Especial Warrior of Wind [Mai Hitomi]

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"さあ、往こうか"
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[¿Serás uno? ¿No serás?]

Aquella noche Mai abrió sus ojos de golpe, al escuchar esa voz en su habitación totalmente desconocida para ella. Se levantó de su cama y caminó hacia la mesilla donde había puesto sus pertenencias, intentando no despertar al pequeño león que dormía plácidamente. Uno de sus Digivice, el D-Scanner que había recibido unos días atrás estaba brillando, mostrando un extraño símbolo en su pantalla


[¿Serás uno? ¿No serás?]

Una vez más la voz se escuchó, proveniente del Digivice. Mai lo tomó, no muy segura de si se suponía que debía contestar a esa pregunta, ¿Ser qué?, finalmente se decidió por presionar uno de los botones del D-Scanner, haciendo que el símbolo desapareciera y fuera reemplazado por una señal que apuntaba hacia afuera de la ventana, donde se veía Star City y, más allá, la Sabana Guardián



"Warrior of Wind” [Especial]
a) NPC que la solicita: -
b) Lugar donde debe ser tomada: Star City
c) Descripción de la misión: "Will you be one? Or not?" Con éste enigmático mensaje aparecido en el D-Scanner acompañada de una señal, el Tamer ha decidido recorrer la Sabana Guardian para averiguar que significa. Para su sorpresa, hacerlo hace que encuentre una extraña edificación antigua que nunca había visto antes. ¿Este es acaso uno de los "Templos" de las leyendas que Rei mencionó alguna vez? En la entrada del recinto se muestra el símbolo del Viento ¿Entrarás? ¿O no?
d) Descripción del campo de juego: Sabana Guardian -> Templo del Viento
e) Objetivos a cumplir:
  • Encontrar el Templo del Viento
  • Explorar su interior
f) Datos Extra:
  • Quest de Juttoushi: Sólo se puede tomar si el Tamer es (mínimo) rango Medium y ha completado la quest "Tomb Raider".
  • Para esta Quest es obligatorio poseer y usar el D-Scanner como Digivice
  • El templo del Viento es una edificación amplia y ligeramente laberíntica, que tiene como temática el elemento de su nombre y la capacidad de albergar Digimon de gran tamaño en su interior. Es muy posible que el lugar esté lleno de Digimon (Child y Adults) del elemento correcto, además de trampas
  • No se puede conseguir el Spirit o interactuar con su espíritu durante el transcurso de la quest
  • El templo debe recorrerse hasta llegar al salón principal. Una habitación amplia, vacía y desmueblada, a excepción de un pilar en su centro, que guarda el Spirit. Al llegar la Quest termina, y el evaluador será el que indique si se pasa a hacer la última tarea (tomar el Spirit)
  • En caso de fallida, no se podrá volver a hacer la Quest en un plazo de dos semanas
  • En caso de superada, no se podrá tomar una Quest de Juttoushi (Warrior of) por un periodo de dos meses
  • Las Quest de Warrior of sólo se abren una vez a la semana (Domingo), si dos o más Tamers se inscribieron a la misma Quest en esa semana, la Quest se convertirá en un Versus
g) Recompensa:
90 Puntos o más: Spirit Humano del Viento
Mínimo de post: No hay
Plazo: 14 Días

Ficha: Mai Hitomi

Blair Blair
 
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スパークル
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Mai observó con cierta somnolencia en la dirección apuntada, el reloj marcaba las cuatro de la madrugada y no había podido conciliar el sueño desde que aquella voz la había arrastrado fuera de las manos de Morfeo. Hacía quince minutos desde que el “mensaje” había llegado a sus oídos, y desde ese entonces no se había separado de la ventana por la cual alcanzaba a ver la Sabana Guardián.

¿Serás uno? — Nuevamente esa voz retumbó en su cabeza, Hitomi se separó de la ventana, respirando hondo al sentir que estaba a punto de hiperventilarse, simplemente no era normal escuchar eso. Observó nuevamente aquel digivice que había recibido por parte de Rei, prestando especial atención a la flecha que seguía marcando hacia más allá de Star City; ¿sería eso una señal? ¿Tendría que hablarle a Rei? Quizá el sabría algo respecto a lo que estaba ocurriendo, pero realmente no estaba segura de cómo contactarlo.

¿Mai? — Una voz más dormida que despierta llamó a sus espaldas, la pelirroja se sobresaltó tras el repentino llamado, Coronamon la veía desde su sitio sobre el colchón, con los ojos entrecerrados y un gesto sumamente tierno e infantil de que aún se encontraba más dormido que despierto. El felino talló su rostro en un intento de espabilarse, tras lo que bostezó. — ¿Sucede algo?

Tranquilo, quizá deberías dormir de nuevo…
¿Qué haces despierta? — Insistió el león, percatándose de la expresión que su tamer tenía.
Yo… — Estuvo por contestar, sin embargo, esa voz volvió a manifestarse, Mai dio un paso hacia atrás por instinto, Coronamon se puso de pie casi de inmediato. — ¿Lo escuchaste?
¿Escuchar qué?
La voz, esa que…está hablando…
Sólo te escucho a ti, are you really ok? — El felino se encontraba de pie frente a ella, mirándola intensamente, con una combinación de curiosidad y preocupación, ¿se estaba volviendo loca? ¿Qué le pasaba con eso de que escuchaba una voz? Alzó una de sus cejas, pues Mai repentinamente encajó su mirada en el digivice que tenía en mano, Coronamon lo reconoció como el regalo que Nishimura le había dado tras la investigación al templo. — ¿Mai?

Creo que… saldremos.
Salir, ¿a dónde? — Preguntó rápidamente el infante, sus orbes se llenaron de curiosidad, pero en el fondo seguía ahogándose en esa preocupación puesto que era extraño ver a la japonesa comportarse de esa forma; Mai giró su digivice para que el infante pudiese verlo, la señal se movió para seguir apuntando hacia la ventana. — ¿Uh?
El digivice se encendió por sí solo, escuché una voz, y ahora hay una señal que apunta sin cansancio en aquella dirección. No es normal.

¡Wow! Deberíamos ir a investigar — sugirió el curioso felino, sonriendo ampliamente y agitando su cola con ánimo exagerado, aquel extraño suceso despertaba su intriga y provocaba que ese sentimiento recorriera su cuerpo de pies a cabeza. El león saltó hacia un mueble para así impulsarse y llegar al hombro de la pelirroja, del cual se sostuvo firmemente para mirar sobre él y ver con más atención la señal que apuntaba hacia la ventana. Su atención entonces se fijó en la nada, perdiéndose en la distancia por lo que le era posible ver desde donde se encontraba; una aventura los estaba llamando, él estaba seguro de ello.

Tras platicar unos minutos, tanto el infante como la humana decidieron lo que harían; a pesar de no saber lo que ocurría, ambos tenían el deseo de descubrirlo, por lo que viajarían a donde fuera que el digivice los estaba guiando para averiguar qué pasaba. Comenzaron a arreglar las cosas necesarias, puesto que a pesar de ser de madrugada, parecía que ninguno de los dos podría conciliar el sueño, Mai por aquella voz y Coronamon preso de la curiosidad. Media hora después ya estaban saliendo del lugar, con rumbo a donde fuera que la señal estaba apuntando, parecía que el digivice los llevaba hacia la Sabana Guardián.

¿Serás uno?


Masaru Masaru
 

スパークル
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Salir de la ciudad les tomó aproximadamente una hora, puesto que habían parado en el trayecto para tomar un desayuno rápido, además de pedir algunas instrucciones y consejos tanto a tamers como a digimon que residían desde hace más tiempo en aquel sitio. Las advertencias habían sido casi todas por igual, “no es tan peligroso como el valle de los dragones, pero igual deben tener cuidado”. Mai repasó en su mente mil planos distintos, a sabiendas de que podrían necesitar huir en cualquier momento, o incluso tendrían que llegar a pelear. El pensamiento estratégico fue rápidamente sustituido por la curiosidad al recordar la voz que la había despertado, ¿qué significaría?

Mai, are you listening at all? — La pelirroja volteó a ver a su compañero tras escuchar aquella frase, prácticamente los últimos minutos había estado tan ensimismada en sus pensamientos que realmente no le había puesto atención al felino; Coronamon frunció el ceño cuando por fin los orbes rojizos volvieron a notar su presencia. — ¿En qué piensas?

La voz me tiene intrigada, ¿a dónde es que nos llevará? ¿Será algo bueno o una trampa?

No pienses en eso — replicó el infante, sonriendo ampliamente, Hitomi lo observó con curiosidad y una pregunta implícita dibujada en el rostro —, por algo te está llamando ¿no? ¿No preferirías, en un futuro, mirar atrás y decir “tuve el valor de atender al llamado”? Creo que es mejor a decir… “Me llamó una voz desde mi digivice y no hice absolutamente nada al respecto” — El león amplió su sonrisa al percatarse del gesto que había hecho su tamer.

Tienes razón — concedió ella, regresando un gesto alegre y seguro a su interlocutor —, a veces hay que arriesgarse, ¿no es así? Sin sacrificio no hay victoria. Es un principio del balance. — Apretó uno de sus puños, mientras que con la otra mano sostenía con fuerza el digivice que marcaba el camino a seguir, la seguridad volvió a llenarla por completo al sentir que el balance existía en aquella aventura.

La sabana se extendía frente a ellos imponentemente, algunos árboles se erguían en el terreno a distancias aleatorias, cada uno reclamando su propio terreno y proporcionando algo de sombra para algún transeúnte que sufriera del calor intenso que dominaba la zona. Para agrado de la fémina, el viento corría a lo largo y ancho del lugar, además de que las esponjosas nubes otorgaban espacios amplios de sombra para los viajeros. Coronamon colgaba del hombro de su compañera, moviendo la cola de un lado a otro mientras tarareaba alguna canción que yacía en su mente, Mai sonrió al escucharlo, por lo que decidió acompañar la melodía. Extrajo su armónica y comenzó a tocar a la par del tararear del felino, sin embargo, ambos sonidos se detuvieron de golpe cuando el crujir de una rama los alertó; el león viró su atención hacia el sitio donde había escuchado el ruido y se encontró con un pequeño digimon predominantemente rojo. El pico alargado de color verde que terminaba en una curva descendiente amarilla, el estómago tenía un pelaje igualmente amarillo y sus patas parecían las de un pingüino pero más ajustadas a estar en tierra en lugar de nieve.

¿Un pingüino?
No. — Se adelantó el león, relajando su postura a pesar de saber que el child podía ser hostil, no lo consideraba altamente peligroso. — No sé su nombre, en realidad, pero no parece agresivo.

El pequeño pingüino tropical se acercó a la pareja con un gesto implícito de curiosidad, hacía sonidos, pero no hablaba ¿sería que no tenía la capacidad? Las dudas de digimon y tamer se despejaron cuando una sombra diferente a la de las nubes se coló en los pocos espacios bien iluminados. La japonesa alzó la mirada, notando una silueta de grandes proporciones sobrevolando el área.

¡Corran! — Gritó el pequeño pingüino antes de seguir su propio consejo, el felino afiló la mirada y alertó a su compañera a tiempo para que ambos se echaran al suelo, logrando evitar las inmensas y filosas garras que habían atentado con capturarlos o, peor aún, herirlos. Nuevamente el atacante intentó hacerse con sus presas, encajando sus garras en el suelo seco antes de volver a alzar el vuelo, emitiendo un graznido que delataba su molestia, ¿sería que los veía como invasores? La señal del digivice seguía sonando y marcando insistentemente un punto en específico, el dúo no podía rendirse en ese momento ante el primer peligro que se les había atravesado.

¡Coronamon!
Leave it to me! — Replicó el león, saltando lejos de su tamer para intentar alejar al pájaro.



Masaru Masaru
 

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El alado no tardó en emprender vuelo en dirección al felino extendiendo sus patas en un intento de atrapar con ellas a su presa, un nuevo graznido se escuchó cuando nuevamente había fallado en su cometido, tal parecía que el mal humor del atacante explotaría pronto con toda su fuerza. Y así fue, el inmenso animal se detuvo a una altura considerable, casi parecía levitar, apenas movía sus alas para mantener su distancia del suelo; abrió su hocico y una luz azul se hizo visible en el interior del mismo, comenzando a acumularse poco a poco.

Watch out! — Gritó el felino, corriendo lo más rápido posible de vuelta hacia su tamer para salir de peligro, el león saltó a brazos de su compañera y ésta no dudó en tumbarse al suelo apenas escuchó el crujir de la tierra al recibir el ataque del alado. El digivice que la pelirroja poseía emitió un resplandor intenso, el cual no tardó en rodear el cuerpo del felino y éste último se posó frente a su compañera a la vez que enfrentaba a base de miradas al enemigo. — Desearás nunca haber atacado a Mai. — Tajó el infante a medida que su forma comenzaba a cambiar, su tamaño creció considerablemente, se apoyó en las cuatro patas, alas salieron de su espalda, la melena creció, su gema cambió y un rugido fue la alerta de que su evolución había terminado.

El digimon ave ni siquiera se inmutó, en cambio, se movió a una velocidad tremenda en contra del recién evolucionado, Firamon comenzó a correr unos metros antes de emprender vuelo, pretendiendo alejar el peligro de la humana. Rodeó su cuerpo en llamas cuando se percató de que Diatrymon intentaba golpearlo con su anatomía, cosa que provocó que el adulto contrario retrocediera, negándose a chamuscarse por golpear al león alado.

La japonesa apretaba fuertemente el digivice desde su sitio mientras veía el destrozo que el ataque azulado había dejado en el suelo, era un oponente fuerte, y en esa ocasión ella no podía ayudar a su compañero puesto que no traía cartas consigo. Chistó por lo bajo, necesitaba pensar, Firamon por ahora se mantenía a raya con el ave, pero no sabía cuánto iba a durar aquello y no quería que su compañero quedara exhausto cuando aún no habían avanzado tanto en su viaje, no sabían si iban a necesitar la evolución más tarde. El león alado se movilizó por los cielos aún rodeado en llamas para embestir al pájaro, cosa que dio resultado, sin embargo, el digimon contrario se defendió con las garras, hiriendo el costado del felino.

¡Firamon! — Mai hizo señas, estaba planeando un escape.

¡Pero puedo con él! — El ceño fruncido de su tamer obligó al león a gruñir, aceptando a regañadientes lo que había ideado la humana, retrocedió ahogando una queja debido al dolor que sentía a causa de la herida y comenzó a cargar energía en la gema de su frente.

Apenas notó que el pájaro estaba canalizando su propio ataque en el hocico, Firamon disparó directo a aquel sitio, logrando que ambas ofensivas colisionaran y provocaran una explosión intensa. El león se apresuró a volar hasta su compañera entre el humo, permitiendo que la tamer subiera a su espalda y comenzando una carrera lejos del sitio de combate, el león emprendió vuelo apenas tuvo la oportunidad para acelerar el alejamiento, descendiendo a una distancia segura del lugar de encuentro con Diatrymon.

El león regresó a su forma infantil apenas se aseguró de que no habían sido seguidos por el digimon, respiró hondo, estiró los brazos y finalmente torció el cuerpo para revisar que la herida no fuera tan grave. El dolor era mínimo, pero estaba allí, sumado al cansancio por haber evolucionado recientemente; se trepó al hombro de su compañera, recargando la frente en el espacio que había dejado entre ambas manos y soltando un suspiro apenas se acomodó.

¿Pasa algo?
Pude haberlo vencido…
No podemos arriesgarnos amigo, ¿no es mejor ver hasta dónde nos lleva esto?
You’re right… No podemos llegar heridos, por si resulta ser una trampa. — Replicó el pequeño, agitando su cola de un lado a otro tras el puchero que había hecho por no haber peleado contra el ave. — ¿Hacia dónde? — La japonesa sacó el digivice al escuchar la pregunta, notando que se habían salido del camino durante la huida, pero rápidamente recuperaron el trayecto.

Otra hora fue necesaria para que el dúo avanzara por la sabana, el terreno fue cambiando poco a poco hasta convertirse en algo más árido, como un desierto, tanto tamer como digimon observaron el cambio con intriga. Ambos miraron hacia distintos puntos, notando que no había mucho a su alrededor.

¿Segura que seguimos el camino correcto?

Sí… Será más lejos aún. — Coronamon asintió ante la lógica y el trayecto continuó, tuvieron que evadir varias veces a algunos digimon que parecían salvajes o peligrosos, Mai no tenía intenciones de arriesgar a su compañero o de llegar con heridas graves a donde fuera que la señal los estaba llevando.

Otra hora, el cansancio comenzaba a hacerse obvio en la fémina, y cuando estaba perdiendo toda esperanza de en serio llegar a algún sitio, a la lejanía, entre lo árido del terreno, una estructura de gran tamaño se hizo visible, creciendo cada vez más a medida que el par se acercaba a ella. El digivice comenzó a pitar con fuerza, por lo que Hitomi lo observó atentamente, tratando de descifrar lo que significaba.

…llegamos. — Aseguró, al observar que repentinamente el símbolo que había visto la noche anterior reemplazaba la flecha que los había estado guiando hasta allí.


Masaru Masaru
 

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Tanto tamer como digimon observaron el templo con completo asombro, la estructura se erguía prepotente y con orgullo, una inmensa puerta bloqueaba el paso a su interior y parecía estar sellada por el centro, algo parecido a un disco fungía como cerradura. El digimon entreabrió los labios, sus orbes se llenaron de sorpresa y en su mente ensoñó mil cosas antes de apuntar, torpemente, una estatua que yacía en lo más alto del templo, como si observara desde allí todo lo que ocurría a su alrededor. Mai elevó la vista atendiendo a la guía del índice de Coronamon, soltando un sonoro “wow” desde su interior, uno bastante sincero, aquella estatua le había robado el aliento por un instante.

Es…
Ancient Irismon. — Se adelantó el infante, tartamudeando un par de veces antes de volver a la realidad, gritó con entusiasmo y emoción acumuladas antes de comenzar a subir los escalones a toda prisa, trató de empujar las puertas más nada parecía ocurrir, el disco las mantenía bien unidas.

Mira — susurró Mai, sus ojos se encontraban clavados en una escritura que yacía en el centro del disco: el kanji de viento. Recordó vagamente esa parte del relato de cuando había explorado las ruinas con Rei, todo lo que el arqueólogo le había contado sobre los guerreros de la leyenda ahora revoloteaba en sus pensamientos de un lado a otro y de manera incontrolable.

[¿Serás uno? ¿No serás?]​

El felino se sobresaltó al escuchar aquella voz tan repentinamente, la japonesa sintió cómo su corazón se aceleraba, llenando su cuerpo de una adrenalina intensa que la motivó a subir los escalones.

[¿Serás uno? ¿No serás?]​

La pelirroja tragó saliva pesadamente, sus ojos se clavaron en el kanji que estaba grabado en el disco de la inmensa puerta, la cual era suficientemente alta como para que un digimon de inmensas proporciones entrara por ella. Se sentía tan pequeña e intimidada por el tamaño de aquel lugar, pero a la vez, la curiosidad y la adrenalina la dominaban por completo, sentía que ella debía estar allí.

[¿Serás uno?]​

Respiró hondo, se acercó lentamente a la puerta, completa y enteramente abstraída en el kanji que parecía emitir un ligero brillo.

[¿No serás?]​

Apenas tocó la puerta con la yema de sus dedos el digivice emitió un pitido a la vez que el contorno del disco se iluminaba con una luz intensa, luego el kanji brilló todavía más fuerte, un estruendo provocó que la fémina fuera arrastrada de vuelta a la realidad, apresurándose a cubrirse los oídos puesto que, debido a la cercanía, el sonido era simplemente doloroso. Coronamon tomó la misma posición que su compañera, tratando de comunicarse con ella a base de gritos pero simplemente era imposible; el ruido incrementó a medida que las puertas comenzaron a arrastrarse pesadamente por el suelo, una corriente de viento salió liberada del interior del recinto apenas hubo un espacio entre las puertas, era tan fuerte que logró empujar a ambos hacia atrás, provocando que cayeran dos escalones abajo. Cuando el viento por fin cesó, al igual que el sonido ensordecedor, el dúo se levantó observando con asombro el interior del lugar.

Entraron lentamente, apenas cruzaron el portal, la puerta se cerró detrás de ellos y otro sonido mecánico se escuchó, obviando el hecho de que la misma se había sellado. Coronamon rodeó su cuerpo en llamas para iluminar el sitio, a su vez, Mai iluminaba débilmente con la pantalla de su digivice, un cambio en el color de su luz llamó su atención, por lo que giró el aparato y se percató de que ahora, en lugar del símbolo extraño, estaba el kanji de viento.

This is so exciting… — Susurró el león, observando en todas direcciones, a pesar de la poca iluminación lograba percatarse de la profundidad de la habitación, así como de la altura de la misma; era un sitio enorme, y por lo que habían visto desde afuera, sólo era un tipo de vestíbulo, pues habían alcanzado a divisar pasillos en distintas direcciones a partir de esa cámara.

Mantente a una distancia prudente, no me quemes, pero no te alejes demasiado. — Tras recorrer la sala principal y maravillarse con las estatuas que decoraban las esquinas de la misma, el dúo se movilizó rumbo a uno de los pasillos, entraron sigilosamente, atentos a cualquier cosa que pudiera ocurrir, pero tras dar una vuelta a la derecha, y luego una a la izquierda, llegaron a un camino sin salida. Las llamas del infante iluminaron el lugar cerrado casi por completo, nuevamente algo les había robado el aliento.

Allí, frente a ellos, en el muro que dictaminaba un pasillo sin salida, estaba perfectamente tallada la imagen de Ancient Irismon, la ilustración comprendía una escena de la pelea en donde los guerreros habían salvado al mundo digital. La pelirroja acercó su mano hacia el tallado, pasando delicadamente su extremidad por cada parte de lo que estaba observando, finalmente, sus dedos se posaron sobre el kanji de viento, éste pareció reaccionar, y producto de aquello, la pared donde se encontraba el grabado comenzó a deslizarse hacia arriba.


Masaru Masaru


Links para mi uso, no quiero buscarlos a cada rato (?)
http://wikimon.net/Category:Wind_Guardians
http://wikimon.net/Category:Bird_Man_Type
http://wikimon.net/Category:Fairy_Type
http://wikimon.net/Ancient_Irismon
 

スパークル
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La pared siguió elevándose hasta que ya no fue alcanzada por la vista de ambos exploradores, el silencio sepulcral en el pasillo recién descubierto provocó cierta tensión, la cual luchó con la curiosidad, sin embargo, la última terminó por ganar la contienda. Tanto león como humana caminaron por el pasillo, el cual poco a poco comenzó a iluminarse por algún tipo de luz artificial cuya fuente era desconocida para el par.

¿De dónde viene la luz?

No tengo idea… — Replicó la japonesa observando hacia arriba pero, nuevamente, sin encontrar explicación de aquella débil iluminación que les ayudaba a ver mejor el corredor y los muros del mismo. Dibujos llenaban las paredes y el suelo, parecía ser la historia impresa en la roca, de inicio a fin; Coronamon guiaba la marcha, observando con asombro las ilustraciones al igual que su tamer, repentinamente un sonido los alertó, sacándolos de sus cavilaciones y obligándolos a mirar al frente.

Otro sello parecido al de la entrada principal yacía en una segunda puerta, éste giraba en el sentido contrario a las manecillas del reloj muy lentamente, en ese instante el kanji de viento se encontraba “de cabeza” y moviéndose a un paso lento de vuelta a su posición habitual. Tres minutos fueron necesarios para que el disco completara el giro, y al hacerlo, un mecanismo se activó. La puerta se deslizó pesadamente, provocando que el lugar entero temblara, los dos exploradores se cubrieron los oídos a causa del sonido tan intenso que hacía la piedra al moverse, nuevamente como en el principio, una ventisca se liberó apenas tuvo espacio, empujándolos hacia atrás.

Ouch… — Se quejó Coronamon, tras lo que miró en dirección a su tamer, quien se encontraba observando algo en específico por lo que él también giró para ver. Otra gran habitación se presentaba frente a ellos, la iluminación artificial también se hizo presente en dicho sitio, dejando a la vista un digimon con alas rasgadas de color rojo, cuerpo alargado como de serpiente color azul y la parte superior de su cabeza parecía estar cubierta por un casco de hueso. Mai estuvo por decir algo, pero el mítico batió sus alas, lanzando un par de tornados en contra de los visitantes.

Coronamon corrió hacia un lado en el pasillo junto con la japonesa, logrando evadir el ataque que les había sido lanzado, en ese momento amaba lo grande que era todo en ese templo. Los ojos del león se clavaron rápidamente sobre los de su compañera, detrás de ellos unas inmensas paredes de piedra comenzaban a descender paulatinamente, cerrando el pasillo por el cual habían entrado y prácticamente forzándolos a salir de él si no querían morir aplastados. Mai miró en ambas direcciones: en una, el digimon alado que parecía tener toda la intención de asesinarlos, en la otra, piedras de proporciones inmensas que poco a poco se acercaban hacia ellos, obviamente la balanza se inclinaba a enfrentar al adulto.

¡Coronamon! — La alerta vino acompañada de la luz del digivice de Hitomi, el felino cambió de forma a tiempo para recibir un coletazo del alado con las garras y el hocico, sus extremidades delanteras se rodearon en llamas, provocando una queja de dolor por parte del de alas rasgadas. El atacante retrocedió y volvió a batir sus alas, nuevos tornados se formaron y avanzaron en dirección a ambos.

¡Fira bomb!

¡Firamon, no! — Ya era tarde para cuando Mai soltó su negativa, el ataque ígneo del león chocó de frente con uno de los tornados, éste se rodeó en llamas en cuestión de segundos; el felino se apresuró a acercarse a su compañera para alejarla del peligro, emprendiendo vuelo y evadiendo el tornado normal y el llameante. Airdramon se giró, miró de manera filosa al par y tras unos segundos una esfera de viento comenzó a formarse en la punta de su cola, no tardó demasiado en dispararla, pero el león logró evitarla. Hitomi no pudo evitar notar que el ataque, al impactar contra uno de los muros, no lo dañó en lo absoluto.



Masaru Masaru
 

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Mai sintió el estrés de la situación sobre sus hombros, estaban encerrados en aquella sala contra un adulto que disparaba ataques de viento, por lo que era casi imposible que Firamon los respondiera a distancia al ser muy probable que los empeorara más de lo que podría ayudar. Además de ello, no quería dañar el templo, por más que Airdramon pareciera no afectar en lo más mínimo los muros del lugar, no estaba segura de que su compañero pudiese gozar del mismo beneficio.

What should we do? — El león soltó la duda al aire, esperando una respuesta que durante largos segundos no llegó, insistió, llamando un par de veces a su tamer antes de que ésta se afianzara a la melena de su compañero, haciéndole entender que lo estaba escuchando. Una ligera sonrisa de seguridad volvió a aparecer en el rostro de la pelirroja.

Vencerlo. Llegamos muy lejos como para que nos quedemos aquí encerrados y parece que derrotarlo es la única forma de salir. — El felino sonrió ante aquella respuesta, la seguridad que su compañera sentía no tardó en invadir su cuerpo también, acompañado de un deseo de salir victorioso de aquel combate; Firamon hizo el amago de descender para dejar a su tamer fuera de peligro, pero la japonesa se lo impidió.

Correrás peligro.

Haremos esto juntos, tengo un plan. — El león asintió no tan convencido, le daba pavor arriesgar a la asiática de esa manera, pero eso no desplazaba el hecho de que confiaba en ella plenamente. Rugió con todas sus fuerzas, Airdramon respondió del mismo modo, y tras unos instantes lanzó dos nuevos tornados en dirección al dúo “invasor”; Firamon no evadió el ataque a petición de Hitomi, sin embargo, el león se tensaba por el hecho de que ambos ataques de viento consumían la distancia a una velocidad preocupante. — ¡AHORA! — El felino rugió antes de emprender vuelo hacia uno de los costados, evadiendo ambos ataques en el último momento.

De la mismísima nada una serie de ocho torbellinos apareció dando vueltas, formando un círculo alrededor de Airdramon y Firamon, Mai tragó saliva, y en medio de su observación, logró notar una puerta abriéndose afuera del círculo de tornados. Hizo memoria, definitivamente eso no estaba ahí antes.

Firamon, por allá.

Mai, los tornados se están cerrando. — La pelirroja notó aquello, efectivamente el círculo de tornados se hacía cada vez más pequeño, apretándolos contra su contrincante.

Lo lograremos. — Aseguró, los torbellinos seguían girando y cerrando el espacio, y por su parte, Airdramon complicaba la tarea, tratando de atacar a su modo. — Firamon, tendremos que intentarlo, confío en ti, sé que puedes.

Got it. — Replicó casi al instante el león, preocupado por todo lo que ocurría y el hecho de que Mai seguía sobre él, definitivamente era peligroso, sin pensarlo más voló hacia un lado, con dirección a aquella puerta, se detuvo frente al círculo de torbellinos cuando uno estuvo por golpearlo, y apenas tuvo la oportunidad trató de cruzar. Dos tornados se movieron de manera errática y golpearon su cuerpo, Hitomi se aferró a su pelaje, Firamon gruñó al sentir que estaban perdidos, sin embargo, cuando las corrientes de aire cesaron, ambos estaban en buen estado y un repentino silencio rodeó la habitación. Airdramon ya no estaba allí, mucho menos los tornados, sus cuerpos no estaban heridos ni afectados por el choque de los ataques de viento; Mai alzó una de sus cejas, Firamon parecía no creer lo que ocurría.

¿Qué fue eso?

Ni idea… — Sin querer arriesgarse a que la puerta se cerrara, el león voló a toda prisa hacia ella y salió de la habitación, una serie de tres pasillos se presentó frente a ellos apenas cruzaron el portal que dejaba atrás la sala en donde se habían encontrado con Airdramon.

Será mejor que descanses amigo. — Susurró Hitomi con una sonrisa, el león accedió a causa de lo que acababan de vivir, no sabía si algo más podría ocurrirles en el camino, por lo que descendió, permitiendo que la japonesa bajara de su cuerpo y al ocurrir eso, de evolucionó. Los dos se quedaron observando los tres pasillos, así como también observaban hacia atrás, el sitio se encontraba completamente intacto y vacío, como si nunca hubiera ocurrido algo en ese lugar por años.

Coronamon subió al hombro de su compañera, recargándose en la mochila y aferrándose a su cuello, se encontraba cansado tras haber evolucionado hace menos de cinco minutos. Los ojos de ambos se pasaron por los tres pasillos en completo silencio, tras un rato, el felino apuntó a uno de ellos.

¿Ese?

¿Por qué no? — La joven comenzó a caminar en dirección al pasillo mencionado, sin embargo, apenas caminó unos dos metros dentro de éste cuando el piso literalmente desapareció. Los cuerpos de ambos comenzaron una caída libre que parecía no tener fin, estaba todo oscuro, era imposible ver el final o incluso el sitio del cual habían caído; Mai se aferró a su compañero, y cuando pensaron que morirían, una corriente de aire los detuvo en medio de su vuelo. El viento soplaba fuertemente hacia arriba, provocando que quedaran en el aire, nuevamente la iluminación artificial se hizo presente y sin ninguna explicación cayeron hacia “arriba”, unos cuantos centímetros fueron necesarios antes de que chocaran contra lo que creían era el techo.

Mai se puso de pie lentamente, algo aturdida por lo que acababa de ocurrir. Estaba segura que habían caído, pero por algún motivo parecía que la gravedad se había invertido y ahora estaba, literalmente, de pie en el techo, de cabeza al suelo. A pesar de ello, su cabello no quedaba colgando, ni su mochila, o Coronamon, era como si estuviera en el suelo, en alguna realidad bizarra.

Todo esto se pone cada vez más raro…

¡Mira! — El felino apuntó a un sitio, donde siluetas de color azul transparentoso se movían, parecían ser digimon de distintas especies, que vagaban por los pasillos de aquel nuevo y subterráneo (o eso creía) sitio. La japonesa siguió los “fantasmas” con la mirada, la curiosidad volvía a dominar su cuerpo, a pesar de que el recorrido en ese templo era extremadamente extraño, había algo que le decía que continuara, que siguiera explorando.



Masaru Masaru
 

スパークル
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Tras acostumbrarse a caminar de cabeza y ver todo invertido, la japonesa y el león comenzaron a avanzar por el techo del área subterránea del templo, los digimon iban y venían en un vaivén interminable, espectros cruzaban los muros o incluso atravesaban el cuerpo de la tamer. Allomon, Holsmon, Lalamon, Pteranomon; el desfile de digimon seguía sin fin, sin embargo, repentinamente uno de ellos pareció percatarse de su presencia.

Pipismon extendió sus grandes orejas y abrió el hocico ampliamente a medida que emitía un sonido ensordecedor; la gravedad volvió a la normalidad tras aquel ataque que, igual que los de Airdramon, no les ocasionó daño alguno. Torbellinos aparecieron de la nada para amortiguar la caída del dúo, y al aterrizar en el suelo, el sonido de un aleteo llamó la atención del dúo; Mai alzó la mirada para encontrarse con un ser humanoide, sus manos terminaban en unas alargadas garras y sus patas tenían una terminación animal, era de color verde en su mayoría y poseía un par de alas de insecto en su espalda. Algunas partes de su cuerpo estaban recubiertas con lo que parecía ser una armadura de color gris, y finalmente, sus ojos rojizos escrutaban intensamente al par que yacía en el suelo.

¿Será otro de esos fantasmas? — La pregunta provino del infante, y a pesar de que Hitomi no contestó, la respuesta llegó con rapidez. El humanoide movió su pierna a una velocidad exagerada, golpeando el cuerpo del león y aventándolo bruscamente contra un muro, Stingmon se desplazó en dirección al león y volvió a arremeter contra él, haciendo que Coronamon saliera despedido otros metros más. Mai sintió dentro de sí el corazón arrugarse, pero en lugar de gritar o exigir que se detuviera, corrió en dirección al atacante.

¡Mai no! — La alerta del felino no hizo ni cosquillas en el cuerpo de la pelirroja, Stingmon preparaba su último ataque para dejar fuera de combate al ígneo, disparó varias agujas de gran tamaño que hubieran impactado el cuerpo del infante de no ser porque la japonesa se lanzó sobre su anatomía primero. Coronamon gritó con desesperación cuando sintió a la pelirroja sobre su cuerpo, mas nada sucedió después, no hubo quejas por parte de la chica, y sus brazos mantenían al digimon apretado contra su cuerpo. — ¿Estás bien? — La chica temblaba por la fuerza que estaba ejerciendo, Coronamon respiraba agitadamente por los golpes que había recibido.

¿Tú estás bien? — La voz de Hitomi entró en los oídos del infante y casi en ese instante soltó un suspiro aliviado, ella estaba bien.

¿Cómo? Pero… tú te aventaste cuando disparó las agujas… ¿No te pasó nada? — La japonesa comenzó a reincorporarse, sentándose en el suelo primero con Coronamon entre brazos, las agujas estaban encajadas en el suelo justo donde habían estado hace un momento, pero tenían aquel color azul transparente que compartían los “fantasmas” dentro del templo.

El dúo miró hacia donde había estado Stingmon, el digimon seguía allí, estático, observándolos detenidamente como si los estuviera juzgando. Sin más, el humanoide desapareció al igual que las agujas; un destello seguido de una intensa corriente de aire llamó la atención de ambos justo cuando al final del pasillo se abría una puerta.

Mai, tus manos. — Susurró el león, al ver los nudillos y parte del dorso de ambas manos, además de los brazos de la chica cubiertos de raspones y algo de sangre.

Tranquilo, son raspadas, se pasará — sonrió a medida que acariciaba la mejilla del felino —, es lo de menos, no iba a dejar que te siguiera lastimando de esa forma.
Pero pudiste haber muerto.
No pasó nada, y tú también estás bien… ¿Te duele donde te pateó?
Algo… pero se pasará.

Supongo que debemos salir por allí, no hay ninguna otra puerta o forma de subir al piso de donde caímos. — Soltó finalmente la fémina, poniéndose de pie y comenzando a caminar con su compañero en brazos, el viento seguía saliendo de la habitación o pasillo siguiente, lo que fuera que estuviera atravesando el portal que se había abierto tras la desaparición del Stingmon y el resto de los espectros.

El caminar fue lento mientras se introducían a su siguiente sala a explorar, el viento dentro de ella corría pero no tan intenso como al principio cuando recién se había abierto la entrada al lugar; tenía una forma cilíndrica que se elevaba hasta sabrá Yggdrasil donde y en todo el muro había dibujos, los cuales fueron observados atentamente por el dúo recién ingresado.

Los orbes rojizos de la japonesa se paseaban de un lado a otro lentamente, como si tratara de memorizar cada centímetro de lo que estaba plasmado en la piedra, la imagen de Ancient Irismon aparecía constantemente en compañía de los demás guerreros, hasta que llegó a una parte del cilindro donde ya no podía ver más. Lo último que alcanzó a visualizar fue lo que parecía ser un ángel, “Lucemon”. Un repentino tornado se formó en el contorno del círculo, su fuerza era tal que en cuestión de segundos los pies de Coronamon y Mai se separaron del suelo, el león hizo lo posible por aferrarse a la mano de su compañera.

¿Qué pasa?

¡Sujétate! — Ordenó la japonesa, algo los succionaba hacia arriba y no podía hacer nada al respecto. El lugar entero oscureció y pasados unos cuantos metros en dirección ascendente le fue imposible continuar viendo el suelo en el cual habían estado parados; repentinamente unas voces comenzaron a escucharse, eran tantas y tan fuertes que provocaban querer taparse los oídos, además de que no se entendía nada en lo absoluto.

[¿Tan decepcionante fuiste para tu madre que no soportó vivir un minuto más a tu lado a pesar de que fueras su hija?]

La primera frase coherente entre el bullicio de voces, Mai pareció perder su gesto común, cosa que preocupó a Coronamon.

¿Mai? ¿Qué pasa?

[¿Viajas para olvidar lo que tu madre le hizo a tu “familia”?]
[¿Sigues engañándote con que tu familia era feliz y unida?]
[¿Alguna vez aceptaste a tu madrastra?]

¡Mai!

La pelirroja parecía no escuchar la voz de su digimon entre las frases que flotaban en el aire, era algo que no le había comentado a nadie, ni siquiera a Masaki. Sintió su pecho arder y su estómago revolverse, definitivamente aquellas declaraciones habían calado en algún sitio dentro de ella, uno que había mantenido muy bien oculto.

[¿La perdonaste?]

¡Mai, escúchame!

[¿En realidad eres feliz?]
[¿Sólo te esfuerzas para escapar de tu vida en el mundo humano?]

¡Mai! ¿De qué están hablando? — La japonesa por fin clavó sus orbes en los de su compañero, el león se tensó al notar cristalinos los ojos de su tamer, nunca antes la había visto al borde de comenzar a llorar, sin embargo, una ligera sonrisa se dibujó en los labios de ella.

[¿Lo perdonaste alguna vez?]

Tarde o temprano te lo diría… — Susurró Hitomi, acercando al felino a su cuerpo y abrazándolo fuertemente, el viento seguía arrastrándolos eternamente, aunque llegaron a pensar que habían dejado de ascender y que simplemente los mantenía en algún sitio en específico. Las voces siguieron insistiendo, tratando de quebrar emocionalmente a la mujer, la oscuridad a su alrededor simplemente los hacía perder la noción del tiempo y del espacio, de un momento a otro, ya no eran susurros los que se escuchaban “atacando” a Mai.

[¿¡LO PERDONASTE!?]

Coronamon se aferró al cuello de su compañera, sobresaltado, la japonesa se mantenía en el borde del llanto, más sin embargo esa sonrisa no se borró de su rostro, en su interior esas cosas que decían le afectaban por asuntos pasados, pero no se arrepentía de nada. No sentía culpas pues no había nada que las ocasionara, estaba en paz consigo misma.

Sí lo perdoné — soltó al fin tras inspirar una gran cantidad de aire, no miraba a ningún punto en específico, pues las voces venían de todos lados y ni siquiera sabía si era alguien hablando — a él, a mi madre, a mi madrastra. Las cosas no funcionaron y se separaron, así sucede, es un simple principio de la vida, ganar y perder, el balance existe o no. Ellos no tenían un balance y decidieron separarse para buscar algo que fuera mejor para ambos, no es mi culpa, nunca lo fue y nunca lo será.

El león recargó la frente en el hombro de Mai, se sentía mal, impotente, ¿cómo es que él no sabía de aquello que parecía afectar en cierta medida a su tamer? Por más que ella estuviera sonriendo, se notaba que le dolía de alguna manera. No sabía qué decirle, no sabía cómo ayudarla.

[Sal y dejarás de escucharnos]
[Sal y serás libre]

Las voces volvieron con serenidad, una rendija se abrió en el cilindro, dejando ver el exterior de una forma bastante clara; el viento los mantenía levitando en su sitio, lejos de aquella ventanilla que les permitiría salir del templo.

¿Quieres irte? — El felino apretó los párpados sin separarse del hombro de su amiga, sintió cómo ella negó con la cabeza.
No vinimos hasta aquí para ceder tan fácilmente… — Le susurró ella, acariciando su cabeza.
¿Estás segura? No quiero que sigan haciéndote sentir mal.
Las heridas nos fortalecen, Coronamon. Son cosas que quedaron en el pasado, algo que me ha hecho madurar.

[Escapa, tienes tiempo]
[Vete ahora, es tu última oportunidad]

Confía en mí…
¿Tú lo haces? ¿Por qué no me habías dicho nada de eso? — La fémina abrió los ojos como platos, esas palabras habían calado quizá tanto como el tema de sus padres, no esperaba que el felino le dijera algo así.


Masaru Masaru
 

スパークル
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Mai se mordió ligeramente el labio inferior, impotente, aquella frase había calado hondo, el poder de las palabras ajenas habían hecho al león decirlo, pero también era culpa de ella por no haberle comentado sobre su situación familiar, era su mejor amigo después de todo, ¿no era así? Se cuestionó para sus adentros por qué no había tocado ese tema. Por más que le dio vueltas al asunto no encontró una respuesta clara o convincente, comenzó a sentirse terriblemente mal.

Perdón. — Atinó a decir, bajando ligeramente la mirada, había soportado bien las palabras ajenas pero viniendo de su amigo fue completamente distinto. Maquinó algo en su mente, mas no supo qué decir, el felino la veía con una combinación extraña de emociones, entre dolido y preocupado, la tonalidad de la voz con la que había pedido la disculpa había destilado tristeza y él no estaba feliz por haber ocasionado eso.

No… perdóname tu a mi…no debí decir eso.

Sí confío en ti, no me malinterpretes. — Se adelantó ella, mirándolo directamente a los ojos; una lágrima recorría su mejilla, Coronamon sintió su cuerpo tensarse al ver eso. — Si no lo había mencionado no era porque no confiara en ti, no encontraba el momento adecuado para hacerlo, o no tuve realmente el valor para hacerlo ¿sabes? Te hablo mucho de mi padre, porque lo respeto mucho… la situación familiar no me enorgullece, pero no puedo cambiarla. Lo único que podía hacer era aceptarla y perdonarlos, porque no servía de nada vivir con ese enojo, no era culpa mía.

Mai…

Eres mi mejor amigo, Coronamon, no creas que no te lo dije porque no confiaba. — El león se aferró a su cuello comenzando a llorar cual cría que había despertado a causa de una pesadilla; Hitomi apretó al felino contra su cuerpo, abrazándolo protectoramente y compartiendo el llanto más silenciosamente que el del digimon. Las voces callaron repentinamente al tiempo que la “rendija” en la pared desaparecía, devolviéndolos a la oscuridad envuelta de aquel aire que los mantenía levitando en medio de la nada.

El viento a su alrededor se arremolinó revolviéndolos violentamente por el cilindro, casi llegando a golpearlos con los muros un par de veces; tras unos minutos los elevó otros metros más (o eso creyeron sentir) y, de un momento a otro, una luz intensa apareció frente a sus ojos. El kanji del viento poseía un tamaño enorme, casi cubría toda la inmensa puerta que había en el muro más cercano a ellos, el aire los mantuvo levitando frente a ellos; Mai intentó moverse, sorprendiéndose al lograr avanzar con rumbo al portal. Posó sus dos manos en la piedra, logrando empujarla hacia adelante; la puerta poco a poco comenzó a abrirse con un sonido pesado y mecánico hasta que, finalmente, quedó abierta de par en par.

¿Qué lugar es éste?

No tengo idea. — Ambos observaron desde su sitio, la sala era enorme, estaba vacía a excepción de un pilar en el centro de la misma; el viento sopló a su alrededor, empujándolos dentro y cerrando la puerta fuertemente detrás de ellos. Ya no había salida.

Miraron a su alrededor desde su sitio en el suelo, percatándose de que esa sala estaba cubierta de las imágenes que habían visto en todo el templo, desde el suelo hasta los muros y los dibujos llegaban a perderse en la oscuridad hacia las alturas; el digivice de la fémina brilló con intensidad, emitiendo un pitido constante.

[¿Serás uno? ¿No serás?]​


Masaru Masaru i'm done​
 

"さあ、往こうか"
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Narrativa
No tengo mucho que opinar en este aspecto, para ser francos. La narración estuvo bien, sin embargo hubo momentos en los que la senti un poco... "torpe", como si hubiera falta de inspiración. Sólo hubo dos momentos de redundancia y lo más "grave" de puntuación fue olvidar las mayúsculas después de puntos suspensivos (es decir, nada de otro mundo, pero que igual se nota). También hubo una frase que me sonó rara: "unos cuantos centímetros fueron necesarios antes de que chocaran [...]" en la que imagino que esos "centímetros" eran "segundos". Anyway, 22/25

Interpretación
Aquí sin quejas, hubo un buen manejo de tus personajes y el templo en sí, el cual demostró estar relacionado al viento tanto en su estructura y trampas, como en sus Digimon (algunos un poquin extraños, como Lalamon, pero pasables) También me gustó el "desarrollo" que le diste a Mai durante la misión. 25/25

Realismo
Los únicos errores que conseguí fueron, afortunadamente, en el inicio de tu quest, por lo que no afectaron al templo en sí. El primero fue la hora a la que saliste, puesto que habías dicho que eran las 4 AM, Mai habló con Coronamon unos minutos, se prepararon y salieron media hora después (digamos que entre las 4:30~5 AM) después en tu siguiente post, dijiste que les tomó una hora en la ciudad porque se detuvieron a desayunar y a pedir consejos (6 AM). Lo del desayuno es discutible, ya que existen establecimientos de comida abiertos 24 horas y no hay razón para pensar que no pueda haber uno en la ciudad, sin embargo a esas horas se me hace poco probable encontrar muchos Tamers a los cuales pedirles indicaciones. Lo segundo es el ataque de Diatrymon, el cual apareció de los cielos cuando está basado en la Diatryma, un ave extinta no voladora. (Aunque también es discutible el hecho si Diatrymon vuela o no...) Anyway, ambos fueron errores menores, con poco impacto en lo importante (el Templo), así que tampoco fue tan grave. 23/25

Desarrollo
Sin mucho que decir, la historia en sí estuvo buena, con un desarrollo del templo interesante que fue algo más que "encontrarnos con Digimon" y que no sólo se trató de pruebas "físicas", sino también de pruebas psicológicas (lógicamente, para ver si Mai, como persona, era apta para el Spirit). Me gustó como estuvo manejado, así como los sucesos dentro de ésta, siendo mi única queja al respecto el asunto que mencioné de la narrativa. Siento que con un poco más de "inspiración", habría salido incluso mejor, aunque lo actual no esté mal en ningún aspecto palpable. Hubo un número decente de post y ninguno fue lo que se pudiera llamar "corto" so, ninguna queja en ese aspecto tampoco. 24/25

Nota: 94/100

Blair Blair último post, que el Spirit aparezca en el pilar y Mai lo reclame en su Digivice. No es evaluado así que puede ser corto, cuando el Spirit sea reclamado, la quest queda cerrada~
 

スパークル
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La habitación oscureció, sumiendo al dúo en las penumbras y dejándolos con una confusión inmensa en sus cabezas, ¿qué estaba ocurriendo? Las respuestas llegaron tan rápido como habían aparecido en la materia gris de ambos, el pilar al centro de la sala comenzó a iluminarse paulatinamente, de abajo hacia arriba las letras de dialecto desconocido para la humana brillaron hasta llegar al tope, momento en el cual un tornado se formó alrededor del pilar. Ni un minuto había transcurrido para cuando el viento se había extendido, las ráfagas violentas se paseaban con fiereza por toda la habitación.

¡Mai! — La chica ni giró a ver a su compañero, pues una luz más intensa proveniente del pilar pareció hipnotizarla por completo; los orbes rojizos estaban clavados en la figura que hacía acto de aparición en medio de la luz y el viento que enloquecía más con cada segundo.

De pronto, a su alrededor el viento no parecía tan peligroso o violento, era algo natural, la luz se volvió muy intensa y perdió noción del espacio. A su lado ya no se encontraba el felino ígneo, ni la habitación, estaba simplemente ella, frente a lo que parecía ser un hada con una larga cabellera púrpura. El digimon comenzó a caminar en línea recta justo hacia donde se encontraba la pelirroja, Mai hizo lo mismo en dirección al hada, completamente ensimismada en lo que ocurría, cuando estuvieron una frente a la otra, el ser alado siguió su camino hasta, literalmente, cruzar el cuerpo de la japonesa; la había atravesado cual fantasma, y en ese momento todo alrededor de Hitomi volvió a la normalidad.

¡Mai! ¡Salgamos de aquí! — Pidió el león, el viento se volvía más y más fiero a su alrededor, sentía que en cualquier momento aquello se iba a volver un caos generalizado. Por acto reflejo, y por motivos que no comprendía, la líder de Gungnir elevó su D-Scanner y lo apuntó en dirección al pilar que seguía emitiendo ese intenso brillo, oprimió un botón como si realmente supiera lo que hacía, y así, el objeto desconocido levitó hasta introducirse en el digivice de la japonesa. — ¿Eso es? — Coronamon miraba asombrado lo que ocurría, a la vez que se percataba de cómo el viento se concentraba alrededor de ellos antes de desaparecer por completo.

El… El spirit del viento. — Susurró su tamer, al borde de tartamudear.


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