Fanfic Yugioh! Esclavas del Destino (04/??)

De momento intentaré publicar mi fic secuela de Cleopatra también aquí en Dz porque en su día ya puse cosas de Cleopatra (aunque viendo la poca actividad que hay últimamente en el foro en la zona de yugi, no creo quenadie vaya a leerlo, la verdad).

De momento solo está el trailer. Ahí dejo el Trailer de Yugioh Esclavas del Destino:

Hay una marca de agua dando por saco, pero no la pude quitar. Si lo hacia me tocaba rehacer todo el video.

Los dibujos son solo para el trailer, pero Esclavas del destino será un fic corto. Estimo que empezaré a publicarlo en septiembre, aunque aun o he decidido si a principios o a finales.


Mientras, dejo los enlaces de los otros fics donde salía Cleopatra (sí seria interesante leer el primero, que es donde debuta):
 
Última edición:
Sí, se que es un engorro lo de la marca de agua de filmora, pero la forma de quitarlo era desintalar el que tengo, instalar uno nuevo ya preparado para solucionarlo, pero haciendo eso, no me cargaba el proyecto que ya tenia hecho (porque lo intenté).

Así que o se quedaba con la marca de agua o tenia que rehacer el video de cero... y no es algo que se haga en 1 hora, así que finalmente resigné y me quedé con la marca de agua.
 
¡La espera al fin termina, chicos! Ya a partir de hoy empiezo a publicar la secuela de Cleopatra, con una aventura en solitario (sin Kaiyu ni otros personajes importantes de otros fics).

Originalmente iba a ser un one-shot como La Invasion de la Reina Cleopatra, pero se me alargaba bastante, por lo que quedará como un fic corto. auqnue en ves de 1 cap por semana, pondré 1 capítulo cada 2 semanas.

Con esto en principio termino y le doy un cierre ya al personaje de Cleopatra, por lo que espero que os guste su final y la historia que cuento aquí sobre ella.

Antes de empezar, un pequeño resumen sobre Cleopatra, ya que ella ha aparecido en dos de mis otras publicaciones: Debutó en Yugioh: La Invasión de la Reina Cleopatra y apareció en el crossover Yugioh: Los Elegidos.

Referente a La invasión de la Reina Cleopatra. Puedes leer su versión manga aquí en el primer post. De todas formas, hago un resumen:
Unos saqueadores de tumbas dan con la tumba de la faraona Cleopatra, pero desconocian que la FDI estaba tras ellos. Para poder escapar de ellos, uno de los ladrones recita un cántico escrito en la tumba, que libera a la Cleopatra de su sello y revive.

Una vez despierta, Cleopatra descubre que han pasado cientos de años desde que tuvo que autosellarse para proteger a su pueblo. indignada por el egoismo de la sociedad actual, decide usar sus poderes magicos para sustituir las almas de los egipcios actuales por las de la gente que vivió con ella en el pasado.

Mientras, Kaiyu y Yume, tambien miembros de la FDI, van tras Cleopatra no solo para detenerla pro lo peligrosa que es, sino para vengar a sus compañeros caidos. Al notar la esencia de los dioses Thot y Maat en ellos dos, la faraona añade un nuevo objetivo a su plan: Crear un heredero que pueda seguir sus pasos cuando ella ya no esté, de forma que no ocurriese lo mismo que hace cientos de años cuando ella tuvo que sellarse, donde su gente se quedó sin un lider.

Así pues, Cleopatra crea una piramide flotante gigante en la cual llevará a cabo el ritual para intercambiar las alamas de los ciudadanos de egipto a la vez que absorbe la energía de las almas de Kaiyu y Yume para crear a un nuevo ser que sea su heredero. Pero durante el enfrentamiento contra Kaiyu, la reina comprende que no todas las personas de la actualidad son egoistas y ve lo bueno de ellos, desistiendo así de su plan.

Desgraciadamente, ya era demasiado tarde. La energía acumulada durante el duelo da cuerpo al todopoderoso Mathot, la unión de dos almas de dioses egipcios, programado para cumplir el plan de Cleopatra. Uniendo fuerzas y con la ayuda de su fuel servidor Setra, Cleopatra y Kaiyu logran derrotarlo.

Aceptando a la gente de la actualidad, Cleopatra y Setra deciden empezar una nueva vida en este nuevo y desconocido Egipto para ellos, con el fin de protegerlo de cualquier amenaza.

Yugioh: Los Elegidos se puede leer en Foros dz (eran 80 capítulos de fic. Al ser corssover, los verdaderos protas d ela historia eran Kaiyu, Yuhika y Yuvi, pero Cleopatra tenía su plot propio en el fic tambien. En enlace está arriba tambien en el primer post). Pongo el resumen desde lo importante relativo a Cleopatra para no hacer leer 80 caps a la gente:
Kaiyu ha sido seleccionado como duelista Elegido (duelista con una gran repercusión en su mundo en ese momento exacto, de entre varios universos y multiversos elegidos al azar) por Goae, lo que implica que está autorizado al Gran Torneo Multi-Dimensional. Y entre los otros participantes, Kaiyu se encuentra a Julio César y a Cleopatra, pero no a la Cleopatra que él conocía, sino una Cleopatra más joven, elegida en un momento donde fue más influyente en el mundo.

Cuando Kaiyu le cuenta a la conocida Cleopatra sobre el suceso, ésta decide participar al Gran Torneo Multi-Dimensional como invitada para medir su fuerzas con su yo pasado y Julio César, bajo que el pretexto de que si vence a su yo pasado, significaría que ahora está más capacitada para proteger a Egipto que antes, lo mismo que sí vencía a César, un duelista que en el pasado era incluso más poderoso que ella misma. Así pues, Cleopatra ingresa en el torneo con el fin de vencer a los duelistas más poderosos de su época (incluida ella misma) para demostrarse a sí misma que es más fuerte que antes y poder defender a su pueblo de cualquier posible futura amenaza.

En su primer encuentro con César, Cleopatra le revela que ella proviene de una linea temporal más avanzada, lo cual despierta el interés del emperador, el cual está dispuesto a descartar a la Cleopatra de su linea temporal para aliarse con la actual, y así anticiparse a los sucesos que provocarían su muerte a manos de traidores. Sin embargo, eso provoca la ira de la Cleopatra del pasado contra la Cleopatra actual. Alegando siendo mejor que su versión futura, a quien considera que no pudo proteger Egipto como debería, la Cleopatra del Pasado planea deshacerse de su yo futuro para mantener su necesaria alianza con César.

Cuando llega el momento, las Cleopatras del Pasado y el Futuro se enfrentan en un titanico duelo. La Cleopatra del Pasado cuenta con los Dioses dorados del Contrato, los cuales la del futuro descartó por poseer un poder tan grande que provocaron mucho daño a su pueblo por accidente en alguna ocasión. Aun así, la Cleopatra del furuto logra vencer tras haber perfeccionado al magia Udjat durante sus últimos años. Derrotada y sabiendo que puede volearse más fuerte si perfecciona esa magia, la del pasado se retira del Torneo.

César sin embargo sigue obsesionado con la Cleopatra del futuro, pese a que el objetivo de esta es solamente vencerle como prueba final de que ahora está más capacitada que en el pasado para proteger Egipto, ya que César era el unico duelista conodico más poderoso que ella antaño. Ante la negativa de Cleopatra, César decide aplastarla en un duelo en las finales para obligarla a estar a su lado y evitar su asesinato. La antigua faraona logra vencer aprovechando la caracteristica especial del espacio dimensional donde se realiza el torneo, la cual permite a los duelistas usar todo su potencial que hayan tenido en cualquier momento de su vida, incluyendo a los Dioses del Contrato, a los que combina con la magia Udjat.

Tras la llegada de Klanius y los campeones de las anteriroes ediciones del Gran Torneo Multi-Dimensional, Cleopatra se encarga de vencer al segundo campeón, el faraón Aknatón al cual admitraba de niña, y posteriormente accede al interior de la verdadera Destructora de mundos, la Dominadora, destruyendola desde dentro, lo cual inutiliza los poderes especiales de la carta que tantos problemas estaban ocasionando a Kaiyu, Yuhika y Yuvi, y finalmente pueden vencer a Lurvius, quien amenazaba con destruir cualquier mundo o universo con tal de encontrar el duelo definitivo.

Tras la autoeliminación de Kaiyu, Yuhika y Yuvi, al no quedar nadie más Cleopatra es coranada como campeona de la sexta edición del Gran Torneo Multi-Dimensional.

Dejo ya el primer capítulo.




Yu-Gi-Oh!
Esclavas del destino





Parte 1



Ese día los cielos de Egipto relucían de un color morado y sus nubes eran negras. La lluvia caía con fuerza, los gritos de la batalla eran la melodía que acompañaba a los soldados de ambos bandos y la arena se volvía cada vez más rojiza.

Cuando la faraona de Egipto tuvo conocimiento de que el enemigo se aproximaba a la capital, mandó sus fuerzas para interceptarlas, con ella a la cabeza. La batalla estaba teniendo lugar en una zona teóricamente deshabitada, una ciudad en ruinas y abandonada con un misterioso templo en su centro. Pero lo cierto es que había sido tomado por los Seguidores de Seth.

Los Seguidores de Seth eran unos rebeldes que durante generaciones habían ido en contra de la dinastía que gobernaba Egipto desde hacía cientos de años: la dinastía de Horus. Hacía generaciones que los adeptos de Horus y Seth se enfrentaban entre sí, desde la Era de los Dioses, dada la enemistad entre ambas deidades, los cuales se enfrentaron por el control de Egipto.

Esa guerra parecía haber terminado cuando el padre de la actual faraona, ya fallecido, libró una cruenta guerra contra los nigromantes de Seth. Consiguieron vencer y creían haber eliminado a los Seguidores de Seth, acabando así de una vez por todas con la guerra tras acordar la paz con los supervivientes. Pero finalmente, resultó no ser así. Ahora, casi dos décadas después, habían vuelto. Y más fuertes que nunca, puesto que contaban en sus filas con la Apóstol de Seth: Rashida.

Se decía que esa mujer era descendiente del dios,que poseía parte del poder del mismísimo Seth, lo cual le otorgaba poderosos poderes mágicos, entre los cuales podía convocar a los espíritus de los monstruos. Esos poderes además incrementaban a través de los rituales sagrados conocidos actualmente como Duelos. Ante semejante enemigo, parecía difícil pensar que los seguidores de la corona y fieles a la dinastía de Horus tuviesen oportunidades de ganar. Pero las tenían. Porqué si sus oponentes contaban con la Apóstol de Seth, ellos tenían a su reina. Ellos tenían a Cleopatra.


La guerra se alargaba y eso provocaba bajas en ambos bandos. Por eso Cleopatra había decidido acabar con esto antes de que más gente de su bando cayese, yendo directamente al interior del misterioso templo, donde se enfrentaría a su enemiga destinada por los dioses: la Apóstol de Seth.
Mientras, fuera del templo la batalla realizaba a través de espadas, hachas y otras armas, en su interior, tanto Cleopatra como Rashida se enfrentaban con todo lo que tenían a través de un duelo. El monstruo insignia de la faraona, Shining Pyramid Queen, una elegante mujer de cabello negro y adornos egipcios, destruía a un monstruo enemigo en esos instantes.
-¡Grace of Ra!
La criatura enemiga fue exterminada tras caerle encima el sol que había convocado Shining Pyramid Queen desde los cielos. El daño se batalla también se transformó en daño físico para Rashida, que tosió sangre como resultado.
-¡Agh!
Rashida 1100 lp
-Ponemos una carta bocabajo-dijo Cleopatra colocando una carta-. Al final del turno, el ataque de Shining Pyramid Queen regresa a la normalidad (2500/2100)-explicó, ya que había destruido al monstruo enemigo usando su efecto para fortalecerla primero.
Cleopatra 2600 lp
Cleopatra, la reina de Egipto, era una mujer fuerte e inteligente, que no dudada en hacer lo que fuera necesario para proteger a su pueblo. Su cabellera azabache era adornada con una corona dorada con motivos negros y rojos, los mimos colores que sus hombreras. Vestía un tradicional vestido egipcio adornado con muñequeras y cinturones dorados, así como sus botas.
Miraba con dureza a su enemiga, quien pese a haber recibido un daño considerable el turno anterior, se reponía con una perturbada sonrisa.
-Je, je, je-reía ella-. ¡Sí, esa la Cleopatra que yo conozco! ¡La que hace todo lo que está en su mano para proteger a Egipto! ¡La que ataca con brutalidad a cualquiera que atente su paz!-exclamaba, aunque no había nadie más allí, solos ellas dos- ¡Aunque tenga que dejar de lado a sus seres queridos de lado, ella siempre actúa por el bien de Egipto! ¡¿Y de qué te ha servido eso, oh, mi reina?! ¡Solo para llevarles ante la Apóstol de Seth! ¡Los días de Egipto tal y como los conoces terminan aquí! ¡Aunque tú no vivirás para verlo!-robó carta dando inicio a su turno-. O sí, depende de lo que me apetezca, je, je, je…
-Hablas mucho, Rashida, parece que hemos recuperado el control del duelo-indicó Cleopatra, que hablaba de sí misma en plural para darle más autoridad a su persona-. Hemos destruido a tu monstruo, y Shining Pyramid Queen no es fácil de vencer.
Sin importar la situación, la sonrisa no desaparecía del rostro de la Apóstol de Seth. Era una sonrisa siniestra, algo macabra, desconcertante, como si no estuviera muy bien de la cabeza. Y quizá no lo estaba, ya que su moreno cuerpo estaba cubierto de cicatrices. Por lo menos tres se le distinguían en la cara, otro par en las piernas. En el abdomen de vislumbraba otra. También en sus manos. Eso sin tener en cuenta las que probablemente ocultaban trozos de tela que le recubrían el muslo o los gemelos, o la parte derecha de su cara. Las ropas que llevaba tampoco estaban en buen estado. Una camisa y falda oscuras rotas, rasgadas y sucias. Encima llevaba un abrigo rojo sangre que solo estaba ligeramente en mejor estado que el resto de sus ropa. Era posible que la hubiesen torturado y que hubiese sufrido mucho. Eso es lo que denotaba su aspecto y era lo que Cleopatra pensaba.
-Deberías rendirte, Rashida. Aún estamos a tiempo detener esta guerra y evitar que haya más víctimas de las necesarias.
-Ahórrate la palabrería, mi querida Cleopatra, pero sí quiero que pienses en lo que podríamos haber sido y en lo que somos ahora. ¡Ahora ambos nos enfrentamos como elegidas de Seth y Horus!
-¿Por eso nos atacas? ¿Por el conflicto entre los dioses?
-¿Eh? ¿Por los dioses?-repitió ella sin perder su sonrisa-. No, no, no, a mí me dan igual los dioses, ¡tanto Horus como Seth! Yo solo estoy aquí por ti, mi reina. Oh, no sabes cómo anhelo verte sufrir. ¡Aunque a toda esa gentuza que me sigue sí que es más fácil manipularla si les dices que todo esto son los designios de Seth! Je, je, je, ¿quién sabe? Quizá en realidad sí que seamos títeres de los dioses aunque no lo sepamos, y esa sea la verdadera razón por lo que estamos aquí.
-¿Insinúas que da igual como decidamos vivir nuestras vidas? ¿Qué estábamos destinadas a esto?
-El conflicto entre Seth y Horus ha llevado a ambos seguidores a la guerra desde la Era de los Dioses. Así que puede que sí, je, je, je… Quizá todos los caminos condujeran hacia aquí, ¡el escenario en que tú y yo nos enfrentamos!
Cleopatra miró a su alrededor. Curiosamente, no se encontraban en un lugar cualquiera. La ciudad en ruinas y abandonaba estaba en ese estado porque fue la ciudad en la que antaño se enfrentaron los dioses Horus y Seth. Y el resultado de ese enfrentamiento fue justamente la destrucción de la ciudad. Y según las leyendas que la faraona había estudiado sobre esa ciudad, se levantó el templo en el que se encontraban como homenaje a esa batalla sagrada, razón por la cual nunca nadie había intentado reconstruir la ciudad, en honor a los sucesos de aquel día.
Pero en estos momentos, eso a ella no le interesaba. Le importaba más en el lugar literal en el ambas estaban. Una superficie en medio de un largo vacío. Se llegaba a través de dos estrechos pasillos, uno en cada lado, que era por el que ambas habían accedido respectivamente. Aunque ahora no podían abandonarlo, ya que la gran superficie circular en la que se encontraban estaba rodeada de una potente aura oscura.
-Un yami no game-pensó ella-. Solo la vencedora podrá salir de aquí
-¡Bueno, ahora que ya nos hemos puesto al día, deberíamos terminar ya nuestro encuentro! ¡No me importa seguir el rol que hayan impuesto los dioses! ¡Siempre y cuando eso conlleve matarte! ¡¿Verdad, Setra?!
Entonces al lado de Rashida se materializó algo parecido a un cetro con una cabeza de gato, pero que estaba ¿vivo? Cleopatra frunció el ceño al verlo.
-¡Eso es, Apóstol de Seth!-bramó ese cetro viviente llamado Setra-. ¡Hay que acabar con ella! ¡Transmítele tu oído!
-¿Es un objeto hechizado?-pensó Cleopatra.
-¡Invoco a Udjat Shaman (1200/1500)!-apareció un extraño ser con una misteriosa caja en su espalda. En su rostro se podía ver un distintivo ojo.
-Para ser la Apóstol de Seth, usas monstruos con el ojo de Horus-comentó Cleopatra.
-Si puedes usar el poder ambos dioses, ¿para qué centrase solo en uno?
-¡Vamos, Rashida!-la alentaba Setra.
-Activo el efecto de Udjat Shaman. Muestro un monstruo en mi mano y el nivel de todos los monstruos que controle se convierten en el del monstruo mostrado. El monstruo que muestro es Deity Udjat- Sacred Flame Horus, de nivel 8-explicó mientras Udjat Shaman aumentaba su nivel (8) mientras mostraba carta azul desde su mano.
-Eso activa también el efecto de Sacred Flame Horus-mencionó Setra.
-Eso es. ¡Cuando Sacred Flame Horus es mostrado desde la mano, puedo sacrificar monstruos en mi campo o mano para invocarlo de modo especial como si fuera una invocación de ritual! ¡Ofrezco como tributo al recién convertido en nivel 8 Udjat Shaman! ¡Resplandece con tus llamas, Udjat Deity-Sacred Flame Horus (2500/2500)!
Cleopatra presenció cómo aparecía el bello dragón egipcio ante sus ojos. Rashida había invocado a un monstruo que encarnaba precisamente al dios que ella misma representaba. Invocar un monstruo así requería mucho poder. Aunque no tenía tiempo para admirarlo.
-Horus... ¡Pero no es más fuerte que nuestra Shining Pyramid Queen!
-Eso lo veremos… ¡Activo el efecto de Sacred Flame Horus! ¡Una vez por turno puedo mostrar cualquier cantidad de cartas en mi mano y gana 300 puntos de ataque por cada uno de ellas! ¡Eye of Power!
Las tres cartas que le quedaban a Rashida en la mano empezaron a revelarse. Se trataban dos monstruos y una carta trampa.
-¡Su ataque aumenta en 900 puntos (3400)!
-Pero con el efecto de Shining Pyramid Queen nos será fácil superarlo.
-¿Estás segura de eso? ¡Los monstruos que he revelado de mi mano son Udjat Gardna y Udjat Winged Lancer! ¡Y al ser mostrados activan sus efectos! ¡Gardna protege a Sacred Flame Horus de ser seleccionado por efectos una vez por turno, y Winged Lancer destruye a tu monstruo!
-¡¿Qué?! ¡En ese caso usamos su efecto! ¡Removemos una carta Udjat del cementerio para protegerla de la destrucción de efectos!-dijo Cleopatra mientras una barrera rodeaba a su monstruo.
-Pero solo puede usar uno de sus efectos por turno, por lo que ya no puedes remover monstruos Pyramid para darle ataque. ¡Así que ya no es rival para Sacred Flame Horus!-sonrió ella-. ¡Adelante, ataca a Shining Pyramid Queen! ¡Ancient Fire!
Sacred Flame Horus lanzó una llamarada que calcinó a Shining Pyramid Queen.
-¡Ugh!
Cleopatra 1700 lp
-¡Ja, ja, ja, eso es! ¡Eso está mejor! ¡Pongo una carta bocabajo y termino mi turno!
-Bien hecho, Rashida-la felicitó Setra.
A Cleopatra le preocupaba algo más aparte de haber perdido a uno de sus mejores monstruos. Pese a estar en medio de un yami no game, no parecía pasar nada a ninguna de ellas al perder puntos de vida.
-Solo recibo el daño real correspondiente-pensó ella-. Pero seguro que ha de haber algo más, estamos segura.
-Je, je, he, ¿te lo estás preguntando, verdad?-adivinó sus pensamientos Rashida. Luego extendió los brazos- ¡¿Cuál es la característica especial de este yami no game?! ¡Está bien, te lo diré! Yo llegué a esta ciudad en ruinas mucho antes que tú. Y mientras aguardaba a tu llegada, preparé el terreno. Je, je, je…Concentré mi poder en toda la ciudad… Y resulta que ahora nuestros ejércitos están ligados al resultado de este duelo.
-¿Qué?-le cambió el rostro a Cleopatra a uno que expresaba cierto temor-. ¡¿No querrás decir que cada vez que perdamos vida, nuestros ejércitos también…?!
-¡Ja, ja, ja! ¡Sí, es justo eso! ¡Cuando recibamos daño, una fracción de nuestro ejército proporcional al daño recibido desaparecerá!
-La vida de nuestros hombres… dependen de este duelo…
-¡Pues claro! ¡El resultado de esta guerra tenemos que decidirlo nosotras, no esa escoria inútil luchando con espadas! ¡Soy la Apóstol de Seth, ¿recuerdas?! ¡Encarno al dios del caos! ¡Ja, ja, ja! ¡Tengo que jugar el papel que me corresponde, ¿no crees, mi reina?!
-¡Y así es como actuamos los malotes de verdad!-añadió el cetro viviente.
Rashida vio como Cleopatra empezaba a tremolar levemente. Por culpa de todo esto, sus hombres estaban muriendo. Ella, que fue directa a por Rashida para evitar bajas, acababa de provocarlas.
-¿Qué pasa? ¿Ahora te ha entrado miedo?
-No tremolamos por temor… ¡sino por ira!-exclamó entonces ella, visiblemente furiosa-. ¡No tienes perdón!
-Puede que no… ¡Pero no te hagas la inocente, Cleopatra! ¡¿Y tú sí tienes perdón?! ¡No, no lo tienes!-pareció gritar con su verdadero ser durante un instante, aunque luego recuperó su perturbadora sonrisa- Y este es tu castigo por ello. Ellos lo pagarán por ti. ¡Ja, ja, ja! ¡Vamos, elegida de Horus! ¡Si quieres salvar a tu ejército, debes aplastarme!
-¡Lo haremos!-afirmó ella-. ¡Nuestro turno, robamos carta! ¡Usaremos toda nuestra fuerza si es necesario! ¡Invocamos de modo normal a Pyramid Sealed Tatenen (1400/2100)! Cuando esta carta es invocada, nos permite llevar a la mano el Contrato de los Dioses, ¡y lo activamos!-jugó Cleopatra su carta continua- ¡Adelante, Contrato de los Dioses!
Al activar la carta mágica continua, el cuerpo de Cleopatra empezó a emitir un brillo dorado.
-¡El Contrato de los Dioses! El poder con el que los dioses han bendecido a tu familia durante generaciones…
-¡Cuando el Contrato de los Dioses es activada, nos permite añadir a la mano a un Pyramid Unleashed desde el deck!-explicó ella añadiendo a Pyramid Unleashed Sokaris-. Y activamos el otro efecto del Contrato de los Dioses. Te mostramos de la mano a Unleashed Sokaris para revivir desde el cementerio a Pyramid Sealed Sokaris (1700/1000). Cuando Sokaris es invocado, podemos mandar un monstruo Pyramid del deck al cementerio.
-Ya viene…-sonrió Rashida esperando los grandes monstruos de Cleopatra.
-¡Bañamos a Tatenen con las luz sagrada de los dioses!-dijo sacrificándolo y excluyendo un monstruo del cementerio-. ¡Aparece, primer dios protector de nuestra dinastía, Pyramid Unleashed Tatenen (2400/2800)!
Un Tatenen ahora dorado y de mayor tamaño emergió en el campo de duelo, liberando una potente energía. Tan fuerte que escapaba al círculo de oscuridad de la yami no game provocando ciertos movimientos sísmicos en el interior del templo.
-Impresionante… ¡Pero es más débil que Sacred Flame Horus (3400)!
-Nuestra jugada aún no ha terminado. ¡Debemos derrotarte a toda costa para salvar a nuestra gente! ¡También sacrificamos a Sokaris, y removemos del juego esta vez dos monstruos del cementerio, para invocar al segundo dios del contrato! ¡Apareced, Pyramid Unleashed Sokaris (2700/1800)!
De nuevo el poder expulsado por uno de los dioses del contrato provocó tambaleos en el interior del templo. Algunas de las columnas empezaban a caer. Sin embargo, a Rashida parecía no impórtale demasiado.
-Al ser removida del cementerio, Pyramid Oracle nos permite recuperar una carta Udjat del cementerio-mencionó Cleopatra recuperando Udjat Signal.
-Qué bonito es pertenecer a la realeza. Se te prepara para dominar el poder de los dioses. Dioses dorados, brillantes, inmaculados, bien vestidos… Está claro que yo no estoy hecha para ellos. ¡Pero pese a todos sus relucientes brillos, no son rivales para mi Horus!
-Pese a no tener una gran cantidad de puntos de ataque, nuestros monstruos cuentan con sus efectos. Unleashed Tatenen, durante el turno de cualquier jugador nos permite mandar la carta de la parte superior del deck para aplicar un efecto en función de la carta. Y Sokaris es indestructible en batalla, gana 100 de ataque por cada monstruo en el cementerio (2900), niega los efectos de los monstruos que batallen contra él al final del cálculo de daño y puede volver a atacar a ese monstruo si no fue destruido en dicha batalla-explicó Cleopatra.
-¿Qué? ¿Entonces si ataca a Horus, le hará perder todo su ataque y lo podrá volver a atacar para destruirlo?-preguntó sin perder la sonrisa.
-Sí, si Tatenen falla, pero no lo hará. ¡Activamos el efecto de Tatenen! ¡Mandamos la carta de la parte superior del deck al cementerio!-la carta resultó ser un monstruo-. Ya te avisamos que no fallaría. ¡Si manda a un monstruo al cementerio por su efecto, reduce el ataque de un monstruo que controles a la mitad!
-Eso dejará a mi monstruo vulnerable frente a tus dos dioses… ¡Así que es una suerte que el efecto de Sacred Flame Horus sea de efecto rápido!-ensanchó su sonrisa Rashida-. ¡Eye of Power!
La Apóstol de Seth volvió a mostrar de nuevo a los dos monstruos de antes, Udjat Gardna y Udjat Winged Lancer.
-Gardna protege a Horus del primer efecto que lo seleccione este turno. ¡Y Winged Lancer destruirá un monstruo que controles! Por supuesto, acabaré con Sokaris que es el que puede debilitar a Horus.
Gracias al efecto de Garna, Horus repelió el efecto de Tatenen mientras múltiples lanzas empezaron convocadas por Winged Lancer a caer, destruyendo a uno de los dioses.
-Sokaris…
-¡Y no olvides los principal! ¡Horus gana 300 de ataque por cada carta mostrada, por lo que su ataque asciende hasta los 4000 (4000)! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Tus dioses no sirven de nada contra mí!
Rashida paró de reír durante un instante. Miró su carta tapada.
-Tampoco es que fueran a vencerme incluso si la habilidad de Horus no fuera efecto rápido-pensó ella-. Tengo mi trampa, el Udjat Khopesh. Mostrando un Udjat de mi mano, un monstruo que controle gana su ataque hasta el final del turno. Quizá hasta habría sido más divertido ver como fracasaba creyendo que iba a ganar, pero bueno, da igual
-Aun no has ganado, Rashida.
-¿Eh? ¿Y qué crees que puedes hacer ahora? ¡Tu plan con esos dioses ha fallado! ¡Yo soy la más fuerte! Vas a morir, Cleopatra…
-Eso, admite tu derrota-comentó Setra-. La señorita Rashida es la más fuerte.
-No podemos perder… La vida de todos los soldados que están combatiendo ahora mismo depende de nos… ¡Y Cleopatra no falla a su pueblo! ¡Ganaremos a cualquier coste!
-¿Qué no falla a su pueblo? ¡¿Qué no falla a su pueblo?! ¡Debes tener valor para decir eso en mi propia cara! ¡Ja, ja, ja! ¡Y ahora también les fallarás a ellos!
-¡Adelante, Unleashed Tatenen, ataca a Sacred Flame Horus!-declaró ataque Cleopatra, para sorpresa de Rashida-. ¡God Arrow!
-¿Eh? ¿Atacas? Tu monstruo será calcinado por las llamas de Horus. Ah, ya entiendo. Te quedarían 100 puntos de vida tras la batalla, por lo que podrías activar Udjat Signal de tu mano para invocar otro monstruo Udjat del deck-comprendió Rashida-. Un monstruo que te permita salvarte. ¡¿Pero no sería vergonzoso intentar darle la vuelta al duelo así?! ¡Recuerda que si pierdes puntos de vida, la vida de tus hombres se consumirá en consecuencia! ¡Te quedarás prácticamente sin ejército!
Cleopatra frunció el ceño.
-Al final es siempre lo mismo, supongo. Je, je, la grandiosa Cleopatra siempre hablando de la protección de Egipto y sus habitantes, pero luego solo actúa según le conviene. ¡Pues éste será tu final! ¡Activo mi trampa, Udjat Khopesh! Revelo a Udjat Winged Lancer, de 1400 puntos de ataque, para que Flame Horus se fortalezca en esa misma cantidad (5400).
Rashida estalló en carcajadas.
-¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ahora la diferencia de ataque entre nuestros monstruos es de 3000! ¡No te quedará vida tras este ataque! ¡Y todo porque has querido salvarte a costa de tus hombres! ¡Este es el final que te mereces! ¡Contraataca, Horus! ¡Ancient Fire!
Horus expulsó una llamarada desde su boca que alcanzó a Tatenen.
-Nos nunca… buscaríamos nuestra victoria personal por encima de la de Egipto-dijo entonces Cleopatra viendo como su monstruo era reducido a cenizas.
-¡¿Cómo?! ¡¿No recibes daño de batalla?!
-Hemos removido del cementerio la trampa Espejismo del Desierto, que reduce el daño a cero. ¡Nunca hemos puesto en riesgo la vida de nuestro pueblo en riesgo siendo consciente para salvarnos nos, y nunca lo haremos! ¡Afirmar tal blasfemia merece la muerte!
Rashida apretó los dientes por la frustración de ver como se enemiga se salvaba.
-¡Pues quizá ese sea tu problema, Cleopatra! ¡Te falta egoísmo!-le gritó entonces.
-¡Como un monstruo ha sido destruido, activamos la carta mágica de juego rápido Udjat Signal! ¡Esta carta invoca desde el deck un monstruo Pyramid con un nivel igual o mejor al del monstruo destruido! ¡Ven a nos, Pyramid Sealed Neith (2000/2000)!
-La que puede llamar al tercer dios… ¡Pero es una pena, ya no te quedan cartas en la mano! ¡Invocar a Neith no te sirve de nada!
-¡En este momento desvelamos la carta tapada!-activó Cleopatra-. ¡Udjat Recovery!
-¡Esa carta…!
-¡Devolvemos al cementerio hasta 3 cartas Udjat o Pyramid removidas del juego, y nos hace robar una carta!
-¡No importa! ¡Es imposible que robes a Pyramid Unleashed Neith! ¡Las probabilidades son bajísimas!
-Es cierto, pero nos…-dijo preparándose para robar, con total confianza en su deck- ¡Somos Cleopatra!-exclamó robando carta-. ¡Aquí está!
-¡No es posible!
-¡Sacrificamos a Sealed Neith y removemos 3 monstruos del cementerio! ¡Invocamos a nuestro monstruo más poderoso! ¡Pyramid Unleashed Neith- The Divine Hunter (3000/2800)!
-¡Imposible!
-Y el efecto de Udjat Gardna solo protege a Horus del primer efecto que lo seleccione.
-Y ya ha sido seleccionado por el efecto de Tatenen…-cayó entonces en la cuenta Rashida.
-Ya te dije que Tatenen no iba a fallar. ¡Todos nuestros dioses tenían una función que cumplir este turno! ¡Tatenen obligar a usar el efecto de Udjat Gardna y Sokaris el de Udjat Winged Lancer! ¡De esa forma, Neith quedaba libre! ¡Activamos el efecto de Unleashed Neith! ¡Removemos del juego a Sacred Flame Horus y recibes daño igual a la mitad de su ataque original! ¡Flecha Final Divina!
Neith disparó una potente flecha que atravesó a Horus a la vez que creaba un agujero dimensional que empezaba a absorberlo. Pero la cosa no quedó ahí. La flecha atravesó las sombras de oscuridad de las que ambas estaban rodeadas, pasando también a través de los muros del templo hasta salir de él. Finalmente impactó en medio de una de las zonas donde ambos ejércitos estaban combatiendo, provocando una gigantesca explosión. La onda expansiva puso en riego la misma integridad del templo.
El agujero negro que se abrió cuando Horus se lo terminó por tragar y explotó, causándole a Rashida la mitad del ataque de Horus como daño.
-¡Oagh!-gritó ella tosiendo sangre al recibir la explosión.
Rashida 0 lp
-No permitiremos que nadie ponga en peligro a Egipto. Nadie, ni tú, ni los dioses. Somos Cleopatra, y como faraona, juramos protegerlo.
Las paredes del templo se empezaban a desmoronar. Rashida se tambaleaba. Estaba a punto de caer, de perder el conocimiento, y quien sabe si morir. Intentando mantener el equilibrio, sin querer retrocedía hasta situarse en los peligrosos y estrechos pasillos sin paredes alrededor. Un paso en falso y caería al vacío. Pero aun así su macabra sonrisa seguía adornando su rostro.
-Ja, ja, ja, ¡Cof!, ja, ja, ¡Ja, ja, ja! ¿Proteger Egipto? Tú eres quien… ¡Cof! …causa su destrucción, ¿no te das cuenta?
Cleopatra la miraba sin decirle nada.
-¿Crees que has ganado? A mí puede que sí, pero si tu intención era proteger a tu gente, oh, mi querida Cleopatra, creo que has fracasado. Cagh… Ese ataque de Unleashed Neith… Esa diosa tiene tanta potencia que el ataque habrá acabado tanto los guerreros seguidores de Seth como a los de tu propio ejército.
Las pupilas de Cleopatra se contrajeron al escucharla. Rashida podría tener razón. Cegada por la ira, había usado toda la potencia de Neith para acabar con ella y proteger la vida de sus súbditos, pero puede que ella misma hubiese provocado una misma catástrofe al usar el poder de los dioses.
-¡Ja, ja, ja! ¿Al fin te das cuenta? ¡Eres patética, Cleopatra!-conseguía alzar la voz Rashida pese a las pocas fuerzas que el quedaban-. ¡Tú no proteges a la gente! ¡Tú eres la que les hace daño, la que les aparta de su lado, la que los destruye!
-Silencio…
-Esa es la cara que quería ver. El miedo en tu cara, la desesperación… Ya puedo morir tranquila, je, je…-le decía mientras parecía que en cualquier momento iba a perder el conocimiento y caer.
-Señorita Rashida, deberíamos huir mientras podamos-la advirtió el cetro viviente entonces.
-¡No, Setra! ¡Ja, ja, ja! ¡Quiero disfrutar de este momento! ¡Quiero que mi último aliento sea viendo sufrir a Cleopatra! ¡Ja, ja, ja! ¡¿Y sabes por qué?! ¡Por qué te odio, Cleopatra! ¡¿Me oyes?! ¡¡Te odio!!
-¡Silencio!-gritó Cleopatra una vez más, perdiendo los nervios momentáneamente por la situación.
Como si hicieran caso a sus designios, un trozo de pared que se estaba desprendiendo por el ataque te Neith cayó encima de la ya muy herida mujer de rojo. El peso del pasillo cedió a los escombros y se desmoronó, cayendo junto a Rashida. La mano de Cleopatra se movió ligeramente como si hubiese querido reaccionar, quien sabe para qué. En cualquier caso habría sido inútil, no habría tenido tiempo a nada.
-¡¡Rashida!!-gritó Setra. Él, como podía volar y flotar, no cayó.
El desmoronamiento de las paredes no había sido esporádico. El templo se estaba volviendo literalmente abajo y a cada segundo que pasaba iba a más. Esta vez Cleopatra sí tuvo tiempo de reaccionar. Sin saber muy bien porque, agarró a Setra por el mango para llevárselo.
-¿Eh?
-¡Salgamos de aquí!

Tras correr por su vida, finalmente Cleopatra pudo salir del templo con vida antes de que se derrumbase totalmente. Pero no era su vida lo que más le importaba ahora mismo, sino la de sus hombres. Observó la desolación que había provocado esa batalla. Miles de hombres muertos. Todos los del ejército de los seguidores de Seth habían perecido como resultado del yami no game. Pero también muchos de los suyos. Y no solo por cruzar sus espadas con el enemigo o por el duelo sombrío que los condenaba si ella perdía vida, sino por la explosión que había generado el ataque de su propia carta: Neith. Los remordimientos se apoderaban de ella.
-Vaya, se podría construir un cementerio aquí-fue Setra el primero en hablar, con un comentario algo sarcástico y no muy apropiado.
Cleopatra no dijo nada. Estaba demasiado abatida y agotada para reprocharle nada, más aun cuando sentía como suya la culpa de todo esto.
-Lo siento, suelo recurrir al humor en momentos así. Y bueno, y en otros momentos también. Lo cierto es que me apena la muerta de Rashida.
-Tú has perdido más que nos. Literalmente, los has perdido a todos. Y todo por mi culpa.
-Lo cierto es que solo Rashida me importaba. Y ella era consciente de que este resultado podría darse.
-Aun así…
Cleopatra sacó entonces las cartas de Neith, Sokaris y Tatenen, los dioses del contrato con los que siempre había contado.
-Pero nunca había pensado en las consecuencias que podría conllevar usarlos. Creemos que deberíamos dejar de usarlos y buscar otra fuente de poder menos destructiva-pensó ella abatida-. Visto el caos que hemos provocado, es una obligación.
-¡Reina Cleopatra!-llegó entonces uno de sus oficiales que había sobrevivido-. ¡Está viva, que alivio! Hemos ganado, pero hemos sufrido numerables bajas.
-No se le puede llamar victoria, entonces. Simplemente somos supervivientes. ¡Buscad a cualquiera de ellos para socorrerles!-ordenó.
-¡Sí, reina!
Cuando se volvió a quedar solo con Setra, le dijo:
-Rashida dominaba la magia Udjat a la perfección, mucho mejor que nos. Tú estabas con ella, extraño cetro.
-Mi nombre es Setra.
-Bien, Setra… ¿Querrías ayudarnos a perfeccionar esa magia?

… … … … … …

Esa era la última página del libro. Un joven periodista lo cerró y centró ahora toda su atención en su escritora, a quien tenía en frente, (una mujer con gafas de vista y cabello negro, recogido como una coleta de caballo, pero con el flequillo hacia adelante, vestida con una blusa sin mangas morada y un pantalón sencillo y a la vez elegante veis) y a la cual estaba entrevistando por su nuevo lanzamiento.
-¡Increíble, increíble, increíble! ¡Creo que será otro bestseller!-exclamó el apasionado joven. O más bien era apasionado con ella, ya que era una gran fan de sus obras-. ¡Esclavas del Destino!-nombró el titulo del libro.
-Eso esperamos. No lo habríamos escrito si no-sonrió Cleopatra.

Comentarios adicionles respecto a trailer y la parte 1. Ahí iré indicando que imagenes del trailer pertenecen a al capítulo publicado en cuestión.
-La imagen del minuto 1:20 y la del 1:45 del trailer corresponden a este capítulo
-Entre las cartas mostradas en el trailer, en este primer caítulo aparecen Udjat Deity-Sacred Flame Horus y Shining Pyramid Queen (la primera de las que sale sin marco de la carta)
 
Teneis mi permiso para odiar a Aaron (?)



Parte 2





Ya habían pasado 6 años desde que Cleopatra despertó en la época actual, después de sellarse a sí misma hace mucho tiempo, y tuviera lugar el suceso de Mathot. Pese al amor que seguía sintiendo por su tierra, Egipto, ya no era faraona de nadie, aquello ya quedaba muy atrás y tenía que asumir ahora solo era una persona “cualquiera” para los demás. Desde entonces había que tenido que adaptarse a esta era y buscar una nueva forma de vivir su vida. Con aún en su corazón el recuerdo de todos sus seres queridos y vivencias en el pasado, decidió homenajearles de alguna forma. Cleopatra se convirtió en una novelista de ficción y fantasía (o lo que la gente corriente creía que era ficción) contando sus experiencias pasadas. Sus libros rápidamente tuvieron una buena acogida, convirtiéndola en una exitosa escritora muy conocida en el mundo.

Ese día, un joven estudiante de periodismo que estaba de prácticas había sido enviado a entrevistarla por el lanzamiento del nuevo libro de la exfaraona, “Esclavas del destino”. Normalmente habrían enviado a una persona más cualificada para realizar la entrevista, pero dado el entusiasmo del joven, que además era un ferviente seguidor de la escritora, decidieron mandarlo a él.
Cleopatra había accedido a realizar la entrevista en casa. Aunque se hubiese adaptado a vivir en esta época, las costumbres de tener una vida privilegiada eran difíciles de cambiar. Los lujos de su nueva casa habían ido en aumento a medida que fue adquiriendo poder adquisitivo con la venta de sus libros. En su interior abundaba el arte egipcio, no solo de su época, sino de la que le llamó su atención de la que precedió a ella. Tenía contratado el servicio de varias personas para que se ocupasen de cocinar, limpiar y otras tareas (aunque para ella seguían siendo como esclavos, solo que ahora les pagaba).
La entrevista que el joven llamado Aaron estaba realizando se llevando a cabo en una de las salas de la gran casa, la que Cleopatra usaba como estudio. La verdad es que esa era una habitación tranquila y sin demasiadas extravagancias, donde lo que más destacaba era la mesa en la que se encontraban, cada uno sentados en una silla frente al otro.
-¡Como le decía-elevaba la voz Aaron por lo emocionado que estaba-, soy un gran admirador suyo! ¡He leído todas sus obras y es un gran placer conocerla en persona!
-El placer es nuestro por conocer a una de las personas que ha participado en la consecución de lo que somos ahora-le sonrió ella de forma amable, aunque también era la típica sonrisa de la que se sabe que está por encima de los demás.
-Ya que usted no suele conceder demasiadas entrevistas y que el motivo de ésta es sobre su nuevo libro, me gustaría hacerle también algunas preguntas sobre usted, si no es molestia.
-Adelante, pregúntanos-le dio ella permiso.
-Ah, sí. La protagonista de sus historias es la faraona de la antigüedad es Cleopatra, pero es curioso también que su nombre artístico sea también Cleopatra. ¿Podría decirnos a que se debe o cuál es su verdadero nombre?-lanzó Aaron la primera pregunta.
-Es una pregunta fácil de responder. Somos Cleopatra porqué somos Cleopatra-respondió ella claramente.
Aaron no sabía cómo interpretar esa respuesta. ¿De verdad hoy en día unos padres llamarían a su hija Cleopatra? ¿O era que simplemente ella no quería revelar su verdadero nombre?
-Ja, ja, ja, en cualquier caso, está claro que físicamente sí que se parece mucho a algunos retratos de ella-fue lo que alcanzó a decir-. Vayamos a la siguiente pregunta. ¿Qué es lo que le hizo escribir sobre Egipto y esa época?
-Fue por la gente que vivía por aquel entonces. Podríamos decir que queríamos homenajearlos de algún modo y esta fue la forma de expresarlo más placentera que se nos ocurrió.
-Entiendo. Pero en sus historias está implantado el famoso juego del Duelo de Monstruos, cuya popularidad es máxima hoy en día, y de hecho es posible que eso haya influido positivamente en el éxito de sus libros. ¿Por qué quiso trasladar los duelos al pasado?
-Puede que no lo sepas, pero ya se decía que la existencia del duelo de monstruos precedía del antiguo Egipto, así que…bueno, pensemos que debía estar. Además, un buen duelo nunca viene mal, ¿no crees?
-Ajá, ¿y es cierto que hay empresas que estaban interesadas en lanzar al mercado algunas de las cartas de sus obras pero que usted se negó?
-Sí, no creemos que esas cartas deben comercializarse.
Las suyas no eran cartas cualesquiera, por lo que Cleopatra no iba a permitir que reprodujeran sus preciadas cartas.
-Otra más-prosiguió el joven Aaron-, esta vez una de carácter un poco más personal. ¿A qué se debe que hable de sí misma en plural?
-Es porque somos Cleopatra-contestó como si fuera lo más normal del mundo.
Esa fue otra de las respuestas que Aaron no supo muy bien cómo interpretar. La entrevista continuó durante un rato más. Aaron le iba lanzando preguntas a Cleopatra, y ella las respondía, algunas con una forma entendible para todos, y otras de una forma que solo unos pocos realmente comprendían. Él joven anotaba todas las respuestas.
Cleopatra, que originalmente solo aceptó la entrevista para ganar más publicidad para su nuevo libro, se encontraba más cómoda de lo que esperaba. Resulta que el tal Aaron le llamó algo la atención. Aunque era algo inexperto, mostraba mucha pasión en lo que hacía, parecía honesto y lo intentaba hacer de la mejor forma posible. Además se notaba que la idolatraba y de momento no había hecho ninguna pregunta inadecuada.
-Estoy seguro que la presentación dentro de unos días de su nuevo libro, “Esclavas del Destino” será un éxito-le dijo una vez ya habían dado por terminada la entrevista.
-Eso es lo que todos queremos-le sonrió ella, que se levantó de su asiento.
-También quería agradecerle por haber confiado en mí y haberme confiado un ejemplar del libro antes de que saliese oficialmente-dijo él haciendo lo mismo-. Pero hay una última cosa que quería preguntarle. Una opinión personal sobre éste último libro.
-Te escuchamos.
-Bueno, es una pequeña crítica. Este libro es muy bueno, y la historia del conflicto entre los dioses Horus y Seth es interesante… Pero mientras lo leía, no he podido evitar preguntarme si algo más entre la villana, Rashida, y la Cleopatra de la historia, como si hubiera algo que no hubieses queridos contarnos-expresó-. Algo que quizá hubiera dado paso a un poco más de trasfondo a la historia desde el punto de vista personal de los personajes.
Entonces Aaron se dio cuenta de que la mirada de Cleopatra había cambiado. Su expresión amable había cambiado por una más fría. Parecía que le penetraba con los ojos.
-Quiero decir, que creo que la historia podría ser mejor de lo que ya es si se contara de otro modo, dado que Rashida parecía bastante interesante-intentó matizar sus palabras para explicarse mejor tras verse algo amenazado-. No estoy diciendo que el libro sea malo, al contrario…
-Esa es la historia. Y punto. No hay más que contar ahí-dio ella por zanjado el tema.
-Ah, ya veo…-dijo él algo apenado. Creía que en un momento se había cargado todo el buen ambiente que se había creado durante toda la entrevista.
Cleopatra suspiró. Lo cierto es que no había sido su intención amedrentar al joven.
-¿Qué hacemos? ¿Por qué nos hemos alterado tanto? ¿Es por todo lo que sucedió?-pensó recordando lo ocurrió en el pasado-. Lo cierto es que muchas vidas se perdieron durante ese conflicto. Hay ciertos aspectos que lo vuelven un tema un poco sensible. Y no es lo mismo escribirlo que el que otras personas hablen sobre ello. Quizá esta vez no ha sido una buena idea escribir un libro sobre ello.
Dejó esos pensamientos a un lado y volvió a centrar su atención en Aaron.
-Bueno-dijo él girando la cabeza hacia una de las ventanas. A través de ellas se veía que ya estaba oscuro-. Es tarde y ya hemos terminado con la entrevista, así que creo que debería irme. Ha sido un placer realizar esta entrevista con usted, Cleopatra.
Cleopatra le miró una vez más de arriba abajo y le dijo.
-Lo sentimos, no queríamos hacerte sentir mal, solo era una crítica constructiva. Como es tarde y puede que aun tengas que hacer un largo camino hacia casa, ¿qué te parece si te invitamos a pasarla noche aquí?
-¡¿Qué?!-se sorprendió él inicialmente. Por un momento pensó en cosas raras, pero rápidamente recuperó la compostura-. S-sería un honor, pero lo cierto es que había reservado una habitación en el hotel que está cerca de aquí, no tiene de que preocuparse. No la quiero molestar, y si antes me he asustado un poco es porque aun soy muy inexperto…
Cleopatra esbozó una sonrisa enigmática.
-Oh, es culpa nuestra, creo que no nos hemos explicado bien. Quería decir si no querrías ser mi esclavo…
-¿Eh? ¿Esclavo?
-Esclavo sexual. Tú y nos. Esta noche-especificó Cleopatra, que ya sabía la respuesta que el joven daría. Le había caído bien el joven y le parecía algo mono. Además, le apetecía.
-¡¿Qué que…?!-exclamó el joven sin creerse lo que acababa de escuchar.

Esa misma noche, alrededor de las tres de la noche, Cleopatra salió a su gran balcón con solo un camisón y miró a las estrellas. Su cara expresaba cierta melancolía. Al rato, alguien salió a hacerle compañía. Se trataba de su fiel siervo y compañero Setra.
-¿Qué hacéis ahí, reina?-le preguntó el cetro viviente mientras se acercaba flotando hacia ella.
-Oh, Setra.
-Puede que cojáis frio, quizá deberías volver a dentro con el nuevo esclavo para calentarte.
-Él ya ha cumplido su propósito. Aunque nos da pena echarlo ahora, esperaremos a que amanezca. Respondiendo a la pregunta inicial, estabamos pensando…-contestó mirando de nuevo a las estrellas-. En todo. En nuestra vida como faraona, en como revivimos en esta época y todo lo que hemos conseguido desde entonces.
-Sí, nos hemos adaptado muy bien a esta nueva época. Te has vuelto n una persona muy importante a vuestra manera, y además os convertisteis en la campeona del sexto Gran Torneo Multi-Dimensional-mencionó Setra-. Pese a la incertidumbre y dudas que podíamos tener sobre este mundo, al final no está tan mal.
-Es cierto, hemos conseguido muchas cosas desde entonces, pero… No es lo mismo. No nos sentimos completa, nos falta algo. Nos faltan ellos…
-Se refiere a todas las personas que le importaban en su vida pasada, ¿verdad?-le preguntó Setra.
-Sí, a todos y cada uno de ellos-se sinceró Cleopatra-. Aunque lo intentemos, no es lo mismo…-se giró hacia su habitación, donde ahora Aaron estaba durmiendo-. También debería ser duro para ti, Setra.
-Bueno, yo me adopto bien a cualquier situación, mi reina.
-Pero aun así, le arrebatamos la vida. A Rashida, quien te concibió… A quien… ¿De verdad no piensas nunca en ella?
-Hum, puede que a veces… Pero bueno, ahora estoy contigo.
-Gracias por todo, Setra. Por permanecer a nuestro lado-le agradeció Cleopatra, para volver luego a mirar el manto de la noche.

La noche finalmente pasó. Aaron se despertó a la mañana siguiente de un salto. Tenía dudas de si lo que había pasado la noche anterior era real o no. Al otro lado de la cama no había nadie. Pero esa habitación… ¡no era la del hotel, si no la de casa de Cleopatra!
-E-entonces realmente, yo y Cleopatra, una de las personas a las que más admiro, hemos…-se decía a si mismo aun sin creérselo mientras empezaba a recordarlo todo-. ¡Sí, es cierto, ella y yo…!
La puerta de la habitación se empezó a abrir. Aaron se giró su cabeza hacia ella.
-¡Cleopa---! ¿Eh?-se sorprendió entonces al ver que no se trataba de ella.
Las que abrieron la puerta fueron personas que Cleopatra tenía contratadas (esclavas desde su particular punto de vista), no ella. Ambas iban vestidas de doncellas del hogar. Una de ellas aparentaba ser extremadamente joven, como de 14 años como mucho y su cabello era azul. La otra tenía el pelo rubio y aparentaba alrededor de 16 años.
-Es verdad, aún sigue aquí-dijo la rubia-. Seguro que nos retrasa en nuestras tareas.
-¡A mí ya me está retrasando!-exclamó la del pelo azul, que se le notaba estresada.- Tengo que cambiar las sabanas, lavar la ropa… Ya sabes lo exigente que es Cleopatra.
-Si no te importa, más vale que te des prisa-le dijo de nuevo la otra con una sonrisa.
-Ah, vale…-dijo Aaron, quedándose un poco parado.
Pensó que no era tan raro en realidad. Cleopatra había conseguido mucho dinero gracias a sus libros por lo que podía ser más que coherente que tuviese gente contratada para varias tareas. Ayer cuando llamó a la puerta recordaba que ya la había atendido una sirvienta, solo que no esperaba que hubiesen más. Eso fue lo que pensó mientras se vestía. Salió de la habitación y se cruzó con una nueva criada. Esta tenía el cabello rosa y muy claro. Parecía mayor que las otras dos, alrededor de 22 años.
-¡Ah, otra!-pensó.
-Hola, ¿tú debes ser el entrevistador de ayer, verdad?-le preguntó en un tono muy amable-. Soy la enfermera de la casa. Si te encuentras mal o algo, no dudes en avisarme.
-Ah, vale, gracias, pero estoy bien. Lo que me preguntaba es donde está Cleopatra…
-En el comedor. Sigue el pasillo y llegarás.
Aaron hizo caso a esa nueva doncella y llegó al comedor. Otra voz femenina le llamó la atención. Desde ahí podía verse la cocina. Tal y como había imaginado, se trataba de una nueva criada, distinta a todas las demás. Esta tenía el cabello largo y rojo. Parecía estar cocinando, por lo que dedujo que era la cocinera. Parecía tener alrededor de 19 años. En ese momento, la de cabello rubio estaba con ella también.
-¿Puedes sacarle esto a la señora Cleopatra?-le preguntó la pelirroja a su compañera, pasándole un plato con cruasanes y otros con diversos desayunos que le gustaba a su jefa.
-¡Marchando!
La atención de Aaron fue reclamada, ahora sí, por Cleopatra.
-Vemos que ya has despertado.
Aaron se fijó en que la mesa del comedor estaba ella, bebiendo una taza de café, té, leche, o lo que fuera que tomara ella por las mañanas. Detrás de ella había una criada más, que es la que le abrió la puerta la noche anterior. Una mujer de alrededor de 30 años, pelo negro y con gafas. Parecía la más profesional de todas y eso le gustaba a Cleopatra.
-Ah, aquí estás…-dijo Aaron al verla.
-Cumpliste bien con tu trabajo anoche, pero te invitamos solo a pasar la noche. Ahora sería conveniente que te marcharas. Además, tienes que llevar a tus superiores la entrevista, ¿no es así?-dijo tomando un sorbo de su taza mientras esperaba a que le trajeran el resto del desayuno.
-¿Eh? ¿Ya? ¿Así sin más? ¿No vamos a hablar ni nada?
-Si requerimos de tus servicios de nuevo, ya te avisaríamos. Mi doncella te acompañará a la puerta.
La criada de gafas se acercó a él y le señaló a la dirección.
-Puede ser fácil perderse en esta casa tan grande. Sígame, por favor, es por aquí-le dijo sonriendo. Era una sonrisa extraña. Servicial, pero no hacía a él, sino más bien en cumplir el cometido que le había encomendado Cleopatra.
-E-está bien-accedió un poco intimidado y sin saber muy bien qué hacer.
Ya en la puerta, le entregaron todas sus pertenencias.
-En su maleta puede encontrar el pago por sus servicios-le dijo finalmente ella.
-¿Eh? ¿El pago?-se sorprendió él.
-Y ahora, si me disculpa… Que pase muy buen día-se despidió la criada cerrando la puerta delante de sus narices.
Aaron se quedó a cuadros. Cleopatra le había pagado por sus servicios. Sus servicios nocturnos. No sabía muy bien como sentirse sobre eso.
-La verdad es que lo habría hecho gratis…-fue lo único que alcanzó a decir.
Finalmente, Aaron se mentalizó y volvió a sus cabales.
-¡Bueno, Cleopatra tiene razón! ¡Ahora debo llevar al resto del equipo el resultado la entrevista! ¡Y no sé si volveré a ver a Cleopatra, pero puede que en la presentación de su nuevo libro o en un evento similar tenga oportunidad de hacerlo!-exclamó mientas se marchaba.

Los días pasaron, la entrevista con Cleopatra tuvo una buena repercusión entre el público, el libro de Cleopatra se publicó y se convirtió en un éxito.
Unos días después de la salida del libro, en Egipto, un misterioso hombre con unos extraños símbolos tatuados en su cuerpo y vestido de una forma algo sombría, entró en una librería para comprar el libro.
-Aquí tiene, “Esclavas del Destino”-se le entregó el vendedor de la tienda-. Es muy interesante, se lo aseguro.
-Sí, seguro que lo es… Puede que incluso más de lo que usted cree-dijo mirando fijamente la portada del libro, en la que aparte de Cleopatra, estaba representada su enemiga: Rashida.



Escenas del trailer que suceden en este capítulo:
-Las escenas de la conversación entre Cleopatra y Setra en al primera mitad del trailer, así como el dialogo con Cleopatra con el traje moderno (porque es ano era una escena en sí, sino simplemente el dibujo que hice para ver que traje actual usaria Cleopatra ahora)
 
Parte 3








Abasi, el hombre misterioso que había comprado un ejemplar del libro “Esclavas del Destino”, se dirigía un edificio ubicado en las afueras de Egipto. De caras para afuera podría parecer normal, pero lo cierto es de cara para adentro era una secta plagada de fanáticos a cierto dios y él era su líder. El dios al que adoraban no era otro que el mismísimo Seth.



Ya habían pasado varios días desde que había comprado el libro, por lo que él ya lo había leído. También lo había compartido con otros fieles. Y todos estaban de acuerdo en algo. El contenido era demasiado exacto, sobre todo en lo relacionado con el dios Seth.



Abasi entró en la propiedad y fue recibido por uno de sus fieles.

-Oh, señor Abasi, ya está aquí.

-¿Está todo preparado para el ritual?-preguntó él mientras otro devoto le entregaba una túnica negra, la cual se puso encima.

-Sí, estábamos aguardando a su llegada.

-Entonces vamos, no perdamos más tiempo.

El grupo, vestido con túnicas como las de él, empezó seguir a su líder cruzando por los extravagantes pasillos del edificio, hasta llegar a unas escaleras que les conducían al sótano. Durante todo el trayecto, ya sea por adornos, esculturas o pinturas en las paredes, podían apreciarse multitud de simbología hacia Seth. Era una de las formas de la que expresaban su adoración hacía él.

Una vez llegaron al sótano, abrieron una puerta que daba a una extensa sala donde aguardaban muchos más fieles. Estaban en círculo, pero se abrieron para dejar pasar a Abasi. Él miró al altar que estaban rodeando, en el cual había una especie de sarcófago. Empujó la tapa para abrirlo, revelando su interior: una mujer de cabello negro y piel oscura, con el cuerpo muy demacrado.

-Ha llegado la hora de que revivas, Apóstol de Seth-dijo.

El cuerpo de Rashida permanecía inmóvil y con los ojos cerrados, pero una extraña aura la rodeaba. Todos esos fanáticos la adoraban, ella era para ellos la prueba de que Seth existió y que era el verdadero dios.

Se volvieron a colocar todos en círculos esperando a que el ritual empezara, dejando a Abasi en el altar junto a la Apóstol de Seth.

-¡Hoy es un gran día, hermanos y hermanas! ¡Hoy es el día en que la Apóstol de Seth finalmente volverá a la vida!-empezó Abasi su discurso-. ¡Y lo hará para acabar con esa partidaria de Horus, esa Cleopatra, de tal forma que finalmente nuestro dios Seth logre la verdadera victoria!

Todos los fieles aclamaron las palabras Abasi.

-Ha pasado mucho tiempo desde que los seguidores de Seth fuimos derrotados por Cleopatra. Cuando sucedió, esa reina elegida por un falso dios prohibió la entrada a la ciudad en ruinas en la que se produjo la batalla entre ella y la Apóstol de Seth, así como la mítica batalla entre el verdadero Horus y Seth-prosiguió Abasi-. Creían que habían acabado con nosotros, pero no fue así. Aunque pocos, los Seguidores de Seth que estábamos dispersos por el resto de Egipto sobrevivimos. Años más tarde, Cleopatra murió.

Al escuchar esa última frase muchos de los devotos expresaron su sentir como si fuese una victoria, aunque lo que provocara la caída de Cleopatra fuese ajeno a ellos.

-La dinastía de su familia terminó ese día, dando lugar a una nueva dinastía. A medida que pasaron los años, los Seguidores de Seth dispersos, entre ellos mi antepasado, volvieron a juntarse pese a ser muy pocos en comparación los que éramos. El tiempo pasaba, años y más años, y aunque no había ya ninguna cruzada sagrada que combatir, los Nuevos Seguidores de Seth empezaron a reunir cualquier documento o manuscrito entre sobre lo relativo a Seth. Reliquias que debían permanecer a sus fieles y no al resto, razón por la cual la información oficial que ha pasado a hoy en día sobre Seth es muy escueta sobre lo que pasó en realidad. Pero el mayor tesoro que recuperamos sobre Seth fue este-dijo mirando el sarcófago y a la mujer que había dentro-, ¡la Apóstol de Seth!

-Fue un día glorioso-dijo uno de los adeptos que contaba con más prestigio desde el circulo de fieles-. Pese a todo, Seth perduro más que Horus.

-¡Generaciones después de la caída de la indigna Cleopatra, la prohibición a la ciudad de la batalla de los dioses fue levantada! ¡Y los nuevos seguidores de Seth buscaron y buscaron en el templo destruido de la ciudad! ¡Y abajo del todo la encontraron!-exclamó Abasi-. ¡Una prueba patente de que Seth es real y que nuestra fe es la correcta! ¡Este es el cuerpo, dormido pero con vida, de la Apóstol de Seth! La recogieron y la encerraron en este sarcófago para rendirle culto y transmitir nuestras creencias a aquellos elegidos dignos de ser bendecidos sobre la existencia de nuestro dios. Y así, la responsabilidad de transmitir esos conocimientos ha pasado de generación en generación hasta llegar a mí, Abasi, servidor de Seth, como mis ancestros.

-Pero como bien sabéis, hace unos pocos años ha sucedido algo inexplicable-añadió su segundo.

-Sí, ha aparecido esa tal escritora que se hace llamar Cleopatra, cuyos escritos cuentan historias sobre la Reina Cleopatra de la época antigua.

-Al principio no le demos demasiada importancia. Pensamos que solo era una mujer usaba el apodo de Cleopatra como nombre artístico.

-Y era cierto que sus historias eran bastante fieles a la antigüedad, pero sobre ella sí hay bastantes escritos. No sabíamos exactamente de donde se documentaba, pero pese a todo, podía ser factible que fuese tan precisa. ¡Pero esto…!-bramó colocando el nuevo escrito de la aludida cerca del sarcófago-. ¡Este libro, “Esclavas del Destino”, cuenta sucesos sobre esa batalla entre las elegidas de Seth y Horus con demasiada precisión! ¡Como sabemos, dado a que durante generaciones nos hemos encargado de recoger y salvaguardar cualquier tipo de escrito o reliquia sobre Seth, nadie debería saber que pasó exactamente! Pero ella lo sabe…y solo hay una forma de lo supiera, y es haberlo vivido en sus propias carnes.

Todos los devotos se quedaron en silencio tras escuchar esas últimas palabras.

-Lo que quiere decir que esa escritora que se hace llamar Cleopatra…-dijo alguien.

-Sí, es sin duda la verdadera Cleopatra-afirmó Abasi.

Numerosos fieles empezaron a murmurar sobre la revelación. No creían que eso fuera posible.

-Tenemos la teoría de que fue durante aquel extraño suceso que ocurrió en Egipto hace años, cuando apareció aquella pirámide voladora. La FDI no dio muchos detalles sobre lo que ocurrió realmente, pero fue justo un par de años después de eso cuando esa escritora Cleopatra se dio a conocer-explicó el segundo hombre de más rango entre los Nuevos seguidores de Seth-. Ella misma escribió un libro sobre eso también, asignándose ese suceso a Cleopatra, o a ella misma realmente.

-Si consideramos que no son historias fantasiosas, todo tendría sentido… ¡Pero no temáis, fieles seguidores de Seth! ¡Eso significa que la profecía es cierta! ¡Cuando mis ancestros encontraron el cuerpo de la Apóstol de Seth…!



-¡R-realmente la hemos encontrado!-bramó un antepasado de Abasi-. ¡Es la Apóstol de Seth!

Estaba acompañado de un pequeño grupo que al igual que él, era fieles del dios Seth. Su número era muy reducido desde que casi se extinguieron hace tiempo. Casi borrados de la historia, ellos recogían cualquier cosa que encontrasen para honrar la memoria de Seth. Con el paso del tiempo, la prohibición a entrar en la ciudad de la catástrofe en ruinas se levantó. Ellos aprovecharon para buscar en el templo destruido y finalmente la encontraron al fondo de todos los escombros. Rashida estaba rodeada de un aura extraña. Y pese que habían pasado más de 100 años de su batalla contra Cleopatra, su cuerpo no mostraba ningún signo de descomposición. Lo que si mostraba era varios hematomas y heridas abiertas, con sangre recubriendo su cuerpo, como si fuera el estado en que había acabado cuando sucedió todo.

-Es increíble…-dijo uno impresionado.

-¡Realmente es la Apóstol de Seth!

-¡Nuestro dios es real!

-¿Se supone que está viva?

El ancestro de Abasi se acercó a Rashida. Cuando intentó tocarla, se oyó una voz. Los fieles se asustaron al principio, pero rápidamente comprendieron de quien era la voz. Era la voz de Rashida. Una voz tenue y espectral. Ella no estaba realmente hablando, sino que se escuchaba lo que dijo antes de caer en ese estado.

-
¡Argh! No…no estoy muerta aun… Pero sepultaba en este templo no aguantaré mucho… Ja, ja, ja… Pero no pienso morir así…-su voz sonaba realmente débil, como si fuera a expirar en cualquier momento-. No hasta que te haya matado, Cleopatra… No hasta que te haya te haya causado tanto daño como el que tú me has provocado… ¡Sí, esto aún no ha acabado!-levantó la voz pese a su estado- ¡Sí, me sellaré! ¡Eso me mantendrá con vida! ¡Este colgante será la llave para mi regreso! ¡Reacciona a ti, Cleopatra! ¡Seguro que uno de los siervos de Seth me encontrará! ¡Cuando lo haga, que acerque el colgante al hueco de mi ojo derecho! ¡Y entonces regresaré! ¡Ja, ja, ja! ¡No escaparás de tu destino, Cleopatra! ¡No escaparás de mí!

La voz se detuvo ahí. Todos se quedaron callados, sorprendidos. Sin embargo, lo tomaron como una señal de reafirmación de que realmente su dios existía.

-Es una profecía. La profecía del regreso de la elegida de Seth-dijeron.

El antepasado de Abasi vio un colgante dorado en el cuello de la apóstol. Concluyó que era el colgante que la voz había mencionado. El colgante tenía el símbolo del ojo de Horus. No entendía muy bien porque la Apóstol de Seth llevaría el símbolo del dios Horus, pero decidió no darle importancia en ese momento, lo atribuyó a quizá lo conservaba como una especia de trofeo si se lo había arrebatado a Cleopatra durante la batalla que tuvieron. Tomó el colgante con la intención de acercarlo al ojo para revivirla, tal como decía la voz que habían escuchado. Le quitó la venda que le tapaba el ojo derecho, en el cual no había ningún ojo, sino que estaba hueco. Intentó introducir el ojo de Horus del colgante en el hueco donde estaría su ojo derecho, pero finalmente nada ocurrió.

-¿No ocurre nada?-preguntó, decepcionado tras haber tenido esperanza.

-Quizá sea-habló uno de sus acompañantes- porque ya han pasado más de 100 años desde que sucedió la batalla entre la Apóstol de Seth y la reina Cleopatra. Cleopatra ya ha muerto, y lo hizo sin descendientes.

-Y la voz ha dicho que el colgante reaccionaría a ella, y como ya ha muerto…-comprendió el líder de los Seguidores de Seth.

-Tampoco hay nadie que lleve su sangre. Quizá hemos llegado demasiado tarde. Entre que quedaron muy pocos de los nuestros y hasta ahora se prohibió la entrada en la ciudad custodiada por guardias…

-¡Aun así este es un gran descubrimiento para nosotros!-exclamó el antepasado de Abasi-. ¡Y la prueba de que realmente la batalla la ganó la Apóstol de Seth, puesto que espíritu ha perdurado! ¡Nos llevamos a nuestra diosa! ¡Es realmente una obra divina que la hayamos encontrado! ¡Le rendiremos culto como se merece y transmitiremos sus enseñanzas a aquellos que consideremos justos generación tras generación! ¡Nadie dudará de que existió cuando la vean!




Tras contar lo que decían sus antepasados, Abasi sonrió.

-¡Si realmente esa mujer es la verdadera Cleopatra, ahora se puede cumplir la profecía!-esbozó una sonrisa mientras extendía los brazos- ¡Así que, hermanos y hermanas, contemplemos la resurrección la Apóstol de Seth!-dijo tomando el colgante del cuello de Rashida-. ¡El colgante reaccionará, devolviéndola a la vida! ¡Y entonces cumplirá su destino! ¡Acabará con la dinastía elegida por Horus y el dios Seth reinará!

Tal y como hizo su antepasado, quitó la tela que le cubría su ojo derecho. Expectantes, todos los fieles observaban como Abasi acercaba el colgante en el hueco de su ojo. Al contrario de lo que ocurrió en el pasado, esta vez el colgante empezó a brillar, lo que ensanchó la sonrisa de líder de la secta. Incrustó todo lo que pudo el ojo de Horus del colgante en el hueco del suyo, y en ese instante, se produjo una explosión de energía que lanzó al suelo a Abasi y asustó a los fieles, los cuales pese a todos no apartaban la mirada.

-Sí, es real…-reía Abasi-. La Apóstol de Seth realmente va a revivir.

Junto a la energía también se desprendían cartas. Éstas poco a poco se fueron almacenando y se incrustaron en el extraño artefacto, antiguo pero similar a un duel disk, que llevaba Rashida. Su ojo izquierdo se abrió mientras que en el derecho una luz que similar al ojo de Horus brillaba con una fuerte luz dorada. Ante la atónita mirada de todos, el cuerpo de la mujer empezaba a elevarse, cuando de repente empezó a emitir gritos de dolor y a escupir sangre.

-¡Pugh-Oaah! ¡Ahhh, Aaaaaghh!

-¡¿Eh?! ¡¿Qué le sucede?!-se sorprendieron algunos.

-¡Ya entiendo!-se levantó rápidamente Abasi-. ¡El estado de su cuerpo es igual con el que terminó su batalla en el pasado! ¡Y estaba sepultada debajo de un templo! ¡Por eso se selló, para no morir! ¡Tenemos que llevarla a un hospital rápidamente, si no lo hacemos morirá! ¡Rápido, avisad a las asistencias médicas!-ordenó-. ¡No podemos perderla ahora!



En otra zona de Egipto, por donde Cleopatra vivía, ella disfrutaba del desayuno que sus sirvientas le habían preparado. También conversaba con su esclavo sexual a través de mensajes de su teléfono móvil.

-“Hola, me preguntaba si querías quedar. Cuando me has llamado estas dos últimas veces ha sido maravilloso, ¿pero no te apetece hacer algo diferente para ir conociéndonos mejor?”

Cleopatra sonrió al leer el mensaje. Conocerla mejor. Pocos habían que realmente la conocieran hoy en día. Prácticamente solo Setra.

-“De momento confórmate solo con ser el esclavo sexual”-le respondió ella mandando un mensaje.

Las cosas le estaban yendo bien. Su nuevo libro había vuelto a ser un éxito. Sin embargo, se seguía sintiendo vacía. Ella vivía, pero no todas las personas que los que compartió su vida en el pasado. ¿Realmente tenía ella derecho a vivir cuando los otros no? Su pasado ocupaba sus pensamientos, y por eso escribía sobre ello. Y aunque decidiese tomarse en serio la propuesta del esclavo, probablemente él no llegase a entenderla.

-¿Quiere más?-le preguntó su criada rubia acercándole la tetera.

-No, es suficiente.

-Ellas llevan más tiempo con nos y tampoco conocen la realidad. Quizá nos sentiríamos mejor si se lo contáramos. Al menos saben lo de Setra, pero…-pensó Cleopatra observando cómo se retiraba-. No, somos la Reina Cleopatra. Estaremos en otra época, pero nuestro objetivo sigue siendo el mismo, proteger a Egipto de toda gran amenaza. Otros pensamientos de carácter personal no son tan importantes.

En ese momento sintió un escalofrió. Como una señal de que algo se acercaba. Su rostro también lo reflejó, lo cual provocó que la sirvienta de cabello negro y gafas se preocupara por ella.

-¿Le ocurre algo, señorita Cleopatra?

Ella no le respondió. Miró hacia arriba, por donde apareció Setra.

-¿Tú también lo has sentido?

-Sí, solo ha sido instante, pero…

-Es como si una gran fuerza se hubiese liberado.

Sí, para eso estaba ella realmente aquí. Para hacer frente a esas amenazas.

-Sea lo que sea esa fuerza que hemos sentido, si osa poner en peligro de los ciudadanos egipcios… ¡Se las verá con Cleopatra!







Escenas del trailer que ocurren:
-Las de la secta ahí por el minuto 0:50
-el dialogo de Setra y Cleo en el minuto 1:00
 
Parte 4





Pese a que cielo cubierto por nubarrones purpura tapaba la luz, se apreciaba un ser volando por encima de ellos. Un ser grande. Su voz empezó a sonar. Las nubes se apartaron como abriendo paso a esa criatura, pero la luz que entraba ahora impedía distinguir su aspecto.
-Al fin ha llegado el día-sonaba esa voz distorsionada-. Has sido liberada de tu largo letargo. Debes cumplir tu destino. ¿Y cuál es tu destino?
-Mi destino es… Acabar con Cleopatra.

El ojo de Rashida se abrió con brusquedad. Se encontraba en una sala médica que había en el edificio de los nuevos Seguidores de Seth, aunque eso era desconocido para ella. Había vuelto en otra época y las instalaciones modernas le resultaban totalmente extrañas.
-¿Qué es esta sala blanca?-se preguntó sin perder su perturbadora sonrisa mientras miraba alrededor. Si estaba desconcertada, su expresión no lo reflejaba.
Se quitó la sonda y se levantó de la cama en la que estaba. Vio que llevaba una bata blanca y que tenía varias partes de su cuerpo vendadas. Vendas limpias y no las mugrientas que llevaba antes.
-Je, ¿estaré muerta? Ah, no, ya me acuerdo. Cleopatra me enterró debajo del templo-arqueó su ceja hacia abajo mientras sus memorias se reestructuraban-. Sobreviví a la caída, pero las heridas del duelo sumadas a la de la caída eran mortales, así que decidí sellarme a la espera de ser liberada de nuevo para poder vengarme… ¡Eso quiere decir que ahora es cuando he sido liberada!-ató finalmente cabos.
Sin embargo, eso no respondía a su pregunta de dónde se encontraba. La arquitectura que veía era desconocida para ella. Se le ocurrió quien podría conocer la respuesta a lo que había ocurrido.
-Setra, cuéntame que ha pasado-ordenó. Pero pese a llamarlo no recibió respuesta-. ¿Setra? ¿Dónde estás? ¡¿Setra?!
Por más que reclamara su presencia, el cetro viviente no acudía.
-¿Qué está pasando aquí?-ensanchó su sonrisa casi expresando más diversión que incertidumbre. Cabía la posibilidad de que su mente no cavilara muy bien.
En ese instante, la puerta de la sala médica se abrió. El hombre que la estaba tratando había acudido al escuchar su voz. Sorprendido vio que estaba consciente y en pie.
-¡A-apóstol de Seth!-mustió sorprendida al verla. Con las heridas que tenía y habiendo estado a punto de morir, no debería estar consciente aun. La habían tratado para que su vida no sufriera ya ningún peligro, pero aun así…- ¡Es sorprendente! ¡H-ha despertado!
-¿Eh? ¿Quién eres y que dices?-preguntó ella que, debido a las modificaciones que había sufrido su idioma desde la antigüedad, no le entendía- Espera un momento.
Por detrás del parche que llevaba en el ojo derecho se empezó a emitir una luz. Pese a llevarlo cubierto, se apreciaba como la luz adoptaba la forma del ojo de Horus, el Udjat. Parecía estar como escaneando al médico.
-¡E-espere aquí, Apóstol de Seth!-le pidió el médico-. Enseguida aviso al líder Abasi.
-Ju, así que Abasi es vuestro líder-comentó ella, que ahora sí que le había entendido. No solo eso, sino que el doctor también la entendió a ella. Con su magia había conseguido que ambos se entendieran-. Está bien, ¡llámalo! ¡Pero más vale que tenga respuestas! ¡Ja, ja, ja, ja!

Abasi recibió el mensaje de que la Apóstol de Seth había despertado. Era mucho más pronto de que lo nadie había anticipado. Rápidamente dejó de hacer lo que fuese que estuviese haciendo y en pocos minutos acudió a la sala médica, acompañado de otros fieles. Cuando entró, la vio sentada encima de la cama. Su corazón empezó a palpitar con fuerza, emocionado por tener a la elegida de Seth en frente y al fin consciente, pero también algo nervioso. Ella le lanzó una enigmática mirada que le hizo sentir algo de temor.
-Tú debes de ser ese tal Abasi, líder de…-entonces volvió a inspeccionar el lugar con su mirada-lo que sea que sea esto.
-Sí, nuestra venerada Apóstol de Seth-le contestó haciendo una reverencia, cosa que hicieron tambien sus acompañantes-. Yo Abasi, soy descendiente del gran Isaba, que consiguió rescatar todo objeto de valor relacionado con Seth. Fundó a los nuevos Seguidores de Seth, evitando así que se extinguieran tras la gran batalla. Durante generaciones hemos transmitido las enseñanzas de Seth a aquellos que consideramos digno de ella.
-Así que sois los restos que quedaron… Meros supervivientes.
-Sí, algo así…-asintió él, al cual no le gustó el tono despectivo en que lo dijo la mujer. Luego lo meditó unos segundos y pensó que quizá en el pasado se expresaban así.
-¿Y transmitir conocimientos durante generaciones?-repitió Rashida esa parte-. ¿Cuántos años han pasado desde mi batalla contra Cleopatra?
-Casi 2000 años, mi señora-se apresuró en responderle.
-¿2000 años? ¡Ja, ja, ja! ¡Eso es imposible! ¡De acuerdo al sello al que me sometí, solo podría volver si se percibía la existencia de Cleopatra en este mundo! Si han pasado 2000 años, ella ya debería estar muerta… A no ser que…-mientras hablaba observaba la cara de todos los súbditos y que expresaban estas. La mayoría agachaban la mirada, como si hubiera algo que tuviese temor de contarle. Finalmente ella sacó sus propias conclusiones-. Está viva… ¡Está viva! ¡Ja, ja, ja! ¡Si yo he vuelto ella tiene que estarlo también!
-Eso es lo que creíamos y aparénteme así es-prosiguió Abasi contándole lo que sabía-.Hace alrededor de 6 años, ocurrió un extraño suceso en Egipto. Un par de años después de eso, una escritora que se hacía llamar Cleopatra empezó a publicar historias fantásticas sobre Egipto. Pero con su último libro…
-Como os hemos contado, nadie debería tener acceso a información sobre Seth que nuestra orden ha salvaguardado-comentó su segundo.
-Pero todos lo que contaba esa mujer sobre Seth… Era demasiado preciso. Eso nos hizo sospechar si realmente era la verdadera Cleopatra. Mi antepasado Isaba te encontró hace ya cientos de años. Y realicemos el ritual de resurrección ahora que teóricamente Cleopatra estaba viva… Y funcionó.
-Entonces realmente es ella-sonrió Rashida contenta de tener una nueva oportunidad.
-¡Por tanto se ha presentado una nueva oportunidad para cumplir los designios de Seth!-exclamó Abasi extendiendo los brazos-. ¡Tú te enfrentarás a ella, aniquilando a esa hereje seguidora de Horus! ¡La Apóstol de Seth se enfrentará de nuevo a Cleopatra, siguiendo la voluntad de nuestro dios!
-Je, je, soy un poco tonta, así que a ver si lo he entendido, ¿lo que vosotros realmente queréis es utilizarme como si fuera un mísero objeto para matar a Cleopatra porque vosotros sois demasiado enclenques para hacerlo con vosotros mismos? ¿De igual forma que me adorabais como si fuera una mera reliquia?
Tras lanzar la pregunta, el Udjat se volvió a aparecer en la zona estaría ubicado su ojo derecho si aún lo tuviera. Rashida lo dijo con una sonrisa en el rostro, pero aparénteme todo lo decía así. Los seguidores de Seth lo interpretaron como respuesta hostil por su tono de voz. Además, parecía que los penetraba a todos con su mirada.
-Pero Seth…-intentó hablar Abasi, que enseguida fue cortado por Rashida.
-¡Tranquilos, tranquilos! Lo haré. Odio a Cleopatra al fin y al cabo. Je, je, je, solo os estaba tomando el pelo.
Los Seguidores de Seth suspiraron, esbozaron una sonrisa nerviosa y luego todos rieron para seguirle el juego.
-Ahora estamos a su servicio, Apóstol de Seth-se arrodilló Abasi-. La ayudaremos a cumplir su objetivo por cualquier medio. Juntos acabaremos con Cleopatra.
-Sí, ya, ya… Más importante, eso que llevas en el bolsillo…
-¿Esto?-se levantó Abasi sacándolo-. Es el colgante que llevabas en el cuello. Ahora que ya has vuelto a este mundo, pensaba deshacerme de él. Tiene el símbolo del ojo de Horus al fin y al cabo y…
-No lo hagas. Es mío. Dámelo-le ordenó extendiéndole la mano.
-S-sí…-obedeció-. ¿Pero puedo preguntar porque la Apóstol de Seth lleva simbología de Horus?
-Fue un regalo. Y me ayuda a recordar.
-¿A recordar?
-A recordar porque debo matar a Cleopatra-levantó el extremo de sus labios-. Tú no te preocupes por eso. No estabas allí, no lo entenderías.
Entonces a Rashida le falló una pierna y casi cayó al suelo, pero consiguió recuperar la fuerza en ella antes de hacerlo. Aunque eso no evitó el sobresalto de los fieles.
-¡Apóstol de Seth!
-Parece que no estoy aun en plenas condiciones. Je, je, no me extraña, con este cuerpo hecho mierda que tengo-mencionó haciendo referencia a las múltiples cicatrices y heridas que adornaban su cuerpo.
-En ese caso creo que aun debería descansar. Recupere fuerzas mientras nosotros vamos trazando un plan para acabar con Cleopatra. ¡Cuando esté totalmente recuperada, acabaremos con ella!
-Je, está bien... Así de paso me iré familiarizando un poco con esta época. Mientras descanso, me gustaría leer esos libros que dices que ha escrito Cleopatra. Quiero leerlos todos y cada uno de ellos, ¿entendido?
-Sí, ordenaré que se los traigan.
-Y una última cosa. Cuando reviví, ¿no visteis algo así como un cetro negro con vida propia? Hablaba y todo. Su nombre era Setra.
-No, mi Apóstol de Seth…
-Entiendo… ¡Pues marchaos de aquí, me agobiáis! ¡Y que alguien me traiga uno de esos libros!
-¡Dejémosla descansar!-ordenó Abasi.- Tú quédate cerca para comprobar su estado-le dijo al médico.
Finalmente la dejaron sola y se marcharon de la sala médica. Algunos fieles se mostraban algo nerviosos, incluyendo su segundo.
-Es más inestable de lo que pensábamos, mi señor...
-Lo sé. Creo que deberemos usar los objetos mágicos para controlarla en caso de que sea necesario. Pero su cometido es acabar con Cleopatra. Una vez haya cumplido, Seth habrá triunfado sobre Horus y ya no la necesitaremos-sonrió Abasi con malicia.

La noche cayó. Rashida estaba ansiosa por empezar a leer los libros de su antigua enemiga. También estaba algo sorprendida por aquello que llamaba luz eléctrica, pero eso no iba a distraerla de su lectura. Ya iría descubriendo los entresijos de esta era más adelante, aunque tampoco era algo que realmente le importase. A ella solo le importaba Cleopatra. Abrió el libro y empezó a leer.
-Oh, ahí está-dijo tras unos minutos-. Pero que mona eres, mi querida Cleopatra, ju, ju, ju.

Al día siguiente, Abasi acudió a la sala médica con unos brazaletes y acompañados de unos fieles que parecían más bien su guardia personal.
-¿Qué es eso?
-Son los antiguos brazaletes de Seth-le respondió él-. Deberías ser tú quien los lleve, nuestra Apóstol. Considéralo una ofrenda como nuestra parte.
Rashida los tomó y los miró con detenimiento. Su ojo derecho brilló para analizarlos. Eran artefactos antiguos, con un gran poder en su interior.
-¿De verdad quieres me ponga esto?
-¿Acaso dudas de mí? Te hemos devuelto a la vida…-preguntó empezando a ponerse nervioso, aunque su temple impedía que se le notase.
La Apóstol de Seth lo penetró con la mirada. Abasi se sintió intimidado, tenía como la sensación de que ella le estaba leyendo la mente. Su ojo no desviaba ni por un instante la atención de él.
-¿Habrá descubierto nuestras intenciones de manipularla?-pensó-. El poder de esos brazaletes es justo contener el de los demás. Si se los pone podríamos manipularla, pero si se percata de ello....
Rashida ensanchó su sonrisa.
-No, no tenga ninguna duda sobre ti-dijo sin dejar de mirarle-. Me los pondré. ¿Ves? Ya está.
Abasi suspiró internamente. Al final todo había salido bien, pero aun así las risas de la mujer le perturbaban.
-Je, je, je…
-Creo que sería conveniente que nos acompañaras cada mañana para ir adaptándote a esta época.
-Está bien, pero luego quiero seguir leyendo. Los libros de Cleopatra son bastante interesantes, ¿no crees?
-Supongo…

Así fue como transcurrieron los días venideros, aprendiendo sobre esta época por las mañanas y leyendo por las tardes y las noches. Finalmente, terminó el de las “Esclavas del Destino”.
-Claro… Eso es-mustió expresando desprecio-. Por eso Setra no está. Ella se lo llevó, me lo robó… Ju, ju, ju, ¿por qué será que no me sorprende?

A la mañana siguiente, Abasi entró a la habitación que habían preparado para ellas. Tenía algo importante que contarle.
-Ha llegado la hora. Un evento sobre Cleopatra dedicado a sus libros tendrá lugar en los próximos días-le dijo él-. Es el momento óptimo para lanzar nuestro ataque.
-Al fin. ¿Por qué habéis tardado tanto? Ya empezaba a impacientarme.
-Ante un evento público, el golpe será mucho mayor-entonces le contó los pormenores del plan-. ¡Cleopatra caerá enfrente de todos! ¡Así es como debe ser para demostrar la superioridad de Seth!
-Aunque bueno, eso me ha dado tiempo para leerme sus libros-comentó ella sin prestarle atención al líder de los nuevos Seguidores de Seth. Tomó uno de los libros de su mesita-. Tú los has leído. Y fue justo por eso, al considerarlos verídicos, que me resucitasteis.
-Así es-le confirmó él, que no entendía muy bien porque ahora ella volvía a resaltar ese detalle.
-¡Libros que cuentan las vivencias de Cleopatra en el pasado!-levantó la voz de repente-. ¡Que toda nuestra batalla se debe a la enemistad eterna entre Horus y Seth! Vaya sarta de mentiras-reveló mientras dejando caer el libro contra el suelo.
-¿Cómo?-se extrañó él ante su comportamiento.
-Esos libros están obsoletos. ¡Todas esas grandes batallas de Cleopatra…! Ju, ju, ju, y en todas ellas omite quien estaba a su lado, quien luchaba por ella. ¿Nunca te has parado a pensarlo? ¿De dónde salí yo en sus historias?
-¿Mentiras? ¿Qué de dónde saliste? Eres la Apóstol de Seth. Naciste para cumplir su voluntad.
-¿Y no se me menciona hasta poco antes de la gran batalla? No, yo también tengo un pasado, al igual que Cleopatra. Pero ni a ella ni a tus atenpasados os interesaba contarlo. Je, je, je, todos mentís… Al igual que tú.
-¿Qué?-se sorprendió él.
El líder de la secta se puso enseguida en alerta. Rashida se estaba volviendo inestable.
-Sí, estos brazaletes, por ejemplo-dijo ella enseñándolos-. ¿Crees que no sé lo que son? ¿Crees que no sé qué quieres manipularme? Je, je, je, eres igual que tus antepasados. Solo queréis utilizarme en vuestra cruzada religiosa. Solo sois fanáticos, seres sin una razón propia para vivir, que tienen que aferrarse a unas creencias para marcarse un camino y sentirse realizados. Y tú no eres diferente a ellos. Como dije, no tenía ninguna duda sobre ti.
-¿Lo sabias? ¿Entonces porque seguirnos el juego?
-Porque soy yo la que os ha usado a vosotros-se volvió más perversa su expresión-. Revivir de repente en una era lejana a la mia y sin nadie a mi lado… Necesitaba tiempo para habituarme. Y también necesitaba saber cómo encontrar a Cleopatra. Ahora que ya sé cómo y dónde encontrarla, ya no os necesito.
Rashida avanzó de forman amenazante hacia Abasi con un gesto malévolo. Pero él se había preparado para esto. Ese comportamiento de Rashida era una posibilidad que había contemplado. Apuntó con sus manos hacia la Apóstol de Seth. Entonces ella quedó inmovilizada.
-¿Oh?-mostró ella cierto asombro.
Abasi estaba usando un talismán mágico antiguo que le permitía paralizar a la gente que a la vez resonaba con los brazaletes que la egipcia llevaba. Requería una gran concentración y un alto nivel de espiritualidad para usarlo, pero como líder de los nuevos Seguidores de Seth, él podía lograrlo.
-Cumplirás nuestras órdenes. Solo eres un recipiente con el poder de Seth, y él desea acabar con Cleopatra e instaurar su dominio. ¡Como apóstol de Seth, desempeñarás el cometido para el que existes!
-¿Crees que puedes inmovilizarme con ese truco barato? Tengo poder de sobra para romper ese sello.
Rashida concentró su poder, pero en ese momento, una descarga procedente de los brazaletes que Abasi le había entregado hace unos días recorrió su cuerpo, causándole dolor.
-¡Ugh!
-¡Con esos brazaletes puestos, sentirás una gran cantidad de dolor si intentas usar una alta cantidad de magia!-bramó Abasi, sintiéndose dominador de la situación-. Si realmente desconfiabas de mí, no debiste haber aceptado esos brazaletes. Acabas de demostrarnos que eran necesarios para mantenerte a raya y controlarte. ¡Te liberaré de esos brazaletes solo cuando tengas que enfrentarte a Cleopatra!
Las descargas continuaban, lo que significaba que Rashida aún seguía intentando acceder a su magia. Eso sorprendió a Abasi. Tanto tiempo recibiendo esa descarga debería detenerla. Empezó a entender que las cosas no estaban saliendo como esperaban cuando el rostro de Rashida expresaba diversión.
-¿Dolor? ¡Ja, ja, ja! ¡¿Crees que puedes detenerme con dolor?! ¡Mira mi cuerpo! ¡Mira todas mis heridas, mis cicatrices…! ¡Yo he nacido del dolor!
-N-no puede ser…-retrocedió un paso Abasi, cayendo presa del terror.
-¿Quieres saber porque me puse los brazaletes? ¡Justo porque quería ver esa expresión en tu rostro! ¡El miedo! ¡El miedo al ver que tu arrogancia te ha llevado a tu fin!
Los brazaletes mágicos que llevaba Rashida empezaron a agrietarse.
-¡No! ¡Eso es imposible!
-Ni siquiera esos brazaletes pueden contener tanto poder-dijo mientras finalmente se resquebrajaron-. ¡¿Queríais a la Apóstol de Seth?! ¡Pues aquí la tienes!
Una explosión de energía se produjo alrededor de su cuerpo, que lanzó a Abasi contra la pared.
-¡Agh!
Cuando volvió a abrir los ojos vio que Rashida volvía a vestir con la ropa con la que la encontraron. Esas estropeadas y sucias ropas. Ahora portaba también un gran báculo dorado y verde. El poder desprendido empezó a incendiar la habitación. Rashida apuntó al sectario con su vieja arma.
-Ya nadie nunca más va a utilizarme. Tú y tus fieles aprenderéis eso con vuestra propia vida. Mataré a Cleopatra porque es mi deseo, no el vuestro. A Seth ya le vale con eso.
-E-eres un monstruo…-tosió el sangre. El golpe que había recibido era potente y lo había dejado en mal estado. El calor de llamas lo asfixiaba también. Sabía que este sería su final.
-¿Un monstruo? Sí, tal vez lo sea. Al menos contentaos sabiendo que este monstruo acabará con Cleopatra. Que tu último momento y el de esos burdos fieles sea una pequeña fracción de mi poder. El poder que acabará con Cleopatra-dijo Rashida mientras su cuerpo empezaba a brillar.
-Al menos Cleopatra morirá. Será la victoria de Seth.
Esos fueron los últimos pensamientos de Abasi, así como los últimos instantes de vida de los últimos Seguidores de Seth. El edificio entero explotó, llevándose por delante la vida de cualquiera que hubiese dentro.
Lo único que vivo que prevalecía sobre las llamas era ella misma.
-Ju, ju, ju. He vuelto, Cleopatra. Ansió nuestro reencuentro. Espero que tú también. Pero no te preocupes, no te haré esperar mucho. Ja, ja, ja ¡Ja, ja, ja, ja!

En ese instante la taza de la bebida de Cleopatra sea agrietó, a la vez que ella volvía a sentir ese extraño escalofrío.
-Otra vez…
La exfaraona se encontraba de nuevo en su hogar disfrutando del desayuno.
-¡¿Se ha roto la taza?!-se alarmó su sirvienta rubia, que procedió a disculparse-. ¡Lo siento, señorito Cleopatra! ¡Enseguida le traigo otra!
Pero a Cleopatra no le importaba eso. Se levantó con brusquedad de su silla. A su lado apareció Setra.
-Cleo, eso ha sido…
-¡Es lo mismo que sentimos la otra vez, pero esta vez la energía que hemos percibido es mucho mayor! ¡Hasta podemos rastrearla! ¡Vamos, Setra!
-¡Sí, mi reina!-la siguió él.
-Ah, ¡¿Pero a dónde va?!-se sorprendió la rubia.
-Enseguida preparo el coche-se ofreció de inmediato la de cabello negro y gafas.
-Y no solo es eso-pensó ella abandonando la casa-. La esencia de esa energía nos recuerda a la de…



Escenas del trailer que ocurren:
Ninguna de las dos se corresponde realmente con la imagen del trailer, pero están:
-La frase de Rashida del minuto 1:15 y la del minuto 1:45

Si este fic lo hubiera planteado más como fic normal en vez de una especie de "pelicula" en esta parte habria puesto un duelo cortito, per al considerarlo un "formato diferente" no puse duelo aun.
 
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