Especial Tomb Raider [Raisa Nóvikova]

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El de cabellera bicolor se encontraba repasando los apuntes que tenía en una libreta, con una mano se encargaba de pasar las hojas mientras que con la otra sostenía el cigarrillo que llevaba menos de cinco minutos consumiendo. Llevó el objeto hasta sus labios y lo atrapó entre ellos, ansioso, la sonrisa apareció casi provocando que el artilugio callera al suelo.

¡Es hora! — Declaró, golpeando la mesa con el puño antes de cerrar todo apresuradamente y meterlo en una mochila, Kokabuterimon lo siguió de cerca cuando el varón salió del lugar en donde se encontraban.​

"Tomb Raider” [Especial]​
a) NPC que la solicita: Rei Nishimura
b) Lugar donde debe ser tomada: File City
c) Descripción de la misión: Como es sabido por la mayoría de los habitantes de la isla, el Bosque Amida es un lugar que destaca por su gran cantidad de ruinas antiguas. El arquéologo Rei Nishimura está interesado en estudiar esas ruinas, por lo que busca a un Tamer que le sirva de ayudante durante su jornada de trabajo
d) Descripción del campo de juego: Bosque Amida
e) Objetivos a cumplir:
  • Acompañar a Rei al Bosque Amida
  • Ayudarlo en su investigación y exploración de las ruinas
f) Datos Extra:
  • Quest disponible en modalidad Individual
  • Para realizar esta Quest, el Tamer debe haber completado al menos cinco Quests anteriormente
  • Deben seguir las ordenes e indicaciones de Rei. Eviten causarle problemas
  • También deben intentar que Centarumon no los descubra. Si aparece Rei se encargará de "ahuyentarlo", pero no desea luchar para evitar daños en las ruinas
  • Es recomendable causarle una buena impresión a Rei, podría darles algo...
Recompensa

75 Puntos o más: Completación como Quest C, 300 Bits y la oportunidad de hacer cualquiera de las Quest de "Warrior of..."
90 Puntos o más: D-Scanner
Plazo: 14 días
Mínimo de posts: 5
Digivice: iC

Kira Kira [Ficha]
 

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Era temprano por la mañana, el dúo aguardaba en las cercanías del DigiPuente mientras daba la hora de encuentro. Ese día conocerían a un famoso arqueólogo de File a quien ayudarían en sus investigaciones y aunque no lo hubiera expresado abiertamente, la rusa guardaba cierto entusiasmo por comenzar con aquella nueva e interesante aventura. Observó la hora sobre la pantalla de su dispositivo de comunicación, no faltaba mucho para que el otro Tamer llegara. Habiendo hecho esto, echó un rápido vistazo al resto de su cinturón para asegurarse que llevaba todo consigo, las cartas, el lector y su iC estaban donde debían de estar. Aún conociendo la ruta que debían de tomar a través de la calurosa selva, Raisa prefirió llevar consigo su habitual vestimenta, no demorarían mucho en ese sofocante ambiente ya que su prioridad se encontraba mucho más al sur, en una zona que ni ella ni su compañero habían explorado antes.

Conversaban cosas triviales hasta que finalmente dos presencias aproximándose a su posición les llamaron la atención. Al alzar la mirada, Raisa se topó con un hombre de cabello bicolor y ojos verdes, ocultos tras unas finas gafas de cristal. Al Tamer en cuestión un pequeño escarabajo azul rey venía acompañándolo, una especie que jamás había visto y que difería bastante de los Tentomon que ella conocía. La rubia hizo un gesto a modo de saludo y quiso hablar, pero fue bruscamente interrumpida por el investigador, quien súbitamente se acercó a Gabumon, inclinándose frente a él al mismo tiempo que le observaba con sumo detenimiento y admiración.

¡Wow! ¿Sabes que los Gabumon en realidad son Reptiles? —dijo vigorosamente, medio alzó su mirada a la joven y de inmediato la depositó de vuelta en el Child frente a sus ojos. El aludido esbozó un gesto incómodo frente tal comentario, pero optó por no decir nada — Debido a su naturaleza tímida, los Gabumon recolectan la data que los Garurumon dejan atrás y le dan forma de pelaje con el cual se cubren, ¿increíble, no? Muchos pensarían que es un Digimon Mamífero, pero es todo lo contrario —el bicolor siguió con sus explicaciones y alzó una mano para acariciar la piel rayada que cubría al abrumado Gabumon. Raisa volteó a ver al Digimon del arqueólogo con el ceño fruncido, recibiendo como respuesta un gesto a modo de disculpa por parte del escarabajo — Oye, ¿me dejarías verte sin piel?

Eh...yo no...

Es evidente que la prioridad es llegar al Bosque Amida —del mismo modo que él la había interrumpido Raisa hizo lo mismo, abriéndose paso entre el de ojos verdes y su compañero, provocando al instante que Rei se pusiera de pie y la mirara con un parpadeo constante en sus orbes — después investigará más sobre su especie —decretó la rusa con severidad. Estaba consciente de lo incómodo que ese tema resultaba para Gabumon, con el atosigamiento de Labramon le era suficiente. El par de humanos se miró por unos segundos, fue entonces que el investigador se percató de que se había dejado llevar por la emoción y no dio tiempo a las presentaciones, por ende, tampoco supo reconocer lo engorroso que resultó el momento para Gabumon debido a su frenesí. El japonés se acomodó las gafas y carraspeó.

Lo siento, a veces me dejo llevar —se disculpó con la fémina, lanzándole una discreta sonrisa al lupino (aunque él no dejaba de verlo como reptil) — Soy Rei Nishimura, arqueólogo y aventurero, y él es mi compañero Kokabuterimon —dijo amablemente, presentándose a sí mismo y a su compañero, quien realizó una ligera reverencia en señal de saludo.

Raisa Nóvikova —dijo sin más preámbulos, estrechando su diestra con la que le había ofrecido el varón. Aunque en cuanto escuchó su nombre el calmado rostro del japonés cambió a uno de fascinación y asombro, tanto fue así que no retiró su mano de la de Raisa por más que ésta intentaba zafarse. La rubia cenizo soltó un bufido al reconocer esa reacción, como la llamara por ese apodo ella iba a...

¿Eres Raisa? ¡Un placer conocerte! —vigorosamente estrechó aún más su saludo con la rusa y de inmediato sacó una libreta con diversas anotaciones del bolso que llevaba sobre el hombro — Dime, ¿cómo era el Panteón de los Caídos? ¿Y las ruinas? ¿Lograste ver alguna reliquia o vestigio de lo que sucedió ahí?

La de ojos dorados no podía creerlo, ¿a él era a quien iban a ayudar? ¿El tan aclamado "Dino" de ese mundo? Aunque debía aceptar que tal derroche de entusiasmo y pasión no lo había visto reflejado en muchas personas, al parecer Rei amaba lo que hacía. De algún modo eso fue lo que no logró importunar o molestar a la fémina, por más que el arqueólogo le estuviera recordando algo que no deseaba revivir, comprendía el motivo de esa chispa en su mirada por conocer lo desconocido, y que sólo ella y otras dos personas podían relatar. Suspiró sin sonar irritada, cosa que sorprendió a Gabumon, y miró al bicolor a los ojos, esbozando una sutil sonrisa.

Una pesadilla por cómo llegué a ese lugar —relató, aunque esperaba el Tamer no lo tomara tan literal — Si quieres te cuento en el camino, pero ya debemos partir, ¿no?

¡Cierto, cierto! —el hombre volvió a colgarse el bolso sobre el hombro, sin dejar a un lado la libreta y pluma que traía en sus manos. El escarabajo se posicionó a su lado presintiendo que iniciarían el viaje en cuanto su entusiasmado compañero lo ordenara — ¡Andando, la aventura nos aguarda!

Ante tal grito emocionado Nishimura comenzó a cruzar el puente que los conectaría de inmediato con la Selva Tropical, ante eso Raisa no pudo evitar perfilar un gesto desagradable por el fervor que el japonés irradiaba y al cual no estaba acostumbrada. No dijo más y sólo cruzó miradas con Gabumon, quien tenía un semblante algo preocupado, y siguió al aventurero arqueólogo por el DigiPuente antes de perderlo de vista. En un parpadeo ya se encontraban adentrándose por el húmedo y cálido ambiente selvático, con el cual tanto Raisa como Gabumon ya parecían comenzar a familiarizarse debido a sus frecuentes visitas. Yendo hacia el sur, el cuarteto de viajeros desconocía las maravillas que estaban a punto de encontrar en aquellas enigmáticas ruinas...​


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Tal y como se lo había prometido, Raisa tuvo que hacer memoria para poder relatarle al emocionado arqueólogo acerca de aquel panteón que ahora sólo existía en el recuerdo. A medida que el grupo iba avanzando a través de los húmedos paisajes selváticos de la zona, la rusa se dedicó a detallar lo que recordaba del lugar, pues debido al peligro del momento y la pronta batalla que libraron, no tuvo mucha oportunidad de observar más allá de los detalles mínimos del Panteón de los Caídos. Rei iba tomando nota y de vez en cuando trazaba algún bosquejo en su libreta de acuerdo al relato de su acompañante, los dibujos eran vagos, pero después se encargaría de delinearlos con mayor precisión. Los Digimon iban casi en silencio, siendo Gabumon el único que de pronto sacaba algún comentario a flote que a su Tamer se le pasaba por alto. Prácticamente Raisa estaba describiendo un partenón griego, era lo más cercano a lo que podía compararlo en su mundo. Además de eso, lo que más llamó la atención del investigador fueron las doce estatuas que alguna vez existieron ahí, esparcidas alrededor de aquellas ruinas, las cuales (según lo dicho por Hazard) correspondían a los Olympus XII. Nishimura escribió sus últimas anotaciones y cerro su libreta, guardándola de nuevo entre sus pertenencias.

Es difícil imaginar que un vestigio así haya desaparecido —el de cabellera bicolor soltó un suspiro, con un atisbo de pesadez y desilusión. La fémina no supo qué responder, por lo que se limitó a observarlo de reojo un momento para después desviar su atención al frente. Dio por entendido que su plática sobre el desaparecido panteón había concluido al verlo guardar sus apuntes, así que ya no tuvo más que agregar. Por otro lado, Dino cambió drásticamente su expresión en cuando le echó un vistazo al reptil que todos confundían por lobo, sonrió para sí mismo y decidió comentar algo más para romper el hielo que de pronto se había formado — Me encantaría estudiar más a un Gabumon, con el de Christa es imposible hacerlo —refunfuñó en un tono jovial y divertido, mas esbozando un gesto de disgusto que le hacía ver como un niño pequeño a punto de hacer berrinche. Nóvikova viró su mirada dorada al arqueólogo.

¿Christa? —preguntó con simpleza, aunque detrás de ese aparente desinterés existía cierta curiosidad escondida. Rei le correspondió la mirada y se sonrió.

La encargada del ascenso a Expert —explicó de inmediato, captando aún más el interés de la joven rubia. No conocía a Tamers de renombre que tuvieran un compañero de la misma especie que el suyo, así que el saber que había una mujer con un Gabumon, y que además poseía un cargo tan importante como el de Collins, despertaba en ella cierto interés por conocerla. Aunque con el tiempo lo haría, cuando estuviera preparada para subir de rango.

Su Gabumon es algo...distinto —mencionó Kokabuterimon en un tono bajo, pero lo suficientemente audible para que el resto lo escuchara. Ante sus palabras el de ojos jade asintió, y por un momento Raisa llegó a notar cierto semblante severo en el investigador, que fue rápidamente reemplazado por su habitual sonrisa.

¿Y por qué es imposible estudiarlo? —preguntó el lupino, quien con la aseveración del escarabajo se había interesado en su homólogo.

Lo sabrán cuando la conozcan. Si llegan a escuchar algo sobre Fenrir, es ella —el japonés les sonrió y se adelantó un poco más en la caminata, dando por finalizada la conversación acerca de aquella mujer. Rara vez Raisa tenía interés por algo o alguien, sobre todo por lo último, y la reticencia de Nishimura por hablar del tema hacia que su curiosidad se avivara más. Dejó sus dudas para otro día y le dio alcance al varón, no sin antes intercambiar una mirada y una sonrisa con su compañero.

El resto del viaje transcurrió tranquilamente, con Rei siendo el único que en verdad hablaba, pues ocasionalmente Gabumon emitía algún comentario o pregunta al afamado arqueólogo. Comenzó a contarles de todo un poco, y fue en ese tiempo en que Raisa se percató de lo imposible que sería hacer que se callara, por lo que se limitó a escucharlo en silencio, cosa que el de cabello bicolor apreciaba. Mientras el investigador deleitaba al lobo con sus historias acerca de dinosaurios y reliquias que había ido encontrando en ese mundo, la rusa reparó en la tranquilidad que brotaba de la Selva Tropical, lo cual le brindaba cierta alegría interna al saber que las cosas entre sus habitantes iban bien y el acuerdo de paz se estaba respetando.

De estar conversando acerca de la Antigua Región Dino, ahora Rei había cambiado de tema y le explicaba a Gabumon sobre algo llamado Digimentals, y que sólo algunas especies de Digimon consideradas antiguas reaccionaban ante ellos, provocando una Armor Evolution. Raisa tomó nota mental de eso, lo consideraría como tema de lectura para la próxima vez que visitara la biblioteca. Siguieron platicando por algunos minutos, hasta que la rubia y el escarabajo (que iban más atentos al camino) notaron algo al frente, una línea imaginaria que separaba la Selva Tropical del Bosque Amida. El arqueólogo, alertado por un mudo llamado de Kokabuterimon, pidió a sus acompañantes que se detuvieran antes de siquiera cruzar aquella división.

Bien, hemos llegado —avisó, tomando una postura un poco más seria — A partir de aquí debemos proceder con cautela.

¿Por Centarumon? —mas que una pregunta fue una confirmación del peligro latente que existía en ese bosque. Aunque ella nunca había visitado esa parte de File, conocía los rumores que coexistían en Amida acerca del guardián de ese bosque. Rei asintió sin decir más y apuntó en dirección al frente.

Ni siquiera se habían adentrado tanto al Bosque Amida cuando ya habían podido divisar diversos conjuntos de ruinas más adelante. Por precaución, la fémina colocó su diestra encima de su Digivice, consciente de que éste actuaría como una alarma si un Digimon peligroso andaba cerca. Transitaron con sumo silencio a través del bosque, cuidadosos de dónde pisaban y de todo a su alrededor. Gabumon se valió de su oído para detectar algún tipo de ruido a la lejanía o la cercanía, pero aparentemente no había alguno. Kokabuterimon señaló un sendero que conducía a una de las ruinas que poseía una dimensión mayor al resto que la rodeaban, Rei decidió comenzar su investigación ahí y con una seña le indicó a su acompañante que le siguiera.​


Blair Blair pls
 

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Arribaron éxitosamente hasta las ruinas, grandes pedazos de piedra constituían la edificación, así como también algunos muros de roca caliza (o un mineral similar) componían la estructura. Algunas enredaderas parecían haberse filtrado entre las piedras, creando una enmaraña de vegetación alrededor de algunas partes de las ruinas, y posiblemente por el efecto de la humedad en el exterior era que el moho era un elemento recurrente en algunas paredes de los vestigios. Caminaron a través del primer umbral hecho de piedra, topándose con varias cámaras sin techo pero desafortunadamente sí poseían ventanas u otros orificios que daban al exterior. Rei advirtió el no dejarse ver a través de los agujeros, por los que debían pasar si deseaban llegar a las partes más profundas de las ruinas. Debido a la falta de techo en varias zonas la luz solar aún se filtraba tenuemente, brindándoles la luminiscencia suficiente para caminar y no tropezar en el intento. Los Tamers se agachaban cada vez que pasaban frente a una ventana, al igual que los Digimon, aunque éstos no debían hacer mucho esfuerzo, sólo debían esconder el cuerno o cornamenta, que eran las únicas partes de sus cuerpos que sobresalían frente a los orificios en los muros. El ambiente calmo y silencioso podía inquietar a cualquiera, pero gracias a la cabeza fría de la rusa y la experiencia del japonés, el entorno era el ideal para ellos, sobre todo porque el último iba sumamente concentrado en su labor.

El camino pronto se vio curvado, haciendo que el grupo siguiera una curvatura que encontraron en el camino y que los dirigió hacia una parte más ensombrecida de las ruinas. Habían dejado atrás las ventanas, lo cual dejó de representar un peligro, pero ahora se encontraron sumergidos en una semi oscuridad que les impedía ver por donde iban. Era increíble el súbito cambio en el ambiente que habían experimentado, por lo que ambos recurrieron a sus Digivice para alumbrar el camino antes de que chocaran o tropezaran con algo. Rei reveló un dispositivo muy distinto al de la fémina, de color azul y amarillo, y mientras Raisa sostenía su iC en una mano, sirviéndose de la luz que las pantallas emitían, el investigador decidió hablar.

Si utilizas tu Digisoul nos será de gran ayuda —sugirió el de ojos verdes, sonriéndole a la rubia mientras su rostro era iluminado por la pantalla de su D-Scanner. Raisa chasqueó sus dedos levemente y pronto el aura plateada rodeó su puño, el cual ahora servía de linterna improvisada — Son fascinantes los efectos que la Digisoul tiene en los Digimon, ¿sabes que hay humanos que pueden crear torres de energía que sirven para-

Rei, continuemos —puntualizó Kokabuterimon, no sonaba serio, pero detrás de ese temple había una razón por la cual apresurarse, después explicaría sus descubrimientos acerca de ese fenómeno tan único en algunos humanos, ahora era apremiante el continuar.

Nishimura se sonrió, algo apenado con la rusa por dejarse llevar nuevamente y retomó el camino. Ambos mantenían sus Digivice al frente para poder ver en dónde pisaban, Gabumon y Kokabuterimon iban lado a lado de sus Tamers para poder tener algo de luz para ellos, mientras Raisa alzaba su otro brazo hacia los muros y a veces al techo para iluminarlos y ver si encontraban algo que resultase interesante o captara la atención del excéntrico arqueólogo. Aunque no parecía haber mucho en aquella parte de las ruinas, los muros en su totalidad no poseían ningún escrito grabado o estaban tan desgastados y corroídos por la humedad que era una tarea complicada ponerse a descifrar lo que alguna vez hubo ahí. Nóvikova ni siquiera sabía qué era lo que habían ido a buscar a esas ruinas, y tampoco se lo preguntó a Rei cuando se encontraron. ¿De verdad había algo importante ahí oculto como para adentrarse tanto al bosque?

En un punto, el japonés decidió frenarse frente a una de las paredes, ésta no estaba tan gastada y podían apreciarse algunos símbolos tallados sobre ella, DigiCódigo fue lo que pronunció antes de ponerse a transcribir los símbolos sobre su libreta, siendo el escarabajo azul el que cargaba su Digivice para alumbrarlo. La rubia cenizo aguardó a que el hombre terminara, mientras decidió aventurarse por si sola en una cámara cercana que logró visualizar gracias a la luz que su puño emanaba, Gabumon la acompañó sin chistar. Cuando pasaron por ahí, aún sin entrar, al fondo de la sala lograron ver una especie de mural con una figura grabada con impecable detalle, tallada sobre una enorme piedra rectangular. Raisa movió su mano al frente, iluminando aún más la piedra con su brillo platino. Sobre ella se encontraba grabada la majestuosa silueta de una criatura alada, la mitad de su cuerpo correspondía a un ave, la otra mitad a alguna especie de mamífero con cola de caballo. Su cuello lo rodeaba un collar, del cual pendía una pequeña esfera con alas. La rusa lo contempló por varios segundos antes de que Rei y Kokabuterimon los alcanzara habiendo finalizado sus transcripciones.


¡Maravilloso! ¿Saben qué Digimon es ese? —preguntó alzando un poco la voz debido a la impresión que se había llevado, a lo que el escarabajo carraspeó para hacer que de nuevo bajara su timbre. Rei se disculpó con un gesto y volteó hacia sus acompañantes, quienes negaron con la cabeza — Es un Hippogriffomon, un ser mitológico con la inteligencia de un ave y la ferocidad de una bestia. Aunque su aspecto simula la de un ser sagrado, no tiene relación con éstos —explicó brevemente, mientras sacaba su cámara fotográfica y se dedicaba a retratar la evidencia de aquel hallazgo — Sin embargo, se sabe de algunos que han podido evolucionar a Seraphimon, por lo que probablemente en la antigüedad estuvieron ligados —guardó la cámara y suspiró con un atisbo de contento — Increíble, simplemente increíble...

La rusa miró con detenimiento al Tamer sin saber qué decir. Definitivamente comenzaba a plantearse la idea de que de él podría aprender muchísimas cosas, en el poco tiempo que llevaban juntos había conocido nuevos términos, como lo que eran los Digimental, el DigiCódigo e incluso le había enseñado acerca de ese hasta ahora nuevo Digimon para ella y su compañero. Pero incluso para Raisa, a veces la extravagante personalidad llena de energía del joven investigador resultaba ser un poco chocante frente a su hermetismo. Salieron de la sala que contenía el mural y decidieron continuar por el mismo camino que habían estado recorriendo los últimos minutos. Pero apenas y dieron los primeros pasos una fuerte explosión se escuchó a la distancia, provocando que pequeñas piedras cayeran del techo o resbalaran por las paredes contiguas. Los cuatro alzaron sus miradas al techo, que aún vibraba a raíz del estruendo, se mantuvieron estáticos por los siguientes segundos hasta que todo cesó. El único ruido que ahora escuchaban era el de sus propias respiraciones, nerviosas por lo que sea que hubiera provocado aquello, aunque ya se daban una idea.

De seguro Centarumon atacó a algo que entró al bosque —indicó en voz baja el lobo, probablemente el centauro no los escucharía a esa distancia, pero era mejor prevenir que lamentar — Espero no haya sido un Tamer...

Esperemos que no —secundó el escarabajo. Aunque era poco probable que alguien además de ellos fuera lo suficientemente alocado para adentrarse a esos territorios sin una fuerte razón. Por lo que Kokabuterimon supuso que se trataba de algún Digimon que tuvo la mala suerte de toparse con el guardián.

Andando equipo, aún hay cosas por descubrir en estas ruinas —Rei incitó al grupo a continuar, ahora consciente de que allá afuera estaba rondando muy cerca de ellos el Digimon mitológico, al cual deseaba evitar a toda costa. Raisa se acercó a él rápidamente ni bien el investigador terminó de hablar.

A todo esto, Rei, ¿qué es exactamente lo que viniste a investigar? —preguntó seriamente, era la oportunidad ideal para saciar sus dudas acerca del verdadero motivo por el que habían viajado hasta ahí, y deseaba saberlo antes de continuar más allá de ese punto.​


Blair Blair ~
 

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Me alegra que por fin lo preguntaras —el arqueólogo perfiló una amplia sonrisa, guardando para sí mismo la emoción que la pregunta de la fémina le provocaba. Simplemente amaba hablar sobre su campo de investigación.

Has hablado de muchas cosas, pero nunca del motivo que nos trajo aquí —se defendió la rubia sin sonar muy dura, al mismo tiempo se cruzó de brazos en espera de la explicación del de ojos verdes. Gabumon también prestó atención colocándose a un lado de su compañera. Hubo un breve silencio, en el cual pudieron apreciar el sonido de un lento goteo, posiblemente proveniente de alguna filtración en el techo. El mutismo se extendió por unos segundos más, y como si Rei se hubiera estado preparando mentalmente para lo que se avecinaba, emitió una inhalación para tomar aire y continuar.

Mis recientes investigaciones revelaron la posible existencia de una serie de objetos que guardan el espíritu de antiguos Guerreros, quienes dieron sus vidas por salvar este mundo —explicó, con el brillo del D-Scanner iluminando su rostro — La leyenda cuenta que libraron una colosal batalla contra el ángel caído, un Digimon llamado Lucemon —la severidad en su tono de voz cambió al pronunciar dicho nombre, pero en lugar de causar algún tipo de temor (el cual él esperaba surtiera efecto) en el par frente a sus ojos, muecas de sorpresa se reflejaron en ambos, quienes se voltearon a ver de inmediato. Sabían qué era lo que el otro pensaba, pues aquel era el nombre del compañero que Yuki tuvo durante el Incidente Code Breaker. ¿Sería el mismo del que Rei hablaba? No quisieron interrumpir su historia, así que se guardaron esa duda para después — No poseo muchos detalles sobre esa batalla, pero al morir, se dice que los diez Guerreros depositaron sus espíritus en veinte objetos.

¿Por qué veinte si eran diez? —preguntó un extrañado Gabumon.

Porque dividieron sus almas en una parte humana y otra animal —fue Kokabuterimon el que complementó la explicación de su compañero, antes de que Rei pudiera terminar. Todos notaron el aumento en el timbre del escarabajo, manifestando así que Kokabuterimon también guardaba la misma pasión por la investigación e historia que su Tamer.

Así es. Era tanto el poder de estos Guerreros que tuvieron que fraccionar esa energía con la esperanza de que algún día llegarían portadores dignos de usar su poder —hizo una leve pausa, en la cual apreció las miradas sumamente cautivas en su relato de Raisa y Gabumon — Se llaman los Juttoushi.

¿Juttoushi? —ahora fue la rubia quien alzó la voz. Si su memoria no le fallaba ese nombre lo había visto antes y no estaba equivocada, debían ser ellos — ¿Los Warrior Ten?

Así es, ¿los conocen?

Leímos sobre ellos —el lobo alzó su mirada a su Tamer, esperando que ella comentara algo al respecto, pero no sucedió, así que viró su atención nuevamente al investigador — ¿Así que eso buscamos? ¿Más información de los Guerreros Legendarios?

Eso y la posible localización de sus Spirits, los objetos que mencioné —aclaró Nishimura y enseguida dirigió su mirada verde hasta toparse con la ámbar de Raisa — Fascinante, ¿no crees?

Raisa se ahorró cualquier respuesta y simplemente asintió, perfilando una media sonrisa hacia el arqueólogo. Ahora le quedaba más clara la importancia de aquella investigación y lo valioso que sería para ese mundo el descubrimiento de los Spirits, qué mejor que de las manos del afamado arqueólogo y aventurero. Habiendo terminado la explicación decidieron continuar sin más demoras, pasaron de largo por diversas cámaras que no poseían nada relevante o literalmente se encontraban vacías, lo que le sugería a Rei la posible presencia de saqueadores en esa zona que tuvieron la suerte de librarse del guardián del bosque.

Comenzaron a ver una nítida luz al fondo del pasillo por el que cruzaban y optaron por dirigirse a ella, encontrándose al final con una especie de jardín central, cubierto de enredaderas y espesa vegetación, quizás parte de la flora de la selva alcanzó a llegar hasta ese bosque en cierto punto. Aunque el lugar daba un aspecto medio lúgubre, estaba siendo iluminado por la luz del exterior que se filtraba por arriba, por lo que decidieron apagar sus Digivice y el Digisoul por un rato. En medio del jardín yacía lo que aparentaba ser un pozo de agua hecho con pura roca, cuando se acercaron a él descubrieron que no estaba provisto de ningún líquido y que aparte poseía una escalinata de apariencia gastada que daba al fondo de dicho agujero. Los cuatro se asomaron al pozo, notando la oscuridad que abundaba metros abajo. Rei tocó la escalera de madera y la agitó levemente, para cerciorarse de que no se rompería al primer tacto. Fue así como le indicó a la rubia que él descendería primero y una vez hubiera tocado tierra firme le avisaría para que bajara enseguida. Dicho y hecho, el arqueólogo se ajustó más el bolso sobre su hombro y sujetó el D-Scanner encendido con su boca, de otro modo no podría afianzarse bien de la escalera. Kokabuterimon bajó detrás de su Tamer, valiéndose de la poca luz que alcanzaba a llegarle para pisar firmemente cada escalón. Mientras el Commander y su Digimon bajaban, Gabumon se acercó a su Tamer, quien miraba atenta al fondo del agujero.

¿Estarás bien si bajas? —preguntó un poco angustiado.

Sí, ¿por qué la pregunta? —aún extrañada por ello, no apartó su mirada del pozo, por si Rei llegaba a necesitar ayuda.

Es un espacio muy estrecho y tú sufres de claustrofobia, Raisa, ¿lo olvidas? —soltó duramente. La rubia alzó su mirada al frente, pensativa, y luego la giró hacia su compañero. La verdad era que no lo había olvidado, de hecho, la última vez que sufrió un ataque de ansiedad debido a eso fue hace mucho tiempo.

Bajaré rápido. No me ha faltado el aire en este tiempo, un rápido descenso no me hará nada.

Gabumon torció una mueca en sus labios, aún con las palabras de su compañera para alentarlo no dejaba de preocuparse por su bienestar. De pronto se escuchó un llamado desde el fondo del pozo, era Rei quién les indicaba que ya podían bajar. No perdieron más tiempo y Raisa hizo que la pantalla de su iC brillara, imitó al japonés y lo sujetó con su boca, en esa ocasión no cargaría el Digisoul en su mano para así tener libre agarre de la escalinata. Comenzaron a bajar, primero iba la rubia y después Gabumon, quien de vez en cuando escuchaba profundas inhalaciones de parte de su Tamer, señal de que Raisa estaba haciendo todo lo posible por relajarse en aquel angosto espacio. Finalmente llegaron hasta donde sus acompañantes se encontraban y fue Rei quien ayudó a Raisa a bajar de la escalera, tomándola de la cintura sin que ella se diera cuenta hasta el momento del roce. No prestó atención a eso y mejor se dedicó a atrapar al pequeño lobo, quien dio un brinco hasta sus brazos.

Una vez reunidos Raisa decidió activar su Digisoul para que hubiera más luminosidad, debido a que allá abajo la oscuridad abundaba mucho más y el brillo platinado apenas y les podía indicar hacia donde iban, acompañado de la luz de los dispositivos. Giraron sobre sus propios ejes, intentando ver en qué clase de lugar se encontraban, aparentemente había muros rodeándolos y no lograban encontrar una salida, lo cual empezaba a inquietar al arqueólogo y a preocupar a Gabumon. Mientras Rei alumbraba hacia una dirección en particular fue Kokabuterimon quien logró ver algo entre la penumbra, acostado sobre el suelo había un cuerpo rojizo, o eso quiso creer.

Rei, hay algo frente a nosotros —indicó el escarabajo, alertando al grupo. Nishimura apuntó nuevamente su D-Scanner hacia la dirección señalada por su compañero y, al mismo tiempo que realizaba la acción, el propio Digivice de la rusa emitió un pitido, lo cual súbitamente estremeció al grupo. Al momento en que el japonés tenía su aparato apuntando, la silueta de una figura purpura se encontraba frente a ellos, sosteniendo entre sus fauces aquel cuerpo rojo que Kokabuterimon había visto antes.

Raisa, Gabumon, acérquense a mí —demandó seriamente, la orden fue obedecida sin chistar por los aludidos, quienes se mantuvieron junto a Rei — Hay un Sangloupmon aquí —musitó con un tono angustiado en su voz. Aquel Digimon ya lo conocían, era la misma especie que el compañero de Gale Hardis, pero ahora estaban frente a uno salvaje. Nishimura y Nóvikova alzaron su Digivice y el Digisoul respectivamente, y con sus brillos fue posible ver la atrocidad que estaba frente a sus ojos.


El lobo morado tenía agarrado con su hocico el delgado cuerpo de otro lobo de color rojo, conocido bajo el nombre de Fangmon, el cual intentaba zafarse de su cazador por todos los medios posibles. Sangloupmon lo depositó en el suelo, emitió un sonoro aullido y procedió a masacrarlo con sus colmillos, ninguno de los Tamers optó por ver aquello, así que retiraron la luz de inmediato. En medio de aquella oscuridad lo único que podían escuchar eran los alaridos de Fangmon, hasta que por fin cesaron, significando que su Digicore había sido devorado por el lobo-vampiro. Volvieron a alumbrar al frente, pero Sangloupmon ya había desaparecido, aunque a su alrededor podían escuchar leves pisadas que inmediatamente parecían desaparecer en la nada.

En aquella oscuridad sería demencial enfrentarse al virus, además de que corrían el riesgo de dañar algo en las ruinas al no ver con claridad, y Rei no iba a permitirlo, pero también sus vidas estaban en peligro. Sangloupmon estaba por ahí, oculto en las penumbras y posiblemente los estaba rodeando sin que se dieran cuenta. El arqueólogo tomó a la rusa del brazo y la condujo hasta uno de los muros, pegándose contra él en un intento de que el lobo no los atacara por la espalda si se mantenían en medio de aquella cámara. Gabumon retrocedió un poco más, pero cuando su espalda logró tocar el muro sintió que algo se había movido levemente, volteó a ver la pared detrás de él y llamó a Dino.

Rei —el de cabello bicolor atendió el llamado y se agachó hacia Gabumon, notando que le señalaba un pedazo de piedra que conformaba el muro.

Un pasadizo secreto —murmuró levemente, para después sonreír ante el descubrimiento del reptil — Kokabuterimon, ayúdanos a empujar esta piedra.

Utilizando su cornamenta el escarabajo comenzó a empujarla, logrando moverla con facilidad mientras iba adentrándose rápidamente por aquel conducto escondido, el cual era lo suficientemente amplio para que los humanos pasaran agachados. Rei le indicó a Raisa y Gabumon que entraran, pues al final iría él. Se adentraron por aquel pasaje sin pensarlo dos veces, esperando que el Adult fuera lo suficientemente grande como para no caber por ahí. El camino no fue largo y gracias a la fuerza de empuje de Kokabuterimon lograron salir finalmente de ahí, siendo el insecto el encargado de depositar la piedra nuevamente por donde salieron. En el trayecto se habían llevado un par de telarañas pegadas a sus ropajes, piel o cabello, además de suciedad y polvo por doquier, pero nada de eso importaba realmente con tal de librarse del Nightmare Soldier.

Después de intercambiar miradas y sonrisas nerviosas por lo que acababan de vivir, soltaron una pequeña risa al ver la apariencia desaliñada del otro. El ambiente pareció relajarse un poco, y fue apenas en ese momento que se dedicaron a contemplar el lugar al que habían ido a parar, valiéndose de nuevo de la luz de los Digivice. Lo primero que notaron fue una puerta de madera un poco gastada frente a ellos, siendo custodiada por dos efigies a ambos costados. Una tenía la apariencia de un pegaso con casco y la otra era parecida a una esfinge alada. Se acercaron a ambas estatuas y Rei nuevamente se dedicó a fotografiar aquel hallazgo. La pronta explicación sobre quiénes eran esos Digimon no tardó en llegar.

Pegasmon de la Esperanza y Nefertimon de la Luz —recitó, mientras tomaba fotografías a cada uno y respectivamente pronunciaba sus nombres — Son Digimon sagrados que nacen de los Digimental, tienen la habilidad de purificar la oscuridad y combatir con fuerza absoluta el poder del mal, o al menos eso es lo que he investigado —el japonés guardó la cámara, concentrándose ahora en hacer anotaciones sobre lo perfectamente detallas que estaban ambas estatuas y a su vez transcribiendo algunos símbolos que había grabados en el marco del umbral frente a ellos — Comúnmente son evoluciones Armor de Patamon y Tailmon respectivamente, aunque se sabe de otros Digimon que pueden usar estos Digimental.

Si están custodiando esta puerta, algo debe de haber detrás, algo importante —comentó Kokabuterimon, quien hacia sus propias anotaciones mentales sobre lo que veía.

Dudo que la patata inútil pueda transformarse en eso —murmuró la rusa, cruzándose de brazos mientras se acercaba a la efigie del magistral pegaso — Tan inútil que es... —siguió susurrando, siendo escuchada únicamente por Gabumon, quien esbozó una sonrisa divertida.

Rei finalizó sus anotaciones y procedió a abrir la puerta, el rechinido que produjo estremeció a los presentes, pero cuando finalmente terminó de abrirse, vieron que un pasillo estaba detrás y parecía conectar al fondo con un punto iluminado. Decidieron entrar, haciendo desaparecer las luces de sus Digivice a medida que iban acercándose más al final...​


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Contra cualquier cosa que hubieran esperado, el suelo repentinamente se abrió y descendió formando una especie de rampa, no tuvieron tiempo de reaccionar, puesto que la gravedad hizo lo suyo, exigiendo los cuatro cuerpos y arrastrándolos con sus garras invisibles hacia Yggdrasil sabrá dónde. La espalda de Rei fue la primera en golpear el concreto unos metros más abajo, elevando algo de polvo y sintiendo como el aire se iba de sus pulmones cuando la rusa aterrizó sobre él, seguidos de los digimon; el sonido de la piedra regresando a su posición anterior y la luz desvaneciéndose con aquello fue la señal de que estaban encerrados en algún lugar desconocido y subterráneo.




Kira Kira
 

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Su cuerpo cayendo de bruces sobre algo y el peso de algo más sobre ella terminaron por cortarle la respiración por breves segundos, misma situación en la cual el arqueólogo también se encontraba. Aunque todo estaba oscuro, era evidente la cantidad de polvo que había en la atmósfera, pues de inmediato ambos Tamers habían comenzado a toser continuamente, coreados por el lupino. El único que se había salvado del mar de polvo era Kokabuterimon, quien carecía de nariz como cualquier otro insecto. Comenzaron a reincorporarse, aún sin saber muy bien en dónde habían caído o si al moverse alguna otra trampa se activaría. Los humanos pronto localizaron sus Digivice y los encendieron para iluminar el entorno, así como también para ponerse de pie sin sufrir ningún percance. El escarabajo y el lobo se apartaron de encima de la pila humana una vez la poca y tenue luz de los dispositivos volvió a sus ojos. Cada uno ayudó a su compañero a levantarse, pues habían sido ellos los que mayor daño se habían llevado.

Chert voz'mi —espetó la rusa en un tono corrosivo, sin que los otros le entendieran, había maldecido en su idioma natal a medida que Gabumon le ayudaba a reincorporarse. Se observó a sí misma, estaba empolvada y sus rodillas le dolían, quizá porque era la única parte de su cuerpo que alcanzó a tocar el duro suelo, el resto de su fisonomía había sido amortiguada por el cuerpo del japonés — ¿Estás bien? —preguntó al lobo, quien asintió rápidamente. Luego la mirada de Raisa viajó hasta Nishimura — ¿Ustedes lo están?

Ugh, dentro de lo que podría llamarse estar bien —respondió el de cabello bicolor, ya de pie, mientras limpiaba con la tela de su camisa sus anteojos cubiertos de polvo. Le sonrió a la fémina y levantó un pulgar en lo alto — Sólo un poco adolorido, pero todo en orden.

Disculpa que te haya usado de amortiguador —dijo, y aunque era sincera, no estaba apenada por todo ese asunto.

Descuida, eres bastante ligera —musitó, acomodándose las gafas nuevamente frente a sus orbes jade — Ahora, ¿en dónde estamos? —procedió a mover su D-Scanner de izquierda a derecha, ocasionalmente alzándolo hacia el techo para ver por donde habían caído, pero no había indicios del pasillo por el que antes estuvieron caminando, sólo un montón de roca los cubría. La rubia ayudó con la luz del iC, teniendo así un rango de visión más amplio al iluminar un poco más el área. Dino se percató de que la piedra que fungía de techo se extendía a los costados formando una curvatura sobre ellos, y al bajar las luces hacia sus pies notó que había tablas de madera que servían de sendero — Podría compararlo con los túneles subterráneos de nuestro mundo, túneles que se construyeron debajo de las ruinas. Oh, como las catacumbas de algunas ciudades en la Tierra...

Seguramente nos encontramos a unos quince metros debajo de la superficie —acotó el escarabajo, contando que ya habían bajado un nivel al descender por aquel pozo. Y aunque no era una profundidad demasiado considerable, tenían que encontrar la forma de regresar por donde venían — Rei, ¿alguna idea?

Sigo pensando en quién fue el responsable de construir todo esto —pronunció meditabundo en sus propias cavilaciones Ademas, ¡una trampa! ¿Por qué no lo había pensado antes? —se dio un ligero golpecito en la cabeza con su mano, había pasado por alto un elemento sumamente común de encontrar en ruinas así y ni siquiera pudo evitarlo. Pero la emoción del momento había llenado su mente de adrenalina que le evitó pensar en algún posible peligro.

Eso no importa ya —comentó Gabumon. Lo hecho, hecho estaba y no había nada que pudieran hacer para revertir el que hubieran caído por esa rampa.

Tiene razón, tú eres el investigador y aventurero, ¿es factible que encontremos algo si continuamos en línea recta? —preguntó la rubia en un tono severo, sacando al japonés de sus consternaciones. Rei la miró a los ojos por los siguientes segundos, tras los cuales su mirada se endureció, captando así lo que verdaderamente era importante en ese momento.

Sigamos adelante. Si existe algo más al fondo es posible que encontremos una salida —decretó con severidad, aunque enseguida esbozó una sonrisa al par frente a él para hacerles ver que todo estaba bien, su calma había vuelto a él y ahora trazaba un camino a seguir en aquel pasaje escondido en el subsuelo de las ruinas quién sabe por cuánto tiempo. Le alentaba ver el optimismo de la rubia y su compañero, otro en aquel lugar se habría entregado a la desesperación contra la adversidad que vivían, pero Raisa sabía que no todo estaba perdido, o al menos deseaba creer fervientemente en ello.

El cuarteto comenzó a avanzar a través del silencio sepulcral que reinaba a esa profundidad y de la oscuridad que atentaba con impedirles continuar, pero eso nunca sucedería, las luces de sus dispositivos sagrados cumplían perfectamente con el trabajo de alumbrar el camino. Mientras sus pasos resonaban sobre los tablones de madera, ambos se dedicaron a iluminar las paredes de piedra contiguas, en caso de que también hubiera algún vestigio de civilizaciones antiguas o indicios de algo grabados ahí, pero no había absolutamente nada, las paredes estaban lisas y sin nada interesante que contar. Lo que le daba la sensación a Rei de que esos túneles habían sido edificados en un tiempo distinto al de las ruinas, y el motivo de su construcción estaba más que claro, fungían de trampa para aquellos aventureros que se atrevieran a cruzar por la puerta que ellos habían encontrado. El camino se transformaba en ocasiones, yendo de un sendero ancho a uno mucho más estrecho que les obligaba a ir en fila india, uno detrás del otro para poder cruzar, aunque inmediatamente después la senda volvía a ampliarse frente a ellos.

Aquellos constantes cambios no duraron mucho hasta que llegaron a una parte en la que dejaron de sentir la madera bajo sus pies, siendo ésta reemplazada por tierra. Al alumbrar lo que había al frente hubieron reacciones contrariadas en los presentes, quienes ahora se veían frente a otro problema: el camino por el que iban se había ramificado en un total de siete túneles oscuros, todos iguales y sin ninguna distinción. Se acercaron un poco más, quedando de pie frente a las bifurcaciones que por un momento les habían robado el aliento, mermando sus posibilidades de salir de ahí pronto. No había que ser un experto en el ramo para saber que, de explorar cada uno de esos pasillos, perderían tiempo valioso y posiblemente podrían encontrarse con otra trampa o un camino sin salida. Nishimura estaba callado, algo extraño en él, mientras su mente trabajaba al mil por hora intentando idear un plan que los ayudara. Raisa tampoco sabía que opinión dar, estaba en las mismas que el resto e intuyó que hablar no sería de mucha ayuda. Fue entonces que Gabumon, sin decir nada, dio varios pasos al frente, colocándose de frente al túnel que había al centro. Kokabuterimon lo miró atentamente y también caminó un poco hacia adelante.

¿Qué harás? —le preguntó, mas no obtuvo respuesta alguna del lupino. Gabumon cerró los ojos por un momento, alzó el morro y comenzó a olfatear, entonces el escarabajo notó que sus largas orejas estaban erguidas y tiesas mientras mantenía esa pose con el hocico levantado. El Child empezó a otear el ambiente, valiéndose de sus sentidos que en más de una ocasión le habían ayudado. El japonés dirigió una mirada furtiva a la rubia, quien no quitó su atención de encima de su compañero, podría resultar, confiaba plenamente en que lo lograría. El pequeño lobo comenzó a caminar de un lado a otro, revisando cautelosamente cada túnel, luego cambiaba a la dirección opuesta y procedía a hacer lo mismo. Duró así por varios minutos hasta que finalmente se detuvo en uno y abrió los ojos, parpadeó un par de veces y habló.

Escucho el sonido de agua —profirió — y huelo a humedad por este lado —señaló el oscuro pasillo a la izquierda del que estaba a la mitad. Viró su cuerpo hacia su Tamer sin dejar de apuntar con su garra la dirección que sugería podían tomar. Los humanos no poseían un olfato u oído como el de Gabumon, y el insecto no tenía los sentidos tan desarrollados como él, por lo que apostar a esa intuición del reptil con pelaje de lobo era lo único que tenían — Es lo único que parece diferenciar este túnel del resto.

Está bien, tomemos ese camino entonces —Raisa se aproximó a su compañero, aquel que nunca le había fallado y una vez llegó hasta él se volteó hacia el dúo de investigadores — ¿estás de acuerdo, Rei?

Si tú confías en tu Digimon, entonces yo confiaré en ti, Raisa —le dedicó una sonrisa y con un gesto seguro le indicó a su propio camarada que tomaran el camino señalado por el lobo. Le gustaba ver esa confianza entre Tamer y Digimon, le recordaba la relación que él llevaba con Kokabuterimon, depositando su fe en el otro durante cuantiosas investigaciones.

Se adentraron por la senda, ayudados por sus Digivice mientras mantenían sus ojos expectantes a lo que encontrarían al salir de ahí. Les llamaba la atención que Gabumon mencionara que había agua, aunque más que emocionar a la de ojos dorados le inquietaba un poco. Minutos después todos en el grupo alcanzaron a oír algo a lo lejos, el sonido de agua fluir y un constante goteo, con aquella ambientación de fondo apresuraron el paso hasta dar con la salida del oscuro corredor. Para contar con una mayor iluminación Nóvikova hizo lo suyo y activó una vez más su Digisoul, alzó su puño frente a su cuerpo y lo que vieron los dejó boquiabiertos. Había, literalmente, un río corriendo debajo de las ruinas, no era muy caudaloso pero de que poseía corrientes las tenía. Además de eso, había grandes montículos de piedras sobresaliendo sobre sus aguas, las cuales formaban un camino hasta el otro extremo de donde ellos estaban.

¿De dónde vendrá este río?

Seguramente es alimentado del manantial de la Selva Tropical —respondió Rei, no era muy extraño encontrarse con un cuerpo de agua subterráneo, después de todo en su mundo existían grutas y cavernas que poseían esa característica. Lo sorprendente era la forma en cómo aquello estaba construido, y posiblemente nunca sabrían si había sido con intervención de alguien o el río simplemente había entrado ahí de forma natural. El arqueólogo decidió alumbrar los altos muros que había rodeándoles, quedando boquiabierto por lo que había encontrado. Minerales semejantes a cuarzos se encontraban incrustados sobre las paredes de roca, parecían emitir su luz propia cuando eran iluminados por el Digivice del varón, y de éstos los había en cuantiosas cantidades distribuidos por doquier — ¡Debo documentar esto! —inmensamente entusiasmado, el de cabello bicolor sacó apresurado la cámara de su bolso y se dispuso a fotografiar el fenómeno natural que sus verdosos ojos contemplaban. Un flash seguido de otro comenzó a iluminar mucho más aquella especie de caverna subterránea, y fue entonces que, en medio de la agitación de Rei, que la rusa notó algo.

Espera Rei, creo que vi algo —dijo en un casi murmullo, posando su mano sobre el brazo del mayor. Éste la miró consternado, pero quizás los ojos ámbar no le habían mentido, en el intervalo de cada flash estaba segura que alcanzó a percibir algo — Ilumina de nuevo las paredes —pidió, con sus orbes fijos a la oscuridad que rodeaba dicho lugar. Los Digimon de pronto se tensaron sin saber bien porqué mientras Nishimura alzaba nuevamente la cámara y tomaba otra fotografía, revelando así lo que había oculto en la penumbra.

Son KoDokugumon —dijo con fuerza, intentando no alzar mucho la voz por la sorpresa que se había llevado, pues por lo poco que vio había muchos plagando la pared. Raisa levantó su puño cargado hacia la pared contraria y encontró lo mismo, las pequeñas arañas se amontonaban a su alrededor, produciendo una especie de siseo a medida que sus seis patitas se movían inquietas. Y como si lo sintiera venir, el escarabajo azulado volteó hacia atrás, topándose con varios de esos Digimon tapándoles el paso, por lo que alertó a Rei, quien ya había guardado la cámara y no necesitó más para exclamar lo siguiente que vino a su mente — ¡Corran hacia el río!

Era descabellado tal vez, pero era la única opción que les quedaba, además se valdrían de las salientes rocosas para poder cruzarlo. Ni siquiera a Raisa pareció importarle estar ante la presencia del agua, en ese momento prefería eso a un montón de arácnidos dándoles alcance, y tampoco quería quedarse a averiguar que tan letales eran, así que acató en un santiamén la orden de Rei. Los cuatro avanzaron hacia el cuerpo de agua y comenzaron a saltar cada peldaño al mismo tiempo que escuchaban a los KoDokugumon movilizarse a toda prisa por alcanzarlos. Por fortuna el río no era muy ancho, así que llegaron al otro lado rápidamente, percatándose de una enorme pared que se erigía frente a ellos, cubierta por varios peldaños de roca que sobresalían y formaban lo que aparentaban ser escalones.

Nishimura se alegró al ver lo que había incrustado en el techo al que conducía esa escalinata rocosa improvisada, ahí había una escotilla y sólo debían alcanzarla para salir de ese lugar, quién sabe a dónde los comunicaba, pero todo era mejor que quedarse ahí encerrados. Rápidamente comenzaron a escalar por cada escalón, mientras tanto Gabumon y Kokabuterimon se encargaban de chamuscar o golpear a las arañas que amenazaban con acercarse más. Siguieron subiendo, hasta que llegaron a la cima, siendo el arqueólogo el encargado de empujar aquella cuadrada piedra que servía de puerta. Una vez el paso estuvo libre y un poco de luminiscencia lograba filtrarse, el cuarteto procedió a cruzar aquel umbral, salvando sus pellejos de las arañas y cerrando la escotilla en un trabajo conjunto para volver a mover la piedra. Todos soltaron un suspiro y se tumbaron al suelo, cansados por aquella inesperada persecución subterránea, pero meramente aliviados de haber podido encontrar una salida. Para cuando sus respiraciones se normalizaron fue que corroboraron el espacio en dónde se encontraban, la cámara que les rodeaba era muy similar a las que vieron al inicio, por lo que supusieron que habían vuelto a las ruinas. Divisaron una escalinata en espiral que se encontraba frente a ellos, a unos metros de distancia y decidieron subir por ahí, sin imaginarse lo que encontrarían al final...

Oh Dios mío...

Increíble.

Fueron las reacciones que Rei y Raisa tuvieron, mientras que el lobo se había quedado sin palabras y el insecto ahogaba un suspiro de asombro para sus adentros. La escalera los había conducido a una sala mucho más amplia que las demás, hecha de una inmaculada piedra blanca que se extendía desde el suelo hasta los muros curvilíneos que adornaban aquel santuario. Pequeñas filtraciones de luz permitían que el lugar fuese iluminado por los haces luminosos que entraban a través de los orificios. La rusa notó algo bajo sus pies, había un círculo tallado del cual se derivaban líneas, cada una conformada por un símbolo distinto que creaba un camino hacia distintas direcciones. Mientras fue alzando la mirada ámbar divisó frente a ella una hilera curva de diez imponentes monumentos, esculpidos finamente y con total perfección sobre lo que alguna vez fueron pedazos de piedra, éstos poseían un pilar de mármol que servía como base al resto de la escultura. Eran estatuas que parecían haber sido construidas por los mismos Dioses, pero quien quiera que fuera el artista de esas obras tenía el eterno agradecimiento del joven investigador.

La fémina no lo pensó dos veces y, sin pedir permiso, sacó la libreta del bolso de Rei y un bolígrafo, comenzó a copiar la simbología que había grabada en el suelo como si no hubiera un mañana. El investigador notó el repentino entusiasmo de la mujer al haber descubierto aquellos símbolos y sonrió mientras la veía trabajar, después alzó la vista y contempló con admiración las majestuosas figuras que se alzaban en lo alto.

Hemos encontrado lo que he estado buscando —dijo, guardando una emoción sin igual que estaba a punto de explotar. Aunque Nóvikova no alzó la mirada para prestarle la debida atención, estaba inmersa en su labor y no fue hasta que terminó con la última transcripción que volteó a verlo, con un atisbo de asombro en sus ojos ambarinos — Estamos frente a las estatuas de los Diez Guerreros Legendarios, estamos en un lugar histórico y trascendental, un santuario de posibles secretos a punto de revelarse —recitó fascinado, y no solamente era él, su compañero y también Gabumon estaban embelesados por el reciente hallazgo. Rei notó que la rusa no apartaba sus ojos de encima de las efigies, las cuales calculaba poseían una altura aproximada de tres metros desde el inicio del pilar hasta la cima de cada guerrero — ¿Les gustaría ayudarme? —le propuso al par, a medida que iba sacando otra libreta de repuesto que traía siempre consigo. Ninguno lo pensó más de dos veces y asintieron, dirigiéndose a cinco de las estatuas que quedaban en el ala derecha, mientras los arqueólogos se encargaban de analizar las del ala izquierda.

La primera estatua a la que se acercaron poseía la silueta de una sirena, dueña de una larga cabellera ondulada y portadora de un elegante tridente sobre su diestra. La figura era altísima, por lo que tuvieron que alzar más sus cabezas para apreciarla de pies a cabeza, para cuando fueron bajando sus miradas notaron una inscripción sobre la superficie del pilar, era el nombre de aquella majestuosa guerrera: AncientMermaimon del Agua, diosa guardiana del Net Ocean y ancestro de todo Digimon Acuático. Raisa no supo si era gracias al Código de Babel que le era posible leer aquellas escrituras, pero de inmediato se dedicó a transcribirlas en su libreta, mientras el lobo miraba a la Juttoushi con un semblante pensativo.

Es ancestro de Gomamon, difícil de creer, pero cierto —comentó de la nada en un aire divertido, recordando a la foca parlanchina que tenía por amigo — Si ella y Neptunemon llegasen a enfrentarse, ¿quién ganaría? —fue una pregunta más bien hecha para sí mismo, pero que debido a sus cavilaciones la había formulado en voz alta, intrigado por ese tipo de cosas. Raisa no le prestó atención a las preocupaciones de su compañero y terminó de anotar, para así continuar con la siguiente efigie.

Se postraron frente a la figura de una especie de mago, escondido por una enorme capa con largas mangas que bajaba desde sus hombros y parecía flotar en el aire. Por cuerpo poseía un enorme espejo y lo único que podía verse bajo el sombrero con terminaciones de astros eran sus grandes ojos. Al igual que la anterior, sobre el pilar venía algo escrito: AncientWisemon del Acero, el sabio que posee los conocimientos de un pasado distante y ancestro de los Digimon Mutantes. Finalizó lo que tenía que anotar o continuó a la siguiente. Hasta ahora era la estatua que poseía mayor tamaño, tenía la figura de un gran y robusto insecto similar a un escarabajo rinoceronte, con una larga cornamenta sobre su frente y sus seis alas desplegadas majestuosamente en ambos costados. En la inscripción tallada sobre el mármol podía leerse su nombre: AncientBeetmon del Trueno, portador de una coraza que rivaliza con el Chrome Digizoid y ancestro de todo Digimon Insecto. Automáticamente el par de amigos volteó a verse mutuamente, para después mirar de reojo al escarabajo compañero de Rei, quien era el encargado de tomar fotografías mientras su Tamer apuntaba y hacia comentarios sobre todo.

Es su ancestro —murmuró el lobo.

Tienen mucho parecido, sobretodo por el cuerno —comentó la rubia cenizo. La verdad era que Kokabuterimon parecía una versión miniatura e infantil del enorme insectoide que tenían al frente, e incluso en su fisonomía tenían varias similitudes, tal vez estaban relacionados en más de una forma. Aunque por ahora tuvieron que guardarse sus dudas, ya las comentarían más tarde.

Llegaron a la cuarta efigie de figura cuadrúpeda, la cual poseía un par de alas saliendo de su lomo, cada una con seis terminaciones puntiagudas. Contaba con un rostro felino, adornado con algunos detalles de índole egipcia, así como una enorme gema sobre su frente, mientras que su larga cola poseía una terminación en pinza y sus hombros y piernas eran protegidas por cabezas de león. Sin duda era una figura que causaba algo de impresión por la fría seriedad que emanaba el semblante del Juttoushi, se acercaron al pilar sólo para leer lo que estaba escrito: AncientSphinxmon de la Oscuridad, regidor de la destrucción y aniquilación de todo lo existente y ancestro de las Bestias Míticas y Demonios. Ahora comprendían la razón por la cual su estatua era intimidante, aún si simplemente era un objeto sin vida. Aunque cuando la rubia bajó la mirada, encontró otra inscripción tallada casi al borde de la base del pilar, se acercó a ella un poco más sólo para darse cuenta que no entendía lo que decía. Decidió tomar nota de eso, quizás Rei después encontraría la forma de traducirlo con algún sistema.

Finalmente caminaron hacia la última de las estatuas, topándose en el camino con que el de cabellera bicolor y su compañero ya habían terminado con las suyas y ahora estaban parados frente a la última que les correspondía a ellas.

Es bastante interesante —mencionó, admirando con una amplia y satisfactoria sonrisa las dos estatuas restantes — El que éstas se encuentren una al lado de la otra —su comentario no fue entendido por ninguno de los dos, pero ese momento no era para aclarar sus dudas. Raisa y Gabumon analizaron la escultura que yacía frente a Rei; postrada sobre sus cuatro patas se erguía la silueta de una especie de dragón, con su cuerpo cubierto por una armadura y un par de alas despegadas a los costados de forma majestuosa. La mitad de su rostro era cubierta por un casco de tres cuernos, dejando caer por detrás una melena. Luego pasó su mirada a la que tenía enfrente y sonrió disimuladamente al reconocerla. Poseía la imponente figura de un guerrero, quien blandía cual maestro dos enormes sables filosos, su cuerpo era pintado por varias franjas, mientras que su cabeza correspondía a la de un animal, más precisamente un lobo — Él es AncientGreymon del Fuego, poseedor de una fuerza que supera a los Ultimate actuales y ancestro de los Digimon Dragón de la especie Greymon.

¿GeoGreymon también cuenta? —preguntó un curioso Gabumon, a lo que el japonés asintió.

Y él es AncientGarurumon de la Luz, llamado la Bestia Suprema Resplandeciente y es ancestro de los Digimon Bestia —apuntó a la efigie frente a la rubia, quien sonrió tras la explicación y enseguida se acercó a la base de la estatua, posando delicadamente una mano sobre ella.

De hecho, estamos muy familiarizados con este Juttoushi —dijo, haciendo que Rei arqueara una ceja.

¿Por?

En una ocasión pude evolucionar a él —reveló el pequeño lobo, quien frente al rostro de asombro de Dino no pudo evitar sentir un orgullo interno — Durante la batalla contra Khaosmon siendo Metalgarurumon volví a evolucionar —esta vez fue el escarabajo quien se acercó a Gabumon, y aunque por su rígido rostro uno no pudiera darse cuenta, también estaba estupefacto.

¿En serio? —volvió a corroborar lo dicho por el otro Child, el cual simplemente asintió con una sonrisa natural — Existe esa evolución en la línea de los de tu especie —dijo, conteniendo una conmoción interna al conocer ese dato — Rei —llamó a su Tamer, aunque el insecto no tuvo que indicárselo, Rei ya se había adelantado y ahora tomaba apuntes rápidamente de lo que le acababan de revelar.

Me hubiera encantado ver eso con mis propios ojos, ¡de seguro fue fascinante! —exclamó el de ojos verdes, elevando su vista a la Tamer.

Lo fue —asintió sonriendo, rememorando la primera vez que contempló al Guerrero de la Luz alzarse contra aquel monstruo que nunca debió existir. Antes de que lo olvidara, decidió aclarar una de sus dudas — Por cierto, ¿por qué es interesante que ellos estén juntos? —señaló con su mirada ámbar hacia las dos estatuas. Nishimura aguardó unos segundos antes de responder, como si se estuviera preparando mentalmente para contestar aquella importantísima pregunta, inhaló aire y soltó de pronto todo lo que tenía que decir.

El Juttoushi del Fuego y el de la Luz fueron los últimos en resistir durante la batalla contra Lucemon, al final lograron sellarlo antes de sacrificarse —explicó sobre lo poco que él sabía sobre aquella trascendental cruzada para salvar ese mundo, ya que no había muchos detalles sobre el desarrollo de la misma — Por eso siento que guardan una relación especial, no sé, pero me entienden... ¿no? —miró a sus interlocutores para después soltar una risilla nerviosa. Gabumon fue el primero en asentir, de algún modo comprendía el punto al cual Dino quería llegar, era una sensación familiar para él, como si hubiera un hilo imaginario que lo ataba a alguien más. De verdad estaba maravillado con todo.

Tu trabajo es fantástico, Rei —dijo con franqueza, emitiendo uno de los cumplidos más sinceros que podría darle a alguien. El arqueólogo se sonrojó levemente al recibir aquel halago, mientras el lobo viraba su mirada hacia Kokabuterimon — Los dos hacen un excelente trabajo juntos —de ser posible, el escarabajo también habría adquirido un enrojecimiento en sus mejillas, pero era imposible que eso sucediera. Por lo que Kokabuterimon respondió agachando la cabeza en señal de agradecimiento.

Opino lo mismo —expresó la rubia, esbozando una media sonrisa al par de investigadores. La había conocido por poco tiempo, lo que había durado esa exploración hasta el momento, y entendía lo que en verdad quería transmitirle, el mismo reconocimiento que su compañero les daba, sólo que la fémina era un poco más de mente fría para ese tipo de cosas. Rei sabía apreciar ese detalle, estaba haciendo todo lo posible por algún día llegar a ser de la talla mundial que El Hombre Dinosaurio, él junto a su Digimon se esforzaban día a día por mejorar en cada aspecto. Del mismo modo, Raisa también había aprendido mucho durante ese viaje, y no sólo Gabumon se fascinaba por todo lo investigado, ella también lo hacía a su manera.

Gracias —fue lo único que dijo con una sonrisa mientras hacía una leve reverencia, una muestra de su agradecimiento muy típica de su nación — Tomaré más notas, fotografías y nos vamos.

Tómate tu tiempo.

Dicho esto, Nishimura se fue hacia los muros que rodeaban la cámara en compañía de Gabumon, quien deseaba conocer más de lo que había escondido en ese lugar y sabía que al lado de Rei lo lograría. En tanto Kokabuterimon se dedicó a tomar más fotografías del santuario en general, mientras Nóvikova había echado un rápido vistazo a las estatuas restantes que no había visto bien, las que correspondían al elemento del Viento, Madera, Tierra y Hielo. De ese modo volvió a la estatua del Juttoushi de la Luz para contemplarla una última vez. Pasaron alrededor de veinte minutos en los que había reinado cierto silencio, aunque de fondo podían escucharse los murmullos del de ojos verdes y el lobo, hasta que, mientras el escarabajo retrataba los orificios del techo reparó en algo y de inmediato llamó al primero que tenía más cercano a él, la rusa. Cuando Raisa llegó hasta donde Kokabuterimon se hallaba éste le señaló con sus tenazas el techo que los cubría, y aunque la rubia tardó unos minutos en comprender qué era lo que el insecto quería que viera, por fin al cabo de un rato se percató del descubrimiento y de inmediato corrieron hacia el dúo que seguía escaneando las paredes. Cuando jalaron a Rei y Gabumon al centro de la cámara y los obligaron a mirar hacia arriba, la misma reacción de su Tamer la tuvo el lupino; sin embargo, el japonés de inmediato ató los cabos sueltos de lo que su camarada quería enseñarle.

¡ESTO ES INCREÍBLE! —exclamó con gran sorpresa, entusiasmo y emoción. De inmediato se acostó sobre el níveo suelo del lugar con su libreta y bolígrafo en mano, y de ese modo comenzó a trazar lo que sus ojos jade estaban viendo — Esas filtraciones de luz no están ahí por nada, ¿lo ves, Raisa? —miró a la fémina, quien había tomado asiento a su lado y ahora fijaba su mirada al techo, entendía más o menos que aquello se trataba de un mapa, pero aún no le quedaba del todo claro lo que los orificios tenían que ver. Dino señaló con su bolígrafo ciertos puntos más oscuros que estaban tallados sobre la piedra del techo y luego apuntaba hacia los agujeros por donde los haces de luz encontraban su pase al lugar — No puedo asegurar nada, pero esto parece ser un mapa, vagamente le encuentro similitud a Folder, pero también podría ser File... —puntualizó, copiando los distintos puntos que veía en su libreta, como si de constelaciones se tratasen, la cual bajaba para poder ver y nuevamente la elevaba frente a su rostro. La rusa no conocía otro continente que no fuera esa isla y el extinto Drive, así que no podía opinar mucho al respecto — Podríamos estar frente a la localización de los Spirits sin saberlo. ¡Oh, Yggdrasil! ¡Gracias por permitirme ver esto!

Ahí estuvieron por otros minutos más en los que Nishimura se dedicó a dar los toques finales y una que otra anotación sobre aquel mapa celeste frente a sus orbes jade. Ambos Tamers se pusieron de pie una vez finalizó su trabajo y comenzaron a guardar todo, ahora lo siguiente que debían buscar era la salida de aquella cámara, Rei comentó que él suponía se encontraría oculta en algún lado, así que se dedicaron a buscar por cada rincón de la sala. No fue hasta que los Digimon hallaron algo sobre el suelo detrás de las estatuas del Greymon y Garurumon antiguos, eran dos bloques que se distinguían del resto por su coloración más oscura y por contar con un grabado en los bordes bastante diminuto de los símbolos que antes habían visto. De lejos habría sido imposible notar esa diferenciación, pero los ojos de ambos lo habían captado, por lo que se apresuraron en llamar a sus Tamers.

Siendo lo único viable que habían encontrado hasta ahora, decidieron tentar a la suerte y presionar esos bloques de piedra, no perdían nada. Juntos presionaron los cubos con fuerza logrando un trabajo en conjunto, seguido a eso se escuchó el característico ruido de roca rozando contra el suelo, voltearon a ver el origen de aquello y notaron como de uno de los muros una piedra se levantaba, dándoles el paso hacia un pasillo oscuro. Aquello había gatillado la salida fungiendo como un interruptor, por lo que se apresuraron hacia allí antes de que fuera bloqueado de nuevo. Rei, quien fue el último en salir, dio una última escaneada al lugar antes de ingresar por el corredor, pronto volvería a encontrarse con más hallazgos como ese, su pasión por la investigación así se lo decía.

La piedra volvió a caer, cerrando la entrada oculta de aquella cámara llena de secretos. Se escuchó el estruendo del muro desplomarse detrás de ellos y así supieron que debían seguir adelante. Caminaron entre lo que parecían ser enredaderas en los que sus pies de vez en cuando se atoraban, amenazando con hacerlos tropezar. Además de eso, al pasar sus manos por los muros para apoyarse sentían el espesor de lo que parecía ser musgo u otra especie de vegetación. Al cabo de unos minutos, comenzaron a ver una suave luz al final del túnel, hasta que finalmente un fulgor mucho más grande los cegó por los primeros segundos, hasta que poco a poco fueron recuperando la visión. Frente a ellos se extendía una zona boscosa, lo que les trajo muchas más dudas que respuestas del cómo habían vuelto ahí.

Es el bosque —anunció Raisa, quien disfrutaba de una profunda bocanada de aire puro, después de todo habían pasado bastante tiempo encerrados y aparte en cámaras subterráneas, era lógico que añorara dicha sensación de frescura.

No se cómo volvimos al Bosque Amida, pero logramos salir —dijo Rei, analizando detrás de ellos por dónde habían salido. Entonces comprendió que era un túnel difícil de encontrar para quien transitara por ahí por el espeso follaje que lo cubría, y aún si lo hacían, dedujo que la roca que ahora tapaba la entrada a la cámara sólo podía activarse desde el interior. Quien quiera que hubiera construido eso había sido un genio. Pero la tranquilidad que ahora gozaban fue interrumpida estrepitosamente por los Digimon.

¡Raisa! ¡Rei! —gritaron al unísono, alertando a sus respectivos Tamers.

Se giraron de nuevo al frente, sólo para visualizar que una figura cuadrúpeda se acercaba a toda velocidad mientras galopaba hacia ellos y extendía su brazo derecho al frente. Era Centarumon, quien probablemente por el sonido de la roca cayendo había dado con su ubicación y ahora amenazaba con destruirlos con su cañón, que era cargado a medida que acortaba distancias con ellos. En ese intervalo de tiempo, Nóvikova ya había escogido una carta y la había deslizado a través de su lector, aprovechando que Gabumon se encontraba frente al grupo. El Hunting Cannon fue disparado a toda potencia, sin embargo, el Brave Shield se materializó frente al lobo, quien lo tomaba con fuerza y recibía el impacto del cañón. Salió ileso del ataque, que sólo lo había hecho retroceder varios pasos, y mientras el escudo del valor iba desapareciendo, la rusa y el japonés ya habían preparado sus siguientes movimientos.

¿Pelearías a mi lado? —preguntó el de cabello bicolor, perfilando una sonrisa mientras veía de reojo a la rubia.

Será un honor.

El aura plateada volvió a cubrir su puño, juntándolo con su iC mientras Rei alzaba su D-Scanner en lo alto. Las luces envolvieron a sus compañeros digitales, emergiendo de ellos dos Digimon de mayor tamaño a sus versiones anteriores. Por un lado el inmenso lobo de pelaje blanco apareció, acompañado de un humanoide de coraza azulada, con algunos detalles propios de un escarabajo como su potente cornamenta. Garurumon lo miró de reojo, reafirmando su teoría de que definitivamente el compañero de Rei poseía muchas similitudes con el Juttoushi del Trueno. Se sonrió, para después fijar su vista en el centauro.

Blitzmon no le dio tiempo de moverse y ágilmente golpeó el suelo con uno de sus puños, enviando una descarga eléctrica a Centarumon que lo aturdió al instante. Cuando el efecto de la electricidad pasó, el guardián del bosque alzó nuevamente su diestra, atentando con cargar otra vez su letal ataque. Sin embargo, el lobo se movió raudo y veloz y sujetó con sus colmillos su brazo del cañón, utilizando su Freeze Fang para congelar e inmovilizar esa extremidad. Centarumon quiso quitárselo de encima, pero no fue necesario, Garurumon dio un brinco a un lado, viendo venir el siguiente y último ataque de su camarada. Blitzmon se acercó velozmente al Digimon mitológico y recurriendo a su Thor's Hammer, dio tremendos puñetazos cargados de electricidad contra el pecho del centauro, mandándolo a volar varios metros hacia atrás. El protector de Amida quedó tendido en el suelo, no estaba herido de gravedad, pero si había quedado noqueado.

Estuviste fenomenal, compañero —espetó Garurumon acercándose al escarabajo humanoide.

Fue un trabajo en equipo —aseguró con severidad Blitzmon, quien se cubrió de un brillo resplandeciente y dio paso a una figura mucho más alta y grande que la anterior. Del brillo surgió un insecto azulado de casco gris, con enormes alas blancas, era Kabuterimon.

¿Y eso? —preguntó Raisa.

Twin Evolution, ¿has oído de ella? —la rusa dio una rotunda negación — Venga, ¡entonces hablaremos de eso en el camino! Suban a Kabuterimon y.. ¡ah, por cierto! Acabo de notar que posees un D-Terminal, hay que estar en contacto para futuras investigaciones —Dino le guiñó un ojo a la rubia, quien pensó que seguramente el varón había visto aquel aparato colgando de su cinturón cuando sacó las cartas. Garurumon de-evolucionó y trepó a la espalda del insecto azul, mientras los Tamers intercambiaban e-mails para tenerse agregados. Antes de subir al Adult la de ojos dorados agregó.

Gracias, Rei.
Blair Blair listo :)
 
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スパークル
Supermoderador
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Realismo: No tuve problemas con el realismo, de hecho, me gustó cómo lo manejaste de inicio a fin, con los problemas, las soluciones, los peligros; el ambiente que le diste a la misión en cuanto al peligro e investigación lo hizo sentir bastante realista.
25/25

Desarrollo: Te soy sincera, me encantó. Trataste todo de una forma inteligente, mucha conversación siendo fiel al carácter de Rei, explicaciones, descubriste cosas interesantes que hicieron tu quest bastante llamativa y atractiva para leer. Me agradó el detalle de Sangloupmon, y también la manera en que resolviste la mini traba que te puse, fue muy ingenioso, excelente :3
25/25

Narración: Vi diminutos errores por ahí, no sé si escribías en el cel, o lo hiciste apurada, pero en uno que otro pedazo detecté palabritas extra; nada grave, en realidad, sólo te lo comento para que cuides esos detalles. Fuera de esos diminutos problemas, el resto está impecable, fluido e interesante.
23/25

Interpretación: Ninguna queja, el uso tanto de tu personaje como del npc y el entorno en general fue acertado.
25/25


98/100
Completación como Quest C, 300 Bits y la oportunidad de hacer cualquiera de las Quest de "Warrior of..."​


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Kira Kira
 
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