Fanfic Yu-Gi-Oh!: Descubrimiento Legendario

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EL IMPERIO

Blaze me now
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el Principio del Mundo.
Y vamos retomando este fanfic... sorry, leí cinco caps nada más desde mi último comentario, lo que significa que todavía me faltan otros diez. Also, no soy muy amigo de hacer mini-resúmenes capítulo a capítulo si ya leí más y puedo dar una impresión más general.

Empezando con Lorry, su capítulo ayuda bastante. Pasa de ser está tía medio perra a... bueno, ser la misma tía medio perra, pero con motivos! Igual, considerando su propio pasado, es muy egocéntrico de su parte culpar a Dylan por su actitud actual en lugar de tratar de saber qué le pasa. So, de momento cae en mi ranking de pjs favoritos (tampoco estaba muy alta para empezar). Su duelo estuvo entrete, aunque, ya que estamos, no puedes negar ataques de un monstruo inmune a efectos, pero como prácticamente acaba en la misma secuencia, está bien.

Ya con el duelo de Kallie la cosa mejora. La chica es simpática, es simpática, es fuerte y tiene un deck interesante con temática de hielo. Y siento que se luce bien aunque pierda, como una competición de ver quién es más badass entre ella y Torvald, y que sea él quien la venza hace que el duelo en general sea mejor. Poco más que decir que seguramente nadie haya dicho, sólo que me gustaría ver más a menudo a este pj y sus interacciones con Excelsior molan.

Y se viene el Carter vs Raggio! Voy a decir dos cositas: una, se te dan bien los flashbacks. Dos, el de Raggio funciona mejor que el de Lorry. Me gustó el duelo con sus idas y venidas y siento que añade una capa más a Raggio que lo hace algo más comprensible. Hace que uno sienta pena al ver en lo que se convirtió con los años, pero algo que me gusta de este fanfic es lo mucho que importa el pasado en sus pjs.

Pero quien se lleva el premio es nada más y nada menos que Excelsior, el otro viejo badass (holy shit, como que se ponen de moda). Si había alguien con el suficiente peso narrativo para vencer a Torvald, ese tenía que ser Excelsior. Es dramático, vemos un poco más de su pasado y, especialmente, su relación con sus subordinados y la responsabilidad que tiene con ellos. Y cómo esta lo impulsa. Siento que es un muy buen detalle que el capítulo abra y cierre hablando con un subordinado diferente (Aldo y Kallie), y que ambos, a su manera, expresen su confianza en el profesor.

Y si tengo que decir algo negativo acá, es que sieeeeeento que los duelos se hacen un tanto repetitivos. Como que ciertos efectos y mecánicas se repiten muy a menudo.

Algo que sentía que hacía falta era más desarrollo a la relación entre Dylan y Adrián. Van lento, muy lento, pero en cierto modo, tras el torneo llegamos al punto inevitable donde tenían que hablar y las cosas explotaron. Fue enternecedor ver el vínculo entre ellos, y por eso mismo, mucho más fuerte por la forma en que discuten al final. Sí, Adrián le dijo la verdad en el peor momento posible y eso sólo podía empeorar las cosas, pero lo vi como un ataque de pánico. Plus, acá los verdaderos incompetentes son sus padres que son idiotas nivel padres de Disney. Y ahora que sabemos que Lara era su hermana... tengo curiosidad por saber qué coño pasó, y lo peor es que siento que no habrá una respuesta pronta para eso.

En general, una muy buena tanda de capítulos. Nos estamos leyendo.
 

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Bien, vamos a seguir con la faena después de tanto tiempo ¿Les parece? Hoy pondré doble capítulo para acelerar un poco las cosas.

Y vamos retomando este fanfic... sorry, leí cinco caps nada más desde mi último comentario, lo que significa que todavía me faltan otros diez. Also, no soy muy amigo de hacer mini-resúmenes capítulo a capítulo si ya leí más y puedo dar una impresión más general.

Empezando con Lorry, su capítulo ayuda bastante. Pasa de ser está tía medio perra a... bueno, ser la misma tía medio perra, pero con motivos! Igual, considerando su propio pasado, es muy egocéntrico de su parte culpar a Dylan por su actitud actual en lugar de tratar de saber qué le pasa. So, de momento cae en mi ranking de pjs favoritos (tampoco estaba muy alta para empezar). Su duelo estuvo entrete, aunque, ya que estamos, no puedes negar ataques de un monstruo inmune a efectos, pero como prácticamente acaba en la misma secuencia, está bien.

Ya con el duelo de Kallie la cosa mejora. La chica es simpática, es simpática, es fuerte y tiene un deck interesante con temática de hielo. Y siento que se luce bien aunque pierda, como una competición de ver quién es más badass entre ella y Torvald, y que sea él quien la venza hace que el duelo en general sea mejor. Poco más que decir que seguramente nadie haya dicho, sólo que me gustaría ver más a menudo a este pj y sus interacciones con Excelsior molan.

Y se viene el Carter vs Raggio! Voy a decir dos cositas: una, se te dan bien los flashbacks. Dos, el de Raggio funciona mejor que el de Lorry. Me gustó el duelo con sus idas y venidas y siento que añade una capa más a Raggio que lo hace algo más comprensible. Hace que uno sienta pena al ver en lo que se convirtió con los años, pero algo que me gusta de este fanfic es lo mucho que importa el pasado en sus pjs.

Pero quien se lleva el premio es nada más y nada menos que Excelsior, el otro viejo badass (holy shit, como que se ponen de moda). Si había alguien con el suficiente peso narrativo para vencer a Torvald, ese tenía que ser Excelsior. Es dramático, vemos un poco más de su pasado y, especialmente, su relación con sus subordinados y la responsabilidad que tiene con ellos. Y cómo esta lo impulsa. Siento que es un muy buen detalle que el capítulo abra y cierre hablando con un subordinado diferente (Aldo y Kallie), y que ambos, a su manera, expresen su confianza en el profesor.

Y si tengo que decir algo negativo acá, es que sieeeeeento que los duelos se hacen un tanto repetitivos. Como que ciertos efectos y mecánicas se repiten muy a menudo.

Algo que sentía que hacía falta era más desarrollo a la relación entre Dylan y Adrián. Van lento, muy lento, pero en cierto modo, tras el torneo llegamos al punto inevitable donde tenían que hablar y las cosas explotaron. Fue enternecedor ver el vínculo entre ellos, y por eso mismo, mucho más fuerte por la forma en que discuten al final. Sí, Adrián le dijo la verdad en el peor momento posible y eso sólo podía empeorar las cosas, pero lo vi como un ataque de pánico. Plus, acá los verdaderos incompetentes son sus padres que son idiotas nivel padres de Disney. Y ahora que sabemos que Lara era su hermana... tengo curiosidad por saber qué coño pasó, y lo peor es que siento que no habrá una respuesta pronta para eso.

En general, una muy buena tanda de capítulos. Nos estamos leyendo.
¡Muchas gracias por pasarte por este coso de vuelta Kiw´s!


Capítulo 34: Lazos.

Una cálida tarde de verano transcurría en el verde patio trasero de un hogar en los suburbios de alguna ciudad. Despejado y viva así percibían el ambiente dos vibrantes niños descubriendo mientras jugaban el duelo de monstruos.

Los niños eran dos, bien distinguidos uno del otro siendo la mayor una niña de cabello anaranjado de no más de doce años, que no dejaba de hablarle al otro niño quien era su hermanito de no más de siete, suave cabello negro y brillantes ojos azules.

- No Dylan así no funcionan las cadenas ¡Las cartas de contra efecto no las puedes responder si no es con otra! - Señalaba la niña agitando su dedo.

- ¡Que fastidio! Jugar a esto es muy difícil… ¿Cómo logras recordar tantas cosas Lara? - Consultaba un confuso Dylan.

- No me lo preguntes porque a mí también me resultó difícil ¿Quizás es porque seguí jugando en vez de quejarme? No se, no me gusta hacer esas cosas de llorón que tú haces.

Aún cuando era por demás evidente el tono bromista que ella empleaba para jugar con su hermanito, aún no impedía que sus palabras lo molestaran. Se dejaba llevar muy fácil por sus emociones ¿O sería más bien por su ímpetu?

- ¡Oye! He crecido y maduré muy mucho ¡Ya soy mayor y eso lo dejé atrás hace mucho tiempo! - Replicó, inflando de orgullo su pecho.

Su curiosa reacción no hizo más que causar una breve risa en Lara y a su vez los mínimos movimientos desordenaron un poco su peinado, pasando un mechón de pelo al frente de su rostro.

- Oh bueno está bien. - Respondía quitando el mechón de su rostro. - Entonces ¿Seguimos? No lo vienes haciendo mal.

- ¡Sí! Estoy ansioso por aprender esto y quedar como el tipo más increíble de la clase ¡Quiero lucirme en el recreo usando esto!

- Mmm… No se si puedas usarlo cuando quieras, a veces necesitas suerte o estar en el momento indicado pero al menos ya sabrás como manejar una.

Las lecciones de Lara hacia su hermanito prosiguieron por un par de minutos entre carta y carta ambos hablaban con soltura pero no siempre hablando de las mismas cosas como reglas del juego, también hablaban de su entorno o algo interesante que con amigos o por ahí les haya sucedido ¿Acaso algo más después de los duelos había forjado estrechamente su relación?

- Y así es como funciona el destierro ¿Entiendes? - Le consultaba Lara por su última lección por esa tarde.

- Creo que ya… Ya… Me he mareado. - Responde Dylan sin quitar el rostro de confusión a las cartas en el tablero.

- Ufff… Bueno otro día será ¿Pero sientes que de verdad que podrás usarlo en los recreos? A veces no parece que prestes atención a lo que digo.

- Quédate tranquila ¿Con quien piensas que hablas? Yo ayudé a la nueva chica de mi curso a ser menos mala de lo que ya era. - Mencionaba con una amplia sonrisa.

- ¿Nueva chica? Creo que me habías dicho algo de Lora… Lorre… Lorelei...

- ¡Lorraine! Lorraine Blanc.- Esclareció Dylan como así también una oportunidad para su hermana.

- Hasta te sabes su nombre y todo ¿Ya tuvieron su primera cita? - Juguetona le consultó apoyando su cabeza sobre sus manos con evidente interés.

- ¡¿Qué?! - Descolocado replicó. - ¡Oye! Eso no es cierto, ni siquiera me gusta…

Pero de cierta forma su respuesta no la convencía, en su rostro lo decía y se acercó un poco más a Dylan arrojando una divertida pero a su vez acusadora mirada.

- ¿Ni siquiera un poquito? Vamos Dylan, eres malo mintiendo solo admítelo.

Sus palabras lo presionaban tanto que al final el corajudo hermanito daría brazo a torcer.

- Bueno… Es bonita… Un poco. - Se limitó a decir un ruborizado infante mirando hacia otro lado.- ¡Pero no se lo digas a nadie o arrojaré al lodo tus sandalias favoritas!

- Jajaja, tranquilo. Este secreto va a quedar entre nosotros… ¡Galán! No sabía que intentabas conquistarla con los duelos ¿Será por eso que la ayudas a mejorar?

Como toda hermana mayor no podía evitar sacar a relucir esa pequeña vena juguetona y un tanto fastidiosa con su víctima o su hermanito lo que vendría a ser lo mismo.

- ¡Basta ya! Eres molesta… - Reprochaba Dylan con la cara como tomate de roja.

- Ju… Está bien ya te dejo, pero eso sí. Me la tienes que presentar un día de estos, quizás yo también pueda ayudarla.

- Pero sin bromas de “eso” ¿De acuerdo?

- Lo intentaré… Lo juro.

Por más que lo intentase Dylan sencillamente no podía...

- Me enojaria pero no puedo Lara ¿Sabes? Siempre estas ahí para mí, siempre me ayudas en tareas y hasta en los duelos. Me haces sentir bien cuando las cosas me salen mal y cuando parece que estoy solo tu siempre estás ahí… Si no fuera por tí a veces no me sentiría tan fuerte ¡Ni poderoso! - Con un particular entusiasmo remarcó haciendo a Lara reir tenue. - Lara… Gracias.

- No hay problema hermanito, para eso estamos ¿No?

- Hermana quiero decirte una cosa… Te quiero y no se que haria sin ti. - Breves pero directas fueron sus palabras a tan corta edad que llegaron profundo a su hermana que de inmediato lo abrazó.

- Yo también hermanito… - Una retribución tan sincera como la suya.

Tras unos segundos abrazados Dylan esbozó una tenue sonrisa que despertaba algo de malicia.

- Ni tampoco se que haria sin tu olor a moco todo el rato.

- Dylan… - Aburrida replicó, desencajada para luego volver a sonreir. - Nunca cambies. Por cierto, el que debe cuidar los mocos eres tú. Eso desagrada a las chicas y dudo que Lorelei quiera salir con…

- ¡Que no sigas! - Recriminaba el pequeño soltándose para luego mirar a otro lado, cruzándose de brazos.

Desde su silla plegable y a un lado debajo de los árboles un Adrián más joven los cuidaba con devoción, disfrutando plenamente el verlos disfrutar una vida sin preocupaciones en su jardín.

No eran sus mejores días, de hecho eran unos bastante belicosos durantes los cuales peleaba fervorosamente con su cónyuge. Días grises pero no lo suficiente para tapar el sol en su vida que ellos significan. Su presencia tan inocente y la alegría tan pura lo mantenían aferrado a ese tiempo distante, uno mucho más cómodo que su presente.

- Muy bien chicos ¿No creen que si nos hacemos muy tarde no podrán merendar? - Avisaba Adrián levantándose.

- No es justo tío, todavía no terminamos. - Protesta Dylan.

- Bueno tampoco es tan grave, podrías estar perdiendo ¡Ups! Lo siento, se me escapó.

- ¡Lara!

- Ya tranquilos, tranquilos. - Calmaba a las fieras entre sutiles risas. - Recuerden que aún hay un invicto en esta casa… - Sin mucha sutileza se señaló así mismo con los pulgares.

- ¡No es justo tío! Tú eres el que participa en torneos y nosotros apenas si hacen inter escolares… - Protesta Lara.

- Los entiendo a la perfección pero hay una cosa muy importante y que va primero a los duelos ¿Saben que es? ¡Hablen fuerte y claro! - Imperaba Adrián forzando una voz más varonil y tonta a su vez, causando algo de gracia a los niños.

- ¡La escuela! - Como siempre energético contestaba Dylan. - El otro día saque 8 en matemáticas.

- Así me gusta oirlos. - Concluye Adrián chocando los cinco con el muchacho.

- Bueno tío, de vez en cuando también necesitamos duelos porque… ¡Nos encantan! Pero además es una buena forma de expresarse, o al menos eso escuché por ahí que los duelos pueden reflejar la personalidad de una persona ¡Como los colores! También describen emociones, es algo maravilloso tío ¡Te lo tengo que enseñar!

- Jajaja lo entiendo chica pero primero debemos irnos…

- ¿Lo dices porque la tía te grita mucho? Dice algo como “ que ves mucho a la pudínlla” ¿No? - Señalaba Dylan.

- ¿Eh? ¡No,no,no muchacho! Es que encontré un buen lugar donde ir ahora, no le prestes atención a lo que grite la tía porque es un asunto que entre adultos resolvemos… Jeje.

Aún a su temprana edad Lara se percataba del nervioso tono de su tío.

- ¿Están peleados?

- No te preocupes por ello, ya lo resolveremos. Es algo común entre los adultos y parejas que cuando algo malo sucede hablan entre ellos para resolver (O no…) una solución. - Alude Adrián llevando tranquilidad.

- Mmmh… De acuerdo tío por cierto, cambiando de tema ¿Que sucedió con ese torneo del que tanto decías ibas a ir? ¿Pasó algo?

- No, pude participar y todo ¿Por qué preguntas?

- Oh bueno, prometiste que ibas a traer el trofeo y no he visto ninguno en la casa. - Risueña señalaba.

- Je… Je… Je… Bueno verás, he salido segundo, de nuevo en el regional y contra el mismo sujeto.

- Recórcholis tío, siempre estás tan cerca de conseguirlo. - Decía Dylan con cierta pena.

- Que lastima tío, pero creo que con algo de fortuna y sobre todo fe en ti mismo vas a lograrlo. - Con una sonrisa le recordaba y de repente en su rostro se iluminó una idea, brillante para ella y empezó a buscar una carta en su deck que tenía a mano. - Ya se como ayudarte tío Adrián y quiero que tengas esto.

Lo podía ver y recordar tan bien ese instante que Lara le acercaba una de sus cartas, que en principio rechazaría, anteponiendo la palma de su mano.

- Agradezco mucho el gesto chica, pero no la puedo aceptar. Esa carta es de tu baraja, es tuya y es para tí. Yo ya soy un adulto y nosotros debemos poder afrontar los desafíos con nuestros recursos. - Entonces alejó un poco la carta de sí regresándola hacia Lara. - Además, va mejor con tu deck que con el mío.

- Pero no hace falta que la uses tontito, quiero que la tengas para que siempre recuerdes que nosotros estaremos allí donde sea contigo ¿Sabes que escuché por ahí? Que pertenencias queridas de las personas suelen tener una parte suya como si fuera una…

- ¿Esencia? - Añadía Dylan un poco distraído.

- ¡Eso! Entonces bueno, no te podemos ver muchas veces porque vives lejos y por eso te quiero dar esta carta que significa mucho para mí al haberme salvado en muchos duelos. Sabes, es lindo cuando alguien que te importa lleva una parte tuya y para esa persona debe serlo igual cuando siente que está acompañado por tí en cualquier momento, no se, un pensamiento mío. - Expresaba para luego soltar una breve risa.

Tan claras y sinceras palabras que nunca iba a olvidar, como previendo ello se había quedado estupefacto unos momentos mirando la carta mientras que con suavidad la recogía con su mano.

- ¡Y por mí también serás acompañado! - Inocente y a su manera Dylan interrumpió.

- ¡Jajaja! Por supuesto que sí muchacho, siempre apoyando. - Agrega Adrián quien de inmediato a ambos abrazó con todo el cariño que podía dar.

- ¡Eres el mejor tío! - Al mismo tiempo recalcaron ambos.

- Muy bien… ¡Y ahora la ruleta! - De inmediato el hombre los tomó a ambos de un brazo y empezó a girar sobre sí mismo como un carrusel, pero por torpeza suya o haber tomado por desprevenido a los niños terminó perdiendo el control y los arrojó contra unos arbustos. - ¡Ay! ¡Lo siento chicos! Se me fue un poco la mano…

Desde los arbustos ambos levantaban el pulgar y mientras Adrián se acercaba a levantarlos, con una sonrisa vió por última vez la carta antes de guardarla en el bolsillo de su chaqueta.

Tiempos que con alegría y cariño recordaba… Pero a los que con agonía se aferraba. Era lo único que todavía se mantenía en una pieza, nítido y alentador en la vida de una familia fragmentada y resquebrajada cual espejo roto donde varios reflejos incompletos formaban una imagen desconcertante. Un tiempo de comodidad que no volverá ni tampoco se repetirá...

El suave y fresco viento que arrojaba un ventilador con lentitud, la difusa voz de un locutor de radio en la distancia, la luz de los focos que no lo dejaban tranquilo de a poco lo traían de vuelta. Borrosas figuras que se transforman a medida en objetos reconocibles como lámparas y las aspas de un ventilador en funcionamiento hacían al joven adulto de Adrián volver en sí, de a poco recobrando la propiocepción de su cuerpo.

- Está despertando… - Pronunció la voz de una mujer adulta con cierto cansancio en su tono.

- H-huh… ¿Qué? ¿Nadia? ¿Qué sucede? - Débil pero consciente al fin despertaba. Un suspiro de alivio se escuchó.

- Me devuelve la paz saber que estás a salvo. Espero que a tí también te pueda devolver algo de tranquilidad que Dylan también está aquí y yo estaré aquí para hacerles compañía.

- D-d… ¡¿Dylan?! - Exclamó, sentándose de forma brusca sobre su cama para luego retorcerse y acostarse al instante. - ¡Ay!

- ¡Ca-cálmate! Por favor… Ya están ambos fuera de peligro pero tu eres el que salió más herido entre los dos.

Adrián entonces miró sus manos, vendadas y parchadas y luego revisó por debajo de su ropa de hospital.

- Oh… Ahora entiendo porque duele tanto esto. - Señaló al ver sus heridas y luego metió un poco más su cabeza en la ropa. - ¿Como se supone que me lesioné eso?

- Lo bueno es que a diferencia de tí, Dylan sufrió solo contusiones y golpes menores, si todo sale bien cerca de la noche le darán en alta. - Menciona la mujer removiendo uno de sus rizos decaídos de su rostro, acomodando con suavidad sus lentes luego.

- ¿Noche? ¿Alta? ¿Hace cuanto estamos aquí? - No tardó demasiado en caer en la cuenta de la fatiga que manifestaba su compañera. - ¿Hace cuánto tiempo estás tú aquí?

Ella respondió con una sonrisa cálida que aún en su cansancio no iba a mezquinar. De alguna forma ella lograba transmitir una sensación de calma a quien se la dirige.

- No te preocupes por eso último, aunque puedes quedarte tranquilo que tanto yo como mi acompañante volvimos a casa para cuidarnos un poco. Digamos que llegaste de emergencia hacia el hospital en el atardecer, cerca de las siete si mal no recuerdo. Estuvieron inconscientes por un día y parte de este también.

- Que horrible ¿Que se supone que haré ahora? ¿Que se supone que haré con Dylan? -

- Serán días complicados Adrián, no tengas duda de ello. Lo mejor que puedes hacer es aguardar por la recuperación de ambos. Luego tendrás que hablar con él y tratar de calmarlo. El seguro está tan afectado como tú pero tendrán que tomar una decisión de qué hacer en adelante. - Con seriedad señalaba. - Pero piensa que si la decisión que toman es lo mejor para ambos y para todos, todos estaremos dispuestos a aceptarla. - Concluyó sonriendo radiante hacia su compañero transmitiendo calma y una sensación de “todo estará bien”.

- Agradezco mucho que estés aquí tanto tiempo, no tienes la más mínima cuan agradecido estoy de tí por estar a mi lado en este momento tan… De porquería pero a su vez me pesa causarte tantas molestias ¿Hay algo que pueda hacer por tí después? Lo que sea.

- Oh por favor Adrián, sabes que no soy capaz de pedirte eso ni tampoco lo quiero. Pero si alguno llega a necesitar algo el otro lo hará no por estar en deuda sino porque simplemente sale de nosotros ayudar.

- Je Je… De todas formas sabía que ibas a responder algo como eso. Siempre eres tan amable y maravillosa y… Un segundo ¿Dijiste acompañante?¿Quien?

- Tuve la fortuna de no estar sola estos días y horarios que me permitieron estar de visita. Ahora mismo está Leroy que llegó hace una hora más o menos. - Indicaba Nadia señalando para Adrián.

El hombre se giró como pudo y observó que en la cama de la otra punta del cuarto, separado por tres camas, estaba Dylan, todavía reposando y en una silla al lado de la cama estaba Leroy. El joven al percatarse de la mirada de Adrián y Nadia levantó el pulgar como un saludo.

- ¿Que onda? - Se le escuchó.

- Si, lo dejaron en esa cama bastante lejos porque eran las únicas disponibles cuando ustedes ingresaron. Aunque ahora solo quedan ustedes en esta habitación…

- ¿Leroy estuvo viniendo estos días?

- No, solamente por hoy. Quien estuvo conmigo desde el principio fue Lorraine ¿Puedes creer que vino desde los Llanos del Oeste hasta aquí? Excelsio me contó que al enterarse ya a la media hora estaba de regreso a la ciudad y que a la noche estuvo aquí para hacerles compañía, incluso antes de que yo venga. Aunque bueno, no le correspondía estar allá porque no era su turno en la rotación pero de todas formas se tomó la molestia de volver en vez de quedarse a esperar por su turno. - Comentaba Nadia ajustando sus gafas.

- ¿No le tomó más de 8 horas como la otra vez? - Con una tenue sonrisa divertida consultaba.

- Agh… No me hagas recordar ese día que tuvimos que salir a buscar un cargamento en otro estado porque la empresa de transporte tuvo inconvenientes. Todavía Alder me lo recuerda así que hazme el favor de no hacerlo tu también.

- Ya,ya… Jaja ¿Sabes una cosa? Al despertar realmente pensé que estaba muerto.

Una frase que sin dudas no dejaba indiferente a la mujer que de inmediato vertió su atención.

- ¿Ah? ¿En serio?

- Sí, cuando lo primero que escuchas tras un accidente es la voz de un ángel no cualquiera puede seguir creyendo que está vivo. - Pronuncia Adrián acomodándose en la cama y cerrando los ojos, haciéndose el desentendido.


Nadia respiró hondo y se recostó sobre su silla, sonrojada de forma sutil ante el halago.

- Sin dudas estás de regreso, por suerte.

Leroy mientras tanto estaba sentado en su silla con los codos en las rodillas y manteniendo la mirada baja sin manifestar otra expresión que seriedad, inmerso en sus pensamientos con cierta preocupación.

Pocos minutos más pasaron hasta que Dylan empiece a recobrar el conocimiento de manera gradual y mientras su vista se acomodaba pudo reconocer la habitación del hospital.

- Agh… ¿Pero qué?

La voz del joven en principio era débil pero no lo suficiente para pasar desapercibido al buen oído de Leroy quien de inmediato volvió la vista hacia él, en leve sorpresa.

- ¿Donde estoy? ¿Que hora es?

- Ya es de día, bella durmiente. - Daba la bienvenida de nuevo a la vida,con algo de humor a Dylan. - Estás en el hospital y son las cuatro de la tarde, vaya que ustedes asustaron a medio mundo.

- Agh… Mi cabeza me duele. - Protestaba un ciertamente mareado Dylan.

- No debe ser agradable, al menos eso supongo. Pero al menos saliste vivo y bastante mejor parado que tu tío que se llevó la peor parte. El tendrá que permanecer en el hospital por unos días y los médicos me comentaron que podrían darte de alta a la noche si todo sale bien.

Dylan volteó la mirada hacia el otro lado de la sala y allí estaba su tío en compañía de Nadia… Aunque en su mente ese sujeto solo se llamaba “Adrián” y con solo mirarlo se dibujó un gesto indiferente que camuflaba sentimientos despectivos y de frustración hacia él. Leroy no tardó en percatarse que su compañero actuaba extraño.

- Hey ¿Te sientes bien? - Llamaba su atención y consiguiendolo.

- ¿Eh? Oh, disculpa. Solo estaba… Erm… Por un momento pensé que tenía la vista un poco borrosa y quería sacarme las dudas.

- Entiendo…

- Leroy ¿Por qué te molestas en venir aquí? Apenas nos conocemos y luego del duelo no hemos hablado demasiado.

- ¿Necesito ser tu amigo de toda la vida para acompañarte en un momento difícil? Al menos yo no soy así y no te miento. Me caes bien y si alguien que dentro de mi círculo tiene un problema yo lo convierto en mi problema también.

Sus palabras no pasaron desapercibido para Dylan.

- Eso suena parecido a lo que Adrián me había dicho durante el enfrentamiento contra esa Dragoneante… ¿Será alguien con mucho sentido de pertenencia frente a su familia? - Se preguntaba por dentro el atento joven ¿Era un indicio para conocerlo mejor?

- ¿Tienes pensado qué hacer luego de esto? Se que no será fácil procesarlo pero la vida no suele esperar a nadie, por más bueno o valiente que sea el individuo.

- ¿Huh? Oh, cierto… Realmente no tengo mucha idea de lo que voy a hacer más adelante. Pero si se que será lo próximo que voy a hacer y eso podrá definir mucho. Hablaré con él. - La referencia hacia su tío en un no muy contento tono era claro. - O mejor dicho voy a decirle lo que tengo que decirle…

La molestia en su voz era clara pero Leroy como prudente persona que se considera no iba a pedir explicaciones, ni siquiera manifestar un bando.

- Tal vez sea lo más adecuado en tu situación. - Pero antes de poder decir algo el tono de su celular irrumpió. - Aguarda un momento.

- ¿Quien es?

- Es mi novia, se llama Evelynn y seguro me preguntará por nuestra salida esta noche. Ya sabes, mañana entro a la guardia en la rotación y por distintos asuntos no pudimos vernos en casi toda la semana siendo justo esta noche la mejor opción que teníamos.

Leroy se había alejado y él se encontraba solo lo cual coincidía a su sentimiento solitario, de abandono que siempre lo acompañaba y esta vez como nunca.

Desolado y destruido por la profunda traición supo que desde ese punto las cosas nunca serían como antes. Pero en ese instante lo comprendió y es que aún había alguien con quien contar… Ese alguien era si mismo y sus pensamientos, su reflexión acerca de sus últimos días tras empezar una nueva etapa de su vida la cual no resultó ser ni por asomo la más brillante.

- Mi llegada a Tumbledown iba a significar que un nuevo yo iba a nacer desde ese día. Alguien que dejaría atrás todas aquellas sufridas experiencias que me atormentaban, que iba a dar un salto hacia el futuro y planificar su vida… Pero lo único que sucedió es ser arrastrado por memorias que no comprendía y que mi mente se involucre en darle sentido a todas esas formas, visiones, voces y detalles extraños en mi familia, pero… ¿Como realmente los puedo juzgar? Hasta ahora permanecía en la comodidad de una ilusión acerca de una vida que nunca tuve, una tan ordinaria y común pero con la particularidad de ser acosado por una agobiante sensación de vacío que mi familia se encargó de que creyera era un mero delirio...

“Familia” era esa palabra que resonaba en su cabeza, que lo impulsó a voltear aunque sea mínimamente su mirada hacia quien ahora conocía solo como “Adrián”

- Pero no, ese fue el engaño donde crecí. Pero ¿Qué puedo pretender? Yo era una silueta sin rumbo desde antes de la construcción de esa mentira. En el fondo quizás mi familia fue mucho más afortunada que yo en intentar seguir adelante, aún si era a costa mía mientras yo en el fondo parecía agonizar en la cornisa junto a mi cordura… ¿Hasta que punto soy afortunado de estar aquí? ¿O más bien es una condena? No tengo idea pero todo indica a que aún si me esforzara no existe chance de salir de este pozo en el que estoy hace más tiempo del que creo ¿Cuál será esa salida que de una vez por todas me permita seguir adelante de forma sincera? ¿Todavía puedo encontrarla? Solo tengo certeza de una cosa: Si yo no lo intento, nadie lo hará.

Estuvo en silencio por unos momentos, rebuscando entre sus recuerdos y pensamientos la clave para creer que en esa casi utópica chance y de repente como si de la estela de una estrella fugaz fuera creyó encontrar esa clave.

- Gisèle… - Pronunció en voz baja.

- Siento la interrupción compañero. - Mencionaba Leroy regresando hacia él.

- ¿Huh? No sucede nada, tranquilo.

- Te noto… Algo distraído ¿Te pasa algo? Voy a hablar con los médicos si lo necesitas.

- N-no… No te preocupes. Es que han sucedido demasiadas cosas últimamente alrededor mío y quizás no me alcanza el tiempo para pensar en todas, o al menos comprender que me ha sucedido.

Sus palabras dejaron en silencio por unos momentos a Leroy quien se repuso con una amistosa sonrisa.

- No te preocupes, yo también he pasado por lo mismo. Recuerda que si te sientes perdido no pierdas la calma, relájate y piensa de nuevo sobre que decisión tomar. - Amable aconsejaba. - Bueno, se que no es fácil lo que te sucede y será mejor que te deje tranquilo. Además se me hace tarde para verme con mi novia así que si me disculpas…

- H-hey Leroy ¡Muchas gracias por acompañarme! Quizás no haya sido lo que esperabas pero significa bastante para mí que hayas estado para acompañarme.

- No te preocupes Dylan, eres uno de los míos así que no es nada realmente… Aunque quizás esas palabras las merezca alguien más. - Se limitó a decir Leroy antes de levantarse e irse.

Dylan no podía lucir más confundido tras esas palabras mientras Leroy daba la vuelta.

Minutos más tarde Leroy llegó a su casa, una común de clase media con dos pisos rodeada por un vasto jardín. Este simplemente caminó hacia la entrada y el timbre apretó sonando llamativamente.

No tardó ni siquiera un minuto hasta que una mujer abrió la puerta, era su madre, de cabello castaño recogido, en él se podían notar algunos cabellos que sueltos y rebeldes, además de algunos trazos canosos. Vestía casual, de blusa azul, pantalón verde opaco por debajo de un delantal de cocina (signo que estaba en la tarea) y calzaba unas alpargatas blancas. En su rostro el paso del tiempo no era capaz de desdibujar esa expresión amable y atenta que siempre parecía llevar.

- ¡Tesoro! Pasa ya que está empezando a refrescar un poco, dime ¿Como te fue hoy en tu visita al médico? ¿Estaba muy mal o como?

Una vez pasó adentro y su madre cerrara la puerta tras suyo iba a responderle, no sin antes pasar su mirada por una sala de estar a un costado suyo donde sus otros 3 hermanos (dos niños y una niña) no mayores a 13 años, jugaban y se divertían.

- Por suerte mi amigo se encuentra bien, algo aturdido pero creo que lo soporta bastante mejor de lo que pensaba.

- Si, me habías contado que tu amigo puede ser un poco susceptible a las “emociones fuertes” Pero bueno me alegra de que esté bien, sano y salvo por cierto ¿Cómo habrán estado sus padres? - Consultaba mientras tomaba un bol con una cuchara que había dejado sobre la mesa y empezó a batir mientras se dirigía hacia la cocina.

- Con suerte no saben qué sucedió… - Murmuró.

- ¿Eh?

- Solo se que no estaban ahí aunque bueno, quizás pasaron en otro momento así que… ¿Necesitas ayuda con algo?

- Bueno podrías encargarte de la basura y de que Ricky no salte sobre el sofá. - Con un pie y medio en la cocina mencionaba.

- De acuerdo, déjame poner mis cosas en la habitación y me encargo.

Tras ello cargó la mochila al hombro y subió por la escalera hasta la última puerta del pasillo donde además de su cuarto había una notable vista hacia la calle y perfectamente dando hacia el cielo estrellado de aquella noche.

Leroy dejó su mochila a un lado del cuarto y se recostó sobre su cama, por completo a oscuras salvo la iluminación desde la calle. Era un momento tan suyo e íntimo que no solo compartía con él sino con la foto alcanzada por la tenue iluminación exterior. En esa foto estaba la familia completa hace algún tiempo. Su madre, él y sus hermanitos (alguno bebé) pero la figura que más destacaba entre todos era la de su padre. Un hombre corpulento que vestía una camisa amarilla y pantalones negros. Su gesto en su redondeado rostro transmitía una inusual seguridad y a su vez amabilidad junto a una tenue sonrisa oculta bajo su bigote.

- Padre… Han pasado 6 años desde que te fuiste bajo esa avalancha. Pasaron rápido pero a la vez se sintieron eternos sin tu presencia. - Murmura con cierta nostalgia creciente en su tono. - No pudimos disfrutar de tí por más tiempo pero… Aprovechaste el que tuviste para dejarnos valiosas lecciones. Sobre todo esa que nuestras manos son las herramientas más fuertes y valiosas para construir nuestra vida, pero la que me encantó y no paro de aplicar es esa de “A mal clima buen rostro” ¿No era así? Aunque a veces no lo parezca hace que todo de alguna forma sea más fácil.

Por momentos se quedaba viendo en silencio la foto de su padre , Leroy no era muy de manifestar otras facetas que no sea la del amigo relajado y un tanto vago porque todo lo tomaba de la mejor forma posible, viendo el lado positivo y hasta intentando usar su humor a favor, a veces molesto o a veces simpático pero siempre fiel a su filosofía.

- ¿Sabes una cosa? Aunque no haya sido fácil… De verdad me siento honrado cada día que soy el hombre de la casa, eso fue lo último que me pediste antes de irte. Asumir responsabilidades y más a los trece años nunca es fácil pero esta en especial la tomo con mucho gusto. Poder hacer cuidar a tu familia y hacer algo por su felicidad se siente maravilloso cuando lo consigues y si no, saber que están ahí aún en los peores momentos te devuelve la fuerza para seguir intentando y luchando.

En ese instante tomó de su disco de duelos en un estante a su alcance su baraja y la extendió.

- Al menos esa es la filosofía del mazo de roca que entre los dos construimos. La roca es sobre todas las cosas firme, pase lo que pase siempre estará ahí y creo que nuestro mazo lo refleja lo suficientemente bien ¿No lo crees? Yo siento que sí aunque siempre se lo puede mejorar. Pero ya es una enorme satisfacción poder usarla para propiciar mejores chances para ellos y se que trabajando aquí podré conseguirlo, por ustedes. - Sonriente menciona revisando cada carta y luego su rostro se tornó ciertamente serio. - Pero a su vez con estas cartas asumo la responsabilidad de también cuidar a quienes me rodean, son mis compañeros y serán mis amigos. Debo evitar que algo como lo que le sucedió a Dylan ocurra nuevamente con cualquiera y mientras esté aquí haré lo posible para evitarlo…

Dentro suyo la decisión ya estaba tomada, ese sentido protector propio suyo lo iba a llevar más allá de su familia biológica. No cambiaría su forma de ser tan despreocupada y templada pero estaba dispuesto a cargar con el peso de cuidar a los demás, cosa ya típica en él.

- ¡Leroy! ¡Estoy escuchando a Ricky saltar! - Le avisaba su madre desde el piso inferior, interrumpiendo por completo su momento pero no le molestaría en lo absoluto. Estaba tan dedicado a su familia que era lo primero por lo que procuraba actuar.

- ¡En seguida voy! - Respondió de inmediato saliendo.

Cuando un lazo se afirma, se refuerza y se compacta que hasta casi parece inseparable por el otro lado, otro se está rompiendo y parece no tener arreglo alguno. Esas eran las dos caras de la moneda, en su otra cara en la habitación del hospital una ruptura acontecerá.

La habitación del hospital estaba casi a oscuras de no ser por la iluminación externa de la ciudad y la única lámpara encendida, la de su tío al otro lado. Hacía horas las visitas se fueron y no había nadie más en la habitación, las otras camas desocupadas propiciando la máxima privacidad.

Dylan había recibido la noticia que, tras sus cuidados y la vigilancia médica el no presentaba mayores inconvenientes para poder irse del hospital incluso en ese momento. El asumia que la llegada del alta estaba al caer pero no era suficiente para poder tomar acción de una vez por todas. Requería de autorización de algún tutor para poder salir del hospital y solo Adrián podría propiciar esa firma, pero… La cuestión iba a ser más dura que pedir un garabato sobre un renglón sobre un papel y Dylan se estaba preparando para ello mientras a su vez reflexionaba acerca de su próximo movimiento.

Con lucidez Dylan recordó esa visión que tuvo minutos antes de su duelo ante Gisèle…

- Estas aquí porque solo este hogar puede ser sincero contigo. Las personas son engañosas porque cambian todo el tiempo, aunque ellos no lo acepten. Los intereses valen más que tú y yo, no van a dudar en mentir ante la conveniencia pero esas paredes, esas habitaciones y suelos no cambiarán por su cuenta. Por eso aún puedes confiar si no la alteraron y todavía estás a tiempo... Pero no vuelvas a confiar ni en tus seres queridos - Manifestó con matices despectivos y resentidos.

Había sido transportado de nuevo hacia su antigua casa de la cual no encontraba razón lógica para abandonarla. Saber dónde estaba no era su problema, él todavía recordaba bastante aquel lugar sino el posible estado de esa vivienda. Quizás fue remodelada, otra familia podría habitarla o ni siquiera habría una casa en ese lugar pero se aferraba a la idea de que si tanto la dama como su propio subconsciente sugerían la locación algo podría encontrar y a cada momento se convencía más así mismo de la existencia de una pista que le ayude a conocer la verdad.

Aunque dañada la ropa tras ser lavada y planchada por parte del hospital era utilizable tras quedar a disposición suya. Sin más opciones se la colocó procurando de que sea solo ese momento, aunque no lucía como un vagabundo si le incomodaba llevarla de esa forma. Rescataron también su mochila que por dentro contenía el disco de duelos, un poco rayado por los golpes y las llaves de la casa de Adrián al lado de su celular también dañado. Preparado para emprender el camino de regreso, aunque no conociera del todo la ciudad si lograba memorizar direcciones y calles del vecindario. Desde la ventana se podían observar paradas de taxis lo que terminó por zanjar unos detalles en su siguiente movimiento.

Terminó el tiempo de meditación cuando tomó un papel y el bolígrafo para acercarse hacia Adrián en su cama. Su mirada hacia su tío transmitía una indiferencia fruto del rencor. .

Los recuerdos felices a la par de su pariente que poco a poco se iba percatando de su acercamiento parecieron nublar su vista hasta que una frase resonó tajante en su mente:

- Siempre estuviste por tu cuenta... La diferencia es que ahora lo comprendiste.

- Adrián… - Antes de decir otra palabra arrojó el papel junto a un bolígrafo que le propició el doctor. - Necesito que firmes esto, regresaré a casa en un táxi.

El pariente evidemente no se hacía el desentendido tras lo sucedido en el vehículo.

- Heh… ¿No crees que es muy pronto? Vamos solo un poco de paciencia porque podemos volver caminando.

- Encontré suficiente dinero en mi mochila, además los médicos me dieron la opción de poder marcharme porque dentro de poco me darán el alta. Tú hasta huesos te rompiste y vas a estar algunos días más. - Pronunció sereno, intentando mantener la calma.- Pero… Si requieres algo desde la casa te lo puedo traer.

- No es el asunto ¿Como volverás a casa? Apenas conoces la ciudad…

- Conozco lo suficiente para decirle al taxista donde detenerse. - Se limitó a responder. - Le pagaré una vez llegue a mi hogar, de todas formas desde el incidente de las pintadas, hay más frecuencia de patrulleros. - Explicaba para evitar dejar cabos sueltos y pasar de tema. - ¿Necesitas un bolígrafo de otro color? Tal vez te gustaría firmar con un bolígrafo más de tu gusto…

- Hey, pero vendrás a visitarme… ¿No es así? - Adrián intentó aligerar la situación levantando un poco ánimos en su tono, cosa que Dylan respondería con tajante y profundo silencio que permaneció por eternos segundos.

- Solo si me lo pides.

- Hey sobrino… No me digas que vas a dejar a tu tío solitario, aunque sea traeme el periódico ¿Eh?

- ¿Todavía tienes la cara para bromear conmigo? - Tajante cuestionó, con una ligera mueca de molestia.

- Eh… ¿Disculpa? Creo que deberías calmarte, nunca es bueno enojarse después de regresar del coma.

- ¿Necesitas más excusas para engañarme Adrián? Me extraña que tu repertorio se haya quedado corto esta vez. Ni siquiera diciéndome la verdad pretendes cambiar ¿No es así?

Sus palabras se sentían como una bofetada cada vez más dura para él.

- Sobrino, muchacho… No pienses así de mí porque nunca fue mi intención ocultarte lo que sucedió con Lara. Pero muchas cosas pasaron en el medio y siempre creí que todavía no era el momento. Tus padres me confiaron que no te diría nada y yo intenté cumplir mi palabra, esperando que ese momento nunca llegara pero pareció llegar antes de lo esperado así que tuve que intentar encontrar una solución.

- ¿No decirme nada era la solución? ¿Hacer de cuenta que nunca tuve una hermana era lo mejor para mí? ¿En serio? - Cuestiona ferviente el joven.

Razón no le faltaba, al igual que intenciones le sobraban al tío que se veía acorralado, hasta superado por esta situación.

- Queríamos cuidarte Dylan ¡La familia no quería volver a atravesar una crisis como esa! Casi todo se desmoronó de un día al otro muchacho…

Adrián no quería seguir metiendo el dedo en la llaga… Pero ¿Qué más podía hacer más que sincerarse? Era duro pero debía reconocerlo a su vez de intentar remediar todo de alguna forma, estaba dispuesto a lograr que eso funcione y esa fuerza fue lo que lo llevó a sentarse sobre su cama aún con el dolor de huesos y alma. El muchacho contemplaba en silencio.

- Dylan… Se que cometí muchos errores y los seguiré cometiendo, pero te aprecio sobrino. Tu y tu hermana fueron y son la guía en mi caótico recorrido. Yo hice todo lo que estuvo a mi alcance por tí y nuestra familia, lo hice para protegerte de seguir sufriendo, quería que miraras con otros ojos lo que te rodea y transmitir el optimismo que ustedes me dieron ¿Me quieres ayudar a resolver esto? - Consultaba extendiendo los brazos y Dylan reconoció ese gesto por ser tan común a lo largo de su vida, él pedía un abrazo que los concilie y sane dos personas aturdidas. En otros tiempos Dylan iba corriendo hacia el pero esta vez… Se quedó mirando sin dibujar expresión alguna como el magullado pariente sostenía como podía sus dañados brazos.

- Adrián… Tú me hiciste daño, más que cualquier otro en la familia. - Firmes, honestas y contundentes fueron sus palabras. - Siempre pensé que alguna respuesta podía encontrar fuera de mi padre o de mi madre sobre lo que me sucedía, después de todo tu eras el que más alejado estaba de todos, hasta de sus mentiras pero al final tu también formabas parte. Tú también formaste parte para que me traten de loco, paranoico y hacer parecer que me angustiaba por nada cuando era algo más real que hasta lo que puedo ver… Pensé que si había alguien honesto en mi familia, quien más me apreciaba a mí y a la que ,ahora conozco de su existencia, mi hermana ibas a ser tú pero lo tuyo fue incluso peor y más doloroso que la primera vez que hablaron de forma sincera conmigo fue estando al borde de la muerte.

Adrián agachó la mirada y los brazos, la sala e incluso el hospital parecía caer en silencio mientras Dylan mantenía su mirada acosadora sobre el derruido hombre que lentamente tomaba el papel, el bolígrafo y constató una rápida firma. Dejó el papel en el borde de la cama y se acostó con cuidado.

- Entiendo… Entonces si esto sirve tómalo y haz lo que necesites, porque probablemente yo soy el que no sirve para nada después de todo. - Se limitó a contestar sepultándose bajo las sábanas. - Si ya no vas a creer en mí, cree en lo que de verdad confíes porque yo no parezco ser más uno de ellos.

Respiró hondo, tratando de digerir la dureza de atravesar esa situación con un pariente tan cercano y que tanto apreciaba, pero debía mantenerse firme por su voluntad. Luego de que la enfermera constate que todo estaba en orden salió de la habitación por su cuenta y el aval de la firma hacia la salida creyendo que (Quizás) lo más duro había terminado ¿Fue la mejor opción? No podía saberlo hasta que sus acciones den sus frutos, lo cual tampoco era garantía a ciencia cierta. Aunque al fin una cosa era segura y es que estaba al fin libre de cuentos.

Capítulo 35: Optimista.

La tormenta había culminado pero no sin dejar un rastro de ruina dentro de un Dylan que rescatando las fuerzas que podía se había levantado una vez más para luchar contra su mezquina realidad. La frustración y el rencor eran tan fuertes dentro suyo que lo alimentaban como el combustible a un auto para marchar, en caso de Dylan para descubrir la verdad acerca de los acontecimientos que lo rodeaban.


El torneo marcó un punto y aparte dentro suyo pero sobre todo esa misteriosa dama llamada Gisèle que le hablaba acerca de luchar y marcar el rumbo de su destino… En un principio no lo entendía aún cuando esas palabras resonaban en su cabeza le costaba encontrar otro significado.

- Corres, te escondes, gritas y te lamentas. Todos los signos juntos y más que olvido en este momento. Una vida llena de pánico a la cual no puedes escapar, una vez tu destino es sentenciado tu realidad no terminará de otra forma... Pero ¿Quién sabe? Quizás este es el día que podrás demostrarme a mí y al mundo que ese no es tu destino. Todo dependerá de ti

Tras su duelo y lo que sucedió en medio algo hizo “clic” dentro suyo, creyó que la derrota ante ella era el fin pero no fue más que un comienzo para afrontar sus problemas de otra forma el mismo buscando la solución y no esperando a que esta llegue hacia él con la esperanza de poder concretar. No debía esperar más de nada ni de nadie excepto de él mismo… Aunque no era un viaje barato. Romper el vínculo con su pariente más próximo, su tío, aunque le doliera admitirlo era lo que le permitió salir de su jaula de ilusiones y cuentos.

Dylan estaba más inmerso que nunca en sus pensamientos, empezando a encontrar otras perspectivas, que no se percató del momento que pisó la alfombra de su hogar hasta estar encima suyo.

- ¿Huh? Bueno… Eso no fue fácil pero era lo que hacía falta ¿Podré reparar el daño? ¿Tendrá arreglo siquiera? Agh debo pensar que ya ha sucedido y concentrarme en lo que haré ahora. - Pronunciaba en voz baja aún con vestigios de aturdimiento. Tomó la llave de su dañada mochila y abrió la puerta principal. - Si Adrián no tiene llave al menos se puede relajar que no tomé la que está debajo de la alfombra.

Algo en su tono había cambiado. Aún si mostraba vestigios de dolor ahora mostraba una actitud más cercana al “Hacer lo que uno debe hacer” aún si el cansancio y la frustración no se lo dejaban ver.

La casa vacía en las sombras, tan solitaria y tan similar a él en el fondo. Al menos en este nuevo punto de partida se veía más solo que nunca para afrontar sus problemas pero… ¿Era tan cierto eso? No quería seguir pensando en eso, de todas formas se había acostumbrado a lidiar con esos problemas por su cuenta y entre las formas seguir lamentándose no estaba entre ellas. Una vez encendió las luces cruzó la sala de estar hacia su habitación. Iba a ser un viaje de al menos un día y debía estar bien preparado. Preparó su mochila de repuesto donde dejó algunos elementos para lo que dure su viaje, dejó lavando y luego secando su ropa puesta, luego tomó una ducha y se cambió de ropa. Optó por algo más cómodo pero sin perder la presentación. Cambió su chaleco azul marino y camiseta mangas largas blanca por solo una camiseta de mangas largas negra por debajo de un chaleco gris oscuro, tomando otro pantalón gris ceniza que se amoldaba a sus piernas y calzado negro y blanco. Una elección simple que le bastaba para su recorrido.

Entre lo que buscaba para preparar su viaje lo que más necesitaba era una pequeña tarjeta que le había entregado Gisèle tras su primer encuentro la cual encontró en sus cajones algo arrugada pero en una pieza. Se sentó sobre su cama para observarla con atención.

- Gisèle Lestrange… Ese es tu nombre. Me habías dicho que encontraría respuestas en mi antiguo hogar pero ¿Que tan cierto será eso? Puede que otra familia se haya mudado allí, puede que esté llena de vagabundos o que ni siquiera haya una casa todavía pero a estas alturas no pierdo nada.- Recorrió con su mirada la tarjeta y entrevió una dirección. - ¿Ahí es donde te puedo encontrar? Perfecto ya sé que haré luego de visitar mi casa. Solo espero que las calles mantengan los mismos nombres.


El reloj de su cuarto marcó que eran ya las cinco de la madrugada, no había dormido desde que despertó en el hospital pero como el viaje iba a tardar varias horas podría descansar un poco en el camino, tomó su dinero y salió de su hogar con una mochila no tan ligera como esperaba pero tampoco insoportablemente pesada. Caminó algunas calles hasta la parada del bus y para su fortuna este estaba llegando desde unas calles.

- No fue fácil pero… No me arrepiento de lo que hice. - Susurró para hacerle señal al transporte para que se detenga.

En el mismo instante que Dylan pisó el escalón del transporte público, a cientos de kilómetros de allí en una locación apartada, en la azotea del último piso de un edificio que conforma un bloque de departamentos residenciales no muy exclusivo de pie se encontraba Gisèle mirando hacia el horizonte, donde la luna estaba empezando a retirarse. En ese mismo instante se volteó y regresó hacia detrás suyo con una sonrisa satisfecha.

- Tal y como lo había previsto, el muchacho empezó a moverse. No me extraña, el chico lucía y actuaba desesperado por respuestas, era obvio que tras procesar su derrota vendría hacia mí por más como todo humano predecible. - Con una breve risa hacia el final manifestaba.

Pero no estaba por completo sola, había una figura en la entrada de las escaleras que permanecía oculto en casi completa oscuridad sentado en las mismas de no ser por la luz de su ordenador portátil.

- ¿No es así?

- Qué más da… Solo quiero terminar con tu maldito plan de una vez por todas. - Respondió la silueta, su voz era la de un hombre jóven de mal humor.

- ¿No te parece algo descortés empañar la alegría de una dama? No es para menos pero llevo ideando este plan desde milenios, no fue fácil encontrar un candidato perfecto para la sombra de cólera. Lo más parecido que encontré fue en otra realidad pero la compañía de su querida carta as… ¿Una Leo Dancer? Solo se que su compañía no le permitía caer en las condiciones que me hacían falta.

- ¿Desde hace milenios? ¿Qué otras cosas me ocultas mujer?

- Cuidaría un poco más el tono en tu lugar pero creí haber sido clara. Yo he elaborado este plan en base al destino, tengo acceso a conocerlo en primer lugar pero solo los acontecimientos que a mí me rodean pero puedo planear un cambio. Construir mi propio destino localizando eventos en los que puedo interferir para construir mi destino deseado.

- Pero si cambias algo ¿Eso no debería cambiar otros acontecimientos y provocar otros resultados?

- ¿Crees que podría dejar pasar ese detalle? Yo puedo inferir en los eventos que influyen mi vida, se donde y cuando debo actuar para dirigirlos hasta el punto deseado.

- Ya veo… Tu plan hace agua por varios lados. - Se limitó a responder el sujeto.- Tus cambios a su vez generarán otros cambios que van a interferir en tu propio destino.

- Jojojo, en eso te equivocas. Las rutas y los puntos estipulados solo suceden si los eventos que lo rodean lo permiten. Es decir que si hago un cambio para alcanzar un objetivo, pero ese cambio a la vez provoca algo que lo interfiere ese destino será imposible. Pasé el suficiente tiempo midiendo los cambios que debo realizar para alcanzar los puntos estipulados y si estas rutas me conducen hacia el momento deseado, el destino se cumplirá independientemente lo que pase alrededor ¿Entiendes? Me aseguro de controlar todo lo que me rodea. Aunque no puedo determinar ni planear el destino de alguien más aunque aún se pueden condicionar.


- ¿A qué te refieres con eso?


- Jojojo nada más allá de lo que te digo. Ví como el destino me anticipó que tanto tú como ese muchacho Dylan vendrían hacia mí y lo estoy consiguiendo ¿No te parece impresionante esa fuerza que hace que las cosas sucedan?

- Tsk… Como sea, solo te aseguro que sea lo que sea que busques con tu “Sombra de Cólera” y tu “Iluminado Osado” Yo solo espero que cumplas tu palabra y me digas que sucedió con mis padres. - Firme bramó.

Gisèle se mantuvo en silencio manteniendo una mirada de pocos amigos hacia la silueta. Pero de pronto esta se tornó divertida sobrando a su compañero.

- Jojojo Puedes pensar lo que quieras acerca de mí pero puedo darte la garantía que no soy alguien que falla a su palabra. Puedes confiar en una de mis promesas y solo se hará lo estrictamente necesario.

- Más te vale…

- Ahora bien, yo solo estoy dispuesta a cumplir mi parte si mis allegados cumplen la suya ¿Tú sabes que la confianza se construye? Tu deberías comenzar por colocar la primer pieza, ayudarme a mí y luego lo haré por tí encantada.

- ¿Como se supone que debo contestar a eso?

- No era una pregunta. Te estoy diciendo que vas hacer. - Se limitó a decir. - Nos vamos.

En el mundo de la superficie muchas cosas sucedían y mucho se esperaba, pero lo que nadie sospechaba es que bajo tierra también hay engranajes moviéndose todo el tiempo, dia y noche así como el arduo trabajo del Ministro Sanitario Gautier. Un hombre que aún entrando en la tercera edad, a sus 62 años el continuaba trabajando no solo por sus funciones sino por sus propias ambiciones que incansablemente el buscaba.

El ministro trabajaba apartado del resto de contacto humano dentro de la sociedad en uno de sus laboratorios y el que más celosamente apartaba de la vista del resto. Allí poseía maquinaria insólita no solo “obtenida” sino también que el mismo desarrollaba, tenía conocimientos en gran variedad de campos además de la medicina y con algo de ayuda había conseguido construir sus inmensas instalaciones. A lo largo y ancha de esta varias cápsulas que contenían cadáveres humanos contenidos en un líquido turquesa los conservaban. Todas esas cápsulas estaban precedidas de diversa maquinaria extraña y extravagante pero todas convergen en un ordenador principal desde el cual Gautier controlaba su ambicioso trabajo.

Últimamente el ministro estuvo algo apartado de sus semejantes y no era en vano, algo muy grande tenía entre manos para sacudir a propios y extraños, ahora estaba en la fase final de concretar su invención. Había movilizado la cápsula con el número “355” hacia una mesa especial cerca del ordenador maestro donde conectó varios cables a la mesa y con ayuda de maquinaria especial de transporte conectó esa cápsula a los sistemas de su mesa especial. Había llegado el momento de Gautier para desplegar sus conocimientos, sus ambiciones y su extravagancia en su máximo esplendor.

- Drenado de conservador experimental 4.1… Iniciada. - Pronunció al momento de pulsar un botón, jalar unas palancas y que el líquido dentro de la cápsula empiece a drenar y a su vez se entre veía de forma algo mejor el cuerpo pero solo lo suficiente para distinguir su única prenda, una malla negra desde su cintura hasta sus tobillos. Mientras el vidrio se movía Gautier se colocaba unos guantes de latex. - Drenado concluido… Sistema de asistencia vital… Iniciado. - Una vez concluidas sus palabras el cristal que separaba al cadáver del exterior se había desplazado permitiendo que Gautier pudiera manipularlo.

La imagen era inquietante. Estaba casi en los huesos y su piel estaba pálida, tenía ojeras inmensas y todo rastro de cabello había sido rasurado. Su cuerpo tenía cicatrices en varias partes, hasta una que cruzaba desde su frente hacia su nunca pasando por encima de la cabeza, una vista a la que Gautier estaba por completo insensibilizado mientras conectaba distintos cables y colocaba aparatos en varias locaciones, parecía un macabro maniquí sin identidad. Hasta conectaba cables a pequeñas placas metálicas como enchufes que él mismo había colocado, era casi un juguete para el ministro.

- Asistencia vital en funcionamiento. Ordenador maestro en conexión y sincronía del telencéfalo.

- El sujeto de pruebas “355” Vernon se encuentra preparado para recuperar la conciencia en la proximidad… - Moduló una voz mecánica desde el ordenador.

De forma insólita la abominación de Gautier realizaba movimientos sutiles, comenzando por temblorosos y débiles movimientos de sus dedos, luego de sus manos hasta sus brazos y piernas. Movimientos prominentes del cuello y junto la cabeza hasta, su que abrió los ojos… Estaba con vida de nuevo.

- Al fin ¡Esta vez sí lo lograrás! - Bramó con entusiasmo de cara a su inquietante logro.

- A-ah… ¿D-donde es...toy?

- No en el paraíso, pero esto es mejor en cierta forma. - Bromea Gautier como si fuera cotidiano hablar con un cadaver que volvió a la vida.

- Ga-utier… Me duele todo el cuerpo, mi cabeza está por explotar… Por favor... Termina con mi sufrimiento por favor. - Suplicaba agónico.

De inmediato el doctor se dirigió hacia su ordenador y empezó a cargar lo que parecían ser comandos.

- No es el momento Vernon, estamos siendo parte de algo revolucionario donde tú eres el protagonista ¡Al fin logré estabilidad en este maldito proyecto! Tu hasta ahora eres el más estable de mis otros intentos que no duraron más de 2 horas antes de estirar la pata.

Gautier era el sujeto capaz de encontrar oro en el carbón cuando estaba realmente convencido de lo que hacía y no es que le importara exactamente que piensen de él. Lo único que lo podía detener era él mismo una vez se había propuesto algo.

- ¿Po-por qué n-no me dejas morir en paz?

- Porque no hay tiempo para la paz ante las necesidades de la ciencia médica. Verás, no por siempre vamos a poder seguir trayendo gente hacia Erkanoth para formar parte de nuestra sociedad y no podemos desperdiciar a nadie aquí abajo… De ninguna forma. No habrá necesidad de reproducirse entre parientes cuando las únicas personas aquí abajo sean nuestros familiares porque podremos reutilizar a cualquiera de nosotros cuando nos hayamos ido ¡¿No es fantástico?!

- Eres despreciable…

- Bah, qué mala suerte. Regresó mal educado, ya te pareces a mis antiguos compañeros.

- ¿T-tuviste siquiera suerte d-de que alguien te hablara?

- No te haces la idea. Mis compañeros se burlaron de mí en cada ocasión que los intentaba convencer de que si no podíamos mantener vidas podíamos reanudarlas y yo tenía la forma, pero nadie me hacía caso y me dejaron solo. Mis palabras las tomaban como bromas y yo… Simplemente tomaba los cuerpos de la morgue que nadie reclamaba.

- Realmente… Estás desquiciado…

- Eso es lo que te dicen hasta que tus ideas funcionan y así me trataron mientras no lo hizo. Me persiguieron por tres estados durante varios años y cuando caí aquí tras una avería de mi vehículo creyeron que era un investigador más, pero les demostré mis cualidades y traje el conocimiento más pulido desde el exterior…

- N-no se… Por-que… No te mataron cuando pudieron.

- Agh, tu cállate y agradeceme que te salvé de la muerte.

- Me estás… Condenando a vivir. - Tajante respondía el decrépito Vernon.

- Hey… Es una señal positiva que te encuentres en condiciones de sostener una conversación. Aparentemente tus funciones cognitivas se conservan aún tras regresar de la muerte ¿Ves? Estamos haciendo historia desde las sombras Vernon ¡Historia pura! - Remarcaba tomándose la cabeza por el entusiasmo con una sonrisa de oreja a oreja.

- Y… Pensar… Que te admiraba p-por ser un gran… Doctor.

- Todavía lo soy, solo que mi camino está enfocado en algo revolucionario. Mi designación como ministro de salud en Erkanoth no es en vano así como tampoco lo fue tu vida Vernon. Nos diste mucho y sobre todo a mí, eres increíblemente apto para la segunda parte de mi proyecto ¿Quien lo diría? He creado vida desde la muerte. - Regocijándose manifestó el excéntrico médico volviéndose hacia el ordenador. - Yo no he desaprovechado la segunda oportunidad que me dió el anterior ministro para vivir, ni tú ni yo vamos a desperdiciar esta segunda oportunidad.

Vernon le quitó la vista a Gautier, sumamente molesto e inconforme.

- ¿Qué sentido tiene vivir sólo para sufrir?

- Todas las vidas sirven para algo, por ejemplo la tuya sirve para mis propósitos. - Se limitó a decir un Gautier más centrado en el ordenador. Pero era por demás de evidente su falta se empatía.

- M-monstruo…

- Bien… ¡Lo tengo! Tu oportuno regreso Vernon me vino fantástico para probar otros experimentos, tú eres el más importante pero será un complemento fantástico.

- Sigh… No puedo mover mucho las piernas.

- Y no lo harás pronto, las funciones motrices son las más afectadas de todo este proceso. Ni siquiera tú el ejemplar más estable está en condiciones de recuperarlas. Pero no las necesitarás de momento. Tú fuiste un integrante del cuerpo de inteligencia bastante valioso pero como duelista no eras más fuerte que un merodeador, aunque al revisar tu baraja es evidente que su potencial merece ser explotado.

- No me importa pelear… Matame, es lo único que quiero.

- ¿No es de mala educación interrumpir la felicidad de un doctor? Da igual, porque he logrado adaptar un disco de duelos en una máquina. Esta mediante cables captará los impulsos de tu cerebro y los va a transmitir como órdenes para que actúe sobre el disco de duelos. En palabras sencillas van a ser tus brazos para el disco de duelos que podrás manejar con tu mente. Como los brazos normales pero mecánicos.

- N-ni pienses que v-voy a… Tener duelos con eso.

- ¿Quien dijo que tendrías opción? Tengo la certeza que lo harás. - Replicó con una sonrisa llena de malicia que provocó impotencia en su “paciente.

- Sigh… ¿A-a que te refie...res? S-si el que tiene que usar eso soy y-yo… Si no quiero no se activará.

- Soy práctico. Preví que podría tener inconvenientes por intentar hacerte pelear en tu estado. Por ello me tomé libertades de analizar tu baraja y planear, crear estrategias lo más flexibles posibles según tus cartas. La capacidad de planear movimientos y analizar jugadas rivales pero aún así supe que no sería suficiente. Aún podrías estar o no dispuesto a pelear o inferir en el resultado de forma externa al duelo en sí y me di cuenta que no podría dejarte mantener ninguna de tus memorias, eso puede nublar y desestabilizar tu juicio y por consiguiente eso puede ser fatal para tí que aún siendo un sujeto estable, el aguante no es una virtud tuya en estos momentos. Así que calibré la misma máquina que te introducirá esa información para también borrar todo rastro de memoria y personalidad en tu ser. Eso será reemplazado con el único objetivo que vas necesitar bajo mi tutela que será derrotar a tus enemigos.

- ¿Q-que? ¿V-voy a de-desaparecer?

- Algo así Vernon, pero bueno. Son sacrificios duros pero necesarios. Aunque bueno, la humanidad no hubiera avanzado a lo largo de la historia si no fuera por sacrificios enormes, esto no es tan diferente si lo piensas bien porque servirás a un bien mayor. Solo hacemos lo que debemos hacer. - Explicó Gautier con total serenidad y calma mientras colocaba a Vernon un casco que salía desde un soporte en la máquina y lo colocaba en su paciente.

Vernon estaba horrorizado pero sobre todo asustado e indignado, aún cuando todo termine de nuevo para él una vez que Gautier hale de la palanca que encendía ese aberrante artefacto ¿Realmente iba a ser algo peor? Estaría con vida pero sin tenerla. No era nadie sin un pasado, sin recuerdos, sin presente ni futuro iba a ser una silueta que iba a deambular por la nada hasta que su cuerpo no lo soporte o que alguien decida acabar con él… Aunque esa realidad lo horrorice supo que ya no había nada por hacer más que cerrar los ojos y con amargura aceptar su destino cuando Gautier bajó la palanca, el casco mediante sus conexiones actuaron sobre su cabeza e imágenes se proyectaron en el ordenador central.

- Ay cierto… Por las dudas revisaré lo que está suprimiendo. No me interesa que pierda la funcionalidad de sus sentidos u olvide cosas como hablar.

Con toda la calma y frialdad de su alma se sentó en una silla frente a la pantalla para con paciencia disponerse a supervisar que estaba borrando.

Inicio de la transmisión...

La pantalla tras unos minutos de estática empezó a reproducir las memorias de Vernon, una de ellas destacaba en particular y trataban de su último tiempo al mando de un grupo de inteligencia dirigido por un anterior ministro en inteligencia. Desde su ojos estaba en unos callejones vigilando un hogar como cualquier otro en los suburbios a elevadas horas de la noche. Un individuo salió a la calle desde la casa y recibió a dos personas más a quienes invitó a pasar. Vernon tenía claro de quienes se trataban.

- Samuel a la cabeza y sus pupilos Excelsior y Alder… Bastardos ya los encontramos.- Murmura con recelo.

- Comandante Vernon, una vez que hayamos capturado a esos tipos ¿Puedo llevarme algo de la casa como trofeo? - Consultaba la voz de un joven adolescente desde su costado.

Vernon giró en su dirección para prestarle su atención a su acompañante. Era un muchacho que no parecía tener más de 14 años que vestía con pantalones de jean y una sudadera gris oscura. Su rostro estaba tapado por la sombra de su capucha pero esbozaba una sonrisa confiada.

- Si vale la pena por supuesto pequeño Stylo, será un grato recuerdo de tu primera misión y no va a ser la última. - Animaba el hombre frotando la mano sobre su cabeza. - Bien ahora escucha.

- ¿Podemos ir por ellos ahora?

- Todavía no, pero presta atención porque esta es la rutina esencial cuando tengas que encabezar misiones hacia objetivos. Una vez hemos seguido el rastro de un objetivo hacia su punto de base, ya sea hogar o apartamento, debemos identificar su rutina entre sus horarios.

- ¿Rutina? Que aburrido…

- Puede serlo, pero es la forma en la que funciona. Una vez se identifica un punto entre sus horarios donde lo podamos encontrar de forma constante debemos procurar encontrar un punto donde sea más propicio atacar ¿Me sigues?

- Si… Creo que ahora viene esa parte de asegurarse que el ambiente sea propicio para actuar o algo así ¿No?

- Exacto porque lo último que nos tiene que suceder es actuar en un momento imprudente donde podamos ser detectados. El horario depende de la zona y el tránsito de la misma, como te habrás dado cuenta no es algo que podemos hacer de un día para el otro, hemos tardado casi dos meses en dar con el rastro de Samuel y casi otros dos meses identificar este punto de sus rutinas para encontrarlos a él junto a sus pupilos Alder y Excelsior. Ahora sabemos que los domingos desde las 21 horas se encuentran, lo más seguro es para planear estrategias para seguir usurpando nuestras tierras, pero esos bastardos no tendrán mucho más tiempo. - Susurraba frotando sus manos ansioso por actuar.

- ¿En serio es tan fácil? Entonces quiero un puesto más alto si podría hacer eso.

- Je je… Lo siento pequeño pero por muy bueno que sea tu potencial para desarrollar estas misiones la teoría es algo más compleja. Se trata de sutileza y efectividad, son los principios que debes aplicar cada vez que salgas por fuera de Erkanoth para seguir el rastro de tus objetivos.

- Pffft, yo puedo hacerlo de forma diferente. - Afirmó con holgura a lo cual Vernon replicó volviendo a frotar su mano sobre su juvenil cabeza.

- Ya tendrás tiempo para ello joven Stylo, el camino será largo pero ¿Quien dice? Podrías llegar al puesto de ministro.

- Bueno, si así lo pones yo mañana quiero invitar a Viona al lago, creo que es el único lugar bueno ahí abajo…

- Jajaja… No, mañana hay trabajo por hacer y la semana que viene volverás con nosotros para ponerle fin a Ferguson de una vez por todas…

- Todo en orden por aquí. Agh, pensé que esta cosa trabajaría más rápido. - Protestaba un impaciente Gautier, tan cerca de concretar su experimento al borde que cada minuto que se extendía parecía una eternidad. - Sigh… Revisaré solo esto y si no hay nada más, que termine todo esto de una vez por todas.

Un último panel fue desplegado con otra serie de memorias de Vernon para asegurarse que no está borrando nada vital como la capacidad de hablar.

Situado en una locación muy distinta a cualquier cosa que se haya visto pero una muy conocida para Gautier quien observaba. La prisión o como algunos preferían llamar “Condena” eran formaciones de celdas de capacidad para dos personas agrupadas en varios bloques compuesta por roca y bloques de arcilla. Era un sitio apartado de la mano de Dios donde la única iluminación posible descendía desde el techo el cual estaba compuesto por barrotes que permitían que la iluminación desde focos y faros situados a casi una decena de metros arrojaban su luz para que los restos iluminen a los prisioneros. Estaban muy bien vigiladas desde el nivel del suelo como desde las alturas. Habían caminos elevados como puentes desde los cuales los guardias vigilaban cualquier movimiento aún en la intimidad de los prisioneros atados a esa condena. Conocida por los fatídicos paraderos de sus víctimas cuya suerte ya había sido sellada y solo podían escoger cómo hacerlo. Los prisioneros estaban atados con cadenas de las muñecas hacia las paredes, algunos estaban casi cadavéricos por falta de comida e higiene, confundiéndose por cadáveres más afortunados que ellos. Los que aún tenían energías las usaban para gritar por sus vidas o lamentarse por sus actos, los que aún tenían suficiente cordura imploraban el perdón de su ente divino.

Vernon estaba muy acostumbrado a esa vista, de hecho ahí llegaban la mayoría de objetivos que salía a cazar y por ello se mostraba insensibilizado cuando transitaba por encima suyo como en ese momento, siguiendo al gran líder Otto hasta una puerta al final del recorrido.

- Gran líder, me complace el honor de comunicar el éxito conseguido al lograr capturar a los objetivos clave sin dejar rastro ni testigo. - Comunicaba Vernon tras los pasos de su lider Otto.

- Eso lo veremos…

Cuestión de segundos y ya estuvieron en frente de la puerta, una dura y maciza puerta de hierro algo tosca para mover pero que sin embargo Otto con solo un brusco movimiento de su brazo abrió y la hizo golpear contra la pared provocando un ruido estridente que consternó a los guardias que estaban al otro lado de la misma.

- ¿En cuáles celdas se encuentran? - Consultó directo, no estaba dispuesto a rodeos.

- La del final en el pasillo cuatro…

Puertas adentro parecían ser celdas especiales donde no cualquiera tendría el honor… O la desgracia de estar. Al menos los pocos sujetos que estaban allí estaban en muchas mejores condiciones que el promedio allí abajo.

Tanto Otto como Vernon atravesaron el pasillo siendo el primero de estos, impetuoso, cruzando en medio del camino que los guardias le cedían. El respeto y autoridad que Otto manifestaba a cada lugar que iba era inconmensurable que hasta los ministros se sentían incómodos si el lo estaba.

Cuando llegó a las celdas señaladas, en la exacta indicada estaba el investigador. Un hombre longevo que rondaba los 60 años sin mucho cabello ya, saco marrón, pantalones gris claro y zapatos de mocasín negros que ya no manifestaba esperanza alguna. Lo más llamativo es que en la celda aledaña había una mujer y un niño de cercanos los 10 años, ambos abrazados y asustados. En frente de esa celda había dos merodeadores con los rostros tapados por su propio uniforme, cada uno portando un recipiente, cuerdas y bidones con una sustancia ácida.

Otto se detuvo y arrojó una mirada severa sobre ambas celdas y sus reclusos. Recorrió con sus miradas a ambos sujetos y luego se detuvo de nuevo en Ferguson.

- Hemos capturado a los miembros familiares para evitar que cualquiera pudiera dejar testigo alguno. Desgraciadamente no logramos capturar a sus compañeros Alder y Excelsior, no se encontraban en su hogar y no llegaron por el resto de la noche, pero creo que este es el más importante señor.

Otto sin decir una palabra avanzó hacia la celda de Ferguson y en simultáneo los dos Merodeadores ingresaron con su familia a su celda. Vernon iba a ser un espectador de lo que iba a librarse frente a sus ojos.

El líder máximo allí dentro se puso de pie en frente de la celda, sin quitarle la vista de encima.

- Samuel Ferguson ¿No es cierto? - Consultó en un tono seco, pronunciando de forma algo pausada y alargando ciertas sílabas.

El hombre levantó la mirada con desprecio y enfrentó su mirada a la de quien a sus ojos, era un tirano.

- Tú debes ese líder del que tanto me hablaron… ¿Qué quieres?

- Respuestas… Y sinceridad.

- ¿Por qué debería dárselas a alguien ruin como tú? - Preguntó desafiante.

Sostuvo su mirada por unos momentos y chasqueó los dedos, en ese instante gritos desgarradores tanto de su mujer como su hijo se escucharon desde la otra celda. El hombre alterado se precipitó sobre la pared limitante y la rasgó con sus uñas en desespero.

- ¡Mi familia! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Detente! - De inmediato Otto volvió a chasquear sus dedos para que los gritos finalicen y sollozos de angustia precedieron.

- Primero serán sus pies, sus rodillas, las manos y brazos vendrán luego para culminar en su rostro.

- ¡B-bestia! ¡Suéltalos!

- Tanto tú como tu esposa y tu hijo les concedo la oportunidad de salir de aquí con vida. Pero eso dependerá exclusivamente de usted Samuel Ferguson. Todo será más fácil con su colaboración. - Su frívola y carente de empatía voz despertaba repulsión en el hombre.

- Ngh… Espera… ¿Dijiste mi hijo? ¿Dónde está mi otro hijo? Tengo dos…

- ¿Cómo deseas hacer esto? Existe una forma fácil o... - Sin que le temblara el pulso levantó la mano y colocó sus dedos preparados para chasquear. - Una forma difícil.

- ¡No te atreverías!

Ambos enfrentaron miradas de igual a igual una batalla se libraba en sus ojos, el investigador sosteniendo su furiosa mirada contra una que no expresaba más allá de seriedad pero que muy en el fondo no parecía humana esa bestia que lucía como alguien más. En ese instante y para sorpresa del investigador bajó la mano y se llevó ambas hacia la espalda pero sin perder una mirada que transmitía una insoportable presión. Otto solo necesitó la mirada para quebrar y doblegar por completo al investigador quien se rindió, asintiendo.

- Está bien… Solo pregúntame lo que necesitas saber.

- Eso esperaba escuchar. - Tras ello se agazapa de cuclillas, para estar a su altura, retiró su capa blanca para su espalda evitando que moleste para entonces enunciar su primera consulta. - ¿Por qué? ¿Existe algún motivo para vagar por nuestras tierras robando nuestras pertenencias y exponerlas al mundo?

- Soy un investigador y arqueólogo, ese es mi trabajo de desenterrar el pasado que nos llevó hasta este punto de la historia. Ni siquiera pensé la primera vez que pisé estas tierras en encontrar algo relativo a los Klamales, buscaba restos de un pueblo originario muy primitivo y terminé encontrando artesanías con una insólita aleación de hierro y roca en un idioma desconocido. Me entusiasmé demasiado que pospuse demasiados proyectos y trabajos para buscar la verdad acerca de esa sola nimiedad ¡Pero luego encontré más cosas como trabajo sobre piedras preciosas! Supe que era algo grande… Pero nunca supe que hasta el punto de volverse en mi contra por su propio peso. - Describe al detalle, su vida dependía de ello.

- Ahora me queda claro… Esa necesidad de las personas por intervenir en todo lo que les cruce en el camino y tomar el control como si a ellos les perteneciera. Esa historia la conozco demasiado bien. - Disgustado comentó el líder. - ¿Sabes una cosa? Tsert y Avarpod están muy molestos por lo que tú hiciste, no corresponde ni a tí ni a nadie llevarte lo que a esta civilización le corresponde.

- Eso no es cierto, mejor que nadie investigué acerca de Tsert y Avarpod sobre todo sobre sus funciones como Entes del Orden y solo muy puntuales hechos lograban enfurecerlos como la presencia de monstruos poderosos como tú. - Acusó Samuel.

- No mientes cuando dices haber averiguado más que nadie acerca de ellos pero… Tu no conoces el resto de la historia y mientras tanto yo los conozco a ambos mejor que nadie. Pero eso no tiene mayor importancia a mi siguiente pregunta ¿Quiénes están contigo?

- Demasiadas personas y ellas me buscarán por cielo y tierra, no te quede dud… - Pero antes de poder terminar su frase, Otto chasqueó de nueva cuenta sus dedos sin quitarle la opresiva mirada a su víctima.

Los gritos regresaron de nueva cuenta a invadir la prisión que los acogía ante el horror de Samuel quien estaba impotente e indefenso, solo podía apretar los puños y lamentarse. Tras agónicos segundos que fueron eternos, él volvió a chasquear los dedos para detener la tortura.

- Odio las respuestas ambiguas, busco respuestas claras y concisas.

- Argh… En este proyecto estaba por mi cuenta, nadie estaba interesado porque creyeron que esto se trataba de una locura hasta que dos novatos vinieron hacia mí. Sus nombres son Excelsior Archer y Alder Kendrick pero más que nada los estaba instruyendo y sirviendo de mentor para poder en un futuro, trabajar conmigo si presentaban más interés…

- No podemos permitir que sigan fuera de nuestro alcance… ¿Donde se encuentran?

- Yo… No lo se. - Apenas terminó de pronunciar sus palabras un gesto de frustración se dibujó en el rostro de Otto quien rápidamente chasqueó los dedos provocando los gritos de agonía nuevamente. - ¡Se lo juro! ¡Por mi familia y mi vida! ¡No se donde viven! Solo se que no viven en mi mismo estado pero por favor deje a mi familia en paz ¡Déjelos por favor! - Suplicaba al borde de las lágrimas el abatido investigador que se volteó para recostarse en el suelo. Lo que siguieron fueron sus sollozos llenos de impotencia.

Otto se levantó y se reincorporó, ya había sacado del hombre todo lo que necesitaba por lo tanto ya no le era de utilidad.

- Ya, pasemos esto ¡Por dios! Si que era aburrida tu vida Vernon. - Irrumpía quejándose Gautier, adelantando la secuencia de recuerdos de nueva cuenta hasta unos más recientes en su vida.

Era en un pabellón amplio donde nada destacaba, más que la iluminación cálida por completo y un borde que parecía llevar a una caída desde muy alto. Sin embargo lo que más destacaba era un agujero en medio de ese pabellón sobre el cual se suspendía un cilindro de piedra, en su punta pintado por varias manchas marrones, secas por el paso del tiempo. Ese cilindro estaba sostenido por maquinaria desde el suelo desde las cuales dos merodeadores manejaban desde palancas a su alrededor. Lo que también había a su alrededor era una entrada al lado del pozo la cual llevaba hacia el fondo del mismo desde una escalera en espiral y justo en ese instante, tres personas caminaban hacia ellas con las manos amarradas y bolsas negras cubriendo su cabeza, escoltados por merodeadores. Evidentemente se trataba del investigador y de su familia, llevaban las mismas ropas que escenas anteriores, descendiendo hacia lo que era su final.

Encabezando la terrible ejecución estaba Otto , de espaldas a Vernon quien solo contemplaba la escena sin hacer comentario al respecto. Al lado de Otto había otra presencia, un ministro que se podía identificar por su túnica blanca con capucha que lo cubría por completo.

Pasaron unos minutos y los merodeadores regresaron tras dejarlos en el fondo del pozo a los tres miembros de la familia y cerraron todo acceso desde ahí abajo para que no escaparan, entonces dieron el aviso a su líder quien se acercó hasta un metro cerca del borde, miró a ambos merodeadores que operaban las palancas y luego al pozo para retroceder unos pasos por cautela.

- Terminen con ellos… - Se limitó a decir.

Ambos merodeadores jalaron las palancas y dejaron caer el enorme cilindro pedrusco sobre el pozo… En el mismo instante que alcanzó el fondo tres vidas se habían esfumado sin gritar ni lamentarse, no tuvieron más tiempo y tampoco les iba a dedicar más tiempo. Se despidió cordialmente del ministro, los merodeadores y Vernon para retirarse.

- Aunque no lo creas los mejores cuerpos los saqué de ahí, reconstruirlos me dió más oportunidades para crear ejemplares estables ¿No crees? ¡Dah! Ni siquiera estás despierto. - Comenta Gautier.

El ministro en la pantalla se acercó hacia el grupo de merodeadores que llevaron a cabo la ejecución y realizó algunos movimientos con las manos dándoles indicaciones.

- Muy bien caballeros, limpien todo allí abajo, levanten de nuevo la roca ejecutora y serán desobligados por el resto del día. - Anunciaba el ministro para luego regresar hacia Vernon. Aunque el resto de su rostro no se viera bajo la sombra de la capucha su sonrisa no demostraba conformidad.

- ¿Qué sucedió?

- Otto está muy enojado Vernon, debes entenderlo. El que tanto Excelsior como Alder estén sueltos por ahí no es alentador para ninguno…

- ¿Qué? Pero si Ferguson ya está fuera, era el más importante después de todo ¿No?

- Todo lo que tú quieras Vernon pero esos sujetos se pueden volver una amenaza si les dejamos margen para que se repongan y vuelvan a actuar. Siempre vuelven los investigadores aún tras nuestras amenazas y si no los eliminamos pronto van a ser un gran problema en el futuro. - Anticipaba el ministro.

- Es imposible ¡Perdimos por completo el rastro de ellos!

- ¡Entonces que mal! - Sobrepuso su voz sobre la de Vernon. - Tendrás que encontrar su rastro de nuevo, ya le prometí a Otto que si el responsable de las operaciones no lograba capturar a los objetivos restantes va a pagar con su cabeza.

- ¡¿Qué?! ¡Eso no es justo! ¡No me diste ni siquiera chances a defenderme! ¡¿Como pudiste apostar mi pellejo?! - Reclamó consternado.

- Es mi función Vernon, si una pieza dentro de mi equipo de inteligencia no funciona debo reemplazarla y las piezas que no funcionan… Me debo deshacer de ellas. Uno solo hace lo que tiene que hacer.

- Pe-pero…

- Un mes y será todo… ¡Fuera de mi vista! - Imperó el ministro dándose media vuelta para marcharse dejando contra las cuerdas al oficial y comandante de inteligencia.

El llevó sus puños al frente y los apretó con rabia y mirando fijamente al ministro alejarse, como si lo estuviera aplastando con sus puños usando todo el peso de la ira.

- ¡Vernon! ¡Maestro! - Llamaba la voz de Stylo de nueva cuenta, el hombre de inmediato se giró en esa dirección y allí estaba, vestía todavía con la ropa de anoche pero aún sin la capucha lo que ahora tapaba su rostro era una máscara de teatro de dos caras. El no venía solo, sino también acompañado de una niña.

- ¡¿Qué hacen aquí Stylo y Viona?!

- Les dije a los guardias que querías que nos vieras y simplemente pasamos.

- ¿Les mentiste? Eso está mal Stylo… - Añadía Viona.

- Shhh… No les digas nada.

- Agh… Está bien, no pasa nada pero no lo hagan más ¿Que necesitas?

- La ministra de adoctrinamiento nos permitió actuar para el grupo de reclutas ¿Quieres ir a verme?

- ¡Y yo podré estar ahí! - Añadió Viona detrás de la máscara de una luna. Entusiasmada como su amigo.

- Lo siento Stylo, voy a estar ocupado… Por ahora y el resto del mes pero ¿Cuando es tu cumpleaños?

- Oh, de acuerdo. Es en dos meses aunque no se que haré.

- De acuerdo, prometo que estaré ahí y te traeré algo increíble. Ví esas tiendas de cotillón y podría conseguirte un disfraz completo. Te lo prometo ¿De acuerdo? - Mencionaba en un tono que ocultaba los nervios que en ese momento habría atravesado.

- ¡Siiii! Por cierto… ¿Que piensas de la idea que te comenté? Esa de que alguien trabaje para ellos y pase desapercibido como uno más ¡Pero que en realidad es de los nuestros!

- Ermm… Cuando pueda te digo que pienso ¿De acuerdo? Ahora váyanse de aquí, no quieren estar por mucho tiempo y se los aseguro…

- Bueno… ¿Pero me puedes prometer que me traerás ese disfraz? - Consultaba Stylo.

- Y si puedes quédate con nosotros ese día, Stylo me dice que te la pasas ocupado y en misiones y…

- Oh claro… Te prometo que estaré ahí ¿De acuerdo? - Juraba en un tono ameno pero que fingía muy bien tranquilidad y felicidad, momento en el que de forma brusca la imagen se corta y se convierte en estática.

Fin de la transmisión…

- Con eso será suficiente, me he asegurado de que conserves el habla y tu razonamiento estará exclusivamente enfocado a las estrategias… - Concluida la tarea en el ordenador Gautier dejó su silla y empezó a remover el casco sobre la cabeza de su paciente en estado de trance. Conectó unos últimos dispositivos a su cuerpo para sentarse en una silla a su lado.

Tras pulsar un botón lentamente Vernon recuperaba de nuevo la conciencia, parpadeó desorientado mirando al techo y la luz que lo encandilaba por instantes. Luego buscó con la mirada hasta encontrar a Gautier donde centró su atención y se traslado con la mirada en su dirección.

- Ahora yo soy tu padre y creador, Vernon… - Gautier era consciente de lo que estaba haciendo y con total alegría lo recibía. Había jugado y manipulado la vida de una persona ¿Que le iba a impedir al chiflado médico creerse el dueño de esta?

- ¿E-eres m-mí creador?

- Así me vas a llamar cada vez que te refieras a mí… Ahora dime ¿Cual es tu objetivo y lo único que necesitas hacer ahora?

Vernon se mantuvo unos minutos en silencio intentando asimilar una vida en blanco, solo aferrándose a los vestigios de memoria y toneladas de información que le habían inculcado.

- De-derrotar a mis enemigos… - Se limitó a pronunciar Vernon, no lucía convencido pero si parecía dispuesto a creer en ello.

- Excelente.

Despertó siendo un nuevo individuo pero a la vez siendo nadie. Sin recuerdos no era más que una silueta sin identidad y tan común a otras que Gautier comandaba como una marioneta con el orgullo de haber cosechado frutos de sus ideas las cuales solo él podía determinar cuando las detendría, no parecía estar ni por asomo cerca de ese punto.
 

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¡¡¡Atención a lectores - seguidores!!!

¡Buenos días gente! He tomado una decisión, para nada sencilla, y es que dejaré de subir Descubrimiento Legendario vía Foros DZ . La razón es la poca-nula actividad del foro y que la mayoría de mis lectores o están en el discord o estan en el foro de C.Shibe. No fue algo sencillo ya que estoy a 8 caps. de actualizar la subida pero si no cuento con el suficiente apoyo aquí, con el que si cuento en otro foro y entre el foro de discord donde estuve subiendo mientras buscabamos foro, no tiene sentido que continúe publicando los capítulos en este foro así que doy por terminado este ciclo en foros DZ.

Sin embargo no todos son malas noticias porque actualmente estoy subiendo el fanfic en C.Shibe.com así que a quien haya empezado esta lectura en algún momento y la quiere retomar por favor siganla en forosdz porque les aseguro que se está poniendo mucho mejor.

A quien esté interesado de continuar la lectura (la cual apenas está en el cap. 13, pero al ser 3 por semana tardaré relativamente poco en llegar) le pido de favor que se pase por el nuevo enlace.

https://cafe(/)shibe.com/temas/fanfic-yu-gi-oh-descubrimiento-legendario.3565/

(Remuevan el "(/)" y tendrán el enlace limpio hacia el nuevo sitio de subida, es que el bot de DZ me detecta la palabra mágica con "C")
 
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