Rol Libre Yendo hasta el fin del mundo por conocerte [R18]

Mizer

Sehnsucht ist so grausam
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Habían pasado semanas, si no casi un mes. Su supuesta pareja ya no estaba online en el juego y eso le había preocupado en cierta forma, pues estaban a punto de dar el “paso”, más conforme el tiempo pasaba y aunque se ocupara en el trabajo, ni siquiera el correo que le envío había sido respondido.

“Tranquilo, pronto responderá”

“Seguro está enfermo, nada malo pudo haber pasado”

“No creo que haya muerto, quizás no tiene línea en su hogar”

“Quizás piensa que soy peligroso, que puedo hacerle daño o secuestrarlo y robarle su riñón”

“No lo entiendo, ¿Por qué no ha llegado aún?... ¿Acaso sólo me utilizó para obtener información y me engañó?”

“ No, de haberlo hecho, seguramente habría tomado más precauciones, incluso siendo un principiante, el sabe que tengo toda la absoluta información de su ma...dre”

Miles de pensamientos llenaron su cabeza durante esa larga temporada de ausencia, ahogándole en muchos pensamientos mientras trabajaba, pensando todo lo habido y por haber en un chico inseguro como él. Más de pronto la información de su madre podría ser la clave para saber la verdad, para poder encontrar el motivo de su ausencia. Terminó el desayuno que se había preparado, lavo hasta el último espacio de su plato y sus cubiertos, secándolos cuidadosamente para guardarlos exactamente en su lugar. Se dio a la tarea de cepillar sus dientes, lavarse las manos y bajar. Esta vez no iría a su computadora especial de realidad virtual, oh no, iría a la “especial”. Aquella computadora encriptada, color negro de “uso militar”, que muy poca gente si quiera conocía. Se sentó frente a su silla y lo meditó unos segundos, colocando sus codos sobre el escritorio y su frente sobre ambas manos entrelazadas- Prometí no volver a usar esta computadora a menos de que ellos me encontraran... No es un incidente que sea de emergencia. No debería ser tan descuidado –Murmuró para sí mismo. Aquella computadora con un “satélite” propio, un procesador que todos los años se mejoraba así mismo por medio de AI, una tarjeta madre que pondría en vergüenza a cualquier organización privada computacional, era simplemente un arma peligrosa que él mismo había armado años atrás. Aquella que le provocaba un penetrante dolor en la cuenca de su cráneo vacío, la culpable de aquel órgano perdido. Suspiró hondamente estirándose en la silla y observó al techo unos minutos- Quizás algo le sucedió... Quizás sólo quiso utilizarme, ¿Por qué debería tomarme tantas molestias por él? –Se preguntó así mismo casi tirándolo al aire, sintiendo de pronto una de sus caricias y uno de sus besos en silencio. El como reía o la química que ambos habían sentido al instante de verse a los ojos.

Abrió la computadora de pronto y la prendió. No tardo ni 10 segundos en estar lista. Abrió una pequeña ventana especial de rastreo vía satélite y comenzó a escribir casi de memoria el número de IP del correo de Ethan, el cual había necesitado para asegurarse de que los primeros archivos que le había enviado, llegaran a un lugar seguro. No falló ni un sólo digito, se detuvo de pronto mirando lo que estaba haciendo y trago duramente- A la mierda... No hay marcha atrás –Dio un click, sólo uno bastó para que la dirección fuera rastreada junto al nombre del propietario del internet, de los electrónicos que usaban con ella, incluso de los teléfonos y toda la información gubernamental archivada de la madre del pelirrojo. Un escalofrío recorrió su entonces su cuerpo- Pero... ¿Qué? No hay ningún Ethan registrado en sus servicios –Murmuró escudriñando más de su información. Nada, absolutamente nada relevante que un adulto responsable podría darle. ¿Acaso Ethan nunca existió? Era imposible, quizás era un hijo perezoso que no trabaja, cuyo único fin era vivir de sus padres a los 30 años o tal vez era el mismo tío el que le contactaba para asegurarse de la seguridad de su información. Tal vez Ethan sólo era un alter ego.

Suspiró frustrado frotándose el rostro e imprimió la información de su dirección, teléfono, todo lo relevante para buscarle. Apagó aquella computadora y se levantó entonces de su lugar marchando hasta su habitación. Empacó sólo lo esencial y reservó por AIRBNB una casa para él solo unos días. Compró los boletos a un horario donde no hubiese mucho tráfico de gente en el avión, justo en primera clase para él y para perro. Cerró la maleta con todo lo esencial, preparó la casa transportadora y marchó al aeropuerto. Estaba loco, lo sabía, era un maldito acosador, pero Ethan lo había dicho el mismo, eran pareja. ¿Una pareja no tenía la responsabilidad de indagar y saber por su bienestar? ¿Un amante no tenía el derecho de ir a visitar a su amor? Estacionó su automóvil en el aeropuerto y documentó a perro. La casa ya estaba cerrada, el auto guardado por días en el servicio aeropuertario. Ya no había un punto de retorno, incluso su computadora había sido guardada cuidadosamente. Era hora de ver a Ethan, y lo haría una vez llegase a inglaterra, una vez se hospedase en la casa con perro y pudiera prepararse mentalmente para lo que haría, rogando porque no fuera perturbador y psicópata su comportamiento para con su pareja.

-Ethan, si realmente no existes, si realmente me engañaste... Haré de tu vida un infierno –Dijo para si mismo cerrando los ojos con dureza, sus manos temblaban. No sabía como actuar cuando abordó el avión y se sentó en su asiento asignado. Pidió una copa de vino blanco, prosiguiendo con sus pensamientos tóxicos y posesivos, más también aferrándose a un pequeño halo de esperanza, a que Ethan fuese real, a que fuese capturado por su tío, a que realmente necesitase su ayuda para irse de allí, como el necesitó cuando era más joven. ¿Acaso iría tan lejos por un extraño? No lo sabía, no lo quería pensar más.


Listo!
El prólogo terminó! Ethan huye! Seth es un psicópata obsesivo D:
 

Hannychan

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Ethan, un chico de pelirrojo, pecoso y neciamente valiente tenía sólo 14 años cuando decidió que su meta en la vida era infiltrarse a los archivos de uno de los hospitales mas grandes de Londres y robar en secreto un expediente. Lo que es peor es que creía que tenía una posibilidad de salir airoso de ello.

- Es decir, no es como si fueran a arrestarme ¿cierto?- musitó para sí mismo, ya había descartado la muerte como una posibilidad, después de todo era un hospital, pero eso no significaba que no podía meterse en serios problemas por lo que iba a hacer. Aun a pesar de saberlo no le importaba, estaba más determinado a conseguir ese archivo que temeroso de lo que podía pasarle, y para ello había utilizado cada recurso que tenía, se escapó varias veces de la escuela solo para poder ir a vigilar los turnos en el hospital, había buscado en Google toda la información posible sobre el funcionamiento del edificio y tenía agregado a sus redes sociales a algunos de los empleados del hospital. Pero honestamente el mayor progreso lo había hecho gracias a un contacto en Alfheim.

Miró entonces los planos del hospital extendidos sobre la mesa de la cocina (su nuevo centro de estrategia), llenos de notas y marcas. Hace tiempo le había pedido ayuda a un "hacker" que conoció dentro de Alfheim, ese personaje resultó ser mucho mas experto de lo que aparentaba, no solo le consiguió lo pedido, el historial medico de su madre, si no que también supo gracias a él de registros e informes que habían sido borrados o descartados en físico, además de planos del hospital (los que ahora utilizaba) e información de inventariado, localizando el sector donde el archivo físico estaba archivado. Sin quererlo Seth le había guiado a este momento, le había ayudado mucho mas de lo que esperaba y todo a cambio de un simple beso.

Se sonrojó de pronto, mordía nervioso la punta de su lapicero recordándolo, aún tenía asuntos pendientes que resolver con él, mejor dicho, aún tenía culpas que confesar y sacrificios humanos que ofrecer para disculparse. Seth había llegado muy inesperadamente a su vida, y más inesperada aún fue la velocidad con la que llegaron a conocerse, compararlo con una montaña rusa era poco, no se habían visto más de tres veces la primera vez que tuvieron relaciones y no es una exageración decir que a partir entonces lo hicieron cada vez que pudieron. Parte de sí sabía que era demasiado pronto para él, y tampoco es que lo planeara, de hecho ni siquiera había pensado suficientes sobre su preferencia sexual; cuando lo hicieron por primera vez diría que estaba tan ofuscado por la cantidad de emociones nuevas y sin saber realmente que hacer o qué decir que se dejó llevar por el mayor, en retrospectiva sintió que no tomo la decisión consiente de hacerlo o no, sólo sucedió. Y tampoco es culpa de Seth por "seducir a un menor de edad" el no tenía idea con quién estaba tratando, de hecho aún no la tiene.

Ethan hundió la cabeza en sus brazos y exhaló aire molesto, ese era el asunto pendiente sin resolver, contarle la verdad muy a pesar de que probablemente lo odiara.
Tenía 14 años, iniciado en el sexo, con un hombre que conoció en un juego online, que le doblaba la edad y lo peor es que no tenía intensión alguna de parar. Su madre no lo había criado muy católicamente, pero estaba seguro que iría al infierno, y lo sabía por que lo sentía, estar con Seth le había cambiado, había despertado en el una especie de escosor, una sensación cosquilleante por dentro, una especie de hambre y era algo que no podía ignorar.

Vio a lo lejos el casco de Alfheim, colgado de un clavo en la pared muy alto para él como para alcanzarlo, lo había puesto ahí tanto como un recordatorio como una promesa. Le diría la verdad aunque eso significara que lo odiara, lo había decidido hace varias semanas y aún así no había encontrado la forma de decirlo, vio cerca de allí algunos papeles tirados a la basura, símbolo de que intentó muchas veces ensayar lo que iba a decir, aunque fuera por escrito, pero ninguna parecía correcta. No estaba listo para admitirlo aún pero temía que de verdad fuera el fin de todo, así que lo pospuso una y otra vez, entre ese sentimiento procastinador y todo el trabajo que le tomó planear la infiltración al hospital, el tiempo se le fue volando muy velozmente. Pero hoy iba a ser el día, el plan estaba completo, las vacaciones habían comenzado y solo quedaban dos días para la fecha que Ethan había fijado, debía decírselo antes de su misión, estaba seguro que en el reformatorio al que lo llevasen no lo dejarían entrar a Alfheim a jugar, lo que significa que no vería a Seth en un tiempo incierto. Definitivamente debía decírselo ahora, antes de que se acobardara de nuevo. Se levantó de su asiento con la mirada fija en el dispositivo, la tensión era tal que casi saltó cuando el timbre de la casa sonó, su corazón comenzó a palpitar muy rápido.

-¿Que es esto, un presentimiento?- dijo reconociendo su exagerada reacción, miró hacia la puerta mientras sentía un vacío en el estómago formarse. El timbre volvió a sonar dándole casi nada de tiempo para pensarlo, se dirigió aun con su mal presentimiento hacia la puerta, dudo unos segundos antes de abrir finalmente la puerta.
"Un pirata con flores" fué lo primero que pensó al abrir la puerta y de inmediato su atención fue absorvida por un can que parecía muy felíz de verlo - Hello puppy!- le dijo con su marcado acento británico al animal que le movía la cola, felíz de que Ethan comenzara a acariciarlo y prestarle atención. Como si fuera magia en seguida se ganó la confianza del animal, Ethan no tenía mascotas propias, así que no sabía si tenía habilidad con los animales (como en Alfheim) o sólo ese perro era particularmente agradable con extraños, estaba tan enfocado en el perro que a penas y notó que no saludó a la persona que vino con él.

-¡Oh lo siento! que rudo de mi parte. Buenas tardes ¿estaba buscando a alguien?-

Mizer Mizer
 

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Había bajado por fin del avión, llamando la atención de una azafata que entregándole una tarjeta, su número escribió. Seth no era una persona que saliera mucho, su parche causaba muchas dudas en la gente, pero sus pectorales marcados por su camisa negra, esos brazos bien torneados y esa altura envidiable siempre eran causa de la lujuría para las mujeres; a pesar de eso, Seth no confiaba en absolutamente en nadie, ni siquiera en mujeres que él mismo no buscara o investigara previamente. Tiró la tarjeta en la basura pensando que podría ser alguien trabajando para “ellos” y fue a esperar su maleta en la banda indicada. A los pocos minutos ya estaba con perro a su lado, asegurado con su correa y su maleta negra a su lado, caminando por el aeropuerto, silencioso, casi pasando por una persona de “luto” a su alrededor.

Más no había otra forma de describir a aquel joven hombre que caminaba por los pasillos de las tiendas de “Duty Free”. Eran emociones que no podía combatir en su interior, haciendo palpitar su corazón, perturbándole constantemente mientras la idea de haber sido utilizado seguía rondando en su cabeza. ¿Acaso Kal nunca existió? El deseo se había sentido real, por su ser, por su cuerpo. ¿Por qué no habría sospechado? ¿Acaso era un maldito principiante en estas cuestiones de internet? Los celos y la ira lo estaban volviendo loco, de solo pensar que “Ethan” pudiera ser un hombre casado, ya tomado o simplemente una mujer huyendo de su matrimonio. ¿Por qué tenía que pensar ahora en esas estupideces? Poco a poco sus pasos se hicieron más sonoros, su aura casi oscura provocaba que otras personas se alejaran de él apresurados, incluso perro parecía estresarse al no poder seguirle el paso a su amo, bien entrenado físicamente, por el aeropuerto. Se detuvo de pronto al casi chocarse contra una escultura de marmol de dos personas bailando, posando su mano sobre la unión de esos dos, sonriendo al sentirse un idiota, riendo por lo bajo. Volteó a ver a perro y lo negó más calmado- Este no soy yo... ¿Patético verdad? –Le preguntó cerrando los ojos duramente, su corazón comenzaba a doler, pues no podía controlar o luchar contra todo ese carrusel de emociones que una persona “ficticia” le estaba provocando. Era un idiota bailando sobre su mano, un patético idiota...

-Señor, señor, ¿Se encuentra bien? –Una mujer del departamento de la tienda más grande de Duty Free se le acercó preocupada, pensando que quizás la altitud del vuelo le había afectado.

Seth la miró en silencio y sonrió, definitivamente no estaba bien, pero ¿Cómo podría explicárselo a ella? Aun así, había sentido su amabilidad y genuina preocupación, por lo que sonrió y observó el gafete de su pecho con su nombre- No te preocupes, Darla, estoy bien... Sólo dime, ¿Si vinieras desde tan lejos a ver a un amor que ni siquiera sabes que existe y te mantiene inseguro pensar que es una mentira... Qué harías? –Había guardado silencio antes de armarse de valor para preguntar a lo que Darla bajando la mirada confundida y contrariada, buscó pensar en una respuesta seriamente

-No lo sé, pero duramente mi estadía en el aeropuerto, he visto que muchas de esas personas “en línea” son reales, y se reúnen con sus amantes alegremente, ¡No debe desconfiar, estoy muy segura de que esa chica es real! –Respondió en busca de darle ánimos, a lo que Seth solo comenzó a reír divertido

-Pffft... No es una mujer, es un hombre como yo, ¿Eso le molesta? –Preguntó más ameno, alejando de pronto toda esa inseguridad en su interior de un momento a otro, calmando su corazón gracias a esa extraña mujer.

-Oh para nada señor, ¿Cómo podría juzgarlo? Yo tengo novia también –Le guiño el ojo comenzando a reír junto a él- Pero ¿Sabe que podría hacerlo sentir mejor? Comprarle un hermoso regalo, sorprenderlo así, para que si piensa que usted es feo, ¡Pueda persuadirlo así! O si usted piensa que ese chico es feo, bueno, ¿Un regalo de consolación ante la ruptura? –Seth volvió a reír a carcajadas esta vez. Sí, esa era una buena idea, pensarlo de mejor manera como esa mujer, además ¿Qué tal si él también a los ojos de Ethan era feo? Un buen regalo ayudaría a los dos y comprarle a esa mujer para que ganara su comisión no estaría tan mal.

Las horas pasaron y Seth ya estaba en el hotel junto a perro, quién tenía instalada una cama propia en la suite que había solicitado. Observó la bolsa de duty free en silencio recordando a la mujer y sonrió levemente acercándose para poder preparar el regalo que le había comprado a su pareja. Un elegante suéter de cachemir negro que combinaría con esa piel morena que tenía rondando en su mente, así como también un reloj Patek Philippe de oro blanco y azul en el fondo del reloj. ¿Por qué habría gastado tanto? ¿Era por haber reído eufóricamente por la mujer o por la idea de que Ethan era real y no sería solo un sueño absurdo? Suspiró terminando de envolver el regalo, decidiendo ir a bañarse y finalmente dormir.

Al día siguiente, abrió los ojos exactamente a las 6 de la mañana, sentía cierto letargo y pesadez, nervios y su corazón latir fuertemente. Miles de sensaciones contradictorias en un solo instante. Se levantó de su lugar para buscar su mejor traje negro para vestir, colocándose un suéter negro de cuello de tortuga, junto a un saco gris claro y unos pantalones de mezclilla, se colocó un poco de colonia y se miró al espejo, acariciando ese parche suavemente- Quizás debí haber accedido a la prótesis –Murmuró por primera vez inseguro de su decisión. Un ojo biónico al menos se hubiera visto mejor en esta situación, más ya no había marcha atrás. Volteó a ver a perro y lo llamó- Vamos, es hora de salir – Le indicó tomando los regalos para guardarlos cuidadosamente en una caja negra, elegante que llevó en mano saliendo del hotel. Pidió un taxi y luego le pidió detenerse a unas dos calles del residencial.

Bajó del mismo notando una florería de camino- ¿Crees que sea exagerado llevar flores a un hombre quizás ya casado? –Le preguntó a perro, quien sólo estornudó por el cambio climático, lamiéndose la nariz. Sonrió levemente y se dirigió a la florería- Por supuesto que sí –Se respondió sintiéndose un idiota, pero aun así comprando las dichosas flores. Caminó entonces por el vecindario a paso calmado, buscando el número que debía ser el correcto y una vez lo había encontrado, un largo suspiró fue el que liberó, moviendo su mano para tocar el timbre una vez, al no contestarle nadie, volvió a tocarlo, escuchando pasos y colocando la caja del regalo y las flores tras su espalda. Gran sorpresa fue encontrar a un crío quien le había abierto la puerta, uno que jodidamente era bastante infantil como para comenzar a jugar con su perro apenas había visto al extraño, ¿Qué acaso su padre no le enseñó a tener cuidado con los perros de extraños? Pensó frunciendo el ceño confundido. Cuando por fin le prestó atención asintió y sonrió levemente- ¿Está tu padre en casa o tu tío quizás? –Si era su tío, entonces le daría la golpiza de su vida por engañarlo y utilizarlo para asegurarse de que la información que lo incriminaba ahora estuviese a salvo en sus manos, pero si era el padre del niño, entonces sólo tendría que amenazarlo, alejarlo de su esposa y quizás ¿Secuestrarlo? No era un gran plan, pero ahora le pertenecía a él, por ley, debía llevárselo y reclamarle que se hiciera responsable. Sólo esperaba que fuera guapo y no un gordo enano con complejos infantiles. De ser así, pretendería ser un testigo de jehová.

Listo! Tu turno amore! :v
 

Hannychan

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Ajajaja amo a Seth, es tan gracioso. Ya postu!
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El hombre que había llamado a la puerta vestía como si hubiera salido de una revista de moda ejecutiva, de pronto Ethan recordó un diálogo de una película vieja de los Avengers. El pirata-ángel había preguntado por "su padre o su tío", la pregunta casi le ofendió, ninguno de los dos había estado realmente presente en su vida, seguramente se había equivocado de dirección. El menor estaba a punto de sacarlo de su error y ayudarle a encontrar su destino cuando unos fuertes ladridos estallaron desde atrás de su interlocutor, un perro que andaba sólo se había alterado al ver otro perro en su puerta.
- Creo que se equivoca de sitio, este no es...- El ladrido era demasiado fuerte e insistente como para que se escuchara algo de lo que decía, además le preocupaba que los dos perros decidieran entrar en una pelea - Por favor pasa- Le dijo abriéndole camino y saliendo a callar al otro perro - Basta Jeremmy, vuelve a tu casa - Conocía al perro, era la mascota de una adorable anciana, pero siempre se le escapaba. Cerro la puerta tras de si mientras guiaba a las visitas hacia la cocina - Tenga la gentileza de tomar asiento ¿le apetece algo de té? oh déjame ordenarlo un poco- Corrió con algo de alarma al darse cuenta que esos planos no debían estar tan a la vista. Los guardó cuidadosamente y puso la caldera para preparar algo de té. Si en la vida no se le negaba agua a nadie, en Inglaterra lo mínimo que podías ofrecer era una taza de té a los viajeros.
- Me temo que se equivocó de sitio ¿puedo preguntar su nombre? y ¿cuál es la dirección que le dieron?-
 

Mizer

Sehnsucht ist so grausam
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Seth no pareció inmutarse por el hecho de que perro comenzara a pelear contra otro perro, pues el de él estaba entrenado en combate especializado. Estuvo a punto de liberarlo para que fuera al ataque, pero el niño fue más listo y había buscado adentrarlo en la casa apresuradamente. No tuvo que insistir en entrar, sólo lo hizo y liberó a perro para que fuese a explorar, siendo que él también, una vez el menor corrió a levantar los planos, caminó por los pasillos para hacer lo mismo, casi sin escuchar al menor a lo lejos ofreciéndole un té- Sería imposible para él engañarme –Musitó el mayor deteniéndose frente a un retrato familiar, sorprendiéndose de que sólo era la madre con el menor- ¿Pero qué...? –Se dijo para sí mismo avanzando por los pasillos para poder seguir buscando al mayor, sólo para detenerse a ver la imagen de dos gemelos en un porta-retrato que le hizo guardar un largo silencio pensando que al parecer sería el tío a quien buscaba en realidad. Al escuchar la voz del menor acercarse a él mientras divagada en esa casa algo exótica por los adornos tribales, suspiró hondamente moviendo su mano para detener al menor y hacer que guardara silencioso unos minutos- Mi nombre es Seth, nadie me proveyó una dirección, vine por mi cuenta a buscar a buscar a un fantasma... ¿Decepcionante no es así? –Preguntó con una sonrisa decepcionada y melancólica, dejando el cuadro de su madre con su hermano en su lugar, llamando a perro con un silbido, dirigiéndose entonces a la puerta de salida, tirando la caja con el regalo en el basurero cerca de la puerta- Quizás llegues a odiarme por dejarte sin otro de tus familiares –Pudiendo entender que el enano era huérfano de padre, justo como él. Al menos era su tío el mentiroso y no su madre. Era entonces algo bueno que lo pusiera a dormir.

listooo
 

Hannychan

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- Por supuesto paséate por la casa de un extraño, adelante con confianza, déjame sirviéndote el té- Musitó algo molesto el menor para sí mismo viendo la confianza con la que el Pirata se paseaba por su casa, le recordaba un poco a la actitud confianzuda de cierta otra persona. Sonó la caldera interrumpiendo sus pensamientos, puso la taza de té sobre la mesa junto a un bowl de galletas que había aprendido a hacer en Alfheim. Se dirigió de nuevo a donde estaba el hombre para avisarle sobre el té y repetir sus preguntas, pero fue silenciado por un movimiento de mano del otro "How rude!" pensó ofendido el menor oyendo su nombre pero sin prestar atención, esa era exactamente la actitud que odiaba de la gente "es un niño, no tiene importancia vamos ignorar todo lo que diga", estaba a punto de regañarlo pero para cuando acabó de hablar su expresión era tan triste y decepcionada, que sintió que debía consolarlo de alguna forma. Quizás ya se había dado cuenta de su error, de que era la dirección equivocada, quizás buscaba a alguien que vivió antes allí, no lo sabía, pero lo que sea que haya causado esa expresión en él, debió ser importante y con eso podía empatizar.
El mayor comenzó a salir de la casa, e Ethan le acompañó hasta la puerta, no entendió lo que dijo de dejarlo sin familiares, pero era un hombre extraño en general. Aún así, todos merecían un poco de compasión en los peores momentos.
- Lamento que no encontraras aquello por lo que viniste.... bueno, al menos tu fantasma no es también un ladrón Jeh- Todos tenían fantasmas en su vida y recordaba lo que el suyo le había dicho - Suerte - Cerró la puerta y se apoyó en ella suspirando, pobre hombre se nota que estaba triste.
 

Mizer

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Su mente estaba ahogada en muchas sensaciones contradictorias, pero más que nada una terrible ira y decepción, a tal punto en que la voz del pelirrojo le llegó por un oído y salió por el otro. Sólo llamó a perro con un silbido y este llegó de inmediato, colocándole entonces la correa y marchando de allí para voltear a ver por última vez al menor. No quiso pensar en más nada, ni siquiera en aquella caja de emporio Armani con el suéter negro de cachemir o la nota que tanto le había costado redactar al no ser nada romántico o iluso en aquellas sensaciones como los demás. Aquella que simplemente decía así “Kall, no sé si realmente existas o hayas sido creado como un escape para tu vida, pero espero que esta relación sea de verdad. Realmente espero a que sea algo real entre tú y yo. Sin alfheim, sin problemas internos que aún no podemos decirnos los dos.”

Sus esfuerzos habían sido muy vanos, decepcionantes y errantes, por lo que decidió dejarse llevar por sus pies hasta un extraño bar que parecía tener algo de clase- Ja, seguramente es un maldito lugar para hooligans –Dijo para si mismo reconociendo las imágenes del equipo de manchester y otros más. Podía sentir el aroma a testosterona por todos lados, sangre de una recién golpiza y canciones tan fuertes que daban en unísono que quizás, por un momento, tanto bullicio no le dejaría pensar en su propia situación.

Entró al mismo lugar tras adivinar que seguramente el partido ya había terminado, pidió el trago del whisky más fuerte que tuvieran al saber claramente que allí no tendrían ni de broma un poco de sake. Bebió el primer vaso y luego el segundo, pidiendo entonces la botella, pues el ahogaba sus penas bajo su propio control de consumo. Dejo 100 libras en la barra para que guardara la propina, y se marchó con la botella a una mesa más apartada de la barra, tirándose en un sillón a beber. Podía escuchar como seguían hablando de la situación del partido, incluso de como habían molido a golpes a alguien y suspiró extrañando aquellos días cuando el mismo era como un hoolingan. Sin conocer otra cosa más que pelear. Golpeando hasta que sus nudillos sangraran y no los pudiera mover al día siguiente, o aquellas motocicletas y la hermandad que una vez obtuvo con tanta naturalidad. ¿Acaso se estaba poniendo nostálgico? ¿Podía caer más bajo? Quizás eso debía hacer para olvidar: Pelear. Observó a perro esperándole en la entrada del bar mientras bebía esta vez desde la boquilla de la botella y lo negó. Si peleaba, era seguro que perro atacaría y entonces seguramente lo sacrificarían a la fuerza. Al parecer tendría que esperar a dejarlo en el hotel, para ahogar sus penas con un poco de adrenalina pura como en el pasado. Él no era un maldito fugitivo, era un peleador, un maldito vándalo y el alcohol se lo iba recordando con cada minuto que pasada. Las manos comenzaban a cosquillearle, justo como sus pies.



Listo!!!
 

Hannychan

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Después de cerrar la puerta se apoyó en esta y se dejó caer sentándose en el suelo - Que tipo más extraño- dijo en un suspiro, al final ni siquiera le dijo a quien buscaba o qué quería, pero ojalá pudiera haberlo ayudado, por que esa mirada de decepción al irse... bueno, no se la desearía a nadie. Ojalá tuviera mejor suerte más adelante.
Ladeó la cabeza y vio el paquete que el hombre había tirado en el porta paraguas, era evidente que lo había confundido con un basurero para molestia suya - Vino con flores y todo -pensó mientras abría el paquete envuelto- Oh por dios, esto parece original. Si era para alguien querido bien pudo comprar un anillo de compromiso- Dijo para sí mismo viendo el carísimo regalo y sacándole una foto con el celular para comentar su extraño encuentro en sus redes, puso también una votación de Instagram (inserte producto alternativo de alfheim) preguntando si parecía auténtico o no: "Dude, u rich now!" ; "Nah, [email protected]". Entonces notó que también había un sobre abajo de todo. Dudó por unos minutos, no estaba bien curiosear en la vida de otras personas y debía respetar su privacidad, pero eso lo pensaba mientras sus manos abrían con cuidado el sobre con la nota, de cualquier forma no volvería a verlo.
Debió leer la nota unas 4 veces, abriendo y cerrando la boca como un pescado. ¿De verdad? ¿De verdad esa nota iba para KAL? ¿Su personaje de Alfheim online?, el cerebro del menor pasó por un reinicio duro; cuando las neuronas por fin se conectaron, tiró todo lo que traía en manos y arrancó de la casa, tomando en el camino su chaqueta y paraguas.
- ¿¡Pero qué clase de idiota va a una casa y no dice a quién está buscando?!- exclamó mientras hacía una llamada telefónica. ¿Cuál dijo que era su nombre? ¿Podría ser acaso un error? sus neuronas siguieron conectando puntos mientras corría sin rumbo, sólo guiado por instinto. No es que fuera el chico más listo de la escuela pero ahora todo tenía sentido, su nombre, esa actitud confiada y desinteresada; pero aún así habían cosas que no cuadraban. ¡Se supone que él vivía en Japón! ¿y dónde demonios había conseguido ese acento? era cierto que no era un acento británico típico pero para nada era el de un turista. En todo caso quizás debería preocuparse más por que Seth se hubiera presentado en su casa, además que sabía demasiado de él, ya no era algo virtual, era real y no tenía garantía alguna de que no fuera peligroso ¿debería estarlo buscando? o ¿contárselo a alguien? lidiaría con eso después, por ahora se detuvo sin aire no tenía idea de dónde podría estar, no dejó dirección ni teléfono, en realidad no tenía ningún dato suyo realmente. Pudo irse a su casa, pudo irse a su hotel, pudo volver a su país, la honesta verdad es que tenía muy pocas oportunidades de encontrarlo y el único contacto que tenía con él era Alfheim online y ese correo... ¿volvería a verlo en Alfheim? Si le escribiera al correo ¿respondería?, ya era de noche. Entre todas esas preguntas recordó su expresión sumamente decepcionado - ¿En qué estabas pensando? Si aún estás aquí, aparece- Susurró al aire, notando como su frase era más apropiada para una película de posesiones demoniacas, como si fuera a aparecer desde las sombras con solo invocarlo.

Escuchó unas voces escandalosas al final de la calle, era un tipo con su grupo que gritaba a todo pulmón, su voz hacía eco en las calles ahora vacías por lo tarde en la noche que era, pero nada de eso tuvo importancia cuando vió lo que a lado estaba. - El perro!- Dijo emocionado y corriendo hacia él, no había forma de equivocarse, ese precioso perro tan cuidado y bien entrenado debía ser el mismo, estaba amarrado afuera de la entrada de un bar, se aceró para acariciarlo y el animal lo recibió de la misma forma que la primera vez - "Buenas tardes joven, estoy buscando la casa de Ethan Salamander ¿tendré la dirección apropiada? soy un amigo suyo" debes enseñarle modales a tu dueño- Ensayó el menor hablándole al perro, pensó en todo lo que pudieron ahorrarse si sólo le hubiese dicho a quien buscaba. Pero suspiró sabiendo que muchos más problemas se hubiese ahorrado si hubiese podido confesarle su edad. Levantó la vista y miró a través del vidrio del establecimiento, efectivamente allí en la esquina más oscura, allí estaba él.

- Identificación por favor- Pero por supuesto, cómo no iba a ser su edad un problema en este momento. Chasqueó la lengua pensando en todas las veces que sus amigos le ofrecieron identificaciones falsas para poder comprar alcohol y miró al guardia antes de responder - Esta bien, no vengo a consumir ¿Podría por favor decirle a ese hombre sombrío y millonario que Kal-Ethan lo busca?- Apuntó a la figura que solitaria sosteniendo un vaso. El guardia esperó a que no hubiese nadie en línea antes de meterse dentro el bar. Mientras tanto el escandaloso hombre ebrio se acercó más a la entrada del bar, hablando de que los dejarían entrar de vuelta si le pagaban suficiente al guardia, sus palabras estaban embarradas se notaba que ya estaba ebrio y fue más evidente cuando notó al perro de Seth, comenzó a hablar burlonamente de él y a reírse. La poca paciencia de Ethan no alcanzaba para ignorar esa clase de idiotas, se acercó al perro y buscó la mirada del hombre, pero este ni siquiera lo notó y peor aún comenzó a ladrar intentando provocar al perro. El menor no entendía como el perro podía tener suficiente compostura para no morder al tipo en la cara. El tipo entonces terminó su cerveza y la estrelló contra el piso demasiado cerca del perro para el gusto de Ethan, éste reaccionó a tiempo y empujó al tipo con fuerza, logrando que la botella se rompiera mucho más lejos de ambos.
- Blody hell, si no sabes beber vete a casa- Le gritó molesto, como respuesta recibió un golpe del borracho, a pesar de que dolió el menor se recuperó listo para responder, pero alguien lo detuvo.

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Listo! Mizer Mizer con excusa para que le enseñen a Ethan a pelear y todo (?)
 

Mizer

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Ahogado en su vaso de licor, pidió algo aún más fuerte al barman, quien sólo le vio con desconfianza pero el dinero habla y la propina de 100 dlls borró su moral, por lo que en cuanto tomo aquel billete, marchó de la mesa. No pasaron más que unos minutos cuando regreso con una botella de reserva especial: “Absinth”, aquella bebida ilegal en algunos países. Tan fuerte que te mataría si bebías toda la botella. Seth la conocía muy bien, era lo que su padre solía beber luego de una discusión con su madre en el pasado, e incluso sabía que esta marca de botella no rebajaba su nivel de alcohol o cantidad de hierbas- Artemisia absinthium... Justo lo que buscaba –Murmuró para si mismo observando los ingredientes.

Podía escuchar afuera del bar, al bastardo loco que había sido sacado del bar minutos atrás, podía escuchar los gritos de otros hombres enardecidos por el partido, el cómo uno intercambiaba golpes con otro en la zona del billar, pero eso no lo detuvo de dudar ni por un segundo el deseo de embriagarse en esos momentos ni por un segundo. Movió su mano rompiendo el sello de la botella, desenroscando lentamente la misma, sólo para acercarla y olerla, disfrutando el fuerte sabor del trago que bajo ninguna circunstancia debías beber en su más puro sabor. Metió la boquilla a su boca y comenzó a beber no uno, o dos o tres tragos. No pudo recordar cuantos fueron hasta que un ladrido fuerte y aterrador se escuchó en la entrada del bar- ¡Perro...!- Se levantó apresurado de su lugar, sintiendo como el golpe del ajenjo llegaba a su cabeza- Tsk... Maldita sea, ¿No podías escoger un mejor momento? Gruñó para sí mismo respirando hondamente, buscando calma y paz en su mente. “Concéntrate” se repitió una y otra vez en su cabeza, caminando como podía hasta la salida del bar, habiendo dejando el dinero en la mesa y tomando todas sus cosas, incluso la botella.

La escena no pudo ser más perfecta a sus ojos, perro casi del tamaño de un oso deforme se había abalanzado sobre el hombre grande y borracho, sujetando su cuello para inmovilizarlo. Un chico pelirrojo, que parecía más un duende, golpeado intentando sacar las fauces de perro de ese hombre. Otros borrachos callados y aterrados, de formas alargadas y negras como sombras, parecían habérsele bajado el alcohol de golpe por el miedo, pues el bozal estaba destrozado sobre el suelo, aquel que seguramente perro se había quitado a la mala al querer liberarse del poste.

Nadie quería acercarse a tremendo gigante animal, podía verse a uno de los de seguridad llamando a la policía, el hombre a punto de morir parecía llorar por clemencia. Fue cuando uno de los amigos del tipo se armó de valor para intentar patear a perro, que seth se apresuró a darle una fuerte patada en la cadera, justo en la unión de del coxis y la cadera, lanzándolo al otro lado e imposibilitándolo de levantarse por el trauma del golpe. Observó a todos los demás furioso y luego pateó fuertemente al hombre del suelo en el estómago, sorprendiendo a perro, soltándolo de inmediato- ¡Aquel que se atreva a tocar a perro lo mataré! Bloody hell! Fucking Bastards! –Dijo con fuerza pateando ahora al hombre en sus costillas mientras este tosía con fuerza, pues un hombre borracho y entrenado no medía su fuerza cuando la euforía y el calor lo llenaban y una costilla rota era por seguro un buen recuerdo de esa noche.

Los amigos quisieron acercarse, perro ladró nuevamente con fuerza y ellos se detuvieron en seco. Seth entonces lanzó un tajo de billetes al suelo, cerca de aquel hombre y lo miró con desprecio- Dices algo de esta maldita noche y haré de tu vida un infierno –Moviendo discretamente su saco para mostrar su arma cargada. Aquel hombre palideció y negó con fuerza y terror al pensar que aquel hombre era peligroso. Su mirada, la falta de su ojo, aquella ropa cara, sólo podía significar algo: Mafia, el bajo mundo. Seth simplemente tenía todo el perfil de un asesino peligroso.

-¡Vámonos perro! –Le ordenó comenzando a caminar, mientas el mismo se acercaba al chico herido y lloraba un poco, negándose a marchar- ¡Perro! Maldita sea...-Dijo por lo bajo temiendo a que la patrulla llegara y quisieran sacrificarlo, por lo que se acercó apresurado al “duende” para tomar su mano y jalarlo de la escena apresurado antes de que su capacidad visual le jugara aún peor que antes por el absinth. A los minutos en que se alejaban rápido del bar, su vista se hizo borrosa, su cuerpo hervía de escozor y la ciudad ya no era una ciudad para él. Llamó a un taxi apresurado, llegando este mientras aún tenía sanidad y metió al menor bruscamente al taxi, metiéndose él, seguido de perro. Le lanzó un billete al taxista, ahora eran 50 libras esterlinas, observó fijo al taxista y respiró hondamente- Te daré otras 50 si ignoras al perro... Llévanos a donde el duende diga –Dijo apenas, dejándose caer sobre el sillón, cerrando los ojos mareado por el alcohol- Perro... Te de lo dejo a ti –Casi en un susurro, acabando por caer completamente dormido, casi como un cadáver, dejando que la botella callera sobre el asiento. Era la peor noche que había tenido hasta ahora luego de su encierro, definitivamente.

listo
hice lo que pude^^ sorry si hay algo mal ._.
 

Hannychan

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El día iba de mal en peor, después de encontrar casi por milagro al Pirata-ángel de Seth, se había metido impulsivamente en una pelea que no podía ganar, aún sabiendolo eso no lo detuvo de querer pelearse. Afortunadamente el Malamute de 50 Kg y grandes fauses saltó desde detrás suyo directo hacia su agresor tumbándolo en el piso, Ethan no sabía en que momento o con qué fuerza se había liberado de su correa, pero más importante ahora era evitar que se tragara al borracho por compelto. Ese perro debía estar bien entranado por que a pesar de que Ethan lo tomó por la boca el perro no le hacía daño o se encabritaba, el perro claramente solo quería atacar a su objetivo.
De reojo vió como Seth finalmente salía del bar, un aire de alivio pasó por la mente del menor pensando que ayudaría a detener esa locura, pero fueron sólo ideas suyas. No solo fué a patear a otra persona a penas salió del bar si no que asestó otra patada al tipo que ya estaba en el suelo. Ethan creía que debía controlar de que perro no volviese a atacar al grupo, pero claramente veía que necesitaba más una correa para Seth, quien además de ebrio estaba iracundo. Esa clase de violencia con desprecio no le agradaba, no pudo evitar molestarse cuando pateó nuevamente al tipo en el suelo.

-¡Seth! no se patea a alguien en el suelo- Dijo llamándole la atención pero su regaño quedó ahogado por el ladrido de perro, lo puso alerta por si tenía que evitar que se lanzara sobre alguien más. Seth le tiró dinero al hombre en el piso, lo que ofendió incluso más al menor, como odiaba esa clase de actitud bully. No tenía idea que fué lo que le dijo Seth al tipo del piso que lo asustó tanto, ni quería saberlo, era un idiota bully contra otro idiota bully aún más grande. Después de su terrible comportamiento Seth estaba largándose del lugar, Ethan se quedó en su lugar incrédulo, pero el perro quería quedarse con él. ¿Sería muy mala idea llevárselo a casa? era un perro hermoso grande y muy bien portado, podría cuidarlo bien al menos mientras su dueño recuperaba la cordura, pero no tuvieron oportunidad, llamó a un taxi y los metió a ambos en él. A penas y entraban todos en ese pequeño taxi clásico londinesne, la escena debió ser hilarante para el conductor, si es que podía reirse después de que le lanzaran dinero de forma tan descortés.

-Basta con lanzar el dinero ¡por la reina!- Exclamó el pelirrojo a quien por vigésima cuarta vez ignoraron, pero todo podía ser aún peor.

¿¡"Duende"?! ¿acababa de llamarlo DUENDE? Listo, eso era todo. Ethan habia sobrepasado sus niveles de pasciencia, su indiganción tenía múltiples indignaciones, no cabía en el diccionario de la palabra inglesa todo lo que quería decirle al mayor, más siguiendo su carácter tranquilo habló amáblemente con el conductor y le dijo conteniendo mucho enojo- Al hospital porfavor y que sea rápido- Llegaron sin demora a la zona de emergencias, el conductor le ayudó a poner a Seth sobre una silla de ruedas quien se quejaba del calor que sentía y como le asfixiaba, Ethan tomó su saco y se dirigió a recepción, llegó al R superior a quien le explicó fingiendo preocupación- Necesita un lavado de estómago, se intoxicó con veneno de rata- Era lo mínimo que se merecía después de su actitud tan idiótica y desesperante; de verdad, había gente que no debería tener permiso para ser "adulto".

.....
Después de que se llevaron a Seth a su sala y llenaran todo el papeleo (en el que tuvo que mentir y decir que eran primos lejanos), Ethan se quedó afuera junto a perro sentándose en las gradas, las enfermeras fueron tan amables de regalarle una bolsa para poner el saco y darle todos los objetos personales del pasciente. Por fortuna Ethan le había quitado el saco antes de ingresarlo, por lo que las enfermeras no tuvieron que ver ni la botella de licor, ni el escandaloso fardo de dinero que llevaba en el bolsillo, lo sabía por el peso. Suspiró al aire mientras acariciaba a perro.
-De verdad ¿con qué clase de loco nos involucramos tu y yo?- Y lo peor de todo es que aún no le había dicho que él era Kal... quizás se lo escupiría sin más, estaba demasiado cansado y la noche había sido muy larga ya. Total, que otra cosa más podría salir mal?!

::::

Mizer Mizer lov u gracias por la pasciencia xPP
 
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Mizer

Sehnsucht ist so grausam
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Todo comenzaba a darle vueltas mientras el calor sobre su esófago aumentaba. Su respiración se volvía honda y lenta, casi arrastrándose por el sudor que comenzaba a salir por su cuerpo- No puedo respirar –Dijo en tono bajo moviéndose incómodo, descontrolado por querer quitarse todo encima de su cuerpo. Nada era lo que parecía a sus ojos, borroso y extraño- Hermoso –Dijo para si mismo, viendo como los edificios se deformaban y las luces parecían avanzar con más rapidez de la normal. ¿Era extraño que toda esa sensación lo excitara tanto como en el pasado? Cuando jugaba con sus amigos, haciendo un brebaje con varias botellas mientras gritaban sin miedo y se subían a las motocicletas. Aún podía sentir el sabor de la sangre en sus labios, el dolor de sus rodillas, sus oídos zumbando mientras una mujer sobre él lo montaba para “cabalgar”. Sus manos se movieron hacia aquella mujer invisible que desapareció tan pronto como el auto se detuvo en el hospital y una sonrisa de lástima le apareció con una clara mirada que sabía que eso sucedería.

El miedo a morir ni siquiera corría por su cabeza, sólo la sensación de flotar en unas nubes a su alrededor, haciéndole comenzar a reír en medio de todo ese calor. Sus manos rápidamente se movieron hasta su pantalón recordando a Kal, el peso de su cuerpo sobre el suyo, haciéndole sentir ahogado, caliente y extrañamente eufórico hasta el punto de querer desabotonar su pantalón con un deseo más ferviente que el anterior de follar-Kal, maldito bastardo, tú eras el tío y me abandonaste –Susurró por lo bajo siendo cegado por las luces del hospital, olvidando por completo su excitación, sintiendo una ira irradiar junto a sus entrañas por el alcohol. Su saco ya no estaba sobre su cuerpo pues el duende le había ayudado a perderlo en el proceso, su mente volvía a dar vueltas en sus propios delirios nuevamente.

- ¿Te casas conmigo? –Preguntó de pronto con seriedad sujetando fuertemente la mano de una doctora que lo examinaba cuidadosamente, riendo divertido tras ver ese gesto, dejándola ir cuando escuchó a Ethan decir sobre el veneno para ratas- ¡Oh si! ¡El veneno verde de las ratas embriagadas! ¡WUUUUJUUUU!!!!! –Gritó con fuerza levantándose para agarrar ese suéter por sus caderas y lanzarlo con fuerza al suelo, dejando que unos internos lo inmovilizaran con cierta fuerza sobre la silla de ruedas. Su cuerpo, pese a que no era tan grande o resaltante como en Alfheim, era deseable a la vista. Músculos torneados, sin una onza de grasa alrededor, grandes pectorales y unos brazos que claramente parecían pertenecer a una escultura griega. Incluso las cicatrices que poseía le daban un toque rudo y de misterio que te hacía preguntarte cual era la vida de esa persona.

Algunas enfermeras susurraban entre ellas sobre quien se ofrecería en cuidarlo de un momento a otro, peleándose para ofrecerse e incluso la doctora que antes sacada de onda había sido propuesta en matrimonio, pareció seguirlo con interés. Poco a poco Seth se fue perdiendo entre el personal del hospital, su temperatura comenzó a bajar y sus signos vitales comenzaron a descontrolarse, alertando a todos. Ahora su destino sería emergencias y ya no habría tiempo de discutir sobre el lavado de estómago o una inducción al vómito. Los exámenes de sangre dirían el procedimiento a tomar. La ironía del mundo fue que el lavado de estómago fue el necesario y el menor tuvo que llenar papeles, pero sin poder firmar. Fue así como alguien del hospital lo reconoció por su historial médico sacado con el análisis de sangre ya guardado anteriormente y una llamada a alguien familiar mayor de edad fue hecha.

Uno de los del personal se acercó a Ethan con una mirada incómoda y suspiro- Disculpe, pero los perros no pueden estar en las facilidades médicas, por favor, le pido que saque al perro y espere a su tío, ya esta por llegar –Le sonrió levemente con amabilidad, mientras perro hacía un gesto preocupado a punto de llorar. Entonces el interno tosió un poco- No se preocupe, el perro estará bien si lo deja con el guardia de seguridad, pero por favor, acompáñenos una vez lo deje en el área del estacionamiento, debemos llevarlo a la zona privada del hospital–Anunció en un tono de total respeto. No podían dejar que un familiar del respetado arqueólogo Rawson estuviera en cualquier lugar esperando noticias de Seth o su padre.

listo
xD que paciencia? me divierte esto!
 

Hannychan

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Alguien del personal le indicó que debía ir adentro del hospital, y que ya habían llamado a un "familiar" suyo.
-No gracias, esperaré aquí junto al perro- no se sentía bien dejarlo solo después de tanta conmosión, por otro lado los hospitales le daban una ligera claustrofobia despues de pasar tanto tiempo en ellos; pero la persona insistió en que debía ir a recibir el reporte del pasciente y esperar tanto el examen de sangre como al familiar directo adentro.
Ethan no tuvo más opción, conversó un poco con el perro para explicarle que solo serían una hora y que no se preocupara por él, regresaría junto con su dueño.
Minutos después se encontró a si mismo junto a Seth en una pequeña sala privada; no sabía si era una habitacion de internacion pero Ethan no había firmado ningun ingreso, tampoco es que pudiera dada su edad.
En fin, finalmente había algo de calma en lo que Seth sentado en la camilla recuperaba los sentidos, lo primero que hizo fue preguntar por su perro. Ethan miró a un costado de la ventana, no lo había planificado pero perro estaba justo al frente de la ventana, la sala donde los guiaron daba justo a lado de la garita donde lo dejó. Como si fuera poca cosa abrió la gran ventana y salió por ella, segundos despues el perro estaba entrando a la sala por la ventana y luego Ethan tras él.
- Si alguien viene sales por esa ventana, pero te quedas cerca ¿de acuerdo?- le dijo confiando en que le había entendido, el gran y hermoso perro era muy inteligente y súper obediente, era realmente el perro ideal.
En cuanto a su dueño, habían demasiadas cosas de que hablar, y no se le ocurria ninguna forma de hacerlo asi que lo hizo de la forma más directa que pudo.
-¿Te querías matar bebiendo o algo?- dijo disimulando algo de preocupación - Primero que nada quiero disculparme por todo esto, en parte es mi culpa, pero creeme que no podía haber previsto que todo sucediera de la forma en que sucedió...- se estaba alargando y Seth aun no comprendía seguramente a que se refería. -Esta mañana cuando fuiste a mi casa buscando a Kal, no estabas equivocado- dio un largo suspiro antes de continuar- Mi personaje de Alfheim online es Kal, raza Caith Sith, domador del flan. Yo soy Ethan Salamander- le pasó en silencio su carnet de identidad para que viera su edad - Y lamento no haberlo aclarado antes en el juego, yo... no quería que me subestimaran. Pero, tampoco creí que un día decidirías simplemente viajar y tocar mi puerta ¿que te pasó? Realmente viniste desde japón? o no vives alli en realidad? Comprendería si tambien hay cosas que me ocultaras sobre ti...bueno, no es que sepa mucho sobre ti de cualquier forma- Seth habia sido meticuloso en proteger su propia información, en verdad hasta ahora el menor no sabía casi nada de él. ¿no podía simplemente ahogarse ahí mismo? Estar nervioso no era razon para parlotear tanto, de cualquier forma ojalá se lo tragara la tierra.
 

Mizer

Sehnsucht ist so grausam
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Le dolía el estómago, no sólo había sido intoxicación por el alcohol, incluso se había envenenado con uno de los ingredientes del ajenjo y ahora lo supervisarían en el hospital por toda la noche hasta darle de alta en la mañana. Todo ese maldito viaje había sido un error y él se había portado ridículamente mal por un chico inexistente. Se suponía que Alfheim era un tonto juego para pasar el tiempo, no un cuento de hadas sacado de una absurda película. Todo parecía tan irreal, tan perfectamente planeado que se avergonzaba de sí mismo. Al ver al pequeño niño de aquella casa, su vida pareció verse aún más patética de lo que ya era, por lo que sonrió amargamente y pregunto por su perro para aligerar la tensión.

Perro al entrar por la ventana, corrió hasta Seth, siendo recibido por un gran abrazo del mayor, besandolo varias veces en la cabeza hasta suspirar y hundir su rostro en ese peludo animal- Ahora ve a esperarme afuera... ¿Está bien? –Le preguntó a perro, quien sólo ladro dos veces y salió corriendo hasta saltar por la ventana, marchándose de allí apresurado, para ir a esperarlo donde estaba la entrada del hospital. Seth entonces se cubrió los ojos con uno de sus brazos y se dejo relajar en la camilla del hospital- Perro sólo me obedece a mí, no es necesario que le pidas cosas –Pensó que era mejor que el menor lo supiera antes de que siguiera intentando hablarle como si fueran amigos- Graciosamente... No, no te interesa –Le respondió al menor de 14 años. La cereza del pastel sería que un niño de 14 años acabara por regañarle cuando ni siquiera tenía idea de lo que pasaba por su vida en esos momentos. Patético, todo un perdedor, pensó para si mismo recordando ese momento justo en que había golpeado a esos dos hombres. La excitación de sentir el dolor sobre sus nudillos, el olor a óxido de la sangre y el alcohol, transportándole una vez más a esa vida del pasado. Un deseo enorme por un cigarrillo llegó pero se perdió de pronto por la voz del menor que aunque pareciera lejana, era constante y molesta para él.

-Soy un adulto, nada referente a mi te involucra –Le aclaró de forma cortante queriendo que el enano se fuera de la habitación. ¿Qué demonios hacía aquí? ¿Quién lo había dejado pasar? Pensó con cierta mirada claramente molesta de tener que entretener a un extraño. De pronto sus ojos cambiaron a unos de sorpresa y luego una carcajada fuerte se escuchó en toda la habitación. ¿Acaso le estaba diciendo que viajo por un maldito crío que le engañó? ¿Un crío que al verle le mintió y luego se atrevía a regañarle? Suspiró negándolo y luego le vio fijo a los ojos- ¿Te divertiste? ¿Pensaste que era increíble acostarte con un adulto o experimentar? No, espera... Quizás tienes un complejo con tu padre o tu tío y por ello buscas estar cerca de un adulto en lugar de alguien de tu edad, ¿Me equivoco? –Su sonrisa fue amarga, pero no lo suficiente como para olvidar llamar a la enfermera por medio del botón.

-¿Puedes callarte un segundo? –Le pidió con dolor de cabeza viendo como la enfermera aun no llegaba- Creo que ya desperté del sueño, ya te divertiste y yo también. Lamentablemente ya hiciste un imbécil de mí y ya me cansé de sentirme de esta manera, así que te pido que te retires de mi vista –Le dijo de pronto al menor con ira en la mirada y unas enormes ganas de destrozar toda la habitación. Casi como una bestia buscando mantener el control. Al ver que no se iba, fingió sonreír lo más amablemente posible, apretó la mano en un puño maldiciendo que estuviera tardando mucho la enfermera y golpeó fuertemente el buroc a lado de la cama, respirando hondamente, casi hiperventilándose- Vete... –Habló entre dientes en busca de buscar la calma. Su sangre comenzaba a hervir y sus deseos de golpear algo carcomían sus manos. Tenía que darse prisa en llegar esa mujer, especialmente por la mirada de Seth, el cual parecía pedir a gritos que le dejaran completamente solo con su ira.



listo
 
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Hannychan

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Estar con Seth en persona era un total sube y baja de emociones, más vertiginoso aún que el Seth de Alfheim. En un momento lo odiaba por ser una persona tan violenta y agresiva, y al siguiente no podia evitar amar la ternura con que trataba a su mascota, se veia que ese cariño era sincero y real, incluso la forma en que era celoso con su perro le parecía adorable. Le costaba creer que ambas facciones cabían en la misma persona, pero la evidecia era clara cuando volvió a su actitud cerrada y molesta, decirle quien era en realidad no hizo más que agrabar su ira.
- Asumes demasiado - le cortó Ethan ante sus duras palabras intentando no discutir, pero de alguna forma expresando lo mucho que su comportamiento lo afectaba. Seth se puso peor, era entendible que estuviese molesto por la noticia que acababa de recibir pero se estaba saliendo del margen de tolerancia de Ethan, la rabia e importencia tambien se acumulaban en él.
Cuando Seth habló de que se sentía como un imbécil, el joven fighter se sintió mal. -Nada de lo que hice fué para lastimarte, y tampoco lo planee, simplemente se salió de control. Pero yo...- era imposible hablar con él, no en ese estado, si quería que se fuera lo haría pero no sin antes hacer las cosas correctamente. Despues de todo lo que sucedió no estaba seguro si queria regresar, y si talvez era la última vez no quería dejar las cosas como estaban, aunque fuera por el recuerdo del hombre al que conoció.
Llamó el nombre del mayor, justo en el mismo momento que alguien más entró a la habitación junto con un pequeño barullo en el exterior, como si alguien famoso hubiese llegado.
 

Mizer

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Seth apenas se había calmado cuando el menor se había dado la vuelta para marcharse, hasta el momento en que la carota del hombre que menos quería ver regresaba a mostrarse frente a él- Tsk... maldita sea –Dijo para si mismo desviando la mirada y apretando con fuerza las sábanas. ¿Podría ser peor? Oh pero claro que sí, la boca de ese viejo era más insoportable y egoísta que cualquier persona en el mundo.

- ¿Ahora perviertes niños? ¿Bromeas? –Preguntó el padre de pronto entrando en la habitación, volteando a ver al niño con enojo para que se marchara. Como siempre un investigador y arqueólogo era muy apreciado en Inglaterra, aún hasta la fecha, tan famosos como para incluso obtener un título de nobleza- ¿Sabes que si alguien se entera de tu pequeña estúpida “aventura” podría costarme demasiado? ¿Y por qué mierda estás aquí? Sólo fue un maldito lavado de estómago, ¡Levántate! –Le dijo en voz gruesa y enojada, moviendo su mano para que la enfermera que recién llegara se llevase al enano pelirrojo.

-¿Ahora te escurres para escuchar conversaciones ajenas maldito viejo? –Le preguntó volteando a verle con una sonrisa sarcástica- ¿Crees que me interesaba volver a este maldito lugar? –Le preguntó entre dientes- ¿O que me interesa tu puta vida? –Dijo viendo como su padre comenzaba a enojarse tanto como él. Se sentó de pronto sintiendo un fuerte dolor de cabeza, quería que se callar, que cerrara esa boca para siempre si se pudiera. Toda la paciencia que se le esfumaba de las manos, de pronto parecía agotarse aún más rápido que con el enano pelirrojo- ¿Acaso tengo 5 años para darte una maldita explicación? ¿Por qué carajos vienes a verme si sólo vas a decir mierda de mí? –Siempre hacia lo mismo, sólo lo venía a criticarle y gritar estupideces, como la vez que había perdido el ojo. Ese recuerdo de pronto resurgió y su cabeza comenzó a dar vueltas. El aire le comenzaba a faltar. Observó por todos lados algo paranoico y cierta desesperación comenzó a desviar su carácter.

-¡Pero ¿Quién mierdas no escucharía todos los gritos que hacen tú y tú pequeña puta menor de edad?! –Gritó fastidiado a punto de agarrar a Seth, viendo como la enfermera olvidaba a Ethan frente a él corriendo en busca de detener la pelea, pero había sido demasiado tarde, el primer puñetazo había volado hacia el señor Rawson, quien retrocedió con la boca cubierta de sangre. Seth entonces pateó con fuerza la cama del hospital y no queriendo dañar a su padre a la enfermera que protegía, fue directo a lanzar la mesita de noche de la habitación, destrozando entonces la lámpara con fuerza, perdiéndose en esa sensación de desesperación e ira.

-¡Él no es una maldita puta! ¡No lo es! ¡No lo es! ¡¿Por qué no puedes irte?! ¡Lárgate de una maldita vez de aquí! –Gritó con extremada fuerza, mientras su padre furioso lo veía, pero con una mirada agotada, cansada e incluso fastidiada

-Claro, el bastardo termina por perderse en su maldita excusa de tener “autismo”, maldito cobarde... Sédenlo, restrínjanlo, no sé que tengan que hacer para calmar a ese maldito monstruo, pero háganlo ya. Medíquenlo de ser necesario –Ordenó el padre a la enfermera quien aterrada salió corriendo mientras el señor Rawson sacaba su pañuelo de seda para limpiar la sangre- Maldita bestia... No tenías que volver, era mejor quedarte con tu madre, al menos con ella no tengo que saber de ti –Dijo con fastidio dándose la vuelta para marcharse una vez vio como tres enfermeros llegaban para aprovechar ese ataque de ira extrema en Seth para sedarlo primero. Después de todo, una persona con autismo podía ser muy peligrosa si la dejaban sola en un ataque como el suyo.

Listoo
El postito mas esperado llegó amore! El desamor me dio fuerzas LMAOO! Suerte!
 

Hannychan

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Si pensaba que había pasado lo peor de esa noche (ahora madrugada) estaba por completo equivocado, de nuevo todo había escalado muy rápido, pasaron de estar en un hospital a estar en un campo de batalla y el menor de edad, que fuera de Alfheim nunca había estado expuesto a ese nivel de violencia, hizo lo único que podía hacer: seguir su instinto.
Apartó de su camino a las personas y se metió a la habitación con Seth, vió como llegaban los enfermeros y guardias pero les cerró la puerta antes de que llegaran y la trancó con lo que encontró a su alrededor.

Suspiro y se armó de valor, Seth seguía destrozando algunas cosas loco de ira, pero sobre todo Ethan quería alejarlo de los vidrios de la lampara que estaban cerca de los pies del mayor- Shhhhhhhh- hizo un largo ruido que parecía inundar toda la habitación, primero fuerte y luego bajó gradualmente el volumen - tranquilo, no hay nadie en la habitación. - Usaba el tono de voz lo mas suave posible para tranquilizarlo, igual que hizo lentos sus movimientos - Shhh tranquilo , ya se fueron todos-
No sabía que tendria que haber pasado entre Seth y su padre para llegar a esos niveles, pero si lo que dijo era cierto y Seth padecía de autismo, en ese momento lo que menos necesitaba era más conflicto. A los ojos de Ethan se veía como una bestia descontrolada, violenta y asustada; y el era un domador.
Era una mala idea, sabía que se enfrentaba a alguien con más del doble de su peso, que en ese estado podía dañarlo a él o a sí mismo y que definitivamente confundir la fantasía con la realidad llevaría a que alguien se rompiese el cuello; que además en esta realidad no era el podoroso Caith Sith mas fuerte de Alfheim, era solo un niño. Lo sabía muy bien, pero no le importaba correr todos esos riesgos siera el único que haría lo correcto.
No le parecía justo que su padre llegue a un hospital a alterar a los pascientes y encima tuviesen que someter AL PACIENTE por la reacción de ese hombre, debrían haberle puesto un bozal antes de dejarlo pasar.
- Ya pasó todo, tranquilo. Todo está bien - Al menos Seth había dejado de moverse frenéticamente pero podía ver en sus ojos y respiración que aún estaba alterado. Se movió muy letamente para tomar la sábana de la cama que Seth había pateado. A veces parecía que iba a reaccionar violentamente pero volvía a controlarse de a poco- No hay nadie en la habitación, todo está bien. - Seguía repitiendo palabras de confort mientras se acercaba lentamente hacia la ventana, donde sabía que perro estaba esperando atento. El escándalo de afuera también se había tranquilizado - Alguien está preocupado por tí - Ethan hizo pasar al perro quien se sentó en el suelo y bajó las orejas tras ver a su amo alterado- ¿Por que no vienes a consolarlo? puedes acercarte - La sábana que cubría la espalda de Ethan ahora cubría tambien la espalda de Perro, haciendo una especie de carpa que lo invitaba a acercarse a ellos; pero sobre todo alejarse de los vidrios y cosas que pudiesen lastimarlo aún más.
 

Mizer

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¿Acaso era un perro? ¿Acaso debía hacer caso a su forma de callarle? Quiso golpearlo muy fuerte pero sólo somató fuertemente el buró de madera del hospital y su mano tembló, haciéndole respirar hondamente, dejándose caer poco a poco sobre el suelo. Ese sonido irritante que buscaba callarlo poco a poco lo comenzaba a marear, tanto así que poco a poco se calmaba sobre el suelo, haciendo que recostara su cabeza sobre la pared, aun aplastando los cristales y pedazos de madera a su alrededor. Asintió a sus palabras sobre que ya todo estaba bien y luego observó la sangre correr debajo de sus piernas en silencio. Seguramente se había astillado, pero no sentía dolor, ni un poco de dolor. Golpeó suavemente su frente contra la pared en silencio y se dejó llevar por el sonido del impacto. El hueco vació donde se suponía debía estar su ojo le picaba. Quería rascarse, quería ver que había allí dentro una vez más y debía borrar ese deseo antes de que se hiciera daño nuevamente- Si... Todo, todo está bien –Murmuró por lo bajo mientras seguía con esos pequeños golpes contra la pared, siguiendo esas palabras como si fueran un mantra en su cabeza.

Cuando perro pudo entrar, sólo saltó hasta llegar a su amo moviendo la cola de un lado a otro alegremente. Era tan grande que aun cuando caminó hasta su amo, se llevó gran parte de la sábana de Ethan en el proceso, pues estaba corriendo hasta su amo aún si se lastimaba las patitas, para acurrucarse sobre su pecho y lamerle todo el rostro, robándole una sonrisa por esas acciones tan gentiles e inocentes de su parte. Le abrazó con fuerza besando varias veces su mejilla peluda y le mordió graciosamente la oreja, haciendo que perro se quejara pero siguiera allí para su amo- Pareces un tonto con esa sábana en la cabeza... ¿Qué crees que haces? –Le preguntó de pronto al menor con una sonrisa serena más calmada que antes, levantándose con cuidado en un suspiro, limpiando el polvo y quitando uno que otro cristal y pedazo de madera de sus piernas- No... no digas nada sobre esto –Le pidió en voz más amable que hace unos minutos. Extrañamente se sentía cómodo con el pelirrojo, pues lo veía de una manera completamente distinta al ver que no le había tenido miedo y se había quedado por él.

Pronto sacó su ropa del pequeño armario y comenzó a vestirse con tanta prisa que ignoró por completo el estado en el que estaba, colocándose sus zapatos mientras escuchaba la puerta siendo golpeada para que los enfermeros pudieran pasar. Observó a Ethan en silencio y caminó hasta la ventana saliendo por la misma, asomándose para llamar a perro, quién sólo saltó la misma a prisa- ¿No vienes Ethan? –Le preguntó mirándole a los ojos. Habría que hablar con él seriamente de su situación, pero no ahora que se había compuesto de uno de sus ataques. Tenía que apresurarse o sería encerrado una vez más como en el pasado por su padre. Tenía que concentrarse en irse de ahí.

Listo xd
 
Arriba Pie