Prueba Undokai | NLK [?]

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Morpheus's Dream ♚
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1er escenario: desde la entrada de la academia hacia el pueblo más próximo, ubicado a unos cien metros. Allá deberán apropiarse de algún bolso/mochila/objeto para cargar cosas (¿?), cada uno. Sin ninguna razón aparente serán perseguidos y deberán valerse de los tres jutsus básicos principales para escabullirse con éxito. La meta es salir del pueblo sin causar estragos, en dirección hacia la montaña más próxima (Pop Quiz: ¿Cómo le llamarían a esa montaña? El mejor nombre se quedará permanentemente).

Liahme Nara
Lovetta Inuzuka - Nya Nya
Kurohane Nara - Lazy Lazy
Profesor: TK ♥
 

I'm Morpheus, owner of a dream
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Esa mañana Kurohane había sido citado a la academia por alguna extraña razón que no comprendía del todo, se suponía que como un graduado su presencia en la academia no era requerida: le parecía absurdo y a la vez le generaba curiosidad el porqué del llamado. Pensó en su hermana menor, Liahme. Pero, ¿por qué le llamarían a él si para eso estaban sus hermanos mayores y Tomoe? Chistó con fastidio cuando no llegó a una respuesta.

Eran pasadas las doce del mediodía cuando el bastardo de los Nara arribó a la entrada principal de la academia y, cuando lo hizo, chistó de disgusto. En la puerta del establecimiento se hallaban Liahme Nara -su detestable hermana- y una chica de tez bronceada, quien cargaba en sus brazos a una criatura tan preciosa como su amado Rha’s. Los esmeralda se posaron en la niña desconocida. Kurohane miraba a la enana de arriba a abajo como si la estuviera evaluando, cosa que en un principio causó que la susodicha tuviera curiosidad del porqué de su mirada, mientras que la cachorra de lobo mostraba sus dientes como un gesto de incomodidad y precaución.

¿Inuzuka? —Cuestionó tras detener sus ojos en las marcas faciales características de su clan de hombres bestia.
Sí, soy...
No me importa tu nombre —exclamó con fastidio y volviendo la mirada a su hermana. Lovetta frunció levemente el ceño a la par que inflaba su mejilla derecha con disgusto por tan groseras palabras.
¿Sabes lo que sucede acá, parásito? ¿Por qué me citaron?
Yo no sé nada, Kurohane, a nosotras también nos llamaron ayer para estar acá.

Chistó con fastidio por segunda vez en el día. Que las dos enanas estuvieran ahí con él significaba una sola maldita cosa: tutoría. La idea le repugnaba, ¿otra vez debía enseñarle a la parásito de su hermana a defenderse? Y por si fuera poco, tendría que cargar con la segunda come mocos y su hermosa cría de lobo que, al parecer, le gruñía por cómo le respondió segundos antes a su dueña. No importaba cuantas vueltas le diera al asunto, el solo hecho de estar parado junto a las dos novatas y que éstas tuvieran que aprender de él le parecía tedioso, y seguramente Nova pensaba lo mismo.

No lo odiaba porque era su hermano, pero tampoco le hacía mucha ilusión pasar horas al lado de alguien tan rabioso y volátil como él, bastante estrés le generaba la niña bestia como para que Kurohane le diera más. Suspiró, intentando centrarse en algo que no fuera el motivo por el cual los tres se hallaban ahí parados a la espera de que algo sucediera. El día parecía tan prometedor: había tomado un rico desayuno esa mañana, el clima era perfecto para salir a pasear o quedarse en su habitación para realizar sus tareas, pero por desgracia tenía que cumplir con lo que se le había pedido en aquel papiro.

“En este pergamino te pedimos cordialmente que el día XX te presentes en la entrada principal de la academia de 11:00 am. a 12:00 pm. Por favor, no faltes”

Ese era el mensaje que releyeron los ojos morados de Nova al momento de sacar el pergamino para confirmar si había una instrucción extra que se saltaron. No obstante, no había nada más escrito a parte del sello de la academia y unos extraños sellos que ¡oh! ¡Sorpresa! Comenzaron a emitir un alarmante brillo. Nara menor no se lo pensó dos veces antes de arrojar el papel lejos de ella, el escalofrío que sintió al momento de percatarse de la tenue luz sobre la tinta, le hizo recordar lo que pasaba cuando un símbolo extraño comenzaba a brillar de esa forma. Mas la explosión que esperaba nunca sucedió. Del pergamino se desprendió una nube blanca que, al disiparse, dejó a la vista la figura de un joven alto, de cabello castaño y semblante alegre. Un sello de Shunshin no Jutsu, pensaron las dos novatas, maravilladas por ver la técnica en acción mediante un sello en un pergamino. Por su parte, la cuarta sombra sonrió previo a saltar de su lugar para luego intentar patear al castaño.

A mi también me alegra verte, Kurohane —le sonrió el muchacho de hebras marrones, sabiendo de antemano que esa sería la reacción de su ex-alumno al verlo.
No sabes cuánto esperé para verte de nuevo y patearte, ¿el maricón también vendrá?
No, él está ocupado con otras cosas, y tampoco vine para que me enseñes tus nuevos trucos —zanjó rápidamente antes de dejar inmóvil al genin con un par de ágiles movimientos.

Nova y Lovetta no entendían lo que sucedía en lo absoluto, ¿quién era ese tipo y por qué el bastardo se había abalanzado sobre el desconocido para atacarlo? Entendieron por la bandana en la frente del castaño que era un ninja de Kirigakure, pero ¿cuál era su rol en todo ese asunto? ¿Había sido él el que los llamó en primer lugar? Seguramente el hombre se encargaría de responder a todas esas preguntas ya que ahora las miraba a ellas.

Mucho gusto, sé que debe ser extraño para ustedes pero mi nombre es Tenshi Okoye —les sonrió amenamente—. Deben tener muchas preguntas en sus cabezas, y todas deben tener relación a…
A lo lento que eres para hablar… —espetó con fastidio entre forcejeos el bastardo.
Sigues siendo el mismo impaciente de siempre por lo visto —rió antes de dejarlo libre.

Cuando Kurohane dejó de quejarse, TK se dedicó a explicarles la situación. La razón de esa reunión no era otra más que probarlos: los tres tenían que hacer equipo para realizar una prueba que los esperaría en el monte
Kikiriskiaga, en las afueras de Nami. El castaño se dedicó a entregar otros tres pergaminos.

Dentro encontrarán lo que deben hacer para esta prueba. No es nada del otro mundo, así que pueden estar tranquilos por esa parte —comentó tranquilo, acercando su mano a la pequeña de pelaje blanco.
¡TT!... Entonces sí tengo que cuidar de ellas.
En parte sí, Kuro. Eres el mayor y, aparte, un caballero —Nova se aguantó las ganas de soltar una carcajada con el adjetivo que había utilizado el chuunin. ¿Kuro un caballero? Qué buen chiste.
¡Hm! Podemos cuidarnos sin su ayuda —Lovetta que hasta ese entonces no había dicho nada por prestarle atención al castaño, infló su pecho y frunció el ceño.

Nara mayor rodó los ojos.

¿Es todo?
¿Esperas algo más, Liahme?
No, sólo preguntaba si no había nada más.
No, no lo hay.
¡Bien! Andando mocosas, no tengo todo el maldito día.


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—¡Allá van! ¡Atrápenlas!

Liahme y Lovetta intercambiaron una mirada y, como si hablaran por medio de la telepatía, asintieron antes de realizar los sellos que les permitía crear sus clones. Los perseguidores observaron, atontados, como tres copias perfectas de cada una corría en direcciones diferentes, mientras que las originales se escabullían por un callejón. La joven Nara estaba enojada con su hermano. ¿Cómo se le ocurría hacer tal estupidez? Las Inuzuka solo querían salir del atolladero en el que, para variar, Lovetta no los había metido.

Desde el primer momento todos se dieron cuenta de que el día sería largo e insufrible.

* * *​

Para llegar al monte «Kekereskiaga» debían atravesar un pueblo y allí «abastecerse». Eso les iba contando TK mientras andaban apresurados, pero sin gastar energía innecesaria. Literalmente… el sensei recorrió todo el camino manteniendo una no-muy-amena conversación con Kurohane hasta que, de buenas a primeras, se quedó en silencio.

¡Demonios…! —Kurohane fue el único en reaccionar al ver que TK había desaparecido justo cuando habían llegado al pueblo—. Era de esperar…

Se giró hacia la entrada y cruzó entre las niñas propinándoles un empellón que a nada estuvo de lanzarlas a tierra.

¡Muévanse! Acabemos con esto…

Shirayuki en ningún momento había dejado de gruñirle al joven cada vez que se acercaba. Lovetta hacía oídos sordos a las palabras venenosas que se le escapaban y hacía un esfuerzo por mantener a la pequeña loba en su lugar por… no tenía muy seguro por qué se esforzaba en detenerla, pero se dio cuenta que Liah hacía un esfuerzo por no perder el control y quería ayudarle en ese trabajo.

Ah… —La joven Inuzuka miró a Liahme, incómoda—. ¿Así es siempre?

Liahme tenía el ceño fruncido y la mandíbula apretada. No respondió. Se limitó a mirarla y echarse a andar tras Kurohane.

No tardaron en llegar al mercado de pulgas en donde, si tenían suerte, encontrarían mochilas a buen precio y estado. Uno de los puestos contaba con un gran surtido de morrales. Kurohane eligió uno cualquiera, pero las chicas se tomaron su tiempo. Lovetta pidió la opinión de Liahme quien, de seguro, no eligiría el bolso porque fuera bonito o cómodo.

Ambas chicas seleccionaron mochilas parecidas, de distintos colores, con múltiples bolsillos y cierres.

Puede ser muy útil…

Fue la única apreciación de Liahme al respecto, después de revisar ambas mochilas por dentro y por fuera, al derecho y al revés; y acercarse al tendero que hablaba sin parar con algún amigo. Los jóvenes, creyendo tener la atención del hombre, depositaron el dinero en la mesa y se alejaron en donde otra persona, que no estaba prestando tanta atención los detuvo.

—¡Oigan! —El hombre detuvo de la correa del bolso a Liahme, no fue la mejor decisión—. ¡Tienen que pagar eso!

Ambas chicas se quedaron con la respuesta en la punta de la lengua cuando un puño impactó en la mandíbula del desafortunado. La mirada de la joven Nara voló al rostro de su hermano, mientras que Lovetta siguió la caída del golpeado. El puesto quedó en silencio, nadie vendía o compraba. Todos estaban concentrados en la escena en donde unos niños «agredían a su captor por robar unas feas mochilas».

Corre.

Fue un susurro, pero el tono de Liahme fue suficiente para que Lovetta echara a correr junto a ella.
* * *​
Creo que ya no nos siguen —Susurros, ahora se comunicaban por susurros. La voz de Lovetta apenas alcanzaba a Liahme que seguía despotricando en silencio—, pero… Kuro… hane no está…

El callejón por el que habían entrado era como un laberinto. Las bifurcaciones se multiplicaban en cada cuadra recorrida y pronto comprendieron que simplemente se colaron entre los espacios de los edificios.

¿Me escuchaste, Liah?

¡Déjala! Si no está con nosotras mejor.

Pues sí… pero… somos un equipo ahora…

Liahme se detuvo ante un muro. Otro camino sin salida. Se dispuso a deshacer lo andado, si no se equivocaba había otro camino a unos metros, pero Lovetta la detuvo del brazo.

¿Qué pasa ah..?

La chica dejó de hablar al ver la expresión de la menor. Le había pedido silencio y miraba con insistencia el único camino que tenían en frente.

¿Alguien..?

La pequeña Inuzuka asintió, ligeramente avergonzada.

¡¿Cómo no te diste cuenta?!

La recriminación fue silenciosa, pero cargada de intención.

¡Me distraje!

¡¿Cómo..?! —Nova negó, exasperada, no iba a ganar nada discutiendo, observó a su alrededor y le señaló a Lovetta un par de cajas.


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Morpheus's Dream ♚
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—¡TT! ¡¿A dónde se fueron esas malditas crías?!

Desde el puñetazo que se le dio al tendero no supo qué pasó con ellas, y como casi toda la congregación que se encontraba allí se enojó, no tuvo de otra más que salir pitando sin haber podido tomar a su hermana del brazo, para ese momento ya las había perdido. ¿Qué clase de enseñanza les daba la academia metiéndolas en situaciones como esas? ¿Por qué diablos él tenía que estar ahí? ¿Y cuál fue la razón por la que tuvo que escuchar a TK cuando dijo que eran su maldita responsabilidad?

—¡¡Malditos sean todos!! —gruñó con frustración. El maldito pueblo no era tan grande, pero iba a perder muchísimo tiempo recorriéndolo para encontrarlas.

Oteó los alrededores desde las alturas. Al huir, se metió entre callejones y no dudó al escalar una pared usando el Kinobori no Waza, deshaciéndose de sus perseguidores al subir hasta el techo. Sabía que su hermana era lo suficientemente inteligente como para dar con él si le daba la gana, y tenía entendido que los Inuzuka contaban con una extraordinaria nariz, entonces ¡¿por qué se tomaban tanto maldito tiempo?! ¿Qué carajos importaba? Él las hallaría primero.

Kurohane apoyó las manos en la cornisa, aunque tuvo que retirar una debido a un dolor repentino en sus nudillos. La agitó con el ceño fruncido. No lograba recordar con claridad lo ocurrido antes de que los pueblerinos se le vinieran encima. Sabía que le había fastidiado la forma en la que retuvieron a la parásito, ¿pero el malestar fue tan intenso como para olvidar ser el ejecutor tras el puñetazo? Era muy extraño… Sacudió la cabeza, no era importante. Debía salir de allí con las dos enanas, y para poder hacerlo tenía que encontrarlas primero, así que tomó impulso y saltó.


**

Liahme trataba de encontrar una solución para su escabrosa situación con Lovetta y Shirayuki. Lograron esconderse detrás de las cajas antes de que sus seguidores se asomaran al callejón, quienes no tardaron mucho buscando en él, pero por las voces sabían que no estaban muy lejos. Ya pensó en el jutsu que las ayudaría a caminar por la pared, mas se sentía algo ansiosa como para conseguir utilizarlo con éxito, así que se encontraba pensando en un plan B.

—L i a h —apenas llamó Lovetta, tocándole el brazo con un dedo.

Al recibir la atención de los ojos morados, señaló la pared que tenían enfrente hacia arriba, al techo. La aludida no fue capaz de esconder la mueca al comprender que su compañera llegó a la misma primera conclusión que ella, no le parecía mala, pero prefería otra manera.


—Creo que se siente incómoda —le avisó la loba a su chiquilla en el tono más bajo posible, ella también debía cuidarse de no hacer mucho ruido. La Inuzuka simplemente asintió en acuerdo.

Los ojos de Nova se abrieron al tramar otra idea. Tocó a la menor e hizo lo posible para explicarle mediante señas que podrían usar a Shirayuki como señuelo. Previó el horror y la negativa de Tsume, pero trató de ser lo suficientemente convincente. Habían visto a Shira en brazos de la niña, por lo que si veían a la loba corriendo serían capaces de comprender que trataba de regresar con ella y la seguirían, dejándoles el camino libre.


—N o —insistió Lovetta, sacudiendo la cabeza.
—Puedo hacerlo —intervino la señuelo, intentando ayudar con el plan—, estaremos juntas en un instante.

Aunque la joven Nara no tuvo idea de lo que dijo la cachorra, ante la nueva negativa de su compañera supuso que se encontraba de acuerdo con ella.

—Lov-… uhm… Tsume —susurró, captando su atención—… Tenemos que salir de aquí, y encontrar a Kurohane.
—Pero…

“Menos palabras y más acción”
, pensaría la canis lupus arctos al momento de retorcerse entre las manos bronceadas y salir corriendo. Fue un alivio para las tres que la Inuzuka no expresara su protesta mediante un grito y sólo se limitara a mirar feo a la mayor. Sin embargo, antes de que se intercambiasen más diálogos, notaron que la idea funcionó, eran libres de continuar.

—… —casi de forma inconsciente Lihm retuvo a Lovetta unos segundos más para después levantarse—. Bien, ahora-
—¡Ajá, lo sabía!


O tal vez no.

Ambas dieron un salto antes de mirar al sujeto que les bloqueaba el camino de salida. Resultó ser más listo de lo que Liahme esperaba, pero de todas formas seguía confiando en que ella era más inteligente. Respondió inmediatamente al movimiento del pueblerino incluso sin saber qué había hecho en realidad, plantándose frente a la menor para protegerla justo antes de llevar a cabo el Kawarimi no Jutsu. Ni siquiera fue intencional, aunque sí había deseado evitar lo que fuera. Trastabilló al ver la espalda del sujeto, la nube de humo desvelando que en su lugar se encontraba una de las cajas que usaron para esconderse, que también sirvió para proteger a Lovetta. Ahora tenía que sacarla de allí.


—¡No van a escapar de mí!
—¡Yo diría que sí!


La nueva piedra en la mano del civil la enfureció al punto de erguir su sombra como un látigo y chasquearla contra los pies del sujeto, provocándole turbación y miedo a partes iguales. El hombre cayó sobre su espalda debido a la sorpresa y Tsume aprovechó el momento para alcanzar a Nova, quien la tomó de la mano para salir corriendo.

—¡Brujas!
—¡Kunoichis! —
no pudo evitar corregir.

Varios metros más arriba, asomado del techo, Kurohane pudo respirar más tranquilo. De no haber sido por el pelaje blanco que vio moverse rápidamente por el rabillo del ojo cuando saltó de un techo al otro, hubiera pasado por alto a las niñas. La escena recién vista fue completamente refrescante para la imagen temerosa y cobarde que tenía de la parásito, ¡vaya que tenía agallas!… Eso lo sabía bien. Ahora sólo debía seguirlas y volver al suelo para salir de ese asqueroso pueblo.


**

Tras la reunión del trío y un cuarto en un espacio absolutamente conveniente, pasaron lista de que no habían perdido sus adquisiciones durante la persecución y aprovecharon para retomar el aliento. Nova en definitiva no estaba acostumbrada a tanto esfuerzo físico, y Lovetta se encontraba mejor teniendo junto a ella a Shirayuki, quien igualmente sufrió un acceso de ansiedad al ver el plan de la morena fallar a sus espaldas. Kurohane era el extraño, con un humor algo más apaciguado debido a lo que había atestiguado y de lo que todavía no hablaría.

—Vamos, mocosas, que ya estamos cerca —soltó, rompiendo la calma del momento para ‘liderar’ nuevamente al grupo—. Acabemos con esta tontería.
—No, un momento —
murmuró la gokage, enderezándose.
—¿Qué? —alzó una ceja, girándose para verla—. ¿Me dijiste que no?
—¡Sí! —
frunció el ceño, antes de alzar una mano para señalarlo—. ¡¿Cómo te atreviste a golpear a ese hombre?! ¡No debíamos hacer desastres!

El mayor de los Nara retrocedió un paso, recordando el dolor que había sentido y la confusión del momento.

—Yo no… —guardó silencio por un segundo, ¿ella lo había visto hacerlo? Entonces…—. ¡¿Qué querías que hiciera?! Son personas que odian a los ninjas, ¡no iban a pedírtelo amablemente!
—¡Se podía explicar!
—¿Lo del dinero o lo del puñetazo? —
preguntó en un gruñido Shirayuki a Lovetta, algo confundida.
—C-creo que lo del dinero… Pero… Oigan —alzó un poco la voz para llamar la atención de los hermanos.
—¡¿Qué?! —ambos la miraron a la vez.
—E-eh… —Tsume sintió una gota resbalar por su nuca—. Kurohane no fue el que le dio el puñetazo al hombre…
—¿Ah no? —
parpadeó el aludido.
—¿Cómo lo sabes? —inclinó la cabeza la morena.
—No olía a él —fue la simple respuesta.

Las sombras se miraron antes de desviar sus ojos hacia otro punto. Eso aclaraba uno de los roces de la situación, pero creaba una duda completamente nueva. Si no fue Kurohane el que produjo el problema con los compradores, ¿quién fue?


La loba soltó un gruñido cuando el bastardo chistó, diciendo algo sobre mejor continuar con la subida. La Inuzuka cargó en brazos a la cachorra, calmándola con suaves caricias mientras esperaba a Liah mirando en la dirección donde el aroma del maestro le indicaba que estaba. No tardaron en retomar la caminata, ya fuera del pueblo, por el camino más próximo para empezar a subir al monte Kikiriskiaga.


Nya Nya Lazy Lazy
Bishamon Bishamon vamos al segundo escenario (?)
 
  • 1Me divierte
Reacciones: Lazy

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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2do escenario: ir por el suelo no es una opción, esta vez. Deberán subir a los árboles y trasladarse hasta la cima, siguiendo un camino recto. Durante este trayecto deberán recolectar alimentos sin tocar el suelo. Cuidado con las trampas del rededor que pueden burlar tus ojos.

*Antes de hacer este escenario, uno del equipo deberá lanzar un dado para añadir una de estas condiciones al desarrollo que estén realizando:

1. Trampa de armas que se dispararían repentinamente.
2. Trampa de hilos, por los que tendrían que cruzar sin tocarlos (entre ellos).
3. Genjutsu (darían vueltas en círculo).

De salir la 3ra opción y superarla adecuadamente (a nivel de verosimilitud), tomando en cuenta los stats que tengan, obtendrían la exoneración a la prueba que comprende dicha especialidad y sus respectivos XP. Exonerar dependerá muchísimo de cómo aborden ese dilema.


LadyAzulina LadyAzulina Nya Nya Lazy Lazy
 

I'm Morpheus, owner of a dream
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¡Por allá!
¡Síganlos, que no escapen!

Nara mayor chistó con fastidio al escuchar a la persistente muchedumbre que les perseguía por el bosque. Para él, fue absurda la rapidez con la que la gente de aquel estúpido pueblo los encontró, ¿acaso no tenían suficiente con haberlos echado?

Si hubiera estado solo, perderlos hubiera sido la tarea más sencilla del mundo. Lamentablemente para él no era así; como había dicho Tenshi, él era el responsable del bienestar de su hermana y la Inuzuka, si algo les llegaba a pasar: seguramente TK, sus hermanos, el clan de los hombres bestia y su propio clan le caerían encima por semejante descuido. Es por eso que decidió pensar en un plan para perder a los pueblerinos.

¡A los árboles! —Gritó con una voz inusualmente autoritaria.

Nova miró hacia arriba y lo que vio no le gustó para nada, ¿como esperaba Kurohane que su amiga y ella llegaran de un salto hasta los troncos que se hallaban a más de seis metros de altura? ¿Acaso era consciente de que aún no podía pegar semejante saltos?

Pero están muy altos —comentó la niña bestia como si le hubiera leído la mente a Liahme.
La puta madre… —susurró con fastidio—. Niña bestia tú primero, Nova tú serás la segunda. Confío en que tengan la suficiente masa encefálica para sostenerse luego de que las impulse.
¿Nos impulses? —Nara menor alzó una de sus cejas como sinónimo de confusión, sin embargo, todo comenzó a cobrar sentido cuando lo vio frenar a unos metros delante de ellas y tomar una postura en la que sus manos entrelazadas fungirían como un trampolín.

El plan de Kurohane era simple, pero… ¿no era más sencillo que los tres usaran el jutsu que les permitiría alcanzar dicha altura? La pregunta no tendría una respuesta, pero Liahme pensó que quizá su hermano las estaba subestimando y por eso no quiso arriesgarse. Suspiró ante ese pensamiento mientras observaba como su compañera saltaba más alto gracias a la ayuda de su hermano.

El proceso lo repitió con su hermana menor y, cuando supo que ambas se hallaban seguras en el tronco, no tardó en alcanzarlas gracias al Kinobori.

— ¿
Están bien?
Sí.
Qué bueno, porque a partir de ahora nos moveremos entre los árboles. Usen el Kinobori para no caerse, no quiero accidentes estúpidos.
Ya te dije que podemos cuidarnos solas.
Lo sé.

Si el tono serio le impresionó, Nova no lo demostró en ese momento, más bien, la joven aspirante a genjutsuka le siguió el paso cuando el susodicho saltó al siguiente tronco, seguida claro de su amiga, quien cargaba con cuidado a la pequeña loba de pelaje blanco. Las dos novicias no dudaron ni un segundo en hacerle caso a las indicaciones del mayor; los troncos, si bien estaban a una distancia decente haciendo que los saltos fueran cortos, nada les aseguraba que el moho o las mismas hojas encima de los mismos le hicieran el aterrizaje fácil, debían asegurarse y la única forma de hacerlo era utilizando su chakra para “engancharse” de la corteza.

Nova…
¿Mm? —La recién nombrada miró por encima de su hombro.
¿Cuánto crees que dure el viaje?
No lo sé, ¿por qué? —Los saltos entre ambas no pararon a pesar de estar manteniendo una conversación fluida. Aquel hecho hizo sentir seguro a Kurohane.
Al menos les enseñan a ser multitareas en la academia.
¿No crees que deberíamos recolectar comida? Digo, si el viaje será largo sería mejor tener suministros para tener energía.
Hmm… sí, sería buena idea ir recolectando manzanas —miró a la espalda de Kurohane y dudó un segundo en informarle lo que harían.
La niña bestia tiene razón —respondió el genin como si hubiera anticipado lo que su hermana estaba pensando.

Lovetta sonrió de medio lado al sentir que había hecho lo correcto al proponer la idea. Por su parte, Nara menor buscaba con sus violáceos algún Malus domestica que tuviera alguna que otra manzana entre sus ramas; era bien sabido para la pequeña del aro en el cabello que aquella época era la perfecta para encontrarse con más de un fruto rojo en aquella especie, sólo debía seguir andando por su camino en el bosque y seguramente encontraría uno. Mientras buscaba, Nova sintió un escalofrío que le recorrió toda la médula espinal; fue una sensación lo suficientemente desagradable como para que la joven echara su cabeza a los en búsqueda del responsable de aquel extraño suceso, sin embargo, al no encontrar nada fuera de lo común, Liahme decidió volver a su tarea anterior.

La pequeña loba en lo brazos de Tsume fue la primera en hallar el alimento y, como era de esperarse, no tardó en comunicárselo a su dueña con dos simples ladridos. Las manzanas que guindaban en el bello árbol parecían frescas y jugosas, como si hubieran terminado de madurar hace pocos días. El aspecto de los frutos era fantástico y bastante llamativo, por lo que el pequeño grupo decidió acelerar un poco el paso para tomar las manzanas. No obstante, el camino se hizo más largo de lo que cualquiera hubiera esperado. Cada salto que daban parecía alejarlos más de su objetivo y, en cierta forma, la única que al parecer se dio cuenta de aquel hecho fue la menor de los Nara, quien extrañada por la distancia infinita que había entre ellos y manzano, no pudo evitar sentir el escalofrío nuevamente. Sin embargo, su mente no dejó de cavilar hasta que echó la mirada al cielo. Ahí, entre los espacios que dejaban la copa de los árboles, Nova notó algo que le llamó la atención lo suficiente como para detenerse.


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¿Liah?

La joven Nara se detuvo y Lovetta, al percatarse, a punto estuvo de precipitarse al suelo. La conmoción generada por la casi caída de la Inuzuka llamó la atención de Kurohane, que tuvo que regresar sobre sus pasos.

¿Qué te pasa, parásito?

Liahme parpadeó y negó con la cabeza.

NadaSerá cosa de mi imaginación, pensó.

Ya déjate de tonterías y muévete.

El equipo reanudó la marcha, sin percatarse de que no se encontraban más cerca del manzano.

***​

La primera en demostrar signos de agotamiento fue Lovetta. Resoplaba y se tardaba más tiempo trasladándose.

Ay… —La niña se recostó del tronco y se apretó las costillas. Los ladridos de Shirayuki alertaron a los demás—. ¿Cuánto falta?

Kurohane oteó el horizonte en busca del árbol. Estaban a la misma distancia.

Mmmm…

Liahme, que también comenzaba a agotarse, se acuclilló. Observó hacia el destino y luego levantó la cabeza. Ahogó un grito. Con calma se cercioró de que ni Kurohane ni Lovetta le prestaran atención y buscó un lugar que le permitiera ver mejor el cielo raso.

Oh, no… —Liahme tragó saliva. Estaba completamente segura de que el sol no seguía donde lo había dejado y, según sus cálculos, llevaban horas caminando sin llegar a ninguna parte. Se giró hacia sus compañeros de equipo, por lo visto Lovetta había recuperado el aliento—. Creo que caímos en una trampa.

Lo dijo observando al «guía».

¿Cómo..? —No sabía si estar asombrado o confundido. ¿La enana… el parásito lo estaba cuestionando?—. ¿Cómo dijiste?

Creo… ¡No! Estoy segura de que caímos en una trampa.

Lovetta los observaba con recelo desde donde se había dejado caer a descansar, por el contrario, Kurohane se acercaba. Ambos parecían tener problemas de autoridad.

Shira…

Está bien —gruñó la pequeña, tampoco le gustaba el cariz que estaba tomando el asunto. Con un ligero trote se posicionó frente a Liah, «obligando» a Kurohane a mantener cierta distancia.

Háblame de esa trampa…

El muchacho se cruzó de brazos, ignorando lo adorable que se veía el cachorro tratando de proteger a Liahme. La chica asintió y volvió a observar la distancia hasta el manzano.

¿No te haz dado cuenta de que no nos acercamos nada?

¡Claro que nos acer… —Siguiendo la mirada de su interlocutora, Kurohane calló y meditó. Nada en el camino le parecía fuera de lo normal, seguro iban a paso de hormiga—. Estás exagerando, solo debemos aumentar el ritmo.

¡No! —Liahme comenzaba a enojarse y lo reflejaba en su furiosa mirada—. Quzás no te has dado cuenta, pero llevamos horas caminando… ¡HORAS! En circunstancias normales tardaríamos minutos en llegar allí.

Ambos gesticulaban al hablar, casi parecía que no era la manera normal en la que resolvían sus diferencias.

¿Qué te hace pensar que llevamos horas aquí? Ustedes solo están a falta de entrenamiento, se cansan con nada.

La loba comenzó a gruñir ante la menor insinuación de Lovetta en la conversación.

¿Qué estás ciego o los músculos le roban oxígeno a tu cerebro? —Kurohane sentía que era el momento justo para poner al parásito en su lugar, pero la postura protectora que adoptó Shirayuki y perorata de Liahme no le dejaron tiempo—. ¿Acaso no ves que está anocheciendo?— Liahme señaló aquel pequeño espacio en el que las ramas dejaban ver el cielo. Estaba anocheciendo.

Oh —Los humos se le bajaron al instante. Tenía razón.


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Para Nova fue como haber tenido un velo todo ese tiempo, sintiéndolo sobre sus ojos, y que al fin se cayera. Lo que le parecía grotesco del asunto era lo que tardó en darse cuenta. Se frotó el rostro a la vez que su hermano llegaba a la realización.

—Pero si es una trampa… —murmuró Lovetta, llamando la atención del dúo Nara—, ¿cómo salimos de ella?
—Hay varias maneras… —
Liahme se giró a su compañera para explicarle, sin embargo Kurohane la interrumpió.
—Con un fuerte golpe que te reordene los sentidos.
—No es la-…
—¡Es un excelente momento para que aprendan algo útil! —
aplaudió el varón.
—Kurohane…
—Ya verás cómo funciona, niña bestia —
la señaló, provocándole un respingo.
—Yo no voy a-…
—¡Golpéame, Nova!
—Kuro-…
—Vas a tener que hacerlo más de una vez si quieres provocarme algún daño, por supuesto —
se mofó, ignorando el enfado que volvía a cargar la menor.
—Sigo sin creer que-…
—¡TT! ¡No es momento de tener miedo, parásito! Tenemos que salir de aquí, golpéame de una vez.
—… Como desees.


Liahme estaba completamente en contra de hacer daño y era algo que su hermano sabía muy bien, por eso se permitió molestarse al respecto. Añadiéndole el hecho de que ignoraba sus conocimientos, se creía el más listo y no permitía que ella ni Lovetta mostraran abiertamente lo que habían aprendido. Era una prueba, más para ellas que eran estudiantes que para él. Ellas debían estar al mando mientras él permanecía dando ideas para ayudarlas, no volviéndose el líder. Por eso, por las horas -y los años- yendo tras él y por el hambre que cargaba, Lihm decidió cumplir alegremente lo que le pedía; después de todo, ya lo había hecho antes.

La menor de los Nara no le permitió a su hermano prepararse. Era consciente de que su fuerza era mínima, pero si le golpeaba en el ángulo adecuado… Con firmeza dio un paso al frente y lanzó la mano hacia su rostro con la palma abierta. La parte inferior de la palma conectó con la nariz del bastardo y pudo sentir con desagrado cómo se le descolocaba la nariz… otra vez. Kurohane retrocedió, haciéndose a la idea de lo que sucedió, mientras llevaba las manos a su rostro y alzaba la cabeza para detener la hemorragia.


—Lo siento —murmuró la morena en dirección a las Inuzuka.
—N-No vas a… golpearme a mí, ¿verdad?
—¡Por supuesto que no, Tsume! —
aun así, se vio en necesidad de acercársele—. Lo que trataba de decir era que otra de las formas de salir de un genjutsu es con una sobrecarga de chakra —le estiró una mano—, puedes hacerlo primero conmigo.
—… Está bien —
asintió.

Lovetta tomó la mano de su amiga para hacer lo que le había dicho, lo que hizo Lihm con ese extra de chakra fue direccionarlo -junto a una cantidad x del propio- a su propia cabeza para provocarse un “cortocircuito”. Tras unos segundos de un agresivo mareo, apoyó la mano en la cabeza de Lovetta y le dio un pulso de chakra. Pudo ver cómo sus ojos se entrecerraron y su cuerpo se inclinó a un costado, llevando la mano a su hombro para mantenerla recta. ¿Debería hacerle lo mismo a Shirayuki?… Suspiró, agachándose frente a la menor para seguir teniéndola dentro de su campo de visión. La cachorra, sabiendo lo que ocurría, en lugar de alejársele le facilitó la acción, poniéndose a su alcance. Nova también le dio un pulso de chakra, mas la loba agitó la cabeza en respuesta, retrocediendo hacia el borde del árbol. Antes de que pudiera estirarse para atraparla, la propia dueña la tomó entre sus brazos.


—¿E-Estás bien, Tsume?
—Sí, gracias…
—Ahora deberíamos poder alcanzar ese manzano, comer algo y seguir cuesta arriba, ya me estoy cansando de esta estupidez —
interrumpió Kurohane.

Sólo por haberse llevado la peor parte le permitieron seguir adelante, con Liahme vigilándolos por miedo a haberles hecho más daño que bien. El camino hacia el manzano empezó a reducirse ante sus ojos, lo que era la señal más clara de que salieron del engaño. Entre las ramas del árbol frutal, comenzaron la labor de recolección, tanto para llenar sus mochilas nuevas para el resto del camino como para comer en ese momento.


—¿Ya están listas, mocosas? —cuestionó el mayor de los Nara mientras cerraba su mochila, las miró imitar su acción a la vez que mordían sus propias manzanas—. Bien, sigamos.

A pesar del tiempo que había pasado y del cansancio acumulado por el ‘bucle’ del genjutsu, tras esa parada para recobrar las energías continuaron de árbol en árbol hasta la cima.


Nya Nya Lazy Lazy
Bishamon Bishamon, ahora queremos el tercer escenario.
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
3er escenario: el descenso puede ser muy problemático cuando se trata de un camino bastante empinado. Tendrán que ingeniárselas para bajar sin que la gravedad les haga rodar al momento en que pierdan el control de sus pasos; caminar tampoco es una buena opción.

LadyAzulina LadyAzulina
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I'm Morpheus, owner of a dream
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Era bien sabido por todo el mundo que las condiciones climáticas a las cuales los habitantes de Kumogakure se sometían, hacían que tareas como el alpinismo o las carreras por senderos montañosos se realizaran con mucha más facilidad en comparación a otra persona o ninja. Su capacidad para respirar a grandes alturas era bastante buena y, por lo general, el recorrer las montañas que fungían como protección para la aldea los hacía propensos a tener una condición física destacable. Era por esa sencilla razón que el trío de ninjas se hallaba tan fresco al llegar a la fría, nublada y húmeda cima de la imponente montaña. Aún así, el trío de adolescentes se dedicó a reponer energías.

El lugar en el que tomarían su descanso no tenía punto de comparación; la cima de la montaña parecía más bien un cráter (seguramente una consecuencia de las guerras de antaño) el cual la naturaleza había embellecido con el paso de los años. La flora se veía hermosa y viva gracias al gran estanque de agua limpia que se hallaba en el centro. Las niñas se quedaron embelesadas por semejante escenario, era impresionante el cómo la naturaleza se encargaba de reparar lo que los ninjas ocasionaban en sus absurdas disputas.

Shirayuki saltó de los brazos de Lovetta para estirar las piernas y respirar el aire puro de la montaña. La niña de marcas observó a su compañera y, en sus expresiones pudo observar lo bien que se sentía al estar ahí. No cabía duda alguna que la armonía y la paz era lo que transmitía aquel enorme cráter.

Por su parte, Kurohane se sentía un poco… desubicado al no estar tan acostumbrado a escenarios tan pacíficamente armoniosos como ese. Era difícil para él: al ser una persona tan conflictiva internamente, su mente no lograba asimilar del todo las oportunidades de calma como esa. Trató de pensar en la ojipúrpura y el cómo le había propinado el golpe que logró sacarlo de la ilusión. Un extraño sentimiento de orgullo y molestia le invadió tras pensar en ello. Era raro y por esa misma razón se movió con rapidez hacia el estanque tras haber divisado a lo lejos un extraño objeto que flotaba en la limpia agua. El dúo de niñas se miraron por un segundo, extrañadas por el repentino actuar del genin, pero, cuando vieron el cilindro que tenía en las manos, las dos no dudaron ni un segundo en acercarse.

¿Qué es? —Preguntó la niña bestia mientras estabilizaba el flujo de chakra en sus pies para no mojarse en la helada agua.
Un estuche —exclamó el bastardo, abriéndolo y sacando su interior.
Y un pergamino —Nova miró el enrollado y sellado papiro con curiosidad, mientras su hermano lo abría para leer lo que se hallaba escrito.

Cada palabra que leía hacía que el ceño se le frunciera cada vez más, por lo que al terminar, les dejó a las niñas leer el pergamino.

¿En serio? —Nova sentía como todo el esfuerzo se iba por una poceta.
—exclamó Kurohane, mientras se agachaba para tomar un poco de agua para limpiarse la nariz.
Entonces… ¿por qué vinimos si nos tenemos que devolver?
No lo sé, niña bestia. Pero estoy tan o más molesto que tú, así que llenemos las malditas cantimploras y volvamos por donde vinimos —la susodicha hizo un mohín, comenzaba a cansarse del apodo, si le volvía a llamara así soltaría a Shira para que lo mordiera en los tobillos.


LadyAzulina LadyAzulina Nya Nya :/
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
―Si algo debe hacer bien un ninja es… ―los tres voltearon ipso facto ante el sonido de la voz de Tenshi―, leer muy bien las instrucciones de una misión.

El chuunin se hallaba sentado sobre una roca que se ubicaba cerca del arroyo por donde llegara la misiva. Ya se suponían que aquello era obra del mismo, pero que apareciera de la nada sí que les tomó desprevenidos. Los dos más grandes repararon rápido en lo dicho por el sensei, cada quien a su manera; Kurohane escupió un quejido junto a varias palabras de descargue emocional, mientras que Liah pretendió ser más dada al razonamiento pacífico.

Tsume agarró el pergamino, clavándole la mirada a cada palabra.

―El mandato sí expone que desciendan pero…
―No dice que sea por el mismo camino ―agregó la pequeñaja sin subir la vista.
―Preferiblemente sin caminar o correr ―concluyó Okoye, disfrutando de la mueca del que alguna vez fuere su estudiante.
―La misma mierda ―le arrebató el rollo a la chiquilla, sacándole un gesto de impresión y un casi ladrido a la canina―. ¡No somos cualquier cosa para que nos tengan subiendo y bajando una estúpida montaña!
―Kurohane.
―No te metas, parásito. ―Una vez más intentó encestar algún golpe al castaño, pero este pudo atajarle la mano, doblar su brazo sin hacerle demasiado daño y evitar que pudiera contraatacar con la extremidad libre. Tenshi le aprisionó, manteniéndolo de cara a sus compañeras. ―¡Suéltame y no seas cobarde!
―No solo debes aprender a leer con calma, también necesitas modales para tratar a tus compañeros ―Nara varón bufó.
―Es un caso perdido. ―El comentario de Nova reavivó la intensidad del fastidio del muchacho.
―¿Ya les contaste cómo fue que te rompiste un dedo en la academia? ―El forcejeo se volvió peor entre gruñidos, improperios y peticiones autoritarias de que le dejasen ir, lo que provocara las risas del chuunin y la curiosidad del resto. ―La prueba no era tan simple como se pudo apreciar a simple vista. Estuve midiendo sus capacidades, el ingenio con el que realizaban sus movimientos y las decisiones tomadas. Hasta donde sé, Liahme y Lovetta ―hizo mala cara ante la mención de ese nombre―, conocen el Kinobori. ¿Por qué saltaron con ayuda del más caballero del mundo ―la cuarta sombra pegó un grito de frustración―, si podían subir al árbol? Ya sé que a Kurohane le gusta presumir de su fuerza bruta ―hizo otra sacudida brusca en pos de soltarse―, pero en otra ocasión eso solo agotaría a un compañero sin necesidad.

Las féminas no opinaron, optando por reflexionarlo por sí mismas, aunque Tsume sí comentó que todo había sucedido muy rápido.

―Liahme, conoces bien a Kurohane.
―¿Acaso sabe que somos hermanos?
―Cállate parásito.
―Lo sé, no por nada están juntos hoy.
―¡Ya suéltame!
―Lo hiciste bien ante el genjutsu ―la aludida se sintió aliviada―. Lovetta, sigue trabajando con tu compañera ―refiriéndose a Shirayuki.
―No me diga así, llámeme Tsume ―se podía notar su desagrado en el rostro. Tenshi se disculpó.
―Dile niña bestia.

La loba quiso acercarse para morderle los tobillos, mas la presencia del mayor le hizo detener. No quería meter en problemas a su humana.

―Kurohane, también lo hiciste bien a pesar de todo ―el mencionado volteó la mirada―. Asumiste la responsabilidad de velar por las dos, a tu manera, pero lo lograste.

TK le soltó con un leve empujón tan solo para alejarlo de él en caso de que quisiera pasarse de listo. Por último les dijo que la prueba había concluido aunque todavía les faltaba descender la montaña “Kikiriskiaga”.



Nya Nya LadyAzulina LadyAzulina Lazy Lazy


Fuera del rol, estuvo entretenido su desarrollo. Algo que deben tomar en cuenta es que de estar en un genjutsu que afecta el espacio, las horas no avanzan (eso implica el horario, si era de día a la hora del genjutsu, pues se mantiene la claridad...). El nivel de genjutsu de Liahme les ha convenido al no tratarse de una situación compleja, así que a las estudiantes se les exonerará la prueba de genjutsu.

La recompensa se les dará incompleta porque no culminaron la prueba; se las dejaré más tarde.
 
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