+18 Oneshot Un Detective Inusual!

Eins-to-Erin

Escritor y Dibujante

Registrado
3 Jul 2022
Mensajes
1
Offline
Hola, soy un viejo user del sitio, tengo años que no volvia, despues de la gran debacle del sitio, me alegra ver que esta en linea otra vez, bueno, algunos me recordaran com el autor de los fics De Smiles & tears o como decian algunos, el Fic de Red y Ash, bueno, estoy reescribiendo ese fic, espero subirlo pronto, pro el moento subire este oneshot que es una idea que tenia en mente, este es un piloto .oneshot, espero guste de la historia.


Un Detective Inusual!


Pokemon no me pertenece; esta es una historia creada por mí.

-¡¡Noticias al instante!!- una sonora voz femenina se escuchó en el auricular del televisor.



-Aquí Celia en lo último en noticias- la joven mujer comenzó su parlamento mientras la cámara desviaba su atención de ella hacia la entrada de un hotel, rodeado por otros camarógrafos y reporteros parecían estar siendo contenidos por oficiales de la policía, mientras unas personas salían del edificio.

-La Princesa Salvia está saliendo del hotel; lo cual desmiente el atentado contra su vida que se reportó hace unas horas-

La joven de cabellos azules saludo con gentileza y muy educada a los reporteros que fueron apartados para que ella pudiera entrar a una limosina y siendo escoltadas por patrullas, dejando el hotel y los reporteros.

-Como ven televidentes, los rumores de un atentado a la vida de la Princesa Salvia han sido mal infundados, según se cree un opositor a la familia real y sus políticas podría haber sido el responsable de tal calumnia a tan agraciada personalidad que es la joven princesa que ha apoyado mucho en sus responsabilidades a la política económica de Sinnoh…-

La voz de la reportera se fue apagando mientras el volumen del aparato audio visor era manipulado por una mujer mayor que volvió sui atención a otra persona que también miraba interesada la noticia.

-Lograron acallar el atentado…-

La vieja dama dijo mientras una joven mujer de vestido rosada ataviado con dorados despliegues miraba en su silla preocupada la imagen del aparato mientras aparecía una fotografía de la princesa Salvia; dando una mueca preocupada y levantándose para dar unos pasos muy pensativa.



-Salvia está a salvo, pero…- la mujer expreso juntando sus manos llevándoselas al pecho.

-Esa niña fue atacada en su lugar…-

-Su majestad, entiendo su preocupación, pero recuerde…- le llamo la atención la mujer- Su familia también tiene gente a su cuidado, ellos podrán protegerla-

-Lo sé, pero Salvia y yo hemos sido muy unidas cuando éramos más jóvenes- La mujer volvió su mirada con nostalgia nuevamente a la imagen de la televisión- Aunque seamos parientes lejanos, somos como hermanas… no permitiré que la lastimen si puedo hacer algo.

Termino de decir la mujer rubia acercándose a una ventana, para ver a atravez de ella un gran árbol que centellaba en la oscuridad de la noche.

La mucama le miro con una sonrisa, mientras alguien llamaba a la puerta de la habitación, la anciana atendió a otra joven mucama que le hablo discretamente al oído, ella asintió y la despidió para acercarse a la mujer con una sonrisa.

-Reina Ilene…- le llamo la anciana a la mujer rubia que volvió su atención a ella.

-Ha llegado a su destino-

La Reina sonrió ante la noticia dada por la anciana.



En tanto en el pequeño aeropuerto del pueblo Arruruz un par de oficiales de la policía llegan apresurados a buscar alguien en la recepción de la institución.

-¡Buenas tardes!- Saludo uno de ellos a la joven del escaparate.

- Hemos venido a buscar a un emisario oficial de parte del Reino de Rota- explico.

La joven les pidió sus identificaciones, ella al corroborar les apunto a una puerta que decía solo para empleados, ellos accedieron encontrando a un joven de tez morena sentado mirando las noticias en la televisión, mientras un Lucario estaba a su lado degustando una botella de tomate, lo cual pasaba desapercibido por el color amarillento poco común del pokemon.

-¡Buenas tardes!, nos han enviado por usted Sir Ash!- saludo el oficial que ofreció su mano derecha para estrecharla, pero se estremeció al ver al azabache levantarse y mostrar que no había un brazo en el hombro derecho del joven que sonrió con timidez.

correspondió Ash ofreciendo su mano izquierda.

Los dos oficiales parpadearon estupefactos, para salir de su sorpresa y con una sonrisa se disculparon.

-Lamentamos la espera Sir Ash; venga con nosotros nos esperan en el hotel- excusaron, tomando la maleta del joven y dirigiéndolo a un vehículo que les esperaba en las afueras, Ash obedeció a los oficiales que evitaron mirarle o hablarle durante el camino.

El Lucario miro con desdén y desprecio la actitud que tomaron los sujetos desde el aeropuerto hacia su compañero humano que sencillamente le miro a los ojos de manera disimulada para que fuera tolerante.

Mientras llegaban a su destino Ash observaba el pueblo, algo alegre y de cierta manera algo retro a las urbes actuales, llegaron a un hotel que impresionaba por su entrada; denotando que era algo mas que cinco estrella, pero no pararon en la entrada, el vehículo entro por la parte lateral la cual era para empleados, llegando al estacionamiento, en el cual habían unos inspectores junto con la oficial Jenny esperándolos.

-Han llegado- comento un oficial que vio cómo se detuvo el vehiculó, pero todos quedaron paralizados al ver al joven y su pokemon, de los cuales la discapacidad de uno y el extraño color del otro llamo la morbosa atención de los presentes.

El azabache y Lucario notaron la manera de actuar del grupo, pero sin dejarse intimidar, el moreno tosió sacando de concentración al grupo.

-Agente especial de caballería al servicio de la Reina Ilene de la región de Kanto; Detective Ash Ketchum a sus órdenes- Saludo el joven sacando sus credenciales, dejando aun mas sorprendido al grupo.

Poco después el director de criminología del sector caminaba con el azabache y su Lucario detrás de ellos en los corredores del hotel mientras este leia unos documentos.

-¿Nadie vio nada?- pregunto Ash.

-No hubo testigo, salvo la mucama que escucho los ruidos durante el atentado-

-¿Ella no vio a nadie?-

-No, cuando ella entro a la habitación encontró a la señorita… bueno; la encontró…- intento terminar el sujeto, el azabache solo le miro de reojo mientras leía el reporte que le habían entregado.

-Me llevare esto por ahora…- termino de decir el moreno que pasaba el reporte al Lucario que los guardo en su maletín.

El Director no tuvo objeción, y se detuvo frente a una puerta que tenía cinta amarilla.

-Aquí paso todo…- dijo abriendo la puerta.


Ash entro junto con su Lucario acompañado por el tipo que saco un pañuelo y se secó la frente ante el lugar de los hechos.

El azabache sin decir nada examino el lugar, la cama estaba en una esquina destrozada y patas arriba, las sillas unas tiradas a un lado y una estaba rota, había vidrio y utensilios rotos en el suelo junto con pedazos de tela; Ash se agacho sacando una pinza de su bolsillo y tomando uno de los pedazos, lo acerco a su nariz, olfateando el aroma que ofrecía el retazo.

No dijo nada, mientras discretamente guardaba el pedazo en una pequeña bolsita de plástico, camino un poco en la habitación, noto manchas de sangre en el suelo, se agacho levantando la mano, su Lucario rápidamente se acercó sacando de su maletín un guante que le coloco en su mano, y toco una de las manchas, parte del líquido quedo en sus yemas de los dedos, los cuales froto observándolos con mucha atención.

-Esto paso hace seis u ocho horas- Comento el azabache ante la sorpresa del policía que asintió confirmando su deducción.

-Asi es, pero ¿Cómo?...- pregunto curioso, el azabache se levantó mientras sacaba del maletín una lamparita.

-La coagulación de la sangre aun es fresca; no hay mucha degradación- explicaba mientras alumbraba con la luz azul de la lámpara al piso al azar.

-También la tela de la alfombra aun esta suave, y el olor metálico- pauso momentáneamente la explicación el azabache que sujeto la lámpara con su boca mientras hacía unos ademanes extraños en la habitación, recorriéndola como si fuera un loco; para terminar su extraña danza frente al lugar lleno de manchas de sangre.

-El olor metálico de la sangre aún persiste…- comento mientras se agachaba nuevamente sobre las manchas, quedando en una posición sin estropearlas, miro a los ojos a su Lucario que asintió y salió de la habitación encontrándose con varios oficiales de policía que discretamente les habían seguido, sin tomarle importancia, cerró la puerta para después abrirla rápidamente y entrar de igual manera, al mismo tiempo que el azabache salía de esta de manera rápida ante la sorpresa del director y los demás, este miro a los corredores sin prestarle atención a los oficiales, el Lucario salió con el bolso nuevamente con una cámara, Ash le miro y negó con la cabeza.

-¿Dónde está la mucama?-

-Está bajo custodia como testigo y como posible sospechosa- contesto el director saliendo de la habitación, el azabache asintió pensativamente.

-Y la señorita Berlitz…-

-Está bajo Custodia en el hospital, nadie puede verla sin mi autorización-

Ash asintió mientras se quitaba el guante de hule con los dientes de manera habilidosa.

-Necesito verlas…- termino de decir el joven, dejando a los oficiales mirándose unos a otros con seriedad.

Poco después en la estación de la policía; Ash fue careado con la joven mucama, ella era una joven en sus veinte años, que se encontraba sentada mientras Ash al otro lado de la mesa solo leyó la declaración de la chica que previamente le había dado a las autoridades, el Lucario también solo observaba a la joven que nerviosa se sentía intimidada por el pokemon que a diferencia del detective si la examinaba de pies a cabeza, el azabache asintió cerrando el reporte de la declaración y vio a la chica a los ojos que no le aparto la vista de igual manera.

-¿Mantendrás esta declaración sin cambios?- pregunto el moreno a la mucama que miro el documento que ella había previo firmando y con gesto serio asintió.

-Duda de mi palabra- pregunto sin chistar la chica, el moreno solo negó con sencillez.

-No, solo necesito que me digas que escuchaste antes de entrar a la habitación de la princesa Salvia-

-Pues como dije, escuche gritos…-

-¿De la princesa?-

La mucama parpadeo algo extrañada por la pregunta, y negó.

-No sabría decirle…-

-Lo sé, ni siquiera se dio cuenta cuando el asesino pasó a su lado cuando entro al lugar- Comento el joven asustando a la chica y tomando por sorpresa al director y sus asistentes al otro lado de la habitación.

-Examine el lugar, debo decirle que usted salvo la vida de una persona-

-¿Yo?- la joven se llevó las manos a la boca.

-Así es…- comenzó a explicar el joven- cuando usted abrió la puerta interrumpio al asesino, este tuvo la habilidad de ocultarse y salir de la habitación cuando usted entro a socorrer a la joven, fue algo imprudente, pero de buena manera no solo la puso en riesgo, también las puso a salvo a ambas-

Ash termino de decir levantándose de su lugar y darle una mirada de ánimo a la chica.

-Descuide, sabrá que la tienen como sospechosa, pero yo atrapare al responsable-

La mucama solo asintió hipnotizada al ver la manera segura de expresarse de Ash, que hizo seña al espejo de la pared, de que había terminado.

Ash salió de la habitación y se encaró con el director.

-Quiero que la pongan bajo custodia de la caballería del castillo con sus hombres de mayor confianza, que nadie sepa quién es ella, y espero que en el caso de la señorita Berlitz aún se mantenga con discreción su existencia- ordeno Ash al director que le miro incrédulo por sus orientaciones.

-¿Bajo el mando de quien debo hacer eso?- Pregunto algo molesto el hombre.

-¡Bajo la responsabilidad de Sir Ash Ketchum a órdenes directa de la Reina Ilene!- termino de decir el joven con gran dignidad y autoridad al director que con frente sudada asintió y volvió su mirada a sus subordinados.

-¡Ya escucharon a Sir Ash!- ordeno el sujeto y todos desaparecieron al instante!

El director volvió su atención a Ash nuevamente.

-¿Necesita algo más?-

-Necesito ver a la señorita Berlitz inmediatamente- pidió el moreno.

-Ah… ¿ahora?-

-Es vital que la vea…- respondió el azabache con simpleza- sé que usted es el único que puede autorizarme verla-

Ante lo último el director vio a los ojos al joven, que le daba una mirada que no le había dado desde que lo conoció hace unas horas, y eso era respecto, a pesar de que tenía más autoridad que él, no pasaba sobre la suya, eso le hizo sentir algo más que frustración; sino admiración hacia el joven, asintió.

-Deme unos momentos para preparar todo- pido el director que se retiró, dejando solos en el corredor al azabache con el Lucario.

Al verse solos, el moreno dejo ir un suspiro pesado y se apoyó de espalda a la pared mientras se masajeaba la frente con su mano izquierda, sintió la mirada de su pokemon que le dio una mirada de apoyo a su compañero que de igual manera sonrió recuperando la compostura.

Poco después en el hospital del pueblo, bajo una estela de seguridad en conjunto de los caballeros que sirven a la realeza y la policía cuidaban de un corredor completo de este.

Ash fue recibido por la una de las oficiales Jenny de la ciudad, que le llevo a una habitación previa, en la cual estaban unos sujetos que llevaban en sus ropas el escudo de la familia real de Arruruz, que rodeaban a una joven de cabellos azules acompañada por la dama de compañía de esta.

La joven al ver entrar a la habitación a la oficial con el azabache acompañados por su Lucario; se levantó ansiosa de su lugar.


-¿Es el?- pregunto la chica a su acompañante que examino a los recién llegados y asintió a su princesa.

-Así es su majestad, el joven llena las descripciones dadas por la asistenta de la Reina Ilene-

La Princesa examino de manera indiscreta al azabache notando particularmente la falta de su brazo, además de ver el broche en la manga de su hombro derecho, el cual ella reconocía como uno que solo los caballeros mayor rango que estaban en servidumbre de la reina Ilene.

-¡Buenas noches! Es sir Ash, emisario del Reino de Rota- presento la oficial al recién llegado, que se acercó a presentarse.

-¡Mucho gusto!- el azabache saludo dando una reverencia a la princesa que fue tomada por sorpresa por el saludo de Ash, los acompañantes de la princesa Salvia fruncieron el ceño al ver la falta de protocolo del joven.

El Lucario amarillo al ver la reacción de los presentes, tosió llamando la atención del joven que le vio a los ojos y mentalmente se dio una palmada mental en la frente.

-Ruego perdone mi falta de educación- excuso el azabache mientras se arrodillaba y colocaba su mano en el pecho; siendo imitado por su Lucario.

-Yo sir Ash Ketchum a servicios de la Reina Ilene soberana del Reino de Rota a sus Servicios Princesa Salvia, ella envía sus debidos saludos- termino de decir el azabache levantándose de su lugar y sacando de sus bolsillos una especie de medalla con un escudo que puso a la defensiva a los guardaespaldas de la chica que ignorando todo protocolo tomo el objeto de la mano de Ash.

Salvia no podía creerlo, tenía en sus manos una medalla del más alto honor y confianza que era dada en secreto a los más allegados servidores de la corona de Rota, la princesa con brillo en sus ojos que examino el objeto a la vista de todos con suma atención; recordando cómo debía sostenerla con sus dedos y el angulo para comprobar si no era falsa, las lágrimas afloraron en sus ojos junto con un intenso reflejo dorado en ellos, al comprobar su autenticidad; satisfecha al comprobar que era real devolvió la medalla al azabache que lo guardo de manera celosa; pues nadie más que el o los elegidos se les brindaba conocimiento de dicho objeto.

La Dama al ver la interacción de la princesa con el representante de rota, tosió e hizo un ademan a los guardaespaldas que se miraron unos a otros con extrañeza, pero otro gesto molesto y mas autoritario de la dama, les hizo abandonar la habitación, dándole más privacidad al grupo.

-Su Majestad, eso medalla era…- la dama acompañante de la chica que le asintió; y sin decirle nada supo que debía tener discreción.

-Ella me ha enviado a su caballero más confiable- murmuro mirando de reojo a Ash que conversaba discretamente con el Lucario.

La oficial Jenny tosió llamando la atención del grupo para seguir con las presentaciones.

-Su Majestad, el director ha orientado que el caso estará bajo el mando de Sir Ash- explicaba la oficial- la policía actuara en coordinación con su guardia bajo sus órdenes.

-Ya veo, ¡gracias por venir de tan lejos Sir Ash!- agrego la princesa que examinaba al joven aun extrañada por la selección de su amiga Ilene sobre su caballero más confiable.

-Es mi deber, princesa, y llámeme Ash-

-Ah, claro; con gusto-

-Bien, no quiero sonar grosero, pero necesito ver a la señorita Berlitz-

Termino de decir el joven, cambiando el semblante jovial de la chica a uno casi sombrío.

-En este momento está siendo examinada por el doctor real mientras su madre le acompaña- explico la acompañante de la princesa, el azabache asintió y volvió su atención a la princesa.

-Bien, esperare mientras termina, pero necesito que me cuenten que paso para que la Señorita Berlitz fuera atacada en lugar de su majestad-

Esto último hizo estremecer el cuerpo de la princesa que no evito que unas lágrimas cayeran de sus ojos.

-Su majestad…- intento intervenir la mujer, pero la princesa le detuvo para ver al joven caballero.

-Todo es mi culpa…- sollozo la chica de pelo azulado.

-¡Pero su majestad!-

La princesa hizo caso omiso al reclamo de su sirviente, he hizo ademan a Ash a sentarse; procediendo a contarle lo sucedido.

El azabache escucho como La princesa Salvia se enteró de la existencia de Dawn, por las trasmisiones de los concursos pokemon, y su gran sorpresa por el parecido físico que tenían, hace un año ellas se conocieron por la buena fortuna y por qué uno de los concurso se haría en el pueblo Arruruz, aprovechando su parecido ella le pidió a la coordinadora le cediera su identidad por un día para así poder cumplir su sueño de participar en un concurso a los cuales ella tenía prohibida la entrada por su posición de princesa y sus responsabilidades, así ambas cambiaron por un día sus identidades , por lo que Salvia logro participar y ganar el concurso, así forjaron una buena amistad, nuevamente se dio la oportunidad de un concurso en el mismo pueblo y Salvia nuevamente pidió a la chica hacer el intercambio, la cual accedió gustosa, Salvia tomando ventaja de su disfraz, salió del hotel rumbo al concurso, pero no se alejó lo bastante para ver a gente corriendo hacia fuera y dentro del hotel, para ser encontrada por su dama que la tomo de la mano y la oculto de los demás, para informarle sobre el atentado contra la señorita Berlitz, y ante el estupor de la princesa, los responsables del cuidado de la princesa, lograron acallar el escándalo y ocultar su presencia y el ataque de Dawn, para así evitar más problemas políticos de la zona.



El azabache escucho atentamente la historia y asintió levantándose de su lugar; camino en la habitación asimilando la información, mientras su Lucario le observaba y los demás solo le miraban con expectativa.

-¿Habían recibido alguna amenaza previamente?-

-¡No, nunca hemos recibido ninguna!- exclamo sorprendida y casi ofendida por la pregunta la princesa Salvia, pero su dama de compañía solo frunció el ceño algo inquieta, notado al instante por el azabache.

-Quizás usted no….- Sentencio Ash dirigiendo su atención a la Dama que se estremeció por el comentario, la princesa Salvia se levantó comprendiendo la acusación discreta del moreno a la mujer.

-¿Hay algo que deba saber?- pregunto con tono exigente la chica a quien le servía, que aparto la mirada con un poco de nerviosismo.

Pero la princesa le sujeto sus antebrazos para hacerle volver la mirada a ella, que vio como los ojos temblorosos de la chica le exigían una respuesta, la mujer dio un suspiro pesado y se soltó del agarre de la princesa de manera cortes, y sin apartarle la vista asintió.

-Sus padres me ordenaron no decirle nada su majestad…- comenzó la mujer; para ceder su atención al moreno- La Familia real de Arruruz ha estado sufriendo en los últimos años no solo amenazas, también atentados contra los miembros de la familia.

Los ojos de la princesa no solo dejaron de temblar, sino que también se llenaron de indignación y algo de molestia por semejante revelación de una verdad que ella ignoraba.

-No… no puede ser…- murmuro la Princesa.

Su Dama se le rompió el corazón al verle el rostro lleno de dolor, sabía que había traicionado la confianza de quien estaba a su cuidado, pero ella estaba subordinada a sus padres, así que ellos tenían la última palabra, y decidió pasar sobre las órdenes de no decir nada al verse involucrada una persona ajena a ellos, que era la joven Berlitz, las consecuencias de su desacato las enfrentaría después, ahora solo le preocupaba la indiferencia que seguramente la princesa le condenaría por ocultarle alto tan serio en la vida de ella y sus seres queridos.

-Entiendo… creo que es normal este tipo de situación-

Termino agregando el azabache a la conversación llamando la atención de todos.

-Los padres de la princesa tomaron en cuenta la juventud e inexperiencia de su hija- concluyo el joven- lo más seguro para ella, era no enterarse de la dura situación política de su familia.

Camino hacia la aludida con gesto serio.

-Sé que estará enfada, pero tome en cuenta que ellos y sus allegados solo querían lo mejor para usted-

La princesa solo bajo la mirada algo molesta, pero reflexiva por las palabras del azabache, quizás él no podía sentir lo traicionada que se sentía por dentro, pero comprendió que sus padres la amaban y no querrían preocuparla con semejantes problemas, ella solo agradeció mentalmente tal atención a ella y dándole una mirada a su preocupada dama, le sonrió dándole a saber que no estaba molesta.

Por su parte Ash, ante los nuevos elementos anexados al caso, se dio cuenta de que habían muchos cabos sueltos en el caso, si ya habían amenazas previas y con mucha anterioridad, el responsable intelectual del atentado es alguien que lleva sus intereses en la política de las realeza desde hace mucho tiempo, sabía que la realeza oculta sus problemas internos y todo posible escandalo para mantener una muralla de glamur ante los que consideran ajenos o más bien plebeyos ante sus asuntos, era obvio que los padres o más bien la familia Real no permitirá nunca que la gente se entere de algún ataque a sus miembros, eso sería una señal de debilidad, lo cual le dejo ver una realidad un poco más cruda.

-Puede que estén siguiendo mis progresos…- pensó estoico dando una mirada a su Lucario que pareció leer su mente y mantuvo su misma actitud.

Poco después salió de la otra habitación el doctor, avisando que había terminado de revisar a la paciente, pero este fue abordado inmediatamente por Ash.

-Disculpe Doctor, soy el encargado del caso de la señorita Berlitz- se presentó mostrando su credencial- Necesito saber si puedo hablar con la joven; ¿es posible un careo?-

El Doctor tomado por sorpresa solo asintió, pero inmediatamente negó con la cabeza, para aclarar su garganta.

-Un gusto detective, pero en todo caso, aunque le de mi autorización, debe pedírsela a la madre de la jovencita-

El hombre aclaro al moreno que asintió, y volvió su atención a los demás.

-¿Por favor, pueden llamar a la madre de la señorita?-

Las demás presentes féminas se miraron unas a otras y la princesa Salvia dio un paso al frente.

-Yo le diré- concluyo caminando a la habitación.

-Le hare compañía a Dawn, mientras conversas con su madre-

La chica de cabellos Azulados entro a la habitación sin dar más explicaciones.

Poco después salió la madre de Dawn, para Ash se sorprendió de lo joven que se veía la mujer, aunque la poca experiencia le había enseñado que era malo juzgar en la primera impresión, por la mirada de la mujer, denotaba madures y algo de consternación, muy seguramente por el estado actual de su hija, ella se presentó ante Ash.


-Buenas tardes, soy Johana Berlitz la madre de Dawn- dijo sin rodeo la mujer con voz casi mecánica y vacía, ocultando para el joven Ash una obvia incomodidad que el percibió al instante.

-Buenas tardes señora Berlitz, mi nombre es Sir Ash Ketchum, estoy comisionado por orden directo de la Reina Ilene en el caso de su hija, lamento que nos conozcamos bajo esta situación- se presentó el azabache a la mujer de cabellos azulados, que cerro los puños al ver al muchacho, lo examino de pies a cabeza y con gesto molesto se le antepuso enfrente.

-¡Ya vinieron a interrogarla, sin respectarla en su dolor acusándola de instigadora!- exclamo en reclamo.

El joven detective parpadeo sorprendido, no por el reclamo de la mujer, sino porque por primera vez des su llegada lo habían tratado de manera indiscriminada, eso le agrado en el fondo, aunque fuera un maltrato, era uno que no era dirigido a su discapacidad, lo cual lo hizo momentáneamente sonreír por dentro, para inmediatamente reaccionar al reclamo hecho por la madre.

-¿Quién?- pregunto el azabache dirigiendo su atención a la dama de compañía de la princesa que evadió la mirada; no tuvo que decir nada para enterarse de que no podía decirlo, al ver eso la madre de Dawn se molestó e intento gesticular reclamo a la mujer, pero sintió la cálida mano de Ash sujetando la suya, lo cual la detuvo.

-Lamento enterarme Señora…- excuso el joven, soltando su agarre.

-No soy como esas personas- dijo mirando de reojo a la dama- pero si soy un caballero al servicio de la realeza, y solicito su permiso para conversar con su hija-

-¡Déjela en paz!- sentencio Johana.

-Si así lo desea, así será-

Respondió ante su sorpresa el azabache a la mujer.

-Pero necesito insistir, es posible que su hija sea la clave para atrapar al responsable de esto, y si no lo hago en este momento, es posible que nunca pueda atraparlo-

Ante lo último Johana sintió como un calambre le ataco en su estómago, algo comparado no solo con asco, sino también con furia y frustración, por un momento sintió como el joven de las zetas le estaba chantajeando, pero al ver sus ojos vio sinceridad, y el hecho de que nunca atraparan al desalmado que había agredido a su hija era algo que no podía concebir.

La mujer trago saliva y se ergio seriamente ante el joven que espero su respuesta.

-¿Tienes la autoridad para entrar sin mi permiso?-

-La ley me lo permite, pero no pienso pasar ante el respecto que usted merece como persona y como madre- respondió con seriedad.

Johana hizo gesto de consternación, se llevó la yema de sus dedos a su sien, mientras intentaba decidir, para darle una última examinación al azabache y dio un respingo de sorpresa al notar que le hacía falta su brazo derecho, lo cual hizo gracia al joven que noto su sobresalto; dándole una sonrisa a la mujer que parpadeo extrañada dando con otra característica del joven, él era un niño, había un niño pidiéndole permiso para interrogar, no más bien para hablar con su hija, ella con expresión blanca, se volvió al médico que también fue tomado por sorpresa por la severa atención de la mujer.

-¿Mi hija está en condiciones de recibirlo?- pregunto ella al doctor; que se sacudió la frente de sudor.

-Bien, le administre el sedante que me pidió, tiene poco tiempo antes de que haga efecto-

Johana apretó los dientes y contra toda su naturaleza materna, se volvió al azabache.

-¡Tengo dos condiciones!-

-¿Cuáles?-

-¡Solo entrara usted conmigo presente!-

-¿la segunda es?-

-¡Que no la presione ni la altere!-

Ash asintió volviendo su mirada a su Lucario que se le acerco entregándole su maletín.

-No perdamos tiempo-

Johana entro nuevamente a la habitación junto con Ash encontrando a la princesa Salvia al borde de la cama, llorando mientras Dawn reposaba en la cama, acariciaba su cabeza.

-Salvia…- llamo con voz débil la chica que pasaría como una gemela para la princesa que reacciono al instante, limpiando sus lágrimas.

-Ah, lo siento, yo estaba- intento explicar la chica, pero el rostro compresivo de la madre de Dawn le reconforto y sin que le dijeran ella salió de la habitación, dejando solos al azabache con madre e hija.

Sin perder tiempo, la mujer se acercó a su hija.

-Dawne este muchacho es…-

-Sir Ash Ketchum- completo la chica ante la sorpresa de su madre, a la cual sonrió.

-Salvia ya me hizo un pequeño adelanto- explico ella.

Ash se acercó a la chica con discreción.

-Ya veo, lamento que no tengamos el gusto de presentarnos en otra situación señorita Berlitz…-

-No…- le interrumpió la chica al azabache que le miro con preocupación.

-Disculpe…-

-No Señorit..ta.. dime Dawn… mis amigos me llaman Dawn…- pidió la chica, Ash asintió.

-Claro, Dawn será un gusto- consintió el joven, que vio a la madre pidiendo permiso para acercarse a ella, la mujer asintió.

-Hija, el necesita conversar contigo-

-Lo sé, pero tengo mucho sueño…-

-Entiendo hija, pero el prometió no molestarte, dile lo que puedas…-

-Lo intentare-

El Detective de las zetas se acercó por el otro extremo de la cama, colocando su bolso en el suelo, mientras sacaba una pequeña grabadora que encendió y puso cerca de la almohada de la chica, para poder tomar su declaración, mientras sacaba una cámara que encendió y sin decir nada miro a la madre de Dawn, pidiendo su permiso para usarla, ella frunció el ceño primeramente, para dar un suspiro y asentir; el chico solo asintió y puso la cámara a un lado de la cama, mientras se sento al lado de la chica.

-Hola Dawn…- saludo el chico a la chica que sonrió por el movimiento del chico.

-Hola…-

-¿Cómo te sientes?-

-Aterrada…- respondió la chica ante el horror de su madre que apretó las manos con frustración, aguatando las lágrimas que amenazaban caer.

-Descuida, aquí estas a salvo…- animo el azabache levantando el pulgar de su mano izquierda, la chica aun somnolienta miro al joven.

-¿Qué te paso?- pregunto indiscretamente por su brazo derecho, Johana dio un grito ahogado mirando con pena al joven que sencillamente sonrió.

-Es una larga historia…- respondió el- pero necesito escuchar la tuya por ahora-

Dawn sonrió por la respuesta y busco con la vista a su madre que le miro y asintió.

-También… es muy larga…- dijo con un bostezo.

-Lo sé, pero solo necesito que me digas una parte- añadió el azabache.

La chica cerró los ojos mientras unas lágrimas asomaban, Johana angustiada tomo de la mano a su hija para calmarla.

-¿Y si no… te digo nada…?-

-Me conformare entonces…- la chica sonrió con genuina gratitud.

-Eres… un verd… verdadero caballero…-

-Es lo que necesita una dama como tu…- complemento Ash a la chica de cabello azulado que dejo ir una risotada suave.

-Me gus… me gustar… ria…- Termino de decir la chica que cayó en sueño bajo los efectos del sedante que le habían suministrado.

-Lo siento, ella no…- intento decir Johana al joven que negó con la cabeza.

-Descuide, ella me dijo lo suficiente-

Respondió Ash, pues solo necesito conversar con ella, para saber lo asustada que se encontraba; realmente el no esperaba que pudiera verla, pero con solo verla a los ojos fue de más provecho que no haberla conocido, ahora Ash trago saliva pensado en como dirigirse a la madre de Dawn que le miraba expectante.

-Señora…- intento comenzar el chico a la mujer que levanto una ceja esperando alguna petición algo extraña por parte del joven que hizo ademan de jalar un poco su mal puesta corbata; para darle una mirada seria.

-Necesito pedirle…- pauso el joven algo nervioso.

-¿Pedirme que cosa?- pregunto tajante la mujer.

El azabache la miro a los ojos, y se dio cuenta que ella esperaba una respuesta directa y seria; se preparó mentalmente para la reacción que tendría la mujer ante lo que iba a pedirle.

-Necesito examinar el cuerpo de su hija- dejo saber sin reservas a la mujer, que se puso de pie con semblante de ofendida y perturbada por la petición del joven que recibió una sonora bofetada en su rostro, el cual no se inmuto para ver nuevamente a la mujer con lágrimas en los ojos.

-Su hija fue agredida con un objeto…- otra bofetada fue dado a su rostro.

-Un objeto que seguramente dejo marcas en su cuerpo…- otra bofetada fue dada.

-Ella lucho fieramente en la habitación…- otra bofetada llego.

-El más mínimo detalle puede ayu…- otra bofetada le fue dada, seguida de otra, y otra.

Ash solo sintió como su rostro se llenaba de dolor mientras la mujer descargaba sendas bofetadas a sus mejillas, hasta que en un momento esta se detuvo y perdió pie, sujetándose del azabache que la sujeto de la cintura con su brazo remanente mientras ella no pudo evitar abrazarle.

-¿Por qué?...- sollozo la mujer al oído del chico.

-¿Por qué no actúas falsamente como los otros?-

-¡Solo dejen a mi niña en paz!-

Ash no tuvo que adivinar que ella se refería a los anteriores visitantes, que seguramente habran atosigado con preguntas crueles a ambas féminas, el sencillamente se quedó en silencio, pues se preguntó si algún día en el futuro se volvería como esas personas; pero recordó a su madre por el sollozo de Johana, lo cual le hizo reflexionar brevemente sobre si irse o insistir.

-Perdón…- con voz baja pido la mujer de cabellos azulados al joven que vio como ella se acercó a su hija y quito la sabana, destapando el cuerpo desnudo al chico.

-¡Qué nadie se entere de esto por favor!-

El azabache asintió colocando su mano al pecho y arrodillándose.

-Lo juro por mi honor-

Ash examino con método quirúrgico el cuerpo lastimado de la chica, con ayuda de su madre examino todas las laceraciones de su cuerpo una a una, Johana se sorprendió al ver como el azabache de manera profesional revisaba el cuerpo de su hija, sin muestras de perversión o morbosidad, este revisaba a la chica, hubo un momento que una de las lesiones llamo la atención del chico, en la altura de la cintura, este tomo un monóculo de su bolso y lo acerco para examinar la herida, el chico le pidió a la mujer que tomara la cámara que había puesto previamente en la cama, y le oriento tomar una fotografía en la piel de su hija, después de esto, el pido a la mujer cubrir a su hija, mientras examinaba la pantalla de la cámara, haciendo uso de los filtros y aplicaciones de esta, aclaro, redujo, oscureció y agrando una parte de la laceración en la piel, y una sucesión de letras aparecieron en la imagen.

El azabache no pudo evitar una sonrisa; para salir de la habitación con su bolso, llamando a su Lucario que rápidamente se le acerco, mostrándole las letras en la fotografía, este asintió tomando el bolso.

-Oficial, necesito un vehículo para moverme inmediatamente- pidió el detective a la oficial que sin darle tiempo de pensar, respondió por reflejo.

-Veré que puedo hacer- dijo saliendo de la habitación; al mismo tiempo que volvían entrar algunos de los guardaespaldas de la princesa al ver salir a la mujer policía.

-¿Ha averiguado algo?- Salvia pregunto al azabache que se quedó pensativo.

-Solo es una pista, aun no es concluyente- expreso el chico acercándose a la princesa- pero puedo decir que el asesino es un sicópata-

Lo último sobresalto a todos los presentes, uno de los guardaespaldas se atrevió a intervenir.

-¿Qué le hace pensar eso?-

-La escena del atentado- Dijo caminando sin dirección particular en la habitación.

-Un asesino normalmente hubiera matado a su blanco en breve y sin vacilar-

Volvió a caminar a otra dirección mientras su Lucario discretamente manipulaba un pequeño aparato holográfico.

-Este en cambio intento…- pauso el para replantear sus últimas palabras- Más bien; su objetivo era ensañarse con su víctima…-

El observo a la princesa Salvia a los ojos.

-Pero Dawn no era la princesa Salvia y se defendió como una fiera herida…- lo cual hizo estremecer a la princesa; mientras Ash pasaba de ella.

-El asesino no esperaba tal resistencia y la manera en que todo los muebles estaban revueltos, demuestra la valentía que ella tuvo para defenderse, y puedo asegurar que seguramente lastimo a su agresor-

El azabache se acercó a su Lucario que le mostro algo en la pantalla del aparato que manipulaba.

-A lo cual este al dominarla, intento saciar su ira azotándola con un…- se acercó a uno de los guardaespaldas y sin aviso le arrebato el cinturón de sus pantalones.

-Con un objeto similar a este… dejando escoriaciones y laceraciones en su cuerpo antes de poder quitarle la vida-

Termino de expresar el azabache, dejando estupefactos a todos, la princesa se llevó su mano a la boca intentando ahogar un grito que casi sale de sus labios mientras las lágrimas recorrían sus mejillas.

Poco después una patrulla se dirigía a un sector comercial del pueblo.

La oficial Jenny conducía mientras el Lucario de Ash miraba por el retrovisor al asiento trasero, dando con el joven detective con gesto molesto y la princesa Salvia vestida con la ropa de Dawn.

-Esto es algo imprudente- se quejó el chico, llamando la atención de la princesa que hizo ademan de molestia.

-¡Me siento obligada a participar!-

Ash dejo ir un respiro pesado.

-No solo me está metiendo en un lio, también a su dama y a la oficial Jenny…-

-¡Yo me hare responsable de mis actos!- exclamo la princesa con decisión.

El azabache negó con la cabeza algo contrariado, mientras una comunicación se escuchaba en la radio de la patrulla.

-¡Atención unidad 23, unidad 23, responda!-

La oficial se sobresaltó a la llamada y volvió la mirada a Ash que le nego con la cabeza, la mujer policía siguió ignorando la llamada de la radio, lo cual preocupo a la princesa.

-¿No deberíamos contestar?-

-¿No deberías estar en tu Habitación real?- reprocho el detective, dejando perpleja a la princesa.

En tanto en el Hospital, el director de investigaciones de la policía junto con el comisionado de la ciudad era abordado por un individuo que tenía en sus ropas el escudo real de la familia de Salvia, mientras otros sujetos de igual vestimenta atendían a los guardaespaldas de la princesa que parecían haber sido golpeados.

-¿Cómo puede decirme que no puede localizarlos?-

-Lamento decirles que no responden el comunicador, y aparentemente de alguna manera el Gps de la patrulla no da señales-

El sujeto solo acomodo la solapa de sus ropa, mientras miraba a un lado de la habitación a la dama de compañía de la princesa que solo movió los hombros.

-¿Y quién neutralizo a los guardias?-

-Pues el Detective y su Lucario…- respondió el Director atónito al sujeto que le volvió la mirada incrédula.

-Pero, ¿no es un discapacitado?-

En tanto en otro lado de la ciudad, la patrulla se detuvo frente a un local, el joven vio desde la ventana el letrero del local.

-Denisse Cord…-

-¿Por qué aquí?- pregunto la oficial, al instante el Lucario le mostro una instantánea a la oficial de unas letras invertidas.

-¿Y esto?-

-Es de una de las lesiones de la señorita Berlitz- explico Ash examinando el lugar con la vista- El cinturón que usaron para lastimarla fue hecho aquí-

El Lucario gruño mientras sus ojos brillaron en azul brillante, el azabache asintió.

-Princesa, quédese en el auto junto con la oficial-

-¡Pero q…- intento ella reprochar, pero al ver la mirada seria del joven se contuvo.

-¡Hasta aquí puedo permitirle llegar o pueden darse por enterada que le regresare con su dama de compañía!- termino de decir el azabache que se bajó de la patrulla, mientras su Lucario le imitaba.

-Oficial, llame a su cuartel e informe nuestra ubicación-

-¡Al instante!-

Entonces el joven y su pokemon se introdujeron al lugar por la puerta frontal, mientras la princesa asomaba su rostro por la ventana para ver como la puerta se cerraba, logrando ver solo la espalda del joven desaparecer en la oscuridad del lugar.

Ash al entrar al lugar, examino la tienda, era un surtido lugar de materiales de cuero, desde sombreros, bolsos hasta cinturones, el joven se acercó a uno de los mostradores y examino una de las carteras de muestra y vio en una de las cintas de esta el nombre del local, el agradeció mucho que el caso haya sido en el pueblo, pues en una ciudad no hubiera dado con el local, en un pueblo era común que solo una persona o familia se hiciera cargo de ciertos productos, en este caso, el procesamiento de artículos de cuero encurtido debía ser de una familia que tradicionalmente tenia a cargo el negocio en un pueblo que aún vivía de manera retro.

El azabache había estudiado la conducta criminal de asesinos y sicarios, y era algo bastante común que uno comprara ropaje o vestimenta de la zona en donde haría su trabajo, así evitaría ser atrapado, el responsable era un profesional, pero sus descuidos en dejarle pista le decían que tenía problemas mentales, seguro era un asesino poco común con el que trataba.

Se acercó al mostrador principal y toco la campanilla, esta sonó y nadie apareció; el azabache volvió a tocar el pequeño aparato sonoro y ocurrió la misma situación, toco una tercera vez lo cual le hizo fruncir el ceño e hizo un ademan a su pokemon que estuviera alerta, el levanto una escotilla del mostrador y paso a la zona donde se supone que el tendero debería atenderle, examino el lugar con la vista y no había nada fuera de lo común, hasta que vio un pañuelo ensangrentado tirado en el suelo, este se agacho mientras su Lucario dio un salto a su lado, para hacer lo mismo, con un lápiz que tomo del mostrador levanto el pañuelo y dándole un olfato se dio cuenta que el aroma de la tela ensangrentada era la misma que tenia de la muestra que tomo en la escena del crimen, pero el Lucario amarillo con más sensibilidad en su olfato percibió un olor debajo del estante cerrado debajo de la caja; la puertas eran de madera negra, miro a su amo esperando su aprobación y este asintió, el pokemon abrió el contenedor y sus pupilas se contrajeron al descubrir el cadáver de una anciana mujer, con la piel flagelada y metida a la fuerza en el pequeño lugar como si fuera un retorcido muñeco de goma, pero antes de poder examinarla, el estallido sonoro de un disparo, les hizo levantarse y ver como un vehículo salía a toda velocidad dejando la patrulla en la que venían.

Ash salió rápidamente del local junto con su Lucario el cual sin necesidad de decirle nada, salió detrás del vehículo.

-¡Oficial Jenny!- Exclamo el joven al ver a la mujer dentro del vehículo sangrando de uno de sus costados, reaccionando rápidamente, este puso sin pensar su mano en la herida de bala intentando parar la hemorragia, pero la valiente policía se la sujeto.

-¡Se la llevaron!-

Ash abrió los ojos como plato al recordar a la princesa Salvia, miro al asiento trasero encontrando solo el gorro que estaba usando, ante la sorpresa de la convaleciente oficial, el joven hizo brillar sus ojos marrones en un brillante azulado; mientras miraba al horizonte con el ceño fruncido.

En tanto en el vehículo iba a gran velocidad sin importar que rompiera el límite permitido.

-¡Esto fue un error!- exclamo el conductor sin dejar de ver hacia donde iba.

-¡Silencio!- ordeno otro sujeto, de enorme tamaño que tenía a su lado a la princesa Salvia bajo su domino mientras tapaba su boca con su enorme mano que parecía una garra retráctil en su rostro.

-Esta vez sí terminare lo que comencé-

Dijo sacando de sus ropas un cinturón lleno de sangre, la chica de ojos azulados contrajo sus pupilas al ver el objeto; y perdiendo la calma intento luchar, provocando la ira de su captor.

-¡Basta!- la levanto golpeando su cabeza contra el techo del vehículo, pero la chica a pesar del dolor, siguió luchando.

-¡Demonios! ¡Ya mátala!-

Grito el conductor que volvió su mirada atrás, pero se sobresaltó al ver a Ash corriendo detrás de ellos a gran velocidad.

-¡No es posible!-

-¿Qué pasa?-

-¡Nos siguen!- aclaro el otro apuntando con la mirada, el otro sujeto volvió su mirada atreves del parabrisas trasero y vio como el moreno corría detrás de ellos como todo un atleta, la princesa logro ver de reojo al detective que iba a pie detrás del vehículo a gran velocidad.

El conductor intento acelerar, pero el Lucario amarillo salto de repente en la cajuela delantera y sin dar tiempo al sujeto, arrojo una esfera de aura a este, rompiendo el vidrio y golpeando su humanidad, provocando que el vehículo saliera de control, chocando con otro que iba a su lado, y dando varios giros, provocando el pánico a sus ocupantes, para después detenerse de golpe contra un poste, el conductor salió disparado, chocando contra el pavimento muriendo al instante.

Ash se detuvo a unos metros del vehículo mientras su pokemon aterrizaba al otro lado de este, mientras la puerta lateral se abría, salía u sujeto que podría pasar como un machamp por su corpulencia, sosteniendo a la princesa y con la otra mano apuntando una pistola a su cabeza.

-¡La matare si se acercan!- amenazo

El azabache hizo ademan a su pokemon que no se moviera, este aun con respiración pesada por la persecución que hizo a pie, intento calmar al sujeto.

-Descuida, nadie lo hará-

-¡No jueguen conmigo!,¡ Soy capaz de todo!-

-Claro campeón, tu mandas, ¿Qué quieres?-

-¿Qué quiero? ¡No quiero nada!- amenazo el sujeto desesperado presionando más el cañón del arma a la cabeza de la princesa, que estaba paralizada del miedo, ella vio como el Lucario de Ash intentaba hacer algo, pero el azabache le contenía, ella se dio cuenta que no podían acercarse por su seguridad.

-Grn…- el pokemon lobo gruño dando un paso adelante.

-¡Lucario, calmado!- ordeno el joven detective que levemente hizo brillar su cuerpo que pasó desapercibido.

El pokemon hizo caso, y se limitó a levantar sus cabellos de la cabeza como antena, mientras los vehículos se detenían al ver la asonada que ocurría.

Ash examino todas sus opciones que estaban muy limitadas, temiendo que el sujeto lastimara a la princesa, decidió hacer uso de una habilidad que le estaba prohibida usar con libertad e hizo brillar sus ojos.

-¿Qué?- el sujeto se estremeció al verse como un niño y una mujer obesa se acercaba a él con un cinturón en la mano.

-Te has portado mal-

-No mamita, no…-

-¡El niño malo debe ser castigado!- la voz de la mujer se volvió agresiva.



-¡No!- grito el sujeto soltando a la princesa, apuntando sin blanco fijo, provocando que los transeúntes que se acercaron a ver la escena cayeran en pánico y corrieran a protegerse.

-¡Todas merecen ser castigadas!- grito el sujeto que intento apretar el gatillo, la princesa Salvia por estar a su lado, pudo presenciar como el Lucario amarillo daba un salto y daba una patada al antebrazo del sujeto que soltó el arma, al mismo tiempo el azabache saltaba para darle un golpe al rostro al individuo que cayo inconsciente al suelo; para solo ver como el chico de las zetas le ofrecía su mano para levantarse.

-¡Descuide, está a salvo ahora!- le dejo saber el chico a la Princesa que se arrojó abrazarlo ante su sorpresa.

Poco después, la princesa está dentro de una limosina con su dama de compañía, mientras observa por la ventana a Ash con el director de la policía discutiendo.

-En enviare mi informe en unas horas, ¿Y cómo está la oficial Jenny?-

-Está en el hospital, según el doctor en un par de semanas podre gritarle nuevamente-

Ash no pudo evitar sonreír ante el humor del director que se veía más cómodo ahora que habían atrapado al asesino.

-¡Señor, necesita ver esto!- llamo uno de los oficiales al director, que corrió junto con Ash a una patrulla para ver dentro de esta al sujeto que Ash había atrapado con los ojos volteados y la lengua salida de su boca mientras una gran mancha de saliva recorría su rostro desfigurado por una mueca que reflejaba horror.

-¿Qué es esto?- aterrado exclamo el director.

Ash se acercó y vio al sujeto mientras fruncía el ceño.

-Lo asesinaron…-

-¿Qué? ¿Cómo?- pregunto estupefacto el director al joven detective que pareció reconocer el cuadro.

-Usaron un pokemon síquico muy poderoso…- expreso mientras con la mirada examinaba los alrededores, su pokemon Lucario apareció cargando su típico bolso, estos se dieron una mirada seria y el pokemon miro a una dirección en particular, pero sintió la mano de su amo en su hombro que le negó.



Días después.

La princesa Salvia ayudaba a Dawn y su madre que se preparaban para abandonar el hospital.

-Sera bueno dejar este lugar- Comento Dawn mientras era ayudaba por Salvia a sentarse en una silla de ruedas.

-Lamento todo…-

-Salvia, ya hemos hablado de esto, no fue tu culpa-

-Pero…- intento reprochar la princesa, pero fue callada por su casi gemela con una sonrisa.

-Debes perdonarte, yo ya lo hice…-

La princesa no evito dejar caer una lagrima de sus ojos, pero la limpio y dio una sonrisa a su amiga que animada se la devolvió.

La madre de Dawn escuchaba la conversación y no intervino, sabía que su hija escogió a la princesa como una gran amiga y a pesar de casi perder la vida por esa amistad, no le prohibiría verla, pues en el fondo sabía que la princesa era inocente de lo que había ocurrido a su hija, aunque lamentaba no poder darle las gracias a Ash, pues después de atrapar al sujeto, este desapareció.

Mientras reían y conversaban las chicas, la dama de compañía de la princesa Salvia entro con un ramo de flores y una nota en ellas.

-Disculpen la interrupción- se excusó la mujer - pero me pidieron entregarle esto a la señorita Berlitz-

Entrego el ramo de flores a la chica en la silla de ruedas, las olfateo algo curiosa y centro su atención a nota, la leyó y una risotada se escapó de sus labios; la princesa Salvia extrañada la miro, Dawn le paso la nota y esta la leyó en voz alta.

-Para una dama muy valiente, de parte de un atolondrado caballero y su pokemon- termino de leer la princesa mientras al final había unas caritas dibujadas de Ash y su Lucario sonriendo.

La princesa no pudo evitar dejar ir una risotada mientras recordaba el rostro del Ash con una sonrisa de oreja a oreja.


Fin?...
 
Última edición:
Arriba Pie