Evento Un dia eggstraordinario [James, Hikaru & Tahnee]

Moderador
Registrado
22 Jul 2012
Mensajes
7,858
Calificación de reacciones
2,660
Puntos
1,550
UN DÍA EGGSTROARDINARIO

Descripción de la labor:
Una pareja de ancianos, dueña de la guardería pokémon, han dedicado gran parte de sus vidas a cuidar de los pokémon de otros. Obviamente cuidar de los pokémon de otra persona es una gran responsabilidad, pero en ocasiones son los mismos entrenadores quienes deciden no hacerse cargo de ciertos...ejem.. "pequeños milagros de la vida". Debido a esto, y ya que la pareja de ancianos no puede dedicarse a llevar consigo a los huevos de aquí para allá y lograr que eclosionen, han decidido darlos en adopción. Sin embargo no te darán los ovoides tan fácilmente, primero deberás pasar el día con ellos y aprender todo lo necesario sobre el cuidado especial que requieren los huevos.

Objetivos:
- Pasa un día en la guardería.
- Aprende todo lo posible sobre el cuidado de un huevo pokémon.
- Ayuda a la pareja de ancianos en todo lo que puedan necesitar.

Datos Extras:
- Además de los huevos, la pareja cuida también de los pokémon que dejan los entrenadores.
- A lo largo del día puede que reciban más pokémon a cuidar.
- Puede que lleguen algunos entrenadores para llevarse a sus preciados pokémon. ¡Asegúrate que cada pokémon se vaya con el entrenador correcto!
- El señor es un hombre algo entrado en edad, pero tiene una gran vitalidad. Es quien cuida a los pokémon más grandes.
- La señora se encarga mayormente del cuido de los huevos y la preparación de los alimentos.

Requisitos y Recompensas:
+6 contadores de huevo (se pueden distribuir entre varios huevos).
Huevos pokémeon (el tipo y cantidad depende de los Tiers a los que tengas acceso).

Fichas: [James], [Hikaru] y [Tahnee]

Equipo James:
-Lucario
-Wartortle
-Alakazam
-Huevo Bulbasaur
-Huevo Mudkip
-Huevo Vulpix Alola

Equipo Hikaru
-Lucario
-Aggron
-Empoleon
-Bisharp
-Doublade
-Skarmory

Tahnee
-Delphox
-Hawlucha
-Alakazam
-Absol
-Pidgeot
-Litwick

Luigi Luigi LadyAzulina LadyAzulina adelante pueden empezar, que se diviertan o-o/
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Registrado
28 Mar 2009
Mensajes
10,610
Calificación de reacciones
2,794
Puntos
1,550

Habían pasado ya algunos días desde de aquel “congelante” reencuentro a las afueras de Pawnest entre James y Tahnee. Luego del incidente con aquel extraño pokemon y una buena explicación por parte del criador sobre como atrapó a Articuno, los dos entrenadores iban en dirección a Pueblo Dragis. Finalmente, tenían ese tiempo a solas que tanto querían, en especial luego de ya habían logrado poner en orden lo que sentían el uno para el otro.

Para James, Tashira era su princesa de cabellos esmeraldas.

Para Tahnee, James era su príncipe de cabellos azules.

Por eso mismo, ambos iban tomados de la mano, disfrutando la vista que les ofrecía Pueblo Galeano durante la escala que habían hecho para descansar y reponer esenciales para continuar con su viaje. A espaldas de ellos, el numeroso equipo pokemon de Tahnee atraía miradas junto al Lucario de pelaje plateado que era propiedad de Pendragon.

-¿Estas seguro que por aquí es la dirección? -preguntó la de cabellos verdes, sonriendo al sentir la cálida mano del chico entrelazada con la suya.

-Por supuesto que si -respondió James y señalándose con el pulgar. -La guardería que buscamos está en el próximo bloque y es cuidada por el Señor y la Señora Sanchez -agregó el de cabellos azules: durante su estancia en el Centro Pokemon ayer, el criador conoció a la pareja de ancianos y se ofreció a ayudarlos cuando le comentario sobre la guardería.

Y en cuanto Tahnee escuchó sobre aquello de boca de su chico, también se ofreció a ayudar a la pareja.

Lucario por su parte, no podía sentirse más feliz: sus sensores de aura detectaban las emociones de esos dos y era sumamente grato sentir aquella calidez que emanaban sus auras. Braixen por su parte, al día de hoy seguía jurándole infinito desprecio al chico de cabellos bicolores.

[…]​

La guarderia de los señores Sanchez era una residencia de color crema que tenía un enorme patio trasero para los pokemon. Al frente de la puerta, se encontraba un señor de edad de oro, barriendo tranquilamente el frente. El Señor Hector Sanchez, mejor conocido como Don Hector, levantó el rostro y sonrió levemente al ver acercarse a un par de entrenadores: el chico que conoció ayer en el Centro Pokemon y una joven que debía ser su novia, en especial al verlos llegar tomados de la mano.

-“Ah la juventud” -pensó el anciano, rememorando los viejos días.

-Buenos días señor Sanchez -saludó de forma amistosa al llegar donde el anciano.

-Buenos días -saludo de buena manera la de cabellos esmeraldas.

-Igualmente a ustedes, jóvenes -saludó Hector de forma amable. -Estoy seguro de que su novio ya le comento quien soy, pero permítame presentarme -sonrió, disfrutando la expresión avergonzada de los jóvenes. -Soy Hector Sanchez, pero pueden decirme Don Hector con confianza.

-Un placer. Soy Tahnee Borge.

-Me alegra verlos a ambos. Entre más manos ayudando, mejor -
comentó Don Hector, dejando la escoba y escoltando a los jóvenes. -De hecho, una pequeña ranger le esta dando una mano a mi esposa en estos momentos.

[…]​

-¿Entonces mezclo estas bayas de esta forma? -preguntó una expectante Hikaru, quien con mezcladora en mano imitaba el movimiento de manos de doña Felicia dentro del tazón de bayas.

-Exacto. Lo mueves constante y te seguras que la mezcla quede cremosa. Una vez en ese estado, la utilizas para cubrir los bocadillos pokemon que se están horneando. Esta mezcla es muy buena para los pokemon que disfrutan que su comida tenga un leve toque ácido.

-Oooh entiendo.

-Ahora. Cuando quede cremoso, lo debes dejar reposar antes de aplicarlo.


Doña Felicia prosiguió a explicarle a la infanta sobre los huevos pokemon, sonriendo al ver llegar a su esposo con dos jóvenes, de los cuales reconoció a uno. Hikaru abrió los ojos con sorpresa al reconocer al chico de cabellos bicolor.

-¿James?

-Un momento… ¿Hikaru?

-¿Ya se conocían? -
preguntó de forma curiosa Tashira al ver la reacción de su novio al ver a la infanta.

-Si. Ella es Hikaru Shirogane La conocí cuando la ayudé a ella y otro ranger a salvar unos Riolu.

-Si… ese fue el día que Huellitas quiso venir conmigo.


Luego de la rápida presentación, el día de trabajo daba inicio para los tres entrenadores: con Tashira empezando a revisar que las incubadoras estuvieran en buena temperatura de acuerdo a lo que le explicaba doña Felicia, con James asegurándose que uno de los Gible del patio no tratara de golpear a un Rhyperior con don Hector y con Hikaru asegurándose de que cada huevo pokemon estuviera debidamente etiquetado.

LadyAzulina LadyAzulina se que esto es malo, pero ocupaba una intro para darle inicio a esta vaina. A cuidar huevitos y pokes(?)
 

Morpheus's Dream ♚
Moderador
Registrado
12 Abr 2015
Mensajes
1,034
Calificación de reacciones
499
Puntos
750
Era el milagro de la vida y le resultaba absolutamente fantástico. Tahnee iba revisando las incubadoras y la chiquilla andaba del otro lado atendiendo otros datos que tenían las mismas, ambas trabajando bajo la atenta mirada de la señora Felicia. Pero a pesar de estar ocupada, Hikaru no pudo evitar distraerse por unos segundos observando a la chica de largo cabello verde que tenía casi enfrente, se preguntaba cómo alguien tan bonita podía estar con un entrenador que a palabras de Adrián era un completo inútil.

—Creo haber leído que las incubadoras no dan el mismo calor que una Pokémon o un humano —comentó inteligentemente para sorpresa de Shirogane, observando de primera mano cómo los ojos azules de la chica brillaban en dorado y verde como efecto de la luz en su camino de mirar a la mujer mayor.
—Por supuesto que no, pero es casi imposible tener tantas Pokémon o voluntarios queriendo mantenerse todo el día empollando un huevo, querida —rio con suavidad la mujer, provocando una sonrisa divertida en la cressiana.
—¿Puedo tomar uno?
—¡Oh! Por supuesto. Pero ten mucho cuidado.


La mini Ranger creyó que Tashira tomaría un huevo de cualquier incubadora sin pensar, sin embargo, terminó llevándose otra sorpresa porque la mayor se quedó al menos diez largos segundos agachada frente a cada máquina para estar a la misma altura que los huevos, esperando que alguno le provocara algo más que afecto. Sólo entonces lo sacó de la máquina para sostenerlo cariñosamente contra su pecho y entre sus brazos.

—¿Qué fue eso? —se escuchó preguntando la menor, curiosa.
—Todo en el universo habla —murmuró enigmáticamente Borge, cerrando los ojos y llevando la oreja a la parte superior del huevo—, estés dispuesta a escucharlo o no. A aquello que te gusta también le gustas tú, es casi involuntario, como si estuviesen predestinados… —pasó suavemente los dedos por la cáscara—… aunque lleve tiempo.

El interior de la guardería se encontraba en ese momento tranquilo porque la pareja joven arribó luego de la hora del desayuno. Los Pokémon, a pesar de tener las energías como para plantarle cara o intentar golpear a un Mega, se encontraban saciados y atontados tras la comida. Después de comprobar que el Gible no realizaba un verdadero intento de suicidio, James volvió a la cálida edificación junto al señor Héctor para toparse con una escena que hizo que su corazón latiera desbocado, y era que apenas podía evitarlo cada vez que miraba a su novia. La peliverde se encontraba sentada con las piernas cruzadas cerca de las incubadoras, acunando a un huevo de tonalidades azules y moradas, con largos mechones de su cabello cayendo a ambos lados de la frágil forma de vida como si también lo cubriera con ellos; sus ojos cerrados en completa paz y la cabeza ligeramente inclinada, por instantes topando gentilmente la cáscara. El criador realmente se sintió apenado cuando escuchó la voz del Alakazam de la chica en su cabeza, advirtiéndole de que no babeara. Sus intentos, abruptos, de pasar desapercibido para el resto de los presentes también quedó en fracaso, exponenciado al notar que los profundos ojos azules de su sirena lo observaban con calidez, formando una suave sonrisa en sus labios.

—¡Iick! —Pendragon alzó una rodilla al mismo tiempo que llevaba una mano a su pierna herida, habiendo sido pateada un segundo antes por la cría que los acompañaba.
—No vayas a ser tan estúpido como para arruinarlo con ella —le amenazó Hikaru, cruzándose de brazos.
—Hi-Hikaru…

Que una pequeña niña que ni siquiera debía tener conocimientos acerca de las relaciones y el amor le estuviera ‘dando consejos’ era absolutamente bochornoso. Al menos los señores Sánchez tuvieron la decencia de ignorar la escena…


Luigi Luigi no me mates Dx Fue lo que pude escribir :c
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Registrado
28 Mar 2009
Mensajes
10,610
Calificación de reacciones
2,794
Puntos
1,550

James Pendragon tenía dos pensamientos en esos momentos: ¿Cómo diablos una chiquilla de 10 años no le tenía confianza alguna para no estropear su relación con la Ranger mayor? Y segundo, que Tashira se veía sumamente hermosa al cuidar al huevo que estaba reposando en sus regazos. El joven sacudió su rostro para salir de sus pensamientos y de inmediato recobró la compostura:

Después de todo, tenían un trabajo que hacer en esa guardería.

-Querido, ¿puedes ir al siguiente pasillo? Hay un huevo al que debes revisar si la temperatura de la tierra se encuentra bien -comentó Felicia al joven y sonriendo de manera divertida.

-No hay problema -respondió Pendragon y mostrando el pulgar derecho a la anciana. Hikaru parpadeó confundida al no entender aquello: si bien su familia tenía una enorme reserva y se dedicaba a la crianza de pokemon iniciales, nunca había podido ingresar a la zona donde mantenían a los huevos, solamente a las zonas de recreo de los pokemon ya nacidos.

-¿Temperatura de la tierra? -se animó en preguntar la chiquilla a los mayores, quienes sonrieron ante la interrogante la Ranger miniatura.

-Ciertos huevos de pokemon tipo Tierra crecen en zonas subterráneas -respondió el criador de cabellos azules con una sonrisa y acariciando la cabeza de Lucario. -Entonces, al no estar bajo tierra, muchas guarderías lo que hacen es simular la temperatura del lugar con zonas de incubación especiales.

-Oh. Ya entiendo -
respondió Shirogane y agradeciendo ese conocimiento adicional. Una risilla se dibujo en su rostro la imaginar la escena donde le compartía a Adrián ese conocimiento, con el castaño asintiendo en aprobación y luego decirle que fue Pendragon quien le enseñó eso: la cantidad de palabrotas y gestos obscenos del castaño no tendrían precio.

Luego de dedicarle una sonrisa a su novia, el Criador Pokemon se dirigió a la sala que le señaló doña Felicia: había varias zonas de incubación especial que iban desde espacios bastante calientes para los huevo de tipo fuego, pasando por incubadoras con bajas temperaturas para los tipo hielo y llegando a una donde un solitario huevo estaba semienterrado en la arena.

-Viendo el color verde oscuro y las manchas negras, parece que este pequeño amiguito es un Larvitar -habló para si mismo Pendragon y luego dirigiendo una sonrisa al huevo. -No te preocupes pequeño, estoy aquí para asegurarme que estés cómodo -sonrió el descendiente de Arturo y chequeando el medidor de la temperatura. -Bien, parece que por acá todo está en orden -el chico se rascó la mejilla y notó varios de los habitad de incubación. -Supongo que no hace daño que también revise los de esta sala.

[…]​

Mientras eso ocurría, don Hector se encontraba riéndose ante una peculiar situación: el huevo que Tashira estaba sosteniendo, había empezado a brillar y de este había nacido un Deino. El anciano se estaba riendo de lo lindo, porque el joven pokemon dragón estaba siguiendo a la entrenadora cual joven pato siguiendo a su madre.

-Creo que tenemos un problema por aquí -comentó un tanto apenada Tashira, quien se rascó la mejilla derecha y viendo al joven dragón observarla con una sonrisa.

-Es más que obvio que cree que eres su mamá. Fuiste lo primero que vio al nacer -comentó Don Hector. -No te preocupes, no es la primera vez que ocurre algo así con algún pokemon recién nacido -trató de tranquilizar Hector a la chica. -Pero si fueras tan amable, necesitaría un poco de ayuda para acicalar el pelaje de una Ninetails Alola… por alguna razón la bribona no deja que yo lo haga y solo se lo permite a mi esposa o a mis nietas cuando vienen -carcajeó el mayor de forma divertida.

Los ojos de Tahis brillaron al escuchar la oportunidad que se le presentaba.

[…]​

Doña Felicia tenía una ceja levantada y estaba tratando de contener una carcajada: al frente de ella, Hikaru tenia una cara de malas pulgas y el responsable de aquello era un peculiar Vulpix Alola, quien la veía como si se tratara de una enorme molestia: el zorrito tipo hielo llevaba cinco minutos evitando las manos de la infanta, quien debía darle un baño por petición de la anciana.

-De verdad Vulpix, solo quiero darte un baño -comentó la chiquilla y controlando el tic de su ceja derecha. Vulpix expulsó aire de la nariz y giró el rostro, ofuscando todavía más a la pequeña entrenadora.

-Vulpix sabe que te estas molestando. Por eso mismo no confía en que tengas cuidado al bañarlo -
señaló la mayor, divirtiéndose ante el duelo de miradas de la infanta y el pokemon tipo hielo.

LadyAzulina LadyAzulina no se que estoy haciendo(?)
 

Morpheus's Dream ♚
Moderador
Registrado
12 Abr 2015
Mensajes
1,034
Calificación de reacciones
499
Puntos
750
Era casi indescriptible para Tahnee. El pelaje era suave, sedoso y ligeramente frío bajo su mano, la criatura era tan mansa que hasta se encontraba relajada mientras ella la cepillaba con delicadeza, disfrutando del trato y la atención. Era preciosa. Aunque el hielo seguía recordándole aquel helado suceso, no se arrepentía de estar llevando a cabo una actividad tan reconfortante.

—Seguro que te la pasas muy a gusto aquí —le murmuró en voz baja, pasando una mano entre sus orejas, recibiendo una expresión de completa satisfacción que produjo que la Ranger riera con suavidad—. Me alegro mucho por ti…

La cabecita del Deino se metió en su trabajo, haciéndose un espacio entre sus brazos para apoyarla sobre una de sus piernas, reclamando un poco de atención. Con ternura, la sirena le acarició con suavidad. Haberlo visto nacer del huevo era otra experiencia que no olvidaría, sobre todo por lo que le hizo sentir. Que su tipo fuera siniestro tenía mucho significado -todavía oculto para su propia comprensión-, removiendo cosas en su interior que no estaba muy segura de poder interpretar. Por lo que simplemente prefirió quedarse con la sensación maternal y cariñosa que le despertaba, dándole algunos mimos.

—También puedo alegrarme mucho por ti —le dijo, casi como si fuera un secreto, juntando suavemente sus frentes—. Eres una criatura absolutamente preciosa…
—¡Detenlo, por favor!


El grito de Hikaru produjo que los tres alzaran la cabeza. Hacia ellos se dirigía corriendo casi con desesperación el Vulpix que la chiquilla había tenido que haber bañado hacía ya un largo rato. La criatura, al menos para la mayor, iba directamente hacia la Ninetales. ¿Tendrían familiaridad o sólo se le acercaba por ser de la misma especie? No importaba, podría averiguarlo más tarde. Tashira dejó el cepillo y alejó con suavidad a su bebé Pokémon, trazando mentalmente la trayectoria del cachorro para atraparlo al vuelo… exitosamente.

—Woa, vamos… Tranquilo, pequeño —lo acomodó con suavidad en sus brazos y le habló con dulzura para que supiera que no tenía nada por lo que temer. Fue hechizado por su eclipsante voz y se relajó casi tanto como la Ninetales, permitiendo que la extraña lo acariciara.
—Ah… Gracias —suspiró la menor, deteniéndose ante ella con evidente disgusto y cansancio—. Ese Vulpix no me ha dejado bañarlo, creo que me odia —infló las mejillas.
—¿Esta preciosura? —lo arrulló con cariño—. Bueno, está comportándose muy bien conmigo. Si quieres puedo acompañarte a que lo bañes, así se mantiene tranquilo.
—¿No estabas ocupada con la Ninetales?
—Creo que ella me espera —
como para confirmarlo, la tipo hielo alzó la cabeza para verlas y les dirigió un leve asentimiento. Tahnee se giró hacia la Shirogane—. Vamos. De paso, deja que te enseñe algunas cosas… Tengo algo de experiencia con Pokémon difíciles…

Mientras lo decía, la sirena dirigió su atención hacia el espacio en el que se encontraba Delphox ofreciendo su ayuda, a regañadientes, únicamente por complacer a su entrenadora. Definitivamente si alguien podía darle consejos a la mini Ranger acerca de tratar a criaturas difíciles, esa era ella. Llevó una mano hacia la cabeza del pequeño siniestro para que les acompañara, la peliverde no iba a renegarlo teniendo a tan increíble bebé como hijo.

Casualmente, otra vez, James Pendragon tuvo la oportunidad de ser testigo de cómo su novia manejaba la situación que se salió de control en manos de la chiquilla. Era natural en ella el tomar las riendas de las cosas, el criador a veces no comprendía cómo continuaba sorprendiéndose si sabía lo que ella era capaz de hacer.


—Los huevos se encuentran perfectamente, doña Felicia —le comentó con tranquilidad—. ¿Qué otra cosa quiere que haga?

La puerta de la guardería se abrió, dándole paso a un entrenador que venía con su compañero Pokémon fuera de la pokébola.

—Ve a atender a los clientes con mi esposo, querido. Yo iré a ver cómo van las chicas.
—Cuente con ello —
le sonrió el peliazul, llamando a don Héctor antes de acercarse para darle la bienvenida al muchacho. En ello la puerta se abrió otra vez dándole paso a una chica que probablemente iba para recoger a sus amigos.


Luigi Luigi
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Registrado
28 Mar 2009
Mensajes
10,610
Calificación de reacciones
2,794
Puntos
1,550

En lo que don Hector y James iban a la recepción a atender a los clientes, doña Felicia observaba de manera divertida la facilidad con la que Tashira había tranquilizado al Vulpix fugitivo. Un par de caricias habían sido suficientes para que el pequeño pokemon se rindiera y se dejara llevar a la tina de agua. Hikaru observó como Borge se ató su cabello esmeralda en una coleta alta y sumergió con cuidado al pequeño Vulpix, quien parecía disfrutar del agua helada.

-La mayoría de los pokemon prefieren agua tibia, pero con pokemon del tipo hielo lo recomendable es usar agua fría -respondió Felicia a la pregunta no realizada de Shirogane.

-Oh -la boca de la niña era la perfecta imitación de la vocal O al escuchar aquella información. -Supongo que tengo que aprender muchas cosas sobre los Pokemon, incluso los que no son del tipo acero -comentó la niña de ojos ámbar, viendo como Tashira con cuidado y delicadeza, pasaba el jabón sobre el pelaje de Vulpix.

-Y ahora limpiamos con cuidado por detrás de las orejas -sonrió Tahis, enjuagando con agua el pelaje de Vulpix, retirandole la espuma del jabón que se había formado detrás de las orejas del travieso pokemon.

El zorrito blanco parecía ronronear cual felino ante el gesto, relajándose ante el tacto de la Ranger y dejándose asear sin ningún problema. Ante aquello, Shirogane no pudo evitar un tic en el ojo al ver el giro de 180 grados que había dado el comportamiento del pequeño bribón blanco y por un instante, considero la teoría de que era un pequeño aprovechado.

-El secreto esta en que se sienta cómodo contigo -habló Tashira, sacando al pequeño Vulpix Alola y envolviéndolo con una toalla para secarlo. -¿Lo ves? -sonrió la Ranger mayor a la Ranger miniatura, quien asintiendo ante aquello.

[…]​

Por otro lado, James y don Hector se encontraban en la recepción, atendiendo a un chico de cabellos grises y ojos rojos junto a una chica de cabellos negros y ojos verdes. James hacía su mejor esfuerzo para mantenerse sereno, en especial por aquella chica estaba coqueteándole sin reparo alguno. Cosa bastante irónica, porque ahora ya no estaba soltero.

-James, ve por el huevo de la incubadora 37 y por el Chikorita que esta e la pokebola numero 68 -pidió Hector, sintiendo compasión del pobre chico y dándole la oportunidad de huir sin que pareciera una huida.

-¡En seguida! -respondió el de cabellos bicolor, saliendo a toda velocidad al sitio en donde estaban las incubadoras y las pokebolas. –“Espero que este tipo de situaciones no sean recurrentes ahora” -pensó Pendragon con nerviosismo.

[…]​

-Ahora inténtalo tú -habló la Ranger mayor de forma amable y ofreciéndole a la menor el cepillo con el que estaban acicalando el pelaje de Vulpix Alola. -Recuerda, movimientos suaves y delicados.

-Muy bien -
Hikaru asintió ante aquello y con cuidado, tomó una de las colas de Vulpix Alola y empezando a cepillar con delicadez. El gemido placentero del tipo hielo le indicaba a la niña que iba por muy buen camino.

-¿Ves? Todo esta en mostrarles que no vas a lastimarlos -sonrió Tashira, continuando ella misma la tarea de acicalar al Ninetails Aloliano.

[…]​

-Gracias y vuelvan pronto -sonrió de la mejor manera Pendragon, suspirando de alivio en cuando los clientes se marcharon.

-¡HAHAHAHAHA! A esa chica solo le faltó tratar de robarte un beso -carcajeó don Hector al ver la expresión de alivió del James. -Y me sorprendió que todavía te diera su número a pesar de que dijiste que ya tenías novia.

-Solo espero que no se vuelva constante esto -
respondió James, rascándose la nuca y dejando el papel con el número de pokenav en el basurero.

Antes de poder seguir hablando, la campanilla volvió a sonar y la expresión jovial de James se transformó en una totalmente seria al ver la figura femenina en la entrada de la recepción:

Stella du Lac había llegado a la guardería.

-Pendragon. No pensé verte aquí.

-Ni yo tampoco Stella.


[…]​

-Si quieres ve a ayudar a Hector y a tu novio en la recepción -ofreció Felicia luego de ver el magnifico trabajo de acicalamiento en Ninetails. -La pequeña Hikaru y yo podemos seguir sin problema con los Furret ahora.

-¿Esta segura señora Felicia? -preguntó la de cabellos verdes, limpiándose el sudor de su frente y removiendo un par de cabellos que le impedían la visibilidad.

-Por su puesto.

-Anda… que con la suerte de tu novio capaz alguna tipeja le debe estar coqueteando y este no sabe que debe hacer -s
onrió de forma traviesa Shirogane, disfrutando el minúsculo instante en que la expresión de Tashira pareció perder su eterna sonrisa.

Ficha de Stella: Compendio de NPCs Personales - Foros Dz


LadyAzulina LadyAzulina no tengo idea de que es esto e.e
 

Morpheus's Dream ♚
Moderador
Registrado
12 Abr 2015
Mensajes
1,034
Calificación de reacciones
499
Puntos
750
¿Qué con esta atmósfera?

Tahnee llegó a la recepción donde James se encontraba mirando a una chica que apenas se había alejado de la puerta, con el largo cabello negro y un mechón fuscia. Ninguno decía nada en realidad y don Héctor permanecía expectante para ser testigo de lo que ocurría; la cressiana no contaba con tanta paciencia.

—¡Bienvenida a la guardería! —le sonrió, acercándosele. Sintió cierto alivio al percibir que el pesado ambiente disminuía un tanto por su intervención—. ¿Qué podemos hacer por ti?
—Ah. Vine por mi Ninetales Alola, estos son sus datos.


Para Pendragon, el intercambio que observaba era algo irreal, pero debía recordar que ninguna sabía qué impacto tenía la otra en su vida. Sus pensamientos desviaron su rumbo ante un movimiento natural de su novia: ella tiró un poco de su camiseta para acomodársela, sin embargo se encontraba algo mojada y volvió a pegársele en el pecho, lo que inevitablemente llevó su mirada a esa área. Incluso la siguió con la vista cuando prometió que regresaría pronto con el Pokémon.

—Ahem.

La vergüenza fue el sentimiento que abrumó al chico, repentinamente consciente de la presencia de Stella y el hombre mayor. Aclaró un poco su garganta y se giró hacia su rival, sabiendo de antemano que el tono rojo tardaría un poco en irse de su rostro.

—¿Ahora espías a las chicas, James?
—¡N-No! ¡Puedo explicarlo!


La carcajada de don Héctor no fue muy motivadora para el muchacho.

**


—¿Qué sucede, querida? —preguntó doña Felicia al ver a la chica de nuevo con ellas.
—Ah, no, nada… Sólo vinieron a buscar a Ninetales~.

La aludida alzó la cabeza de donde se encontraba ovillada, tomándose un instante para bostezar y estirarse. Se acercó a la mujer mayor y a Hikaru para darles unos cuantos mimos como despedida antes de seguir a la peliverde hacia la recepción en donde se encontraría nuevamente con su entrenadora.

La criatura ignoró olímpicamente a James, frotando la cabeza contra la mano de du Lac. Ambas, Ninetales y Tahnee, interrumpiendo la conversación que ellos estuvieron llevando, especialmente porque la segunda puso al día a la cliente sobre los cuidados que se le habían dado a su Pokémon.


—Muchas gracias por el servicio.
—Muchas gracias por confiar en nosotros —
sonrió la ayudante temporal, viendo cómo ambas se dirigían de vuelta a la puerta—… Uhm…
—¿Faltó algo? —
inquirió Stella, mirándola.
—Oh, no —Tashira sacudió un poco la cabeza—. Sólo quería saber de dónde conoces a James…
—Es una larga historia —
la azabache miró por un segundo al peliazul—, una que no me corresponde contarte —ante la expresión de la chica prefirió añadir algo más—. Viendo cómo ignoras todo lo que rodea la historia de James, me sorprende que aun así te haya involucrado en esto como su reina.
—¿Su reina?…


Tres pares de ojos vieron cómo la puerta se cerraba detrás de Stella y la Ninetales Alola. Poco después, la sirena giró el rostro para mirar a su novio con una expresión realmente indescriptible para él puesto a que no podía saber que la chica estaba cuestionándose cosas en su interior. No obstante, para sorpresa del criador, los preciosos ojos azules pasaron completamente de él para observar al hombre a su espalda.

—¿Hay algo más en lo que pueda ayudar, Don Héctor?
—O-oh, sí, por supuesto. No hemos vigilado cómo sus Pokémon están manejando a los más grandes, ¿vamos a ver?


Ambos abandonaron la recepción para dirigirse al patio, dejando allí al descendiente de Arturo.

Los Pokémon de los entrenadores, muy abandonados en algo más lejano que un muerto segundo plano, lo llevaban bastante bien. Sobre todo porque tras un tiempo a cuidado de Don Héctor las criaturas que allí pasaban el rato entendían que debían mantener la tranquilidad para no causar problemas. Al ser los más grandes, eran más bien portados y por palabras de sus propios compañeros y los ancianos comprendían que los daños que eran capaces de hacer podían cobrar la vida de los demás. Era mucha responsabilidad incluso para pasar unas horas en una guardería, por lo que mejor se comportaban. Sumado a ello, el aura rabiosa de Delphox era muy imponente -aunque hubieran a su cuidado Pokémon más fuertes-, cosa que trataba de disminuir Altair puesto a que no quería problemas. Alakazam no iba a moverse de un rincón a menos que necesitaran de sus manos, con Litwick observando desde un lugar seguro entre sus brazos y Veloce dormitando sobre uno de los hombros del psíquico. En cambio, Gouken y César, junto a Huellitas, se encontraban en otra área del patio, manteniendo el orden con los más traviesos.


Cuando la chica arribó al patio junto al señor, cierta criaturita se le aproximó entre lloriqueos. Era el Deino que había nacido del huevo que cuidó al principio, todo desconsolado creyendo que perdió a su mamá. A pesar de sonreír, una gota resbaló por la sien de Tashira, honestamente, con el movimiento del trabajo, se había olvidado del bebé.


Luigi Luigi, tratemos de no desviarnos del tema principal, plis (????)
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Registrado
28 Mar 2009
Mensajes
10,610
Calificación de reacciones
2,794
Puntos
1,550


Tahnee se había adelantado al jardín de la guardería junto a don Hector, dejando a un silencioso James Pendragon atrás por unos instantes. El descendiente de Arturo frunció el ceño, recordando las palabras que había dicho Stella a su novia y que tenían una verdad que no había llegado a considerar realmente: que acababa de involucrar la Ranger de cabellos verdes en todo su problema familiar.​
El Criador pasó una mano sobre su cabello y suspiró con frustración: sabia que eventualmente debía decirle a Tashira en todo lo que se estaba involucrando ahora que estaban saliendo… pero simplemente no encontraba una manera de explicar todo el desastre entre los Pendragon y los du Lac.​
-… creo que deberé pensar la mejor manera de explicar mi historia familiar -comentó al aire el entrenador, seguro totalmente de que su novia iba a realizar preguntas que hubiera preferido no contestarle tan pronto.​
[…]​
Hikaru por su cuenta, estaba frente a frente con la que parecía ser una Arcanine que le estaba viendo con recelo: la enorme canina estaba acostada, y en su vientre, había unos tres huevos pokemon que estaba calentando ella misma. La enorme tipo fuego ya estaba acostumbrada a que los ancianos cuidaran a sus crías, pero aquella infanta nunca la había visto y por eso estaba en cierta alerta.​
-Creo que es mala idea seguir acercándome -comentó Shirogane, sudando un poco de frío al ver la real posibilidad de ser quemada. A su lado, Huellitas estaba lista por si debía intervenir.​
-Por su puesto que sí, cariño -negó doña Felicia al ver la escena: Shirogane debía acercarse para llevar a los huevos a las incubadoras, pero la falta de confianza de Arcanine le impidió la tarea. -Arcanine nunca te ha visto… no puedes esperar que una madre deje que sus huevos sean tomados por un extraño -corrigió la anciana y revolviéndole los cabellos a la mini-ranger. -Tu error fue ir con un acercamiento directo, en lugar de pedirle a Arcanine que te dejara acercarte -explicó Felicia, logrando que la infanta asintiera.​
Felicia le demostró a Shirogane el proceso correcto, justo en el instante que Tashira llegó junto con don Hector: la anciana le había hablado de forma dulce a Arcanine, quien luego de unos segundos, accedió a que la anciana tomara a sus crías.​
-¿No es hermoso ver esa clase de escenas? -comentó Tahis, viendo como Arcanine acariciaba a sus huevos antes de dejar que Felicia los tomara.​
-Si. Esta es la primera vez que puedo ver directamente este tipo de escenas… en casa no me dejaban ingresar al centro de cuidado, solo a la reserva interna donde criamos a los pokemon luego de que nacen -sinceró Hikaru, recordando una de las principales áreas en las que se dedicaba su familia.​
[…]​
James por su cuenta, tenia un problema leve entre manos: una peculiar Ponyta con flamas azules se estaba negando a comer los alimentos que le correspondían. Hector ladeó el rostro, retirando el plato lleno de comida.​
-A esa pequeña la trajeron hace tres días, pero no le ha gustado ninguno de los alimentos que le hemos ofrecido -sinceró Hector y arrugando el ceño. -Solo ha comido cuando el hambre le gana, pero no podemos seguir de esta forma porque a la larga se hará daño.​
-¿Ha variado la receta? -preguntó Pendragon de forma curiosa al mayor.​
-Si. He usado todas las recetas que conozco para los tipos fuego, pero ninguna le ha gustado.​
-Entonces permítame probar con algo.​
Hector observó con curiosidad como James sacó su pokenav y de este, se materializo una bolsa de papel. Pendragon tomó el empaque y de este, saco lo que parecía ser una especie de bocadillo color anaranjado. Ponyta sintió el olor de la botana y se acercó levemente a olfatearla mejor.​
-Anda, prueba y me dices si te gusto -animó el Criador al pequeño pony variacolor, quien con cautela dio un pequeño mordisco.​
-¡Pony! -el pokemon varia color abrió con sorpresa los ojos y comió con ganas aquel bocadillo.​
-Increible… le ha gustado.​
-Tengo un par de pokemon de fuego que son quisquillosos, así que imagine que estos bocadillos le iban a gustar.​
-¿Te molestaría darme la receta?​
-Para nada don Hector, con mucho gusto se la doy.​
LadyAzulina LadyAzulina estoy muy cansado :C luego le pongo color y toda la wea​
 
Última edición:

Morpheus's Dream ♚
Moderador
Registrado
12 Abr 2015
Mensajes
1,034
Calificación de reacciones
499
Puntos
750
Tras una larga hora de mostrarle al señor Sánchez cómo se realizaban los bocadillos y escribirle la receta, James se permitió sentarse un momento en el suelo. Se sentía algo cansado por las labores de ese día en las que se había esforzado, y un tanto estresado gracias a la aparición de Stella du Lac. Ya era bastante obvio que tendría que hablar con Tahnee seriamente acerca de eso, no era algo que podría o debiera esconder. Suspiró, un poco frustrado, y se frotó el rostro con las manos.

—¡Ah!

El sonido que escapó de los labios de su novia fue tan placentero que logró dispersar todo lo que agobiaba la cabeza del criador. La chica se tumbó junto a él y dejó su cabeza sobre sus piernas, sonriéndole apenas sus miradas se cruzaron. Pero ese vistazo fue fugaz, porque el de ojos grises pasó su atención al rostro de Hikaru que se sentaba cerca de ellos, cubierto de hollín.

—¿Qué…? ¿Qué te pasó? —regresó a mirar a Tashira, descubriendo lo mismo en su cara—. ¡¿A ti también?!

Al contrario que Shirogane, la de cabellos verdes se echó a reír. Ambas trataron de atender al resto de Pokémon tipo fuego, con la Ranger mayor considerando que al tener a alguien como Skrik le sería fácil tratar con cualquier tipo de temperamento. Bueno…

—Magmar nos soltó un Pantalla de humo en la cara —chasqueó la lengua la azabache.
—Creo que no le caigo bien a todos a fin de cuentas —seguía riendo la cressiana.
—Debes tener cuidado —la regañó Pendragon—. Deben. Las dos.
—Sí, sí… Al menos era consciente y no nos hizo daño.
—De todas formas. Déjame —
el muchacho tomó el rostro de su chica con una mano, tratando de limpiársela usando la manga de su chaqueta.

No esperó que ella volviera a reírse, haciéndole la labor más difícil al estirar los brazos hasta atrapar su cuello y tirar de él. Su mente se desconectó totalmente cuando ella se alzó lo suficiente para besarlo. Fue corto, e incluso pudo sentir cómo se le contagiaba el rastro divertido por las constantes risas de la sirena antes de que se alejara y se levantara, dejándolo con una sonrisa boba en la cara.


—Iré a lavarme, ya regreso.
—Me retracto —
le murmuró Hikaru luego de que la perdió de vista—, creo que te será difícil librarte de ella.

Tras regresar, Borge le tendió una servilleta húmeda a la niña para que pudiera limpiarse, pero en lugar de volver a sentarse con ellos, se asomó al patio, notando que el sol comenzaba a esconderse. Casi todos los Pokémon se encontraban más tranquilos con la llegada de la noche, empezando a activarse aquellos pocos que vivían despiertos en esas horas. Como varias veces en ese día, una cabeza se frotó contra su pierna y no tuvo que mirar para saber que se trataba de su bebé Deino; ya no tenía tanta energía como más temprano y podía notar que incluso parecía atontado. Con una pequeña sonrisa lo guió con una mano en su cabecita hacia el espacio donde los bebés dormían, sentándose junto a él. No le gustaba la idea, pero esperaría a que se durmiera para marcharse.

—Me gustaría —susurró, tratando de no molestar a ningún otro—, me gustaría mucho llevarte conmigo, pero no puedo. No me perteneces. Lo que sé es que así como tú, siempre te llevaré conmigo en mi corazón.

Se inclinó para besarle dulcemente la frente antes de girarse en la dirección donde escuchó su nombre. Durante ese tiempo que le tomó acostar al pequeño Pokémon, la pareja Sánchez estuvo conversando con James e Hikaru para agradecerles la ayuda y despacharlos, no tenían mucho más que hacer por el resto del día. La chica asintió, uniéndose a ellos en el lobby para encontrarse con que todos los Pokémon que les pertenecían estaban listos para marcharse. Tahnee les agradeció personalmente la experiencia a los ancianos antes de tomar de las manos de Alakazam a Keezhee y salir.

—¿Dónde te estás quedando, Hikaru? —le preguntó ella al empezar el camino por las calles de la ciudad.
—Soy una chica grande, puedo ir por mi cuenta.
—No me importa~ —
recibió una sonrisa de la Ranger mayor—, vamos a acompañarte.
—¡James! —
arrugó la nariz Shirogane.
—¡A mí no me mires! —él levantó las manos antes de usar una para rodear los hombros de su chica—. Tahnee es libre de hacer lo que quiera.

Un gruñido de Delphox arruinó la calma de los Pokémon que los seguían debido a que César terminó cayendo al impulso que había tenido durante todo el día de meter una mano entre las hebras verdes, sin recibir ningún rechazo por parte de la fémina y sintiéndose gustoso por tan saludable cabellera. Su entrenador no habría podido encontrar alguien mejor, porque probablemente no existía.


Luigi Luigi ya, terminamos.
everyday everyday holi~ Prometo que no hay tanta azúcar en este trabajo como en los anteriores (?).
 

Comentarios por Facebook