Especial Warrior of Ice [Ewain Blake Wilson]

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[¿Persistirás? ¿Te Rendirás?]​

Como si se tratara de un extraño Deja vú, una voz familiar empezó a resonar en la habitación de Ewain aquella noche, provocándole una sensación similar a la vivida un par de semanas atrás. Una vez más, el llamado que el chico había fallado en resolver se repetía ante él, invitándole a una segunda oportunidad. Esta vez, sin necesidad de presionar un botón, la pantalla del D-Scanner se encendió, mostrando el mismo patrón con forma de ojo, seguido del mapa de File señalando específicamente a las Tierras Congeladas, dándole una buena idea a que se enfrentaría, puesto que ya había visitado el enigmático templo del Hielo antes. Sin embargo, la pregunta era, ¿El conocimiento previo le ayudaría a superar la prueba? O ¿El templo señalado en su Digivice estaba listo para sorprenderlo con algo nuevo bajo su manga, tal vez completamente distinto a lo vivido antes?

El primer vestigio de luz se filtró por la ventana de aquella habitación, señalándole que el amanecer estaba pronto en llegar. El día de hoy una nueva búsqueda empezaría a realizarse, una con el potencial de cambiar permanentemente la vida del joven que había recibido el llamado.




"Warrior of Ice” [Especial]​

a) NPC que la solicita: -
b) Lugar donde debe ser tomada: File City
c) Descripción de la misión: "Will you be one? Or not?" Con éste enigmático mensaje aparecido en el D-Scanner acompañada de una señal, el Tamer ha decidido recorrer las Tierras Congeladas para averiguar que significa. Para su sorpresa, hacerlo hace que encuentre una extraña edificación antigua que nunca había visto antes. ¿Este es acaso uno de los "Templos" de las leyendas que Rei mencionó alguna vez? En la entrada del recinto se muestra el símbolo del Hielo ¿Entrarás? ¿O no?
d) Descripción del campo de juego: Tierras Congeladas -> Templo del Hielo
e) Objetivos a cumplir:
  • Encontrar el Templo del Hielo
  • Explorar su interior
f) Datos Extra:
  • Quest de Juttoushi: Sólo se puede tomar si el Tamer es (mínimo) rango Medium y ha completado la quest "Tomb Raider".
  • Para esta Quest es obligatorio poseer y usar el D-Scanner como Digivice
  • El templo del Hielo es una edificación amplia y ligeramente laberíntica, que tiene como temática el elemento de su nombre y la capacidad de albergar Digimon de gran tamaño en su interior. Es muy posible que el lugar esté lleno de Digimon (Child y Adults) del elemento correcto, además de trampas
  • No se puede conseguir el Spirit o interactuar con su espíritu durante el transcurso de la quest
  • El templo debe recorrerse hasta llegar al salón principal. Una habitación amplia, vacía y desmueblada, a excepción de un pilar en su centro, que guarda el Spirit. Al llegar la Quest termina, y el evaluador será el que indique si se pasa a hacer la última tarea (tomar el Spirit)
  • En caso de fallida, no se podrá volver a hacer la Quest en un plazo de dos semanas
  • En caso de superada, no se podrá tomar una Quest de Juttoushi (Warrior of) por un periodo de dos meses
  • Las Quest de Warrior of sólo se abren una vez a la semana (Domingo), si dos o más Tamers se inscribieron a la misma Quest en esa semana, la Quest se convertirá en un Versus
g) Recompensa:
90 Puntos o más: Spirit Humano del Hielo
Ficha: Ewain Blake Wilson
Mínimo de post: No hay
Plazo: 14 Días

Takerudark Takerudark

Suerte!
 

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¿Piensas que debamos ir? —preguntó Patamon una vez se levantaron. El escocés le lanzó una mirada un tanto pensativa, ya que ni él mismo lo sabía.

Luego de la primera experiencia que vivió en el Templo de Hielo, Ewain no estaba seguro si debían volver o no a dicho lugar. La señal era similar a la primera, y la voz era exactamente la misma. Suspiró pesadamente pues la indecisión se apoderaba de su cabeza y se comenzaba a sentir bastante vulnerable. La inseguridad recorría cada parte de su cuerpo, pero tampoco quería pasar toda su vida arrepintiéndose por no haber hecho nada en una situación así. También creyó que sería buena idea deshacerse del D-Scanner, puesto desde que lo tenía en sus manos solamente cosas extrañas estaban pasando en su vida. ¿O eso era una especie de señal?

Volvamos una vez más —dijo luego de pensarlo un poco y levantarse completamente de la cama—, pero si no hay algo importante deberemos regresar.

Hizo todo lo necesario para partir a las Tierras Congeladas, pero a diferencia de la primera vez, ahora lo hizo de una manera un poco más descuidada y con bastante flojera. Tomó unas dos botellas de agua, un poco de comida y guardó la ropa invernal que usaría en su momento. Revisó que la mochila estuviera en el mejor estado posible, y salieron con dirección a la Selva Tropical.

El camino se sintió un tanto tenso por parte del escocés, quien estaba sumido en sus pensamientos. Patamon creyó que sería un problema por hambre, pero luego de haber desayunado en File City, justo antes de partir, hizo que desechara esa hipótesis. Era algo lo que tenía, de eso no cabía duda, pero el escocés nunca fue de compartir mucho con el ser anaranjado, a excepción de sus sentimientos hacia él. A decir verdad, Patamon no tenía ni una pizca de idea sobre lo que le ocurría a su Tamer, a menos que eso tuviera que ver con Hanz o con él, ya que en lo que se refería a su familia y su pasado, su conocimiento era completamente nulo.

Ewain —habló con cautela Patamon, no sabía cómo reaccionaría a lo que le preguntaría. Un gruñido por parte del escocés le dio a entender que lo escuchaba, así que procedió con su pregunta—. ¿Por qué nunca me has hablado de tus padres?

La tensión creció notoriamente. Ewain detuvo el paso y pensó en lo que le había preguntado su compañero digital. Sabía la respuesta, pero no quería hacerla consciente ni decirla en voz alta.

No hablemos de eso ahora, por favor —sentenció el escocés de una manera un tanto brusca y seca, haciendo que Patamon no volviese a preguntar sobre algo así durante todo el viaje.

Y tampoco es que el viaje fuese muy ameno, pero al menos intentaron hablar un poco de trivialidades para hacerlo menos pesado. Pasaron por todos los lugares que se encontraban entre Freezeland y File City, pero en ningún momento se encontraron con algo que los alarmara o requiriera su atención. Poco a poco el ambiente fue cambiando hasta empezar con los típicos paisajes blancos de las Tierras Congeladas. Fue cuestión de tiempo hasta que lograron llegar hasta Kamakura. Ya el escocés se había ocultado en sus ropajes invernales, y la patata se encontraba reposando en el pecho de su compañero humano, pero el viento era especialmente difícil de sobrellevar esta vez. También el frío era excesivo en esta ocasión, cosa que les llamó mucho la atención. No obstante, algo que le parecía raro a la patata alada es que esta vez arribaron casi al anochecer cuando la última vez llegaron bastante rápido al lugar. No se rompió mucho la cabeza y terminó atribuyéndole todo a la lentitud y bajos ánimos de su Tamer.

Cenaron tranquilamente, y luego se dispusieron a buscar un refugio donde se pudieran mantener lo suficientemente calientes por la noche. No tardaron mucho cuando dieron con el lugar y, luego de dar una pequeña paga, se dirigieron a la habitación asignada y procedieron a dormir. Sin embargo, el escocés lo último que hizo fue eso, descansar. La noche pasó lentamente y sus pensamientos divagaron por toda su cabeza. Hanz, sus padres, la primera vez que estuvo en el Templo de Hielo. Algo era seguro: no estaba emocionalmente muy estable y eso podría ser contraproducente. Y eventualmente, Ewain, entre todos sus pensamientos, cayó dormido.

A la mañana siguiente la ventisca golpeaba con una increíble fuerza al pequeño refugio donde Patamon y Ewain estaban resguardándose y descansando antes de partir. El escocés se encontraba bastante callado y no se le podía observar algún indicio de que estuviera emocionado. Esto le extrañaba en sobremanera a la patata alada, pues la primera vez que estuvieron por esos lares por el mismo motivo, la actitud de su compañero era completamente distinta. Un suspiro rompió el silencio que reinaba en el lugar, llamando la atención de Patamon.

¿Qué sucede, Ewain? —cuestionó preocupado Patamon. Ewain lo volteó a ver con una mirada un tanto vacía, sin saber exactamente qué responder.

Nada —respondió a secas luego de pensarlo un poco, hecho que no pasó desapercibido por el compañero digital.

¿Realmente esperas que me trague eso? —le reprochó un tanto indignado a su compañero, estaba ya cansado de que lo evadiera cuando todo era bastante obvio— Sé que tienes algo.

Vamos, tenemos que partir ahora si queremos encontrar rápido el lugar —se fue por la tangente el escocés, logrando que la patata simplemente inflara sus mofletes a modo de reproche.
 

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Ewain emanaba un aura bastante deprimente. Patamon solamente se disponía a quedarse en su pecho mientras intentaban encontrar el templo y combatían contra el desgraciado clima. El ser digital no tenía muchos problemas con eso, y tampoco es que a Ewain le molestase ese tipo de clima, pero cuando el frío no te deja observar del todo el camino por el que vas, la perspectiva cambia completamente. Las pisadas eran cada vez más difíciles debido a la nieve que se acumulaba de la tormenta y cada paso que daba, se hundía más y tenía que levantar el pie con mucha más fuerza.

¿Seguro que es la dirección correcta, Ewain? —preguntó Patamon al cabo de un tiempo. Estaban tardando mucho más tiempo en encontrar el templo en esta ocasión y el frío ya empezaba a hacer de las suyas en los cuerpos de ambos seres. El escocés suspiró pesadamente y sacó el D-Scanner para poder ver hacia dónde tenían que seguir avanzando. No obstante, lo que le llamó la atención al humano fue ver que se encontraban exactamente arriba del templo.

Creo que estamos arriba del lugar —habló Ewain con un tono preocupado pero a la vez con cierta incredulidad. ¿Cómo rayos iban a estar encima de un lugar tan grande como el que habían visto la vez anterior? Eso no tenía sentido alguno, la tormenta era fuerte pero no había pasado el tiempo suficiente como para que el templo quedase completamente enterrado en la nieve.

En ese momento, el suelo comenzó a temblar, haciendo que Ewain perdiera el equilibrio y cayera al piso junto con su compañero digital. El movimiento sísmico fue más intenso conforme pasaba el tiempo y a lo lejos, Ewain logró observar cómo empezaba a alzarse algo de buen tamaño, algo digno de llamar la atención de quien pasara por ahí. Unos segundos después había entendido qué era lo que estaba pasando: tenía frente a él el Templo de Hielo. Eso explicaría por qué no es tan fácil encontrarlo y no es un lugar que la gente promedio conozca. Patamon y Ewain estaban con la boca abierta con lo que acababa de pasar, pero intentando volver a sus cinco sentidos, el escocés se sacudió un poco la nieve después de pararse. Su compañero digital, quien ahora yacía junto a sus pies, también se posó sobre sus patas y se quitó la nieve que tenía encima aunque no sirvió de nada, ésta seguía llegando por todos lados.

Bueno, ya estamos aquí —admitió Patamon, expectante a la contestación de su Tamer pero no obtuvo respuesta alguna.

El lugar se erguía majestuosamente ante ellos. Si bien anteriormente Ewain no había podido vislumbrar completamente el lugar, ahora todo era más claro aunque la tormenta pegaba con una fuerza descomunal. Distintas torres se podían observar, además de la entrada principal y uno que otro detalle de edificaciones humanas antiguas. A decir verdad, el escocés lo podía relacionar fácilmente con un castillo de hielo, algo bastante similar al castillo de Dunrobin, edificio que se encuentra en el país de origen del muchacho. No obstante, el chico tardó en moverse hacia el templo debido a que la desconfianza era muy grande por haber visto cómo salía dicho lugar desde el suelo. Patamon tuvo que moverle un poco los cabellos al subir a su cabeza para que volviera en sí.

Está bien, vamos —dijo con resignación Ewain y caminaron lentamente hacia la entrada del castillo de hielo.

Al llegar a la puerta, ésta simplemente se abrió, dejando pasar libremente al escocés con su compañero digital, pero no dieron más de dos pasos cuando Ewain se detuvo. Al fondo se encontraba, de nueva cuenta, la gran escultura de hielo de AncientMegatheriumon, el Digimon guerrero del hielo con forma de bestia. El escocés permanecía inmóvil ante tal vista, pero Patamon comenzaba a mostrarse algo ansioso.

¿Por qué no caminas? —preguntó de forma inocente, haciendo caso omiso a las experiencias pasadas en el templo.

¿No recuerdas lo que sucedió hace unas semanas? —respondió con otra pregunta su Tamer, denotaba algo de sarcasmo. Patamon se sintió atacado pero intentó no darle importancia ya que sabía que su amigo no se encontraba del todo bien aunque no conocía la razón.

Colocó el pie izquierdo adelante, justo donde el lobby comenzaba y, con un poco de temor y los ojos cerrados, lo apoyó en el suelo. Esperó a ya no sentir nada debajo de ese pie, pero en ningún momento escuchó algo estruendoso que le diera una pista de que el piso se había abierto o destrozado.

Creo que por ahora estamos a salvo —atinó a decir la patata alada.

Ewain dio un leve suspiro y caminó con mucha precaución hacia el centro del lobby.


Masaru Masaru, please :)
 

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Ewain —llamó la patata alada a su Tamer. Había permanecido más de 5 minutos observando la estatua de AncientMegatheriumon sin hacer algún tipo de movimiento—. ¡Ewain!

¿Eh? —respondió el aludido un poco desorientado, se había perdido completamente en sus pensamientos al ver la estatua de tan majestuoso Digimon. No cabía duda de por qué le había llamado la atención, pero ahora necesitaba concentrar sus ideas en lo que habían ido a hacer. Dio un largo y tendido suspiro para después voltear a ver a sus alrededores. Recordaba todo, pero no había podido observar tan detalladamente el gran lobby debido a que habían caído varios pisos abajo. No había notado que en varias partes de la habitación se encontraban algunas escaleras, y eso le llamó la atención—. Mira Patamon, eso no lo vimos la última vez.

La patata volteó a ver hacia donde señalaba su compañero y observó fijamente las escaleras. Asintió a manera de aprobación y entonces Ewain se dirigió en dirección a una de las escaleras. Al poner el pie en el primer escalón y asegurarse que el hielo no se rompía o que corrían peligro, subió con un poco de decisión para poder explorar la parte de arriba. La vez pasada lo único que terminaron investigando fue la parte baja del castillo, realmente la curiosidad le carcomía la cabeza a tal grado de hacer que su pesadez desapareciera.

Mira —divisó un cuarto bastante amplio en la parte de arriba. Ewain observó con detalle lo que Patamon le pidió.

Entraron a la habitación pero justo antes de que pudieran avanzar un poco más, notaron que al fondo del cuarto se encontraba un Digimon que se les hacía muy conocido. Atrás de él se encontraba un muro grabado, aunque no podían distinguir del todo bien qué era lo que tenía grabado. El Digimon que se encontraba ahí era un Goburimon, pero la única diferencia es que este no era de color verde, sino azul blanquecino, y en lugar de tener la ropa de siempre y la cabeza descubierta, tenía ropajes para el invierno y un gorro para la cabeza.

Es un SnowGoburimon —afirmó el ser anaranjado con cierto recelo al saber que era un Digimon virus.

Ewain notó esto pero detuvo a su compañero de que hiciera alguna tontería. Se acercaron para poder entablar una conversación con él, tal vez les podría ayudar, sin embargo, ninguno de los dos reparó en la cara de susto que tenía el child. No pudieron decir ni su primera palabra cuando fueron atacados por el ogro de nieve. El golpe con el mazo dio de lleno al suelo, pero ni Ewain ni Patamon comprendían por qué había hecho eso, aunque la patata lo atribuía a su naturaleza demoniaca. Posteriormente, un aliento gélido y peligroso salió de la boca de su contrincante, amenazando con golpearlos, cosa que no sería bueno para ninguno de los dos. Fue entonces que Patamon reaccionó y lanzó un Air Shot, logrando hacer que se dispersara el aliento que estuvo a punto de llegar a ellos. Otro golpe con el mazo fue dado en el suelo, provocando que en el lugar se comenzaran a escuchar unos tintineos peculiares, cosa que llamó la atención de Ewain y su compañero digital. Voltearon a ver hacia el techo y lo que observaron los dejó petrificados: unas estalactitas de hielo amenazaban con golpear el piso. El plan del demonio fue claro, así que intentaron actuar rápido pero fue demasiado tarde. Comenzaron a desprenderse varias estacas de hielo y cayeron rápidamente alrededor de Ewain y su compañero digital, pero por suerte ninguna los lastimó, aunque estuvo cerca. Las demás estalactitas se seguían moviendo de forma amenazante.

Fue entonces cuando Ewain cayó en cuenta al fijarse en la cara de SnowGoburimon. Si bien sabía que los Goburimon eran de una manera un poco… difícil, también estaba consciente de que no todos los Digimon de esa especie eran de la misma forma. Lo mismo aplicaba para la parte blanquecina de esa criatura. La que tenía en frente se podía ver asustada, aunque lo disimulaba de una buena forma. Ewain intentó, con calma, acercarse de nueva cuenta al ogro pero con el primer paso, el mismo procedimiento con el mazo se repitió, sólo que esta vez una estalactita que se encontraba arriba de Ewain se desprendió. Patamon, al ver lo que ocurría en una especie de cámara lenta, saltó hacia su Tamer mientras una luz blanca y cegadora lo rodeaba y hacía que cambiara de forma a la de un ángel bastante intimidante. Angemon logró empujar a su compañero y romper la estalactita con el bastón de su mano derecha. Volteó a ver con cierto rencor hacia el SnowGoburimon y se lanzó inmediatamente contra él. Lo acorraló en una de las paredes, lo mantenía inmóvil por el bastón pero estaba dispuesto a eliminarlo sin tener remordimiento.

¡Espera! —gritó Ewain, haciendo que su Digimon volteara y se detuviera por un momento, aunque no quitó el dedo del renglón— Está asustado.

En ese momento el ángel se volteó y analizó la mirada del SnowGoburimon, la cual, en efecto, era como decía el escocés. La cara tenía un sentimiento de miedo, pero de igual forma no se mostraba del todo convencido y no bajó su bastón. Fue hasta que se acercó el chico que decidió bajar la guardia un poco mientras su compañero se dedicaba a intercambiar unas cuantas palabras pacíficas con el enemigo.

No queremos hacerte daño —advirtió el escocés al ogro.

¿Y cómo puedo estar seguro de eso? —preguntó desconfiado SnowGoburimon, viendo con recelo al ángel, quien todavía no quitaba la mirada de encima de él.

Angemon ya te habría atacado —aseguró Ewain, intentando de que todo fluyera calmadamente.

Nunca había visto a alguien como ustedes —se defendió el virus, mostrando por qué no confiaba en ellos en ningún sentido—, no quiero que se aprovechan de los Digimon pacíficos como yo.

No entiendo cómo alguien de tu especie puede ser pacífico —soltó de golpe el ángel, recibiendo una mirada reprobatoria por parte de su Tamer.

El comentario de Angemon fue suficiente como para molestar a su contrincante y de nueva cuenta soltó un golpe con el mazo al suelo, pero esta vez, con mucha más fuerza por lo que una gran cantidad de estalactitas cayeron por toda la habitación. Angemon, reaccionando rápidamente, logró desviar algunas estacas que amenazaban la vida de su compañero y la suya. Mientras tanto, SnowGoburimon, quien se había alejado un poco de ellos, no midió las consecuencias de su golpe y se vio en el mismo problema que sus adversarios. Tanto Angemon como Ewain ya se encontraban a salvo y sin ninguna estaca arriba, pero el ogro era otra historia.

Angemon, destruye esas estalactitas —ordenó Ewain a su compañero, quien le miró extrañado—. Si no las destruyes ahora, SnowGoburimon estará en peligro.

Pero…

¡AHORA! —gritó tajantemente el escocés, logrando que el ángel se enfocara en proteger al ogro blanquecino.

¡Holy Rod! —el ángel arrojó su bastón como si fuera una lanza, destrozando completamente la estalactita que amenazaba al ogro. El Digimon virus los volteó a ver con una mirada incrédula por haberlo salvado, incluso luego de haberlos atacado en más de una ocasión. El ángel se dedicó a destrozar cada una de las estalactitas que quedaban en el techo con su Holy Shot, para de esa forma estar seguros que estarían a salvo.

Angemon miró con molestia a su Tamer y al ogro, y entre su enojo decidió recoger su bastón y volver a su etapa child para no gastar más sus fuerzas en algo sin importancia. Antes de que pudieran marcharse, el ogro los detuvo lentamente.

Disculpen pero nunca había visto criaturas como ustedes —explicó calmadamente el Digimon de hielo—. Como dije, no quiero que se aprovechen de nosotros y…

Ewain tomó en sus manos a su compañero digital y se acercó al Digimon virus, extendiéndole la palma a manera de paz. Realmente no quería hacer daño innecesario así que mientras más rápido quedaran las cosas claras, mejor. SnowGoburimon no devolvió la señal, simplemente retrocedió y desapareció de la habitación, dejándoles dicho que haría como que nunca los vio y que no los volvería a atacar.

Una vez que se encontraron en el cuarto sin ningún tipo de distracción, prestaron atención al muro que tenía un grabado bastante peculiar. En medio de él, la figura principal era la de AncientMegatheriumon, sin embargo, estaba rodeado de distintas especies. Ewain logró distinguir una especie de Agumon, un Patamon como el suyo e incluso un Goburimon.

No entiendo qué es esto —dijo en voz alta Ewain mientras observaba de cerca el mural. Se acercó y pasó lentamente sus manos enguantadas por las figuras talladas.

No creo que esas figuras sean Agumon y Goburimon —habló Patamon con cierto enojo todavía—. Me atrevería a decir que son YukiAgumon y SnowGoburimon. Pero no entiendo qué hace mi figura ahí…

Y no solamente la suya. Distintos Digimon mamíferos se encontraban en el mural, tuvieran o no relación con ser criaturas de hielo. Había una especie de jeroglíficos muy similares a los que vieron cuando le ayudaron a Rei en su investigación, pero no lograron descifrarlos, con excepción de uno, que era el símbolo perteneciente al hielo. Luego de investigar unos momentos la pared, decidieron que no había algo más que pudieran sacar de ahí y decidieron bajar al lobby.


Masaru Masaru, next please <3
 
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Caminaron unos cuantos metros y tomaron las escaleras que los llevarían hacia el lobby y, justo en el momento en el que estaban entrando al piso de abajo, Patamon logró distinguir una especie de orificio por detrás de la estatua de AncientMegatheriumon, específicamente en la base, que le llamó mucho la atención. Con un movimiento hizo que su Tamer notara dicha entrada, también se mostró curioso por ella y se dirigió hacia ese lugar sin pensarlo dos veces. Al llegar a los pies de la estatua de hielo, el escocés se colocó en cuclillas. Observó detalladamente la pequeña entrada y pudo llegar a la conclusión de que cabían por ahí, aunque a duras penas.

¿Crees que debamos entrar? —preguntó el Tamer a su Digimon, el cual asintió sin siquiera pensarlo.

Me parece mejor idea que ir a otra parte superior del lugar —explicó la patata voladora al escocés—. Seguro encontramos más pistas que nos puedan decir qué hacemos aquí.

Vale.

Patamon entró primero en el pequeño orificio de la base de la estatua de hielo, aterrizando suavemente en el suelo debido a sus alas. Una vez que estuvo abajo, mandó la señal de que todo estaba bien y entonces el escocés se decidió a entrar. Con cuidado, se introdujo en el hoyo y poco a poco bajó hasta que tocó con los pies el piso y se sintió seguro. Se encontraba en una especie de cuarto subterráneo con otro orificio en una de las paredes, era una especie de túnel pequeño y angosto que llevaba hacia algún lado que, claramente, también estaba debajo del templo, aunque no tan profundo como habían estado semanas antes en ese lugar. Sin perder más el tiempo, Ewain colocó sus rodillas en el piso congelado y comenzó a arrastrarse lo más rápido posible; Patamon por otro lado, decidió que lo mejor sería usar a su Tamer como vehículo una vez más. Al llegar al extremo contrario, logró salir sin problemas, seguido de su compañero digital, pero lo que vieron a continuación los dejó un tanto desanimados.

Estaban rodeados de espejos, justo como en las ferias del mundo humano, pero estos no proyectaban figuras graciosas de los cuerpos de quien los mirara, sino un simple reflejo común y corriente. Ewain se acercó lentamente al espejo que tenía en frente y lo tocó, intentando palpar y sentir la fragilidad de estos. Patamon observó curioso todos los vidrios que estaban a su alrededor, era la primera vez que estaban en una situación así y lejos de parecerle interesante, le causaba cierto temor.

Tranquilo —calmó el escocés a su compañero digital al notar su nerviosismo—. ¿Recuerdas el laberinto? Es algo similar, pero es más complicado esto debido a que observas tu propio reflejo y eso te confunde mucho más. Con suerte no es un lugar grande y salimos pronto. Cuidado con romper los cristales, si hacemos eso podría ser perjudicial para nosotros.


Y así comenzaron su travesía a través de la sala de los espejos. Patamon seguía inquieto por ver tantas veces su reflejo y en todos lados. Ewain, por su parte, tomaba todo de manera más calmada mientras se perdía un poco entre sus pensamientos. Se preguntaba si realmente debería estar ahí o si debió de haber hecho caso omiso al llamado, pues ya habían acudido al primero y no encontraron nada, cosa que le bajó drásticamente los ánimos. Los minutos pasaron y se le hacían eternos al ser digital, pero Ewain guardaba la calma en todo momento, cosa rara en él al ser una persona que explotaba con cierta facilidad. Se equivocaron una y otra vez, pero después de un tiempo lograron llegar hasta el final del cuarto, que como había dicho Ewain, no era tan amplio como los laberintos con los que se habían cruzado la vez pasada, unos cuantos metros más abajo. Pero una vez salieron de los espejos, notaron que estaba un Digimon tranquilamente por esos rumbos, era un Yukidarumon y se encontraba cerca de una puerta que, posiblemente, llevaría a algún lugar que fuera importante. Llamaron su atención pero eso les jugó en su contra, pues la expresión del muñeco de nieve cambió drásticamente a una de enojo, furia y agresividad. Tanto a Patamon como a Ewain eso les parecía extraño pues los Digimon que habían conocido y que eran de ese tipo, por lo general permanecían tranquilos y gentiles, pero no debían olvidar que estaban en un lugar donde muy probablemente nadie antes había estado.

Un golpe de hielo salió del puño de Yukidarumon y apenas logró ser esquivado por el escocés y su compañero digital. Patamon podría enfrentarlo, pero Ewain decidió que era muy arriesgado debido el tamaño de su contrincante y la reciente evolución del ser anaranjado, aunque ya había pasado un tiempo de eso pero no había descansado como era debido. Volteó a ver rápidamente a sus alrededores en busca de algo que le pudiera ayudar, pero lo único que encontró fue la salida del pequeño laberinto de los espejos. Pensó en que sería mucho más fácil perderlo ahí que entablar una pelea directa contra él, así que sin dudarlo corrió con Patamon en brazos hacia el laberinto, adentrándose y perdiéndose rápidamente en él. Yukidarumon, molesto ante la reacción de sus contrincantes, decidió perseguirlos en los diversos pasillos de cristales, así que comenzó la persecución.

No entiendo por qué un Digimon como él nos ataca —dijo en voz baja el ser anaranjado.

No siento que sea como SnowGoburimon, llámalo corazonada —también habló con voz casi inaudible el escocés para que no los pudieran localizar mientras se detenían un momento y bajaba a su compañero—. Recuerda no juzgar un libro por su portada.


Pero la plática se vio interrumpida por un nuevo golpe de hielo, el cual rompió como mínimo dos o tres cristales. Ewain se protegió la cabeza con los brazos y Patamon se refugió bajo su compañero para que los restos de los vidrios no les cortaran, y en cuanto notaron que el peligro del golpe había pasado, se puso de pie el escocés y tomó en sus manos a la patata voladora. Corrieron por el laberinto hasta que volvieron a perder de vista a Yukidarumon y se detuvieron para respirar un poco, notando que ya no sabían dónde se encontraban. Patamon no dejaba de mirar en todas direcciones en caso de que se encontraran con el reflejo del hombre de nieve.

Si queremos escapar de Yukidarumon, deberemos romper los cristales para poder llegar rápidamente a la puerta que resguardaba —susurró Ewain hacia su Digimon, el cual parecía estar completamente de acuerdo con el plan.

Patamon alzó vuelo y, con un empujón de su Tamer, comenzó a utilizar su técnica Thousand Wings. Gracias a la pequeña velocidad que le dio su compañero, el giro sobre su propio eje y el ataque con sus orejas, los cristales que se interponían en el camino de la patata fueron rotos de una manera muy fácil. No obstante, con el ruido, Yukidarumon fue alertado y se dirigió inmediatamente hacia donde estaban, destrozando también unos cuantos cristales en su trayecto. Al cabo de unos minutos, Patamon ya había logrado salir del laberinto con Ewain detrás de él, pero el muñeco de nieve estuvo a punto de alcanzarlos si no hubiera sido porque un Aero Slash de la patata alada salió en dirección hacia él y lo distrajo un poco, lo suficiente para que Ewain corriera hacia la puerta y la abriera. Patamon tocó el suelo y corrió lo más rápido posible que pudo pero no era suficiente, así que Ewain tuvo que regresar por él justo antes de que un puño congelante hubiera impactado en su compañero de no ser por su intervención. Avanzó rápidamente hacia su objetivo y una vez cruzaron el límite del cuarto, Ewain cerró sin pensarlo dos veces el acceso. Y justo antes de que pudiera hacer algo, una pared de hielo asustó a Ewain al salir del suelo y sorprenderlo, haciendo que la puerta por la que habían entrado desapareciera.
 
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¿Te encuentras bien? —preguntó Patamon acercándose lentamente hacia su Tamer, el cual se levantaba sin problemas luego del pequeño incidente.

El escocés asintió y se dio la media vuelta para poder observar que se encontraban en un pasillo algo largo. Las paredes, como todo el lugar, estaban hechas de hielo y en ellas se encontraban distintos escritos inentendibles para los dos. Ewain vio de reojo cómo Patamon estaba cansado y se estaba quedando dormido, así que lo levantó y lo puso en su cabeza para que pudiera descansar un poco. Se acercó lentamente a ver una de las paredes, y ésta contenía bastantes jeroglíficos similares a los que vio con Dino, pero reconoció uno de inmediato: el símbolo usado para el guerrero del hielo. Recordó inmediatamente cómo el arqueólogo le había dado esa información, fascinado y un tanto intrigado por el hecho de que se había fijado en ese símbolo específicamente. Se quitó sus guantes y lentamente recorrió con las yemas de sus dedos el trazo, recordando todo lo que sabía sobre los guerreros y su historia. Era increíble que en un mundo como ese, y con la historia que tenían, no se supiera más sobre esta parte en especial.

Un ruido proveniente de la cabeza de Ewain desvió su atención: era Patamon que susurraba entre sueños. Eran palabras sin sentido y casi no se entendían, así que no le dio importancia y volvió a los muros. Al lado del símbolo de hielo notó que se encontraban 9 más, y él dio por hecho de que se trataban de los otros Juttoushis. Era obvia la respuesta a la pregunta de dónde estaba todo lo relacionado al guerrero del hielo, de eso no cabía duda y él sabía que estaba en ese lugar, pero no sabía nada más con respecto a los demás símbolos, esa cuestión resonaba en su cabeza conforme pasaba los ojos en la pared. Dio media vuelta y observó el otro muro. En éste se encontraban varios dibujos entre los que pudo distinguir una especie de oso con una metralleta en la mano. Al lado del oso, estaba la figura de una especie de una bestia que agarraba dos hachas. Alrededor estaban tallados distintos Digimon mamíferos como lo había visto anteriormente, pero había uno que resaltaba a la vista también: era una especie de niño con alas, algo similar a un ángel pequeño. Esta última criatura destacaba en todo el mural puesto que se encontraba al centro de todo, como si fuera lo que hiciera girar a todo lo demás.

A lo mejor es el enemigo de los guerreros que tanto mencionaba Dino —se dijo a sí mismo el escocés mientras observaba fijamente la figura del ángel.

Pasó unos cuantos minutos más observando las figuras de manera detallada, pero de pronto sintió que su compañero digital resbalaba de su cabeza.

Creo que será bueno que tomemos un pequeño descanso —se sentó y colocó su espalda contra el muro. Estiró un poco las piernas y con sumo cuidado colocó a su compañero digital en su regazo. Se veía cómodo y feliz, esto tranquilizaba a Ewain así que intentó descansar como él aunque no lo logró. Los pensamientos iban y venían, no lo dejaban en paz y cada vez eran más potentes. ¿Por qué estaba ahí? Ya había demostrado que no había nada la primera vez que fue, pero aun así la misma voz volvió a sonar en su D-Scanner unas semanas después. ¿Qué quería de él? No sabía qué figuraba en todo esto, ni siquiera sabía al 100% todo con respecto a la leyenda de los 10 guerreros. Tal vez debió de haber ido con Dino y contarle todo lo sucedido, pedirle que lo acompañara a investigar ese lugar o simplemente dejarle una nota, pero por alguna razón no lo hizo. Y ahora, en ese momento, aunque sabía que estaba en un lugar donde al arqueólogo le gustaría estar, lo único que le interesaba era saber su papel, conocer el por qué su D-Scanner actuaba tan raro y descubrir qué lo seguía atando a esa edificación hecha de hielo. Esos y otros pensamientos estuvieron golpeando la cabeza del escocés, hasta que algo lo sacó de su trance.

Ewain —murmuró entre sueños su Digimon, a lo que respondió colocándole la mano encima para brindarle un poco de tranquilidad a su compañero. Patamon se estremeció un poco, como si fuese un niño desprotegido. La reacción de su amigo le tomó por sorpresa pero intentó calmarlo con el mismo movimiento de unos segundos antes.

Todo, absolutamente todo había cambiado desde que había llegado al Mundo Digital, y para bien, pero a veces no podía evitar pensar en el mundo humano y todo lo que había dejado atrás. Los ojos del escocés se llenaron de lágrimas al pensar en distintos recuerdos: sus padres, su escuela y… su hermano. Finalmente, una lágrima se desbordó de uno de sus ojos y rodó por su mejilla hasta llegar al suelo. De manera rápida, Ewain se limpió ambos ojos para evitar que siguiera derramando más lágrimas. Cuando llegó al Mundo Digital, se prometió una cosa: olvidaría todo. Y hasta el momento todo marchaba de maravilla, pero últimamente todo le recordaba a la dimensión en la que solía vivir. Dio un largo y tendido suspiro, dejando salir todo pensamiento negativo que rondaba en él. Tal vez algún día le contaría a Patamon más sobre su vida, pero por el momento estaba bien así. Observó cómo su compañero giraba un poco entre sueños y volvía a murmurar algo:

No me abandones.

Nunca —dijo en voz baja. Acarició nuevamente a su compañero y lo observó fijamente. No, jamás podría abandonarlo aunque le dieran la oportunidad de regresar el tiempo. Había muchas cosas que extrañaba del mundo de donde venía, personas que ya no estaban y a las cuales le gustaría volver a ver, pero su nueva casa y nueva familia se encontraba en ese Mundo Digital.

No dejaría solo a su compañero, no después de todo lo que han vivido juntos. Lo acarició una vez más y esperó un poco más para dejar que durmiera, no sabían qué más se podían encontrar dentro de ese lugar, y si era un contrincante como el IceDevimon de la vez pasada, necesitaría completamente su energía. Sacó su D-Scanner y lo miró fijamente, seguía teniendo ese extraño símbolo en él y no podía hacer nada para quitarlo. Paso considerables minutos viendo el aparato e intentando hacer algo con la imagen en la pantalla, pero terminó desistiendo. Suspiró pesadamente, si seguían parados así nunca descubrirían qué era lo que estaba pasando. Tomó en sus manos a Patamon y recorrió el pasillo hasta llegar al final. Dio un último vistazo al angosto lugar y luego se decidió a cruzar a la siguiente parte.

Entró a una habitación sin reparar en nada de ella, y extrañamente los párpados del escocés comenzaron a sentirse un poco pesados. Intentó no darle importancia y caminó hacia el centro de la habitación, pero justo cuando alcanzó esa parte las piernas del escocés flaquearon y cayó completamente inconsciente al suelo. Patamon rodó un poco hasta golpear una roca, hecho que lo despertó.


Masaru Masaru, please. Y pongo igual acá lo de la prórroga, por favor.
 
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Esposo Canon de Hoppie
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El sol golpeaba con dureza la ventana del chico que se encontraba durmiendo en ese instante en el cuarto. Poco a poco comenzó a sentir los rayos ultravioleta calentar su piel, así que terminó moviéndose para evitar quemarse, pero la luz del día no dejó que conciliara el sueño nuevamente. Después de varios intentos con el mismo resultado, decidió levantarse y tomar una ducha para despertarse un poco. Estaba cansado y el agua lo relajaba en exceso, así que se demoró un buen rato en la regadera. Al salir, la extraña sensación de que algo andaba mal rondaba por la cabeza del escocés, pero no le dio mucha importancia y procedió a vestirse para hacer las cosas de diario.

Guid mornin —saludó el escocés de manera automática aunque sabía que nadie le respondería. Volteó a ver por toda la cocina pero nadie se encontraba ahí. Dio un largo y tendido suspiro y se propuso cocinar algo para él. Sacó unos huevos para freírlos junto con un poco de salchicha, pero al observar el calendario se dio cuenta de que hoy era uno de los días más importantes del año para él y no lo había recordado, 7 de mayo.

Subió nuevamente a su habitación y se cambió completamente la ropa, colocándose solamente prendas negras. Tomó sus pertenencias habituales, entre las cuales estaban un celular, sus llaves y un poco de dinero, y salió sin siquiera probar un bocado. Caminó tranquilamente por las calles de su pueblo, con dirección hacia el cementerio, pero justo antes de llegar se detuvo para comprar unas rosas blancas. Minutos después ya se encontraba frente a una tumba, en la cual se podía leer el nombre de Elliot Blake Wilson.

Brother… —dejó con delicadeza las flores en la base de la lápida— I miss you so much… and I’m sorry for everything…

Do you think he will comeback with just that? —escuchó una voz bastante familiar, era la de su padre, quien estaba atrás de él.

Dad…

Shut up! I don’t want to hear a word from your mouth —una lágrima rodó por la mejilla izquierda de su padre, se dio la media vuelta y se fue, dejando a un Ewain perturbado.

Y sí, tal vez tenía razón, al final de cuentas la razón por la que su hermano murió fue por un error de él. Si jamás se hubiera atravesado en la calle por algo, Ewain jamás habría hecho que el conductor que venía se desviara en un intento de esquivarlo e impactara contra su hermano. Ya eran 10 años desde aquel suceso, pero se sentía como si hubiera sido ayer. Y eso era la razón principal por la cual sus padres evitaban pasar cualquier minuto con él, enfrascados en su trabajo con la excusa de darle una mejor vida.

Lleno de sus pensamientos salió corriendo del cementerio hacia su casa, necesitaba encerrarse en su cuarto y no salir en un buen rato. La gente, al verlo pasar, murmuraba distintas cosas que Ewain ya se sabía de memoria: “mira, ahí va el asesino del hijo de la pareja Blake”, “no sé cómo sigue aquí” o “deberían de haberlo mandado lejos”. Las lágrimas aparecieron en sus ojos cuando estaba a punto de llegar a su hogar, pero antes de que pudiera hacerlo tropezó con unas cuantas ramas que se encontraban en el suelo. Cayó y rodó un poco, pero se volvió a poner de pie y siguió corriendo. Cruzó rápidamente la puerta del recibidor y subió las escaleras para encerrarse en su cuarto, pero lo que vio ahí lo dejó con la boca abierta.

What’s wrong brother? Did you see a ghost? —ahí estaba Elliot, parado y dedicándole una sonrisa a su hermano. Los ojos de Ewain se desorbitaron por la sorpresa de lo que estaba viendo, no podía creerlo.

Elliot…

Wait, but I AM a ghost, right? Because you killed me.

Brother… —la voz se le quebró ligeramente, ocasionando que el chico que tenía en frente estallará en una carcajada.

You killed me, it’s your fault. And that’s why everybody hates you, and why you are alone.

Stop it.

Murderer… YOU KILLED ME!

THAT’S NOT TRUE —inmediatamente Ewain se agarró la cabeza con ambas manos y se sentó en el suelo, poniendo sus rodillas frente a él como una defensa. Las lágrimas se deslizaban por la cara del escocés de una manera descontrolada, no era capaz de pensar con claridad en esos momentos.

THAT’S WHY YOU ARE ALONE. NOBODY LOVES YOU AND NOBODY CARES ABOUT YOU.

AH!!!

La cabeza de Ewain comenzó a dar muchos giros, como si hubiera estado bebiendo, y todo repentinamente se volvió oscuridad. E
ntre los sollozos, Ewain levantó la cabeza y observó a su alrededor. Las voces de su madre, padre y hermano empezaron a resonar por todos lados, culpándolo de todo lo sucedido. De nueva cuenta se volvió a llevar las manos a la cabeza, específicamente a los oídos, y comenzó a gritar como si su vida dependiera de ello. Necesitaba callar las voces, no quería oírlas más, se sentía al borde de la locura y la desesperación, pero de un segundo a otro, las voces callaron.

La angustia recorría completamente su cuerpo, los pensamientos sobre la soledad en la que vivía en el mundo humano se apoderaron de su mente y los escalofríos no se hicieron esperar. Nadie lo quería y no era capaz de entablar una relación positiva en ese lugar, por eso era una persona tan solitaria desde que su hermano falleció. Poco a poco, el silencio reinó en el lugar, llegando a ser molesto también y perturbando la poca tranquilidad y salud mental que le quedaba al escocés.


¿Ewain? —una voz familiar, pero que no supo distinguir de quién era, sonó. Rápidamente la vista del escocés se alzó y vio a un ser anaranjado con alas que lo asustó bastante. Su reacción inmediata fue alejarse con cierto temor del ser, pero este se acercó lentamente hacia él—. ¿Por qué lloras Ewain?

¿Quién eres? —preguntó con incertidumbre el aludido, sin saber qué era lo que estaba pasando. Nada de lo que sucedía estaba teniendo sentido.

No se acuerda de nosotros —otra voz resonó en el lugar, pero esta vez una chica con el cabello rubio apareció ante Ewain. Tampoco la conocía.

Varias figuras más aparecieron alrededor del escocés, pero no reconocía a nadie de ellos. Un pelinegro se acercó a él y se puso en cuclillas para quedar a la altura de Ewain. Las lágrimas seguían cayendo de vez en cuando de los ojos del chico, cosa que le rompía completamente su esquema al pelinegro.

Deja de llorar —ordenó de cierta forma el chico a Ewain. Éste lo miró extrañado, ¿por qué le estaba dando órdenes y por qué sentía ganas de golpearlo?

Haz un esfuerzo por recordarnos, Ewain —habló nuevamente el ser anaranjado al tiempo que el chico de cabello negro se alejaba nuevamente.

No sé quiénes son, déjenme en paz —se defendió el escocés, pero solamente ocasionó que los que estaban a su alrededor lo miraran fijamente—. No entiendo nada —se agarró la cabeza otra vez y comenzó a llorar.

La rubia se acercó y colocó una de sus manos en el hombro del confundido Ewain, intentando tranquilizarlo de alguna forma. El llanto paró, pero el nerviosismo que tenía el escocés no desaparecía. La miró extrañado, por más que intentaba recordar no podía y eso lo estaba terminando por enloquecer.

No… puedo…

El pelinegro se acercó lentamente al escocés de nuevo pero en lugar de ponerlo en cuclillas, lo tomó de los brazos y, haciendo uso de su fuerza, lo levantó en un rápido movimiento hasta dejarlo a escasos centímetros de él. Se miraron por un tiempo en el que Ewain se sentía todavía más confundido, pero algo le decía que sí conocía a ese chico. El otro, harto de la situación, simplemente acortó el espacio entre ellos y le plantó un beso, acción a la que se quiso resistir el escocés pero que luego de dos segundos dejó de oponerse y se dejó llevar. En su mente, comenzaron a ir y venir un sin fin de recuerdos. Su llegada al Mundo Digital, su encuentro con Patamon, su primer beso con Hanz, misiones con Raisa, el momento en el que se unió a Gungnir, entre otros más.

Hanz —murmuró Ewain en el momento en el que se separaron, para luego volver a empezar a llorar, pero esta vez, rodeando al alemán con sus brazos y apretándolo fuertemente, escondiendo la cabeza en el pecho del menor. Éste le correspondió el abrazo, esperando que con eso dejara de llorar y se calmara un poco.

Patamon no se hizo esperar y se lanzó a la cabeza de Ewain, jalándolo e interrumpiendo el momento íntimo entre esos dos. En el momento en el que pudo ver a su compañero en su cabeza, lo bajó y lo abrazó como si no lo hubiese visto en meses.

No estás solo —habló por primera vez una chica de cabello pelirrojo, Mai.

Ni tampoco cargues con todo tu solo —esta vez fue Masaki el que habló.

Toda su guild se encontraba ahí y lo miraban de una manera muy cálida. Cada uno de sus nuevos amigos estaba ahí, apoyándole en los momentos difíciles. Lo que decía Masaki era cierto, debía abrirse un poco más con ellos, perder el miedo al rechazo y la soledad que tenía y confiar en ellos.

Ahora deberías despertar —Raisa miró fijamente a Ewain—. Y rápido.

Inmediatamente todos los presentes desaparecieron, dejando a Ewain nuevamente en una oscuridad sin pies ni cabeza. Cayó repentinamente como si nunca hubiera estado sobre el suelo, perdiendo el conocimiento entre la adrenalina del momento y las emociones vividas hace poco.

Lentamente, Ewain fue despertando y se percató que se encontraba en el piso, pero algo lo distrajo a tal grado que no recordó en ese momento nada de lo vivido en su cabeza. Un demonio de hielo, ya bien conocido por el escocés, se alzó y lanzó un aliento gélido que dio de lleno en Patamon, aventándolo hacia atrás y dejándolo herido.


¡Patamon! —gritó el escocés en cuanto observó cómo era lastimado su compañero.

¡Ewain, despertaste! —respondió con otro grito, aliviado por ver que su Tamer despertaba pero una mueca de dolor se hizo presente cuando intentó levantarse.

IceDevimon, al ver que Ewain estaba despierto, se lanzó contra él. Al ver que se encontraba cerca de un ataque del demonio, cerró los ojos y su instinto fue de protegerse con sus brazos, pero inmediatamente una luz salió de su D-Scanner, dejando al virus ciego por unos instantes. Del otro lado, Patamon comenzó a brillar al mismo tiempo y cambió de forma, pasando a tomar una figura humanoide con alas. Cuando el brillo lo abandonó, apareció Angemon, y la luz poco a poco se fue extinguiendo, dejando ver al IceDevimon lo que estaba pasando. El ángel no perdió tiempo y se colocó entre el demonio y su Tamer.

Ni un paso más —dijo el ángel, moviendo su bastón para impedir el paso del Digimon maligno. El aludido volteó a verlo con una cara de pocos amigos, listo para atacar nuevamente.

Creí que había desaparecido.

Ya ves que no, humano estúpido. ¡Y ahora sufrirán las consecuencias!

Antes de que pudiera lanzar el ataque, Angemon se adelantó y tomó a su Tamer rápidamente para alejarlo del campo de batalla, pero el demonio decidió seguirlos y no darles ningún tipo de respiro. Lanzó varios Razor Wings, pero Angemon fue capaz de esquivarlos aunque por poco es alcanzado por ellos. El ángel se topó con una pared y decidió detener la persecución, dejando a su Tamer en el suelo. En el momento en el que se volteó, vio venir a su contrincante y su garra amenazadora. La Frost Claw casi lo toca de no haber sido por el bastón que había colocado entre él y su atacante. Comenzaron un juego de fuerzas, pero fue Angemon el que rompió la posición, lanzando una patada hacia IceDevimon, quien fue tomado por sorpresa y la recibió de lleno. El ángel aprovechó el momento y con su bastón golpeó en la cabeza al demonio, para posteriormente con el mismo instrumento propinarle un golpe en el abdomen, haciendo que éste retrocediera varios metros y se alejase de Ewain.

Ten cuidado, Angemon —advirtió Ewain a su Digimon, pues a pesar de haber recibido dichos golpes, el enemigo se levantó como si nada hubiese pasado, o al menos eso aparentaba.

Se abalanzó hacia el ángel pero éste interpuso de nueva cuenta su bastón, solamente que esta vez una patada de IceDevimon logró despojar a Angemon de su tan preciada arma, haciendo que cayera junto a su Tamer.

¡Frozen Claw! —gritó el demonio mientras lanzaba su garra hacia el compañero de Ewain, pero falló sin que el ángel siquiera se moviera. El escocés notó como el ángel caído se agarraba la cabeza en el momento que no había dado en el blanco.

Angemon le respondió con un Heaven’s Knuckle lo suficientemente fuerte como para hacer retroceder a IceDevimon. La ventaja con respecto a los atributos de las criaturas era evidente, pero incluso así el ángel caído no se dejaba vencer tan fácilmente. Con un movimiento, varios trozos de hielo comenzaron a caer directamente hacia Angemon, logrando golpearlo de lleno y empujándolo hasta dar contra una pared. Una cortina de humo se elevó, pero IceDevimon no perdió el tiempo y se giró hacia donde se encontraba Ewain, sonriendo malévolamente. Aspiró para dejar salir el mismo aliento congelante con el que atacó a Patamon, pero un rayo de luz lo golpeó mientras estaba desprevenido. IceDevimon salió volando hacia una pared, levantando también una pared de humo considerable.

Deberías asegurarte que tus oponentes estén sin posibilidad de moverse —el Digimon sagrado soltó una risa irónica mientras terminaba de burlarse del error de su oponente.

IceDevimon se reincorporó y lanzó hacia el ángel una ventisca helada. Angemon no tuvo otra opción salvo recibir completamente el ataque, pero no creyó que le fuese a hacer tanto efecto y cayó de manera rápida al suelo, cerca de su compañero y su bastón.

Vaya, creo que este es su fin —se jactó el enemigo mientras reía ruidosamente—, pero me divertiré un poco primero.

El ángel se levantó con esfuerzos, tomó su bastón y se lanzó contra su oponente, entablando una pelea de golpes y patadas como si de dos humanos se tratase. A pesar de recibir varios golpes, IceDevimon estaba bastante atento a cualquier golpe que fuera dirigido a la cabeza, evitándolos a toda costa con sus brazos o algún tipo de ataque. Ewain miró fijamente, no era de mucha ayuda al ángel pero sí había logrado captar algo: el golpe que Angemon le proporcionó al principio en la cabeza le había estado jugando chueco al enemigo. ¿Cómo lo sabía? Ya llevaba bastantes golpes que había fallado contra Angemon aunque éste estuviera cansado, además de que ya lo había visto fallar anteriormente un ataque. Sumado a esto, las veces en que sucedía esto el ángel caído tocaba su cabeza como si un fuerte dolor se hiciera presente. El ángel no se había percatado por estar concentrado en la pelea e ignoraba todo esto. IceDevimon, por su lado, no veía del todo bien a causa del golpe propinado en la cabeza pero había intentado mantener un bajo perfil con respecto a esto para evitar llamar la atención y que dieran un golpe final, sin embargo no funcionó.

Angemon, está herido por el golpe que le diste en la cabeza. ¡Aprovecha eso!

El ángel asintió y, con un poco de esfuerzo, lanzó un Heaven’s Knuckle, haciendo retroceder a su contrincante. Con su bastón, comenzó a lanzar golpes a diestra y siniestra de forma rápida, dificultando que el enemigo pudiera contrarrestarlos de alguna forma. Nuevamente una garra era dirigida hacia el ángel pero logró esquivarla a duras penas para después propinar otro golpe a la cabeza, impacto que hizo que el enemigo se detuviera por completo por el dolor que le había causado.

¡Halo Attack! —entre jadeos, Angemon dibujó una aureola encima de él, la cual se agrandó y atrapó por completo a IceDevimon.

La prisión del ángel caído poco a poco se fue haciendo más pequeña, aplastándolo de tal forma que, en un movimiento rápido, terminó por destrozarlo por la mitad. Los datos de IceDevimon comenzaron a desaparecer lentamente, justo como la vez pasada, pero tanto Ewain como Angemon esperaban que esta vez fuera de verdad. Una luz envolvió al ángel y lo devolvió a su forma original, dejándolo caer completamente hacia el suelo. Ewain logró atraparlo justo antes de que golpeara el suelo, lo atrajo hacia él y lo abrazó como si intentara protegerlo.

Gracias —fue lo único que pudo decir Ewain mientras observaba cómo su compañero descansaba en sus brazos, estaba exhausto por la pelea. Volteó a ver el cuarto donde estaban, era exactamente el mismo en el que habían entrado minutos antes de que cayera en una especie de trance o de sueño. El escocés recordó todo lo vivido con respecto a eso y simplemente sonrió, se alegraba de estar donde estaba ahora pues le había permitido conocer a personas excelentes como las de su guild.

Entre sus pensamientos no se dio cuenta que al final del cuarto, una puerta se abrió sin hacer mucho ruido. Cuando logró dispersar estas ideas de su cabeza, Ewain notó que había todavía más camino por recorrer, así que con Patamon en brazos, caminó hacia el final del cuarto. Cruzó el límite y entró a la siguiente habitación, solamente para darse cuenta que ya había estado anteriormente en ella. Era un cuarto enorme, desamueblado y sin ningún chiste, pero justo al centro se encontraba un pilar un tanto sospechoso. Recordaba esa habitación, pero lo que le intrigaba es saber qué era lo que hacía de nuevo en ese lugar.


Masaru Masaru, I'm done ;;
 
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"さあ、往こうか"
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Narrativa
Si bien tu narrativa es muy buena en la mayor parte, un problema que he notado (y si no me equivoco te he mencionado antes) es que existen momentos en los que se siente que la idea o la fluidez se pierden en el escrito, lo cual se debe en mayor parte a dos aspectos: El primero es que hay momentos en los que abusas del punto y seguido en los párrafos, lo cual provoca pausas que afectan la fluidez con la que se lee, por ejemplo:

La tensión creció notoriamente. Ewain detuvo el paso y pensó en lo que le había preguntado su compañero digital. Sabía la respuesta, pero no quería hacerla consciente ni decirla en voz alta.
El segundo sería en que hay momentos en los que ocurren "cambios temporales" en la conjugación de verbos de algunas frases, lo cual vuelve confusa la narración a veces:

Lo acorraló en una de las paredes, lo mantenía inmóvil por el bastón pero estaba dispuesto a eliminarlo sin tener remordimiento.
En este caso, iría mejor algo como "manteniéndolo inmóvil con el bastón, dispuesto a eliminarlo sin tener remordimiento"

Aparte de eso, y de unos momentos de redudancia como "corrió lo más rápido posible que pudo" no tengo mas objeciones, puesto que en sí tu ortografía y gramática es bastante buena. Lo que me queda para recomendar en este aspecto es que releas en voz alta el párrafo una vez escrito para encontrar errores de este tipo, y que cuando te explayes en las explicaciones, tengas cuidado de no "hacer notar lo obvio", puesto que, en términos coloquiales, dejas al lector con cara de "No me digas" (Posteriormente, un aliento gélido y peligroso salió de la boca de su contrincante, amenazando con golpearlos, cosa que no sería bueno para ninguno de los dos.) 21/25

Interpretación
Sin quejas en las personalidades de Ewain y Patamon, así como en el manejo del entorno (templo). Sin embargo, hubo un problema que es necesario acotar. Durante tu último post nos presentaste una visión del pasado de Ewain, en la que se habla de como provocó (involuntariamente) la muerte de su hermano Elliot. Todo bien hasta ahí, el problema es que la Historia de Ewain (su ficha) dice lo siguiente:

Historia: Ewain proviene de una familia promedio que vive en Escocia. Es hijo único de un matrimonio. Sus padres lo criaron con amor, sin embargo, nunca se fijaron en los pequeños detalles de la vida de su hijo o no le tomaron tanta importancia si él no lo mencionaba, por lo que, aunque había amor hacia su hijo, sintió que nunca les interesó demasiado. No tiene una historia muy larga, o al menos eso aparenta. Cuando alguien pregunta sobre su vida en el mundo humano, siempre evade la respuesta o dice que no quiere hablar de eso. La realidad es que esconde algo difícil que le sucedió, pero nadie sabe nada aún, ni siquiera su digimon.
Esto aqui pone una ligera "encrucijada" en el punto ya que, por una parte, dice que Ewain es hijo único, y que lo criaron con amor, lo cual sugeriría que lo de Elliot nunca pasó y que fue algo inventado para esta Quest. Por el otro lado, también dice que "esconde algo dificil que sucedió" lo cual bien podría referirse a Elliot. Si es así, lo único que "no concordaría" sería lo del amor. Te recomiendo que arregles y especifiques mejor este aspecto de tu ficha, para evitar malentendidos en el futuro, puesto que en el estado actual se vuelve una situación de debate el si Elliot "estaba planeado desde el principio" o no. 24/25

Realismo
Aqui sinceramente no tengo objeciones, puesto que todo se manejó en el marco de lo real. Sin embargo, una cosa que se me hizo "peculiar" fue el combate entre Angemon y IceDevimon, puesto que se sintió algo sencillo/conveniente la forma en que Angemon salía bien parado en la mayoría de las situaciones, y IceDevimon fallaba con frecuencia sus ataques. Si bien es cierto que lo justificaste con el golpe en la cabeza, hay que tener en cuenta que los Digimon son mucho mas resistentes que los humanos, así que no veo porque un golpe así lo afectaría a tal punto. 23/25

Desarrollo
En este aspecto no tengo mucho que decir. En total hiciste 6 post en esta quest, la mayoría de estos no largos, pero tampoco cortos en realidad. Aunque por una parte es cierto que en ocasiones pudiste explayarte mas, tambien es cierto que tus posts iban siempre directo al punto, y se desarrollaban con poco relleno. Se sintió un buen avance, en especial porque tu último post superó a los demás en cuanto a la extensión. Ahora, en cuanto al templo en sí, las pruebas fueron rápidas y no muy complicadas, pero hubo buena variedad y en especial me gustó el contraste de -SnowGoblimon "bueno", Yukidarumon "malo"- que estuvo por fuera de los estereotipos. La visión del pasado de Ewain tambien estuvo interesante, y nos permitió ver un aspecto de él que no conocíamos de su background (aunque si tuvo sus roces por lo que mencioné en Interpretación). En fin, me gustó la quest y tengo poca objeciones al respecto, ya que sus mayores "errores" fueron asperezas y no algo que afectara realmente su disfrute. Mi única recomendación es que tengas mas cuidado con el aspecto de la narrativa que te mencioné al principio, puesto que ese fue el punto donde más pecaste, al igual que el asunto del bastón y si lo de Elliot estuvo planeado o no. 24/25

Nota: 92/100

Takerudark Takerudark culmina la quest con un último post, en el que el Spirit aparezca frente a Ewain (en el pilar) y él lo reclame con su Digivice. No va a ser evaluado así que puede ser corto, cuando esté listo, la quest se cierra y se te asigna lo tuyo~
 

Esposo Canon de Hoppie
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Una luz comenzó a emanar del pilar que se encontraba en el medio de la habitación. Cegadora, tranquilizadora, pero sobretodo, hipnotizante. Se acercó con mucho cuidado para no despertar a su compañero, aunque luego de la pelea, dudaba que fuera a pasar eso. Lentamente alcanzó la base del pilar y se detuvo, viendo a distintos lados para observar si algo pasaba en la habitación, pero nada se presentó. Un ligero temblor empezó al mismo tiempo que el pilar se abría lo suficiente como para dejar ver un objeto que era el que emanaba la luz cegadora. Contra todo tipo de ley física, dicho objeto se elevó y se colocó en frente de la cara de Ewain, dejándolo perplejo por lo que sucedía. El escocés sostuvo a su compañero con un solo brazo, y con el otro intentó tocar lo que tenía en frente, pero en cuanto hizo contacto, la luz explotó completamente, dejándolo sin posibilidad de ver durante unos segundos. Cuando pudo recuperar la vista, vio que frente a él se encontraba una especie de tótem con figura de oso.

Probaste ser digno de usar mi poder —frente a Ewain se materializó una criatura muy parecida a un oso, con algunos detalles de color verde militar.

¿Poder? —repitió sin entender Ewain.

Soy uno de los diez guerreros, Chackmon, el guerrero de hielo —se presentó el ser intangible—. Has sido elegido para poder almacenar mi poder y mi espíritu. ¿Aceptas tu destino?

¿Eh? —seguía sin entender mucho, pero no tardó en captar lo que estaba sucediendo. Dino lo había mencionado, habían sido 10 guerreros los que lucharon contra el poderoso Lucemon, y el guerrero del hielo era uno de ellos. ¿Pero a qué se refería con almacenar su poder? No lo sabía, pero sólo había una forma de averiguarlo, y una corazonada le hacía sentir que era la decisión correcta—. Sí.

Dicho esto, tanto el tótem como la extraña figura se desmaterializaron completamente, convirtiéndose en una luz que fue dirigida inmediatamente hacia el D-Scanner de Ewain. Al refugiarse en él, el símbolo de hielo apareció inmediatamente en la pantalla y brilló con mucha intensidad. Una especie de energía recorrió el cuerpo del escocés, dándole una recuperación instantánea y una fortaleza que nunca había sentido en su vida.

Luego de unos minutos de poder analizar lo que había sucedido, Ewain tomó la salida trasera del lugar, dejando el templo metros atrás al dirigirse a la aldea de la región helada. El lugar, sin más, volvió a esconderse entre la tierra y la nieve para que nadie más lo encontrara nunca, o al menos por el momento.
 
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