Rol Libre Tiempo libre en Oasis City- Kathleen & Kyle [+18]

Something that remains
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Lo prometido era deuda, una vez que el par de Digimon Child desapareció de su vista, Kathleen y Kyle salieron del café tomados de la mano caminando al hotel donde el castaño había reservado una habitación. Teniendo en cuenta todo lo que probablemente iban a necesitar durante esos días, Enki no escatimó en bits para alquilar dicho cuarto y así darle un poco de tranquilidad a su novia en cuanto a lo que harían en todo ese tiempo.

La francesa se veía tranquila tarareando una canción mientras comía una paleta redonda de caramelo, lo cual estaba comenzando a volver loco al británico ya que visiblemente estaba jugando con su paciencia, sobre todo con la ropa que ella había escogido para salir del INN antes de encontrarse con la periodista en el café. Un suave viendo hizo que el cabello rosa de la chica bailara un poco al igual que la minifalda plisada, por lo que Masters soltó la mano de la chica para pasar a sostenerla de la cadera y estrecharla un poco contra sí, dado que notó la mirada de un par de chicos que parecían ignorarlo para concentrarse en la Elite de ojos grises. Kyle apresuró el paso al tiempo que gruñía por lo bajo, al parecer la provocación que su novia había planeado para él también estaba funcionando con otras personas.

Estas en problemas, rosita fresita. — Murmuró el inglés en el oído de Briand, quien sacó la paleta de su boca para ofrecerle una sonrisa socarrona, causando que el chico apretara ligeramente su cadera. — Y sigues haciéndolo.

No aguantas una pequeña broma, osito azul. — Dijo Kathleen para volver a colocar el caramelo en su boca.

Por suerte para el británico, el lugar donde se hospedaría solo se hallaba a unos cuantos pasos, por lo que usó los últimos gramos de su cordura para evitar arrastrarla a un lugar cercano y oscuro, y lleva a cabo lo que planeaba hacerle en la habitación. Los minutos en recepción fueron un poco eternos, y ya que la francesa parecía ser la más calmada, fue quien se encargó de tomar las llaves y agradecerle a la recepcionista por todo. Al entrar en el ascensor junto al castaño, la chica apretó un poco su falda con sus manos sintiendo como el cuerpo de su pareja se hallaba un poco tenso, en ese momento supo que tal vez si estaba en problemas.

Ya en el piso 32, el camino hacia la habitación fue bastante rápido dado que parecían ser dos habitaciones en todo el lugar divididas por el amplio pasillo de ancho y largo. Briand le dio crédito a Masters por haber podido soportar el par de minutos en que les tomó ir en el elevador hasta allí, tiempo en el cual terminó de comer su paleta, sin embargo tras abrir la puerta a la habitación reservada, estuvo plenamente consciente de que había comenzado su pequeña semana de encierro prometido.

La habitación era amplia con ventanales al fondo por donde se podía ver la ciudad desde lo alto, para crear un ambiente diferente al de la ciudad desértica había un aire acondicionado que se hallaba encendido refrescando el lugar, la cama era grande y se encontraba al otro lado de estos para permitirles a las personas que se acostaran en esta mirar todo el paisaje, había un par de sillas frente a las ventanas con una mesa de té entre ellas, el piso era de madera clara excepto bajo la cama, la cual tenía una alfombra peluda color rojo que parecía ser suave, las paredes eran de un color blanco al igual que el techo alto sobre ellos, también había una cómoda de madera oscura a un lado de la cama con un espejo guindado sobre esta y donde se reflejaba gran parte del colchón. Al otro lado de la cama había una puerta que guiaba al baño el cual contaba con una elegante tina blanca de forma rectangular donde podían entrar dos personas, una ducha empotrada en el techo, dos lavados, un gran espejo y su sanitario.

Si bien el lugar era elegante y un sueño hecho realidad para cualquiera, la atención del par de Elites iba dirigida del uno al otro. Una vez que la puerta que dividía la habitación del pasillo fue cerrada con seguro, el castaño tomó a su novia en brazos y la cargó estilo princesa hasta la cama donde la dejo caer.

¿No quieres darte una ducha? Ya sabes… para calmarte un poco. — Sugería la francesa en tanto el chico de ojos azules se colocaba sobre ella apoyando una de sus manos en la cama en tanto la otra tocaba suavemente la barbilla de esta para alzar un poco su cabeza.

No será necesario. — Contestó Kyle con una sonrisa tranquila, lo que causó que un escalofrío recorriera la espalda de la chica.

En ese momento, la cabeza de Masters bajó hasta cerrar el espacio entre su boca y la de Kathleen para besarla con entusiasmo e inclinando un poco la cabeza a un lado profundizando el encuentro de labios. Mientras la mano sobre el mentón de la pelirosa bajaba hasta sus caderas, la lengua del castaño se escabulló entre la boca ligeramente abierta de Briand, provocando en esta un suave gemido en tanto enredaba su lengua percibiendo el sabor dulce de la paleta de fresa que la francesa había estado comiendo minutos atrás.

Poco a poco la chica sintió el cuerpo del Elite cayendo sobre ella, al encontrarse presionada por el gran y fornido torso de su pareja obtuvo una cierta sensación embriagadora que la incitó a mover sus manos alrededor del cuello de este, tocando con la yema de sus dedos el cabello detrás de su nuca. Esta vez fue turno del británico para gemir sobre su boca, balanceando sus caderas contra ella confirmándole su obvia excitación. Al separarse un poco por falta de aire Kyle observó a la francesa, su rostro se hallaba sonrojado exhalando un pesado suspiro.

Me gusta que uses falda. — Mencionaba en voz baja el de ojos azules bajando su mano para tocar con sus dedos el muslo derecho de la pelirosa y subiendo lentamente. — Luces muy bien con ellas.

G-gracias. — Jadeó Kath con una sonrisa escuchando al castaño refunfuñar por lo bajo.

De hecho, creo que sabes bastante bien que amo estas prendas en ti. — Dijo frunciendo el ceño en tanto la francesa quitaba sus manos del cuello de este para pudiera levantarse un poco. La mirada del Elite veterano se deslizó por la arrugada ropa de la chica notando como la sugerente prenda de vestir roja continuaba casi en su lugar, como si jugara con su mente para evitar que entrara más allá del territorio absoluto.— Nadie lo sabe pero… eres una incitadora mujer malvada, Briand.

Ante dicha respuesta, Kathleen no pudo evitar reír mientras apoyaba sus codos contra el colchón para incorporarse y llevar su cara a centímetros del rostro del castaño. Aunque su corazón martillaba fuertemente en su pecho, a la francesa le resultaba bastante divertida la situación, a pesar de ello sintió el deseo de aclarar algo antes de continuar.

No me visto de esta manera para los demás, así que… mientras solo tú lo sepas, está bien. — Comentó con seriedad y finalmente plantando un suave beso en los labios del británico el cual duró un par de segundos antes de apartarse de este.

Es bueno saberlo. — Asentía Enki con una sonrisa de lado.


***
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Ojos azules colisionaron con ojos grises. Nuevamente Masters y Briand conectaron sus labios en un apasionante beso, con la pelirrosa colocando sus brazos alrededor del cuello del británico y este último sujetándole de la cintura. Poco a poco, la intensidad del beso aumento al igual que el éxtasis en ambos. Briand fue la primera en perder su prenda superior seguido de su pareja, dejando a ambos frente a frente y tomando un respiro luego del apasionado beso. La de cabellos rosas acarició el torso desnudo de su pareja, el cual esbozo una sonrisa ladina al ver que lo único que separaba los pechos de Kathleen con la desnudez era el sostén de la Elite.

-¿Ya te he dicho lo locamente enamorado que estoy de ti? -habló el británico, enderezándose y causando que Briand se sentara de frente sobre sus regazos. Sintió los brazos de la Elite alrededor de su cuello e instintivamente acarició la mejilla de esta.

-Lo sé. No pierdes oportunidad de decírmelo -sonrió Kathleen de forma traviesa, sintiendo los labios de su pareja besarle el cuello. Un leve gemido de satisfacción salió de su boca, disfrutando de la sensación en su cuerpo.

-Bueno, es no cambia en nada lo que siento por ti, Rosita Fresita -Kyle aprovechó ese momento para desabrochar por la espalda del sostén de Briand, retirándole la prenda y posteriormente dejarle al descubierto esa zona de su cuerpo.

-No sabía que te atraía tanto el rosa -respondió la francesa, acercando su cuerpo y rozando con sus senos el pecho de su pareja. Este sintió una sensación repentina al sentir dos protuberancias del cuerpo de su novia tocar el suyo.

-¿Crees que es el rosa? Para nada -fue la respuesta de Masters, quien mordió suavemente la oreja derecha de Kathleen. Esta última soltó un leve gemido por la repentina sensación placentera y el subito acto de su novio. -Para mi eres perfecta sin importar si usas o no tintes o si tienes cabello corto o largo.

-Bueno, me halaga saber que, para ti, soy perfecta de cualquier forma -
Briand tomó la iniciativa, sujetando entre sus manos el rostro de Masters y besándolo sin ningún tipo de remordimiento. Las lenguas de ambos Elite se embarcaron en un duelo donde ninguno quería ceder.

Kyle no perdió el tiempo, sujetando la cintura de Kathleen y acercándola a su entrepierna, donde la francesa claramente llegó a sentir al bulto que se erigió debajo de los pantalones del castaño. Aquello simplemente causó que ambos subieran la intensidad del acto, donde en medio de besos la falda plegada y el pantalón de ambos fueron a parar al suelo. En esos momentos, lo único que los separaba de la verdadera desnudez eran los boxers grises del chico de ojos azules y de las bragas blancas de la francesa. Nuevamente los besos empezaron y esta vez, Kyle sujetó uno de los muslos de Kathleen, logrando que esta rodeada con dicha extremidad la cintura del castaño, que ya tenía ambas manos en los glúteos de la chica mientras esta tenia las manos de esta alrededor del cuello de su pareja.

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Las caderas de Briand se movieron lentamente sintiendo la dura extremidad inferior que presionaba su espalda baja, por su parte, los dedos del castaño se movían entre los pliegues de la ropa interior de la francesa abriéndose paso hasta su humedecida entrepierna. Kathleen se retorció y gimió mientras el índice y anular del castaño estimulaban la parte externa de su vulva. Al separar sus labios, la intensa mirada azul del británico se posó en los hinchados labios de su pareja sintiendo aun los movimientos de la lengua de esta ocupando su boca, aquella faceta de ella le demostraba cuán reprimida había estado desde la última vez que habían estado juntos. Aunque Enki había mencionado que estaba celoso de la preocupación de la pelirrosa por Elizabeth ya que impedía que la atención de la Elite se enfocara en él, disfrutar de su coqueteo y tenerla sobre si le hacían sentir que el tiempo en el que la extrañó se esfumó de su memoria, abriendo paso a la pasión y el deseo.

Esta vez, la mano del castaño abandonó su labor en la entrepierna de Kath para colocar ambas manos en su cintura y tomar su pálido pecho con su boca, causando que esta emitiera un pequeño grito acompañado de un nuevo estremecimiento. Con cada movimiento suave de las caderas de la Elite, sentía como el empuje en su trasero se volvía más intenso, la rigidez de las manos del chico le expresaba que se hallaba intentando ser paciente, pero la invitación a querer ir más allá era algo que ambos estaban muy dispuestos a continuar.

Kyle. — Susurró la de ojos grises con respiración agitada mientras el británico apartaba su boca del rosáceo botón erecto de esta. — ¿Podrías… no ir tan lento?

Estoy disfrutando el momento. — Respondía Masters con una sonrisa.

¿Ah, sí? — Dijo Briand imitando el gesto de su pareja deslizando sus brazos lejos de su cuello y tomándolo de las mejillas. — ¿Prefieres que cambie de opinión y solo nos quedemos aquí hoy y mañana?

Eres un monstruo. — Jadeó ligeramente indignado Blue Knight.

Para ambos europeos las cosas habían cambiado mucho desde la primera vez que habían estado juntos, no solo por la actitud de Kathleen ante el acto, ya que el mismo al principio le generaba ansiedad y miedo, por ello Kyle se esforzó durante todo ese tiempo en llevar las cosas con calma hasta hacerla sentir cómoda, a pesar de eso la chica se dio cuenta del esfuerzo que ponía su pareja al reprimir sus impulsos de hacer las cosas a su manera, lo que terminó en que la chica se adaptó a este y probablemente siendo un poco peor ya que le gustaba incitarlo además de pedirle ser un poco más duro.

El par se había detenido un momento para deshacerse de las últimas prendas de vestir que le quedaban, la pelirrosa había regresado a su posición encima del chico de ojos azules apoyando sus rodillas sobre el suave colchón en tanto su mano diestra sostenía el miembro mientras sus caderas descendían. Si el británico pidió atención, entonces su novia había decidido cumplir su deseo, permitiría tenerla todo lo que quisiera en esa habitación, ignorarían sus responsabilidades como Tamers para ser un poco egoístas y preferir su satisfacción personal así como de pareja. En su tiempo juntos en la Guil del dúo intentaba comportarse con normalidad ya que se trataba de un hogar que compartían con sus otros compañeros, el cuidado era mayormente con Rox, quien les había comentado lo que pensaba sobre el amor y las demostraciones de afecto de una pareja durante su trabajo con las Sisters, en cierta forma, aquello le generaba un ligero remordimiento a Kath dado que en el orfanato, las monjas también le habían contado que todo lo que habían hecho Enki y ella en su intimidad debían hacerlo las parejas casadas.

Master gruñó por lo bajo sintiendo como su extremidad era apretada en el interior de la francesa, que respiró profundo en tanto mordía su labio inferior por la incómoda presión inicial, a pesar de ello, sus caderas se deslizaron fácilmente hasta el final dada la humedad natural que había brotado en el momento en que el Elite se había recostado a ella en el ascensor. Las manos de la chica apretaron los hombros del castaño, observó con sus brumosos ojos ceniza como este sonreía de lado sosteniendo sus caderas con un poco más de fuerza, luego sin previo aviso acató la solicitud de su pareja, no iría con lentitud. Puesto así, Blue Knight deslizó su miembro fuera del vientre de Briand para después empujarlo, generando en un minuto una mezcla de sonidos en la habitación, por un lado se hallaba el grito ahogado por parte de Kathleen y por el otro estaba el eco producido por el golpeteo de los muslos del chico contra la espalda baja de su novia.

[…]

Cerca de las afueras de Oasis City, Blue había encontrado un puesto de comida donde ofrecían carne a la parrilla y otros diferentes tipos. En una de las mesas del lugar, el dinosaurio azul tenía un gran plato de carne con una bebida fría mientras que la monja se había pedido algunos tacos. A su alrededor se podía escuchar el bullicio de las personas que transitaban para ir al desierto o ingresar a la ciudad, era un lugar ligeramente tranquilo, aun así, la expresión de Sistermon Blanc no era la misma que la de Guilmon X, quien disfrutaba alegremente su comida.

Diez días es demasiado. — Murmuraba Whisper de mal humor, jugando un poco con su comida.

¿Por qué te preocupas? Sabes muy bien como son esos dos. — Decía Blue tomando entre sus garras un gran costillar. — Además, al menos no nos dejaron sin bits o con un presupuesto apretado como el de la última vez.

¿Te imaginas que vivieran juntos e hicieran esto mismo, ya sabes, sacarnos de la vista para hacer sus cosas? — Bromeaba la monja con ropa humana mientras el dinosaurio cerraba el hocico de golpe y desviaba la mirada. — ¿Qué?

Nada. — Respondió Azure luego de aclarar un poco su garganta. — Que suerte que vivamos todos en Ávalon…

Si bien la Child sagrado le restó importancia al asunto, después de todo, la actitud de los demás no le interesaba mucho excepto el de su Tamer. Por otro lado, Blue se enfocó en devorar la carne que había en su plato, por fortuna él no iba a ser quien le diera las posibles nuevas noticias a la monja.

[…]

La cabeza de la francesa daba vueltas mientras sentía las constantes estocadas por parte del británico, sus manos habían abandonado los hombros del chico para ahora envolver sus brazos en su cuello, recostando su cabeza cerca de su oído jadeando mientras que las manos de Masters habían descendido de su cintura a su espalda baja, apretándola gustosamente y empujándola hacia arriba causando un suave rebote que le permitía llegar su dura extremidad hasta el fondo con cada embestida.

E-espe-ra… — pedía Briand sintiendo como su interior palpitaba y se tensaba alrededor del miembro del castaño. — Kyle…

N-no creo que pueda. — Gruñía Enki subiendo sus manos para girarse y colocar la espalda de la chica sobre la cama.

Encontrándose ahora encima de la Elite, Blue Knight detalló su cabello rosa esparcido sobre la blanca sábana, luego su rostro sonrojado y sus ojos ligeramente húmedos. Aun no estaba listo para dejarla ir.


***
Luigi Luigi
 

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Era pasión y excitación lo que dominaba las mentes de Kathleen y Kyle en esos momentos. Los gemidos de francesa tomaron más fuerza con cada estocada que recibía en su interior. De hecho, la francesa ya estaba perdiendo la noción del tiempo al igual que el castaño: estaban tan encerrados en su burbuja de placer que ni se preocupaban por eso. En un punto dado, Briand había terminado boca abajo, ahogando sus gemidos con una almohada.

Finalmente, Kathleen soltó un gemido ahogado al sentir la semilla tibia de su pareja en su interior, quedando finalmente ambos europeos acostados en la cama y al lado del otro. Sus respiraciones agitadas y las gotas de sudor en sus rostros eran testamentos de la actividad sexual que llevaban practicando desde hace horas.

-Por Yggdrasill… de verdad te lo tomaste en serio cuando te dije que fueras directo al punto -sonrió Briand, retirándose un par de cabellos descolocados de su rostro.

-Bueno, tu fuiste la que se quejó que yo me tomaba mucho tiempo -se burló el castaño, atrapando a la pelirrosa en un abrazo. -Aún así, insisto que tus gemidos parecen maullidos de gato… Cat -agregó con diversión, ganándose un par de golpecillos en el pecho.

-Muy gracioso, caballero osito -respondió Briand, tomando posición encima del británico. -¿Ya estas cansado o todavía quieres seguir? -preguntó de forma tentadora, obteniendo como respuesta un par de manos en sus glúteos, que fueron apretados con fuerza.

-Puedo estar así todo el día -respondió a forma de reto, siendo silenciado por beso de Kathleen.

-Bien, porque hoy quiero probar algo nuevo.

[…]​

-Bueno, ya le tiramos a la barriga -habló Sistermon, que caminaba en medio de la soleada ciudad después de comer con el lagarto azul. -Creo que mejor nos buscamos ya un Inn donde pasar la noche y evitamos problemas para encontrar un techo donde dormir en la noche… ¿tienes el D-terminal del zoquete?

-Yup. Lo tomé para tener una vía de comunicación de emergencia… aunque no es como si realmente nos fueran a contestar -
fue la respuesta del portador del anticuerpo X.

-Cierto, en el peor caso debemos ir a sacarlos de esa habitación -se quejó la monja, llevándose una mano al rostro y maldiciendo en todo idioma conocido al británico.

-Pero bueno, concuerdo que lo mejor es empezar ya a buscar un Inn. Que luego tenemos problemas en encontrar habitaciones libres para la noche -respondió Blue con seriedad y negando con la cabeza al ver como Whisper pateó una lata en el suelo. -Mira el lado positivo.

-¿Cuál?

-Estamos en el Digital World. Es sumamente imposible que Kathleen y Kyle terminen siendo padres.


[…]​

El británico se encontraba sentado en la cama, con una enorme sensación de excitación recorriendo su cuerpo y con una mano sujetando la larga cabellera de su novia como si fuera una coleta: en la parte baja de su cuerpo y con sumo placer, Briand soltaba gemidos y sonidos de estar lamiendo un objeto en su boca. Por supuesto la sensación de la lengua de la francesa era bastante en su miembro era la causa de aquello.

-Empiezo… empiezo a creer que las francesas tienen un don para usar la lengua.

-Bueno, tu como británico tienes la espada de un caballero aquí abajo -
respondió Kathleen antes de volver a su acto previo de lamer el miembro de su pareja.

Si, en definitiva, esos 10 días iban a disfrutarlos en grande.

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En la mañana del segundo día la primera en despertar fue la francesa. Su cabeza se encontraba apoyada en el hombro del británico mientras que su cuerpo estaba pegado al de él rodeando con su brazo izquierdo el torso de este. El brillo del sol iluminaba la habitación, lo cual molestó un poco la vista de Briand, quien frunció el ceño antes de abrir sus ojos por completo. Lo primero que observó fue el torso desnudo de su pareja y el hecho de que solo estaban cubiertos por el suave cobertor que cubría la cama, luego, con lentitud alzó la cabeza para ver el reloj en la mesa que había a un lado leyendo que eran las 8 en punto de la mañana, esto no le sorprendió mucho ya que la noche anterior se habían acostado a dormir bastante tarde. A continuación, la Elite quitó su brazo mientras se apartaba del castaño, si bien este gruñó inconforme por la ausencia del peso de Kathleen a su lado, esta colocó una almohada que la sustituyera, lo cual fue un éxito ya que Masters se giró un poco para abrazarla. Siendo ahora una novia libre, la chica de ojos grises bajó las piernas de la cama e intentó levantarse pero sintiendo sus piernas como gelatina lo que la llevó a sentarse nuevamente sobre el suave colchón.

¿Es en serio? — Murmuró Briand dándose una palmada en la frente.

¿Qué? ¿No puedes levantarte? — Preguntó Kyle en tono burlón viendo como la chica de cabello rosa se giraba con el ceño fruncido. — Oye, no me veas como si fuera todo por mi culpa.

¿Ah no? — Dijo la francesa con expresión seria.

Lo de anoche fue un trabajo de dos. — Sonreía el de ojos azules incorporándose mientras el cobertor se deslizaba hasta sus piernas mostrando su torso. — La señorita pedía y como caballero que soy cumplía felizmente sus demandadas. De todas formas, si me lo pides puedo llevarte a cualquier lugar que quieras. — Mencionaba notando como las comisuras de los labios de Kath se alzaban ligeramente.

Bueno, Blue Knight, dada mi poca fuerza en las piernas, ¿podrías ayudarme a ir hasta el baño? — Decía la Tamer extendiendo su mano izquierda la cual Masters no dudó en sostener.

Sus deseos son órdenes. — Respondió el portador del Spirit de Tierra besando el dorso de la mano de su novia.

Luego de ello, el británico salió fácilmente de la cama y procedió a alzar en brazos a la Elite, quien se había estado cubriendo con el cobertor, puesto así, sus manos que sostenían el trozo de tela pasaron a sujetar los hombros del castaño, quedando desnuda al igual que su pareja. Aunque la boca de la pelirrosa se abrió un par de veces para decir algo, esta decidió al final mantenerse en silencio ya que le avergonzaba decirle a Masters que cierta sustancia levemente liquida comenzaba a gotear de su entrepierna, tan solo esperaba llegar rápidamente al baño para poder darse una ducha y sentirse un poco más cómoda.

Al ingresar en el baño, Kyle silbó por lo amplio y elegante que era, mientras dejaba a la francesa frente a los lavamanos dobles no pudo evitar enfocar su mirada en la tina, consideró que ambos podían darse un baño juntos y no se sentirían apretados aunque en lo personal prefería que compartieran un espacio reducido. Por otro lado, Briand enfocaba su atención en sus piernas, las cuales comenzaban a tener fuerza para permanecer de pie por sí sola.

¿Quisieras aprovecharme y te de un baño de esponja? — Sugería Enki viendo como la de cabello rosa sonreía y lo veía en el espejo.

Por más que me gustaría que lo hicieras, justo ahora… — comentaba Kath siendo interrumpida por su propio estomago. — Tengo hambre. — Dijo cerrando los ojos mientras sus mejillas se teñían de rosa.

El castaño se sacudió un poco intentando no reír por ello, en cambio, prefirió halar a la francesa y abrazarla mencionándole que llamaría para pedir el desayuno, una vez que la chica asintió manteniendo su mejilla pegada en su pecho, el británico depositó un beso sobre su cabeza para después usar cada gramo de su fuerza de voluntad y así soltarla.

Una vez que Kathleen estuvo sola en el baño, caminó hasta la tina y se sentó en el borde en tanto cubría su rostro con ambas manos. No importaba si aquella no era su primera vez con el Elite ya que las emociones de la Tamer de ojos plateados eran los mismos la mayoría del tiempo, una mezcla entre vergüenza y alegría llenaban su pecho mientras que muy en el fondo no podía evitar sentir un toque de miedo dado lo intensa que podía llegar a ser cuando Masters le permitía hacer lo que quisiera. Aquel tipo de situaciones sucedían casi siempre aunque su relación no solo se basaba en esos encuentros físicos, pero al no lograr pasar tiempo juntos como quisieran debido a sus constantes trabajos como Tamers, siempre apelaban por escapar un par de días de sus compañeros Digimon y de sus responsabilidades.

La francesa terminó por bajar sus manos cuando se hubo calmado, su mirada se mantuvo en el suelo en tanto pensaba en lo que pasaría si se mudara a la habitación de Kyle en la Guild. Con lentitud Briand se puso de pie y caminó hasta la ducha para abrir la regadera dejando fluir el agua tibia que comenzó a mojar su cabello, al alzar la cabeza cerró los ojos imaginando la reacción de Whisper, Blue, Elizabeth y el resto de sus compañeros, pensó que no le darían mucha importancia ya que todos sabían la relación que ambos tenían, pero igual no pudo evitar pensar en el posible rechazo o incomodidad que podían provocar por ello. La portadora del emblema de la luz suspiró pesadamente al tiempo que tomaba el jabón líquido que había sobre una repisa cercana para empezar a frotar la viscosa sustancia en su torso y brazos creando espuma, aunque su toque era suave todavía se estremecía dado que su cuerpo todavía recordaba el recorrido que hicieron las manos de su pareja sobre ella.

Y aun tenemos nueve días más. — Decía en voz baja apoyando su espalda en la pared contraria a la regadera. — ¿Y si luego de eso me vuelvo dependiente de él? Ahhh, estúpido Kyle. — Añadía negando con la cabeza.


***
Luigi Luigi
 

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-Este árbol es perfecto -comentó el Elite, palmeando el tronco de un árbol que estaba en el patio. Sus ojos azules se dirigieron a las ramas, que eran bastante gruesas y estaban dispersas de tal forma que eran seguras para el trabajo que iba a realizar: construir una casa del árbol.

-Muy bien. Comenzare preparando las ramas -fue la respuesta de Dukemon X, que se elevó por unos momentos por los aires y uso su lanza de energía para comenzar a podar. -Te avisare cuando termine.

-Muchas gracias, Blue -
respondió Kyle, dirigiendo su mirada al papel que tenía en manos: un burdo dibujo con el titulo “Mi casa del árbol”. -Bien, espero que no le moleste que el diseño final sea diferente -bromeó, mirando a su espalda las numerosas tablas, herramientas y clavos.

-¿Mi casita del árbol tendrá la escalera eléctrica que te pedí?

El británico se giró, encontrándose la figura de una pequeña castaña de ojos verdes, vistiendo un vestido de color azul. La niña tenia el ceño fruncido, acompañado de brazos cruzados. A su lado, una especie de dragón mecanizado en miniatura veía con cierta diversión el intercambio entre ambos castaños.

-No, no tendrá una escalera eléctrica por dos razones: A) Es peligrosa porque te puedes caer y B) Es peligrosa porque un mal problema de cables y todo prende en llamas -respondió el adulto, ignorando el puchero de la niña. -Tendrás escaleras normales.

-¡Eso no es justo! ¡Es mi casita, no la tuya!

-Bueno, yo la estoy construyendo.

-¡Pero papá! ¡Le diré a mamá!

[…]​

Briand salió de la ducha, con cierta dificultad para caminar y con la evidente incomodidad para ponerse prendas para cubrir su desnudes. Luego de secarse la humedad de cuerpo y cabello, la francesa salió del baño, encontrando en la mesa de la habitación un plato con tostadas francesas, jugo de naranja y unos panqueques, arqueando una ceja al ver a su pareja esperándola.

-¿Cómo pudiste bañarte? -preguntó antes de suspirar: ya tenían 5 días encerrados en el hotel y sus rutinas se resumían a las 3 comidas diarias, ver alguna película juntos cuando estaban cansados y cuando estaban recuperados, tener sexo apasionado.

-A que no esperabas que la puerta que creímos que era una especie de armario era una entrada a Narnia -respondió Masters de forma cándida, ganándose se golpeado con el dedo meñique de su novia en la frente. -Esta bien, era otro baño.

-Muy bien, eso esta mejor -
respondió, sentando con un poco de dificultad. -¿Por qué tan cándido hoy?

-Tuve un sueño extraño -
confesó el británico, colocándole miel a sus tostadas. -Y no, no fue una pesadilla -respondió de forma automática al ver la cara consternada de su novia. -Soñé que estaba construyendo una casita del árbol con Blue.

-¿En serio? Creo que ya te ha afectado tomar tantos trabajos D -
bromeó Briand al escuchar el relato del británico. -¿Y que es lo extraño del sueño?

-Que la construyo para una niña castaña de ojos verdes.


-¿Soñaste que le construías una casita a Gina?

-Al inicio, pensé que era Gina… pero no lo era. Era una niña más joven, de unos 11 años y usaba un vestido abombado con lacitos. El castaño de su cabello no era como el de Gina o el mío y tenía un lazo sujetandolo -
comentó rascándose la nuca y suspirar antes de darle un sorbo a una taza de café. -El color del cabello era más como el tuyo y sus facciones de la cara se parecían a las tuyas.

-Muy bien, ahora si creo que es un sueño raro -
respondió Briand, llevándose a la boca un bocado de tu tostada.

-Dímelo a mí. Lo último que recuerdo del sueño es tu voz gritándome que no hiciera llorar a Stella.

-…………..

-Lo sé. ¿Qué loco no? -
suspiró al ver la cara incrédula de su novia. -Eso me lleva a otra cosa que quería hablar contigo.

-Dime que no es otro chiste sobre Narnia -
habló Kathleen, tratando de recuperar la compostura luego de escuchar el relato de su novio: aquello era imposible en ese mundo y no existían registros de natalicios en el Mundo Digital.

-No. Quería hablarte sobre la posibilidad de mudarnos juntos.

-Kyle, vivimos juntos en Ávalon.

-Me refiero a un departamento propio, para ambos.


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Briand permaneció en silencio un par de segundos mientras asimilaba la propuesta hecha por su pareja. Al parecer ambos habían estado teniendo ideas similares y por supuesto, Kyle había puesto sobre la mesa la proposición provocando un avance en la situación, la cual estaba cerca de irse a un estancamiento aunque en todo ese tiempo no se habían dado cuenta de ello.Si quería, la francesa podía mantener el semblante inexpresivo, sin embargo, esta vez no pudo ya que sentía como su alegría se desbordaba causando que una sonrisa se dibujara en sus labios mientras intentaba cubrirla con una mano.

¿Lo dices en serio? — Preguntaba la chica de ojos grises en tanto Masters se enderezaba en su silla estirando su brazo para tomar la mano de ella.

No bromearía con algo como esto. — Contestó el castaño estrechando la cálida mano de su pareja. — Además, estoy tan emocionado que si aceptas, justo ahora llamo a la compañía de bienes raíces para que comencemos a planear todo.

Espera, ¿cómo sabes el número de la compañía de bienes raíces? — Decía Kath intentando suprimir su risa.

Solo lo he tenido por un par de días… mientras esperaba un buen momento para comentártelo. — Comentaba Enki rodando los ojos hacia un lado, lo que le indicaba a la francesa que podría haber tenido esa información por un tiempo un poco más largo que el mencionado.

Vale. — Dijo por fin mientras Kyle regresaba su vista hacia ella con una sonrisa brillante. — Me gustaría que tuviésemos un lugar propio donde vivir.

Aunque el británico ya se imaginaba la respuesta de su novia a su pregunta, no podía evitar sentirse bien por oírla. Rápidamente se puso de pie para acercarse a la Elite y abrazarla siendo felizmente correspondido, luego la apartó para comenzar a depositar suaves besos en su rostro comenzando desde su frente hasta llegar a sus labios al tiempo que le decía que no aceptaría un cambio en su respuesta, después de todo, Masters conocía muy bien a Briand como para saber que tendría algunas dudas con el pasar del tiempo, ante esto Kathleen solo asintió mientras apretaba ligeramente sus brazos alrededor de Blue Knight.

Cuando ambos regresaron al desayuno, su conversación estuvo enfocada en el tipo de hogar en el que querían vivir, las ciudades en los diferentes continentes donde hubiese un ambiente relativamente tranquilo y posteriormente formaron entre los dos una lista de deseos sobre lo que querían que tuviese la casa de sus sueños.

Necesitamos un sótano. — Mencionaba Masters luego de que el empleado del hotel se hubo llevado los platos mientras que ellos se habían sentado en la cama con la francesa entre las piernas del castaño y su espalda apoyada en su pecho. — En algún lugar debemos meter a la bruja cuando quiera hacer sus berrinches.

Si, también puede ser un buen lugar para meterte a ti cuando me hagas enojar. — Respondió la chica de cabello rosa girándose con una sonrisa.

Vale, mejor descartamos la idea del sótano. — Habló Enki correspondiendo incómodamente a la sonrisa de su novia. — También la idea de la mansión ya que no sentiría el calor de hogar que quisiera tener contigo y nuestros compañeros. Una casa de dos pisos máximo estaría bien.

Yo me conformaría con cuatro habitaciones, una cocina amplia y un gran patio. — Añadía Briand en tanto anotaba en una hoja la lista.

¿Por qué cuatro habitaciones? — Preguntó Kyle inclinándose hacia adelante para leer la lista.

Una para nosotros, una para Blue, Whisper y una como habitación de invitados por si Lizzie nos visita o cualquiera de nuestros hermanos o amigos. — Enumeraba la de ojos grises con sus dedos. — Aunque bien podrían ser cinco.

Dejaría de ser una casa pequeña, dejémoslo en cuatro habitaciones y un sótano que ambientemos como una quinta habitación. — Sugería el británico viendo de reojo como su pareja fruncía ligeramente el ceño al regresar al tema del sótano. — Esta vez no lo estoy insinuando como una celda de aislamiento para Whisper.

Esta bien. — Contestó añadiendo en la lista la palabra “Sótano”. — Pero si llego a ver que encierras a alguien allí ten por seguro que tú serás el próximo.

Luego de una hora la lista estuvo hecha dejando espacio para las sugerencias que podrían darles sus compañeros Digimon ya que todos vivirían juntos en, lo que Briand esperaba, cálido y acogedor hogar.

[…]

Era el séptimo día en el cual el par de Tamers Elite habían permanecido en el lujoso hotel de Oasis City. El reloj marcó las cinco de la tarde cuando el teléfono en la habitación interrumpió el silencio, la pareja que yacía durmiendo pacíficamente en mitad de la cama se retorció un poco cerrando el espacio que había entre uno y otro ignorando el sonido, el cual se detuvo durante un momento para luego regresar, por lo que ambos refunfuñaron en respuesta. La chica de cabello rosa fue la que decidió abrir los ojos e intentar arrastrarse para tomar el teléfono que había en la mesa de noche de su lado de la cama, sin embargo, primero tenía que quitarse el brazo del castaño que la tenía sujeta de la cintura.

Kyle, déjame atender el teléfono. — Pidió la de ojos grises mientras forcejeaba un poco para apartar el brazo de su pareja. — Puede… ser importante.

Debí desconectar esa maldita cosa después que llamé la última vez. — Masculló Masters enterrando su nariz en el cabello de la francesa. — Solo ignóralo. Aun nos quedan tres días libres.

Pero… no llamarían a menos que sea realmente importante. — Continuó Kathleen rindiéndose del forcejeo al no seguir oyendo el timbre del teléfono.

Ya ves, se cansaron. — Murmuraba Blue knight relajando su ceño fruncido. — Vuelve a dormir.

Ante esto Briand solo suspiró y volvió a acostarse intentando conciliar nuevamente el sueño pero sin éxito. Cerca de cinco minutos después, alguien tocó la puerta de la habitación provocando que el británico apretara el agarre sobre su novia mientras balbuceaba algunas palabras incoherentes.

¿Aun piensas que no es importante? — Preguntó la francesa enarcando una ceja.
Solo pedí diez días libres. — Suspiraba el chico de ojos azules pasando sus dedos entre su oscuro cabello. — No somos los únicos Tamers de rango Elite en este lugar.

Cariño, eres un personaje mundialmente reconocido, creo que este es el inconveniente de tener tanta fama. — Comentó Kath sintiendo como su pareja se alejaba de ella incorporándose sobre la cama. — ¿Te pondrás algo antes de abrir la puerta, no?

La palabra “pervertido” no es el tipo de título que quiero añadir a la notoriedad que ya tengo. — Contestaba Enki tomando del suelo unos pantalones ligeros para ponérselos mientras se ponía de pie. — Además, es probable que me mates si llegase a suceder una situación de ese tipo.

D-disculpe, señor Masters. — Se escuchó la voz de un hombre al otro lado de la puerta. — ¿Podría abrir la puerta? Es un asunto urgente por parte de la Central de Tamers.

Bueno, parece que ya no llegaremos a los días prometidos. — Decía la chica de cabello rosa mientras se incorporaba.

Kyle por su parte gruñó por lo bajo en tanto rodeaba la cama, depositó un beso en la mejilla de su pareja y continuó su camino hasta la puerta. Pasaron cerca de dos minutos cuando la pequeña reunión entre el castaño y el empleado del hotel terminó, Kathleen escuchó la puerta cerrarse y a los pocos segundos vio al británico aparecer con una hoja en manos. La francesa, quien se había puesto un vestido liviano, sacó sus piernas de la cama para sentarse y tomó la hoja para leer la información.

Blue y Whisper ya fueron contactados, parece que nos verán en la recepción mañana por la mañana para salir al encargo. —Hablaba Blue Knight sentándose al lado de su novia. — ¿Crees que puedas salir de la ciudad?

Si descanso bien esta noche, supongo que mañana podré moverme con normalidad. —Respondió Briand recostándose en el hombro del Elite. — Lamento que los diez días no se hayan cumplido.

Esta bien, no será la última vez. — Dijo el chico con confianza.

¿Ah, no? — Contestaba sorprendida la de cabello rosa. — O-oye, te estás aprovechando de que no podemos tener una Stella en este mundo.

No lo digas como si fuera el único que disfrutara de nuestro tiempo a solas. — Decía el británico ligeramente indignado. — De todas formas es culpa de ambos por estar alejados debido al trabajo, a veces duramos semanas sin vernos cuando salimos del continente, por eso quiero un lugar nuestro donde podamos tener tanta libertad como esta.

Tienes razón. — Murmuró la chica de ojos grises poniéndose de pie y colocándose frente al castaño. — La próxima vez me aseguraré de secuestrarte y llevarte a un lugar tan escondido que ni la central nos encontrará.

Eso suena bien.— Comentó el Elite con una sonrisa mientras su novia tocaba su cabello y se inclinaba para colocar su frente contra la de él.

Para el dúo de Elites la semana había pasado volando, aunque hicieron de todo durante ese tiempo creando una especie de burbuja rosa a su alrededor, tener que regresar al mundo exterior no les causaba gran emoción a pesar de que habían contactado con la agencia de bienes raíces para comenzar a movilizar la búsqueda de posibles lugares para vivir. De la misma forma, aun tenían que pensar en cómo le dirían a Whisper sobre las buenas nuevas al igual que a todos en la Guild ya que Blue conocía los planes de su Tamer antes de que los abandonaran en la cafetería.

A pesar de todos esos pensamientos, la pareja estaba decidida a ser responsables y llevar a cabo la misión encomendada por la central. Puesto así, aquella última noche en el hotel fue tranquila, luego de volver a tomar una siesta, cenaron ligero, recogieron sus cosas y vieron una película antes de irse a dormir nuevamente ya que al día siguiente les tocaba levantarse temprano.

***

Luigi Luigi Claire. Claire. finito~
 
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