Original Fic Una gran aventura.

Diamant

Hola
Registrado
6 Oct 2009
Mensajes
3,072
Offline
Hola, antes que nada, unas aclaraciones.

Hablando de los protagonistas, el principal es inventado y los demás personajes son sacados de otros lados, salvo por uno que sí aparece en Digimon, aunque acá está un tanto cambiado. Como verán, no aparecen los protagonistas de alguna versión de digimon,Tai, etc. Lo cual en parte es para tener más libertad al elegir otros digimon acompañantes...bah podría igual, pero creo que no quedaría tan bien, poner por ejemplo a Tai con un digimon que no es el suyo. Bueno nada, y lo otro que no sé si lo iré a seguir en un futuro xd, por ahí tengo ganas o no, pero bueno, lo comencé por aburrimiento y me entretuvo. Veré si tiene éxito.
Gracias de antemano.

-----

Capítulo 1. El encuentro mortal.

Corrí tan veloz como pude, dando mi mayor esfuerzo, todo por alcanzar aquella estatua primero, antes que aquel joven pálido, de cabello negro y ojos rojizos, quien me viene pisando los talones desde hace tiempo, diciéndome, “yo me quedaré con él, no te lo vas a ganar tú”, mientras yo le respondía, “raja de acá subnormal, pareces hijo de animales” a lo cual sin entender por qué, se dibujó una sonrisa de malicia en su cara. Todo esto hace una media hora, por lo cual las piernas no me dan para mucho más. Oh, sí, daré un poco de contexto. Soy Scott, estoy corriendo en un laberinto al cual me aventuré hace una hora para elegir un digimon al cual yo seré su Maestro, según entiendo. Sé que hay unos cuantos más jóvenes como yo corriendo; supongamos que como yo, por gritos que escuché o pisadas, pero de ver bien, solo al que mencioné. Unos tantos otros apenas divisé sus figuras.
¿Cómo llegué aquí y por qué yo? Eso no importa, ahora estoy a poco de alcanzar la piedra blanca y brillante de un ángel, a la vez que aquél joven grita, “¡Maldito! ¡Te mataré!” cuando la yema de mis dedos estuvo por posarse en la escultura, el muy desgraciado se abalanza hacia mis pies y me empuja hacia el suelo. De no haber puesto mis manos, me habría roto los dientes al chocar ante el suelo de adoquines. Quienes sufrieron fueron mis palmas y el dolor corrió hacia mis codos como electricidad en mis venas.

-¡Anda a la mierda idiota! ¿Qué te pasa? Yo lo vi primero, ni siquiera me importa tanto y te lo habría dejado y me buscaría otro, pero no cesas de molestarme, enfermo, infeliz.- le grité mostrándome furioso, pero más que nada estaba confuso. Él no respondía, solo con desesperación se levantaba para ganarme. Yo, tirado, lo sujetaba con fuerza, hasta que lo hice caer de costado.

-¡Ah!-exclamó ante el golpe.-Es injusto, yo soy el indicado.

-No seas llorón, tienes el payaso bufón que está por aquí cerca, seguro lo viste, ¿no?

-Desgraciado, quédate tú con él.-contestó despectivo, tratando de desprenderse, a la vez que yo me paraba y lo sujetaba con más comodidad.

-Hagamos una cosa… ¿Cómo te llamas?

-Damien.

-De acuerdo, Damien. Lo tendrás tú, pero atiende esto…-me quedé en silencio un momento y-su puta madre jajaja.- Lo lancé hacia un costado como pude y pegué un salto logrando tocar la estatua con la punta de mi dedo índice. Él al segundo también la tocó, pero lanzó una maldición al saber que yo lo conseguí primero.

-Me da igual.-chocó su palma contra su frente.-Quédatelo tú. Alguien como yo ni siquiera necesita un Digimon de acompañante.

-Así me gusta. Pero si te sirve, dobla a la derecha, luego a la izquierda, luego a la izquierda, luego a la derecha, luego a la izquierda, izquierda, derecha, derecha, izquierda, derecha, derecha, izquierda, derecha, izquierda y encontrarás al bufón, que parece ser fuerte.

-Gracias…-Se quedó inmóvil, viéndome con la cabeza inclinada, mientras su flequillo le caía hacia un costado.

-Scott, Scott Heaven.-respondí sonriendo, sintiendo un poco de grima ante su mirada de ojos rojizos.

Una vez se fue corriendo, dejándome solo, me concentré en la estatua, la cual comenzaba a resquebrajarse, a la vez que destellos potentes de luz surgían de ella. Hizo una explosión que me empujó hacia el suelo…como que estoy cansado de caerme…Cubrí mis ojos de la luz enceguecedora en forma de ovalo, hasta que fuera apaciguándose. Cuando el ambiente retornaba a su color original, con lentitud me quité las manos de los ojos y pude ver frente a mí un querubín Digimon de ojos azules y cabello rubio.

-Yo soy Lucemon.-dijo con voz que parecía ser de chica, pese a que parece que es niño. Bueno, después de todo, en las series animadas los niños son interpretados con voz de mujeres.

-Y a partir de ahora, yo soy tu Maestro. Dado que toqué la piedra, debes servirme en mi misión.-le respondí, parándome y viéndolo de frente.

-Tienes agallas humano. ¿Tú mi Maestro?- preguntó elevando la voz.

-…Sí, bueno pero si no te gusta…

-De acuerdo… ¡Pero! Te serviré como a mí me parezca. ¿Qué quieres?

-Por ahora sígueme, Lucemon, tenemos que llegar al final de este laberinto.

-Sígueme tú, Scott. Yo conozco el camino.

Lo seguí con un suspiro, sin preguntarme cómo es que sabe mi nombre. Después de todo, nada de esto tiene mucho sentido. Ni siquiera estoy en la Tierra.

Una media hora más y salimos del laberinto de mierda que ya me estaba hartando. Llegamos a un amplio campo circular de tierra dura y gris, cerrado por grandes muros de piedra que se alzaban hasta el cielo azulado. Solo tenía dos aberturas en cada extremo, por donde se podía pasar.
Ante mí y mi digimon, había otros cuatro chicos entre diez y diecisiete años merodeando allí, con sus respectivos digimon. Al llegar se voltearon hacia mí. Uno de ellos era Damien.

-Hasta que llegaste, Scott.-me dijo relajado, echándose contra una columna. A su lado lo acompañaba su digimon.

-Piedmon.-lo saludó Lucemon.

-Jajaja, ¡espadas del triunfo!- lanzó unas espadas, pero estas se destruyeron antes de alcanzarlo.

-Bonita forma de devolver el saludo.

-No te conozco, pero veo que eres fuerte. No como si fueras el digimon de un mocoso.

-Mejor enfréntate con alguien que puedas ganar.-le espetó.

-De acuerdo, ya que estamos todos, ¿por qué no nos presentamos?- pregunté amistoso, mientras los demás se volvían hacia mí de mala gana.

-Comienzo yo.-dijo un chico con gorra y cabello gris.-Soy Dark T.K. Solía ser T.K. pero…

-Te volviste emo.-lo interrumpió uno más joven, quien era un niño para ser exacto.

-No…pero bueno, por razones se me cambió el aspecto y un poco la personalidad.-replicó.-Por otro lado, este es mi digimon, “Black MagnaAngemon”. “Hola” dijo BlackMagnaAngemon.

-Yeah, Black como negro- dije moviéndome como rapero.-, yeah negro...metamos un rap.

-¿Qué es eso?-me preguntó con seriedad.

-No es nada.-contestó Dark T.K. frustrado.-Mejor que se presente otro.

-Soy Damien Thorn, tengo diecisiete años y mi digimon es Piedmon.

-Tontos que muestran su rostro lleno de terror.-dijo Piedmon sonriendo con malicia, a la vez que nos veía disimulando su risa de payaso.

-Ahora yo soy tu Maestro Piedmon, no empieces con tus cosas de malo.- Piedmon accedió a quedarse callado pero mirándonos de mala manera.

-Como sea…Yo soy Miles Blume, un simple niño de ocho años como pueden ver. Mi digimon es Blackwargreymon. Pero a diferencia del de T.K. es un Black mejor.-No noté nada raro en este niño, solo que tiene los ojos de diferente color, uno azul y otro ámbar. Pobre, ¿realmente venir aquí será bueno para él?

-Soy Skycom versión catorce años. Mi digimon es Machinedramon.-Él es un joven casi normal, salvo por su aspecto artificial. Hasta podría ser un androide... Solo bromeo.

Por último me presenté yo, tratando de mostrar entusiasmo, que de todos modos no sirvió de mucho porque casi que me ignoraron.
Al poco tiempo, apareció un halo de luz desde arriba, de donde surgió el holograma de un digimon extraño.

-Hola niños elegidos. O mejor dicho elegidos, ya que no todos son niños...Han sido abducidos desde su hogar Tierra, posteriormente han sido enviados al digimundo y han tenido que entrar al laberinto para…

-No nos cuentes por lo que pasamos porque ya lo sabemos.-lo interrumpió Dark T.K.

-Coincido, mejor dinos que debemos hacer.-le pedí al holograma.

-Está bien. Deben salvar al digimundo de un poderoso enemigo.

-¿Por qué?- preguntó Damien.

-Porque si no lo hacen el digimundo será destruido y en esa destrucción también morirían ustedes. Y como que no te conviene morir, ¿no?

-Ya veo.-dijo Skycom.

-Falta un elegido. Elegida más bien.-señaló en tono serio el digimon aparecido en holograma.

-¿Una chica?-pregunté tratando de ocultar mi entusiasmo.

-Hola.-escuché decir una suave voz atrás mío. Me volteé a ver y en el instante supe que había encontrado a la chica de mis sueños. Una bellísima joven de cabello dorado que le caía ondulado por sus hombros, vestida de blanco. Se mostraba con tranquilidad y sus amables ojos se posaban en cada uno de nosotros, pero especialmente en mí, lo cual aceleraba mi corazón.

-Lamento llegar tarde.-río con disimulo.-Soy Elisabeth, mi digimon se llama Apocalymon.

-Muy bien. Ahora sí están todos-continuó nuestro anfitrión…Pero, antes de que siguiera, escuché la explosión de un disparo que me sobresaltó. Luego al instante vi entre las cejas de Elisabeth un punto rojo del cual salpicaban gotas de sangre. Su grácil cuerpo se desplomó contra el suelo.

-¿Qué hiciste niño?- suspiró Dark T.K. moviendo la cabeza hacia los costados. Di media vuelta rápido y medio shokeado y vi a Miles con un revolver en su mano y su rostro contraído con su mirada fija en el cuerpo caído.

-La maté, tal como puedes ver.-se encogió de hombros.

-Pero ¿por qué lo hiciste?-preguntó Damien.

-Tiene a Apocalymon de digimon, parece ser poderosísimo. Era un peligro esa chica. Seguro en algún momento iba a pedirle que nos mate a todos nosotros.-el niño hablaba como si disfrutara haberla matado.

-¡Pero solo eres un niño!-exclamé.

-Sí, supongamos que sí, ¿y qué?-respondió sin darle importancia al asunto.

-¿Qué piensas de esto Blackwargreymon?-preguntó Piedmon.

-No me pareció la mejor forma, pero mi Maestro es listo, sabe por qué hace las cosas.

-Quiero aclarar que es como dice ese chiquillo. Mi Maestra tenía pensado hacer eso.-afirmó Apocalymon con voz ronca, como si fuera un viejo borracho y gruñón.

-¿Por qué no la protegiste?- le recriminé.

-Me distraje por un segundo.

-¿Y ahora que harás?-le preguntó Skycom.

-Me voy al espacio exterior y me quedaré flotando por allí para siempre.-respondió y luego se fue.

-Dejemos de lado ese percance.-prosiguió el digimon que nos dio la bienvenida.-Para estar más cerca de derrotar al digimon que quiere destruir el digimundo, deberán ir hasta las colinas que se encuentran hacia el norte.

-¿Sabes cómo se llama ese digimon?- preguntó Lucemon.

-No.-contestó el digimon del halo de luz y al instante se esfumó.

-Genial, tenemos que caminar muchísimo ahora y la verdad el digimundo me importa tanto como un átomo de hormiga.-dije desanimado.

-Pero fuimos secuestrados y tenemos que derrotar a ese digimon que quiere destruirlo todo o sino nosotros también nos vamos a quedar muertos bien muertos.-indicó Dark T.K.

-No es un problema para mí.-declaró Damien.

Miles guardó su revólver, el cual lo había utilizado como si fuera un audaz vaquero del lejano oeste y sacó de su bolsillo una navaja.

-Ah, ¿eres rambo?-preguntó con ironía Dark T.K.

-Tengo solo un revólver y esta navaja.-dijo al tiempo que iba cortando las manos del cadáver de Elisabeth.

-¿Qué piensas Skycom?-le pregunté sin saber bien por qué. Sí, quizás solo para sacar conversación con alguien y llevarme bien con todos.

-… …. … …converSAción negaDa… … …. … …

Miré hacia el cielo del digiworld y noté que en poco tiempo había comenzado a oscurecer mucho. Se avecinaba un viaje largo donde deberemos emprender nuestro camino para salvar este lugar y nuestras vidas.

-Hasta el próximo día.-alzó la voz Dark T.K. y se acostó de costado.

Humanos y digimon expresaron cosas similares y se acostaron, salvo Machinedramon. El campo encerrado por sus fríos muros en cuestión de minutos quedó en un inmutable silencio. Aunque a los segundos Miles comenzó a tararear una extraña melodía.
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
Registrado
31 Ago 2010
Mensajes
2,393
Online
Me está gustando; me recuerda tanto a la película EL laberinto como a cierto fic que leí años atrás. Me pregunto si los trajeron de diferentes Tierras.

Esperaré al sgte capítulo. Nos vemos!
 

Registrado
17 Ago 2019
Mensajes
58
Offline
Es agradable leer un fic con tanto humor, los personajes en sí son un chiste y los diálogos me recuerdan el doblaje latino de Koni Chan jajaja
Me parece interesante que los personajes sean unos antihéroes, aunque me desilusiona que no haya más chicas, pero en general me gusta...
 

MeganeDenshi
Registrado
6 Feb 2017
Mensajes
98
Ubicación
Calabozo de Slytherin
Offline
Okay, me recordó a Percy Jackson. No está mal, es primer fic que leo aquí así que espero leer más de tí. Dark Tk? Hah! I get that one
 

Diamant

Hola
Registrado
6 Oct 2009
Mensajes
3,072
Offline
Hola. Pues aquí traigo el segundo capitulo. Pasó un tiempo pero lo hice. No esperen la gran trama ni mucho menos, es más que nada para pasar el rato. De hecho este segundo cap es muy ridículo :49::03: Gracias por los comentarios.


Capítulo 2. Hacia las colinas del destino.

Tuve que correr adormilado para alcanzarlos. Resulta que abrí los ojos porque un insecto; imagino que un insecto digimon, me estaba molestando. Cuando los cerré, los volví a abrir en un santiamén, al caer en la cuenta de que no había nadie, ni siquiera Lucemon. Sin detenerme pensar fui a buscarlos y los alcancé a los cinco minutos horario humano. Avanzaban por un angosto sendero rodeado por bosques que parecían no tener fin.

-Hasta que te despiertas.-comentó Dark T.K.

-¿Por qué no me avisaron? Encima aún está de noche.- protesté.

-No es nuestra obligación.-replicó Damien.

-Es mejor ir de noche, si hay digimon malos puede que estén durmiendo. De ese modo nos ahorramos molestias-indicó Miles, quien iba al frente.

-Parece ser un sendero muy vacío…-dije, pero me detuve porque escuché unas ramas quebrar, todos lo escuchamos y nos detuvimos.

De pronto salió un gigante gris enmascarado, con cadenas en sus brazos. Gritaba de modo intimidante y sus pies golpeaban el suelo con fuerza, haciéndolo retumbar.

-¡¡Buaaarg, yo soy Skullmeramon y los voy a matar a todos ustedes!!

-¡Espadas del triunfo!-Piedmon les lanzó unas espadas triunfantes directo a la cabeza del digimon.

-¡Fuerza de Gea!-gritó Blackwargreymon al lanzar su potente ataque directo contra el cuerpo del gigante.
Skullmeramon no tuvo tiempo para hacer mucho antes de ser desvanecido por completo. Ni siquiera pudo soltar una maldición por su derrota.

-Alto esperen un segundo.-dijo Damien llevándose sus blancos dedos a su mentón.

-¿Qué ocurre Maestro?

-¿Por qué cuándo lanzas tu ataque lo mencionas? Digo, nunca se me ocurrió decir golpe o patada cuando tengo que hacerlo, ni tampoco gritar disparo si disparo un arma. También va para Blackwargreymon. Así deben ser todos ustedes, digimons, ¿verdad?

-Hmmm…ciertamente no lo había pensado.-asintió Piedmon pensativo.-...Digamos que queda cool.

-Coincido con el bufón.-dijo Lucemon.-Mi ataque tiene muy buen nombre como para no mencionarlo.

-A veces prescindo de decir mis ataques.-dijo Machinedramon.

-Muy…bien…-dijo Skycom, luego se volteó a Dark T.K. para decir: …. …. ….ConversAciÓn NegaDa…. …..

Continuamos sin descanso varios kilómetros más, topándonos de vez en cuando con digimons aún más débiles que el enmascarado de las cadenas, los cuales fueron derrotados principalmente por Piedmon o Blackwargreymon.
A mitad de camino apareció del bosque oscuro una chica con gorra azul, parada frente a nosotros. Tendría unos dieciséis años. Llevaba una bufanda que ondeaba suave por el viento.

-Hola, yo soy Sora Takenouchi, soy una chica random que aparece por aquí sin explicación, para guiarlos en su camino sinuoso. Síganme por favor.- dijo con mucha seriedad, sin mostrar expresión alguna.

-Ah, sí…-dijo Miles, al tiempo que sacó su revólver y le disparo en la frente, haciendo que la pelirroja caiga atónita contra el sendero. Un poco de polvillo se levantó del suelo y voló hacia el cielo despejado.

-¡Cielos niño! ¿Puedes dejar de hacer eso? La próxima vez que veas a una chica no la mates.-dijo Dark T.K. sin ocultar su enojo.

-Nos pudo haber sido útil.-coincidió Damien.-… ¿Acaso tienes un problema con las mujeres?

-Ustedes no lo entienden, ¿acaso no les parece raro que aparezca una jovencita a estas horas por un bosque oscuro diciendo que nos va a guiar, sin mostrar expresiones, como si estuviera tramando algo maligno?

-No descarto la posibilidad, pero deberías haber esperado un poco más.-dije yo.

-¿Les vas a sacar las manos?-preguntó Dark T.K. viéndolo con intriga, pero Miles no contestó, solo hizo su trabajo.

-Extrañas costumbres tienen ustedes los humanos.-observó Lucemon.- No nos detengamos, seres débiles. Continuemos o perezcan.

-De cualquier forma creo que voy a perecer.-murmuró Dark T.K.

-¿Por qué dices eso, Amo?- le preguntó BlackMagnaAngemon.

-Tengo un mal presentimiento. Pero no seré el único.

Seguimos nuestro viaje sin hablar, mientras los ruidos de los bosques llegaban hacia nosotros desde todas partes. Faltaba poco para llegar a las colinas, sin embargo de pronto apareció rodando un cuasigigante, el cual saltó frente a nosotros.

-Hola a todos, elegidos. Jojojo.-río con voz gutural.

-No puedo creer…lo..Es…-Antes de que Dark T.K. terminara de nombrarlo, Damien se adelantó.

-El Peluca.

-¡Sí! Digo…No, ¿El peluca? ¿Qué no es “Hagrid”?- Dark T.K. se veía confundido.

-Yo lo conozco como El peluca.- dijo Damien inclinándose de hombros.

-Jah, p*tas Harry, p*tas.- dijo el grandote.

-No importa cómo se llame. ¿Qué hacemos?- les pregunté a todos.

-¡Matarlo!- gritó Piedmon, desenvainando sus espadas del triunfo.

-No, esperen. Veamos qué hace.-pidió Miles.

-Vamos, síganme hacia mi cabaña, a solo cien metros de aquí. Tengo que prepararlos para su objetivo.- dijo, al tiempo que comenzaba a caminar.

-¿Qué sabes de nuestro objetivo?-preguntó Lucemon.

-Yo soy enviado de su anfitrión. Jeh. ¿Se van a quedar allí toda la noche?- sonrió como se ve en los memes.

De modo que acordamos en seguirlo, después de todo vimos que no representa una amenaza y entre todos podríamos mandarlo a dormir en poco tiempo si la situación lo ameritaba. En primer lugar iba El Peluca Hagrid caminando sonriente, esquivando torpemente los troncos largos y altos del bosque, luego lo seguían Damien y Piedmon, Lucemon y yo, Dark T.K. y BlackMagnaAngemon, Miles y BlackWargreymon y atrás Skycom Genesys versión catorce años y Machinedramon.

-¿Por qué están tan tímidos? Vamos, entren. Jojojojo.

Su cabaña era más grande de lo que pensaba y por dentro se veía acogedora. Había una habitación para huéspedes con cinco camas tendidas en su interior. En la sala de estar había una mesa de madera redonda con vasos de vidrio encima, además, por una esquina estaba una mesa lustrosa de billar.

-Disculpe señor Peluca, pero, ¿dónde dormiremos los Digimons?-preguntó Piedmon observando la habitación de huéspedes.

-Son digimon, no necesitan dormir, ¿cierto?

-Jajaja, así es. Solo quería saber si lo sabía y si no, si era amable con los digimon, especialmente con el gran Piedmon.

-Ustedes los digimon quédense afuera vigilando, nosotros hablaremos con él.-dijo Damien, en tono de orden.

-Además de hablar con él, pasare un rato jugando billar.-dijo Miles.- ¿quién me sigue?

Estuve pensando si contestar dado que no tenía demasiados deseos de jugar. Al final Dark T.K. eligió ser su contrincante.
Nuestros digimon merodeaban afuera sin mucho qué hacer. Por su parte, dentro de la cabaña, el niño y el joven Dark T.K. jugaban billar golpeando las bolas con mucha fuerza y precisión.

-Te mataré.-decía Dark T.K. irritado al ir perdiendo por poca ventaja.

Pero Miles no se quedaba atrás en las amenazas.

-Yo te sacaré los ojos, chiquillo insolente.-al decirlo, por extraño que sea noté su voz cambiada.

-¿Chiquillo? Pero si soy mucho mayor mayor que tú-río Dark T.K. a la vez que golpeaba la bola blanca.

-Dejen de pelear, humanos inútiles.-dijo Damien levantando la voz.

-Coincido con él.-asentí.-Tenemos que pasar la noche aquí y luego terminar nuestra travesía para llegar las colinas. Mejor pasarla bien. ¿Verdad Skycom?

-…..cOnverSacióN….AcePtadA….Sí…

-¿Pasarla bien? Jo jo jo. No lo creo…

-¿Qué ocurre Hagrid?- pregunté, sabiendo que algo no andaba bien.

-No soy Hagrid ni El Peluca, eso solo es un disfraz. Realmente soy ¡Puppetmon! Waaajajajaaaa.- se quitó su disfraz de El peluca Sabe, y apareció ante nuestra vista una especie de pinocho maligno.

-¡Oh no! Es Puppetmon.- exclamó Dark T.K. asombrado.

-No es Puppetmon, ¿que no ves que es Pinocho después de diez tragos de vodka?-dijo Damien moviendo la cabeza decepcionado.

-No lo conoces. Hace mucho tiempo luché contra él. Bueno realmente yo no hice nada, fue otro digimon que lo congeló y por eso se murió, pero igual supongamos que peleé contra él.-explicó Dark T.K. que parecía ser el más preocupado de todos.

-Tenemos nuestros digimons de todos modos.-dijo Miles sin darle importancia.

-Tontos humanos. Esta cabaña está protegida por un escudo impermeable. Sus digimons por más fuertes que sean nunca podrán entrar acá….- El digimon de madera se quedó un rato en silencio sonriendo.- ¡Es hora de jugar!- entonces sacó un potente revólver y disparó hacia una pierna de Damien.
 
Arriba Pie