Evento X-Rounders [NOT Gungnir]

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"さあ、往こうか"
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"X-Rounders” [Especial]​
a) NPC que la solicita: -
b) Lugar donde debe ser tomada: -
c) Descripción de la misión: El interrogatorio a los renegados capturados el otro día finalmente ha dado un resultado: Tenemos información de un laboratorio clandestino en la ciudad, dirigido por sobrevivientes del incidente de Marzo del Área Desértica y que, al parecer, busca culminar y perfeccionar la investigación que llevaban a cabo en esa época. ¿Qué demonios pretenden hacer con el X-Program y los Death-X? No importa lo que sea, debemos atraparlos y detenerlos antes que creen otro Ghoul o conviertan a la ciudad en una zona tóxica.
d) Descripción del campo de juego: File City
e) Objetivos a cumplir:
  • Hallar el laboratorio clandestino
  • Atrapar a los renegados y cientificos involucrados en el proyecto
  • Recuperar toda la información y documentos posibles y entregarlos a las autoridades
f) Datos Extra:
  • Para tomar esta Quest, al menos uno de sus integrantes debe haber completado la Crónica "X-Mayhem" (no importa la ruta)
  • Durante la Quest serán acompañados por Arthur Blaise
  • Aunque los renegados colaboraron para reducir su condena, eso no significa que podamos confiar plenamente en su información. Estén alertas a posibles trampas, emboscadas o engaños
  • Según la información, aparte de los cientificos, en el laboratorio hay renegados que actuan como sus guardaespaldas
  • Deben ser cautelosos. Si los renegados saben que van por ellos son capaces de destruir la información y huir para evitar que los atrapen o se descubra el proyecto. Además, como están al tanto de que capturaron a sus complices, estarán más alertas que nunca
  • Por seguridad se recomienda llevar protección contra el X-Program. No sabemos con qué nos podemos encontrar en el lugar
  • Si uno de los participantes completó la Crónica X-Mayhem por la Ruta A (Arthur) puede hacer aparecer al Digimon que conoció en la Fase I como un sujeto de pruebas de los cientificos
g) Recompensa:
70 Puntos: Quest B. 500 Bits. DigiMemory: Grademon [Cross Blade]

Ficha: Hanz von Kaulitz, Mai Hitomi, Samali Winters & Ewain Blake Wilson
Digivice: D-3 / D-Arc / iC / D-3
Mínimo de Post: 3 C/U
Plazo: 21 Días

Maiku Maiku Blair Blair Takerudark Takerudark Mirae Kiyoe doso
 

Maiku

Mr. Nobody
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Recién había pasado un día desde la aparición del Ghoul en File y un montón de situaciones imprevistas se dieron para los habitantes de la ciudad. Uno de los renegados sometidos a interrogatorio había logrado escapar de su celda, liberando un CannonBeemon fuera de control que despertó a más de algún ciudadano con sus ataques explosivos, ahuyentándolos de inmediato por pensar que se trataría de un nuevo movimiento del fantasmagórico Ultimate. Sí, el temor colectivo a esa figura subsistía, especialmente luego de los efectos que tuvo su rugido en varios Adults de la urbe y que desapareciera sin más, tras repeler a los osados que intentaron derrotarlo. Afortunadamente la amenaza del avispón dorado fue contenida por dos voluntarios que actuaron de manera rápida y eficaz, siendo estos la kohai de Masaki Nakai, Kyouko Shinohara, y el ex compañero de Guild del mismo, Hanz Von Kaulitz. Conociéndose en malas condiciones, el germano se enteró de la suerte que corrió el Juttoushi de la oscuridad por boca de la chica, lo que no hizo más que aumentar la incógnita sobre qué era de Esteban e Impmon.

Mientras que la japonesa decidió ir a descansar junto a su compañero o quizás a ayudar con los destrozos que el combate produjo, Von Kaulitz optó por caminar hasta la Central de Tamers, enterándose de que dieron con el fugitivo y ahora lo cuestionaban con mayor intensidad que nunca. El portador del trueno observó el triste estado de File desde una de las habitaciones en los pisos superiores del edificio, suspirando para sus adentros, reflexionando la última conversación con Shinohara. En silencio, empezó a preguntarse por qué el zombie arrastraría a una chica tan joven al caos que involucraba ser guarda de uno de los guerreros, algo que también se preguntó en otras circunstancias, con la desaparición de Leah y la obtención de Ranamon por parte de Winters. A diferencia de muchos, el germano no era partidario de que menores se vieran expuestos a amenazas o peligros que podrían marcarlos, no por nada pidió encarecidamente a Chase que vigilara a su primo, cuando se enteró que pertenecían al mismo gremio. Ayden, Niklaus, Lukyan, Kyouko, Ethan, Leah… Todos eran demasiado inocentes a ojos del boxeador, almas que tenían mucho que experimentar antes de poder decidir si querían formar parte o no de la cruzada de Yggdrasil y, aún así, se encontraban en ese mundo. Chistó, reposando su frente contra el cristal. Vee dormía plácidamente en un sofá del cuarto y Blitzmon se dedicaba a observar a su humano, adivinando por dónde divagaban sus pensamientos luego de su más reciente aventura.

Se sintieron unos pasos de fondo, seguido de un ligero golpe en la puerta. Zeth y su amigo etéreo se viraron hacia la persona que entró, sin inmutarse al ver que se trataba del policía que escoltaron el día anterior, acompañado de su Dorumon con complejos de caballero. Blaise saludó con un gesto de mano, dando unos pasos hacia él, seguido de cerca por su camarada.

— Supe que estabas por aquí —buscó romper el hielo con su conocido.

— ¿Cómo va la interrogación? —preguntó sin tapujos. La única razón por la que aún no volvía a su INN era esa. Quería saber quiénes eran los responsables de todo el caos desatado en los últimos días y asegurarse de que pagaran las consecuencias— Del renegado, pues —aclaró.

— U-uhm —se rascó la mejilla y miró a Lancelot, quien asintió—. Supongo que no importa decirte antes de que la información oficial se disperse y soliciten voluntarios —Blitzmon soltó un sonido de sorpresa al ver que, al fin, lograron obtener datos de los sujetos—. Incentivado por… ciertos tratos —suavizó. Personalmente no estaba a favor de los métodos usados durante la sesión con el sujeto—, confesó de la existencia de un laboratorio en la ciudad. No estaba seguro de la ubicación, porque según él forma parte de los mercenarios que contrataron como guardaespaldas. Sin embargo, confirmó que los científicos son sobrevivientes del accidente en el Área Desértica —Hanz se giró levemente, recordando esa historia en el Tengu— y tampoco entendía bien sus objetivos.

— Confirmó que algo quieren hacer con el X-Program y el anticuerpo —agregó el felpudo—. Así que la Central y Digital Security colaborarán para reprenderlos cuanto antes, apoderarnos de la información que manejen y frustrar sus planes. En estos momentos deberían estar… —un pitido le interrumpió, se trataba del D-Terminal del Elite.

— ¿Subiendo la quest al tablón? —preguntó retóricamente, mostrándole el mensaje de cierta joven excéntrica que conocía y que trabajaba en la Central. Sheryl siempre se hacía cargo de reenviar la información relevante al chico, consciente de que podría ser de su interés. Inmediatamente el azabache respondió, aceptando el encargo y un nuevo mensaje arribó luego de unos minutos— Aquí dice que esperarán otros Tamers antes de irnos —rodó los ojos, con cierta molestia— y que iremos contigo.

— A-Ah, sí —rió nerviosamente Arthur.

— Macaco —habló por fin el insectoide—. Algo me dice que no tendremos que esperar mucho tiempo —Von Kaulitz enarcó una ceja, sin entender. ¿De qué estaba hablando su molesto amigo? Decidió no preguntar más, pues el castaño no sabía que él tenía en su poder un Juttoushi y siguió conversando con el oficial y su correcto Digimon. Quería más datos, no podía ser eso todo lo que manejaban luego de ocupar mecanismos que no agradaran a White Knight.

Lo que ignoraba el grupo, era que otras personas que tuvieron un papel importante durante el desastre que resultó ser X-Mayhem, rondaban por los alrededores para cuando el mensaje se retransmitió por la Central de Tamers. Obviamente, ese correo no llegaría a manos de cualquiera, sino que buscarían Mediums o Experts, como mínimo, por haberse catalogado la peligrosidad como “Quest B”. Otros dos Juttoushi se acercaban al edificio con cierta premura o así lo sentía el representante eléctrico, quien miraba por el cristal hacia fuera mientras sonreía para sus adentros. Abajo, en la recepción, un joven bastante especial para el germano demandaba saber de qué iba la información recién recibida, con cordialidad, por supuesto. Y jamás esperó que segundos después una rubia le tocara el hombro, sorprendiéndole con su aparición, ya que Chackmon decidió no interrumpir a su portador con la noticia. Ambos etéreos cruzaron una fugaz mirada, conscientes de que no eran los únicos y sonrieron pícaramente cuando el dúo de Gungnir fue llevado por un hombre hacia las salas de espera ubicadas en plantas superiores. Ewain y Samali compartieron un par de palabras, colocándose al día de manera bastante casual, ya que no tuvieron la oportunidad de compartir mucho en la cabaña. Junto a Nakai, ese par era de los pocos que se mantenían activos en el HQ, así que resultaba agradable encontrarse de esa manera.

El ambiente cambió de golpe cuando el funcionario les indicó la habitación donde encontrarían a sus compañeros en esa misión, no por sus palabras, sino porque cuando abrió la puerta se toparon frente a frente con otra cara conocida. Von Kaulitz también quedó algo atónito, dejando abruptamente su conversación con el castaño de lado para mirar a la pareja que entraba. Winters sonrió hacia el tsundere, observando de reojo al novio de este. El escocés dio un paso al frente, algo desconcertado, mas supo que no estaba viendo espejismos cuando el menor caminó hacia él con gesto determinado y le plantó un beso bastante apasionado. Patamon aclaró su garganta luego de unos minutos, percibiendo que tanto Arthur como Samali empezaban a ponerse incómodos con la muestra de afecto.

— Extrañaba esos labios —dijo para sí, sonriendo. Posteriormente miró a la rubia—. Samali —hizo un gesto a modo de saludo.

— Mandril —repitió ella.

— Supongo que… ¿se conocen? —ladeó el rostro, incómodo. Blaise no sabía bien cómo tomarse la escena reciente.

— Es mi novio —contestó Hanz— y… —miró a la rubia. La aludida frunció el ceño ante lo despectivo que resultó su silencio, pero fue su planta quien dio un paso al frente.

— Hanz era nuestro compañero de Guild —explicó la Child—. Un gusto verte de nuevo, Arthur —saludó. Ranamon hizo una mueca complicada de leer, algo que llamó la atención de sus camaradas ancestrales. Nadie allí sabía que la chica se había desvelado como portadora frente al policía, unos días atrás— Ah sí, ellos son Ewain Blake Wilson junto con Patamon —los presentados levantaron la mano a modo de saludo.

— ¿Era? —una voz ajena resonó en el ambiente. Inmediatamente el trío se dio vuelta de golpe, sobresaltando un poco a Arthur y a Dorumon. Ninguno de los tres pudo creer lo que sus ojos estaban viendo en esos momentos. Frente a ellos, la figura de una persona muy querida para todos estaba parada en el umbral de la entrada, en compañía de un Coronamon en su hombro y un DigiGnome en otro. La chica lucía algo agitada por haber corrido al edificio al recibir el mensaje urgente del encargo, tenía el cabello tomado y usaba ropajes que los demás no le recordaban. Con cierta timidez, Mai sonrió a los chicos y levantó la mano, saludando. Inmediatamente la rubia se abalanzó sobre ella abrazándola con fuerzas, al punto en que provocó que los seres se bajaran de los hombros de la pelirroja. Un pequeño sollozo se le escapó a la portadora del agua, ignorando las caras boquiabiertas de los etéreos presentes, cuya jugarreta de mantener silencio resultó un tiro por la culata a sus expectativas. Hitomi correspondió el abrazo con algo de nerviosismo, mencionándole a la chica que también estaba contenta de volver a verla—. Hace poco volví a File y antes de poder hablar con Masaki, sucedió lo de Ghoul —explicó. Se separó del agarre y miró entonces a Ewain y a Hanz. El primero parpadeó un par de veces más, abriendo los brazos cuando la nipona se acercó dubitativamente—. En serio es un gusto verlos —su voz se quebró de golpe. Blake no dudó en acariciar su cabeza y sonreír.

— Dejaré los sermones para después —bromeó—. Me alegra saber que estás bien.

— Lo mismo digo —sonrió, calmándose. Entonces se giró, dejando que sus zafiros chocaran con esos penetrantes y severos símiles que la observaban en silencio. Sintió un vacío en el estómago, recordando que Hanz jamás le respondió su mensaje y ahora había escuchado algo que no le agradó del todo. Claire tenía razón entonces, los rumores de que el gruñón abandonó Gungnir eran ciertos, ¿pero podía ella decirle algo al alemán? Después de todo, intuía que podía deberse a su culpa—. Así que…

— Ya estamos todos —interrumpió Hanz de golpe, ignorando la reunión sentimental. Ewain miró a su novio con atención, mientras que la rubia se limitó a hacer una mueca de desaprobación. Mai simplemente quedó cabizbaja, especialmente cuando Coronamon hizo el ademán de trepar por el cuerpo del boxeador para hablarle sobre su actitud y fue evadido—. Tenemos un laboratorio que encontrar.

— S-sí —respondió White Knight, confundido—. Mi nombre es Arthur Blaise y este es Lancelot, soy miembro de X-Rounders, una división creada en Digital Security a propósito de los incidentes que surgieron del accidente con el X-Program —resumió, asumiendo que todos ahí se manejaban con la información, pues el Weekly Tengu se encargó de esparcirlas como pan caliente—. Supongo que ya están al tanto de nuestra misión —el cuarteto asintió, mientras que Coronamon y Patamon despertaban al azulino que roncaba. Ignoraron el escándalo armado por la sorpresa del pervertido al ver a sus amigos ahí, abrazándolos, al igual que a Palmon. Los extrañaba, eso no se negaba—. Si me hacen el favor, ¿me pueden decir sus Rangos? Esta quest será peligrosa y…

— Elite —zanjó Hanz, se notó molestia en su tono.

— Elite también —complementó el novio, acercándose a él. No quiso tomarlo del brazo, pues sabía que estaba irritado y eso podría hacerlo reaccionar mal. Se limitó a quedarse a su lado, algo que apaciguó un poco al azabache.

— Yo soy Expert —sonrió Samali— y Mai es…

— Commander —no todos ahí sabían de su último ascenso, así que eso resultó ser una sorpresa. Blaise sonrió con fuerzas, tenía un equipo de personas experimentadas y eso era bueno.

— Entonces andando, la primera pista que tenemos es que los superiores del renegado le daban la información en unas cloacas ubicadas junto al sector urbano noroeste de la ciudad —explicó. En ese sector no concurría mucha gente—. Debemos investigarlo, cuidando que no nos atrapen. El peor de los escenarios sería que los sujetos quemaran su investigación y huyeran, algo normal en el modus operandi de esta calaña.

— Así que no llamen mucho la atención —advirtió Lancelot—. Vamos —encabezó la comitiva hacia fuera. Mai y Coronamon observaron algo incómodos cómo Hanz se iba junto a Ewain, sin siquiera mirarlos a la cara. Winters en cambio la tomó del brazo y la invitó a seguirlos. Ya en el transcurso de la quest podrían resolver las asperezas y ponerse al día. La razón del positivismo de Apsara era uno evidente: quizás, ahora que ella volvía, Gungnir empezaría a levantarse del estado deplorable en el que se encontraba. Esa era una esperanza que, sin duda, ponía de buen humor a la chica.

Takerudark Takerudark Mirae Kiyoe Blair Blair there~ Me emocioné un poco con la introducción. A trabajar, bitches! /kicked

Mención especial a Masaru Masaru Kira Hoppie everyday para que vean que Hanz piensa en sus personajes "pequeños" (?) (Léase segundo párrafo del post). Viole, Hanz ve a Luky como un niño inocente y algo idiota, para aclarar esa mención xDDD
 
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Esposo Canon de Hoppie
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El quinteto humano, junto con sus respectivos compañeros digitales, abandonaron el recinto donde se encontraban con el objetivo de poder investigar más a fondo las cloacas del sector urbano noroeste de la ciudad. El camino no era largo, pero pareciera que fuera eterno porque se podía sentir la tensión emanar del alemán con respecto a la japonesa. A pesar de tener a los diferentes Child jugando, con excepción de Lancelot, aquello fue inevitable y tarde que temprano las cosas iban a explotar.

Ewain iba tomado de la mano del pelinegro, apretándola con una necesidad impresionante después de haber pasado tanto tiempo sin su presencia. Lo extrañaba en todo aspecto, incluso para dormir era complicado si no tenía a su compañero de vida al lado, pero había aprendido a sobrellevarlo todo ese lapso de ausencia. Volteó a verlo sin que éste se percatara, pidiendo muy por dentro que volviera pronto a Gungnir, ahora era cuando necesitaban estar más unidos que nunca como el gremio que eran. El escocés no pudo evitar entonces voltear a ver a Mai, quien caminaba junto a Samali con los ánimos un poco bajos. Si bien no esperaba que hubiese aparecido, al menos su reacción fue mucho mejor que la de su pareja.

¿Hay algo más de información, además del lugar a dónde vamos? —Ewain intentó amenizar un poco el ambiente, por lo que entabló conversación directa con el policía.

Es nuestra pista más próxima —contestó el Digimon de Arthur, leyéndole la mente a su rey.

Dudo mucho que encontremos algo —expresó la ex líder del gremio, provocando que todas las vistas se posaran en ella—. Es muy probable que ya no vayan hacia ese sitio, seguro saben que esa persona ha sido interrogada.

Mai tiene razón —dijo Patamon, interrumpiendo a la pelirroja y apoyando su argumento—. Si yo fuese quien da la información, ya no iría a ese mismo lugar. Y menos si me he enterado que ha sido capturado o simplemente no volvió a aparecer.

Es cierto —concedió la razón el X-Rounder, sorprendido un poco por la intuición de la Commander. Definitivamente el rango le quedaba, al menos por lo poco que había podido ser capaz de analizar—, sin embargo… Nos hará bien investigar, no tenemos muchas otras pistas como para ir a otro lado.

Más de uno levantó los hombros en señal de concordar con el Expert masculino, por lo que continuaron avanzando sin problema alguno. Pronto, los locales característicos del centro de la ciudad fueron cambiando progresivamente por una serie de casas y pequeños edificios. Se estaban acercando a la zona noroeste de la ciudad, al parecer el castaño ya comenzaba a moverse con agilidad por la ciudad, pues de inmediato reconoció hacia qué dirección debían ir para poder llegar a la entrada de las alcantarillas. Arribaron al límite de File City, donde había un arroyo bastante pequeño que desencadenaba en las cloacas, el agua estaba estancada y no había mucho movimiento en el lugar. El miembro de la Digital Security los detuvo en seco y con un movimiento, les dio a entender que debían guardar silencio. Las tuberías se encontraban completamente debajo de ellos y para poder entrar, debían descender hasta el agua del riachuelo, pero era algo peligroso al no saber si no estaban siendo vigilados. Ewain iba a bajar a investigar, pero la rubia lo jaló del brazo y le pidió que se quedara ahí. Ella, en cambio, se acercó hasta el límite del cemento y se quedó esperando, de tal forma que Ranamon pudo echar un vistazo por ahí y no distinguió nada extraño, como cámaras de seguridad o alguna persona que los estuviera esperando. El grupo completo, incluyendo a Mai y Coronamon, sabía lo que estaba haciendo, pero temían que eso despertara sospechas en Arthur, pero éste simplemente mantuvo la mirada fija y no hizo comentario alguno. También él intuía que eso era lo que estaba haciendo la americana, incluso ofreciéndose ella para darle a entender lo que tramaba.

Todos bajaron y se empaparon los pies al intentar entrar a las cloacas, era la única manera de poder seguir con el único rastro que contaban. Avanzaron levemente y no encontraron nada que les pudiera dar indicios de los encuentros entre el interrogado y sus contratantes.

Esto apesta, casi como todos ustedes —bromeó el alemán un poco con la voz baja.

Sigamos el túnel, a ver si encontramos algo de utilidad —sugirió el policía.

Caminaron con poco sigilo, pues el agua no se los permitía y hacía resonar cada paso que daban dentro del lugar. El eco tampoco ayudaba, pues aumentaba dicho ruido, pero de igual forma se movilizaron de la mejor manera posible. Lograron andar por alrededor de cinco minutos para luego encontrarse con una reja que impedía el paso por completo, teniendo que detenerse por unos minutos.

Creo que será mejor que regresemos —El muchacho inglés tiró un largo y tendido suspiro, realmente esperaba poder encontrar en ese instante alguna pista que los llevara hacia otro lugar, incluso que esa fuese la entrada al laboratorio, pero no contaba con tanta suerte como para que las cosas salieran tan fácilmente—. Corremos un poco de riesgo al quedarnos aquí, en medio de la nada.

Los demás asintieron y continuaron con su camino de regreso a la superficie. Una vez allí, todos meditaron un poco las opciones y los hechos con los que contaban, los cuales eran realmente casi nulos. Por un lado, tenían la información sobre ese lugar y un intercambio de datos entre el renegado y sus superiores. Pero por más que habían abierto los ojos, el sitio estaba completamente en blanco y no había nada que los pudiese guiar a otro lado, cosa que frustraba a la mayoría del grupo. A todos, menos a Samali.

Tengo una pequeña idea —habló con tranquilidad, obteniendo la atención de los demás—. En verdad no tenemos nada, ¿por qué no preguntamos en los alrededores?

Vimos a varias personas en el camino hacia acá —completó la planta digital—. Podríamos preguntar sobre actividades sospechosas o fuera de lo común.

Al parecer, aquella idea le gustaba tanto a Arthur como a Lancelot. El lugar era algo extenso, debían cubrir lo más posible de terreno de un solo golpe, pero también corrían el riesgo de encontrarse con más renegados o que fueran atacados de sorpresa, por lo que se decidió que todos fueran en un grupo.

[…]​

Al final se habían decidido en dividir a todos en un grupo de dos y tres integrantes respectivamente. En el primero, estaban Ewai y Mai, quienes por sus rangos no necesitaban a más personas en su equipo. Y en el otro se encontraban Hanz, Samali y Arthur. Decidieron tomar direcciones completamente opuestas para poder realizar esto más rápido, siendo así que la japonesa y el escocés terminaron bastante cerca de donde estaban las cloacas. Coronamon se encontraba un tanto emocionado por la misión, pero algo que, tanto Skadi como Patamon, notaron fue que ya no lo expresaba de la misma forma que antes. No, esta vez era un poco menos impulsivo. El Coronamon de antes posiblemente habría brincado sobre su Tamer y la habría llevado entre jaloneos hacia la multitud para empezar con los interrogatorios, o mínimo esbozado una sonrisa en su rostro, pero en esa ocasión se había comportado un poco más tranquilo. El europeo vio la oportunidad perfecta y entabló antes una conversación con su compañera, pues si querían que el equipo funcionara para la misión, debían estar un poco armoniosos.

Mai, ¿estás bien? —La pregunta directa de su compañero la tomó por sorpresa, tanto que no supo qué contestar de inmediato y tardó unos segundos en darle una respuesta.

Sí, ¿por qué preguntas?

—Te noto cabizbaja —dijo con honestidad. De pronto, el rostro de la japonesa cambió a uno un poco más alegre, aunque sabía que eso no dejaría muy tranquilo a Blake y no es esforzó en siquiera mentirle.

El recibimiento de Hanz…

Patamon saltó a los brazos de Ewain para poder platicar a gusto con ellos, ademán que imitó Coronamon pero hacia los hombros de su Tamer. La patata le pidió que no le diera importancia, después de todo él era un idiota. El Elite, con una ligera molestia, le golpeó la frente con uno de sus dedos, generando una protesta inmediata.

¡Hey! No hagas eso.

Sabes bien por qué lo hice —le volvió a reprender con un pequeño coscorrón, con la diferencia de que ahora el Child no hizo comentario alguno sobre eso—. Mai, desapareciste como si nada. ¿Cómo esperas que te reciba? ¿Con los brazos abiertos como yo lo hice? —preguntó con cierta molestia, él también se encontraba muy enfadado con ella, pero la alegría de verla sana y salva era mucho mayor.

Pero Samali y tú…

No —interrumpió el peliazul con un movimiento de su mano, obteniendo la palabra nuevamente—, no hables por mí. Sí, te he recibido así porque realmente me alegra verte, te he echado mucho de menos, pero… —hizo una pequeña pausa que puso un poco nerviosa a la pelirroja, pero continuó luego de unos segundos— Eso no quiere decir que yo no esté molesto, porque lo estoy y mucho. Sin embargo, no esperes que él reaccione igual que nosotros. Sabes que es muy distinto que nosotros y a veces es demasiado orgulloso, si lo sabré yo —dijo, soltando una risa irónica al final—. Dale tiempo, estoy seguro que está feliz de verte también, pero sabes que él no es muy bueno con las emociones.

Tienes razón —la asiática cambió su mirada nuevamente y miró hacia el suelo, deteniendo el andar y pensando un poco en lo que le dijo su amigo—. Y me disculpo por ello.

Al final, creo que todos tenemos que resolver ciertos asuntos —expresó el chico, viéndola fijamente—. La diferencia es que Masaki, Samali y yo decidimos hacerlo como grupo. No hemos estado juntos mucho tiempo, pero sabemos que el apoyo ahí está.

¿Le dirás de una vez del viaje que haremos? —Patamon se revolvió en los brazos de su Tamer y esperó su respuesta.

¿Viaje? —La chica estaba un poco sorprendida por eso, recién estaba retomando su antigua vida cuando él iba a separarse de ellos, algo contradictorio a lo que había dicho segundos atrás.

Sí, también tenemos unos asuntos pendientes, pero estos sí deben hacerse fuera y creo que nos podría llevar entre uno y dos meses —El muchacho se rascó la cabeza con delicadeza, pero ya no quiso ahondar más en el tema y decidió cortar ahí la plática—. Luego te platico de eso, mejor vamos a preguntarle a la gente.

Los demás asintieron y continuaron con su recorrido, poniendo especial atención en sus alrededores por si existía alguna actividad sospechosa.

Blair Blair Maiku Maiku Mirae Kiyoe we can do this~
 
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スパークル
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Mai no era la persona más convencida del grupo, a decir verdad le preocupaba un poco que tuvieran poca o nada información al respecto y el ir por ahí preguntando al respecto de “cosas sospechosas” podría delatarlos si acaso tenían la mala suerte de encontrarse con la persona menos indicada. Respiró hondo, intentando calmar sus propias paranoias y desconfianzas, no podía ir por ahí pensando siempre lo peor que podría pasar, además que se estaba reuniendo con sus compañeros de Guild luego de mucho tiempo y eso le daba mejores ‘esperanzas’ en cuanto a trabajos en equipo. Confiaba en ellos, así que deberían poder arreglárselas.

La pelirroja miró de medio lado al escocés, el cual en ese momento se encontraba preguntándole a un transeúnte si había visto algo sospechoso los últimos días aunque nuevamente recibieron una negativa que definitivamente hacía un tanto más frustrante la búsqueda que llevaban a cabo. Hitomi, mientras tanto, se encontraba observando los alrededores mientras Z’ev jugaba con Coronamon, intentaba buscar alguna especie de pista que se les hubiera pasado por algo, pero parecía que allí no había nada que les pudiera dar un camino a seguir. Luego de que Ewain regresó a su lado solo para confirmar lo obvio -que seguían sin información- el dúo reanudó la marcha en otra dirección, se detenían cuando se encontraban con alguien, preguntaban, luego seguían su camino apenas recibían alguna negativa. El proceso se estaba volviendo repetitivo y ponía especialmente ansiosa a Sylph, quien casi pedía a gritos que alguien les dijera algo de utilidad en lugar de puros “no he visto nada”; pasaron quince minutos más antes de que por fin algo llamara su atención.

¿Algo raro? ─ Preguntó el chico, podría rondar los quince años.
Sí, actividad no común por ésta zona o…
Mmm… Preguntaré a mi abuelo, un momento ─ ambos miembros de Gungnir intercambiaron miradas, las curiosas situaciones del mundo digital traían a las personas más inesperadas a ese mundo; tanto Ewain como Mai siguieron el andar del chico simplemente con los ojos hasta que éste llegó a una banca apostada al frente de una modesta casa, evidentemente era alguien que disfrutaba vivir un poco alejado de la ciudad; el chico luego les hizo un movimiento con la mano, como diciéndoles que se acercaran ─. Tendrán que hablar algo fuerte, no escucha bien.

Disculpe señor ─ se adelantó Blake con un tono de voz firme y entendible, el anciano alzó la mirada entre sus bien pobladas cejas ─, ¿ha visto algo fuera de lo común los últimos días?
Le dije ya a Reo, que ha habido muchos jovencitos rondando por aquí últimamente… Pero supongo que no es tan raro, van de misiones todos los días. ─ Su voz temblaba ligeramente, en ese momento Mai se acercó un poco más.
¿Puede especificar mejor? ─ Fue el turno de la ex-líder de Gungnir para hablar, el anciano ahora dirigió sus cansados ojos hacia ella, luego apuntó hacia una dirección en específico.
Por varios días hubo un grupo de chicos yendo y viniendo por allí, en un par de ocasiones tuvieron digimon distintos, aunque puede que fueran clientes de algún encargo… Nadie parecía estar ahí en contra de su voluntad ─ explicó, luego se masajeó la sien y se encogió de hombros, era lo único que sabia.

Ewain y Mai agradecieron a ambos por su ayuda y tras escribir un mensaje que fue enviado tanto a Samali como a Hanz con los descubrimientos, tomaron el rumbo indicado por el anciano. Seguía siendo a las afueras de la ciudad, aunque estaba un tanto más alejado del sitio que habían investigado en primer lugar, de hecho parecía ir en un polo completamente opuesto. Los ojos de todos, digimon y humanos, estaban paseándose por el lugar en busca de cualquier señal que les diera más información además de la que el anciano les había proporcionado; realmente deseaban que eso no los hubiera simplemente guiado a otro callejón sin salida, puesto que mientras más tiempo pasaran investigando y llamando la atención por medio de interrogantes, más se arriesgaban a que los renegados se enteraran de que un grupo de tamers reconocidos los estaba buscando y eso definitivamente los pondría en una clara desventaja.

Se me hace muy extraño que haya visto a gente por acá, es el lado opuesto…
Puede que no sea nada. ─ Replicó el escocés intentando ver la situación desde un punto de vista distinto, sí, quizá podría ser que fueran por buen camino, o simplemente habían dado con la pista de otra cosa que no tuviera relación alguna con lo que ellos necesitaban saber. De cualquier modo valía la pena echarle un vistazo.

Lejos de ellos, donde habían interrogado al anciano, el cuerpo del mismo se transformaba a uno más joven y alto que miró de lado al chico que había llevado a los miembros de Gungnir hasta él, alzando el pulgar como a modo de "victoria" y entregándole un montón de Bits para luego alejarse con calma en otra dirección.


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Maiku

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Mientras la pareja buscaba en el sector cercano a las cloacas, el otro grupo se distraía por el barrio con el objetivo de encontrar alguna pista que desvelara el misterio del laboratorio. Por sugerencia de Lancelot, decidieron fingir que se encontraban haciendo una ronda de vigilancia para asegurarse de que no hubiese situaciones críticas colaterales, como la ocurrida esa mañana con CannonBeemon. Por lo mismo, se vieron en la necesidad de ayudar a una serie de ciudadanos en ciertas tareas menores, como recoger escombros que de sus viviendas o que obstruían las mismas, también tuvieron que conversar con uno que otro Digimon paranoico, aunque de eso se preocuparon los de corazón más noble. Cuando recibieron el mensaje de Ewain y Mai, informando que un anciano parecía haber reconocido una afluencia sospechosa de jóvenes hacia las afueras de la ciudad, el sexteto decidió detenerse a sopesar sus opciones. Ya habían recorrido gran parte del sector que les había tocado y los etéreos hicieron de las suyas, asomándose hacia las cloacas en la medida d elo posible, con la esperanza de detectar algún movimiento extraño. Sin embargo, todo lo que habían obtenido había sido oscuridad e incrementar sus estatus de buenos samaritanos con la vecindad. Palmon y Arthur suspiraron con la recapitulación hecha por el saurio felpudo, quien no tuvo reparos en concluir que no tenían nada útil entre manos.

Samali se rascó la mejilla con cierto nerviosismo cuando Vee empezó a dar ideas alocadas sobre cómo proceder, aunque no sabía a ciencia cierta cómo tomar sus comentarios, pues no los emitía con la excentricidad que recordaba. Ocasionalmente miraba de reojo al germano, quien desde que se separaron no había dicho ni una sola palabra, simplemente miraba el vacío con un gesto endurecido que podría espantar a cualquiera que no lo conociera. Apsará se preguntó si sería prudente sacar a colación el tema de Hitomi, especialmente porque no compartía la reacción del azabache, pero decidió no hacerlo para que Blaise no se incomodara. Ya tendrían oportunidad de zanjar los problemas personales de cada quien, supuso.

— ¿Qué creen ustedes? —habló el castaño. El par de ex compañeros de Guild se sobresaltaron un poco, pero lo disimularon muy bien. Ninguno había estado prestando atención a la discusión de los seres digitales con el policía, al menos desde que el pervertido empezó con sus sugerencias— La única pista que tenemos es la sospecha del anciano, pero bien podría ser una coincidencia. El problema es que no se me ocurre otra forma de proseguir, ya hemos preguntado a varios Digimon y humanos a medida que les tendíamos una mano —llevó la propia al mentón, pensativo.

— Hmm… supongo que estamos en una encrucijada —aportó Blitzmon.

— Si no hay otra alternativa, vamos con los otros dos —se estiró la rana, algo cansada de buscar sin rumbo—. En el peor de los casos quedamos donde en un principio.

— ¿Chicos? —repitió Blaise. Lancelot también miró con extrañeza al cuarteto, todos miraban el aire con cierta atención, ¿sería la Juttoushi de Winters quien hablaba? ¿Pero por qué Von Kaulitz podría verla? Dudas empezaron a surgir en el dueto justiciero.

— Tsk, no sirve de nada que todos sigamos las paranoias de un vejete —respondió Hanz, logrando que la representante del agua y su portadora suspiraran. Era obvio que no quería juntarse con Mai—. Además —se cruzó de brazos y miró con cierta severidad a todos— ¿por qué nadie más nos comentó eso?

— Ese es un buen punto —aceptó Lancelot, para luego mirar al castaño—. Su alteza, si mi memoria no me falla, nadie más mencionó que hubiesen jóvenes rondando las afueras de la ciudad.

— Quizás porque estamos más alejados de allí —teorizó el uniformado— y Lancelot, te he pedido que no me trates así frente a otros —suspiró resignado.

— Discúlpeme, majestad —Dorumon hizo una reverencia al humano, pero la gota que sonsacó otra reacción al chico, fue que Vee y Palmon acompañaron a su homólogo. Ya no sabía si solo lo hacían porque les parecía divertido o porque, al menos el azulino, de verdad creían que se trataba de algún noble. Mientras ellos hacían eso, el par de espíritus ancestrales empezó a discutir, sopesando las diversas posibilidades que había frente a ese punto hecho por Von Kaulitz. En sus tiempos solían utilizar estrategias simples para distraer al enemigo y poder separarlo, para dividir sus fuerzas. Quizás en este caso querían hacer algo por el estilo, claro que estaba el detalle de que los científicos no los estaban cazando sino que no querían ser encontrados. Entonces ambos llegaron a la misma conclusión.

— Podría ser una distracción o una trampa —repitió Samali, informando a quienes no podían oír a los Juttoushi. Instintivamente el germano miró la dirección que sabía que tomaron esos dos, preguntándose si caminaban a la boca del lobo o algo por el estilo—. Aunque personalmente creo que es difícil que sea una trampa o emboscada —llevó un dedo a su barbilla y miró el cielo—. Si yo fuera parte del laboratorio, me aseguraría de tener varias formas de desviar a los curiosos del lugar donde tengo la base. El anciano podría incluso estar mintiendo.

— ¿Entonces qué hacemos? —inquirió Vee, soltando la pregunta que todos evitaban formular.

— Ewain y Mai estarán bien —musitó Von Kaulitz, conteniendo su preocupación para pensar con la mente fría—. Cualquier cosa, nos tomará unos minutos dar con ellos.

— Entonces sigamos buscando por nuestra cuenta —concluyó Blaise, obteniendo un asentimiento como comprobación del resto—. Si los desviaron, mejor vayamos a ese sector en nuestra supuesta ronda de vigilancia y repitamos el modus operandi.

— Macaco, creo que tengo una idea —habló el de armadura—, pero es algo… llamativa.

[…]

Casi media hora más tarde, el germano entraba en un callejón por su cuenta con su compañero digital dentro del Storing Device. Por su parte, la rubia y el policía hacían las rondas como de costumbre, sin siquiera observar al azabache al separarse ni nada por el estilo. Fue tanta la naturalidad que incluso pareció que no iban juntos o que se separaban, cuál era su objetivo. Si bien costó convencer a Lancelot de llevar a cabo la estrategia, nadie podía negar que si funcionaba probablemente darían con alguien que supiera más información, si es que no con el laboratorio. ¿En qué consistía? Simple. Hanz se valdría del Change Mirror para adoptar la apariencia de uno de los renegados que atraparon el día anterior, específicamente de uno que recordaba bien y que se asemejaba a él en altura. Con ayuda de una Digimemory de Death-X-Dorugamon causaría una conmoción temporal y fingiría haber escapado, momento en que los demás iniciarían la persecución en su contra tras destruir el recuerdo del no muerto. Obviamente, el fugitivo los perdería y llegaría a la misma alcantarilla que visitaron antes, si es que no aparecía algún renegado aliado en su vía de escape. Había muchos riesgos, sí, como que el pánico colectivo se les escapara de las manos, pero si todo salía bien… Sí, valía la pena intentarlo.

Así las cosas, Von Kaulitz esperó un poco a que los otros dos dieran unas vueltas en la cuadra y no se generara la sospecha de que, convenientemente, el renegado escapó cuando se separaron. En lo que esperaba sacó un objeto metálico de su bolsillo y le observó, abriendo un compartimiento para sacar un cigarrillo. Lo prendió y se apoyó contra la pared, en lo que Blitzmon le observaba con extrañeza, aparentemente era la primera vez que lo veía fumar y, francamente, no sabía qué era eso. Obviamente sus dudas fueron ignoradas.

Hanz no iba a explicarle nada cuando debía mantener un perfil bajo, además de que prefería ocupar su mente en la situación referente a Mai. No podía negar que estaba feliz de verla bien y de reconocer un atisbo de confianza en sus ojos, pero eso no justificaba absolutamente nada. Se marchó sin decirle nada, solo le mandó un cochino mensaje y ni reparó en cómo eso afectó la integridad de Gungnir. Sin que la nipona supiere, para el ex miembro de la Guild ese fue el primer hecho que marcó el desmoronamiento del grupo, seguido del desaparecimiento de Raisa. Luego, poco a poco, las cosas se pusieron tensas y varios dejaron de dar señales de vida, al punto en que él mismo perdió su norte y cuestionó un montón de cosas. No sabía si la presencia de la pelirroja habría cambiado el resultado, pero ciertamente habría sido un peso menos en las espaldas de muchos. Así que no, él no podía dejar pasar eso como si nada. Le costaba confiar en las personas, todos sabían que jamás iba a decirles algo tan tierno como reconocerlos como amigos o una familia, con la única excepción de su pareja, y eso tenía su explicación. Cuando toda tu vida el mundo te da la espalda, es muy complicado descubrir que alguien te tiende la mano. Mucho más perdonar que esa persona desapareciera.

— Macaco —llamó—. Macaco, ya es hora y se te pagó ese coso —señaló, pues el humo dejó de salir del cigarro.

— Tsk, qué jodes —botó la colilla en una caja con bolsas de basura que había en el callejón, para luego sacar el espejo—. Aquí vamos —bramó.

— Crucemos los dedos.

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Esposo Canon de Hoppie
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Tanto Mai como Ewain caminaron en la dirección señalada por el anciano, sin siquiera cuestionarse si se trataría de alguna trampa o algo similar. Al principio, no se les cruzó por la cabeza aquella posibilidad, pero conforme fue pasando el tiempo, notaban que no encontraban nada importante y que cada vez se alejaban más y más de la zona donde habían comenzado a buscar. Fue hasta que se detuvieron que la japonesa exteriorizó su preocupación.

Creo que nos engañaron…

Lo notamos cuando no estábamos encontrando algo —respondió con sarcasmo la patata, quien recibió de inmediato un golpe en la frente. Hizo un puchero, pero su Tamer no le prestó la atención debida y miró a su ex líder, expectativo a que dijera algo más.

Se quedaron planteando la situación durante unos minutos y decidieron que lo mejor sería volver, pues de seguir buscando por ahí, sólo perderían tiempo. Fue en su regreso cuando al escocés se le prendió el foco, deteniendo el andar de la pelirroja para que lo escuchara.

¿Por qué razón nos habrían mandado hacia acá? —Hizo la pregunta en voz alta, como si fuese obvio y quisiera que los demás lo pudieran ver por sí mismo, mas nadie dijo o hizo algo— Creo que hay dos opciones: emboscada o distracción.

Pero eso ya lo teníamos claro —dijo Coronamon desde los hombros de su Tamer, su cara expresaba un poco de confusión.

Creo que entiendo lo que dices —Chackmon apareció detrás de ellos, por lo que Ewain y Patamon voltearon a verlo. Mai y su Digimon observaron, sabían que era el juttoushi quien hablaba en ese momento, pero eran incapaces de poder verlo y captar lo que estaba diciendo—. En las misiones de reconocimiento, cuando no podemos dar con nuestro objetivo, volvemos sobre nuestros pasos.

¡Así es! —exclamó el peliazul con un poco de emoción— Debemos regresar a donde encontramos al muchacho y a su abuelo, si es que eso era, y acorralarlos para sacar información.

Aquello sonaba lógico, pero había un gran abismo de separación entre el decirlo y hacerlo. Volvieron hasta donde habían tenido su encuentro con esas dos personas, pero no había rastro alguno de que estuvieran cerca. Se dedicaron a caminar un poco, algo despreocupados, pero no sin bajar la guardia, pues era muy probable que, al verlos, salieran corriendo y los evadieran. Fue luego de unos minutos que dieron contra el muchacho, quien se encontraba en una cafetería y tomaba tranquilamente un café. El dúo lo interceptó en el instante en el que iba saliendo del local, siendo incapaz de poder huir. Con un poco de intimidación por parte de los Digimon, finalmente el muchacho terminó por decir que le habían ofrecido un poco de dinero a cambio de llevarlos con otra persona, quien usó un espejo para cambiar su apariencia a la de un anciano. Se mostró renuente a describirlo, pero cuando Mai sacó su D-Terminal para contactar con la Digital Security, el quinceañero mencionó rasgos un poco generales sobre su físico.

Era un poco más alto que yo, como de tu estatura —señaló a Blake, quien asintió y le pidió que continuara—, aunque era un poco más fortachón. Tenía el cabello rubio y ojos verdes.

¿Algo más? —preguntó Patamon con cierta desesperación, lo que les dijo era demasiado general y sería prácticamente imposible poder dar con él.

Creo que… —Se detuvo unos momentos pensó, chasqueando los dedos unos segundos después—. No lo vi con compañero Digimon y parecía tener una especie de cicatriz en el torso de su mano derecha.

El cuarteto agradeció al chico y lo dejaron finalmente libre, satisfechos por el último rasgo que describió. Si bien la persona descrita parecía ser cualquiera que hubiera en el Mundo Digital, el hecho de saber que tenía algo en una de sus manos que podría ayudarlos a identificarlo, los tranquilizó bastante. Su plan ahora consistía en reunirse con los demás, por lo que decidieron volver hacia la zona donde se suponía que estaban Hanz y compañía, pero no los vieron ahí. Ewain sacó su D-3 y vio en su pantalla un mini mapa de la ciudad con unos puntos que parpadeaban constantemente. Si bien sabía que encontrar a su novio por medio de aquella función iba a ser complicado, no perdían nada, pero fue interrumpido por su juttoushi, quien señaló hacia una dirección totalmente contraria; al parecer ahí había sentido con más fuerza la cercanía de su compañero milenario. Luego de exteriorizar aquello con la japonesa, comenzaron su camino hacia allá, pero algo interrumpió su andar e hizo que se pusieran muy alertas.

¡Señor, un Death-X-Dorugamon! —exclamó el ser incorpóreo, pero ninguno de los dos humanos se movió. Observaron con detalle la figura del Undead y supieron de inmediato que se trataba de una memoria.

La gente se conmocionó y comenzó a correr por todos lados, presa del mismo pánico que habían vivido en los últimos días. No había señales del Ghoul y la gente estaba confundida por ello, pero el ver la imponente figura del Death fue suficiente para hacer que huyeran por salvar su vida. El escocés y la japonesa corrieron hacia allá, intentando ver qué podían hacer para ayudar con el caos, pero pronto dos manos los detuvieron y los jalaron hacia un callejón cercano: se trataba de Samali y de Arthur.

¿Qué está sucediendo? —demandó saber Hitomi, pero obtuvo sólo un “shh” por respuesta.

[…]​

Habían pasado aproximadamente unos veinte minutos luego del caos, pero la gente había vuelto a sus actividades cotidianas cuando Arthur y sus compañeros lograron interceptar al animal y lo inmovilizaron, destruyéndolo de un simple ataque de Grademon. Después de esto, el cuarteto se movía con rapidez para buscar al fugitivo, aunque en realidad su plan distara completamente de esa idea, dejándole la vía libre al alemán para regresar al inicio del alcantarillado. Al arribar, notó que todo se encontraba igual que cuando llegaron la primera vez, por lo que decidió esperar un poco.

Así que lograste escapar —Una voz se oyó a lo lejos, pero pronto, frente al germano disfrazado, se apareció un Bakemon—. Al parecer fuiste más inteligente y lo hiciste.

Necesito saber qué procede ahora —dijo claro y directo. Afortunadamente había tenido interacción con la persona que representaba, por lo que no le era tan complicado imitar su voz y movimientos, pasando desapercibido con el Digimon fantasma.

Es peligroso reunirnos aquí —advirtió el ente digital—, más temprano estuvieron unas personas de Digital Security. Nos vemos en dos horas en la parte sudoeste de la ciudad. Ahí también hay una entrada muy similar a esta que dirige a los acueductos de File City, lo reconocerás fácilmente.

De acuerdo, ahí nos vemos.

Dicho esto, el fantasma digital desapareció y dejó al Elite sólo, quien no dudó en salir de ahí y cambiar su apariencia en cuanto estuvo en algún lugar seguro. Ya con su físico de siempre, sacó a su compañero digital y corrieron a reunirse con los demás al punto acordado, al fin tenían una pista y debían aprovecharla al máximo. Minutos después, el grupo se unió nuevamente y discutieron todo lo que habían descubierto hasta el momento. La búsqueda de Mai y Ewain no había sido tan fructífera como el plan de Blitzmon, pero la información que tenían también era valiosa. Por suerte, los dos se habían encontrado con los demás en el momento de la confusión, quienes les explicaron el plan loco de Hanz y su juttoushi. Si bien el escocés consideró que había sido un plan muy peligroso, estaba contento por lo bien que había resultado.

Ahora debemos esperar un poco, capturar a la persona con la que me vaya a reunir y sacarle la información necesaria —dijo Arthur con decisión.

Era una oportunidad de oro y no debían desperdiciarla.


Maiku Maiku Mirae Kiyoe Blair Blair we can do it.
 
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Maiku

Mr. Nobody
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Tras una pequeña discusión sobre cómo proseguir, el grupo decidió que lo mejor sería que Hanz siguiera con la fachada de volverse el renegado fugitivo, mientras que los demás mantendrían un ojo sobre el perímetro. Obviamente, los Juttoushi propusieron que ellos rastrearían la presencia de Blitzmon desde la lejanía, en caso de que se moviera por algún pasadizo inesperado o algo por el estilo. Después de todo, por más experiencia que tuvieran todos en el grupo, ninguno podía decir que tenía conocimiento sobre el mapa subterráneo que constituían las cloacas. Ahora bien, la gran desventaja de seguir con esa maniobra, era que cualquier desliz que cometieran antes de acorralar al renegado con el que se encontraría el germano, no solo podría poner en grave riesgo a Von Kaulitz sino que también echar toda su búsqueda a la basura. En efecto, el peor de los casos era que el sujeto se les escapara y diera aviso a sus compañeros en el laboratorio para borrar la evidencia, ya que, con la Central de Tamers tras ellos no podrían seguir trabajando a gusto en la ciudad. Sin embargo, el voluntario se empecinó en realizar la tarea porque era la mejor forma de sacar provecho a la información obtenida y eso fue algo que ni Ewain pudo negar, pese a su preocupación.

Así las cosas, casi dos horas después el germano volvió adoptar la molesta figura de Hiroto, el Expert que redujo en compañía de su primo el día anterior. Como ya habían caminado algunas cuadras para quedar relativamente cerca del sector indicado por Bakemon, solo tendría que ubicar la cloaca. Procurando mirar al suelo en todo momento para pasar desapercibido y con Blitzmon ayudándole a escanear los alrededores, el supuesto pelirrojo recorrió por quince minutos el barrio en cuestión, temiendo que se tratara de una farsa hasta que el insectoide logró dar con la entrada que era similar a la buscada. Con cuidado de que nadie lo viera, el humano entró a la cloaca, arrugando la nariz en son de molestia al hedor que había dentro. A diferencia de la primera cámara subterránea visitada, esa parecía tener conexión directa con el sistema de desagüe en la ciudad, ergo, con las hermosas secreciones de los ciudadanos. Hubiera hecho algún comentario sarcástico al respecto a su amigo etéreo, pero cayó apenas este identificó al mismo fantasma Adult cerca. Ambos sabían que no podía hablar mucho, el Change Mirror no modificaba el tono de voz y eso complicaba un poco las cosas.

— Excelente, encontraste el lugar —habló el fantasma—. ¿Te aseguraste de que nadie te persiguiera? —el agente encubierto asintió— Perfecto, te llevaré con Lykos.

— ¿Qué clase de nombre es ese? —rió el etéreo, pero entonces recordó que no le podían responder ni observar. Suspiró— Podría ser un código, ¿nosotros tenemos uno? —se cruzó de brazos. Ni siquiera se le cruzó esa posibilidad por la cabeza antes de adentrarse en esa aventurilla— Esperemos que no.

— Sígueme —ordenó Bake—. Hay un pasillo oculto por aquí —apuntó un rincón muy ensombrecido, que apenas sí dejaba percibir la existencia del corredor. Eso solo era posible por la falta de luz, probablemente con una fogata o linterna sería otro cuento—. Te advierto que están molestos contigo, no será una charla agradable.

Mientras tanto, se armaba un poco de tensión en el cuarteto que esperaba. Arthur confiaba bastante en las habilidades de Von Kaulitz y Winters por haber compartido con ambos, pero ver que su novio y su ex líder de gremio se angustiaban mucho al no obtener mensajes, tras poco más de media hora, le preocupó. Samali era, probablemente, la única con los pies en la tierra en ese momento. No porque le importara poco la vida del azabache, sino porque su relación con él no era lo suficientemente profunda como para que nublara sus pensamientos. Sí, era algo frío de aceptar, pero era parte de su forma de interactuar con el mandril. Probablemente él haría o pensaría lo mismo que ella en esa situación. Era un asunto de confianza, aunque ninguno lo aceptar abiertamente.

La burbuja fue rota por Ranamon, quien confirmó con su homólogo que el representante del trueno se había movido bastante desde la posición inicial, donde estuvo parado un tiempo. Decidieron separarse en parejas para perseguirlo, de modo que pudieran reaccionar a cualquier intento de escape del renegado con facilidad, pero también coincidieron que lo mejor sería mantener un perfil bajo. Aprovechando la poca afluencia de gente a esas horas, pues ya empezaba a atardecer, el escocés decidió viajar en compañía de Blaise. Prestó a este una chaqueta que traía en el Keychain para que su pseudo uniforme no fuera reconocible a primera vista, mientras que él optó por usar unos lentes de sol pues aún no terminaba de anochecer. Al tratarse de dos hombres, quien fuera el rubio de cicatriz en la mano que lo burló horas atrás, no asociaría su identidad tan fácilmente. Por otro lado, Hitomi y Samali cambiaron sus atuendos, ya que traían un cambio de ropa consigo en su propio llavero. Cosa de chicas, supusieron los varones. Por eso mismo, fueron Blake y Arthur quienes tomaron la iniciativa, siguiendo las indicaciones de Chakmon. Para ese entonces, la portadora del agua ya se había visto forzada a compartir con sus compañeros de gremio que el policía sabía de la existencia de Ranamon, así que decidieron confesarle que eso sería de su utilidad. Si bien no desvelaron todos los detalles, aceptaron que podrían valerse del lazo entre los guerreros para seguir de cerca al alemán.

Esa mentira blanca fue todo lo que necesitó el policía y su fiel caballero para confirmar sus sospechas. No iba a encararlos, pero le resultaba bastante difícil conciliar que Ranamon pudiera darles direcciones sobre la posición de Hanz como si nada, menos aún estando lejos de él y Blake. Eso quería decir que los novios tenían alguna conexión con lo etéreos, probablemente portadores, ¿o quizás ex portadores? Fuera cual fuera el caso, al menos resultó bastante conveniente para la finalidad que perseguían.

— ¿Crees que Arthur sea de fiar? —cuestionó Mai.

— Lo es —respondió Palmon con certeza, secundada por Apsará—. Tranquila Mai, confiamos en él.

— I hope you’re right —suspiró Coronamon.

Mientras tanto, el supuesto fugitivo había sido guiado a una especie de recámara iluminada donde confluían varias cloacas. Blitzmon no pudo reconocer algún orificio o escaleras por el que escapar rápidamente, lo que sería una problema. Eso sin mencionar de que en unos veinte minutos, o menos, dejaría de tener efecto el espejo. Lo bueno era que Bakemon los guió frente a una sola persona, quien resultó ser una mujer de cabellos violáceos, en compañía de un Kudamon. No había signos del rubio descrito por el quinceañero.

— Hiroto —habló la mujer con tono amenazante—, espero que no hayas filtrado nada de información.

— O serás carne para Numemon —completó la bufanda digital de la mujer.

— No —se rascó la nuca, imaginando que así reaccionaría el sujeto. Actuar como otra persona era un verdadero problema—, pero sí dolió hacerlo —se quejó. La mujer enarcó una ceja, pero luego liberó un gran suspiro.

— Me temo que tendré que confirmarlo —el rostro de confusión en el subordinado la hizo sonreír—. No te preocupes, te dolerá menos que lo que te hicieron esos policías —sacó una pastilla de su escote—. Esta droga te desinhibirá, no es un suero de la verdad, pero —dio unos pasos hacia el pelirrojo, quien ni se inmutó. Ella pidió al otro que abriera su boca, cosa que obedeció e insertó la píldora dentro. Blitzmon hizo un alboroto, ¿qué pensaba el estúpido macaco? Entonces el germano suspiró y escupió el estupefaciente, algo que no sorprendió en lo absoluto a la pareja.

— Odio la menta —mintió.

— Hmm, parece que alguien fue sincero —rió Lykos—. Eso es malo…

— Señorita Lykos —interrumpió Bakemon—. Mi Tamer viene en camino, no estará feliz si el trabajo no está hecho —Eso fue todo lo que Von Kaulitz necesitó para actuar, sacando de su bolsillo la tarjeta azul con la que invocó a Vee. Este no dudó en evolucionar cuando Hanz sacó su D-3, adoptando la forma de Paildramon en el acto, en lo que su oponente hacía lo mismo. Bakemon chistó, pero una Esgrima fue disparada hacia él con la intención de noquearlo, cosa que hubiera hecho de no ser por la aparición de Hum.

— Vaya, vaya, ¿así que tenemos un traidor? —rió una voz masculina a espaldas de Hanz— ¿o tal vez un intruso?

— Lorelei —chistó la mujer. Aparentemente sus códigos invertían sus géneros, algo relativamente ingenioso, desde la perspectiva de Blitzmon. Sin embargo, pronto empezó a preocuparse. Tenían un Bakemon y un Qilinmon en escena, no podían descartar que la sábana parlante también pudiera adoptar otra etapa y tenían que avisar a sus compañeros que estaban en problemas. ¿Qué hacer? ¿qué hacer?

Mirae Kiyoe Blair Blair Takerudark Takerudark aiura (?)
 
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Moonchild
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Paildramon se colocó en guardia entre su Tamer y los renegados, pensando a toda prisa una forma de salir de esa situación. Si el Bakemon estuviera solo como antes, probablemente Hanz habría podido sacarlo del tablero usando a Blitzmon, pero si la sábana voladora podía mantener su etapa adult sin más, lo más seguro era que tuviera acceso a la Perfect, lo cual complicaba mucho las cosas, especialmente si Lykos y Lorelei pensaban apoyar con cartas o memorias.

—Probablemente un intruso —contestó la mujer, cruzando los brazos bajo el pecho mientras su Tyilinmon y el dragón se retaban con miradas. —Hiroto no debería tener Digimon ahora, así que ¿quién eres?

Hanz rechinó los dientes y no contestó. Detrás de él Blitzmon hacía todo el trabajo de estrategia que era demasiado pesado para el cerebro del macaco, calculando lo mejor posible sus opciones. Von Kaulitz podía intentar usar su D-Terminal o comunicador para contactar con sus compañeros, pero eso generaría un ataque por parte de los renegados para impedirlo. También podría evolucionar y tratar de igualar condiciones, pero terminarían más o menos igual si Lorelei evolucionaba a su compañero. Si se revelaba como portador de un Spirit y lo noqueaban… La mejor opción era que sus camaradas llegaran a rescatar el día, pero era poco probable sin tener forma de enterarse del peligro.

—La Central debe estar buscándonos, tal como Yui mencionó… avisaré a los demás para que destruyan todo —mencionó, sacando un D-Terminal.

Mierda. Aquello iba mal. Y además esos pedazos de basura hablaban como si él no estuviera ahí, ya les haría morder el polvo. El insecto le recordó que estaban en desventaja para que no hiciera nada estúpido; ellos habían tenido claro que era un riesgo cuando se embarcaron en ese plan.

—No te precipites… puede que este esté trabajando solo, y siempre que no le diga nada a otros, no hay por qué perturbar la investigación.

Lorelei parecía tener más autoridad que la mujer, pero la opinión de esta era igualmente escuchada. El varón se lo pensó y finalmente decidió que llevarlo para ser interrogado podía ser una idea provechosa, sobre todo si así podían tender emboscadas y deshacerse de cualquier posible compañero. Guardó el aparato en el bolsillo y le hizo un gesto con la cabeza a Lykos.

Tyilinmon pateó el suelo y se lanzó hacia Paildramon, que ya lo esperaba, de forma que pudo interceptar su ataque. El espacio para pelear no era muy amplio, así que Hanz tuvo que retroceder de un salto y casi pegarse a la pared. La bestia y el dragón chocaron antes de separarse, con ambas partes algo cohibidas ante la posibilidad de herir a sus respectivos acompañantes. Con la única salida real bloqueada por el último Tamer en llegar, Hanz tanteaba en busca de sus memorias con el ceño fruncido. Le quedaban unos 10 minutos al espejo, como máximo.

En la superficie, ambos grupos se habían separado, manteniéndose en un rango en el que los Spirits pudieran indicar con facilidad la dirección en la que se encontraban sus homólogos. Procuraban no acercarse a la alcantarilla donde el Bakemon había esperado a Hanz, pero a la vez no querían perder del radar a Blitzmon. Arthur y Ewain fueron los primeros en encontrar una alcantarilla circular al fondo de un callejón que daba a una tubería lo bastante grande para caminar en cuclillas y buscar alguna más amplia.

—¿Blitz está cerca? —preguntó una vez más Ewain, arrodillado junto a la boca abierta de la cañería. No le hacía mucha ilusión entrar.

—Sí, señor —informó el de la tropa polar—. Hace unos minutos dejó de moverse.

La patata transmitió la información. No sabían si el hecho de que la presencia de Blitzmon siguiera fijada en la misma dirección y a la misma distancia era algo bueno o algo malo, quizá ya estuviera en el laboratorio… o quizá estuviera en alguna dificultad que le impidiera moverse.

—Será mejor que lo alcancemos, su Majestad —comentó Lancelot, asomando el hocico en el agujero; Arthur suspiró ante el calificativo, pero de momento tenía ocupaciones más graves.

—Bien, vamos —asintió.

El dragoncito y Patamon bajaron primero, luego de asegurarse por medio del oso polar que no hubiera cerca alguna clase de vigilancia. Los humanos entraron detrás se movieron incómodamente en dirección a lo que parecía una boca de túnel varios metros más allá. Esperaban que los llevara mas cerca de Hanz.

Siempre cabía la posibilidad de que estuviera con algún renegado, en cuyo caso llegar para evitar que el susodicho escapara era lo mejor que podían hacer. El tubo se abrió a una sala estrecha de techo bajo que conectaba con otras tres tuberías de distintos diámetros, escogieron la más amplia, esperando que en algún punto girara a la derecha.

Samali y Mai seguían en la superficie, caminando tan tranquilamente como les era posible. Ranamon había detectado a una cabellera rubia siguiéndolas desde hacía unos minutos y ellas temían que fuera el chico disfrazado de anciano de antes; quizá había hablado con el quinceañero y había decidido asegurarse de que la pelirroja no encontrara otra pista. Pese a que Mai tenía otro cambio de ropa y estaba en compañía de otra persona, su cara no era precisamente una que pasara desapercibida, dado su nivel de fama, así que decidieron disimular un rato.

Lo malo de tener que disimular era que no podían entrar en las cañerías sin saltar alarmas de parte del tipo que las seguía, pero trataban de moverse sin perder a los otros dos Spirits de donde pudieran sentirlos. Ranamon no le quitaba los ojos de encima al espía, en espera de posibles compañeros de fechorías.

—Quizá deberíamos intentar emboscarlo —murmuró Palmon, aferrada a la mano de su Tamer mientras caminaban.

—¿Sigue solo, Rana? —inquirió la rubia en voz baja.

—Sí. Tampoco veo algún Digimon que lo acompañe.

Se detuvieron a mirar en una vitrina de ropa femenina con fingido interés mientras Winters transmitía la respuesta de la etérea y entre los cinco armaban un plan rápido. Consciente de que el tipo las miraba desde dos edificios más allá, la rubia fingió recibir un mensaje de D-Terminal y luego se despidió de Mai, alejándose.

De acuerdo al plan, el rubio debía seguir vigilando a Mai, que era la que había estado preguntando, y Samali debía esperar desde cierta distancia a que Mai guiara al intruso a un callejón para ella aparecer por detrás y cerrarle el paso. El plan ponía a la pelirroja muy nerviosa, especialmente porque entrar en el callejón con el renegado detrás la dejaba sin rutas de escape, pero se recordó una y otra vez que Samali no la dejaría sola nunca mientras se alejaba de la vitrina y enfilaba por la acera rumbo a la boca de una callejuela.

—Sé que me estás siguiendo —dijo en voz alta en cuanto estuvo en el estrecho camino, volviéndose hacia la boca del mismo. —Muéstrate.

Por un momento no hubo más que silencio. Por tanto que casi pensó que el renegado había huido, pero este finalmente asomó la cabeza.

—Supongo que no debería sorprenderme —replicó este al fin, dando un paso al interior del callejón.

—¿Por qué nos sigues? —inquirió Coronamon, como si no lo supiera ya. El rubio se frotó las manos frente al cuerpo y la cicatriz en el dorso de una de ella fue visible pese a la disminución de luz disponible.

—No es personal, pero has estado haciendo algunas preguntas molestas —replicó este, sonriendo— me pregunto a donde fueron ese amigo tuyo y la rubia de hace un rato.

—¿Yo? A ningún lado —contestó Samali, bloqueándole el paso con Palmon a su lado. El renegado se volvió y frunció el ceño ante la visión de la planta. Detrás de Hitomi solo había una pared y un par de puertas cerradas a cada lado, pero no era como que pudiera pasar por encima de ella con Coronamon ahí.

Tan pronto la contienda entre ambos Perfect comenzó, el Bakemon se volvió hacia el humano y comenzó a avanzar frente a él, esperando poder reducirlo impunemente ahora que su compañero mantenía al Digimon ocupado. Hanz insertó una memoria en el lector y le dio la orden de detener al fantasma por el máximo tiempo posible; el aludido detuvo su avance con cara de estar irritado por la fútil resistencia y luego se adelantó para hacer frente a la Witchmon.

—Es inútil, cariño, mejor ríndete —comentó Lykos, sonriéndole desde la pared opuesta de la sala.

—¿Y los demás? —murmuró el alemán en voz muy baja, esperado que el ruido de la contienda entre ambos Perfect ahogara sus palabras.

—Chackmon se acerca a nosotros, Ranamon está algo lejos todavía —contestó. No sabía si el oso polar iba sobre tierra o bajo ella, pero esperaba que fuera la segunda opción.

Witchmon desapareció en datos en menos de un minuto y Bakemon siguió avanzando, solo para tener que quitarse a un lado bruscamente; el Esgrima de Paildramon le hirió superficialmente el costado y la sabana con patas se quejó de dolor, justo antes de que Tyilinmon derribara al dragón contra la pared como premio por distraerse de su enfrentamiento.

Lorelei se separó del umbral y se acercó a Hanz con la intención de quitarle las memorias y evitar que pudiera defenderse, pero el ex miembro de Gungnir lo envió de espaldas al suelo con un derechazo directo a la nariz.

—Macaco, quizá deberíamos… —comenzó el guerrero, pero antes de que pudiera transmitir su idea o proponer que evolucionaran pese a los riesgos de que los descubrieran y robaran el spirit, la Nightmare Wave golpeó a Hanz, dejándolo en blanco en un instante.

El renegado se levantó, secándose la sangre de la nariz con la manga de la chaqueta, y soltó un par de insultos. Luego se sacó del bolsillo unas esposas y ató las manos del boxeador detrás de la espalda; podría haberlo noqueado, pero transportar todo su peso muerto por las cañerías sería difícil, que caminara. Von Kaulitz apenas había comenzado a hiperventilar por la visión frente a sus ojos y no se le ocurrió defenderse.

Paildramon había tenido difícil sacarse a la bestia sagrada de encima y poco a poco había conseguido ganar terreno en la pelea, pero tuvo que detenerse y de-evolucionar cuando vio a su Tamer atado. Luego lo sacaron de combate y Bakemon lo tomó en brazos.

—Vaya vaya… Hanz Von Kaulitz, quién lo diría —comentó Lykos cuando repentinamente el efecto del espejo pasó.

—Esperaba algo más fiero de él —se encogió de hombros el varón— llevémoslo con el jefe para que lo interrogue.

Chackmon estaba cerca, muy cerca. Sin dudarlo, Blitzmon comenzó a hablar a gritos, diciéndole al oso polar que estaban en manos de renegados y que quizá los llevaran al laboratorio o algún sitio cercano. No era su estilo, pero lo peor que podía pasar era que nadie estuviera lo bastante cerca como para escucharlo.

—Señor, ¿escuchó eso? —comentó el oso, enderezando aún más su postura. Ewain se había quedado como una estatua de piedra doblado por la cintura como estaba. La voz del Juttoushi del trueno sonaba bastante cerca y Hanz estaba en peligro.

—¿Pasó algo? —inquirió Arthur, tras casi chocar contra su retaguardia.



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Masaru Masaru, necesitamos una prórroga grande, por favor
 
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スパークル
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La situación para el renegado evidentemente no era la mejor, estaba prácticamente entre una Commander y una Expert, además de que no tenía a su compañero digital en ese momento y no tenía ninguna especie de ruta de escape sencilla; el chico alzó las manos como a modo de rendición, aunque aquello solo provocó una ceja alzada en la de mayor edad y una posición defensiva en la rubia. No le creían ni por un segundo.

Lo admito, eso estuvo bien. — Mai estuvo por decir algo, sin embargo el varón abrió su mano y de ésta cayó una especie de dispositivo con una luz rojiza; tanto la nipona como la americana retrocedieron al instante creyendo que era una especie de movimiento suicida, sin embargo, la “bomba” explotó sólo para liberar una densa nube de humo que se extendió en cuestión de segundos. Antes de que pudieran ver con claridad supieron lo que ocurría gracias al sonido de un aleteo: el renegado estaba siendo “extraído” del lugar, a final de cuentas el tipo no estaba solo.

Las luces de evolución delataron rápidamente que ambas féminas de Gungnir habían evolucionado a sus respectivos digimon para darle alcance al tipo que emprendía su escape, los que recién hubieron cambiado de forma se encontraban en su etapa adulta y tan pronto como se les fue posible alzaron vuelo con sus respectivas tamer sobre ellos para evitar que el chico al que habían acorralado huyera.

Hitomi actuó tan pronto como el humo se disipó de su visión debido a la altura a la cual se habían elevado, pasando una carta por su D-Arc para que el efecto de la misma actuara en Firamon. El león rugió y movió sus patas de modo que unas lianas espinosas salieron directo hacia las piernas del Stingmon que sacaba al rubio del lugar. El adulto fue frenado de golpe debido a la velocidad con la que volaba y lo sorpresivo de las lianas, provocando que el chico sufriera una especie de “rebote” en los brazos del insecto, soltando accidentalmente el D-Terminal que utilizaba para avisar al resto de sus compañeros sobre lo que ocurría.

Mierda. — Fue lo único que alcanzó a decir mientras el aparato caía libremente hacia el suelo, donde seguramente se destruiría.
Samali. — La mirada azul de la veinteañera se clavó en Winters, quien inmediatamente se afianzó a su compañera digital.
Sun. — La planta no dudó y disparó una especie de explosivo en forma de semillas, éste estalló al chocar con la espalda de Stingmon y nuevamente el movimiento brusco casi provoca que el rubio de la cicatriz cayera. El enemigo se giró, sosteniendo al renegado con un brazo y extendiendo el otro para hacer uso de su Moon Shooter con cierta libertad, aunque el ataque fue evadido por ambos alados de Gungnir.
Dinos dónde está el laboratorio. — Demandó la pelirroja, no había por qué darle más vueltas al asunto, el tipo no tenía cómo comunicarse y encima de todo ya era por demás obvio lo que intentaban, tomando en cuenta el hecho de que él la había afrontado primero y ahora se encontraba en una situación difícil de evadir.
Moriría antes de ser un cobarde traidor. — Se mofó entre dientes a la par que su digimon se giraba para volver a volar lo más rápido que se le fuera posible, no es que pudiera ganarle en velocidad a ambos digimon acompañantes de las chicas, pero si acaso podían hacer algo en esa circunstancia era hacerlas perder más tiempo: sí que era un experto en distracciones. Z’ev se aferró a la cabellera del león cuando notó que la persecución estaba por comenzar, no quería quedarse detrás o caer de su sitio a pesar de que pudiera volar por su cuenta, pues darle alcance a Firamon en pleno vuelo sería muy complicado para él.

[...]

Las noticias evidentemente no hicieron más que preocupar al White Knight, quien se movilizó prontamente detrás del escocés apenas éste se movió, ya no había tiempo de actuar de manera tan evasiva, Hanz estaba en peligro y con ello la misión entera entraba en una especie de jeopardy. Por más que Blake intentara mantenerse con la mente completamente fría, su pareja se encontraba en una situación que de por sí le había preocupado desde el inicio, el plan era demasiado riesgoso y ahora estaba cobrando lo suyo.

Chakmon se encargaba de guiarlos por el alcantarillado, no estaban muy lejos de donde Blitzmon hubo pedido auxilio, pero tampoco sabían la posición exacta; el spirit seguía sintiendo la presencia del guerrero milenario, pero a la par ésta se volvía cada vez más difícil de rastrear por la distribución semi-laberíntica del lugar. Joder. Joder. ¿Arriba o abajo? Se sentía como si el manipulador del trueno estuviera frente a sus ojos, pero allí no había nada, ¿podrían haberlos movido a una especie de nivel inferior? Ewain miraba a todos lados con preocupación hasta que la mano de Arthur se posó sobre su hombro.

Los tenemos muy cerca.
¿Qué? — El Inglés se llevó el índice a los labios, la presencia de Blitzmon no estaba mal ni ellos estaban perdidos, simplemente habían caminado en círculos por un par de minutos, unos muy valiosos por cierto. Alrededor de ellos había una niebla que les había hecho creer que habían seguido avanzando cuando en realidad no lo habían hecho, ¿sería que los renegados la habían usado al presentir que alguien más estaba con Hanz o simplemente lo habían hecho por precaución? Fuera lo que fuera, el tiempo estaba encima de ellos y la tensión era palpable.



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Moonchild
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Stingmon volvió a aferrar a su compañero con ambos brazos y realizó una pirueta que tenía la intención de evadir a ambos alados de Gungnir y colocarse a su espalda. Sunflowmon lanzó un coletazo lleno de espinas hacia atrás al ver su intención y el insecto las esquivó a duras penas. Firamon giró y se lanzó a la persecución del otro adulto. En ese dos contra uno el renegado estaba en clara desventaja, pero no tenía intención de rendirse sin antes quitarle algo de tiempo a ambas chicas.

—Tenemos que derribarlo —dijo Samali para sí misma, observando la persecución del león desde la espalda de su compañera—, y atrapar al rubio antes de que toque el suelo para interrogarlo.

Sunflowmon no contestó, lanzándose hacia un lado para bloquearle el paso al Stingmon, este frenó de golpe y dejó de batir las alas el tiempo suficiente para perder altura y escapar del cerco que le tendían los otros dos. Firamon consiguió rasguñarle un hombro con la garra antes de que este se alejara. Al humanoide volador le costó volver a alzar el vuelo y se le notaba jadeante; con su tamaño similar al de un humano y las heridas que ya cargaba, el sujetar a su Tamer mientras evadía a ambos adult en vuelo comenzaba a hacérsele muy difícil. Firamon se lanzó en picado detrás de él y Sun lanzó un rayo de luz en la dirección donde el insecto volaba, obligándolo a detenerse si no quería verse alcanzado por el ataque.

Con esa breve distracción el león de fuego cerró distancia entre ambos y le atacó a la espalda con su Fire Claw, destrozando su ala. Entre el dolor y el vuelo inestable el Stingmon soltó a su compañero, intentando agarrarlo de nuevo segundos después sin éxito. El rubio se precipitó al suelo gritando y la planta se dejó caer en picada para atraparlo a media altura. Arriba, los dientes de Firamon en el brazo del insecto impedían que este cayera al suelo. Al parecer Mai había llegado a la misma conclusión que la de menor rango sin que tuvieran tiempo de ponerse de acuerdo; realmente había pocas otras opciones.

Con ambos prisioneros comenzaron a bajar a tierra, buscando aterrizar en el mismo sitio donde habían despegado para recuperar la pista de los otros dos Juttoushi, perdida al alzar el vuelo. El humano lucía derrotado mientras bajaban, aunque no particularmente cooperador. Intentó huir en cuanto pusieron los pies en la tierra, pero Sunflowmon lo tenía firmemente sujeto. Su Digimon, por otro lado, estaba ya demasiado herido para moverse mucho.

—Dinos donde está el laboratorio —exigió Mai, acercándose al renegado con Z’ev en el hombro. Su compañero mantenía a Stingmon controlado detrás de ella.

—Ya te dije, no soy como ese imbécil de Hiroto, así que pierdes tu tiempo preguntándome nada —replicó este con desdén. Sun apretó su agarre alrededor del cuerpo de este como advertencia.

—Las cosas serían mucho más fáciles si cooperaras, no tienes otro sitio a donde ir —añadió Samali. El rubio se rió y escupió a los pies de ambas.

—¿O qué? ¿Van a torturarme y matarme? Son demasiado santurronas para eso —se burló y, para desagrado de ambas, tenía razón.

—Te entregaremos a Digital Security si no cooperas —dijo la de mayor rango secamente— y seguramente podrás experimentar de primera mano lo persuasivos que fueron con Hiroto para sacarle la información.

—Perfecto, hágan eso. De aquí a que me hagan hablar ya habrán cambiado de ubicación.


Frustrante. Daban ganas de borrarle esa mueca insolente de la cara con una o dos palmadas dadas con la tapa del cubo de basura que tenía a un lado. Mai continuó dialogando con él, pero Samali se apartó de ella y se ocultó detrás de Sunflowmon para hablar con Ranamon sin que la vieran el idiota o su insecto.

—¿Donde están? —murmuró.

—Los siento difusamente, en esa dirección —dijo, señalando. —Blitzmon y Chackmon están cerca el uno del otro ahora.

—Entonces Ewain y Arthur deben estar bajo tierra ya…

Chasqueando la lengua sacó su D-Terminal y tecleó un rápido mensaje para Ewain, avisándole que tenían al renegado rubio de antes y preguntando cómo estaba la situación con ellos. La respuesta llegó bastante pronto y la dejó helada, pues decía que Hanz había sido capturado.

—¡Mai! —llamó su atención, saliendo de detrás del girasol. El rubio estaba en medio de un insulto particularmente colorido, pero se calló al ver a la rubia aparecer de nuevo, preguntándose si la alarma de esta sería porque había compañeros suyos cerca. Samali alejó a la japonesa unos pasos y le dio las noticias al oído, dejándola tan congelada como había estado ella poco antes.

—Tenemos que ir de inmediato, entonces —dijo Hitomi, sopesando sus opciones a toda prisa.

—¿Qué hacemos con él? —inquirió la rubia. Sun no podía cargarlo, tendría que de-evolucionar para entrar en las cañerías, y el mismo caso sería con Firamon.

—Átenlo, amordásenlo y que camine —propuso la rana. Sería peligroso dejarlo suelto, así fuera inconsciente, y quizá les serviría como objeto de trueque por Hanz.

Samali transmitió la información y Hitomi se mostró de acuerdo. Improvisaron una mordaza con una bufanda ligera que la rubia jamas volvería a ponerse luego de haber estado en la boca de ese esperpento y le ataron las manos y brazos con cuerda, dejándole los pies libres para caminar. Por último, Stingmon de-evolucionó a Tentomon tras quedar inconsciente de un golpe y ambos compañeros ya en su etapa Child se encargarían de turnarse para llevarlo, si lo dejaban inconsciente ahí no había duda de que iría con el chisme tan pronto despertara.



—Las chicas vienen en camino —informó Ewain, echando una mirada alrededor con molestia.

Ambos Digimon estaban mirando por los alrededores en busca de una forma de descender al piso de abajo, pues Chackmon había atravesado el suelo y había constatado que había un nivel de cañerías más abajo, que parecía mucho más viejo y descuidado que en el que se encontraban. Ninguno de los presentes queria pensar mucho en que clase de tufo se encontrarían una vez bajaran, pues donde estaban ya olía lo suficientemente mal.

—Bien, quizá dividirnos bajo tierra de mejores resultados —asintió el Rey. Ahora ya no tenían muchas dudas de que habían estado caminando en círculos, pero fuera cual fuera la técnica que habían usado para confundirlos, se había desvanecido. El escocés le informó también de que las féminas habían atrapado a otro renegado.

El tiempo que les estaba tomando descubrir una forma de bajar lo estaba volviendo loco. La presencia de Blitzmon se había desplazado, llendo debajo de una pared con tuberías demasiado pequeñas para que ellos pasaran. El peliazul habría querido correr por todas partes en busca de una forma de bajar, pero si comenzaban a moverse como liebres sus compañeras jamás serían capaces de encontrarlos, así que se obligó a estarse quieto, sabiendo que había un rejilla de alcantarillado que salía a la calle no muy lejos de allí.

El pitido de un mensaje le avisó que Samali y Mai estaban ya bajo tierra y pasaron apenas unos minutos hasta que el eco de pisadas les llegó, procediendo sobre todo de un reacio renegado que parecía decidido a moler el suelo a golpes con cada pisada, para irritación de sus carceleras. Arthur salió por un túnel para encontrarse con esas pisadas y avisar a las compañeras el problema que tenían en ese momento. También tomó el papel de custodiar al renegado.

—¿Creen que logró avisar a alguien? —preguntó cuando se reunieron con Ewain.

—Su D-Terminal quedó hecho añicos contra el suelo mientras peleábamos en el aire, así que no creo —contestó Mai.

Apenas intercambiaron pocas palabras más antes de que Ewain las urgiera a buscar una forma de descender al nivel inferior; procuraba parecer calmado y mantener la mente fría, pero aún así se le notaba la ansiedad. Se separaron y comenzaron a buscar. Pasaron cerca de 5 minutos hasta que White Knight regresó corriendo entre pasadizos, buscando al primero que pudiera localizar para informar que creía haber encontrado una forma de bajar. En cuestión de instantes los cuatro estaban de nuevo reunidos con sus respectivos seres digitales y los prisioneros y se dispusieron a seguir al policía.

La entrada en cuestión estaba al final de una corta cañería por la que no se les habría ocurrido meterse, pues era estrecha y les tocaría gatear para pasar. Al fondo del tubo se veía un hueco con unas barras verticales ue parecían los extremos de unas escaleras y el tenue resplandor de algún tipo de iluminación. Los Juttoushi confirmaron que daba a un túnel circular y que estaba vacío antes de que cualquiera de ellos intentara pasar. La piedra apestaba pero estaba seca y limpia, lo que demostraba que alguien se arrastraba por ahí con frecuencia.

—¿Hacia donde? —preguntó Ewain a los espíritus cuando estuvieron todos abajo, mirando adelante y atrás a los dos caminos que podían tomar desde ahí.



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Esposo Canon de Hoppie
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Los dos juttoushis señalaron hacia la izquierda. A pesar de no estar del todo seguros, definitivamente la presencia de Blitzmon era mucho más intensa hacia ese lado, por lo que comenzaron a caminar con mucho cuidado de no ser oídos. No pasaron ni diez segundos, cuando el renegado amordazado empezó a forcejear, haciendo un poco de ruido, pero se vio rápidamente apaciguado por el escocés. Éste lo tomó del cuello de su playera y lo empujó con rudeza hacia la pared de la tubería, lastimándolo e hicieron que chillara.

Dime dónde está el laboratorio y tus compañeros —demandó el escocés, pero el otro simplemente esbozó una sonrisa como pudo y desvió la mirada.

Todos miraban a Ewain con sorpresa, no era normal que tuviera ese tipo de arranque de ira, pero era totalmente comprensible por la situación en la que estaban. Su respiración se agitó y poco a poco su rostro fue cambiando a uno más consternado, había intentado guardarse todos esos sentimientos, pero ya era imposible retenerlos más. Mai, antes de que hiciera algo de lo que pudiera arrepentirse, lo obligó a soltarlo y retroceder unos cuantos centímetros.

Lo vamos a encontrar y lo salvaremos —le susurró la pelirroja al peliazul en un intento de consuelo. El europeo la miró a los ojos, esos zafiros que tantos problemas les habían causado en el pasado y pudo calmarse, pues no vio en ella a una amiga ni una conocida, sino a la ex líder de Gungnir, al menos por unos segundos.

Perdón… —se disculpó al tiempo que apretaba sus manos y cerraba sus ojos en un intento de borrar lo que había pasado.

El renegado soltó una risilla ahogada satisfecho. No sólo estaba haciendo sufrir al grupo por no poder encontrar el camino correcto, si no que ese chico sufría también por motivos más personales. Mai lo miró fijamente, haciendo que éste sintiera una especie de escalofrío recorrer toda su espina dorsal. Volteó a ver a su Digimon y éste asintió, dejándole a Palmon el Digimon que continuaba desmayado. La japonesa sacó una carta de su arsenal y la pasó con velocidad por su dispositivo digital, otorgándole a Coronamon la capacidad de utilizar el Cat’s Eye de Tailmon. Sin perder el tiempo, éste miró directamente a los ojos del renegado y usó su técnica, metiendo en una especie de trance hipnótico al muchacho rubio. Una vez que aquello funcionó, el Digimon ígneo logró sacarle información primordial. El túnel que habían tomado los dirigía hacia su zona de descanso, mientras que el otro los llevaba directamente hacia el laboratorio. Con esos datos, el Child de fuego logró inducir una laguna mental en el chico y despertó de inmediato, justo cuando el efecto de la carta terminaba.

Ewain se puso necio. La japonesa y la estadounidense buscaban acompañarlos por el alemán, pero el escocés se negó rotundamente. Finalmente decidieron volver a separar al grupo tal y como había estado anteriormente, todo con el fundamento de la importancia de la misión y la prioridad que debería tener el conseguir la información del laboratorio. Cuando accedieron, cada quien tomó el camino que le correspondía, llevando al renegado hacia el laboratorio para vigilarlo de cerca. Antes de perderse en la otra opción para avanzar, Mai regresó con su compañero de gremio y le entregó una carta, dejándolo un poco perplejo.

¿Y esto? —preguntó.

Úsalo, te será de utilidad para rescatarlo —dijo sin más, regresando a donde la esperaba su compañera rubia, el renegado y los dos Digimon que lidiaban todavía con el otro inconsciente.

Blake había insistido en ser él quien fuese por Hanz y los dos renegados con problemas de identidad de género, prometiendo no actuar de manera imprudente y sólo con la aprobación del White Knight y su compañero Digimon.

Avanzaron por el pasillo oscuro y poco a poco fueron escuchando cómo un par de voces aumentaban en tonalidad. No continuaron caminando por temor a ser descubiertos, pero fue Chackmon quien atravesó la pared y logró ver el cuarto en el que estaban esas dos personas. Distinguió que, en el suelo, junto a ellos, yacía amordazado el alemán junto con Veemon, incapaces de moverse o hacer algo para actuar. Se pudo percatar que las pertenencias de la pareja de su portador se localizaban en una mesa cercana, pero iba a ser complicado poder obtenerlas y liberar al rehén al mismo tiempo. Necesitaban un buen plan, pero las opciones eran realmente escasas con un lugar tan cerrado como ese. Si bien el sitio tenía buen espacio y ventilación, no dejaban de estar en el subterráneo y un mal movimiento podría acabar con ellos enterrados. El oso polar regresó unos centímetros y le comunicó a Ewain todo lo que pudo ver.

Arthur, Dorumon —llamó con voz muy baja al dúo, quienes se acercaron todavía más a ellos—. Ellos se encuentran sentados en un sofá, cerca de una mesa con las pertenencias de Hanz. Él está bien, pero está atado con unas esposas y no puede hacer mucho, igual Veemon.

¿Algún plan? —preguntó el inglés. No hizo mención sobre cómo sabía aquella información, pero si antes ya había reiterado sus sospechas de la conexión de ellos con los juttoushis, ahora lo podía afirmar con seguridad. No obstante, no era el momento ni buscaba encararlos, así que simplemente se hizo el ignorante.

—dijo con seriedad, mostrándole la carta que le había prestado la ex líder del gremio minutos antes y una de su colección personal—. Confía en mí. Podré ver en la oscuridad, ellos no.

[…]​

Luego de afinar los detalles, finalmente todos estaban preparados. Ewain tomó su lector de cartas y pasó con rapidez el naipe, brindándole a Patamon la facilidad de utilizar la Giro Bomb. Programaron el temporizador y le dieron la sencilla instrucción de avanzar cerca de los renegados y sus Digimon para explotar. Afortunadamente, el poder de la técnica se relacionaría con el de Patamon en su etapa Child, así que no correrían el riesgo de que el lugar empezara a derrumbarse. Cuando la bomba llegó a su destino, los bandidos se percataron de su presencia, pero antes de poder reaccionar, explotó y levantó una buena cantidad de humo para los dejó invidentes por unos segundos, los cuales aprovechó el peliazul para salir hasta la habitación y utilizar su otro as bajo la manga, Haguro. La oscuridad impenetrable invadió el lugar, cegando por completo a Lykos y Lorelei, junto a sus Digimon, lo que permitió que Ewain comenzara a avanzar a tientas, siguiendo las instrucciones de su guerrero legendario sobre la posición de Blitzmon.

Macaco, Veemon —se oyó la voz del escarabajo milenario—, arrástrense hacia delante, la mesa está a varios metros.

Dicho y hecho, ambos comenzaron a moverse como gusanos y lo más silencioso posible, alcanzando la mesa en menos de un minuto. Ya Ewain había logrado obtener las cosas de su pareja y Patamon ya se había acercado para cuando terminó el efecto de la carta, dejando nuevamente al descubierto todo el lugar.

La escena congeló a todos. Por un lado, el escocés tenía a sus pies a su novio y su Digimon, intentando desatarse lo más rápido posible, pero por el otro, los dos renegados se hallaban con sus respectivos Digimon evolucionados de nueva cuenta. Tyilinmon y Metal Fantomon los veían, sedientos por atacarlos, pero a la expectativa de sus Tamers. En la entrada, Arthur se encontraba con Grademon y se mantenía al margen, pero también estaba listo para atacar.

Mueves un dedo y te mueres —amenazó Lykos con una sonrisa burlona—. Sabía que debía de haber alguien más contigo.

Y mira quiénes —dijo Lorelei, viendo al miembro de Digital Security—. Lykos…

La muchacha lo vio con una mirada asesina, sabía lo que pensaba, pero todavía tenían la oportunidad de detenerlos y no tirar toda la investigación a la basura, así que eso harían. Lorelei chasqueó la lengua y dirigió su mirada nuevamente a todos los demás. Ewain, siendo imprudente como casi nunca, alzó su digivice y dejó que la luz bañara a su Digimon. Por primera vez desde su ascenso, la patata empezó a mutar hasta adoptar la figura humana característica de siempre, pero esta vez, en lugar de ser adornado con alas y ropajes, una armadura azul y pesada se unió a su cuerpo, dándole el temple de un caballero temerario. Unas alas se desplegaron, pero eran duras y eso hacía dudar a los demás sobre su capacidad de volar, mas eso poco les importó cuando lograron ver al serafín recién evolucionado frente a ellos.

Metal Fantomon y Tyilinmon ya se habían decidido por atacar, pero dudaron unos segundos por la impresión de aquello. Aquello fue aprovechado por el angelical Digimon, quien expandió su espada Excalibur y cortó de tajo las esposas de ambos, liberándolos. Al ver aquello y recibir órdenes gritadas por sus Tamers, se lanzaron por ellos, pero Tyilimon fue interceptado por Grademon mientras que Metal Fantomon se enfrentó contra el sagrado.

El espacio era reducido como para que lucharan libremente, por lo que en ese momento se limitaron todos a sus capacidades físicas. Lancelot no tuve gran problemática, pues era un Digimon de corto alcance, pero con los demás no fue la misma historia.

Malditos —escupió el alemán una vez que había vuelto a la cordura y había asegurado a su novio que se encontraba perfectamente bien—. Vamos a patearles el culo, Vee.

El azulino asintió, pero el escocés levantó la mano para evitar que hicieran algún movimiento. A pesar de las constantes quejas del germano, éste accedió a no intervenir por el momento, ya que, según Ewain, el espacio no les iba a favorecer en ningún sentido y sólo iba a estorbar. Dirigió una mirada a su novio con curiosidad, generalmente él era quien intentaba proteger a los demás, pero esta vez era el protegido de su pareja y era bastante incómodo y extraño, pero la determinación del peliazul era una que jamás había visto de esa forma, al menos no una que se le viniera pronto a la cabeza. Metal Fantomon gritó de forma que empezó a romperle los tímpanos a todos los presentes, incluyendo a sus aliados, para posteriormente agrandar su guadaña con aquella aura carmesí brillante tan característica de él. Maniobró con maestría su arma, pero el serafín digital lanzó un puñetazo cargado con energía sagrada, la cual se canalizó en una figura circular y dio de lleno en el cuerpo del fantasmagórico enemigo. Afortunadamente para Seraphimon, aunque no había usado nunca aquella evolución por su nula necesidad, la fuerza y desempeño eran superior al de un Digimon promedio de ese nivel, pues había estado entrenándose y no era poco el tiempo que llevaban en ese rango, dificultándole la batalla al otro Digimon.

Mientras tanto, Grademon continuaba evadiendo como podía los ataques del cuadrúpedo sagrado, pero era imposible por el espacio y recibió buena cantidad de cornadas. Fastidiado, decidió contrarrestar con unos movimientos rápidos, atinando y conectando dos golpes seguidos, lo cual hizo que su enemigo retrocediera unos cuantos metros para reponerse de la ofensiva.

El europeo mayor miraba con preocupación todo. Necesitaban terminar pronto todo, por lo que sacó sus cartas y las barajeó entre sus dedos hasta que logró encontrar lo que necesitaba. Lorelei, al ver lo que estaba haciendo, tomó su iC y lanzó una carga para potenciar el ataque de su compañero digital. Desafortunadamente, la desventaja por elemento y atributo hacía que aquello no surtiera el efecto que había esperado. Wilson deslizó con rapidez dos de sus cartas: Símbolo de la Esperanza y Clairvoyance Necklace. En el próximo ataque, el serafín fue capaz de esquivarlo con maestría y asestó un golpe directo con su espada hacia la esfera roja del Digimon, la cual comenzó a resquebrajarse, pero antes de romperse por completo, éste terminó volviendo a su etapa Child, completamente exhausto.

No… —Lykos apretó con fuerza su iC y frunció el ceño.
 

スパークル
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Por su parte, Samali y Mai avanzaban detrás del felino y la planta por el otro túnel que los llevaría hasta el laboratorio, en parte intentaban ir a un paso moderado que no los delatara, por otro lado querían apurarse y el hecho de traer al renegado con ellas hacía las cosas un poco complicadas pues éste intentaba hacer ruido o cualquier cosa en sí que obviara el hecho de que alguien estaba llegando. Esta vez fue Hitomi quien se detuvo de golpe, provocando que el chico chocara contra su espalda debido a lo repentino de aquel acto; la pelirroja se giró, lo miró fija e intensamente y así tan sorpresivamente como se había detenido, le estampó el puño directo al estómago. Evidentemente el varón se dobló al instante debido al dolor, el aire se le escapó y le fue imposible recuperarlo inmediatamente debido a que estaba amordazado, los ojos del rubio se cruzaron con los de la ex-líder de Gungnir.

Sigue intentando cosas así y te irá peor — amenazó —, llevo tiempo que no tengo paciencia con los renegados, deberías no jugar con tu suerte. — La voz salió tan fría y firme que podía ponerle los nervios de punta a cualquiera, la rubia miraba con sorpresa a la japonesa ¿cuándo se había vuelto así? No quiso preguntar ni comentarle nada al respecto a Hitomi, en realidad ella deseaba que aquel renegado cerrara la boca de una vez por todas. Sylph tomó el brazo del chico y forzosamente lo hizo ponerse de pie, momento en el que el grupo reanudó la marcha por aquel hediondo túnel; no sabían muy bien cuánto les faltaba para llegar al final, pero creían que no era demasiado puesto que poco a poco unos ruidos ahogados comenzaban a escucharse, volviéndose ligeramente más claros conforme avanzaban.

Pasos, voces, cosas siendo movidas de un lado a otro, en algún momento escucharon algo desplomarse seguido de una especie de regaño, evidentemente a alguien no le había agradado que ese algo fuera derrumbado. Hitomi y Winters se detuvieron, obligando al renegado a detenerse también y además Coronamon lo tenía amenazado para evitar que intentara algo de nuevo; estaban muy cerca ya, tenían que planear algo para avanzar la poca distancia que las separaba de aquello que habían estado buscando prácticamente todo el día. Samali miró a su ex-líder, quien le regresó la mirada serenamente a medida que escuchaba con un tanto de más atención en un intento de calcular más o menos cuánta gente habría allí; imposible saber quiénes eran científicos y quiénes renegados sólo por las voces, pero al menos podrían hacerse la idea de un aproximado de personas que debían esperar antes de entrar al lugar de lleno.

Acorralarlos, controlar la situación, evitar que destruyeran todo. Se escuchaba muy sencillo, pero ambas integrantes de Gungnir sabían que no iba a ser completamente pan comido; joder, si tan solo pudieran hacerlo todo “limpiamente” y resolverlo como muchas otras quest en el pasado que no habían presentado tanto problema… pero las cosas cambiaban, no podían simplemente saltar dentro y saber que lo más difícil de su misión sería enfrentar a un digimon en etapa adulta.

Storm right in. — Soltó finalmente la asiática después de que sus varios planes conversados fueron desechados por ambas, la mejor idea que se le pudo ocurrir fue esa, por más simple y ridícula que sonara. Los ojos de la rubia se cruzaron con los de su ex-líder de gremio, cuestionándose si Mai se había vuelto completamente demente o si en realidad había un plan detrás de su declaración que literalmente significaba que entrarían directamente; la pelirroja le regresó un gesto sereno, luego le mostró una carta y sonrió con simpleza mostrando cierta seguridad muy similar a sus tiempos previos a la crisis provocada por la emboscada.

¿Después de eso qué haríamos? — Susurró Apsará, no muy segura de que fuera la mejor ruta a seguir. Sylph le mostró una segunda carta, para luego apuntar al brazalete de la menor que contenía el espíritu del agua.

Es lo mejor que se me ocurre, un ataque sorpresa que es directamente a sus caras. — Declaró, Winters realmente no tenía argumentos en contra a esas alturas, tenían que hacer algo para desmantelar a ese grupo o al menos detenerlos. Durante todo ese tiempo, Coronamon y Palmon se habían mantenido muy cerca del renegado, obviamente amenazandolo de maneras simples pero efectivas para evitar que hiciera alguna cosa “graciosa”. Ambas chicas asintieron finalmente, siendo la pelirroja la primera en erguirse por completo y permitir a su digimon evolucionar, tras lo que caminaron aún en relativo silencio hasta que lograron ver el final del túnel que los llevaría directo a la zona donde se hacían los experimentos: el laboratorio.

Let’s go. — Flaremon se mostraba inquieto, listo para llevar a cabo el plan. Mai asintió y a la par que el digimon comenzaba a correr a toda velocidad, la chica pasó ambas cartas por su digivice; el perfect soltó primero la Holy Grenade y poco después su cuerpo entero se rodeó en una luz intensa provocada por el efecto de The Sparkle of Fate, aquello hizo una reacción en cadena que básicamente fue atormentar los ojos de científicos y renegados que voltearon a ver hacia la puerta por acto reflejo cuando algo la atravesó repentinamente.

Palmon se mantuvo en su sitio, rodeando con ayuda del Poison Ivy el cuerpo del renegado y su digimon, paralizándolos y evitando así que se entrometieran en lo que ambas tamer y Flaremon hacían en ese momento. Z’ev, mientras tanto, seguía en los hombros de la humana que caminaba firmemente detrás del ígneo, Samali para ese momento ya se había convertido en la guerrera legendaria aprovechando la inmensa distracción creada por el perfect y ocultando su transformación entre la cegadora luz desprendida por el cuerpo del león. Como hubo sido estipulado, el espíritu acuático se encargaba de usar el agua para mover a los científicos y renegados hacia alguna zona en específico, a la vez que controlaba fuegos menores que torpemente hubieron sido iniciados en un intento de destruir la información contenida en el laboratorio; en cualquier momento el efecto de la carta que provocaba la luz cedería, pero también podían contar en el polvo que se extendía más al fondo de la habitación más específicamente donde Ranamon se esforzaba por concentrar a todos los enemigos. Aquella granada y que su efecto funcionara podrían ser la diferencia entre poder resolver aquello de manera pacífica o tener que pelear y arriesgarse a que daños colaterales pusieran en peligro todo lo que existía dentro de esa pequeña habitación.


Takerudark Takerudark Maiku Maiku Mirae Kiyoe
 

Moonchild
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La luz que emanaba de Flaremon se extinguió y por fin las compañeras pudieron ver a ciencia cierta lo que llenaba la habitación, dejándolas no con pocas inquietudes. La sala donde estaban probablemente estuviera destinada en otro tiempo como un lugar de descanso para trabajadores que tuvieran que llevar a cabo reparaciones en las viejas cañerías; era amplia, iluminada con linternas y bombillos portátiles y llena de toda clase de aparatos, algunos lucían médicos y profesionales, otros parecían sacados del laboratorio de un científico loco, incluidos los cilindros de vidrio donde varios Child Natural Carrier estaban sumidos en un sueño, cubiertos de cables que parecían monitorear su estado actual.

Ranamon había conseguido empujar hacia el fondo donde volaba el Angel Dust a todos menos a una chica un poco mayor que ellas, que había saltado por encima de una mesa para esquivar los ataques de la guerrera, con su Wormmon escudándola de posibles nuevos ataques. Por el aspecto que daba ella no era una científica sino otra renegada. Al fondo de la sala dos de los científicos, cuatro en total, intentaban alejarse del rango de la granada para evitar que hiciera algo más que adormecerlos; uno de ellos tenía en sus manos un encendedor, con el que había estado intentado prender fuego a una pila de papeles cercana. Ahora que podía ver bien, la juttoushi le arrancó el yesquero de la mano con un chorro de agua y su compañero, un Tailmon Child, se le lanzó encima como respuesta. Los otros dos científicos tenían el aspecto agotado de a quien no se le ha permitido dormir en mucho tiempo y miraban todo con una confusión ligeramente esperanzada que sorprendió a Mai.

—¡Ustedes, muévanse de ahí! —gritó la renegada, señalando a los dos que seguían en medio del polvo, ya casi cayendo dormidos. En su mano derecha el D-3 brillaba para permitir la evolución a su compañero, mientras miraba a los científicos con una maldición enredada en los dientes.

Esos dos científicos con sus digimon que, al contrario de sus compañeros, no intentaban alejarse de la técnica, habían sido forzados a trabajar en el proyecto por el guild leader de los renegados cuando su científico jefe le había informado que necesitaba más manos para sus experimentos, por lo que ahora no se mostraban precisamente inclinados a presentar batalla. En ese momento el científico jefe intentaba recuperar el encendedor de donde había caído en el suelo, pero Flaremon lo aplastó con un pie, gruñendo al humano para hacerlo alejarse; el digimon del mismo, lo jaló hacia atrás para poner distancia con el Perfect.

Okuwamon se había manifestado ya donde antes había estado el Wormmon y a una orden de su Tamer se lanzó sobre el león humanoide, quien interceptó la embestida desviándose hacia un lado para evitar acercarse demasiado a la pelirroja. Palmon, aún agarrando a ambos renegados, llamó a la exlíder para que se pusiera detrás de ella. El Tailmon había retrocedido después del ataque inicial a Ranamon, para no verse afectado por la diferencia de nivel, y tras un rápido brillo a su alrededor el Holy Ring destacaba en su cuerpo. El ser digital restante, un Piyomon, también parecía a punto de evolucionar, aunque daba la impresión de que ni él ni el gato podían ir más allá de la etapa adult, ya que sus humanos se habían enfocado más en investigar que en ascender.

—No saldrán de aquí con vida —aseguró la mujer de cabello azulado, observando de cerca el enfrentamiento entre ambos perfectos. —Supongo que el imbécil de Zack nos delató, pero los superamos en número, niña.

Bien, al parecer no se había dado cuenta de que Samali había evolucionado.

—No soy tan ingenua para venir hasta aquí sola —replicó Sylph, esperando que fueran cuales fueran los renegados que había en la sala de descanso, no superaran en número a Ewain y Arthur.

—Lorelei, nos atacan, cambio —avisó la mujer por un comunicador que acababa de ponerse a la oreja, lo que sea que le llegó del otro lado de la línea le hizo alzar la mirada con sorpresa. Mai le sonrió en respuesta y la peliazul soltó un gruñido de disgusto, ordenando a su Digimon atacar con más fiereza.

Flaremon estaba haciendo su mejor esfuerzo por mantener a Okuwamon lejos de su Tamer, al igual que Ranamon se batía con Tailmon y entre los dos debían evitar que Kyubimon pudiera pasar hacia donde estaban Palmon y Mai con el renegado y su compañero atrapados. Ranamon lanzó un chorro de agua hacia el gato para enviarlo rodando hacia atrás, pero justo en ese momento Kyubimon saltó por encima de él con un cabezazo; la rana pegó de un contenedor de cristal con un Funbeemon dentro y rodó hasta el suelo, boqueando. El león hizo una pared de fuego para alejar a los tres Digimon y gruñó, mientras el insecto se concentraba en él, ambos mamíferos atacaban a la rana por ser la de menor nivel.


Del otro lado del túnel Lorelei corrió hacia donde Keramon yacía exhausto, mientras el Tylinmon de Lykos se interponía entre los atacantes y su compañero. Seraphimon y Grademon se encararon a él para terminar eso de una vez. Desde el pasillo les llegó el ruido apagado de gritos y supusieron que Mai y Samali ya estaban en acción. Los tres varones pensaban que cuando Tylinmon cayera se acabaría todo y podrían asistir a las chicas, pero no contaron con que de pronto Lorelei sacara algo pequeño de su bolsillo y lo acercara a su digimon, hubo un brillo y Keramon se incorporó con la energía completamente restaurada, listo para volver a pelear; su Tamer les dirigió una mirada de odio a los compañeros y empuñó su Digivice para hacer aparecer de nuevo a MetalPhantomon.

Blitzmon, de nuevo con su portador luego de que le regresaran sus cosas al macaco, evaluó la situación, tal parecía que Ewain y Arthur podrían arreglar las cosas ahí. Chackmon le explicó por encima del ruido de las batallas lo que pasaba en el otro extremo del pasillo.

—Eh, Macaco, quizá deberíamos ir a ver si ellas necesitan ayuda —dijo, suponiendo que como mínimo habría otro renegado allá y que los científicos también tienen digimon. Ewain lució preocupado ante la perspectiva de que su pareja se viera atrapada de nuevo, pero se forzó a recordar que Hanz no estaba indefenso y que si alcanzaba a las féminas difícilmente estaría en tan mala posición otra vez. Vee se mostró más que de acuerdo en ir a rescatar a las damiselas y salió por la puerta antes de que nadie pudiera protestar, por lo que Von Kaulitz lo siguió en un trote ligero para desentumecerse del tiempo que estuvo amarrado.

Grademon se lanzó directo hacia Tylinmon con las espadas cruzadas al frente para propinar un corte en X. El cuadrúpedo ejecutó su Jinsoku no Kokoroe mientras se apartaba de la trayectoria del golpe y luego apareció en un costado, embistiendo al caballero con su cuerno. Grademon lanzó un corte con la espada en horizontal para esquivar el embiste, el cuerno consiguió alcanzarlo con la punta en el brazo antes de que la hoja lo partiera en dos, ambos perfectos se estrellaron contra la pared, y el caballero pateó al emplumado para quitárselo de encima.

Frente a ellos Seraphimon mantenía la guardia frente al fantasma metálico, ya lo había derrotado una vez y, a juzgar por la mirada desesperada del humano, este no era capaz de adoptar una etapa que lo igualara, así que era solo cuestión de tiempo.


Hanz llegó al laboratorio para encontrarse a novia de amigo esquivando lo mejor posible las embestidas de dos adultos a la vez; Flaremon se encontraba en medio de un forcejeo con Okuwamon y se le dificultaba ayudarla en ese preciso momento y Palmon aún estaba siendo usada de carcelero. El azulino saltó hacia el frente con un grito de guerra mientras que detrás de él su Tamer tomaba su D-3; el brillo envolvió a superhéroe y en cuestión de segundo era Magnamon quien se lanzaba sobre Kyubimon para apartarla de la guerrera legendaria, ya bastante herida.

Okuwamon se lanzó hacia su oponente con su Scissor Arms, lamentando el no poder volar y ganar ventaja aérea en un lugar tan cerrado, Flaremon se clonó a sí mismo para confundir a su enemigo y lo atacó a puñetazos cuando este frenó, confundido.

Detrás de ellos Mai respiró aliviada al ver llegar a su compañero y se concentró mejor en la batalla, barajando sus cartas en busca de alguna que pudiera usar para terminar al menos una de esas batallas de una buena vez, antes de que las cañerías les cayeran encima o llegaran refuerzos de alguna parte; de por sí solo con que el tal Zack y su compañero pudiera escapar de Palmon ya estarían más cerca del desastre. Sus dedos dieron de pronto con un naipe bastante raro y potente y sonrió, buscando otros para ir con ese.

—Flare, Lag —le avisó tan bajo como pudo antes de pasar primero Bao Lun y Símbolo de la Amistad, seguidos por la mencionada Lag.

La renegada escuchó el aviso y gritó a su compañero para prevenirle, pero cuando el efecto de la carta entró en funcionamiento la advertencia no sirvió para nada. Flaremon lanzó una esfera rojiza desde su boca que atravesó al enemigo inmóvil e inmediatamente después incluyó una pared de fuego que se estrelló contra este. La peliazul gritó, viendo como su digimon se estrellaba contra la pared y perdía la evolución, quedando inconsciente en su forma Child.

Ahora sin dos enemigos que enfrentar Ranamon se las estaba arreglando mejor contra el gato blanco, sobre todo desde que había conseguido bañarlo en ácido lo suficiente para alentar sus movimientos y quedar en condiciones más iguales. Por su parte, Magnamon estaba más descansado que Kyubimon, que había tenido que soportar ataques de un Perfect, por lo que sacarle ventaja no fue particularmente difícil, sobre todo con Flaremon ahora disponible para ayudar a acabar con eso rápido.

Los dos científicos despiertos se dieron cuenta en cuanto Okuwamon cayó que aquello no iba a salir bien y comenzaron a agarrar muestras, placas, informes y demás con la intención de llevárselo o destruirlo, pero Hanz pasó junto a Flaremon como un bólido y derribó a uno de los humanos, quitándole de las manos la pila de papeles que pensaba romper; el otro logró estrellar contra el piso una gradilla con tubos de ensayos antes de que el puño del alemán le enviara al suelo gimiendo. Por su parte, la renegada se lanzó sobre Mai y ambas cayeron sobre una mesa, forcejeando para dominar a la otra.

Kyubimon fue el primero en caer desmayado bajo un golpe certero de Magnamon, y el guerrero se tomó un tiempo para examinarse las heridas antes de prestar atención a lo que pasaba alrededor. Flaremon arrancó a la renegada de encima de su Tamer y la arrojó a donde Hanz estaba con los otros humanos antes de volverse hacia la única pelea que quedaba.

Para cuando Ewain y Arthur volvieron, tras haber dejado cuerpos inconscientes en la sala de descanso, se encontraron a Ranamon sentada en el suelo, siendo curada por Z’ev y Magnamon a su lado esperando turno; cuerpos de digimon y humanos por igual adornaban el suelo mientras que Flaremon y Hanz vigilaban. Mai se apartó de unas computadoras que había en la pared del fondo, donde dormían los dos científicos que no habían intentado pelear.

—¿Lograron destruir algo? —preguntó Arthur, sonriendo al ver que la situación estaba en apariencia contenida. Mai miró alrededor una vez más antes de contestar.

—Quemaron unas pocas cosas cuando irrumpimos, pero apagamos los fuegos rápido —
informó— deben haberse roto algunas muestras, pero la mayor parte de la información debería estar intacta. Revisé y no parece que hayan tenido tiempo de borrar nada de las computadoras, tampoco.

—Buen trabajo —sonrió Lancelot—. También tenemos sujetos de experimentos vivos, majestad —informó, mirando la hilera de tubos con cierto desagrado.

Habría que revisar a cada uno de esos cuidadosamente, si habían sido modificados quizá fueran peligroso y ameritaran ser destruídos, pero siempre cabía la posibilidad de que aún no sufrieran modificaciones o que estas probaran no ser una amenaza para la sociedad, por lo que los sujetos permanecerían con vida hasta posterior investigación.

—Gracias a todos por su ayuda y esfuerzo —dijo el White Knight a sus compañeros.

—No hay problema, para eso estamos —aseguró Samali, que ya había vuelto a forma humana. —Por cierto, Arthur, ¿te molestaría si intercambiamos D-Terminal? —añadió, sacando su aparato.

El rey se mostró de acuerdo con intercambiar direcciones con todos y aprovechó que tenía el aparato afuera para avisar a la policía de la completación de la misión y pedir refuerzos para trasladar a todos los renegados y digimon, así como disponer de la evidencia e información.




Takerudark Takerudark Maiku Maiku Blair Blair, lamento si quedó un poco brusco, así como está son 2000 palabras, ni hablemos si describo todo al detalle...
Masaru Masaru c'est fini, al fin!

 

"さあ、往こうか"
Supermoderador
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Ante todo, una enorme disculpa por el retraso. No hay justificación o excusa que valga para el plazo transcurrido, por lo que pasaré de una vez a la evaluación:

Narrativa
Empezando por este rubro y como es costumbre a estas alturas, no existe mucho que pueda reprochar en este apartado. Cada uno de ustedes posee una narrativa amena, una ortografía excelente y pocos errores o problemas dignos de sacar a colación. Pasando a aspectos más específicos para cada uno: Maiku, en tu caso lo único que noté fueron palabras/preposiciones que se te confundieron o estuvieron de más, posiblemente debidas a escribir a las prisas (pagó en lugar de apagó, cayó en lugar de calló o "recoger escombros que de sus viviendas", por poner ejemplos). Ninguno fue de importancia (excepto tal vez el cayó/calló) pero igual sería bueno echarle una segunda revisada rápida al escrito, porque estos "errores" no los atrapan los detectores. Take, tu caso fue muy similar, puesto que realmente lo único "reprochable" fueron letras que te comiste o cambiaste, sin ningún impacto real en la Quest.

Nami y Blair, en cuanto a ustedes sus observaciones las haré en conjunto puesto que los problemas que presentaron fueron muy similares. Algo que resaltó bastante de sus posts fue lo "brusco" que relataban algunos eventos, de maneras que aspectos importantes como explicaciones o planes ocurrían velozmente en el transcurso de una o dos líneas. También hubo momentos (aislados) en los que mezclaban tiempos verbales dentro de la misma oración (En el caso de Kiyoe, pongo como ejemplo: "suponiendo que como mínimo habría otro renegado allá y que los científicos también tienen digimon. ", mientras que para Blair uno de estos casos sería: "Hitomi y Winters se detuvieron, obligando al renegado a detenerse también y además Coronamon lo tenía amenazado para evitar que intentara algo de nuevo". Así mismo, también resalto en Nami principalmente lo abrupto que hacías los cambios de escenas en tus posts, de manera que en un párrafo estabas narrando un grupo y al siguiente pasabas a la pelea del otro sin aviso o advertencia previa, de modo que requería una segunda lectura para no perderse en ese cambio. Cuida más la transición de escenas para que no se sientan tan brusca y, de preferencia, emplea símbolos o separaciones para diferenciarlas (cosas como líneas o [...] funcionan bastante bien. Por último, y para ambas, expláyense más en la descripción de eventos y escenas, puesto que por hacerlo todo "a los golpes" fue que se presentaron problemas que mencionaré en los rubros posteriores.

Nota
Takerudark: 25/25
Maiku: 24/25
Blair: 21/25
Kiyoe: 20/25

Interpretación

En este rubro si tengo varios asuntos que reprocharles los cuales, por cuestión de comodidad, me encargaré de hacerlo primero en general para pasar a los "problemas" individuales. En el departamento de personajes propios (Tamer-Compañero) no tengo quejas. Cada uno de ustedes posee la experiencia para manejar bien a los Tamers de los otros, así como sus personalidades y reacciones; no obstante si me llamó la atención la ambivalencia de Ewain durante el secuestro de Hanz. Es perfectamente entendible que, dada su personalidad y la importancia del germano, que el escocés se altere, sin embargo en sus posts pasó de ataques de ansiedad a totalmente tranquilo a estampar al renegado contra la pared con una velocidad que francamente me generó latigazo, como si no se hubieran puesto de acuerdo en como iba a manejar el Elite esa situación. Sin embargo, el meollo de este rubro no son sus personajes, sino los NPC de quienes no creo que se pueda decir que hubo un buen manejo en esta ocasión.

Dejando de lado a Arthur y Dorumon (que de verdad no sentí que tuviera mucha participación/peso en la Quest) algo que me desagradó fue el manejo que le dieron a los Juttoushis, los cuales básicamente quedaron reducidos a detectores/radares y espías estirando muuuuucho la legalidad de esas dos habilidades que tienen. Los Juttoushis pueden sentir a sus homólogos cuando están cerca, sí; pero más de una vez se aprovecharon de esto para mantener "localizado" a Hanz a una distancia -no específicada- que no podía ser cercana; eso sin mencionar el laberinto de tuberías de la 2da mitad de la Quest. Así mismo: El espionaje: El Juttoushi está atado al Tótem, el cual está albergado en el Digivice (o en su caso, Canalizador) del Tamer. Una cosa es que se peguen a las paredes y que el espíritu vea tras ellas porque no se está alejando de su fuente, pero más de una vez generaron la impresión de que se separaban de estos o literalmente lo hacían pasar tuberías completas para ver que había del otro lado (como pasó con el pasillo estrecho que llevaba a las escaleras). Esto, sumado a su poco papel propio en la Quest, donde también resaltaron cosas como los Juttoushis refiriéndose entre ellos por su nombre de Hybrid Humano en lugar del Original/Ancestral, o que en ningún momento viera queja/reproche de Ranamon por las alcantarillas (con lo caprichosa/vanidosa/temperamental que es) hizo que me decepcionara bastante el "irrespeto" a los espíritus en esta Quest. Creo yo que no es necesario que diga que no me esperaba esto de ustedes, de la misma forma que no veo manera de "excusarlo/justificarlo", puesto que cada uno de los cuatro se ganó el Juttoushi a pulso, con bastante esfuerzo y lo ha usado incontables veces como para verlos reducidos a la participación de esta ocasión (Cuento a los cuatro porque, si bien Fairymon no estuvo, quien se la ganó si)

Y hablando de tuberías, aquí radicó el otro problema de esta Quest, principalmente de la segunda parte, y es que no parecía que se hubiesen puesto de acuerdo para decidir como era el sistema de desague de File. Esto causó no solo que algunas tuberías pasaran de "Necesitas ir en cuclillas -> Hay que ir a gatas -> puedes estar de pie -> Flaremon cabe ahí" sino que además permitió que en las "recámaras" ocurrieran peleas donde no solo participaron Digimon de tamaño considerable (Paildramon, Okuwamon) y poder (Perfects y Ultimate) sino que las salas parecían ser lo suficientemente grandes para albergar sus batallas sin que se vieran dañadas de ninguna forma (lo cual hablaré en Realismo también, claro está)

Por último, para las acotaciones individuales: Blair, en tu caso remarco tu 2do post, donde cometiste una contradicción indicando al principio que el Renegado no tenía un Digimon consigo, para que dos párrafos después un Stingmon saliera (sin advertencia o pista previa) de la nada a llevárselo (y no se puede justificar diciendo que el tipo no sabía, puesto que de ser así no habria usado la bomba de humo). Kiyoe, en tu caso me llamó la atención que Magnamon tuviera problemas para lidiar con Kyubimon. Si recordamos que Hanz es un Elite ya, Magnamon tiene los límites de un Ultimate, por lo que no le debió costar nada, noquear (o matar) a un Adult de un golpe bien colocado.

Maiku: 21/25
Blair, Kiyoe, Takerudark: 16/25

Realismo
En este rubro mi mayor objeción sería una repetición de lo que dije anteriormente en Interpretación, por lo que seré más breve. Si bien entiendo y tiene lógica que hicieran uso de las alcantarillas para ocultar el laboratorio, no tuvo sentido alguno que este pudiera resistir batallas de Perfects y Ultimates varias veces sin que haya ni un solo rasguño a la infraestructura. Si, uno de ustedes mencionó ese riesgo, pero dicha mención quedó solo en palabras viendo las batallas que ahí se desencadenaron. Sobra decir que los Digimon de alto nivel poseen un enorme poder destructivo, por lo que tiene muy poco sentido que peleen en espacios cerrados (en especial colosos como Okuwamon) sin crear un desastre o poner en peligro a quienes estén cerca de ellos. En una vena similar, también me llamó la atención como fue posible que el renegado, a manos de un Stingmon (de su tamaño) salió ileso en un combate contra Firamon y Sunflowmon. Sus Tamers estaban más a salvo porque Sun tiene gran tamaño y Mai va en el lomo de Fira, pero en el caso de Stingmon esto no quedó tan bien justificado.

Todos: 18/25

Desarrollo
Que puedo decir... Me sorprendió este rubro, pero lamentablemente no de una manera positiva. Tal vez suene un poco brusco que empiece el rubro de esta forma, pero considerando que me conocen mejor que nadie, así como que yo conozco de primera mano su trayectoria y experiencia no solo en este rol sino escribiendo en general, creo que no es sorpresa mi "decepción" con el desempeño de esta ocasión. Con cuatro Tamers capaces, tres Juttoushis, un NPC experimentado, doce posts y bastante tiempo (prórrogas grandes incluídas) para armar una historia, no me esperaba una Quest donde dos de los objetivos principales (atrapar a los científicos y recuperar la información) se hiciera de manera tan tosca en el último post de la Quest.

No se me malinterprete, considero que la primera mitad de la Quest (primeros 6 posts) llevaban un buen ritmo, de forma que acarrearon una investigación sin prisas y alcanzaron la pista crucial del laboratorio a un buen paso. Sin embargo, la desmejoría de la 2da mitad de la Quest fue más que notable, donde pasaron cuatro/cinco posts dando vueltas en las alcantarillas y teniendo batallas breves torpemente explotadas, para luego terminar el post en otra batalla apresurada cuya sinergía no solo dejó mucho que desear (con cosas como Magnamon vs Kyubimon y Okuwamon vs Flaremon como mis mayores objeciones) sino que además llevó a un cierre abrupto que se puede resumir a "quemaron unas cosas pero salvamos lo importante. ¿Nos das tu whatsapp D-Terminal?" Ojo, si bien es cierto que la mayoría de la 2da parte recayó en Kiyoe (que como dije antes, su desarrollo fue muy golpeado, al punto que no se molestaba en explayar/explicar las cosas. Por ejemplo: "Lorelei sacara algo pequeño de su bolsillo y lo acercara a su digimon, hubo un brillo y Keramon se incorporó con la energía completamente restaurada, listo para volver a pelear" ¿Qué fue eso? ¿Una Z.U.Gem? Eso no habría curado las heridas de Keramon por haber sido vencido por un Ultimate) y Blair (quien, honestamente, considero que su aporte en el 2do y 3er post dejaron mucho que desear, en especial con lo de Flaremon y la Holy Grenade) No considero que nadie pueda excusarse en esta ocasión. Es cierto que los posts de Maiku fueron los "mejores" en cuanto a calidad, pero así mismo es cierto que él dejó de participar luego de la primera mitad; En cuanto a Take, su participación fue más "distribuida", pero en él recayó la batalla contra MetalPhantomon y Tyilinmon, la cual tuvo el mismo problema que los otros combates de esta Quest.

En fin... Puede que haya sonado más brusco de la cuenta y me disculpo con ustedes si lo sintieron así, puesto que mi intención no es esa ni tampoco ser más "exigente" con ustedes por ser más cercano. Simplemente, a sabiendas de la calidad que suelen presentar, tanto individualmente como en grupo, así como del Rango y méritos que se han ganado a pulso; Esta Quest (cierre de un evento, además) no le hace justicia a las expectativas que tenía para su "reencuentro", más viendo que tuvieron bastante días de espacio entre post y post para hacer algo tan... ¿descuidado? Espero un mejor desempeño para la próxima chicos, ánimo.

Maiku, Takerudark: 20/25
Kiyoe: 17/25
Blair: 15/25


Nota: Maiku Maiku 83/100 Takerudark Takerudark 79/100 Blair Blair 70/100 Mirae Kiyoe 71/100
Paga: 500 Bits + Grademon [Cross Blade]
EVO: +1 a Todos los Digimon + Ranamon (de proceder)
Fama: +2 Hanz e Ewain, +1 Mai & Samali
Stats: -
Blast Gauge: 15% a todos

Pagas Asignadas a la brevedad. Comentarios directamente a mi persona. De nuevo lamento la tardanza
 
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