Misión E Un Invitado Especial.

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Misión:
Un invitado especial (E)

La clase tiene un pequeño y muy especial invitado: una mascota. Se ha asignado a alguien o a un grupillo encargarse de cuidarle por todo un fin de semana, lo que se traduce a alimentarlo, entretenerle, protegerlo, etc. Ver las notas. Eso sí, el animalito debe regresar en buen estado a la Academia.

Objetivos:
-Velar por el bienestar de la mascota en todos los sentidos.

Datos Extras:
-Ustedes no lo saben pero la mascota es una invocación que puede hablar. Se les fue entregada a modo de prueba discreta y cualquier cosa malintencionada o un descuido importante, ella no dudará en contárselo a los sensei.
-Ustedes eligen qué tipo de animal es, tomando en cuenta que debe ser pequeño y terrestre.

Ficha. Emily Uzumaki
 
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Faltaban apenas 30 minutos para las 3 de la tarde, hora a la cuál por fin los estudiantes podrían irse a sus casas para disfrutar de su fin de semana. La última clase prácticamente era la más ignorada de todas, puesto que los alumnos se la pasaban pensando qué iban a hacer durante el resto de la tarde con sus amigos más que prestar atención a dicha asignatura. Sin embargo, en aquella tarde se llevarían una pequeña sorpresa. Literalmente, pequeña. El salón era un completo desorden, los alumnos tirandose notas mientras el profesor trataba de dar la clase. Más tarde que temprano, llegaron a tocar la puerta deslizable. Tras que el maestro presente le dijo que podía pasar, un hombre entró con un perro de una raza indistingible, probablemente un cruce de varias especies caninas, Era de color café con una estatura muy pequeña, aunque no tanto como un chiguagua.

-Tengo una pequeña sorpresa para ustedes, alumnos. Este fin de semana uno de ustedes tendrá la tarea de cuidar a este perrito. Se llama Cookie - El animalito los miraba alegre y coleando, clásico de los animales caninos de su especie. Apenas el hombre lo soltó, se comenzó a pasear por toda la sala olfateando el aroma corporal de todos los estudiantes.
- ¿Y por qué tenemos que hacerlo? - Preguntó uno.
- Sumará punto a sus horas sociales, además les pagaremos por hacerlo. Vamos, que solo es un fin de semana -
- Eso quiere decir que como se nos pierda nos va a caer encima una buena -
Dijo Emily, un poco sarcástica de la situación. Llevaba claro que no quería hacerse cargo de un animal impredecible e irracional, o por lo menos eso es lo que pensaba acerca del pequeño animal, aunque nada estaba más lejos de la realidad. Para su mala suerte, el perro se le quedó a la par de ella, subiendo en su pupitre y oliendola de más. Básicamente, aquel comentario en el que afirmaba que no quería cuidarlo había sido su condena, pues aquella invocación tenía un sentido del humor bastante tosco.
-Parece que te ha elegido a ti - dijo el hombre mayor que había traído el animal.

- ¡¿Qué?, ¿Y no puedo negarme? - Preguntó amedrentada la chica.
- Niegate a ese hermoso animal - Comentó el hombre. Aunque la vista era bastante cómica y clásica, la de un perro babeante y feliz moviendole la cola, el saber que todo aquello solo era una actuación del pensante can era algo perturbador de procesar.
- Vaya, está bien... - respondió vacilante la chica.

Acabaron las clases. A Emily le habían dado comida suficiente para el fin de semana, la correa del animal y algunas instrucciones básicas, como que debía limpiar sus desechos y que debía alimentarlo 2 veces al día. Lo cierto es que aquella tarea no le hacía nada de ilusión, salvo por el hecho que iba a contar para las horas sociales de la chica. Pensar constantemente en aquello era lo que, a su manera, la hacía mantener la paciencia con el animal, puesto que Cookie la llevaba clara que iba a esforzarse para ponerle las cosas difíciles a la chica.

Ya en la noche, la del suéter rosa había improvisado con papel un plato para la comida y había sacrificado un tazón hondo para darle de beber a la invocación. Al verle comer tranquilamente de su comida y luego beber sin tener que hacer un mayor esfuerzo, le daba la sensación de que la tarea iba a ser bastante fácil. Pero una corazonada, un escalofrío, le daba la sensación de que aquel can le iba a complicar la existencia. Por lo menos, esto pasaría el domingo por la noche. Tanto viernes como sábado el animal se había comportado de manera ejemplar, observando atentamente a la chica hacer los pasatiempos que esta tenía los fines de semana. Que venía siendo: descansar, divertirse con alguna novela en la computadora, leer y un entrenamiento para no perder la condición física. Nada fuera de lo normal para una aspirante a genin.

Tocaron las 8 de la noche el día domingo. Emily salió de su habitación para ponerle la comida y cambiarle el agua a Cookie, cuando se percató de que el animal no estaba por ningún lado. Lo buscó por toda la casa y luego de buscar desesperadamente durante un rato, cayó en cuenta de que el animal no estaba por ningún lado.

- Sabía que este animal tonto me iba a causar problemas - Concluyó.
 
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Emily salió de su casa dispuesta a darle caza al animal perdido. Sabía a ciencia cierta que como se le llegara a perder y fuera necesario pagar por una misión de rescate y extravío, era ella o su familia la que tendría que costearse dicha misión, y era algo que a nivel económico no se podía permitir. Tenía que encontrar al animal esa misma noche o nada. Estuvo buscando por los alrededores señas de aquel animal. Para su suerte, más pronto que tarde encontró un rastro de cabellos cafés. Sospechaba ella que eran del animal, o por lo menos eso quería creer. Tras un rato, vio como los pelos junto a muchos otros de distintos tamaños y colores se juntaban en una pequeña entrada subterránea. La chica al verse ocorralada y sin opciones se dispuso a entrar. Hizo un jutsu de transformación, adoptando la forma de una perrita de color negro y rayas rosas, para poder entrar a través de aquel orificio.

Al entrar, el impacto fue brutal. Habían animales de todas las razas, aunque de tamaño suficientemente reducido como para pasar por el orificio de antes. Literalmente era un puterío de animales. En el centro había una tarima con varias hembras de distintas especies bailando eróticamente, mientras los distintos machos observaban en la base de dicha tarima lanzando piropos y comentarios no aptos para un publico menor de 18 años.

Lo cierto es que aquella escena le había chocado bastante. Estaba por irse, hasta que hizo contacto visual precisamente con el perro bajo el cuál había quedado a cargo. Estaba sentado cerca del show, observando a una Corgie bastante "guapa" a sus ojos que danzaba al son de la música, pero su cielo en la tierra fue interrumpido rápidamente por Emily, quién seguía transformada en una perrita para pasar desapercibida.


-¡Así que podías hablar y todo!, ¡Eres un sin verguenza pervertido! - Le gritó Emily a Cookie.
- ¡Cállate, nadie debe saber que estuve aquí! - Le respondió, revelando un tono de voz ligeralmente tocado por el alcohol. Todos los presentes se le quedaron viendo a la pareja, pensando que eran algún tipo de casados y que la esposa acababa de encontrar a su marido en un puterío.
- Ni madres, nos regresamos a casa - La chica agarró al can de la oreja. Los presentes no paraban de reír.
- ¡Espera. no me acabé mi cerveza! - Le decía a regañadientes mientras lo halaban.
- Ahí hay agua y concentrado en la casa, no gastes en estupideces - le contra argumentó.

Apenas llegar a la casa, lo primero que hizo la puberta fue regañar al can. Lo cierto es que aquella escena la había dejado marcada, por lo menos durante algunos días. Lo primero que hizo fue hacerle comer su concentrado y beber algo de agua, y luego le puso la cadena que dejó amarrada en el pomo de su propia habitación, para asegurarse de que el pobre animal no pudiera escaparse. Aunque esto le jugó en su contra a la hora de conciliar el sueño, puesto que el animal estuvo ahullando de tristaza y soledad en la ventana por no haber podido hablar con aquella Corgie que tanto le gustaba.

Finalmente amaneció, Emily con su forma humana halando a Cookie de la correa hacia la academia. El animal tenía un gran dolor de cabeza, producto de el alcohol que había ingerido la noche anterior, pero también tenía un ligero dolor en su corazón. Una melacólica tristeza le invadía, puesto que se había quedado con las ganas de hablar con aquella bailarina a la que llevaba un par de horas haciéndole ojitos.

-
Vaya, está bien. Reconozco que estuvo mal que me haya escapado para ir ahí, pero es que esa chica trabaja solo los domingos en la noche -
- Voy a fingir que no quedé perturbada de por vida, pero entre tú y yo hice un trabajo perfecto cuidándote -
- Te lo compro, pero no le digas a mi dueño que me fui de putas -
- Tenemos un trato, amigo mío -
le respondió Emily, satisfecha del final feliz.
 
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Ninshuu

Gran abuelo
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Eso fue divertido. Se elogia que conseguiste pensar "fuera de la caja" para convertir una tarea "E" en una mini historia entretenida, dándole vida y personalidad al can. En general, es un punto a favor que el escritor logre emplear el enunciado como una base y aporte más, mucho más que solo el cumplimiento de objetivos. Después de todo, esto es un rol y a todos nos gusta dejar volar nuestra imaginación.

Solo dos observaciones. Primero: el Henge no Jutsu solo permite adquirir apariencias de tamaños similares a los del usuario (por ejemplo, un adulto podría transformarse en un niño), pero hay límites. Ya que no mencionaste en qué raza se transformó Emily, de deja a la ambiguedad, pero a menos que haya sido un Golden... el Henge no habría sido posible. Lo tienes en la descripción del jutsu:

(E) Henge no Jutsu: Tras realizar los sellos de manos correspondientes, el ninja adopta la apariencia de cualquier persona u objeto que pueda visualizar claramente en su mente. No obstante, la persona/objeto deberá poseer unas dimensiones similares o aproximadas a las del ninja, es decir: el usuario no podría transformarse en una mosca ni en un ratón, tampoco en un elefante o en un bebé, pero sí en un niño. Además, el ninja no obtendrá las características del objeto salvo su voz (si se transforma en otra persona y conoce su voz), manteniendo el mismo peso, velocidad, fuerza, olor, etcétera. Un golpe o pinchazo puede desestabilizar esta técnica haciéndola desaparecer.
Lo segundo y último es que en ningún momento se narró que Emily deshizo el Henge antes de halar por las orejas al perro.

20 Ryo's y 60 XP para Chiroe Chiroe
 
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