Original Fic ¿Villana o heroína? (2 de 2)

I-AM-ROSY!!

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nwn Aquí, una historia corta que he tenido ganas de contar, :3 espero les agrade.



PARTE 1



El acoso escolar, algo común en la escuela, no debería de existir, pero es como ocurre en toda la sociedad humana, la necesidad de sentirse por encima de otros, por señalar a los demás por aspectos que no nos parecen o que simplemente tomamos como pretexto para demeritarlos. Pero, el caso de esa mañana, no era así, más bien, se malinterpretaba así.
Detrás de uno de los edificios de la secundaria, la rubia de tercer grado conocida como Mere, la chica más ruda y fuerte de todas, tenía a la presa de todos los días, una niña llamada Karla.
Esmeralda era temida por su rudeza y violencia, le había roto manos, dedos y caras a más de uno que otro chico y chica, saliéndose con la suya al ser la capitana del equipo de karate y lucha olímpica. Mere no era buscapleitos, más bien, si veía algo que no le agradaba, se metía en el asunto y en vez de ser una heroína, acababa como la villana en turno.
En el caso de Karla, ella era todo lo contrario. La pequeña castaña que tenía atrapada contra la pared, se llamaba Karla, o Karlita, quien sobresalía por su baja altura y torpeza, aún siendo de segundo año era fácil que creyeran que era de primaria, era una buena estudiante, obediente, pero con la fuerza y voluntad de una hoja en el viento, es decir, casi nada.



- ¿Me hiciste la tarea? -


- Sisisisisi -
Respondió con nervios la castaña, acomodando sus grandes gafas y cubriendo su cuerpo con sus brazos, intimidada por la alta y fuerte Mere. - No… no traigo mucho dinero hoy, apenas traigo para almorzar, por favor, no me lo quites. -

- Ok, no te quitaré el dinero esta mañana, necesitas comer, sino, seguirás estando enana. -



Esmeralda actuaba como una chica ruda, pero por dentro, se devoraba su corazón, Mere sabía desde años antes que sus gustos se inclinaban por las chicas, y la primera persona por la que sintió una atracción especial fue esa pequeña y dulce chica que entró en segundo grado el año pasado, pero cuando intentó acercársele la primera vez, Karlita reaccionó con miedo, pensando que era una buleadora, y sin saber que más hacer, siguió ese juego, juego que ya llevaba varios meses.


- Gra… gracias. -
Dijo Karlita tapando su pecho con sus bracitos, mientras Mere seguía en su papel.

- Ahora, ya… ya sabes que quiero, ¿Verdad? La cuota de siempre. -


- Sí, sí. -
Asintió la pequeña con su cabeza, cerrando los ojos y levantando su rostro ruborizado.


Mere lamió sus labios, sujetó el rostro de Karla asegurándose que nadie las viera, para poder besarla a su gusto, la boquita de Karla sabía a leche chocolatada y pan tostado, el desayuno que siempre esa chiquilla tomaba, un sabor que le había agarrado mucho gusto. Mere disfrutó de besar de Karlita por varios minutos, hasta separarse de ella, acariciando sus hombros y tratando de no mostrar la vergüenza que sentía por besarla bajo ese juego.


- Me..me… Mere, hay unos chicos que me molestan, de segundo B… y me, me dijiste que mientras hiciera lo que tú me pidas, me cuidarías, y…
- Hablaba nerviosa la castaña, mientras Mere acariciaba sus hombros, disfrutando su rostro adorable.

- Tranquila, yo me encargaré de ellos, mientras tú me cumplas, nadie te molestará, ¿Entendido? No dejaré que nadie más te moleste. -


- Gra…gracias. -


- Así me gusta. -



La rubia se quedó pensativa, quería animarse a pedirle algo, alejarse de esa rutina, hacerle entender a Karlita que ella no era una abusiva, que su intención nunca fue aprovecharse de ella y quizá su mala fama hizo que Karla tuviera un prejuicio hacia ella. Tenía que hacerlo, ya iban para medio año y a ese paso, saldría de secundaria y no lograría hacerse de una relación amorosa con esa castaña.


- Oye, Karlita, ¿Tienes algo que hacer este fin de semana? -


- Solo, estudiar, hacer tus tareas y … haría unos trabajos por computadora para tener más dinero para ti. -
Contaba la chica con gafas volviendo a cubrir su pecho con las manos. - no quiero que me molesten los demás, y desde que me junto contigo, la mayoría ya no lo hace, por eso, quiero hacer lo que tú me pides, sino te cumplo, capaz de que me pegarás o ya no me protegerás de ellos. -


Esmeralda pasó saliva al escucharla, Karla en verdad pensaba que ella la bulleaba, o más bien, que la presionaba a cumplir sus caprichos a cambio de protección en la escuela, el típico matón de escuela. La rubia suspiró y sujetó de nuevo los hombros de esa chica, sin poder sonreírle de los nervios.


- No lo hagas. -


- Pero, pero…-


- Con hacer mis tareas me basta, yo te cuidaré con eso, no ocupo tu dinero, ¿Ok? -


- Ok. -
Susurró Karlita agachando su rostro, siendo levantado por la mano de Mere.

- No hagas mis tareas este fin, quiero que me acompañes a un lado. -


- Es… ¿Es una… una orden? -


- Sí. -
Suspiró Mere al ver que esa chiquilla estaba más que intimidada sin haberlo deseado. - quiero que te pongas muy bonita, me gustaría verte con ropas casuales, tal vez, el cabello suelto. -

- Está bien… ¿A dónde iremos? -


- Quiero, yo, me enteré de tus compañeras que te gustan las películas extranjeras, y… conseguí unas entradas para un matiné... Te has portado tan bien que quise premiarte. -


- ¿En serio?
- Sonrió Karla tiernamente, para volver a mostrar su rostro apenado. - gra… gracias, pensaba que te caía mal, no, no pensé que conocieras cosas de mí. -

- No me desagradas, solo…ash... No faltes, ¿Ok? El cine que está frente al Teatro del Sol, nueve de la mañana, ¿Entendido? -



Karla respondió con su cabeza de manera afirmativa, y al escuchar el timbre de la próxima hora, salió corriendo a sus clases, dejando a Esmeralda recargada en la pared, suspirando y diciéndose mil y una vez tonta. Ojalá, esa cita en el cine le ayudara a tener confianza en decírselo, dejar el papel de la villana y convertirse en la heroína de la historia.




¿Podrá Mere dejar el papel de villana y lograr decirle sus sentimientos a Karlita?
¿Karlita podrá dejar de ver a Mere como una chica mala y comprender sus sentimientos? oAo
 
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nwn Y cerramos este fic.

PARTE 2




El día deseado llegó, y Esmeralda se esforzó por lucir distinta a su habitual uniforme escolar. Unos jeans deslavados, blusa con escote en V, cabello bien peinado, perfume, uñas y labios ligeramente pintados con un tono rosa, con bolso colgado y pestañas relucientes. Verse en el reflejo de uno de los aparadores le causaba pena, para ser una chica tan poco femenina, podía lucir muy bella si lo deseaba, y más con ayuda de mamá que estaba contenta al saber que su hija saldría con alguien, pero más contenta estaba Mere, pues al contarle sus sentimientos, le sorprendió que su madre fuese tan comprensiva y le dijera que mientras ella fuese feliz, eso le bastaba.

Miraba el reloj, ya era hora, ¿Y si no venía Karlita? Tal vez tenía mucho miedo, tal vez le incomodaba salir con una chica, tal vez no había tenido permiso, muchos tal vez emergían en su cabeza. Todo eso se olvidó cuando sintió un pequeño jalón en su manga, haciéndole voltear y ver a la pequeña jovencita que esperaba.

Karlita, esa niña patosa, escondía una preciosa muñeca en su ser, su cabello suelto le hacía resaltar su tierno rostro y sus ojos castaños tras esas grandes gafas que siempre cargaba, su delgado cuerpo se veía lindo con un vestido floreado que llegaba a sus rodillas, dejando ver coquetamente sus blancos hombros, todo resaltado con unas lindas pulseras blancas y un collar con una concha marina, después de todo, una apariencia playera iba bien con el sol y playa del atlántico canadiense que se veía a lo lejos de la plaza.


- Perdón por llegar tarde. -
Dijo tímidamente Karlita con sus manos en el pecho, mirando fijamente a Mere. - te, te ves muy bonita. -

- Tu también, pensar que todos piensan que eres una ñoña, si vistieras más seguido así y soltaras tu cabello de esa manera, más de un chico andaría tras de ti. -


- No, no me agradan mucho los chicos, me incomodan, y a mi mamá le gusta hacerme trenzas. -


- A mí tampoco me agradan los chicos.
- Respondió Esmeralda tomándole las manos a Karlita, mirando nerviosa a otro lado. - y no me hagas caso, siempre te ves bonita. -

- Gra…gra… ¡El cine! -


- ¡Es cierto, ya es hora! -



Esmeralda tomó de la mano a Karlita para correr juntas al interior del cine. La matiné fue una serie de películas españolas de corte romántico, Mere no le había dicho a Karla, pero en sus tardes disfrutaba de ver películas de romance, así que no se aburrirían. Durante la primera película, hubo un silencio entre las dos, lo único que se escuchaban eran las rosetas de maíz y los sorbos de refresco en la sala. En la segunda película, la rubia se atrevió a más, y le tomó la mano a Karla, quien dio un brinco por el acto. Toda la segunda película estuvieron tomadas de la mano, sin soltarse ni siquiera para comer palomitas, por el contrario, Mere se atrevió más, dándole de comer a esa chiquilla, quien mostraba un sonrojo por el gesto.

Salieron las dos en el descanso previo a la tercera película, aprovechando para ir al baño y a comprar nuevamente, Mere lo había planeado bien, pues había asegurado juntar suficientes puntos en su tarjeta para poder comprarle cualquier gusto a Karlita, en su mente, la cita estaba saliendo “De puta madre”.


- ¿Qué pasa? -


- Son, son ellos. -
Dijo nerviosa Karlita al ver que, frente a ellas, se acercaba un grupo de chicos, aquellos que dijo que le molestaban.

- No puede ser, ¿Esa es Karlita? -


- ¡Mira que sorpresa! La patito feo resultó ser una lindura. -


- Oye Karlita, ¿No quieres entrar al cine con nosotros? Puede venir también tu amiga. -


- ¿No es Mere? No puede ser.
- Reía uno de los chicos mientras Esmeralda sujetaba del hombro a Karla quien escondía sus manos en el pecho. - la machorra resultó ser una preciosura también. -

- ¿Qué tal si vienen con nosotros, chicas? -


- Esto tienen que saberlo todos, las raras de la escuela resultaron ser normales después de todo, quien diría que la tonta de cuatro ojos fuese tan bonita. -



Karlita tapó su rostro al escuchar esas palabras, mientras esos chiquillos seguían hable y hable de ellas. Esmeralda no lo pudo soportar, y sin alguien que la detuviera, caminó directo hacia el que parecía ser el líder de ellos, soltándole un gran puñetazo en la cara, tirándolo al suelo. Los chicos empezaron a armar alboroto y uno tras uno la rubia empezó a descontarse, aguantando los golpes y jalones de pelo que le daban, así como uno que otro manoseo que aprovecharon los idiotas buscando amedrentarla. Resultado, Esmeralda fue sacada del cine junto a esos chicos.

En un parque a varios metros del cine, Esmeralda se limpiaba la nariz y boca ensangrentada con una servilleta, volteando a ver a Karla quien traía una bolsa de hielo y se lo colocaba en su frente donde tenía un moretón. La castaña se sentó a su lado, tapando su rostro, pero, para los oídos finos de Mere, supo que lo hacía por qué estaba llorando.


- Perdón, arruiné tu salida al cine…. Sniff… -


- No es tu culpa, fueron esos pendejos. -


- Fue mi culpa, si no les tuviera miedo, si fuese como tú, nada de esto pasaría. -
Dijo Karla llorando, sintiendo como sus lentes le eran quitados y unos largos dedos limpiaban sus lágrimas, logrando ver un poco el rostro de Mere.

- No es tu culpa, no quiero que llores, por favor. -


- Pero te peleaste por mí, dijiste que si hacía lo que tú me pedías me ibas a proteger, no pensé que terminarían golpeándote así, ¿Y si luego te buscan pelea por mi culpa? -


- Deja de culparte.
- Sonrió Mere colocándole los lentes y tomándole las manos a Karlita. - yo te protegí por qué así quise hacerlo, no por otra cosa. -


Los ojos de Karlita brillaron por las palabras de Mere, unas gotas en sus ojos hicieron que brillaran más, pero no eran lágrimas, la lluvia estaba empezando a caer y tenían que buscar salida de ella. Esmeralda tomó las manos de la castaña corriendo hasta su casa que no estaba tan lejos, sin pensarlo, se dio cuenta que había llevado a la chica de sus sueños a su hogar.
Esmeralda corrió al baño para sacar unas toallas, tapando el pequeño cuerpo de Karla con las enormes telas al andar nerviosa por lo que estaba pasando, tenía suerte que sus papás habían ido a una convención de artes marciales, sino, estarían riéndose de ella.
La rubia llevó a Karlita hasta su cuarto, encendiendo la calefacción a un nivel tibio, empezando a secarse desesperada pues estaba fuera de sí.


- ¿Tienes una secadora de pelo? -


- Claro que sí. -
Respondió Mere quien, al retirar la toalla de su cabeza, se dio cuenta que Karlita se había quitado su vestido mojado, quedando en ropa interior, un corpiño de algodón color blanco y una braga a juego con un tierno moño rosa en la parte frontal, haciendo que ella se ruborizada al ver bien las pequeñas curvas que escondía la pequeña Karla. - ¡Ahorita lo traigo! -


Mere sintió sus nervios golpeando su corazón, Karlita, en su inocencia y reacción normal al haber estado bajo la lluvia, se había quedado en lencería, era como si los golpes que había recibido minutos atrás estaban siendo pagados con creces. Con los ánimos a flor de piel, Esmeralda se quitó la ropa quedando también en ropa interior, un sostén de encaje azul y una braga con corte cachetero, mirándose en el espejo del baño toda sonrojada, si Karlita tuvo la confianza de desvestirse, ella tenía que mostrarse también.

Con timidez, la rubia salió del baño, entregándole la secadora de pelo a Karlita, quien, con cuidado la conectó y se puso a secar el cabello, estando sentada en el borde de la cama. La castaña apenas reaccionó al darse cuenta la confianza que se había tomado, apenándose por ello.


- Perdón, me tomé muchas libertades. -
Dijo tímidamente Karlita, mirando a la rubia, notando que detrás de su rudeza, había una chica muy bonita, tan bonita que le provocó un sonrojo. - qui… ¿Quieres que te seque el cabello? -

- Sí, por favor. -



Esmeralda se sentó en la cama, dándole la espalda a la pequeña Karla, dejando que secara su cabello con mucha paciencia. Sentir las manitas y deditos de Karlita entre su cabello era un éxtasis para Mere, era lo más cercano que habían estado más allá de los besos de cuota que le pedía.


- Dime, ¿La pasaste bien? -


- Sí, aunque esos chicos lo arruinaron, me divertí mucho. -
Dijo Karlita dejando la secadora y acomodando sus gafas, mientras Mere se daba la vuelta. - gracias por invitarme, mi mamá me había dicho sobre las personas que hacen bullying, pero, tal vez estaba equivocada, tú no te has portado mal conmigo. -

- Por qué yo no te ando acosando, Karlita. -


- ¿No? -
preguntó curiosa la castaña con sus manos en su pecho- pero… pensé que. -

- Yo… -



La rubia agarró fuerzas para poder decírselo, era ahora o nunca. Tomó las manos de Karlita, mirándola fijamente, sabiendo que arriesgaría todo en ese momento, el cual no esperó que llegara en una forma tan íntima y casual.


- Yo no te acosaba, Karlita, yo… Yo quería salir contigo. -


- ¿Salir conmigo? -


- Sí, me… me gustas mucho, desde que te vi, me gustaste, pero, no sé qué te contaron de mí que cuando quise hablar contigo, pensaste que era una acosadora, y no supe que hacer, solo te seguí el juego al no tener más en mi cabeza. -


- Entonces, esos… esos besos. -
Titubeó Karla sonrojándose al recordar todos los días que entregó su boquita a Mere pensando que era una forma de acoso.

- Sí, quería besarte por qué me gustas. -



Karla estalló de vergüenza, el rostro de ella nunca había estado tan roja, tomó una almohada de la cama para tapar su rostro, asomando solamente sus ojos para ver a Mere, quien estaba igual o más sonrojada que ella.


- Pe..pe..pe… Somos chicas, eso… ¿Eso se puede? -


- Claro que se puede. -
Dijo Esmeralda viendo nerviosa a Karlita, pensando que estaba incomoda. - entenderé si te molesta, si quieres alejarte de mí, tal vez, creas que estabas mejor pensando que era una chica mala a una chica que le gustas. -

- Es que… a… a… a mi… me gustas mucho también. -


- ¿Qué? -



Karlita tapó su rostro al decirlo, sentía sus ojos temblar, tenía que abrazar más fuerte la almohada al haberse atrevido a hablarlo. Esmeralda no lo sabía, pero, para Karla, más que acosadora o maltratadora, la veía como su salvadora, esa chica fuerte, recia, aquella que le extendió una mano y cuidó sin preguntas, no importaba si tenía que hacer sus tareas, besarla, darle su dinero, si esa chica estaba a su lado, se sentía segura, apreciada y en especial, querida, pues sentía en el fondo de su corazón como si Mere le tuviera aprecio, pero su forma de ser le impedía decírselo, en pocas palabras, Karla no quería ser como Esmeralda, quería estar con ella.


- Me… me gustas mucho, eres tan fuerte, tan segura de ti, no te importa lo que te digan, ni te sientes menos por cómo te vean, desde que he estado contigo, te he admirado, Mere, y… también… querido mucho. -


- ¿Es cierto lo que dijiste? -
Preguntó Esmeralda bajando un poco la almohada para ver la cara de Karlita, quien le reafirmaba con su cabecita.

- Pe…pensé que, te ibas a molestar si te lo decía, ere….eres, como, como, mi primer amiga, y tal vez, dirías que estaba loca. -


- Creo que las dos lo estamos. -
Sonrió la rubia quitándole la almohada a Karla para abrazarla, sintiendo su piel suave y aún fría. - Yo pensaba que era una villana, y resulté ser tu heroína. -

- No… ¿No estás molesta? -


- ¿Por qué lo estaría? Si siempre soñé con esto. -



Esmeralda sonrió como nunca, al ver los ojos de Karlita temblando acompañados de sus mejillitas sonrosadas. No había más que decir, nuevamente, era todo o nada. Mere recostó lentamente a Karla, quien temblaba de nervios por lo que estaba ocurriendo, la rubia empezó a acariciar el pequeño cuerpo de su compañera, y con más calidez de la que alguna vez le mostró, beso su boquita, haciéndole sentir escalofríos por todo su cuerpo. La castaña, acarició la frente de esa chica, la chica que tanto admiraba y quería estar a su lado, frotando el pequeño morete que le quedaba en la frente, y con su otra manita, acariciaba suavemente su labio inferior, aun con un pequeño quiebre por los golpes.


- Perdóname por no ser la villana que todos pensaban, Karla Blunt. -


- Per… perdóname, por no decirte que eras mi heroína, Esmeralda Richmont. -
Dijo tímidamente Karla, cerrando los ojos al sentir como las manos de Esmeralda retiraban lentamente su corpiño, para empezar a besar su casi plano pecho.


Ambas niñas habían aprendido que las peleas y las lluvias podían dejar cosas buenas sin esperarlo, que las casualidades podían llegar a resolver. Que se puede ser buena o mala persona dependiendo de la perspectiva, pero más importante aún, que el amor, por más que se intentara ocultar, siempre buscaría una forma de emerger.





nwn Ternuritas, :3.
:d Creo que ese cabello castaño y lentitos nos hace recordar a alguien, además de ese apellido, ¿O no? Kissu Kissu
 

I-AM-ROSY!!

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Fue como: "¿Blunt? ¿Canadá? ¡Un momento!"
OMG! Qué revelación jajaja.

El final estuvo lindo pero la revelación <33
:d Esto ocurre en tiempos de Free Love Championship, Karla es sobrina de Rosemary, :3 a diferencia de su alocada tía, es una niña delicada y tímida por el acoso que recibió, nwn/ pero Mere la hará sentirse más segura y sonreír.
 
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