Especial Tomb Raider [Samali Winters]

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Amanecía en File City, la bruma matinal que se había acumulado por la madrugada ya comenzaba a disiparse a medida que el astro rey se abría paso en el horizonte para dar inicio a un nuevo día. Un joven de cabello bicolor, anaranjado al frente y marrón por detrás, portaba unas finas gafas transparentes que dejaban entrever unos brillantes ojos color jade, se encontraba en una de las salidas de la ciudad acompañado únicamente por un escarabajo azul a su lado. Rei cargaba consigo una especie de portafolio, en el cual iban guardadas una cámara fotográfica, una libreta y otros instrumentos de medición de menor tamaño. El arqueólogo esbozaba un semblante decidido y emocionado, reflejado en la amena sonrisa que perfilaba en su rostro, estaba por demás entusiasmado en ir e investigar las ruinas en el Bosque Amida. Volteaba a la salida de File y luego al interior de ésta, y nuevamente volvía a repetir la rutina con inquietud. Kokabuterimon emitió un ligero zumbido con sus alas y con sobriedad se dirigió a su Tamer.

Te percibo emocionado —comentó con calma y en un timbre bastante suave.

Lo estoy —asintió sonriendo. — Ya quiero que lleguen.

Nishimura esperaba desde temprano al Tamer y su Digimon que se habían ofrecido a ayudarle con sus investigaciones y que le acompañarían hasta lo más profundo del enigmático Amida.

"Tomb Raider” (Especial)

a) NPC que la solicita: Rei Nishimura
b) Lugar donde debe ser tomada: File City
c) Descripción de la misión: Como es sabido por la mayoría de los habitantes de la isla, el Bosque Amida es un lugar que destaca por su gran cantidad de ruinas antiguas. El arquéologo Rei Nishimura está interesado en estudiar esas ruinas, por lo que busca a un Tamer que le sirva de ayudante durante su jornada de trabajo
d) Descripción del campo de juego: Bosque Amida
e) Objetivos a cumplir:
  • Acompañar a Rei al Bosque Amida
  • Ayudarlo en su investigación y exploración de las ruinas
f) Datos Extra:
  • Quest disponible en modalidad Individual
  • Para realizar esta Quest, el Tamer debe haber completado al menos cinco Quests anteriormente
  • Deben seguir las ordenes e indicaciones de Rei. Eviten causarle problemas
  • También deben intentar que Centarumon no los descubra. Si aparece Rei se encargará de "ahuyentarlo", pero no desea luchar para evitar daños en las ruinas
  • Es recomendable causarle una buena impresión a Rei, podría darles algo...
Mínimo de posts: 5
Plazo: 14 días
Digivice: Adventure
Paga máxima: 300 bits

Recompensa
  • 75 Puntos o más: Completación como Quest C, 300 Bits y la oportunidad de hacer cualquiera de las Quest de "Warrior of..."​
  • 90 Puntos o más: D-Scanner.​
Mirae Kiyoe puedes comenzar, suerte~
 

Moonchild
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Samali y Palmon dieron la vuelta a la esquina para llegar por fin a la salida de la ciudad. Cuando faltaban unos pocos metros se detuvieron de súbito, ¿sería que la chica con la que harían en encargo se había retrasado o algo? Al único al que ellas veían allí era un muchacho con un portafolio. La rubia miró nerviosamente en todas direcciones, buscando a la supuesta joven, y dio un respingo cuando el hombre en cuestión se le acercó con una gran sonrisa en el rostro.

—¡Hola! ¿Eres tú quien va a ayudarme hoy? Soy Rei Nishimura y él es Kokabuterimon —replicó, tendiéndole la mano. Winters solo lo miró, pálida como una sábana.

Había tomado aquel pedido porque el nombre del solicitante parecía ser de chica; de por sí no le gustaba estar cerca de hombres, para agregarle el ataque de Adam en su último trabajo, y ahora tenía que ir a un bosque con un tipo. Intentó consolarse pensando que, de todas formas, la situación podría estar mucho peor.

—Ehm… perdona, pensábamos que eras una… chica —contestó en su lugar la planta digital, mirando con preocupación a su Tamer.

—¿Una chica? ¿Por qué? —preguntó este, parpadeando con clara sorpresa.

—Por el nombre y… danos un segundo… —suspiró, girándose y jalando a la fémina para que se alejara unos pasos.

—¿Estás bien? Si quieres podemos irnos y dejarle el encargo a otra persona —preguntó al oído de la rubia inclinada. Samali respiró tan profundo como pudo y negó, intentando controlarse.

Desde su última misión con Raisa y el consejo de ésta de no dejarse vencer por sus miedos, la americana había pasado mucho tiempo pensando en eso y llegó a la conclusión de que la mayor tenía razón, no podría ser útil, ayudar a Palmon o salvar a Devendra si estaba en una esquina temblando de miedo; ¿Qué sucedería si para salvarlo tenía que enfrentarse a muchos hombres… o trabajar con ellos? ¿Se quedaría atrás, llorando y temblando, pero incapaz de hacerlo? No, simplemente no dejaría que algo así pasara.

Fueron este tipo de pensamientos, y otros ligados a su problema de claustrofobia, lo que la llevaron a tomar consultas con el psicólogo del hospital de File; hasta ahora le había dado muy buenas técnicas para manejar el miedo y controlar el flujo de recuerdos y pensamientos que venía con este, a fin de mantener la calma. Sólo tenía que aplicarlas, controlarse, y seguir adelante, así de simple; aquello era como una terapia de inmersión y ya, se mentalizó, pasándose una mano por el cabello.

—N-no podemos irnos… —contestó por fin, abriendo los ojos y respirando profundo— y-ya hemos aceptado el encargo, lo cumpliremos…

“Si huyo ahora no podré ayudar cuando haga falta… Devendra…”.

—¿Está todo bien? —preguntó Rei, impaciente. Samali lo miró a él y a Kokabuterimon alternativamente, esforzándose por controlar su respiración.

—S-sí… perdón —susurró, poniéndose de pie y apretando la extremidad de Palmon con ambas manos para que no se notara el temblor de sus dedos.

—Bien, ¿Cómo te llamas? Me gustaría comenzar a caminar ahora, si te parece bien —el de cabellos bicolores no dejaba de sonreír, pese a que parecía ligeramente tenso con aquella situación.

—Hmmm… s-soy Samali Winters y ella es Palmon —contestó, con un hilo de voz, manteniendo una distancia prudencial con él. Sintió la mirada de Kokabuterimon y se la devolvió, causando que este se sonrojara un poco y apartara la vista.

—Bueno, mucho gusto, Samali ¿te parece si vamos? —inquirió ahora, levantando su maletín del suelo y moviendo la cabeza en dirección al camino.

Ella respiró profundo y asintió, comenzando a caminar “a su lado”, porque que era imposible dejar de notar la amplia distancia que dejaba la chica entre ambos, así como el hecho de que mantenía a Palmon como barrera entre los dos. El ambiente estaba por demás tenso e incómodo, por lo que Pal no tardó en intentar hacer algo para romperlo, además de desviar la atención del par de arqueólogos hacia otro tema.

—Iremos al bosque Amida ¿no? No creo que Centaurumon nos deje pasar —comentó la planta, la voz se le entrecortaba; Palmon no era para nada dada a hablar con desconocidos, pero sabía que tragándose la pena ayudaba un poco a Saly, eso le bastaba.

—Sí, pasaremos en silencio para no alertarlo de nuestra presencia —explicó el mayor, acomodándose los lentes sobre el puente de la nariz— si nos molesta mucho puedo ahuyentarlo, pero en serio preferiría no hacerlo, podría dañar las ruinas.

—Ya veo… debes tener un alto rango para vencer a un Adult —murmuró esta, admirada, pero no añadió nada más; no tenía muy claro qué otra cosa podría decir al respecto. Rei asintió y se rió ante su acotación pero no contestó.

Caminaban en ese momento en medio de la selva tropical, siguiendo un sendero que se había quedado marcado en la tierra de tantos Tamers, compañeros y Digimon solitarios que los cruzaban todos los días. Se toparon con algunos Digimon planta o insecto, pero estos los dejaron estar sin problemas. También estuvieron a punto de chocar contra una señal de tránsito atravesada en medio del camino, aunque aquello no era algo que debiera sorprenderlos.

—Y… hmm… ¿Qué debemos encontrar en las ruinas? —se atrevió a preguntar la palmera al cabo de un largo rato, habiendo encontrado por fin una pregunta en medio del blanco mar de timidez que solía ser su cabeza.

Rei de inmediato se lanzó en una explicación detallada y muy entusiasta de la cantidad de tesoros de conocimiento que podían albergar las ruinas, así como acerca de la serie de leyendas que lo habían llevado a interesarse en las particulares que visitarían ese día. Samali escuchaba en silencio, aún mantenía la distancia y usaba los estímulos que recibía para pintarse una imagen más tranquilizadora; procuraba concentrarse en las palabras que pronunciaba Nishimura, buscando pensar en ellas como un cuento y olvidar quien las pronunciaba. Al cabo de un rato casi podría decirse que caminaba relajada, casi.

El arqueólogo a menudo se interrumpía o retrocedía en lo que había dicho para añadir alguna cosa que se le escapaba, o se desviaba del tema para complementar algo dicho con anécdotas. A Palmon comenzaba a caerle bien, pues era muy amable, abierto y apasionado, y se atrevió a preguntarle cosas en varias ocasiones, aunque lo hacía con algo de vacilación.

—Rei, ya casi llegamos —advirtió Kokabuterimon, siendo prácticamente la primera vez que abría la boca. Rei asintió y cortó la retahíla que había estado diciendo acerca de lo que estaba investigando el día que llegó a aquel mundo tan raro.

Aguardaron en el borde de la Selva, ocultos detrás de unos cuantos arbustos y un árbol; frente a ellos, en el bosque Amida, se escucharon los pasos lentos y tranquilos de unos cascos sobre la tierra apisonada. Pasaron unos minutos que parecieron muy largos hasta que la figura que acompañaba los pasos apareció entre los árboles.

El monstruo de pelaje naranja con azul eléctrico se hizo visible en un recodo del mar de árboles, recorriendo el perímetro del bosque desde el interior; caminó un par de veces por el mismo sitio, mirando con atención el camino en el que ellos habían estado tan solo unos minutos antes, y finalmente se perdió en la distancia por el lado opuesto al que había venido. Saly se estremeció, el guardián sabía que por ese lado era más probable que llegaran Tamers, por lo que estaría al muy pendiente.

Esperaron hasta que dejaron de oír los cascos y luego Rei les hizo una seña para que cruzaran hasta el bosque con tanta rapidez y silencio como pudieran. El interior de la arboleda no tenía caminos definidos, más allá de las pistas erráticas de los lugares por los que pasaba el centauro, ya que no dejaba que la gente se adentrara ahí si podía evitarlo.

El de gafas se detuvo el tiempo suficiente para sacar un mapa del mundo digital donde tenía cuidadosamente señaladas en rojo las ubicaciones de las ruinas de interés, así como el camino que usarían para llegar a ellas y una tentativa ruta para salir, en caso de que no encontraran algo que ameritara una desviación; cuando se trataba de arqueología parecía una persona sumamente organizada y cuidadosa.

Fueron caminando en la dirección señalada por Rei, quien se había encargado de que entraran justo por la parte del bosque más cercana a la primera localización; según explicó Kokabuterimon en susurros, al ser menos ruidoso que su compañero, la segunda ruina se encontraba cerca de la primera y podrían llegar ahí razonablemente a salvo, para las otras tendrían que andar un rato, así que más valía ser bien silencioso.

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Kira Kira

Centalmon - Wikimon - The #1 Digimon wiki
Palmon - Wikimon - The #1 Digimon wiki

http://wikimon.net/Kokabuterimon
 

Moonchild
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Rei se detuvo súbitamente a la entrada estrecha y semiderruida de lo que a primera vista podría considerarse como una roca gigante, ya que de tanto musgo y enredaderas no podía distinguirse bien su forma. Samali miró la pequeña cavidad y se sintió hiperventilar una vez más, pese a sus esfuerzos por contener el aire inspirado durante unos segundos y soltarlo con lentitud. Hasta ahora lo había estado haciendo muy, muy bien, pero no se veía capaz de entrar a ese estrecho espacio, y menos con él.

—¿Está todo bien? No podemos quedarnos al aire libre mucho tiempo —preguntó Rei, se había metido por la abertura casi de inmediato y ahora asomaba la cabeza por la misma, al percatarse de que la fémina no lo seguía.

—Yo… no puedo —contestó ella, estremeciéndose, su voz sonaba rota y algo chillona.

—Saly… es peligroso quedarse aquí —murmuró Palmon, apretando con suavidad su mano, no quería presionarla, pero no tenía la fuerza suficiente para defenderla de Centaurumon y eso la preocupaba; además, si la chica se negaba a ayudar a Rei ahora, este no tendría muchos motivos para defenderla, a decir verdad.

—Samali, estamos perdiendo tiempo valioso y… —comenzó el varón, elevando un tanto la voz.

—Rei —interrumpió Kokabuterimon, había entrado antes que su compañero al pasillo, por lo que no se venía nada de él en ese momento. Rei se calló de inmediato y prestó oído a su alrededor, tenso, la advertencia de su compañero indicaba que probablemente estaban haciendo mucho ruido con aquella pequeña discusión.

Pasaron varios tensos segundos en los que reinó un silencio hermético, hasta que escucharon, casi como un réquiem de muerte, unos cascos moviéndose por el bosque a velocidad de galope. No hizo falta nada más, el de cabellos naranja salió del estrecho portal, tomó a la chica de la muñeca y la empujó para que entrara, yendo él justo detrás. Samali intentó gritar ante la agresión pero se encontró con la mano de Rei en su boca, este siguió empujándola hasta que salieron del pequeño pasaje y cayeron casi de trompicones a una habitación mucho más grande.

La rubia se removía, inquieta, pero Rei se negaba a soltarla todavía, escuchando atentamente alguna señal de que Centaurumon hubiera escuchado el disturbio. Palmon, que había entrado la última, se colocó frente a Saly y se esforzó por calmarla y mostrarle que todo estaba bien, era primordial que dejara de soltar gemidos guturales al no poder gritar. Al cabo de un rato por fin lo consiguió, y los siguientes instantes fueron de inmovilidad total, esperando y escuchando.

No tardaron en escuchar un resoplido desconfiado y el sonido de unos cascos que se alejaban al galope, aunque era demasiado pronto para relajarse, aún cuando los pasos dejaron de oírse; nadie se movió ni un centímetro, y pasaron varios tensos minutos hasta que Rei apartó la mano de la boca de la rubia y soltó el agarre a su cintura. Samali pataleó para alejarse y se escuchó un quejido de dolor de parte del mayor.

—¡Aléjate de mí! —exclamó arrastrándose hasta pegar con una pared.

—¡Ouch! ¿Se puede saber qué te pasa? Estuvimos muy cerca de entrar en pelea con Centaurumon ¡Imagínate lo que le habría pasado a las ruinas! —.

—Saly… cálmate, por favor…. —pidió la planta, nerviosa— No pasa nada, era necesario, él no quiere hacerte daño.

—Que no me toque… —murmuró ésta, nerviosa.

—¿Te molestaría explicarnos, Palmon? —preguntó Kokabuterimon, intrigado.

—Hum… Saly es algo reticente a acercarse a hombres, y es claustrofóbica… el que la hayas tratado así y la hayas metido aquí a la fuerza la desbalanceó un poco… —explicó Pal, ahorrándose los detalles y procedencia de ambos miedos.

—¿Y entonces para qué aceptaron esta quest? —preguntó Rei, seguía acostado en el mismo punto donde había estado inmovilizando a su ayudante y ahora miraba fijamente el derruido techo, se encontraban en una habitación espaciosa, de techo alto, que contaba con agujeros en el mismo, así como en la parte alta de las paredes, lianas asomaban aquí y allá por los huecos y gruesos haces de luz iluminaban el lugar. Una puerta de proporciones mucho más normales que la de entrada los esperaba en el lado opuesto.

—Ya te dije… pensamos que eras una chica… y no contábamos con entradas diminutas como esa…. —explicó apenada. Rei no contestó enseguida. Samali seguía en silencio y ajena a la conversación, mantenía los ojos vagando por entre las diversas aberturas de la habitación y se esforzaba por respirar profundo, lento y regular, así como por mantener la mente en calma como un pozo cristalino.

—Bien… necesitamos hacer algo con esto o perderemos todo el día en esta única ruina… —comentó por fin el mayor; quería moverse e investigar, ya estaba ahí y no tenía tiempo de buscar a alguien más que le ayudara, así como tampoco podía dejar que la chica se fuera sola con un Adult enojón rondando, por lo que se puso de pie y caminó hasta acuclillarse a un escaso metro de la chica.

—¿Samali? Mírame —pidió, tenso, no sabía muy bien lo que iba a decir pero tenía que convencerla de cooperar, como fuera— Lo siento, ¿de acuerdo? No pretendía asustarte o hacerte daño, pero de haberte dejado ahí paralizada, Centaurumon las habría atacado a ti y a Palmon ¿Lo entiendes?

La respuesta de la fémina tardó un largo y tenso rato en llegar, momento en que ella sólo se enfocó en mirarlo a los ojos; finalmente asintió lentamente y aflojó la bola en que se había convertido su cuerpo.

—Muy bien, no volveré a tocarte ¿de acuerdo? Pero necesito que te levantes y me ayudes, entre más rápido terminemos de investigar, más pronto podrás irte ¿Sí? —continuó hablando. Pasó otro largo rato de mirarse a los ojos hasta que ella asintió, con el labio inferior temblándole, y se puso de pie lentamente. Rei se alejó de inmediato y le sonrió, dándole su espacio.

El de ojos bicolor se acercó al maletín que había quedado tirado en medio el suelo de piedra, sacó de su interior su cámara, la libreta y un lápiz. Luego se acercó y le entregó la libreta y el lápiz a Palmon.

—Ustedes dos pueden registrar aquel lado de la sala, anoten lo que encuentren interesante, traten de ser precisas —pidió, señalando una de las paredes laterales de la habitación— yo tomaré el lado opuesto y me encargaré de fotografiar las cosas, así iremos más rápido.

Samali asintió y se alejó en dirección a la parte de la construcción señalada, sujetando a su Digimon de la mano. La planta le sonrió cálidamente a su Tamer y le tendió los objetos que Rei le había entregado. La habitación donde se encontraban no era sólo un cuarto vacío, hallaron dispersos diversos objetos de piedra pesada, madera y metal, así como restos de muebles, múltiples grabados y pinturas en las paredes, algunos eran dibujos burdos hechos en tinta descolorida, y otros eran largas filas de runas talladas que para ambas chicas no significaban nada.

Rei fotografiaba todo, murmurando entre dientes lo que iba leyendo o entendiendo de la escritura de las paredes, a veces se detenía largo rato para intentas descifrar una parte donde grietas habían deformado los símbolos y luego continuaba. Kokabuterimon también leía, señalándole a Rei partes donde había encontrado algo interesante para que el humano le tomara las correspondientes fotografías.

—¿Cómo van por aquel lado? —preguntó Rei, habiendo terminado de examinar incluso los pedazos de paredes o techos que se esparcían por el suelo.

—Ya casi terminamos de copiar —replicó Palmon, de pie junto a la acuclillada americana, comparando los trazos de la rubia para indicarle cuando alguno no se parecía lo suficiente.

Al terminar ambas se acercaron y, para sorpresa del varón, fue Samali la que le tendió el cuaderno, la chica temblaba ligeramente y mantenía el objeto tan lejos como le permitía el brazo, pero era un avance, por lo que Rei le sonrió tranquilizadoramente y tomó el cuaderno con lentitud para no exaltarla. El bicolor estuvo examinando las páginas escritas a la luz de un haz de sol y luego sonrió satisfecho.

—Están muy bien copiadas, lamentablemente nada en esta habitación tiene que ver con lo que he estado buscando —acotó, devolviéndole la libreta— aquí se narra sólo parte de la historia del continente Drive… debe haberla escrito algún sobreviviente de ese incidente.

—¿Y qué estás buscando exactamente? —preguntó Palmon con curiosidad.

—Información sobre los Juttoshi —replicó este, con los ojos brillándole de anticipación y emoción.

—¿Juttoshi? —quien preguntó fue Samali, sorprendiendo a los otros tres, la voz había salido vacilante y muy baja, pero era suficiente. Aquello hacía suponer que a la chica le interesaba el asunto, pese al miedo, por lo que Nishimura sonrió más ampliamente.

—Se dice que hace eones un Digimon muy poderoso se alzó contra el mundo digital, este era Lucemon, un Digimon ángel capaz de acabar con un Perfect en su etapa más débil —comenzó a explicar, mientras caminaba en dirección a la segunda puerta, Samali y Palmon lo siguieron, escuchando en completo silencio— diez guerreros Digimon se unieron para acabar con la amenaza, y pelearon juntos contra él; ganaron la batalla y sellaron al enemigo en la Dark Area, pero esto tuvo un alto coste… Como recompensa por su esfuerzo, el Dios de este mundo creó a partir de sus cuerpos unos tótems, dos por cada guerrero, uno contendría la mentalidad humana, y otro la fuerza bestial. Me parece sumamente fascinante esta historia, me gustaría saber más al respecto, averiguar todo lo posible sobre ellos, y creo que en estas ruinas se encuentra la clave.

—¿Y quieres encontrar estos Tótems? —preguntó Palmon.


Justo en ese momento atravesaron la puerta en cuestión, dando una habitación que contaba con la mitad de tamaño que la anterior, por lo que Rei se distrajo; la habitación estaba igual de deteriorada y agujereada que la anterior y no contaba con ninguna otra salida aparte de la que acababan de atravesar. Rei se acercó al muro más cercano y lo examinó unos instantes.

—Esto solo sigue continúa narrando la historia de afuera… puedo volver y descifrarlo otro día, ahora es más importante encontrar algo sobre los Juttoshi —explicó, habiendo olvidado momentáneamente la pregunta de Palmon.

—¿Entonces nos moveremos ya a la siguiente ruina? —preguntó Kokabuterimon, resiguiendo con una de sus extremidades una línea de runas.

—Sí, no hay tiempo que perder —contestó este, guardado la cámara en su portafolios y cerrándolo cuidadosamente.

El grupo deshizo sus pasos y volvieron a cruzar la habitación principal para salir del lugar, el único motivo por el que Saly no vaciló para entrar en el diminuto pasillo nuevamente, fue porque después de este le esperaba el aire libre. En cuanto salieron la relajación de la chica fue más que visible, pues comenzó a respirar con normalidad y se deshizo la ligera arruga de concentración en su ceño.

—Mi psicólogo no podrá negar que he avanzado luego de esto —murmuró la fémina, limpiándose el sudor de la frente.

Rei se rió ante el comentario, pareciéndole gracioso que la joven al menos se tomara con positividad la experiencia. Samali lo miró sin decir nada, prescindiendo, como llevaba haciendo en lo que iba de quest, de la sonrisa perfectamente actuada que solía mostrarle a los demás. El arqueólogo carraspeó para recuperar la compostura ante esa mirada y dio una vuelta a su alrededor para ubicarse y encontrar el camino a la siguiente ruina.

No tardó mucho en señalar el camino a seguir y comenzar a abrirse paso por entre los arbustos y ramas de árboles; no necesitó el mapa, pues era la ruina más cercana y recordaba perfectamente la ubicación que había marcado esa mañana. Se movieron tan en silencio como era posible en un terreno lleno de hojas secas, piedras sueltas, ramitas y raíces atravesadas; de vez en cuando alguno soltó un quejido al resbalar con una irregularidad del camino, pero no volvieron a escuchar cascos.

Pasaron cinco minutos hasta que por fin dieron con la siguiente ruina a visitar. En esta ocasión era una ruina subterránea, por lo que no tenía ventanas de ningún tipo y un pasaje abovedado descendía hasta las cámaras que les interesaba investigar. Rei se detuvo al llegar y sacó de su portafolio un par de linternas, mantuvo una en su diestra y tendió la otra a la rubia con vacilación.

—¿Crees que puedas entrar? —preguntó, ahora que estaba al corriente de su claustrofobia lo menos que podía hacer era preguntar.

—Yo… hum… l-lo intentaré…. —murmuró, insegura, mientras apretaba la linterna con fuerza y la encendía.

Siguiendo su promesa de no volver a tocarla, Rei entró primero, apuntando la linterna en todas direcciones para constatar que las paredes del pasaje estaban lisas y sin grabado alguno. Kokabuterimon fue revoloteando justo detrás de su Tamer y Palmon tomó de la mano a su compañera, comenzando a guiarla al interior a paso lento. Samali respiró profundo, cerró los ojos, y se dejó adentrar, empleando todas sus técnicas de respiración y relajación para controlar el miedo.

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Moonchild
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Samali se las arregló para ir todo el trayecto con los ojos cerrados y a paso bastante constante, siguiendo ciegamente a su compañera Digimon mientras imaginaba para sí misma que estaba en la soleada pendiente de una colina sacudida por la brisa; aunque el hecho de que el descenso fuera prolongado la ponía de nervios.

—¿Cuánto más largo será esto? —murmuró al cabo de un rato, apretando nerviosamente la linterna que sostenía con una mano, iluminando a ciegas el camino. Palmon le estrechó la mano que sujetaba cariñosamente.

—Ya falta muy poco, metro y medio, vamos —aseguró la planta, guiándole a través de los últimos pasos para salir a una sala de amplias proporciones y alto techo abovedado— mira, Saly, es amplio y el techo es muy alto.

—¡Eso es malo! —exclamó la rubia— ¡Quiere decir que estamos más profundo de lo que pensaba!

La palmera digital no contestó, al no saber cómo refutar eso. Samali abrió los ojos con cuidado y alumbró con la linterna en todas direcciones, concentrándose en mantener un ritmo lento y calmado de su respiración; inspirar por 4 segundos, contener por 7 y espirar por 8 segundos, permitiendo que el oxigeno de su sangre aumentara y limpiara las toxinas que producían estrés. Le temblaba el pulso y le sudaban las palmas, pero al menos los ejercicios de mentalización y el repetirse “puedo salir de aquí caminando cuando desee” impedían que le diera un ataque de pánico. Rei por su lado, la había dejado sola para que se recuperara y se hallaba ahora junto a su compañero cerca de la pared a la derecha de la entrada, examinándola al haz dorado de su linterna.

—Eh, vengan a ver esto —llamó emocionado, al cabo de un rato. Winters se acercó como por inercia, permitiendo que la cuenta de los números del ejercicio ocupara la mayor parte de su mente.

El Commander les señalaba la pared, en la cual se veían una serie de tablillas de piedra de 20x30 centímetros incrustadas en la roca; cada tablilla estaba cubierta de intrincadas hileras de runas y servían como complemento para los dibujos que ocupaban el resto del lienzo. Había algunos espacios vacíos donde debían ir tablas y, entre estas y los espacios, contaron un total de 20.

—Ésta de aquí menciona a Lucemon, y aquella de allá también... faltan algunas pero... —comenzó a explicar el arqueólogo, sacando distraídamente un paquete de cigarrillos de su maletín, ahora que se estaban acercando a lo que buscaban, el mayor estaba más concentrado que antes.

—Rei, mira, aquí hay más tablillas —señaló Kokabuterimon, quien se había tropezado con algunas esparcidas por el suelo.

—Excelente, deben ser las que faltan —aseguró el mayor— mientras yo descifro en qué orden van estas, por favor vayan anotando todo lo de las que ya están en la pared —pidió, entregándoles una brocha arqueológica para que limpiaran donde fuera necesario; seguidamente se alejó, encendiendo su cigarrillo y perdiéndose en una conversación en murmullos con su Digimon mientras intentaban darle orden y sentido a aquel rompecabezas.

Samali asintió, temblando sutilmente al perder la concentración de su cuenta, y se acercó a la pared con el cuaderno en mano. Al final se estremecía tanto que terminó dándole la libreta a Palmon para que anotara mientras ella apuntaba la linterna hacia el muro, la luz temblaba al ritmo de sus estremecimientos, pero a la planta no parecía molestarle. Por su lado, a Samali aquello le permitía mirar fijamente el círculo de luz y pretender que se encontraba al aire libre, junto a la pared de un acantilado a orillas del mar, casi podía escuchar a las gaviotas que se oirían de estar en el mundo humano. De vez en cuando debía dejar su retiro interno para sacudir aquí y allá -cosa bastante fácil, dado su desastroso pulso actual- pero por lo demás, apenas hacia nada.

Al cabo de un rato Palmon terminó de anotar las que estaban ahí, dejando las correspondientes páginas en blanco para las que faltaban, y se sentó a esperar junto a la pared. Su Tamer prefirió permanecer de pie.

—Oye —llamó su atención el de cabellos bicolores, se había reincorporado con un par de tablillas en una mano y alumbraba mientras Kokabuterimon ponía una tercera placa en un agujero de la pared. Samali lo miró, apuntando hacia él la linterna, aunque sin darle a la cara con la luz.

—Hmmm... No pretendo enterarme del porqué de tu claustrofobia, o de tu miedo a los hombres —comentó el mayor, nervioso— pero creo que puedo darte un consejo acerca de lo segundo —. Rei se giró y la miró fijamente a los ojos— sea lo que sea que te haya causado ese miedo... creo que podría ser buen para ti el darnos una oportunidad; lo que sea que te hayan hecho, no todos somos unos completos patanes, ni psicópatas.

—¿Eso quiere decir que debo comenzar a tener buenas expectativas de ustedes? —preguntó ella con un ligerísimo toque de escepticismo, mirando fijamente al círculo de luz sobre el pecho del más alto.

—No, más bien creo que no deberías tener expectativas de ningún tipo sobre nosotros —explicó él, pasándole otra tabla a su compañero— así nadie podrá decepcionarte, pero algunos sí podrían sorprenderte gratamente.

—¿Como tú? —preguntó ella, atreviéndose a mirarlo a los ojos.

—Por ejemplo —.

Winters solo volvió la vista y la linterna hacia la pared, y Rei aceptó el fin de la charla, encendiendo otro cigarrillo para reemplazar el primero, ya acabado; no volvieron a hablar más en un buen tiempo.

—Bien, creo que ya reconstruimos el orden correcto —anunció Rei al cabo de un rato largo, colocando la última placa de piedra en el lugar correspondiente y comenzando a tomar fotos de todo; les había llevado bastante tiempo cambiar y reordenar piezas hasta componer una secuencia coherente de palabras. Palmon se levantó y siguió anotando.

—Esto cuenta como apareció Lucemon y parte de las cosas que hizo durante su tiempo de destrucción, las muertes, el caos, es una historia fascinante —habló con suma emoción, resiguiendo con su mano una hilera de runas antes de apartarse y tomar una foto— ésta en específico dice que varios Digimon aislados intentaron acabarlo, muriendo en el proceso, y que fue así como los demás se dieron cuenta de que era demasiado poderoso.

—Ya terminé —reportó Palmon con timidez, cerrando el libro.

—Gracias. La historia termina abruptamente aquí —siguió explicando el arqueólogo, señalando la última placa— quizá haya más información en la otra pared —añadió, repasando con su luz el paredón de la puerta de entrada, asegurándose de que estaba liso, antes de dirigirse al muro opuesto a donde estaban.

Tan pronto su linterna recorrió la pared se quedó totalmente paralizado por la emoción, dando profundas caladas al cigarro sin quitárselo de los labios mientras examinaba una y otra vez el largo mural. A su lado Kokabuterimon tenía una reacción similar, comenzando a volar a lo largo de la pared para examinar más de cerca. En la piedra se veía un total de 10 símbolos de diferentes colores, de unos 50x50 centímetros, los cuales se encontraban distribuidos en dos filas de 5; alrededor de estos desfilaban caracteres más pequeños en largas hileras.

—¿Que significa? —preguntó Palmon, sintiendo curiosidad al ver la reacción de ambos.

—Son los símbolos de los 10 Juttoushi —explicó el insecto, sacudiendo con una de sus patas el polvo de un grabado. No tardó en bajar a tierra y solicitarle a Rei una brocha para desempeñar mejor la limpieza, el aludido la buscó a tientas en su portafolio y se la entregó, con los ojos fijos en si nuevo descubrimiento.

—Por lo que se lee a simple vista, aquí está narrado el momento en que los guerreros llegaron, así como el inicio de la batalla contra Lucemon —explicó, apartándose por fin el cigarrillo de los labios; a Samali aquél hábito le parecía perfectamente repudiable en ese momento, suficiente tenían con estar bajo tierra para además viciar el aire estancado con ese olor; sin embargo, se mordió la lengua y giró el rostro en la dirección contraria al varón. Nishimura sacó una segunda brocha para Palmon y se la entregó, indicándoles que limpiaran hasta donde alcanzaran para poder tomar las fotos, él haría lo mismo por su lado; Samali seguía en posesión del cepillito que le había sido entregado al examinar la pared anterior.

Mientras fotografiaba, iba recitando en voz alta partes de la historia, emocionándose ante cualquier descripción de la batalla que pudiera haber; a menudo alzaba la voz más de la cuenta, siendo chistado de inmediato por su compañero, murmurándole que debía tener cuidado con que el centauro pudiera oírlos. Ya casi había terminado de tomarle fotos a todo, cuando escucharon un sonido fuerte de algo resbalando sobre piedra, proveniente de la entrada; se giraron a toda prisa para encontrarse con Centaurumon intentando ponerse de pie luego de haber bajado a trompicones por el pasaje descendente.

Rei no necesitó ni un segundo para decidir qué hacer, sin duda podría evolucionar a Kokabuterimon y hacer que este se encargara del molesto guardián, pero estaban en una sala subterránea y recién encontraban el primer indicio verdaderamente tangible sobre los Juttoushi, no se permitiría de ninguna manera destruir eso, tendrían que huir.

—Samali, corre —pidió Nishimura, y no tuvo que decir mucho más; la americana tomó a su compañera de la mano y echó a correr hacia la pared opuesta a donde estaba el guardián. El muro en cuestión tenía dos arcos, la rubia se metió por el más cercano de ambos y siguió corriendo, rogando internamente que aquello no terminara en algún pasillo ciego; detrás de ella, Rei no protestó acerca del camino elegido.

En cierto punto el pasaje que seguían se bifurcó en tres y la fémina frenó para decidir hacia dónde ir. El pelinaranja se metió al pasillo de la derecha, con Kokabuterimon volando justo detrás de él; este último jaló a la rubia por la camisa para que se apresurara y la chica se lanzó a perseguirlo arrastrando a Palmon consigo. El acuciante sonido de los cascos prestó alas a sus pies.

Ahora Rei iba adelante, haciendo señas a la joven para alentarla a no rendirse y seguir corriendo; no se atrevía a hablar para no alertar a Centaurumon de su posición, pero se aseguraba de no dejarla muy atrás en ningún momento. Mientras corría su mente iba calculando qué tanto les costaría defenderse en aquel pasillo, no habían símbolos que destruir al menos, pero el lugar era demasiado pequeño para Kabuterimon.

Mas o menos a los 5 minutos de carrera, las piernas poco acostumbradas de la rubia fallaron, haciéndola caer de bruces al suelo; interpuso las manos para no lastimarse la cara. Palmon soltó una exclamación sujetando a Salami por los hombros para estabilizarla un poco y Rei giró impaciente al escuchar el sonido, chasqueó la lengua al ver la escena y se devolvió sobre sus pasos para ayudar a la fémina a levantarse.

Ni bien había llegado a su lado, ambos notaron que la pared se movía, reaccionando a la baldosa de piedra hundida bajo la mano izquierda de la chica. El muro dejó abierto un pasillito de 30 cm de ancho por 1 metro de largo, que en ese momento representaba una de las mejores oportunidades para escapar; Centaurumon sin duda no cabría por ahí y, si el pasaje se cerraba después de ellos, ni siquiera tenía que saber por dónde se habían ido, siempre que se dieran prisa. El galope se escuchó a la vuelta de la bifurcación que habían dejado atrás hace pocos minutos.

El de ojos bicolor no lo dudó mas, se apresuró a tomar a su asistente por el brazo y levantarla, haciéndola entrar de lado en el estrecho espacio, Kokabuterimon pasó también, volando por encima de sus cabezas, y el arqueólogo le dejó espacio a Palmon para introducirse antes de meterse él también y comenzar a empujar a la rubia. Tan pronto recorrieron todo el escaso metro, la pared se cerró detrás de ellos y una baldosa gemela de ese lado del pasaje subió hasta estar al mismo nivel que las demás.

Al otro lado del muro, el centauro pasó de largo y trotó unos metros antes de detenerse bruscamente, ya no escuchaba el golpeteo de los pasos de sus presas; se quedó mirando la negrura unos instantes y luego dio media vuelta, deshaciendo el camino andado hasta el momento. Al mismo tiempo, el par de Tamers y sus compañeros respiraban profundamente, sentados en el suelo para recuperar el resuello. Estaban a salvo, por ahora.

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Kira Kira ;^;
 
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Moonchild
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Samali tenía la espalda recargada contra la pared, apoyando la cabeza en esta mientras intentaba normalizar su respiración. En su mente repetía una y otra vez que Rei la había salvado del doloroso ataque de un Adult al haber actuado tan rápidamente; mientras lo decía mentalmente, recordó la conversación que habían mantenido en frente de aquel rompecabezas y, por algún motivo, encontró más fácil que antes el creerse lo que se decía. Nishimura por su parte tranquilizaba su respiración al tiempo que miraba de reojo a su asistente, en busca de algún potencial ataque de nervios como el de la primera ruina. Por unos momentos absolutamente nadie se movió.

—Samali, sé que te prometí que no te tocaría de nuevo, pero no tenía tiempo de hacerlo de buenas maneras, disculpa —se excusó, buscando que la rubia lo mirara y dijera algo— logramos perderlo y creo que no te hice daño…

—Gracias —logró escupir ella, al cabo de unos minutos mirando el suelo— dejarme ahí habría sido más fácil que ayudarme o esperarme, así que gracias —completó, y el mayor se dio cuenta de lo mucho que le costaba decir aquello.

—De nada —contestó él, levantándose— ahora sería mejor movernos.

—Este pasillo no estaba en nuestros planes —señaló el insecto volador, revoloteando sobre sus cabezas para ver que tan lejos se extendía aquel pasadizo.

En ese momento se encontraban en el extremo aparentemente ciego de algún túnel subterráneo, cuya pared de fondo era aquella por la que ello acababan de llegar; el camino discurrían frente al grupo y se perdía en la negrura, era una suerte que aún conservaran sus linternas. Rei tenía el brazo metido hasta el codo dentro del asa de cuero de su maletín, y la cámara le colgaba precariamente del hombro; el hombre se sacó el portafolio y lo abrió sobre el suelo, guardando la cámara en su interior, Samali le pasó la brocha que había estado utilizando antes de la carrera y Kokabuterimon hizo lo mismo; Palmon por su parte además de la brocha le dio la libreta de anotaciones, admitiendo con pena que se le había caído el lápiz por el camino.

El de ojos bicolores sacó el mapa donde estaban marcadas las ruinas y lo estudió a la luz de las linternas durante unos minutos, antes de guardarlo también y volver a colgarse el portafolio de codo. Se puso de pie y alumbró el pasillo hasta donde alcanzaba el amarillento haz de luz.

—Bien, no tengo idea de a donde lleva este pasaje, pero tendremos que seguirlo —anunció, notando la inquietud de su acompañante ante la idea de estar perdida en un túnel subterráneo— si volvemos podríamos toparnos de nuevo con Centaurumon; además, podría haber más cosas interesantes al final de esto.

—Rei… si Centaurumon sabe de la existencia de este pasaje y al no encontrarnos se fue… probablemente sepa a donde va a parar esto —acotó el arqueólogo digital, produciendo un zumbidito con sus alas. El aludido se quedó tieso por unos segundos.

—Tenemos que movernos ya —terminó de decir, comenzando a caminar pasillo adentro; estaban en un muy mal lugar para pelear contra el centauro, y desde luego quedar atrapados nunca era bueno.

Samali respiró profundo, intentando consolarse con el hecho de que iban a buscar una salida de ahí, y se levantó, tomando a Palmon de la mano para seguir a su acompañante. Los siguientes minutos fueron en completo silencio, siguiendo el pasillo débilmente iluminado; este no tenía decoraciones ni desviaciones de ningún tipo y avanzaba del todo plano por bastante rato.

—Estamos subiendo un poco —susurró Palmon al cabo de un muy buen tiempo, haciendo notar que, luego de mucho avanzar planamente, el camino tomaba una suave pendiente.

—Tienes razón, creo que esto llega a la superficie —confirmó Rei mirando al frente, en busca de alguna luz que les indicara que estaban por salir de ahí.

—¡Por fin! —exclamó la rubia, ansiosa por llegar a la salida.

El pasillo seguía ascendiendo por un rato más, luego se nivelaba y continuaba sin dar indicio alguno de irse a terminar en algún momento; Nishimura comenzaba a preocuparse por donde terminarían si eso seguía así. Apenas intercambiaron un par de frases en todo el trayecto, hasta que al frente comenzaron a ver una luminosidad verdosa que bien podía ser la luz propia de un bosque.

—Creo que allá está la salida —anunció Kokabuterimon, que desde su lugar cerca del techo podía ver mejor que ellos.

—¡Saly! —llamó Palmon, alarmándose al ver que su Tamer comenzaba a correr en dirección a la luz sin esperar a nadie, pero la americana ignoró el llamado.

Rei inició un trote detrás de ella, incitando a los Digimon a seguirlos también; si después de esa luz los esperaba el centauro, mejor estar todos juntos. Cuando alcanzaron a la rubia descubrieron varias cosas: el túnel era semi subterráneo en ese momento, pues se encontraba hundido en la tierra hasta más o menos la altura de la cintura; de resto, las paredes y el techo se alzaban apenas metro y medio por encima del nivel del suelo y, en ese punto, se habían derrumbado casi por completo, dejándolos al aire libre.

Salami se había sentado en el suelo del bosque y respiraba profundamente el aire limpio y fresco, viéndose de inmediato muy relajada y tranquila. No había rastro alguno de Centaurumon, por lo que o este no tenía conocimiento del túnel o no había llegado todavía; cualquiera de las dos perspectivas tranquilizaba al arqueólogo en ese momento, ahí podían defenderse de él, y no había nada importante que dañar, por lo menos. Palmon se quedó parada junto a las piernas de su Tamer, que colgaban al interior del pasillo; Kokabuterimon, por su parte, se dio cuenta de que el surco que conformaba aquel lugar no terminaba ahí, por lo que se adelantó un poco para explorar.

—¿Estás bien? —preguntó Rei a su asistente, apagando la linterna y guardándosela en el bolsillo, de donde podría sacarla fácilmente en caso necesario.

—Ahora sí —contestó esta, secándose el sudor del rostro y sonriendo— nada mejor que el aire libre.

—Bueno, esto fue una muy buena terapia de inmersión, lo hiciste bien, tu psicólogo te felicitará —añadió él, sonriendo. Samali sonrió un poco pero no dijo mucho más.

—Rei, el canal este continúa por unos metros y vuelve a convertirse en un pasillo cerca de allá —anunció Kokabuterimon, que acababa de regresar de sus exploraciones.

—¿Buscaremos las demás ruinas o seguiremos en esta? —preguntó Palmon.

—No tiene sentido intentar encontrar las demás que íbamos a visitar hoy, no tengo ni la menor idea de donde estamos —explicó el de cabellos naranja, suspirando— pero sí podemos ver lo máximo posible de esta ruina antes de irnos.

—¿Cómo nos iremos si no sabes dónde estamos? —preguntó la de ojos verdes, aunque la idea de estar perdida en un bosque no le aterraba para nada, comparada con la de estarlo en un laberinto subterráneo.

—Por eso no hay problema, estemos donde estemos Kokabuterimon puede sacarnos volando —aseguró el más alto, sonriendo a su Digimon. El Digimon se apenó un poco y asintió, bajando a tierra; dentro de las ruinas le había resultado fácil controlar su timidez, pues en la oscuridad ni siquiera se enteraba de que lo estaban mirando y, casi siempre, se dirigía más a Rei que a las demás; pero ahí a la luz del sol era consciente de las miradas y volvía a apenarse.

—Bien… entonces está bien, supongo… espero que esto no vuelva a hundirse en la tierra, no me creo capaz de entrar de ser así —aceptó la joven, bajándose del suelo musgoso para pararse junto a Rei en las baldosas resquebrajadas del túnel.

El mayor asintió ante la acotación y juntos siguieron canalón hasta que este volvió a transformarse en túnel, justo en el punto en que giraba para rodear un grupo grande de rocas. El camino iba perfectamente plano por el momento y algunas grietas y agujeros en el techo y paredes brindaban una cierta luz de la que carecía la otra parte; pero Samali se detuvo en cuanto se hizo evidente la más mínima inclinación en el terreno.

—No voy a bajar —murmuró, retrocediendo hasta que el suelo volvió a ser plano en sus pies. Rei suspiró y abrió la boca para contestarle, pero Palmon se le adelantó.

—Espera aquí un minuto —dijo en voz alta, bajando a la carrera y mirando que había más allá. Al cabo de unos minutos regresó— Saly, el descenso es muy poco, nada más terminar hay una sala pequeña con un arco que da a otra, veo mucha luz en la siguiente habitación, así que creo que techo está roto, no pasa nada.

La aludida respiró profundo, con el labio temblándole, y bajó la pendiente a la carrera, antes de darse el tiempo de pensar mucho su decisión. Rei sonrió ampliamente y la siguió a paso normal, dispuesto a ver qué se ocultaba en aquellas salas.

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Kira Kira o_ó
 

Moonchild
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Tal como había descrito Palmon, el descenso era realmente corto y finalizaba en las puertas de una habitación cuyo techo, cuando mucho, debía quedar al nivel del suelo del bosque. La sala de paredes desnudas estaba aparentemente vacía, con el piso de piedra polvoriento y los muros resquebrajados por el tiempo; a simple vista no había nada de interés ahí, más que otro portal frente al que acababan de atravesar, al otro lado del cual se veía un torrente de limpia luz entrando, lo que disipaba bastante las tinieblas de la habitación actual.

Aún así, Rei utilizó su linterna para barrer las paredes con la luz, asegurándose de que no le escapaba nada importante de ese lugar. Los otros tres examinaron también el sitio, dando un repaso incluso al suelo.

—Esto… aquí hay algo —murmuró Palmon, levantando del piso un extenso pedazo de tela, el cual se encontraba arrumado en la base de la pared; el tejido parecía ser rojo, aunque el tiempo había deteriorado y manchado mucho el color. El par de humanos se acercó a examinarlo y Rei insistió en que lo extendieran completo por el suelo, descubriendo un tapiz rectangular de tela simple, en el que habían bordado con hilos dorados el símbolo del fuego.

—Puede haber otros así, fíjense bien —habló Rei, emocionado con ese simple descubrimiento. Samali no tardó en señalarle otro tapiz similar, esta vez en color marrón, el cual tenía grabada lo que podría describirse como m muy cuadrada, cuyo palo central se prolongaba hacia arriba y se cruzaba con otro para formar una cruz; este era el símbolo de la madera, según las palabras del propio arqueólogo. Así fueron apareciendo los 10 tapices, ubicados a intervalos regulares alrededor de toda la sala, en los sitios donde estuvieron colgados antes de caer o ser arrancados.

—Bien, pasemos a la siguiente —pidió por fin el de cabello naranja cuando se hizo obvio que no encontrarían nada más ahí.

Su compañero y asistentes no se negaron, y la rubia casi corrió a la habitación iluminada, imaginando que, si el techo estaba roto, desde ahí podría ver el cielo. La sala en cuestión tenía el doble del tamaño de la anterior, era rectangular y muy amplia. Frente a la puerta, al fondo del todo, había un mural enorme de llamativos colores que el paso del tiempo no había logrado destruir. Rei se emocionó tanto al ver la pintura que ni siquiera se dio el tiempo de reconocer el resto de la habitación, se limitó a cruzarla corriendo con los ojos brillantes de emoción.

En el centro mismo de la sala había un gran trozo de techo de bordes irregulares y afilados, que formaba una suerte de alta y resquebrajada tarima bajo el agujero en el que antes estuvo ubicado; algunos pedazos más de techo colgaban de las vigas y otros bloques menores e irregulares se encontraban desperdigados por la habitación.

—¡Esto es un cuadro de cuando los 10 Juttoushi se presentaron frente a Lucemon! —exclamó el hombre, extasiado, y su Digimon no tardó en alcanzarlo al escuchar semejante grito— es impresionante, tallaron la escena en relieve y luego la colorearon, no con pintura sino con esmalte vidriado, por eso no se decolora —murmuró para el insecto en cuanto este lo alcanzó, retirando el polvo de la pared con la mano, sin dicha capa atenuadora, el color era realmente vibrante— aquí falta un pedazo… lo de abajo es cerámica… debieron recubrir la piedra con esta para que el esmalte se fijara.

—Este de aquí es Lucemon… quien diría que algo que luce tan inocente puede ser tan destructivo… ah… el guerrero del hielo, qué impresionantes colores, y el de madera —seguía hablando, mientras Kokabuterimon sólo asentía a todo y volaba por la parte alta del mural para examinar los rostros de los guerreros.

La perspectiva del mural situaba al ángel en la esquina inferior del cuadro, dando el perfil al observador, mientras que los guerreros se encontraban de frente en la esquina superior opuesta, dando la impresión de estar más lejos; detrás y a los lados de ellos se retrataba un mundo en total caos.

Samali se había tomado su tiempo para caminar hacia ellos, subiéndose al techo caído para mirar desde ahí al cielo y maravillándose con la luz verdosa que entraba por el agujero. Sólo paró de mirar hacia arriba cuando Palmon la jaló de la mano para que bajara de una vez y se acercara a ver si Rei necesitaba alguna cosa. Por su lado Nishimura no les prestaba la más mínima atención, había dejado su maletín abierto en el suelo y ocupaba la lente de su cámara para capturar la magnificencia del momento.

—Hmmm… hay un par de grietas en el esmalte, y aquí se cayó un pedazo… y allá… pero aún así el color no se ha perdido —murmuraba Kokabuterimon para sí mismo, inconsciente de que las chicas podían oírlo.

Winters se quedó mirando por un rato la figura de quien, según escuchó entre los murmullos de Rei, era el guerrero de la madera, le llamaba la atención sin ningún motivo particular. Al cabo de un rato se giró para detallar el resto de la habitación, cayendo en cuenta de que en cada una de las paredes laterales había 5 arcos, cada uno de los cuales tenía tallado un símbolo de un guerrero en la parte superior, interesante.

—Saly, deberíamos… —comenzó la planta, pero se quedó tiesa al ver que su Tamer caminaba hacia uno de los arcos con curiosidad— ¡Saly, espera! —llamó, atrayendo la atención de Rei, alerta a algún peligro.

—Oh… no había visto esas puertas —comentó, observó la última fotografía tomada para asegurarse de que había salido nítida y luego cruzó la habitación a grandes zancadas para alcanzar a la de ojos verdes— madera, huh… —repitió, recordando que la chica había elegido justo ese arco, que ni siquiera era el más cercano a donde habían estado, y que también había sido ella quien había encontrado el tapiz con ese símbolo poco antes.

Tras el arco había un cortísimo pasillo, luego del cual se abría una pequeña habitación rectangular, de techo bajo; nada más entrar Rei casi se ahoga con su propia saliva. La habitación estaba cubierta enteramente de madera, el suelo, el techo, las paredes, todo era de madera pesada y de color claro; y todo estaba cubierto de runas y dibujos sobre el guerrero de aquel material. En el centro de la habitación se alzaba un pedestal de madera y sobre este reposaba una figura exquisitamente tallada del mismo guerrero que se apreciaba en el mural de afuera.

—Esto es impresionante —habló Rei, al tiempo que se ponía una cigarrillo en los labios y lo encendía— todo habla sobre este guerrero en específico, antes y durante su enfrentamiento con Lucemon —el varón se acercó a un lado de la pared y la recorrió con las manos, sintiendo cierta parte ceder un poco bajo sus dedos— la madera está frágil y podrida, habrá que tener cuidado… aquí dice que su forma humana es Arbomon, y la bestia es Petaldramon… eso no lo sabía —murmuró, levantando la cámara que le colgaba del cuello para fotografiar el momento.

—¿Este es el uno de esos Spirits? —preguntó Palmon con ingenuidad, soltando poco después un gritito, por haber pisado una zona de madera podrida.

—No, me temo que solo es una figura de homenaje —aclaró el varón— por mucho que me gustaría encontrar aunque sea un Spirit, dudo que estén en este bosque y dudo que sea tan simple hallarlos… aún así, esto es verdaderamente fascinante.

—Creo que en algún momento esto fue un templo de adoración —comentó la rubia, recogiendo del suelo una tablilla larga y delgada de las usadas para colocar incienso y devolviéndola a su lugar frente a la estatuilla.

—¡Rei! —Llamó Kokabuterimon, que exploraba otra pared de la sala para agilizar la búsqueda— mira, aquí habla de “el templo exclusivo de este guerrero” y a continuación hay una especie de acertijo que no entiendo.

Samali se acercó a mirar, aunque si Kokabuterimon no lo entendía, las posibilidades de que lo hiciera ella eran del todo nulas.

—Podría ser una pista… hay que estudiarlo —concordó el joven, tomando la correspondiente foto.

Luego de ello visitaron las otras cuatro habitaciones de esa misma pared, las cuales eran Tierra, Agua, Metal y Oscuridad, cada una de las habitaciones representaba muy bien el elemento de a quien estaban dedicadas, la habitación de la oscuridad estaba recubierta por completo de esmalte negro y tenía una distribución similar a las demás, con un pilar en el centro con la correspondiente estatuilla; en las paredes las runas grabadas estaba cubiertas de esmalte gris claro para facilitar su lectura, y también narraban la historia del Digimon antes y después de su enfrentamiento con Lucemon.

La de agua tenía el piso inundado por unos centímetros de líquido que en algún momento fue cristalino, pero que ahora era simple agua estancada y sucia, las paredes estaban hechas de piedra de tonos azulados, los grabados rúnicos estaban pintados de negro y las líneas blancuzcas que recorrían toda la superficie indicaban que en el pasado por ahí bajaban pequeñas cascaditas de agua. Cosas similares se veían en las otras dos habitaciones. De igual forma, en cada una de las salas visitadas encontraron referencia que indicaban que los guerreros tenían su propio templo, así como un acertijo diferente que no conseguían descifrar.

Nishimura estaba más que extasiado, ya se había acabado el paquete entero de cigarrillos de tan concentrado que estaba en memorizar y entender lo máximo posible, parecía un niño en dulcería. Cuando terminaron de visitar la habitación metálica, regresaron a la sala central dispuestos a cruzar hacia las cinco habitaciones restantes, pero les detuvo un resoplido enojado y el golpe intencional de un casco contra la piedra. Centaurumon finalmente los había encontrado y esta vez no tendrían tiempo de correr a ningún lado, pues el Digimon ya los apuntaba con su brazo, listo para liberar su Hunting Cannon. Rei apenas pensó lo que iba a hacer, tenía que actuar con la mayor rapidez posible, pero evitando dañar el precioso tesoro que tenía a su alrededor.

—Kokabuterimon —llamó, metiendo la mano en el bolcillo donde llevaba su Digivice, sin que mediara nada más el Child brilló en blanco para segundos después aumentar de tamaño, convertido en Bolgmon. El Perfect detuvo sin problemas el cañón de energía del guardián y este resopló con enojo en respuesta.

—Bolgmon, sácalo de aquí, noquéalo y vuelve —pidió el Tamer a su Digimon, vigilando nerviosamente que aquel cañonazo no hubiera dañado la delicada infraestructura en la que estaban.

En respuesta el cyborg cruzó la distancia que lo separaba del Adult de un salto, lo atrapó entre sus brazos, luego de unos minutos de forcejeo y coces por parte del mitad caballo, y lo arrastró pasillo adentro en dirección al aire libre; su figura cabía a duras penas en el espacio, pero de todas formas no estaría ahí demasiado tiempo. En lugar de moverse a seguir mirado, el mayor esperó pacientemente durante los 10 minutos que su compañero tardó en volver; pues suponía que él también quería mirar las siguientes habitaciones.

—¿Te dio muchos problemas? —preguntó en cuanto vio a su compañero entrar, algo encogido para evitar arañarse con las paredes.

—Vaya que sí pelea, pero lo noqueé rápido —contestó, acercándose. Rei lo devolvió a su etapa Child de inmediato— creo que no le hice daño excesivo de todas formas, me contuve.

—Bien, te esperábamos para examinar las demás salas, vamos —le explicó el arqueólogo con una sonrisa— espero que ya hayamos salido de aquí para cuando el pobre se despierte —comentó, atravesando la puerta con el símbolo del fuego.

A partir de ahí todo fue bien calmado, examinaron las cinco habitaciones sin que hubiera nada remarcable que exaltar. El suelo de la habitación de fuego tenía agujeros cuadrados de 5 centímetros, que dejaban ver un lecho de carbón y cenizas en el fondo, que en algún momento debió se ardientes ascuas; la habitación de luz tenía tragaluces en el techo que dejaban entrar la claridad del sol, y las paredes eran de piedra blanca; el de hielo en algún momento debió ser una habitación congelada, pero ahora sólo había agua en el suelo, por el hielo derretido; el de viento tenía unos ventiladores que, en sus días de funcionamiento, debieron crear tempestuosas corrientes de aire en el lugar, y el de trueno tenía las paredes hechas de plástico transparente y resistente, detrás de las cuales unas esferas metálicas se veían en hileras, las cuales en el pasado se conectaban con rayos azulados.

—Es una lástima que estos elementos no fueran perdurables —comentó Rei examinando las letras grabadas en el plástico de la última habitación— deben haber sido un espectáculo fantástico en sus días.

—Seguro que sí… si Centaurumon no estuviera aquí podría hacerse algo para reparar las cosas dañadas —comentó la chica, mirando el lugar donde se encontraba escrito el acertijo de esa habitación, como siempre no entendía nada.

—Eso sería genial —aceptó el varón, tomando otra fotografía.

—¿Terminamos? —preguntó Palmon cuando el arqueólogo se puso de pie y se quitó la cinta de la cámara del cuello.

—Sí, hemos encontrado mucho hoy, estoy feliz por eso —admitió, con una gran sonrisa— pero no sería prudente seguir por aquí con Centaurumon rondando, llegará un punto en el que sólo noquearlo será peligroso para él.

—Bien, entonces evolucióname —pidió Kokabuterimon, acercándole a su Tamer el maletín que había dejado en la puerta de la habitación. Rei le agradeció y guardó la cámara.

—Afuera, la habitación es muy pequeña para ti —.

El insecto asintió y los cuatro salieron al salón central, subiéndose a la tarima improvisada para quedar justo debajo del agujero del techo. Dino evolucionó a su amigo a Kabuterimon y se subió a su espalda, ayudando a Saly a Palmon a subir también, antes de salir volando por el enorme agujero. Al mirar abajo vieron a un furioso Centaurumon mirándolos desde el interior de la habitación, estaba un poco maltrecho, pero nada que amenazara su vida; el escarabajo dio un viraje brusco para esquivar un Hunting Cannon y luego puso rumbo a File City. Ninguno de los otros tres dijo mucho más durante la primera parte del trayecto.

—Oye, Rei —llamó Winters al cabo de un rato. El de cabello naranja se giró para mirarla— quizá tengas razón… debería darles una oportunidad… no es fácil pero… —no terminó de hablar, mirando la azul coraza del volador.

—Me parece excelente que pienses eso —aceptó el varón, sonriéndole— ¿ya no me tienes miedo? —preguntó, ella negó y luego hizo un pequeño mohín.

—Pero no significa que confíe del todo en ti —.

—Suena justo —contestó él, y seguidamente ambos rieron— ¿Tienes D-Terminal? Podríamos intercambiar emails… prometo no molestarte, pero sería útil si alguno de los dos necesita algo.

La fémina se lo pensó antes de asentir y sacar su aparato, debía admitir que era una idea por demás útil, pero dudaba que ella la hubiera propuesto en caso de que Rei no lo hiciera. Intercambiaron emails con rapidez y luego se quedaron hablando un poco acerca de lo que habían encontrado, con extensas respuestas y explicaciones de parte de Rei y acotaciones cortas y discretas por el lado de la joven, más alguna intervención tímida de la planta digital. Palmon no podía estar más feliz de ver que en trayecto de vuelta era muy diferente al de ida, su Tamer estaba creciendo y superándose, y eso le alegraba muchísimo.

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Kira Kira, por esmalte no me refiero al de uñas xDD sino a este: Esmalte - Wikipedia, la enciclopedia libre y hum... creo que es todo(?)

Terminé -se tira-
 

Speed Star
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Narrativa
Partiré diciendo que, primeramente, posees una buena narración y una ortografía casi impecable, pero a pesar de ello no pude dejar de notar errores constantes que fueron haciendo algo tediosa la lectura y entorpecieron varias veces tus escritos, a continuación te explico cada uno. Hubo muchas oraciones mal escritas en donde la idea de las mismas quedaba dispersa o confusa por el modo en que redactaste esa parte.

    • "...por lo que estaría al muy pendiente"​
    • "...y se sintió hiperventilar una vez más." (hiperventilada o hiperventilando era lo correcto)​
    • "Palmon, que había entrado la última..."​
    • "Esto solo sigue continúa narrando"​
    • "...cuya pared de fondo era aquella por la que ello acababan de llegar"​
    • "...y juntos siguieron canalón hasta que este volvió a transformarse en túnel"​
    • "¿Este es el uno de esos Spirits?​

No sé si fue el hecho de que vi que hasta el final apuraste el ritmo de tus posts para terminar a tiempo la quest o qué sucedió, pero estos errores no son comunes para un escritor de tu nivel y experiencia. Se te pudo haber pasado una, tal vez dos oraciones por algún desliz de dedo, pero no esta cantidad de fallas que, como te dije, fueron muy repetitivas. Por ejemplo, donde mencionas la palabra "canalón", yo la verdad en la vida la había escuchado y tuve que ir a google para saber de qué me estabas hablando. Y aún cuando vi qué significaba, por la manera en que describiste ese momento y cómo estaba constituido el entorno seguí sin entender la estructura de la ruina. En serio, lo leí varias veces para intentar entender y aún así me quedaron varias dudas. Porque si traspaso eso que tu llamas canalón (que según internet es el conducto por donde viaja el agua) a la situación de la quest, pues no logro visualizar porqué usaste esa palabra pudiendo describir ese espacio de las ruinas con algo más entendible. Acá también tuve un problema de narración/redacción, pues honestamente no entendí cómo estaba construido ese túnel semi-subterráneo por el cual salieron, así que la idea igual pudo ser buena y creativa, pero por el modo en que lo redactaste no se dio a entender del todo bien. Te recomiendo que leas nuevamente lo que has escrito, porque muchas veces por las prisas/presión/inspiración se nos van las ideas y no nos damos cuenta de qué estamos escribiendo hasta que otra persona nos lo hace ver.

Siguiente, varias palabras mal escritas (como el caso del "hiperventilar"), por ejemplo: "venía" -> "veía", "intentas" -> "intentar", "Juttoshi" -> "Juttoushi", "buen" -> "bueno", entre otras cuantas. Hubo una parte en donde utilizaste el verbo "reseguir" y, la mera verdad, no es algo que al menos yo haya escuchado o leído con anterioridad. Buscando de nuevo en google vi que era la traducción al español de "retweet", así que ¿por qué decir que KoKabuterimon resiguió las líneas del mural con sus manos? Y lo repetiste varias veces, no solo una ocasión. También el significado de esa palabra dice lo siguiente: Quitar [a los filos de las espadas] las ondas, resaltos o torceduras, dejándolos en línea seguida. No me cuadra que uses ese tipo de palabras en algo que meramente se traducía en que "KoKabuterimon delineó/palpó/acarició/etc el mural con sus manos". Te comiste varias palabras, así como preposiciones, dando como resultado una oración incompleta y carente de fluidez. Por último, abusas demasiado del uso del punto y coma, no es algo casual, es un hábito/maña que has ido agarrando quién sabe porqué. Pero no hay oración la cual no haya contenido por lo menos un punto y coma en su estructura y eso definitivamente es tedioso, queda muy mal porque no está siendo utilizado adecuadamente. No niego que hubo momentos en que sí lo empleaste bien, pero en su mayoría fueron casos en que estuvo de más y hubiera quedado mucho mejor si terminabas la oración con un punto y aparte y seguías con una nueva idea. Y finalmente quiero comentarte que tengas cuidado al momento de finalizar una oración, porque las dejas abiertas sin colocar el punto correspondiente que indica el término de una idea y el inicio de otra. Esto igual sucede cuando estás en medio de un diálogo y no pones puntos, mas la siguiente oración comienza con mayúscula. Son cosas que sí me sorprendieron debido a tu nivel y que puedo llegar a pensar de debieron a haber escrito los posts a la carrera y sin fijarse en los errores o en cómo se redactaba. Así que cuida eso para la próxima, porque de pulir y cambiar estas fallas que te he mencionado puedes proporcionarle al lector una historia completamente agradable, entendible y fluida de leer. 18/25

Interpretación
Creo que el mejor aspecto de tu misión recayó en este punto. Por parte de Samali y Palmon hubo un manejo bastante bueno, sobre todo porque diste a relucir la claustrofobia que sufre tu personaje y aquí lo que me agradó fue que hubo una evolución en ese transtorno que fue de la mano con la historia y el desarrollo de la quest. En cuanto a Rei sí tengo una pequeña objeción, si bien en su ficha menciona que tiende a fumar cuando está concentrado, una cosa es concentrarse y otra es estar emocionado/asombrado/intrigado por un descubrimiento, pero siento que exageraste su gusto por el cigarro. Hasta mencionas que llegó a acabarse una cajetilla mientras seguían investigando, Rei no es tonto y pese a su pasión por la arqueología no me parece lógico que prendiera cigarro tras cigarro estando en las ruinas, más que nada también porque el humo podría llegar a sentirlo el guardián del bosque y dudo que fuera a exponerse de ese modo. Con su Digimon no hubo problema alguno, tanto él como Palmon fueron manejados correctamente. En cuanto al entorno del Bosque Amida y las ruinas tampoco tengo queja, mi única observación sería lo que dije en narrativa de cuidar el modo en que el escenario es descrito, porque al final de cuentas, el escritor es quien nos brinda el panorama por medio de palabras de cómo es la historia y el lugar que nos está relatando. 23/25

Realismo
Considero que éste fue tu parámetro más bajo por varios aspectos que numeraré a continuación. Primero estuvo el que Saly se pusiera a gritar como loca en cuanto Centarumon se fue (cuando arribaron al bosque) y más irreal me parece que el Digimon no se haya regresado, pues su reacción fue casi de inmediato que éste desapareció. Sobretodo por el silencio que reina en el Bosque Amida me parece ilógico que un grito así no se escuche con facilidad. Siguiendo la línea de tus posts, Rei menciona en una ocasión que lo que estaba tallado en los murales de la primer ruina que visitaron había sido realizado por un sobreviviente del Continente Drive, mi pregunta es ¿cómo? Esas ruinas son viejas, ancestrales y llevan ahí años de haber sido edificadas, lo que le ocurrió a Drive si acaso sucedió hace dos años cuando mucho (y creo que me equivoco), así que no me cabe en la cabeza como un sobreviviente llegó ahí y se puso a relatar la historia de su continente cuando, repito, las ruinas llevan muchos años de pie. Debido a que esto no es algo que perjudique a la trama principal de la misión no tiene tanto peso como otros errores que noté, pero me parece pertinente mencionarlo para tener cuidado en el futuro. Ahora, ¿Palmon escribiendo? Bien, tiene una especie de "garras" (que en realidad son sus enredaderas retraídas) pero debido a su fisonomía y a lo ancha de su mano veo poco probable que Palmon haya podido escribir con tal facilidad y con tan poca luz todo lo que Saly le dictaba o lo que veía en los muros. A continuación hubo una parte que no me quedó del todo clara, ambos traían sus linternas encendidas justo en el momento en que Centarumon ingresó a las ruinas para perseguirlos. Sin embargo, inmediatamente comenzaron a correr para huir de él y, convenientemente, la luz de las linternas se perdió de la vista del centauro. No sé si en algún momento las apagaron para que él no los viera, porque incluso haces mención de que Rei no quería hablar para que Centarumon no se diera cuenta de su posición. Lo cual me pone en una disyuntiva: o eran muy rápidos para escaparse en un dos por tres de la visión del guardián (que lleva años de experiencia cazando a intrusos) o en realidad sí apagaron sus linternas para ocultarse de él pero se te pasó explicar ese detalle. Y, aún si las habían apagado, en el momento en que Samali al correr se tropieza y cae al suelo, Rei se voltea y puede verla tirada.. y Centarumon sigue sin alcanzarles. Son detalles que me hicieron ruido, aunque más ruido me causó que Centarumon haya abandonado la protección del bosque para adentrarse a las ruinas y más aún a un túnel subterráneo.

No voy a hacer énfasis en el tamaño de este Digimon porque las dimensiones pueden variar dependiendo de las personas, pero al menos en el anime, se muestra a un Centarumon del mismo tamaño que un Kabuterimon: [imagen]. Guiándome por esto, las ruinas debían ser bastante grandes, amplias y altas para que sin problemas Centarumon pudiera entrar. Pero como te lo mencioné puede que las dimensiones cambien y nos encontremos con uno de la misma especie pero de menor tamaño, no es imposible, mas te lo digo para tomar muy en cuenta esto. Después de esto llegó la escena en donde el pasaje secreto se abre para que ellos puedan escapar y tú especificas que poseía 30 cm de ancho y 1 mt de largo (intuyo que por largo te referías a la profundidad del pasillo tras el muro y no a la altura). Aquí el problema fue hacer que KoKabuterimon entrara volando por encima de las cabezas de los Tamers, cuando si te fijas en el dibujo de ese Digimon, al abrir sus alas, definitivamente tiene una envergadura de más de 30 cm, imposible que cupiera a través de ese diminuto pasaje. Cuidado con esto, porque a pesar de que no es algo muy grave que repercuta en la quest, sí es algo a considerar y a prestar atención. Al llegar al salón principal sucedió algo que honestamente me asombró que ocurriera en primer lugar. Hiciste que Centarumon volviera a aparecerse (¿cómo los encontró? quién sabe, pero nuevamente dejó desprotegido el bosque), pero lo más crítico fue que KoKabuterimon evolucionara a Bolgmon... a Bolgmon, un Digimon que posee un tamaño enorme (no colosal, pero sí es una máquina de guerra) y que pudo fácilmente transformarse dentro de la ruina. Tú describiste ese salón principal como el doble de amplio y más extenso que el anterior, pero nunca haces mención si el techo se encuentra muy elevado o no, por lo que la aparición de este Digimon sí fue peligroso para los Tamers y para la integridad misma de las ruinas. Hubiera sido mucho más aceptable si lo evolucionabas a Blitzmon, incluso Kabuterimon era más lógico, pero no un Bolgmon del tamaño de una máquina que bien pudo hacer que las ruinas se vinieran abajo. Siguiendo con esto, Centarumon liberó su ataque dentro de la ruina, si es el encargado de proteger ese lugar, ¿por qué haría algo que lo pusiera en peligro? Pero bueno, ahora acá Bolgmon sacó al guardián de la ruina, lo noqueó afuera y regresó como si nada, ¿cómo es que salió fácilmente por el pasillo por el cual entraron? He ahí mi duda, aunado a que incluso Bolgmon llegó a brincar en una ocasión sin causar ningún daño. En fin, estas fueron mis observaciones en esta parte, y aunque la mayoría no son tan tan graves y no repercuten en algo importante, sí recomiendo que te fijes en los detalles en futuras misiones. 14/25

Desarrollo
Tuviste el mínimo de posts necesarios y cada uno contó con una extensión larga y con contenido. Me gustó muchísimo la forma en que planteaste el salón principal, con el mural de la batalla al fondo, diez arcos a los costados y cada uno con una pequeña habitación que evocaba uno de los diez elementos de los guerreros. Me pareció una idea bastante creativa y llamativa, fue algo que ningún otro usuario ha empleado en sus Tomb Raider (lo de incluir el elemento tangible, aunque este ya no estuviera tan presente por el paso del tiempo). Lo de las telas/tapetes con los símbolos de cada guerrero también me agradó bastante, y más que Samali sintiera especial atracción por el de madera. Sin embargo, aunque toda la quest gozó de un buen ritmo y a pesar de que incluyeras la investigación principal hasta tu último post (la cual fue bien manejada por la forma en que la planteaste), debo decir que me decepciona un poco que no te complicaras las cosas, pues lo más "difícil" de la misión consistió en la fobia de Samali y su problema con los hombres, aunado a las persecuciones de Centarumon que, vaya, esas iban por default. Pero a lo que me refiero es que no colocaste ninguna trampa (lo de presionar una baldosa y que un muro se moviera no cuenta porque fue conveniente para salvarlos), no hubo ningún Digimon habitando las ruinas ni nada, cuando sería lógico que los habitantes del bosque se escondieran ahí de los ataques del guardián. En fin, no vi que te pusieras las cosas difíciles y en sí sentí la misión un tanto plana, con nula interacción entre el investigador y su ayudante mas que para decirle que "comenzara a confiar en él, que no le iba a hacer daño, etc" y algún comentario recurrente sobre lo que habían ido a buscar. No estuvo mal la misión, me entretuvo, pero siento que le faltó ese "algo" culminante que lograra atrapar y cautivar al lector. Yo te recomiendo que en próximas ocasiones explotes todos los elementos y herramientas a tu disposición para hacer de tus historias algo emocionante, algo que trascienda en la vida de tus personajes y que de verdad evolucionen a partir de ellas. 20/25​

Nota: 75/100

Recompensa: Completación como Quest C, 300 bits y la oportunidad de hacer cualquiera de las Quest de "Warrior of..."
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