Rol The invasion of experiments

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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La antena apareció y Geo Greymon evolucionó a Rize Greymon xD

Exactamente. Si aparece una antena gigantezca con un logo gigantezco de la empresa J.M. sobre el monte Fuji, al mismo tiempo que misteriosamente un Geogreymon digievoluciona a Rizegreymon, y al mismo tiempo que Jos se encuentra casualmente ausente cuando más se lo necesita -y no es la primera vez-, es poco más que imposible no hacer caer alguna sospecha sobre él, o como mínimo, en su familia.


En fin, mi parte:

La aparición de Rizegreymon fue evidentemente inesperada para los jóvenes, y ninguno por su propia cuenta habría podido detenerlo. En conjunto tal vez, tendrían una posibilidad. A pesar de que el momento requería trabajo en equipo debido a que ninguno de sus digimon podía alcanzar aun el nivel mega, Alan seguía pensando en aquella antena sobre el monte Fuji.

Pensó en todos los detalles: aparecen unos Geogreymon de la nada; Jos desaparece; cuando están por acabar con todos los digimon salvajes, aparece sobre el monte Fuji una gigantesca antena con un logo de la familia J.M., y uno de esos digimon digievolucionara inesperadamente a su nivel ultra… No: no podía ser una mera coincidencia que semejante cantidad de hechos ocurran casi al mismo tiempo; debía haber una relación, y sabía que Jos o al menos su familia tendrían algo que ver. No lo enfrentaría todavía: preferiría esperar, y sabía que Dom estaría apoyándolo. Mientras tanto…

- ¡Dom! ¡Tenemos que planear una estrategia o algo! ¡El dinorambo es jodidamente fuerte!
- ¡Brillante idea! ¡Es lo que he estado haciendo los últimos 10 minutos!
- Maldita sea… ¡Aquilamon! ¡Intentá darle un golpe para hacerlo retroceder!
- ¡Aros Explosivos! –el ataque da de lleno contra Rizegreymon, pero no produce un daño significativo en Rizegreymon, aparte de enojarlo aún más- ¡No funciona: necesitamos digievolucionar más!
- ¡Eso no es un ataque: este sí! ¡¡Revólver Destructor!!

Aquilamon logró esquivar dos de los 3 disparos; el tercero rozó su pecho, y lo hizo caer al suelo. Tyranomon fue de inmediato a forzar contra el dinorobot para evitar que lastimara a su amigo herido. El ave gigante se levantó poco a poco, a la par que su compañero fue a socorrerlo; Nahlia y Hitomi ayudaban a Dom con sus digimon para dar algo de tiempo a Aquilamon para reponerse.

- ¿Estás bien?
- Creo que si… Pero dudo que pueda derrotarlo, Alan. –respondió un apenado Aquilamon- Necesitamos más poder.
- Pero tenemos que seguir intentándolo. ¡Vamos! Los demás hacen lo que pueden para detenerlo.
- Si, lo sé… ¡Haré lo que pueda!

Aquilamon regresó a la batalla junto a sus compañeros: él y Tyranomon usaron ataques conjuntos de energía contra Rizegreymon, mientras que Gatomon y Coredramon lo entretenían con ataque físicos.

- ¡¡Aliento de Fuego!!
- ¡¡Aliento Azul!!
- ¡¡Aros Explosivos!!

Ambos dinosaurios y Aquilamon atacan a Rizegreymon con técnicas de energía; seguido de una rápida combinación del Tackle Salvaje de Tyranomon y el Bombardeo Golpeador de Coredramon que no dio el tiempo suficiente al digimon cyborg para reaccionar y provocando que se aturda bastante con los ataques combinados y caiga al suelo tras las embestidas del dúo jurásico. Por unos breves segundos, los muchachos y sus digimon creyeron que lo habían derrotado, y que pronto se desintegraría en millones de datos.

Sin embargo, no lograron dañarlo mucho. Rize Greymon estaba allí: serio. Miraba a los cuatro digimon y les apuntaba con su rifle. Parecía que todo estaba terminado… Pero cuando iba a disparar, éste comenzó a tomarse la cabeza con su brazo derecho. Ninguno de los humanos entendía que ocurrió exactamente, pero Alan ordenó a Aquilamon que ataque. El resto siguió y todos decidieron atacar a Rize Greymon, haciéndolo retroceder un poco.

- Me pregunto qué le ocurrirá. -comentó Tyranomon, viendo al digimon, que seguía gritando de dolor-
- ¡No importa, solo hay que matarlo! ¡Es nuestra oportunidad! -exclamó Coredramon, lanzando una llamarada azul, que dañó levemente el casco del dinosaurio naranja.
- ¡Olvida a ese idiota! ¡Olvida a ese idiota, Tyranomon! ¡ATACA! ¡GOLPE NEKO! -exclamó Gatomon, por su parte, dándole un puñetazo en la parte baja de la mandíbula, donde el casco no lo protegía-
- ¡Hay que seguir atacándolo! -les gritó Nahila-

En la distracción, Alan tomó a Dominique y decidió hablar con él sobre su actitud en éste último día.

- Dominique, decime que te pasa.
- ¿De qué hablas? Estoy bien.
- Te conozco bien y sé que bien no estás.
- Deja las drogas.
- ¡Decilo!
- Está bien, te lo diré: tengo miedo que a Carol le hagan algo. La amo, ¿sí? Estoy enamorado de ella de hace tiempo y creo que sólo me ve como un amigo. Y si ese tarado de ojos púrpuras está involucrado y le ocurre algo, por más mínimo que sea, lo mataré.
- No pienses en que le ocurrirá algo. Y respecto al ojos de uva… tranquilo: lo hacemos jugo los dos si pillamos que sus manitas de porcelana están metidas en este quilombo.
- Me cuesta no pensarlo. No mataba a los Geo Greymon porque tienen conciencia propia, no por otra cosa.
- Te voy a ayudar con Carol, pero te necesito aquí y ahora, en la lucha. Sin vos, los tres no podemos derrotarlo — él asintió — Una última cosa: ¿Tyranomon lo sabe? — Dominique asintió — Bien: me lo imaginaba.

Ambos humanos volvieron a la pelea. Y vieron como iba: Rizegreymon se iba recuperando del dolor de cabeza que tuvo y volvía a retomar el control de la batalla.

Tu turno [MENTION=464316]J.M.[/MENTION].. Creo
 
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Bueno, ya les expliqué la razon de mi retraso a todos, y saben que subiré mi parte mañana, la verdad no tengo idea de como hacer mencion, si alguien sabe que me diga.XD
Por suerte y ya que no cuenta los dias que el foro estuvo cerrado (aunque igual hubiese estado a tiempo) que bueno que volví antes.XD

Exactamente. Si aparece una antena gigantezca con un logo gigantezco de la empresa J.M. sobre el monte Fuji, al mismo tiempo que misteriosamente un Geogreymon digievoluciona a Rizegreymon, y al mismo tiempo que Jos se encuentra casualmente ausente cuando más se lo necesita -y no es la primera vez-, es poco más que imposible no hacer caer alguna sospecha sobre él, o como mínimo, en su familia.

Supongo que si, pero como dije si pueden sospechar de su familia, en especial del abuelo que a fin de cuentas fue quien diseñó y construyó la antena ¿no?:D
 
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OK, aunque con mucho retraso por fin pongo mi parte.XD


En la sección A, Jos y Gazimon observaban por la gran pantalla el más reciente orgullo de las “Industrias J.M.” la ANT-IT 9.5 o Antena intercontinental, que aunque lentamente comenzaba a funcionar, sin embargo proveer señal al mundo podía esperar, esta primera prueba tenía un objetivo diferente.



El millonario sacó su celular, marcó un número e inmediatamente dio indicaciones a alguien del otro lado de la línea.


-Bien, dile a tus muchachos que lo mantengan abierto el tiempo suficiente –fue lo único que el timador dijo antes de colgar.

-Disculpe señor –dijo uno de los hombres de negro –quizá quiera ver esto


Señaló a otra pantalla que mostraban las noticias en vivo donde grupo de digimon atacaban a otro digimon mas grande, y aparentemente no les iba nada bien.


-Mmmm… tendré que volver a llamar –articuló el timador con fastidio marcando su celular de nuevo.



Mientras tanto el equipo comenzaba a perder fuerzas, la batalla con los GeoGreymon y el tener que luchar con un digimon ultra estaba mermando la poca energía que les quedaba.


-¡Aliento de fuego!

-¡Laser Blast!

-¡Llamarada Azul!


Los ataques impactaron levantando una gran nube de humo, sin embargo desapareció de inmediato a causa del gran rugido de RizeGreymon, Gatomon escaló por detrás del digimon ultra saltando sobre su cabeza y comenzando a rasguñarlo, pero RizeGreymon se sacudió con brusquedad lanzando a volar a la felina. Aparentemente los ataques solo lo estaban enfureciendo.


-¡Esto no está funcionando! –exclamó Nahila aceptando la realidad –no podremos pararlo, a este paso posiblemente ni siquiera podremos huir


Dom y Alan sabía que era cierto, pero sencillamente no podían desistir tan fácilmente, debían seguir peleando al menos para cansarlo lo suficiente y decidiera alejarse de la ciudad.


-¡¡Destructor creciente!! –gritó RizeGreymon lanzando gran cantidad de energía desde sus alas.

-¡Cuidado! –dijo Hitomi pero fue en vano, la explosión fue tan grande lanzó a los humanos varios metros y dejó inconscientes a los digimon devolviéndolos a su nivel novato.


Dom al igual que los otros se encontraba en el suelo tratando de encontrar señales de su digimon pero a causa de la polvareda le era imposible, levantó un poco la cabeza para divisar nuevamente la ANT-IT 9.5 y logró ver con dificultad por la vista borrosa una especie de portal gigantesco abriéndose justo encima de la antena que estaba a punto de hacer algo, la pregunta era: ¿Qué?


-¿Qué rayos… es eso? –murmuró el líder del equipo.


Sin embargo no le dio tiempo para verificar bien ya que RizaGreymon estaba a punto de aplastarlos.


-Diablos… ¡¿en serio vamos a acabar asi?! –se lamentó Alan.


Pero en ese instante el digimon ultra recibió un ataque que lo hizo retroceder algunos pasos atrás.

Los elegidos confundidos trataron de ver quien los había salvado, y descubrieron que no era uno solo sino varios.


-¡Rodéenlo y acaben con él lo antes posible! –ordenó D'arcmon como una experta líder militar.


Alrededor de 10 Hippogriffomonsrodearon al digimon ultra y comenzaron a preparar en ataque conjunto.


-¡Ahora! –dio la orden.

-¡¡Onda de calor!! –exclamaron todos los Hippogriffomons atacando al mismo tiempo.


El ataque simultaneo de varios digimons ultra fue demasiado para RizeGreymon que se deshizo en datos en pocos segundos.


-Lo hicieron pedazos muy fácilmente –susurró Alan realmente sorprendido.


Todos mostraron la misma expresión de asombro, sin embargo Dom fue el primero en apuntar a la gran antena para que su equipo viera el portal que se había abierto.


-¡Allá! ¡Mi-Miren… es un….!


Antes de terminar la antena activó un gran ruido ensordecedor e inmediatamente emitió una luz blanca tan fuerte que parecía que el mismo sol se había instalado frente a ellos lastimándoles los ojos y se vieron obligados a cubrírselos. El brillo cubrió toda la ciudad, incluso D'arcmon y los Hippogriffomons quedaron ciegos. Nadie a varios kilometros pudo abrir los ojos, el resplandor podía notarse desde el espacio.


-¡¿Que… que sucede?! –cuestionó Nahila confundida.

-¡Mis ojos! ¡No veo nada! –sumó Hitomi.


El resplandor duró solo un momento, poco a poco todos los presentes recuperaban la vista.


-¡¿Qué diablos fue eso?! –preguntó Alan.

-No estoy segura, pero creo que lo vamos a averiguar muy pronto –opinó Nahila.


Al recuperar la vista Dom volvió la mirada a la antena pero esta estaba completamente desactivada como si no hubiese sucedido nada, y obviamente el portal que vio antes ya no estaba ahí, y lo que era peor, la ANT-IT 9.5 comenzaba a volver a esconderse dentro de la montaña.


-No… ¡Nooo! –gritó Dom enfurecido ya que posiblemente lo que vio sería difícil de creer.

-¿Qué sucede? –preguntó su amigo al ver a Dom tan molesto.

-¡Arriba! ¡Por encima de la antena…! ¡Vi un portal!


Hubo un largo silencio antes de que alguien hablara.


-Eso es absurdo –dijo por fin D'arcmon sin darle importancia –si se abriera un portal tan cerca de nosotros mis Hippogriffomons lo hubieran sabido, a ellos se les atribuyó el poder de controlar los portales hasta que las bestias sagradas se desocupen de reparar los daños del digimundo

-Yo sé lo que vi –refutó él molesto.

-Bueno… yo no vi nada –comentó Hitomi rascándose la cabeza –esa cosa nos encegueció a todos

-¿Dices que era como un portal al digimundo y que quizá por ahí los digimons…? –preguntó Nahila.

-No podría asegurarlo pero…

-Eso ni siquiera tiene sentido –interrumpió la digimon ángel harta de la conversación –los GeoGreymon aparecieron mucho antes de que ese supuesto portal “apareciera” sobre esa cosa

-¡Yo no estoy relacionando nada! ¡Solo digo lo que vi! –exclamó el líder –¿acaso no ves el tamaño de esa antena como para no sospechar algo?

-Todo lo que construyen los humanos se ve igual para mí –respondió D'arcmon –no tengo tiempo para discutir tonterías


Nadie podía entender porque la digimon ángel mostraba tan poco interés en el asunto, al parecer era poco impresionable. De todas formas el problema actual aún no había terminado.


-¿Cómo D'arcmon supo que teníamos problemas? –preguntó Hitomi sin entender nada.

-Bueno… ya tendremos tiempo para hacer preguntas –opinó Nahila –primero debemos ocuparnos de estos GeoGreymons y regresarlos…

-¡Onda de calor! –exclamaron los Hippogriffomons lanzando sus ataques hacia los GeoGreymon sobrevivientes que desaparecieron en datos

-¡¿Qué diablos están haciendo?! –gritó Dom atónito.

-¿Qué te parece que hago? Termino el trabajo antes de que se recuperen –respondió la digimon ángel sacando su espada y acercándose al último GeoGreymon

-¡Alto! ¡Ya no pueden pelear! ¡Pueden regresarlos al digimundo! –intervino Alan.

-¿Digi…mundo? –preguntó el GeoGreymon semidespierto –¿Qué es el digi…?


Pero antes de que terminara de hablar, D'arcmon lo atravesó velozmente con su espada matándolo al instante.


-¡¿Pero… porque…?! –exclamó Dom.

-No podemos permitir que se sepa que gran cantidad de digimons han escapado del digimundo por un portal que aún no encontramos, habría un alboroto allá y es un problema que no podemos permitirnos –explicó ella fríamente.

-¿Dices que seguirán asesinando a cualquier digimon que vean aquí? –cuestionó Nahila.

-Supongo que no tienen tiempo que perder para resolver este misterio no? –respondió D'arcmon con sarcasmo.


Los elegidos se mostraron incomodos ante tan tétrica situación, sin duda esa digimon ángel no era lo que creían, sin duda era una líder dispuesta a hacer lo que sea para cumplir las leyes que le habían impuesto. Si querían parar esta masacre debían resolver el problema lo antes posible antes de que D'arcmon siga cumpliendo con su “deber”.


-Mmm… hoy no fueron de mucha ayuda –dijo la digimon ángel cambiando el tema –mientras no puedan digievolucionar mas allá del nivel campeón solo serán un estorbo…. Supongo… que puedo ayudarlos con eso

-¿De qué hablas? –preguntaron los humanos confundidos.

-Volveré mañana, y estén preparados –dijo ella si decir nada más alejándose con el resto de los Hippogriffomons.


Los elegidos no entendían a qué se refería, ¿acaso D'arcmon podía ayudarlos a llegar al siguiente nivel? Como sea, lo descubrirían al día siguiente. Ahora debían ocuparse de otro asunto.




Mientras tanto en el edificio de las industrias J.M. Jos volvía a su departamento del último piso con algunos hombres de negro que lo acompañaron mientras veían las noticias para averiguar las opiniones que los medios daban a causa del reciente evento con la ANT-IT 9.5.


-Aparentemente Marcos J.M. Morns nos dio una inesperada sorpresa poniendo en funcionamiento la antena intercontinental que desde hace años se había estado anunciando –habló la reportera –sin embargo una infinita cantidad de preguntas han salido a la luz, ¿Cómo es que lograron construir una maquinaria de ese tamaño dentro del monte Fuji? ¿El gobierno está involucrado? ¿Esto avivarán los ya conocidos rumores de que Marcos J.M. Morns está en el negocio de diseño y comercialización de armamento secreto experimental? pero solo una cosa es cierta, este incidente con la ANT-IT 9.5 dejó sin señal de radio, satélite e internet a varios países vecinos por un lapso de 20 veinte minutos, las teorías no se dejaron esperar, ¿acaso esta antena es en realidad un arma para inutilizar las defensas de países enemigos? ¿Esta fue una prueba de ello? Hemos de esperar que el tiempo aclare todo


-Rayos, hubo más daño colateral de lo que esperábamos con la prueba –se dijo Jos apagando la televisión –al menos es bueno saber que sus teorías locas están lejos de la realidad…


En ese instante la puerta del departamento se abrió de golpe rompiendo el seguro.


-¿Pero qué ra…?

-¡¡Ahí estas grandísimo animal!! –gritó Alan siendo el primero en ingresar y el resto del equipo por detrás.

-¡Alto ahí! –los hombres de negro se pusieron en medio evitando que estrangularan al estafador forcejeando con Alan y Dom mientras que Nahila y Hitomi miraban desde más atrás.

-¡Hey, hey tranquilos! –dijo Jos sin saber que hacer –¡¿ahora podrían decirme que hice?!

-¡Te largaste y no te importó que casi muriéramos con esos GeoGreymon!

-¿Están locos? Yo me fui antes de que esos digimons aparecieran –explicó el timador después de que dijera a sus guardaespaldas que se retiraran –me llamaron para probar la ANT-IT 9.5, era mi deber suplantar a mi abuelo mientras esté ausente, no me enteré del problema hasta mucho después…

-¡¿Crees que nos vamos a tragar eso?!

-Es la verdad, además le pedí a D'arcmon que fuera a ayudarlos –continuó Jos –¿acaso eso no cuenta?

-¡¿Qué tú que?! –dijeron todos al mismo tiempo.

-Ella vino acá primero porque pensó que aun estaríamos todos –aclaró el millonario –pero solo me encontró a mí, cuando vi en el noticiero lo que ocurría le pedí que fuera en su ayuda


Hubo un largo silencio ya que el grupo trataba de procesar toda esa información tan extraña.


-¿Y qué hay del portal que vi? –habló Dom por fin.

-Eh… ¿aún estamos hablando de lo mismo? –articuló Jos confundido.

-¡Deja de actuar! –gritó el argentino a punto de perder el control –¡sé que se abrió un portal sobre esa antena!

-Eso es absurdo –se defendió el timador –lo único “visible” que hizo la antena fue aquella luz que encegueció a toda la ciudad

-¡El portal apareció antes que esa luz!

-¿Estas… seguro? –preguntó esta vez Hitomi provocando que todos la miraran –bueno… no insinúo que mientes pero… ahí estábamos todos incluyendo a D'arcmon y los Hippogriffomons, y nadie vio ese portal…

-¡Intenté decirles, pero antes de que pudiera apuntar al portal esa luz nos encegueció a todos!

-Sabes, trato de no sentirme ofendido cuando creen que cada vez que muevo un dedo significa un plan malévolo de mi familia para dominar al mundo –dijo Jos frente a Dom esta vez con un evidente enojo –pero no pienso dar una explicación por un espejismo que solo tú viste

-¡¡Tú…!! –Dom se quedó callado, respiró hondo y se tranquilizó –bien… nos veremos mañana, D'arcmon nos citó a todos, pero te advierto, esto no ha terminado…


Dom salió del departamento, y Alan fue detrás de él.


-Eso fue raro, incluso para ti –comentó su amigo esperando una explicación –creí que lo matarías ¿y ahora te vas como si nada hubiese pasado?

-Algo sucedió eso es seguro –respondió Domo sin dejar de caminar –pero Jos tiene razón en algo, no sé lo que sucedió en realidad, y hasta no saberlo culpar a Jos a gritos solo me hará quedar como un loco paranoico, ese timador sabe jugar muy bien su juego, sus trampas psicológicas ya las he visto antes, convivir con él por casi dos años no ha sido en vano, si participo en su juego de culpas es obvio que perderé. Si voy a descubrir algo tendrá que ser en mi terreno y eso es con Jos aun a nuestro lado

-Entiendo –asintió Alan.

-Además, también tengo que aceptar que gran parte de lo que pienso de Jos es probablemente por influencia de su abuelo –continuó el líder de grupo pensativo –conozco los rumores que se dicen sobre el “temible” Marcos J.M. Morns, pero… Jos no es su abuelo, así que voy a darle a ese tramposo el beneficio de la duda, pero pobre de él si lo arruina…


Aun en el departamento Nahila decidió quedarse y se lo hizo saber a su amiga.


-Hitomi, espérame afuera –pidió ella –aún tengo una conversación pendiente con Jos

-¿Vas a interrogarlo? ¡Quiero quedarme a ver! –reclamó la pelirroja emocionada.

-No –cortó su amiga negando con la cabeza –él no suele ser muy confiado y menos contigo acá, hazme caso y espérame afuera

-Pfff… de acuerdo –aceptó Hitomi haciendo berrinche ya que Nahila hablaba muy en serio.


Una vez que la pelirroja salió del departamento Nahila se puso frente a su amigo cruzada de brazos.


-Oh, aún estoy en problemas ¿cierto? –preguntó el timador con fastidio acomodándose en su sillón pues sabía que esa conversación iba para largo.



En el digimundo D'arcmon se presentaba por petición de las 4 bestias sagradas, apenas ingresó al gran salón notó que sus amos se encontraban increíblemente tensos. No sería una reunión agradable.


-¿Me mandaron a llamar? –preguntó la digimon ángel inclinándose.

-¡¿Dónde te has metido?! –exclamó Zhuqiaomon furioso.

-Fui al mundo real, conversé con los 5 elegidos a los que permitimos conservar a sus digimons hasta que…

-Las cosas se han complicado demasiado –interrumpió Ebonwumon igualmente preocupado –temo que esos elegidos ya no están a la altura de este problema

-¿Podría saber porque? –preguntó la digimon ángel confundida ante tan brusco cambio.

-Algo sucedió hace un par de horas –respondió Azulongmon haciendo aparecer una imagen en medio de la sala como una especie de pantalla –observa, hace un par de horas hubo un gran estruendo que se pudo escuchar en todo el digimundo, no teníamos idea de que había sucedido hasta que encontramos esto


D'arcmon quedó atónita al ver la imagen, ahora comprendía porque sus 4 amos expresaban dicha tensión.


-Esta es la imagen actual de la zona oeste del continente –explicó Baihumon –como puedes observar el daño ocasionado es desastroso, y lo que nos preocupa más es la cantidad de poder que se debió requerir para una explosión de tal magnitud, y aún no sabemos cuántos digimons perecieron


La digimon angel aun no podía salir de su letargo, por alguna razón había quedado más espantada que las propias bestias sagradas.


-¡No sabemos que lo causó, ni como o por que propósito! –sumó Zhuqiaomon –¡pero lo que sí sabemos es que vino del mundo real! ¡Y ya que existían problemas por portales que no localizábamos es obvio que es momento de pasar a una acción más directa! ¡Este ya no es trabajo para elegidos de segunda clase!

-Dada las circunstancias, deberíamos poner en marcha una búsqueda global –informó Azulongmon con más calma –quizá sea arriesgado pero no podemos esperar a que suceda de nuevo en una zona más poblada del digimundo, debemos encontrar a quienes hicieron esto y como lograron abrir un portal


Al escuchar esto la digimon ángel finalmente reaccionó.


-N… no, esperen… sería un error –refutó D'arcmon con nerviosismo –de por si los humanos no se llevaron una buena impresión de los digimons por los problemas de hace un año, mandar un ejército ahora causaría pánico innecesario

-¿Y desde cuando te importa tanto no molestar a los humanos? –preguntaron.

-Eh… como ustedes lo dijeron, esta ya es una situación delicada que requiere delicadeza –respondió ella esperando convencerlos.

-¿Y qué sugieres tú? –cuestionó Azulongmon interesado.

-Yo personalmente vigilaré de cerca a estos elegidos junto con mis Hippogriffomons –propuso la digimon ángel –quizá ellos no sean poderosos pero son capaces de una misión de búsqueda, cuando encuentren el problema podremos autorizar enviar a todos los digimons que sean necesarios a ese lugar específico para solucionar el problema por cualquier medio que sea necesario


Las bestias sagradas se mantuvieron pensativas.


-¿Y cómo evitaremos que un ataque como este ocurra de nuevo?

-Mis Hippogriffomons doblaran la vigilancia sobre los portales –prometió ella –les doy mi palabra que no habrá otro ataque


Luego de un largo tiempo de espera se tomó una decisión.


-De acuerdo –autorizaron –les daremos a esos elegidos un mes para solucionar el misterio e informarnos, pero si nos enteramos de otro ataque, cancelaremos el plazo ¿entendiste?



D'arcmon asintió y haciendo una reverencia se retiró del salón, pero apenas salió su expresión cambio a una ira casi incontrolable


-¿Le sucede algo? –preguntaron algunos Hippogriffomons que la esperaban afuera.

-Debo llamar a alguien –susurró ella con el ceño fruncido –ese ataque… no era parte del trato






Bueno, eso es todo, perdonen la tardanza pero lo hice lo más rápido que pude. Las pautas las enviaré hoy mismo.
Te toca
A [COLOR=rgb(255, 255, 255)]Acero_la12[/COLOR][COLOR=#ffffff][/COLOR]
 

Acero.

El único campeón de Mortal Kombat.
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Bueno, dejó mi parte aquí:

Dominique sé despidió de Alan y sé marchó a su casa en compañía de Monodramon.
Humano y digimon llegaron a su casa y entraron, para ver que estaban solos; luego, pudieron ver una nota, que decía:

Querido Dominique:

Nos fuimos con la familia a pasar un rato a solas. Espero que no te moleste esto. Te queremos.

La familia Owndan

—Estamos a solas, Monodramon.
—¿Es bueno o malo? — preguntó, sentándose en un sillón.
—Depende como lo veas. Bueno para pensar un poco las cosas.
—¿Sobre qué?
—Sobre todo. Tengo una vida aparte de esto, ¿sabes?
—Oh, si; tú vida sé reduce a negar que amas a la rubia que vive con nosotros, ¿no? — éste lo miró serio —, vamos, estás enamorado de ella. Viniste a Japón por ella, no por el futuro ni esas mentiras que les has dicho a todos.
—Tienes razón en eso. Poco y nada me interesa Japón y sus locas tradiciones. Vine aquí por Carol, pero ella ni siquiera me registra.
—¿De qué hab...?
—Tiene novio.

El digimon quedó impresionado por la confesión del humano — quien no mostraba felicidad alguna —. Cuando el dinosaurio quiso articular algo, su amigo sé le adelantó:

—Kazumi me dijo por mensaje de texto que cuando vinó aquí, estaba con un chico preocupada por mi estado, luego, vio que el chico la besó para calmarla.
—Dom, yo...
—¡NO ME DIGAS ASÍ! ¡ELLA ME DICE ASÍ Y AHORA LO ODIO!
—¿Ah?
—¡ESTUVE TODO EL TIEMPO PENSANDO EN SU NOVIO Y ELLA! ¡YO ME PARTO LA ESPALDA COMO UN CONDENADO Y A ELLA NO LE INTERESA!
—Creo que te qui...
—¡NO LO DIGAS! ¡NO ME QUIERE! — gritó, enfurecido —, ¡PIENSA QUE LE DI LA RAZÓN A JOS! ¡A JOS!
—Si, mira, eso me sorprendió y mucho.
—Lo hice porque no podía pensar en otra cosa que no sea eso. A mi no me interesa ésta disputa, me interesaba protegerla, cuidarla... pero para nada sirve ello.
—Yo lo lamento, amigo.
—No tienes porque. Es culpa mía — mencionó, yendo a su habitación.
—Espera, ¿qué haces?
—Busco mis cosas.
—¿De qué estás hablando? ¡No tenemos a donde ir!
—Hace tiempo estoy arreglando una casa usada y arruinada en el parque. Lo hacía para que pueda estar con ella en el día del mañana... olvídalo, son patrañas. Vámonos de aquí.
—No es pru...
—No me interesa. Sólo vámonos. Déjame escribir una despedida y voy para allá.

El digimon le siguió la corriente y el humano dejó una nota, cerró la puerta de la casa y sé fue de allí. El dúo decidió hablar sobre los asuntos que venían ocurriendo recientemente.

—No me preguntes, solo sé que los J.M. tienen algo que ver.
—¿Todos?
—Absolutamente todos.
—Pero dijiste que...
—Actuación. Jos no es el único que puede hacer eso. Solo quiero saber que tan métida está esa Darcmon, porque, de saber más de lo que dice, prómeteme que la matas.
—Palabra, hermano. No me agrada esa amargada — respondió el digimon.
—Esto será solo hasta que terminé el altercado digital, luego, nos vamos para Argentina de nuevo.
—¿Y la economía?
—No va bien, pero creo que si hacemos bien las cosas, ganamos fuerte.
—Bueno, si me preguntas: es una locura el querer irnos de nuestro hogar y que si, los J.M. están metidos en esto. También sospecho: Gazimon desaparece mucho. ¿Y qué Jos haya ido a donde nosotros entrenamos? Eso me hizo y hace sospechar.
—Mira, extrañaré a Alan y un poco a Hitomi y Nahila. No son malas, solo les falta madurar y ser más dura respectivamente — comentó el humano.
—Sabes que detesto a Dracomon y Plotmon me parece tonta como Hitomi; Gazimon me es repugnante y solo quiero a Hawkmon.
—Es oficial: extrañaremos a esos dos — dijo Dominique.
—Palabra — afirmó Monodramon.

Los humanos llegaron a su nuevo "hogar". El humano sacó el dinero que le quedaba a él: les alcanzaría para un tiempo, pero, más sin embargo, deberían ver como arreglarselas.

—Mañana busco un empleo.
—Las leyes lo prohiben.
—Lo sé, pero en algún lugar debo conseguir. Los Owndan han sido geniales conmigo, pero el motivo por el cual estaba allí, ya sé terminó — dijo, para luego lanzar un llavero a la laguna del parque.
—¡Es el llavero que Caroline te regaló!
—Lo sé. Ella que sea feliz, ahora yo me haré un hombre — expresó, con seriedad —. Mañana te entrenaré duramente, así Darcmon te hace llegar rápido al nivel Perfecto, ¿entendiste?
—Si, claro, lo que pidas.

Dominique sé fue, dejando solo a Monodramon. El digimon sé fue al lago y busco el llavero, encontrándolo y guardándolo en un cajón de la casa vieja.

—"Ay, amigo, ojalá todo salga bien con Caroline. De verdad la extrañaré... aunque no sé si tanto como tú" — pensó, mientras veía una foto que tomó de ambos —. Los sucesos nos han afectado: ahora casi todos desconfiamos de Jos y Gazimon. Nahila y Hitomi sé creen el cuento, pero mi amigo Dom y Alan no son tontos, están alertas para atrapar a ése maldito pillo. Sospecho que los digimon han tenido más que ver de lo que dicen — sé decía, para sí mismo —. Ése Geo Greymon dijo no conocer el Mundo Digital, así que algo raro pasa aquí y la antena J.M. tiene muuuuucho que ver — comentó, sentándose en una silla.

Sin embargo, Dominique pensaba sobre los hechos junto a Monodramon. Coincidentemente, el humano pensaba igual al digimon:

—"Alan está alerta, pero Jos tiene dominadas a Hitomi y Nahila. Atraparé a ése tipo y su podrida familia. Sé que están en todo esto. Y sé que ése portal que vi no era una ilusión, sino, algo más importante. Darcmon sabe algo, de seguro. Ése Geo Greymon dijo no conocer el Mundo Digital, así que, tal vez, esos digimon no son digimon... o por ahí, haya algo más oscuro aquí." — pensaba —. "Cuidate, Caroline. Me fui de tú casa porque quiero protegerte. Por lo menos, mi última protección" — concluyó, lanzando una piedra al mar.

Ambos estaban solos y juntos a la vez: nadie les creía en lo que pensaban, pero ellos sabían que descubrirían cueste a como de lugar, que es lo está ocurriendo en éste lugar.

Creo que va Soncarmela Soncarmela
 
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Vale, mi parte. Puse algo de Hitomi para que no esté tan apartada de la historia:

A veces pienso que me tienen apartada del grupo —bufó.


Hitomi estaba apoyada en la pared de afuera, sentada y hablando con Gatomon sobre lo que pasaba. Sabía que su amiga Nahila le iba a cantar las cuarenta a Jos, porque claramente el chico se estaba pasando con su actitud. Todos sabían que era un cobarde sin remedio, que cualquier cosa que amenazara su vida le bastaba para salir huyendo de la situación, pero al parecer se olvidaba de que era un elegido, con un compañero digimon y que debía, junto a su grupo de amigos, atacar a los digimon salvajes que aparecían de repente en su ciudad.

No entiendo por qué tanto misterio entre esos dos —continuó la pelirroja—. No iba hacer nada malo. ¿Será que les molesto?

Hitomi, no pienses eso. Te aprecian como amiga, pero en los momentos serios tiendes a sacar temas que no vienen a cuento y eso, al principio se soporta, pero Nahila se veía muy enfadada hoy y es posible que quisiera hablar seriamente con Jos y ponerle en su sitio.

La muchacha asintió sin mucha convicción. Trató de escuchar algo, pero era imposible. En la casa de Jos era muy difícil saber que decían en una habitación cerrada. Ya lo habían comprobado hacía tiempo.

Pero yo quería saber que le iba a decir —se quejó.

Gatomon se sentó al lado de su compañera y echó un vistazo a Dracomon. Sí, el dragón azul también había salido fuera, pero por otras razones. Decía que estaba muy cansado y que, conociendo a Nahila, se pondría a gritar y él quería descansar. Ahora se encontraba tranquilamente durmiendo, pero abría los ojos de vez en cuando al escuchar a Hitomi mascullar.

Y hablando de ellos. Nahila llegó más tarde al grupo, ¿no?

Sí, Gatomon. Pero no hablaba con ninguno. Siempre se mantenía lejos de nosotros charlando solo con su digimon. ¡Ya me conoces! No iba a dejar que alguien se encerrara en sí mismo y no juzgo a nadie sin saber cómo es de verdad. Así que aunque al principio me evitó, diciéndome siempre que tenía que irse o que estaba ocupaba con muchas excusas, conseguí acercarme a ella y conocerla mejor.

Recordar esos momentos en que el grupo no estaba tan unido —aunque ahora tampoco estuviera muy bien— hizo que la elegida sonriera.

Jos siempre fue misterioso. Alan y Dom se hicieron amigos enseguida, son muy parecidos y tenían muchos temas que les gustaban a ambos, por lo que rápidamente ya se podía ver que sería una amistad. Jos y su sarcasmo consiguió molestarnos, pero luego nos dimos cuenta que era su forma de ser y que en realidad no lo hacía para mal.

Me sorprende que estés siendo tan madura contándome esto. Pero recuerda que yo estaba presente. Notaba como Nahila nos rehuía a todos, mas Dracomon sí quiso establecer contacto con nosotros. Lo que me interesa, es cómo se hicieron amigos Jos y Nahila. Pasado el tiempo, y ahora mismo, es como si supieran mucho uno del otro, o como si fueran similares pero diferentes y se comprendieran entre ellos, y, a la hora de hablar o hacer un equipo, ellos son capaces de conseguir lo que otros no pueden. Es como si… se entendiera sin necesidad de palabras.

No he entendido nada —murmuró Hitomi.

Gatomon se río.

Después de que Nahila ya tuviera más confianza, estaba en el medio de ti y de Jos. Vosotros dos siempre estabais discutiendo y ella apaciguaba esa situación. No sé, yo creo que aunque trata de mostrar que es malvada y te haría daño en cualquier momento, en realidad es muy sensible y no sería capaz de matar ni a una mosca.

Bueno, pero cuando se enfada sí que le tengo miedo.

Y ahora mismo está enojada con Jos dentro… ¿No te parece que es mejor no estar en la misma sala que ella? Tal vez la tomara también con nosotras.

Tienes razón.

Había otra cosa que Hitomi no dejaba de pensar. Se trataba de D’arcmon, aquella digimon presumida que siempre decía tenerlo todo bajo control, pero en realidad se le veía que hasta ella no tenía claro que pasaba. Sin embargo, en vez de pedir ayuda a sus superiores, quería encargarse ella sola, y lo que era más sorprendente, quería entrenarlos. Había que dado con ellos al día siguiente, cuando se notaba que la digimon no quería tener ninguna relación con humanos, elegidos y dar explicaciones.

Pero aquello era algo de lo que no iba a sacar conclusiones sola. Por lo que suspiró de nuevo y esperó a que saliera Nahila



________________________________
La mirada de ella mostraba decepción y absoluto enfado. Jos se sentó en uno de los sofás y la invitó a que hiciera lo mismo, pero Nahila seguía en la misma posición que antes: con los brazos cruzados y exigiendo una explicación más convincente que la que había dado a todo el grupo.

¿Quieres tomar algo? —preguntó Jos, sonriendo de manera amable.

¿Crees que quiero tomar algo? —masculló.

No lo sé, por eso te he preguntado. No te leo la mente.

Gazimon se sorprendió de que su mejor amigo estuviera haciendo sarcasmo. Hasta él estaba deseando salir con los otros y esperar a que Nahila terminara de amenazar con esos ojos que escupían fuego.

Cualquier cosa que traigas te la voy a tirar a la cara, por lo que decide tú que te apetece más.

Jos cogió la baraja que tenía en el bolsillo y empezó a moverla.

Está bien. Será mejor que me preguntes algo y te responda rápido. Temo por mi vida.

Además del sarcasmo, añadió un poco de broma para aliviar el ambiente, pero aquello no hizo más que enfadar a Nahila, si era posible, a un grado superior de lo que ya estaba.

Me tienes harta, Jos. ¿A qué viene tu comportamiento? ¿Qué se supone que estás haciendo? —Dulcificó un poco su mirada—. Si te pasa algo, o tienes problemas, puedes contarme… Sabes que puedes confiar en mí. Pero, si por el contrario, de verdad sales corriendo porque eres un cobarde o porque estás tramando algo… te juro que la próxima vez no detendré ni a Alan ni a Dom.

A mí no me pasa nada.

Lo dijo con mucha sinceridad. Nahila esperaba cualquier movimiento extraño por su parte para comprobar si estaba mintiendo, pero parecía que decía la verdad.

¿Y te vas a quedar atrás ayudarnos, cada vez que aparezca un digimon?

Ustedes podrían haberse ido cuando vieron que era demasiado difícil. Era la mejor idea, pero como locos decidieron pelear contra toda esa horda de GeoGreymon, y no solo eso, que cuando uno de ellos alcanza un nivel mayor creen que pueden superarlo y siguen luchando. ¿Qué voy hacer si fui más inteligente? Podría haber bajado y pelear, pero no habría servido de nada.

Nahila abrió los ojos sin creerse lo que oía.

¡Nos han dejado a nuestros digimon precisamente para defender la ciudad de los salvajes! Si se dan cuenta que eso no sirve de nada… Tal vez nos pidan que nuestros compañeros vuelvan al digimundo y manden a más fuertes para detener lo que quien sepa esté ocurriendo.

Fue un segundo, pero Nahila juró ver una sonrisa en el rostro de Jos, pero como sucedió tan deprisa, pensó que lo había soñado. Jos negó lentamente con la cabeza.

Eso no pasará.

¿Cómo estás tan seguro?

Lo sé. Y no suelo equivocarme. La ángel que vino antes no tenía intención de decir que iba a llevarse a Gazimon o los otros. Todo lo contrario, para demostrar que ella sola es capaz de arreglar el problema que no descubren, para demostrar que en realidad no son unos idiotas, seguirán con esto.

La joven no quiso aceptar que su amigo tenía razón con esas palabras. D’arcmon era muy orgullosa, nunca iba a decir que algo estaba consiguiendo superar su vigilancia.

Vale, tal vez en eso aciertes, pero eso no tiene nada que ver con que salgas corriendo. Eres alguien del grupo, tenemos que ayudarnos entre todos.

Se realista, Nahila: este grupo está divido. Y recibí una llamada, no huí. Es cierto que luego me enteré, pero pensé que había una mejor opción para aportar mi ayuda.

Sabía a lo que se refería. Dom y Alan cada vez estaban dejando claro que querían encargarse ellos solos de los enemigos salvajes. Que los demás eran un estorbo y preferían que no los ayudaran. Pero también era cierto que cada vez había más sospechas de Jos, y que desapareciera y aun así todo saliera bien siempre porque él hacía algo hacía que el enojo de los dos aumentara.

Jos continuó con lo que estaba diciendo:

Y recuerda que cuando vi que todo estaba saliendo mal, le pedí ayuda a la única que podía hacer algo. Me preocupo por todos, no entiendo porque desconfiáis tanto de mí.

Confío en ti, Jos. Sabes que lo hago. Pero cada vez me lo pones más difícil —negó con la cabeza—. No voy a conseguir nada contigo. Me marcho.

No he hecho nada —dijo Jos—. Sólo deseo que Gazimon esté conmigo, es todo.

Nahila no respondió. Abrió la puerta, le dijo algo a Hitomi y las dos se fueron.

Si hay algo que deba cambiar, me lo dicen. Te toca ElohimEditor ElohimEditor
PD: Tuve un error a la hora de agrandar la letra y quedó en dos Spoiler, pero creo que se puede entender bien XD
 
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"The Heir of Chaos"
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Me toca:

Después de las “entretenidas” conversaciones con Jos, Alan y Dom abandonaron el edificio, se despidieron, y tomaron cada uno su respectivo camino a su casa. El camino fue en solitario y en absoluto silencio.

Al llegar al departamento, fue recibido por Hanzo, que se hallaba solo en casa, jugando con su equipo de Play Station en la sala.

- Ah, ¿Ya llegaste, Alan? ¿Cómo te fue?
- No conseguí nada: ese Jos es un… -estaba por decir cierta palabra, pero al recordar que se encontraba Hanzo, se contuvo- Che, ¿Y tus papás?
- Salieron. –respondió el niño- No querían dejarme solo, pero era urgente, y tú no venías.
- Ya veo…
- Hawkmon está en tu habitación; llegó hace media hora. –respondió Hanzo: Alan recordó que antes de entrar al edificio de Jos, Hawkmon había decidido volver a la casa solo para descansar- Jugamos un rato con el Play pero después se fue a dormir.
- Así que se durmió… Bueno: será mejor que descanse. Hey, ¿Y no querés hacer algo después? Puedo jugar contigo o algo.
- Está bien… Tal vez me puedas hablar de cómo fue tu día con tus amigos.
- Argh… De eso prefiero hablar con Hawkmon y canalizar mi estrés. No vemos luego.

Tras despedirse de Hanzo, fue a beber un vaso de agua y luego entró a su habitación: el digimon ave se hallaba cómodamente recostado en la cama, con cara de aburrido y mirando el techo con una mirada de peculiar concentración, al punto que ni se dio cuenta de la presencia de su camarada, que ser había sentado al borde de la cama.

- Hawkmon, ¿Qué hacés?
- Estaba viendo el cielorraso de la habitación. Tiene un lindo olor y una textura muy relajante.
- Estabas MUY, requete MUY aburrido, ¿Eh?
- Quizás… -levantó la vista hacia el joven- ¿Y cómo les fue?

Hubo un breve silencio, seguido de un resoplido.

- Desastre… Jos ahí haciéndose de víctima como judío escondiéndose con el argumento del Holocausto. “Que yo no vi nada”, “Que me hacen ver como el villano”, “Que por qué soy un cobarde”, blablablá…
- Dudo que Jos se haya llamado cobarde a sí mismo.
- Es un decir, Hawkmon. Y luego Dom que casi lo mata enfrente de todos y luego se calma y le da el BDD.
- ¿Beneficio de la duda? Dom fue muy bueno con Jos considerando su actitud –respondió el ave, sentándose al borde de la cama- Adivino: él cree que tuvo algo que ver con la famosa antena.
- Dom piensa que sus sospechas probablemente se deban a la desconfianza que le tiene a su abuelo: por eso le dio el dichoso beneficio de la duda. Pero si descubre que Jos tiene algo que ver… Bueno, ya te podés dar una idea.
- Eso cree Dom. Dime, ¿Tú que piensas?

Alan se levantó y dio unos pasos hasta encontrarse frente a la ventana: a pesar del abrumador paisaje urbano dominado por el concreto, el vidrio y el acero, se podía ver, tímidamente entre el smog del horizonte, la silueta del enigmático monte Fuji. Trató de imaginarse esa escena con la misteriosa antena surgiendo de dicha montaña, la luz, y luego imaginar cómo desaparecía. ¿En verdad Dom habría visto un portal? ¿Jos tendría razón al creer que Dom sólo vio un espejismo? Tal vez si, tal vez no… Pero la existencia de la antena era indiscutible, al igual que el logo que identificaba a su autor. ¿Dom estaría pensando igual? Posiblemente. ¿Alan lo apoyaría pasara lo que pasara? Lo más seguro era que si.

- Que si no es Jos, su familia tiene algo que ver: hay que estar al tanto de toda actitud sospechosa.
- ¿Quieres que espiemos a Gazimon también?
- ¿Cómo? –confundido- ¿Creés que ese conejo sepa algo? Para mí es un digimon mimado carente de fuerza y personalidad.
- No creas –se rió Hawkmon, con cierto aire de arrogancia- Los Gazimon suelen ser muy astutos y tramposos.
- Como Jos…
- Bueno, jeje… Por algo son compañeros: por su similar naturaleza engatusadora. Creo que podré convencer a Monodramon de “vigilarlo”, pero no tengo esperanzas con Salamon. Por cierto, ¿Qué piensan las chicas al respecto?
- ¿¿Hitomi piensa?? –Hawkmon se lo quedó mirando serio- ¡Fue una broma! -el ave no le hallaba gracia- Bah… Sabés que le dicen algo y se lo cree: sacarle una opinión propia es casi imposible. Nahlia es caso aparte: ella no lo dice, pero creo que sospecha lo mismo que Dom y yo; probablemente debamos hablar con ella al respecto. A pesar de lo pesada que puede ser, la veo como alguien de confianza.
- Si tan solo dejaran de pelear tan seguido…
- ¡¡Ella es la que siempre empieza!! –exclamó el argentino- ¡Y tenés que estar de mi parte siempre!
- ¡Ah, nononono! Ustedes arránquense los ojos si quieren; ni yo ni Dracomon nos vamos a meter. Yo soy Suiza, Suecia, Portugal, Alan.
- Jajaja… Como quieras. –se dirigió a la puerta- Bueno, supongo que no nos queda de otra que esperar hasta mañana. Esa ángel peliverde dijo que capaz nos ayudaba a que lleguen al nivel ultra.
- ¡¡Me muero por saber que puedo digievolucionar!!
- Más importante: vamos a necesitar ese poder si es que van a seguir viniendo más digimon por acá. Y me imagino que no sos el único emocionado. Pero pensemos en eso después: vamos a ver a Hanzo, no quiero que el pibe la pase solo.
- Está bien: tal vez le puedas ganar tú en el Mortal Kombat: el karma de no tener pulgares….
- Jajajaja… A ver que puedo hacer.


Cualquier cosa, me avisan.
 
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Bueno me toca, por suerte no me tardé mucho.XD Les enviaré las pautas hoy mismo.




-¡¡¿Qué diablos fue eso?!! –cuestionó una voz a través de una llamada –¡¡¿tienes idea del daño que has causado?!!

-La prueba era necesaria y lo sabes, no podemos arriesgarnos cuando llegue el momento de usarla contra nuestros objetivos –se defendió otra voz –además fue en un territorio poco poblado

-¡¡Fueron cientos y cientos de kilómetros!! ¡¡Equivaldrían a la mitad de un país de tu mundo!! ¡Cuando me dijiste que harías una prueba no pensé que harías esto!

-No tengo tiempo para tus lloriqueos, solo te llamé para saber si piensas que un daño de ese tamaño sería suficiente para deshacernos de nuestras futuras victimas

-Bueno…. no podría asegurarlo

-¡Eso no es suficiente para mí! ¡Necesito una respuesta exacta! ¡¿Es suficiente para matarlos o no?!

-……..si… supongo que si

-Bien, entonces preparémonos para lo que sigue






Al día siguiente todo el equipo junto a sus digimons subían hacia la azotea del edificio de las industrias J.M. hacia una reunión que ya tenían programada.

-Hay una cosa que no entiendo –comentó Hitomi rascándose la cabeza con todos en el ascensor.

-¿Solo una? –se burló Salamon.

-Muy graciosa –dijo la pelirroja molesta –pero en serio… ¿Por qué estamos aquí?

-D'arcmon nos citó aquí a esta hora –respondió Nahila –sé que tu memoria no es la mejor ¿pero acaso…?

-¡No no! ¡ya se todo eso! –reclamó ella –a lo que me refiero es ¿Cómo exactamente va a resultar esto? Ni siquiera Monodramon y Hawkmon que entrenaron día y noche lograron llegar al nivel ultra ¿Cómo esa ángel hará que nuestros digimons evolucionen en un solo dia?

-Eso no lo sabremos hasta que la veamos –aseguró Dom.

-Debo admitir que estoy un poco emocionado –articuló Monodramon –dada nuestra situación tan baja como elegidos no pensé que tendríamos una oportunidad como esta junto a una representante enviada por los gobernantes del digimundo

-Eso también lo hace un poco raro ¿no crees? –opinó Hawkmon tratando de indagar.

-¿De qué hablas?

-Durante todos los problemas que hubo en el digimundo siempre prescindieron de nosotros –se sumó Gazimon tratando de explicar –siempre prefirieron confiar en sus 8 sagrados elegidos preferidos ¿y de repente nos piden ayuda a nosotros al punto de querer ayudarnos a evolucionar? ¿desde cuándo somos tan importantes? Aunque quizá solo sea prueba de que no lo somos

-¿Y eso que significa? –preguntó Salamon curiosa.

-Es su forma de decir que quizá nos están usando como escudos –completó Monodramon.

-Mejor sacrificarnos a nosotros que a sus elegidos predilectos –dijo Dracomon comprendiendo la hipotética situación.

-No, no podemos creer eso –negó Monodramon moviendo la cabeza negativamente –pensemos lo que pensemos las bestias sagradas no podrían caer tan bajo


Todos comprendían el pensamiento de su amigo. Sin importar la ideología que tuviera Monodramon este siempre respetó las decisiones de los gobernantes del digimundo. Su lealtad hacia el juicio de las bestias sagradas era lo único por lo que aceptaba complacido su deber como el compañero de un elegido humano por el resto de su vida. Necesitaba creer en algo.

Llegando a la azotea no tuvieron que esperar nada dado que D'arcmon ya se encontraba ahí, sin embargo en esta ocasión ningún Hippogriffomon estaba a su lado.

-Qué bueno que llegaron a tiempo –comentó la ángel apoyada en un muro mientras revisaba el filo de su espada.


Todo el grupo se acercó esperando que D'arcmon iniciara con lo que sea que estuviera planeando para el improvisado equipo de elegidos. Sin embargo lo único que hizo fue dar la espalda.
-Ábranlo –exclamó ella como dando la orden a alguien.


Al instante un portal se abrió frente a ellos. El equipo completo se mostró sorprendido, nadie se imaginaba que hacer eso podría ser tan sencillo. Dom fue el más impactado ya que ese portal era muy parecido al que vio sobre la gran antena, por no decir idéntica.
-Bien vámonos


Pero la ángel al ver que los jóvenes no se movían no tuvo otra opción que preguntar.

-¿Qué les sucede? –preguntó confundida.

-¿Eso va al…?

-Vamos al digimundo ¿Cuál es el problema? –articuló confundida.

-Yo solo fui una vez, cuando conocí a Dracomon –explicó Nahila.


El resto parecía tener una versión igual sobre su propia experiencia.
-¿Ustedes solo estuvieron una vez en el digimundo? –preguntó incrédula –definitivamente fue un desperdicio reclutar a cientos de elegidos de reserva como ustedes. En fin… vámonos ya

-Un momento –dijo Dom indeciso –¿tú puedes abrir ese portal cuando quieras?

-En realidad los Hippogriffomons son los que recibieron esa habilidad, pero yo soy quien los comanda –explicó la ángel –así que técnicamente yo soy quien decide cuando abrir el portal


Luego de dicha explicación sin más espera atravesaron el portal. Habían olvidado lo extraño que se sentía un viaje tan instantáneo. En solo un segundo estaban en otro sitio, el digimundo estaba frente a ellos. Sin embargo el escenario no era el esperado, sabían que no era una visita de placer pero con gusto habrían elegido otro lugar.

-No es precisamente un día en la playa pero bueno –opinó Hitomi.

-¿Qué es lo que hacemos aquí? –preguntó Alan sin comprender el objetivo del viaje.


D'arcmon fue directo al grano, sacó de una bolsa una extraña esfera de energía, algo que jamás habían visto.

-¿Qué es eso? –preguntó Nahila.

-Hace un par de meses las bestias sagradas desarrollaron un nuevo método de digievolución que permitiría llegar más allá del nivel campeón –explicó la ángel –esto se hizo para las situaciones en las que la digievolucion convencional con emblemas sufriera algún percance

-Pero… solo se fabricaron 8 emblemas –articuló Alan –eso significa que…

-A esto lo llamaron “orbe de energía” –completó D'arcmon –y fue hecho específicamente para los 8 elegidos principales, sin embargo, aún no sabemos si es efectivo

-¡¿Significa que aún no la han probado?! –exclamó la pelirroja aterrada.

-¿Nos usan como conejillos de indias para saber si es seguro utilizarlo en sus 8 elegidos predilectos? –cuestionó Jos con el ceño fruncido.

-Yo lo llamo matar dos pájaros de un tiro –respondió la ángel pero dada su personalidad seria era imposible adivinar si se estaba burlando –si esto funciona podrán llegar al nivel ultra y también garantizaremos de que estos orbes de energía podrán ser usados por los elegidos principales cuando los necesiten

-Supongo que no hay opción –aceptó Dom ya que definitivamente valdría la pena.


D'arcmon asintió, inmediatamente activó el orbe de energía que dio un rápido brillo antes de dividirse en 5 partes diferentes dirigiéndose a cada digimon. Cuando la luz cesó todo seguía como si nada hubiera pasado.
-Eeeh… ¿eso es todo? –preguntó Nahila.

-Por favor, ¿de verdad creyeron que sería tan fácil? –articuló la ángel –ustedes jamás llegaron al nivel ultra, ahora, gracias a la energía del orbe desbloqueamos esa entrada pero tendrán que llegar a ella por su propia cuenta

-¿“Desbloqueamos”? –repitió Hitomi –¿eso que significa?

-Bien –suspiró D'arcmon resignándose a responder –la idea original era diseñar emblemas para cada elegido de su mundo pero luego… los altos mandos llegaron a la conclusión de que era arriesgado. Podría existir la posibilidad de que los cientos de ustedes se revelaran con el tiempo, y entonces tendríamos que lidiar con un ejército de elegidos poderosos. Así que… para evitar eso se tomó la decisión de seleccionar a 8 elegidos que serían los únicos en obtener emblemas que técnicamente eran como llaves para alcanzar niveles avanzados

-¿Y que sucedió con el resto de nosotros? –cuestionó Alan.

-Fueron catalogados como elegidos de reserva –continuó ella –y para evitar problemas futuros bloquearon a cada uno de sus digimons

-¡¿Eso significa que no importa cuánto entrenáramos, nunca alcanzaríamos el siguiente nivel?! –preguntó Alan sin poder creerlo.

-Así es –dijo sin dar mucha importancia –el poder de sus digimons estaban irremediablemente bloqueados, hasta ahora…


Apenas podían creer que los gobernantes del digimundo quienes pregonaban su gran confianza hacia los elegidos, en secreto los mantenían vigilados y limitando su poder por miedo a una traición.
-Entonces… ¿las bestias sagradas tomaron esa decisión? –preguntó Monodramon con bastantes dudas en su cabeza.

-Mmm… no realmente –fue la simple respuesta de la ángel –las bestias sagradas fueron las designadas para gobernar el digimundo, designadas por otras… autoridades. Solo digamos que existen entidades de mayor peso en el digimundo que prefieren no intervenir físicamente en los problemas del mundo digital

-¿Y por eso les dieron ese cargo a las Bestias Sagradas? –preguntó Nahila –¿pero quiénes son los…?

-Escuchen, estoy limitada a darles información, no tengo autorización para contarles toda la historia del digimundo ¿de acuerdo? –interrumpió D'arcmon.

-De acuerdo ¿y ahora qué? ¿Por qué nos trajiste aquí? –cuestionó Jos harto de tanto misterio.

-Ahora que desbloqueamos su poder necesitamos forzarlos para que logren digievolucionar –continuó explicando ella –y sé que la mejor manera es presionándolos con un reto

-Eso tiene sentido –admitió Dom –¿y que es lo que tenemos que hacer?

-Lo crean o no, aún existen digimons que causan problemas –dijo la ángel –incluso algunos restos de la invasión de los Dark Masters, antiguos sirvientes que aún tienen el absurdo objetivo de reconstruir su legión. Los más peligrosos en este momento es un grupo de digimons ultra, hasta ahora los Hippogriffomons que he enviado no han regresado con vida…

-Oh… ese no es un buen argumento para convencernos –opinó Hitomi graciosamente temerosa.

-¿Y de qué grupo nos estás hablando exactamente? –preguntó Dom ignorando la reacción de la pelirroja.

-Se hacen llamar los “Ha-Astkuza” –informó D'arcmon haciendo brillar su báculo para mostrar diferentes imágenes –hace unos meses nos enteramos de su existencia al encontrar este símbolo marcado en el suelo de una aldea que fue completamente arrasada


-Mmm… parece que se toman su papel muy en serio –opinó Hawkmon con cierto interés.

-El grupo lo conforman 6 integrantes –continuó ella con la siguiente imagen.




El primero es Kabukimon, es ágil como el resto de sus compañeros, suele ser algo presumido en cuanto a su apariencia y movimientos. Pero que no los engañe, no es muy inteligente acercarse a los pétalos de sus brazos, suele fingir ser inofensivo para que sus oponentes se aproximen.

El segundo es Matadormon, sus movimientos son bastante precisos y elegantes, y sin duda es el más veloz del equipo, de hecho es casi imposible seguir sus movimientos con la mirada. Su puntería con las cuchillas es impresionante. Sus comentarios siempre tienen un sentido filosófico en cuanto a la batalla, aunque creemos que lo usa contra sus oponentes para crear desconfianza de sí mismos.


Sigue Shawjamon, el inamovible del grupo. La concentración y meditación son sus leyes personales. Siempre espera quieto el ataque de su enemigo y se mueve en el último momento para esquivar y atacar dejando en claro que no le gusta hacer movimientos innecesarios.

El siguiente es Gokuwmon. Aunque es un digimon lleno de sabiduría, los años al servicio de los Dark Masters lo cambiaron por completo, este en particular le gusta la pelea ruda y demostrar que es el mejor en la batalla. Nada le importa excepto ser el más fuerte.

Como quinto se encuentra Baalmon. Es el segundo al mando del equipo y definitivamente el más silencioso. Habla muy poco Es un buen estratega pues se dedica a acorralar a sus enemigos lentamente hacia su trampa. Según lo que investigamos solía ser el sirviente más leal de Piedmon. Por ahora solo le interesa vengar la muerte de su amo.




-Es todo un grupo dedicado a la venganza –comentó Jos cruzado de brazos.

-Efectivamente –asintió la digimon ángel –todos los mencionados fueron lacayos de los Dark Masters, y eso los convierte en digimons extremadamente peligrosos

-Supongo que guardaste lo mejor para el final ¿verdad? –cuestionó Dom adivinando.


D'arcmon asintió, e inmediatamente mostró la última imagen.

Por último se encuentra Astamon, el líder de los “Ha-Astkuza” y no creo necesario decirles que es el más poderoso de todos. A diferencia del resto, no tenemos evidencia de que este digimon fuera sirviente de los Dark Masters, de hecho no hemos logrado recolectar ninguna información valiosa, lo que sabemos de Astamon es muy limitado. Es por eso que no sabemos que tan poderoso es realmente ya que casi nunca se ha visto en la necesidad de pelear.

-¿O sea que todos fueron sirvieron a los Dark Masters a excepción de su líder del que casi no tienen ninguna información? –cuestionó Nahila confundida –eso no tiene mucho sentido…

-Pero es la verdad –reafirmó la ángel –se han mantenido en movimiento, hemos tratado de acorralarlos, gracias a eso no han logrado reclutar a muchos digimons, pero siguen siendo extremadamente peligrosos

-¿Dices que se mantienen en movimiento?

-Guiándonos por su trayectoria sabemos que se dirigen hacia la isla file –continuó ella –después de este desierto sigue la costa así que esta podría ser la última oportunidad antes de perderlos en el mar

-¿Porque se dirigen a la isla File? –cuestionó el estafador.

-No lo sabemos, además la razón no importa, el objetivo es detenerlos antes de eso –sentenció –

hasta ahora todos los intentos de los Devas para emboscarlos han fracasado…

-¡Ey alto, alto! ¡ya me perdí! –interrumpió Alan –¡¿los Devas?! ¡¿Quiénes son?!

-Ehmmm… es una larga historia –respondió D'arcmon –son los protegidos mimados de las bestias sagradas, no hay mucho que decir, fueron los designados para eliminar a los “Ha-Astkuza”

-Si ellos tienen esa misión ¿Por qué nos envías a nosotros? –preguntó Dom con desconfianza.

-No quiero que esos presumidos se lleven el crédito, eso es todo –respondió ella sonriendo con malicia –los Devas se encuentran en la costa preparándose para una emboscada, así que si desean que sus digimons lleguen al nivel ultra deberán derrotar a los “Ha-Astkuza” aquí, supongo que eso es suficiente motivación para ustedes ¿no?


Todos se miraron unos a otros, era obvio que no les gustaba la situación, pero la ángel tenía razón en algo, si deseaban llegar al siguiente nivel debían aceptarlo.
-Bien, ¿A dónde vamos? –dijo Dom al fin.

-Sigan en línea recta hacia el norte, encontraran varias quebradas –apuntó D'arcmon –podrían encontrar digimons hostiles por defender su territorio, así que tengan cuidado

El equipo comenzó su caminata con varias dudas en la cabeza.
-Ah otra cosa –añadió la ángel con un ligero tono de burla antes de alejarse volando –este grupo de ultras a los que deben derrotar sobresalen por su agilidad, así que si ustedes logran digievolucionar y resultan ser digimons… “pesados” por su bien espero que sepan improvisar…




Te toca
A Acero_la12 espero que esta vez te llegue la mención.
En cuanto al post, pues al principio solo iba a poner al equipo enfrentandose a ultras anonimos y sin relación pero luego pensé que valía la pena dar un poco más de esencia en este argumento porque necesita verse como algo importante no? Y los “Ha-Astkuza” pues... quizá no lo planeé tanto aunque es como una parodia improvisada de la mafia Yakuza de Japón. XD

Las pautas las enviaré por los MP de siempre, y algunos detalles que necesiten lo podemos discutir en la conversación grupal pregunten lo que quieran.
 
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Acero.

El único campeón de Mortal Kombat.
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Colocó esto ahora, lamento la tardanza de haberme olvidado y luego no pude hacerlo.

Los cinco humanos estaban dentro. Así como Dominique, Alan, Hitomi, Nahila y Jos tenían pensamientos distintos, aquí tenían un objetivo común: lograr que sus digimon evolucionen.

—¿Y qué piensan sobre los digimon que nos dejaron encargados, muchachos? — preguntó Hitomi, para sacar conversación alguna.
—Bueno, es algo que sé viene y sé veía venir. Hubiese preferido algún entrenamiento, para ser franco, pero bueno, no ha podido ser — respondió Alan, por su parte.
—Yo creo que nos han mandado al muere — bufó, Nahila.
—Por mi está bien, aprendemos como es el peligro del lugar y como manejarnos — expresó Jos, con el apoyo de Gazimon.
—¿Tú qué opinas, Hitomi? — preguntó Dominique.
—Bueno, creo que no es tan cierto lo que dicen... ¡por ahí es una mentira de esa Darcmon!
—Sí algo nos ha mostrado esa chica, es que no sirve para mentir — mencionó el americano —-. Yo creo que es arriesgado, pero bueno, no podemos oponernos.

Si algo hacía Dominique, era ocultar lo que realmente pensaba. Por dentro, sospechaba que los Ha-Astkuza no eran precisamente unos seres diabólicos sin corazón, porque Darcmon no le había mostrado cosas precisamente "buenas" a los muchachos en cuanto a actitud.

—Miren, mejor...
—¡Oigan, por allá!

Hitomi interrumpió a Dominique, para señalar a unos Galgomon que venían en manada. Los digimon vieron humanos y automáticamente les intentaron disparar, pero estos hicieron evolucionar a sus digimon.

—¿Algún problema? — preguntó Tyranomon, mostrando sus dientes.
—Pensé que eran de esos humanos locos que han venido a dominar el mundo algunas veces. Lo lamento — comentó Galgomon.
—¿Qué buscan? — preguntó otro.
—A los Ha-Astkusa.

Al decir esto, los digimon forasteros sé impresionaron y miraron a los humanos con cierto pavor.

—¡¿Dijiste Ha-Astkusa?! ¡Esos tipos son un peligro!
—No creo que...
—Chico, ¿cómo te llamas? — preguntó, asustado.
—Dominique, ¿por qué?
—Bien, Dominique; estos tipos son carne dura. ¿Sus digimon tienen otras evoluciones?
—No exactamente...
—¡Es más difícil aun! Te daré un consejo; vé a tú casa. Esto es mejor que lo hagan los Devas. Ustedes no tienen chance alguna.
—Si intentas asustarnos, no te va a servir, hermano — expresó Aquilamon, por su parte.
—Yo creo que aun tenemos mucho camino. Y hay posibilidades.
—¡Son más que ustedes y más fuertes! ¿Qué les hace creer en ustedes mismos? — preguntó un tercer Galgomon.
—Las posibilidades — corearon Nahila y Coredramon.
—El dinero — dijeron Jos y X-Gazimon.
—El trabajo duro — expresaron Alan y Aquilamon.
—La amistad — comentaron Hitomi y Tailmon.
—El poder — concluyeron Dominique y Tyranomon —. Seremos cada vez más fuertes y podremos proteger a nuestros amigos.

Los humanos dejaron de lado a los digimon porque les daban "malas vibras". Aun tenían mucho que hacer...

Es corto para que los demás hagan su charla también.
 
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Mi turno


Los muchachos volvieron a sus compañeros a la etapa anterior. Tras el aviso de esos digimon habían decidido que no podían gastar energías a la ligera. Y también que debían estar atentos por si aparecía el grupo que muchos conocían.


Dom iba delante sin querer hablar mucho. Los chicos tenían la misión de superarse, de demostrar que eran elegidos y que sus digimon podrían digievolucionar y derrotar a cualquier digimon que amenazara el digimundo y la Tierra. A pesar de que se notaba que algunos estaban enfadados, eso no dejó que pensaran con claridad. Hitomi no quiso preguntar en todo el día que había sucedido en la discusión de Nahila y Jos, y los otros tampoco estaban interesados en insistir sobre el tema.


¿Creen qué esos Galgomon tenía razón?


No sé, Hitomi. Ellos nunca nos vieron pelear a nosotros, por lo que no pueden decir directamente que vayamos a ser derrotados —contestó Dom.


No sin antes intentarlo —añadió Alan.


Dar por sentado que son mejores no debería afectarnos —corroboró Nahila.


Si algo hemos aprendido en el tiempo que llevamos peleando contra salvajes es que todo puede pasar. Solo debemos estar preparados para el momento en que aparezca o los encontremos —finalizó Dom.


Está bien, necesitamos éste nuevo poder —asintió Jos.


Sus digimon asintieron a las palabras de esperanza de los humanos. Todos tenían claro que rendirse no era una opción. Por supuesto, los compañeros también se pusieron a charlar, animados por la nueva forma que tomarían.


¿Y cómo creen que serán al digievolucionar a un nivel superior? —preguntó Dracomon.


A mí me gustaría ser más bella…


Salamon, no seas tonta. La digievolución no depende de eso, sino de ser más fuerte.


¡Déjame soñar, Monodramon!


Saltó a los brazos de Hitomi, enojada. Dracomon, Hawkmon, Monodramon y Gazimon se preguntaron cómo debían tratarla para que no se pusiera siempre así.



A mí me gustaría cada vez volar más rápido. Tener unas alas más grandes —dijo el dragón.


No me gustaría cambiar mucho —contestó Monodramon—. Me veo bien tal y como estoy. Además, me ha costado estar más fuerte. Quizás un cambio de color…


A mí me da lo mismo —opinó el pájaro—. Digievolucione a lo que digievolucione estaré bien si puedo luchar tranquilamente sin que nadie sea dañado.


A los digimon les gustaba estar en su mundo. Les daba más tranquilidad y se notaba que estaban felices de encontrarse allí junto a sus camaradas. Seguían esa charla motivamos, mientras que andaban sin preocupaciones. De repente Alan se detuvo y señaló hacia delante. Poco a poco vieron como otros digimon se acercaban.


¿Qué será ahora? —comentó Hitomi.


Nahila se sorprendió cuando sintió un escalofrío por todo el cuerpo. Y no era para menos. Los digimon que se acercaban volando tenían aspecto de cucarachas, y si había algo que la chica asqueaba por encima de todas las cosas, eran esos insectos tan repelentes.


No puede ser… —musitó.


Se trataba de cuatro Roachmon que se detuvieron en frente de los humanos y empezaron a reírse sin ningún motivo aparente.


Son detestados por muchos de nosotros —explicó Hawkmon.


No imaginaría que en el camino nos encontraríamos con digimon como ellos —asintió Monodramon.


Nahila dio paso hacia atrás hasta que se situó detrás de todos. Los demás no preguntaron que le pasaba, conocían su miedo.


¿Qué queréis? —preguntó Dom.


¿Tenés algo que decir, bicho? —siguió Alan.


Los Roachmon se pusieron hablar todos al mismo tiempo. Los humanos tuvieron que concentrarse mucho para poder entender lo que decían.


Humanos…


¿A qué habrán venido?


Podríamos jugar con ellos.


¡Sería divertido!


Pero habrán venido a otra cosa.


Ya sé, vamos a preguntarles.


Los elegidos ya tenían preparados sus digivices por si alguna casualidad debían asustarlos para que huyeran. A ninguno les estaba gustando el comportamiento de esos Roachmon y mucho menos su aspecto asqueroso. En parte estaban deseando continuar.


¿Qué buscáis, humanos?


Sí, ¿qué estáis haciendo aquí?


Los jóvenes decidieron que debían contestar a sus preguntas. Lo mismo habían hecho con los salvajes de antes y no les costaba nada decir la verdad.


Hemos venido a derrotar a ese grupo llamado Ha-Astkusa —respondió Hitomi.


Todos los Roachmon al mismo tiempo alzaron vuelo mientras que movían sus alas desesperadamente.


¡Idiotas! —gritó uno—. ¡No deberíais pronunciar eso! ¡Os matarán a todos!


Que aburridos sois. Monodramon, haz el favor…


Monodramon, junto a los demás compañeros de los chicos atacaron a los Roachmon, porque no dejaban de insultarlos. Finalmente, y como no tenían ganas de pelear, huyeron, pero no sin antes darles un pequeño regalo.


¡Vuelo Rasante!


Y se marcharon sin esperar a que el ataque funcionara. Los elegidos fruncieron el ceño sin comprender nada. Pero los digimon si sabían qué habían hecho. Y mostraron una sonrisa graciosa a sus amigos.


Es mejor que corramos —comentó Dracomon.


¿Por qué?


Nahila… hazme caso.


Segundos después, cuando basura empezaba a caer del cielo, entendieron porque esos digimon eran tan detestados en el digimundo.

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ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Aquí va mi parte:

Sería difícil citar toda la clase de basura que los Roachmon habían arrojado contra los jóvenes: refrigeradores, televisores, escritorios, mesas, botes de basura, pianos de cola y hasta automóviles viejos. Decir que tanto los humanos como los digimon huyeron por sus vidas evitar ser convertidos en composta o material para reciclar sería sobrar palabras.

Pasados unos minutos, acabó la “lluvia” de basura, y los Roachmon y se habían perdido en el horizonte, sin dejar rastro alguno aparte del sendero de desperdicios que se podía ver a o lejos.

- Bueno, quedó más que claro por qué nadie quiere a esos digimon. –comentó Alan- Dejaron tanta basura como si hubieran estado en Riachuelo.
- Se los dije –comentó un Dracomon que se sacaba de encima una cáscara de banana sobre su nariz- pero pudo haber sido peor.
- ¿Cómo qué? ¿Desechos radiactivos?
- Iba a decir hospitalarios, Nahlia, pero eso también lo han arrojado antes.
- ¡Basta de tanta conversación sobre desperdicios! –gritó Jos- Tuve suerte de no ensuciar mi ropa con esta inmundicia o algún pagaría muy caro. Así que mejor dejemos de perder el tiempo y sigamos caminando.
- Como vos quieras… princeso.

Jos intentó responder, pero prefirió mantenerse callado y ocultar si disgusto tras una sonrisa enigmática: discutir con Alan sería una pérdida de tiempo, y menos con Dom estando de su lado. El grupo prefirió caminando por el Digimundo hasta llegar a un bosque otoñal donde el aire era más fresco y húmedo que en la llanura donde antes habían caminado: el drástico cambio de ambiente generó una curiosa discusión bizantina al entrar al nuevo ambiente.


- Calor, frio; calor, frio; calor, frio…
- Pará, Monodramon.
- Calor, frio; calor, frio; calo…
- ¡Que pares ya! –gritó Dom- Me das migraña.
- Es curioso este cambio de ambiente: pasamos de un árido desierto a un bosque templado. –Nahlia estornudó tres veces seguidas- Genial: este cambio de ambiente me dará un resfriado.
- Que árboles tan bonitos: parece que estamos en uno de esos fondos de pantalla de computadora. –dijo Hitomi, que jugaba con las hojas que caían, mientras Salamon la seguía- Parece un lugar mágico.
- No es magia; es el Digimundo: acá nada tiene lógica. Barcos que navegan en la arena, heladeras en medio del bosque, cabinas de teléfono en la playa: todo está de cabeza por acá –respondió Alan, en un inútil intento por romper la burbuja risueña que envolvía a Hitomi- En fin, mejor sigamos cami…

- Hey… ¿Escucharon eso? –interrumpió Dom- Hay alguien por acá.

No era un solo sujeto, sino varios; Monodramon fue a investigar hacia unos arbustos cercanos, los cuales hizo a un lado para descubrir a los curiosos: un grupo de Mushroomon que los estaba espiando detrás de unos arbustos cercanos. No parecían peligrosos, pero no podían bajar al guardia.


- ¿Por qué nos espiaban?
- No son digimon. –dijo uno de los hongos-
- Obvio, ¡DOH! –respondió Hitomi- Somos humanos.
- Eso es más que evidente. –dijo el segundo Mushroomon- ¿Qué hacen aquí?
- ¿Vienen de visita? Este bosque no es interesante. –dijo el tercer hongo-
- Tienen razón –asintió Jos- No es muy interesante; tal vez con un hotel cinco estrellas…
- Pará con tus sueños mojados, “Manolito” –se burló Alan; Jos nuevamente le limitó a mantenerse callado y fruncir el ceño- Eh... ¿Ustedes no viven acá? ¿Por qué dicen que su bosque es aburrido?
- Porque vivimos aquí.
- Sabemos lo que decimos.
- ¿No es suficiente con eso?
- ¡Ya, ya basta! ¡Hablan como uno de esos dibujos animados del Dr. Seuss!
- Ay, Nahlia: eres de exagerada… -dirigiéndose a los Mushroomon- Oigan, sólo estamos de paso: buscamos el camino para llegar junto a unos sujetos. ¿Podrían ayudarnos?
- No hay problema.
- Podemos darles una mano.
- ¿A quienes buscan?
- Agh… Juro que si no se callan, los mato.
- Nahlia…
- Buscamos a los miembros del Ha-Astkusa. ¿Saben el camino más…? ¿¿…??

Apenas oyeron ese nombre, los Mushroomon se desvanecieron como si se los llevara el diablo: ni siquiera dejaron huellas o una corriente de aire al escabullirse de nuevo. Tal era el miedo que les inspiraban esos digimon problemáticos. Dracomon literalmente se quedó con la boca abierta.

- Bien hecho, Dracomon –respondió Hawkmon con un aire de sarcasmo- Nos quedamos sin guías en este bosque.
- ¡Yo solo trataba de ayudar! ¡No es mi culpa que sean tan cobardes!
- No los culpes, Dracomon: son solo un trío de champiñones superdesarrollados… Al menos ya no tengo que escucharlos.
- No quisiera ser la voz pesimista, pero al ver todas las reacciones de los digimon al oír ese nombre, comienza perder las esperanzas de que podamos hacerles algo.
- Para eso vamos a entrenar, Jos: son sólo una prueba para comprobar que nuestros digimon se han vuelto fuertes… y verle la cara a esa D’arcmon daltónica.
- Supongo que nos queda cruzar este bosque a solas, ¿Verdad, maestro Dom?
- Supones bien, Monodramon. Andando.


Sigue... ¿J.M.?
 
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Bueno, finalmente pongo mi post.





El bosque que había aparecido como por arte de magia se había esfumado de la misma manera y volvían al desolado sitio.


-¿Porque aparecería un bosque aquí de repente? –preguntó Monodramon.

-Aun para el digimundo no es normal –opinó Dracomon –al menos yo no recuerdo que pasaran cosas así cuando vivía acá

-Supongo que las Bestias Sagradas aun no han corregido todas las anomalías que los Dark Masters y Apocalymon causaron –sugirió Gazimon.

-Oigan, al menos el digimundo ya no tiene forma de espiral, es un comienzo –intervino Monodramon –no seamos tan exigentes, solo pasó un año...


El equipo continuaba con su trayecto, aunque a todas luces no estaban seguros como hacer una búsqueda eficiente en un lugar como ese. Solo les quedaba obedecer a la ángel y continuar en línea recta.

-Ya llevamos caminando mucho –comentó Nahila –realmente espero que este camino nos lleve a alguna parte

-Estoy seguro que encontraremos algo muy pronto –dijo Dom –los digimons que encontramos antes lo confirma


Los digimons continuaban charlando sobre sus posibles digievoluciones sin embargo Gazimon caminaba más adelantado sin la menor intención de hacer sus típicas burlas, lo cual era bastante raro.


-¿Te sucede algo? –preguntó Jos al ver a su compañero aletargado

-No me gusta este lugar –fue su simple respuesta.


El timador miró alrededor confundido, hasta que finalmente comprendió.


-Oh… claro, estamos muy cerca de…


Por otro lado Hitomi se extrañó de ver a Salamon y Dracomon caminar en zic zac mirando de un lado a otro.


-¿Y ustedes que hacen?

-Estamos casi seguros de que por allá –respondió Salamon apuntando al desierto que tenían al lado –se encontraba la guarida de Etemon, se dice que era una pirámide



-Era una pirámide invertida… creo –agregó Dracomon dudoso –no estoy seguro, yo no vivía por acá

-Me contaron que solía ser el templo de un digimon sagrado –dijo esta vez Hawkmon –pero fue abandonado y luego Etemon se apropió de él

-Ya no importa, no queda nada –aseguró Alan.

-Estalló en mil pedazos o eso escuché –continuó Salamon –no sabemos exactamente como, pero uno de los 8 elegidos tuvo que ver en eso

-Yo también escuché que la pirámide desapareció pero no fue por una explosión –refutó Dracomon.

-Escuché diferentes teorías y quizá ninguna es cierta –opinó Hawkmon y luego preguntó a su amigo dragón –¿tú qué opinas?

-No tengo la menor idea –respondió Monodramon –pero podrían salir de sus dudas preguntándole a alguien que lo vio con sus propios ojos…

-¿De qué hablas? –preguntaron confundidos.

-Ey Gazimon, tú fuiste uno de los muchos Gazimons que sirvieron a Etemon ¿o me equivoco? –articuló Monodramon cruzado de brazos.

-¡¿Qué?!

-¿Cómo alguien que fue enemigo de elegidos termina siendo el digimon compañero de otro elegido? –cuestionó Salamon.

-Bueno, también podemos considerar el elegido que le tocó –se burló Alan.


En ese momento Dracomon se acercó más a Gazimon que no había dicho ni media palabra.


-Gazimon, ¿Qué fue lo que sucedió ahí? Se supone que todos los digimons de esa zona murieron en ese evento ¿Cómo es que sobreviviste?

-¡Oye, oye! ¡Puedes hacer todas las preguntas que quieras de todas formas no voy responder a ninguna! –respondió secamente y con la mirada fría y luego caminó más rápido para alejarse de nuevo del grupo.


La reacción del mitad conejo fue una sorpresa para todos, dado que jamás fue de los que tomaban una posición muy seria. Sin duda la actual conversación le estaba incomodando.


-Tu amigo parece inquieto –comentó Nahila a el timador –sea lo que sea que le ocurrió antes de conocerte parece no querer decirlo, ¿tú sabes algo?

-¿Si él no quiere decir nada que te hace creer que yo si lo haré? –respondió con sarcasmo.

-Si… pensé que dirías eso –dijo su amiga –ustedes dos se parecen demasiado… especialmente en la parte de no querer hablar…


La caminata se extendió por casi una hora más. Todo el equipo comenzaba a desganarse, durante todo el trayecto solo habían visto el mismo paisaje. Sin embargo al llegar a una zona de rocas observaron a un digimon, se acercaron más para saber de quien se trataba.


-Oh, humanos, justo cuando pensé que no podía pasar nada más raro en estos días –dijo el digimon fantasma sentado en una roca mientras tocaba un banjo suavemente.


-Vaya, un Bakemon, hace tiempo que no veo a uno –comentó Dom poniéndose al frente.

-Soy un Soulmon, pero descuiden, es un error común –respondió el digimon fantasma sin verlos y sin dejar de tocar su instrumento.

-Bien “Soulmon” dijiste que viste cosas raras últimamente –continuó el líder del equipo –¿algo que desees contarnos?

-Ufff ¿por dónde empiezo? Primero me mudó al desierto esperando alejarme de todos los problemas, pero las cosas me salen al revés –articuló el Soulmon.

-¿Qué problemas pudiste tener? –preguntó Alan tratando de probar al extraño digimon que tenían en frente –se supone que el digimundo ha estado en paz desde hace un año

-A los digimons tipo virus nos ven con malos ojos desde los problemas que hubo –respondió –a donde sea que iba me acusaban de ser un malvado digimon oscuro, así que decidí alejarme de todo

-Sí, te comprendo muy bien amigo –dijo Gazimon identificándose.

-¿Y porque dices que todo salió mal aquí? –preguntó esta vez Nahila tratando de adivinar.

-Hace algunas semanas llegaron esos locos digimons que los Devas quieren capturar

-Adivinaré ¿los Ha-Astkuza? –dijo Hitomi.

-Todos les tienen terror, incluyéndome, saber que fueron sirvientes de los Dark Masters es la peor parte –continuó dudoso –los digimons que viven aquí estamos escondidos hasta que esos lunáticos decidan irse

-Suena a algo muy incómodo –sugirió Dracomon.

-Y eso no es nada, justo ayer pasó algo muy extraño, fue a algunos kilómetros de aquí, no puedo explicarlo, pero estoy seguro que todo el digimundo tembló

-¿Dices que hubo una explosión?

-“Explosión” es una palabra muy suave –dijo el Soulmon –solo sé que sucedió a kilómetros de aquí y aun así pude verlo con claridad, y como dije todos en el digimundo sintieron la sacudida

-¿Fuiste a ver que sucedió?

-Claro que no, ni loco me acerco a ese lugar –aseguró el fantasma.

-Qué extraño –dijo Nahila pensativa –los Ha-Astkuza no vienen de esa dirección, no pudieron ser ellos, ¿que pudo causar…?

-Wow, ya basta, nos estamos desviando del tema –interrumpió Jos un poco nervioso y luego se acercó al fantasma –¿sabes donde están los Ha-Astkuza?

-Al final de este camino encontrarán una zona de enormes cañones, quebradas y cuevas –dijo dejando de tocar su banjo –se esconden ahí

-¿Y como lo averiguaste? –preguntó Monodramon.

-Porque yo vivía allí –respondió molesto –cuando llegaron a esta zona del desierto tuve que irme, odio el sol pero no tengo otra opción que soportarlo hasta que los Ha-Astkuza se vayan de las cuevas


Antes de obtener alguna otra anécdota sintieron un pequeño temblor y la arena moverse, tardaron mucho en notar que un digimon emergía de la misma.



-¡Cuidado, un Kuwagamon! –exclamó Dom sacando su digivice.

-Ey calma, calma –interrumpió Soulmon antes de que los elegidos decidieran atacar –solo es un amigo que sale a ver porque hay tanto ruido aquí

-¿Es tu amigo? ¿Qué hacía enterrado…?

-Les dije que todos nos escondemos hasta que los Ha-Astkuza abandonen este lugar –explicó el fantasma –yo puedo hacerme invisible cuando quiera pero “Kuwa” no tiene tanta suerte con su tamaño

-Bien, bien –asintió Jos –no queremos problemas, ya nos vamos, debemos encontrar a esos ultras lo antes posible

-Como quieran, es su funeral –sentencio Soulmon volviendo a tocar su banjo mientras el equipo se alejaba, luego se dirigió a su amigo –tranquilo “Kuwa” vuelve bajo tierra, aun no hay peligro


El equipo de elegidos tuvo que caminar por tres horas más, finalmente llegaron a la sección de cuevas y quebradas estrechas que el Soulmon les había indicado.



-Y bien, ya estamos aquí –comentó Dom levantando la mirada hacia la montañosa zona.

-¡Aaah! ¡Estoy muerta! –gritó Hitomi dejándose caer para descansar –¡y me muero de hambre! ¡De haberlo sabido habría traído provisiones!

-Ninguno sabía que vendríamos aquí –refutó Alan molesto –otra mala broma de la tal D'arcmon

-Nunca tuvimos la necesidad de hacer viajes como estos –admitió Nahila frotándose los pies adoloridos –esto es algo penoso, supuestamente los 8 elegidos caminaron mucho más que esto

-Ser elegidos de segunda no suena tan mal ahora ¿no? –articuló Jos igualmente agotado.

-Todo el entrenamiento que tenemos y aun así nos vemos demasiado inseguros ¿no crees? –preguntó Monodramon a su amigo.

-Bueno… todo esto es nuevo para nosotros –opinó Hawkmon.


Dom no había dejado de observar el lugar, definitivamente había algo que no le gustaba.


-Son demasiadas cuevas y quebradas, cualquiera de ellas podría extenderse por kilómetros y kilómetros –dijo al fin –lo ideal sería separarnos, pero no sabemos nada de esos ultras

-Habrá que decidirlo después –dijo el timador –descansaremos en este lugar, será mejor hacerlo aquí antes de entrar a ese laberinto

-Mmm… si –respondió el líder estando de acuerdo con Jos por primera vez –nuestros digimons deben reponer fuerzas al igual que nosotros


El equipo se dispuso a descansar intentando decidir cómo encontrarían a los Ha-Astkuza en un sitio tan extenso. Separarse sonaba completamente a una terrible idea considerando la situación desventajosa, pero quizá era la única opción de encontrarlos a tiempo.

Sin embargo lo que ignoraban era que recientemente 6 digimons los observaban desde lo alto, y también discutían por la siguiente acción a tomar.


-Humanos… –susurró Kabukimon.

-Los elegidos sin duda –sumó Matadormon intrigado.

-Esto no tiene sentido, es absurdo –opinó Gokuwmon molesto.

-Mmmm… no hemos hecho suficiente daño que amerite una acción tan pronta –analizó Shawjamon –¿que deberíamos hacer Baalmon?

-No debemos estropear el plan –respondió –lo mejor será alejarnos, y esperemos que…

-Tranquilícense compañeros –interrumpió otro digimon apareciendo de repente sorprendiendo al resto –observen con más detalle y notarán algo divertido…

-Astamon… de que estás…?

-No se trata de los 8 elegidos –completó el líder sonriendo con tranquilidad.


Los demás confirmaron que Astamon tenía razón.


-¡Jaja, son elegidos de reserva! –se burló Gokuwmon –¡esos no sobrepasan ni el nivel campeón!

-No son un peligro –dijo Matadormon –pero su presencia no puede ser una coincidencia

-Vaya… parece que esos humanos tratan de probarse a sí mismos –continuó Shawjamon –es una lástima que la valentía siempre venga con la estupidez

-No podemos dejarlos salir de aquí, podrían descubrir algo en el intento de buscarnos –sentenció Baalmon –será mejor darles lo que quieren


Astamon solo asintió autorizando la idea. Inmediatamente el equipo de digimons desapareció con gran velocidad.

Mientras los elegidos descansaban trataban de llegar a una solución, pero ninguna de las partes coincidían.


-Debemos separarnos –sentenció Dom decidido –de lo contrario no los encontraremos a tiempo

-Que nos dieran el poder de ese orbe no garantiza que nuestros digimons digievolucionen en el momento que sea necesario –refutó Nahila –existe la posibilidad de que la mitad de nosotros no regresemos…

-Es por eso mismo que se le llama “reto” –articuló Alan molesto –he entrenado a Hawkmon lo suficiente como para tener confianza de que lo lograremos

-El entrenamiento no tiene nada que ver con las probabilidades de evolucionar –opinó Hitomi –la misma D'arcmon lo dijo, creo que los 8 elegidos demostraron que no existe una sola forma de hacerlo

-Lo que nos lleva a preguntarnos ¿tendremos suficiente tiempo para descubrir nuestro propio modo en medio del peligro? –anticipó Nahila y luego observó a Jos que no había pronunciado ni media palabra y de hecho se notaba distraído en sus propios pensamientos –eh… Jos ¿y tú qué opinas?

-¿Que eh? Ah… bueno, este lugar es demasiado peligroso, prefiero que no nos separemos –respondió titubeando –no quiero que este día termine con una tragedia o más de una


Nahila se le quedó viendo con un rostro de interrogación, su amigo parecía estar genuinamente temeroso de como terminaría la misión, algo muy extraño si consideraban lo despreocupado que estaba en los problemas de días anteriores. Pero ¿Por qué? ¿Qué tenía de diferente esta situación con las anteriores?

No hubo tiempo de prolongar más el debate. Los digimons se pusieron alerta pues sintieron que algo malo los estaban rodeando. Luego se escucharon risas leves e inmediatamente los elegidos confirmaron que alguien estaba observándolos. Finalmente observaron siluetas moviéndose de un lado a otro con gran velocidad, pero no necesitaban verlos para identificarlos.


-Están aquí… –susurró Dom.

-Vaya… ¿qué hacen unos aspirantes a héroes tan lejos de casa? –se burló uno

-La piedad legendaria de los gobernantes del digimundo ha decaído bastante al sacrificar a chicos inocentes –dijo otro.

-¡Muéstrense! ¡¿Dónde están?! –exclamó Alan.

-Esto está fuera de su liga –dijo otro –si yo fuera ustedes trataría de huir lo antes posible, claro que eso no significa que podrán hacerlo


Finalmente los Ha-Astkuza se mostraron frente a ellos, totalmente despreocupados y sin defensa alguna. No había duda que no los consideraban una amenaza.


-¿Y bien? –comentó Baalmon esperando una respuesta –¿ahora qué harán?

-¡Prepárense! –ordenó Dom sacando su digivice al igual que los demás.


Todos los digimons evolucionaron y se pusieron al frente para proteger a sus compañeros.

-¡Alan, Hitomi que Aquilamon y Gatomon se pongan al frente de los demás! –dijo el líder.

-¿Por qué? –preguntó la pelirroja confundida.

-¡Recuerden el atributo principal de los Ha-Astkuza! –respondió Dom –¡Aquilamon y Gatomon son los que tienen el factor de velocidad en nuestro equipo!


Todos asintieron, pero casi en un instante escucharon el ruido de un cuchillo.


-Una mala maniobra, pero no esperábamos mucho de todos modos –comentó Matadormon apareciendo cruzado de brazos detrás de los elegidos dejándolos atónitos.


Aquilamon y Gatomon inmediatamente cayeron al piso inconscientes volviendo a sus etapas de novatos. Todo en solo un par de segundos.

-Pero que…

-Acabó con Aquilamon y Gatomon y se puso detrás de nosotros –susurró Nahila –ni siquiera pudimos verlo…

-Creo que ya es bastante tarde para huir –comentó Jos.

-Exacto… ¡Sepárense, ataquen de lados diferentes! –ordenó Dom.


Tyranomon, Coredramon y X-Gazimon se separaron para atacar de diferentes flancos.


-¡Coredramon ataca desde el aire! –exclamó Nahila.


Coredramon extendió sus alas preparándose para elevarse, pero Kabukimon incrustó sus brazos en el suelo y varios metros más adelante salieron agarrando al dragón por sus patas y jalándolo hasta enterrarlo bajo tierra y luego volviéndolo a sacar y estrellándolo con una gran roca, dejándolo inconsciente y volviendo a su nivel novato.

X-Gazimon quiso darle un golpe por detrás pero Shawjamon se puso en medio parado en una sola pierna y en una pose de meditación. De todas formas el mitad felino cargó de electricidad su puño y atacó como 4 veces, pero todos fueron golpes al aire, sin embargo el ultra parecía que no se había movido ni un centímetro. Intentó atacar de nuevo pero Shawjamon con tres simples golpes de presión con sus dedos en diferentes partes del cuerpo dejó inmovilizado a X-Gazimon por unos segundos para luego desplomarse perdiendo también su digievolución.

Tyranomon saltó hasta estar en frente de los ultra que aún no habían hecho nada.


-¡Aliento de fuego! –exclamó Tyranomon lanzando sus llamas carmesí.


Gokuwmon corrió de frente recibiendo el ataque de lleno sin sufrir ningún rasguño, luego se impulsó aún más y de una gran patada mandó al dinosaurio a volar hasta que finalmente se estrelló en el suelo, volviendo a ser Monodramon.

Los elegidos quedaron sin habla al ver lo ocurrido. La batalla no había durado ni 10 segundos.


-N… no… ¡de… derrotaron a todos! –exclamó Hitomi aterrada.

-Es una lástima que vinieran hasta aquí solo para darse cuenta de lo obvio –comentó Baalmon agitando ligeramente su manto que inmediatamente provocó un gran viento convirtiéndose en un huracán formado por cientos de sus amuletos.

-Oh… ¡¡rayoooooooooooooooooooooos!! –gritaron los humanos siendo arrastrados junto a sus digimons.

El huracán creció aún más. Los elegidos volaban dando vueltas sin oportunidad de defenderse acompañados de sus digimons que continuaban inconscientes.

-Si todos los elegidos de reserva son como ustedes no me sorprende que fueran excluidos de la última invasión –comentó el ultra preparándose para dar el golpe final –bueno, fue un placer…


Pero en ese momento divisaron a un grupo de Hippogriffomons sobrevolaban la zona. El huracán de Baalmon se detuvo dejando a los elegidos en el suelo. Los Ha-Astkuza quedaron en silencio por un momento meditando su siguiente movimiento.


-Parece que la guardia de fracasados sagrados buscan a estos chicos –dijo Kabukimon.

-No importa, ¡podemos con ellos! –exclamó Gokuwmon deseoso de una mejor pelea.

-Quizá… –dijo Astamon apareciendo por fin junto a su equipo –pero no vale la pena arriesgarnos a que conozcan nuestra ubicación exacta

-¿Y qué hacemos con ellos? –preguntó Shawjamon refiriéndose a los elegidos.

-El desierto se encargará de ellos –respondió el líder –y aunque no se así les será imposible encontrarnos, morirán en el intento de buscar en ese laberinto


Dicho esto el equipo completo desapareció sin dejar rastro.



Una hora después los elegidos despertaron con una agria sensación de derrota. Revisaron a sus digimons esperando que no estén demasiado heridos.


-Ni siquiera nos dio tiempo de intentar llegar al nivel ultra –susurró Hitomi deprimida mientras acariciaba a Salamon que descansaba en su regazo.

-No tenían intención de jugar con nosotros –dijo Alan molesto y apretando los puños –deseaban asesinarnos lo antes posible

-¿Y porque no lo hicieron? –cuestionó Nahila.

-No creo que importe, deberíamos agradecer de que estamos vivos –opinó Jos mientras le sacudía la arena a Gazimon.


Todos esperaban que Dom dijera algo, que demostrara su indignación, sin embargo solo esbozó una sonrisa.


-Jeje, esa ángel cometió un error al enviarnos a esta misión –comentó cruzado de brazos –no me gusta decirlo pero quizá esto sea demasiado para nosotros, no esperaba que esos sujetos estuvieran tan fuera de nuestra liga…

-¿Y entonces…? –preguntó el resto.

-Pues nada, seguimos –respondió el líder sin dudarlo.

-Pero acabas de decir que…

-Si regresamos con la cola entre las piernas D'arcmon no dudará en arrebatarme a Monodramon –explicó –de todas formas no tengo mucho que perder, probablemente nos maten pero si nosotros no los detenemos los Devas lo harán, por lo menos no tengo que preocuparme por esa presión, simplemente al igual que ustedes no quiero perder a mi digimon tan fácilmente


El resto del equipo se miraron entre si, la situación era mala, pero si no lograban llegar al ultra tendrían que regresar al mundo real sin sus compañeros.


-De acuerdo ¿y por dónde? –preguntó Alan.

-No tengo idea –respondió Dom observando la gran cantidad de cuevas que llevaban a caminos diferentes.

-Dracomon, tú eres bueno con la tierra, ¿puedes sentir por donde se fueron? –dijo Nahila a su digimon que había despertado hace poco.

-Lo intentaré –respondió el dragón pegando sus brazos en el suelo tratando de sentir alguna vibración.

-¿Cuántas veces tenemos que estar cerca de la muerte para decidir no suicidarnos? –cuestionó el timador fastidiado.

-Olvídalo, no los vas a convencer –articuló Hitomi.

-En fin… Gazimon ayúdalo, tú también eres bueno en eso –pidió Jos resignándose.

-Pff, si… extrañaba tanto meterme bajo la arena –respondió el mitad conejo obedeciendo con desgano.


Luego de un rato intentando encontrar un rastro, ambos digimons lograron percibir algo e inmediatamente todo el equipo se puso en marcha adentrándose en una de las cuevas.




Mientras tanto D'arcmon se encontraba apoyada en unas rocas en la sombra cubriéndose del sol, hasta que el grupo de Hippogriffomons aterrizaron frente a ella.


-¿Y bien?

-No hay rastro de ellos –informaron en grupo –no hemos encontrado algún indicio de pelea

-Mmm… es muy pronto para darlos por muertos –se dijo la ángel a si misma pensativa –además no me conviene para nada algo así… ¡búsquenlos de nuevo!


Los Hippogriffomons emprendieron el vuelo nuevamente.


-Rayos… espero no haber arriesgado mucho al otórgales ese orbe de energía –pensó D'arcmon –ya es la segunda vez que les robo algo a las bestias Sagradas, debo andar con más cuidado sino quiero acabar en la zona oscura…



Después de una gran caminata por una estrecha cueva los elegidos decidieron parar pues Dracomon estaba cansado de darles luz con fuego de su boca, pero cuando quedaron a oscuras notaron un pequeño claro al fondo en su delante.


-¿Será una salida?

-Lo dudo, la luz es muy débil –opinó Jos.


No se equivocó, al llegar al punto, ingresaron a una enorme caverna, algunas líneas de luz se filtraban levemente, pequeños chorros de agua se notaban revelando un manantial subterráneo. Pero lo que más los alarmó fue escuchar unas voces que reconocieron fácilmente.



-¿Qué noticias me tienes de nuestros perseguidores? –preguntó Astamon.

-Los Devas se encuentran en la costa como lo esperábamos –respondió Baalmon.

-Se quedarán allí para siempre ya que nunca apareceremos –se burló Gokuwmon.


Los elegidos se aseguraron de esconderse muy bien para evitar ser vistos. Astamon junto a su equipo se acercaron a una gran agujero donde ingresaba un poco de agua.


-Gracias al ingenio de Devimon se logró conocer la existencia de una gran cantidad de cavernas submarinas como la que usó para esconder las etiquetas que luego encontraron los elegidos –relató el líder de los ultra –esta entrada en especial conduce directamente a una caverna que se encuentra a solo 5 kilómetros de la isla file

-Para cuando los Devas se den cuenta nosotros ya estaremos en la isla –asintió el resto complacidos.


Los humanos y sus digimons quedaron sorprendidos al oír el plan de los Ha-Astkuza que cambiaba por completo la situación actual.


-Esto se está complicando –susurró Alan.

-Evitarán a los Devas y tendrán tiempo de sobra para hacer lo que sea que tengan en mente –articuló Nahila.


Astamon ingresó en el agujero pero ordenó que los demás se quedaran.


-Iré yo primero –dijo el líder ultra –pueden existir digimons viviendo entre estos estrechos subterráneos, me aseguraré de… “limpiar” el camino para no arriesgarnos a que alguien nos delate, regresaré en una hora a lo mucho


El resto de los Ha-Astkuza obedeció quedándose a guardar el lugar.


-¿Y ahora que haremos? –cuestionó Nahila.

-Supongo que podemos descartar la ventaja de no sentir presión ¿verdad? –comentó Jos con ironía.

-Ahora si nosotros no los detenemos nadie lo hará –aseguró Alan.

-Bueno, podríamos regresar y decirle a D'arcmon lo que escuchamos aquí –opinó Hitomi –ella se encargará de alertar a los Devas para que no pierdan su tiempo esperando en la costa y…


En ese momento la pelirroja se apoyó en una de las rocas que desafortunadamente cedió derrumbando todo el muro en el que se escondían. Los Ha-Astkuza los descubrieron de inmediato.


-Oh… oh… –titubeó Hitomi con los ojos muy abiertos.

-Ay Hitomi… –dijo Salamon tapándose el rostro avergonzada.

-¡De nuevo lo hizo! ¡Tarde o temprano pero sabía que lo haría! –exclamó Jos graciosamente fastidiado.


Los ultra inmediatamente los acorralaron.


-Imposible… ¿Cómo lograron encontrarnos? –preguntó Shawujinmon.

-No importa, nos hicieron un favor, ahora podremos terminar lo que comenzamos –sugirió Gokuwmon chocando sus puños.

-Vaya… de todas las alimañas que se han topado con nosotros ustedes son sin duda las más molestas –afirmó Kabukimon.

-Realmente me esfuerzo pero no puedo comprender la mente de los humanos –opinó Matadormon –tuvieron mucha suerte de quedar con vida la última vez y aun así nos siguieron, me abstendré de mencionar la palabra “fascinante” ya que sería tan absurdo como alabar la ignorancia…

-Ya es muy tarde para lamentarse, vieron demasiado, descubrieron nuestro plan –sentenció Baalmon agitando su manto nuevamente –ahora tendrán que morir, y mentiría si dijera que esto no me emociona…


El gran viento producido volvió a levantar por los aires a los elegidos y sus digimons.


-¡Oye! ¡Yo también quiero acabar con ellos! –se interpuso Gokuwmon –¡no es justo que uno solo se divierta!

-No hay necesidad de eso, en esta ocasión tenemos tiempo de sobra –se sumó Shawujinmon –Astamon no volverá hasta dentro de una hora

-Supongo que encontramos con que entretenernos –aseguró Kabukimon.

-Oh, de acuerdo –aceptó Baalmon suspirando –pero no podemos dejarlos cerca de la entrada –dijo refiriéndose al agujero por donde Astamon se fue


Dicho esto, Baalmon aventó a cada elegido y su digimon a diferentes cuevas y luego derrumbó las entradas para evitar que salgan.


-Bien, comencemos –autorizó Baalmon e inmediatamente todos los Ha-Astkuza desaparecieron para cazar a sus nuevos juguetes.


Los elegidos apenas pudieron cubrirse de las rocas cuando sellaron sus entradas.


-Rayos, nos encerraron –dijo Dom palpando la entrada derrumbada –no hay tiempo para escarbar, además seguramente ya lo esperan

-¿Entonces qué haremos? –preguntó Monodramon.

A Dom no le quedaba otra opción que adentrarse en la cueva en la que lo habían encerrado. Y el resto del equipo tomó la misma decisión.



-No me gusta caminar a su trampa pero no tenemos otra opción –se dijo Nahila en su respectiva cueva junto con Dracomon.



-La última vez nos trataron como basura –dijo Alan comenzando su caminata con Hawkmon –está vez será diferente



-Acabamos de salir de una cueva oscura y estrecha y ahora volvemos a otra –se dijo Hitomi exhausta –y lo peor es que ahora estamos solas. Casi siento que es mi culpa…

-Ya no hables más por favor –dijo Salamon cómicamente fastidiada.




-Podríamos salir de aquí si escarbo lo suficiente –opinó Gazimon.

-Ellos nos están vigilando, nos matarán rápido si no seguimos su juego –respondió el timador con el ceño fruncido –Mmmm… D'arcmon se reservó muchas cosas sobre estos tipos juro que cuando la vea la mato, si es que salimos vivos de acá…







Ok sigue
A Acero_la12 cualquier duda me dicen por los MP.
Puse algo de como son cada uno de los Ha-Astkuza para que puedan usarlo en sus post de batalla o mejorarlos a parte de la información que puse antes.
Acá el equipo ya se separó así que viene los post de personalidad mientras cada uno camina por su respectiva cueva. Y les recuerdo que el plazo para este post es de 5 días.

Otra cosa, el post de sus batallas decidí dividirlo en 2 partes, asi que primero subirán un post hasta el instante en que evolucionan al nivel ultra y el siguiente post será lo que sigue, pero no perderemos tiempo porque para cada post tendrán igual 5 días de plazo ok? Si no entendieron algo me dicen.
Asi que para resumir tienen 5 dias para el post de personalidad, 5 días para la primera mitad de la batalla y 5 días para la segunda mitad.
 
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Acero.

El único campeón de Mortal Kombat.
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Bueno, dejo mi parte.

Dominique y Monodramon comenzaron a caminar por la cueva, para ver que algo tramaban sus enemigos.

—Si salimos por allí — le dijo Dominique a su digimon, apuntando con un dedo hacia la entrada —, seremos hombres muertos.
—¿Qué propones? — preguntó su aliado.
—Caminemos por allá.

Dominique vio una pequeña salida por la dirección contraria, y caminó hacia allá. Monodramon solamente lo siguió en silencio.
El humano y el digimon caminaron por media hora en silencio. Monodramon quería hablar, pero Dominique lo miraba y callaba.

—"Se que es callado, pero vamos, no sé porque tan callado".
—Si piensas en porque estoy callado, es por las dudas. Por ahí algún Ha-Atsuka esté esperándonos desde la salida.
—De todas formas, no lo sorprenderíamos, porque escucha nuestros pasos.
—Mmm..., tienes mucha razón, Monodramon.
—¿No quieres hablar de nada, Dominique?
—Soy de pocas palabras, y lo sabes. Yo creo que nuestro equipo es un conjunto de cinco que sabe lo que hay que hacer. Algunos creen que soy un líder, pero un líder mantiene unido el equipo; si fuese el caso, nuestro líder es el objetivo: tenerlos a ustedes.
—Yo te veo como alguien más "solitario".
—Lo soy, de hecho. Sabes que soy de estar solo: mis padres no estaban mucho conmigo y ahora decidieron que mandarme a Japón fue fue una buena decisión. Yo creo que no hay mucha diferencia entre Argentina y Japón: a fin de cuentas, nuestro mundo es una porquería.
—Poniendo tú...
—Mi granito de arena no servirá de nada, Monodramon. Hace falta mucho más que un granito de arena para mejorar esto. Tengo planes y decisiones, pero primero lo primero: salir de aquí. Luego iré al Mundo Humano y comenzaré una vida nueva.
—¿De qué...?
—Carol me gusta, sí; pero mejor la olvido. Tiene novio, así que mejor buscaré por mi propio camino algo diferente. Mi padre fue mujeriego y estuvo casado tres veces, ¿por qué yo no?
—Eh...
—Mira, ya esperé mucho por Caroline; además, Kazumi me dijo que tenía una prima de ella un año menor, sé llama Kumiko. Si es linda...
—¡Ay, Dom, no seas degenerado!
—¡¿Qué te pasa?! ¡Pareces la marica de Dracomon!
—¡Oye! ¡Dracomon es una marica, yo soy un macho!
—¿Ah, sí? — le preguntó al dinosaurio morado —, ¿Y por qué Plotmon y tú no tienen nada?
—¡Porque es una jodida perra que evoluciona a una gata!
—¡Ja, lo sabía! Los digimon también son materialistas.
—¡Claro que sí! ¿qué crees? ¿qué creemos en eso del amor verdadero? Esa Darcmon es el típico caso de una digimon que es fea para su clan, porque tiene colores muy distintos y aquí son unos racistas con ése tipo.
—Luego hablan de que nosotros somos los racistas...
—Es que los digimon sabemos que algún día deberemos trabajar todos unidos, no como ustedes.
—No refutaré eso.
—Bien — mencionó el digimon —, otra pregunta: ¿te interesa alguna de nuestras compañeras?
—Nahila no me parece una chica atractiva; Hitomi sí, pero es muy tonta.
—¿Pero estarías con ella?
—¿Por qué no? No creo que a Jos o Alan les importe — dijo, encongiéndose de hombros.

Ambos siguieron caminando, hasta salir de la cueva y encontrar un desierto. Ninguno objetó nada, ya que el Mundo Digital es raro de por sí y carece de lógica.

—Felicidades por llegar, señores — mencionó una voz.
—Ah, nos tocaste tú, Baalmon — dijo Dominique.
—Bueno, sí; me parecía interesante pelear contra el humano que sé parece a mí: sigiloso, pero letal.
—Admito que debo charlarlo con alguien. Me cuesta aguantar las cosas, porque me gusta opinar de ellas.
—¿Cómo te llamas?
—Mono...
—Tú no, Monodramon; conozco a tú especie — respondió, interrumpiendo al digimon —, le preguntaba a y a tú amigo.
—Dominique.
—Bien, "Dom", aquí será tú tumba.
—Tal vez sea la tuya.
—Veamos quien es más letal, Dominique.
—Monodramon, evoluciona.


Monodramon digivolves a... ¡Tyranomon!

—¡Es hora de pelear! — gritó la bestia.

No espero más a un amigo para luego ir a jugar a fútbol.
 
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Coloco el mío. Bueno, para hacerlo más realista, y porque me pareció más cómodo y mejor a la hora de narrar, una parte de esta personalidad está pensaba por Dracomon en primera persona. Luego, para que charlen un poco y lleguen a la zona del "bosque" ya cambio a tercera. Espero que eso no se una molestia.

Separados del grupo me pregunto qué hubiera pasado si esas cucarachas de antes no se habría burlado más de nosotros ahora mismo. Claro, que los que de verdad se burlaron fue ese grupo… No importa, no quiero pensar en eso. Hasta ahora me he dado cuenta que Nahila le tiene un miedo irracional a todo tipo de insectos, incluso esos pequeños que dan ternura. De acuerdo, puede que solo a mí, pero me parecen inofensivos e incluso así temidos por muchas personas. Más o menos entiendo lo de las bajeas o avispas, esas me habían picado una vez en la cola que fuimos a pasear Nahila y yo… ¡Y maldita sea, dolió! Duró unos minutos, un escozor que te hacía echar las lágrimas. Pero lo soporté. Claro, cuando eso pasó y vimos a las abejas, mi compañera no tardó en sonreír —esa sonrisa suya fingida para no mostrar su miedo— y empezar a caminar hacia atrás.


Pero en fin, la personalidad y miedos de Nahila, al igual que sus gustos y vida, eran algo que me había interesado desde la primera vez que la encontré. Quería conocerla para crear un lazo de amistad fuerte. Por eso ahora sabíamos tanto del uno y del otro. Me gustaba mucho ese carácter suyo de no darse por vencido, de decir que nada era imposible y que siempre había solución a los problemas. Claro… que si le ponemos un nido de abejas en su habitación quizás cambie de idea con eso último.


Si hay algo que debo decir, es que me costó mucho conseguir que confiara en mí. Hay algo en Nahila que le hace no abrirse a la gente. Es muy introvertida y nunca habla con nadie. Siempre tuvieron que ser los demás quienes se acercaran a charlar con ella; era imposible que tratara de hacer amistades. Me contó, tras semanas de estar con ella y contarle mi vida, porque si no era imposible que hiciera lo mismo, que de pequeña nunca había tenido amigos. Mientras que los demás hacían grupos y reían, ella prefería estar sola. ¿Sería que desde tan temprana a edad había decidido quedarse en la soledad? Era algo muy extraño. Pero si es desconfiada seguramente algo le sucedió. Le habrán decepcionado, traicionado o humillado alguien cercano y desde entonces es así.


De todas formas, me alegro que eso cambiara. Que ahora se sienta cómodo en este equipo de elegidos. Sigue siendo ella misma, algo que todos respetan. Y aunque quiso hacerse la fuerza y protegerse con un arma, se dio cuenta que no es lo mismo intimidar con ella que usarla realmente. Pero me tiene a mí y no dejaré que nadie la haga daño. Igual que Nahila me ayuda en las batallas con sus increíbles estrategias. Es capaz de saber que va hacer el enemigo una vez haberlo visto en el combate. Adivina por donde se va a mover y su punto débil, lo que me da mucha ventaja.


Tal vez debería recibir un poco más de cariño por parte de sus padres, pero ambos están muy liados. Su padre trabaja todo el día y cuando llega a casa ya es de noche. Casi no se ven. Su madre debe cuidar de sus nueve hermanos pequeños, que son unos traviesos y siempre están molestando. Aun así se nota que Nahila les tiene cierto cariño y se comporta con ellos, cuando tiene paciencia —que a veces la tiene— de manera tierna y los educa a su manera. Sabe cómo conseguir que estén callados y sin hacer ruido, algo que ni la madre consigue prometiendo postres.


Algo a destacar de ella son sus gustos también. La mayoría de la parte del tiempo prefiere estar sola con sus pensamientos. Le cuesta quedar incluso con Hitomi cuando esta decide pasear por algún sitio. Como ya he dicho, es introvertida y la tranquilidad. A esto hay que añadirle que es completamente sincera y dice lo que le sale del alma, sin pensar en las consecuencias de sus actos. Eso en parte es bueno; pero suele dañar a las personas que quiere de esta forma. Su manera de actuar es directa; no hay más. Ah, se me olvidaba, odia mostrarse débil y triste. Es demasiado orgullosa para ello.


Si le preguntan a alguien como es, nunca sabe cómo responder. Se quedan callados, pensando en una respuesta. Pero si un tercero te conoce bien sí sabe cómo definirte. Es por eso que estoy seguro que ella sería capaz de escribir como es mi personalidad, carácter, gustos e incomodidades, de la misma manera que yo lo estoy pensando. Pero las personas maduran y cambian.


Quién sabe si en el transcurro de esta aventura contra digimon salvajes y paseos por el digimundo me encuentre con una Nahila más adulta y extrovertida.


Llevas callado mucho tiempo —murmuró mi compañera.


¡Ups! ¡Me ha descubierto!


Uh… Me quedé dormido.


Ah, está bien.


(Narrador externo)


Cada uno había tomado un camino distinto para tener más completa la búsqueda de esos digimon. Encontrarlos era su meta principal para que sus compañeros digievolucionaran. Todo hubiera sido demasiado fácil si con ese artefacto —lo que fuera— les diera su nueva forma sin mostrar primero que lo valían. Y tras los continuos ataques de esos salvajes a la Tierra, los muchachos querían tomarse aquella misión muy en serio; eso sí, notaban que estaban haciendo un trabajo de esa estúpida de D’arcmon que ella, por pereza o por lo que fuera, no quería realizar.


Nahila caminaba sin hablar. Llevaba así un buen rato y el dragón se preguntaba que le pasaba a su amiga. Pegó un bote y se colocó detrás de la humana, apoyado en los hombros. La joven se detuvo.


¿Qué haces, Dracomon? —frunció el ceño.


Nada.


Vamos —intentó cogerle para llevarle de nuevo hasta el suelo. Pero el dragón, riendo, hizo algunos movimientos para esquivarla—. Sabes que pesas y no estoy de humor.


Dracomon cogió la mano de Nahila al vuelo.


¿Ah, sí? ¿Qué te pasa?


Nahila farfulló algo. No contestó y siguió dando pasos aunque tenía a Dracomon encima. Era más incómodo ir así, pero Dracomon podía ser muy pesado y bromista cuando se lo proponía.


Desde que hablaste con Jos estás así —murmuró el dragón.


¿Así cómo?


Callada, molesta, enfadada, pensativa, irritable… —enumeró.


¿Alguna queja más tiene el señorito?


Dracomon se lo pensó durante unos segundos. Y debido a esto no vieron a una figura rápida deslizándose a lo lejos.


Pues antes me dabas tres comidas diarias, pasabas más tiempo conmigo y te gustaba ir a volar por las noches. No quiero enfadarte, solo me preocupas —dijo sinceramente.


Nahila metió las manos en los bolsillos mientras que miraba al frente. Sin embargo, los pensamientos todavía le bloqueaban estar centrada a su alrededor. Dracomon de las mismas maneras, sólo miraba a su compañera y no se daba cuenta del peligro que tenían cerca. Ya los habían derrotado dos veces, pero ya se decía: a la tercera va la vencida.


La verdad, no pensé que esto te afectaría tanto.


No estoy mal. Decepcionada, tal vez —masculló.


¿Qué pasó en la conversación? —se interesó.


Jos se comportó como si no pasara nada. Yo estaba hablando seriamente y él lo tomó a broma. Por eso me enojé tanto.


El digimon no supo que contestar. Las discusiones le parecían una gran tontería. Todo era más tranquilo y feliz cuando el mundo sonreía. A pesar que había conocido a la familia de Nahila y era cierto que con sus hermanos mucha veces se enfadaba, eran riñas minúsculas entre enanos molestos que fácilmente podías sentarlos en el sofá —tenían varios— y ponerles una película para que se relajaran. Pero claro, esto era muy distinto.


Todos los elegidos se encontraban nerviosos y se molestaban con los otros. Desconocían el motivo de por qué aparecían digimon salvajes en la Tierra, pero todavía más extraño, por donde ellos vivían. Les alegraba tener a sus compañeros consigo, pero tantas batallas empezaban a cansar. Iban a digievolucionar precisamente para poder superar y proteger su ciudad… pero tantas luchas, ¿eso significaba ser elegido? Nada más pelear, sin poder pasarlo bien con tu amigo.


Para su sorpresa, llegaron a una zona de la cueva que parecía un bosque. Había varios árboles y el suelo en algunas partes era hierba. Nahila la rozó con los dedos, alucinada. En el techo la mayoría estaba tapada por las rocas pero había pequeños agujeros por donde entraba el sol e iluminaba la zona. Sería un lugar bonito y tranquilo si no fuera por el peligro que se les avecinaba.



No encontré una imagen, pero creo que se puede entender bien con la descripción. Te toca ElohimEditor ElohimEditor
 
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ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Ok, continuo:

La caminata por el interior de la cueva se hacía cada vez más monótona y aburrida a medida que avanzaban. No había nadie ni nada interesante en esa cueva, además de rocas y más rocas; ni señales de algún digimon salvaje o miembro de los Ha-Astkuza, y por supuesto, esto impacientaba a Alan.

Nunca había sido un muchacho paciente, pues odiaba esperar, y más que nada, aceptar los errores de los demás. Por eso jamás perdonaría a Jos si descubriese que tenía algún papel en lo referente al último incidente con digimon en el Mundo Real.

- Más le vale al “ojitos de uva” que no descubra que es responsable de lo de la antenita esa, o terminará todito morado.
- A veces creo que eres demasiado violento, Alan.
- En la vida, o sos fuerte, o no valés nada, Hawkmon. Así es la vida.
- Una visión muy extremista, debo decir.
- Así me criaron.


Había nacido y crecido en la ciudad de Mar del Plata, mas no en la zona más prestigiosa de la ciudad, sino en un edificio de apartamentos de clase media. Siendo el menor de cuatro hijos de una trabajadora de lavandería y de un tendero discapacitado y veterano de la Guerra de Malvinas, su vida no era del todo sencilla: por cuestiones económicas o personales, ninguno de sus hermanos mayores había asistido a la universidad. El mayor se vio obligado a casarse con su novia tras embarazarla, y después conseguir un trabajo para mantener a su nueva familia; el segundo decidió no acudir a la universidad para ayudar a su padre en la tienda; el tercero aún no había acabado el colegio, pero no mostraba interés en seguir sus estudios.

Alan era diferente: sus padres siempre le habían inculcado el valor del trabajo y la autosuperación, aparte del respeto a uno mismo, y él los había adoptado como filosofía de vida. No importaba si uno fuese el más humilde y miserable de los hombres: uno debía mantener su dignidad íntegra. Sin embargo, durante su niñez fue muy difícil el llevar a cabo estas ideas: en ese entonces, era un niño sumamente delgado y bastante frágil de quien los demás niños disfrutaban burlarse; incluso sus hermanos mayores le lanzaban una que otra bromita respecto al asunto, por más que no tuvieran nada de lo que enorgullecerse.

Y no fue hasta que entró a un equipo de rugby local a la edad de 8 años, que tuvo la oportunidad de cambiar: no solo hizo nuevos amigos y conoció a su entrenador, quien sería una gran influencia, sino que adquirió carácter al volverse más asertivo y más seguro de sí mismo, siendo capaz de defenderse tanto física como verbalmente y por supuesto, aptitud en el deporte. Por supuesto; con el pasar de los años, el cambio más evidente se mostraba en su apariencia física: de los siete hasta los doce se había vuelto más atlético, ágil, con mayor resistencia y con su fisonomía más marcada; y al empezar el entrenamiento con pesas a los 12, poco a poco adquirió fuerza y masa muscular, cambiando radicalmente su aspecto del niño delgado a joven robusto; al punto que incluso, hasta sus hermanos comenzaron a tenerle cierto temor. Incluso había gente que al verlo junto a sus hermanos le preguntaban si era el mayor.

Pero quizás las lecciones más importantes que aprendió fueron la del trabajo en equipo y la autosuperación: el conformismo era de perdedores, y la victoria solo exigía esforzarse aún más; or eso no soportaba cuando había discusiones entre sus amigos, o cuando alguno que otro no daba todo de sí. Eso también valía en los estudios, pues en contra de lo que pudiera parecer por su aspecto de bruto, Alan era sumamente inteligente, destacándose bastante en la escuela; principalmente en ciencias y anatomía, que eran sus materias predilectas, y las cuales dominaba bastante bien. Inclusive ya tenía pensado ir a la universidad acabado el colegio, y estudiar Medicina, siendo el primero de su familia en asistir a la Educación Superior.

Hubiera sido una vida relativamente normal, hasta el punto en que descubrió que era un Niño Elegido, y se le había asignado a Hawkmon como digimon compañero. El entusiasmo de tener a un digimon por compañero se mantuvo desde el primer día, si bien al conocer a sus demás amigos –y a sus digimon- una vez llegado a Japón por un intercambio estudiantil, hizo que se sintiera un tanto decepcionado por tener a un ave como compañero en lugar de un dinosaurio, un dragón o algo más feroz y acorde a su actitud. Mas recordaba sus propios pasos en el pasado, y optó por olvidar detales tan insignificantes como la apariencia de su compañero.

Y se lo dijo poco después de conocerlo a él y a sus compañeros.

- Capaz Dom tenga a un dinosaurio, Nahlia a un dragón, Jos a un conejo onda rebelde, y Hitomi a ese perro de orejas caídas. Pero eso no quiere decir que no puedas ser fuerte Hawkmon. Nos vamos a encargar de eso.
- ¿Cómo?
- Con mucho esfuerzo.

Y eso fue solo el comienzo.

________________________________________________________________________________​

- ¿Estás bien?
- Si, Hawkmon, ¿Por qué?
- Parecías estar pensando en algo.
- Solo estaba descansando de tanta caminata y piedra por doquier –se levantó de la piedra sorbe la cual se hallaba sentado- Podemos continuar.
- ¿Crees que nos encontremos con alguno de aquellos Ha-Astkuza en el camino?
- Es probable… Pero si es así, yo no me preocuparía por ello. Mas bien ellos deberían de preocuparse si se topan con nosotros.
- ¿A pesar de la paliza que nos dieron?
- Con más razón aun. Si te pisotean, te levantás. Y eso vamos a hacer.

La caminata continuó un par de minutos más, hasta que llegaron a la entrada de lo que parecía ser una galería más del sistema de cavernas, pero en realidad era la entrada a una inmensa cavidad pétrea tan grande como para tener unas diez manzanas. A Alan no le extrañó mucho, pues Hawkmon le había dicho que había zonas del Digimundo que eran completamente estratificadas: es decir, llenas de cavernas y galerías interconectadas.

Mas en realidad, lo asombroso allí era que tenía en toda su extensión un bosque de media altura con un pequeño lago en el centro. en la parte superior de aquella gran galería, había varios hoyos por donde se filtraba la luz del sol a modo de auténticos tragaluces: el efecto que crean era el de columnas de luz bañando el bosque, y causando destellos en el espejo de agua.

Claro que, por más bello que fuera el lugar, siempre existía uno que otro defecto, el cual no tardaría en hacerse ver.


Cualquier duda me avisan.

Tu turno, J.M.
 
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Bueno, mi turno, traté de poner alguito de Hitomi dentro sin salirme de la personalidad de Jos y sin profundizar para no dejarlo tan desbalanceado.XD







La cueva era estrecha, quizá demasiado pues Jos tenía que caminar con mucha dificultad. Sin embargo Gazimon parecía el más incómodo a pesar de que caminaba sin ningún problema.

-¿Aun estás con esos ánimos? –preguntó el millonario.

-Pasé casi toda mi vida escondido bajo tierra –respondió el digimon –y ahora regreso a lo mismo, perdona que no sienta nostalgia por estar en la zona desierta y horrorosa que solía ser mi hogar

-Vaya… un solo viaje al digimundo y te pones de mal humor –comentó el timador con cierta ironía en sus palabras –y te das cuenta que tú no eras precisamente mi primera opción como mi compañero ¿cierto?

-Si… fue un afortunado accidente –admitió Gazimon sonriendo levemente.

-¿Realmente no quieres volver acá verdad?

-Si, pero no solo es eso… Es este lugar, esta zona del digimundo –explicó –el solo estar aquí me produce escalofríos ¿Por qué D'arcmon tuvo que traernos justamente a esta zona?

-No lo sé, pero dado los sucesos creo que quería fastidiarnos –comentó Jos con el ceño fruncido –sabes… no sé cuándo podré darme un buen descanso

-Quizá ya te lo dije antes –opinó el mitad conejo –pero creo que a veces te esfuerzas demasiado

-Debo hacerlo, dentro de dos años tendré la edad para ocupar un puesto en la industria de mi abuelo –dijo el elegido con preocupación.

-¿Y eso te preocupa? –cuestionó el digimon sin comprender nada –tu abuelo te quiere tanto como a todos los miembros de tu familia.

-El cariño no es lo mismo que la confianza –comentó casi como para sí mismo –todos los rumores que existen sobre él nunca quiso admitirlo o negármelo… solo cambiaba el tema, ¡ya estoy muy grande para eso!

Era cierto, sin embargo antes le era tolerable, tenía la esperanza de que en algún momento su abuelo le daría no solo un “puesto” en la industria, sino un PUESTO en los verdaderos negocios que le dio sus millones, sean los que fuesen. De hecho fue en la década de los 80 fue cuando Marcos J.M. Morns amasó toda su fortuna, y a diferencia de la opinión pública Jos sabía que había algo muy oscuro allí, y no le importaba, lo único incómodo era que su abuelo no confiaba lo suficiente en él para revelarle dichos secretos. Sin embargo cualquier tipo de esperanza la había perdido cuando por accidente descubrió la sección A y B que se encontraba en el subterráneo del edificio. Luego de ello tubo que admitir que su abuelo le escondía más cosas de las había imaginado. Pero tampoco era justo hacer un reclamo, ya que jamás recibió ningún tipo de presión por su futuro, literalmente lo dejó tomar sus propias decisiones. Desconocía la razón, pero eso no cambiaba el hecho de que realmente anhelaba formar parte de los planes de negocios que tenía el líder de su familia. Y estaba dispuesto a demostrar a cualquier costo que era digno de esa confianza.
-Jos… ya te perdiste de nuevo –dijo Gazimon tocándole el brazo.

-Eh… ¿Qué? Ah, lo siento –respondió el timador saliendo de sus pensamientos –solo pensaba… ¿realmente vale la pena ser como soy?

-Bueno… no lo tomes a mal pero dudo que puedas dejar de ser como eres ni aunque de verdad lo desearas –articuló Gazimon con algo de sarcasmo.

-Sí, supongo que no puedo resistirme –dijo tomándolo con gracia –desde que era niño me encantaba quitarles su dinero a los demás a pesar que no me hacía falta, simplemente… me gustaba la sensación de poder sobre otros, pero no por ser más el fuerte, sino para dejar en claro que era tan astuto que podía acorralar a todos sin importar que me doblaran en tamaño, no podrían mover ni un dedo…

-Lo de “cerebro sobre músculo” no es mala filosofía –opinó el digimundo –aunque claro, se basa en algo despreciable

Luego de unos segundos de silencio ambos comenzaron a reír.
-Jajaja ¡al menos yo hago cosas más importantes, no era un ladronzuelo! –dijo el millonario entre risas.

-¡Nadie nos quería! –asintió el mitad felino riendo de la misma forma –¡tu abuelo sin duda apoyaría eso!

-Bueno… no tengo idea como era mi abuelo de joven, cualquier diría que nació siendo así, pero obviamente no es cierto, y eso es justamente la clase de cosas que me molestan, no quiero curiosear por ahí, quiero que él me lo diga…

-Tú te pareces mucho él

-No puedo ser tan serio como él –refutó Jos con dudas en la cabeza –mi problema es que no he tenido experiencias traumáticas que valgan la pena, mi abuelo no me presiona como otros empresarios lo hacen con sus herederos, aun no me queda claro lo que debo hacer…

-Tú ya haces un buen trabajo presionándote solo –dijo Gazimon muy seguro casi en tono de burla –necesitas relajarte un poco más, pero de todas formas es mejor que lo digas ahora y no frente al grupo

-Ni me lo recuerdes, si no muero aquí quizá ellos me maten, creo que se toman esto demasiado personal

-Todos somos como amigos a la fuerza –afirmó el digimon –aunque no veo la razón de ello

-Después del ataque de hace un año Dom dijo que era mejor mantenernos en contacto constantemente ya que éramos los únicos elegidos de la ciudad

-Pero no era necesario –refutó su compañero –de alguna manera te agrada tener amigos tan disfuncionales

-Bueno, me agrada Nahila, es divertido hablar con ella –comentó el estafador –es bueno tener una amistad que no me visite solo para hablar del futuro laboral ni discutir sobre una fusión entre nuestras familias

-Si, a mí también me agrada ver a Dracomon tan seguido, es un buen compañero de videojuegos –se sumó Gazimon –y cada día me molesta menos esa cosa blanca que lleva cargando en la cabeza

-¿Hablas de Salamon?

-Si, esa misma –respondió graciosamente –al menos no es tan intensa como Monodramon y su meta de ser el más fuerte, Hakwmon es otra historia, no engaña a nadie, sé que no le gusta entrenar día y noche como aparenta, solo lo hace para contentar a Alan, bueno… no puedo culparlo

-En fin, Dom y Alan no tienen remedio, se toman muy a pecho su ideología de elegidos, si fueran más despreocupados esto sería mucho más sencillo para nosotros

-¿Y qué hay de Hitomi? –preguntó Gazimon –sí que te pone de los nervios.

-¿Por qué te extraña? De no ser por ella ni siquiera estaríamos encerrados aquí

-¿Y por eso la odias?

-No… no la odio, bueno –trataba de explicarse –el caso es que por coincidencia encuentro a una buena amiga como Nahila para salir de mi rutina del chico rico, y esa pelirroja vino a entrometerse ¡ahora pasa más tiempo con ella que conmigo!

-Son cosas de chicas supongo –trató de adivinar el digimon –no es que yo sepa mucho de eso

-Hitomi era la chica popular, todos la amaban, ¿Qué podría interesarle de Nahila?

-Salamon alguna vez me dijo que Hitomi se sentía vacía por estar rodeada de amigos falsos, quizá por eso se la pasa detrás de Nahila, supongo que no es tan diferente de tu situación

-¡Oh no, no hagas eso, no me hagas sentir mal por ella! –exclamó fastidiado.

-Si tanto te molesta no sé porque siempre la dejas entrar a tu apartamento a pesar de que rompe todo

-Bueno, no puedo dejarla afuera cuando todo entran…

-¿Ves? No puedes tratarla tan mal aunque quisieras

-Como sea, de todas maneras eso me traería problemas con Nahila, de por sí ya está muy molesta conmigo, si no arreglo las cosas ella terminará por arrepentirse de haberme tomado confianza…

Sin darse cuenta habían llegado al final de la cueva. El nuevo escenario no inspiraba confianza, el lugar entero estaba repleto de rocas altas, lo que dificultaría bastante el movimiento para los que no son muy ágiles.

-Es un pésimo lugar para morir –comentó Gazimon decaído.

-Todos los lugares son malos para eso –afirmó Jos poniéndose serio.




A Acero_la12 te toca. Preferí que no todos tuvieramos un pasado traumatico.XD
 
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Nahila no sabía muy bien qué hacer. No le apetecía mucho tener que pelear contra un digimon que ya había derrotado a su compañero. Pero debía hacerlo. Era como una obligación y por eso no le gustaba. Hasta entonces había hecho lo que ella quería, sin que le ordenaran. Con peligros o sin ellos, le había gustado ver a Dracomon peleando y venciendo, sonriendo y riendo después.


Dama y caballero, hasta aquí su camino ha llegado.


Dracomon alzó el rostro tratando de encontrar la ubicación de esa voz tranquila. Nahila alzó una ceja y sacó las manos del bolsillo; una de ellas sostenía el digivice.


Sal de donde estés, cobarde —gruñó el dragón.


Finalmente el compañero de Nahila bajó al suelo, vigilante y poniéndose delante para proteger a la humana. Estaba en pose de ataque y preparado para digievolucionar en cualquier momento.


Como desees —contestó la voz, sin inmutarse por el insulto.


Le vieron saltando de árbol en árbol hasta encontrarse frente a ellos. Estaba muy tranquilo, pero su apariencia sorprendió un poco a Nahila. Se trataba de un digimon un poco… extraño. Parecía que su cabeza era una escoba pero con una boca que mostraba una sonrisa maliciosa. Además de que no tenía manos, se trataban de afiladas cuchillas que le salían de las mangas. Los zapatos también acababan en punta y llevaba una vestimenta propia de un payaso.


Debes ser Matadormon —lo reconoció de antes.


El digimon hizo una reverencia sin dejar de observarlos.


Un placer.


Nahila y su digimon pusieron una cara asqueada cuando Matadormon llegó una de sus cuchillas a la boca y la lamió con diversión. Luego se puso hablar de cosas como si no vinieran a cuento:


Los digimon que tienen un humano son eso, simples bichos que se dejan arrastrar y que no son capaces de digievolucionar sin su ayuda. Odiados por algunos, adorados por otros. Pero la realidad es que sois patéticos. Siempre seréis más débiles que un digimon que haya evolucionado él mismo, luchando y ganando experiencia.


Eso no importa. Nosotros tenemos lazos importantes que nos hacen luchar por un motivo.


Curioso. Pero no me interesa hablar con un perro faldero.


Nahila no había hablado en ningún momento. Sospechaba que ese digimon sabía a qué habían venido y estaba tratando de enojarlos. Por eso no hizo ningún movimiento. Sin embargo, Dracomon ya se estaba hartando de las palabras de Matadormon y se lanzó a por él sin pensar en las consecuencias.


Matadormon esquivó a Dracomon de manera elegante y rápida. La cabeza del dragón chocó contra el suelo bruscamente.


No podremos hacer nada contra él si estás en ese nivel —dijo Nahila. Puso su digivice adelante.


Entiendo. Ahora es cuando tú le das el “poder” para que aumente de datos —el comentario el digimon hizo que la muchacha se parara unos segundos—. Pero debes saber que incluso así será demasiado débil para ganarme. El entrenamiento es vital para superarse y este… panzón, no parece que haya conseguido sus propios meritos. Siempre necesita de ti. ¿Me equivoco?


Dracomon se levantó, radiando rabia por todas partes. Solía ser un digimon tranquilo y relajado en las batallas, pero ese digimon se estaba burlando de él por completo.


Supongo que sabes a qué hemos venido.


Nahila con la otra mano le hacía señas a su compañero para que no se lanzara a un ataque sin estrategia. Quería saber un poco más del enemigo. Éste era muy distinto a los que habían enfrentado en la ciudad.


Los elegidos son las marionetas de esos superiores que dicen protegerlo todo pero en vez de eso dan perritos a humanos para que se encarguen del trabajo sucio. No sé si eso es vergonzoso o muy inteligente por ellos. Pero veo que nos subestiman.


Suficiente.


Nahila finalmente hizo digievolucionar a Dracomon.




Dracomon digievoluciona en... ¡¡Coredramon!!


Como siempre pasaba, Dracomon se hizo más grande y poderoso. Con alas más fuertes para poder volar. Aumentó en velocidad y ferocidad para poder atacar. La cola se movía violentamente de un sitio a otro, dando a entender que estaba preparado para la batalla. Lo cierto era es que deseaba destrozar a ese digimon que lo había insultado minutos antes.


A pesar de su nuevo aspecto, Matadormon se río. Pero mayor fue la sorpresa de Coredramon y Nahila cuando su enemigo se movió a una rapidez no capaz de ver con ojos normales. El digimon iba de árbol en árbol hasta detenerse detrás del dragón zafiro.


¡Coredramon!


El grito de la muchacha no fue a tiempo. Matadormon le pegó una patada que lo mandó al suelo de nuevo. Después volvió a desaparecer y se colocó en frente del dragón. Se inclinó hacia abajo y puso sus cuchillas alrededor de su cuello.


Que patético…


Coredramon no estaba perdido todavía. Golpeó a su contrincante con la cola y se impulsó con las alas para incorporarse y volar por los aires. Al menos ese digimon no tenía esa capacidad y podría atacarle desde alto.


Matadormon volvió a lamerse las cuchillas y miró a su oponente. Coredramon apenas tuvo tiempo de ver como el digimon usaba de nuevo su rapidez y saltaba de árbol en árbol para llegar hasta él y golpearle con la cabeza. De alguna forma el salvaje quería divertirse de ese combate un poco más y por eso no usaba ningún ataque que pudiera dañar demasiado a su contrincante.


La joven seguía en el mismo sitio siendo una espectadora. Ahora es cuando se lamentaba de haber tenido tanto miedo al atacar a un digimon. Se había protegido, lo había hecho para no morir. ¿Hacer eso en defensa estaba mal? Nahila no sabía que pensar. Pero en esos momentos, viendo como Coredramon no era capaz de hacer nada contra aquel digimon, deseaba poder hacer algo más que observar.


Lo peor de todo era esa velocidad de movimientos que tenía Matadormon. Coredramon no podía saber por dónde vendría y así evitar el golpe. Así que aunque estaba todo el rato en el aíre, era enviado de un sitio a otro, recibiendo cada vez un cabezazo en el pecho, las patas, el rostro e incluso una vez dio media vuelta. Todo indicaba que el digimon escoba se estaba burlando de él.


Maldita… sea…


Coredramon respiró hondo. Se había calmado de las palabras de ese digimon pero ahora se daba cuenta de la humillación en la que se encontraba. Matadormon sorprendió a Nahila y al propio dragón y esta vez arañó limpiamente la mejilla, pero sin provocarle una herida profunda. El primer aviso de que era mucho más poderoso.


¡No es suficiente! —Gritó Coredramon—. ¡Adivinaré tu punto débil! ¡Ven contra mí en serio!


La risa de Matardomon se escuchó por toda la cueva. Se sentó en una de las ramas sin inmutarse. No tenía miedo de que Coredramon pudiera atacarle. Confiaba por completo en sus habilidades y extrema velocidad.


Perro ladrador, poco mordedor. Es un dicho que decís mucho vosotros, ¿verdad?


No había mirado al dragón cuando dijo eso, sino a Nahila. Ella apretaba el digivice con fuerza, deseando que funcionara. ¿Se suponía que debían derrotarlo para digievolucionar o que llegarían a un nivel superior mientras luchaban? Deseaba con todas sus fuerzas que fuera la segunda opción, no veía otra posibilidad para acabar con Matardomon. Si bien su arrogancia y confianza podrían pasarle factura, la muchacha no era capaz de pensar ninguna estrategia posible. Siempre la había servido encontrar algo para poder ganar, había sido esa conexión entre la elegida y el digimon lo que había llevado muchas veces a la gloria. Sin embargo… ¿qué hacer contra un enemigo así?


Me estás subestimando.


Coredramon había aparecido de repente frente a Matardomon, aprovechando su despiste cuando miraba a Nahila. Pero para sorpresa del dragón, su enemigo desapareció como había hechos otras veces y esta vez sí fue en serio. Le dio patadas por todas partes hasta dejarlo sin aliento.


No hay nada que subestimar —susurró el digimon en el oído de Coredramon—. Chouzetsu Rappashu.


Levantó la pierna a sabiendas que Coredramon estaba aturdido y no sería capaz de contraatacar. Nahila gritaba para evitar que esto pasara mientras que un aura de energía rodeaba a Matadormon. Pero el dragón, al intentar lanzar una llamarada, sintió el dolor de los golpes de antes y cerró los ojos. Finalmente Matadormon usó uno de sus ataques, y con una patada lo mandó al suelo; había sido tan poderosa esta que el suelo hizo un agujero y el pie quedo marcado en la espalda de Coredramon.


¡No!


Nahila corrió para socorrer a su compañero. Jamás había sentido aquello, la impotencia de no poder hacer nada. Se acuclilló delante del dragón y le acarició la cabeza lentamente, asustada de que su amigo no se moviera.


No puedes acabar así. ¡Coredramon!


El cuerpo de Coredramon se alzó. Nahila abrió los ojos pero entonces comprobó que Matadormon había aparecido debajo de la tierra y lo había vuelto a patear, esta vez en el pecho. El dragón voló hacia arriba, pero en parte eso le despertó de lo de antes. Usó sus alas para detenerse y mirar hacia abajo.


Nahila, protégete —pidió.


La humana entendió que quería decir y como Matadormon no tenía intención de hacerle nada. Tampoco la usaba para poder ganar la batalla. Le gustaba jugar limpiamente y demostrar su fuerza sin necesidad de aquello.


¡Llamarada Azul!


La boca de Coredramon se abrió y reunió las energías suficientes para crear una bola de fuego que salió disparada hacia Matardomon. Aunque fuera veloz no sería capaz de esquivar la potencia de aquella llamarada.


Cuando el ataque de Coredramon impactó en su enemigo la bola explotó y el fuego se disperso alrededor del bosque, prendiendo en infierno de llamas. Nahila sonrió desde la lejanía, contenta de que Coredramon hubiera acertado. No había rastro de Matardomon. El dragón azul le guiñó el ojo a su compañera, sonriendo… pero aquello no duró mucho. La voz de su contrincante se dejó escuchar, mas el humo que le rodeaba no dejaba ver su cuerpo.


Como decía antes, nada que subestimar.


Nahila juró que su corazón se detenía. No lo podía creer. Si la llamarada de Coredramon había dado directamente al enemigo. No era posible que estuviera intacto.


Ya me cansé de jugar —continuó diciendo.


Despejó el humo con el movimiento de las cuchillas y buscó a Coredramon.


Te lo había comentado antes. Los títeres de los humanos no pueden compararse con nosotros. Dependen mucho de sus elegidos y no son capaces de digievolucionar por ellos mismos. Sois escoria, débiles, patéticos. Es mejor eliminaros.


Eso… Eso no es…


¡Mil Flechas! —gritó Matadormon.


Venían por todas partes. Coredramon se protegió el cuerpo con las alas pero fue imposible, recibió varias de las cuchillas, notando como la vida se le iba poco a poco. Las fuerzas le abandonaban y lo último que escuchó, antes de caer inconsciente y volverse un Dracomon, fue el grito de Nahila entre sollozos. Pocas veces la había visto llorar…


La elegida corrió todo lo rápido que le permitieron sus piernas. Llegó hasta el cuerpo destrozado de Dracomon y lloró, escondiendo el rostro en el cuello de su compañero. Matadormon vio la escena, riendo.


No… no puede ser. Esto… esto no debió ocurrir.


Ya es tarde para lamentarse. Los humanos no podéis hacer nada. En las batallas sólo miráis y usáis ese artefacto que a veces le da más poder al digimon. Pero ¿qué más? No hubieras podido evitar la derrota. Simplemente un digimon elegido nunca podrá contra uno de nosotros.


La muchacha se limpió las lágrimas con las mangas y miró al digimon con odio.


El poder no lo es todo para vencer.


¿Eso es lo que piensas? No importa —se encogió de hombros—. De igual lo que digas, nada cambiará. Tu digimon pronto se convertirá en un huevo.


Nahila dejó el digivice cerca de Dracomon y se levantó. Se estaba moviendo automáticamente, sin pensar. Su cerebro se había desconectado segundos antes al ver el estado de su compañera. Matadormon no pudo más que sorprenderse cuando la humana golpeó con su pequeño puño. Una y otra vez, descargando la furia.


Es cierto, los humanos no podemos hacer nada. ¡Pero no me importa! ¡Soy una inútil! Siempre lo he sabido. He tratado de ayudar a Dracomon, diciéndole como debía atacar. Pero él hacía el trabajo. Nunca me ha necesitado. ¡Él podría ganar sin mí! ¡Es mucho más fuerte de lo que piensa! Pero le gusta bromear y ser amable… —se detuvo—. Él… es mucho mejor que tú y cualquier digimon.


Tus palabras no suenan muy creíbles viendo a ese monstruo en el suelo.


¿Escoria? —Siguió Nahila—. ¡Los digimon como tú no habéis logrado nada! ¿Por qué crees que nos mandaron a nosotros? Está claro: no os ven como un peligro. Simplemente sois una molestia menor que quieren eliminar, pero que no tienen prisa por hacerlo. ¡Da igual cuánto os esforcéis también, nunca lograréis llamar la atención de los superiores!


Mocosa. ¿Cómo te atreves…? ¡Insolente!


Fue rápido. Matardomon trató de atacar con sus cuchillas directamente el rostro de la muchacha, algo que no había hecho ni con Coredramon, pero no lo consiguió. Alguien cogió su brazo. Las cuchillas nada más rozaron la nariz de Nahila, provocándole un pequeño rasguño sin importancia.


Dracomon, con el digivice en la mano, había saltado para golpear con la cabeza el brazo de Matardomon, para evitar a cualquier costa que su amiga no fuera herida. Y lo había logrado. Había detenido lo que hubiera sido la muerte para Nahila.


Dracomon… —susurró la joven.


El digimon se giró para mostrarle una sonrisa. Lo que no podía creer es que estaba recuperado y no mostraba el aspecto anterior. Dracomon le mostró el digivice.


No deja de brillar —comentó—. La luz fue la que hizo que me despertara, es un poco molesta. Pero no me quejo, sanó todas mis heridas y recuperé la energía.


¡Hasta aquí ha llegado mi paciencia! —Gritó Matardomon—. Estaba tranquilo, sabía que podría eliminarte fácilmente. Parece que debo ponerme serio para acabar contigo, y luego mataré a la humana. ¡Los dos moriréis en mis manos!


Dracomon le tendió el artefacto a Nahila y se puso delante de ella para protegerla.


No dejaré que le hagas daño. ¡Nunca! Somos camaradas y nos ayudamos mutuamente. Es una humana, no me importa. Más que eso es mi amiga y mi alada. Ésta vez, lucharemos juntos.


—confirmó la chica.


Cuando Nahila tuvo consigo el digivice y lo apretó con fuerza, la luz se hizo más fuerte. Iluminó el cuerpo completo de Dracomon y empezó a digievolucionar. Pero no en Coredramon, en ese nivel superior que le habían prometido, y que para conseguirlo, habían tenido que sufrir y dejar que los sentimientos saliesen a floten. La unión de humano y digimon podía ser más poderosa que cualquier salvaje.


Dracomon... Súper Digievoluciona en... ¡¡Wingdramon!!


Matardomon no pudo atacar, el brillo de la digievolucion le obligó a cerrar los ojos y esperar. Nahila de la misma manera se tapó los ojos con el brazo, hasta que la luz se hizo más potente y el nuevo Dracomon, con nueva forma y más poder hizo acto de presencia.


Se había hecho más grande. Seguía siendo de color azul, con las alas anchas pero cortas y que terminaban en tres puntas. Poseía un par de cuernos en la parte trasera de la cabeza y otros dos pequeños en la nariz, lo que le daba un aspecto más fiero; en la espalda, entre las alas, le había salido un gran cuerno hacia delante, hasta sobrepasar la cabeza. Sus garras cogían unas esferas amarillas y tal como había deseado Coredramon, su cola se había hecho más larga y terminaba en forma de látigo, lo que le iba ayudar en muchas batallas.


 
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Acero.

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El bosque lucía como un lugar dejado de lado hace añares. Un lugar destruído por tantas luchas y guerras. Éste lugar, apenas sé estaba re-armando luego de la victoria de los Digi Elegidos contra Apocalymon y sus enemigos restantes.
Dominique no pensaba mucho en el paisaje, solo quería salir de allí y ver como seguir su vida en el mundo de los humanos. El humano sé sentía enfurecido por todo lo que le estaba ocurriendo: dejar a la familia que le dio techo para que no salgan dañados y sentirse un estupido frente a uno de sus compañeros. El humano sentía impotencia, porque sabía que vio un portal, pero no podía probarlo; sabía que Jos estaba metido en todo esto, pero no podía probarlo tampoco; y sabía que los Owndan lo buscarían... y tendría que ocultarse un tiempo para evitar que estos salgan lastimados.
Tyranomon deseaba evolucionar para ver su nueva forma. Decían que podía ser un Megalo Growmon, un Metal Tyranomon o un Metal Greymon —eso pensaba él, ya que eran las únicas formas que conocía—. Él deseaba mucho evolucionar, para ser más fuerte y poder proteger a su amigo — quién, estaba sacrificando su felicidad para que la chica que ama no salga lastimada —. Además, ya no le desagradaba tanto Dracomon, no desde que Gazimon abandonó al equipo en dos ocasiones. Para Tyranomon, la traición sé paga con sangre. Y Gazimon lo pagará si está involucrado en todo esto.
Por el otro lado, estaba Baalmon; un digimon que era fiel seguido de Piemon, pero al morir su maestro, perdió su rumbo y sé encontró con los Ha-Atsuka. Astamon no solo sé convirtió en su líder, sino en su mejor amigo también. El digimon no-muerto desea vengar a su maestro y adquirió un odio irracional hacia los humanos y los digimon que decidan estar con ellos. Baalmon pidió personalmente a Dominique por una razón: lo veía como alguien que podría servirle.

Luego de que Hitomi arruinará todo y los humanos fuesen separados, los cinco miembros presentes de la armada Ha-Atsuka no tenían en claro que hacer.

—Muy bien, tenemos cinco humanos y Astamon tardará un buen rato en venir aquí — comentó Matadrmon.
—Podríamos divertirnos con ellos hasta que vuelva Astamon — propuso Kabukimon.
—Pido a ése del Monodramon; nos podría servir.
—¿Y por qué lo quieres, Baalmon? Por ahí alguno del equipo también lo querría — argumentó Shawjamon, fastidiado.
—Soy el que está al mando ahora, mi estimado — respondió —, y, además, ése tipo parece inestable. Podré con él fácilmente.
—Agh... me quedaré con el musculoso — respondió el marino.
—¡Yo me quedo con la colorada! — exclamó Kabukimon, saltando de puntillas.
—"Trolazo" — pensó el no-muerto.
—Pues me quedo con la otra chica, entonces — Matadrmon habló y luego desapareció.
—Admito que éste tipo a veces me pone loco con sus desapariciones sacadas del culo — Gokuwmon y su agresividad no sé hicieron esperar —. Déjenme a esa nenita de ojos violetas — expresó, chocando su palma derecha con su puño izquierdo.

Los Ha-Atsuka no solo sé caracterizaban por ser guerreros infalibles, sino que también discrepaban un poco para la acción.
Gokuwmon no solo era el más sabio de los cinco, sino que también sé caracterizaba por una fiereza brutal a la hora de luchar. Al dejar a Shakamon por los Maestros Oscuros, sé volvió alguien completamente rudo a la hora de luchar y no tiene contemplaciones contra sus enemigos. Sin contar que considera inferiores a los digimon que no luchan por su propia cuenta y a aquellos que no pueden hacer nada por si solos.
Kabukimon sé sentía alguien poderoso y bello. Él veía que aquellos seres que podían ser más bellos que él, debían ser eliminados por su gran poder. Consideraba que los digimon "feos", debían ser eliminados y sigue un riguroso estigma suyo de vida: "La belleza es poder".
Shawjamon tenía grandes habilidades y aun un más grande ingenio para utilizarlas, pero por sobre todas las cosas, había algo que los caracterizaba por sobre todas las cosas: su ego. Shawjamon no solo era un digimon poderoso, sino que tenía un ego tan o más grande que las mismas Bestias Sagradas. Cree que puede vencer a cualquier tipo de digimon y deja vivir a los Ha-Atsuka porque le "agradan".
Matadrmon era alguien con poder y gracia. Consideraba que el aspecto era lo de menos, porque la gracia y elegancia de alguien nace de su ser y no de su belleza — motivo por el cual discrepa con Kabukimon —; pero principalmente, su lugar en el grupo lo tenía ganado por su odio a los digimon compañeros de humanos. Éste digimon ha matado a algunos humanos y sus digimon en el pasado, porque los considera débiles y sin poder. Hasta rechazó absorber sus datos para "mantener su pureza".
Baalmon era el restante de los cinco. Tenía trato con estos, pero siempre pensaba en reemplazos por si morían. A diferencia de los restantes, vive para matar: sé vende al mejor postor para conseguir dinero y, si es necesario, podría enviar a alguno de los demás Ha-Atsuka a la muerte con tal de favorecerse. A pesar de esto, considera a Astamon como su confidente y mejor amigo — relación correspondida por ambos —. Es sospechado que quiere dejar vivos a los humanos para hacer experimentos con estos y ver si puede convertirlos en sus siervos. No habla con sus oponente a menos que esté en una situación crítica o lo consideré así.
Los cuatro restantes decidieron separarse y divertirse un rato.

—A pelear, Tyranomon.
—¡Aliento de Fuego! — exclamó la bestia.

Baalmon, sin embargo, ni sé molestó en esquivar el ataque. El digimon no-muerto recibió en impacto de lleno.

—¡Si, lo vencí! — exclamó el dinosaurio.
—No, Tyranomon, no lo venciste.

En efecto, Dominique tenía razón: Baalmon quedó quieto y recibió el ataque de lleno. Al ver que el fuego de disipó, lo peor sé pudo ver: Baalmon seguía allí, sin hablar, solo miraba a Tyranomon y a Dominique.

—Ten cuidado, Tyranomon. Éste tipo es muy peligroso.
—Kamiuchi.

El digimon silencioso sacó su espada y, sin que digimon y humano lo vieran, cortó en pedazos la uñas de Tyranomon.

—¡Ataca!
—¡Destructor Salvaje!

Tyranomon intentó con otro ataque; ésta vez, dándole un tackle a Baalmon — quién no pudo evitarlo y terminó siendo embestido por la bestia —.
El dinosaurio rojo se fue para atrás y lanzó una llamarada de fuego más grande que la anterior, para luego rematarlo con un culatazo en donde estaba tirado.

—Guiltish.

Sin que sé de cuenta, Tyranomon recibió miles de amuletos en forma de cartas, que lo lastimaron un poco y lo hicieron retroceder.
Baalmon saltó encima de Tyranomon y lo cortó por todo el cuerpo a una velocidad que el dinosaurio no podía responder.

—¡Tyranomon, ten cuidado!.
—Kamiuchi.

Otra vez, Baalmon sacó su espada, pero, ésta vez fue directo a Dominique, quien vio las intenciones e intentó escapar, pero fue en vano y terminó siendo capturado por el digimon.

—¡Dom, no!
—Guiltish.

Ésta vez, los amuletos dejaron a Tyranomon al borde de la muerte, y Baalmon aprovechó esto, para atacar al dinosaurio.

—"Veamos cuanto me sirve esto" — pensó el no-muerto, haciendo una extraña pose con sus manos —, ¡Robo de Data!.
—¡No, Tyranomon! — gritó el humano, enfurecido por no ayudar a su amigo.

Era tarde: Baalmon clavó su espada en el Digicore de Tyranomon y comenzó a absorber su información.
Sin embargo, algo estaba pasando en Dominique: sintió una púntada en el corazón, que lo hizo caer de rodillas y, a la vez, podía sentir los pensamientos de Tyranomon.
Ambos estaban en un lugar oscuro, pero podían estar el uno frente al otro. Jamás les había pasado, per ahora, tan cerca de la muerte, pensaban que era una alucinación, pero al ver que ambos lo veían y sentían el mismo dolor, comprendieron que era una conexión que se iba fortaleciendo.

—"Lo lamento, Tyranomon. Lamento no poder ayudarte".
—"No, Dom; tú me has ayudado mucho. Lamento no poder devolverte lo hecho, mi amigo".
—"De no ser por ti, tal vez no hubiese conocido al equipo".
—"Gracias a ti, pude saber lo que es sentirse fuerte, Dom. Solo lamento que vayamos a morir aquí".
—"No importa. Fui muy feliz contigo, Tyranomon" — dijo, sonriéndole.
—"Lo mismo digo, Dominique. Lo mismo digo" — comentó, sonriendo también —. "Hubiese deseado mucho verte hacer el rídiculo con Caroline".
—"Yo también... yo también...".

Ambos sé abrazaron, sabiendo que morirían; pero lo que no sabían, era que ése abrazo, les había dado una segunda oportunidad de vivir a ambos.
Tyranomon era solo una mitad de su cuerpo, y Baalmon disfrutaba absorber sus datos, pero algo pasó; algo le devolvió a Dominique y a Tyranomon el poder de seguir.


—¡Tyranomon! — sé levantó Dominique, quién le apuntó con su Digivice, el cual, brillaba de una manera intensa.
—¡Dominique! — dijo, tras un respiro, recuperando todos sus datos.
—¡¿Qué demonios está sucediendo?! — habló Baalmon, comenzando a sentir desesperación porque las cosas sé le salieron de control.

Tyranomon súper digivolves a... ¡Master Tyranomon!

Tyranomon había cambiado un poco: ahora su color natural era gris y no rojo, pero, lo más interesante, es que era el triple de tamaño que su anterior etapa; sus escamas mantuvieron el color, pero sé agrandaron y ahora las cicatrices que Baalmon le había provocado estaban sanadas.

—¡Golpe del Maestro! — exclamó, golpeando con su mano derecha a Baalmon, quién voló unos metros y sintió mucho dolor.
—¡Vamos, Master Tyranomon! — le alentó Dominique, quién sonreía de felicidad al ver a su amigo más grande.
—Maldición... ¡no podrás vencerme, Master Tyranomon!
—Eso lo veremos, Baalmon — respondió el dinosaurio, seguro de sí mismo —, ¡Golpe del Maestro!
—¡Kamiuchi!

Ésta vez, ambos chocaron sus puños en un duro choque. Baalmon estaba aterrado, porque por primera vez en su vida, no sabía si saldría vivo de esto.

 
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ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Bueno, mi turno.


El paisaje casi idílico que Alan y Hawkmon contemplaban era demasiado hipnotizante como para observar otra cosa. En un momento, un digimon sé presentó: una especie de ninja alto y esbelto, de cortos cabellos azules, una capa roja, un enorme pico de loro, una ligera armadura de escamas verdes, un collar de cuentas exageradamente grandes y una guadaña de media luna que acababa en lo que parecía ser el cargador de un revólver.

- Bienvenidos, caballeros. No todos los días alguien tiene el privilegio de ser asesinado por el gran Shawjamon.
- "Este sé pasa de creído" -pensó el ave roja y blanca-
- Muy bien, ¿A quién mato primero? -preguntó, mientras movía su arma para molestar a sus oponentes- Tengo cosas pendientes y quisiera acabar esto rápido.
- ¡ESTE BOLUDO NARUTO-PÁJARO ME TIENE HARTO! ¡HAWKMON!
- Es la primera vez que estamos de acuerdo sobre este digimon, Alan -respondió el ave, preparándose para evolucionar en Aquilamon- Le daremos una lección.
- Oh… interesante. Se supone que aquí debo tener miedo de ustedes, ¿Verdad? Discúlpenme, pero soy muy mal actor.
- Grr… Me harté. ¡Digievoluciona!

Hawkmon digivolve a… Aquilamon!!

Aquilamon se abalanzó inmediatamente sobre el ninja, pero este desapareció de sus ojos inmediatamente. Confundido, el ave gigante buscó inmediatamente a su oponente, pero este lo sorprendió con un remolino provocado por el giro de su Kouyoujou, que causó que se desplomara contra el suelo.

- ¡Aquilamon!
- Oh, ¿Eso era todo? –fingió un bostezo- Creí que duraría algo más.
- Comienzas a irritarme, ornitorrinco.
- ¿No crees que deberías de temerme?
- ¡Por qué no te callas! ¡¡Aros Explosivos!! –Aquilamon sorprendió al ninja con su ataque de energía, sorprendiendo a Shawjamon, mas no lastimándolo seriamente- ¡No soy tan frágil como crees!
- Es bueno saberlo, así me divertiré más con ustedes antes de matarlos.
- Agh... Por favor, Aquilamon: matá a este pesado.
- ¡¡Cuerno Planeador!! –exclamó el ave gigante-

Aquilamon intentó embestir nuevamente al ninja, más este volvió a esquivarlo. Acto seguido, Shawjamon tomó su Kouyoujou y golpeó el suelo con fuerza, liberando una fuerte corriente de agua a alta presión que tenía por objetivo golpear a Aquilamon. Este, sin embargo, logró esquivar –con sumo esfuerzo- la corriente de agua.

Shawjamon prestó poca importancia al hecho de que Aquilamon lograra esquivar su movimiento: derrotaría a sus oponentes tarde o temprano. Aquilamon seguía intentando, en vano, darle algún golpe serio al ninja, sin éxito alguno. Tras dejar nuevamente a su oponente en el suelo con ayuda de su técnica Getsugazan, Shawjamon subió a la rama de un árbol y miró a sus oponentes de manera aburrida, sentándose de piernas cruzadas.

- ¿Saben? Me estoy aburriendo bastante de este juego; apuesto a que mis amigos se divierten más con los suyos. Ah, qué tiempos aquellos en que servíamos a los Dark Masters y teníamos el entretenimiento suficiente para pasar el día: como quisiera que estuvieran de vuelta y tener algo que hacer.
- ¿Sólo somos un juego para ustedes o qué? ¿Ni siquiera algún tipo de “oh, vamos a pelear contra estos niños porque son un estorbo a nuestros planes”?
- Bah… Ustedes no llegan ni a eso, chiquillo insolente. Son solo un… asuntillo menor.
- Increíble: somos tan poca cosa para él que se pone a hablar con nosotros de sus “mejores años”.-pensó Alan- Pero que desgraciado. Y Aquilamon no es lo suficientemente fuerte para él; maldita sea.
- Pero bueno; son gajes del oficio, supongo. Es más: me aburren tanto que estoy considerando seriamente el dejarlos con vida, pues sería un gran desperdicio de mi fuerza y habilidades tan especiales.
- ¿Estás bromeando?
- Como dije… -tomó su Kouyoujou y lo apuntó a ambos- Gajes del oficio.

Shawjamon estaba por cortar a sus oponentes por la mitad, cuando Aquilamon apareció repentinamente y tomó el arma del ninja con sus garras, arrebatándosela. El ninja quedó sorprendido, e intentó recuperar su arma, pero Aquilamon voló aún más alto y arrojó el arma al lago.

- ¡JA! Ahora sin eso ya no podrás hacer nada.
- ¿Por qué tan seguro, muchacho?
- No te hagas el listo: hasta ahora he visto que usabas todos tus ataques con ayuda de ese bastón raro.
- Kouyoujou.
- El comosellame –gruñó Alan- Arg… Estos japos y sus palabras raras. ¡Aquilamon, acabá con el de una buena vez!
- En eso estoy… ¡¡Aros Explosivos!!

Por más consecutivos que lanzara sus ataques, Aquilamon no le atinaba ni una; su rival era sumamente veloz, y no parecía esforzarlo demasiado. Eso era mala señal, ya que demostraba que Hawkmon necesitaba llegar al siguiente nivel para derrotarlo; el otro motivo por el que era mala señal, era que tarde o temprano, Shawjamon se cansaría de jugar.

- Me estoy comenzando a aburrir… -dijo Shawjamon, y dio una estocada al ave gigante, derribándola nuevamente; luego se puso de pie frente al joven- Ahora, si me disculpan, iré por mi arma. No me tardo.

Tras dejar a sus enemigos, el ninja dio varios saltos hasta entrar al agua. Ni Alan ni Aquilamon pensaron en huir, por más que sería su oportunidad.

- Aquilamon, ¿Estás bien?
- Si… Estoy bien. Pero tú deberías huir, Alan.
- No pienso huir… y menos por causa de un ornitorrinco que se hace pasar por Naruto.
- Ya dije que no, y no me discutas. Aparte, ¿Adónde voy a huir? El pajarraco es muy rápido y no podré esconderme.
- Lamento ser tan inútil.
- No lo sos; sólo necesitamos…


Antes de acabar la frase, Shawjamon regresó con su arma, apuntando directamente a sus enemigos.

- Ya regresé: estaba muy al fondo de ese lago. Tiene algo de cieno, pero nada que algo de limpieza pueda remediar.
- Arg… No te soporto.
- Oh, vaya: nunca he visto a nadie tan ansioso por morir en mis manos. –se burlaba el ninja- ¿Tan ansioso estás por morir, muchacho?
- Apuesto que tus otras víctimas no tuvieron que soportar tanto tu cotorreo.
- Alan… Por favor, cierra la boca.
- Haré a un lado los monólogos y .... -Aquilamon comenzó a brillar- ¿huh?

Aquilamon ultradigivolvs a.. Garudamon



Lo lamento, pero las ideas se me acabaron
 
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Bueno, ahora pongo mi parte, ya casi voy terminando la parte de Hitomi. Luego recién le toca a Acero, mejor para ustedes, les estoy dando un poco más de tiempo, aprovéchenlo bien. Perdón pero ayer tuve un problema y no pude conectarme.



Ambos socios caminaban muy lentamente por el nuevo escenario que probablemente sería donde pelearían. Sus pasos poco a poco se aletargaban más y más hasta que finalmente se detuvieron.
-E… esto no me gusta –comentó Gazimon poniéndose nervioso –no sé si pueda…



-Cálmate amigo, sé que es la primera vez que te enfrentas a un ultra pero no tenemos muchas opciones a estas alturas

Era mucho más que eso. Nunca pensó que tenía madera para ser el digimon de un elegido, pero su vida había sido un desastre desde que la derrota de Etemon había devastado esa zona, las cosas que tuvo que pasar eran tan desalentadoras que tomó el primer camino de salida que se le presentó, y ese escape milagroso resultó ser Jos.
-¿Y cómo vas con el asunto de tu… voltaje? –preguntó el millonario.



-Eh… aun no me va bien con eso, lo intento pero… solo termino estallando –respondió él decaído –las mejoras que me hiciste al parecer son demasiado para que alguien como yo lo soporte…

-¡Ok, fijemos las reglas! –alzó la voz con cierta molestia –mientras estés en mi familia, puedes ser tramposo, egoísta, desconsiderado, ladrón, sinvergüenza etc, etc, pero nunca, NUNCA autocompadeciente ¿entendiste? Mi abuelo siempre me dice que es preferible estar en el extremo de la arrogancia que en el extremo de la baja autoestima

-Si, si, está bien –respondió aun dudoso.

-Tratemos de calmarnos, tendremos que solucionar esto sin esa ventaja, al menos hasta que la controles mejor

El debate no pudo sostenerse por mucho tiempo ya que inmediatamente Gazimon escuchó un ruido que lo puso alerta.
-¿Qué sucede?



El digimon no respondió, sin embargo unos segundos después abrió bastante los ojos dándole apenas un segundo para reaccionar.
-¡Cuidado! –exclamó el mitad conejo empujando a su amigo al momento en que una enorme roca pasó volando a centímetros de ellos estrellándose cientos de metros más adelante.


-Se tardaron demasiado –comentó Gokuwmon con calma mientras levantaba otra roca gigante fácilmente con una mano –y les advierto que la paciencia no es mi fuerte…

-Oh, nos tocó el rudo –susurró Jos levantándose y desempolvándose la ropa.

-El mono… como odio a los monos –se dijo Gazimon con el ceño fruncido.

-¡Realmente pienso disfrutar esto, aunque dudo que dures un minuto! –exclamó Gokuwmon con gran felicidad –¡Astamon nunca nos deja divertirnos con nuestras víctimas, pero él no está aquí ahora!

Jos inmediatamente hizo digievolucionar a su digimon.

Dicho esto dio una patada a la gran roca que voló a gran velocidad hacia el mitad felino. X-Gazimon lo esquivó enterrándose bajo tierra con la idea de un ataque subterráneo. Unos segundos después emergió detrás del digimon mono, sin embargo había subestimado la situación, pues Gokuwmon sin la necesidad de voltear levantó su puño en el momento justo golpeando a X-Gazimon directo en el rostro dejándolo en el suelo.
-Por favor… tendrás que hacerlo mejor –se burló el ultra –podría acabarte con un golpe, así que esfuérzate más sino quieres que los mate rápido



-Augh… ah, maldición –se quejaba X-Gazimon tapándose el rostro.

-Me sorprende que enviaran a elegidos de segunda mano como ustedes para detenernos –continuó Gokuwmon –no se me ocurre ninguna razón lógica para eso, aunque claro… no me importa mucho

El mitad conejo se levantó poco a poco, mientras que su oponente caminaba hacia él a pasos pequeños.
-Vamos, intenta de nuevo –se burló el mono.



-¡No lo ataques aun! –dijo Jos –¡mantente alejado, que no aprenda tus movimientos demasiado pronto!

-¡Trueno paralizador! –X-Gazimon lanzó un montón de rayos por su boca ignorando a su compañero.

El Ha-Astkuza fácilmente paró el ataque con la palma de su mano.
-Strike dos –comentó Gokuwmon mientras tronaba sus nudillos con una sonrisa algo sicótica –último intento, haz que valga la pena, cuando yo comienzo me vuelvo más salvaje de lo necesario…



-¿Y ahora qué? –se dijo Jos a si mismo preocupado.

No solo por la situación sino porque era la primera vez que su amigo no acataba sus estrategias ¿Qué le sucedía? Había estado muy nervioso. Ciertamente la anterior derrota había desanimado al equipo pero aun así era extraño, especialmente porque Gazimon no era esa clase de peleadores que no dejaban de atacar por orgullo. Definitivamente había algo más.

Caminó un poco más hasta estar justo frente a él a unos cuantos centímetros. X-Gazimon comenzó a desesperarse, echó una mirada rápida a Jos que estaba más atrás y su miedo se incrementó aún más. El ultra se dio cuenta.
-Sabes… nunca comprendí el asunto en la que un digimon voluntariamente debe renunciar a toda su vida aquí para permanecer al lado de un humano para siempre –comentó Gokuwmon en tono de burla –los Gazimons suelen ser digimons muy egoístas, ¿Cómo alguien como tú termino como el compañero de un elegido?



X-Gazimon no respondió, solo se le quedó viendo fijamente mientras temblaba del nerviosismo.
-¿Al menos él te importa? –preguntó en un susurró disfrutando el momento –¿te afectaría si algo… le pasara?



Al escuchar eso el mitad felino abrió bastante los ojos, su miedo aumentó e inmediatamente como un acto reflejo cargó electricidad en su puño y lo estrelló en el rostro del ultra aprovechando que estaba tan cerca. Sin embargo resultó menos efectivo de lo que había pensado, pues Gokuwmon no se había movido ni un centímetro.
-Veo que no importa que haga –articuló el ultra decepcionado aun con el puño de X-Gazimon pegado a su rostro –no lograrás hacer esto más interesante



En ese instante le dio un golpe directo al estómago que dejó al mitad conejo sin aire y tirado en el suelo tratando de respirar.
-En fin, si eso es todo lo que puedes hacer supongo que tendré que ver si ese humano es más resistente que tú –comentó el ultra dando la espalda y caminando hacia Jos



-Ahg… no, no –balbuceaba X-Gazimon tratando de moverse.

-Rayos, rayos, esto es un desastre –se dijo Jos con temor al ver que Gokuwmon se acercaba a él –sabía que venir aquí era una mala idea, pero esto resultó mucho peor, pensé que D’arcmon nos mandaría a enfrentar a ultras salvajes, no a este grupo entrenado por los Dark Masters, no sé porque tengo la impresión de que nos tendieron una trampa…

La situación no podía ser peor, si de verdad podían llegar al nivel ultra definitivamente ninguna acción estaba dando resultado, especialmente porque justo ahora estaban con falta de sincronización, X-Gazimon estaba ignorando instrucciones que le habrían ayudado a soportar un poco más.
-Sabes, es una lástima que no seas uno de los 8 elegidos, eso me habría dado aún más placer, ya que gracias a ellos nuestras vidas se fueron al diablo –comentó el Ha-Astkuza acercándose más y más al millonario –pero no te preocupes, tengo una buena imaginación, así que prometo tratarte como si en realidad fueras uno de ellos



-No me hagas ese tipo de favores –respondió Jos retrocediendo con temor.

-Supongo que al ser un humano no hay manera de que soportes más de un golpe, así que lo haré con todas mis fuerzas –sentenció el ultra levantando su puño listo para atacar.

Pero en ese instante X-Gazimon con sus últimas fuerzas se abalanzó sobre el ultra abrazándolo por la espalda con todas sus fuerzas.
-¡Oh, de verdad eres una molestia! –exclamó Gakuwmon tratando de sacudírselo –¿en serio quieres que te mate a ti primero?



X-Gazimon reunió toda la electricidad que le quedaba y la dejó salir para que su enemigo recibiera la descarga. Todo quedó en silencio mientras que Gokuwmon se mantenía de pie con la cabeza baja.
-Bueno, eso no estuvo nada mal –dijo el ultra levantando su cabeza con una sonrisa aún más siniestra –pero veo que ya llegaste a tu límite



Gokuwmon dio un fuerte cabezazo hacia atrás que dejó a X-Gazimon nuevamente en el suelo, y está vez parecía que no se levantaría.
-Pero como has logrado molestarme te ganaste un ataque real de mi parte –comentó el mono sacando su Nyoikinkobou antes de exclamar –¡Shippūjinraigeki!



Enterró su báculo en el suelo e inmediatamente una gran nube se formó sobre sus cabezas, y antes de darle tiempo de reaccionar un gran rayo salió de dicha nube impactándolo. X-Gazimon quedó completamente inmóvil, no movía ni un solo dedo.
-¡Oh no, no, no! –exclamó Jos aterrado corriendo hacia su digimon –¡despierta amigo! ¡¿Por qué no hiciste caso a mis indicaciones?!



-Lo… siento… me desesperé… no podía concentrarme –respondió el mitad felino casi en susurros y con mucho esfuerzo –sabía que iba a perder, siempre pierdo… ¿Qué tenemos los Gazimons que siempre… terminamos tan mal?

-¡Ya deja de decir tonterías y levántate! –exclamó el timador sin saber cómo ayudarlo y tratando de ocultar su miedo al ver a su digimon en ese estado –¡al diablo con esto tenemos que salir de aquí!

-Por favor, ¿realmente creen que podrán huir? –se burló Gokuwmon acercándose a ellos para terminar el trabajo.

-Tiene razón… no puedo moverme… y aunque pudiera no hay manera de escapar –continuó X-Gazimon cada vez con menos fuerza en su voz –siempre me pareció una tontería lo de ser el digimon de un elegido, no entiendo los supuestos lazos de responsabilidad con un compañero… pero ya no importa… ni siquiera sirvo para sacrificarme por ti… no importa lo que haga, no podré salvarte… no de él…

-Aprovecha en hablar ahora porque te quedan pocos minutos de vida –interrumpió el ultra –aunque no es mi estilo dejarlos morir de esa forma, prefiero terminarlo todo con un golpe final, y luego seguirá el humano

Jos observó hacia todos lados intentando buscar alguna salida posible, pero era inútil, no quedaba nada por hacer, especialmente con su compañero en ese estado. No soportaba que su amigo terminará de forma tan desmoralizada, pero ahora entendía porque.
-Estabas demasiado preocupado por mí –susurró el estafador poniendo su mano sobre la cabeza de su digimon –hemos tenido tan pocas experiencias como elegidos que no sabemos cómo reaccionar en esta situación, ni como sentirte…



Una idea cruzó por su mente, aunque en realidad era un desesperado intento de no ver morir a su digimon.
-No te mueras amigo, esto no ha terminado –dicho esto se alejó de él con rapidez y no perdió tiempo en intentar llamar la atención de Gokuwmon.



-¡Ey mono descerebrado! ¡Tu odias a los elegidos! ¡tienes a uno frente a ti! ¡Sabes que deseas acabar conmigo más que con mi digimon! –exclamó a varios metros de distancia.

-Que interesante ¿así que este es el sentimentalismo de elegidos y sus digimons de la que tanto hablaban? Me preguntaba cuando me la demostrarían –dijo Gokuwmon cambiando su dirección hacia el timador –pero admito que tienes razón, prefiero acabar contigo lo antes posible, tu digimon puede esperar…

-¿Y qué estás esperando? Conozco a los de tu tipo, un bravucón con más músculos que cerebro que piensan que pueden aplastar a cualquiera, ¡¿Sabes a cuantos como tú mi abuelo ha arruinado con solo chasquear los dedos?! ¡Tarde o temprano aprenden que algunos somos irremediablemente intocables y tú no eres la excepción!

-Bueno, eso lo vamos averiguar –dijo el ultra con los ojos rojos cada vez más emocionado –sé que no soy un genio, pero sé lo que estás haciendo, pretendes distraerme con la esperanza de que tu digimon logre escapar, pero es un pésimo plan, ese felino deforme no puede ni moverse, ningún digimon de ese nivel soportaría una descarga como la que le di

X-Gazimon aún no reaccionaba. Lo intentaba con todas sus fuerzas pero apenas lograba mantenerse consciente, pero ¿era realmente eso? ¿O es que muy en el fondo sabía que no valía la pena intentarlo? Fuera lo que fuera había algo que lo retenía en el suelo.
-No soy experto en ironías pero creo que esta es una –comentó Gokuwmon volteando ligeramente la cabeza hacia –los Gazimons de esta zona fueron masacrados y su existencia al final quedará en el olvido, siguieron a Etemon creyendo que podrán lograr tener más de lo que merecían, pero los elegidos llegaron y acabaron con sus sueños, es una lástima que uno de los pocos sobrevivientes regresara a este desierto solo para morir tal y como lo hicieron sus hermanos



El mitad conejo abrió los ojos de repente al escuchar eso.
-Los elegidos ocasionaron su desgracia y ahora lo tenemos agonizando por proteger a otro, es tan… penoso –continuó el ultra –solo espero que se mantenga vivo por un momento más para ver morir a su humano, le haré un favor…



X-Gazimon abrió los aojos aún más y comenzó a crujir los dientes y raspar la tierra lentamente sintiendo como una ira incontrolable se apoderaba de él. Gokuwmon sacó su báculo preparándose para matar al timador de un solo golpe.
-Veamos hasta donde puedo hacerte volar –se burló el ultra a segundos de atacar.



-No…

Gokuwmon se detuvo por un momento al escuchar eso. Volteó nuevamente y para su sorpresa X-Gazimon se encontraba de pie, con una expresión de furia.
-¿Pero qué diablos?



-No voy… a morir aquí… y Jos tampoco –continuó con más fuerza en su voz –¡no me interesan los elegidos! ¡Al único que odio es a ese desgraciado de Etemon! ¡Lo odio porque nos manipuló a su antojo! ¡Se aprovechó de nuestro deseo de conseguir algo mejor, ser algo más que simples ladrones del desierto! ¡Nos prometió sacarnos de esta zona si lo apoyábamos pero en lugar de eso convirtió este infierno de arena en nuestra tumba!

Pequeños rayos de electricidad recorrían su cuerpo alternadamente y que aumentaba el ritmo a cada segundo. El digivice de Jos comenzó a brillar levemente. Gokuwmon había quedado temporalmente aletargado. Un sinfín de dudas inundaron la cabeza del timador. Durante varias semanas había estado sometiendo a Gazimon a descargas de muy alto voltaje, ¿eso le había salvado la vida? Era difícil asegurarlo, pero fue una suerte que el ataque del ultra fuera un rayo, de haber usado otro tipo seguramente X-Gazimon habría muerto al instante. ¿Y el brillo? Tendría que esperar para averiguarlo.
-¡Al diablo con el deber de ser el compañero de un elegido! ¡Voy a defender a ese humano no porque sea mi responsabilidad sino porque fue él quien me sacó de este infierno y me ofreció un lugar seguro en el que no tuviera que preocuparme por sobrevivir cada día! ¡Se interesó en su simple Gazimon! ¡Es el único amigo que he tenido! ¡¡Y POR ESO NO VAMOS A MORIR EN ESTE ASQUEROSO SITIO!!



En ese instante el digivice del millonario brilló con mucha más intensidad al punto de cegarlo. El cuerpo de X-Gazimon también emitió un gran resplandor lo cual dificultaba mucho saber lo que le estaba ocurriendo.


Gokuwmon no parecía estar dispuesto a esperar averiguar lo que sucedía.


X-Gazimon súper digivolves a… ¡¡ArmorMadLeomon!!
-¡No sé qué están planeando! ¡¡Pero no voy a darles la oportunidad de intentarlo!! –gritó el mono ultra corriendo hacia su oponente cerrando su puño.



El Ha-Astkuza lo golpeó con todas sus fuerzas. Sin embargo sintió como una gran mano de metal detenía su puño.
-¡¿Qué?! ¡¡Que es esto?!



-No pudo… haber sucedido en mejor momento –susurró el nuevo digimon con la cabeza baja sujetando el puño de Gokuwmon.

El felino había cambiado por completo. Ahora era más grande, mucho más grande. Su aspecto era la de un león humanoide oscuro y salvaje. Su cuerpo y piernas estaban cubiertos por una armadura metálica. Sus manos eran robóticas, una de color cromo y la otra era roja. Colgaban cadenas de sus hombros, pero lo más intimidante eran sus ojos rojos que brillaban de furia.

-¡No sé cómo diablos hicieron esto! ¡¡Pero no cambia nada!! –exclamó Gokuwmon tratando de zafarse del agarre y sacando su báculo con su mano libre.




Sin embargo, antes de que pudiera utilizarlo ArmorMadLeomon lo jaló dándolo una vuelta completa y lanzándolo con gran impulso varios metros adelante hasta que el mono ultra se estrelló en varias rocas.
Jos quedó sin palabras al observar la nueva forma de su compañero, se acercó lentamente a él para verlo mejor, pero antes de poder hablarle el león dejó salir un enorme rugido, tan estruendoso que todo el lugar vibró levemente. El timador tuvo que taparse los oídos.
-Eh… ¿amigo? ¿Todo… está bien? –preguntó Jos un poco atemorizado por el rugido.



ArmorMadLeomon dirigió su vista hacia su compañero humano, su expresión continuaba mostrando mucha ira, pero luego de unos segundos de silencio, bajó la intensidad del brillo rojo en su mirada hasta que sus ojos pudieron ser visibles.
-Todavía soy yo socio –dijo el león mostrando una ligera sonrisa.



-¡Oh, gracias al cielo! –dijo Jos graciosamente más aliviado –¡¡no vuelvas a hacer eso!!

El millonario también sonrió mirando más detalladamente a su amigo de pies a cabeza. La apariencia oscura quizá se debía al enojo y odio que activó su digievolución, pero el deseo de proteger a su mejor amigo probablemente le permitió preservar la conciencia y cordura que las digievoluciones oscuras normalmente solían suprimir.

No hubo tiempo de analizar más teorías pues la batalla no había terminado. El montón de rocas derrumbadas delante de ellos comenzaron a moverse hasta que de repente salieron volando con una fuerza brutal hacia todas direcciones, y Gokuwmon emergía del fondo completamente furioso.
-¡¡Eres un… MALDITOOOOO!! –gritó el Ha-Astkuza fuera de si –¡¡si crees que vas a vencerme tan fácilmente te espera una sorpresa!! ¡¡Conocerás lo que es el infierno!!



ArmorMadLeomon se puso delante de su compañero manteniéndose alerta.
-Aléjate un poco más –ordenó el león ultra fríamente –no quiero arriesgarme a que te ataque de nuevo



-Bien, pero luego tendremos que trabajar en esa nueva mala actitud de “digimon oscuro” –bromeó el estafador obedeciendo a su amigo.

Ambos digimons ultra se miraban fijamente tratando de adivinar quién daría el primer movimiento.






Esto es todo, del ultra de Gazimon le hice un pequeño cambio, que tenga ambas manos metálicas y que una pueda convertirla en una sierra, asi será más facil escribir sus batallas.XD
Por cierto, no sé porque pero hace 3 horas que intento publicar este post pero no podía ir a vista previa.XD

Ah, trataré de enviarles las pautas hoy mismo.
 
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Ok, ahora les dejo la parte de Hitomi, espero haberlo hecho bien, hice todo lo que pude con su personalidad.XD


-Ya no puedo más… –se quejaba la pelirroja exhausta –¿porque debían enviarnos de excursión de nuevo y en un sucio agujero para empeorarlo?

Hitomi caminaba a través de la cueva cargando a Salamon en sus brazos, la cual parecía estar demasiado cómoda.

-Deja de ser tan llorona –articuló la digimon –sigue caminando, creo que vi una luz un poco más adelante

-¡Para ti es fácil decirlo! ¡No has tenido que mover un dedo desde hace rato!

-Debo reponerme del daño que me causaron esos tipos –se excusó Salamon con tranquilidad sonriendo pícaramente –así que sé buena conmigo

Hitomi suspiró resignada y continuó su trayecto, pero Salamon tenía razón en algo, algunos metros más adelante lograron llegar al final de aquel oscuro túnel. Alzaron la vista con bastante curiosidad, no esperaban encontrarse con algo así.
Era una caverna entera cubierta de musgo, rocas, muros y sobre sus cabezas, absolutamente todo era un viscoso paisaje verde. Y un río subterráneo la atravesaba iniciando con una pequeña cascada.


-Que sitio tan desagradable, y huele muy raro –comentó Hitomi con una mueca de molestia.

-¡Ya quiero bajarme! –exclamó Salamon recuperando “mágicamente” sus fuerzas corriendo alegre sobre el musgo dirigiéndose hacia el río –¡jejeje esta cosa se te pega por todos lados! ¡Después de varias horas en un desierto me muero de sed!

La cachorra llegó al pequeño río y no tardó en mater toda la cabeza dentro.
-¡Oye, no te adelantes mucho! ¡Este sitio es peligroso, esos tipos pueden estar vigilándonos! –la regañó la pelirroja caminando con pasos torpes y mucha dificultad por el terreno resbaloso

-Este podría ser nuestro último trago de agua –respondió la digimon sacando la cabeza –¿no quieres aprovechar?

-No gracias, prefiero esperar a que regresemos al mundo real –articuló Hitomi bajando por un montículo inclinado –además soy mucho más optimista que tú y… ¡¡Aaaaaaah!!

La elegida resbaló y cayó cuesta abajo hasta aterrizar en el río empapada y con musgo pegado.
-Oye, tranquila, hay suficiente agua para las dos –se burló Salamon.

-¡¡Ahh, que asco!! –gritó a punto de llorar tratando de quitarse el musgo del cabello –¡¡odio este asqueroso lugar!!

Se escucharon unas risas que resonaban con el eco del lugar. Eso inmediatamente las alertó. Corrientes de aire provenientes de diferentes direcciones comenzó a inquietarlas recordando la derrota anterior.
-Es tan predecible la ignorancia de mentes sin visión que no son capaces de visualizar la belleza que rodea este sitio –comentó Kabukimon apareciendo sigilosamente sentado en una de las rocas más altas.

-¡¡Salamon, evoluciona!! –exclamó Hitomi sacando su digivice.

-Eh… Hitomi, tal vez deberíamos llevarlo a otro terreno, este lugar es muy resbaloso y yo no puedo volar…

-¡No hay tiempo! –la ignoró la pelirroja actuando precipitadamente –¡esta es hora de nuestra revancha!

Inmediatamente Salamon digievolucionó en Gatomon. Aun así no tenía mucha confianza. Tomando en cuenta el terreno estaban en peor desventaja que en la anterior pelea.
-Hablas con palabras muy grandes para ser solo una pequeña impulsiva sin imaginación –dijo el ultra –afortunadamente en esta ocasión tendré la oportunidad de divertirme

-Eso ya lo veremos –respondió Hitomi sacándole la lengua.

-¡Bien, estoy lista! –dijo Gatomon tratando de llenarse con más confianza y tomando posición de combate.

-Adelante enana, cuando tú quieras –aceptó Kabukimon sin moverse de esa roca.

Gatomon se le quedó viendo fijamente sin atreverse a atacar primero, sabía que su oponente no era tan veloz como Matadormon ni tan físicamente fuerte como Gokuwmon pero se trataba del ultra que noqueó a Coredramon en cuestión de segundos, no podía confiarse y menos si sabía perfectamente que ni ella ni su compañera humana tenían un plan.
-Si tan solo pudieras ver tu rostro –articuló el Ha-Astkuza –te inquieta saber que es lo primero que haré, cual movimiento será el primero que verás, pero estar concentrado en un solo objetivo tiene sus grandes fallas. Por ejemplo… crees que si no me quitas los ojos de encima evitarás que te tome por sorpresa, pero tienes dos inconvenientes…

Una parte del terreno se movía ligeramente detrás de Gatomon, pero solo Hitomi lo notó por un segundo, como si fuera un topo cavando el línea recta.
-Primero, cada segundo que te dudas y te quedas quieta mirándome te intimidas más y más con mi bella, enigmática y extravagante apariencia –dijo Kabukimon con voz profunda ondeando ligeramente su cabello –y segundo…

Hitomi finalmente vio que era eso que se movía debajo de la tierra.
-¡…Que no estás tan concentrada en mí como presumías! –concluyó el ultra.

-¡¡Gatomon voltea!! –gritó la pelirroja.

Pero fue demasiado tarde, los dos brazos con pétalos que nadie vio que Kabukimon había enterrado desde el inicio emergieron de la tierra justo detrás de la felina. Gatomon apenas pudo esquivar uno pero no evitó que el otro la impactara de lleno. Cayó al suelo pero inmediatamente se incorporó.
-Adelante, vamos a jugar, veamos que tanto puedes acercarte a mí –se mofó el Ha-Astkuza.

Sus brazos comenzaron a salir y meterse simultáneamente con gran fuerza mientras la felina corría en zic zac para evitarlos dirigiéndose hacia Kabukimon con furia en un nuevo intento de atacarlo de frente. Sin embargo a mitad de camino resbaló con el musgo perdiendo el balance y fue atrapada inevitablemente por aquel brazo.
-¡Aah…ahh maldito! –dijo Gatomon siendo estrujada.

-¡No, suéltala! –gritó Hitomi comenzando a ver la realidad de su situación.

-Tranquilízate, no sería divertido si no te dejo vivir un poco más –argumentó el ultra con calma.

Lanzó a la felina varios metros con brusquedad hasta que aterrizó donde había comenzado.
-Segundo intento, vamos, quizá esta vez lo logres –comentó Kabukimon con sarcasmo.

-¡¡Grrr… ya me tienes harto!! –gritó Gatomon intentándolo de nuevo.

Los brazos con pétalos volvieron a salir uno tras otro imitando la escena anterior. Está vez Gatomon logró esquivar todos, saltó con todas sus fuerzas y tensó sus garras.
-¡Golpe de gato!

Pero estando a centímetros de tocarlo otro brazo lo sujetó saliendo justo debajo de ella aprisionándolo de nuevo.
-Sinceramente no sé si esto vale la pena –comentó Kabukimon –no han logrado tocarme y ni siquiera tuve la necesidad de levantarme

-¡Eres un tramposo! –protestó la pelirroja –¡Gatomon no puede moverse bien aquí!

-Que no puedan apreciar o aprovechar este terreno dice mucho de ustedes –refutó el ultra –pero no debería sorprenderme que seres sin sentido de la estética no logren ver la belleza que está a nuestro alrededor…

-¡¡No!! ¡¡Este lugar es horrible, pegajoso y huele raro!! –lo interrumpió Hitomi graciosamente asqueada –¡¡y solo a una asquerosa planta como tú podría gustarle!!

-Bien, comienzas a molestarme –dijo Kabukimon frunciendo el ceño por primera vez –eres muy irritante ¿te lo habían dicho antes?

-Si… Jos me lo dice muy seguido –respondió ella pensativa –supongo que ambos están celosos de lo fabulosa que soy

-Mmm… no puedo creer que diga esto, pero siento lástima por tus amigos en tener que soportarte –admitió el ultra con fastidio –pero da igual… no suelo tener mucha paciencia con niñas berrinchudas que tienen un ego más grande que el mío… lo siento, es cuestión de principios…

Dicho esto finalmente se puso de pie dando a entender que estaba listo para pelear de verdad y acabar con el juego. Volvió a lanzar a Gatomon cerca de su compañera.
-¡Mira lo que hiciste, ya se enojó! –la regañó la felina poniéndose de pie por segunda vez.

-¡Yo solo dije la verdad! –se defendió la pelirroja cruzada de brazos con una mueca de berrinche.

Kabukimon saltó de la gran roca y aprovechando las corrientes logró levitar ligeramente unos metros adelante a un par de centímetros sobre el suelo posando sus pies con suavidad en el terreno casi como si una pluma aterrizara.
-Ya que mis pétalos parecen ser demasiado para ti… ¿Qué te parece una pelea cuerpo a cuerpo? –articuló el ultra ocultando los brazos detrás de la espalda –no usaré mis brazos, quizá eso lo haga más interesante…

-¡¡Ya cállate!! –gritó Gatomon arremetiendo furiosa aprovechando que esta vez su oponente estaba a un metro de distancia.

La felina atacó una y otra vez pero Kabukimon lograba esquivarlo con facilidad sin quitar sus brazos de la espalda.
-Eres muy lenta –se burló con mucha calma –espero que puedas subir tus estándares

Gatomon lanzaba 5 o 6 golpes por segundo pero ninguno estuvo cerca de impactar a su objetivo. Hitomi comenzaba a dejar que el nerviosismo se apoderara de ella, su compañera se agotaría muy pronto, eso lo sabía, y hasta ahora Kabukimon no había sufrido ni un rasguño.

Kabukimon al esquivarla nuevamente de un golpe con su rodilla le sacó todo el aire, y con una segunda patada directo en su rostro mandó a Gatomon a volar hasta estrellarse en la misma roca alta en la que Kabukimon reposaba quebrándose en mil pedazos. La pelirroja corrió a socorrer a su amiga que apenas se movía.
-Y conste que no lo hice con todas mis fuerzas –se mofó el Ha-Astkuza –ya que si la mato de inmediato no podré humillarla aún más…

Hitomi intentó ponerse delante de su compañera aunque sabía perfectamente que no sería de gran ayuda.

Increiblemente Gatomon se incorporó muy lentamente temblando y con todo su cuerpo herido. La pelirroja quedó sorprendida ante tal reacción, era la primera vez que su amiga soportaba una paliza como esa y aun deseaba continuar. La digimon cojeaba y sujetaba su brazo derecho que estaba más lastimado de lo que creía.
-No… no voy… no voy a perder tan fácil –titubeó Gatomon acercándose a su enemigo poco a poco –debo… debo llegar al nivel ultra, yo puedo lograrlo… yo lo sé… estoy segura…

-No, Gatomon, alto, ya basta –comenzó a balbucear Hitomi sin saberlo, toda su confianza había desaparecido, pero a su amiga parecía quedarle un poco más.

-Vaya, lo que te falta en gracia y estética te sobra en valentía –comentó Kabukimon –pero no cambia nada, absolutamente nada…

La felina lo ignoró por completo, continuaba avanzando.
-¡¡No soy una inútil, pasaré al siguiente nivel pase lo que pase!! –gritó Gatomon saltando con todas las fuerzas que le quedaban hacia el Ha-Astkuza.

Kabukimon no se movió, simplemente levantó la vista.
-¡Danza de león! –dijo el ultra al momento que disparaba un remolino lleno de flores afiladas que impactaron irremediablemente contra Gatomon.

-¡Noooo! –gritó Hitomi devastada.

La felina cayó al suelo con brusquedad llena de cortadas por todo el cuerpo. Aparentemente había quedado inconsciente. Hitomi llegó hasta ella y la levantó con todo el cuidado posible.
-¡Lo siento, lo siento! ¡No debí confiarme! –sollozó la pelirroja abrazándola –¡soy una tonta, siempre hago lo mismo! ¡Lo estropeo todo, y termino arriesgando a mis amigos y en especial a ti!

-Hi… Hitomi… –susurró la felina con la luz muy débil.

-¡Siempre pienso que puedo ganar sin esforzarme! –continuó llorando –¡pero la realidad es que no podemos ganar, nunca tuvimos oportunidad!

-Hitomi… por favor… deja, deja de decir esas tonterías –completó la felina mostrando algo de enojo –no puede terminar, no podemos perder de esta forma tan patética, ¡tú no eres así! ¡Nunca dejas que nada te desanime! ¡Y hoy necesito a esa misma boba de mente positiva que juré proteger! Yo puedo ganar… yo lo sé, y necesito que tú también lo creas…

Kabukimon aún no se movía, le parecía que no valía la pena apresurarse, sus oponentes estaban acabadas y quería mediar mejor la mejor manera de acabar con todo.
-Ya no tienen que levantarse, conserven la dignidad que les queda y permanezcan ahí mientras pienso como deshacerme de ustedes –dijo el ultra sonriendo con malicia.

Hitomi abrazó con más fuerza a su amiga.
-Tienes razón, podemos hacerlo –susurró Hitomi limpiándose las lágrimas –¡quizá somos unas perezosas pero a nuestro modo siempre logramos salirnos con la nuestra y esta no debe ser la excepción!

Inmediatamente el digivice de la pelirroja brilló intensamente, unos segundos después el cuerpo de Gatomon siguió el mismo patrón.
-Eso es… inusualmente interesante –comentó Kabukimon para sí mismo.


Gatomon súper digivolves a… ¡¡Angewomon!!

Hitomi quedó con la boca abierta sin creer que enorme cambio de su compañera. Era difícil de asimilar que una digimon tan pequeña con el aspecto de felina pudiera lucir como una impresionante ángel antropomorfa.

-¡Estás hermosa! ¡Esto sí que valió la pena! –exclamó la pelirroja cómicamente emocionada recuperando su peculiar buen humor –¡siempre supe que mi digimon tenía que ser parecida a mí!

-Es una locura, pero no cambiaría tu forma de ser por nada del mundo –comentó angewomon con una sonrisa tranquila –y es momento de poner a prueba nuestra combinación

-Estoy de acuerdo –se burló Kabukimon mostrando cierto interés –está será la batalla más agradable que habré tenido en mucho tiempo, solo he peleado con asquerosos digimons rastreros e insignificantes en este fastidioso desierto, tu serviras para probar mi temple para variar, ya que al menos ya no estás tan horrorosa como antes…

-Incluso después de igualar tu nivel continuas confiándote demasiado –articuló la ángel hablando aun con calma –y tu arrogancia superficial eso es algo que pienso aprovechar sin duda, por alguna razón ahora pienso con más claridad…

-Ten mucho cuidado al hablar ingenua –respondió el Ha-Astkuza sonriendo con más agresividad –estar en el nivel ultra no te pone necesariamente a mi nivel…


Dicho esto Kabukimon volvió a descubrir sus brazos poniéndose por primera vez en una posición de pelea real.
-¡¡Demostrémosle a ese ignorante en la belleza que somos las mejores a nuestro propio modo!! –exclamó Hitomi lista para el segundo round.






Eso es todo, ya saben que hacer con las batallas y también ya les di la siguiente pauta.
Te toca
A Acero_la12
 

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