente por gusto y otros a cambio de dinero —suspiró pesadamente—. Secuestros, asesinatos, robos… —miró al trío que tenía enfrente, cuyos semblantes se habían vuelto un poco más serios—. Eso podría resumir qué es una Guild —movió su mano para restarle importancia al asunto—. En cuanto al beneficio de tener una… bueno… —se quedó pensativo, como si en verdad no se le ocurriese nada.

—Sirve para hacer nuevos amigos y ayudar a otros —el Child agitó su cola, emocionado—. El maestro y yo hemos conocimos a Tamers y Digimon que nos han ayudado mucho en nuestro camino —miró a Matthew y después a los bebés en la mesa—. Se podría decir que Black Jack es nuestra familia —asintió decidido, mirando al castaño quien abrió los ojos de par en par y se quedó atónito por un par de segundos.

—S-sí… —Walker se rascó la nuca y desvió la mirada hacía cualquier lugar—, se podría decir que es así…

—Entonces… una Guild… —comenzó Excalibur.

—Es una familia… —completó Prydwen.

Escudo y espada levantaron la mirada encontrando la de Matthew. Las palabras del canadiense volvieron a sonar en la mente de ambas Legend Arm, aquellas donde el chico aseguraba que la navidad era un momento para compartir con la familia. Entonces, si aceptaban la invitación de Light para unirse a Avalón… ¿ellos podrían tener una familia, tal como Matt la tuvo en el mundo humano?
 
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Sinclair Moon

Eran las primeras navidades que el pelirrojo pasaba fuera de su casa, es más, estaba en otro mundo, en el que por asi decirlo solo tenía a una especie de hada, a la que por ahora podía llamar familia. Aunque si bien era cierto que no se arrepentía de haber conocido a su compañera, ni de haber llegado a aquel mundo, hechaba de menos a su familia del mundo real cosa que que le hizo suspirar un poco triste:

- Que te ocurre Sinclair- dijo el hada algo preocupada.

- Nada Tinkermon, no te preocupes- le respondió con una sonrisa. - Solo que estamos en navidades y hecho de menos a mi familia del mundo real.

Ambos, Tamer y digimon paseaban por una calle toda iluminada y llena de humanos y digimons que reían y disfrutaban juntos. Algo que sorprendía al americano es que aquellas navidades eran blancas ya que nevaba, cosa que hacia varios años que no sucedía en su mundo debido al cambio climático:

- Es precioso ¿no crees, tinkermon?- dijo con los ojos brillantes el tamer.

- Si, pero hace mucho frío- dijo la pequeña hada tiritando.

- Anda metete en el bolsillo de mi abrigo, ya te dije que deberías haberte abrigado más- le dijo cariñosamente a su compañera.

- Vaaaaleeeee, la proxima vez te haré caso, pero no pensaba que fuese ha hacer tanto frío- dijo algo apenada la pequeña digimon metiendose en el bolsillo de su tamer.

- Oye Tinkermon ¿es posible que no sepas exactamente que es la nieve?- preguntó el pelirrojo.

- Ehhhhmmm...bueno se que esta fría y que es blanca, pero quizás no lo sepa todo sobre ella- dijo algo sonrojada.

- No importa, pero recuerda abrigarte mejor la proxima vez- le aconsejó a su compañera.

El pelirrojo volvió a suspirar, cosa que la pequeña digital sabía que no era bueno y que su tamer estaba pensando en algo:

- Oye, Sinclair ¿En que piensas?- dijo frunciendo el ceño.

- En que no llevo ni un año aquí y ya estoy en medio de una guerra entre magia y ciencia por lo que parece- dijo algo asustado.

Pronto acabaron en la puerta de un hospital,y ambos pensaron que sería una buena idea entrar y ver, si con su condición de tamers, podían ayudar a aquellos que pasaban esas fechas allí, al entrar Sinclair reconoció a un impmon gruñon que mascuyaba entre dientes, antes de tirar un ramo de flores a la basura:

- Hey Whisper ¿eres tú?- Dijo a modo de saludo el pelirrojo

El diablillo no le dijo nada simplemente le hizo un gesto para que le siguiera, parecía algo triste. El pelirrojo y el hada le siguieron hasta una habitación de aquel hospital y dentro, en una cama, estaba su tamer junto con otros humanos y digimons.
 

Reflejo
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Bwehe... bhaha. —Con cada salto que daba, la risa perturbadora de Betamon se iba haciendo más y más evidente. Atraía la atención de los transeuntes quienes al verle preferían cambiar de vereda. No podía evitarlo, cuando intentaba contener su alegría terminaba curvando una puntiaguda y maligna sonrisa, pocas veces era consciente de sus propias expresiones faciales. Ringo iba detrás suyo arrastrando una carretilla de la manija. Su contenido era cubierto por una manta, de modo que nadie más sabía qué yacía dentro. — Ya han pasado varios años pero se siente como el primer día que la conocí. ¡Me encanta la Navidad Master!

A Takanabe le enternecía que su compañero mostrase una faceta tan pura, le recordaba a los animales de su mundo. — A mi también Betamon~. —Aparentemente en el basto océano no existían este tipo de tradiciones. Era un lugar aislado casi en su totalidad del contacto humano, razón por la cual los Tamer con camaradas acuáticos eran muy escasos. Para la japonesa la festividad era solo otra excusa perfecta para disfrutar de las buenas vibras. Betamon usaba la Navidad para darle forma sus gustos y deseos. ¡Era lo mismo para cualquiera, cuando alguien conoce algo que le causa bienestar no puede evitar querer compartirlo con todos! No obstante, aquellos con un pasado más oscuro podrían no disfrutar de este tipo de eventos, aunque Ringo afirmaba que ellos se encontraban en un error por mantener esa postura negativa. En Digital World la Navidad no era una simple fecha consumista... bueno sí, pero debido a la inexistencia de la pobreza y las actividades públicas se volvía una alegría al alcance de todos. Podías disfrutar de tu cena sabiendo que nadie se estaba muriendo de hambre al otro lado del mundo. En otras palabras, no creaba el típico contraste de ricos y pobres que tanto aparecía en el mundo humano.

En esta ocasión, la actividad más importante consistía en decorar a "Yggdrasil", un árbol de Pino de proporciones épicas que solo crece en Labyrinthos. Era la primera vez que uno de esos llegaba a File, toda la ciudad se había reunido en un solo punto con la intención de aportar sus ornamentos para el gran símbolo navideño. Además, alrededor de esa planta de 70 metros se formó un conglomerado de tiendas y actividades que solo estarían disponibles durante la fecha. El el trayecto el dúo visitó a varios emprendedores, entre ellos la artista Zaramii que como prometió, les entregó su pedido a tiempo y a precio navideño: Otra detallada figurilla de PVC que inmortalizaba la apariencia de un Seadramon, esta vez a punto de ingerir a un pobre Gomamon. Ringo la guardó con las "demás" y con eso siguieron a su destino principal. ¿Pero que es de un viaje sin desvíos? Cerca del callejón un hombre grande, calvo y de aspecto rebelde exclamó con alegría.

¡Este niño es la leche! Mira Bob, es mi vieja! ¡Mi vieja jajajaja! —Se refería al tatuaje que ahora tenía en su pecho. Contento por ser capaz de obtener uno en ese mundo, le dio una palmada en la espalda a su amigo y al propio tatuador. Éste último era nada más y nada menos que un niño de 16 años. También contento porque otro valorase su trabajo, tomó a su cliente del hombro y comenzó a carcajear.

¡Otro amigo satisfecho! ¡Vamos, acérquense, solo por esta noche hora les haré un descuento de mitad de precio!

Hermano, te quedó igualita. ¿De verdad la hiciste con solo esa descripción? ¿Quién demonios te enseñó? —Bob creía que ese niño tenía gran potencial para servir a Security. Su capacidad de dibujo era increíble y su gran imaginación le permitía retratar a personas que nunca había visto, claro, siempre y cuando contase con los detalles suficientes. Era curioso, Litz siempre fue el tipo de persona que se enfrascaba en sí mismo. Pero gracias a que su curiosidad era de todo menos normal, recordaba casi al pie de la letra todo lo que le interesaba. Con el tiempo comenzó a ver patrones en las caras de los humanos, por eso era tan bueno tatuando. Los dos motociclistas le agradecieron de nuevo y le invitaron a beber unas copas en la taberna aledaña. El chico por supuesto se negó, su turno todavía no había terminado.

¡Vamos gente! ¡Mitad de precio~! —Volvió a insistir el muchacho. Desgraciadamente ninguno de los transeúntes "comunes" se atrevía a cruzar miradas con él.

Vamos a ver... ¿No te dije que no presionaras a los clientes? Los ahuyentarás. —Le Aconsejó Keramon por séptima vez con un tono resignado. Su lado juguetón había sido suplantado por una fuerte diligencia que exhibía cada vez que tenía un encargo. Ahora que reemplazaban a Martín Dedos Mágicos en su negocio necesitaban cuidar un poco de su reputación.

No puedes ir a lo seguro, tienes que arriesgar, ¡mira! —El francés señaló descaradamente a la chica que se acercó con su Betamon. — Nippon? Moe-desu~! —Se llevó ambas manos a la sien y dobló sus muñecas para imitar los movimiento de un gato. Creyó que era japonesa y por eso le habló con algo relacionado a su cultura. Acertó, aunque Ringo no le entendió pues ella de japonesa solo tenía el nombre.

¿? Moe~ —De todas formas le siguió el juego, cosa que pareció alegrar enormemente al albino.

¡Jaja! ¡Me agradas, solo por eso tu tatuaje será gratis! ¿Qué vas a pedir? ¿Un retrato familiar? ¿Un corazón con la palabra "mom"? ¿Tu firma? ¿Un gatito? ¡Un gatito entonces! Vamos siéntate aquí. —La conversación iba demasiado rápido para una atolondrada como Ringo. En ese aspecto también le siguió el juego, aunque por suerte su compañero intervino para salvarla. Keramon por su parte se llevó ambas manos a la cabeza, pensando que era un milagro que tuviese dos clientes en una misma noche.

Momento humano, yo seré el que se tatue.

¡Un sapo enorme! Es la primera vez que veo uno, ¿cuanto se puede estirar tu lengua? ¿Puedes caminar por las paredes?

Whoa whoa whoa, cálmate que es Navidad viejo.

¡Es cierto! ¡Feliz Navidad querido cliente! ¿Qué va a ordenar?

Observa —El renacuajo le mostró su lomo. En él se podía apreciar varios tatuajes de tipo tribal, todos naturales y con un diseño similar a las olas del mar. Lastimosamente todos ellos estaban deformados por culpa de sus múltiples cicatrices, apenas de podía interpretar que eran líneas. — Quiero que me devuelvas mi marca de nacimiento, pero esta vez convierte las líneas curvadas en la silueta de un Seadramon.

¿Un... "Seadramon"? —Litz inclinó su cabeza confundido. Con un "click" la curiosidad dentro suyo volvió a despertar. — ¿Es moe?

...

Asta. Las manos de Litz son demasiado hábiles (?)
 

Velvet.

I challenge my fate!
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Story of Christmas [1]
Kazuhiro Akira & Dora [Digital World]


Había algo que no lograba comprender la monja en todo el tiempo que ha pasado con su compañero humano y era la enorme capacidad del japonés para hacerla exasperar de todas las formas posibles. Todo comenzó cuando Holly e Ethan le pidieron al japonés ir a la tienda por algunas provisiones para el café, no obstante, al regresar al café el asiático empezó a actuar de manera extraña e inusual. Antes de llegar al café, arrastró a Dora hacia unos arbustos, tapándole la boca antes de que ella pudiera decir algo y reclamarle por lo sucedido, el rostro serio del nipón decía que había problemas.

— Aki, dime ¿Qué fue lo que te pico?

— Silencio, onegai.

— Aki.

— Hay problemas, Dora.

— No entenderé que clase de problemas hay si no me explicas la situación.


La monja no entendía muy bien la situación que ocurría, al darle una mirada al café encontraron a un chico junto a un par de Digimon extraños, aquello en verdad era algo novedoso, pero ¿Acaso ellos tenían intenciones hostiles? La monja se quedó mirando al extraño trio, pero su rostro se llenó de tranquilidad al ver quien los atendía, era Ethan quien al parecer se encontraba charlando con aquel chico.

— ¿Son esos chicos? parece ser que conocen a Ethan.

— No.

Al dar otra segunda mirada, encontraron a Ethan atendiendo el lugar, su actitud frente a los clientes era la misma, pero no había nada raro aparte de ello.

— ¿Es Ethan?

— No.

— Aki, no estoy aquí para jugar a las adivinanzas.

— Shh

— Por favor, no entiendo que es lo que.

— Shh

— ¡Aki por todos los cielos..!


Los labios de la monja fueron sellados por las agiles manos del asiático, Akira empujó a su compañera al suelo, ocultándose entre la nieve y los arbustos del lugar. Algunos de los clientes miraron hacia los alrededores atraídos por el ruido volviendo al poco tiempo hacia sus platos luego de un tiempo. Dora realmente se estaba enojando, y de no ser por las leyes de Yggdrasil ya hubiera llenado de plomo a su camarada, Dora deseaba llegar al fondo del asunto, pero su compañero no le daba oportunidad en ello.

— Aki, entiendo que eres especial a tu manera, pero ¿Podrias decirme que ocurre?

— Nee-san.

— ¿Cómo?

— Onee-san.

— ¿Onee-san?

— Mi hermana.

— ¿Qué?

— Mi hermana está aquí.


El nipón apuntó hacia una de las mesas en donde se encontraba una chica degustando un delicioso pastel de chocolate. Dora tuvo que pestañear un par de veces para reconocer la figura que se encontraba comiendo en esa mesa. Su cabellera purpura oscura y ojos del mismo color y aquellas facciones delicadas que le recordaban a su compañero cuando se vestía de mujer, definitivamente ella era familiar de Akira, es más, ¡Estaba muy cambiada desde la última vez que la vio! Sobre su regazo, se encontraba una babosa de color verde degustando de igual manera aquel trozo de ese manjar, un Numemon.

— H-Haru-Nee. No puede ser, te llamaron a ti también.

— Es ella…No la recordaba tan cambiada desde que fuimos la última vez al mundo humano. — La monja observó fijamente a su compañero — ¿Y bien? ¿No la piensas saludar?

— Yo…hace rato que no hablo con ella.

— ¿Pues a que esperas? ¿A que se vaya?

— No.

— Es hora de que te reencuentres con ella, Aki. Además, es navidad, y se supone que las fiestas son para pasarlas en familia.



 
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Something that remains
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Charlotte [6]
El clima cálido y ameno que se había instaurado en la habitación debido a la conversación entre Charles y sus pequeños Digimon acompañantes fue sustituido por un incómodo silencio desde que cierto pelirrojo había entrado en compañía de Whisper. Por el rostro confuso de Sinclair, la francesa supo que no la reconocía del todo, lo que le pareció normal dado que ahora su cabellera blanca le cambiaba radicalmente el aspecto. Lightwood frunció el ceño y bajó la vista hacia Impmon, que se encogió en hombros como si preguntara que había hecho ahora. En cuanto a los Digimon Babys, simplemente se quedaron estáticos en un lugar mientras Rose, se acercó al de ojos verde con las manos cruzadas.

¿Y tú quién eres? – Preguntó la Tinkermon mirando de arriba abajo al hombre. – ¿Quién te invitó a esta reunión privada?

Yo lo traje. – Respondía el tipo virus pasando de largo con las manos detrás de su cabeza.

Por supuesto que tenías que ser tú. – Ondeó las manos hacia el techo el hada siguiendo al Digimon oscuro. – Nunca sabes leer un ambiente, ni cuando eras una monja tenías cerebro.

La interacción entre aquel par sorprendió al pelirrojo ya que era como si viera a su propia compañera como una busca pleito, en cuanto a Tinkermon, la que estaba todavía en el bolsillo de su Tamer, estaba un poco incomoda al ver como Rose hablaba con Whisper llamándolo de muchas formas para nada agradables. Charles decidió ignorarlos, hacía mucho tiempo desde que su compañero no discutía vívidamente con alguien que no fuese ella, además, estaba cansada, así que simplemente los dejo estar.

¿Qué haces en el hospital, Sinclair? – Decía la chica que tenía a Reagan en su hombro, Caín sobre sus piernas mientras que Levi flotaba a su lado.

Ah… ¿Charlotte? – Habló el pelirrojo reconociendo la voz de la albina. – ¡Vaya! Por un segundo pensé que nos habíamos equivocado de habitación.

Si, imagino tu sorpresa. – Mencionaba Charley acariciando suavemente a su pequeño Dragón. – A veces también me sorprendo cuando me miro al espejo, eventualmente uno se acostumbra.

¿Por qué ese cambio de imagen? Digo, te ves bien, aunque un poco pálida. – Comentaba Tinkermon saliendo del bolsillo y captando la atención del otro hada en la habitación.

¡Otra Tinkermon! – Señaló Rose hacia su igual.

Descubriste Folder. – Dijo Whisper recibiendo una mirada letal por parte de la pequeña Digimon.

Deja de meterte conmigo, estúpido demonio. – Mascullaba Tinkermon halándole una oreja al pequeño diablillo.

Sin fuego, Whisper. – Ordenó la de ojos púrpura sabiendo que a eso iba su compañero, quien chasqueó la lengua en respuesta.

¿Quiénes son ellos? – Preguntó Nyaromon observando con curiosidad al par de visitantes.

Sinclair Moon y Tinkermon, los conocimos por casualidad el día en que… ah… ayudé a un pequeño pelirrojo a mejorarse de un resfrío. – Contestaba Lightwood omitiendo la primera referencia ya que no era un día que quisiera recordar. – Ellos son, Reagan, Levi, Caín y Rose. – Presentaba señalando a Nyaromon, Cupimon, Babydmon y Tinkermon respectivamente.

¡Hola! – Saludaron Caín y Reagan mientras Levi ondeaba la mano y Rose simplemente gruñía en respuesta ya que forcejeaba con Impmon.

El pelirrojo y su compañera correspondieron el saludo para luego responder la razón por la cual habían ido al hospital en primer lugar, siendo para ellos una completa casualidad haber reconocido a Whisper y que este simplemente los haya llevado hasta ahí. En primera instancia, la francesa pensó que Impmon había leído la estúpida carta de disculpa de Nicolas Thompson, sin embargo, le preguntaría más tarde al respecto.


 

everyday

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Matt #8

Tras la corta, pero informativa, explicación del americano este tuvo que abandonar su cómodo asiento pues uno de los clientes requerían de su atención; aunque el chico fingió estar sordo en los primeros instantes con la esperanza de que el sujeto desistiera y así ahorrarse el tener que ir a asistirlo, cosa que hizo que Matthew se preguntara cómo es que la gente seguía yendo a ese establecimiento a pesar del trato del americano, era probable que la respuesta se encontrase en el hecho de que la comida en verdad era muy buena como para justificar esto.

—Bu-bueno —el azabache se giró hacia sus amigos una vez el castaño y su dragón se fueron—. ¿Les parece bien si escogemos algo para ordenar? —Ambos Baby asintieron emocionados.

Collins abrió el menú y lo dejo sobre la mesa, ahí se enlistaba toda una larga serie de postres y bebidas; para fortuna del joven, también había fotografiás de los mencionados platillos,lo que facilitaba a los comensales escoger el postre adecuado. Excalibur se decidió por una rebanada de pay de queso, mientras que Kakkinmon escogió un moffin de chocolate, por su ladao, el Tamer escogió un brownie con una bola de helado. Ethan tardó varios minutos en volver y tomar la orden del trío, aunque para traerles el pedido no le tomó más que una visita a la cocina.

Los bebés digitales no ocultaron sus ansias de hundir el diente en sus alimentos, literalmente sus bocas comenzaron a babear apenas vieron al mesero acercarse con sus platillos, ya ni se diga cuando los colocó sobre la mesa frente a ellos: sus ojos se abrieron de par en par y parecían brillar por la emoción. Tanto la espada como escudo miraron a Matthew como pidiendo permiso para comer, el chico hizo un ademán para que comenzarán sin más.

Excalibur y Prydwen dieron un primer bocado a sus alimentos: quedaron petrificados al sentir aquella dulzura derritiéndose en sus bocas, la experiencia era única, si los creadores de aquellos postres hubieran hecho un trato con una deidad para que sus manos pudiesen crear la perfección misma; el pan era suave, sin demasiada humedad y sin pecar de resequedad; la combinación de sabores era la adecuada, ni muy intensos pero tampoco se entremezclaban o eclipsaban los unos con los otros. Ambos cerraron sus ojos, a manera de enviar toda su atención al sentido del gusto e intensificar aún más los sabores que estaban percibiendo. De sus bocas solo salían sonidos de satisfacción al saborear, con solo escucharlos uno se daba cuenta de que el alimento era de su total agrado; esto hizo que el canadiense sonriese, se sentía alegre y aliviado de que a sus amigos se la estuvieran pasando bien.

—¿No vas a probar el tuyo? —Preguntó Kakkinmon, ladeando la cabeza: Matt no había tocado su brownie.

—Sí, pruébalo para que luego me des un trozo —sonrió de oreja a oreja Sakuttomon.

El chico tomó el tenedor, cortó un trozo del brownie y se aseguró de que este tuviese una capa de helado; los sabores danzaron en su lengua cuando se llevó el bocado a la boca. Matt también se mostró satisfecho con una expresión, incluso sus mejillas se sonrojaron ligeramente. Después volvió a cortar el postre, esta vez consiguiendo dos pedazos que ofreció a los Babys, quienes aceptaron sin chistar abriendo grande sus bocas. Tanto la espada como escudo parecieron aprobar el postre del azabache, Excalibur incluso se animó a pedir una segunda prueba. Matthew esbozó una cálida sonrisa al ver a sus compañeros tan alegres y dando sus opiniones sobre sus respectivos postres, esos momentos tan simples eran los que el canadiense más atesoraba.
 

スパークル
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Mai #5

Cena de Gala

Navidad se acercaba rápidamente y con ello comenzaban a ocurrir todas las posadas y reuniones sociales que precedían a dicha festividad; las guild más “públicas” organizaban cenas o fiestas de gala con tal de recaudar fondos o bien, simplemente pasar el rato y agradecer a todos los tamer (fuesen miembros de un gremio o no) que les habían dado la mano a lo largo del año, desde tareas bastante simples hasta otras que literalmente habían mantenido el orden del mundo digital. Digital Security era una de ellas, se habían encargado de organizar algo bastante grande; toda la planta baja de uno de los hoteles más grandes y reconocidos de Folder era el punto de reunión.

La velada había comenzado a las seis de la tarde, para las siete el lugar ya estaba bastante lleno, sin embargo, eso no significaba que cualquiera pudiese entrar; los miembros de la policía se habían encargado de establecer un protocolo de seguridad bastante rígido, esto con el fin de evitar ataques de renegados durante la fiesta: lo último que querían era que eso se convirtiera en un blanco perfecto debido a que hubiesen reunido a muchos tamer de renombre en el mismo sitio.

Invitación. – En la entrada, varios hombres trajeados y con su insignia a la vista se encargaban de inspeccionar las invitaciones, escaneándolas con un dispositivo para asegurarse de un par de cosas: que fuesen las reales y que no hubieran sido usadas previamente. Después procedían a pedir a tamer y digimon que caminaran por un detector, todo con el fin de asegurarse de que no estuviesen cargando con armas o algún dispositivo indeseado. Los invitados, además, debían registrar a personas extra que quisieran llevar con ellos si ese fuera su plan; en resumen, persona sin invitación no podía entrar al evento.

Aquí está. – La pelirroja, acompañada únicamente de Coronamon, entregó el cartoncillo que hubo llegado a ella semanas atrás; originalmente no había planeado ir, pero después de pensarlo por días, finalmente decidió que no le haría daño y, además, le serviría como descanso de estar de misión en misión. Un cambio de aire. Un modo de ver a su pareja sin que fuera problemático, ya que el aludido y los miembros de su guild también habían sido invitados, cosa que permitía el encuentro sin que fuese extremadamente llamativo.

La asiática portaba un vestido negro bastante simple, no tenía muchos detalles y tampoco estaba muy escotado, por lo que no atraía demasiado la atención: en un sitio lleno de tamers de todo nivel, era sencillo pasar desapercibida. Luego de ser revisados por el detector, finalmente Hitomi y el pequeño león se abrieron paso al interior de la edificación, le fue difícil sentirse cómoda inmediatamente, de hecho, pensó seriamente en retirarse apenas llegando debido a la cantidad de gente en el interior, pero trató de resistir un poco más para al menos cumplir correctamente con ese compromiso.

Tras unos quince o veinte minutos, Coronamon y Mai ya habían encontrado a la guild de Jun y se encontraban platicando amenamente con ellos y otros cuantos invitados del evento; el ambiente era bastante tranquilo y a pesar del ruido provocado por la cantidad de gente que se encontraba en el lugar, no llegaba a ser perturbador o incómodo. De pronto, cuando el grupo se decidía si ir por algo de cenar o a la barra de bebidas, un miembro de DS (igual que los de la entrada, trajeados y con la insignia a la vista) se acercó a la pelirroja y le pidió que charlaran un momento.

¿Qué sucede? – Los orbes azulados de la joven fueron a dar sobre los marrones del recién llegado, el chico carraspeó ligeramente.
El jefe me pidió un favor, me dijo que le llevara a conocer a alguien. – Las palabras dichas por el aludido llamaron la atención de la asiática, quien alzó una de sus cejas, tras lo que giró a ver a sus acompañantes, quienes esperaban a que les diera alcance.
En un momento los alcanzo. – Le sonrió a su pareja y luego volvió su atención hacia el policía. – ¿Conocer a alguien? ¿Para qué?
Al parecer les enviará a algo en un futuro y quiere que se conozcan, no me dio muchos detalles, solo me lo encargó mucho. – Mai asintió ligeramente y acto seguido comenzó a caminar a la par del policía, esperando seriamente que no fuera alguien de pésimo carácter, puesto que eso le causaría un montón de dolores de cabeza que debían sumarse a los que ya de por sí sentía gracias a las misiones a las que iba bajo orden del cabecilla de DS.



Claire. Claire.
 

Claire.

Lightning
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Serah Farron. Six
La pareja de adolescentes estuvo un rato más en aquella habitación hasta que finalmente salieron para buscar a sus compañeros digitales. Antes de marcharse, Serah había dejado una nota en el lugar diciendo “No tardaremos demasiado, espérennos aquí”; por lo que volvieron allá y, por suerte, allí estaban ya los dos pequeños rufianes. Terriermon se revolcaba de la risa en el suelo y Dracu permanecía a su lado con su ya afilada y enorme sonrisa más agigantada en su rostro.

Esa mueca solo me dice que estuviste haciendo bromas… —dijo Serah llamando la atención del par mientras se acercaba a ellos. Los dos digitales se voltearon a ver a los humanos, Serah se detuvo para ver al dúo y Shin se acercó para tomar a Terriermon del suelo.

Tantas carcajadas no me dan buena espina… Espero no te hayas metido en problemas orejón —lo subió a su hombro y el conejo sonrió.

Solo fue una broma inocente —se excusó, entonces se le acercó al oído—. ¿Ya te modeló la lencería? —le dijo en voz baja y el moreno rodó los ojos.

Ya cállate —movió la mano y le puso en frente el D-Terminal—. Mensaje para ti del “Rey” —hizo hincapié en la última palabra y el can tomó el aparato emocionado antes de leer el mensaje de Gomamon invitándolo a aquella fiesta.

¿Podemos ir, Shin? —el Tamer asintió, ya lo había hablado con Serah en su departamento, por lo que solo pasarían por sus respectivos lugares a vestirse e irían a la dirección que les indicaban. Eran apenas las 4 de la tarde, por lo que aún tenían algo de tiempo.

El primer lugar en visitar fue la habitación de Shin en Black Jack, donde el muchacho y su camarada tomaron un baño y se cambiaron de ropa mientras la chiquilla de pelo rosa los esperaban en el café; uno de los meseros le ofreció al par una bebida que iba por cortesía de la casa recomendándoles con insistencia el Café Irlandés, un coctel que mezclaba whisky con café y crema. Ambos aceptaron el ofrecimiento y poco después disfrutaban de aquella singular bebida junto con una galleta. Un rato después dejaron la ciudad y se internaron en el Bosque inquebrantable, en dirección hacia el Bad Spill, lugar donde vivía la estadounidense junto con sus compañeros de guild. Allí fue el turno del varón de esperar en la barra del bar, que ahora era ocupado por varios clientes más: las fechas habían traído buena actividad dentro de la taberna.

La mayoría pedía bebidas alcohólicas y fue entonces cuando escuchó a Boss –el Gazimon encargado- hablarle a un par de chicos acerca de una bebida mortal que los dejaría noqueados.

Pff, por favor, no hay bebida alcohólica que me tumbe —alardeó el joven y el otro soltó una carcajada.

No sabes de lo que hablas chico, jeje —soltó Gazimon— ni en el mundo de los humanos es común, pague un buen fajo por esa botella a unos contrabandistas —Shin alzó una ceja al escuchar eso. Acto seguido, el muchacho que mantenía la conversación con Gazimon soltó varios billetes de bits sobre la barra, pidiendo que le sirvieran uno.

La pareja de Black Jack observó todo el espectáculo cuando un grupo se reunió alrededor para darle ánimos al valiente, quien terminó en el suelo debido al alto grado de alcohol en la bebida; fue repentinamente que Serah volvió y entonces pudieron dejar el Bad Spill, ya eran cerca de las 6:30, por lo que se apresuraron a llegar a la dirección que el rey Gomamon había enviado al terminal de Shin. Y finalmente ahí estaban: al llegar al departamento, se dieron cuenta que la puerta estaba abierta, Dylan recibía a algunos amigos y, tan pronto los notó, los invitó a pasar. Al pasar Serah reconoció a un par, los mismo chicos que habían ayudado contra Raremon: Shelldon y Rhydian.


Light. Light.
Verwest Schroeder Bishamon Bishamon Hathaway The Card Maker The Card Maker Lionel Lionel
 

I was lightning before the thunder
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Que DTB se hubiera ido a bañar fue la oportunidad perfecta para salir a comprar el regalo que le daría. No era como si ya lo hubiese pensado con exactitud, empero tenía ideas. Algo surgiría. Para que Dorimon no se quedase solo dejó a Gummyta en casa y a Vanya con las garras en la cocina. Antes de salir avisó al ígneo y pidió que si de casualidad Dylan preguntaba por ella, le dijera que había cruzado a su anterior apartamento a buscar… algo. Básicamente que no se preocupara. La aclaratoria sirvió para que el child sagrado abordara un tema que Sashenka no consideró jamás; Coronamon le preguntó cómo se sentía tras el comentario de Gomamon; si eso le afectó o si tan solo le resultó grosero solamente a él. La eslava se encogió de hombros. No tenía de otra, más que aceptar que el acuático no asimilaba bien el que su tamer y ella estuvieran juntas. No podía culparle.

-Debemos ser pacientes -sugirió. Su amigo no le respondió, pues en silencio retomó su labor. -No dejes que Taras haga mucho desorden.

Se lo pidió para ver si el de fuego le respondía y nada. Shura se despidió, centrándose en su nueva misión.

[…]

No había alcanzado el pomo de la puerta de entrada cuando pudo escuchar música pop a todo volumen. Shura intuyó que la reunión había empezado y ella ni siquiera se hallaba vestida acorde. Abrió la puerta queriendo evitar llamar la atención, mas su baby ya la esperaba para saludarla con efusividad. Él le señaló hacia dónde podrían estar los invitados. Luego nombró a la germana varias veces, no para llamarla. Gummymon solo quería que supiera que allá también estaba la rubia y seguro no estaba sola. La eslava apuntó hacia ese lado del apartamento sin dejarse ver, mientras tanto el baby II tocaba con curiosidad las bolsas que cargaba la fémina.

-¿Regalos? -Sasha regresó su vista hacia él, respondiéndole en silencio con un sí. También le pidió que no dijera nada. Taras le dedicó una gran sonrisa. De un salto se puso sobre su hombro derecho.

En el recibidor había un estante con unas cuantas revistas dentro. La albina introdujo sus bolsas allí hasta que llegase el momento oportuno para sacarlas. Se acomodó el cabello, sacudió su ropa y con naturalidad avanzó hacia la música. En el salón yacía una Halsey charlando con un grupo considerable; sus orbes azules captaron a Rhydian, quien justo rio junto a otros. También estaba la chica de pelo rosa y su acompañante degustando una bebida. Por otro lado estaban los digitales interactuando, entre admirando o atacando con chistes a Gomamon.

Dylan salía de la cocina con varias tazas humeantes, deteniéndose al encontrar a su persona favorita.

-¿A dónde fuiste? -Su novia solamente sonrió. Levantó una mano para despedirse por unos minutos. La germana intentó detenerla porque deseaba una respuesta, mas no tuvo éxito. Bufó aunque con atisbos divertidos.

Cherry saludó con efusividad a su restante compañera de piso, quien saludara al resto con un simple gesto. Enseguida pidió disculpas porque deseaba cambiarse acorde a la ocasión. En esas DTB entregaba el chocolate caliente a las hermanas de Taylor; uno de esos era para ella.


Verwest Verwest Hathaway Claire. Claire. Lionel Lionel The Card Maker The Card Maker Light. Light.
 

Morpheus's Dream ♚
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#08

La cena transcurrió tranquilamente junto a conversaciones animadas entre Gianna y Ace, con comentarios de Fiorella solo cuando le cuestionaban directamente. La pelirroja se encontraba distraída, recordando momentos parecidos a ese pero que no llegaban a acercársele en lo más mínimo; lo que más había tenido de ese calibre fueron reuniones del trabajo, donde solamente la invitaban para que llevara a su pequeña hermana, porque a todo el mundo le agradaba estar con la castaña. Solo que Ace…

—¿Qué tal te pareció la comida, Fiorella?
—Uhm…


Ace la miraba a ella.

—Estuvo bien, supongo.
—¡Me alegro! Todo lo preparé yo mismo. Esta mañana me sorprendieron con su visita y no pude hacer algo apropiado, pero al ver que pasarían el día se me ocurrió esto.
—¡Cocinas de maravilla, Ace!
—Gracias, princesita~. ¿Quieren postre?
—¡Sí!
—No, gracias…
—Déjenme ir por él.


El pelinegro se levantó, recogiendo rápida y silenciosamente la mesa para desaparecer en el interior del edificio, dejando solas a las hermanas Vival. La menor apoyó los codos en la mesa, dejando la barbilla sobre sus manos, con el rostro vuelto hacia el balcón como si viese los copos de nieve caer; la mayor simplemente se recostó de su silla, cruzando los brazos.

—Fiore…
—Estás realmente preciosa, Lor, me gustaría mucho tener mi cámara para guardar este momento…
—Estoy segura de que te ves igual de bonita —
infló las mejillas, se encontraba tan acostumbrada a los halagos de su hermana que ya no la avergonzaban—, pero ese no es el caso.
—¿Qué sucede? —
se inclinó hacia la mesa.
—Vuelve —esa sencilla palabra removió algo en el interior de la pelirroja, quien suspiró y desordenó su cabello—. No has estado aquí desde que regresamos. ¿Qué pasa?
—Nada, cariño, solo estaba… —
volvió a suspirar—… dándome cuenta de que tienes razón.
—Usualmente la tengo —
sonrió coquetamente.
—Qué modesta.

Cate se levantó, yendo a ayudar a su hermana a hacer lo mismo. En ocasiones no necesitaban palabras para comunicarse. La guió hasta las puertas de cristal, donde tuvo que soltarla para abrirlas. La preparación mental no fue suficiente para soportar el frente frío que la azotó desde el primer resquicio. Tembló de pies a cabeza, mas cuando la castaña tomó su mano recuperó parte de su calor. Caminó junto a la menor en silencio hasta que ella exigió el espacio para dar una vuelta con los brazos estirados, sintiendo con placer el frío de la noche, luego se detuvo a pocos pasos del borde, como si fuera capaz de admirar la vista que se expandía desde el techo de ese restaurante en el centro de Holy Angel Citadel. Fiorella se sostuvo los brazos, deseando volver al cálido interior.

—Entonces… —murmuró Gianna—, ¿de qué tengo razón esta vez?
—No estamos solas, y hoy lo siento más que nunca… No me sentía así en Italia porque te tenía a ti y luchaba por ti todos los días, pero desde que llegamos aquí… el término ‘luchar’ tomó un sentido más…
—Perturbador.
—Sí… —
exhaló un vaho blanquecino—. Mis experiencias aquí… Estoy aterrada porque en este lugar no soy capaz de protegerte, puedo perderte, y mis esfuerzos pueden ser nulos para evitarlo… Y Bearmon no sirve de mucho —la pequeña Tamer rió por lo bajo—. No puedo dejarte con cualquier persona, porque no cualquiera es capaz de cuidarte, aunque yo debería ser la que-…
—Fiore~ —
la aludida parpadeó, sorprendiéndose de ser interrumpida, y levantó el rostro para encontrarse con la deslumbrante sonrisa de su hermana menor. Por un escalofriante segundo dudó de la incapacidad visual que poseía—, ¿no te has dado cuenta? Me has dejado con personas capaces. Solo recuerda. Contamos con Nastrand’s Maze: Law Wolfe, Red —con cada nombre daba un paso en dirección a la mayor—, Ringo, Betamon, Serah, Dracumon, Boss, A.G. y Song… También está Llednar Malheur y Dracomon… ¡y Light! —estando frente a frente, tomó las manos de su hermana—. Has hecho amigos, aunque la mayoría hayan sido gracias a mí —la pelirroja rió por el gesto de Gianna—. Y ahora contamos con Ace y Daze. Y tienes a Renard… Desde que llegaste aquí nunca estuviste sola… —se soltaron únicamente para abrazarse mutuamente—. Yggdrasil te trajo justamente donde necesitabas estar…


.Wolfe .Wolfe Tizza V.G.Tizza Claire. Claire. Asta.
Más menciones (?)
 

Claire.

Lightning
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Claire Farron. Four
¿Siegfried Kahler ? —la voz de la estadounidense repitió el nombre que acababa de oír de los labios del oficial Hope Estheim mientras lo miraba, el varón asintió.

¿Has escuchado de él? — el albino se llevó la bebida a la boca y dio un sorbo, se trataba de un café fuerte. Ambos estaban en ese momento en Star City, en uno de los salones superiores del cuartel de Digital Security en la ciudad; se habían reunido para discutir algún caso que llevaban y luego de eso solo comentaban algunas cosas, entre ellas que esa noche DS tendría la tradicional fiesta anual que cada año en Diciembre celebraban, a la que Light había asistido el año anterior como compañera de Hope. Esta vez la americana fue sorprendida con una invitación directamente a ella, misma que el escoces acababa de darle y que, además, venía con un mensaje.

Solo sé lo que todos saben, que es el GL de Digital Security, pero nunca lo he conocido personalmente —respondió ella pensando en eso por un instante, mismo en el que Monodramon se acercó para pedirle más de las nueces que estaban sobre la mesa. La pelirrosa estiró la mano y le dio varias, el dragón las tomó cantando un “gracias” y volvió a donde estaba con Lunamon y Gaomon, hablando de sus cosas—. Me parece extraño que haya pedido que sea yo específicamente, ¿sabes de qué se trata? —dirigió la vista al muchacho y este negó.

No lo sé, pero a mí no me parece extraño —Hope puso su taza en la mesa y clavó sus orbes en la chica, guardando un breve silencio y a continuación sonrió levemente—.Has demostrado ser confiable y capaz, puedo entender que Kahler quiera a los mejores para encomiendas especiales —miró a un lado para ver la hora—. ¿Paso por ti a las 8pm? —la neoyorquina asintió.


~~oo~~​


El elegante salón al que habían arribado estaba ubicado en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. Estheim y Farron llegaron cerca de las 8:30 de la noche y de inmediato les fue asignada una mesa: Monodramon y Gaomon se sentaron con ellos observando a los alrededores y cuchicheando, Lunamon prefirió quedarse dentro del iC de Light, los lugares con tantas personas desconocidas no era lo suyo del todo. No pasó demasiado para que el dueto de digitales se levantaran y caminaran por ahí en dirección a una mesa repleta de toda clase de dulces. Colgado del borde y con sus patitas estiradas, un pequeño Coronamon movía su cola con entusiasmo de lado a lado mientras que alargaba la mano, tomaba un dulce de chocolate y leche y se lo metía a la boca para degustarlo. Al ver llegar al can y al dragón y notar sus ojos brillantes y la indecisión que tenían acerca de qué dulce probar primero, se adelantó y les ofreció.

Try this one —estiró la mano hacia Monodramon y este miró al felino y luego al dulce, sonriendo antes de tomarlo.

Mientras eso pasaba, en la mesa de los humanos se acercó un hombre alto que llamó la atención de Hope, quien se levantó pidiendo disculpas momentáneamente a la pelirrosa. Light simplemente asintió y vio al albino intercambiar palabras con el hombre más allá. No pasaron más de un par de minutos cuando el dúo de varones volvió a acercarse, esta vez Hope dirigió su mirada a la D-Linker y luego al sujeto.

Light, te presento a Marcus Schneider, es un miembro de Digital Security y hombre de confianza de Siegfried Kahler —la americana fijó sus orbes en el aludido y estiró la mano para responder al saludo del sujeto.

Es un placer conocerla señorita Light —dijo sonriendo—, si gusta acompañarme, quisiera que conociera a alguien —la fémina parpadeó, ¿se refería a Kahler? Claire miró a Hope, el escocés asintió y Light se levantó—. Sígame por favor —indicó Marcus y entonces atravesaron el salón; la guió a través de una puerta fuera de este y luego por un pasillo. Unos metros después, le indicó que entrara en una habitación. La estadounidense estaba algo extrañada, pero contaba con Lunamon en el iC por si algo sucedía.

Al atravesar la puerta Farron se percató de dos personas más en el interior, una de ellas era una chica de facciones japonesa y cabello rojizo, el otro, un sujeto alto y de semblante despreocupado, ataba su cabello blanco en una coleta. Ambos rostros hicieron sonar una campana en la cabeza de la Elite al ser figuras de renombre en aquel mundo: Mai Hitomi y Siegfried Kahler .


Blair Blair this is it /u\
 

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#3 – Raginwulf.


Erhard y Raginwulf intentaban ver cómo interceder, Raginwulf pronto se le ocurrió algo, tendría que tomar provecho de su altura y se acercó a las dos monjas que discutían.


– Hola, este, perdonen la interrupción, estábamos escuchando que peleaban y pues… vinimos a ayudar. – Saludó Raginwulf interrumpió intentando hacer uso inteligente de sus palabras, eso bastó para que las dos monjas voltean a los dos voluntarios gracias a las palabras del chico.

– Oh. ¡Hola! – saludaron al notar a los presentes finalmente, los primeros voluntarios –, si, no podemos decidirnos por un menú.

– ¡Yo dije Jamón! – Expresó la monja de sombrero negro gatuno.

– Y yo exprese pavo. – Respondió, con misma pasión, la que tenía el gorro de ratón celeste

– Um y si… ¿y si utilizan los dos? – Ofreció Raginwulf, buscando un punto medio.

– ¿A qué te refieres, pequeño? – Preguntó la de sombrero celeste.

– Existe el jamón de pavo ahumado, y el pavo envuelto en tocino. – Señaló con calma Raginwulf.


Las dos guardaron silencio… no lo habían pensado de esa manera al parecer y no tardó la del sombrero rosa en suspirar aliviada al ver a sus dos hermanas exclamar de dicha y anotarlo.


– ¿Y que tal de acompañantes para el plato? – Preguntó Sistermon Ciel.

– En eso yo puedo ayudar – expresó Erhard en el acto antes de que pudieran comenzará discutir y acercarse a ofrecer sus sugerencias que fueron bien recibidas en particular al ser ideas que sonaban bien y aun así tenían su toque exótico.


Al poco rato el menú estaba armado: Jamón de pavo ahumado envuelto en tocino, con salsa de arándano y manzana. De acompañamiento, brócoli y coliflor al gratin, puré de papa al ajo, Arroz con espinaca y Pasta Fennel al ser las opciones. De postre tenían como opción, cheescake, pay de moras mixtas, natillas de sabores (Naranja, vainilla y chocolate) y pastel de chocolate y solo faltaban los ingredientes a ir a recoger y conseguir.


Sistermon Blanc se ofreció a acompañarlos al mejor lugar que conocía para eso y los dos voluntarios no tardaron en aceptar y seguirle hacia el mercado a comprar las cosas; debido al hielo y nieve las granjas no podían sacar mucho si no es que algo en las expuestas. Aun así, el mercado estaba bastante repleto de alimentos y productos en venta para la gente, se escuchaba a la gente llamar clientes, ofrecer muestras y en sí, intentar vender lo que pudieran para las festividades.


– Muchas gracias otra vez a los dos y por favor perdonen a Ciel y Noir, ellas son muy pasionales con esto, a veces demasiado. – Expresó Sistermon Blanc.

– No te preocupes, es algo que suele pasar, lo bueno es que fue detenido antes de que llegara a un punto físico el asunto – respondió Erhard con gentileza –, nada que no fuese rápidamente arreglado por fortuna.

– ¡Así es! ¿Este es el sitio? – Preguntó Melody mientras Sistermon Blanc se detenía en el área de carga y descarga de las cosas.

– Así es, aquí normalmente esta lo que no se venderá o eso, los centros comerciales pasan lo que no se vende en su fecha a lo que es el Comedor Comunitario de File. – Explicó Sistermon Blanc a ambos mientras volteaba a ambos.



Relikt Relikt



#4 Shelldon
Ambos habían llegado a salvo a la casa donde la fiesta se hacía y entregado a Dylan los postres y la comida que prepararon para la celebración antes de comenzar a hablar un poco y ser presentados a Sasha y comenzaron a conversar tranquilamente.


– Me alegra ver que ambos se lograron reponer bien de la toxicidad del Raremon – expresó Serah con respeto apropiado a los dos muchachos de Armany’s –, ¿les puedo presentar a Shin?

– Igual es bueno saber que se encuentra bien señorita Serah – respondió Shelldon con cordialidad y volteo a ver a Serah, de quien no conocía el apellido –, un placer, Shin. Engla, mi compañera que es la D’arcmon que está en la mesa hablando con varios otros digimon, yo soy Shelldon Brownwolf hijo, para servir.

– Un gusto – respondió Rhydian antes de presentarse cordialmente – Soy Rhydian Taylor, mis hermanas Alice y Bella y aquí está a mi lado mi compañero Renk.


Tras ello todos los presentes se presentaron y a los digimon también en el proceso, quienes estaban entretenidos por su parte hablando en otro lado de la sala


– Igualmente – respondió Shin – ¿como conocieron a Serah?

– Un Raremon decidió darse un paseo y digerir media ciudad y pues, tuvimos que contenerlo, Shell aqui paso una temporada en el hospital por eso – respondió Rhydian.

– No te salvaste tú tampoco, mon ami, recuerdo también estuviste un rato compartiendo alcoba conmigo. – Medio sonrió Shelldon, canalizando ligeramente a Red para contestar a Rhydian.

– Cierto; pero no fue a tu nivel. – Concluyó Rhyidian, si bien White Sin era particularmente útil como arma para ciertas cosas… no podía evitar sentir agrado por Red, hacía salir lo mejor del heterocromático y Vide era alguien que podía ofrecer estrategias particularmente interesantes a veces, esas otras personalidades eran del agrado mayor para el líder de Guild y solo podía imaginar cómo podría haber sido el rubio de no ser por lo que lo llevará a sufrir un trastorno así.


Shin solo pudo contener un poco la sonrisa, aunque había notado el ligero, aunque desprevenidos para todos pasó el tono violáceo de la presencia de Red en el rostro del muchacho francés.


Iban hablando referente a cómo se fueron conociendo, al parecer, todos en alguna raid o misión conjunta que ocurrió fue la causa y al parecer otro día más que los llevó a encontrarse y conocer a más personas en el lugar.


– Algo me dice que nos encontraremos con cierta frecuencia, quizá en alguna misión o algún asunto, o, los cielos no lo permitan, el retorno de cierto… ghoul – musitó Rhydian, a lo que todos al parejo sintieron un extraño escalofrío, aún los que no estuvieron directamente en el asunto recordaban ese día – ¿Quizá sea buena idea compartir nuestros números de contacto para trabajar juntos en lo posible y facilitar los acuerdos de diferentes maneras?


Era una oferta bastante interesante para todos, Shin podía ver la ventaja en eso al notar que los dos integrantes de Armany’s estaban en rango Expert y Elite, ambos podrían ser excelentes aliados en un caso serio o en una emergencia y lo mismo era dicho para el resto. Tampoco era secreto que eran neutrales, aun Shelldon quien era considerado un “pacífico buen samaritano” tenía su toque, aún y pese a la inocencia en sus orbes, todos podían ver en ellos esas divisiones internas de las cuales una era particularmente siniestra y estaba teñida de sangre y las ojeras de agotamiento que parecían exclamar la supervivencia a una tortura feroz.


Si bien también debía decidir si dar o no su contacto Serah accedió rápido, sabía que ellos dos eran buenos aliados, y las personalidades alternas de Shelldon eran algo que podría ser de gran ayuda en todo tipo de caso, más si este se animaba a dejar su camino pseudo-pacifista y Vide; a quien ella conocía, pese a su monotonía extrema, era una personalidad que era un buen aliado al tener una mente como la portaba.


– ¿Que tal va el asunto con Vide y... ? – Preguntó Dylan esperando por respuesta unos segundos.

– Whity ha estado algo… decisivo últimamente, Vide y Red han estado trabajando por calmarlo pero temo este vaya a tomar medidas más... drásticas a mi persona, aunque la verdad no sabría cómo tomar eso y si contaría o no como… agresión de esa variante. – Expresó Shelldon discretamente; este no sabía si contaba como violación o masturbación el ser violado y si era o no considerado incesto considerando el factor de que era él mismo, dentro de su propia mente, por una de sus personalidades alternas, fue muy discreto con sus palabras, aunque parecía que el resto de los presentes no lograron comprender bien, Rhydian podía en cierta manera entender.

– Esperemos que no lo logre. – Respondió Káiser, bastante más consciente de eso, más indeciso de si era o no y solo quedando desear bien mientras el resto miraba extrañado.

– Como sea, este… este es mi… mi contacto. – Suspiró Shelldon sacando su D-Terminal, White Sin estaba lanzando otro ataque, agradecía ser consciente de los otros tres y poder comunicarse con ellos, quizá no podría canalizarlos y estos aparecían a su voluntad, pero al menos de esos tres dos deseaban lo mismo que él y buscaban lo mismo. Era consciente que era un caso muy peculiar y particular de trastorno de identidad disociativo, más porque en ciertas instancias podía hablar con los otros y escucharlos, sus voces internas, White sin por otro lado… era el peligroso, el agresivo y el que controlaba y buscaba dominar.


– ¿Petit wolfdebulle? – preguntó Dylan al leer el correo mientras el resto de los aún no-añadidos volteaba a ver también.

– Mi hermana, hace cuatro años, lo hizo a mis espaldas cuando enfermé tras comprarlo y no es posible cambiarlo – Expresó Shelldon colocando su mano sobre su frente mientras que los que tenían cierto conocimiento de francés cubrían discretamente su boca para no reírse del tema al saber que literalmente eso significaba “pequeño lobo de burbuja”.



Bishamon Bishamon Lionel Lionel @Schroeder Shulman Claire. Claire. Light. Light. Kira
 
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