Fic Colectivo Witch's Hunt (Cupos cerrados, iniciamos)

Ya volvemos con el fic, empezaremos el segundo arco y antes respondamos.

Roger y los Templarios ahora son historia antigua. Y como es costumbre en este tipo de historias, la paz no durará mucho tiempo.
Sí, al menos estos ya no volverán a causar problemas, de ese modo ya veremos que cosas les esperan a los pjs de ahora en adelante.

De nuevo digo que es una pena lo de Roger ya que al final acabo como tenia que acabar. Muchas veces en series nunca nos dicen si es alucinación o milagro xD. Sobre ideas para los personajes mmm ya lo diré en MP en estos días.

Buen capitulo
Sí, se vio como una víctima de las circunstancias y su final fue triste por así decirlo, siendo que tenía sus propias causas por las cuales luchar, ahora todo eso terminó.

No vamos con más y pasemos al cap ahora.

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Capítulo 31



Con la amenaza de los caballeros templarios totalmente eliminada, toda la ciudad de Tokio II finalmente pudo entrar en otro periodo de paz y el resto de las personas involucradas pueden relajarse después de todo lo ocurrido.


- Ya veo… eso fue lo que hiciste. – Keizer estaba detrás de la barra en su bar, ahí estaba Mei de igual forma bebiendo un poco.


- Lamento si descuidé un poco nuestro… trato, pero era muy importante para la protección de la ciudad, así que esperaba que pudieras perdonarme, no he olvidado lo nuestro después de todo. – Se disculpó la pelinegra, Keizer no dijo nada, solo limitándose a limpiar un vaso.


- Lo dejaré pasar. – Eso alegró a Mei. – Pero, la próxima vez avísame.


- No volverá a suceder… de igual modo recibí una sugerencia… de Celine-neesan.


- ¿Tu hermana? – En esta ocasión Keizer enarcó una ceja. - ¿Qué es lo que ella desea?


- Bueno… durante estos días trabajamos juntas en resolver ese caso y pues nos volvimos más unidas que antes, algo que nunca creí que fuera posible ya que somos muy distintas en cuanto a nuestras personalidades y gustos pero acabó ocurriendo… ella finalmente ha sido una hermana mayor y entonces me dijo lo siguiente… desea compartir el castigo conmigo.


- Así que ella desea el mismo trato que te doy. – Mei asintió.


- No sé por qué lo habrá dicho, ella anteriormente no se preocuparía por lo que hago pero entonces me lo dijo y no sé qué pensar, por eso quiero hablarlo contigo.


- Entiendo… si bien es cierto que eres responsable de haber matado a mis padres… es verdad que fue toda tu familia quien empezó ese enfermo juego de cazar gente, siendo estrictos, todos tienen la culpa.


- Entonces…


- Ella igual es responsable y además no tuvo ni un solo atisbo de culpa en matar gente en el pasado, merece un castigo igual o peor.


- … Entiendo, se lo diré entonces. – Mei no podía hacer nada al respecto, Keizer lo había decidido y de la misma forma, fue la propia elección de su hermana. – La próxima vez que venga, la traeré ¿Cómo la castigarás?


- Como ella disfruta el sexo, haré algo más duro en su caso y tú lo observarás. – Mei no quería saber lo que el castaño tendría en mente, solo esperaba que no fuera demasiado rudo con ella la próxima vez que vaya.


- Entiendo, no diré nada. – Fue todo lo que ella dijo mientras bebió un poco más. – Está bueno… ¿es vino francés?


- De mi selección. – Respondió este, al menos durante esos momentos era tranquilo para ella y sabía que Keizer no era totalmente descuidado al respecto con ella, eso la alegraba un poco.


En otro lado se veía a Shinta el cual estaba revisando algo de último momento, Saki entró en la habitación.


- Shinta-kun ¿todo bien? – Preguntó esta.


- Oh Saki-san, claro. – Se dio cuenta que ella entró. – Solo hago revisiones de último minuto, para ver que realmente todos los recolectores están aquí.


- Ya veo… - Ella sonrió por debajo. – Es bueno que todos volvieran sanos y salvos ¿no?


- Sí, por suerte ese maldito nunca les hizo nada, como si solo hubieran sido rehenes para atraernos, pero eso fue bueno… ahora podemos volver a nuestras actividades normales.


- Eso es cierto, y esto… Shinta-kun.


- ¿Sí? – Volteó a verle, en aquel momento Saki parecía estar un poco apenada.


- Yo me he acostumbrado a llevar esta ropa ya… - Señaló a la que Lola le había dado cuando su ropa masculina fue rota. – No sé si sea una molestia ahora que regresemos a nuestras actividades.


- No, para nada. – Negó el castaño. – La verdad, me gusta que vistas así… te ves linda… - Confesó, eso sorprendió a la peliazul la cual se sonrojó levemente.


- Ya veo… - Sonrió por debajo. – Supongo que… aceptar este lado mío estuvo bien después de todo…


- Ejem. – Shinta carraspeó su garganta. – Dejemos eso de lado, debido a los sucesos pasados, nuestras actividades se han atrasado bastante, así que debemos de trazar un mapa para posibles locaciones de comida que debemos de obtener para los habitantes internos.


- Claro, podemos ir juntos a ver posibles sitios.


- Es una buena idea, iremos ambos entonces.


- Así será. – Saki salió de la sala, dejando a Shinta solo, ya entonces unos segundos después se dio cuenta de lo que dijo.


- (Un momento, con lo que dije y además de que iremos los dos solos… ¿será acaso una cita?) – Ese pensamiento trajo cierto tipo de ansia al castaño. – (Yo deseo avanzar algo con Saki-san… quizás deba aprovechar esta oportunidad y hacer que se divierta… no retrocederé y haré que me vea como un hombre del cual ella pueda enamorarse…)


(…)


Rin tenía qué hacer algo al respecto con Kasumi, luego de haber escuchado sobre las intenciones de Suiren, no podía dejar que la pelinegra caminara por un sendero tan irregular, al menos si algo hizo la rubia en confiarle a su hija a ella, es que no sabía que podría acabar cambiando las tornas a su favor y para eso, se empeñaría en hacer que se vuelva lo más humana posible, le enseñaría muchas cosas de las cuales se había estado privando.


- Gracias por venir Kasumi-chan. – Sonrió al ver a esta, ella seguía con su rostro estoico.


- Esto, Rin-san… ¿para qué me llamó aquí?


- ¿Para qué más? ¡Vamos a divertirnos! – Exclamó levantando las manos, Kasumi no entendía para nada lo que ella quería decir.


- Podría estar entrenando en este momento. – Rin posó su mano en el hombro de Kasumi.


- Kasumi-chan… entrenar no lo es todo en la vida, tienes que encontrar lo mejor en cosas pequeñas como la diversión, tu madre me confió tu cuidado a mí, así que como tu segunda cuidadora, voy a hacer que encuentres un gran gozo en divertirte y empezaremos con esto. – Sacó lo que era una consola. - ¡Vamos a jugar videojuegos!


- Ya… - Ella solo pudo ver cómo es que Rin instaló la consola en una pantalla holográfica y la encendió, apareciendo el menú, entonces sacó un juego.


- Tengo un juego de peleas para dos, así que vamos con eso y créeme, yo no soy para nada débil. – Ella sonrió con confianza tomando un control, Kasumi solo vio cuando le pasó el segundo. Rin empezó el juego donde salió el menú y fue al modo de dos jugadores, ahí se vio a la selección de personajes donde ella tomó uno. – Vamos Kasumi-chan, escoge a uno para que empecemos.


- Bien… - No sabía bien como controlarlo todo, la castaña le dio indicaciones e hizo lo que ella dijo, una vez seleccionó un personaje, empezó la batalla.


- Aquí voy Kasumi-chan, presencia mis grandes habilidades. – Rin no iría fácil con la pelinegra y empezó a atacarla con todo, aplicando varios combos de su personaje mientras que Kasumi empezó a ser apaleada, ella simplemente vio como su personaje caía con facilidad ante el de Rin, siendo una victoria perfecta. – Jeje ¿Qué tal?


- No sabía qué hacer… pero ahora ya la vi Rin-san, estoy preparada. – Respondió, Rin sonrió de forma confiada.


- Muy bien, así que mi pequeña aprendiz desea otra paliza, ahí vamos. – Empezó una segunda partida y Rin fue con la misma intensidad de antes, pero ahora vio como Kasumi empezó a protegerse con su personaje. - ¿Qué?


- - Kasumi solo miró a la pantalla mientras comenzó a apretar botones y ahora empezó a bajarle vida al personaje de Rin, la castaña estaba tan asombrada que tardó en reaccionar para defenderse, ahora veía como era apaleada mientras le hacían un combo largo y para rematar, sacó uno de los ataques especiales del personaje, Kasumi ganó por una gran ventaja mientras salió la pantalla especial al derrotarla con un ataque de ese tipo.


“YOU WIN”


- He ganado. – Respondió la pelinegra sin expresar nada, Rin estaba boquiabierta ante lo sucedido.


- … ¿Cómo? Pero si la primera vez te derroté de forma aplastante.


- Solo necesité verlo una vez él como juega usted para que pudiera aplicarlo yo misma. – Respondió, parecía ser que Kasumi era una especie de genio al haber aprendido a jugar así solo luego de una vez.


- No es justo… ¡En serio que no es justo! – Empezó a quejarse como una niña pequeña. - ¡Debe ser el ping, no hay otra forma, juguemos de nuevo!


- Bien. – Asintió Kasumi. Así jugaron una vez más con el mismo resultado siendo la victoria de Kasumi, Rin no se quiso quedar con eso y lo pidió una vez más, así pasaron unas dos horas de juego en el cual no hubo cambio alguno, Rin empezó a enfadarse cada vez más.


- ¡Este juego es una basura, no puedo ganar! – Empezó a gritar y revolcarse en el suelo. - ¡No es justo, quiero ganar, quiero ganar!


- Okaa-san… - Shione entró en ese momento, observando a su madre soltar una rabieta. – Tu lado tóxico está saliendo a relucir.


- ¡No importa, quiero ganar wuaaaah! – No parecía querer detenerse en cualquier momento, la pelinegra soltó un suspiro.


- ¿Hice algo malo? – Preguntó Kasumi, Shione negó con la cabeza, sonriendo suavemente.


- Es solo cosas de okaa-san… luego de un rato se calmará, por ahora traeré la comida… - Y salió, esperando que Rin pudiera calmarse, Kasumi no sabía nada de lo que estaba pasando y el por qué la castaña estaba tan enfadada por un simple juego, quizás el pasar más tiempo con esta le haría entender.


(…)


En la oficina de Hana, todo estaba normal, ella finalmente había salido del hospital y podía regresar a su trabajo, no cabe decir que Reine iba bastante seguido debido a que, durante la investigación que llevaron a cabo ambos se fueron conociendo más hasta el punto de llegar ser una pareja, actualmente ambos estaban en el baño, desnudos.


- Que bien se siente el agua ¿no lo crees Reine-san?


- Sí, últimamente hizo falta que pagara para mi oficina. – Respondió este, ella soltó una pequeña risa por debajo.


- Pronto iré a la tina, espera un poco más. – Respondió ella, enjuagando todo su cuerpo, el pelinegro obviamente no podía quitarle la vista, la escena de la espalda desnuda de la castaña era algo que simplemente no podía dejar pasar, al igual que el bien formado trasero que ella llevaba del cual sobresalía una cola, sus pechos rebotaban con cada movimiento que ella hacía, ya al enjuagarse, entró a esta, sentándose justo por delante del pelinegro. – Jeje~ ya terminé.


- Nadie antes hubiera pensado que estaríamos en esta posición. – Comentó él. – Un humano y una bruja, bañándose juntos, como una pareja.


- Es cierto, yo siempre tuve mis dudas al respecto en seguir el mismo camino que otras brujas, pero luego de todo lo que hemos pasado llegué a una conclusión y realmente es posible que humanos y brujas podamos estar juntos.


- Considerando todo lo ocurrido, eso realmente fue posible. – Sonrió este por debajo, ahí empezó a pasar sus manos por el amplio y plano abdomen de la castaña que sentía el tacto de este.


- Jeje, parece que alguien está animado hoy. – Respondió ella al sentir algo duro en su trasero.


- No puedo evitarlo, no cuando tengo a alguien muy hermosa conmigo en la tina.


- Eso significa que solo hay una forma de calmarlo… - Ella llevó su mano a tocar el miembro de Reine el cual estaba duro. – Se siente muy caliente…


- Entonces yo igual haré algo. – Con una de sus manos, empezó a tocar uno de los pechos de Hana, apretando su pezón mientras que el otro estaba en la entrepierna de ella, eso hizo que sacara un gemido.


- Ah~ Reine-san… - Ella siguió acariciando a su pareja en la parte inferior mientras el pelinegro continuaban masturbándola, en ese momento metió un dedo dentro de ella. – Aaaah~


- Se siente caliente y húmedo… y no solo por el agua.


- S-Si lo metes muy profundo, yo… - Hana empezó a gemir cerca del oído de Reine mientras este continuaba tocándola, la estaba complaciendo, para estimularla un poco más empezó a lamer su cuello. – Kyah, Reine-san, eso…


- Solo quiero que te sientas bien. – Continuó así durante unos minutos más, Hana no podía evitar sentirse tan bien debido a todo lo que él le estaba tocando.


- Ah, Reine-san, voy a correrme, no aguanto más… - Estaba llegando a su límite, en ese momento arqueó su espalda. – Aaaaaahhhh~


Se había corrido, perdió las fuerzas mientras respiraba agitadamente, Reine ya entonces la soltó.


- ¿Aún tienes energías? – Preguntó este, ella seguía un poco agotada por haberse corrido antes pero sonrió.


- Claro… vamos a la ducha. – Ambos se levantaron y pusieron bajo la regadera, ella se apoyó contra la pared levantando su trasero. – Aún falta que te sientas bien, así que por favor, hazlo, fóllame hasta no poder más.


- Eso haré. – La sujetó de las caderas y penetró rápidamente, sacando un gemido fuerte de Hana, empezó a moverse, Hana siguiéndole el ritmo.


- Ah Reine-san, es más grande que antes.


- Es que se siente realmente bien. – Respondió él, los dos continuaban ajustándose perfectamente al ritmo del otro, los adentros de la castaña realmente complacían a Reine que sentía su miembro palpitar, el ruido que hacía sus caderas al chocar con el trasero de la castaña inundaba todo el baño, ya entonces tomó uno de sus pechos y empezó a acariciarlo mientras continuaba.


- Reine-san, voy a correrme otra vez.


- Estoy por llegar a mí limite. – Empezó a moverse más rápido, sacando más gemidos de ella.


- Por favor, lánzalo todo dentro, quiero que llenes mi útero con tu semilla.


- H-Hana… - Reine empezó a dar un último impulso lo cual trajo mucho más placer a la castaña al sentir sus adentros como se expandían, al final Reine se corrió dentro de ella, al mismo tiempo que ella igual tuvo un orgasmo, soltando un fuerte gemido, sus ojos estaban idos y tenía la lengua afuera, al estar agotados, Hana se dejó caer al suelo, todo saliendo afuera y escurriendo al suelo que se iba junto al agua por la alcantarilla.


- Ah… eso fue intenso como siempre… me siento satisfecha… - Respondió ella. Un tiempo después, finalmente salieron vestidos y sin rastro alguno de lo que hicieron. – Gracias por pasar el tiempo conmigo Reine-san.


- Es lo que puedo hacer por mi pareja. – Respondió este. – Desde que acabó el incidente de los caballeros, no hemos encontrado otro gran problema.


- Es cierto, incluso aunque haga mis rondas, es un poco aburrido ¿quieres que haga café?


- Por supuesto. – Respondió él, la castaña fue a la cocina a prepararlo, en ese momento llegaron las gemelas. - ¿Ya terminaron?


- Así es, Ringo-san y yo hemos terminado nuestros trabajos. – Respondió Sango. – Por cierto… la próxima vez no sean tan ruidosos…


- Es verdad, la sala está a lado del baño… - Respondió Ringo con algo de vergüenza, eso hizo sentir un poco mal al pelinegro.


- Lo tendremos en mente. – Respondió, al poco tiempo regresó Hana con dos tazas de café.


- Oh Ringo, Sango ¿acabaron el trabajo? Si quieren, puedo traer otras dos tazas.


- Lo sentimos Hana-san, Ringo-san y yo tenemos asuntos por atender. – Respondió la gemela, eso sorprendió un poco a su jefa.


- Oh, ya veo, puesto que no tenemos algún caso, pueden irse temprano.


- Lo agradecemos Hana-san. – Ambas hermanas hicieron una reverencia antes de irse, saliendo de la comisaria.


- Ellas igual tienen sus vidas privadas. – Comentó Reine. - ¿No sabes que hacen en su tiempo libre? – Preguntó a la castaña, esta negó con la cabeza.


- No realmente, en realidad nunca me han hablado mucho de ellas, aunque llevamos un tiempo trabajando juntas, seguro no es algo de lo cual sea importante hablarme.


- Entiendo, por ahora disfrutemos un poco. – Tomaron las tazas y empezaron a tomar, en ese momento sonó el timbre del mostrador. – parece que alguien llama.


- Seguro quizás alguna búsqueda por un objeto perdido. – Ambos fueron a ver a la entrada. – Comisaría del este, soy Sugimura Hana, policía ¿Qué le puedo servir?


- Bueno, es que estoy buscando a alguien y… ¡Reine! Finalmente volvemos a vernos. – Era una mujer de largo cabello morado y porte elegante y hermoso que rápidamente fue hacia el pelinegro, eso sorprendió a Hana. – Realmente te estaba buscando.


- ¿Reine-san? ¿Quién es ella? – Preguntó la castaña, Reine volteó a verla.


- ¿Gwen? ¿Qué haces aquí? – Preguntó ahora él, ella sonrió.


- ¿Acaso no puedo abrazar a un viejo amigo? Viajé todo el camino desde América hasta aquí para cumplir finalmente nuestra promesa… - Había algo ahí que ella tenía y pronto sería algo que movería realmente a ambos.


(…)


En las afueras de Tokio II, un vehículo motorizado se estaba moviendo, aquella figura que iba con dos niñas en la espalda miraba al frente mientras observaba un mapa.


- Niñas, pronto llegaremos a un sitio seguro… podrán descansar. – Respondió aquella mujer que tenía el cabello gris y ojos vendados.


- Entendido, tengo hambre. – Respondió una de las niñas, eso causó una pequeña sonrisa en la mujer.


- Ya tendrán comida… Tokio II, será un sitio para ustedes dos. – Y siguió el vehículo, nuevos encuentros estaban por darse y una nueva etapa en la ciudad iba a empezar.


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Así empezamos, con un after de lo ocurrido y lo que han hecho varios personajes, ya las cosas han sido tranquilas pero vendrá algo, respecto a la mujer que conoce a Reine, eso lo sabremos en el próximo cap y el otro pj del final es alguien nuevo que encontrarán su ficha en la primera página, empezaremos muchas cosas ahora, hasta el próximo cap, bye bye.

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Giga Drill Breaker

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En este periodo de paz los personajes muestran como cambio su vida para bien en su mayoría. Ya tenemos algunas personas misteriosas observando la ciudad ¿amigo o enemigo? ya lo veremos
 
Buenas, aquí estamos con un nuevo cap, primero respondamos.

Todos por fin relajándose y le sale un viejo amor a Reine 🤣
Ya veremos con esa mujer, si que tiene su historia con Reine pero no como creen.

En este periodo de paz los personajes muestran como cambio su vida para bien en su mayoría. Ya tenemos algunas personas misteriosas observando la ciudad ¿amigo o enemigo? ya lo veremos
Ya luego de todo lo que han pasado, es bueno que tengan momentos para relajarse y respecto a estos nuevos personajes, ya sabremos de ellos.

Vamos con este cap que aquí veremos algunas cosas para el futuro en los caps, ahí va.

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Capítulo 32



Una mujer apareció de repente frente a Reine y Hana, esta había abrazado al pelinegro para asombro de ambos, siendo más para la castaña quien era la que se encontraba en una relación con él.


- Esto Gwen, es mejor si dejas de abrazarme. – Comentó este, aquella pelimorada se dio cuenta.


- Es cierto, lo lamento… - Ella se separó, haciendo una pequeña reverencia. – No me he presentado con tu amiga, me llamo Gwen Nilson, soy una vieja amiga de Reine.


- Sugimura Hana, su actual pareja. – Enfatizó la última palabra, eso sorprendió a Gwen.


- Oh Reine, no pensé que serías pareja de alguien ¿es una bruja?


- Solo que esconde sus rasgos. – Respondió él, eso pareció alegrarla.


- Es bueno saberlo, pensé que ibas a estar solo durante el resto de tu vida.


- Las cosas terminan cambiando, por ahora ¿deseas pasar? Estábamos disfrutando de un café.


- Por supuesto. – Sonrió esta, ella pasó por detrás a pesar de que Hana no tenía cierta confianza en ella debido al gesto anterior, algo de lo que Reine se dio cuenta.


- No pasa nada, eso te lo puedo asegurar. – Respondió para calmarla, Hana se dio cuenta y en ese momento se disculpó.


- Lo lamento, ya que se ve muy amigable hacia ti y eso causó que algo dentro de mí saliera a flote.


- No hay necesidad de que estés celosa, después de todo solo tengo ojos para ti y eso puedo asegurarlo. – Esas palabras sonrojaron a Hana la cual sonrió de alivio.


- Puedo confiar en esas palabras. – Se besaron fugazmente, ya entonces entraron a la sala donde ella estaba sentada, Hana pasó a dejar otra taza de café para ella la cual agradeció.


- Así que dijiste que estás aquí para cumplir nuestra promesa ¿no? – Preguntó el pelinegro, ella asintió.


- Seguro recuerdas esto. – En ese momento sacó de su cuello lo que era un collar que poseía una hermosa gema de color morada envuelta en oro. – Es el último recuerdo que queda de mi madre antes de haber fallecido.


- Sí, recuerdo que ella siempre protegió ese collar como si su vida dependiera de ello y desde entonces hice una promesa, cuando ella legara ese collar hacia ti, debía protegerte junto con él. – Gwen asintió.


- Sí… lo cierto es que, al menos a mi llegada aquí a Tokio II, he sentido que alguien me sigue. – Eso alertó a ambos.


- ¿Alguien te sigue? Podría ser un acosador. – Señaló Hana.


- No tengo idea, me he dado cuenta de que ciertas miradas están puestas sobre mí, después de todo ella siempre me dijo que el collar es bastante valioso, mejor dicho el amatista que la adorna aunque nunca llegó a decirme la razón de su importancia, estoy segura que piensan robarlo.


- Entiendo… entonces deseas poner ya en vigencia esa promesa. – Ella asintió.


- Mejor dicho, ahora que eres detective quiero contratarte para ese trabajo, descubre quien está detrás del collar y quiere robarlo. – Reine se cruzó de brazos.


- Será un trabajo aceptado, Hana… - No tuvo que decir nada más, la castaña entendía lo que deseaba decir.


- Descuida Reine-san, como protectora de esta ciudad, también pienso ayudar. – Respondió, el pelinegro sonrió por debajo.


- No hay necesidad de que estés intranquila, ambos nos encargaremos de esto. – Eso puso tranquila a Gwen.


- Gracias Reine, igualmente a ti Sugimura, sé que puedo confiar en ustedes.


- La justicia siempre está de nuestro lado, así que cualquier malvado que desee hacer daño intente cruzarse en nuestro camino, lo vamos a arrestar. – Aseguró Hana.


- Con eso decidido, lo mejor es que estés cerca para que podamos vigilar, Hana ¿es posible que se quede aquí en la comisaría? – Preguntó Reine.


- Claro, no hay problema, será más seguro si está cerca de mí que puedo protegerla.


- Por si acaso, igual me quedaré aquí durante el tiempo requerido. – Respondió. – Es mejor si los dos estamos cerca para ayudarla, en eso puedo dormir contigo. – Sugirió, algo que sonrojó a Hana, Gwen sonrió por debajo.


- Realmente son una pareja acaramelada, hace tiempo jamás creí que una relación entre bruja y humano pudiera funcionar y ustedes lo están consiguiendo.


- B-Bueno, pasaron muchas cosas desde que empezamos a trabajar juntos, solo digamos que… acabó por surgir. – Explicó la castaña, Gwen soltó una pequeña risa.


- Conozco a Reine de pequeño, así que puedo contarte ciertas cosas que hizo en nuestra infancia, seguro deseas conocer esos detalles. – Al escucharlo, los ojos de Hana se iluminaron.


- ¡C-Claro, por favor, cuéntame como era Reine-san de pequeño! – Empezó a exhalar humo por la nariz, el pelinegro en cuestión soltó un suspiro.


- No comiences con esas historias Gwen.


- No sé cómo no le has contado acerca de ti a tu novia, así que es mi trabajo como tu amiga de la infancia mantenerla informada, ahora verás Sugimura, Reine de pequeño era… - Y empezó a contar para el suplicio de este, por lo menos parecía que Hana y ella podrían hacerse amigas al respecto, ahora tenía un trabajo en protegerla de quien esté buscando el collar que ella posee, ambos se encargarían de eso.


(…)


Las gemelas han llegado a mantener en bajo perfil lo que hacen fuera de su trabajo, sus vidas privadas no es algo que le han contado ni siquiera a Hana a la cual le tienen una gran confianza debido al tiempo que han estado trabajando juntas, no se sabía nada sobre ellas hasta ese momento. Una vez separaron sus caminos, Ringo estaba caminando por las calles en aquel momento, después de todo iba hacia un lugar del cual ni siquiera su propia gemela conocía.


- (El trabajo es muy agotador, sobre todo después de los días anteriores, para eso necesito relajarme de algún modo…) – Las calles eran viejas y se encontraban personas ahí que no tenían una imagen muy amigable, como tal parecía, que ella no iba a nada bueno.


- ¿Qué buscas? – Preguntó un hombre al cual se le acercó.


- Yo… quiero comprar un poco… ya sabes… - Comentó por debajo, el hombre no tuvo necesidad de entender más, puesto que entró a una casa de campaña detrás y al cabo de unos segundos volvió.


- Esto debe ser lo que buscas. – Ahí tenía lo que eran cigarros, pero no eran comunes. – Hecha de droga de buena calidad ¿puedes pagarlo?


- Claro, aquí tiene. – Al pagar lo requerido, ella se alejó en ese momento llevando esa droga en manos, realmente la había comprado.


- (Esto… ¿realmente está bien?) – Se movió para luego entrar a un callejón, lo que fuera a hacer con estos, no era solo por ella.


- Llegaste a tiempo. – Un grupo de jóvenes, hombres y mujeres estaban ahí. - ¿Los trajiste?


- Claro, aquí están. – Mostró la droga, estos sonrieron al verla.


- Bien hecho.


- Por eso eres nuestra amiga.


- Amiga… - Ringo sonrió por debajo. Había hecho ciertas amistades, debido al hecho de que su trabajo siempre la mantenía ocupada, nunca había tenido ese tiempo para ella, y ahora que finalmente conoció a un grupo que la acepta, no podía estar más feliz. – Agradezco esas palabras…


- Ahora, fuma igual. – Sugirió uno de ellos, eso sorprendió a la pelinegra.


- Esto… recuerda que soy policía, yo…


- Vamos, no querrás decir que eres una cobarde ¿no? – Preguntó una de las chicas ahí.


- Es verdad, seguro lo disfrutarás. – Ringo dudó al inicio pero esos eran sus amigos, tenía qué hacerlo para estar en la misma onda.


- Está bien. – Tomó uno de los cigarros y encendió, dudó en realmente fumarlo pero la mirada del resto la instigaba a hacerlo, ya entonces lo hizo, pasó el humo por su garganta la cual la hizo toser. – Cough.


- Jajaja, no todos a la primera logran aguantar, pero te acostumbrarás. – Respondió uno de sus amigos, Ringo sonrió.


- Esto… claro, lo haré. – Y así continuó, siendo una agente de la ley, se sentía terrible el estar drogándose solo para estar con gente que ella conoce. Al poco tiempo ella se sentía muy mareada. – Ah… no veo nada…


- Lo hiciste bien, espero mañana también puedas conseguirnos. – Respondió uno de ellos, Ringo levantó la mano.


- Sí… nos vemos mañana… - Y ella se fue, aunque en sus condiciones era realmente peligroso, una persona drogada no era precisamente alguien que pudiera cuidarse, su vista estaba nublada y su sentido del equilibrio tampoco era el mejor. – Ah… a donde debía regresar… todo da vueltas…


Ella apenas y pudo hacer el esfuerzo por caminar debido a los efectos de la droga, en ese momento ella estaba haciendo cosas como dar pequeños saltos e incluso mirar a todos lados, sus ojos no dejaban de agitarse.


- Jeje… siento que estoy volando, creo que puedo ir hacia la luz… veo una llegar. – Y como ella dijo, una luz iba hacia ella, pero no era lo que pensaba, era un vehículo, estaba por atropellarla.


- ¡Cuidado! – La jalaron del brazo para salvarla en ese momento logrando estar a salvo, Ringo no tenía idea de quien fue, pero esa voz sonaba preocupada. – En serio… que le pasa a esta gente.


- Esto… quién eres… - La gemela no pudo aguantar más y cayó dormida, la figura que la salvó solo pudo sostenerla, soltando un suspiro.


- La llevaré al hotel para cuidarla. – Así la cargó para llevársela y no dejarla ahí en la calle. Pasado un par de horas, Ringo empezó a abrir los ojos en ese momento.


- Que me pasó… mi cabeza. – Se la sujetó debido al dolor que estaba sufriendo. – No reconozco este sitio…


- Estás en mi habitación de hotel. – Escuchó una voz ajena, volteando a ver encontró a una mujer que le parecía singular, largo cabello grisáceo, vestido negro, una particularidad es que tiene vendados sus ojos. – Si no hubiera estado ahí, te encontrarías ahora mismo en el hospital.


- Esto… ya veo, gracias por el gesto. – Ella hizo una reverencia.


- No es nada… a decir verdad, pude reconocer el olor que llevas encima, huele a droga ¿acaso fumaste marihuana? – Eso sorprendió a Ringo, que pudiera saberlo.


- Como…


- Tengo el olfato bien desarrollado y no es el único sentido en ese aspecto, el ligero viento que generan tus manos da a entender que estás nerviosa. – Ringo estaba sorprendida por como esa mujer podía saberlo a pesar de tener los ojos vendados.


- Acaso tu…


- Soy ciega. – No dudó en responder su pregunta antes de que saliera de su boca. – No es que me importe demasiado hablar al respecto, en compensación por mis ojos, tuve que entrenar mis demás sentidos, logrando de ese modo un olfato y oído totalmente sensibles ante el más mínimo cambio, ni hablar del gusto y tacto.


- Eso es asombroso… - Respondió ella por debajo.


- Seguro quieres agua, después de todo parece que te drogaste por primera vez, al menos no sufriste demasiado los efectos alucinógenos, así que con un poco de descanso estarás bien.


- Gracias… - Aceptó el gesto, esa mujer de cabello plateado caminó hacia la pila de la cocina, Ringo veía como se movía sin problemas, sin ayuda de un bastón para moverse por el sitio a pesar de su facultad, en ese momento regresó con un vaso.


- Aquí tienes. – Lo aceptó, bebiendo lentamente, al menos el mal sabor de la droga se le estaba quitando. – Necesitas tomar una menta, así seguro no te preguntarán por el olor.


- Eso haré… esto, gracias por haberme ayudado antes, realmente no merezco demasiado para lo que hice.


- Eso no es verdad. – Respondió aquella chica. – No puedo ignorar a alguien que esté en problemas, debido a mi condición, siempre estuve sola… nunca nadie me ayudó, por eso ahora yo me dedico a hacer lo que nunca pude tener, así sea lo más pequeño posible.


- Eso es admirable… esto, me llamo Ringo.


- … Yamanaka Rui. – Se presentó ella, Ringo ya pudo conocer el nombre de su salvadora.


- Yamanaka-san… gracias nuevamente.


- No es nada… - En ese momento ella detectó algo. – Ustedes dos ¿hasta cuándo seguirán escondidas?


- Ups.


- Nos descubrió… - Ringo vio con asombro cuando dos niñas salieron por detrás de una puerta, ambas tenían cabello oscuro y llevaban lentes. – Lo sentimos Rui…


- Está mal espiar. – Regañó ella de forma suave. – Preséntense.


- Esto… me llamo Futaba. – Habló la chica que llevaba coletas.


- Yo soy Chisato. – Ahora habló la de la coleta a la izquierda.


- Ellas son…


- No. – Respondió Rui rápidamente. – No son mis hijas, seguro sabes que son humanas… solo las recogí de un pueblo el cual fue destrozado por los monstruos. – Respondió, Ringo quedó asombrada.


- Lamento si dije algo malo…


- No importa. – Respondió Futaba. – Estamos agradecidas con Rui-san por habernos salvado, aunque hayamos perdido a nuestros seres queridos… mientras estemos juntas, es lo que importa. – Sujetó la mano de su mejor amiga, Ringo sonrió por debajo.


- Vine aquí a Tokio II en busca de refugio para ellas, mi intención no es quedarme demasiado hasta que logre encontrarlo, una casa para huérfanos o que una familia se encargue de ellas.


- Eso es un buen gesto. – Comentó Ringo, en ese momento ella puso un rostro serio. – A decir verdad, yo pertenezco al departamento de policía de Tokio II. – Eso causó que Rui enarcara una ceja.


- ¿Qué hacía una policía drogándose?


- Mejor ignoremos eso… - Respondió por debajo en vergüenza. – El caso es que puedo usar mi posición para ayudarte a buscar un sitio idóneo para que ellas dos puedan quedarse.


- Eso lo apreciaría…


- No. – Chisato abrazó por el costado a la peliplateada. – No quiero separarme de Rui, ella nos ha cuidado a Futaba-chan y a mí por mucho tiempo, ya es como una madre para mí.


- Chisato-chan, no me causes problemas. – Futaba quiso hacer algo, en ese momento Rui acarició el cabello de la pequeña de la coleta.


- Me alegra saber que piensas eso sobre mí, pero yo no puedo ser su familia… mi vida es muy peligrosa, viajo constantemente y en este mundo infectado por monstruos no siempre podré protegerlas, además ustedes dos merecen tener una verdadera familia que las ame y proteja… yo no puedo hacer nada de eso.


- ¡No quiero eso, deseo seguir a tu lado! – Chisato seguía sin soltarla mientras Futaba no sabía qué hacer, en ese momento Ringo llegó y se agachó a la altura de ella.


- No está bien que hagas eso, estás importunando a Yamanaka-san y eso la incómoda, seguro no deseas que piense mal de ti si te comportas de ese modo.


- Esto… no…


- Con eso en mente, ya verás que yo, como agente de la ley te conseguiré una familia que te quiera, hay gente así en esta ciudad y seguro apreciará bastante a dos jovencitas lindas como ustedes…


- … Sí, Onee-chan. – Sonrió Chisato, eso trajo una sonrisa al rostro de Ringo.


- Supiste manejarlo bien. – Rui estaba algo sorprendida.


- Es parte de nuestro deber como policías, no solo atrapamos a los malos, necesitamos dar una sensación de seguridad a la gente… al menos eso es lo que dice mi jefa.


- Ya veo… debe ser una buena persona, en ese caso estaré contando contigo para que me ayudes a buscarles un buen hogar.


- Claro, eso haré. – Respondió Ringo, ya entonces Rui se acercó a susurrarle algo.


- Y, la próxima vez, es mejor que no te drogues, no sé quien te convenció de hacerlo, pero no deben tener buenas intenciones… es mejor que te alejes de malas compañías… - La cercanía de ella puso incómoda a Ringo, no sabía como pero su corazón empezó a latir fuertemente.


- E-Esto… claro…


- Bien. – Ya entonces se alejó. – Entonces estaremos en contacto, solo debo ir a la comisaría ¿no?


- Claro… ahí me encontrarás.


- Perfecto, nos estaremos viendo entonces, ustedes dos, despídanse igual.


- Nos vemos Onee-chan.


- Gracias por venir Ringo-san. – Las dos niñas se despidieron al igual que ella que salió del hotel, bajando por el ascensor, realmente esa mujer, Yamanaka Rui dejó una fuera impresión en ella, no solo era fuerte por salir adelante a pesar de su condición, también era noble.


- (Ella… quizás podría conocerla mucho mejor…)


(…)


Por su lado, Sango estaba de compras, era un aspecto que no había mostrado ni siquiera a su hermana y es que disfruta comprar.


- Me pregunto que puedo ver en esta ocasión… parece que hoy saldrá un perfume nuevo, lo bueno es que con la paga por resolver el caso, tengo más que suficiente. – Se movió para ir a comprarlo, justo en ese momento, en la misma tienda se estaba bajando cargamento, ahí se encontraba Shizuka trabajando como siempre.


- Recuerden, hay que llevar todo con delicadeza, es producto frágil. – Informó la jefa, todas las demás asintieron. La pelinegra estaba cargando una caja por su cuenta en ese momento.


- Se ve problemático, déjame ayudarte. – Se ofreció una compañera pero ella se negó.


- Puedo hacerlo, tienen más trabajo. – Respondió Shizuka con una sonrisa, la otra no dijo nada y dejó que fuera sola, a pesar de todo, si estaba teniendo problemas. – (Esto es pesado… quizás debí haber aceptado la ayuda…) – En ese momento empezó a irse hacia atrás. - ¡Wuaah!


- Cuidado. – En ese momento fue sujetada por alguien que igual logró estabilizar la caja y entonces que Shizuka pudiera dejarla en el suelo con cuidado.


- Eso estuvo cerca… gracias.


- No hay de que. – Volteó a ver, encontrando a una de cabello negro y lentes, ella quedó asombrada con esta. – La próxima vez, ten cuidado.


- Esto… claro… - Ella sonrió.


- Nos vemos. – Y así se fue, Shizuka solo la pudo ver irse en ese momento mientras se tocó el pecho.


- (Nunca antes había tenido este sentimiento dentro de mí… no ha pasado con alguna otra persona… acaso ella… ¿es especial?) – Ella tenía mucho que aprender debido a su poco conocimiento del mundo, lo que iba a ocurrir en ambos encuentros con las gemelas desencadenaría en cambios para ellas y las personas que han conocido, y eso era solo el comienzo.


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Este cap se enfocó mayormente con Reine y su grupo, igual que vimos un poco más de las gemelas que tendrán su protagonismo en esta parte, la nueva chica Rui que llegó a la ciudad y sobre Shizuka que puede empezar a sentir algo, en el próximo cap veremos más sobre los demás personajes, ya se sabrá que fue de ellos igual, hasta el próximo cap, bye bye.

NPCs actualizados.

Reencarna Reencarna
Kamiblack Kamiblack
Yuukuru Yuukuru
Evil Ryu Evil Ryu
Laharl Laharl
Lian Rebirth Lian Rebirth
Keizer Keizer
 

Laharl

Giga Drill Breaker

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Reine se formalizo y es una sorpresa pero mas aun es ver a las gemelas como personajes independientes que desde un principio creí que serian las típicas gemelas que piensan igual y nunca se separan xD

Buen capitulo
 
Buenas, un nuevo domingo para un nuevo cap, vamos a responder.

Finalmente las gemelas tienen algo de protagonismo 👍
Ya ahora les tocará y hay planes con ellas realmente para lo que está por venir.

Reine se formalizo y es una sorpresa pero mas aun es ver a las gemelas como personajes independientes que desde un principio creí que serian las típicas gemelas que piensan igual y nunca se separan xD

Buen capitulo
Ya de por sí mi intención es mostrar individualismo con cada personaje que veamos, incluso los NPCs tendrán ese protagonismo tarde o temprano, ya es algo que buscaré desarrollar a lo largo de este segundo arco.

No digamos nada más y vamos con el cap.

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Capítulo 33


Ese día, Shinta saldría junto a Saki para ver los alrededores de los subterráneos de Tokio II, era un simple patrullaje pero en realidad las intenciones del castaño eran otras y es que buscaría lograr un acercamiento más íntimo con su amiga, desde que lleva un tiempo escondiendo sus sentimientos hacia ella y ya que parecen estar un poco más cómodos, intentaría un gran avance para que finalmente puedan estar juntos como se debe.


- Esto debe salir bien… - Se convenció a sí mismo, un par de segundos después la puerta se abrió, entrando Lola.


- Shinta-kun, querido ¿todo listo para tu cita con Saki-chan?


- ¿C-Cita? – Esa palabra casi causa que se ahogue. - ¡De que hablas!


- Jeje, no hay necesidad de que lo escondas de mí, después de todo, mamá Lola siempre está al tanto de todo. – Infló su pecho del orgullo. – ya que estamos aquí, me aseguraré de darte unos cuantos consejos, he pasado por tantas parejas y hombres guapos que conozco todo lo que una doncella quiere… serás un asombroso galán para ella.


- Por favor… ya basta… - Se llevó la mano a la frente. – Es solo un patrullaje, no es nada de lo que crees.


- Solo estoy jugando. – Soltó una pequeña risa. – Hablando en serio… realmente los estoy apoyando, es que los dos han estado juntos durante bastante tiempo que a este punto ya deberías hacer hecho algo, como abrazarla o siquiera un besito.


- E-Eso es demasiado… - Comentó por debajo en vergüenza. – No quiero apresurar las cosas y asustarla de algún modo que pueda afectar nuestra amistad, por eso es que quiero tomar las cosas a mi propio ritmo.


- Ok, lo entiendo querido, pero incluso yo creo que tendrías que hacer un movimiento en algún momento, si esperas mucho tiempo, puede que te termines arrepintiendo.


- Lo tengo. – Lola se fue después de hablar mientras Shinta siguió esperando, ya un rato más tarde regresó Saki.


- Shinta-kun, ya podemos irnos.


- Ok, vamos entonces. – Al salir del burdel, comenzaron a recorrer las calles, la peliazul llevaba una tabla en la cual estaba tachando algo mientras revisaban diversos sectores del lugar.


- Oh Shinta, Saki, por aquí tienen algo gratis de nuestra parte. – Un mercader les arrojó un par de mangos.


- Gracias. – Ambos lo agradecieron, después otro más igual les regaló fruta y así conforme pasaron a diversos puestos, ahora llevaban varias bolsas.


- Shinta-kun… esto parece ser demasiado ¿descansamos un poco? – Sugirió ella, el castaño asintió, yendo a sentarse en unas escaleras, al frente se veía a unos niños jugar, dejando las bolsas a un lado. – Realmente nos dieron demasiadas cosas…


- Eso muestra que nuestro trabajo es apreciado. – Respondió este, tomando una mandarina la cual peló para empezar a comerla. – Como recolectores, hemos hecho demasiado por la gente aquí, robar de casas de brujas egoístas para traerlo, sea frutas, carne, semillas para plantar, a ojos de ellas podríamos ser criminales pero a los de esta gente, somos como héroes.


- ¡Onii-chan! – Los niños de frente saludaron a los dos, estos devolvieron el saludo.


- Nuestro trabajo es proteger esas sonrisas, por eso, no importa lo que hagamos y si es peligroso, vale la pena si podemos ver esas sonrisas, por eso es que tenemos tanto aprecio de la gente aquí.


- Shinta-kun… eso es verdad. – Saki sonrió. – Supongo que, a pesar de todo el tiempo que he estado aquí, no me había dado cuenta.


- Ese es el trabajo del líder. – Este sonrió, entonces agarró dos bolsas y fue hacia los niños para dárselas, Saki vio por detrás ese acto tan noble del castaño mientras estos se veían felices, ella sonrió.


- (Shinta-kun realmente es muy buena persona, trabajar tan duro por la gente a pesar de ser tan joven y liderar un grupo grande… estoy muy agradecida de estar junto a él, e igualmente…) – Se sonrojó levemente. – (Que espero, pronto se de cuenta de lo que yo siento…)


- Ey Saki-san, parece que estos niños quieren jugar. – Shinta le habló, ella asintió, levantándose.


- Muy bien, ahí voy. – Ella fue para jugar con Shinta y los niños, estaban jugando futbol con un balón, de ese modo él se puso de un lado con un equipo mientras ella con el contrario, así empezaron a jugar en aquel momento, el castaño tenía la pelota en ese momento mientras varios niños del equipo rival se metían en su camino.


- Necesito sacármelos de encima… - Tuvo que moverse a un lado para esquivarlos y seguir adelante.


- No pasarás de aquí Shinta-kun. – Saki se puso en su camino, el castaño sonrió de forma confiada.


- Ya veremos si puedes intentar quitármela.


- Claro que puedo. – En ese momento un niño del equipo rival pasó al costado de Shinta para quitarle el balón.


- ¡Oye!


- Fue una gran distracción ¿no? – La peliazul sonrió totalmente, molestando al castaño.


- Ya verás, no caeré en el mismo truco dos veces. – El partido continuó con ambos equipos metiendo goles, nuevamente en cierto punto los dos se volvieron a enfrentar, ahora con Saki en posesión del balón.


- Ahí voy Shinta-kun. – Quiso pasarlo pero ahora el castaño tenía un plan.


- No será así, ahora.


- ¡Claro! – Dos niños salieron por detrás de él para quitarle el balón a la peliazul, eso la alarmó que se fue hacia atrás, el momento que Shinta aprovechó.


- Ahora voy a tomarla. – Él corrió para recuperar el balón pero entonces un niño rival se barrió para evitarlo, sin ver que acabó por causar que este perdiera el equilibrio. - ¡Woah!


- ¡Cuidado Shinta-kun! – Saki estaba frente a él y entonces este cayó encima de ella, ambos aterrizando en el suelo. – Eso dolió…


- Saki-san… ¿estás bien? – Shinta preguntó pero entonces se dio cuenta de la posición en la que estaba, se encontraba encima de ella, su rodilla pasando por la entrepierna de Saki y con sus rostros demasiado, ambos se quedaron paralizados, él miró durante unos segundos a los labios de Saki, eran brillantes y rojos a su parecer, los dos sentían como sus corazones latían fuertemente.


- ¿Pueden levantarse? – Un niño los sacó de sus pensamientos, los dos se pararon rápidamente, estando algo nerviosos.


- E-Esto, sí… no nos lastimamos ¿cierto Saki-san?


- Así es, jeje… no nos pasó nada. – Los niños se vieron aliviados, al final dejaron que ellos siguieran jugando mientras estos fueron a sentarse a un lado, aún recordando lo que pasó.


- Sí que juegan algo rudo ¿no lo crees Saki-san?


- Así es… - Nuevamente hubo un silencio algo incomodo entre ambos. - ¿No estás lastimado?


- Para nada… eso debería preguntártelo a ti, ya que caí encima.


- Descuida, no me pasó nada. – Aseguró ella, en ese momento sintió un pequeño dolor en su codo, vio que empezó a sangrar ligeramente. – Parece que me lo raspé un poco.


- Eso no es bueno, déjame me encargo. – El castaño sacó un pañuelo el cual humedeció un poco con una botella de agua que llevaba y entonces apretó contra el codo de la peliazul, para que la sangre secara y coagulara. - ¿Cómo está?


- No duele tanto como antes… gracias Shinta-kun.


- No es por nada. – Respondió este de regreso. – Ya por ahora terminamos el patrullaje ¿volvemos?


- Claro. – Los dos se levantaron para caminar de regreso, ninguno de los dos dijo nada en aquel momento, las calles estaban tranquilas por donde pasaban para regresar al burdel, no quedando muy lejos.


- Pronto deberíamos volver a las actividades. – Comentó el castaño. – Hay que hacerlo para proteger a la gente.


- Es cierto. – Respondió ella de regreso. – Para que esos niños puedan seguir sonriendo.


- Ya pronto deberíamos hacer un reconocimiento de que otra casa podemos tomar, por ahora descansemos. – En ese momento llegaron. – Entonces Saki-san, nos estaremos viendo mañana.


- Claro, nos vemos Shinta-kun. – Saki se despidió y se fue por un lado, el castaño solo la vio irse y se dio la vuelta para entrar.


- Muy bien, entonces por ahora me toca el otro trabajo, será mejor que me prepare y… - Antes de irse, le tomaron del brazo y obligaron a darse la vuelta, lo que ocurrió fue algo que no esperaba, Saki lo tomó y besó en los labios, él quedó tan asombrado por esa acción de ella cuando se separaron. – Saki-san…


- Eh… esto… ¡Mejor me voy! – Ella se fue corriendo de ahí antes de que él pudiera decir algo, su rostro estaba totalmente rojo. – (¿Por qué hice eso? No lo entiendo, había aceptado lo que siento pero fue demasiado…) – Continuó corriendo lejos de ahí, sin saber que pasaba algo… estaba siendo observada por alguien.


(…)


- No entiendo por qué Hitomi-senpai me está llamando ahora mismo… - Yue estaba en camino para ir a ver a su senpai, está bien que ella no tenga demasiado trabajo debido a lo sucedido, pero tampoco es para que le llame cuando ella quiera. – Como sea, veamos que quiere y listo.


Siguió la ubicación que le envió, y en ese momento llegó a lo que era un centro recreativo, ella entró y debía entrar a una sala, ya entonces ahí abrió la puerta.


- Yue-chan, bienvenida~ - La rubia estaba ahí, pero eso no fue lo que sorprendió a esta, sino lo que llevaba puesto.


- Esto… senpai ¿por qué tienes puesto un traje de conejita?


- ¿Esto? Jeje porque es lo que haremos el día de hoy. – Respondió esta.


- Oye Hitomi-chan, ya está listo… oh, Yue-chan, hola. – Hitoshi también estaba ahí.


- Hitoshi-kun… - Sonrió por debajo, ya al ver a su senpai, volvió a fruncir el ceño. – Hitomi-senpai ¿en serio me llamó para esto?


- ¡Claro! – Exclamó la rubia con una gran sonrisa. – Ya que terminó el peligro, se me ocurrió que pudiéramos hacer una fiesta privada entre los tres, así que renté esta sala para que tengamos nosotros solos y además preparé igual un traje de conejita para ti, toma. – Le pasó uno de los trajes. – Póntelo y sirvamos a Hitoshi-kun.


- Eh, eso… - Ella tenía algo de vergüenza. - ¿Está bien Hitoshi-kun con esto?


- Claro. – Respondió el castaño. – Quiere verte en un traje, seguro estarás linda. – Eso la hizo sonrojarse.


- O-Ok, entonces me lo pondré. – Ella fue a cambiarse en aquel momento, un par de minutos después salió, el traje de conejita estaba ajustado a su cuerpo, dejando ver su escote. – Ya estoy lista.


- Jeje, estás realmente sexy Yue-chan. – Expresó Hitomi. – Entonces, ya que estamos todos aquí, que empiece la celebración ¡Bebamos! – Empezó a servir el alcohol en vasos que pasó a los dos. – Por nuestro futuro juntos ¡Kanpai!


- ¡Kanpai! – Empezaron a beber y divertirse, el sitio era totalmente de los tres por lo que no había nada que los interrumpiera, al seguir bebiendo, poco a poco el alcohol continuó afectándolos.


- Esto es asombroso. – Hitomi ya estaba totalmente alcoholizada en ese momento. - ¿No hay más?


- Jeje senpai, pero si te bebiste tres botellas enteras. – Señaló Yue, igual de ebria que ella.


- Oh… entonces solo debemos comprar más, pero salir con estos trajes sería sospechoso… me cambiaré. – Y entonces empezó a desvestirse ahí, retirando la parte frontal dejando ver sus pechos.


- Wow Hitomi-chan. – Hitoshi la vio fijamente, sus pechos eran pequeños pero se veían suaves y sus pezones eran completamente rosados, al darse cuenta, la rubia sonrió de forma seductora.


- ¿Te gusta lo que ves? Jeje~ puedes acercarte y tocarlos.


- ¿En serio? – Ella asintió, Hitoshi, que igual estaba bajo los efectos del alcohol, se levantó y acercó a ella, tomando su mano para acercarla al pecho de la rubia, empezando a tocarla.


- Ah~ parece que te gusta… - Ella empezó a gemir mientras continuaba siendo tocada, el castaño comenzó a apretar uno de sus pezones. - ¡Aaah! Que gusto…


- Hmph. – Yue hizo un puchero. – No es justo ¿por qué solo te diviertes con Hitomi-senpai, yo igual estoy aquí. – La peliazul también removió la parte frontal y se acercó a Hitoshi, juntando el rostro de este en sus pechos. – Por favor, lamelas.


- Entendido Yue-chan. – Comenzó a lamer con su lengua uno de los pechos de Yue la cual también empezó a gemir, más cuando mordió levemente uno de sus pezones.


- Ah… Hitoshi-kun, realmente eres el mejor.


- Es cierto, no es justo que solo nosotras dos estemos disfrutando… - La peliazul tomó la entrepierna de Hitoshi. – Está apretado, has de estar realmente ansioso.


- Yue-chan, hagámoslo juntas. – Llevaron a Hitoshi a sentarse mientras ellas se agacharon a la altura del inferior, Hitomi entonces tomó el cierre del pantalón con sus dientes y empezó a bajarlo.


- Hitomi-chan, sabes como hacerlo. – Comentó Hitoshi, ella soltó una risa por debajo, al bajar el cierre totalmente, el miembro salió a la vista de ambas.


- Que grande, como me gusta~ - La rubia tomó el miembro con su mano. – Tan caliente y palpitante, me sorprende que todo eso entrara en ti Yue-chan.


- Jeje, bueno, tener un cuerpo pequeño otorga un mayor placer, seguro que igual disfrutarás mucho Hitomi-senpai, tanto que no querrás a ningún otro hombre.


- Estoy ansiosa, por ahora vamos a prepararlo todo. – Ella comenzó a lamer suavemente a este, Hitoshi comenzó a sentirse bien debido a la técnica de la rubia.


- H-Hitomi-chan…


- Veo que lo estoy haciendo realmente bien ¿quieres probar igual Yue-chan?


- Por supuesto. – La peliazul también comenzó a lamerlo mientras con una de sus manos le agarró sus testículos, masajeándolos, el castaño hacía lo posible por no correrse tan rápido, ya eso empeoró cuando Hitomi también empezó a lamer junto a Yue, las dos pasaban por sus bocas por todo el miembro.


- Ah… Yue-chan… Hitomi-chan… no aguanto más…


- Vamos, córrete, suéltalo todo en nuestros rostros. – Respondió la rubia, el castaño no pudo resistir más y se acabó corriendo, manchando a las dos chicas en sus rostros. – Ah~ salió demasiado.


- Está tan caliente y pegajoso… - Yue lo tomó con uno de sus dedos, limpiándose el rostro y entonces lo llevó a su boca, tragándose el semen. – Delicioso…


- Ahora pasemos al plato principal. – Hitomi tomó el cierre que estaba en la entrepierna del traje de conejita y lo abrió, dejando ver su sexo el cual estaba totalmente húmedo, ella entonces se recostó contra la mesa, abriendo sus piernas. – Por favor Hitoshi-kun, acuéstate conmigo, hazme gritar como una perra.


- Es una petición de senpai, no puedes ignorarla.


- Claro, ahí voy. – Hitoshi se acercó a la rubia, sujetando su miembro, listo para entrar en la rubia, ella estaba esperando con ansias, su respiración estaba muy agitada. Justo lejos de ahí, el celular de Hitoshi que estaba en silencio comenzó a vibrar, era una llamada la cual pertenecía a su padre.


En otro sitio, justamente en otro sitio, en el edificio de la corporación, el señor Nakamura estaba al teléfono, había llamado a su hijo por un asunto urgente pero este no contestaba.


- Que rayos le pasa que no contesta… - Al final se acabó hartando y colgó. - ¿Dónde está mi hijo?


- Señor. – Llegó uno de sus hombres. – Hemos visto a Hitoshi hace poco.


- ¿Dónde rayos se fue ese idiota?


- Según lo que me dijeron unos testigos, se fue acompañado de una bruja, aunque no me dijeron dónde. – Eso causó que este enarcara una ceja.


- Como que una bruja, ya teníamos bien designado que no debemos meternos en asuntos con ellas, estamos en una buena posición como para que sea arruinado porque ese bueno para nada decida irse con una.


- Parece que logramos tener imágenes de una cámara y sabemos a dónde fue, podríamos buscarlo.


- Háganlo, es mejor que no cometa una estupidez, si se llega a descubrir que mi hijo y próximo heredero del grupo se fue con una bruja… causará una mala imagen que hemos construido.


- Entendido señor. – Este se fue, todo para preparar e ir por el castaño, mientras este se sigue divirtiendo con Yue y Hitomi a expensas de lo que está por suceder, el hecho de que su padre haya movilizado eso, significaba que algo malo estaba por ocurrir y como es que sus acciones acabarán por tener consecuencias.


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Ya se ve que con Shinta y Saki está empezando a nacer algo pero igual se acerca un peligro para ellos y con Hitoshi que celebró con ambas y de que manera están celebrando, eso podría terminar cuando su padre vea lo que está haciendo, por el momento eso sería todo, nos vemos en el próximo cap, bye bye.

Reencarna Reencarna
Kamiblack Kamiblack
Yuukuru Yuukuru
Evil Ryu Evil Ryu
Laharl Laharl
Lian Rebirth Lian Rebirth
Keizer Keizer
 
Buenas, aquí estamos otro domingo, vamos primero a responder.

La paz no iba a perdurar por mucho tiempo.
Ya se verá lo que ocurrirá con algunos personajes, si pasarán sus problemas.

Shinta se tomara su tiempo con Saki mientras Hitoshi esta gozando con Yue y Hitomi.
Ya se verá al respecto con ellos e igual con otros que tengo en mente.

No perdamos más el tiempo y vamos con el cap.

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Capítulo 34



Hitoshi, Hitomi y Yue estaban teniendo una celebración privada en aquel momento, claro que en un inicio fue un festejo normal pero con el paso del tiempo y que más bebían, el ambiente se fue calentando mucho más, tampoco ayudaba en los trajes de conejitas que ambas chicas llevaban, al final se dejaron llevar por sus deseos. La rubia estaba recostada sobre la mesa con las piernas abiertas, invitando al castaño, este fue directo hacia ella, sujetando su miembro, listo para empezar.


- Por favor, hazlo rápido~ - Pidió ella, Hitoshi no dudó demasiado al comenzar a entrar en ella. - ¡Aaaah~ que grande!


- Jeje, que fue lo que dije senpai. – Respondió Yue. Hitoshi sujetó a la rubia de las caderas y empezó a moverse, Hitomi no dejaba de gemir con fuerza.


- Oh mierda, no pensé que pudiera sentirse tan bien, este pene es asombroso. – Exclamó ella entre gemidos.


- Oh Hitomi-chan, igual estás apretada. – Hitoshi quería llegar más profundo en ella, la tomó y puso contra la pared para llegar a topar su útero, la rubia sintió todo su cuerpo estremecerse.


- Ahh~ está tocando mi útero, carajo, me voy a correr rápidamente. – Sujetándola del trasero, empezó a moverse con mayor velocidad, Hitomi ya se encontraba totalmente invadida por el placer, estaba completamente húmeda lo cual facilitaba al castaño para ser más brusco, dejando a la rubia en un estado de placer total, con su lengua afuera.


- Hitomi-chan, voy a correrme… - Avisó Hitoshi, ella abrazó a este.


- Por favor, suéltalo todo dentro, quiero tu espesa y maravillosa semilla dentro de mí. – Besó profundamente a este mientras seguía, Hitoshi no iba a aguantar más y aceleró sus caderas en ese momento mientras la rubia gemía entre los besos, al final con un gruñido Hitoshi lo soltó dentro de ella la cual gimió con fuerza, sentía algo caliente invadir sus adentros hasta llegar a su útero. – Ah… eso fue… jodidamente genial…


- Ya lo sabes ahora senpai, por qué es tan especial Hitoshi-kun. – Respondió Yue, esta se estaba apoyando en el sofá con su trasero levantado, había desabrochado la parte inferior del traje, dejando ver lo húmeda que estaba. – Ahora, por favor, no aguanto más, yo igual quiero.


- Ya voy Yue-chan. – Aún seguía bastante erecto, el castaño fue hacia donde estaba Yue, la sujetó de las caderas y sin previo aviso penetró a esta, ella soltó un gemido del asombro y a Hitoshi le fue fácil llegar al fondo debido a lo mojada que se encontraba.


- Ah~ extrañaba totalmente tener este maravilloso pene dentro de mí. – Hitoshi empezó a moverse, la peliazul seguía el ritmo de las caderas del castaño mientras apretaba totalmente a sus paredes. – Nunca me cansaré de esto~


- Y-Yue-chan… - La tomó de sus pechos, comenzando a pellizcar sus pezones, la peliazul sintió su cuerpo estremecerse totalmente mientras continuaba, no podía creer que se sintiera tan bien. – Hay algo que deseo intentar… no sé si te interese el anal…


- Oh… claro, yo igual estoy dispuesta a intentar cosas nuevas. – Respondió ella, en ese momento Hitoshi se sentó en el sofá y sujetando a Yue, le abrió las piernas, colocando su ano encima de su pene, ella estaba algo ansiosa cuando entonces empezó a sentir como entraba en ella. - ¡Aaaaah es tan distinto!


- M-Mierda Yue-chan, me aprieta más ahí… - Hitoshi no podía con el placer que estaba sintiendo en ese momento, comenzó a mover a la peliazul mientras esta sentía directamente su trasero ser totalmente dominado por el castaño.


- Así se siente que me lo hagan por el trasero, es tan distinto pero igual se siente genial~ - Ella no escondía para nada sus gemidos, al igual que estaba como un fuente, en ese momento Hitomi llegó con uno de los tubos que usaron para lanzar confeti. – H-Hitomi-senpai… que hará…


- Jeje, Yue-chan, no creas que se quedará así, voy a hacer que alcances un orgasmo grande. – Tomando el tubo, empezó a insertarlo dentro de la vagina de Yue, eso la sorprendió debido a como lo estaba expandiendo.


- ¡Aaaah! Espera Senpai, eso…


- Hitoshi-kun y yo vamos a complacer tus dos hoyos~ - Ella siguió introduciendo y sacando el tubo de Yue mientras Hitoshi se ocupaba de su ano, ella sentía como estaba siendo estimulada en ambos lados.


- Mierda, voy a correrme. – Avisó Yue, Hitoshi igual estaba en su límite, comenzando a penetrar más profundamente, en ese momento Yue sintió como su trasero estaba totalmente caliente y entonces igual soltó un chorro al frente, bañando a Hitomi.


- Wow Yue-chan, soltaste bastante. – Respondió la rubia, Yue se encontraba respirando agitadamente en el suelo mientras el semen escurría de su trasero. – Hitoshi-kun, aún podemos continuar.


A pesar de haberse corrido dos veces, seguía bastante imponente y la noche aún era muy larga, seguro iba a continuar durante más tiempo con ellas dos.


Justamente afuera se encontraba un grupo de hombres enviado por el propio padre de Hitoshi, luego de haber localizado el paradero del castaño, llegaron hasta ese sitio, ya entonces se acercaron a la puerta.


- Aquí es donde se encuentra el señorito, entren rápido. – Exclamó uno de ellos, ya entonces abrieron la puerta y entraron.


- ¿Eh? ¿Qué pasa aquí? – Yue fue sorprendida y se tapó rápidamente, los hombres vieron al castaño que estaba teniendo sexo con Hitomi en ese momento.


- U-Ustedes… - Rápidamente se detuvo.


- Señorito Hitoshi… vinimos por órdenes de su padre, hemos venido a escoltarlo de regreso, tome su ropa y vámonos.


- E-Esperen, yo… - No pudo decir nada más cuando lo sujetaron del brazo, apartándolo de la rubia.


- ¿Eh? ¿Qué diablos hacen? Yo estaba haciéndolo con él. – Hitomi quiso reclamar pero uno de los hombres la miró con dureza.


- No sigan seduciendo al señorito… malditas putas.


- ¿Qué dijiste? – Eso enojó a Hitomi pero ya era tarde, salieron de la sala, quedando solo ellas dos, ahí desnudas. - ¡Que mierdas les pasa a esos hombres!


- Senpai… creo que es mejor que no digamos nada más. – Comentó Yue, tomando su ropa. – Esto podría ser problemático, tanto para nosotras como para Hitoshi-kun.


- P-Pero es que… me quedé con las ganas ¡Quería que me siguiera rellenando como pavo en navidad! – Empezó a lloriquear Hitomi, Yue solo pudo soltar un gotón de su frente, ya entonces miró a la puerta, tenía una mirada de preocupación.


- (Espero que esto… no nos alejé de Hitoshi-kun para siempre…)


Por el otro lado el castaño fue metido a un vehículo con esos hombres que lo escoltaban, no sabían como es que lo localizaron y estaba totalmente seguro de que nadie se había enterado, ya sabía que iba a meterse en problemas apenas llegara.


- Señorito Hitoshi, se reunirá con su padre apenas lleguemos. – Comentó uno de ellos, el castaño solo pudo asentir, ya sabía que es lo que iba a venir después de todo. No fue un viaje demasiado largo cuando llegaron al edificio perteneciente a la compañía de su padre, ya entonces fue llevado directamente a la oficina donde estaba su padre, entró en aquel momento.


- Hitoshi… - No se veía muy feliz al respecto, él solo pudo entrar y sentarse sin hacer algún tipo de ruido. – Seguro sabes por lo cual te llamé…


- Sí… - Respondió este por debajo.


- Ya deberías saber, nuestra relación con las brujas es algo estrictamente profesional y prometimos no meternos en asuntos del otro, ya sea porque eso causaría conflictos y mantener nuestra red como yakuzas es algo sumamente delicado, si uno de nosotros, aunque sea uno solo, entra en relación con una de estas, rompería el equilibrio, si eso es de tal forma… ¿Qué pasó aquí? – Mostró a la pantalla donde se veía el video de él saliendo con Hitomi.


- Eso…


- Es justamente lo que deseo saber. – Endureció la mirada. – Mi propio hijo, quien debería ser el que tomará mi puesto, sale por ahí y se divierte con una de estas… ¿acaso no conoces bien la posición en la que te encuentras?


- Lo sé, pero Yue-chan y Hitomi-chan son distintas, ellas no se aprovechan de mí y…


- ¡No quiero escuchas excusas! – Golpeó su escritorio con fuerza, callando al castaño. – El verdadero asunto aquí es que, si esto se da a conocer, puede que rompan el acuerdo que he trabajado casi toda mi vida en mantener, por esa misma razón esto nunca saldrá de aquí…y a partir de ahora te prohíbo ver a esas brujas.


- Padre… sí… - No podía negarse, por más que fuera su hijo, seguía siendo el jefe y sus ordenes son absolutas, solo pudo hacer una reverencia. – No volveré a cometer el mismo error.


- Eso espero… por ahora te lo perdonaré pero igual estarás vigilado todo el tiempo para evitar que las veas ¿entendido?


- Sí… - Sin decir nada más, salió de la oficina, Hitoshi solo pudo apretar su puño con fuerza, con la prohibición de ver a Yue y Hitomi no era algo que le agradara y cuando ellas dos se enteraran de la misma forma… no sería nada bonito para ellas.


(…)


- Ringo.


- Sango. – Ambas gemelas volvieron a cruzar caminos de regreso a la caseta de policía. - ¿Cómo estuvo tu descanso?


- Eso… - Ella no podía decir todo lo sucedido, que se drogó por escuchar a sus “amigos” – Conocí a una buena persona, al parecer tiene a un par de niñas humanas que desea encontrarles un hogar y yo me ofrecí a ayudarla.


- Es una buena acción. – Sango sonrió por debajo. – Yo finalmente compré el perfume que quería, luego lo compartiré contigo.


- No gracias… ahora mismo Hana-san debe estar esperándonos, vamos. – Las dos entraron en ese momento, ahí ya se encontraban la castaña y Reine junto a Gwen que era la clienta.


- Llegaron a tiempo, ahora podemos empezar a hablar de este caso. – Señaló Hana. – Entonces Gwen-san dice que alguien la ha estado acosando, más posiblemente por el collar que ella lleva puesto en su cuello.


- Así es. – Respondió la pelimorada. – Aunque no entiendo la razón del por qué lo persiguen, según tengo entendido, no es nada valioso por lo que yo sepa.


- A pesar de todo, podría ser algo que se valore, los topases son joyas que casi no se encuentran debido a la corrosión del suelo causada por ataques de monstruos. – Explicó Reine.


- Podría ser una razón, ya que ahora la mayoría de joyas que se venden en joyerías son de importación de nuestro mundo. – Hana se llevó la mano al mentón. – Quizás eso explicaría su valor.


- ¿Realmente tu madre no dijo nada más? – Preguntó el pelinegro a su amiga de la infancia, ella negó con la cabeza.


- Realmente no me dejó ni una sola explicación, por eso no entiendo para nada la importancia del collar.


- Por eso vamos a aplicar vigilancia para Gwen-san. – Les explicó a las gemelas. – Espero poder contar con el apoyo. – Ambas asintieron.


- Eso haremos Hana-san. – Respondió Sango, la castaña sonrió.


- De ese modo ahora no habrá problemas, por si se acerca alguien sospechoso, no tendrás problemas.


- Claro, lo agradezco. – Ella sonrió, pero Reine se veía algo conflictivo.


- ¿Qué pasa Reine-san? – Preguntó Hana, él no sabía si contárselo o no.


- Bueno… es mejor si lo averiguas en su tiempo.


- Por ahora debería regresar al hotel donde me hospedo, seguro podrían llevarme ¿no? – Pidió Gwen, Hana asintió, llegando al vehículo para llevarla. - ¿Vendrás Reine?


- Lo siento, tengo otros asuntos… entonces, nos vemos luego.


- Claro, adiós. – Se despidió, Hana sintió algo raro en Reine pero no dijo nada más, ya entonces ambas se subieron al vehículo y encendió el motor, Hana comenzó a conducir con Gwen a su lado. – Agradezco que me lleves a mi hotel Hana, eres una buena persona.


- Es lo que hago como agente de la ley, del mismo modo eres una amiga preciada de mi pareja, así que te protegeré con todo lo que tenga.


- Jeje, lo agradezco~ - En ese momento y para asombro de Hana, un camión iba al frente, casi impactando con ellos, ella apenas y logró esquivarlo en ese momento con el manubrio. – Wow~


- ¿Q-Que fue eso? – La castaña estaba respirando agitadamente. – ¿Estás bien Gwen-san?


- Claro… es raro ¿acaso los carriles aquí son de doble sentido?


- No que yo recuerde pero… - Y entonces, al pasar por un sitio de construcción una viga se soltó y casi cae encima del vehículo, apenas unos centímetros las salvaron, Hana se encontraba eufórica. – ¡Qué diablos!


- Oh vaya~ esto me recuerda que de pequeña siempre tenía accidentes iguales. – Recordó Gwen. – De pura suerte Reine estaba ahí para ayudarme.


- E-Entonces… ¿vives esto casi diario? – Preguntó Hana de forma escéptica.


- Solo deben ser causalidades. – Y de una forma antinatural un oso saltó al frente del auto, Hana logró maniobrar para esquivarlo y pasar de lejos. – Ese osito se veía lindo.


- ¡No realmente! – Gritó Hana, ahora conducía temiendo por su vida. – (Por eso Reine-san no dijo nada… lo castigaré sin sexo esta noche)


En otro lado el pelinegro tuvo escalofríos por alguna razón mientras caminaba de regreso a su oficina.


- (Eso se sintió algo tétrico… espero que Hana al menos pueda volver sana y salva… no entiendo por qué, pero Gwen siempre tuvo esa facilidad de meterse en problemas y peligros que arrastra a quien esté cerca de ella…) – Ya estaba de camino cuando vio a alguien. – Mei.


- Oh, pero sí es Reine. – La pelinegra menor de las Sayura estaba ahí de paso. - ¿Qué tal te trata la vida?


- Bastante bien, tengo otro caso protegiendo a una amiga de la infancia.


- Ya veo, todo ha estado tranquilo por mi lado, mantengo una buena relación con Celine-neesama desde entonces, aunque… - Estaba ese asunto de que ahora compartirían el castigo de Keizer.


- ¿Pasa algo? – Preguntó el pelinegro, ella negó con la cabeza.


- Solo pensaba en otras cosas, por ahora debo de regresar a mi hogar, nos estaremos viendo.


- Claro. – Se despidió de él, Mei tenía mucho en que pensar, ya sabe que ella es quien tiene que estar bajo el control de Keizer, todo para ganarse su perdón pero que su hermana igual se sume la tenía un poco conflictiva al respecto, al llegar a la mansión, vio a esta en la sala recostada con su teléfono.


- Mei-chan, bienvenida~


- Ya regresé nee-sama… esto… - parecía querer preguntar algo, la pelinegra mayor dejó su teléfono a un lado.


- ¿Qué quieres?


- Bueno… solo quiero asegurarme ¿realmente estás bien con esto? Lo de igual ser castigada por Keizer-san.


- … Mei-chan… - Celine se levantó, mirando fijamente a su hermana menor. – Ya tomé mi decisión, no estaría bien dejártelo todo a ti, además ya sabes que no soy alguien fácil, puedo resistir muchas cosas, así que no importa lo que ese humano me haga, me mantendré firme.


- … Eso espero, mañana ya iremos a verlo, solo espero que estés lista.


- Claro, por ahora es mejor si cenamos y luego nos daremos un baño~


- Claro nee-sama. – Las dos hermanas entraron para cenar y descansar, al día siguiente ya verían a Keizer, y según Celine ella resistiría todo lo que el pelinegro tuviera preparado, ya era algo que ella estaba por conocer.


(…)


Valquiria se encontraba revisando unas cuantas hojas en ese momento, todo el asunto del arresto de los templarios la mantuvo ocupada un tiempo por lo que se mantuvo encerrada en una oficina durante ese tiempo, y eso la mantuvo aburrida.


- Esto realmente apesta… en serio, que este tipo de trabajo no es para mí, estaría mejor si siguiera entrenando reclutas.


- Valquiria-san. – Mitsu entró en ese momento, llevando dos latas de cerveza, la morena sonrió.


- Sabes lo que quiero, dejemos esto a un lado. – Dejó la pila de papeles para ir a sentarse con su amiga. – Realmente estoy aburrida, no he hecho más que firmar papeles de arresto, espero que nunca vuelva a ocurrir un incidente como este.


- Ya no pasará más, podremos estar tranquilas de ahora en adelante. – Respondió la peliblanca. – Por cierto… respecto a lo otro.


- Seguro hablas de ese mercenario. – Se estaba refiriendo a Gerald. – Es cierto que tengo un asunto pendiente con él, después de todo tenemos que resolver esa batalla que dejamos pendiente.


- ¿Realmente lo harás? No es alguien que luche sin matar de por medio. – Mitsu estaba obviamente preocupada por su amiga, Valquiria solo sonrió de forma confiada.


- No importa que pase, él sigue siendo un humano y yo soy la más fuerte… además, durante esos instantes que ambos peleamos, sentí como una especie de emoción que nunca antes había tenido… mejor dicho, que creí haber perdido desde hace años, algo indescriptible que no sentía desde que peleaba en las líneas frontales contra monstruos poderosos… seguro él podrá darme lo que quiero. – La peliblanca soltó un suspiro.


- Muy bien… solo no me culpes cuando seas herida de gravedad.


- No será así, pronto volveré a encontrarme con él, así que realmente espero que resolvamos nuestro duelo de una vez por todas. – Valquiria tenía esos planes para volver a batallar contra Gerald muy pronto y entonces decidir un ganador de por medio, lo esperaba ansiosamente.


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Hitoshi ya podría no volver a ver nunca a Hitomi y Yue, ya se acerca el castigo para Celine y entonces una batalla con Gerald y Valquiria podría reanudarse, muchas cosas que están por ocurrir, ya veremos entonces lo que sucederá en próximos caps, bye bye.

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Se puede ver como los personajes cambiaron donde Yue se volvió mas atrevida que antes y Celine se lleva bien con su hermana y le ayuda con su ¿redención?. Parece que Gwen esta maldita xD y Valquiria no se olvida de su encuentro.

Buen capitulo.
 
Buenas, ya estamos otro domingo con un nuevo cap, veremos nuevas cosas aquí, pero antes respondamos.

Hitoshi se ha metido en problemas, y lo mismo Reine, y lo último da el presagio a otra batalla.
Hitoshi podría no volver a ver a Yue y Hitomi, pero todo puede cambiar, ya se sabrá al respecto.

Se puede ver como los personajes cambiaron donde Yue se volvió mas atrevida que antes y Celine se lleva bien con su hermana y le ayuda con su ¿redención?. Parece que Gwen esta maldita xD y Valquiria no se olvida de su encuentro.

Buen capitulo.
Sí se han dado cambios con varios personajes jaja, Gwen es un caso con su mala suerte que absorbe a otros pero eso tiene una razón, ya lo revelaré después.

No digamos nada más y vamos con este cap.

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Capítulo 35



Rin tenía un trabajo, sabía que su amiga Suiren estaba planeando algo malo respecto a su propia hija, desde que supo que ella estaba haciendo crecer un gran poder mágico por dentro y seguro la reina deseaba utilizarlo para sus propios fines, se planteó evitar que eso suceda y para eso tiene que sacar a flote las emociones que la pelinegra tiene muy en lo profundo de su corazón, como tal ha intentado para varias cosas sin poder obtener los resultados esperados, ahora se encontraba en problemas.


- Esto realmente es complicado… - Mantenía la cabeza apoyada sobre su escritorio, nunca pensó estar tan agotada luego de varios intentos.


- Okaa-san. – Shione llegó con una taza de leche tibia. – No es bueno que te estreses demasiado.


- Eso lo sé… - Ella tomó la taza y comenzó a beber profundamente, terminándola de un solo trago. – Es solo que… Kasumi-chan es realmente complicada, no sé cómo le hizo Suiren-san para evitar que desarrollara sus emociones durante mucho tiempo, es como hablar con un muro… uno que además me supera en juegos… - Gruñó por debajo.


- Entiendo, es mejor si te lo tomas con calma, por ahora Suiren-sama no ha hecho algún movimiento, así que debe estar esperando hasta que ella se haya desarrollado mejor.


- Sí… pero realmente quisiera saber que podría conseguir que Kasumi-chan se exprese de una forma más abierta, que pueda existir algún estímulo que la ayude a desarrollar eso que le falta.


- Okaa-san… ¿Qué dice si ella pudiera enamorarse? – Sugirió la pelinegra, eso causó que Rin enarcara una ceja.


- ¿Enamorarse? No lo creo posible, si yo no puedo hacer nada, no sé qué podría conseguir un hombre.


- Es porque no lo ha intentado… solo hemos visto que su relación ha sido con nosotras las brujas y cuando ha tratado con hombres simplemente los ha visto de modo de esclavos, en tal caso quizás pueda descubrir sus emociones de ese modo.


- Bueno… - La castaña no se lo había planteado antes, que quizás un hombre humano la ayude a descubrir esos sentimientos. – No perdemos nada en intentarlo, pero el problema aquí es… ¿Dónde podremos hallar a un hombre así?


En un establecimiento, lo que mejor podría llamarse una tienda de antigüedades, en el mostrador se encontraba un joven de cabello negro, piel albina con mirada cansada, la tienda estaba vacía por lo que se encontraba aburrido.


- No ha venido nadie… de todos modos quien vendría a una tienda tan aburrida como esta…


- Jin. – Apareció un hombre anciano en ese momento.


- Jefe.


- ¿No ha llegado ningún cliente?


- Para nada… de todos modos no es que nadie venga a comprar lo que se encuentra aquí, parece más un basurero.


- No le digas de esa forma. – Le regañó su jefe de forma suave. – Hay mucho valor histórico en lo que vendemos aquí, vestigios del pasado que la gente recuerda con cariño, lo que alguna vez existió desde hace siglos, en una época donde las brujas ni existían en la tierra.


- Como sea… - Este soltó un suspiro, aún en el mostrador. Hayase Jin no tenía una vida muy emocionante a decir verdad, no hacía más que levantarse, ir a trabajar a esa tienda durante horas y luego volver a su hogar, sea a comer, ver televisión o dormir, no hacía nada más.


- Por ahora sigue que quizás algún cliente podría venir, uno nunca sabe que podría suceder.


- Bien… - El anciano volvió a la parte trasera y él continuó ahí, no había otro trabajo en el cual pudiera desempeñarse, por esa razón escogió esa tienda en primer lugar pero sin hacer nada no le parecía realmente adecuado. – (Para alguien tan común como yo, esto podría ser lo mejor…) – En ese momento entró gente, eran unas cuatro brujas. - ¿Puedo ayudarlas?


- ¿Está tu jefe aquí?


- ¿Mi jefe? Creo que está detrás, podría ir por él y…


- Eso no será necesario. – Respondió otra de ellas. – Después de todo ya tenemos lo que vinimos a buscar. – Las brujas sonrieron de forma peligrosa, dos sujetando al joven por ambos brazos.


- ¿Eh? ¿Qué sucede? ¿Qué hacen?


- Parece que realmente no lo sabes ¿eh? Esta tienda obsoleta está pasando por problemas y su dueño tiene una gran deuda con nosotras pero eso ya no es necesario, después de todo nos acaba de conseguir a un joven humano para nuestra diversión.


- ¿Cómo que joven humano? Acaso yo fui… vendido…


- Tienes muy mala suerte chico, ahora muévete. – Lo obligaron a salir de la tienda, él no entendía como es que acabó así, hasta hace poco tenía una vida aburrida, un trabajo aburrido y ahora resulta que lo vendieron a unas brujas que seguramente lo usarán como esclavo sexual, no quería eso.


- (¿Por qué debe sucederme esto?)


- Entra a ese vehículo. – Lo empujaron, haciendo que entrar al vehículo, dos brujas se sentaron a sus lados para evitar que escapara, una de ellas sonrió seductoramente.


- Descuida jovencito, nos vamos a divertir bastante cuando lleguemos~ - Pasó su mano por el pecho de este, causándole escalofríos.


- (¡Esto no me gusta nada!)


- Oigan ustedes dos, no se diviertan antes de tiempo, hay que hacer las preparaciones para nuestra jefa, ella merece estrenarlo.


- Bien… - las dos se molestaron pero no había de otra, tenían que obedecer.


- Si pudiera saber… ¿A dónde vamos? – Preguntó él.


- A que conozcas a nuestra jefa, ella se encarga de recolectar los impuestos de los establecimientos que abren humanos, al igual que cobras las deudas que tenemos con ellos y tu jefe, en esa estúpida tienda de antigüedades llevaba años atrasado con los pagos, por eso nuestra jefa amablemente le dijo que olvidará la deuda si nos vendía a un joven y apuesto humano.


- Eso… no puede ser… - No podía creerlo, igual hace poco estaba trabajando de forma tan tranquila, llevaba ya unos tres meses en ese trabajo, todo solo para ser vendido como una herramienta, la bruja soltó una risa.


- Descuida, nuestra jefa trata bien a sus esclavos, así que vas a disfrutar con ella y nosotras, estarás en el cielo, siendo proveedor de semilla para nuestros úteros. – Jin no podía hacer nada al respecto, ahora que fue vendido, estaría con esa jefa y lo que le iba a esperar, sabía que no sería nada bueno para él, podía irse despidiendo de su vida como la conocía.


(…)


Pasada media hora, el vehículo llegó hasta un edificio alto, Jin fue obligado a bajar, siendo acompañado de esas brujas, el pelinegro no sabía lo que iba a esperarle.


- Sigue adelante y no te desvíes. – Le ordenó una de las brujas. Así entonces entró, los pasillos del edificio eran lujosos, realmente se sentía como un sitio importante, caminaron durante un rato más hasta que finalmente estaban frente a una puerta. – Nuestra jefa está del otro lado, será mejor que la trates con respecto.


- Esto… bien… - Otra bruja tocó la puerta en aquel momento.


- ¿Sí~? – Se escuchó una voz cantarina del otro lado.


- Mi señora, hemos traído a un nuevo humano, es de parte de la tienda de antigüedades.


- Oh~ excelente, que pase.


- Muy bien humano, entra. – La puerta se abrió, entrando el pelinegro, al cerrarse por detrás se quedó ahí dentro, ya entonces se vio lo que era, una sala grande con un sillón circular bastante amplio, una barra de bebidas al costado y ventanas, mejor dicho acuarios adornados en las paredes, justo en medio se encontraba una chica, de largo cabello castaño con un bollo atado, ojos rojos, teniendo una vestimenta negra ajustada que deja ver totalmente su escote y muslos, al igual que su cola por detrás.

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- Por fin llegaste~ - Ella se veía feliz, Jin no sabía por donde ver, aquella mujer iba con esa ropa tan reveladora que le daba vergüenza.


- Esto…


- No seas tímido~ ven y siéntate. – Le invitó a sentarse a un costado, a pesar de lo precavido que estaba siendo, ella no mostraba nada de malicia, con cuidado fue a sentarse, en ese momento fue para sacar unas bebidas. - ¿Qué quieres? Tengo té, piña colada, lo que quieras.


- Esto… ¿tienes mora azul?


- Por supuesto~ - Ella tomó un vaso y empezó a ser jugo de mora azul frío, dejándolo frente a él. – Aquí tienes.


- Gracias… - Tomó el vaso aunque con algo de duda, la chica simplemente le vio con una sonrisa, al ver que ella no haría nada, empezó a beber, quedando asombrado.


- Está bueno.


- Gracias, siempre procuro que importen lo mejor para mí~ - Respondió ella, Jin siguió bebiendo, realmente nunca ha tenido una bebida así en años, la terminó rápidamente.


- Estuvo buena…


- Me alegra saberlo~ - Ella se veía feliz. – Seguro has pasado por muchas cosas feas, espero que mis subordinadas no te hayan maltratado bastante…


- Descuida, no fue tanto…


- Eso me alivia… - En eso notó la mirada triste de Jin. - ¿Qué sucede?


- Es solo que… realmente no esperaba que me vendieran, ahora parece que ya no tengo libertad para nada ¿cierto?


- No es verdad. – Respondió haciendo un puchero. – No soy como otras brujas que tratan mal a sus hombres, yo en realidad valoro mucho a los míos y en general, tengo un apego fuerte hacia ti.


- ¿En serio? Eso no lo esperaba…


- Es cierto. – Ella se levantó rápidamente. – Yo te veo como a un hermanito que quiero cuidar, por eso apreciaría si me dijeras Onee-san~


- ¿Onee-san? – Ella asintió rápidamente. – Eso es demasiado.


- Buu~ - Ella nuevamente se puso molesta aunque no por mucho. – Seguro que con el tiempo y cuando tengamos más confianza podrás mostrarme el afecto necesario, ahora, pasando a un asunto más serio… - Ella se sentó de forma recta, Jin podía sentir un aura distinta a la que tenía antes. – Me voy a presentar, me llamo Katsuragi Lena, soy la secretaria de finanzas de Tokio II.


- ¡¿Secretaria de finanzas!? Ese es un cargo muy importante. – No podía esconder su asombro, ya entonces Lena volvió a su sonrisa relajada.


- Jeje~ estoy a cargo de supervisar la economía de la ciudad, cobrar impuestos y demás, ya que igual superviso los establecimientos humanos, mayormente cobro deudas por prestaciones para abrirlos.


- Entonces la tienda de antigüedades no es la única que ha pasado problemas por deudas. – Ella asintió.


- Y al prestar demasiado, obviamente exijo que me paguen lo más pronto posible, pero en esta ocasión no pensé que me venderían a un humano tan lindo~ - Eso sonrojó levemente al pelinegro. – Serás como de mi familia.


- Bueno… lo aprecio, pero igual quisiera volver a mi casa de vez en cuando, tengo cosas que dejé atrás.


- Descuida~ le diré a mis subordinadas que traigan todo, tendrás tu propia habitación aquí e incluso podría visitarte para jugar y platicar juntos.


- Bueno… siendo así, se ve mucho mejor que mi apartamento actual.


- Te gustará, ahora que parece, aceptaste el hecho quiero hablar de lo siguiente y es que estoy a punto de organizar un gran evento para las brujas.


- ¿Qué tipo de evento? – En ese momento ella sonrió.


- ¡La gran subasta!


- ¿Gran subasta?


- Así es. – Ella se veía emocionada. – Dentro de tres noches, miles de brujas se van a reunir aquí, en mi auditorio para una subasta exclusiva donde las ganancias servirán para el crecimiento de la ciudad.


- Eso parece ser bueno… y ¿Qué productos vamos a subastar?


- … Hombres. – Por unos momentos Jin creyó haber escuchado mal.


- ¿Eh? ¿Qué dijiste?


- No seas tonto~ fui bastante clara al respecto, vamos a subastar esclavos hombres para las brujas. – Respondió, en ese momento Jin se sintió realmente mal.


- ¿En serio? Esto… es como una subasta de esclavos…


- Pero descuida que tu no formarás parte~ - Soltó una risita. – Eres mío después de todo, así es, Onee-san no dejará que nadie te tome… que nadie obtenga mi propiedad… - De repente cambió de rostro lo cual asustó al pelinegro, Lena estaba haciendo una mueca digna de una persona maniaca, con una sonrisa peligrosa y sus ojos rojos bien abiertos.


- ¿Lena-san?


- Jeje, parece que me descontrolé un poco~ - Ya volvió a ser la de antes. – Como decía, vamos a estar subastando hombres a las brujas que estén interesadas y dependiendo de cuanto se junte, todo irá a la ciudad.


- Ya veo… supongo que es bueno.


- Así es~ - Extendió los brazos. – Todo sea por Tokio II, por la reina y por nuestra raza, así que espero contar con tu apoyo Jin-kun~


- C-claro… - Por unos momentos al pelinegro le pareció que Lena era muy peligrosa, que debajo de esa capa amable se esconde alguien realmente malvada, ahora si no tenía mucha confianza en su vida ahí, solo podía esperar que ocurriera algo para poder salir sano y salvo.


(…)


- Okaa-san, llegó una invitación. – Shione entró a la oficina de Rin en aquel momento, la castaña no estaba muy ocupada lo cual atendió a su hija.


- ¿Qué pasa?


- Léelo. – Tomó la carta y empezó a leerla, era una invitación a una subasta de esclavos que iba a llevar a cabo en unos días, frunció el ceño.


- Esto no es realmente de mi interés, yo ya estoy bien con lo que tengo y además parece ser un evento donde irán puras elitistas, esas me molestan demasiado.


- Eso pensaba, pero igual… que una oficina gubernamental lleve a cabo tal evento y que la reina lo permite.


- Yo no puedo decir nada, soy un partido neutral después de todo… - Rin iba a ignorar la carta pero entonces se le ocurrió algo. – Oye Shione-chan… ¿acaso no me dijiste que quizás Kasumi-chan pueda necesitar una pareja?


- Así es… un momento Okaa-san, no me digas que… - La pequeña castaña puso una sonrisa traviesa.


- Puede que si asistamos a esa subasta después de todo… - Soltó una risa por debajo, la pelinegra solo podía esperar que el alocado plan de su madre no se vaya por la borda. – Vamos a hacer que Kasumi-chan finalmente tenga un interés fuerte más allá de entrenar, la convertiremos en una chica normal.


(…)


Gerald seguía en su propia búsqueda, él tenía un objetivo y ese lo llevó hacia Tokio II, aceptó trabajos de mercenario por parte de los templarios pero todo eso quedó atrás, no formaba parte de ellos, y una vez todo terminó, ahora podía seguir con su camino.


- (Donde estará ella… la tengo que encontrar, para que finalmente…) – En ese momento revisó su comunicador, le llegó un mensaje y era de Valquiria, revisó este, ya finalmente citando una fecha para su enfrentamiento que se tuvo que interrumpir, iban a resolver las cosas de una vez. – Ya llegó el momento entonces…


Se subió a su vehículo para moverse en ese momento, pronto tendría su choque contra Valquiria y lo que fuera a salir de eso, él lo daría todo, por respeto a esa bruja, algo que nunca antes pensó que haría, no a nadie más que a su propia maestra, demostrando que la bruja morena se lo terminó ganando, y por esa razón él lucharía con todo contra ella, su combate sería realmente duro y nadie estaba seguro de quien saldría ganando…


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Este cap trajo algunas cosas nuevas, empezando por personajes, estos serán NPCs que tendrán algo de importancia en esta segunda parte, ya lo verán por parte de Jin y qué será de él y en cuanto a Lena, ella tiene su cosa, ya sabremos de la subasta más adelante, hasta el próximo cap, bye bye.

NPCs Actualizados.

Reencarna Reencarna
Kamiblack Kamiblack
Yuukuru Yuukuru
Evil Ryu Evil Ryu
Laharl Laharl
Lian Rebirth Lian Rebirth
Keizer Keizer
 

22 Aniversario de Foros Dz

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