Rol The invasion of experiments

El único campeón de Mortal Kombat.
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Aquí mi parte:

Dominique y Monodramon se encontraban en el parque que solían frecuentar cuando Dominique no estaba en la escuela o estaban junto a sus compañeros de lucha.
El humano se sacó un sombrero de paja que tenía y el digimon hizo lo mismo, dejándolos en una pequeña banca marrón que estaba en el parque, para sentarse en la misma.
El parque lucía un poco seco en cuanto a la flora, y por ello, nadie frecuentaba el lugar. Los árboles estaban perdiendo sus hojas y algunas caían en donde el dúo estaba, haciendo que estos se froten las manos (o garras, en el caso de la pequeña bestia) para quitarse las mismas del cuerpo.
Dominique seguía pensante en lo ocurrido recientemente: la aparición de Nathan y Agumon sacudieron un poco al humano, pero tampoco lo sacaron de sus casillas. Vio que Nathan tenía poder, pero pecaba de soberbio y ello le saldría caro algún día. En cuanto a su digimon, mucho no podía pensar, porque era sólo una copia de su compañero humano, así que supuso que ambos tendrían la misma consecuencia.
Monodramon opinaba parecido a su compañero, pero lo que lo tenía a maltraer, era la posibilidad de volver al Mundo Digital y no ver más a su amigo. Aquello le inquietaba demasiado a él y sabía que al humano también le inquietaba.

— Quiero que me digas que piensas, Dominique — Le dijo el dinosaurio —, ¿y si matamos a Nathan y Agumon mientras duermen?
— ¿Estás demente? ¿Crees qué ése chico y su digimon nos harán perderlos a ustedes? Yo lo dudo — Comentó, de manera determinante —. Nathan es fuerte, pero sólo no va a poder contra futuras amenazas. Y aún espero la aparición de Astamon; allí se verá que tengo razón.
— ¿Y si evoluciona a un Metal Greymon?
— Bueno, ahí comienzo a escuchar tus propuestas suicidas, Monodramon.
—¿Algo más qué quieras decirme, Dominique? Y te lo digo porque tú y yo no hablamos de nada que no sea "Asunto Elegidos" — Bufó él.
— ¿De qué quieres qué hablemos, bestia pequeña? ¿De qué besé a Hitomi para hacerlos evolucionar? ¿Qué no sé nada de Caroline y su familia hace unas semanas? No tengo interés en hablar de nada que no tenga que ver con el asunto.
— Deja de ser evasivo, Dominique. Por una vez, no evites los asuntos que te incomoden.

El humano calló ante la palabra de su compañero. Si bien no quería decirlo, el digimon estaba en lo cierto: Dominique estaba escapándole a los problemas y no afrontándolos. Al momento, su amigo estaba en un silencio que incomodó a su digimon, pero no a él, porque Dominique sabía que estaba pensando y que debía decir.
Pasado un rato, el humano inhaló aire y miró a su compañero, decidido a contarle todo.

— Lo de Nathan no me incomoda tanto, porque sé que mi instinto no falla en estos casos...
— ¿Y qué tal lo de Jos? — Preguntó, interrumpiéndolo en el proceso.
— Cuando se sepa la verdad de ése, verás que tenía razón — Respondió, cerrando sus ojos y cruzándose de brazos —. ¿Puedo seguir? — Preguntó; su digimon asintió —. Bien, seguiré. Siguendo con Nathan: considero que sólo está en una nube de pedos o subido de ego y su digimon sigue sus pasos porque ustedes actúan como clones nuestros.
— ¿Qué carajo?
— Monodramon, ustedes se forjan a base de nuestra actitud o son opuestos nuestros.
— ¡Claro que no!
— ¿Imaginas a Nahila siendo tan maricona cómo su digimon? Jos y Gazimon son clones; Hawkmon es tranquilo y Alan está dopado; y Hitomi y Plotmon actúan como si fuesen hermanos.
— Bueno, he de admitir que eres observador; yo no lo soy tan así.
— Eres observador, amigo. Tú notaste que Caroline tenía novio y no quería contarme; notaste el portal como yo y también viste que algo andaba mal con Jos al mismo tiempo que yo. Eres observador, Monodramon; y también tienes mal aliento cuando comes pescado.
— El pescado que le ibas a regalar a Alan, ¿recuerdas? Alan odia el pescado.
— Y Hawkmon lo ama.
Ni que lo digas — Bromeó éste, riendo un poco —. Sin cortar el tema: no temo de Nathan ni Agumon, y estoy superando lo de Caroline para ser honesto.
— ¿Y Hitomi?
— Es una bonita chica. Y si algún día se diese algo, que se de — Se encogió de brazos.

El humano pudo percatarse de algo: estaba siendo más abierto con su digimon, porque se había cerrado por el dolor. Pero pudo comprender que con su buen amigo, estaría siempre bien acompañado frente a los duros golpes de la vida. Y si alguien apareciera para separarlos, él usaría sus medios para evitar que ese o esos seres lo permitan. Cueste lo que cueste y sin importar las consecuencias.
Dominique tomó su sombrero y le dio el otro a Monodramon; ambos se levantaron de la banca y siguieron su paso por el resto de la ciudad, buscando a donde instalarse y conseguir un empleo (aunque no esté permitido en Japón por ser menor de edad).
 

"The Heir of Chaos"
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Mi parte:

Alan y Hawkmon habían llegado hace un par de horas a su casa y estaban descansando en la habitación tras beber sendos vasos de agua. El ave digimon yacía recostada a un lado de la cama mirando al vacío, como si tratara de no dormirse; su compañero, por otro lado, estaba sentado, con la mirada algo cansada y aburrida, como si quisiera hacer o decir algo, pero no encontrara la voluntad suficiente como para hacerlo.

El silencio en la habitación se hacía cada vez más frustrante e incómodo a medida que pasaban los segundos. Como el joven no mostraba señal de querer hablar, Hawkmon tuvo que dar el primer paso.

- ¿Estás bien?
- ¿Huh? Ah, nada nada… Yo solo estaba pensando.
- ¿En qué?
- Siento algo de nostalgia: es todo. No es lo mismo vivir en el octavo país más grande del mundo que en otro cinco veces más pequeño y tres veces más poblado. Hay demasiados japos y poco espacio.
- Ahhh… Estoy seguro que regresarás pronto.
- Espero que el “pronto” no sea antes de resolver este problema que estamos teniendo.
- Dime algo, ¿Qué opinas del tal Nathan?
- Que nos hacía falta otro hombre para variar. –Hawkmon estaba por señalarle algo, pero Alan fue más rápido- Jos no cuenta; su actitud deja mucho que desear, y ni hablemos de su digimon.
- Yo creo que es algo presumido.
- Jos SIEMPRE es presumido.
- Me refiero a Nathan, Alan.
- Ah, ya. Si, puede ser, pero… No puede ser peor que Jos y su falsa humildad, ¿No? Además, con sus constantes y sospechosas desapariciones, nos vendría bien una mano.
- Bien: has dejado en claro que lo necesitamos, pero no me respondiste a mi pregunta. Que piensas de él.
- Es algo pesado, presumido y pedante… Pero se ve que tiene la cabeza bien puesta, y odia a las bestias Sagradas. Creo que me caerá bien.
- ¡Pero si casi lo mandaste al diablo la vez que lo viste!
- Fue la emoción: ahora estoy más tranquilo. Su digimon se ve bastante competente. ¿Vos que opinás?
- Es fuerte, si… pero tiene algo de presumido también. Espero que con el tiempo, podamos llevarnos bien. Me pregunto que opinarán Dracomon y sobre ese digimon. –pensando- Probablemente lo mismo que yo.
- Yo te puedo decir que opinan los demás de Nathan: Dom piensa lo mismo que yo y prefiere ver cómo actúa en el futuro para decidir si es de confiar; Nahlia lo odiará por un buen tiempo por pasarse de listo; Hitomi se hará amiga de él en poco tiempo o al menos eso creerá ella… y Jos… Bueno: tendrá a otro a quien molestar.
- ¿Qué crees que debamos hacer ahora?
- Por ahora… Estar atentos a cualquier cosa que pueda pasar.
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi

-Esto debe ser una maldita broma –habló un tanto incrédulo Nathan. El de ojos verdes veía como en medio de aquel puente Greymon luchaba a toda fuerza contra un Apemon, un Seadramon y un molesto Waspmon.

Greymon disparó su Mega Flame en dirección al simio, el cual lo esquivo al saltar a la derecha y dejando que Seadramon impactara a Greymon con su Ice Arrow. Estaba más que claro que el dinosaurio naranja tenía todas las de vencer.

-¡Son unos estúpidos que cayeron en nuestra trampa! –exclamó Waspmon riéndose a carcajadas.

Ante tal exclamación, el de cabellos negros no pudo evitar el fulminar con la mirada al insecto digital. Aquel era uno de esos raros momentos en donde el chico dejaba de lado su personalidad usual y adoptaba una bastante seria.

-Callate –espetó el humano, recordando el como habían terminado en esa situación en primer lugar.

Flash Back

En medio de las calles de zona, las figuras de un adolescente y un curioso reptil de tamaño bastante grande caminaban con un simple pensamiento: terminar el trabajo que los cuatro perezosos les habían encargado.

-Nate tengo hambre –se quejó Agumon llevando sus garras a su estomago y dirigiendo su mirada al chico de ojos verdes. El pequeño lagarto tenía sus ojos aguados en espera de la respuesta de su amigo.

-Vale iremos a comer en un rato si no encontramos nada –respondió el aludido con tranquilidad, guardando ambas manos en los bolsillos de sus abrigos.

Antes de que pudiera responder a algo más, unas misteriosas sombras en las cercanías llamaron la atención del dueto. Aquellas sombras iban produciendo unos extraños sonidos que ambos compañeros sabían que no pertenecían a algún humano o a un perro callejero. El dueto siguió aquellas señales llegando al lugar donde tres digimon los emboscaron y obligaron al vacuna child a evolucionar a Greymon.

Fin flash back

Waspmon temblaba y no era para menos: un lastimado y maltrecho Greymon caminaba firmemente en su dirección. A espaldas del digimon, dos digitamas volvían tranquilamente al mundo digital, digitamas que pertenecían a Apemon y a Seadramon. El insecto seguía sin poder creerse que Greymon hubiera sido capaz de derrotar a sus dos acompañantes. Waspmon trató de calmarse, enfocándose en el hecho de que aquel coloso estuviera seriamente lastimado. Tristemente aquello no ocurrió debido a que fue calcinado con una Mega Flame ejecutada con toda la fuerza restante de Greymon.

-Listo –comentó Nathan al ver como Greymon de-evolucionaba a Agumon. El child estaba visiblemente lastimado por aquella emboscada. –Esos tres…no parecían ser enviados pos Astamon –habló mientras ayudaba a su compañero a levantarse. –Y tampoco parecían ser digimon salvajes ramdom…era una emboscada muy planificada.

-¿En serio? –interrogó el adolorido Agumon.

-Nos atacaron desde mar, aire y tierra. Incluso Waspmon al ser pequeño tenía ventaja contra Greymon…aquí esta pasando algo raro.

Lo mio listo(?)
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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Se me borró y tuve que empezar de nuevo. No es gran cosa.

Una semana pasó desde los últimos sucesos correspondientes y Astamon seguía sin aparecer.
Dominique aún tenía dudas con Nathan y Agumon, pero deseaba saber que pensaban sus compañeros de armas. Le dijo a los cuatro humanos restantes que se reunan en el parque donde se reunen a entrenar Dominique y Monodramon usualmente.
Era un día soleado y sin mucho viento en Japón, así que no se les complicó ir a un lugar al aire libre. El horario pactado fue al mediodía, a lo que llegaron puntuales los cuatro humanos con sus respectivos digimon; Dominique le dijo a los digimon que se queden junto a Monodramon y a los humanos que mantengan sus lugares.
Luego de irse, los cinco humanos quedaron a solas. Dominique tomó la palabra.

—Seré directo: ¿qué opinan de Nathan?
—No me agrada — espetó Alan.
—Debemos darle tiempo — comentó la castaña.
— A mí me da igual, pero si ayuda... — expresó Jos, encogiendo brazos.
—¡Yo creo que están siendo una bola de estirados!

Hitomi había hablado y se mostraba impresionada por la actitud de sus compañeros. La chica pensó que el resto estaba un poco tedioso, ya que no confiaban en alguien sólo por una primera impresión — que bien podría ser errónea —. La pelirroja se levantó del suelo y caminó hasta quedar junto a Dominique. Ella decidió dar su opinión.

—No debemos ser tan desconfiados — dijo —. ¿Acaso no ven qué la desconfianza está formándose a partir de lo que nuestros enemigos dicen? Dom y Alan desconfían de Jos, lo que podría llevar a una división de éste grupo. Logramos hace poco llegar al nivel perfeccionado, y si Astamon lograse aparecer, hay que estar unidos.

El resto quedó sorprendido. Dominique, cruzado de brazos, miró a Hitomi y asintió, mostrándole cierto orgullo por su determinación. Los demás no salían de su asombro. Era raro ver que Hitomi tomará la palabra, aunque lo hizo y dejó a todos ciertamente conformes con lo dicho.

—Tomemos lo que dice Hitomi y directamente hagamosle caso — comentó el castaño —. Ella dice la verdad: dejemos que Nathan y Agumon entren al grupo, sin embargo, los tendremos vigilados — ordenó.
—No haré eso — dijo Jos.
—Tu voto no deberí...

Dominique iba a hablar, pero recordó las palabras de Hitomi y decidió callar. La pelirroja sonrío y le pidió al resto que dieran sus opiniones: Alan votó en contra y Nahila a favor, dándole la potestad a Nathan de entrar, pero sería vigilado por aquellos dos que estaban en contra.
Pasado unos minutos, los cinco humanos seguían en el parque, sumidos en sus pensamientos. Así como Dominique y Nahila dudaban acerca de sus decisiones, Alan y Jos pensaban que sus compañeros habían hecho una locura. Pero estos pensamientos serían interrumpidos por un viejo enemigo...

—Nos volvemos a ver, muchachitos — comentó.
—¡Astamon! — exclamó el quinteto.
—Vine aquí a matarlos por eliminar a mi equipo — explicó, cargando su arma —, y díganme, ¿a quién mato primero? — preguntó.

El digimon apuntó a los humanos, y eligió primero a Alan, quien dejó los ojos abiertos y dijo que moriría como un hombre, mirando a su asesino. Astamon apuntó, pero salió volando a unos metros y se estrelló contra unos árboles. Al levantarse, el digimon observó a Tyranomon que le había disparado y traía consigo al resto.

—¡Rápido, hay que evolucionar! — exclamó Hawkmon.

Habiendo evolucionado, los cinco digimon en etapa perfeccionada se colocaron frente a Astamon. Estos esperaban el ataque de su oponente.
La lucha estaba por comenzar...
 

"The Heir of Chaos"
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Mi parte. Es corta:

Sólo el digimon de Dom había evolucionado para proteger al amigo de su camarada, pero los demás no tardarían en seguirle. Con Astamon de regreso y evidentes intenciones de acabar con los muchachos, quedaba claro que debían de pelear. Y ahora que habían logrado su nivel perfeccionado, las oportunidades de derrotarlo eran más próximas.

Tyrannomon ultra digivolve a… MasterTyrannomon!!!
Hawkmon ultra digivolve a… Garudamon!!
Salamon ultra digivolve a… Angewomon!!
Gazimon ultra digivolve a… MadLeomon!!
Dracomon ultra digivolve a… Wingdramon!!


- ¡¡Flecha Celestial!! –disparó la digimon ángel contra Astamon, quien la esquivó al último segundo- ¡Infeliz: debías morir!
- ¡Intenta algo mejor, preciosa!
- ¡Trágate esto, malnacido! ¡¡Alas de espada!! ¡¡Fuego Maestro!! ¡¡Aliento de Resplandor Sónico!!
- Que bochornoso espectáculo están brindando... –les respondió el digimon demonio, esquivando sus ataques con agilidad y cargando su arma- Tan grandes y pesados y sin ningún atisbo de puntería. En cambio, yo soy un as. ¡¡Infierno!!

Los veloces e ininterrumpidos disparos de Astamon aturdieron a los digimon, momento que aprovechó el susodicho para escabullirse entre los árboles. Llamar su atención era su objetivo; que lo siguieran, sería el siguiente paso.

- ¡Maldita sea, se escapó el gánster!
- No debe de ir muy lejos, Alan. –respondió Dom- Probablemente vaya a pensar en un plan.
- O sólo es un cobarde.
- Hitomi, hasta donde sabemos, Astamon no es cobarde: será un tramposo rastrero, pero cobarde jamás. Él trama algo.
- Y seguro tu plan es caer en su trampa, ¿Cierto?
- No, Jos: no seas idiota y deja de creer que somos unos brutos.
- Ah, ¿No lo son?
- Ahora que lo pienso, tu digimon no hizo nada. –señaló Nahlia- Sólo se hizo el muerto… literalmente.
- ¿Y por qué su digievolución es un león zombie por cierto?
- Ni idea, Alan… -respondió el aludido minimizando la importancia del tema- Capaz esa era su evolución correcta.
- ¿Vamos a perseguir al infeliz Al Capone o no? –gruñó MasterTyranomon- Mientras más tiempo perdamos, más se burlará de nosotros y menos podremos aplastarlo.
- Tiene razón. Busquémoslo.
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
No ando con mucha inspiracion(?)
Luego de varios días finalmente el chico de cabellos negros y su fiel Agumon volvían del digimon. Claro, el chico aun seguía despotricando el nivel de vagabundería de las cuatro bestias sagradas, pero si lo dejaban conservar a su amigo un poco más por eso mismo pues…bienvenida sea la vagancia de los cuatro chiflados. Con suma calma se encontraba descansando en el parque cuando el repentino sonido de una pelea llegó a sus oídos.

-Me deben estar jodiendo –murmuró un tanto incrédulo. Era obvio que Nathan no se esperó que el desquiciado de Astamon apareciera como quien dice “hoy es viernes trece”. -¿Qué sigue? ¿Qué de la nada aparezca Godzilla destruyendo los edificios como en las películas?

-¡Nate deja las bromas! –reclamó el pequeño dinosaurio a su lado. El de cabellos negros simplemente bufó ante las palabras de su compañero.

-Aguafiestas –afirmó antes de tomar su digivice. –Hora de ir al nivel Perfect –declaró al recordar como los cuatro babosos Dioses del digimundo le otorgaron esa habilidad a su digimon.

Astamon por su cuenta continuaba batallando con los otros digimon que estaban presentes en el parque. El mafioso reía mientras esquivaba uno de los ataques de Angewomon que no vio llegar los dos misiles que le explotaron violentamente en la espalda. Con rabia giró el rostro, topándose con un enorme dinosaurio anaranjado con partes metalicas y un par de alas moradas emergiendo de su espalda.

-Yohoo cariño…llegue a casa –habló de forma candida el de ojos verdes mientras que su compañero negó con la cabeza. –Aunque prefería tardarme más tiempo en encontrarte…digo el tiempo es oro en esta situación.
 

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Los elegidos se sorprendieron al encontrar a Nathan en mitad de toda la pelea. No obstante, el muchacho ni se molestó en saludar. Estaba centrado en su compañero y observando a Astamon, el cual parecía más enfadado ahora que alguien más había entrado en la batalla. El demonio saltó de árbol en árbol y sacó su arma para disparar a los que habían recibido la etapa perfect hacía poco. Dado que no estaban acostumbrados a ello, todavía no se movían adecuadamente.

Dom dirigió una mirada seria a Nathan, como queriendo descubrir qué intenciones escondía el otro chico. Jos se limitaba a mirar el comportamiento de su amigo para comprobar si todo era correcto. Hitomi animaba a Angewomon y Nahila tenía los brazos cruzados, atenta al enemigo.

¡Astamon! Es suficiente, no podrás contra todos nosotros —dijo Hitomi.

El demonio soltó una carcajada y apuntó a la humana con su pistola. La pelirroja soltó un grito pero Wingdramon fue más rápido y la sacó del terreno volando. Angewomon agradeció el gesto y saltó a por Astamon, que dio un giro y golpeó a la ángel antes de que pudiera efectuar su ataque. El digimon de Dom lanzó una potente llamarada que obligó a su adversario a volver al suelo, pero para entonces Garudamon ya lo había estado esperando y se abalanzó a por él con el cuerpo en llamas. Esta vez el ataque sí dio de pleno. Y antes de que Astamon pudiera protegerse, el dinosaurio naranja lanzó de nuevo sus proyectiles. Sin embargo, el demonio se pudo levantar y atacó a todos con su ametralladora, dañándolos.

¿Es todo lo que tenéis, inútiles? —Rió Astamon, corriendo hacia ellos y dándoles unas potentes patadas—. ¡Sois unos débiles!

MetalGreymon voló hacia allí moviendo sus alas moradas y golpeó con su garra mecanizada. Astamon comprobó que aquel digimon tenía más seguridad en sí mismo, como si controlara el poder de la evolución mucho mejor que los otros cuatro. Así pues, se concentró en él.

No te servirá de nada —se burló Nathan.

Astamon dio un salto para darle una patada, pero MetalGreymon lo esquivó con facilidad. Esto sirvió para que los otros digimon se recuperaran y lanzaran todos sus ataques al mismo tiempo. El último en hacerlo fue Garudamon y, para entonces, Astamon ya se encontraba bastante debilitado. Lo dejaron tranquilo porque querían saber qué había hecho en la Tierra.

¿Qué era lo que buscabas? —exigió Dom, levantando el brazo por si debía hacer una señal para que su compañero le hiciera hablar.

¿Qué os importa? —sonrió. Y, de la nada, apuntó con su arma en su cabeza y disparó.

Hitomi se tapó la cara con las manos, sorprendida. Todos los demás se quedaron con los ojos abiertos por lo que acababa de ocurrir.

Está bien… —Dom hizo como si nada—. Deberíamos hablar contigo —se dirigió a Nathan.

El joven suspiró y se acercó. MetalGreymon había vuelto a su etapa anterior y siguió a su compañero.

¿Qué sabes tú? —preguntó Nahila.

Lo mismo que vosotros, imagino. Que las Bestias son unas vagas y nos dan todo el trabajo, ¿me equivoco? Pues es todo —se encogió de hombros.

Antes de poder continuar, el digimon de Jos sintió un dolor profundo y se desplomó en el suelo. Dracomon corrió para ayudar a su amigo y todos se quedaron sin saber qué decir. ¿Era debido aquella extraña evolución?
 

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—¿Vienes con nosotros? — preguntó Dominique a Nathan, éste encogió sus hombros y decidió ir con el resto.

Jos tomó a Gazimon y se lo llevó en esos pocos segundos de distracción, escapando del resto de sus amigos. En un arranque de ira, Dominque sacó su pistola y arrojó tiros cerca de Jos para pararlo, pero al no poder hacerlo, le dijo a su digimon que lo sigan. El resto decidió seguirlos para que no hagan una locura.
Pasado un rato, Jos llegó a su casa y pidió a sus guardias que no dejen entrar a Dominique, Alan, Hitomi, Nahila y Nathan; estos obedecieron e hicieron guardia hasta que llegasen los humanos.
Habiendo pasado un tiempo, los cinco humanos llegaron a la casa de Jos y vieron que dos guardias aparecieron en la puerta. Estos tumbaron a los tres varones de sendos puñetazos y pararon a ambas chicas tomándolas con sus manos. Dominique se levantó y ordenó evolucionar a Monodramon en Tyranomon, que aterró a ambos hombres y estos salieron corriendo.

—Tuvimos suerte — comentó la castaña.
—¿Ibas a atacarnos? — preguntó la colorada.
—No creo — respondió el castaño —; Tyranomon era una distracción; si ellos se quedaban, les disparaba a ambos.
—¡Vámonos, niños bonitos! — gritó Nathan, entrando junto a Agumon.

Los cuatro humanos y sus digimon entraron primero. Dominique y Tyranomon se quedaron afuera. El humano pensó que lo mejor era subir de otra manera, así que hizo a su digimon evolucionar a Master Tyranomon y le ordenó subir el edificio.
Luego de subir las escaleras hasta el último piso, Alan tiró abajo la puerta para que entren a la habitación principal. Allí, Jos estaba junto a un inconsciente Gazimon y se aterró de ver a sus amigos y Nathan en su casa.

—¿Qué...?
—Yo, Jos — dijo una voz.

El muchacho fue interrumpido y Master Tyranomon fue visto en la terraza de su casa. Dom saltó a la misma y apareció junto a Monodramon en la sala principal.

—Es hora que nos des una explicación, ojitos de Elizabeth Taylor — espetó Nathan, junto al resto de sus compañeros.

Jos debía salvarse de alguna manera. Y esto era engañando a sus amigos... ¡¿Pero cómo?!

No es mucho, pero espero que sirva.
 

"The Heir of Chaos"
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Aqui va mi parte:

- ¿Y bien? ¿Nos vas a decir que pasa contigo?
- Eh… Pues.
- Acabo de tumbar la puerta –le recordó Alan- Puedo tumbarte a vos también.
- ¡Eso sería muy grosero de tu parte!
- Se lo perdonaríamos –agregó Dom- Porque últimamente he perdido mi paciencia contigo; en especial después de que Car…
- ¡Ya, ya, ya, ya! –exclamó Jos, sobresaltado- ¡No es necesario que nos narres tu vida de telenovela de Televisa! –los amigos de Dom, incluido Nathan, estallaron en carcajadas al oír eso- Ya suficiente tengo con mis propios problemas.
- ¿A qué te refieres?
- No quería decírselos, pero…
- Mejor nos lo dices o dejaré que musculitos te rompa la cara.
- ¡Vos no me das órdenes, Nahlia!
- No es una orden; es más una bendición, Alan.
- La verdad es… que Gazimon no está bien.
- Eso parece. –dijo una Salamon preocupada por su estado- ¿Qué le ocurre?
- Fue Astamon. ¡Él le hizo algo en esa cueva!

Jos comenzó a explicar que después de la pelea en la cueva, él se encontró con Astamon, quien le sugirió formar una alianza con él por considerarlo “diferente” a los demás Elegidos. Tras la negativa de Jos, argumentando que no podía abandonar a sus amigos, -según él- Astamon optó por la persuasión, usando un ataque contra Gazimon que lo contaminaba con un tipo de virus que lentamente lo destruiría… a menos que reconsidere su propuesta.

La nueva evolución de Gazimon y su estado actual, eran consecuencia de dicho virus, según Jos.

- No me gusta sentirme imponente: lo detesto. Por eso huí con Gazimon.
- ¿De verdad te propuso estar de su lado? –preguntó Nathan- ¿Y le dijiste que no?
- Pobre Gazimon –replicó Hawkmon- Pudiste habérnoslo dicho antes: buscaríamos la manera de ayudarlo.
- Seguramente ni Gazimon quería que sintiéramos lástima por él –bufó Dracomon: los demás digimon asintieron- Ya saben como es él.
- Al menos lo entienden –el millonario soltó un suspiro- Y bueno… ¿Me van a ayudar ahora o qué?
- ¡Claro que te vamos a ayudar! ¿Qué clase de amigos seríamos?
- ¡¡HITOMI!!
- ¿Qué? ¿No pensaban ayudarle?
- Sí, pero… -pensó Dom: ahora había otro motivo para buscar a algún secuaz de Astamon al cual sacarle algo de información. Jos podía ser todo lo rata que quisiera, pero no arriesgaría a su digimon. Por otro lado, Jos sonaba muy sospechoso; sería mejor seguirle la corriente por ahora- Bueno, tienes razón: te ayudaremos.
- Grac…
- PERO… Lo hago por Gazimon, no por ti.
- Como quieras; yo me quedo a cuidar de él y ustedes buscan a algún secuaz de poca monta del mafioso suicida, ¿Verdad?
- Arggg…

Dom se limitó a salir junto a su demás compañeros y dejar a Jos a solas en su apartamento. Una vez que estuvo solo, el joven millonario vio desde su ventana a sus amigos salir del edificio, y no pudo evitar pensar en muchas cosas.

Ya abajo, Dom y Alan se apartaron de los demás para tener una pequeña conversación.

- ¿Le creiste a Jos?
- Nada, ¿Y vos?
- Le doy crédito: es un actor jodidamente bueno que casi me convence. Pero no estoy para dejarme engañar por un par de ojitos morados.
- Yo tampoco. ¿Se lo decimos a los demás?
- Todavía no, Alan... Mejor dejemos que crea que nos engañó. Luego arreglaremos cuentas con él.
- Está bien.
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Corto por la prisa(?)


-¿Puedo saber porque sigues caminando con nosotras? –preguntó de forma de mordaz la compañera de Dracomon al ver que cierto chico de cabellos negros y ojos verdes caminaba tranquilamente junto a su amiga y su persona.

-Sere cretino, bastardo y cualquier sinónimo de esas palabras…pero que me parta un rayo si soy lo suficientemente idiota para saber que estoy perdido y no aprovechar que ustedes saben cómo llegar a la zona residencia –confesó Nathan de forma sumamente brutal mientras se llevaba las manos a los bolsillos de su pantalón.

Ante tal respuesta Agumon no pudo evitar llevarse una garra al rostro en señal de resignación mientras que Salamon caminaba tranquialmente a su lado. La cachorra digital examinaba de arriba hacia abajo al nuevo saurio del grupo.

-¿Siempre es asi de “carismático”? –preguntó el holy digimon a Agumon.

-Como no tienen idea –respondió el vacuna amarillo antes de suspirar de cansancio.

Luego de varios minutos de caminata –que incluyeron comentarios cargados de humor satirico de Nate y amenazas de Nahila- el sexteto se separó cuando el nativo de Liverpool encontró el camino que lo llevaría a su residencia. Con la noche cayendo finalmente el par se encontraba en el que era el segundo piso de su vivienda.

-¿Crees que esos dos tengan razón con el mencionado Jos? –preguntó el digimon que se llevaba a la boca un buen trozo de pastel. –Además…tu forma de ser no ayuda para que confíen en nosotros.

-Si si como digas –contestó de forma despreocupada el joven antes de prender el televisor. –Pero si…ese chico me da mala espina. Seguramente es porque tiene pinta de ser el típico manipulador- comentó con un poco de seriedad, abriendo los ojos de sorpresa al escuchar las noticias sobre un desastre que involucraba a una criatura esquelética.

-Es una broma…

Fue una cuestión de minutos para que el americano junto a su compañero salieran de su hogar y corrieran a toda velocidad al centro, encontrándose frente a frente con un Skull Greymon con cara de pocos amigos. Inmediatamente el elegido de las Bestias Vagabundas hizo evolucionar a su compañero a su etapa Perfect para iniciar el combate.

Un par de misiles balísticos salían de los pechos de Metal Greymon, explotando violentamente en el aire cuando el misil propio de Skull Greymon chocó con ellos, desatando la cortina de humo y el pánico de los transeúntes que todavía se encontraban en la zona. Metal Greymon rugió antes de emprender el vuelo con intención de golpear el huesudo con su enorme garra metalica, siendo bloqueado por las dos extremidad oseas del virus.

-Genial…esto es peor que el pinche negro pelón de Rapidos y Furiosos fuera elegido como John Stewart en la película reboot de Green Lantern –se quejó el adolecente al ver como su compañero recibia un fuerte golpe en el rostro. -¡No bajes la guardia!

La respuesta llegó en forma de una llamarada exhalada de las fauces del dinosaurio mecanico, que lograron cambiar la tonalidad blanca de los huesos por un color negro. Casi de inmediato el Tera Destroyer fue disparado de su pecho para dar un golpe de gracia.

Claro que la sensaciond e victoria se desvaneció cuando del humo emergía la pequeña figura de un War Greymon de color negro.

-Debe ser una broma de mal gusto –espetó el Perfect antes de recibir de lleno una Ankoku Gaia Force que lo dejo fuera de combate de un solo golpe.
 

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Nahila estaba cansada de todas las dudas que estaban apareciendo en el grupo. No llegaba a comprender lo que sucedía con el equipo, pero estaba segura de que la cosa no terminaría bien si todo continuaba igual. Con Hitomi no tenía ningún problema, la chica no le había dado razones para desconfiar de ella, mientras que con Jos era otro cuento, porque se callaba muchas cosas y huía o escapaba de los combates con excusas muy extrañas. No sabía qué pensar respecto a Nathan, ya que esa forma de ser la recordaba a ella misma en el pasado, por lo tanto no podía deducir si era amigo o enemigo. Y luego estaba Alan y Dom, ellos dos eran los más estrictos y los que querían ayudar a los digimon, no obstante, sus métodos no eran siempre los adecuados.

Estás muy pensativa —murmuró el dragón, que había estado observando a su compañera durante segundos.

Estaban en casa de la chica. La muchacha se las había apañado para convencer a su familia para que se fuera a un parque de atracciones que estaba lejos de la ciudad. A la madre de Nahila le había bastado sostenerle la mirada a su hija para comprender que algo estaba pasando. Y aunque no le gustaba que ella se tuviera que ocupar, antes de marcharse, le había suplicado a Dracomon que la protegiera de todo mal. Y ahora se encontraban en el sofá, pasando canales y pensando en qué hacer.

Estoy confusa —admitió—. ¿Crees que debería hablar con Jos a solas? ¿Crees que él tiene… la culpa de algo? —Se cogió la cabeza con ambas manos—. Una parte de mí está contenta de que aparezcan digimon porque así estás conmigo, pero otra no le gusta que te estés poniendo en peligro cada dos por tres.

Dracomon no contestó porque de repente Nahila había dejado la televisión en un canal de noticias, donde estaban hablando de un destrozo que había ocurrido en la noche. Además de que unas cámaras habían granado la figura de un monstruo gigante casi esquelético. Las grabaciones se interrumpían cuando el digimon fue herido y un humo se levantó. A continuación mostraron unas siguientes imágenes, de algo que estaba pasando en ese preciso instante: otras dos criaturas digitales atacaban a los humanos.

Son LadyDevimon y —se quedó callado, algo furioso—. Groundramon.

¿Pasa algo con ese digimon?

Es lo opuesto a mí… Digamos que hemos tenido guerras desde mucho antes de que yo naciera. Somos especies similares que luchan por ver quién merece la victoria.

Ya veo. De todas maneras, hay que detenerlos. ¿Estás preparado?

¡Por supuesto!

No quisieron gastar las energías de Dracomon porque le iba a tocar enfrentarse a dos digimon, así que prefirieron correr por las calles, puesto que el lugar donde se encontraban esos enemigos no estaba muy alejado. A mitad de camino divisaron a una joven pelirroja y, cerca de ella, corriendo a sus pies, Plotmon iba a la misma velocidad. El dragón fue el primero en saludar, llamando su atención. No hubo tiempo de hablar mucho, ya que las dos habían visto las noticias.

Finalmente observaron a las dos criaturas que creaban destrozos, lanzando ataques y asustando a los habitantes. Muchos humanos habían podido escapar, pero había algunos que se escondían detrás de los automóviles. Hitomi y Nahila decidieron que lo mejor sería evacuar primero a esas personas para que pudieran pelear sin problemas.

Nosotras nos ocuparemos de llamar la atención —opinó Hitomi, sacando su dispositivo digital para hacer evolucionar a su camarada rápidamente. Plotmon se iluminó hasta cambiar su morfología a un ángel femenino de ligera ropa.

LadyDevimon notó enseguida el poder de Angewomon y, rabiosa, se acercó a ella para asestarle una cachetada.

¡Pero qué demonios! —soltó la pelirroja apretando los puños—. ¡Maldita arpía! Enséñale modales, Angewomon.

Coredramon evolucionó también, solamente en esa etapa, para empezar a coger a los humanos y volar hasta un lugar más alejado. Nahila cogía a las personas para que se pusieran en un lugar concreto, mientras que observaba al Groundramon y esperaba que no atacara de la nada: era un bicho verde bastante grande que daría complicaciones. Angewomon usó su poder de luz para alejar a la otra digimon y apuntó con su flecha a la otra criatura, llamando su atención.

Date prisa, Coredramon —pidió Nahila, imaginando que Angewomon no sería capaz de aguantar tanto contra dos.

Una vez terminaron con la evacuación, Nahila volvió a evolucionar a Coredramon, haciendo que sus alas crecieran todavía más, con dos especie de bolas mágicas en las manos y una larga cola. Wingdramon rugió y embistió contra Groundramon con un placer siniestro, queriendo demostrar que era más fuerte. Angewomon, ya más liberada, atacó a LadyDevimon con una parte de su poder, para luego acercarse y darle una patada en el estómago. El dragón zafiro expulsó un aliento azul desde su boca, quemando a Groundramon, que movió la cabeza por el dolor y trató de golpear con su cuerpo.

No tienen coordinación —dijo Nahila—. Nuestros digimon podrán ganar, tienen más práctica en equipo.

Angewomon y Wingdramon también se percataron de ese detalle y lanzaron un ataque con todo su poder al unísono. Los otros dos trataron de contraatacar pero no pudieron hacer más que recibir las técnicas de sus opuestos. Se levantó un humo increíble, haciendo toser a las dos chicas. Ya estaban sonriendo por la victoria cuando un haz de luz rodeó a las otras dos criaturas.

¿Qué está pasando…?

Nahila tragó saliva cuando dos digimon emergieron. Ofanimon Falldown Mode y Breakdramon tuvieron su revancha, usando unos ataques mínimos que derrotaron a Wingdramon y Angewomon de una. Eran demasiado fuertes. Los compañeros de las muchachas regresaron a su etapa Rookie, arrastrándose hasta ellas.

Nahila, corre —musitó Dracomon.

Los enemigos ya se estaban acercando. ¿De dónde habían sacado ese tremendo poder? Iban a disparar un nuevo ataque cuando el cuarteto notó como levitaban. Al abrir los ojos, se encontraban en las garras de Garudamon, a salvo, pero no se sabía durante cuánto tiempo.


A Acero_la12
 
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Dejo mi parte:

Una semana atrás de los hechos ocurridos con los humanos, el laboratorio secreto de la familia JM Morns, un lugar donde creaban a digimon y experimentaban con estos. ¿Cuál era el propósito de la familia millonaria? Era sencillo: ellos buscaban crear un ejército de súper bestias que pudiesen neutralizar la tecnología humana, para dominar el mundo de manera abierta y dejar de serlo en secreto.
El señor Marcos Morns siempre tuvo la ambición de poder, desde que comenzó a experimentar con programas de computación, supo que podría lograr algo grande con esto; y el día que su nieto Jos le presentó a Gazimon, le ofreció un "trato" para estar siempre al lado de éste, cosa que el joven aceptó gustoso. Marcos usó a sus mejores científicos y el intelecto de su nieto para trazar su plan, sin embargo, esos niños que eran "amigos" de su nieto, estaban arruinando sus planes, así que encargó a los miembros del laboratorio a crear a unos digimon capaces de destruirlos para siempre.
Marcos creó a tres digimon a partir de los datos invertidos de tres de estos digimon, mientras que los dos restantes fueron creados con datos que le proveyó la Darcmon azul del Mundo Digital — éste le prometió que evolucionaría a su etapa deseada —. Los digimon creados tendrían una capacidad especial diseñada por éste: evolucionar al máximo nivel si la situación lo requería de esa forma. Además, implementó a los dos digimon "ideados por él" — como le decía a sus empleados — una habilidad que sólo podrían activar si la etapa final no servía.

Luego de aparecer en su casa y casi descubrirlo, Jos empezó a temer acerca de los cambios que Gazimon poseía y su evolución perfecta era el caso de ello. Según Jos investigó, Gazimon tenía un sistema de evolución alterado por los experimentos; indignado por lo ocurrido, el joven de ojos púrpura fue al laboratorio cuando nadie estaba, buscando una forma de curar a Gazimon de esto. Jos pensó en traicionar a su abuelo, ya que se sintió utilizado por éste, sin embargo, el aprecio que tenía por éste era tal que no se lo permitió. Decidió engañar a sus amigos por su familia, creyendo que les daría un bien a estos. Astamon lo sobornó, aunque entendió que no podría separarlos del todo, porque vio que algunos de ellos lo perdonarían a corto plazo y la otra parte a largo plazo, pero lo perdonarían, por ello se suicidó.
Ése día, Jos trató de arreglar la línea evolutiva de Gazimon, pero...

—¡¿Qué ocurre aquí?! ¡¿Qué haces aquí, Jos?! — gritó alterado alguien. Era Marcos J.M. Morns.
—¡Abuelo! — exclamó el joven, que sabía algo: no podía mentir, gracias a que su abuelo conocía todo sobre él en su totalidad, así que decidió decir la verdad —. Estoy aquí para ayudar a Gazimon, abuelo. He visto que el ADN de Gazimon está corrupto.
—Aja, ¿y? — preguntó, restándole importancia.
—¡Abuelo! ¡Gazimon puede morir!
—¿De qué hablas? Te mostraré que no es así.

Marcos sacó un control con un gran botón rojo, apuntó a Gazimon y lo apretó, provocando que grandes descargas eléctricas comiencen a atacar al digimon, iniciando el proceso de evolución. Primero era X-Gazimon, luego pasó a ser Mad Leomon, pero al final, adquirió una evolución muy extraña...
Un conejo púrpura gigante apareció. Éste era grande, poseía orejas demacradas, un cuello de payaso, ojos amarillos, abdomen verde y una sonrisa diabólica en su rostro.
Mientras Jos lo observaba, su abuelo escapó del lugar, dejándolo a su suerte. El joven ignoró esto, ya que vio la evolución final de su digimon y no sabía como sentirse, hasta que...

—¡Juicio de los Cielos!

La bestia comenzó a destruir todo. Jos empezó a correr del lugar y quiso escapar, pero fue inútil y hubiese muerto... de no ser por ayuda de los cinco digimon que creó su abuelo. Estos lo sacaron del lugar, que inició un derrumbe lento, pero tortuoso. Jos lamentó un poco no haber podido salvar a los empleados nocturnos.

—Amo — comentó uno de los cinco, un poco lejos de allí —, hemos sido creados para servirle — expresó Lady Devimon.
—¿Servirme?
—Sí — tomó la palabra Groundramon, con algo de aspereza en su voz —, fuimos creados para servirle.
—Seremos sus nuevos súbditos — expresó Skull Greymon —; ahora, nuestros compañeros están intentando hacerse cargo de ése Cherubimon.
—¿Cherubimon? ¡Ése es mi digimon camarada, Gazimon!
—Amo, con todo respeto, pero no nos sirve ya — acató la demoniza —, él no puede controlar su última etapa y está destruyendo todo; en cambio, nosotros podemos hacerlo.
—¡Eso no me importa! — objetó Jos —¡Tengo que salvar a mi amigo! ¡Sólo o con su ayuda; no me importa!

La ida del joven enfureció al trío. ¿Así les pagaba el haberles salvado su vida? Sus dos amigos intentaron luchar contra la bestia, pero no podían activar la evolución si no estaban luchando contra algún guerrero elegido. Y su programación les impedia evolucionar para luchar contra Gazimon.
Los dos restantes llegaron, habiendo salvado sus vidas de milagro contra Cherubimon. Estos se enteraron del trato que Jos les dio y decidieron dejarlo a su suerte, para comenzar una carnicería contra aquellos humanos que poseían digimon, ya que estos eran la causa de su creación: eliminarlos.

_________________________________________________________________

Nahila y Hitomi despertaron en brazos de Garudamon, quien tenía a Alan allí también. La colorada miró hacia atrás, donde pudo ver que Master Tyranomon creó una flama que cegó por momentos a los dos digimon, dándoles tiempo a él y a Dominique de escapar.
Al rato, los seis aterrizaron en la casa de Alan, donde llegaron a ver a Monodramon y Dominique llegando a pie con mucha prisa, Llegados los dos, el octeto se adentró, donde las chicas vieron a Nathan y Agumon recostados inconscientes en una cama. Antes que pudiesen preguntar, Dominique les explicó lo ocurrido: vio que Nathan escapaba de un Black War Greymon en la noche anterior y pudo repelerlo de la misma forma que al dúo hoy.
Alan y Dominique dijeron que era su turno de pelear y que queden a descansar, pero las chicas deseaban pelear. Luego de una larga discusión, acordaron recuperar energías, sin embargo, no deseaban que vayan a luchar al momento, pero era inútil: Garudamon estaba´esperándolos y estos dos tomaron a Monodramon, saltaron encima de la garuda y escaparon de las narices de ambas chicas, las cuales debían cuidar del muchacho y el digimon que quedaron.
Decidieron ir por Tierra, y en el camino se encontraron con Caroline, la chica de la que Dominique estaba enamorado. Alan intentó hacer que él se vaya sin decir nada, pero ella lo reconoció y fue a buscarlo como una desquiciada.

—¡Dominique! ¡¿Dónde demonios has estado?! ¡¿Por qué te fuiste de casa?!
—¡Dom, no hay tiempo!
—Seré breve, Caroline — dijo él —: me fui porque el verte con alguien más me lastimaría; vivo en una choza de una plaza abandonada; vivo como puedo y planeo volver a Argentina cuando termine éste año estudiantil; y tengo que salvar la ciudad. Así que adiós — dijo, dándole una palmada en la espalda y yéndose con Alan.
—Viejo, eso fue genial.
—No merecía mucho de mi tiempo — respondió el castaño con frialdad.

Ambos siguieron corriendo, hasta que encontraron a otra conocida de Dominique: la joven Kazumi.

—¡Dominmique Marroni, con qué ahí estás! — gritó la pelinegra enfurecida.
—Kazumi — mencionó el castaño, mirando a su amigo.
—Ay, por el amor de... — bufó Alan.
—¡Kazumi, no tengo tiempo; en serio!
—¡Dominique! ¡Nunca me llamas ni preguntas por mí! ¡No sé nada de ti, maldita sea!
—Prometo que retomaré la relación contigo, Kazumi; pero ahora debo irme.
—¿Son esos digimon qué están en el bosque, no?

Los dos quedaron sorprendidos con lo que dijo la muchacha. La joven de cabello negro señaló hacia donde vio a cinco digimon dirigiéndose a donde ella señaló. Ambos le agradecieron y fueron a toda marcha.
A mitad del camino, entre el bosque y una avenida, Alan se cruzó a su amigo Hanzo, quien le deseó suerte, ya que el japonés escapó de milagro de los digimon y vio que estos eliminaban a humanos con compañeros digitales. El dúo le agradeció y Dominique paró a Alan.

—Evoluciona a Hawkmon en Garudamon.
—¿Por qué?
—¿Quieres seguir perdiendo tiempo? — preguntó a su compatriota, éste asintió y Hawkmon evolucionó a Aquilamon y luego a Garudamon.
—¡Súbanse a mi mano! ¡Yo los llevo!

El trío subió en la mano derecha de Garudamon y éste emprendió vuelo hacia los cielos, decidido a merodear por los surcos hasta encontrar a los digimon.
Un rato después de volar por la ciudad, lograron ver a cinco digimon en el bosque; tres de estos los reconocieron e intentaron derribarlos, aunque fue en vano. Garudamon bajó y Monodramon evolucionó a Master Tyranomon. Dos digimon se adelantaron para combatir contra los dos digimon.

—Mi nombre es Loader Liamon — mencionó uno de estos; era un león robótico.
—Yo soy Tankdramon — expresó el otro, el cual era un arsenal de armas, con ruedas y un rostro draconiano —, y vamos a hacerlos puré.
—¡Eso lo veremos! — desafió el dinosaurio — ¡Me encargaré del león; tú del tanque, Garudamon!
—Está bien — respondió —. ¡Alas de Sombra!
—¡Fuego del Maestro!
—¡Disparos Destructivos!

Tankdramon arrojó tantas balas que lograron repeler los ataques de ambos digimon, lo que le dio tiempo a Loader Liamon de usar su técnica "Cargador de Maza de Estrella", logrando golpear a Garudamon en la cara. El digimon cyborg se dirigió al digimon ave, mientras que los otros dos quedaron a solas.

-¿Listo para pelear, lagartija?
—¡Menos charla y vamos al grano! ¡Garra del Maestro!
—¡Cargador de Maza de Estrella!

Ambas técnicas chocaron, pero no bastaba; Loader Liamon utilizó su otra técnica "Tormenta Veloz", girando sobre su eje en forma de taladro, la cual fue repelida por "Chou Kounetsu Touki", que cubría el cuerpo del dinosaurio en unas potentes llamas, cuya protección dañó al león digimon.
En otro lado, Garudamon se recomponía del golpe de Loader Liamon y tenía a Tankdramon frente a él

—¡Acabaré contigo! — bramó Garudamon, cargando su puño derecho de un aura rojiza — ¡Golpe de la Garuda!

Garudamon se lanzó a Tankdramon y lo mandó a volar unos metros del puñetazo. Tankdramon se levantó y disparó a quemarropas de vuelta; ésta vez, le dieron muchas balas a la ave, la cual no iba a rendirse y seguiría luchando. Ésta vez, Garudamon decidió formar un tornado de fuego, el cual aspiró al dragón cyborg y lo dañó un poco. Éste volvió a la carga con sus balas, aunque Garudamon las repelió con unos tornados creados gracias a sus alas; luego, se elevó por los aires y lo atacó con sus garras, pero no acertó y la bestia embistió al ave humanoide, haciéndole perder el vuelo.

—¡BASTA DE PERDER EL TIEMPO EN ÉSTAS IDIOTECES! — gritó Breakdramon — ¡YO ACABARÉ CON AMBOS! ¡PRESIÓN GRAVITACIONAL!

Breakdramon dio un salto y cayó encima de Master Tyranomon, aplastándolo con su peso. El digimon verde usó sus taladros y comenzó a atacar al dinosaurio, hasta que perdió su forma y volvió a ser Monodramon.
Black War Greymon estaba harto de la lucha entre Garudamon y Tankdramon, así que utilizó su "Gaia Force" y golpeó de lleno al digimon ave, quien perdió el equilibro y recibió un golpe certero de su "Tornado Negro", derrotando a Garudamon y devolviéndolo a Hawkmon.

—Son débiles; odio pelear contra rivales débiles — espetó el digimon dramon humanoide.
—¡No es cierto! — objetó Dominique, colocándose cerca de Breakdramon — ¡Nosotros vamos a pelear hasta el final! ¡No podemos rendirnos! ¡Si nos rendimos, no habrá un futuro para nadie! — exclamó él.
—Odio esos discursos — comentó Loader Liamon —, así que yo me encargaré de eliminarlo.
—No importa si muero... ¡mis amigos me vengarán!
—¡ME TIENES HARTO, HUMANO! ¡CIERRA LA BOCA Y MUERE! ¡cARGA DE MAZA DE ESTRELLA!
—¡DOMINIQUE!

El digimon logró golpear a Dom y éste cayó al suelo, sin embargo, volvió a levantarse. Sorprendido, el digimon quisó golpear de vuelta al humano y lo logró, aunque el humano se levantó del suelo con algo de dificultad.
Breakdramon le arrojó a Monodramon, que fue atrapado por su amigo y éste lo dejó

—¿Qué te hace vivir, humano?
—¿Qué me hace vivir? Mi honor — respondió —. No puedo dejar que mi digimon muera y yo no haga nada para salvarlo; sé que los humanos somos más débiles que todos ustedes, pero eso no es un motivo para quedarme cruzado de brazos mientras ustedes lo pulverizan. Master Tyranomon y Garudamon son poderosos, sin embargo, ustedes lo son más y eso no es motivo para que Alan y yo quedemos cruzados de brazos. ¡YO NO SOY ASÍ! ¡Si me rindo, nada de los entrenamientos que hicimos valdrían de algo! ¡Vamos, Monodramon; no puedes rendirte! ¡Yo no me estoy rindiendo!
—Dom... — musitó el digimon, que pudo levantarse con mucha dificultad.
—¡Aburren con sus cursilerías! — exclamó el león cyborg — ¡Éste es su fin! ¡Tormenta Veloz!

Loader Liamon rodeó a ambos e inició una corrida bloqueando el paso de ambos. Cuando el digimon logró confundirlos lo suficiente, trató de atacar a Dominique en el pecho con una garra, pero...

—¡¿Qué es esto?! ¡¿qué ocurre?! — se preguntó alterado — ¡¿Por qué estás brillando, Monodramon?! — volvió a preguntar; luego de ésta pregunta, un rayo marrón lo expulsó de la distancia y lo mandó a donde estaba Breakdramon, provocando que ambos chocasen.


—¡Dominique, siento un poder ardiente que enciende mi alma de lucha!
—¡Súper evoluciona, Monodramon! — le indicó una voz del Digivice.
—¡¿Eh?! ¡¿Quién eres tú?!
—Lo sabrás a su tiempo — expresó la voz — ¡Rápido, alza tu Digivice y exclama lo que dije recién!

Si bien desconfió de aquella voz, asintió y levantó su Digivice, gritando:

—¡Monodramon, súper evoluciona!

El aura cubrió todo el lugar, cegando a todos por momentos.

—¡Monodramon súper evoluciona a... Rust Tyranomon!

El pequeño dinosaurio violeta no existía, sino que había una verdadera máquina de matar frente a estos.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo lograste evolucionar?! ¡Ninguno de ustedes podía hacerlo!
—Es verdad, Breakdramon. Ninguno podía... ¡pero yo les haré pagar todo!

Rust Tyranomon corrió a toda velocidad e impactó de una forma bestial a Breakdramon, haciendo retroceder a la bestia. El dinosaurio atacó con el cañón de su espalda reiteradas veces, haciendo escapar por tierra al dragón robot y provocando que muchos árboles quedasen destruídos.

—Loader Liamon, pagarás por lo que me has hecho — mencionó el dinosaurio cyborg —. ¡Sufre mi justicia! ¡Aliento de Óxido! — exclamó el dinosaurio, expulsando una llamarada escarlata con tintes oxidados en su llama.

El león recibió el ataque de lleno y se desintegró fácilmente.
Black War Greymon y Ofanimon Falldown Mode se miraron y decidieron combatir junto a Tankdramon contra Rust Tyranomon, cosa que parecía ventajosa, de no ser porque un brillo dorado se emitió en Hawkmon y Alan se levantó junto a su digimon...
 

"The Heir of Chaos"
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Mi parte:

— ¡¿Qué demonios?! -exclamó un asombrado Tankdramon- ¡¡Digievolucionaste!!
— Ya era hora que evolucionaras. -lo felicitó Rust Tyranomon- Felicidades.
— De nada… “Rusty”
— ¡¡Esa evolución no será suficiente para derrotarnos!! ¡¡Fuerza Gea!!
— ¡¡Guadaña de Fuego Oscuro!!
— ¡No me molesten! ¡¡Aliento de Óxido!!
— ¡¡Ventisca Cetl!! -el Caballero Águila batió sus alas, creando un vendaval de aire gélido que anuló los ataques de ambos, al tiempo que los mandó volar varios metros hasta estrellarlos en el suelo- Después nos encargaremos de ustedes dos; primero tengo asuntos que resolver con el tanque de juguete.
— Oh, está aprendiendo a burlarse de sus enemigos. -rió el dinosaurio oxidado- Aprende todo de mí.
— ¡Burlarte de mí no servirá de nada! ¡¡Disparos Destructivos!!
— ¡¡Carga Citlalicue!!

Ante Cuāuhpillimon apareció una constelación de estrellas blancas del tamaño de la palma de su garra, las cuales lanzó contra Tankdramon: as estrellas consumieron todas las balas que el tanque draconiano había lanzado, y acabaron por golpearlo con brutalidad hasta dejarlo casi muerto: su cuerpo se veía inestable, y sus datos comenzaban a perderse.

— Mal… maldito… niño. -maldecía un moribundo Tankdramon- Por… que nos… hizo.
— ¿De qué hablas? -le preguntó Dom, quien se acercó al digimon- ¿Qué niño? ¿Te refieres a Jos?
— Es… un mala…grade…cido… -tosió- Odioso niño… de oj…jos… púrpura… Después de… que l…lo salv…vamos.
— Es Jos -enfatizó Alan- ¿Quién más podría ser? Así que creó a estos cinco digimon.
— Muer…te a los…h…

Tankdramon no tuvo tiempo de terminar sus últimas palabras: su cuerpo se desintegró en datos, los cuales se desvanecieron en el aire. De todos modos, había aportado información valiosa antes de morir.

Curiosamente, no había rastros de Blackwargreymon u Ophanimon Falldown Mode; probablemente habían huido por miedo o falta de interés en pelear contra dos digimon de nivel mega. Ahora Dom y Alan debían encontrar a Jos y aclarar todo el asunto.


Debían cruzar el bosque en las afueras d la ciudad para llegar al edificio donde vivía Jos: para llegar más rápido, Alan y Dom se acomodaron en los hombros de sus respectivos digimon, quienes despegaron de inmediato. Sorprendentemente y pese a su voluminosa apariencia, Rust Tyranomon era capaz de volar mediante levitación.

A medida que se acercaban, comprobaron que los alrededores del edificio, así como el edificio en sí, estaban con serios daños; todo causado por un digimon de color morado y apariencia de conejo que aparentemente estaba fuera de control. Por lo que estaban viendo, no era como los otros.

— Creo que lo mejor es que estén lejos de ese sujeto. -aclaró el Caballero Águila mientras dejaba a su compañero cerca de lo que quedaba del edificio de Jos- Iremos a detener a ese digimon.
— Pueden buscar a Jos mientras tanto. -añadió Rust Tyranomon- Haremos lo posible por evitar que se acerque hacia aquí.
— Supongo que será mejor. –asintió Dom, pese a tener sus reservas- Al menos así no los estorbaremos.
— Maestro, usted no estorba. Sólo…
— Si, si, ya sé, Rust Tyranomon. Sólo vayan a pelear mientras buscamos a Jos.
— A ver si hallamos por fin algunas respuestas de su bocaza.

Los muchachos fueron dejados cerca de lo que quedaba del edificio donde vivía Jos, mientras que los megadigimon fueron a batallar contra aquel otro que causaba destrozos. Apenas lo vieron, Cuāuhpillimon y Rust Tyranomon no dudaron ni un segundo en atacar al digimon misterioso que causaba caos por la ciudad: con sus amigos fuera de peligro -por ahora- podrían moverse a sus anchas.

— ¡¡Aliento de Óxido!!
— ¡¡Plumas de Obsidiana!!

Los golpes llamaron la atención de Kerpymon, quien detuvo por un momento su ansia de destrucción y desvió su atención a los digimon recién llegados. Tras dirigirles su particular modo de saludar -un mero gruñido-, los atacó con su Lanza Relámpago. El dinosaurio mecánico y el Caballero Águila esquivaron los ataques fácilmente.

— ¿Crees que de verdad sea una amenaza este conejo?
— Yo no me confiaría. -le respondió Rust-Tyranomon- Será ridículo, pero algo me dice que es muy fuerte.
— ¡¡Mil Lanzas!!
— ¡¡Esquívalas, Rut Tyranomon!!

Los rayos sin embargo eran demasiados, y se movían a gran velocidad, golpeando a ambos digimon con suma fuerza, y sin darles oportunidad de defenderse. Los múltiples golpes y descargas eléctricas los aturdieron, más aun Rust Tyranomon, cuyo cuerpo metálico era más sensible a las descargas eléctricas. Ambos quedaron encastrados junto a unos edificios cercanos; en el caso de Rust Tyranomon, este se derrumbó sobre su cabeza.

— Que te dije… -siseó entre los escombros- Es fuerte.
— Ya, ya… -respondió el ave gigante- Tratemos de distraerlo o algo.
— De acuerdo.

Los megas se levantaron nuevamente y volaron hacia Kerpymon; este trató de atacarlos, pero los megas inmediatamente se separaron en direcciones opuestas, volando alrededor de él, preparándose para atacarlo por frentes opuestos.

— ¡¡Racimo de Terror!! -exclamó mientras disparaba el cañón electromagnético de su espalda-
— ¡¡Llamas Tonatiuh!!

Kerpymon recibió ambos ataques de lleno: uno de frente y el otro a su espalda. Una enorme columna de humo se elevó, impidiendo ver si el plan había tenido resultado. Del humo surgieron los brazos del digimon morado alzándolos en dirección al cielo, y repentinamente del mismo cayeron miles de relámpagos rojos contra Rust Tyranomon y Cuāuhpillimon; si bien recibieron unos cuantos golpes, el Caballero Águila invocó su Escudo Coyolxauhqui, creando un aura protectora de color azul alrededor de sí mismo y de su amigo para protegerlos de los rayos.

Acabado el ataque, la cortina de humo que rodeaba a Kerpymon desapareció, y este fijó nuevamente su mirada en los megas. Apenas el escudo se desvaneció, Kerpymon extendió sus brazos de par en par, y creó cientos de relámpagos contra ambos digimon. Ambos megas esquivaron los relámpagos mientras atacaban al conejo gigante con sus ataques a distancia, sin conseguir nada efectivo: los rayos anulaban los ataques, dejando ileso a Kerpymon; ellos, por el contrario, lo lograron esquivar todos los ataques.

— No nos dará un respiro.
— ¡Nosotros tampoco debemos! -exclamó Rust Tyranomon- Debemos derribarlo de una buena vez.
— Creo saber que hacer. Distráelo, Rust Tyranomon.
— De acuerdo. -asintió- ¡Hey, tú: conejo de pascua! ¡¿No tienes otro ataque?! ¡Me aburren los rayos! Qué tal un huevo de chocolate, ¿Eh?
¿Es esa la mejor forma que halló para distraerlo?

De alguna manera, Kerpymon entendió los pésimos comentarios de Rust Tyranomon, y voló contra él para envestirlo en lugar de usar un ataque a distancia.

— El conejito se enojó… Jejeje… ¡¡Garras Escama!!

Una serie de golpes con garras hacia Kerpymon fue suficiente para distraerlo un rato. El conejo trataba de responderle los golpes mientras Rust Tyranomon continuaba atacándolo. Luego le dio una patada, lanzando al conejo contra una montaña de escombros y rematando con su Aliento de Óxido.

Kerpymon se sacudió los escombros, aun aturdido por el último ataque de Rust, cuando sintió que algo lo tomaba por las orejas: El Caballero Águila apareció por detrás y lo elevó por los aires a una tremenda velocidad hasta arrojarlo hacia el suelo en dirección a Rust Tyranomon. El dragón mecánico captó la idea y preparó su cañón nuevamente; Cuāuhpillimon por su parte, comenzó a reunir gran cantidad de energía. Varios puntos de luz de color rojo, azul, verde, púrpura y blanco se acumularon a su alrededor a modo de torbellino, hasta condensarse en una esfera multicolor que parecía estar a punto de estallar en sus manos.

— ¡¡Ráfaga de Terror!!
— ¡¡Furia de Aztlán!!

Lanzaron sus ataques al unísono, y chocaron al mismo tiempo contra Kerpymon, causando una explosión que momentáneamente convirtió la noche en día, y cuya onda de choque causó que las ventanas de los edificios a cuatro manzanas a la redonda estallaran por completo, inundando las calles con virutas y fragmentos de vidrio.

Una vez que tanto el resplandor como la cortina de humo hubieran amainado, los dos megas buscaron cualquier indicio de Kerpymon. Pero no hallaron al digimon, sino a un solitario digihuevo que poco a poco descendía a tierra. El Caballero Águila lo tomó con cuidado entre sus garras y fue junto a su amigo Rust Tyranomon.


Mientras tanto, Dom y Alan recorrían los restos del edificio en busca de su “amigo” Jos. Tras minutos de buscar y ser meros testigos auditivos de la pelea de sus digimon, lo encontraron en uno de los pisos superiores de los que quedaba del edificio. Inmediatamente Dom desenfundó su arma y disparó contra el joven millonario: falló –aunque su intención no era matarlo… aún-, pero el disparo asustó tanto al joven que terminó tropezando burdamente en el piso.

Antes de que tuviera oportunidad de escapar escurridizamente, Alan se abalanzó sobre él y lo llenó de golpes al punto que acabó inconsciente.

— Ahora… -dijo Dom mientras miraba al golpeado millonario- Sólo nos queda esperar a que nos diga todo lo que sabe.
— Por su bien, más el vale.
 

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Esperar. Aquello era algo a lo que no estaban acostumbrados. Estaban enojados con Dom y Alan por dejarlos allí, y aunque una parte de ellos les decía que había sido lo más sensato, porque sus digimon no hubieran podido continuar peleando, de todas formas no les agradaba la idea de quedarse ahí sin hacer nada.

¿Saben? Me da igual lo que dijeran esos dos, no pienso quedarme sentado más tiempo —masculló Nathan, apretando los puños y echándole una vista a su compañero digital, que simplemente se incorporó al entender las intenciones del humano—. Yo me marcho, vosotras haced lo que queráis.

No eres el único que está harto de esta situación —soltó Nahila, cruzándose de brazos. Ni que a ella le gustaba estar en la casa de Alan como una idiota, sin saber qué estaba pasando o qué iba a pasar.

Pues entonces no os quedéis ahí. ¿Cómo estás? —Nathan se dirigió al reptil amarillo, que movió las garras, indicando que ya estaba en perfectas condiciones. Las demás criaturas digitales no tardaron en responder a la pregunta: todos ellos se habían recuperado de la pelea anterior— ¿Qué haréis? Puedo irme yo solo, no es necesario que me acompañéis.

Hitomi infló las mejillas y pegó un salto para levantarse del sofá. La casa de Alan estaba en completo silencio, ni siquiera habían prendido la televisión. Dracomon y Plotmon se habían acostado en el suelo, agotados, al menos al principio, pero luego fueron mejorando, tomando algo de comida de la nevera, hasta que finalmente pudieron moverse con libertad, sintiendo las energías renovadas.

¡Yo también quiero pelear! ¡Queremos! —corrigió la pelirroja y Plotmon asintió con su cabeza—. Lucharemos. Juntos —añadió, observando a Nahila y Nathan, que fruncieron el ceño.

Como sea —dijo el muchacho, haciendo caso omiso a las palabras de las chicas, él lo único que quería era marcharse—. Yo me largo.

Nahila soltó un bufido.

Vamos contigo —declaró finalmente sacando su dispositivo digital.

Sin nada más que acotar, el trío, junto a sus camaradas, abandonaron la casa y corrieron por las calles de la ciudad para ir hasta donde estaban Alan y Dom. No obstante, para su sorpresa, a mitad de camino algo los detuvo. Delante de ellos había unos digimon destrozándolo todo. Los ojos de los tres humanos se abrieron de golpe: esos digimon no eran normales, habían superado un nivel más. Ophanimon modo caído, Breakdramon y BlakwarGreymon unían fuerzas para usar ataques combinados y hacer explotar edificios o coches, como si fuera un entretenimiento. Hasta que dos de ellos se percataron de la presencia de los muchachos, exceptuando a la criatura grande verde, que era algo idiota y masticaba un automóvil sin pensar en nada más.

Parece que tenemos compañía —sonrió el dragón oscuro, colocándose en una postura ofensiva.

Será difícil… —susurró Agumon.

No importa. Pelearemos contra ellos. ¡Evoluciona Agumon!

Los tres brillaron hasta llegar a su etapa Perfect. Se organizaron para que fuera uno contra uno, porque no había otra manera de batallar. MetalGreymon disparó sus misiles hacia el dragón negro, que se protegió con su escudo y después se acercó al dinosaurio mecánico rápidamente, propinándole un zarpazo en el hombro sin protección. Wingdramon voló hacia Breakdramon, aprovechando su ignorancia de ellos y lo atacó, pero el efecto que había imaginado no llegó, porque la defensa del otro era bastante superior. Contraatacó con sus brazos en forma de excavadoras, lanzando al digimon azulado hacia uno de las paredes.

Angewomon lanzó flechas angelicales desde la distancia, intentado aguantar las arremetidas de Ophanimon, pero pronto se percató de que era complicado. La armadura de su enemiga era resistente, su ataque chocaba en ella y no le hacía nada. Intentó acercarse algunas veces, pero lo único que obtuvo fueron dos golpes en el cuerpo que la dejaron sin aliento.

Los humanos poco podían hacer en esa situación. Nahila se mordía el labio mientras que pensaba en alguna estrategia para ayudar a su camarada, pero la diferencia de nivel, poder y agresividad era notoria. Parecía que esos tres sólo pensaban en luchar y tenían buenas habilidades. No obstante, sus compañeros seguían intentándolo, una y otra, una y otra vez…

Hasta que sus rivales se pusieron serios. Habían estado jugando al comprobar que tenían las de vencer, bueno, menos la excavadora verde, que no tenía mucha precisión pero cada vez que daba un golpe le provocada mucho dolor a Wingdramon. Y los tres cayeron derrotados en su etapa Child, agotados y magullados.

¿Tan fácil? Qué aburrimiento —rió Black, acercándose a ellos a paso lento. A escasos centímetros de Nahila, el dragón levantó su dramón killer—. No me gustan tus ojos, humana, te desfiguraré la cara.

Estuvo a punto de bajar el brazo pero entonces una potente luz envolvió a todos. Provenía del digivice de la pelirroja, que brilló y rodeó el cuerpo de Plotmon. Y la figura de Ophanimon, muy distinta a la que tenían en frente, surgió como la evolución de la canina: hermosa, fuerte, única. Se abalanzó a por su contraparte y le clavó su jabalina en el pecho, finalizando el trabajo con un rayo de energía.

¡Maldita seas! —gruñó Breakdramon, tirándole sus brazos. La agarró con fuerza, pues había tenido suerte contra la otra ángel pero esos dos no caerían en la misma trampa.

Nahila observó todo sin articular palabra. Hitomi había conseguido hacer evolucionar a su compañera… Mientras que ella ni siquiera había logrado crear una estrategia. Se odió por pensar así, pero era lo único que tenía en la mente. Sus pensamientos se fueron a un lado cuando Ophanimon gritó y trató de defenderse con su arma, pero el escudo de BlackwarGreymon le atinó en el cuello, ahogándola. Bloqueada tal y como estaba, no vio que el otro enemigo estaba preparando un ataque, pero Nahila sí y corrió hacia allá, sorprendiendo a todos.

¡Nahila! —exclamó Dracomon, que sintió un aumento de energías de la nada. La muchacha detuvo su avance y se giró, abriendo la boca por el asombro. El dragón se habían convertido en un guerrero de armadura gris, con una espada de fuego que brilló con un color naranja.

Pasó por el lado de la chica y se abalanzó a por Breakdramon, que recibió las llamas en su cuerpo. Slayerdramon, cabreado por todo lo que estaba pasando, le propinó una patada a BlackwarGreymon, alejándolo del ángel, que le dio las gracias. Y luego siguió contra la enorme mancha verde, que también parecía enojado.

Morirás ahora —gruñó Slayerdramon, atrapando a Breakdramon con su espada. Hizo fuerza hasta que le arrancó la cabeza e inmediatamente todo en él se convirtió en datos.

<<No permitiré que ellos lo hagan solos>> pensó Agumon.


Luigi Luigi
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi


-¡No voy a quedarme viendo! –reclamó Agumon al levantarse adolorido. A su espalda Nathan trató de calmarlo, recibiendo como respuesta que su propio digivice empezara a brillar son bastante fuerza. -¡Me niego a ceder ante aquellos a los que les regalaron el poder! ¡Yo gane mi propio con mis garras! –afirmó Agumon, emitiendo un brillo cegador en el campo de la batalla y que interrumpió el combate de los Ultimate.

¡Agumon warp shinka a War Greymon!

Black WarGreymon simplemente sintió como un bolido lo mando a estrellarse contra uno de los postes de electricidad de la calle. El virus de color negor elevo la mirada, encontrándose con su versión vacuna caminando lentamente, preparando sus dramón killers para el ataque.

-Miren quien alcanzo la etapa Ultimate –se mofó Black Wargrymon antes de lanzarse en un tornado de color oscuro contra su enemigo.

-¡Necesitaras más que eso para derribarme! –exclamó Wargreymon antes de colocar su Brave Shield para protegerse del torpedo negro en el que Black Wargreymon se había convertido. Las chispas volaron del escudo debido a la colision del ataque en el Brave shield.

-¡Vamos War Greymon! ¡Muéstrales la fortaleza que se obtiene con el esfuerzo! –alentó Nathan mientras que su digivice seguía brillando con fuerza.

Ante la mirada del chico ingles, Black Wargreymon retrocedió luego de que su ataque fuera rechazado por el escudo del valor de su contraparte virus buster. El dragón negro se elevó al aire, reuniendo toda la energía negativa que pudiera reunir en medio de sus garras para crear una enorme bola de coloración oscura.

-¡Ankoku Gaia Force! –declaró antes de enviar la esfera en dirección a su homolgo. Una carcajada salió de su persona, carcajada que se volvió estupefacción al ver como la dichosa esfera fue destrozada por un tornado de color rojo. -¡Imposible! –gritó al ver como el tornado se desvancia y dejaba ver a un War Greymon con una mirada de pocos amigos. -¡No deberías tener tanta fuerza! –reclamó antes de iniciar una ofensiva desesperada con sus dramón killers. Sorpresa apareció en su rostro cuando sus dramón killers se rompieron cuando chocaron con el escudo de War Greymon. –No puede ser –murmuró antes de recibir una patada que lo envió a la calle.

-¡Tomo acaba aquí! –declaró War Greymon antes de reunir una gran cantidad de energía atmosférica entre sus garras, moldeándola en forma de una esfera ardiente. -¡Gaia Force! –bramó al lanzar la esfera a su enemigo.

-“No es justo” –pensó Black War Greymon. -“Nosotros solo queríamos ser de utilidad para él” –expresó con amargura antes de recibir aquella esfera ardiente de frente…siendo erradicado sin problema alguno…

 

El único campeón de Mortal Kombat.
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—Y eso es todo — contó Jos —, supe que fui chivo de mi abuelo cuando vi que Gazimon fue alterado por ése sistema de rayos que mi abuelo le implantó.
—Seguro deseas que te dejemos ir por esto, ¿no? — preguntó Alan, cosa que Jos asintió — ¡OLVÍDALO, JOS!, ¡TE VAMOS A SEGUIR DEJANDO AMARRADO, RATA INMUNDA!
—No nos importan sus disputas — expresó Qinglongmon —; sólo queremos saber quien hizo el desastre de los digimon.
—¿Eres tonto o te pagan para fingir, Qinglongmon? — preguntó Zhuqiaomon —. ¡Es obvio qué fueron ése niño de ojos raros y el huevo!
—Bueno... en realidad, no — contestó Dominique —. Jos sólo fue usado por su abuelo; si quieren un culpable, ése es Marcos J.M. Morns.
—¿Qué significa el "J.M."? Siempre lo mencionan como iniciales, pero no entiendo el significado — se preguntó Alan.
—Significa "José María"; los nombres de aquellos ancestros nuestros de la realeza europea de la Edad Media. Los Morns usamos esas iniciales para reflejar el orgullo que nos representa ello.

Los cinco no le tomaron mucha importancia a Jos, quien habló y contó todo. El humano delató a Darcmon y contó sus tratos con Astamon; además, reconoció que su abuelo fue quien tuvo la idea de usar a los digimon para mano de obra. Todo fue un experimento. Jos relató que aceptó esto por un motivo: mantener a Gazimon consigo, sin embargo, el que esté muerto ya hacía todo inservible para él.
Sin importarle mucho, las Bestias Sagradas transportaron a Darcmon allí, donde la dama trató de escapar, pero fue acribillada por Rust Tyranomon en un arranque de ira. El dinosaurio robot preguntó si podía matar al humano, cosa que las bestias negaron. Estos dijeron que pensarían que hacer con el joven Jos.
Una explosión se escuchó a lo lejos; inmediatamente, los cinco humanos marcharon a toda velocidad para encontrar los causantes del problema.
En tanto, Jos se quedó con las Bestias Sagradas, quienes mostraban un temple serio.

—¡Niño estúpido, tú tenías a uno de los tres! — bramó el ave roja.
—No entiendo de que me hablas, Zhuqiaomon — comentó Jos.
—Yo te lo contaré.

Qinglongmon lanzó una de sus cadenas, la cual usó para cortar la soga de Jos, quien tomó el huevo de Gazimon.
La bestia sagrada le relató que él poséia a uno de los Ángeles, pero el haber querido alterar su proceso de evolución, lo corrompió y logró que perdiese el control. El joven se sintió apenado por lo que hizo, aunque las bestias comprendieron que su abuelo era el verdadero culpable de todo y no él. Si bien Zhuqiaomon y Baihumon no estaban muy de acuerdos, Qinglongmon le dio uno de sus Digicore al Digitama, el cual renació en Gazimon, quien mantenía sus recuerdos.

—¡Jos! Tuve un sueño horrible; soñé que evolucionaba a Cherubimon y destruía tu laboratorio; luego aparecían Alan y Dom con sus digimon en etapa Definitiva y me mataban.
—No fue un sueño, joven Gazimon — expresó Xuanwumon, hablando ambas cabezas —, niño y digimon, les daremos una última oportunidad: se pueden reinvindicar o morir, ustedes deciden.

Las palabras de la bestia más longeva no sólo sorprendieron a Jos, también a sus compañeros, quienes lo miraron con mucha sorpresa. El joven mantenía su alma de timador, aunque eso era lo de menos, ya que tenía dos opciones: renovarse o morir. Jos prometió dar una mano en lo posible para destruir a su abuelo, quien causó el tremendo problema digital. Los cuatro sonrieron, en signo de aprobación al humano, quien intentará mostrar signos de mejoría.
Baihumon le dijo a Jos que alcance a sus amigos, ya que ellos lo iban a necesitar seguramente. La bestia le dijo que no se asuste si ve las evoluciones de Gazimon de forma diferente, debido a que esas eran sus verdaderas evoluciones.

__________________________________________________

Los cinco guerreros fueron volando en Wingdramon, el cual voló por toda la región, hasta encontrar a dos seres que no reconoció, aunque supo que eran digimon.
El dragón bajó de forma cautelosa, volviendo a ser Dracomon. Los cinco se colocaron en distintos puntos, observando a los digimon, quienes los descubrieron e intentaron eliminarlos.

—Necesitarán más que eso para matarnos — dijo Nathan, junto a Agumon.
—Pensé que Hawkmon y yo los eliminamos — pensó Monodramon, colocando una mano en su mentón.
—Si crees que nos mataron, están muy equivocados — mencionó uno de ellos —. ¡Hora de evolucionar, Tankdramon!
¡Sí, Loader Liamon!

Ambos digimon comenzaron a brillar, mutando de distintas maneras.
Loader Liamon se convirtió en un digimon bípedo, con una cicatriz en uno de sus ojos y recuperando una apariencia orgánica, con un pelaje color amarillo. Éste adquirió una gabardina negra que utilizaba de capa, además de vendajes y un extraño sombrero, con unos pantalones de ejércicio con él.
Tankdramon directamente cambió de apariencia en gran escala. Ya no era un tanque dragón, sino que era un guerrero humanoide de armadura en distintas tonalidades azules, con cabello rojizo y una lanza blanca en su brazo derecho. sumado a ello, una pequeña cola y un casco de una tonalidad celeste, en el cual se veía sus ojos amarillos y su gran hocico resaltar. El digimon tenía bordes amarillos en sus brazos y codos, con cuatro motores que formaban cuatro alas angelicales, cuyo contraste con su apariencia era evidente.

—Yo soy Bantyo Liomon — dijo el mamífero humanoide, cuya voz era rasposa.
—Mi nombre es Darkdramon — expresó el otro, con una voz robótica.
—¡Y estamos aquí para eliminarlos! — exclamaron ambos, lanzándose al ataque.
—¡Eso es lo qué ustedes creen! — gritó Dom —, ¡Monodramon, súper evoluciona!
—¡Sí!
—'Nosotros también! — exclamó Alan; el resto asintió —. ¡Hawkmon, súper evoluciona!
—¡Tú también súper evoluciona, Plotmon!
—Dracomon... ¡súper evoluciona!
—¡Agumon, súper evoluciona de una vez!

El aura de cada respectivo color cubrió a los cinco digimon, emitidas desde las auras de los digivices de sus respectivos compañeros.
De un momento a otro, los cinco digimon aparecieron en su etapa Definitiva, listos para luchar.

—Súper evolución activada... — mencionaron los cinco a la vez.
—¡A Rust Tyranomon!
—¡A Cuauhpillimon!
—¡A War Greymon!
—¡A Ofanimon!
—¡A Slayerdramon!

El combate ¿final? Iba a comenzar, pero aún había algo que no verían venir de sus enemigos...
 

"The Heir of Chaos"
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Los digimon de los jóvenes se repartieron oponentes: Slayerdramon, Wargreymon y Cuāuhpillimon eligieron a Darkdramon, mientras que RustTyranomon y Ophanimon se enfocaron en BantyoLiomon: era lo más práctico, pues el matadragones de Nahlia y el de Nathan tenían cierta ventaja contra Darkdramon; mientras que el dragón oxidado y la ángel veían en el león humanoide a un enemigo fácil de dominar.

— ¡No podrás derrotarnos: somos tres contra ti!
— ¡Eso no es un reto para mí! -rugió Darkdramon- ¡¡Rugido Oscuro!!
— ¡¡Terra Force!!
— ¡¡Golpe Destripador del Dragón Divino!!
— ¡¡Carga Citlalicue!!

La combinación de los tres ataques sería más que suficiente para dañar y debilitar a Darkdramon; al menos, eso era lo que esperaban los tres megadigimon. Sus técnicas habían anulado al de Drakdramon, causando una explosión de luz que acabó en una cortina de humo que impedía ver si había dado resultado.

Su desilusión se materializó al ver a su oponente relativamente ileso, pero aún más enfurecido.

— ¡Me están colmando la paciencia ama-humanos! ¡Es momento de acabarlos de una buena vez para lograr el objetivo de nuestro creador: la esclavización de la humanidad!
— ¡Inténtalo, mutante de pacotilla! -lo desafió Wargreymon- ¡¡Estamos listos!!

Mientras tanto…

— ¡¡Cristales de Sefirot!!
— ¡¡Aliento de Óxido!!
— Sus ataques no sirven para nada -gritó Bantyolimon mientras los esquivaba gracias a su agilidad- ¡¡Un dinosaurio oxidado con sobrepeso y una ángel anoréxica no pueden derrotarme!! ¡¡Burn Bancho Punch!!

Una ráfaga ardiente proveniente de su puño golpeó a Ophanimon, haciéndola caer; RustTyranomon la atrapó en sus garras antes de que cayera al suelo. La ángel no tardó en reaccionar.

— Gracias, pero no necesito de tu ayuda.
— Yo creo que sí, si queremos acabar con Simba.
— Mmm… Tienes razón.
— ¡¡Corte del Rey León!!

Una repentina onda de calor dejó aturdido a RustTyranomon, quien la sintió como un corte ardiente que lo derribó, soltando a Ophanimon; BantyoLiomon repitió su técnica contra ella aprovechado que estaba distraída, causándole el mismo efecto.

— Nos tomó por sorpresa… -gruñía el dinosaurio oxidado mientras trataba de ponerse de pie- Maldito infeliz.
— No debiste confiarte demasiado.
— ¿Acaso piensan que por ser más grandes o tener el poder sagrado de su parte me van a derrotar? ¡Bah! No es cuestión de lo que tengan, sino de cómo lo usen… -dio un fuerte salto hacia arriba, y se preparó para embestir- Y yo sé usarlo muy bien… ¡¡Puño Relám…!!
— ¡¡Plumas de Obsidiana!!

Miles de plumas, filosas como navajas, golpearon a BantyoLiomon, hasta dejarlo tendido en el suelo y ensangrentado. Seguía con vida, pero el golpe había sido muy fuerte. El Caballero Águila se apresuró a ir junto a sus camaradas, sobre quienes usó su Aura Coatlicue para curarlos.

— ¡¡Y yo creo que tienes razón, Simba: es cuestión de cómo uses lo que tienes!! ¡¡Y yo soy muy bueno en usar lo que tengo!!
— ¿Dónde están Wargreymon y Slayerdramon?
— Están peleando contra Darkdramon, Rusty… Y no la están teniendo fácil.
— Debemos ayudarlos. -agregó Ophanimon-
— No… tan… rápido, escorias…

Era la voz de BantyoLiomon, en un tono más siniestro y su cuerpo en vuelto en un aura color naranja. La expresión de su rostro era claro indicio que al igual que su compañero, estaba perdiendo la paciencia.

— ¡¡De esta no sales con vida, plumífero!! ¡¡Burn Bancho Punch!!
— ¡¡Golpe Chalmécatl!!

A pesar de ser dos digimon especializados en el combate contra dragones, Slayerdramon y Wargreymon tenían sumas dificultades en derrotar a Darkdramon: su fuerza, resistencia, agilidad y velocidad, lo hacían difícil de capturar o derrotar. Además, había invocado su propia arma, la Lanza Gigastick, para contrarrestar el Dramon Killer y la Fragarach… y lo estaba logrando.

— ¡¡Armas tan legendarias en garras tan patéticas!! -con ayuda de su lanza, esquivó uno de los ataques de Slayerdramon y lo arrojó contra Wargreymon- ¡¡Qué vergüenza!!
— ¡¡Cállate, mutante!! ¡Lo mismo podríamos decir de ti!
— ¡Pero yo no pierdo mi tiempo con humanos, intento de caballero dragón! ¡¡Puñalada Demoniaca!!
— ¡¡Escudo Valiente!!

A pesar de los intentos de Wargrymon, el escudo no sirvió para protegerlo, y la lanza lo atravesó, hiriéndolo al costado izquierdo de su pecho. Para evitar que Slayerdramon lo socorriera, Darkdramon usó su Rugido Oscuro contra él. El Caballero Dragón se cubrió con su capa para resistir el golpe, pero poco sirvió: la capa no tenía la resistencia suficiente, y su cuerpo acabó severamente magullado.

— Se supone que esa capa es indestructible… Pero parece que la tuya es de mala calidad. ¿Por qué será? Jejeje… Ya viene llegando su hora.
— ¡Un momento, lagartija!
— Esa voz.... ¿¿JOS??
— ¿¿Gazimon?? -se preguntó un extrañado RustTyranomon- ¿Eres tú?
— ¿Piensan divertirse sin mi? Jejeje... He venido a ayudarlos.
 
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Disculpad el retraso, aquí traigo mi parte:


Ninguno confiaba ya en Jos, ni siquiera Nahila. Cuando apareció, llegaron a pensar que se iba a aliar con los dos enemigos, pero en vez de eso caminó valientemente hasta delante y sacó su dispositivo digital. Él, que siempre había sido un cobarde, estaba ahí, en frente, no detrás de otros o echando correr, sino en el punto en que Darkdramon y BanchoLeomon podrían matarlo con un solo movimiento.

Jos… —susurró la pelirroja, Hitomi, con duda. No sabía si debía ir ayudarlo, pedirle a su compañera que lo protegiera, o dejarlo tal y cómo estaba.

El chico de ojos morados hizo evolucionar a Gazimon, pues el digimon comenzó a brillar. No obstante, la evolución que apareció a continuación no era la misma que habían visto otras veces. Un conejo verde de largas orejas, que en vez de tener manos, llevaba cañones como brazos. La propia criatura se sintió extraña en ese cuerpo, pues no estaba acostumbrado a ello.

¿Eh? —Fue todo lo que salió de los labios de Jos. Hasta él se confundió con lo que acababa de suceder.

¿Qué has hecho ahora, desgraciado? —espetó Alan con brusquedad. De no ser porque estaban en mitad de un combate, lo habría agarrado del cuello de la camisa. Ya no tenía paciencia, Jos se la había arrebatado por completo.

Te debimos matar cuando tuvimos la oportunidad —masculló Dom.

Tampoco es que lo necesitemos —añadió Nathan.

¡Yo tampoco sé que es lo que pasa!

¡Bueno, no importa! —interrumpió el conejo, echando una rápida mirada hacia atrás para detener los ojos furiosos de Dom y Alan— No es el mejor momento ni lugar para discutir. ¡Gargoperdigones!

Disparó una gran cantidad de balas de energía a través de sus ametralladoras, golpeando con ellas a Darkdramon y el león. Los dos digimon no sintieron ningún dolor, como mucho cosquillas y no tardaron en reírse.

Para que luego digan que ser más te otorga la ventaja. ¡Acabemos con esto!

BanchoLeomon se precipitó hacia el conejo a una gran velocidad y le propinó un potente puñetazo en el pecho, dejándolo sin aliento. Después se detuvo muy cerca y conectó una patada en su cabeza, mandándolo violentamente hasta uno de los automóviles rotos que decoraban la calle. Slayerdramon, cabreado, tuvo la intención de detener el avance del león con su espada, pero entonces Galgomon brilló de nuevo y otra apariencia desconocida anteriormente se mostró ante ellos.

El conejo creció en tamaño, haciéndose más delgado y cambiando su tez verdosa blanca por una marrón. Ahora sus manos eran humanoides. Cuando Darkdramon lo atacó, pegó un salto y se sujetó en el edificio, pues lo único que podía hacer era acostumbrarse a la evolución mientras esquivaba, sería imposible derrotar a esos dos digimon sin ayuda.

Nahila finalmente se levantó y obligó a Jos a explicar qué hacía allí. Estaba siendo vigilado por las Bestias Sagradas, era imposible que hubiera logrado escapar de ellas.

Ellos… Ellas… Me han dado una segunda oportunidad —resumió en pocas palabras.

Una de tantas —corrigió Alan.

Sabemos cómo son esas Bestias Sagradas —dijo Nahila de mala gana. Sentía rencor hacia el muchacho de extraña familia malvada, pero era consciente de que no podía pedirle una larga explicación ahora—. Si te dejaron marcharte y decidiste venir para luchar con nosotros, entonces te ayudaré. Pero no confío en ti.

No necesito nada más por ahora. Nunca fue mi intención. En realidad… Estaba siendo una marioneta más en manos de mi abuelo. No buscaba crear ningún villano que acabara con nosotros, simplemente deseaba lo mismo que ustedes: estar al lado de nuestros compañeros digitales.

Intentaron replicar a eso último, pero si lo pensaban de verdad, compartían el mismo deseo, sólo que ellos jamás hubieran tenido tantas ideas para retener a los digimon cerca. Era una locura… Una locura que les habría aportado más tiempo para permanecer con sus amigos más queridos.

Entonces Gazimon voló por los aires, había regresado a su etapa Child al recibir dos ataques de frente de los digimon enemigos, que no paraban de reírse por los debiluchos que eran esos ama-humanos. Jos no se quedó quieto y corrió hasta su compañero para verificar su estado.

Quiero ayudarlo —dijo de pronto Slayerdramon.

Hazlo —aceptó simplemente Nahila, encogiéndose de hombros.

Gazimon, no consciente de las palabras que estaban intercambiando su antiguo equipo, se incorporó otra vez para continuar. Quería demostrar que estaba allí para luchar, decidido a convencerles de que no habían hecho nada malo realmente. Jos suspiró y entonces su bolsillo sintió algo cálido. Esta vez, Gazimon brilló con más energía y aumentó de tamaño considerablemente, convirtiéndose de nuevo en un conejo, sólo que esta vez consiguió cortar la risa de los monstruos.

Cherubimon alzó los brazos para empezar de una vez con la gran ofensiva, pero entonces se vio rodeado de sus compañeros, de todos ellos. Slayerdramon le mostró una sonrisa amigable, Ophanimon le tocó el hombro, WarGreymon le dio el visto bueno y los dos últimos no dijeron nada, mas era suficiente verlos a su lado.

Es nuestro turno.

Luigi Luigi
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Aqui lo mio y ¿porque carajos no tenemos un metal garuru? hubiera sido epico un clash entre chaosmon y omegamon(?)



Con la llegada del estafador parecía que se había volteado la moneda a favor de los elegidos de las bestias sagradas: Bantyo Leomon y Darkdramon comenzarona retroceder ante los ataques de los demás digimon que comenzaron a ganar terreno con ayuda del conejo gigante versión Virtue de Jos. Darkdramon fue enviado hacia atrás cuando intentó cubrirse de la Gaia Force de WarGreymon y el Terror Cluster de Rust Tyranomon.

-Arggh –habló adolorido el miembro de la D-brigage, con fragmentos de su armadura cayendo al suelo y descomponiéndose en datos conforme iban cayendo al suelo. Su confiable lanza estaba vuelto añicos luego de haberla usada para intentar perforar la bola de energía ardiente del mata dragones.

BantyoLeomon no estaba en mejores condiciones: su cuerpo acababa de recibir de lleno una lluvia de cristales de energía de Ophanimon mientras que Slayerdramon había saltado en el aire y giró para soltar una de sus técnicas de espada, separando el brazo derecho del león pandillero quien soltó un terrible grito de dolor al sentir como su miembro había sido rebanado de su cuerpo.

-¡Esto no puede estar pasando! –bramó Darkdramon al ver como su compañero se retorcía del dolor mientras se sujetaba el brazo de donde caia sangre liquida que se desvanecía en datos. Los ojos del dramón brillaron en rojo antes de soltar un rugido de guerra primal. -¡NO QUIERO MORIR AQUÍ! –soltó en un grito desgarrador que llegó a pararle los pelos a los elegidos por el tono de voz usado: era una mezcla de rabia, impotencia, miedo y cuando emoción pudieran llegar a imaginar.

BantyoLeomon también soltó un rugido de guerra mientras se levantaba con su ya lastimado cuerpo. Sus ojos igualmente comenzaron a brillar con una tonalidad verde esmeralda en contraste al rojo sangre que surgió en los ojos de su compañero de armas. El león de la especie maldita de los Leomon dio pasos al frente mientras que un aura de energía verde empezó a salir de su cuerpo, justo igual al aura rojo que emergió de Darkdramon.

-“¿Pero qué diablos está sucediendo?” –fue el pensamiento colectivo de los elegidos al ver como los dos digimon se elevaron al aire, con ambas columnas empezando entrelazarse entre ellas. Finalmente un gran resplandor blanco surgió que los dejo ciegos por unos minutos. Cuando el resplandor finalizó se dieron cuenta que solo había un enemigo en el aire y que en definitiva no era ni Bantyo Leomon ni Darkdramon.




-Chaosmon –murmuró el recién aparecido digimon antes de moverse a una velocidad endemoniadamente bestial y aparecer frente a Ophanimon para dispararle a quemarropa su Gigastick Cannon, enviándola a volar prácticamente fuera de combate. Chaosmon se giró rápidamente para usar su Bantyo Blade y bloquear el corte de Fragarach con el que Slayerdramon pretendía rebanarlo en dos.

-Im…imposible –musitó el espadachín dragon, sin poder reaccionar a tiempo a la finta de su enemigo que uso el Haouryudanken para soltar tremendo sablazo que destrozo su armadura u que le garantizo un boleto diracto a hacerle compañía a Ophanimon.

-No moriré –murmuró el digimon chaos antes de dispararle a Cherubiemon el Gigastick Cannon, que terminó por impactar en el rostro del enorme conejo que de paso recibió la Bantyo Blade para terminar de dejarlo fuera de combate. Los ojos del digimon bug se dirigieron a War Greymon y a Rust Tyranomon. -¿No le temen a la muerte? –preguntó confuso al ver las expresiones de determinación de ambos digimon.

-Tengo mejores cosas que hacer que temerlo a eso.

-Aquellos que se dejan llevar por el miedo a la muerte nunca podrán dar su límite.

-Interesante…me asegurare de recordar sus palabras.

Ante la mirada atónita de Nate y Dom, Chaosmon extendió ambos brazos y disparó un rayo de oscuridad y otro de luz que terminaron erradicando a ambos digimon Ultimate, quienes terminaron convertidos en simple información…




A Acero_12 ElohimEditor ElohimEditor Soncarmela Soncarmela terminemos esto(?)
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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Muy bien, el último post. Después de dos años y medio, terminamos éste rol. Una historia que podría haberla hecho sólo el creador de la historia, pero bueno, se quiso hacer el Stephen King y nos dejó en pelotas a nosotros cuatro, que tuvimos que terminarla como pudimos.

He de confesar que el rol nunca me gustó; de hecho, me aborrecía. ¿Por qué? Porque J.M. creó a un Gary Stu clasificado, mientras veía que el resto de los personajes parecían uno más tarado que el otro (en especial Dominique y Alan, si los comparamos con sus contrapartes). Principalmente, pensaba irme de éste rol si J.M. hubiese seguido, porque al ritmo que íbamos, Elohim y yo no hubiésemos terminado nunca más nuestros posts. No sé si él dirá que le gusta o no (estaría mintiendo Elohim de decir eso). La historia tardaba mucho también porque ambos pensábamos que esto no tenía pies ni cabeza. ¿Qué el abuelo fue villano? Sí, pero fue idea mía. Estuvimos meses discutiendo con ver quien era el villano de éste rol. Yo quería colocar a Jos, pero nadie quiso, así que cuando me hice cargo de la historia, dejé al abuelo como malo (en base a unos flashbacks que JM puso) y a Jos como un simple bobo que cayó en la trampa (originalmente, Jos Stu era el creador de Chaosmon, pero se le iba de control).

¿Si hago una secuela? Sí, pero en base a mis ideas y manejo los personajes como deseo. Bueno, con Soncarmela no he hablado, aunque seguramente haga aparecer a Nahila y Dracomon. Ya hay un villano definido y planeo terminar esa historia.

Bueno, no me explayaré más, pero se darán cuenta los que leyeron esto los problemas internos que hubo entre los que hicimos en rol. Le agradezco a Luigi, Soncarmela y Elohim Editor por quedarse a hacer esto conmigo y no abandonar (principalmente a Elohim, que lloraba sangre para escribir esto). ¿A Hikari Motomiya y J.M.? Que la primera no vuelva a abandonar después de iniciar a las dos semanas y el segundo que la próxima vez que haga un rol y se tenga que ir, por lo menos que ponga la trama así no hay problemas.

En fin, mi parte:

La destrucción de War Greymon y Rust Tyranomon golpeó de sobremanera a los digimon y humanos. Chaosmon los desintegró con su técnica definitiva, causando el pavor en Dominique y Nathan, quienes corrieron a donde sus digimon estaban, buscando algún huevo o algo de estos. No encontraron nada.
Cuauhpillimon se lanzó enfurecido por la muerte de su mejor amigo, asestándole una golpiza tremenda a Chaosmon, utilizando una tormenta de arena para matar a su enemigo. No funcionó. Chaosmon no sólo se río ante el intento del caballero dorado, sino que le asestó un potente corte en el pecho con su espada Bantyo. Sin embargo, su ira no lo hizo darse cuenta del dolor y siguió peleando.
Slayerdramon atacó sin piedad con sus puños a Chaosmon, quien reía mientras recibía sus golpes sin dolor. El dragón azul se sintió afectado por las muertes de ambos digimon, ya que eran amigos suyos a fin de cuentas. Los dos arrojaban golpes a diestra y siniestra a Chaosmon, quien no paraba de burlarse de ambos rivales.

—Su habilidades dejan que desear en realidad — comentó la fusión.

Chaosmon volvió a asestarle golpes con sus puños sin piedad alguna. Chaosmon utilizó su "Prominencia de la Oscuridad", mandando a volar a Slayerdramon, quien quedó tumbado en el suelo.
Cuauhpillimon arrojaba bolas de fuego y luz a Chaosmon, quien las destruía con sus bolas oscuras. En un ataque desprovisto, Chaosmon cortó una mano del caballero águila, para luego cortar sus alas y dejarlo en el suelo. Al final, le dio una potente patada en la cabeza, cayendo éste arriba de Slayerdramon.

—Me encargaré de esos asquerosos humanos — habló el digimon, dejando su espada y cañón listos para atacar.

Por otra parte, Cherubimon y Ofanimon se acercaron a los humanos, intentando sacarlos de allí, en vano. Pronto, todos los muchachos querían sacarlos de ahí, pero era difícil: tanto Dominique como Nathan se aferraban al lugar donde Chaosmon asesinó a sus digimon. En un momento dado, los digivices de Dominique y Nathan comenzaron a emitir un extraño brillo — marrón el de Dom y naranja el de Nate —; estos apuntaron al cielo, donde comenzó a haber una acumulación gigante de datos, los cuales se separaron en dos esferas —una marrón y otra naranja —, que tomaron dos formas nuevas.
El primero tomó la forma de un ángel celeste y dorado, con diez alas en su espalda y un taparrabos con una insigna en kanji. Además, éste poseía un casco que hizo imposible verle el rostro, con una espada de luz que salía de su brazo derecho. El segundo adoptó la forma de un dragón humanoide naranja, con una espada gigante sostenida en su mano derecha, una cola extraña, un escudo con la insignia del valor y un casco parecido al que poseía en su anterior etapa.

—¡Súper Evolución Definitiva activada! — gritaron ambas voces.
—¡A Seraphimon! — exclamó el ángel, sacando su espada.
—¡A Victory Greymon! — gritó el dinosaurio humanoide, haciendo maniobrar su espada.
—¿Qué ocurre? — se preguntó Dominique, mirando a su digimon.
—Ésta es la Súper Evolución Definitiva; sólo tú y Nathan la poseen — explicó la voz de Qinglongmon desde el digivice de Dom.
—¡Acaben con Chaosmon de una vez! — ordenó Zhuqiaomon desde el digivice de Nathan.

Ambos humanos asintieron y ordenaron a sus digimon atacar, quienes lo hicieron sin dudar. seraphimon sacó su espada derecha Excalibur, mientras Victory Greymon utilizaba su Dramon Breaker. Sumados a los ataques de Cuauhpillimon y Slayerdramon, lograron desestabilizar a Chaosmon.
Una luz de los digivices de Alan y Nahila apuntaron a sus digimon, haciéndoles recuperar sus partes pérdidas. El caballero águila sintió el poder de nuevo, mientras el guerrero dragón flameó su capa con intensidad, mostrando su poder una vez más.

—Bien, parece que tengo un re...
—¡Juicio de los Cielos!
—¡Cristales de Sefirot!

Los mil rayos blancos de Cherubimon y los cientos de cristales de los colores del arcoiris de Ofanimon lograron neutralizar a Chaosmon, quien comenzó a flaquear.
Si bien los seis estaban cansados, Dominique vio que Chaosmon no sabía defenderse de un ataque imprevisto, así que ordenó a su digimon y los demás a atacar sin parar con sus mejores técnicas proyectiles. Todos asintieron, comenzando un intercambio de ataques como si fueses proyectiles.
En un momento del intercambio, Chaosmon se distrajo, siendo alcanzado por un rayo de Cherubimon.

—¡Ahora, acabemos con él! — exclamó el conejo blanco.
—¡Séptimo Cielo! — clamó Seraphimon, arrojando siete bolas doradas a su enemigo.
—¡Tridente Gaia! — exclamó Victory Greymon, concentrando una bola de poder en su espada, arrojándola a donde Chaosmon estaba.
—¡Arpón de la Luz! — vociferó Cherubimon, creando un arpón que clavó en el pecho de Chaosmon.
—¡La tercera técnica de Fragarach!, ¡Kouryuzamba!
—¡Es mi turno! — pidió la dama del grupo —. ¡Jabalina de Edén! — clamó ella, atacando con un rayo a Chaosmon, quien pudo retener el ataque.
—¡Eso no me hará nada! — bramó éste.
—Eso no, pero esto tal vez sí — comentó Cuauhpillimon.

El digimon águila se colocó detrás de Chaosmon, aprisiónandolo con una llave. El digimon comenzó a concentrar toda la energía de los astros en su cuerpo; además, le pidió a sus compañeros digimon que protejan a los humanos.

—¡FURIA DE AZTLÁN!

Una gran explosión destruyó todo el bosque y una mitad de la ciudad.
Al disiparse la explosión, los humanos vieron que las Bestias Sagradas protegieron a los humanos y digimon del lado del bien. Dominique y Nathan observaron que dos huevos fueron a parar junto a Monodramon y Agumon.

—Son los huevos de Bantyo Liomon y Darkdramon. La luz de Ofanimon los purificó, así que quedarán en sus manos, Monodramon y Agumon — comentó el dragón rayo —. Muy bien, reconstruiremos éste lugar y nos llevaremos a sus digimon — explicó de vuelta.
—Pero Marcos no ha sido detenido — replicó Dominique.
—Sí, y por eso algún día algunos de ustedes volverán a tenerlos, mientras otros no los verán nunca más — acató el ave roja.

La tristeza era fuerte, pero no podían hacer más.
Todos se despidieron de sus digimon, deseando poder verlos una vez más o pasar un último rato con estos. Dominique tomó la palabra y despidió a Monodramon, dejándole el huevo a su cuidado. Además, justificó a las bestias, increpando a Jos como el culpable; éste se defendió e iniciaron una riña, la cual fue detenida por una cadena gigante de Qinglongmon.

—Dominique, dejamos vivo a Jos para ver si tiene una idea de redención.
—¡¿Éste?!, ¡por su culpa casi morimos una y mil veces!
—¡Gracias a mí lograron pasar del Nivel Adulto!
—¡Corrompiste la línea de Monodramon! — vociferó Dominique, dejándolo sorprendido —. ¿Crees qué no lo sabía? Lo supe desde que evolucionó a Rust Tyranomon. Sin contar que corrompiste la línea de Gazimon.
—¿Lo hice más fuerte o no? — preguntó en su defensa.
—¡BASTA! — ordenó Baihumon, dando un golpe al suelo —, me tienen harto. ¿Saben qué? Les diré algo: Dominique, nunca más vuelvas a Japón de no ser un asunto de emergencia; y Jos, expía tus culpas o te como vivo, ¿entendido?
—Por mí está bien — comentó el castaño, dándose media vuelta —. Adiós, Monodramon; prometo volver a verte luego.
—Adiós Dom, nos veremos algún día.

Por la orden de Baihumon, estos se despidieron de sus compañeros, quienes se mostraron apenados, pero sabrían que volverían a verse. En tanto, Xuanwumon utilizó su aliento para reconstruir el bosque sin dificultades.

—Ojalá algún día pueda verte de nuevo, Alan.
—Lo mismo digo, Hawkmon. Entrena sin mí — le pidió, el digimon asintió entre lágrimas.
—Mándale saludos a la familia, Nahila — mencionó Dracomon.
—Lo haré. Cuídate mucho — prometió ella, abrazándolo entre lágrimas.
—Espero que sigas tu redenció, Jos.
—Lo mismo para ti, pequeño amigo — dijo el humano, dándole unas palmadas suaves en la cabeza.
—¡Te extrañaré mucho, Plotmon! — exclamó la pelirroja, abrazando a su digimon entre lágrimas.
—¡Yo también, amiga! — respondió la perra, correspondiendo el abrazo.
—Viejo, cuídate sin mí. Ya nos veremos — le animó Agumon a Nathan.
—Está bien, peque; nos vemos en... cualquier momento — sonrió el muchacho.

El grupo se saludó sin más. Nathan y Alan tomaron un camino, mientras los demás tomaron otro. "Los Elegidos B" estaban disueltos; y nunca más serían un equipo otra vez.

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Han pasado cinco años desde que los humanos se separaron, tomando caminos diferentes.
Hitomi y Nahila se quedaron a vivir en Japón, seguían siendo amigas y pudieron componer algunos de sus defectos. Si bien era algo desconfiada, Nahila se hizo más abierta socialmente, mientras Hitomi se volvió más precavida y no tan distraída como antes. Ellas con sideraban que Alan y Dominique eran el mal del grupo, cosa que estos suponían, aunque no los volviesen a ver en dicho tiempo. Nahila decidió enfocarse en la Administración de Empresas, mientras Hitomi encaró una carrera enfocada al diseño.
Alan volvió a Argentina, despidiéndose de Hanzo y prometiendo que algún dia volvería a encontrar con él. Supo que hubo una crisis, aunque no comprendió como sus padres se salvaron. Un golpe de fortuna salvó a la familia: la mamá de Alan compró un boleto de Lotería unos días antes de la crisis y pudo ganar, salvando a su familia hasta reestructurarse el país. Éste decidió seguir practicando Rugby y dedicarse a la medicina, con la esperanza de ayudar a su padre a caminar una vez más.
Nathan fue a parar en Inglaterra, donde unos familiares de éste estaban radicados. Él también quiso seguir la medicina, aunque no tenía las complicaciones de Alan. Él lamentó la ida de Agumon, como el no haber podido conocer un poco más a Alan y Dominique.
Jos se borró del mapa. Le contó a las chicas que seguiría su vida en el anónimato, ya que la culpa de casi matarlas lo carcomía. A pesar que ellas le rogaron quedarse juntos para progresar, él negó, adjudicando que debe tener una redención justa para su alma.
Dominique, en tanto, fue a vivir a Italia, convirtiéndose en un martillero público en cuestión de los años. Dom era frío, deseoso de encontrarse con Marcos Morns y eliminarlo, porque sus acciones habían traído muerte y destrucción. El usar a sus digimon como experimentos y crear a otros con el fin de dominar a la humanidad era algo cruel e imperdonable.
Un día, Dominique recibió la visita de un viejo conocido.

—Qinglongmon...
—¿Cómo te va, Dominique? Tenemos que hablar... sobre tu nueva aventura.

La sonrisa del humano no se hizo esperar. Por mucho tiempo esperó ver a su amigo otra vez. Monodramon apareció y ambos se abrazaron por unos minutos, alegrándose de verse el uno al otro. La Bestia Sagrada les dijo que lamentaba interrumpir el momento. Además, convirtió el Digivice de Dominique es un artefacto marrón que no conocía.

—Esto es un Xros Loader; te servirá de mucho. Puedes guardar a muchos digimon allí; te sirve, además, para fusionarlo en una "Digixros".
—¿Digixros?
—La Digixros sirve para fusionar algunos digimon temporalmente, manteniendo estos sus mentes separadas. Créeme, te servirá mucho. Ahora, vamos al Mundo Digital, que tienen que ir a un lugar llamado "Imperio del Metal".

La cara de confusión no se hizo esperar, pero por suerte, Monodramon le explicó que era ése lugar en cuestión de segundos.
Ambos estaban listos para una nueva aventura.
Esto apenas comenzaba. La última misión para detener a Marcos Morns está a punto de comenzar.

Fin.

Agradecimientos a Soncarmela (quien más ha trabajado aquí de todos), Luigi (que llegó tarde, pero quedó hasta el final) y Elohim Editor (que le puso voluntad).

Si alguien leyó éste rol, se lo agradezco, pero no nos juzgue por esto, porque los cuatro podemos hacer algo mejor por separado o juntos si estamos bien coordinados.

¡Saludos!
 
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