Historia Trabajo B Toki wo kakeru shoujo -Prologue- [Hikaru & Tyler]

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Toki wo kakeru shoujo -Prologue-

Descripción: Tyler y Hikaru han viajado a Pueblo Tidal Bell, que se encuentra en la costa de la Isla Luna. La razón de esto es que porque se acerca un famoso festival tradicional y la Central de Rangers quieren que estén como seguridad adicional. ¿La razón de esto? El festival es dedicado al legendario Pokemon Lugia y una de las actividades es una danza frente a un cristal que se dice, “son las lagrimas cristalizadas del Pokemon”. Según los lugareños, este objeto suele brillar con un resplandor plateado cuando Lugia esta en las cercanías. Más allá de si es cierto o no, rumores de que un grupo de criminales están interesados en dicho objeto es algo que no pueden ignorar.

Objetivos:
-Viajar a Tidal Bell.
-Hablar con la encargada de vigilar el cristal, que es una esfera plateada del tamaño de una pokebola.
-Montar guardia y vigilar que todo salga bien.
-Más objetivos iran aparecieron conforme se avance el trabajo.

Datos extra:
-La razón por la cual la central de rangers se ha tomado en serio los rumores, es debido a que anteriormente, ya se ha intentado robar el cristal anteriormente.
-El grupo rumoreado que esta interesado en el cristal es un grupo peligroso. No tienen escrúpulos.
-Existe todo un canal de cavernas internas en la isla que van a dar a cuevas submarinas.

  • Paga Máxima: 1500 Pks
  • Shard Oro x1: puntaje igual o superior a 95
  • Shard Esmeralda x2: puntaje igual o superior a 80.
  • Shard Rubí x3: puntaje igual o superior a 75.
  • Niveles:
  • Nivel 1-35: De 1 a 4 niveles.
  • Nivel 35-55: De 1 a 3 niveles.
  • Nivel 56 a más: De 1 a 2 niveles.
  • Plazo para Completarla: 18 días.
  • +1 PA para los pokémon (si el evaluador cree que lo merecen)

Entrenadores: [Hikaru] & [Tyler]
Tyler:
-Bidoof "Jr."
-Charizard "Arthur" -moneda amuleto-
-Espeon "Layla" -huevo suerte
-Huevo Elekid
-Huevo Piplup
-Huevo Slowpoke

Equipo de Hikaru
-Aggron
-Empoleon -amuleto moneda-
-Pupitar -huevo suerte-
-Glaceon
-Skarmory
-Gastly

Luigi Luigi Jull Jull adelante pueden comenzar, que se diviertan!
 
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Jull

Whom lives by Hope, will die by Despair.
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El bote se mecía de un lado a otro incluso al acercarse al muelle, la pequeña embarcación no debía de tener más de 7 metros de largo por 3 de ancho, con una hilera de asientos a cada lado y un pequeño motor fuera de borda. El bote no contaba con paredes o divisiones, lo que permitía que sus pasajeros casi pudieran tocar el agua con la punta de sus dedos; mientras, un pequeño techo de lona semicircular les protegía del sol.

Eran poco más de las diez de la mañana cuando el bote alcanzó la isla, en su interior iban un puñado de pasajeros, entre ellos Hikaru y Tyler. Todos los pasajeros llevaban un chaleco salvavidas, incluyendo Junior, quien Hakins había insistido en llevar afuera de su pokeball aunque le cobrasen un pasaje adicional; al menos consiguió que fuese un pasaje de niño. Tyler llevaba a su bebé sentado sobre su regazo, contento de que el pequeño pudiera ver el mar, las olas; y los Peliper volando a su alrededor, por sobre las corrientes de aire, sin esfuerzo alguno.

—Sigo pensando que el chaleco salvavidas está de más— musitó Rogelio, el guía de rastas y lentes oscuros que viajaba junto a ellos en el bote, refiriéndose a la prenda que llevaba Bidoof.

—Y yo sigo pensando que no necesitamos un guía para encontrar nuestro camino en la isla…— respondió Hakins sin siquiera verle, estaba disfrutando de la vista —Pero henos aquí.

—Pff, no lo tomes personal, es sólo que ellos saben nadar, ¿no?

—Viven en los ríos, sí, pero eso es agua dulce y no son tan profundos— respondió Hakins, suspirando —además, lo hago por los demás pasajeros.

—¿Eh?— Hikaru se viró sobre su asiento y observó al mayor.

—Bueno, si algo le llegase a pasar a Junior mataría a cada persona en esta isla— explicó con naturalidad el pelirrojo.

—¡Boof!— Junior exclamó con alegría, no entendiendo lo que decía su papá pero contento de participar.

—… ¿espera, qué?— Rogelio observó con incredulidad al hombre a su lado.

—¿Cómo que a todos?— reprochó Hikaru, inflando los mofletes. Despistando más aún al guía.

—Obvio perdonaría a los niños…— le calmó posando una mano sobre su cabeza para darle unas palmaditas —No soy un monstruo.

Por fortuna para el guía, pronto arribaron al muelle donde atracarían. Las sogas fueron lanzadas desde la proa y uno a uno los pasajeros descendieron; Hakins fu el primero en desembarcar y extendió su mano para ayudar a Hikaru. El sol finalmente bañó sus cuerpos y les recibió con su cálido abrazo mientras la briza marina llenaba sus pulmones. Sólo con cerrar los ojos ya se daban cuenta que estaban en una isla.

Rogelio les guió hacia el interior de la isla. A su paso encontraron numerosos puestos por la calle y personas trabajando en decoraciones. Tiras con pompones de papel cruzaban de un lado a otro de las calles por sobre las cabezas de los transeúntes y listones de colores azul y blanco ascendían en espiral alrededor de los árboles. En ele ayundamieento de la isla el alcalde les esperaba junto a un grupo de alrededor de cinco personas, era el comité del evento.

—Oh, es bueno ver que han llegado— les recibió el líder de la isla, un sujeto ya entrado en años pero de la misma altura de Hakains, portaba una barba cerrada del mismo color canoso de su cabello —Mi nombre es Ben, alcalde de la isla y líder del comité del evento.

—Es un gusto estar aquí— respondió Hakins estrechando su mano.

—Y está pequeña de aquí debe ser tu hermanita— dijo sonriendo a Hikaru, quien levantó levemente una ceja ante el tono condescendiente y demasiado familiar del adulto —Pero, pensé que vendrían dos rangers a apoyar con la seguridad.

—Los está viendo—replicó Shirogane con ambas manos en la cintura y sacando el pecho, para sorpresa de Ben. El alcalde miró a Hakins como buscando una respuesta, encontrando una sonrisa y un asentimiento de parte de éste.

—Oh, mis disculpas— respondió Ben, entre apenado y desconcertado.

—Hikaru es una ranger muy capaz, y tiene pokémon muy poderosos.

—Soy una fuerza de temer— interrumpió la niña, con el pecho hinchado de orgullo, y Tyler reprimió el agregar “especialmente si eres un helado o un pastel” a esa frase. Eel objetivo era que Ben le deejase hacer su trabajo.

—Es sólo que te ves tan joven.

—O usted se mira muy viej…— pero Tyler cubrió la boca de su hermanita antes de que los dejase fuera del trabajo antes de empezar.

—¿Podría decirnos más acerca del evento?— preguntó el pelirrojo, pretendiendo que no estaba acallando a la niña y que está no le estaba mirando con disgusto por ello.

—S..sí, claro.

[…]

Ben les daría un recuento rápido del itinerario del evento y del lugar donde se realizaría cada actividad. El objetivo principal de la presencia de los Rangers era el de salvaguardar “Las lágrimas de Lugia”, cosa que el alcalde enfatizó mucho. Dicho objeto estaba guardado en una bóveda al este de la isla. En palabras de Ben, era un lugar seguro que había mantenido las lágrimas a salvo todo el año, el mayor riesgo es cuando dicho objeto es retirado de ahí para el evento anual. Siendo que Rogelio había sido quien les había escoltado hasta la isla, Ben decidió que sería buena idea encargarle que les diese un tour por los alrededores, de forma que se familiarizasen con la geografía del lugar. Especialmente con…

—Esta es una de las entradas a las muchas cuevas subterráneas que circulan por debajo de la isla— explicó el guía con una mano extendida hacia un agujero en el suelo de tal vez 3 metros de ancho. Alrededor de éste había una cerca enmallada para prevenir que cualquiera cayese accidentalmente en el agujero o que algún niño se acercase demasiado.

—¿Estás diciendo que estamos parados sobe un gigantesco queso?— inquirió el pelirrojo, abrazando más fuertemente a su hijo, quien decidió dejar salir para que estirara las piernas.

—Nada de lo que deban preocuparse unos rangers expertos— replicó Rogelio, posando sus ojos sobre la niña que ahora examinaba la reja, claramente parecía subestimar a la infanta —Pero si alguien huye por ahí, no se molesten en intentar seguirles, a menos que conozcan las rutas terminarían perdiéndose irremediablemente.

Luigi Luigi


 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Luego de aquella presentación al infame sistema de cavernas internas, Rogelio prosiguió con el improvisado tour por la isla con el peculiar dueto de Rangers. Mientras que Tyler sonreía al ver la infinitva alegría en el rostro de Junior, Shirogane observaba con atención el lugar conocido como Pueblo Tidal Bell.

El lugar era una extraña mezcla de arquitectura moderna y antigua: si bien todas las edificaciones tenían un estilo y arquitectura de décadas atrás, era obvio que los habitantes del pueblo no tenían problemas en modernizar dichas edificaciones, logrando un equilibro dentro lo antiguo y lo moderno. No solo eso, lo mismo se podía ver en sus habitantes: era estúpidamente obvio que Tidal Bell tenía muchas tradiciones entre sus mayores, pero a la vez estas mismas no parecían estancarse y evolucionaban con el paso del tiempo.

Según Rogelio, antes solamente los ancianos del pueblo tenían permitido hacer pequeños botes de madera, colocándolos en la noche final del festival en el río que iniciaba en el centro de la isla y desembocaba en el océano, siendo este un tributo a las almas que habían perecido en altamar y necesitaban ser guiada. Hoy en día, cualquier persona podía participar en dicho acto sin ningún problema y no importando su edad.

Incluso, se enteraron de que Tidal Bell tenía su propia academia de danza y música, en donde en un principio, solo a las hijas de las familias más antiguas de la isla podían atender. Hoy, dicho lugar estaba abierto a todo el público y no solo se enfocaban en las danzas y música tradicionales de la isla, sino que existían incluso cursos libres para tocar instrumentos populares o aprender a bailar música de géneros más actuales.

Para Shirogane, aquello era imposible de creer y se preguntó porque la mayoría de las familias antiguas de Dragis eran incapaces de abrir su mente y adaptar sus tradiciones a los tiempos actuales. ¿Era orgullo? ¿Terquedad de no querer ceder al paso del tiempo y vivir encadenados en el pasado? Claro, la atención de la Ranger miniatura volvió a la actualidad al escuchar la conversación de Rogelio y Tyler.

-¿Entonces la bóveda se encuentra dentro de la Academia de Danza Agua de Cristal? -preguntó un interesado Hakins al guía, que asintió a las palabras de este. -¿Cuál es la razón de esto?

-Hace 50 años, un grupo de maleantes intento robar las Lágrimas de Lugia -
comenzó a explicar de forma amistosa Rogelio. -Durante su escape, quemaron la edificación conocida como la Torre Remolino, lugar donde teníamos guardado el cristal. Las llamas se extendieron por todo el pueblo -soltó un suspiro antes de rascarse la nuca. -Mi abuela dice que gracias a una pequeña entrenadora misteriosa que llegó a la isla ese mismo día, fueron detenidos. Y fue gracias a una hermosa danza que realizó en ese mismo sitio, que el mismo Lugia emergió de los mares, apaciguando el incendio con sus poderosas ventiscas y la lluvia que llamó con Danza lluvia -terminó de explicar, causando que Tyler parpadeara con sorpresa ante dicha escena y que Hikaru arqueara la ceja. -Desde entonces y en memoria de eso, se reconstruyó la academia de danza en ese lugar y se decidió que allí mismo, se resguardaría el cristal. Se dice que, en las noches, se puede ver como las Lagrimas de Lugia brillan de un tenue tono rojizo, recordándonos que Lugia está aquí.

-Ya veo -
Hakins se rascó la barbilla, imaginando la clase de desastre que fue aquel evento que les relataron.

-¿La danza era la “Sinfonía del Océano” y es acompañada con la música de una ocarina? -preguntó Hikaru, colocando sus manos detrás de la nuca y llamando la atención de Rogelio y Tyler.

-En efecto pequeña. Todos los años y sin excepción, la bailarina elegida de la academia realiza la Danza del Océano en medio de la tarima ceremonial en el centro del pueblo -respondió Rogelio con cierta sorpresa. -Me sorprende que una jovencita no nativa de la isla sepa sobre el tema -sinceró el guía, rascándose la nuca con cierta vergüenza al sincerar su opinión.

-De hecho, yo también tengo curiosidad. Siempre te vi como una niña que prefiere escuchar cosas de esta época… como a los Bidoof con banjo -afirmó Tyler, acariciando a Junior y recordando a la peculiar banda de música.

-¡Doof! -el Pokemon de Tyler sonrió ante las caricias de su “papá” y disfrutando del aire puro de la isla.

-Mi familia en Dragis es muy… tradicionalista. Desde pequeña mi educación fue con tutores privados y eso incluía danzas, música y canciones tradicionales -fue la respuesta de la menor, que se encogió de hombros al sentir la atención sobre ella. -No es algo que me agrade -finalizó la vivaracha chiquilla, dando a entender que no iba a tocar más del tema. -Y para tu información, los Bidoof con banjo apestan…. Prefiero escuchar a Abby y los Pidgeots -agregó, rodando los ojos ante la falsa expresión escandalizada de Tyler.

-Solo por eso, te reduciré tu mesada.

-… ¿tu me das una mesada?

-Ya veo -
respondió Rogelio, que parecía estar meditando algo. -Bueno, ya les he mostrado los puntos más importantes de Tidal Bell -explicó antes de sacar un habano y prenderlo con un encendedor. -Ahora los llevaré a la Academia Agua de Cristal. La directora tiene habitaciones preparadas para su estancia en la isla -explicó, recordando las indicaciones del alcalde Ben Kentucky.

-Muchas gracias -agradeció Tyler a Rogelio, alzando en brazos a un juguetón Junior. -Ven Junior, nos espera un largo día.

-Bueno, solo tenemos que cuidar ese cristal durante unos días, ¿qué puede salir mal? -
preguntó al aire Shirogane, sin saber todos los eventos que se iban a llegar a desarrollar en la isla.

[…]​

Luego de caminar una hora, el grupo llego a un amplio edificio de color caoba y estilo oriental que estaba un tanto alejado de la zona del pueblo: estaban cerca de un peñazco y en este, se tenía una vista directa al océano. Al cruzar por su puerta, fueron recibidos por una recepcionista que, al hablar con Rogelio, procedió a retirarse unos momentos a buscar a alguien. Con su deber cumplido, el guía se despidió de los Rangers, argumentando que no se llevaba bien con la directora y la subdirectora del lugar y que prefería marcharse antes de terminar siendo rostizado por el Arcanine y el Infernape de estas.

-Pero que bonito lugar -silbó Tyler, viendo que la recepción era bastante exquisita en diseño y llena de varios adornos que parecían ser muy antiguos y valiosos.

-Ugh. Creo que fue mala idea traer a Esponjoso. Ya hasta me da miedo romper algo por accidente -sinceró Shirogane, recordando lo tanto brusco que podían ser sus adorables Pokemon.

-Por cierto, me entere por Tony que atrapaste un Gastly. Si bien respeto que te especialices en un solo tipo, me alegra saber que es bueno que tengas un poco de variedad en caso de necesitar una sorpresa -felicitó el Ranger con una sonrisa. -Mira que hasta el autoproclamado Mejor Entrenador de Aleria y Maestro Dragón tiene varios Pokemon que no son del tipo Dragón.

-Ah si… Risitas -
sonrió de forma nerviosa la infanta, girando el rostro a otro lado y recordando al bromista Pokemon y su peculiar costumbre. -Es un Gastly variacolor y nuestro encuentro fue… lleno de saliva.

-Entiendo. No todos los días encuentras un Pokemon variacolor… excepto James. No se como lo hace para encontrarse con tantos -
señaló Tyler, recordando al peculiar entrenador descendiente de Arturo y su armada de Pokemon Shiny. -De hecho, aprovechando el tema. Se que traes a Esponjoso pero, ¿que hay del resto de tu equipo?

-Quennie, mi Empoleon esta conmigo. Lo mismo que mi Skarmory, Plumitas -
contestó la niña de forma normal. -Traje a Nevadito, el Pupitar. A mi Glaceon, Lacitos y traje a Risitas -terminó de enlistar a sus Pokemon.

-Como siempre, tienes un exquisito gusto para los nombres de sus Pokemon -
felicitó Hakins con los ojos cerrados y asintiendo con su rostro.

-Disculpen la demora. ¿Ustedes son los Rangers que nos ayudaran durante el festival?

Hikaru y Tyler se giraron, encontrándose a una mujer que podía estar a mitad de sus 30, cabello castaño recogido en un moño sujetado por un pin plateado y usando un kimono azul oscuros con detalles en forma de olas celestes.

-En efecto. Soy Tyler Hakins y ella es Hikaru Shirogane -presentó el pelirrojo de forma cortes.

-Un placer conocerlos. Soy Keiko Kiryu y soy la subdirectora de la Academia -respondió la castaña de forma educada. -El plan original era que la directora Miyazaki los recibiera, pero tuvo que salir de la isla ayer en la noche por un asunto personal -justificó la mujer, arqueando la ceja al ver que estaban solos. -¿Rogelio no estaba con ustedes?

-Eh no. Literalmente nos dejó y lo cito “para evitar que alguna de esas desquiciadas me deje achicharrado” -
contestó Hikaru de forma honesta. Hakins no pudo evitar soltar una risa al ver que el pobre Rogelio había sido vendido de forma rápida. Y por la expresión de la subdirectora, le esperaba un mundo de dolor.

-Ese infeliz… pero ya vera cuando ponga mis manos alrededor de su mugroso cuello -susurró la mujer, haciendo gestos con las manos como si estuviera estrangulando a alguien. -Disculpen, lo que sucede es que Rogelio está en malos términos conmigo y la directora.

-Eso puedo ver claramente -
respondió Tyler al ver lo obvio del desprecio que le tenían al guía.

-¿Qué acaso lo atraparon coqueteándole alguna alumna? -preguntó una curiosa Hikaru: no todos los días podía ver reacciones de ese tipo en otras personas que no fueran Adrián.

-Rogelio será el nieto de una estimada miembro del concejo, pero a diferencia de muchos, solo piensa en ganancias -respondió Keiko de forma molesta. -Si bien puedo entender la importancia de generar ingresos, el hecho que se atreviera a proponernos abrir una división de baile de cabaret es pasarse de la raya.

-Tyler, ¿que es un baile de cabaret? -
preguntó Shirogane visiblemente confundida: era la primera vez que escuchaba el término.

Jull Jull bueno, hora de trabajar(?)
 
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—Tampoco había oído de ello— expresó el pelirrojo —¿Es alguna clase de baile con faldas hawaianas?— preguntó a Keiko. Obviamente mentía, la subdirectora podía verlo escrito en su cara, y ahora dejaba a la mujer en una posición difícil. ¿Cómo explicar a una niña esa clase de cosas?

—E..es un baile que capta la atención del sexo opuesto— explicó la subdirectora, sin querer entrar en detalles. Tyler sonreía, después de todo fue su culpa mencionar eso delante de una niña, y Hikaru hizo una mueca de desagrado. Para alivio de Hakins, su hermana adoptiva aún estaba lejos de interesarse en esas cosas —Si son tan amables de seguirme— se aclaró la garganta con una mano como tosiendo en su mano cerrada —les mostraré sus habitaciones.

Al acompañar a Keiko por los ostentosos pasillos de la academia, los Rangers cruzaron frente a la puerta de un salón abierto, dentro del cual un grupo de jovencitas parecían practicar una coreografía bastante elaborada.

—Uno, dos, tres, dos, tres— una mujer algo mayor era quien dirigía a las chicas en su danza. En el medio de todas ellas había una chica con un listón blanco y azul en su frente, parecía ser la estrella central de esa pieza, pero Hakins no entendió de qué iba la danza. Hikaru, por otro lado, logró identificar de qué trataba. Al parecer estaban realizando una obra teatral que tenía algo que ver con Lugia. Con una especie de batuta, la chica principal daba señales por lo alto para que las demás pudiesen seguir sus órdenes. Era en verdad algo hermoso de ver, y los Rangers verían mucho más de ello los próximos días.

La estancia en la academia Agua de cristal por los próximos días sería sencilla. El gran evento tendría lugar un par de días después y tuvieron tiempo de preparar un plan de seguridad. Dentro de la bóveda de la academia el orbe estaría a salvo, tal como lo había estado desde hacía casi 50 años. El problema llegaría cuando el momento de trasladar el orbe al pueblo llegase. La ruta desde la academia hasta el centro del pueblo era relativamente complicada, debido a sus muchas vueltas y a que se trataba de un sendero de tierra batida con algunas zonas empedradas y un puente de madera. Si a ello le sumaban que debían atravesar zonas con densa vegetación a ambos lados del camino, era obvio que aquel punto sería el más complicado de vigilar.

[…]

La tarde antes del gran día el par de Rangers hacía su último recorrido de seguridad. Tyler viajaba sobre la espalda de Charizard mientras Hikaru lo hacía sobre la de Skarmory. Ambos habían recorrido el trayecto desde la academia hasta el pueblo Tidal Bell y de regreso. La noche anterior Skarmory había cortado las ramas de algunos árboles que obstaculizaban la vista desde el cielo, lo habían hecho de esa forma para no alertar a los posibles ladrones de que sus intenciones de mantener una vigilancia aérea. En algunas partes, las copas de los {arboles eran demasiado frondosas cómo para dejar una vista clara del camino sin talarlos completamente, cosa a la que la directora se reusó completamente. Su academia se basaba en una armonía entre lo nuevo y lo antiguo, los humanos y la naturaleza. Desforestar iba en contra de lo que profesaban.

—Creo que eso es todo lo que podemos hacer por ahora— suspiró el pelirrojo descendiendo del lomo de Arthur cuando tocaron tierra.

—Zaar— el no-dragón asintió, contento de haber completado una tarea bien hecha. Desde que habían llegado a aquella isla el lagarto albino había cooperado para despejar el camino de rocas pesadas junto a Esponjoso.

—El camino no puede estar más despejado, ya tenemos la ruta que usaremos y las posibles rutas de escape que podrían intentar usar sí llegasen a robar el orbe— Hakins anotó algo en un cuaderno que el habían facilitado, la directora Keiko había regresado ya a la academia y resultó ser de esas personas que necesitaban saber cada detalle de lo que hacían.

—Todo saldrá bien— expresó Hikaru mientras acariciaba la cabeza de Plumitas —¿Cierto?— Miró a Hakins, esperando la confirmación del mayor.

—Bueno, alguien dijo una vez que todo es relativo— respondió el pelirrojo, muy consciente de que las cosas en su vida rara vez salían de acuerdo al plan. El desarrollo del trabajo quedaría muy bajo si así fuese, pero era algo que él no compartía con los demás. De por sí le creían algo loco. Pero Hikaru parecía esperar otra respuesta —Todo saldrá bien al final— Hakins desvió la mirada mientras decía aquello.

—… no pareces muy convencido.

—Bueno, las cosas nunca salen como uno las planea, he llegado a aceptar ese hecho ineludible de la vida— se encogió de hombros le varón —Pero esto sí puedo decirte, al final todo estará bien— Tyler extendió un pulgar arriba con una sonrisa confiada. Hikaru sólo le miró de reojo con cierta incredulidad —Ahora, ¿por qué no vamos a ver que están preparando de cenar? Oí que sería algo autentico de esta isla, ¿tal vez un estofado de algún tipo?

Con lo que los rangers no contaban era que alguien les había estado observando todos sus movimientos en la isla. Toda la preparación que habían llevado a cabo de poco les serviría llegado el momento.

[…]

La noche vino y se fue, y el gran día del festival finalmente llegó. El estallido de ruidosos fuegos pirotécnicos fue el reloj despertador para aquellos que aún permanecían en sus camas cuando las actividades empezaron. Las decoraciones se encontraban en cada calle de aquella población, los niños corrían con globos y cintas de colores atados a sus muñecas; los ancianos llevaban atuendos más tradicionales, con cierto parecido a trajes hawaianos. Peor ya fueran jóvenes o ancianos, todos parecían disfrutar de lo que estaba aconteciendo. El olor a comida de todo tipo inundaba el aire y a lo lejos podían verse canoas por sobre las olas en formaciones casi perfectas.

Aquel día un buen número de turistas arribó a la isla atraídos por la tradición y la curiosidad. Incluso familiares que se habían mudado hacía tiempo de ahí, volvían para reunirse con los suyos y tomar partido de las actividades. Era un día perfecto para compartir, vender algunos productos y pasar un buen rato. Era por ese mismo motivo que nadie notaría un pequeño grupo de personas que, vestidas de camisas hawaianas y acompañados de mucho equipaje, llegó a orillas de la isla en un bote particular. Sus intenciones, por supuesto, eran más que sólo tomar algunas buenas fotografías para Pokefacebook.


Luigi Luigi


 

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Finalmente había llegado el día del festival y se podía apreciar totalmente en la academia de danza. Entre los últimos ensayos para asegurarse de que todas las que interpretarían el baile lo ejecutaran perfectamente hasta aquellas personas que debían verificar que los trajes e instrumentos que usarían se encontraran en perfecto estado.​
Hikaru Shirogane se encontraba en la segunda planta de la sala de prácticas, mirando desde arriba el último ensayo de las chicas de la academia y en un momento dado, su mirada chocó con la de una chica castaña de ojos verde, quien arrugó el rostro con molestia y prosiguió con la práctica. Shirogane se encogió de hombros, recordando que aquella joven, llamada Aya Akabane, claramente no le tenía mucha estima… o agrado en primer lugar.​
[Flashback]​
Hikaru y Tyler estaban recibiendo un tour por parte de la subdirectora Kiryu. Luego de haber visitado la bóveda donde tenían custodiadas las Lágrimas de Lugia, la subdirectora los había llevado la sala de prácticas. Al llegar a esta, se sentaron en unas sillas que había a un costado de la pared, observando las prácticas de las jóvenes alumnas. Tyler no pudo evitar soltar un silbido al ver el nivel de dedicación y detalle en cada paso de de estas.​
-Vaya. Se nota que tienen tiempo practicando tanto los pasos como la música -destacó el pelirrojo, notando la enorme sincronización entre el grupo encargado de poner la música con ocarinas y flautas y el de las bailarinas.​
-Cada una de las alumnas de esta academia siempre dan lo mejor de sí -habló Kyoko, acomodándose los lentes con una mano y con una sonrisa en su rostro. -Me llena de orgullo ver la dedicación y pasión de cada una -admitió sin vergüenza alguna. Hakins dibujó una sonrisa ladina al escuchar aquello: podía entender que la subdirectora sintiera orgullo del trabajo de dichas estudiantes.​
-Bueno. Profesor que se respete, siente orgullo al ver que sus alumnos dan lo mejor de si siempre -respondió Tyler cruzándose de brazos. Su atención se dirigió a la menor del grupo, que estaba raramente callada. Se sorprendió en ver una expresión seria en la chiquilla, que soltó un suspiró de decepción. -¿Sucede algo, Hikaru? Normalmente estarías dando un comentario respecto a lo aburrido que son los bailes.​
-La chica del medio no esta levantando correctamente su muslo derecho. Por eso luego del cuarto giro que va a dar se va a caer debido a que no logrará acomodar el eje de equilibro -comentó Shirogane de forma sencilla y de manera aburrida. -Además de eso, no extiende totalmente su brazo derecho que sujeta el abanico, cosa que empeora su situación.​
Tyler y Keiko abrieron los ojos con sorpresa cuando segundos después, ocurrió lo predicho por la infanta: la chica castaña que parecía ser la bailarina principal había empezado a girar sobre su propio eje, pero había perdido el balance al cuarto giro… cayendo de forma descompuesta al suelo.​
-Eso fue… sumamente especifico y correcto -habló Tyler, sujetando a Junior luego de haber sido testigo de lo descrito por Shirogane.​
-¿Podrías decirme como llegaste a predecir lo ocurrido con solo ver sus movimientos? -preguntó una curiosa Keiko, observando como la chica que se había caído se puso de pie gracias a sus compañeras.​
-Experiencia. Cuando practicas un baile hasta el cansancio buscando la perfección, tus músculos llegan a memorizar cada paso de forma correcta. Para llegar a ese punto, ensayos y fallos son constantes -confesó la loli de forma seria, viendo al grupo de chicas conversar a lo lejos.​
-…¿Quién eres y que hiciste con mi hermanita caprichosa?​
-… Si sigues así, te prometo que apenas te despiste, tendrás en tu oreja un dedo mojado, Tyler.​
-Entiendo. ¿Serias tan amable de mostrar como lo haces? Solo para satisfacer mi curiosidad y a la vez, darles un pequeño impulso a las chicas. Desde hace un tiempo para atrás, Aya ha tenido en su cabeza de que no hay mejor bailarina que ella debido a su corta edad -pidió Keiko a la infanta, que pareció meditar la solicitud.​
Hikaru pensó en la petición de la subdirectora: si bien no le hacía mucha gracia, tampoco era como si la estuviera obligando. Adicionalmente, podía ver que realmente un brillo de curiosidad en la profesora y un deseo de ayudar a su alumna. Luego de unos segundos, se encogió de hombros.​
-Supongo que puedo hacerlo -respondió Shirogane, arrugando el rostro al ver que Tyler ya había sacado en sus manos una cámara de video. -Tyler, ¿qué estás haciendo?​
-¿Bromeas? Como buen hermano mayor, debo grabar estos momentos para la posteridad y atesorarlos cuando te conviertas en una adulta seria y responsable como yo.​
Mientras Tyler se divertía de lo lindo al ver el puchero de la niña, Keiko había llamado la atención de las estudiantes e indicándoles la petición que le había hecho a la infanta. Con solo ver el rostro de Aya, era obvio que a la chica de 14 años no le había hecho mucha gracia las palabras de la subdirectora, mas se abstuvo de comentar por respeto.​
Shirogane se acercó al resto de las bailarinas, que se agruparon en sus posiciones concretas, dejándola a ella en el centro. Tomó los dos abanicos plateados con detalles azules y cerró los ojos luego de colocar su brazo derecho al frente, flexionado y señalando con el abanico cerrado a su corazón. Su mano brazo izquierdo se encontraba extendido, con el abanico cerrado sujetado en este.​
-Desde el inicio. Sinfonía del Océano -habló Shirogane, manteniendo aquel porte elegante y tradicional. Abrió los ojos al escuchar el sonido de la música y de forma inmediata, sus dedos se movieron para abrir los abanicos que se encontraban plegados.​

Y de forma instintiva y ante la sorpresa de más de uno, Hikaru Shirogane comenzó a danzar al mismo ritmo y velocidad que el resto de las bailarinas, sincronizando perfectamente sus movimientos al tempo de la música y con el tiempo exacto de sus compañeras improvisadas. Cada movimiento de su cuerpo era ejecutado de forma exacta, soltando la elegancia y la emoción que debía demostrar aquella danza: la tristeza de ver cómo la codicia humana opacaba lo mejor de las personas… y a la vez el como la desesperación podía convertirse en la esperanza de un nuevo comienzo.​
Finalmente, en último momento, Hikaru cerró sus ojos levantó su pierna derecha en un perfecto ángulo de 90 grados y efectuó un giro sobre si misma luego de dar un salto, logrando un total de 6 vueltas aprovechando el momento construido con sus movimientos anteriores, finalizando al quedar en la misma posición en la que inicio y en el suelo, con apoyada con una rodilla y con ambas manos cruzadas sobre su pecho, levantándose lentamente y cerrando los abanicos justo en el instante que la música finalizo.​
-Sinfonía del Oceano, también conocida como “El llanto de Lugia”, completada -habló Shirogane, limpiándose el sudor de la frente y liberando su cabello de aquella cola de caballo que uso para atarlo temporalmente. El silencio que se había apropiado de la sala fue roto por aplausos y un par de gritos de un entusiasmado Tyler… y su Bidoof: el dueto estaba gritando y aplaudiendo luego de ver semejante interpretación.​
-¡Bravo, bravísimo! ¡Otra vez, otra vez! -exclamó el pelirrojo emocionado, dirigiéndose en donde estaba la infanta y aprisionándola en un enorme abrazo que la levantó del suelo a la vez que frotó su mejilla con la de la niña. -Sabía que tenías talento, pero eso fue asombroso… ¿segura que de verdad eres una Ranger? -bromeó el pelirrojo, bajándola en el suelo y revolviéndole los cabellos.​
-No te acostumbres. No suelo hacer esto a menudo -giró el rostro Shirogane, cruzándose de brazos y ocultando el leve sonrojo en las mejillas por la repentina lluvia de atención y aplausos producto de su baile. -Tampoco es la gran cosa.​
-Jovencita. Esa ha sido la interpretación más sublime que he visto en años -sinceró Keiko de forma asombrada, limpiándose las gafas empañadas. -Además, difiero con usted. Logró efectuar en un primer intento la Sinfonía del Oceano a la perfección, sin practica previa con un grupo de músicos desconocidos y con bailarinas a las que solo vio bailar una sola vez sincronizándose perfectamente con ellas -explicó la subdirectora, preguntándose como diablos se había encontrado un diamante en bruto como esa niña con los Rangers. -Decir que no fue la gran cosa es una enorme equivocación.​
-Exactamente. Además, grabé todo con sonido Surround y en HD 4K para que Tony los demás lo vean -bromeó el pelirrojo, obteniendo un gesto de asco de la niña.​
-Tyler…¡Borra eso!​
[Fin flash back]​
Luego de aquello, fue obvio que el orgullo de Aya había sido golpeado fuertemente, en especial luego de que Hikaru le señaló la razón por la que se había caído en primer lugar. A pesar de eso, la loli de acero reconocía que la castaña a pesar de tener el ego golpeado, había tomado en serio el señalamiento que se le hizo y con un par de prácticas, había dominado el movimiento que le había hecho caer.​
-Que aburrido -suspiró con desgano Hikaru: había estado dando rondas alrededor de la academia, verificando que nadie sospechoso estuviera en los alrededores: era sabido que Las Lagrimas de Lugia iban a ser transportadas una hora antes del cierre del festival, en el que las chicas de la academia efectuaban su danza para finalizar la festividad. -No he visto nada extraño y Tyler junto a Junior se pusieron a revisar que no hubiera agujeros o pasajes secretos en el edificio -se quejó para nadie en especial, colocando sus manos detrás de su nuca ante lo ridículo de esa posibilidad. -Aunque es mejor así. Es bueno un a veces ir despacio en la vida en lugar de solo correr hacia adelante en ocasiones.​
[…]​
-Que agradable aire de fiesta -comentó un sujeto en avanzados 50 años. Su cabello negro tenía los costados blandos por las canas y llevaba un par de lentes de sol para ocultar sus ojos amarillos. -Se respira alegría en el pueblo -agregó, viendo como todo el lugar estaba lleno de adornos y con varios puestos ambulantes ya armados y listos para las festividades del día. -Lastima que su festival terminara en lágrimas.​
En medio de tantas personas y turistas, nadie sospechaba del peculiar grupo de 3 hombres que iban caminando con una lata de refresco en manos y con una bolsa de palomitas de maíz. Uno de ellos se acercó al hombre de lentes.​
-Jefe. Le informo que ya el resto de los hombres han llegado a la isla y están a la espera de moverse.​
-Excelente. Según nuestro amigo topo, exactamente a las 3:30 pm se hace el cambio de turno de guardia de la joya. Y debido a que las personas encargadas del nuevo turno están ocupadas con la organización, los sustitutos tardarán 30 minutos en llegar -comentó luego de un sorbo a su lata. -Basta con una distracción para alejar a los Ranger que han llamado y podremos ingresar por la joya.​
-Jefe, ya me informan que la ruta de escape en las cuevas submarinas esta lista: una lancha de alta gama nos estará esperando para huir de la isla.​
-Excelente, que inicien los juegos.​
luego le pongo color(?) Jull Jull, lamento la tardanza. Hora de que se prenda esta mierda​
 
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Jull

Whom lives by Hope, will die by Despair.
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El pequeño castor caminaba de un lado a otro por el marco de la amplia puerta del salón, casi como si de un soldadito montando guardia se tratase. Dentro, Shirogane y Hakins montaban guardia en lo que el siguiente grupo de seguridad regresaba a custodiar la caja fuerte. A sus espaldas una caja fuerte resguardaba las “Lagrimas de Lugia”. Para ese momento la pareja de rangers ya había hecho todo lo posible para prevenir algún incidente, y había ningún indicio de que hubiera problemas.




Está de más decirlo— musitó el pelirrojo con las manos hacia atrás en una posición de guardia, siguiendo el juego de su retoño felpudo —pero cuando todo salga mal, solo procura mantener la calma.

¿De qué hablas?— Shirogane alzó una ceja con desconfianza, a veces dudaba de la cordura de su autoproclamado hermano mayor.
Bueno, es que sin conflictos, el trabajo saldría muy mal en desarrollo— explicó con naturalidad Hakins, al tiempo que Hikaru rodaba los ojos —Oye, es cierto— agregó pronto ante la incredulidad de la infanta —¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo relevante sin que surgieran problemas qué superar?
Todo el tiempo, el otro día tuvimos un paseo por la playa y…—pronto Hikaru se detuvo, ¿no habían ayudadoa salavr una civilicación antigua o algo así? ¿O fue la vez que ayudaron a salvar al mundo? No lo recordaba bien, pero estaba segura de que en algún momento debió haber tenido una misión que hubiera salido sin sobresaltos. Suspiró, los delirios Hakins empezaban a afectarla —En fin, no tiene que suceder nada malo a fuerz…
Entonces un estallido se escuchó, sacudiendo toda la academia a tal punto que el polvo asentado en los rincones del techo cayó hacia el suelo.
¿Decías?— el pelirrojo atrapó a su retoño, quien asustado por el subido ruido saltó a la seguridad de sus brazos. Se acercó entonces a la puerta y examinó el pasillo, gritos de escuchaban a lo lejos: Fuego.
¿Un incendio?— Hikaru caminó hasta el centro del amplio salón, sin abandonar completamente su posición de guardia.
Puede ser una distracción para que abandonemos la caja fuerte— determinó el pelirrojo, pero tampoco podían permitir que la academia fuera consumida por las llamas o que vidas fueran expuestas al peligro, incluso si era una trampa —Ve tú, usa a Quennie para ayudar a extinguir las llamas, yo me quedaré atrás.
Hikaru asintió y se puso en marcha, dejando en el salón a Hakins y Jr.
Mientras más corría por el pasillo, más fuertes se volvían los gritos y la sensación de alarma. El olor a humo se hacía presente en el ambiente y pronto vio a un grupo de chicas que huían apoyándose unas a otras. El personal de mantenimiento corría con cubetas de agua y un par de Squirtles y un Aron corrieron en compañía de dos chicos rumbo al salón de prácticas.
¿Qué ha pasado?— inquirió la infanta al grupo de chicas que recién escapaban del lugar de los hechos.
N..no lo sabemos— respondio una de las chicas, de trenza y una flor en su cabello —Estábamos a punto de realizar el último ensayo cuando de pronto hubo un estallido, el fuego se propagó por todas partes.
La subdirectora regresó por Aya, ella estaba al otro lado del salón— dijo otra de las chicas, tosiendo por el humo antes de seguir —Aya no salió con nosotras— agregó visiblemente alterada y al borde de las lagrimas.
Hikaru abrió ampliamente los ojos al comprender la situación, para luego tomar acción inmediatamente. Un rayo rojizo hizo que Quenni apareciera en medio del pasillo, empapando a Shirogane bajo órdenes de ésta antes de adentrarse por el mismo pasillo donde el par de chicos había. La entrada hacia el salón de ensayos ya había sido empapada completamente por los Squirtles y habían logrado hacerse paso hasta la mitad del salón donde el Infernape de la subdirectora derribaba columnas en llamas hacia un lado u otro. Keiko, se había despojado de su kimono y ahora sólo llevaba los pantalones tradicionales del atuendo y una camiseta blanca que solía llevar por debajo.
¡Es Aya, está del otro lado!— gritó la mujer de edad media —Pude oírla gritar hace un momento, pero ya no la escucho— aclaró, era obvio que temía lo peor.
Quennie, usa garra metal para cortar los pilares derrumbados— pidió a la emplumada.
¡Poooh!— quien de un impulso hacia adelante, y cubriendo sus aletas de un resplandor blanquecino, cortó en equis numerosos trozos de madera que les obstruían el paso.
Con la ayuda del mono y la pingüino lograron abrirse paso al otro lado de aquella pila de escombros, encontrando finalmente a bailarina principal.
¡Aya!— la mujer de cabellos castaños corrió hasta donde la chica se encontraba, acurrucada en un rincón e inconsciente. Keiko tomó a la bailarina entre sus brazos y le cargó en su espalda lo mejor que pudo. Pero el techo de aquel salón no resistiría mucho más. Más vigas cayeron del techo. El par de chicos con los Squirtles y el Aron tuvieron que retroceder junto al resto del personal que auxiliaba en la evacuación del lugar —No podemos regresar por donde vinimos— masculló con amargura la mujer de mediana edad.
¿Qué hay detrás de esta pared?— preguntó la infanta, mientras Quennie utilizaba hidrochorro para mantener las llamas a raya. El infierno se congelaría antes de que le pasase algo a su entrenadora estando ella ahí.
Da hacia el patio trasero— indicó la mujer —¿por qué?
No tenemos otra opción, lo lamento— se excusó la menor antes de liberar a Esponjoso, el Aggron de malas pulgas que no hacía para nada honor a su nombre.
¡Groargh!— el pesado pokémon emergió imponente frente a la chica, claramente alterado por la situación en la que ahora se veía. No por su propia seguridad, sino por la de su entrenadora.
Esponjoso, necesito que hagas un agujero en esta pared, rápido— pidió la niña, a lo que su amigo no dudó en obedecer.
El coloso de acero atravesó la pared de concreto como si de mantequilla con un cuchillo caliente se tratase. El humo empezó a manar por el nuevo orificio y junto a ello emergieron las féminas en compañía de sus pokémon. Infernape se aseguró de apartar cualquier escombro que pudiese caer sobre las humanas, mientras que Empoleon resguardaba la huida manteniendo las llamas a raya.
Ya en un espacio abierto, las féminas se desplomaron en la hierba. Estaban a salvo, pero Aya aún no reaccionaba. Keiko se acercó a su pecho, comprobando con alivio que aún respiraba. Hikaru exhaló aliviada de que todas salieron bien libradas de aquel incidente.
Cuando súbitamente otro estruendo se escuchó al otro lado de la academia. El inconfundible pilar de energía que creaba un hiperrayo atravesó el aire desde el interior de la academia y pronto dos figuras emergieron de la explosión: Un Salamance y un Charizard albino; ambos cargaban a un humano en su espalda mientras empezaban una persecución aérea.
[…]

Ante la posibilidad de un combate, Tyler devolvió a Jr. a su pokeball, liberando entonces a Layla para que montase guardia con él. La felina parecía inquieta, moviéndose de un lado al otro alrededor de su entrenador. Aquel comportamiento de la psíquica no le daba buena espina al varón. Pronto Espeon se quedó quieta y en guardia frente a su entrenador, pero fue a espaldas de éstos que todo empezó.
¡Eeesp!— la rosada giró rápidamente a ver hacia atrás, instantes antes de que la llave de la caja fuerte comenzara a girar rápidamente.
Era como si la caja estuviera embrujada, y lo que emergió del interior de ella resultó ser en efecto un espectro: Haunter. Y en sus garras llevaba una esfera de cristal muy brillante: Las lágrimas de Lugia.
¡Oh, no, claro que no!— Hakins extendió su índice hacia Haunter y Espeon saltó al ataque. Cuando el fantasma intentó huir por lo alto del techo, el ataque de confusión de Espeon le sacudió violentamente en el acto, por un momento Haunter pedió el equilibrio y soltó el cristal —¡Espera, no debes dañar esa cosa!
¿Espeon?— el psiquico detuvo su ataque y Haunter pudo recuperar el cristal antes de que cayese al suelo, elevándose una vez más con el preciado objeto por lo alto de aquella amplia habitación.
Ahora estaban en una encrucijada: Haunter no podría bajar para escapar por la única salida de aquel lugar, puesto que sería atrapado por aquel par; pero al mismo tiempo no podían atacarle a riesgo de dañar el objeto que habían llegado a proteger.
Esto debía ser mucho más sencillo— dijo una voz a espaldas del pelirrojo, se trataba de un hombre con lentes negros y el uniforme de los trabajadores de la academia —pero no tengo tiempo para perder aquí.
Hakins se arrojó a un lado cuando el hombre lanzó una pokeball en su dirección, del esférico emergió un rayo de energía que dio forma a un pesado Salamance. De no haber sido por la maniobra del pelirrojo y su conjunto X1, aquel sujeto hubiera dejado soltero a Tony. Salamance rugió y se lanzó contra Layla; gracias a sus habilidades anticipatorias ésta emprendió la huida ni bien el dragón miró en su dirección. Haunter entonces corrió hacia el lado del ladrón, entregándola las lágrimas de Lugia, mientras, el dragón había acorralado a la psíquica en un rincón. Salamance abrió sus fauces dispuesto a triturar a Espeon, cuando una Carga Dragón le impactó en un costado, arrojándolo contra el muro opuesto.
¡Chaaarg!“¡Metete con alguien de tu tamaño!” Arthur había sido liberado por el pelirrojo instantes antes para acudir a la ayuda de su compañera.
¡Salaaaaa!— “Entrale entonces a los poke-putazos” Salamance arremetió en contra del albino azotándolo con su cola y haciéndole retroceder.
El ladrón asignado a robar las lágrimas pensó por un momento en cómo quisiera robarse al dragón albino. Debía valer mucho en el mercado negro. Pero debía irse antes de que el ranger se pusiese más pasado. Buscó al humano con la mirada, pero ya no estaba donde lo había visto por última vez.
Eso que tienes ahí no te pertenece— musitó la voz del pelirrojo a espaldas del hombre, pero la forma con la que se encontró al voltear no era la de un humano. De piel grisácea, ojos amarillos y amplias alas de murciélago, aquello apenas parecía humano.
¡Monstruo, demonio!— el ladrón sin nombre se resistió con todas sus fuerzas contra el agarre de Hakins, hasta que inevitable soltó las lágrimas de Lugia.
Hakins atrapó el cristal antes de que cayese al suelo, mientras el ladrón corría junto a su Salamance. El pelirrojo sonreía por haber recuperado el preciado objeto, pero Espeon no compartía su entusiasmo.
¡Nos largamos de aquí, Salamance!
Espe, espeon— la rosada alertó al gijinka de que algo andaba mal, llamando la atención de éste.
¿Hmm?— Tyler le miró extrañada mientras sostenía el objeto en sus garras, pero pronto dicho objeto se difuminó como un espejismo, hasta que aquello en manos del pelirrojo develó su verdadera forma: Era una pelota de las muchas que se ofrecían en el festival.
Los ojos de Haunter dejaron de brillar y el ladrón se encontraba ya montado sobre el lomo de Salamance. El maldito lo había engañado y ahora destruía el techo de un ataque para emprender la huida. Tyler abandonó su forma de Gijinka y devolvió a Espeon a su pokeball. No podía darse el lujo de empezar una persecución con esa apariencia, ni siquiera sabía si podía acabarla antes de que su tiempo como Gijinka alcanzase su límite. Una vez sobre el lomo de Charizard emprendió una persecución aérea por sobre la academia.
[…]

Afuera, los presentes observaron cómo un Salamance lanzaba Aliento dragón contra un Charizard albino. El no-dragón esquivaba los ataques lo mejor que podía, algo limitado por cargar con su entrenador a cuestas. En cierto momento el ataque resultó ineludible, pero una esfera de color verde envolvió todo su cuerpo: Se trataba de protección.
¡Ven aquí!— exclamó el pelirrojo visiblemente molesto por el truco barato que le habían jugado momentos antes en el salón de la bóveda. El sujeto que huía emprendió la marcha hacia el bosque, rumbo a la entrada a las cuevas submarinas —¡Que vengas, sólo quiero salvarte!
—¡¿De qué?!— el ladrón se encontraba nervioso por diversos motivos. Su parte del plan había salido mal, el jefe no se interesaba en excusas; el tipo que le perseguia tenía alas de demonio y parecía querer despellejarle.
—De lo que te voy a hacer si no vienes aquí por las buenas.​

Luigi Luigi vas (?)​
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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-“¿Qué acaso no puedo visitar un festival sin que ocurra algo?” -se quejó Shirogane en el suelo, viendo la academia arder y recordando la última vez que visito una festividad: aquel encuentro con Giratina nunca iba a ser olvidado. -¿Se encuentran bien? -preguntó la infante, limpiándose el rostro con un poco de agua gracias a Empoleon.

-Si, pero parece que Aya perdió la consciencia por el humo -respondió Keiko, limpiándose el sudor de la frente y aliviada de que la respiración de la bailarina pareciera normalizarse.

-Me alegra. Esperen aquí en lo que vienen los médicos -pidió la niña, escuchando sirenas en los alrededores y se rascó la nuca. -Parece que Tyler estaba persiguiendo a alguien y si es así, es posible que robaran la gema durante este desastre -luego de pensarlo por unos momentos, guardó a Quennie en su Pokebola y segundos después, la figura de Skarmory salió de otra esfera. -Iré a darle apoyo.

-Entendido jovencita. Muchas gracias y ve con cuidado -a Keiko le daba un mal sabor de boca dejar que una niña se involucrara en algo tan peligroso como robo, pero no se encontraba en posición para llevarle la contraria a Shirogane. Su compañero, Infernape, colocó una de sus patas sobre su hombro. -Nos encargaremos del resto aquí, tu ve y ayuda a tu compañero Ranger.

-No se preocupe. Ahora, ¡en marcha, Plumitas! -exclamó Hikaru, tomando asiento en su Skarmory y sintiendo al Pokemon aver tomar vuelo luego de graznar. -Menos mal convencí al idiota de Tyler de darme su contacto de Pokenav el día que llegamos -susurró, sosteniendo su Pokenav en mano y viendo como este comenzaba a soltar un sonido cuando sobrevolaban la misma dirección en la que vieron a Charizard y Salamence moverse. -¡Sigue directo y aumenta la velocidad!

-¡Skaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!

El ave metalizada continuó con su travesía, que sin saberlo, era la entrada al sistema de cuevas submarinas de Isla Luna.

[…]

Tyler Hakins estaba de mal humor y aquello era compartido por su Charizard albino: durante la huida de aquel ladrón, el mencionado pillo resultó tener entre sus pertenencias una bomba de luz que hizo estallar, causando que Hakins perdiera la visibilidad por unos instantes, pero no antes de ver que el desgraciado había descendido a la entrada del sistema de cuevas. Sintió la sangre helarse en su cuerpo, al recordar las palabras de Rogelio el primer día que habían llegado: que, si alguien huía por allí, podían dar por perdido a dicha persona si no conocían el sistema interno.

-Eso si que no amiguito -el Gijinka no lo pensó dos veces en ingresar a la cueva: su objetivo no le debía llevar mucha distancia y con suerte, podría alcanzarlo rápido y enseñarle porque era mala idea jugar con fuego y tomar cosas que no le pertenecían.

[…]

Axel Gutierrez siempre se considero como un sujeto sencillo: tomar un trabajo, robar lo que fuera que le estuvieran pagando por robar, recibir su paga y luego darse unas merecidas vacaciones mientras esperaba que todo se tranquilizara con las fuerzas de la ley. Ahora, en su exitosa cerra de más de 10 años de ladrón, nunca se había topado con la escena bizarra de un Ranger transformándose en una especie de demonio. Luego de haber logrado perder temporalmente al pelirrojo del Charizard, se había adentrado dentro de la red de cuevas y se encontraba descansando en contra de una roca para recuperarse del shock.

-Ya decía mi madre que no hiciera negocios con objetos relacionados a Pokemon Legendarios… es invitar castigos divinos -susurró, recordando a la escalofriante figura del Ranger. -Si salgo vivo de esta, agregare una regla a mis contratos con clientes… nada de reliquias de Pokemon legendarios -afirmó luego de un último respiro y ponerse de pie. Giró el rostro al escuchar pasos, encontrándose con dos hombres con traje y corbata, usando lentes de solo dentro de una cueva. Aquello le pareció tan inverosímil, pero debía morderse la lengua.

-¿Tiene el objeto pedido? -habló uno de los clones del Agente Smith de Matrix.

-Si, aquí esta. Dígale que agradezco el apoyo de sus hombres con la distracción de los explosivos -respondió Axel, mostrando la diminuta caja en la que se encontraban guardas las Lágrimas de Lugia. -La inteligencia de la organización del festival y de la academia de danza fue tal cómo la indico el colaborador de su jefe -agregó con alivio luego de entregar el objeto: ya no era su responsabilidad y solamente debían pagarle. -Eso si, uno de esos Rangers parece salido de una historia cómica de los P-Men -finalizó rascándose la nuca y recordando los famosos superhéroes mutantes.

-El jefe agregara otros 10 millones si asiste con la operación de retrasar a los Ranger -habló uno de los secuaces sin nombre, mientras el otro se retiraba para con el artículo.

-Es algo bastante curioso… les comento que realmente, hay otra persona que ha solicitado esta gema y su paga es mil veces mejor -comentó Axel de forma tenebrosa y dejando salir a un Nidoking de apariencia agresiva. -Espero que lo entiendand… ahora Nidkoking, ¡Mega Cuerno!

[…]

-De verdad me pregunto porque los adultos son tan tontos -se quejó Shirogane, que era incapaz de entender como alguien podía hacer algo tan estúpido cómo quemar una academia con explosivos y todo para robar una gema. -Se que Adrián no tiene la razón la mayor parte del tiempo… pero tiene la boca llena de verdad respecto a que las personas son estúpidas-afirmó la Ranger miniatura, escurriendo su cabello cubierto de saliva mientras que, a su lado, Gastly reía traviesamente.

Después de todo, habían tenido que entrar a las cuevas subterráneas que Rogelio les mostró cuando llegaron a la isla y la Ranger dejó salir al fantasma para ayudarte a ubicarse en el terreno. Por su puesto, Gastly no perdió el tiempo y aprovechó para saborear la cabellera de la niña, sacándole un escalofrío por el acto. Glaceon, el otro Pokemon que se encontraba afuera luego de que Skarmory fuera llamado dentro de su esfera, veía con malos ojos al fantasma.

-Ugh… deberé comprar un gorro para evitar esto a futuro -se quejó luego de limpiar sus manos y cabello con el agua que había en el sitio. Fue tanto su despiste, que no se percató de que el Pokenav empezó a sonar con más fuerza hasta el instante que sintió una mano en su hombro.

-¿Hikaru?

-¡Tyler! -la Loli de acero se giró feliz al escuchar la voz del Ranger mayor, pero dicha emoción se transformó en horror puro: frente a ella, se encontraban aquellos ojos que habían quedado grabado en fuego ardiente dentro de su ser la última vez que los vio. Su cuerpo empezó a temblar, su corazón comenzó a acelerarse y su piel empalideció. Su respiración se volvió irregular, dando grandez inhalaciones y sintiendo asfixia en sus pulmones al ver que aquella figura extendió su mano. Debido a su terror, fue incapaz de ver la expresión de preocupación de dicha persona.

Segundos después Hikaru soltó un grito de horror antes de desmayarse, siendo lo último que vio la inconfundible apariencia de Giratina a pesar de aparentar ser humano.

[…]

En una zona de las cuevas, un enorme yate se encontraba atracado, a la espera de algo. Dentro da este, la figura de hombre mayor se encontraba sentado en la proa, disfrutando de una copa de vino y un jugoso corte de carne en salsa. Tenía la apariencia de ser sumamente acomodado financieramente.

-¿Todavía no han llegado?

-Lamento decirle que no, Señor Vladislav -respondió el que parecía ser el mayordomo. -Al parecer, Axel Gutierrez nos engañó ya que, durante todo este tiempo, estaba trabajando para otra persona-explicó con los ojos cerrados y sudando frío.

-Entiendo. Encuéntralo rápido y asegúrate de convertirlo en alimento para Carvahna. Si no es así, tener un nulo sentido de la orientación será el último problema del que deberás preocuparte, Winston. Ya que fuiste tu quien recomendó a este mercenario -habló en un tono ártico, haciéndole un gesto al mayordomo para que se retirara.

-No se preocupe. Sin nadie que conozca este lugar como la palma de su mano, no podrá salir -respondió un segundo hombre con una voz relajada. Su figura estaba visible gracias a la sombra del techo del yate. -A diferencia de este tipo, yo he vivido toda mi vida aquí y en mi infancia solía explorar estas cuevas, al punto de que las he memorizado.

-Ya veo. Aún así, no puedo evitar tener mis dudas sobre el porque el nieto de una de las concejales de la isla ha vendido el tesoro de su gente -comentó el Vladislav, limpiándose los labios con una servilleta. Arqueó la ceja, viendo como la persona salió de la sombra y mostró su identidad: Rogelio, el guía que había llevado a Hakins y a Shirogane a la isla.

-Es sencillo. Mi interés es el dinero y si a cambio de vender una joya del pasado, puedo obtener fondos para financiar proyectos que le generen más ingresas a esta isla, lo haré y con gusto -confesó sin vergüenza o atisbo de duda alguna. -Por cierto, entre los Rangers hay una niña.

-Lo sé. ¿Acaso sientes remordimiento de que esa infanta sea eliminada si se entromete? Creo que es mal momento para arrepentirte, Rogelio -habló de forma serie al adulto mayor, dirigiendo su mirada al otro hombre.

-No, para nada. Si bien me da un mal sabor de boca tener la muerte de una niña en mi consciencia, no es como si de verdad pudiera evitarlo y creo que quizás le interese este dato -respondió levantando las manos de forma aplacadora.

-Sigue hablando, Rogelio.

-Esa niña es de la familia Shirogane.

-Ya veo… más razón para lanzar su cadáver al frente de la propiedad del infeliz de Yajima. He perdido la cuenta de cuantos contratos lucrativos de distribución de metales he perdido en contra de ese anciano decrepito que le aterra cruzar la línea respecto los negocios menos “legales” -sentenció con hielo en su voz y dibujando una sonrisa. -Estoy seguro de que perder a uno de sus herederos le hará rabiar por todo el tiempo desperdiciado en esa niña. Le daré a mis hombres la order de matar a esos dos Rangers a la vista.

-“Y yo creía que los ancianos de la isla estaban locos de remate” -pensó un nervioso Rogelio al escuchar a Vladislav hablar sobre su rival de negocios. Si bien todo indicaba que Yajima Shirogane no era una escoria criminal… tampoco sonaba como una buena persona.

[…]

En otro lado de la cueva, Tyler, en su forma humana, caminaba junto a Gastly, Lacitos y Espeon. A su espalda, la figura inconsciente de Shirogane no parecía despertar pronto y aquello tenía preocupado al pelirrojo. El solo quería mostrarle a la niña lo genial que era su Gijinka… jamás pensó que gritaría Giratina con tanto temor antes de desmayarse. Ahora, tenía muchas dudas y preguntas que hacerle a la menor, pero eso tendrían que esperar a que despertara… y salir del condenado sistema de cuevas.

-¡¿Quiénes son ustedes?!

Hakins se giró, encontrándose a un par de hombres de negro mirándolos de forma retadora. El pelirrojo dibujó una sonrisa depredadora y colocó con sumo cuidado a la niña en el suelo para posteriormente, tronarse el cuello.

-Muy bien. Estoy de mal humor y tengo muchas preguntas que hacerles… ahora, podemos hacerlo por las buenas o si lo prefieren, por las malas -comentó el Ranger, tomando una de sus Pokebolas. -Entonces veo que eligieron hacerlo por las malas -habló al ver que dichos sujetos dejaron salir a un Scizor y a una Nidorina.

Jull Jull ya casi D: todo el dramaaaaaaaaaaaaaaaaah

 
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