Prueba Undokai | Una Yuki y un Idara

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Solo sabía que llevaba diez minutos llamando entre las personas al garlopo que le habían asignado como compañero de ese reto sin sentido, hubiera preferido seguir en los entronos de su clan.

-¡¿Quién mierda es del clan Idara entre la manada de idiotas que están aquí?! - Preguntó en voz alta, muy alta, recibiendo como respuesta las miradas deprecatorias de aquellos que estuvieran cerca de ella. Respiró hondo para tomar aquel pergamino que le entregaron anteriormente - Idara Satoru... ¡SATURO, SATORU, juro que si no estás aquí me iré sola y...
-Soy yo - dijo alguien al lado de Niji a escasos dos metros, misma que lo enterró vivo con la mirada.
-¿Y bien? ¿Acaso no escuchaste que hace más de una hora te estoy llamando? pedazo de garlopo miertero - Karin pasó de largo junto a él, esperando que la siguiera pues no deseaba perder más tiempo, suponía que el chico ya sabría su nombre por lo que se ahorrarían mucho en presentaciones. - ¿Bienes o no?
-Claro, voy - respondió parándose de donde estaba -. Y no llevo una hora sentado esperando.- A simple vista el niño se vio intimidado por la Yuki, sin saber que esa era su manera de expresarse, claro que si estaba un poco disgustada, pero nada que pasara luego de doblar la esquina (?)

[...]

Idara quería decirle a su mayor que ese no era el camino por el que debían salir de la villa, abría su boca para llamarla pero volvía a cerrarla con algo de nervios al ser tratado de 'garlopo' otra vez. Sin embargo la figura de otro niño frente a la genin hizo que los dos pararan sobre uno de los últimos tejados que daba a una parte alejada de la salida.

-Creo que van por donde no es - comentó el desconocido.
-Eso, eso intento decirle a ella.
-Es un atajo para llegar a la salida, mierda, ¿cuantas veces tengo que decirlo? - respondió la frígida apoyando el peso de su cuerpo sobre un pierna mientras cruzaba sus brazos. -Además, quien eres tú, ¿garlopo?

El garlopo sonrió ante la interrogante, el estudiante retrocedió un paso ante la confianza de su contrario mientras que Karin enarcó una ceja, esperando una respuesta rápida. Empero, la pose que llevaba el de melena rubia empezó a escanear el terreno, asintiendo al posar sus orbes verdes en la genin.

-Estás rodeando las calles para acortar el camino. -comentó -. Se nota que ya recorriste el lugar.
-Es lo mismo que dije antes, ¿no? - dijo refiriéndose a lo primero que dijo el mayor. No iba a decir lo que hacía en sus ratos libres sobre los tejados (¿).
-Bien, los estaré siguiendo, seré quien les ayude cuando ustedes me necesiten, así que procuren no meterse en muchos problemas, - comentó mirando a los dos, sobre todo a la Yuki, misma que tiró su cabello hacia atrás porque sabía que el comentario fue tirado a ella. Saturo por el contrario asentía a las indicaciones que daba, misma que ya estaban plasmadas en el papel, pero no estaba de mas volverla a citar. -Pueden continuar.
-Graaacias.

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Ya que no hay introducción la dejo yo 🙄
Empezó a llover re fuerte y se fue la energía, mi móvil está que muere y quería postear algo 🤭 si mañana no haz posteado le continuó en la noche.

PD: no me deja editar color y eso. Mañana lo hago.
 
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The eyes never lie, chico...
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Me salvaste la vida
ahora voi yo

— ¿G-garlopo?

Definitivamente Satoru se desentendió de la chica desde el minuto uno. Era demasiada la intensidad de su personalidad, al menos para el contraste con la del chico. Desde que sus personas se encontraron, y se vio naturalmente intimidado, supo que la encomienda sería algo más difícil de lo que esperaba, al menos en convivencia.
La cuestión era así: Satoru era un chico en esencia tímido y de baja autoestima. Cualquier persona con cualquier personalidad un tanto más fuerte que la del chico, podría llegar a someterlo con facilidad. El muchacho volvió a revisar el pequeño trozo de papel donde había quedado estipulado el nombre de su compañera: Karin Yuki.

—V-vale, Karin Yuki... —Pensó Satoru, mientras escondía su mirada cuando su compañera despotricaba en su contra una vez ya habiéndose encontrado— Es... un p-poco intensa —continuó pensando, viéndola voltear para seguir por un camino que no figuraba en la guía.

Cuando la Yuki verborreó contra el sensei de acompañamiento, Satoru quedó estupefacto. Realmente la muchacha no tenía pelos en la lengua para descalificar a nadie, siquiera a un maestro. ¿Cómo podría alguien tan minimizado como él, congeniar con alguien tan avasalladora como ella? Bueno, qué más daba. Su relación se reduciría, probablemente, hasta los confines de dicha prueba a la cual estaban sujetos como grupo y, tal vez, ya no se verían jamás nunca. Satoru siempre intentaba dejar, a pesar de su timidez, un poco la puerta abierta para formar una amistad a futuro, pero en este caso... lo veía un poco difícil.

Tras recorrer unos minutos en silencio -estando el chico imbuido en una ansiedad importante para no decir ni hacer nada que molestara a Karin- la chica se detuvo. Pudieron ver un poblado bastante cerca, de un ángulo como si estuviesen llegando por el costado y no por la entrada principal, cuestión que acortó bastante el viaje. Sin embargo, Satoru y Karin fueron capaces de sentir algo de incomodidad en el aire.

La muchacha se dio vuelta con vigor, Satoru inmediatamente saltó del susto e intentó disimularlo, quedando petrificado esperando que Yuki no comenzara a despotricar contra él.
—Hay un garlopo cerca... —Fulminó al Idara con la mirada tras decir esto último— ¿Trajiste a alguien, mierda?
—N-no... Pero y-yo... yo tambié—
— ¡Termina la oración ya, joder! —La chica se cruzó de brazos, hastiada del tartamudeo de Satoru— Sí, alguien anda por ahí y no es ese garlopo con chaqueta de sensei... ¡Voy a pillar a ese comemierda y me haré unas lindas sandalias con la piel de su cara!
—E-espera, K-karin-san...
— ¿Eh? ¿Qué quieres?
—Probablemente s-sea parte de la prueba... y es m-más importante... —el chico comenzó a señalar el pueblo.
—Sí, si el cabrón es fuerte y no puedo evitar que te de una paliza, será después un problema cargarte hasta el pueblo. Vamos allá.

Satoru sonrió avergonzado y la siguió

 

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El pueblucho donde tendrían que adquirir las ridículas mochilas se encontraba frente a los ojos del dúo dinámico(?), los cuales dudaban si entrar por donde llegaban algunos mercaderes o buscar otra manera de inmiscuirse para que no supieran que un par de niños entrarían sin supervisión. Bueno, todo eso pensaba la Yuki, porque Satoru minutos antes fue devuelto del cuello de su saco porque iba entrar sin ningún plan. Ya que la idea de la mayor fue quitarse las bandanas que los identificaban como ninjas y entrar como simples civiles, pero eso podría conllevar a que los ojos de los desconocidos estuvieran sobre ellos más de lo que deseaban.

-Oye, garlopo... - habló la genin de repente, asustando al de ojos azules, quien ya estaba perdido en sus pensamientos. Karin casi se rió por la manera en que este reaccionó, más no pasó de una leve curvatura de sus labios. - No muerdo, no golpeo; a menos que me den una razón para hacerlo. Tampoco soy tu enemigo, así que concéntrate. - Dijole despeninando los flecos del chico con algo de brusquedad.
-Cla-claro. Como digas K-karin- sa...
-Y te regalo el puto 'san' - dejó salir su aura fría en una ráfaga rápida.
-¿Eh? - Niji viró los ojos mientras lo arrastraba tras una carreta que pasaba justo al frente de ellos, sin darle tiempo de responder a nada.

La actitud golpeante y la aparente molestia de la menor al parecer ya se estaban disminuyendo, pues el ceño levemente fruncido que tenía en su perfecto rostro era de concentración y dirigido a un punto fijo de pensamientos. Ahora no le interesaba hacerle buying a un niño, no tenía los ryus suficientes para pagarle psicólogo(???). Y al parecer el menor se percató del cambió de ambiente, permitiendo a sus hombros relajarse, pero no por mucho tiempo porque los cajones que le ayudaban a ocultar su cuerpo temblaron cuando la carretilla pasó por un hueco.

-Cuando te diga, saltas por aquí - indicó Yuki un agujero que previamente había cortado con uno de sus kunai. Sato asintió aún con sus manos en las canastas, preguntándose si las llegara a soltaba no se caerían.
-¡Bi-bien...! - su contraria también afirmó con la respuesta.

Karin iba escuchando la conversación de quienes manejaban el transporte, los cuales decían que deseaban ir al restaurante que quedaba pasando el puente, justo después de la entrada; lugar exacto donde saltarian de ahí antes que se dieran cuenta del peso extra que arrastraban. Oyeron unos cuantos saludos de otras personas, preguntas frecuentes de algún guarda y un 'bienvenidos'. El de mechones azulados miró a la mayor, misma que en voz bajita le dijo que estuviera preparando y que a las tres -mostrando sus dedos- saldrían, Idara afirmó con un gesto más confiado en su rostro mientras posaba sus rodillas sobre el piso de madera para saltar a la orden de Rioko.

-¡Tres! - ¿En que momento había llegado al final? Idara dejó caer lo que sostenía sus manos y salió por la raja de la tela con toda confianza.
-Ay no... - dijo al percatarse que daría un clavado en plancha sobre agua cristalina.

Lo que les iba a recibir tomó por sorpresa hasta a la misma Karin, quien impulsó su peso a los pies y así poder caer sobre el agua sin tener que mojarse. El niño por el contrario se sumergió en un dos por tres sin estabilizar su cuerpo; Niji hizo cara de dolor al ver el chapuzón doloroso que impactó el pequeño cuerpo de su compañero temporal. Inmediatamente siguió concentrando su chakra en sus pies y fue a socorrer a Idara, quien buscara salir y tomar una bocanada de aire.

-¿Acaso no sabes caminar sobre el agua aún? - preguntó tomándolo de la manga de su chamarra para que este hiciera lo mismo que ella, pero la confusión de la caída aún lo tenía atolondrado. - ¡Oye! Satoru, concentra el puto chakra en tus pies y larguemonos de aquí.

La intención de la Yuki era soltar los mil y un improperios al pobre Idara, pero recordó que su hermano tenía la edad del estudiante y que en ese momento también estaba en una prueba similar a la que ella estaba por lo que no sabía si lo estarían tratando bien. Trono la lengua enviando todo el poder frigido a sus pies para que el chico pudiera estabilizarse sobre el agua congelada, por lo menos unos segundos en lo que duraba el hielo sobre la superficie. Sato retiró los flecos de cabello que escurrían gotas del líquido vital sobre sus ojos, parpadeo mientras la mayor le hablaba más no le escuchaba.

-¿Entendido garlopo? - dijo soltando para que la siguiera.
-Eh... s-sí.


Yuudai Yuudai
 

The eyes never lie, chico...
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Una vez Satoru salió a la superficie después de haberse pegado tremendo chapuzón, se lamentó haber fallado de esa manera. Era agua, su elemento natal, y también el que más le entendía. ¡Cómo de mal tendría que ser la situación para él! Se sentía como si hubiese hecho una mala combinación en los colores en una pintura, o si hubiese empobrecido la apariencia de un lienzo con trazos deformes. El muchacho rápidamente se recompuso sobre el agua, puesto que tenía un control absoluto sobre el ninjutsu. Era un joven versado, y de hecho el sentirse tan bueno en esa área y haber fallado de esa manera, se sentía como inhalar kilos de decepción. De hecho, le había causado un poco de... ¿Cómo le llaman? ¿Picor? Una especie de sentimiento extraño que sólo su padre le evocaba, pero que no podía recordar con exactitud cómo le hacia sentir realmente. Era como si... quisiera golpear a su compañera por haberle intentado decir como hacer las cosas. Pero claro, él jamás lo haría. No tenía ni el coraje ni los motivos, de hecho, el tan sólo pensar en hacerlo le produjo un rechazo inmediato. Tantos pensamientos que eclipsaron su mente le hicieron olvidar lo fría que estaba el agua.

— ¡A...aaay! —Su mandíbula comenzaba a temblar. Estaba todo empapado, además de que el hielo había enfriado más de lo normal el charco. Por desgracia para el chico, y tal vez por la precipitación de la muchacha, Satoru se hizo unos cortes con el hielo que ella había dispuesto para su auxilio. Quizás la Yuki no midió bien la forma y cantidad dispuesta, además de la lentitud de Satoru para evitarlo.
— ¿Q-qué...? —Karin giró su cabeza al escuchar las quejas del joven— ¿Me estás jodiendo, verdad? —Se quejó al ver las heridas del chico— Joder, Satoru, ¡Con esa apariencia no disimulas ni puta mierda! Intento ayudarte y tú te esfuerzas por empeorarlo.

Parecería que se estuviera armando un escándalo con Satoru mojado y Karin blasfemando al viento, pero la verdad es que no había mucha gente que allí pudiese ver la situación. De hecho, y por fortuna, la ubicación del agua pasaba bastante desapercibida. Era como si la gente, consciente de su existencia, le evitase si es que no tenían nada que hacer con el agua.
Satoru y Karin se apartaron detrás de unos arbustos. Satoru no tardó en recuperar su calor corporal progresivamente, pero lo mojado de sus prendas sería un problema si querían ser sigilosos.

—Iré a conseguirte ropa, garlopo.
— ¿Eh? —Satoru se escandalizó rápidamente— ¡N-no..! ¡Claro que no!
— ¡Te callas! Por tu culpa estamos así, así que déjame ir.
—La misión es o-otra... Hay q-que piorizar el objetivo. ¡Tenemos q-que consegur la m-mochila! Si yo no puedo, tú sí. P-pero ir por ropa ahora... sería una pérdida de tiempo, s-sin dudarlo.
— ¡Tanto blablabla y no dices nada inteligente, garlopo! —La muchacha lo zarandeó— ¿Es que acaso eres tan tonto que quieres coger un resfrío?

Satoru no lo entendía. ¿Por qué Karin se preocupaba de esas trivialidades en plena misión? Un ninja estaba entrenado mental y físicamente para ser resistente a los resfriados, y eso Karin lo sabía. Sin embargo, había algo en sus ojos que le confundía. No parecía ella simplemente despotricando en su contra, su rostro parecía aún más obstinado, como si... como si piorizara el trabajo en equipo hasta en esos escenarios.

—No tienen de qué preocuparse. —Dijo una voz que apareció en escena de la nada— Aquí tienes ropa, Satoru-san. —Sonrió el chunnin a cargo, con bastante jovialidad— Fue un lindo gesto de tu parte. —Dijo mirando a Karin.
— ¡C-cállate y vete! —Exclamó con furia la Yuki.

Satoru se puso de pie y le dedicó una reverencia al chunnin que se esfumó con rapidez. Karin se dio vuelta y miró hacia otro lado mientras el chico se cambiaba. Era una vestimenta sencilla, quizá demasiado para las holgadas ropas que acostumbraba el pequeño. Un pantalón largo azul marinoque le quedaba un poco grande, cuestión que solucionó con una cinta que usó como cinturón. Además, había una camiseta bastante apretada al cuerpo del muchacho, que parecía de hecho ajustarse dependiendo de quien la usara.

— ¿Ya estás, garlopo? ¡Mierda, cuanto tiempo hemos perdido aquí! Y yo acortando el camino con atajos, que pérdida de tiempo. —chistó la Yuki.

Satoru asintió, más tranquilo. Sin embargo no tenía donde dejar sus prendas mojadas. Por fortuna, el chunnin volvió a aparecer, y así como vino, se esfumó, pero con las ropas de Satoru.

—Si es atento ese comiemier...

Satoru la detuvo nervioso para que no terminara la oración. No era necesario.

—Sí, sí, ya. Me olvidaba que eres un crío.

Cuando la tensión del momento desapareció, el ambiente se tornó tenso por otro acontecimiento. Los jóvenes no tardaron en sentir como alguien les respiraba en el cuello... Pero era distinto al chunnin que les acompañaba. El no tenía intenciones de que los niños le sintieran, por lo que desaparecía su presencia por completo. Esta presencia al parecer esperaba ser descubierto, o al menos presentido, por lo que si bien, su silueta yacía oculta, su presencia era bastante fuerte.

—Joder. Vámonos, Satoru. Me está poniendo de los nervios ese cobarde.
—S-sí... Tenemos que lidiar c-con él...
—Ya se nos ocurrirá algo. Vamos por la mochila.

Los chicos anduvieron a hurtadillas por el pueblo, hasta que encontraron un hombre que cargaba un cesto en su espalda bastante espacioso. Por fortuna, lo traía vacío. Parecía que el hombre se dirigía al mercado del pueblo, que por cierto estaba bastante concurrido. No sería difícil para los ninjas camuflarse entre tanta gente.

—Si algún comemierda de aquí se aprovecha y me toca el trasero, juro que...
—Sshh —Satoru le indicó a su compañera que bajara la voz— M-mira aquel hombre. Se quitó e-el canasto de la espalda p-para comprar algunas cosas...
—Cierto, garlopo. Deberíamos distraerlo cuando esté comprando y ¡Zas! le robamos la cartera. —Le susurró la muchacha al Idara, lo cual le hizo ganarse una mirada bastante acusadora por parte del muchacho— ¡Vale, vale! ¡Que puta moral la tuya, eh!

El hombre vagaba por el mercado con tranquilidad, cuando de pronto una atractiva mujer le salió al paso. Con prisa, le pidió ayuda, ¡se había perdido su hijo! Y, por desgracia para el hombre, la mujer era demasiado bella para negarse.

— ¡¿Qué su hijo qué?!
—Es bajito, con el pelo azul y con una camiseta ajustada. ¡Por favor, ayúdeme! ¡Creo que se lo llevó una joven de pelo blanco!

Rápidamente la mujer y el hombre salieron en auxilio del pobre niño perdido. El hombre, quien tenía su cesto en el suelo, decidió no tomarlo por la rapidez de la situación. La mujer se movía con rapidez entre la multitud, procurando no tocar a nadie. El hombre iba bastante detrás de la mujer, intentando seguirla alzando su mirada entre el tumulto de gente que ella esquivaba con gracia. Cuando habían recorrido una distancia considerable, el hombre avistó la silueta de espalda Satoru y la de Yuki, las cuales cooncordaban con la descripción de la mujer. La intentó llamar, pero no la encontraba por ningún lado. Se acercó a los jóvenes, pero en un abrir y cerrar de ojos, desaparecieron entre la multitud, como si hubiesen sido arrastrados.

Paralelamente, el mismo hombre que había salido en busca de los jóvenes, apareció un rato después de haberse ido. Tomó su cesta y, apenas intentaba irse, el vendedor del puesto donde estaba comprando le llamó la atención.

— ¿Cómo le fue con los chicos?

El hombre, un poco nervioso, sólo levantó el pulgar.

—No me jodas el truco con tus preguntas, viejo garlopo. —pensó aquel hombre, mientras desaparecía con su cesto en la espalda.

En unos callejones lejanos del mercado, Karin y Satoru se juntaron. Ambos, orgullosos de que el otro lo había conseguido, se correspondieron una leve sonrisa.

— ¡Qué bien te queda esa cadera de avispa, enano! —Karin le revolvió el cabello al joven— Pensé que entre tanta gente tu transformación se iría al demonio.
—S-sí... t-tuve suerte... —Sonrió— Pero pi-picó el anzuelo... y tú, p-pensé que golpearías a a-alguien...
—Estuve a punto de golpear a ese vendedor entrometido, pero hubiéramos fracasado. Por suerte, lo conseguimos, garlopo.

Satoru asintió, pero no tardaron en volver a sentir esa presencia que tanto les venía inquietando.

—Mierda, este cabrón nos pisa los talones... Tal vez debamos irnos ahora, no sé si sea buena idea pelear en este momento. Ya tenemos lo que buscábamos.

Satoru volvió a asentir.

—L-la montaña...
—Espero no encontrarnos con este comemierda de camino allá. Sino, tendré que masacrarlo.

El joven Idara tragó saliva algo nervioso, preguntándose que hubiera sido de él si hubiese fallado.

—Espera, Satoru. Aún tenemos que conseguir otro cesto.
—C-creo que vi un puesto en el mercado d-donde vendían cestos como este. D-debería u-uno transformarse e ir a c-comprar... Por si a-aparece el hombre.
—Pero los clones estaban de espaldas, ¿no? ¡Vamos, no seas tan mamón! No nos pasará nada. Mientras antes lo hagamos, antes nos vamos a la montaña. No quiero hacer esto de nuevo, es divertido pero es un coñazo.


Reira 🌷 Reira ❄
 

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Karin caminaba apresurada con el objeto que había tomado 'prestado' unos minutos atrás, agradeciendo que justo frente al puesto donde vendían las mochilas se formó un revuelo por un par de mujeres peleando por un hombre... Ahora entendía el puto show que había hecho en Kumo por culpa de Eadric, porque fue culpa del garlopo(?). Y volviendo al tema, sentía la mirada desaprobatoria del menor, mismo que le pisaba los pasos a la genin más no lograba alcanzarla, más que todo por la cantidad de personas que se atravesaban en su camino.
-Es mejor que dejes de mirarme así, enano. - profirió parando en seco, provocando que Idara chocara en su espalda.
-Eso no estuvo bien, - dijo con su ceño fruncido, pero cuando Karin se giró a mirarlo volvió a tartamudear - S-se van a d-dar cuen-ta.
-¿Me preguntaste si me interesa esa mierda? No, ya dije que luego vendría a pagar, ¿tienes como pagar? No, así que mejor no digas más - dijo tomando la mochila de Satoru, le despeinó sus cabellos y luego lo tomó por la nuca para que llevara su mirada al punto donde ella le indicó con su índice. -. Lo que quiero es salir rápidamente de este pueblucho para llegar a la montaña de mierda que...
Todo se detuvo para los dos jóvenes, y por un instante desearon seguir caminando, o en su defecto salir corriendo, sin embargo la presión que sentían en su cuerpo era tan grande que no podían siquiera mover un solo músculo, además de ver todo en cámara lenta. Y así como llegó esa sensación extraña y pesadez en su cuerpo, desapareció, pues la mano de Karin cayó sobre su muslo, (Recuerden que estaba señalando a la montaña) y todo siguió tan tranquilo y monótono como si no hubiera pasado nada. Satoru tenía sus ojos bien abiertos de la impresión.
-¿También lo sentiste?
-S-sí - respondió el estudiante, sin mover ningún músculo.
La presencia que venían sintiendo desde que iniciaron la misión fue la misma que les provocó esa sensación de 'vértigo' solo que esta vez llegó a ser más intensa, provocando un poco de temor en Niji, y ni hablar en Idara. Así que sin pensarlo, y una vez la mayor se percató que solo ellos experimentaron esa mierda, volvió a tomar por la nuca a Sato para hacerlo caminar delante de ella, guiándolo cual marioneta; así como hacía con su hermano cuando tenía prisa por llegar a los entrenamientos del clan y este se demoraba por quedarse tras ella. Tan solo esperaba que las sorpresas de esa persona que les seguía no siguieran o por lo menos, no de camino a su siguiente destino; porque no conocía más allá del pueblo.
-Toma, - dijo Karin lanzando su chamarra al menor - póntelo rápido.
La orden de la genin fue tan tajante que el menor ni preguntó el motivo, no por temor a una respuesta improperiosa(?), sino porque sabía que quizá ya tenía un plan para salir. Sí, lastimosamente la salida estaba custodiada por cuatro hombres con lanzas, requisado y pidiendo documentos de ingreso a todo el que pretendía abandonar su pueblo. Las personas que iban justo delante de ellos precisamente hablaban del asunto y alguna inconformidad fue pronunciada también, pues los rumores de posibles ladrones y revoltosos estaban causando problemas, por lo que no se permitirían dejarlos salir sin un castigo divino.
-N-nos están bus-scando...
-¿Verdad? Si no lo dices no me entero.
Y con lo último guió al Idara entre un montón de niños que pasaron desapercibidos del grupo de mayores que revisaban. Empero, la melena fuera del común de Karin llamó la atención cuando por fin habían salido, a lo que quien la viera estuvo por abrir la boca y sapearla pero el par desapareció dejando un par de rocas en su lugar, asustando en sobremanera a quien les rodearan; no era muy común ver ninjas y sus técnicas en ese lado del mundo, por lo que empezaron a decir que los niños eran brujos con esas apariencias para engañarlos.
-Eso, eso es-estuvo cerc-cerca.
-No creí que hicieras bien el Kawarimi. La verdad no pensaba regresar por ti si te linchaban. - Comentó la frígida alisando su largo cabello, recibiendo como respuesta un leve fruncido de parte del amante al dibujo, siendo remplazando por uno de pena cuando se fijo que su acompañante lo miraba con sus rosas también. -. ¿Te lo creíste? Qué idio... que tonto. Ahora mueve ese trasero que tenemos camino por recorrer. Garlopo.
Camino que está vez, era totalmente nuevo para el par. Esperando que no se presentaran sorpresas desagradables, así como la que tuvieron antes y confiando que fuera el sensei maricon que les mantenía vigilando.
 

Oh! He's so handsome, what's his name?
Moderador
2do escenario: ir por el suelo no es una opción, esta vez. Deberán subir a los árboles y trasladarse hasta la cima, siguiendo un camino recto. Durante este trayecto deberán recolectar alimentos sin tocar el suelo. Cuidado con las trampas del rededor que pueden burlar tus ojos.

*Antes de hacer este escenario, uno del equipo deberá lanzar un dado para añadir una de estas condiciones al desarrollo que estén realizando:

1. Trampa de armas que se dispararían repentinamente.

2. Trampa de hilos, por los que tendrían que cruzar sin tocarlos (entre ellos).

3. Genjutsu (darían vueltas en círculo).

De salir la 3ra opción y superarla adecuadamente (a nivel de verosimilitud), tomando en cuenta los stats que tengan, obtendrían la exoneración a la prueba que comprende dicha especialidad y sus respectivos XP. Exonerar dependerá muchísimo de cómo aborden ese dilema.
 
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