Quest C Twin [Ewain Blake Wilson & Hanz von Kaulitz]

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Leo

¿No ves que te voy a matar (con feels)?
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"Twin”​
a) NPC que la solicita: Hadi Menech
b) Descripción de la misión: Han llegado reportes de que unos Tamers Renegados están aprovechando la algarabía de la Academia y que los polícias están concentrados ahí para causar estragos en File City. Al parecer están secuestrando a Digimon Child compañeros de Tamers, con el fin de experimentar en ellos hasta conseguir la clave de inducir la Twin Evolution por medios artificiales. Hadi, que conoce perfectamente los riesgos de tan peligrosa técnica, no permitirá esto, pero la Central insiste en que al menos alguien más lo acompañe, para evitar emboscadas
c) Descripción del campo de juego: File City
d) Objetivos a cumplir:
  • Encontrar la guarida de los secuestradores
  • Atrapar a los responsables de los secuestros
  • Rescatar a los Digimon capturados
e) Notas
  • Se sabe que hay al menos tres Tamers encargados de los secuestros. Sin embargo es posible que haya al menos uno o dos cómplices más. Ninguno supera el rango Medium
  • Lo más probable es que la guarida se encuentre en la ciudad, las faldas del Mt. Infinito o el Bosque Inquebrantable
  • Hasta ahora ha habido cinco secuestros, sin embargo este número podría ir aumentando
Mínimo de Post: 3 c/u
Plazo: 14 Días
Digivice a utilizar: D-Arc [Ewain & Hanz]
Extra: Digimental de Esperanza [Ewain], Digimental de Amistad [Hanz]

Fichas: Ewain & Hanz
NPC: Hadi Menech


Takerudark Takerudark M Maiku go go go (?)
 

Esposo Canon de Hoppie
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Ewy, Ewy —la patata correteaba por toda la habitación con un ataque de azúcar muy alto por el que supuestamente debería tener, todo debido a unos cuantos postres que comió en menos de veinte minutos—. ¿A dónde iremos hoy?

La Central nos acaba de contactar, tienen una situación especial —contestó el escocés mientras revisaba unas pertenencias para saber si las llevaba o no. Luego de decidir que no eran necesarias, tomó su mochila y le indicó a su amigo que debían irse.

Señor, ¿qué tan peligrosa es la misión? —Chackmon se materializó junto a la cama del peliazul.

Ehm —hizo una pequeña pausa para recordar lo que le habían dicho—, tiene un motor algo interesante pero no creo que sobrepase el rango C.

El oso asintió y desapareció nuevamente. Patamon, con mucha energía todavía, voló hasta su Tamer y se posó en su cabeza, como era su costumbre, y abandonaron la habitación del hotel. Llevaban cerca de una semana en el lugar debido a la inauguración de la Academia de Tamers, recordando buenos momentos en File City y ayudando en lo que se necesitara en la escuela, pero la oportunidad de participar en una buena misión se les presentó y Ewain decidió tomarla, quería un poco de acción. Caminaron unas calles y llegaron a la Central de Tamers, a la cual entraron para posteriormente dirigirse a la recepción y preguntar por Hadi.

Si gustan esperar sentados, no debe de tardar —indicó el hombre detrás del mostrador.

Así como se les dijo, regresaron a la sala de espera y se acomodaron en uno de los asientos que ahí estaban. Al parecer a la patata ya se le había bajado un poco el “hype” por la cantidad de dulce en su sistema, pero ahora se encontraba un poco adormilada por el bajón de energías. Cuando Ewain lo acababa de despertar, Hadi apareció en la sala y se dirigió hacia donde estaban el escocés y su compañero digital. Chackmon reapareció junto a su portador y no dijo nada, simplemente se limitó a escuchar y observar.

Hola —saludó Hadi, estrechándole la mano al chico—. Ustedes deben ser Ewain y Patamon, ¿no?

Sí, ¿eres Hadi Menech? —el aludido asintió. En ese momento un oso con gorra abrió la puerta y entró, colocándose junto al chico de pelo largo y mandando un saludo.

Él es Bearmon, mi compañero.

Ewain se levantó de su asiento y se dirigió hacia la puerta, pero el Elite lo detuvo antes de que cruzara el umbral y le explicó que todavía debían esperar a que llegara otro Tamer más. El escocés asintió y regresó a su lugar, preguntándose de quién se podría tratar. Por un lado, esperaba que fuese alguien conocido para no tener problemas al momento de entablar conversación o algún plan de emergencia en la misión, pero por el otro esperaba que fuese cualquier persona menos…

¡Veemon! —exclamó Patamon cuando una silueta muy conocida entró a la Central de Tamers junto al dragón azulino. El child corrió hacia Ewain y la patata aterrizó en el suelo para saludarlo, estaban muy felices de verse, tenían mucho tiempo que no realizaban una misión juntos y esto era una señal, necesitaban hacer que sus Tamers se reconciliaran.

¿Hanz Von Kaulitz? —preguntó el marroquí. El pelinegro no pudo evitar recorrer con una lujuriosa mirada a su interlocutor. Luego de alzar su vista, levantó una de sus cejas y dejó escapar un pequeño silbido por la impresión que le había dado el africano. Cuando volvió en sí, asintió y se presentó con Menech, quien aceptó la mano que se le había extendido y la estrechó con fuerza.

Como era de esperarse, Ewain fue ignorado por el alemán y viceversa, ninguno pensaba en dirigirle la palabra al otro y Hadi se percató de esto, así como lo hizo su compañero digital. Patamon simplemente le lanzó una mirada de odio y resentimiento al germano, mientras que Blitzmon apareció y le dio un pequeño saludo a Chackmon, quien respondió de manera educada y sin decir algo más. Conforme caminaron, Hadi les explicó la situación y cuál era su papel en la misión.

Hay un grupo de Tamers que hace experimentos con Digimon de nivel Child para descubrir una forma de obtener la Twin Evolution de manera artificial —empezó Menech—. ¿Saben qué es eso?

Es una línea evolutiva alterna que tienen los Digimon —contestó Ewain sin darle tiempo al otro de siquiera procesar la pregunta.

Así es —asintió Hadi—. La información que tenemos es que su escondite podría estar en tres lugares y que es posible que sean tres Tamers los que están detrás de esto, aunque no descarto la opción de que haya uno o dos más como cómplices.

Hasta el momento ha habido cinco secuestros —Bearmon habló finalmente con un poco de seriedad—. Hay que actuar antes de que pase algo más grave.

¡Seguro algunos de esos Digimon tienen a sus hermosas Tamers preocupadas por ellos! —exclamó el pequeño ser azulino mientras tomaba la pose de un superhéroe— ¡Debemos rescatarlos!

Hanz lo controló y le pegó con su puño en la cabeza. Veemon se sobó el cráneo y miró de mala gana a su Tamer, quien le lanzó una mirada severa para que se callase y no dijera más de sus tonterías.

¿Qué lugares son donde existe la posibilidad de que estén escondidos? —preguntó el germano.

File City, Monte Infinito o Bosque Inquebrantable —respondió el oso.

Deberíamos empezar por el primero, aprovechando que ya estamos aquí.

Hadi aprobó la sugerencia de Patamon y continuaron caminando por los alrededores de la Central. ¿Dónde podría estar el escondite?
 

Maiku

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Aquella pregunta era el meollo del asunto. Si bien se sabía que la guarida podría estar en alguno de los tres lugares comentados, el punto era que todos eran amplios y la experiencia advertía a los Expert que no sería fácil dar con ella. Aún asi, el africano lideró el grupo dentro de las calles de la ciudad, tarareando tranquilamente alguna canción que tenía pegada en la cabeza mientras observaba ocasionalmente los alrededores. Ni Hanz ni Ewain hicieron amague de preguntar hacia dónde los guiaba, pues el primero consideraba más interesante las nubes y el segundo se esforzaba por no dirigir instintivamente su rostro hacia su acompañante. No había que ser un genio para adivinar que esos dos no se hablaban, pero eso no molestaba a Hadi, sino que se abstendría de intervenir salvo que se lo pidieran.

Minutos más tarde arribaron al extremo contrario de File City, bastante lejos de dónde se concentraba la horda de tamers por la Academia. Bearmon fue quien tomó la iniciativa de explicar por qué merodeaban esos lugares y la razón era simple, a decir verdad. Según los reportes de la Central de Tamers, la mayoría de los secuestros se habían practicado en esa zona. Patamon lo encontró lógico, después de todo, ese sector de la urbe se veía menos protegida por la presencia de Digital Security. Sin previo aviso, oso y dragón intercambiaron un par de palabras en relación a doncellas, para luego ponerse a gritar en busca de alguna mujer ficticia. Hanz enarcó una ceja ante la actitud del mamífero digital, quien hacía unos minutos se había mostrado maduro y ahora se unía a Veemon en su búsqueda de aventuras propias del Heroismo Épico en la literatura.

Sería bueno que nos separáramos a partir de aquí —anunció Hadi—. Tengan —entregó a cada miembro de Gungnir un comunicador, explicando que los había tomado prestado de la Central—. Recuerden no exponerse imprudentemente a cualquier clase de peligro.

Está bien —Ewain fue el único en responder, pues tanto el africano como el alemán se retiraron sin decir mucho. Chistó ante la actitud del azabache, pero bastó un respiro hondo para encontrar consuelo en que no tendría que compartir con él de momento—. Vamos, Patamon.

Von Kaulitz se alejó a paso rápido en dirección a unas tiendas de la localidad. Últimamente había tenido bastantes experiencias buscando culpables, por lo que sabía que debía empezar por reunir información para darse una mejor idea de dónde podría estar la guarida. Blitzmon hizo acto de presencia en cuestión de segundos, lanzando una que otra broma sobre lo amargado que estaba el mandril ese día. Era obvio que quería verificar el estado anímico de su portador, pues hacía mucho que no compartía quest con Wilson y, aunque se empecinara en la idea de haber superado la relación, el espíritu sabía mejor que nadie que eso no era tan cierto. Para su mala suerte, Hanz no estaba de ánimos para sus “trolleadas” e ignoró brutalmente su intervención apenas entraron a un restaurante. Una jovencita se les acercó para darles la bienvenida, cosa que activó el sentido galán del Child.

¡Señorita! —Gritó él— ¡Oh, pero qué desgracias han acontecido! Dígame usted que está bien, así podré conciliar el sueño por las noches.

¿Perdón?

Lo que el idiota quiere decir —interrumpió Hanz, callando a su compañero con un coscorrón— ¿sabe algo de los secuestros que han ocurrido últimamente? Estamos investigando.

Ehm, ¿secuestros? No sé de qué hablan —rió nerviosamente—. Si no van a ordenar nada, les ruego que se retiren. Mi jefe anda de mal humor porque hemos tenido poca clientela estos días.

Está bien, hasta luego —apresuró a zanjar el alemán, notando que algo incomodaba a la mujer. Empezó a creer que algo raro ocurría cuando obtuvo una reacción similar en el restaurante de al lado, así como en el negocio que se encontraba a dos cuadras. ¿Sería que alguien los estaría amenazando para no decir la verdad? ¿O tal vez estaban involucrados? Pudo haberlo pensado un poco más, pero entonces el comunicador llamó su atención. Era Ewain.


Takerudark Takerudark los colores los pongo cuando vuelva a mi ciudad x)​
 
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¿Estás bien, Ewy? —preguntó Patamon a su Tamer una vez que se habían separado del grupo. Detrás de ellos se encontraba Chackmon en silencio, no sabía muy bien qué decir en esa situación así que se mantuvo al margen por el momento.

El escocés no contestó nada. Un nudo en la garganta no lo dejaba emitir ningún sonido y no estaba deseoso de hacerlo, así que solamente le dio unas pequeñas palmadas al Digimon que llevaba en sus brazos y continuó caminando. La patata decidió dejar las extremidades de su Tamer para buscar por su cuenta en otra dirección, pero se detuvo con mala cara cuando Blake le pidió que no se fuera de su vista. Caminaron un poco hacia una pequeña plaza que había en ese lugar y comenzaron a preguntar a algunas personas sobre los extraños secuestros.

Disculpa —habló el peliazul para detener a una chica con una pequeña Palmon—. Estamos investigando los secuestros que han sucedido en estos días por aquí. ¿Sabes algo de eso?

¡No! —Palmon jaló a su Tamer y se la llevó sin que ésta pudiera siquiera contestar a la pregunta del chico.

Señor, eso fue muy extraño —puntualizó el oso a su portador. Éste asintió, no esperaba que la Tamer y su compañera digital reaccionaran así.

Intentaron posteriormente con el Yukidarumon encargado de un local de nieves, y aunque éste no se comportó de la misma forma que la Palmon, sí se mostró nervioso y no supo contestar a las demandas del dúo (trío realmente) así que terminó echándolos de su negocio. Probaron con dos personas más pero ninguna supo dar algún tipo de información además de comportarse de manera muy extraña, hasta que lograron dar con una pequeña sentada en una banca de la plaza con un helado y su compañero, un adorable Lopmon.

Hola pequeña —se acercó Ewain de una manera amistosa a la niña pero ésta se espantó un poco por el acercamiento del escocés—. Espera, no te haré nada. Solamente quiero preguntarte algo.

¡Aléjate de ella y de mí! —Lopmon se interpuso entre su Tamer y el escocés, se quedó en una posición defensiva por si debía proteger a su amiga—. ¡Si crees que también me puedes llevar al Bosque Inquebrantable estás muy equivocado!

Blake se detuvo ante ese comentario, la gente comenzaba a verlo desde sus lugares aunque varios regresaron a sus labores, especialmente los que habían entablado conversación con el escocés minutos antes. Patamon se interpuso entre su Tamer y Lopmon, listo para defenderlo pero Ewain lo detuvo y lo tomó en brazos. Se alejó lentamente y desapareció de la plaza antes de que pudiera causar más problemas con lo que acababa de pasar, de igual forma parecía que había obtenido la información que quería. Tomó su comunicador y contactó con los otros dos Tamers.

Tengo información importante —apretó el botón del aparato—. Los veo donde nos separamos en 5 minutos.

[…]

Bosque Inquebrantable, ¿eh? —Hadi se llevó una mano a la barbilla—. Entonces deberíamos apurarnos para ir a ese lugar.

El Elite emanó digisoul en su puño y realizó la evolución con su digivice. Una luz cubrió a su compañero digital y dio paso a una bestia en forma de oso y con una media luna en la frente, dejando que el marroquí se montara sobre él. Ewain utilizó su digivice junto con su Digimental y la misma luz cubrió a Patamon, quien regresó con la figura de un pegaso con porte y de cabellos dorados. Hanz, por su parte, hizo lo mismo que su interés amoroso y con el Digimental de la Amistad, apareció Lighdramon, dando un leve rugido.

Una vez estuvieron todos sobre sus Adults, corrieron y volaron en dirección del Bosque Inquebrantable lo más pronto posible, cuanto más tiempo pasara, más experimentos podrían estar haciendo y lastimando a los Digimon secuestrados. Ewain agradeció que su compañero digital volara, así no tenía que compartir el espacio con el germano, al menos en el tiempo que duraba el viaje. Luego de unos 10 minutos sobrevolando y recorriendo la ciudad y sus alrededores, finalmente llegaron a la entrada del Bosque Inquebrantable así que Ewain tuvo que bajar hasta donde se encontraban sus dos compañeros. Todos de-evolucionaron a sus compañeros y entraron al frondoso bosque sin mediar palabra alguna. Cuando avanzaron unos cuantos metros, el marroquí se detuvo y decidió que lo mejor sería separarse nuevamente para encontrar el escondite de la Rogue Guild. Pidió tener cuidado y que no los viera ninguna persona, pues no sabía quiénes podían entrar detrás de todo eso y prefería mantener el anonimato en todo eso.

Todos asintieron y comenzaron su pequeña travesía en el bosque. Ewain caminó junto a su juttoushi, quien se mantenía a la expectativa de encontrar algo que su Tamer no pudiera ver. Patamon, por su parte, decidió que sería mejor mantenerse al margen de la situación y posar sobre la cabeza de su compañero para evitar hacer ruido con sus alas o algo que los pudiera delatar. Después de algunos minutos encontraron unos troncos que tenían un espacio lo suficientemente grande para que unas personas entraran por él, Ewain se acercó y los examinó minuciosamente pero no pudo encontrar una manera de verificar que no eran una entrada.

Señor, dudo mucho que lo sean —dijo Chackmon mientras observaba parado lo que su Tamer hacía—. No se ven rastros de que la gente pase mucho por aquí, tampoco que haya algo más abajo del piso.

Concuerdo con Chackmon —dijo Patamon, modulando su voz para que nadie los oyese—. Mejor sigamos buscando, tal vez encontremos algo más.

Ewain desistió y se puso de pie, tal vez era su simple imaginación cuando pensaba que ese lugar podía dar entrada a la guarida de la Rogue Guild, a lo mejor era un simple sitio que usaba la gente para esconderse en algún juego o algún entrenamiento. Caminaron un poco más y revisaron algunos troncos de árboles muertos y derribados sin encontrar gran cosa, lo mismo que el suelo o lugares sospechosos pero no encontraron nada. Luego de unos 15 minutos, el radio sonó.

Encontré algo —la voz de Hadi se oyó desde el otro extremo—. Los veo donde nos separamos para que los guíe por el bosque.

Una vez todos se reunieron, siguieron al Elite dentro de la frondosidad del bosque hasta que llegaron a un pequeño claro de unos diez metros de diámetro. Alrededor de dicho claro se encontraban varios árboles, algunos pequeños y otros muy altos. Dentro de la arboleda, había uno que llamó la atención de Ewain desde que lo miró, era muy similar a los primeros que había encontrado y que tuvo que dejar de lado al no encontrar algo sospechoso en ellos, la única diferencia en este es que el suelo se veía más gastado de lo normal.

¿Es ahí? —preguntó Ewain.

Sí, ¿cómo supiste? —respondió con otra pregunta el aludido.

Lo que sucede es que encontramos uno similar de nuestro lado pero no vimos nada extraño en ellos por dentro —explicó el escocés. Cuando había comenzado a hablar, el alemán hizo gesto de aburrirse y caminar hacia el árbol para observarlo de cerca. Ewain no pasó por alto eso pero continuó sin importarle lo que el otro pensara—. Lo diferente es que aquí el suelo se ve gastado.

Hadi asintió, confesó haber seguido a un humano junto a su compañero digital y vio cómo entraba en el lugar. Todos se acercaron para poder examinar mejor el tronco y ver cómo podían traspasar la pequeña entrada para llegar a la guarida de la Rogue Guild.

No tiene fondo, es como un tobogán —dijo Veemon luego de verificar el suelo al adentrarse un poco. Para no caer, se agarró del tronco y comprobó todo lentamente, subiendo de nuevo al haber terminado—. Hanz, démonos prisa. ¡Las damiselas esperan!

Antes de que alguien pudiera replicar, el alemán ya estaba entrando junto con su Digimon y se dejaron caer. Nadie dijo nada, pero en la mente del escocés pasó un “maldito inconsciente”. Miró al marroquí con cara de no saber qué hacer pero éste asintió. Le gustaba informarse y, si bien hubiese preferido inspeccionar un poco mejor el lugar antes de entrar, no había mucho qué hacer por fuera. El peliazul se arrastró y se dejó caer por medio del tubo, seguido por Patamon mientras que Hadi esperaba a que aterrizaran en la guarida. Luego de caer unos cuantos metros, tocaron suelo e indicaron al castaño que era seguro bajar, por lo que de inmediato se introdujo en el tronco y descendió, seguido de su Bearmon.

Bien, hemos entrado —dijo Menech luego de sacudirse un poco el polvo—. Hay que movernos con cuidado, no sabemos qué podamos encontrar aquí.
 

Maiku

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Claro, será fácil hacerlo con toda la luz que hay —murmuró Hanz lo suficientemente audible como para que sus compañeros oyeran, cosa que sonsacó una expresión de desprecio en Ewain. Por su parte, el marroquí no se hizo grandes problemas, ya para entonces había entendido que aquel pelinegro era difícil de tratar.

Bearmon lideró la expedición por los pasajes rocosos y lúgubres de la suerte de cueva en la que estaban, valiéndose de su sentido del olfato y audición para ubicarse, pues apenas sí veían las cosas a escasos metros de cercanía. Si tan solo tuvieran una linterna, probablemente todo sería diferente. Tras el oso iban los otros seres digitales, uno sobre la cabeza del otro, ambos susurrándole cosas al primero. Aparentemente los tres se llevaban bien, quizás por la ambivalencia en la personalidad del mamífero, quizás porque los de Gungnir eran demasiado sociables, quién sabría. Siguieron caminando hasta que Bearmon alzó su garra, pidiéndole a todos que se detuvieran, mas fue imposible evitar un choque accidental de la ex pareja. Hanz sintió en su espalda el aliento del escocés, quien no se disculpó tras el impacto y, tal como esperaba, se apartó de él apenas pudo. Hadi preguntó a su compañero qué ocurría, momento en el que escucharon voces resonar cual eco. Inmediatamente, todos tomaron refugio detrás de las rocas más cercanas, ganando poco a poco un campo de visión amplio gracias a una luz tenue que empezaba a surgir en fondo del lugar. Aparentemente, esas voces venían con una lámpara o algo por el estilo.

Al cabo de unos minutos observaron un par de siluetas caminar desinteresadamente, conversando sobre un programa de televisión o, al menos, eso dedujeron. Lo que no sabía el trío, era que en el techo de la cueva caminaba silenciosamente uno de los Digimon de los desconocidos. Así, de un momento a otro, Hadi y los demás se vieron rodeados por un montón de seda, rápidamente siendo apresados por la composición viscosa. Se oyó un griterío, seguido de pasos veloces hacia su dirección: Los habían descubierto.

Patamon —pidió el de cabellos azulinos, haciendo brillar su Digivice. Por ser el acompañante más pequeño e ir sobre la cabeza del dragón, pudo evitar las redes de seda del Wormmon que los atrapó y evolucionar sin problemas. Angemon hizo acto de presencia en cuestión de segundos y, con un movimiento grácil de su báculo, los hilos del insecto se volvieron historia— ¿Qué hacemos? ¿Nos retiramos?

Si están patrullando es porque algo esconden —respondió Von Kaulitz con plena libertad, sacando una carta de su bolsillo. Los humanos de la linterna se acercaban, así que era menester ganar un poco de tiempo— ¡Haguro!

Una enorme oscuridad cubrió al enemigo, quienes entraron en pánico, gritando insultos a rajatabla. Gracias a la proximidad, antes de verse envueltos en la técnica de Yatagaramon, vieron que el otro compañero digital era un Kunemon. Hadi pidió a su compañero que evolucionara otra vez, volviéndose el mismo mamífero que lo cargó hacia el Bosque. Ewain sacó un par de cartas, pues apenas pasara el tiempo que les ganaba la maniobra de Hanz, tendrían que batallar. Lo que no esperaron fue que el compañero del marroquí atacara el techo, causando un derrumbe que los separó del enemigo.

¡¿Qué se supone que fue eso?! —exclamó el alemán— ¡Era la oportunidad de atraparlos!

Hay otro pasaje por allá —expresó Gryzmon—. Mi olfato detecta un olor extraño, como de químicos. Será mejor revisar aquello.

Recuerden que nuestra tarea es recuperar a los Digimon y detener los experimentos, por sobre todo. Si efectivamente este es el lugar, debemos emplear nuestra energía sabiamente —la tranquilidad con la que Menech dijo esas palabras irritó más al azabache, quien solo chistó.

Angemon, mantente en ese estado por si acaso —el ángel le observó con curiosidad—. Ahora saben que estamos aquí.

No hubo más palabras. Retomaron la caminata tras el par de Adult, siendo Hanz el único con mal rostro del grupo, pues seguía empecinado con su propio pensamiento. Blitzmon apareció a su lado, comunicando que coincidía con él, en el sentido de que no era muy inteligente haber delatado su presencia y ahora ir por allí caminando como si nada. Blake, a pesar de poder oír al espíritu del trueno, hizo caso omiso a sus comentarios. Desde su perspectiva, el idiota solo quería iniciar un combate innecesario, aunque no podía negar que tenía un mal presentimiento.

Al final del camino pudieron divisar un montón de luces led a batería, todas alumbrando distintos utensilios médicos y científicos que no identificaron. Llamó su atención que el suelo estaba cubierto con un plástico, en algunas partes manchado con líquido rojizo, el que esperaron que no fuera sangre. Vee fue quien ahogó un grito de espanto cuando vio a cinco seres digitales atados a camillas, inconscientes y con un montón de cables en su cuerpo, algunos incluso simulando intravenosas. Wilson se apresuró a quitarle los artefactos, mas fue detenido por Hadi, quien le explicó que si no lo hacían correctamente podrían lastimarlos. Conversaron un poco más antes de empezar a investigar los rededores, focalizando su atención en los diversos papeles y pantallas con información que habían desperdigados por el lugar. Con un poco de suerte, encontrarían alguna forma de liberar a los Digimon secuestrados. Sin embargo, no pudieron dedicarse mucho a eso, pues los guerreros etéreos liberaron un grito de advertencia. Acto seguido se oyó una explosión, el pasaje por el que habían llegado se derrumbó y las luces se apagaron.

Era una emboscada.


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I can’t see anything! —exclamó Ewain al tiempo que se colocaba en una posición de defensa, con las luces apagadas era incapaz de moverse sin tropezar con los instrumentos del pequeño laboratorio improvisado.

No toquen nada —ordenó el castaño—. Cualquier cosa puede dañar a los Digimon en las camillas.

Nuestra prioridad ha pasado a ser la de capturar a los autores de esto —dijo Gryzmon al tiempo que intentaba concentrar toda su atención en sus sentidos al igual que Angemon—. Parecen estables y no podemos arriesgarnos a pelear aquí.

Pronto, un ruido se escuchó cada vez más cerca, algo similar a un zumbido que puso los pelos de punta del escocés: abejas. Retrocedió un poco ante tal sonido y tropezó con la mesa que tenía atrás, tirando algunas cosas que, por suerte, no estaban conectadas a los Digimon ni eran de aparente importancia. El pelinegro soltó un leve regaño a su compañero de guild por el ruido que estaba ocasionando, pero el otro contestó rudamente, ya no importaba si los escuchaban o no después de ese “pequeño” derrumbe dentro de la guarida. Gryzmon gruñó, tenían compañía muy cerca y debían apresurar lo que fuesen a hacer.

Cúbranse los ojos, la carta los podría lastimar —Ewain sacó su D-Arc y posó su mano en su mazo de cartas, afortunadamente siempre ponía las cartas en el mismo sitio y la tercera de ellas era la que estaba buscando—. ¡Card Slash: Sparkle of Fate!

Un brillo dorado cubrió al ángel, quien inmediatamente, por los efectos de la carta, logró alumbrar el sitio con esa luz cegadora y los chicos lograron observar que al final de la pequeña sala había un pasillo que los dirigía hacia algún lugar. A pesar de lo que habían escuchado por parte de Gryzmon, Hadi se negaba a dejar a los cinco Digimon solos, pero sabía que si se quedaban en ese lugar y luchaban, eso sería perjudicial para los secuestrados. La disonancia cognitiva no estaba dejándolo pensar claramente, mas su Digimon lo hizo entrar en razón a tiempo para que salieran de ese lugar, después de todo, los secuestradores no dañarían a sus conejillos de indias pues eso provocaría un retroceso en su investigación.

Corrieron con tiempo suficiente para entrar al pasillo del fondo de la sala de experimentación, cuando terminaron de cruzar esa apertura, un Flymon y un Stingmon volaban en dirección hacia ellos, detrás de ellos iban sus Tamers. Después de recorrer unos cuantos metros los pasillos, llegaron a un lugar un poco abierto y con buen espacio, posiblemente usado por los secuestradores como algún lugar de entrenamiento debido a los distintos artefactos que había alrededor de toda la habitación, algo que les jugó a favor pues era inevitable no entrar en una pelea.

Vaya, ¿han decidido dejar de correr? —preguntó un chico al otro extremo de la habitación. Éste era diferente a los otros dos que los habían estado persiguiendo, se notaba seguro en su forma de andar y parecía tener cierto control sobre los demás. Junto a él, un Dinohumon con cara de pocos amigos se mostraba amenazante y dispuesto a atacarlos en cualquier segundo—. Me encantaría saber qué hacen aquí, pero no tengo tiempo para esto. ¡Kazumi! —una chica apareció junto a él, portaba una bata y distintos papeles que llevaba consigo dieron a entender que ella estaba detrás de todo esto junto con ellos—. Ve a terminar todo.

La japonesa, nerviosa, asintió aunque no muy convencida y salió en dirección a la sala anterior. Hadi estuvo a punto de detenerla, pero sabía que si hacían un movimiento en falso las cosas podrían salir muy mal. El efecto en Angemon de la carta desapareció, aunque eso ya no era tan necesario debido a que en la nueva habitación se encontraban distintas luces como las del otro cuarto. Por un lado, el trío tenía al Tamer con Dinohumon, y por el otro, a los dos chicos que los habían descubierto minutos antes al otro lado de la guarida, no había forma de escapar. El dúo dinámico no se hizo esperar y utilizaron sus propios digivice para hacer evolucionar a sus compañeros. Los dos fueron cubiertos por una luz intensa y cálida, siendo el ángel reemplazado por una criatura de su misma especie pero con más alas y una espada en uno de sus brazos, entre otras cosas. El pequeño dinosaurio azul saltó y la luz dio paso a una nueva forma que no había visto Ewain, Veemon se había convertido en una nueva forma de dinosaurio, esta vez con algunos detalles negros y una máscara roja.

Rayos, ¡¿qué esperan?! —gritoneó con un enfado muy notorio a sus súbditos— ¡Ataquen!

Dinohumon salió inmediatamente hacia el trío, pero fue interrumpido por Paildramon antes de que pudiera ponerles una mano encima a los Tamers. Holy Angemon detuvo lo que era un golpe certero de Stingmon y lo hizo retroceder, pero cuando observó que Flymon se iba directo hacia sus amigos era demasiado tarde. Ewain era el más cercano a ese Digimon y la cara del muchacho se tornó pálida, no se pudo defender y simplemente se encogió un poco para recibir el ataque del bicho. Hanz observó aquello en cámara lenta, recordaba que Blake tenía un pánico horrible hacia los Digimon como esos debido a que le recordaban a las abejas, pero hiciera lo que hiciera no iba a ser capaz de llegar hasta donde estaba él. Sintió una leve pulsación con tan sólo pensar que Ewy podría salir lastimado, pero Gryzmon pudo reaccionar a tiempo al no estar ocupado con alguien y contraatacó con un zarpazo.

¿Se podrán hacer cargo ustedes de esto? —preguntó Hadi algo preocupado, no podía estar en paz cuando la científica había ido a donde se encontraban los Digimon.

—respondió Hanz.

Una luz comenzó a envolver la mano del germano, pero esta era muy distinta a la que había salido de su digivice. Hadi no se detuvo y, aprovechando que Flymon no podía acercarse por Gryzmon, saltó sobre su compañero y salieron de la habitación a una buena velocidad. El Digimon volador intentó detenerlos pero la velocidad de éstos había sido mucho mayor y se le escaparon. Mientras tanto, Hanz ya había sido envuelto por la base de datos y el poder del juttoushi del trueno se había liberado. Ante todos, ahora en lugar de un chico pelinegro, se encontraba Blitzmon, quien no tardó en lanzarse contra Flymon para evitar que Ewain saliera lastimado. Éste simplemente pudo observar paralizado cómo se había lanzado hacia el bicho, sus piernas le temblaban y le era imposible moverse, intentó usar su D-Arc pero por el nerviosismo era imposible.

¡Señor, evolucione! —insistía Chackmon—. Ayudemos al menos a Paildramon o a Holy Angemon.

¡Basta de tonteras, ataquen con todo! —gritó el Tamer de Dinohumon, la situación le estaba desesperando y sabía que estaban en peligro al enfrentarse contra dos Perfect y contra un humano que aparentemente evolucionaba. Dicha escena no había sido pasada por alto por los demás, pero por la escena en la que se encontraban era algo a lo que no le darían tanta importancia en ese momento.

El dinosaurio, poseedor de distintas cuchillas, aumentó su velocidad e intentó cortar al dragón, mas éste esquivaba todos los movimientos de su adversario. Stingmon, por su parte, intentó utilizar sus patadas para generar unas cuchillas de aire, pero estas no funcionaron del todo contra Holy Angemon y su escudo, sin embargo, más de una sí llegó a impactar en el arcángel y ocasionó que hiciera una pequeña mueca de dolor.

¡Ewain! —gritó Chackmon intentando sacar de su trance al peliazul, cosa que funcionó pues nunca lo llamaba por su nombre. No obstante, aunque el escocés logró volver en sí, era incapaz de moverse lo suficiente como para evolucionar y auxiliar a los tres guerreros que se encontraban en plena batalla. Si bien le provocaba ganas de darle su merecido a los tres tipos que se encontraban ahí debido a lo que se dedicaban a hacerle a los Digimon en sus experimentos, la fobia que le tenía a las abejas y bichos similares hacía que fuese inútil en ese instante.


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Maiku

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Normalmente, la aparición de Blitzmon habría significado una derrota segura para el enemigo, considerando que con ello perdían su ventaja numérica y eran de rango menor. Ahora bien, los tamers de Dinohumon y Stingmon, optaron por revelar que también utilizaban cartas cuando empezaron a ver que sus compañeros no estaban causando el daño que esperaban. Eso, sumado al hecho de que Ewain no respondía a los llamados de Chackmon, significaba una leve amenaza para los de Gungnir. Paildramon y Holy Angemon se vieron forzados a retroceder poco a poco, impulsados por ataques potenciados por efectos del Boost Chip y similares. No era como si no pudieran contra esas tácticas de combate, pero el par de Adult humanoide hacía más de un intento de ataque hacia Blake y el Hybrid, obligándolos a mantenerse a la defensiva. Pronto se dieron cuenta de que estaban perdiendo mucho terreno y, tal como esperaba el enemigo, lograron acorralarlos de manera que los movimientos de uno entorpecieran los del otro.

Por su parte, Hanz se había dedicado a bloquear los ataques de Flymon, valiéndose de su nueva técnica para ello. Como el combate era aéreo, tenía un poco más de libertad que sus camaradas, pero tampoco podía darse el lujo de arremeter por miedo a que la abeja lastimara al escocés. Notó con mala cara cómo los Perfect eran acorralados por el enemigo, maldiciéndose por no ser lo suficientemente fuerte como para poder hacer algo al respecto. La consciencia del guerrero del trueno intentaba calmarlo, más que nada porque tener la mente fría los ayudaría en momentos como aquel. Debían buscar el momento perfecto para derribar a Flymon. Sin embargo, sus cavilaciones pasaron a segundo plano ante la aparición de un Garurumon de la mismísima nada, quien atacó con su Fox Fire al Hybrid, dándole el espacio suficiente al aguijón del avispón para lastimar una de sus piernas. Blitzmon cayó pesadamente al suelo, anonadado. El escocés dio un leve respingo con ello, cosa que aumentó sus temblores, aunque ya no supo si era por miedo u otra cosa.

El tamer de Flymon sacó una especie de chip de un reloj que traía. Era la primera vez que Blitz veía las Digimemories, por lo que no pudo reconocerlas.

Tienes que evolucionar —demandó la parte del alemán, sorprendiendo un poco a Ewain—. Get your shit together —el aludido sonrió instintivamente.

Since when do you speak english? —susurró, desconcertando al Hybrid, cosa que anchó más su sonrisa. No supo cómo explicarlo, pero de pronto su miedo cesó. A su mente vinieron los digimon apresados por esos bastardos, a su mente vino…— ¡Card Slash: Clairvoyance Necklace! ¡Izuna!

Una joya apareció en el cuello del ángel, seguida de cuatro presencias espirituales que no tardaron en abalanzarse contra los Adult. Gracias a la técnica de Sakuyamon, los Perfect tuvieron tiempo de reagruparse, de manera que quedaron dándose las espaldas y mirando a enemigos diferentes. El ojo del collar se movió de un lado a otro y Holy Angemon detuvo con su Excalibur la hoja de Dinohumon. Por su parte, Paildramon aprovechó la maniobra de su amigo para utilizar el Desperado Blaster y sorprender a Flymon, quien mantenía su atención sobre su tamer. Era obvio que el dragón estaba enojado con aquel bicharraco: que lastimaran a Hanz lo encabronaba tanto como las faltas de respetos a doncellas. El guerrero del trueno, por otro lado, se dedicó a entretener a Stingmon hasta que un cañonazo familiar detuvo la aparición de otro de esos seres digitales fantasmagóricos. Chackmon había acabado de evolucionar y, al conocer las Digimemories, detuvo al Tamer que las utilizaba antes de que emboscara a Hanz nuevamente. Aquel humano quedó paralizado del miedo, una bola de nieve a gran velocidad le había arrebatado el "chip" de las manos.

Tanto el dragón como el ángel se mostraron contentos con la aparición del guerrero gélido, logrando enfocarse de una vez por todas en su combate sin trastabillar. El primero dio un enorme salto, sorprendiendo a la abeja por su agilidad, para luego hacer aparecer una espada desde su antebrazo y enterrarla en una de sus alas. Aquello imposibilitó en cuestión de segundos a Flymon, quien tuvo que de-evolucionar producto del dolor ocasionado. Holy Angemon, por otro lado, dejó de evadir los ataques de Dinohumon ya que el collar se había desvanecido. Sin embargo, ahora que su tamer se encontraba a salvo, arremetió en una embestida fúrica hacia el lagarto, lanzándolo contra la pared. Acto seguido, el Heaven’s Gate fue invocado y una energía sagrada fue expelida del mismo, noqueando al enemigo de un solo golpe. Era un tanto abusivo, pero ambos Perfect estaban molestos por haberse visto imposibilitados de proteger al cien por cien a sus humanos. Finalmente, Stingmon optó por rendirse, al verse acorralado por cuatro enemigos.

Si intentan escapar, los dejaré sin descendencia —amenazó Blitz, tronando sus nudillos. Los humanos tragaron saliva, asintiendo sin chistar, mientras que Paildramon y Holy Angemon se encargaban de apresarlos con unas cuerdas que habían en ese “campo de entrenamiento”.

Winter is coming —murmuró Chackmon, descolocando a todos.

Una vez se aseguraron de tener a los malhechores presos, de-evolucionaron para poder descansar. Veemon recordó a los demás sobre Hadi, quien se había marchado solo, pero para entonces el comunicador de ambos había resonado. Aparentemente, la científica que habían mandado a experimentar era una rehén de los sujetos. El marroquí les explicó que la habían secuestrado a plena luz del día, en el sector de la ciudad que investigaron, razón por la que la gente de allí se habría mostrado tan desconfiada de su interrogatorio. Blake suspiró aliviado, al menos podrían liberar a los Digimon sin problemas con su ayuda.

Considérenlo una misión completada —dijo Bearmon cuando se reunieron, pasado unos minutos—. Nosotros nos encargaremos de que Digital Security arreste a estos vándalos.

Muchas gracias a ambos —sonrió Hadi.

Sí, muchas gracias —la científica se veía mucho más relajada que antes—. No sé qué habría pasado a estos pequeños sin su intervención, porque el experimento no estaba mostrando resultados positivos. La Twin Evolution es un misterio complejo, uno que no creo que sea posible de dominar artificialmente.

Hay cosas que la ciencia no puede explicar, supongo —consintió Ewain, para luego despedirse y retirarse. Hanz se marchó con él, cosa que le resultó incómoda. Ninguno quiso decir nada, pues ambos estaban un poco confundidos sobre lo ocurrido en el campo de batalla, ¿por qué sentían esa presión en su garganta, otra vez?


Takerudark Takerudark L Leo... done​
 
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Leo

¿No ves que te voy a matar (con feels)?
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Takerudark Takerudark M Maiku mis disculpas por la tardanza.

Realismo: En general no tengo mucho que criticar al respecto de su trabajo. Sin embargo, debo reconocer que me pareció un poco raro lo amplio de la guarida, considerando que -según comprendí- se trataba de un refugio subterráneo en medio del bosque. Porque, a menos que por alguna estructura natural-ruinas (cosas que quedaría mejor en otro sitio, tal vez) el grupo habría tenido que encargarse de todo por si mismos. Eso si, esa clase de dudas son algo rebuscadas, pero tienen sentido cuando las piensas.
Ambos 24/25

Desarrollo: En general ustedes dos siempre hacen un buen trabajo, e incluso peleados (in rol) su coordinación es bastante buena. Eso si, debo mencionarles dos cosas. Primero, que siento que la labor, si bien bien lograda, fue demasiado "plana", ambos muy enfocados en terminar la quest que de por si se sintió algo apresurada. Y segundo (una crítica más para Maiku) el final que, por decirlo de alguna forma, me dejó "con gusto a poco" al terminar tan abruptamente con su labor. Lo digo en comparación al resto de los posts.
Takerudark 24/25
Maiku 23/25

Narrativa:
Ambos siempre destacan en este aspecto (y lo saben, bastardos). Si hay algo que tuvieeeeera que mencionarles fue una redundancia salvaje de parte de take, así como un artículo desparecido en cuanto a Maiku, pero ambos fueron errores que pasan por simple tipeo y que solo aparecieron una vez, por lo que no afectan al puntaje en general. Buen trabajo, y de todos modos cuiden esos detalles.
Ambos 25/25

Interpretación: Naturalmente no tengo críticas en este apartado, pues ambos ya manejan bien a sus personajes. Si bien con respecto al NPC no vi errores debo ser sincero: - esto es mas una sugerencia que crítica- no se manejaron demasiado con el, por lo que era difícil hacerlo.
Ambos 25/25



Total:
Takerudark 98/100

Maiku 97/100

Premio:
Takerudark 295 bits + 1 punto de EVO (Chackmon + Patamon) + 2 punto de fama
Maiku 290 bits + 1 punto de EVO (Blitzmon + Veemon) + 2 punto de fama

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