Crónica AppFes Viral Parasyte [Rox Knight]

Reflejo
Moderador
Registrado
4 Feb 2009
Mensajes
6,078
Ubicación
Dirac Sea
"Viral Parasyte" [AppFes]​
- NPC involucrado: -
- Lugar donde debe ser tomada: -
- Sinopsis: El Digimon fue detenido y los pasajeros han sido rescatados. Las autoridades vienen en camino para atender a los que pudieron salir lastimados y examinar al tren que provocó el incidente, sin embargo no se siente como si fuera el final de la historia. Aún queda un cabo suelto: ¿Por qué el Digimon se salió de control? ¿Tendrá una relación con el Kuramon que empezó a multiplicarse indiscriminadamente? ¿Será posible que ese Kuramon también estuviera fuera de control? Si es así... ¿Por qué y quién es el responsable? Examinando de cerca al Digimon, lograste ver por unos momentos unos tentáculos. Un Digimon está aprovechando la confusión para huir de la escena antes de que lo capturen o eliminen. ¡Es un Parasimon! El misterio se ha resuelto, pero el incidente no habrá culminado hasta que Parasimon sea eliminado.
- Escenario: Ciudad
- Objetivos:
  • Evitar que Parasimon huya
  • Eliminarlo
- Notas:
  • Esta Quest es parte del AppFes
  • Esta Quest es parte de la Crónica: "Viral Railway"
  • Mínimo de Post: 3
  • Plazo: 7 Días
  • Esta Quest ocurre momentos después de "Trainwreck"
  • Aunque Parasimon es un Ultimate, su especie es conocida por ser realmente débil, especialmente sin un huesped. Un Child fuerte o Adult es suficiente para eliminarlo
  • Parasimon hará lo posible para escapar, sin embargo si se ve acorralado los atacará para sobrevivir. Tengan mucho cuidado, sus técnicas no serán peligrosas, pero si logra apoderarse del Tamer o del Digimon estarán en graves problemas.
- Recompensa:
Completación. 200 Bits. Completación de la Crónica "Viral Railway" [500 Bits + Apps "Copy and Paste"
"Transfer"
& "Virus"
]

Tamer: Rox Knight
Digivice: Adventure
Extra: Rox posee aún su Lector de Cartas

Soncarmela Soncarmela Mordo me dijo que la anterior parte está aprobada, pero como está en un viaje de negocios no puede abrir estar parte. Te doy los pases, pero el sigue a cargo al final.
 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
8,512

Después de detenerse, lo que menos quería Rox era pasar otra experiencia similar. Y al ver el rostro de los demás, confirmó que opinaban similar. La muchacha se acercó hasta el señor del personal, que estaba al lado de su ayudante y le tocaba el hombro, tratando de animarle. Sabían que pronto llegarían las autoridades para comprobar el estado de los pasajeros, por lo que la chica se sentía más tranquila y Zubamon, al no notar un peligro cerca, también se mantuvo con cierta calma.
Lamento su pérdida —murmuró Knight, agachando un poco la cabeza.
No sabemos si está muerto —replicó el chico joven, limpiándose los ojos con la manga de su chaqueta para quitarse el rastro de lágrimas.
Y en todo caso, la muerte no siempre es definitiva en el Digimundo. Depende de...
Estoy enterada de esa información —asintió la Amateur, pero tampoco quería recordarlo, porque le traía malos traumas de sus primeras semanas en el Digimundo. Además, nunca era agradable aceptar la perdida, sin importar de quién fuera. Zubamon, a su lado, comprendió enseguida los pensamientos que estaba teniendo su señora y le colocó una garra suavemente en la rodilla, diciéndole sin necesidad de palabras que contaba totalmente con él—. Debe haber sido duro —Ciertamente, era una frase vacía, pero Rox no sabía cómo tratar en ese tipo de situaciones sin buscar algo de sus lecturas.
Los dos varones no respondieron, solamente el mayor se limitó a realizar un movimiento con la cabeza para concluir con la conversación. Tampoco tenían mucho más que decir. Ahora mismo sólo podían esperar a que las autoridades llegaran y ver lo que harían a continuación, porque era evidente que el paseo en tranvía había sido muy diferente a lo que se planeó en un principio.
Señora, ¿nos sentamos allí? —propuso el dragón dorado, señalando con su espada un rincón de los vagones abandonado. La mayoría de pasajeros habían decidido reunirse con los Tamers Medium para repartirse la comida que algunos llevaban en sus macutos o para comprobar que tan herido estaban. A Zubamon no le gustaba estar rodeado de mucha gente y a Rox tampoco, así que asintió.
De esa manera, más solos y tranquilos, la fémina se puso a pensar en todo lo que había ocurrido desde que estuvo en la estación. ¿La presencia de ese Kuramon tendría relación con el Locomon imparable? Quizá habría sido buena idea cancelar la invitación después de esa breve batalla, pero como se trataba de un bebé, y además lo habían capturado, nadie creyó que pasaría a mayores. Rox no estaba segura de si realmente era una coincidencia o no, pero sospechaba que no era normal. Además, el ayudante quería mucho al Digimon, lo que significaba que se conocían de antes y nunca antes había reaccionado de la misma manera. ¿Qué otra cosa podría ser, entonces?
¿Tiene hambre, señora? —se interesó Aegis tras unos minutos en silencio— Puedo acercarme a esos humanos y pedirles algo por usted. Seguro que al escuchar su nombre no dudan en darle algo.
No es necesario, Aegis —contestó ella con una sonrisa, todavía pensativa—. Me hallo sin apetito.
¿Se encuentra bien, Princesa?
Perfectamente, sólo quiero quedarme un rato pensando en lo que ha acontecido.
¡Se ve algo desde aquí! —El grito de un chico subido a los vagones llamó la atención del dúo. Señalaba con su brazo hacia delante, a lo lejos, pero cualquiera en tierra le sería imposible contemplar a lo que se refería— ¡A lo mejor es Locomon!
El nombre del tranvía no tardó en calar en los dos ayudantes, que miraron hacia el muchacho y le preguntaron si estaba seguro. Rox y Zubamon se aproximaron entonces, intrigados.
Podemos ir nosotros a comprobarlo —se ofreció la muchacha.
Yo también quiero ir —habló el chico que conocía tan bien a Locomon. Sus ojos radiaban esperanza.
Si algo sucede de nuevo, sería apropiado que los pasajeros tuvieran cerca a los ayudantes, así mantendrán la calma hasta que lleguen las autoridades —negó suavemente la fémina con complejo de caballero—. Aegis y yo sólo somos un par desconocido que no alertará a nadie si se pierde de vista. Por favor, déjenos cumplir con nuestra obligación.
Estamos cualificados para esta sencilla labor —agregó Zubamon, continuando las palabras de su Tamer.
Está bien —accedió el hombre mayor, recibiendo una mirada irritada de su compañero de trabajo, el cual apretó el puño y dio un par de zancadas para desaparecer dentro de uno de los vagones—. Tened mucho cuidado.
Soy Aegis, el leal Guardaespaldas de mi Señora; su Escudo Protector y su Espada Afilada. ¡No le pasará nada mientras esté conmigo!

Asta. Asta. Tizza Tizza

 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
8,512

Rox y Zubamon se aproximaron entonces hasta ese lugar. Tardaron varios metros en verlo, y para ese momento, ya se podía confirmar que se trataba de Locomon, pero volcado y totalmente inmóvil. Ante eso, el dúo corrió y se acercó hasta el tranvía, tratando de recibir una respuesta de su parte, sin mucho éxito, pues el Digimon había tenido un accidente.
La parte positiva es que no murió —dijo Rox, soltando un suspiro de alivio. La buena noticia alegraría bastante al ayudante—. En caso contrario, veríamos un Digitama, ¿cierto?
Así debería ser —confirmó Zubamon, caminando alrededor de la criatura para observar las heridas del accidente.
No iba a subirse encima para no molestarlo, pero se le hacía extraño que todo aquello hubiera ocurrido. Y su Tamer también pensaba lo mismo, por eso ambos se dedicaron a contemplar bien al Locomon.
Estaban tan concentrados en esa pequeña labor que enseguida se percataron de algo extraño. Desde la puerta de arriba, la que quedaba libre del tranvía volcado, asomó una especie de tentáculo que se movía de izquierda a derecha, intentando liberarse. Y entonces aparecieron más de lo mismo, rompiendo la ventana y empezando a salir lentamente. Zubamon fue el primero en reaccionar, colocándose justo delante de su señora y mirando sin parpadear lo que se mostraba ahora. Era una criatura horrible, fea y deforme, como un parásito grande, rosado y con muchas patas, además de un enorme y asqueroso ojo verde.
El Digimon se dio la vuelta y bajó de Locomon, resbalándose un poco y demostrando que, sin explicación alguna, se sentía un poco débil, pues sus movimientos eran torpes. Sin embargo, cuando detectó la presencia de otros dos individuos cerca, se giró despacio y clavó su único ojo en ellos, quedándose unos segundos inmóvil.
¿Eres tú el que provocó todo esto? —preguntó Knight, manteniendo la calma y atenta al monstruo. Al tiempo que hablaba, lo apuntó con el dispositivo digital, obteniendo un poco de información— Un Parasimon —mencionó. El nombre no le servía de mucho, sobre todo al ser novata, pero tenía la leve sospecha de que no era una criatura común.
El parásito no respondió, en vez de eso, se dio la vuelta e inició una carrera para huir de ellos. Fue Rox la que decidió echar a correr detrás de él, pensando que si algo así ocurría de nuevo, mucha gente vería amenazada su vida y como caballero, no iba a permitirlo. Zubamon, por supuesto, se posicionó a la derecha de su señora, preocupado por ella.
¡Detente! —exigió la chica, alzando la voz— ¡Si no eres el culpable, podemos dialogar y hacer desaparecer la sospecha!
Durante la persecución, Parasimon tropezó con unas diminutas rocas y se cayó al suelo, dando una vuelta entera por culpa de todas sus patas. Rox y Zubamon se detuvieron entonces, acercándose con precaución. El Digimon vio aquello como una amenaza y en vez de tratar de escapar como al principio, arrojó uno de sus tentáculos para apoderarse de la muchacha, ya que le parecía más sencillo de poseer al estar indefensa. Sin embargo, el dragón dorado se interpuso rápidamente y lo cortó con su espada afilada. El otro soltó un alarido de dolor.
¡¿Cómo osas amenazar la vida de mi señora?! —bramó Aegis, dando un paso hacia delante— ¡Ahora sí que no te vas a salir con la tuya! ¡Tendrías que haber continuado con la huida, al menos así no sufrirías tanto!
Ten cuidado, Aegis, es un Digimon evolucionado, de nivel Ultimate.
Pues no lo parece, Princesa —Tampoco era como si le importara, el sólo hecho de que alguien quisiera lastimar a su Tamer era suficiente razón para que él peleara.
Debe ser por el accidente... —respondió, frunciendo el ceño— De todas formas, analicemos bien a nuestro adversario. ¡Ahí viene!


Tizza Tizza
 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
8,512

Parasimon apenas se movía, no le hacía falta, pues no paraba de arrojar sus tentáculos para intentar atrapar a alguno de los dos, aunque su intención era llegar hasta la humana, porque el Digimon era todo armadura y garras, lo que le dificultada bastante conseguirlo. De por sí, ya le estaba costando lo primero, porque el dragón dorado se dedicaba a cortar todo con su espada afilada, realizando movimientos diestros y eficaces, pues no iba a permitir por nada del mundo que su señora estuviera en peligro. Rox se mantenía quieta, con la mano en un bolsillo para tocar el aparato de lector, pensando en una forma de ayudar a su compañero. No le agradaba la idea de estar justo detrás de él, ya que era consciente que le impedía realizar algún que otra acción.
Sin lugar a dudas, el adversario era un cobarde y no se veía en buenas condiciones para tener un enfrentamiento directo con Zubamon, pues trataba de agotarlo con los tentáculos, los cuales viajaban desde su asquerosa boca hasta el Child o la humana. A Aegis no le quedaba otra alternativa que poner su propio cuerpo en frente, pero gracias a su armadura, era capaz de soportar bien los golpes y de cortar los que venían por otro lado. Sin embargo, no poseía descanso y aunque en esos instantes tenía buenos reflejos y continuaba con la misma labor, tarde o temprano el enemigo encontraría un hueco.
Era lo que Rox quería evitar a toda costa. Aegis era un peón o cualquier ficha del ajedrez encargado de proteger al rey, la pieza más débil de todas. Los ojos de la muchacha se abrieron entonces, encontrando la solución al problema. Si uno se quedaba quieto, nunca hallaría una segunda opción, pero incluso la parte más débil podía dejar libre a sus aliados para no ser un estorbo. Al momento que los tentáculos atraparon uno de los brazos de su amigo digital, la muchacha se dio la vuelta y retrocedió unos pasos aprovechando el desconcierto. No obstante, aunque su plan principal había sido darle más libertad a Zubamon para que peleara tranquilamente, Parasimon había optado por otra técnica, porque de repente sus apéndices brillaron intensamente, soltando chispas, e impactando directamente en el Child.
Aegis soltó un chillido de dolor. La descarga eléctrica le recorrió desde el brazo hasta todo su cuerpo, dándole unos valiosos segundos al Ultimate para atrapar su otra extremidad con sus tentáculos, para posteriormente repetir el mismo proceso. Si continuaba con eso, el Digimon caería al suelo y ya no sería un obstáculo entre él y la humana. La poseería y regresaría con los demás, para ir aumentando y recuperando su fuerza lentamente.
Pero, obviamente, Rox no tenía intención de quedarse quieta mirando. Sacó el lector de cartas y pasó una por el aparato. De inmediato, la armadura de su compañero recibió un blindaje superior, haciendo que el dorado brillara más, logrando también que aguantara mejor el chispazo. De esa manera, fue capaz de agachar la cabeza y cortar lo que le mantenía agarrado, liberando su brazo derecho y cortando con sus garras el otro lado.
¡Carga hacia delante! —ordenó Knight desde tres metros de distancia, en voz alta, y con el lector todavía en su mano por si debía utilizar otro apoyo.
No fue necesario que lo dijera dos veces. Aegis gruñó y se lanzó como un loco con su espada afilada recta, dispuesto a cortar a ese monstruo como si fuera mantequilla. Ya no tenía que mantenerse inmóvil en un lugar para defender a su señora. Parasimon alargó sus tentáculos, temeroso, pero su adversario fue cortándolos de un zarpazo según avanzaba, sin detenerse, con la meta de eliminar al monstruo que ponía en peligro a Rox. El parásito, por supuesto, trató de evitar el golpe directo, dando un salta con todas sus patas, mas era algo que ya había previsto la muchacha, dado que en la muñeca del dragón dorado se materializó un brazalete, el cual le dio también una poderosa arma púrpura.
Zubamon se detuvo y se impulsó para perseguir al Parasimon, adelantando en esta ocasión su brazo, el que llevaba justamente la espada de energía. Ninguno de los dos pudo eludir al otro, por lo que el filo se clavó en el enorme ojo de la criatura horripilante. Y, de igual manera, ambos aterrizaron de mala manera en tierra.
Aunque Aegis se quejó un poco, quien de verdad estaba sufriendo en esos instantes era el Ultimate, porque no paraba de abrir la boca, repleta de dientes afilados, para gritar de dolor, moviéndose de izquierda a derecha en todo momento, y levantando todas sus patas para tratar de aliviar la intensa herida que tenía ahora marcada en su ojo. Tanto el blindaje protector como Excalibur desapareciendo tras surtir efecto, dejando a Zubamon cansado y herido, pero alegre porque lo que veía cerca de él eran los datos de su adversario reuniéndose entre ellos para formar un Digitama.
Rox apareció minutos después, acuclillándose al lado de su leal guardaespaldas para comprobar su estado.
Muchas gracias por la ayuda, señora —dijo el Digimon, dejándose mimar—, de no ser por sus continuos consejos, y los entrenamientos que realizamos cada mañana, seguramente no habría cambiado la acción en el último momento.
Ambos nos apoyamos mutuamente, Aegis —respondió ella con una sonrisa—. Descansemos un rato y volvamos con los demás.



Tizza Tizza Asta. Asta. Completado
 
Arriba Pie