Original Fic Two and a half girl -FINAL-

I-AM-ROSY!!

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Un nuevo proyecto que empezar, =3 espero les agrade.






Una colonia de clase media alta era iluminada por los primeros rayos del Sol que tocaban a Francia, pero, alguien ya se encontraba despierta mucho antes que el astro solar. Una joven rubia de ojos azules, terminaba de desembalar las cajas que contenían todo lo que necesitaba para lo que sería su nuevo hogar, una pequeña casa, sencilla, pero lo suficientemente grande para sus inquilinas. La chica, con dificultades logró acomodar una foto de ella y la razón de su vida, pues su metro y medio de altura no le ayudaba de mucho para alcanzar esos clavos altos puestos en la pared por el anterior dueño.

La rubia entró a darse una ducha tras tanto sudor, alistándose con un cambio de ropa conformado por unas medias, falda y una blusa de manga larga y mascara, sin olvidar sus gafas rojas. Al llegar a la sala, la otra inquilina ya le esperaba, con un lindo atuendo escolar, de falda azul marino y una camisa celeste. Con una sonrisa, la joven tomó la manita de ella, para encaminarse a la salida.


-Lisa, espero te guste tu nueva escuela, queda cerca de aquí, así que podemos ir caminando hasta allá. –


-Pero yo quería mi vieja escuela.-


-Lo sé, pero mamá encontró una nueva casa para nosotras, ¿A poco no es linda?-


-Prefería la casa de los abuelos-
Dijo la niña mostrando algo de berrinche, mientras la mamá sonreía apenada al recordar que había salido de la casa de sus padres para mostrar que podía salir adelante sola.

-Vámonos, toma tu mochila y tu lonchera. –


-No quiero, llévala tú, mi abuelo la llevaba por mí. –


-Está bien, pero solo por hoy. –



La joven madre tomó la mochila y lonchera de su hija, saliendo de la casa, pero, al momento de cerrar, recordó que dejó las llaves en la mesa. Se quedó congelada por un instante, miraba hacia su hija quien solo ladeaba su cabeza por la duda de porque no seguían caminando. Los segundos pasaron hasta que la rubia reaccionó al sentir una mano sobre su hombro, mirando hacia atrás, encontrándose con una hermosa joven, alta, castaña, con un cuerpo más que candente y unos ojos color miel tan atrayentes.


-¿Necesitas algo, Liviere?-


-Yo, que pena, se me quedaron las llaves adentro. –


-Deja te abro
-Contestó la mujer abriendo la puerta al traer un juego de llaves, entrando a la casa y dando vuelta para ver los arreglos y se dirigió a la ventana para darle las llaves de la mesa y mirarla con una sonrisa- me encantó como arreglaste la casa, perdón si no tengo mejores muebles que prestarte. –


-Gracias, Celia… apenas estoy rentando tu casa y ya te estoy dando problemas. –


-¡Es una gigante!
-Señaló la niña con su dedo a la castaña, pues, comparada a su mamá de metro y medio, el metro con ochenta de Celia era descomunal.

-Sí, soy una gigante y me encanta comer niñas bonitas como tú. –


-¡Mamá!-
Exclamó Lisa escondiéndose detrás de su madre. - ¡Me quiere comer!-

-No te comerá, jiji ¿Verdad, Celia?-


-Claro que no, mejor me comeré a tu mamá. –
Dijo Celia sonriendo sin que la rubia atinara a leer entre esas palabras. – Es un encanto tu hija, es idéntica a ti. –

-Gracias, aunque, quisiera que fuera más obediente, mis padres la consintieron demasiado y a veces no me hace caso. –


-¿No te ayuda su papá?
- Preguntó la mujer queriendo saber más de su nueva inquilina.

-Hija, ¿Puedes pasar a mi cuarto? Se me olvidó tu sombrero. –


-¡Mi sombrero! –


-Su papá
-Susurró Liviere esperando a que su hija no estuviera para escuchar- él me dejó cuando supo que estaba embarazada, salíamos desde la secundaria y pensé que era el mejor chico del mundo y… solo se fue… no te quise contar cuando te pedí esta casa por miedo, perdón si te mentí al decir que estaba divorciada. –

-¿Miedo? ¿De qué?-


-Pues… no eras la primera opción que tuve, fui a otros lugares, pero… no sé, creo que pensaron que una madre soltera sin un trabajo fijo no era buena opción para renta, varios me preguntaron si tenía una pareja que me ayudara en lo económico y cuando les dije que no, pude notar que no les agradaba eso. –


-Es cierto que no todos ven a las madres solteras con buenos ojos, pero no te preocupes, a mí no me importa eso, sí te permití vivir aquí, fue por qué noté que lo necesitabas. –


-Gracias, te juro que te pagaré en cuanto antes el primer mes. –


-No te apresures
-Sonrió Celia tomando las manos de Liviere por la ventana- puedes pagarme cuando puedas, no te sientas presionada conmigo, si necesitas algo, recuerda que mi casa está al lado, soy tu casera, pero también tu vecina y amiga, si me lo permites. –

-Gracias, Celia, en verdad, muchas gracias. –


-Hoy por ti, mañana por mí. –


-¡Lista!
-Gritó la niña con su sombrero puesto, mirando a la casera fijamente, en especial, sus senos que casi escapaban de su vestido- ¡Parecen globos!-

-¡Lisa! No seas grosera con Celia. –


-Tranquila, sabes cómo son los niños de hoy, tengo una sobrina de su edad y es igual de inquieta. –


-Discúlpame por favor.
–Dijo Liviere apenada tomando de la mano a su hija para salir- espero me vaya bien, mi prima me consiguió una entrevista en la embajada, si me va bien, podré trabajar de recepcionista y con eso te pagaré el primer mes. –

-Ya te dije que no te preocupes, vayan con cuidado y suerte. –



La joven madre salió en dirección al jardín de niños al cual había inscrito a su pequeña hija. Liviere Luxure, de veinticuatro años, se aventuraba a una vida como madre soltera, aunque sus padres le insistieron en que no era una carga para ellos al vivir en su casa de toda la vida, ella quería valerse por sí misma y sacar a su hija adelante. No obstante, esto no parecía ser tan fácil, haber estudiado recursos humanos en un país que florecía por el turismo no era mala idea, pero, había demasiada competencia y le era difícil conseguir trabajo, por fortuna, una prima mayor le daba un pequeño empujón en su fortuna.

Liviere sentía que las cosas iban mejorando, además de pensar que le cayó un ángel del cielo al conocer a Celia. En su búsqueda por una pequeña casa donde vivir y que el casero fuese humanitario y no le pidiera un deposito, pero nadie en Paris parecía preocuparse por una madre primeriza. En su caminar por las colonias, se topó con la casa y al ver la renta, pensó que era algo que podía pagar y esperaba poder convencer al casero de perdonarle el deposito. Se sorprendió por la bella y alta mujer que le recibió, al ser de edades cercanas, Liviere de 24 y ella de 27, se sintió más segura al hablar de su situación,alegrándose por qué ella no vio problema en su petición, permitiéndole rentarle sin dicho compromiso, por lo cual, estaba más que agradecida con ella.

Tras dejar a su hija, Liviere se dirigió a la embajada para presentarse a la entrevista, y fuese por fortuna o por influencia de su prima que trabajó ahí por varios años, logró ser aceptada como recepcionista, la paga era suficiente para pagar la renta y vivir cómodamente, pero sabía que no era un trabajo seguro, estaría 6 meses bajo contrato, y sí todo le iba bien y agradaba con su trabajo, podría quedarse de planta.

Al regresar a la casa por la tarde, la joven no dejaba de sonreír y esa sonrisa se la contagiaba a su hija quien brincaba al caminar evitando pisar las líneas de la banqueta, por superstición de los abuelos. Cuando llegó a su nuevo hogar, Celia, quien barría la entrada de su casa, pudo notar que su inquilina venía de buen humor así que pensó que había tenido un buen día.

-Parece que a alguien le dieron buenas noticias.
–Dijo la castaña dejando de barrer para acercarse a Liviere, denotándose la gran diferencia de altura, algo que provocó que su hija se escondiera de nuevo atrás de su madre. - ¿Conseguiste el trabajo?-

-¡Sí! Bueno, me contrataron por medio año, pero, si no tengo quejas o problemas en ese tiempo, puede que consiga quedarme de base. –


-No está para nada mal, pero… ¿Por qué una Luxure se complica tanto la vida? Tu familia es muy reconocida, Liviere, no deberías de estar pasando por estas cosas. –


-No quiero que mi apellido me resuelva todo
-Habló la rubia cargando a su hija quien rodeó su cuello, misma que no dejaba de mirar a Celia. – quiero demostrar que puedo cuidar de mi hija sola, que puedo valerme por mi misma. –

-No está mal pensar así, pero también, debes de pensar en qué le haces pasar penurias a tu hija por ser orgullosa… pero bueno, algo que también caracteriza a los Luxure es ser orgullosos, ¿O no?-


-Un poco-
Dijo apenada Liviere sonrojándose un poco, entrando a su casa sin dejar de cargar a su hija- dime, ¿Qué quieres comer, Lisa?-

-¡Quiero un baguette de pollo!-


-Mm… debí de pasar a la tienda primero, creo que se me acabó el pan. –


-Espérame un poco, si gustas, yo traigo algo de mi casa y comemos juntas, igual no he comido. –


-Celia, te tomas muchas molestias conmigo-
Habló la rubia bajando a su hija quien corrió a su cuarto para cambiarse.

-Lo hago por qué me agradas mucho, no te sientas comprometida conmigo, lo hago de todo corazón.-


-Pero no te he dado el mes de adelanto, y ahora me ofreces de tu comida, me haces pensar que me aprovecho de ti. –


-Para nada, no es como si necesitara dinero, las casas de esta cuadra me pertenecen, mi abuelo me las heredó, vendí algunas y con eso arreglé la casa que más me gustó a mi manera, y la renta de todas las demás me basta para vivir cómoda, un mes perdonado a tan linda inquilina no me hará mal. –


-Pero…-


-Pero nada.
–Susurró Celia tapando los labios de Liviere con sus dedos, quedando frente a ella quien levantó su rostro para poder ver a la alta mujer. – no quiero que te preocupes por cosas como la renta, solo piensa en cuidar de tu hija y estabilizar un poco tu vida, ¿De acuerdo? –

-De acuerdo…-


-¡Mamá, mamá! En la escuela me dieron esto.
–Gritó la niña quien regresó corriendo ya con ropas más cómodas, dándole un panfleto a la madre.

-Gracias, Lisa… mmm… Es lo que ocuparás en el jardín de niños, es menos de lo que esperaba… eso es bueno… ¡No puede ser!-


-¿Qué ocurre? –


-¡El horario! ¡Se me olvidaba!-
Habló preocupada la rubia mientras Celia le miraba. – trabajaré de nueve de la mañana a tres de la tarde, solo entregan niños hasta las dos de la tarde ¿Qué hare?-

-Si gustas puedo pasar por ella. –


-¿En serio harías eso por mí? –


-Claro que lo haría.
–Sonrió la castaña sujetando los hombros de la pequeña madre. – no tengo nada que hacer en casa más que limpiar y hacer algo de ejercicio, puedo pasar por ella. –

-¿En verdad no es mucha molestia? –


-No lo es, como te dije, hoy por ti, mañana por mí… dime, Lisa, ¿Te gustaría que pasará por ti? Tu mamá estará algo ocupada por su trabajo, pero yo puedo pasar por ti y de regreso comprarte un rico cono de nieve. –


-¡Nieve! ¡Si quiero! ¡Los niños de la escuela no me creyeron cuando les dije que conozco a un gigante!-


-¡Lisa! Discúlpala por favor, vamos, Lisa, discúlpate con ella. –


-No es necesario, no es la única que me lo dice.
–Rio Celia mientras se agachaba un poco para acariciar el cabello de la niña quien le miraba con asombro. – mis padres son más o menos de tu estatura, imagina como se sintieron cuando a mis quince años ya medía más que ellos… –

-Tengo hambre… ¡Tengo hambre!-


-Ya, ya, iré a traer el pan y otras cosas, no me tardo. –


-Gracias, Celia, te juro que te pagaré sin falta y no te causaré problemas. –


-No te preocupes, además, no me molesta si me das problemas
-Sonrió la castaña haciendo erizar un poco la piel de la rubia al sentir que ella le miraba con un toque de sensualidad.


Liviere sacudió su cabeza pensando que eran solo pensamientos suyos, Celia era tan amable y atenta que se estaba imaginando cosas, así que mientras ella regresaba, decidió irse a cambiar y ponerse un short de mezclilla y una blusa holgada para estar más cómoda, y soltó sus dorados cabellos dejando ver una hermosa melena reluciente. Poco sabia la francesa, que alguien desde la ventana de su casa la observaba pasear en la cocina con tan lindo y cómodo aspecto. Celia sonreía mientras miraba a su nueva inquilina, guardando el pan y algunos frascos en una cesta, pasando su dedo índice y medio por sus labios pensando en qué su hambre no estaba en su estómago.




Y así, empieza de esta joven madre, deseando reorganizar su vida, :3 al lado de su pequeñita, sin saber que detrás de ella, estará una hermosa mujer deseosa de ocupar un lugar en su corazón :d. ( :d Aquí Liviere y Lisa con diversos atuendos xd). Espero les agrade.
 
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Que lindo fic, me encanta, Celia es tan hermosa, Liviere es lindo y Lisa es muy tierna, el titulo es muy bonito.

Y la imagen.



Es tan sensual. :*0*:

Que buen comienzo. ~~~
o3o Si, Celia es pura sensualidad y amabilidad, pero esconde una mujer coqueta que ya le echó el ojo a Liviere, :d ya ves que le dijo a su hija, 7w7 que quiere comerse a su mamá.
 

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Liviere regresaba tras su primer día de trabajo, con el cuerpo pesado y la cabeza a punto de reventar. Lo que ella pensó que sería un trabajo sencillo, era una tarea de enormes proporciones, fácil había atendido más de mil personas en ese día, de manera personal o por teléfono, en francés, inglés, italiano y alemán. La francesa entró a su casa para ponerse cómoda e ir por su hija, pero le sorprendió el rico aroma que provenía de la cocina, y al caminar, su impacto fue mayor al ver a su hija en el comedor, dibujando con sus crayolas mientras Celia estaba cocinando.


-¡Llegó mamá!-
Gritó Lisa bajando de la silla con su dibujo- ¡Mira, dibujé a Celia!-

-Qué lindo te quedó. –


-Celia me trajo y me compró un cono de nieve grande, y dijo que cocinaría por qué vendrías cansada. –


-Celia, no es necesario-
Dijo Liviere quitándose las zapatillas para caminar descalza hacia la cocina, tomando un mandil. – yo cocinaré. –

-Tranquila, ya está lista la comida, pensé que tendrías un día pesado y te vendría bien que yo cocinara y así no te canses de más. –


-Pero, ya es mucho lo que has hecho por mí, no tienes por qué cocinar. –


-No te escucho. –
Rio Celia sirviendo en la mesa tres platos de un delicioso arroz con guisantes que acompañaban a unos filetes del pescado más fino. – toma asiento. –

-¡Huele muy rico!-


-¡Esto es salmón!-
Expresó Liviere al probar bocado. - ¡Celia, esto es muy caro!-

-No importa, coman sin problemas. –


-¡Rico, rico!-


-Lisa, como despacio-
Rio la rubia mientras empezaba a comer, mirando como Celia se levantaba y le tocaba la frente- ¿Qué pasa?-

-Traes los ojos rojos y te ves agotada, ¿Tan pesado fue tu primer día?-


-Ni me lo recuerdes
-Suspiró Liviere mientras sentía las caricias de esa mujer en su frente. – me duele la cabeza, con razón pagan tan bien, el trabajo es infernal. –

-Tranquila, deja te doy una pastilla para ese dolor. –


-Celia… ¿Por qué estás aquí? No digo que no eres bienvenida, después de todo, es tu casa, pero, pensé que me esperarías en la tuya. –


-Pensé que tu hija estaría más cómoda aquí, es una niña encantadora y es lindo verla dibujar y es muy buena platicando. –


-¡Celia me dijo que viene de una isla donde habitan puros gigantes!-


-Nací en la isla de Jersey, cerca de Normandía, mi madre es británica y mi padre es francés, pero ella lo toma como una isla donde nacen gigantes. –
Sonrió la castaña mientras le servía un vaso con agua y una pastilla a Liviere.

-Estoy sorprendida. –


-¿Acaso no conoces ese sitio?-


-No. –
Respondió Liviere tomando el medicamento y mirando detenidamente a los bellos ojos ámbar de Celia- mi hija no es de platicar con los demás, incluso con mis papás era así, solo hablaba con ellos cuando tenía hambre, cuando quería jugar o quería un juguete. –

-Eso significa que tu hija me quiere mucho. –


-¡Celia cocina rico, mamá, cásate con ella!-


-¿Qué estás diciendo, Lisa?-
Habló apenada la joven madre por las palabras de su hija. – qué cosas dices, jaja. –

-El abuelo dijo, tu mamá necesita una persona fuerte, alta y con mucho dinero a su lado, Celia es alta y tiene mucho dinero. –


-Sí, así es hija, pero ella es una mujer, dos mujeres no pueden estar juntas.
– Reía Liviere apenada mientras Celia solo le sonreía con esa coquetería que erizaba la piel de la rubia- estos niños de ahora, tienen mucha imaginación. –

-¿Por qué dices que dos mujeres no pueden estar juntas? Tu prima es Eloise Luxure, sino me equivoco, una de las mejores tenistas de la historia, desde joven era abiertamente lesbiana y se casó con su novia de la universidad, ¿O no?-


-Bueno, pero son casos especiales. –


-Y no solo ella, todas sus amigas lo fueron, no creo que debas de decirle a tu pequeña que el amor puede tener impedimentos, ¿No crees?
-Sonrió Celia mientras Liviere se le quedaba mirando fijamente a esos ojos brillantes. – Mucha platica y aún no hemos terminado de comer. –


Las tres mujeres siguieron comiendo, hasta que las dos mayores terminaron y esperaron a que Lisa dejara de jugar con la comida para poder recoger los cubiertos. Liviere empezó a lavarlos pensando en lo amigable que era Celia, quizá no tenía muchos amigos de su edad al tener como vecinos a personas mayores, así que al ser la más cercana en edad quería hacerse de su amistad.


-¡Quiero ver caricaturas!-


-No puedes ver caricaturas hasta que te laves los dientes. –


-¡No, quiero ver caricaturas!-
Refunfuñó Lisa haciéndole la señal con el dedo del medio a su madre.

-No hagas eso, por eso no quiero que veas esas cosas, aprendes cosas malas. –


-Lisa, discúlpate con tu mamá y lávate los dientes. –

-¡No!-


-¿No?
-Habló Celia parándose frente a Lisa con las manos cruzadas, haciendo que ella cambiara su rostro por una carita de susto al temerle a esa alta mujer.

-¡Mamá, lo siento!-


-¿Cómo lo hiciste?-


-No hice nada, como te dije, tengo una sobrina más o menos de su edad y a veces la cuidaba cuando mi hermana y su esposo iban a trabajar y leía las guías de padres que tenía en casa, así que sé un poco de trato con niños, lo menos que debes de hacer es dejar que te midan, deben de recordar esa jerarquía que tienes como padre sobre él. -


-Has de pensar que soy una madre desobligada. –


-Nunca pensaría eso
-Dijo Celia acariciando los hombros de Liviere quien levantaba su rostro para poder verle a sus ojos, sintiendo una extraña atracción a mirarlos- solo eres una joven que las ha visto difícil, como todos en el mundo, para nadie es fácil ser mamá, y menos estando sola. –


Liviere miraba detenidamente el rostro de Celia, de cerca, era más bella de lo que al principio notó, sus ojos eran como dos monedas del oro más brillante, y sus labios se veían tan suaves y dulces que hicieron relamerse a la francesa. El sonido de la televisión encendida la trajo de vuelta al mundo, separándose un poco de la alta castaña para tomar la escoba y querer limpiar, notando que la casa ya estaba limpia.


-Espero no te haya molestado que limpiara la casa por ti, había un desastre en algunos cuartos por tu mudanza y no me pareció bien de mi parte dejarte la casa así, siendo tu casera. –


-No era necesario…-
Susurraba Liviere sintiendo su cuerpo estremecer al sentir como Celia le abrazaba por detrás, envolviendo su pequeño cuerpo con su grande físico.

-Ve a descansar, tu cuerpo está tenso todavía, no te preocupes por Lisa, yo la estaré cuidando. –


-Pero… ¿Por qué haces esto? Celia, la casa, la comida, cuidar de mi hija. –


-Es simple… me cobraré todo esto que hago por ti. –


-¿Cuánto será? Sé que te debo el mes, pero te pagaré lo bien que me has tratado.
–Dijo la rubia dando vuelta para quedar frente, sintiendo como su cintura era envuelta por el largo brazo de Celia y su nuca era sujetado por su otra mano.

-No se trata de dinero, se trata de verte sonreír, de que quites de tu precioso rostro esa cara de preocupación que tienes a diario, ese es mi pago. –


La joven madre sintió su pecho acelerado, pues en esa postura parecía que estaba a punto de besarse con Celia, pero, no se separa de ella ni se incomodaba, solo miraba a sus bellos ojos ámbar y su preciosa silueta, ese bello ángel que le había llegado a la vida. Tras poder reaccionar, Liviere se separó lentamente de ella, mientras Celia llevaba sus manos atrás de su espalda y le sonreía con esa coquetería que le alteraba, ¿Qué tenía esa mujer? Era algo más allá de su sensualidad y amabilidad. La rubia hizo caso a ella y decidió irse a recostar un poco, cayendo rendida a la cama. Durante su sueño, su mente dibujaba algo que no esperaba alguna vez soñar, se imaginaba a Celia besándola acaloradamente, y un hormigueo recorría su zona intima al pasar ese sueño hasta los poros de su piel. Al despertar, se daría cuenta, que tuvo un sueño húmedo con otra mujer.






7w7 Esos acercamientos de Celia.


Ay, no, en serio yo no iría tras una mujer con un hijo, qué horror xD
Pero pues espero que a Celia le vaya bien.

Xd Déjalas ser jaja. Celia se quiere comer a la mami de Lisa, 7w7 ¿Quién soy yo para evitarlo? Además, es peculiar ver a una Luxure tan calmada comparada a Eloise, Olivia y Angeline XD. También, notarás que Celia no es toda un ángel, parece medio stalker, ella sabe bien lo que busca, 7w7 primero intenta ganarse a Lisa para comerse a la mami.
PD: Yo tengo un conocido que se casó con una mujer con dos hijas pequeñas, owo y ahora son muy felices, creo que es cuestión del pensamiento de cada uno xd.
 

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3



Pasaron un par de semanas desde que Liviere se mudó a la casa que le pertenecía a Celia, mujer de sensualidad irradiante y amabilidad cálida. Durante esos días, su casera le ayudó con los cuidados de su hija, en la cocina, en el aseo, más que casera, convivían como dos buenas amigas, aunque, a veces la mente de la francesa le hacía raros juegos, pues, le hacía pensar que actuaban más como una pareja que como conocidas, pero terminaba por sacudir esa imaginación penosa al creer que estaba confundiéndose por esa actitud tan cariñosa de la alta castaña hacia ella y su hija.

Platicaban, veían la televisión juntas, Celia en un par de días se había convertido en esa mejor amiga que no pensaba alguna vez tener, pues, el apellido Luxure implicaba muchas cosas, entre ellas, que la gente pensará que fuese obstinada o vanidosa, cosa que, por el contrario, detestaba Liviere.

En la rubia, había un sentimiento que quería alejar a toda costa, ya que la convivencia con Celia le había incitado a tener cada noche la misma fantasía, estar besándose con ella, estar tocando y devorando sus generosos pechos y mirar su rostro ruborizado, en especial, mirarla fijamente a sus ojos dorados. Era tan intensa esa fantasía, que más de una noche había despertado húmeda, e incluso una de ellas, terminó masturbándose. Algo tenía esa mujer que le despertó lo que ella veía imposible, sentirse atraída por una mujer.

Liviere dudaba si llamarle a su prima, Eloise, pues ella tenía más experiencia en el tema, pero temía que tal vez estaba confundida, tenía una decepción tremenda por los hombres y toparse con una chica tan hermosa, cariñosa y atenta le había causado un efecto de enamoramiento, ¡Sí!, eso era, se decía así misma, pero todo cambió una tarde.

La joven madre no se había percatado en qué momento se quedó dormida, estaba en la sala vistiendo una blusa de tiras algo delgada y un short de licra que acentuaba sus piernas y glúteos, era un día caliente por lo cual ella decidió quedarse así. Vio que su hija estaba dormida en el sofá y decidió llevarla a su cuarto, recostándola y colocándole un ventilador para que no se acalorada. Decidió darse una ducha y mientras iba al baño, pensaba a qué hora se habrá ido Celia que no la despertó, quizá, al verla dormida, no quiso molestarla. Al entrar, lentamente retiró su blusa quedando solamente con su short de estilo cachetero, sorprendiéndose al escuchar el sonido de la regadera. La puerta del baño se corrió y una mano tomó una toalla, emergiendo de la regadera aquella preciosa casera. Los ojos de Liviere estaban atónitos, frente a ella, Celia lucía su cuerpo desnudo tallado como si fuese una venus. La alta castaña solo sonrió y cubrió su cuerpo con la toalla y caminó hacia Liviere, colocando sus manos a los costados de ella, atrapándola contra la pared.


-Hacía mucho calor, perdóname si agarré el baño antes. –


-Es tu casa, no tienes que pedirme permiso.-


-Tengo que, eres la dueña mientras tengas una llave también-
Sonrió Celia mientras Liviere trataba de evitar bajar su mirada al cuerpo de ella. - ¿Te gusta lo que ves?-

-Eres … preciosa, Celia… ¿Cómo alguien como tú es soltera?-


-Me gusta serlo, además, la misma pregunta te lo hago a ti, eres tan linda, eres un amor.-


-Vamos, nadie se fijaría en una madre soltera. –
Rio apenada Liviere, mientras sentía las manos de Celia acariciando su cintura y una mano de ella se acercaba peligrosamente a uno de sus medianos senos.

-No digas que nadie… a mí me gustas. -


-¿Qué estás diciendo?-


-Lo que escuchas, me gustas Liviere, no te iba a dejar ir, en cuanto te vi, decidí que eras mía.
–Susurraba Celia mientras Liviere intentaba soltarse, pero la fuerza y diferencia de altura le causaba desventaja, siendo sus manos alzadas en la pared por la castaña.

-Celia, también soy mujer, no puedes… -


-¿Por qué no? Me gustas mucho, no sabes cuanto he esperado por tenerte en mis brazos, por besarte…-
Murmuraba la castaña acercando sus labios a los hombros de la rubia, haciéndole cerrar sus ojos al sentirse estremecida.

-No… Celia… por favor, no me digas que solo me ayudaste por eso, dime que tu amabilidad no tiene que ver con que te guste. –


-Es un poco de ambos, soy amable, pero, eso no cambia el hecho de que me gustas. –


-Por favor… no… mi hija está…-
Hablaba Liviere tratando de soltarse, pero los ojos color ámbar de la casera la hacían perderse.

-Ella está dormida, tranquila… ¿Querías bañarte? Déjame acompañarte. –


Liviere sintió sus ojos dilatarse al sentir como sus manos eran sujetadas solo por una mano de ella, y con la otra, levantaba su mentón para prender sus labios a los suyos, no podía creerlo, Celia sentía atracción por ella, y lo más increíble, su boca se abría poco a poco dejando que la lengua de esa mujer visitara su boca. En un punto, ya estaba completamente desnuda en la regadera, las manos de Celia estaban recorriendo cada centímetro de su piel, y su boca no dejaba de ser invadida por los besos de esa alta mujer. Su cuerpo ya se había aflojado, entregado a Celia, su fantasía temida estaba cumpliéndose, sus manos y piernas no respondían, estaba a merced de quien ella veía como su ángel, como su amiga, su casera había tendido una trampa y ella había caído.

No se dio cuenta a qué hora, Celia ya la tenía tendida en su cama, devorando sus pechos y su vagina aún de apariencia juvenil gracias a su decisión por la cesárea, apretaba las sabanas y mordía sus labios al arquearse por el placer, sería los años sin tener una pareja sexual, la soledad, su atracción por la belleza y actitud de ella, cualquiera que fuese el motivo, Celia despertaba en ella sensaciones que nunca había conocido.

Como una fiel aprendiz, la alta mujer fue guiando a Liviere sobre los medios y modos para complacerse entre las mujeres, la curiosidad, éxtasis y situación tenían a la francesa entregada a sus órdenes, y solo ver la sonrisa atrayente y triunfante de Celia la hacían perderse más en ella.

La menor de las Luxure quedó recostada sobre las tetas de Celia, mirándola como un cordero que tenía miedo a la loba que la tenía como su presa. La castaña le acariciaba las mejillas y levantaba su rostro para seguir besando su boca suavemente, a lo que Liviere solo atinaba a cerrar los ojos pensando que era un sueño lo que había ocurrido, que acostarse con una mujer era algo que solo pertenecía a lo que ella creía era una fantasía retorcida.


-Eres tan dulce, no me equivoqué al quererte entre mis brazos. –
Sonrió Celia mientras Liviere escondía su rostro entre sus senos.

-No digas eso… esto está mal, no me dijiste que te gustaban las mujeres. –


-Y tú no me dijiste que también te gustaban. –
Respondió la mujer haciendo que Liviere escondiera aún más su cara. – te dije que me iba a cobrar todo lo que hago por ti, y que mejor manera de pagarme que teniéndote conmigo. –

-No digas eso, pagarte con mi cuerpo suena a que me ves como una …-


-Shh… no te veo así. –
Contestó Celia tapándole los labios a Liviere, cruzando sus miradas. – Solo eres mi linda y tierna inquilina. –

-¡Mamá, tengo hambre, ¿Y la cena?-



Liviere se quedó congelada al ver que su hija entraba a la habitación, encontrándose con su madre recostada en el pecho de Celia, ambas desnudas. Lisa se quedó mirando detenidamente a ambas mujeres, para después, quedarse pensativa dejando ver un pequeño colmillo que solía mostrar al morder ligeramente su labio como mal hábito.


-¿Por qué están sin ropa?-


-Hija, nosotras… -


-Teníamos mucho calor y nos pusimos cómodas para disfrutar del aire acondicionado
-Respondió ingeniosamente Celia mientras Liviere cubría su cuerpo con la sabana.

-¡Sí, lo que dice ella!-


-¡Yo también tengo calor! –
Gritó Lisa empezando a quitarse su vestido.

-¡No, no te quites la ropa! Ya nos vamos a levantar, Lisa, ¿Ya tienes hambre? Espera en la sala que ya preparo la cena. –


-¡No! ¡Yo quiero acostarme también!-


-Lisa, has caso a mamá, ve a la sala a ver televisión que ya vamos a preparar la cena. –


-¡No!-


-¿Lisa?-
Levantó la voz Celia mirando fijamente a la niña quien llevó sus manos a su pecho en señal de temor, provocando que saliera de la habitación y por el sonido, sabían que había encendido el televisor.

-Gracias… -


-Tranquila, luego se le olvidará. –


-Celia, yo… esto que pasó… -


-Shh… No quiero que te preocupes.
–Sonrió la castaña levantándose y frotando la mejilla de Liviere- solo piensa en cuanto disfrutaste a mi lado, no tienes que pensar en otra cosa más. –


Liviere sintió su piel erizarse al sentir las caricias de esa mujer, por más que quisiera gritar e irse junto a su hija de repente, algo en su ser le hacía sentirse atada a Celia. Tal vez, ese ángel que tanto apreciaba, tenía su lado diabólico que la había llevado a la tentación.







OAO Y Celia hace su movida, ¿Qué sentirá Liviere al haberse metido con su casera?
OAO !Y qué Lisa las cacha!!
PD: Iba a subir bonus de GLS este día, :d pero ando algo cansado por no haber dormido bien, x3 sino lo subo hoy, será mañana.
 
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Cayó rápido Liviere jaja (bueno, no, aguantó unas semanas).
Estos niños que se creen muchas cosas (?)
7w7 Oye, pues con esa casera, jaja, Celia creo que tiene más pecho que Nile, y eso es mucho :d pero le ayuda su altura.
Conozco muchos niños así, owo niños de entre 3 y 5 años tienen una imaginación y visión del mundo abierta a todo lo que uno les diga, :d.
 

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Es que iba a poner "que se creen cualquier cosa" pero luego recordé que a esa edad yo no era ingenua (o eso cuentan) y por eso puse que muchas cosas (no todas lol).
XD Por ejemplo, a la hija de una compañera de trabajo de 4 años, le decía otro compañero que la iban a cambiar por un gato y se ponía a llorar y le decía a su mamá que se iba a portar bien para que no la cambiaran xd
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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Sigamos :d


4



Los días transcurrieron y los miedos de Liviere se convertían en realidad, cada instante Celia se incrustaba en su mente y cuerpo, aprovechaba el más pequeño momento a solas para besar sus mejillas, robarle un beso en los labios, abrazarla, echarle miradas, y lo peor de todo, se había ganado tan pronto a Lisa que fácilmente la mandaba a su cuarto o a ver televisión, dejando a su madre vulnerable a su agresora. Aunque la rubia buscaba ponerle límites y evadirla, era imposible cuando esa mujer tenía las llaves de esa casa. Incluso, tras cobrar su mes y darle un poco más por los tratos amables que ella le había dado, Celia le rechazó el dinero con una sonrisa, diciéndole que prefería la otra forma de pago, causándole un rubor y hormigueo por todo su cuerpo.

Liviere mantuvo su mente temblando el día en que escuchó a Celia ese tipo de amenaza erótica, y se esforzó por que ella estuviera en su casa, con el pretexto de que quería descansar y tener un día a solas con su hija, pero eso no logró detener que por la noche, mientras ella dormía, esa alta castaña se metiera hasta su habitación, y aprovechando la oscuridad y las ropas ligeras de la francesa, la incitara a dejarse llevar por los sentimientos que retenía, y aún con el temor de que despertaran a Lisa, ella se entregó. A la mañana, solo escondía su rostro ruborizado al despertar al lado de ella, nuevamente desnuda, topándose con esa sonrisa candente y ojos dorados de Celia, y como lo había hecho otra vez, su hija buscaba despertar a su madre para desayunar, creyendo ahora la mentira blanca de la casera al decir que su madre le tenía miedo a la oscuridad y le pidió dormir a su lado para cuidarla.

Todo se le estaba yendo de las manos, sentía que estaba haciendo mal, ella no había querido buscar una relación para dedicarse de lleno a su hija, y de pronto, una preciosa mujer la logró encamar y atrapar en un delirio de emociones y placer. ¿Qué pensaba Celia en verdad? ¿Qué sentía ella por Celia? Esas preguntas rondaban en su cabeza, tanto que mientras cocinaba, su hija jalaba su blusa para captar su atención.


-Mamá, alguien toca el timbre. –


-Oh, perdón… Seguro es Celia… pero ella me dijo que iría a visitar a su hermana y volvería hasta la noche….
–Susurró Liviere recogiendo un poco su cabello y acomodando sus gafas al dirigirse a la puerta y ver por el hoyuelo. - ¿Eloise?-

-Hola, hace mucho que no te veo, Livi. –



Liviere abrió rápidamente la puerta, para recibir con un gran abrazo a su prima, esa a quien tanto admiraba por su independencia y fortaleza, Eloise Luxure, famosa tenista retirada y directora de una prestigiosa academia.


-¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en Japón. –


-Vivo allá, pero vine a visitar a los viejos, mi esposa se quedó con ellos por qué vamos a festejar sus cincuenta años juntos-
Sonreía Eloise cruzando sus manos- y mis tíos me dijeron que te echara una vuelta para ver cómo está la pequeña Livi. –

-Que graciosos. –


-Mamá, ¿Quién es ella?-

-Hola Lisa, ¿No me recuerdas?-
Sonrió Ely al cargar a la niña quien dejaba ver su colmillito y volteaba a ver a su madre.

-¿Quién es? Se parece a mi abuela pero nueva. –


-Ella es tu tía, Eloise, no creo que la recuerdes, ella te conoció cuando naciste y cuando tenías dos años. –


-Oooh…
-Dijo la niña mirando a Eloise quien le sonreía, y con sus manitas sujetó sus mejillas- Tiene cara de enojona. –

-Jajaja, que graciosa es… ni teniendo tu edad eres tan adorable como mi adorada Fraise, solo por eso olvídate del regalo que te traía. –

-¡Quiero mi regalo! ¡Dámelo, es mío!-

-Está niña es algo berrinchuda, ¿No crees?
-Habló Ely bajándola mientras la niña le jalaba la blusa y mordía suavemente sus jeans- Menos te daré tu regalo. –

-¡Dámelooooo!-


-Mis padres me dicen que se comporta como tú cuando tenías su edad. –


-¿Qué? Yo era toda una santa, pero no venimos a hablar de mí, ¿Cómo es…. ¡Ya! Ten, ten-
Dijo Ely sacando de su bolso una raqueta pequeña y una pelota de tenis infantil- como sobrina mía, debes de tener en tu sangre el ser una gran tenista, así que este será tu futuro, Lisa. –


La niña tomó la raqueta y la pelota, mirando a Eloise y luego a los juguetes, y enojada los tiró al suelo y empezó a brincar arriba de la raqueta, sorprendiendo a la madre y la tía.


-¡Feo! ¡No me gusta!-

-¡Lisa, compórtate!-


-¡No!
-Reclamó la niña enseñándole el dedo de medio a su madre, haciendo que se le levantara una ceja a Eloise.

-¿Acaso me dices que no te gustó mi regalo? Ahorita vas a ver. –

-¡No, no!
-Hablaba Lisa mientras Eloise la cargaba y sentándose en el sofá, la recostó y empezó a nalguearla. –Buaa…buaa…-

-Ely, le duele. –


-Nada de que le duele, esta niña está muy consentida Livi, Angeline se comportaba así y Olivia la acomodó con esto, ahora junta el regalo de tu tía Ely y di que te gustó. –

-Sniff..sniff… fea. –

-Ay, la fea eres tú que pones esa carita, has lo que te dije. –

-Sniff, sniff… me… me gustaron mis regalos, tía fea. –
Lloró Lisa sobándose sus posaderas mientras tomaba los juguetes y se iba al cuarto.

-Estará bien, a veces por más que nos duela, los niños necesitan recordar que no se les toleran sus berrinches.
–Habló Eloise recostándose en el sofá para sonreírle a su prima- por cosas así es que decidimos no tener hijos, pero, ¿Qué podemos esperar de la hija cuando su madre por un berrinche salió de su casa?-

-No fue un berrinche, quería valerme por mi misma. –


-Y está bien, solo que no debiste apresurarte así, alégrate que Olivia te ayudara. –


-Lo sé… ¿Y ella? ¿También vino?-


-Sí, pero anda de compras con mi cuñado, también vino Angeline y su novia. –


-Cierto… Ella tiene novia
-Susurró Liviere agachando un poco su rostro.

-¿Y? ¿Algo que necesites contar? Esa cara me da a entender que la estás pasando mal, si es por el dinero tú sabes que…-


-No, no es dinero, el trabajo que me consiguió Olivia es bien pagado, es… Ely… ¿Cómo supiste que te gustaban las mujeres?-


-Mmm.. ¿Por qué la pregunta?-


-Curiosidad, nada más
-Preguntó su prima dejando a Ely con la curiosidad, pero prefirió darle confianza primero.

-Creo que desde niña entendí que no pensaba como las demás, las niñas de mi escuela hablaban de cual niño era más lindo y a mí me preocupaba más hacer una lista de las niñas más lindas, jaja. –


-Ooh… y… entonces… es de nacimiento. –


-Sí y no, a veces, mientras vas creciendo, tu corazón es confundido por los demás, por lo que te rodea, la prima de mi mejor amiga, hasta los veintiséis años se aceptó como lesbiana, gracias a que se enamoró de una chica medio rara pero divertida, buenoo… también se enamoró de su propia prima y de la novia de su prima. –


-¿Qué?-


-Pero eso es otra historia.
– Sonrió Ely tomando la mano de su prima. – no es algo que digas que nace o se hace, es una cuestión del corazón él que te dice a quién amar, sea hombre o mujer. –

-Ya veo. –


-Pero, ¿Por qué la curiosidad sobre eso? ¿Acaso te gusta una mujer?-


-Ah… no, claro que no, solo era curiosidad-
Reía nerviosa Liviere, quedándose sorprendida al ver que Lisa salía con un sostén de copa grande en su cabeza. - ¡Lisa!-

-Mamá, ¿Este gorro de quién es? Se parecen a los que tú usas, pero esté es grande, ¿Acaso es de Celia?. –

-Qué lindo gorro, sin duda no es de tu mamá
-Rio con sospecha Ely mirando de manera juguetona a su prima, quien corrió a tomar el sostén y esconderlo en su espalda.

-Es de mi casera, a veces no tiene agua en su casa y me pide permiso para bañarse, jaja, que descuidada, luego se lo daré, Lisa, ¿Puedes ir a ver televisión a tu cuarto? –

-¿Puedo? Pero aun no es mi hora de televisión, ¿O si?-


-Por portarte bien te daré un tiempo más. –


-¡Sí! ¡Barney!
-Gritó la niña corriendo a su habitación encendiendo la televisión.

-¿Acaso te acuestas con tu casera?-


-¡Yo no me… ¡No!-


-Jajaja, vaya que escondidito lo tenías, es cierto que eres la más calmada de nosotras, pero, eso sí que es una sorpresa, ¿Lo saben mis tíos?-


-¡No, Ely, no es cómo crees!-


-No es para que te de vergüenza, después de todo, yo tengo esposa-
Sonrió Ely mientras Liviere agachaba su rostro avergonzado.

-Déjame explicártelo. –



Liviere empezó a contarle a Eloise los sucesos que le llevaron a caer a esa casa, el trato de Celia y como en cuestión de semanas terminó teniendo relaciones con ella, mostrándole una foto que tenían juntas en su celular, provocando que su prima le diera palmadas y la felicitara por tan preciosa mujer a quien se había ganado. Ely cruzaba sus piernas y daba un sorbo al café dado por su prima, pensando en que decirle, obviamente no le molestaba que Liviere descubriera su bisexualidad, sino, otra cosa.


-Me avergüenzas, Livi. –


-Perdón, sé que está mal que como madre soltera yo ande permitiendo algo así, y …-


-No, eso da igual, me alegra que te estés dando una oportunidad con una chica, muy guapa la verdad, hasta se te ve de mejor semblante, lo que no puedo creer es que tengas tan poca voluntad. –


-¿Voluntad?-


-¡Sí, eres una Luxure! Nosotras no andamos agachando la cara ni de temblorosas por alguien, nosotras tronamos los dedos y ponemos a nuestros pies a quien quiera parte de nuestro tiempo y corazón, ¿O ves que nuestras madres anden escondidas tras nuestros papás? Ni locas, ellas traen a nuestros padres con soga al cuello. –


-Bueno, eso sí, pero. Ely, no sé qué decirle, me intimida lo alta que es y su mirada. –

-Detalles, detalles, todo lo que tienes que decirle empieza por algo, ¿Qué piensas de ella? ¿Qué quieres con ella?-


-No lo sé…-


-¿Cómo que no lo sabes? Arg… mmm… con la experiencia que he tenido estos años, puedo decirte que sin duda te gusta esa mujer, pero te asusta que tu corazón se abriera a otra mujer y está esté tomando parte de tu vida de manera tan abrupta. –


-¿En serio crees eso?-


-Sí, es lo que creo. –
Respondió su prima cruzando sus brazos- pero, tienes que pensar un poco en ti y no solo en tu hija, ¿Quieres algo serio con ella? ¿O seguir con su jueguito de la casera y la inquilina amantes?-

-Pero… ¿Estás segura?-


-Por dios, Livi, a como me contaste, es como si hubieras esperado las dos veces por estar con ella.
–Dijo Ely suspirando y mirándole molesta- por eso digo que me avergüenzas, una Luxure no es así, tu debiste dar el primer movimiento y mostrarle quien manda, aunque sea más alta que tú, debes alzar tu voz y decirle, “Lo siento cariño, pero aquí hacemos lo que yo quiera y tú eres mía”. –

-Pero no puedo decirle eso, no soy así. –


-Por eso mismo que no eres así te trae como Angeline trae a su novia, hum, que vergüenza, ya me viera siendo así. –



Al instante que Eloise regañaba a Liviere, su celular sonó y contestó rápidamente al ver que era el número de Hinoko, su esposa mitad francesa mitad japonesa.


-Hola Hinoko… si,.. si, ya la invité, si… Ya, ya voy para la casa… ¿Qué? Te dije que era un rato… Oh vamos, apenas pasó la hora…. Está bie
n-Hablaba sonrojada Ely tapando su rostro al escuchar los regaños de Hinoko- Sí, me vestiré con el vestido que me compres… Si, chao, te amo… Sí, ya voy para allá. –

-¿Decías?-


-¡Ni me digas nada! No conoces a mi esposa-
Refunfuñó Ely ruborizada y evitando mirar a la cara a su prima. – Pensé que me casé con un ángel y resultó una tirana. –

-¿Dondé quedo el orgullo Luxure?-


-No eres la indicada para decírmelo
-Suspiró la prima mayor, levantándose y sacudiéndole el cabello a Liviere- la fiesta de mis viejos es pasado mañana, si quieres mañana puedo acompañarte para comprar ropa para ti y para Lisa, puedes llevar a tu novia para conocerla. –

-No es mi novia. –


-Por ahora…
-Rio Eloise dirigiéndose a la puerta, abriéndola y antes de salir miró a su prima. – Liviere, esa chica parece que en verdad le interesas, pero, trata de marcar los límites, a este paso, vas a tener una relación como la tiene una pareja que trabaja para mí, la profesora Shia es una mujer totalmente pasiva y sumisa a la voz de su esposa, Grecia, no me agradaría que mi primita pase por eso, no es como si eso evitara que fueras feliz, pero, saliste de tu casa para demostrar que puedes ser independiente y…. Está pasándote todo lo contrario, estás dependiendo de ella. –


Liviere sintió un golpe a su orgullo tras esas palabras de su prima, quien se retiró para irse en su coche. La joven madre se recostó en el sofá, mirando el techo de la casa, pensando en las palabras de Eloise. Eran la cruda verdad, estaba tan contenta con el trato de Celia a ella, que no se percató que se había acomedido a sus mimos, sus cuidados, y se estaba haciendo dependiente a tenerla.





OAO Y Ely hace su aparición, :3 para darle un empujoncito y una regañada a Liviere.
 
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