+18 The SnK Saints

Jaimico Drogby

El mono loco
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Los SnK Saints, continúan con vida y no muertos como todos ustedes, incrédulos, pensaban. Luchando, en contra de la tiranía y el desconocimiento ajeno. Cuidando la palabra del trazo divino de los maestros creadores del multiverso SS. Los últimos en pie ante la interminable batalla en contra de la ignorancia, su pelea continúa y yo les relataré la historia de estás leyendas. Bestias del conocimiento canonico-incanonico.

¡The SnK Saints, regresaron! Las batallas continúan

Cámara del patriarca, sala personal de Athena 6:46 p. m

—¿Cuánto tiempo más debo esperar? —dijo aquella mujer desaliñada, usurpadora del puesto de diosa Athena.

—¿Decía algo mi señora Xenna?— Respondió Burny, un hombre con poca gracia. Dueño de una armadura de origen desconocido para los caballeros del santuario. Pero de aspecto muy pintoresco.

—¡ATHENA! Ese es mi nombre, ¿Cuántas veces más tendré que repetiros lo mismo? Ya no soy Xenna la hermosa guerrera, ahora soy ¡¡¡A T H E N A!!! —exclamaba aquella mujer de avanzada edad y de aspecto desagradable.

Burny: Lo siento, mi señora. La verdad es que a veces me confundo jaja. Usted sabe que Kamdy me pone así como desviado hacia otros pensamientos —mientras se tocaba un poco la entrepierna.

Xenna: ¿A qué tipo de pensamientos? No te tengo aquí para que penséis. Trabajáis para mí para informarme acerca del avance y control del santuario.

Burny: Jaja si mi señora, discúlpeme. No vuelvo a ownear en mi mente al Kamdy. Él se ounea solo —Esboza una sonrisa—Los omeguines se acercan, los multis se mantienen al tanto, los hielines se preparan y los dezeta se preparan para cruzar a esta dimensión.

Xenna: ¡Preparaos orden dorada! Pagaréis el no haber respetado mi posición. ¡Contactad con Marculino! —mientras sus dientes amarillos y torcidos fijaban una sonrisa diabolica.

Burny: Si mi señora —respondió Burny mientras lamía las uñas mugrosas de los pies de aquella usurpadora —Yo Burny, el caballero cazador. Cumpliré mi misión.

Xenna: Nada de desviaros al bosque a buscar lo que no os ha perdido.

Burny: ¿Bosque? Voy muy a menudo ahí a cazar osos...

Tiempos oscuros se acercaban al santuario Snk. Lugar donde viven nuestros héroes, hombres con más honor que un político latino Caballeros los cuales tenían la fuerza para aguantar cosas inimaginables para el ser humano común. Cosas que más adelante conocerán.

Los SnK Saints, los héroes de esta historia. Conformada por una orden dorada con personajes capaces de vender su alma por defender su posición. Desde caballeros que no caben dentro de su armadura, hasta santos que beben agua bendita con tequila. Así comienza esta historia...


Casa de Cáncer, 7:06 p. m.

—Ta madre wey, no me termina de entrar está pinche armadura culera —exclamaba aquel hombre obeso que parecía ser el caballero dorado que más allá de parecer el caballero de la cuarta casa del zodiaco, parecía un vendedor de chicharrones.

—¡Rafael! Cuanto tiempo amiko. Coño tas gordito jajaja. Necesitas aceite para meterte ahí dentro? —mientras demostraba una sonrisa palida que resaltaba en su tono negro de piel —si quieres te lo empujo —con pasos firmes se acercaba a su compañero de armas.

Rafael, el caballero dorado de Cáncer. Antiguo guardián del santuario ponno. Vetado de este por traición a la sociedad y posiblemente castrado. Predecesor de eñe, quien fue el antiguo santo de oro cancerígeno, anterior caballero de plata. Se autodenomina ‘’un hombre de honor, yo soy il goruda no puto...digo, ¡Goruda no Cáncer! El hombre más sabio del santuario’’

Rafael: No mames pinche puto, no vengas con tus cochinadas para acá. ¡SAQUESE DE AQUÍ PINCHE CULERO! —con pánico tiraba las piezas de su armadura al suelo, mientras se prevenía de cualquier ataque del otro hombre con armadura dorada, Gaibrielus.

Gaibrielus: Cálmate amiko. Es echando vaina, tú sabes que a mí no me gustan los hombres —mientras cruzaba los dedos en su espalda.

Rafael: Ah bueno pinche Gaibrielus, es que contigo no se pueden esperar más que puterías wey.

Gaibrielus: ¿Qué hay? ¿Aún sin noticias de esos extraños atacantes a las proximidades del santuario?

Rafael: No sé wey. A estos culeros nunca los habíamos visto, son diferentes de los multi que acostumbramos a culear. Son igual de imbéciles, pero con poderes distintos a los Manuvalbin, o a los omeguines.

Gaibrielus: Extraño, ¿Cómo llegarían esos sujetos aquí? —exclamaba, mientras se rascaba una nalga.

Rafael: No tengo ni puta idea, pero no son tan faciles de vencer. Dr. Puto, Creo que debo hacer algo. Ayúdame a reorganizar mi armadura.

Gaibrielus: ¿Ni siquiera a cosmos la puedes reestructurar? Tenías más poder como plateado putito.

Rafael: Cállese puto, que a penas la estoy comenzando a usar como tiene que ser morro.

Gaibrielus, santo de bronce de Dragón. Conocido como el médico del santuario, un hombre que aspira a ser parte de la elite dorada desde que llego al santuario, mientras se mantiene como un bronce promedio. Preguntándose si los demás dorados lo considerarán digno de su posición. El santo de bronce de la igualdad de género y regente de la constelación del dragón, y extrañamente miembro premium del santuario ponno. El hombre que usa las manos para fines enteramente terapéuticos.

Ambos santos amigos de toda la vida, seguían conversando acerca de extraños sucesos y ataques al santuario.

Argensuiza, montes altos del palo parao de La Plata, 12:01 a. m


—¡AAAAAUUUUUUUUUUUUUU! —dejaba escapar el aullido aquel chico mientras estaba sentado en la punta de algún pino sin hojas, observando la luna llena.

—¿Por qué en las noches te da por hacer esto amigo Saintia Loba? —exclamo aquel hombre sin armadura, un hombre corriente que acompañaba al santo de lobo, al que todos llamaban Saintia Loba, Manugusto.

Manugusto: Mira papu, soy el caballero de bronce de Lobo. Yo puedo hacer, lo que me plazca. La luna, me pone así, sueltito, desatado. Altera un poco mis hormonas, ya está —le respondía a su amigo Equisbrayan, quién lo acompañaba en su noche.

Equisbrayan: No pasa nada, amigo jaja. No te alteres, todo va en buen rollo.

Manugusto: ¡Buen rollo tu culo, boludo!

Equisbrayan: ¿Amigo sientes eso? —mientras Equisbrayan se alertaba de que algo se aproximaba a gran velocidad con un gran cosmos.

Manugusto: Si lo siento, se siente muy bien acá arriba —mientras se acomodaba en su pino.

Equisbrayan: ¡Es tremendo! —sintiendo angustia por la proximidad de aquel cosmos.

Manugusto: Si por eso me coloque por acá arriba boludo, por lo grande. Deberías subir conmigo —haciendo gestos y muecas, mientras aullaba.

Equisbrayan: ¡Por favor no aúlles más! ¡CUIDADO!

Un gran meteoro de fuego estalla en el pino que reposaba Manugusto, este se desploma por el impacto, mientras Equisbrayan se alerta de la aparición de un ser amorfo. Las llamas inundaron el bosque a plena luz de luna. Equisbrayan se sentía angustiado ante lo que estaba frente a él. Mientras Manugusto se ponía en guardia para luchar en contra de aquello.

—¡Yo soy la eternidad! —exclamo aquella aparición.

Manugusto: Y yo soy tu puta madre, te voy a hacer mierda —exclamo aquel caballero de lobo, mientras se preparaba para la batalla.

Una importante pelea estaba por comenzar.

Santuario, camara del patriarca –11:29 p.m

Había cientos de historias contadas alrededor de las épocas acerca de los patriarcados en el santuario, nombres como Shion, Sage, Ismael Cala, Evo Morales, Maradonne o Jabu, eran comunes entre las historias de los legendarios hombres que tenían como trabajo ir un paso por delante de los dioses. Este santuario no era la excepción, tenia a su propio patriarca, un hombre que tenía su propia filosofía de vida como patriarca. ’¿Por qué en vez de pasos, no voy a pases? jaja viteh’’.


Leo, el actual pape del santuario, conocido como el veterano entre sus colegas. Un hombre que vivía cómodo vendiendo exageradas cantidades de humo producidas por sus pulmones. Se desconocía su rostro en las ciudades y pueblos, pero se sabía que era un potencial contaminante del aire. Un hombre que acumulaba decenas de denuncias y actas por su problema con el humo.

—Sho puedo hacer lo que quiera viteh, total soy el patriarca boludo —decía mientras hablaba con un colega por llamada en WhatsApp.

—¡SEÑOR! Le traigo noticias de la diosa Athena —interrumpe un soldado atheniense, mientras entra a la sala del patriarca

Leo: La puta madre, que querra esa mujer. Vení loco, decime —comenta el pape irritado.

Soldado: Athena necesita que usted acepte de una vez por todas casarse con ella, lo más pronto posible. Lo que es una orden, debe ser en privado y no hacerse público.

Leo: Decile a esa mujer que lo de aquesha vez no fue lo que esha pensaba, aquesho, ni siquiera fue sexo.

Soldado: Maestro pero...

Leo: Pero nada, decile que estoy ocupado y que deje de tocar los huevos viteh. Es la cuarta vez en el mes que la rechazo ¿Queres que te reviente?

Soldado: No maestro, pido una disculpa.

Leo: Así me gusta.

El patriarca se manifiesta haciéndose respetar ante la diosa y sus subordinados, expresando lo que parece ser una riña marital entre Athena y él. Sin sospechar siquiera porque Xenna lo quiere de esposo.

Un fuerte olor a alcohol impregna la mitad del santuario...

Continuará...
 
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